BLUR: “The Magic Whip” (2015) (8,5/10)

  1. “Lonesome Street”
    2. “New World Towers”
    3. “Go Out”
    4. “Ice Cream Man”
    5. “Thought I Was a Spaceman”
    6. “I Broadcast”
    7. “My Terracotta Heart”
    8. “There are Too Many of Us”
    9. “Ghost Ship”
    10. “Pyongyang”
    11. “Ong Ong”
    12. “Mirror Ball”

Tras la edición del disco en solitario de Damon, los rumores de un nuevo disco de la banda se acrecentaron, si bien Damon se encargó de enfriar el ambiente declarando que era una “remota posibilidad”. Lo cierto es que, en la primavera de 2013 y a causa de la suspensión de unos conciertos de su gira asiática, el grupo alquiló durante cinco días los estudios Avon de Kowloon en Hong Kong y grabaron bastante material. Fueron sesiones sin presión, muy libres, una especie de macro jam-session en la que el grupo trabajo sobre el material que el incansable Albarn tenía compuesto a medio terminar.

Fueron sesiones “relajadas y divertidas”, si bien en primera instancia el grupo no consideró de forma seria hacer nada con las canciones allí grabadas. “Creo que debido a que ya habíamos hecho algunos conciertos juntos y nos acostumbramos a tocar juntos de nuevo no había esa sensación de presión de tener que ir al estudio un día concreto con tal productor u otro para intentar componer tu single de regreso. En realidad fue ‘¡vamos al estudio y nos ponemos a tocar! Siendo honesto, realmente no había nada más que hacer después de haber estado de compras”, bromeaba Alex James al respecto. De hecho, concluida la gira, cada miembro del grupo continuó con su vida.

Fue Graham quien tuvo claro que entre ese material “había más que suficiente para un muy buen disco” y, ni corto ni perezoso, decidió llamar al inefable Stephen Street, el que fuera productor de la época dorada del grupo y con quien no trabajaban como banda desde el fantástico “Blur” de 1997.

Coxon y Street trabajaron intensamente sobre el material grabado en aquellos cinco días y, una vez vieron que el resultado comenzaba a tener buena pinta, llamaron a Albarn que acababa de terminar su gira de presentación de “Everyday Robots”, su disco en solitario. Damon no tardó en contagiarse del entusiasmo de Graham…, tan pronto como escuchó los aún esbozos de las canciones. Albarn se puso a escribir letras, terminar melodías, añadir partes vocales. “Cada vez estaba más entusiasmado por cómo sonaba”, recuerda el propio músico.

Mientras, el resto del mundo permanecía ajeno a todas estas maquinaciones, hasta que en febrero de 2015, de forma absolutamente sorpresiva el grupo anunció la publicación de su nuevo disco el día 27 de abril del mismo año. Su título sería “The Magic Whip”. “Hemos hecho un nuevo álbum”, dijo Albarn en la rueda de prensa en la que el grupo presentó su nuevo trabajo, “es un álbum muy urbano. Es muy, muy bonito tener algo en nuestras manos de lo que podemos estar orgullosos”.

Blur había vuelto, ya era oficial. Las primeras críticas fueron unánimemente favorables. El Telegraph lo puntuó con cinco estrellas en una crítica que tituló “Un retorno triunfante”; RollingStone se quedó en las cuatro estrellas y afirmaba que “Blur ha vuelto y tienen inspiración para repartir…”. La nota media del disco extraida de Metacritic es 8,1… Y es que nada más poner el disco en el reproductor, las sensaciones no pueden ser mejores. “Lonesome Street” suena a los mejores Blur, quizás no tiene el nivel de sus singles históricos, pero desde luego no hubiera desentonado en ninguno de sus mejores trabajos. Una estupenda guitarra marca de la factoría Coxon, una maravillosamente saltarina melodía, sonido genuinamente britpopero y unos fabulosos y bizarros arreglos. Puro Blur.

Sin embargo esta es la única concesión a su brillante pasado como líderes del sonido británico de los 90. La siguiente canción, la melancólica y sobresaliente “New World Towers” suena mucho más al trabajo es solitario de Damon que a los propios Blur. Un fantástico y cadencioso tema que, junto a la canción que la precede, ilustra perfectamente lo que va a ser la dinámica general del disco: alternar el pop más tradicional y festivo propio de llamemos la “época dorada del grupo”, con unos nuevos Blur mucho más tranquilos, innovadores y reflexivos. Gran canción, quizás demasiado larga.

En esa línea que mira más al pasado tendríamos a “Go Out”, la siguiente canción que además sirvió como primer single del disco. Es efectiva, suena fantásticamente bien y, en general, está a buen nivel…, pero no por ello deja de ser el peor primer single que el grupo ha editado en su carrera. Cierto es que estamos hablando de un grupo cuyos primeros singles han sido siempre canciones que han entrado en el Olimpo de la música desde el primer momento: “She’s So High”, “For Tomorrow“, “Girls & Boys“, “Country House“,”Beetlebum“, “Tender“, “Out of Time“… Pues eso, es una buena canción pero no resiste la comparación con el pasado del grupo.

Mucho más interesante resulta “Ice Cream Man” con un sinuoso y electrónico comienzo al que la guitarra acústica de Graham enseguida dota de calor orgánico. Una canción estupenda en el que tanto el sonido pop tradicional del grupo como las cadencias más melancólicas de algunos de los proyectos paralelos de Albarn están perfectamente representados. Sin duda una de mis preferidas del álbum. Fantástica. Los arreglos de guitarra de Coxon, como siempre, merecen mención aparte.

Tiempo ahora para los “nuevos” Blur con “Thought I Was a Spaceman“. Aunque mejor deberíamos decir los nuevos Blur fusionados con el viejo Bowie, pues la influencia del Duque Blanco es más que evidente en este fantástico y atmosférico tema que va subiendo poco a poco de intensidad. Muy buena canción.

Retornamos al pasado del grupo, en esta ocasión a sus tradicioneles arrebatos punkrockeros, con “I Broadcast“. Un estilo en el que Blur se mueve como pez en el agua y tantas veces lo ha demostrado “Advert”, “Popscene”, “Bank Holiday”, “Song 2″… A estas alturas ya podemos afirmar que el retorno de Blur está mereciendo, y mucho, la pena.

My Terracotta Heart“, un extraordinario y melancólico medio tiempo de aires pseudo-latinos, nos devuelve a los Blur más reflexivos. Damon canta con extraordinaria sensibilidad una canción primorosamente producida y arreglada de forma preciosista. Evocadora y relajante, uno de los momentos más mágicos de un disco cuyo momento más brillante quizás llegue con la sobresaliente “There are Too Many of Us“, un auténtico temazo que, en mi opinión, debería haber sido el primer single. Una canción a la altura de lo mejor del grupo y cuya intensidad deja sin habla desde la primera escucha. Todo en ella es perfecto y, en lo melódico, recuerda a la amarga y maravillosa melancolía  que transmitían muchas de las canciones de “Modern Life Is Rubbish”, el brillante segundo disco del grupo. Sobresaliente.

