Paul McCartney (Wings). “Wings At Speed Of Sound” (1976). (6,5/10)

Let ‘Em In (McCartney)
The Note You Never Wrote (McCartney)
She’s My Baby (McCartney)
Beware My Love (McCartney)
Wino Junko (McCulloch)
Silly Love Songs (McCartney)
Cook Of The House (McCartney)
Time To Hide (Laine)
Must Do Something About It (McCartney)
San Ferry Anne (McCartney)
Warm And Beautiful (McCartney)

Inglaterra se quedaba pequeña para los nuevos Wings. Eran una banda consolidada  con cuatro LP’s a sus espaldas (dos de ellos de gran éxito mundial), era el momento de empezar un gira mundial. La primera fase de la gira, la que transcurrió por Europa y Oceanía, tuvo un éxito arrollador, pero Paul se sentía un poco corto de repertorio para afrontar la gira americana (la primera desde 1966), más exigente y comercialmente de mayor interés. De esta forma, en enero de 1976, reservaron los  Abbey Road Studios de Londres y, aprovechando un parón en la gira, grabaron los temas que habían ido componiendo en sus viajes. En poco más de un mes, a finales de febrero, el álbum estaba terminado y el grupo volvió a salir de gira. Vivían a toda velocidad, de ahí el nombre del grupo: “Wings At Speed Of Sound

El LP, concebido para directo, es el álbum en el que Macca admite más colaboraciones: McCulloch compone y canta un tema, Laine compone un tema y canta dos, English canta otro e incluso Linda canta un tema en solitario. Con esta “democratización” de Wings, Paul pretendía hacer frente a las críticas que aformaban que  Wings no era un grupo, sino un vehículo para promocionar la música de McCartney…, de hecho fue el propio McCartney quien animó al resto del grupo a contribuir con al menos una canción. “Ya no éramos Paul McCartney & Wings, como no fuimos Paul McCartney & The Quarrymen, o Paul McCartney & The Beatles…, además “Wings” era mucho más rápido de decir y más fácil de recordar y, ¡qué demonios!, ¡todo el mundo sabe que estoy en el grupo!, ¿no?  “At Speed Of Sound” no fue un trabajo de McCartney sino un producto de Wings. No fue premeditado, salió así. Había una canción mía, “Must Do Something About It” -que yo ya había grabado- y la probamos con nuestro batería, Joe…, la cantó genial y la dejamos así. Denny también, claro, tiene una voz genial, de hecho, él es un cantante fabuloso. Le di una canción, “The Note You Never Wrote” y el compuso “Time To Hide”. Y luego estaba Jimmy, que escribió con Colin Allen “Wino Junko”. Y así fue”.

La crítica recibió el disco con reservas y Paul fue acusado de “aburguesamiento”,  Rollingstone describió el álbum como un “día con los McCartney”, dejando entrever una pérdida de punch respecto al material expuesto en “Band On The Run” y, en menor medida, en “Venus And Mars”. Y es que el disco tiene claras concesiones al público radioformulero y, por qué negarlo, vuelve a acercarse peligrosamente al AOR en momentos concretos. Hay buenas canciones, es innegable, pero parece más un disco expresamente creado para soportar una gira que un esfuerzo real de creación por parte de McCartney.

A pesar de todo, el público respondió y el LP tuvo un gran un éxito comercial, alcanzando el número  2 en las listas británicas y el número 1 en las americanas, sobre todo, merced al éxito de los singles extraídos del disco: las infecciosas “Silly Love Songs” y “Let’Em In”.

El LP empieza bien. “Let ‘Em In” es una muy buena canción, eso sí, con una pésima letra. Todo un pelotazo comercial que alcanzó el número 2 de Reino Unido y el 3 en Estados Unidos. Es indudable que es un tema comercial y con intenciones radioformuleras, pero eso no hace que deje de ser un gran tema.

El disco sigue avanzando en buen línea con la enigmática “The Note You Never Wrote“, una misteriosa canción de Paul, cantada por Denny Laine. Perezosa y siniestramente melódica, es una de las joyas ocultas del LP y una demostración de que Paul no escribía solo singles, otra cosa es que éstos sean tan deslumbrantes en cuanto a popularidad que ensombrezcan el resto sus canciones. Algo parecido pasa con “She’s My Baby“, un alegre tema con una soberbia línea de bajo que, sin ser un clásico, es una notable canción que poca gente recuerda a pesar de su intachable factura y su innegable calidad melódica.

Beware My Love“, parece más un ejercicio de estilo que el fruto de una tarea de creación artística por parte de McCartney. Rock setentero de manual con una notable interpretación vocal de Paul. Perfecta para el directo, pero poco más. Algo parecido a lo que le ocurre a la anodina composión de McCulloch, “Wino Junko“.

