PAUL McCARTNEY: «The Boys Of Dungeon Lane» (2026) (9/10)

 

As You Lie There

Lost Horizon

Days We Left Behind

Ripples in a Pond

Mountain Top

Down South

We Two

Come Inside

Never Know

Home to Us

Life Can Be Hard

First Star of the Night

Salesman Saint

Momma Gets By

Producido por Andrew Watt y Paul McCartney
Editado el 29 de mayo de 2026

Cuando The Boys of Dungeon Lane se editó a finales de mayo de 2026, quedaban poco más de dos semanas para que McCartney cumpliera 84 años; el primer single de los Beatles -Love me do- salió al mercado en octubre de 1962, hacía cuatro meses que Paul había alcanzado la veintena. Tras sesenta y cuatro años de carrera musical, trece discos de estudio con The Beatles, siete con Wings y diecinueve álbumes en solitario, este The Boys of Dungeon Lane supone el vigésimo trabajo en solitario de Paul McCartney y, sin duda, su proyecto más introspectivo y nostálgico. Desde finales de los 90 viene siendo habitual que el de Liverpool tire del baúl de los recuerdos en mayor o menor medida para inspirarse tanto a nivel musical como lírico, pero en ningún trabajo anterior (podemos excluir si acaso el Liverpool Oratorio) había utilizado su recuerdos como concepto central del álbum.

Para encontrar el origen de este disco, hay que remontarse a 2021., cuando Scott Rodger -manager de McCartney- organizó una reunión entre su representado y el afamado productor Andrew Watt, quien acababa de ganar el Grammy a Productor del Año. Watt había trabajado con Justin Bieber, Lady Gaga. Miley Cyrus, Elton John. The Rolling Stones, Ozzy Osbourne, Pearl Jam o Iggy Pop, pero reconoció en entrevistas posteriores haber estado extremadamente nervioso en un encuentro que, en principio, sólo iba a consistir en «tomar una taza de té». 

El caso es que Watt, fan de los Beatles, preguntó a Paul sobre su proceso creativo. McCartney le explicó que a menudo parte de un acorde aleatorio y comienza a juguetear a su alrededor y pidió una guitarra para hacer una pequeña demostración. Watt le entregó una guitarra para zurdos que había conseguido la noche anterior por si al  ex-Beatle se le antojaba tocar. Paul rasgueó  un extraño acorde compuesto por las notas Re, Do, Mi bemol y Si. Paul siguió trasteando con la digitación y bajó el Si a un La generando una tensión que se relajó cuando ese La bajó a Sol… Y ahí estaba. La secuencia de acordes que se convertiría después en As you lie there.

Excitado por el momento, Watt sugirió a Paul que tenían que grabar eso inmediatamente, convirtiendo lo que iba a ser una reunión de cortesía es su primera sesión de trabajo juntos. La primera de muchas. Juntos comenzaron a componer y grabar en sesiones intermitentes entre 2021 y 2025 utilizando varios estudios (incluyendo Abbey Road, el estudio de McCartney es Sussex y los estudios de Watt en Los Ángeles).

Las sesiones se sucedieron durante los descansos de McCartney de su larga gira Got Back y en todas reinó la espontaneidad, sobre todo gracias a la intención de Watt en crear un ambiente relajado que permitiese a Paul crear y experimentar. En ese sentido, propuso que el músico británico se encargase de la instrumentación del disco y, como ocurriera en su trilogía McCartney I, II y III, Paul tocó la práctica totalidad de lo que suena en el álbum.

Mientras las sesiones avanzaban, McCartney comenzó a esbozar el concepto del álbum, porque siempre tuvieron claro que este sería un trabajo que pretendería funcionar como un todo, como un disco completo, no como una colección de singles. Paul decidió mirar hacia su interior, hacia su pasado, hacia su infancia y adolescencia. Para ello retomó una frase «the boys of Dungeon Lane» que ya utilizó en la inédita Liverpool· de 1991. El caso es que Dungeon Lane es una calle real muy cerca del Aeropuerto de Liverpool y dentro de Speake, el barrio en el que se crió McCartney y por donde solía pasear de niño con su guía de observación de aves en mano (de ahí que durante la promo inicial del disco McCartney sembrase pistas llenando sus redes sociales con emojis  e iconos de pájaros)..

Y así, entre recuerdos y motivadores sesiones de grabación colaborando codo a codo con un productor casi cincuenta años más joven que él, se fue fraguando un disco estupendo que vería la luz en 29 de mayo de 2026. Un álbum que yo escuché volviendo precisamente de Liverpool a Zaragoza y que me atrapó desde el primer momento. En mi opinión es el mejor trabajo de Paul McCartney en 20 años, y seguramente su disco más destacado en el siglo XXI sólo por detrás del fabuloso Chaos & Creation.