Tras semejante descarga emocional los suaves ritmos pop de “Ghost Ship” se agradecen. Una canción mucho más lidera y con una bonita melodía. Graham, como es habitual, se sale del mapa con una guitarra que engrandece un tema que da paso a otros de los más brillantes (y van varios) momentos del disco: la fabulosa “Pyongyang“, una maravilla de aires orientales que vuelve a recordar al mejor Bowie y que queda a la altura de las mejores e intensas baladas de la banda como “This Is A Low”. Una canción tremenda que termina de poner la guinda a un álbum que, ahora sí, ya podemos decir está a la altura del grupo y supone uno de los mejores “disco de retorno” que mi memoria puede recordar. Brillante.

Y eso que aún nos quedan un par de canciones. La premeditadamente tontorrona “Ong Ong” supone un ligero e infeccioso contrapunto a la transcendentalidad de”Pyongyang” y con la notable balada “Mirror Ball“, una ampulosa canción que parece combinar con acierto los ambientes Western con sonidos orientaloides, pone el punto final a un disco fantástico. Blur ha vuelto.

VALORACIÓN GUILLETEK: 8,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 3 de mayo de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

BRIAN WILSON: “No Pier Pressure” (2015) (6,5/10)

1. “This Beautiful Day”  (Wilson-Thomas)
2. “Runaway Dancer” (Wilson-Thomas)
3. “What Ever Happened”  (Wilson-Thomas)
4. “On The Island” (Wilson-Thomas)
5. “Our Special Love”  (Wilson-Thomas)
6. “The Right Time”  (Wilson-Thomas)
7. “Guess You Had To Be There”  (Wilson-Thomas)
8. “Tell Me Why”  (Wilson-Thomas)
9. “Sail Away” (Wilson-Thomas)
10. “One Kind Of Love” (Wilson-Thomas)
11. “Saturday Night” (Wilson-Thomas)

12. “Half Moon Bay” (Wilson-Thomas)
13. “The Last Song” (Wilson-Thomas)

Quede claro que Brian Wilson me parece uno de los mayores genios que ha dado la historia de la música. Probablemente, junto a Lennon, McCartney, Townshend y Davies represente la quintaesencia de la melodía sesentera. Discos como “Today”, “Pet Sounds” o “Sunflower” deberían servir de prueba suficiente de semejante afirmación.

Desgraciadamente, en gran medida lastrado por sus problemas mentales, la carrera en solitario del genial músico ha quedado lejos de sus trabajos con los Chicos de la Playa. No obstante ha firmado algunos buenos trabajos como “Brian Wilson” (1998) o el más reciente “That Lucky Old Sun” de 2008. La extraordinaria reconstrucción de “Smile” que llevó a cabo en 2004,  los notables álbumes de versiones de Gershwin  (“Brian Wilson Reimagines Gershwin” de 2010) y de películas Disney (“In the Key of Disney” de 2011), así como su destacable aportación al más que decente disco de reunión de los Beach Boys “That’s Why God Made the Radio” de 2012, hacían pensar que el septuagenario Wilson se encontraba en un buen estado de forma musical. Entonces, ¿es “No Pier Pressure”, que así se titula el álbum, un disco a la altura de su creador?. Veremos.

Por ponernos en situación. Como era de esperar, teniendo en cuenta los precedentes, la gira de reunión de los míticos Beach Boys no terminó del todo bien. El disco fue un éxito (número 3 en las listas Billboard), así como la recepción de los conciertos, pero las tensiones entre Mike Love y Wilson terminaron con un nuevo alejamiento de posturas. Mike seguiría girando con unos nuevos Beach Boys y Brian volvería a su retiro, aunque su página web enseguida anunció que estaba grabando y produciendo un nuevo trabajo en solitario que contaría con la participación del brillante guitarrista británico Jeff Beck, y sus ex-compañeros de The Beach Boys Al Jardine, David Marks y Blondie Chaplin.

Por razones aún no detalladas por ninguna de las partes, el material producido durante esas sesiones decidió desecharse y Wilson siguió trabajando en el estudio hasta que en el invierno de 2014 anunció que el disco estaba terminado. La idea era contar con varias voces colaboradoras y armar un disco de “duets”. El título del álbum sería “No Pier Pressure” y se editaría en la primavera de 2015.

La primera mala noticia, al tener el álbum entre las manos, es comprobar que el disco estaba producido de nuevo por Joe Thomas, uno de los más recalcitrantes representantes del más puro sonido AOR. Amante del demoníaco Autotune y arquitecto de pulcros y fríos sonidos. Thomas ya colaboró con Wilson en la producción y la composición de los temas del último disco de los Beach Boys “Why God Made The Radio” y en algunos de sus trabajos en solitario, como el insípido “Imagination” de 1998.

No obstante, la cosas empiezan muy bien con la breve y preciosista “This Beautiful Day“, una bonita, serena y sobresaliente balada con una melosa melodía que a pesar de sus azucarados arreglos  funciona de forma fantástica como arranque del disco. Excelente comienzo que hace que empecemos a albergar unas esperanzas que se tambalean con “Runaway Dancer“, una extraña suerte de electro-pop con dueto con el miembro de Capital Cities Sebu Simonian. No es que sea una mala canción, simplemente descoloca.

La excelente bien conservada voz de su es-compañero de The Beach Boys, Al Jardine, es la protagonista de “Whatever Happened“, una evocadora balada que roza la ñoñería. Resulta agradable, está bien construida pero es tan blandita y autocomplaciente resulta absolutamente inofensiva. Es cierto que Wilson nunca ha sido muy amigo de decibelios y estridencias, pero su música siempre ha tenido un algo que aquí se pierde entre azucarados mantos de armonías autotuneadas. Está muy lejos de ser una mala canción, en cualquier caso. “On The Island“, la siguiente canción, cuenta con la colaboración del dúo de indie folk estadounidense She & Him, y se trata de una agradable canción de aromas hawaianos en la que destaca la acertada interpretación de  Zooey Deschanel. Buen tema.

 El comienzo y el final  de “Our Special Love” nos recuerdan al mejor Wilson, pero enseguida penetra en ambientes de “radio-fórmula madura” bastante prescindible. Una lástima porque esta canción apuntaba maneras. El joven cantante Peter Hollens colabora en el tema. También tiene muy buenos momentos “The Right Time” en la que el ex-Beach Boy Al Jardine vuelve a tomar la voz cantante en las estrofas mientras Brian luce falsetto en los estribillos. Muy agradable, muy blandita también, pero da gusto escucharla.

La joven estrella country Kacey Musgraves es la voz principal en “Guess You Had To Be There“, un pegadizo medio tiempo de country-pop  que es de lo mejor del disco pero en la que es difícil reconocer el estilo de Brian Wilson como compositor. Algo más reconocible resulta “Tell Me Why“, pero, de nuevo, lo mismo AOR puro, límpidos arreglos y un sonido demasiado empalagoso… Y cuando ya estamos a punto de rendirnos llega “Sail Away” con dos ex-Beach Boys, Blondie Chaplin y Al Jardine, compartiendo estudio con Brian y, sin ser ninguna joya, nos anima a seguir un poco más, y la espera merece la pena, pues, “One Kind Of Love” es, junto a “This Beautiful Day”, lo mejor del disco. Ahora, sí, muy Brian Wilson…, lejos de su mejor material, pero muy reconocible. Muy buena canción y grandes arreglos vocales.