Y llegamos al tema central del LP, por el que este disco será recordado para unos y condenado a la hoguera para otros: “Silly Love Songs“. Esta “Tonta Canción de Amor” de Paul es azucarada, ñoña, empalagosa…, pero musicalmente perfecta y absolutamente infecciosa en cuanto a lo pegadizo. Paul reacciona ante las críticas contra la ligereza de sus letras con una, en mi opinión pasada de vueltas, reafirmación  en su estilo. Yo nunca la tuve entre mis favoritas pero decir que es una “porquería” como dicen algunos de sus detractores es una soberana gilipollez. Una buena canción pop, sin más, que tuvo un éxito planetario siendo número 1 en medio mundo…, ah, por cierto, la línea de bajo, para la historia.

Linda toma la voz cantante en “Cook Of The House“, una canción simplemente malísima, un rock tontorrón con una letra indigna cantada por la señora McCartney con patente desgana. Una porquería que hace que el disco baje muchos enteros. Menos mal que el bueno de Denny Laine nos devuelve a la senda correcta con la destacable “Time To Hide“, un excelente rock “a lo seventies” que Laine canta estupendamente.

El incuestionable buen pulso de Macca  a la hora de crear pop vuelve a quedar patente con “Must Do Something About It“. Un tema menor, ciertamente intranscendente, pero de irreprochable factura y con una notable melodía cantada con mucho gusto por el batería Joe English, mejorando la versión que cantó el propio Paul y que permanece inédita.

Afrontamos el tramo final del disco con una pequeña joya que la historia no ha valorado en su justa medida, me refiero a “San Ferry Anne“, un excelente tema engrandecido por un enorme trabajo de vientos que dotan al tema de un irresistible aire jazzy. Mi favorita del álbum. La azucarada y notable “Warm And Beautiful“, despide el LP dejándonos un buen sabor de boca.

No estamos ante un disco sobresaliente. “Wings At Speed Of Sound” es peor que su predecesor, “Venus & Mars”, y la comparación es áun más dura si lo ponemos al lado del excelso “Band On The Run”. Tiene un punto comercialoide (que lo convirtió en un disco de éxito a nivel mundial) y una marcada tendencia hortera que puede producir cierto rechazo , pero eso no puede hacer que olvidemos canciones como “Let’Em In”, “The Note You Never Wrote”, “She’s My Baby” o “San Ferry Anne”…, flaco favor haríamos a nuestros sentidos.

VALORACIÓN GUILLETEK’S; 6,5 / 10

SMITH, Elliott. “Figure 8” (2000). ( 9/10 )

01  Son Of Sam
02  Somebody That I Used To Know
03  Junk Bond Trader
04  Everything Reminds Me Of Her
05  Everything Means Nothing To Me
06  L.A.
07  In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost
08  Stupidity Tries
09  Easy Way Out
10  Wouldn’t Mama Be Proud
11  Color Bars
12  Happiness/The Gondola Man
13  Pretty Mary K
14  I Better Be Quiet Now
15  Can’t Make A Sound
16  Bye
Producido por Rob Schnapf, Tom Rothrock y Elliott Smith

Con un buen puñado de canciones compuestas, Elliott grabó el disco a caballo entre los Sunset Sound Studios de Hollywood, los Sonora Studios en Los Angeles, los Capitol Studios de Hollywood y -cumpliendo un anhelado sueño del músico- en los Abbey Road Studios de Londres, el estudio de sus idolatrados Beatles.Figure 8 salió  al mercado el 18 de abril del año 2000 mostrando, tanto en su portada como en  las fotos promocionales del álbum, a un Smith aseado y con buen aspecto. Elliott deja atrás su imagen de outsider en busca de una estética mucho más convencional… Y, en cierto modo, es lo mismo que le ocurre al disco, sin duda el más accesible de toda su carrera. Claramente enmarcable en lo mejor del power-pop, “Figure 8” pierde parte de de la melancolía y oscuridad que caracterizaban sus obras anteriores a cambio de ofrecernos  un “caleidoscopio de sonidos e instrumentos deliciosamente inteligente” tal y como dijo NME.

La música de Smith es perfectamente reconocible en este álbum, más luminoso y menos triste, sí, pero igualmente emotivo y extraordinariamente sensible. Es su disco más ambicioso y también el más lujoso, quizás provocando que sea  menos personal, aunque igualmente brillante en lo artístico. Si lo comparamos con sus primeros trabajos, es mucho más ornamentado en lo instrumental y líricamente menos duro, menos directo y con un estilo poético mucho más impresionista

El álbum cosechó, en general, buenas críticas y alcanzó el puesto 99 en la lista de ventas. Elogiado por sus complejos arreglos, se dijo de él que “Es el mejor disco de Elliott Smith hasta el momento y eso es mucho decir” (NME) y “este disco representa la progresión de un gran músico” (Spin). No obstante también fue el primero de sus trabajos en recibir críticas no unánimemente favorables.  AllMusic escribió: “Aunque es un disco bastante impresionante, está lejos de ser la obra maestra que parece pretender ser”; Pitchfork opinó, “no es tan bueno como XO o Either/Or,  aunque este tipo aún merece la pena”.