Hay esperanza, pero la soporífera “Saturday Night“, con el joven Nate Ruess al micro, nos devuelve a la radio-fórmula menos edificante. Lo peor del disco, una canción muy floja que no debería estar en el catálogo de semejante genio… Y es que no podemos olvidar que Brian Wilson ha sido uno de los grandes. Sus problemas mentales, el abuso de drogas y las influencias maliciosas de su entorno acabaron por apagar, hace ya mucho, una de las estrellas más brillantes del firmamento musical… Aún así, a veces, como si se escapara por una rendija de su torturado cerebro, su talento nos deja joyitas como “Half Moon Bay“, el maravilloso instrumental que encontramos a continuación y, para rematarlo, “The Last Song” con sus hermosos arreglos vocales y su maravillosa melodía deja el disco a una altura que ni siquiera los pomposos arreglos de la parte final de la canción consiguen estropear.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 26 de abril de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

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THE ROLLING STONES: “Their Satanic Majesties Request” (1967) (6,5/10)

1. Sing This All Together (Jagger/Richards)
2. Citadel (Jagger/Richards)
3. In Another Land (Wyman)
4. 2000 Man (Jagger/Richards)
5. Sing This All Together (See What Happens) (Jagger/Richards)

6. She’s a Rainbow (Jagger/Richards)
7. The Lantern (Jagger/Richards)
8. Gomper (Jagger/Richards)
9. 2000 Light Years from Home (Jagger/Richards)
10. On with the Show (Jagger/Richards)

Producido por The Rolling Stones
Editado en Inglaterra el 8 de diciembre de 1967

La detención de Mick, Keith y Brian por posesión de drogas supuso la gota que colmó el vaso de la paciencia del que fue su manager, productor y prácticamente sexto miembro del grupo, Andrew Loog Oldham. La ausencia de una cabeza pensante, hizo que las ya de  por sí relajadas maneras de los miembros del grupo se agudizaran aún más. Sabían que tenían que volver al estudio, y lo hicieron…, pero no de la mejor forma. “Cada día era una lotería. Nadie sabía qué podía pasar y cuánta gente podría venir a la sesión. Un día Keith podía traer a diez personas, Brian a media docena y Mick a otras tantas… Eran novias, ligues, colegas… Fue un poco una locura”, llegó a comentar Bill Wyman.

Bajo esta premisa de total y caótica libertad, el grupo tomó la decisión de no contratar a un productor tras la marcha de Oldham: ellos mismos producirían el álbum en el que estaban trabajando, cuyo título provisional era “Cosmic Christmas”.

Las sesiones de trabajon resultaron bastante caóticas. El ambiente no era el mejor tampoco con Jones y Richards sin dirigirse la palabra tras que éste se fugara con la novia de aquel. Brian Jones reconoció que “faltaba un mes para que empezara la grabación del disco y no teníamos nada”. Las jornadas de grabación eran absolútamente infructíferas y se prolongaron desde febrero a octubre de 1967. “Teníamos trocitos de cosas”, recordaba Jones, “un poco de editing por aquí, un poco por allá…Nada concreto”. Jagger también ha tenido palabras para aquellos días: “demasiadas drogas, demasiada gente pululando por el estudio…, ningún productor poniendo orden”.

Entretanto sus apreciados rivales, los Beatles editaron su excelso “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band“, recibiendo miles de elogios y vendiendo millones de discos con un LP que ponía a la psicodelia al servicio del pueblo. Una de la sobras capitales (si es que no es LA obra capital) de la historia del rock.

Se cuenta que los Stones quedaron con los Beatles en intento de ponerse al día de las nuevas tendencias (los londinenses tenían en ese momento un sonido mucho más clásico). Durante la fiesta los de Jagger tuvieron acceso a la grabación del “Sgt. Peppers”, y quedaron absolutamente impresionados. Algunas versiones afirman que se se propusieron superarlo, otras afirman que, conscientes de no poder alcanzar semejante nivel decidieron grabar un disco a modo de broma sobre el movimiento hippie y la psicodelia.

El caso es que los Stones también habían empezado su propio camino de experimentación en el estudio, pero el trabajo de los de Liverpool no hizo sino animarles a ir más allá. De esta forma, decenas de instrumentos -algunos exóticos- se unieron al tradicional combo de guitarras, bajo y batería. Órgano, mellotrón, flautas, dúlcimer eléctrico, harpas, sarod, clavicordios… No tuvo un mal debut en listas y alcanzó el número 3 en el Reino Unido y el segundo puesto en las listas americanas, si bien perdió posiciones rápidamente.

Sing This All Together“, con su fantasmagórica intro y tono festivo, recuerda a las grabaciones más locas de los Kinks y resulta interesante como intoducción a este surrealista collage sonoro. No obstante, lo más destacable del tema, y por lo que será recordado, es porque  Paul McCartney  y John Lennon vuelven a estar a los coros.

La siguiente canción del disco, “Citadel“, tiene una estructura mucho más clásica a pesar de su hipersaturada grabación. Es una de las tres canciones del disco que Keith Richards salvó de la quema en los comentarios que años después haría sobre este controvertido álbum. Uno de los temas más rockeros del disco. Mucho más pop resulta “In Another Land“, la primera incursión en la composición del bajista Bill Wyman. Se trata de una estupenda canción que Wyman grabó durante un receso de la grabación del LP acompañado de Charlie Watts, Brian Jones y los miembros de Small Faces Steve Marriott y Ronnie Lane. Posteriormente enseñaron el resultado a Mick y Keith, quienes tras elogiar la canción añadieron coros y propusieron no sólo su inclusión en el álbum sino su adición como single.

Las cosas mejoran, y mucho, con “2000 Man“, una joya acústica que acaba evolucionando en una suerte de rock psicodélico que fue versionado con excelencia por Kiss en 1979. Sin lugar a dudas una de las mejores canciones de un disco cuya cara A concluye de forma bastante desafortunada con “Sing This All Together (See What Happens)“, una locura de relleno en la que ruidos y sonidos varios se entremezclan con algunos fragmentos musicales basados en la canción que abre el álbum.

Sin embargo la cara B se abre de forma inmejorable. “She´s A Rainbow“, una de las mejores (si no la mejor) canciones que Jagger y Richards escribirían durante los años 60. Desde el excelente piano de la introducción -ejecutado por el omnipresente session man Nicky Hopkins- al excelente arreglo de cuerdas escrito por el que acabaría siendo bajista de Led Zeppelin John Paul Jones, todo en ella es perfecto. Una canción para la historia que, a pesar de su sobresaliente calidad, no tuvo demasiada suerte en su edición como single.

El buen tono de la sobresaliente “She’s a RAinbow” se mantiene con la notable “The Lantern“. Una estupenda canción guiada por el tembloroso y vibrante piano del inefable Hopkins que es habitualmente olvidada en las reseñas  sobre la banda y que realmente tiene un gran nivel. Lástima que el anodino experimento pseudo oriental que supone “Gomper” estropee lo que hubiera sido una excelente cara B  en la que la psicodélica “2000 Light Years From Home” brilla con luz propia y a la que “On With the Show” supone un divertido remate.

Este “Satanic Majesties” dista mucho de ser un mal LP. Es cierto que, si pretendía ser un rival para “Sgt. Pepper’s”, no duró ni un asalto ante la enormidad de la obra de los Beatles. Pero un disco en el que encontramos canciones como “Citadel“, “In Another Land“, “2000 Man“, “She´s A Rainbow“, “The Lantern” o “2000 Light Years From Home” no puede ser tratado como un mal disco. No es menos cierto que el resto de los temas son bastante flojos, pero el resultado final aguanta el envite. No es uno de los mejores discos del grupo, eso es obvio.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 25 de abril de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

THE ROLLING STONES: “Between The Buttons” (1967) (8,5/10)

1. Yesterday Papers (Jagger-Richards)
2. “My Obsession” (Jagger-Richards)
3. “Back Street Girl” (Jagger-Richards)
4. “Connection” (Jagger-Richards)
5. “She Smiled Sweetly” (Jagger-Richards)
6. “Cool,Calm And Collected” (Jagger-Richards)

7. “All Sold Out” (Jagger-Richards)
8. “Please Go Home” (Jagger-Richards)
9. “Who’s Been Sleeping Here” (Jagger-Richards)
10. “Complicated” (Jagger-Richards)
11. “Miss Amanda Jones” (Jagger-Richards)
12. “Something Happened To Me Yesterday” (Jagger-Richards)

Producido por Andrew Loog Oldham
Editado en Inglaterra en enero de 1967

 

Los Stones seguían creciendo musicalmente, sin embargo sus relaciones personales comenzaban a complicarse. Brian estaba (muy) metido en las drogas. Como sabréis, fue una época en la que las drogas estaban estrechísimamente relacionadas con la creación musical (estamos ya casi en 1967), pero Brian fue un paso más allá de lo que era común en el mundillo.

No obstante, creativamente, Brian estaba en un momento brillante, como prueba la excelente “Ruby Tuesday” que, aunque escrita por Brian y Keith, fue firmada por Jagger y Richards para mantener la idea  del dúo fantástico en su confrontación con el Lennon-McCartney Beatles. Estamos ante otro de los temas capitales del rock, una canción histórica. Por si fuera poco, esta maravillosa canción, una de las gemas del pop de los 60 fue la cara B de otra canción enorme: la vibrante y descaradamente sexy “Let’s Spend The Night Together“, componiendo entre ambas unos de los mejores sencillos que jamás ha editado ninguna banda de rock.

La canción titular del single (en la que a pesar de su sonido rock, Jagger comienza a introducir algunos sonidos de sus admirados Beach Boys) fue censurada en medio mundo debido a su clara temática sexual siendo especialmente celebre el momento en el que el grupo se vio obligado a cambiar la letra por “Let’s spend SOME TIME together” durante su actuación en el show de Ed Sullivan, impagable el vídeo de dicha actuación con los Stones cediendo en lo lírico pero mostrando la versión más procaz de Jagger.

Durante los escasos descansos de los que disfrutaron en su periplo yanqui, durante una semana de agosto de 1966, la banda aprovechó para encerrarse en los RCA Studios de Los Ángeles  y comenzar a grabar los temas que deberían componer su nuevo álbum. En noviembre, y ya en Londres, el grupo dedicó la práctica totalidad del mes a terminar la grabación del que sería uno de sus mejores (y más injustamente olvidados) discos: “Between The Buttons“.

El LP se editó en el Reino Unido en enero del gran 1967, quizás el año más creativo de la historia del rock, y en él se observa cómo la constante búsqueda de nuevos sonidos que el grupo había inagurado con “Aftermath”  comienza a cristalizar.  Jagger y Richards compusieron todas las canciones integrantes del álbum, cuya multitud de arreglos y de instrumentos, pusieron a prueba las viejas máquinas de cuatro pistas. Estos, ahora aparentemente primitivos sistemas de grabación ya habían sido llevados al límite con trabajos como “Revolver” de los Beatles o el fabuloso “Pet Sounds” de los Beach Boys, de los que, dicho sea todo, Jagger era un ferviente admirador y cuya influencia en este álbum es bastante patente.

La limitaciones en cuanto pistas provocó que Oldham, productor del disco, tuviera que realizar continuos volcados (pasar el sonido de tres de las pistas a una cuarta, volviendo a liberar dichas pistas para nuevas grabaciones). Esta delicadísima tarea, llevada a cabo con absoluta brillantez por gente como George Martin o Brian Wilson, se le atragantó a Oldham y el sonido general no es tan lustroso como debiera.

Como hemos dicho, el disco se editó en Inglaterra el 20 de enero de 1967, y casi un mes después en USA (cambiando el orden del tracklist e incluyendo dos canciones que se habían editado en UK como singles “Let’s Spend The Night Together” y “Ruby Tuesday” en lugar de “Back Street Girl” y “Please Go Home”). El álbum “sólo” alcanzó el nº3 a pesar de ser una auténtica maravilla, sobre todo en su versión americana. No obstante, en primera instancia, fue muy criticado por sus fans de siempre, así como por la crítica especializada por su distanciamiento del R&B y su acercamiento a los modernos ecos beatelianos y kinkfómanos. El tiempo ha acabado haciendo justicia y hoy en día es considerado uno de sus álbums más eclécticos y completos.