Smith vuleve a hacerse cargo de todos los intrumentos y todas las voces en la mayoría de los temas del álbum, si bien, en esta ocasión cuenta con la colaboración de sus amigos Sam Coomes y Jon Brion, así como el reputado batería de sesión (Elvis Costello, Tom Waits) Pete Thomas.

El disco arranca con la prodigiosa “Son of Sam“, un tema simplemente perfecto que, desde su sobresaliente intro (con el piano que Paul McCartney para “Penny Lanne” en 1967) a su emotivo pasaje instrumental intermedio nos traslada a un mundo en el que la melodía es la reina indiscutible. Una brillante canción que, en contra de lo que se dijo , no está dedicada al asesino en serie David Berkowitz (conocido como “El Hijo de Sam” y que mató a seis personas entre 1976 y 1977).  El tema fue editado como single, acompañado de su correspondiente videoclip, pero no tuvo demasiada repercusión.

“Te vi lidiar con un día agonizante y tirar el pasado vivido lejos. Así que puedes estar segura de que tienes todo controlado, no eres más que alguien a quien yo solía conocer” canta Elliott en “Somebody That I Used To Know“, un tema heredero de los Beatles del White Album y mucho más cercano al tradicional sonido de Smith. Una canción fabulosa de principio a fin. “Junk Bond Trader” es otro fantástico tema que cuenta con el habitual batería de Elvis Costello, Pete Thomas, y con versos como “Tu mundo no es más ancho que el odio que le tienes a él. Investigando una pequeña realidad aburrida, como una droga que tomas con demasiada frecuencia“, que  muestran que el nivel lírico de Smith está a la misma estatura que su estratosférico talento musical.

Con “Everything Reminds Me Of Her” volvemos al bucólico sonido acústico tradicional del de Portland, con una canción impregnada de la melancolía por la pérdida del amor perdido y que sirve de perfecto preparatorio para la sublime “Everything Means Nothing To Me“, uno de los momentos álgidos del disco. Sus primorosos arreglos de cuerdas, su deliciosa construcción musical y su alto grado de emotividad la convierten en uno de esos temas a los que recurrentemente volver cuando se necesita una dosis de belleza. Mención aparte merece su letra de la que me niego a tocar un solo verso: ” Alguien encontró al futuro como una estatua en una fuente, firme como un soldado, mirando hacia atrás a un charco de agua que desea que un pájaro cantor azul, melancólico, se mantenga en su hombro cantando sobre todas las cosas. Todo significa nada para mí. Escogí la canción y encontré mi retrato en el papel y su reflejo en el agua mostraba un hombre de hierro aún intentando saludar a la gente de una época en la que él era todo lo que debía ser. Todo significa nada para mí”. Inconmensurable canción en la que vuelve a tener mucho protagonismo el piano Beatle de 1967.

L.A.” nos devuelve al nuevo Elliott eléctrico cantando sobre su nueva ciudad de residencia, mientras en “In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost” vuelve a hacer uso del piano de McCartney para volver a regalarnos otro temazo que supura influencias de los 4-fab por los cuatro costados y acaba fusionándose con la evocadora “The Roost”.

Tiempo para otro de los momentazos de disco, “Stupidity Tries“, una enorme canción en la que Elliott se disfraza del Lennon de principios de los 70 para construir un monumento al gusto. Decir que es una buena canción es quedarse muy corto, es una obra de arte sólo al alcance de un auténtico genio…, un genio que también puede escribir preciosidades minimalistas como “Easy Way Out” que definitivamente, y tras nueve canciones, nos deja a las claras que estamos ante un disco estupendo

Wouldn’t Mama Be Proud” es una versión eléctrica de un tema que Elliott ya tocaba en sus conciertos hacía un año. Otra buena canción, aunque no tanto como Color Bars“, otra joyita oculta interpretada y arreglada con la exquisitez exhibida a lo largo de todo el disco. Happiness/The Gondola Man” es otro de los highlights del disco. Un tema pop absolutamente redondo que fue editado como single y que cuenta con Jon Brion a los coros. Otra maravilla…, y van 12.
La recta final arranca con  otros dos temazos: “Pretty Mary Ky la preciosa e impresionanteI Better Be Quiet Now“, y concluye con “Can’t Make A Sound” (“Me he convertido en una película muda y el héroe asesinó al payaso sin poder hacer un sólo sonido. Nadie sabe lo que él anda haciendo, sigue desperdiciando el tiempo sin poder hacer un sólo sonido”) y el minimalismo instrumental de “Bye“.

Y así concluye el disco más accesible de la carrera de Smith. Independientemente de su potencial comercial, es un disco extraordinariamente bueno y que, tras “Either/Or” y “XO”, suponen la absoluta confirmación de Elliott Smith como uno de los mejores creadores de canciones de los últimos tiempos.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10