La versión británica arranca con la  psicodélica “Yesterday’s Papers” en la que el vibráfono de Jones y los beachboyanos  coros de Richards se llevan gran parte del protagonismo. Una buena canción pero lejos de resultar un arranque tan arrebatador como el de la versión americana con la arrebatadora Let’s Spend The Night Together” desatando las hostilidades.
El disco continua brillando con la atípica “My Obsession” y sus peculiares juegos rítmico-vocales presenciados (y quién sabe si inspirados) por el líder de los Beach Boys, Brian Wilson, que fue invitado a las sesiones de mezcla por el propio Mick Jagger. Mejor aún resulta la sobresaliente “Back Street Girl“, eliminada en la versión americana por la más comercial “Lets Spend The Night Together” (en USA, a diferencia de lo que solía estilarse en Inglaterra, los singles se incluían en los LP’s). Una estupenda canción que se encuentra entre las preferidas del propio Jagger quien, sorprendentemente dada la calidad del álbum, siempre ha criticado este LP considerando esta “Back Street Girl” la única canción “realmente buena”.
Connection” nos devuelve a los Stones más rítmicos con una animada melodía cantada a dos voces por Mick y Keith y una machacona batería de Watts. Una de mis canciones preferidas de los primeros Stones. La estupenda y delicada “She Smiled Sweetly” mantiene el excelente nivel de un LP que cierra su cara A (en la versión británica) con la saltarina “Cool,Calm And Collected” muy en la línea de sus contemporáneos The Kinks.
All Sold Out” , es la canción encargada de abrir la cara B. Notable tema lleno de juegos vocales, nueva muestra de la reconocida influencia de los Beach Boys especialmente en Jagger en aquella época.”Please Go Home“, la siguiente canción, fue la sacrificada en la versión estadounidense para incluir la superlativa “Ruby Tuesday” y se trata de una especie de ritmo a lo Bo Didley pasado por un filtro psicodélico.
Los ánimos vuelven a sosegarse con la fantástica “Who’s Been Sleeping Here“, en cierto modo anunciadora de los sonidos de la banda apenas unos años después. Una gran canción frecuentemente olvidada que sirve de perfecto contrapunto a Complicated, otra excelente muestra de talento stoniano, rítmica, directa y enérgica como la rockera “Miss Amanda Jones“. La influencia de Ray Davies y sus Kinks se deja ver más que nunca en la boudevilleraSomething Happened To Me Yesterday” con Mick y Keith alternando la voz principal

Un muy buen disco compuesto en definitiva por grandísimas canciones y que demostraba que el grupo se encontraba en una excelente forma musical. Otra cosa era el aspecto personal, en el que 1967 fue un año cuanto menos complicado. Mick y Keith fueron detenidos al poco tiempo de editarse “Between The Buttons” por consumo y posesión de LSD. Pasadas unas pocas semanas, Brian también fue detenido en esta ocasión por posesión de cocaína y metanfetaminas. Pero, eso, es otra historia.

 

VALORACIÓN GUILLETEK: 8,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 5 de abril de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

Licencia Creative Commons

Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

THE ROLLING STONES: “Aftermath” (1966) (8,5/10)

CARA A

  1. Mother’s Little Helper
  2. Stupid Girl
  3. Lady Jane
  4. Under My Thumb
  5. Doncha Bother Me
  6. Going Home

CARA B

  1. Flight 505
  2. High And Dry
  3. Out Of Time
  4. It’s Not Easy
  5. I Am Waiting
  6. Take It Or Leave It
  7. Think
  8. What To Do

Producido por Andrew Loog Oldham

A finales de 1965, los Rolling Stones ya eran ese grupo rudo (aunque genial) de sus inicios. El mundo del pop estaba entrando en un terreno de sofisticación y experimentación que iba a proporcionar al mundo cinco años de joyas discográficas y, como no podía ser de otra forma, los Stones estarían en el meollo del asunto. En 1965, los Beatles habían editado “Help!” y “Rubber Soul”, los Stones habían mantenido el tipo en cuanto a singles pero estaban muy lejos de los de Liverpool en cuanto a calidad en lo que a LP’s se refiere.

Oldham tenía más que claro que la rivalidad (repito, no real) entre los grupos beneficiaba los intereses de sus pupilos, El nuevo reto sería hacer un gran LP, pero esta vez, compuesto por temas propios… Y vaya si lo hicieron… El disco es una maravilla de principio a fin. Todas las canciones son obra de Jagger y Richards…, se acabó hacer versiones… Bienvenidos a la era dorada de los Rolling Stones.

Aftermath” se editó en abril de 1966 en Inglaterra, fue grabado enteramente en los legendarios estudios RCA de Hollywood y consiguió un rutilante número 1. En Estados Unidos se editó dos meses después con importantes variaciones de tracklisting y no pudo pasar del número 2. Estamos ante uno de los discos capitales de los años 60 y, por ende, de la historia de la música moderna.

Ya desde el arranque con la gloriosa “Mother’s Little Helper” escuchamos a un grupo distinto con Jones pletórico al sitar (instrumento en el que fue introducido por George Harrison), y con sonoridades muy alejadas de sus primeros tiempos. Y es que la variedad estilística, al parecer sugerida por el otrora defensor a ultranza del más puro R&B Brian Jones, es una de las principales señas de identidad de este excelente LP

La más tradicional aunque interesante “Stupid Girl” da paso a la fabulosa y barroca “Lady Jane“, en la que Brian se vuelve a lucir como instrumentista esta vez con un dulcimer…, pero es que con la aún más fantástica “Under My Thumb“, vuelve a cambiar de instrumento y nos deleita con una marimbas que lideran la canción de principio a fin…, un fiera. La psicodelia se cuela de forma sinuosa entre las notas de un disco que no da la espalda a sus orígenes R&B sino que lo mezcla de forma magistral con toques de jazz, pop, soul y folk.

Tras un sobresaliente arranque el disco baja ligeramente el nivel (era imposible mantenerlo) con las más anodinas “Doncha Bother Me” y la eterna “Goin’ Home” (más de diez minutos de jam de R&B psicodélico). “Flight 505” nos devuelve a los Stones de toda la vida con un patina de sonidos psicodélicos , mientras “High And Dry” se convierte en un sobresaliente ejercicio de country blues.

Y entonces nos encontramos con la maravillosa “Out Of Time“, una absoluta preciosidad pop que muestra a los Rolling Stones en una excelenet forma durante sus más de cinco minutos de duración. Una joya eterna que el grupo decidió ceder a Chris Farlowe quien, con producción del propio Jagger, la llevó al número 1. Una maravilla de canción.

It’s Not Easy” nos vuelve a recordar que los Stones manejaban el R&B como pocas formaciones de la época y sirve de excelente preuldio a “I Am Waiting“, lo confieso, mi debilidad. Un pedazo de pop perfecto, sin fisuras. Una de mis canciones preferidas de siempre, cada vez que la escucho tarareo su estribillo durante horas.  El álbum mantiene un enorme nivel ya hasta el final. “Take It Or Leave It” es deliciosa y vuelve a demostrar las capacidades como arreglista y multimstrumentista de Jones, que se atreve esta vez con el clavicordio, varios instrumentos de percusión e incluso un koto japonés. “Think” es simplemente una joya construida en torno a un hipersaturado bajo fuzz a cargo de Wyman y la divertida “What To Do” supone el colofón perfecto a un álbum imprescindible que tuvo mucho éxito, además, consiguiendo un nº1 en Inglaterra como antes hemos comentado.

Pero es que apenas dos meses después editan lo que posiblemente sea una de sus mejores canciones, la celebérrima “Paint It Black“. Una canción fantástica y la demostración de que Jagger y Richards no eran sólo los chicos malos del momento, sino un pedazo de compositores. La melodía, obra de Keith, es simplemente brillante y el sitar de Brian le va como anillo al dedo. Otro número 1 a ambos lados del Atlántico.

Para acabar de rematar una excelente primera mitad de 1966, el grupo edita la versión americana de “Aftermath”. En esta ocasión la editora americana decidió acortar el metraje del álbum para hacerlo más accesible y comercial. Desgraciadamente esto supuso la supresión de cuatro canciones excelentes: “Out of Time”, “Take It or Leave It”, “What to Do”, y “Mother’s Little Helper” que acabarían siendo editadas con posterioridad en Estados Unidos. En busca de un mayor impacto comercial, se incluyó la recién editada “Paint It, Black”. La versión yanqui de Aftermath, con portada también renovada, alcanzó el puesto número 2 en los listas norteamericanas.

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 28 de marzo de 2014

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THE ROLLING STONES. Capítulo 6, (1968-1969). La GRAN TETRALOGÍA parte I: “Beggar’s Banquet”.

Con “Jumpin’ Jack Flash” los Stones parecían haber vuelto a la senda correcta. En cierto sentido fue un punto de inflexión tras el que abandonaron el rebufo de los Beatles y comenzaron a adquirir una verdadera identidad. A pesar de ser discos fantásticos, tanto “Aftermath” como “Beetween The Buttons” dejan sensación de ir a remolque de los de Liverpool… En el caso de “Satanic Majesties”, esa falta de originalidad se une a unos resultados artísticos bastante mejorables. Pero a partir del 68 los Stones parecen decidir intentar asaltar el cetro del rock desde otra perspectiva.  De alguna forma, el espíritu del grupo vuelve a sus orígenes, a un concepto mucho más crudo. “Sorprendentemente” los Beatles emprendieron el mismo camino ese mismo año con su celebérrimo “Álbum Blanco”, fue unos meses antes, ¿casualidad?.

Las sesiones de grabación del que sería su nuevo LP habían comenzado en febrero de 1968, un par de meses antes de que “Jumpin’ Jack Flash” se editara, con Jimmy Miller tras la mesa de mezclas. No fue una grabación fluida, especialmente a causa de las repetidas ausencias de Jones y Wyman. El primero se marchó a Marruecos en búsqueda de nuevos y exóticos sonidos -para hastío de sus compañeros que estaban interesados en volver a sus raíces-, mientras el segundo se entregaba a la dolce vita. Mick y Keith tomaron entonces de forma definitiva las riendas del grupo y mientras Jagger tuvo que mejorar su técnica a la guitarra, Richards lo hizo con el bajo. Wyman acabó colaborando bastante en el disco pero no Jones. De hecho la participación del genial y controvertido multiinstrumentista fua más bien escasa durante estas sesiones y cada vez era más patente que comenzaba a convertirse en una carga. “Brian estaba la mayor parte del tiempo incapacitado”, recuerda Keith Richards, “puedes sonar cruel, pero era un puto grano en el culo. Él no hizo casi nada en el disco, pero como no teníamos una gira por delante ni conciertos contratados, no nos pareció urgente echarlo del grupo. Lo único que queríamos es hacer un buen álbum, sobre todo después de “Satanic Majesties”.Un disco que fuera muy Rolling Stones

En mayo, con la  grabación muy avanzada, tuvieron que volver a interrumpirla tras ser detenido Brian, una vez más, por posesión de drogas. Tras un registro de su casa, la policía encontró hachís, cocaína y metanfetaminas. El grupo pagó la fianza y Jones salió en libertad condicional. Esta segunda detención hizo que el ingreso en prisión se convirtiera en una posibilidad real haciendo que la tensión subiera varios puntos.

El disco estaba preparado. El título sería “Beggar Banquet” y la fecha elegida el 26 de julio de 1968, si bien la planificación de lanzamiento no se cumplió una vez la portada del álbum (una oscura foto de un retrete público repleto de grafitis) fue rechazada por las compañías discográficas europeas y estadounidenses. Mientras, y para ganar tiempo, editaron la fantástica “Street Fighting Man” como single. En Inglaterra funcionó bien, pero en Estados Unidos su buena acogida general fue detenida por la censura sufrida por varias estaciones de radio que la consideraron excesivamente combativa. La temática de la canción, basada en lo acontecido en Mayo del 68, se tachó de inapropiada y considerada políticamente incorrecta en vísperas de la Convención Nacional Demócrata de 1968 y por los cercanos asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

Tras múltiples disputas, los Stones cedieron y editaron el disco en noviembre con una sencilla portada en color blanco con los nombres de la banda así como el título del disco serigrafiados… Fue una mala decisión, ya que los Beatles, apenas días antes, habían editado su excelso “The Beatles” (conocido como el “White Album”) con una portada muy similar y un concepto artístico (volvamos a lo básico) muy similar… De nuevo volvieron las críticas que los describían como un grupo sin personalidad y que iba “a remolque” de los Fab-Four.

No obstante, en cuanto la crítica especializada empezó a escuchar el disco y prestó la debida atención a su contenido,  todas estas críticas se convirtieron en elogios. La perfecta mezcla de rock, blues, R&B y country hizo las delicias de los expertos así como del público en general, que aupó el LP hasta  el tercer puesto en Inglaterra y el quinto en los States.

Y es que estamos ante, sin duda, uno de los mejores discos del grupo y, por ende, una de las grandes obras del rock de todos los tiempos. Ya desde el principio las cosas quedan muy claras: estamos ante algo grande. Pocas formas mejores hay de empezar un LP que con uno de los himnos de la música del siglo XX, una de esas canciones que todo el mundo conoce y que cualquiera identifica rápidamente con sus autores: la sobresaliente “Sympathy For The Devil“. Un icono del rock, un tema prodigioso de principio a fin en el que todo es perfecto, desde su excelsa instrumentación a la gran  interpretación vocal de Jagger. Pero, sin duda, uno de sus puntos más fuertes es su atrevida letra, llena de juegos de palabras y enrevesadas metáforas en la que Jagger demuestra (al parecer inspirado por el escritor soviético Mijaíl Bulgákov) sus capacidades poéticas. En ella el Diablo se presenta como un “Hombre rico y buen gusto” que ha estado presente a lo largo de toda la historia , desde tiempos de Jesucrito a la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra de los Cien Años o la Revolución Rusa, sin dejar de mencionar sus polémicas alusiones a Kennedy (“grité: ¿quién mató a los kennedy?, cuando después de todo fuimos tú y yo”) e incluso a las trifulcas de sus amado-odiados Beatles, especialmente intensas tras su vuelta de la India (“Tendí trampas a Los Trovadores, que murieron antes de llegar a Bombay”). Una joya atemporal. Imprescindible.

Tras semejante maravilla, la sensible “No Expectations” sirve de perfecto contrapunto a su rabiosa predecesora. Guiada por la estupenda guitarra slide de Brian, esta bonita pieza de country-blues acústico, peca de cierta monotonía, pero no deja de ser una fantástica canción. El country acústico sigue siendo el hilo conductor de la siguiente canción, “Dear Doctor“, mucho menos brillante pero con una divertida letra y un acertado tono de comedia.

El blues toma el mando con la genial “Parachute Woman” devolviendo al grupo a las sonoridades eléctricas y al blues más clásico. Sexo a raudales en la letra y un estupendo combos de blues-rock… ¿alguien da más? La excelsa cara A se cierra con la enorme  “Jig-Saw Puzzle“, una de mis favoritas. Uno de los temas más melódicos del disco, todo en ella es estupendo, su letra, su melodía, su guitarra slide, el incomensurable piano de Nicky Hopkins… Un clásico, olvidado con demasiada frecuencia, por cierto.

Los Stones incendian el comienzo de la cara B con la contestataria “Street Fighting Man“, de la que ya hablamos antes merced a su edición como single. Una verdadera descarga de poderío acústico (quién dijo que no se podía hacer buen rock sin electricidad) que pone banda sonora a los acontecimientos de mayo del 68 con Jagger soltando su soflamas políticas sobre un estupendo manto instrumental aderezado por el acertado sitar de Jones. Otro tema para la historia.

Tiempo para la única versión del álbum, en esta ocasión un blues de temática bíblica original del reverendo Robert Wilkins. “Prodigal Son” no es un prodigio de nada pero es extremadamente convincente en todo: sonido clásico, sólida interpretación vocal de Jagger y una letra basada en el mito cristiano del hijo pródigo que, a pesar de su sacro origen, no deja de tener una temática muy bluesy. Y, del blues con más solera, pasamos al rock  de “Stray Cat Blues“, un  crudo, sexy y guitarrero tema que revive el mito de Lolita. Una de las canciones más potentes de un disco que, a pesar de la fama rockera de sus interpretes, es más bien tranquilo, como ponen de manifiesto el country rock de “Factory Girl” y “Dear Doctor“, ambas mucho más country que rock.

El grand finale llega con la soberbia “Salt Of The Earth” en la que Keith y Mick alternan las secciones vocales construyendo una hermosa balada que parece ser el embrión de futuros himnos como “You Can’t Always Get What You Want”. Enorme en todo, desde el siempre eficiente piano de Nicky Hopkins a la guitarra slide de Brian sin olvidarnos de los estupendos coros gospel de la parte final, a cargo de las novias de los Keith y Mick, Annita Pallenberg (recordemos, ex de Brian) y Marianne Faithfull respectivamente.

Un disco estupendo que fue bien recibido por el público, alcanzando un número 3 en Reino Unido y el 5 en Estados Unidos. Un gran álbum que, además, supondría el asentamiento definitivo de la banda y su puesta en valor como entidad propia dentro del universo del rock.

Con nuevo brío, el grupo se embarca en un nuevo proyecto nacido de una idea deJ agger quien,ansioso por promocionar a la banda, sugirió filmar un especial de televisión que, bajo el título de The Rolling Stones Rock and Roll Circus, consistiría en el rodaje de un concierto dentro de un escenario y temática circense. El director sería Michael Lindsay-Hogg (que tiempo después se encargó de la última película de losBeatles, “LetIt Be”) y contarían con grandes estrellas invitadas como Jethro Tull, el guitarrista de Black Sabbath Tony Iommi, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull, John Lennon, Eric Clapton,  Yoko Ono y Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience además de los propios Rolling Stones. De esta forma los músicos se citaron el 11 de diciembre de 1968, a las 14h en los estudios Intertel (V.T.R. Services) de Wycombe Road, Wembley.

Jethro Tull  fueron los primeros con “Song for Jeffrey” y contando con la inestimable ayuda de Tony Iommi de Black Sabbath, pero fueron los Who quienes incendiaron el escenario circense con una hipervitaminada versión de “A Quick One, While He’s Away“, en la que sin duda fue la mejor actuación del día (y quien sabe si de la década). El rodaje pillo a la banda en plena gira y en su mejor momento. Los de Townshend están simplemente espectaculares con un Keith Moon en estado de gracia.

Taj Majal y su “Ain’t That a Lot of Love” fueron los siguientes en actuar, seguidos de la novia de Mick Jagger, Marianne Faithful, que interpretó su éxito “Something Better” antes de llegar al siguiente plato fuerte del programa: la actuación de The Dirty Mac, una superbanda con John Lennon a la voz solista y guitarra rítmica, Eric Clapton como guitarrista solista, Keith Richards al bajo y Mitch Mitchell tras los tambores. Semejante galaxia de estrellas no podía decepcionar y la versión del “Yer Blues” de los Beatles desde luego está a la altura a pesar de las estúpidas payasadas de Yoko Ono sobre el escenario.

Y así llegamos al que debía ser el gran momento del programa: la actuación de los propios Rolling Stones. El setlist, con “Jumping Jack Flash”, “Parachute Woman”, “No Expectations”, “You Can’t Always Get What You Want”, “Simpathy For The Devil” y “Salt Of The Earth” parecía apuesta segura, pero la actuación dista mucho de ser una de sus mejores interpretaciones.”Jumping Jack Flash” suena plana y aburrida con un Jagger perezoso en lo vocal y sin nadie ayudando en la parte de los coros. Las cosas mejoran, y mucho, con “Parachute Woman” con la banda sonando muy sólida, las buenas sensaciones se sostienen con una sentida “No Expectations“. La interpretación de la sobresaliente “You Can’t Always Get What You Want” es histórica por ser el estreno de la canción, y, además, resulta bastante consistente , no como ocurre con “Simpathy For The Devil” que adolece de pasión y muestra a un Jagger quizás demasiado pasado de vueltas o tal vez cansado (la canción se estaba grabando ya de madrugada) . “Salt Of The Earth” pone el punto final a un programa que, desgarciadamente, no llegaría a ver la luz. Fue el propio grupo el que desestimó su emisión sin esgrimir ninguna canción para ello. Posteriormente el grupo reconoció que decidieron desestimar el proyecto “debido a su deficiente presentación” y son muchas las voces que afirman que la verdadera razón fue la gran diferencia de energía y calidad instrumental y vocal que hubo entre su intervención y la de los Who. Quién sabe.

Lo que estaba claro es que los Stones estaban en buena forma a finales de los 60 y tenían el hambre necesaria para intentar conquistar el Olimpo del Rock, más aún cuando sus históricos némesis, Los Beatles, se desgastaban en peleas intestinas que avecinaban su pronto final como banda. No obstante, había un elemento distorsionador: Brian. Cada vez más consumido por sus adicciones y su gozosa y disoluta vida, apenas contribuyó en la grabación del disco y sus aportaciones musicales, aunque a menudo geniales (escúchese la guitarra de “No Expectations”), eran cada vez más esporádicas. Para más inri, sus condenas por posesión de drogas suponían un habitual escollo burocrático a la hora de conseguir visados para las giras internacionales, especialmente en la mojigata USA, por lo que tuvieron que suspender parte de la gira de promoción de Beggars Banquet. Hartos de la situación, el 8 de junio de 1969, Jagger, Richards y Watts fueron a la casa que Jones estaba reformando con toda suerte de lujos en Hartfield (Sussex), decididos a tomar una solución, por dura que ésta fuera.

Nunca llegaremos a saber en qué términos se produjo la reunión. El caso es que ese día, Brian dejó de ser un Rolling Stone tras el preceptivo acuerdo monetario de por medio. Dos días después, 10 de junio de 1969, el propio Jones emitió el siguiente comunicado de prensa: “Ya no nos comunicamos musicalmente. La música de los Stones no es de mi gusto. Quiero hacer mi propia música antes que tocar la de los otros. La única solución es que tomemos caminos separados, aunque sigamos siendo amigos”.

Los acontecimientos se sucedieron a gran velocidad, y tres días después (cinco desde la expulsión de Jones), Mick Taylor, fue presentado ante el mundo como como nuevo miembro de los Rolling Stones. Taylor era un jovencísimo (20 años) y brillante guitarrista cuyo trabajo con John Mayall & the Bluesbreakers le hizo ganarse un rápido reconocimiento en el mundillo .

Mientras, Brian Jones, decidió retirarse con su nueva novia -la bailarina sueca Anna Wohlin- a su casa de campo en cuya reforma estaba enfrascado. Desde allí pretendía planear su retorno al mundo de la música. En seguida surgieron rumores de posibles colaboraciones con John Lennon, los propios Beatles, Jimi Hendrix o la Creedence Clearwater Revival. Desgraciadamente, nada de eso iba a pasar

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 22 de febrero de 2014

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THE ROLLING STONES: “Out Of Our Heads” (1965) (7,5/10)

01. Mercy Mercy (Don Covay/Ronnie Miller)
02. Hitch Hike (Marvin Gaye/Clarence Paul/Mickey Stevenson)
03. The Last Time (Jagger/Richards)
04. That’s How Strong My Love Is (Roosevelt Jamison)
05. Good Times (Sam Cooke)
06. I’m All Right (Nanker Phelge)

07. (I Can’t Get No) Satisfaction (Jagger/Richards)
08. Cry To Me (Bert Russell)
09. The Under Assistant West Coast Promotion Man (Nanker Phelge)
10. Play With Fire (Nanker Phelge)
11. The Spider And The Fly (Jagger/Richards)
12. One More Try (Jagger/Richards)

Producido por Andrew Loog Oldham

Editado en USA el 30 de julio de 1965

 

A estas alturas Jagger y Richards habían demostrado que, sin duda, sabían escribir canciones. Oldham lo sabía y decidió que ningún single de los Stones volvería ser una versión (salvo rarísimas excepciones). La fuerza del dúo formado por Mick y Keith era un hecho y el grupo estaba fuerte y a gran nivel en lo musical…, tal y como se encargarían de demostrar con su siguiente e histórico single.

Al parecer, durante las sesiones de grabación que el grupo había concertado durante la que ya era su tercera gira por Estados Unidos., Keith llegó con un riff muy básico, muy en la línea del “Dancing In The Street” de Martha & The Vandellas… El resto es historia. Mick escribió una provocadora letra llena de simbolismos sexuales que pretendía críticar el mercantilismo salvaje que dominaba el mundo. “(I Can’t Get No) Satisfaction“, uno de los temas seminales del rock universal, empezó a grabarse en Chicago el 10 de mayo de 1965 siendo la versión definitiva la del día 13 del mismo mes.

Como no podía ser de otra forma, y a pesar de la inicial reticencia de Richards, la canción se editó como single y se convirtió en un número 1 mundial. El fuzz de Keith Richards (copiado hasta la saciedad), la insolente interpretación de Mick Jagger y, sobre todo, la excelsa calidad de la canción, colocaron a los Stones en la élite del rock mundial. El histórico tema fue acompañado en su cara B en Estados Unidos, por “The Under Assistant West Coast Promotion Man” y en Inglaterra por la estupenda “The Spider and the Fly“.

Enrachados y espoleados por su nuevo status de estrellas de las lista de ventas, el grupo no tardaría  ni un mes en editar su siguiente LP en Estados Unidos: El fantástico “Out Of Our Heads“. Partamos de que es, de largo,  su mejor trabajo hasta entonces. En realidad, el disco se eleva gracias a las fantásticas “(I Can’t Get No) Satisfaction“, “The Last time“, “The Spider and the Fly“, “The Under Assistant West Coast Promotion Man” … Todas ya editadas con anterioridad como single, pero son tan buenas que no importa que lo demás sean versiones y un poco más de lo mismo que hasta entonces.

El disco abre con una estupenda y bastante fiel versión del “Mercy Mercy” de Don Covay que en voz de Mick suena fantástica. Buen soul para arrancar, como ocurre con la interpretación que el grupo hace del  “Hitch Hike” de Marvin Gaye. Tras la fantástica “The Last Time“, sin duda el primer temazo Jagger-Richards. “That’s How Strong My Love Is” -originalmente popularizada por Otis Redding– nos muestra a los Stones más sensibles y deja bien claro que el grupo escuchaba mucho soul por aquel entonces, y más después de escuchar el cover del “Good Times” de Sam Cooke. La cara A se cierra con “I’m Alright“, firmada por todo el grupo bajo su habitual seudónimo Nanker Phelge.

En la cara B las hostilidades se inician con la inmejorable “(I Can’t Get No) Satisfaction” de la que ya hemos hablado, antes de pasar a la versión del “Cry To Me” de Solomon Burke, más y más soul del bueno. “The Under Assistant West Coast Promotion Man“, otro tema Nanker Phelge, recupera el tono R&B. “Play With Fire“, que había sido la cara B de “The Last Time” en Inglaterra y  estaba inédita en los States, vuelve a estar firmada por todo el grupo, y es una estupenda canción que supone el momento más tranquilo e intimista del álbum. “The Spider and the Fly” es una fantástica y sencilla pieza de R&B que supone la tercera aportación del tándem Jagger-Richards al disco, aunque ya había sido editada como single con anterioridad en Inglaterra. Y es que, el disco básicamente se compone de grandes canciones ya editadas en versión single y versiones de  R&B, blues y soul de impecable factura. La única “nueva” canción 0riginal es el “One More Try” de Jagger y Richards, que, además sirve para cerrar el LP

Tres meses después editaron en Inglaterra la versión para su país del álbum. El tracklist fue bastante modificado y sólo seis canciones coinciden con su homónimo americano (“Mercy Mercy“, “Hitch Hike“, “That’s How Strong My Love Is“, “Good Times“, “Cry To Me” y “The Under Assistant West Coast Promotion Man“). El “Out Of Our Heads” británico no dispone del tirón de los singles estrella del grupo y, en general, tiene menos gancho. No obstante tiene algunas canciones de Jagger y Richards verdaderamente brillantes de las que no gozaba el americano. No hay más que oír temas como “Gotta Get Away“, “Heart of Stone” (que ya había sido editada en Usa en el LP anterior) o “I’m Free” para darse cuenta de que el tándem compositivo del grupo gozaba de excelente salud. Las versiones del “She Said Yeah” de Larry Williams, el “Talkin’ ‘Bout You” de Chuck Berry  y “Oh Baby (We Got A Good Thing Goin’)” de Barbara Lynn completan la oferta británica.

El disco consiguió el nº1 en USA, pero en Inglaterra no pudo con el excelso “Help!” de los Beatles y se paró en el segundo puesto de las listas.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 18 de febrero de 2015

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