El disco se abre con la sorprendente As you lie there, un carrusel de atmósferas musicales que van desde los versos recitados del comienzo hasta el áspero rock de su zona central, pasando por preciosos fragmentos acústicos marca de la casa. Fue esta la canción que surgió de esa primera reunión ente Watt y Macca en  abril  de 2021 y su conversación sobre aquel acorde misterioso.. Una canción sobre un amor de infancia -una tal Jasmine- que quedó en una simple relación platónica. Acreditada a nivel de composición a McCartney y Watt, Paul se encarga de voces, bajo, guitarra acústica, guitarra eléctrica, batería, percusiones, sintetizadores y piano, mientras que Andrew refuerza guitarras y pianos y -al parecer- Ringo también colaboró con una pista de pandereta. Una canción estupenda, con el perfecto toque de clasicismo y experimentación que define el disco. 

Lost Horizon, el siguiente corte, no es un tema nuevo propiamente dicho. La canción apareció completa en una de las decena de cintas de demos grabadas por el músico.y se trata de un tema de ambiente rockero al más puro estilo de la era con Wings. Es uno de los cortes en los que McCartney en solitario se encarga de la totalidad de los instrumentos y las voces,

Days we left behind, que sirvió como primer adelanto del disco, sirve de raíz emocional del álbum, Una bonita, emotiva y nostálgica balada acústica de corte folk-pop cuyo peso musical descansa sobre un sencillo arpegio de guitarra de doce cuerdas, sobre el que añade una línea vocal en la que Paul canta deliberadamente en la zona alta de su registro, aportando una fragilidad conmovedora. La voz de McCartney en 2026 está muy lejos de ser aquel excelso y poderoso instrumento de antaño, es absurdo negarlo. Pero lo que se ha convertido en una fuente de controversia a la hora de valorar sus actuaciones en vivo, aquí lejos de restar suma. La fragilidad de su voz, madura y castigada por el tiempo, da el toque perfecto a esta evocadora y maravillosa canción en la que dedica unos versos a las tardes en Forthlin Road componiendo junto a John Lennon («We met at Forthlin Road / And wrote a secret code»). El crítico Alexis Petridis de The Guardian la definió en su reseña como «tan encantadora, melancólica y puramente McCartney como es humanamente posible». De nuevo, McCartney se encargó de todo lo que suena en la canción.

Más estándar resulta en general Ripples in a pond, un medio tiempo puramente pop donde destaca el uso de un Mellotron (tocado por Watt) y un arreglo de viento-metal a cargo del trompetista Mike Davis, que le infunde un aire melancólico con un toque jazzy.

No es habitual escuchar una canción abiertamente psicodélica en estos tiempos, pero es lo que Mountain Top consigue: psicodelia para el siglo XXI . Loops de cinta, un pesado fuzz, ambientes surrealistas y la participación de Nancy McCartney durante el interludio recitado marcan la canción más experimental del disco, en la que Paul vuelve a ejercer de Juan Palomo. Una especie de oda a la evasión y al asombro por el mundo natural.

En muchas entrevistas. Paul ha recordado lo habitual que era la práctica del autostop durante su adolescencia y juventud. George Harrison era uno de los habituales compañeros en sus «viajes a dedo». El recuerdo de estos momentos es precisamente, el tema principal de Down south, un corte acústico y minimalista con aires de música country (casi skiffle). Se trata de una grabación ruda, sin ningún tipo de aderezo y que, en lo personal, me resulta la menos interesante de este disco.

Mucho más agradable me resulta la melódica We two, otro de las canciones acreditadas a nivel de composición a McCartney y Watt. Un canto a la complicidad incondicional de dos personas, una celebración del «nosotros dos contra el mundo», ¿tributo directo a Linda? Un tema mucho más sofisticado que el anterior, con una interesante progresión de acordes y en el que se nota la producción más robusta, radiofónica y contemporánea de Andrew Watt.

Otro fruto de la colaboración en materia de composición de McCartney y Watt es la rockera Come inside, el octavo corte del disco. Aquí Paul abandona la narrativa sobre su juventud para escribir sobre la exposición pública que ha sufrido durante su carrera, Como él mismo canta, su vida entera ha sido «un libro abierto». Sin duda es uno de los temas más enérgicos del disco merced a su infeccioso riff y, aunque presenta similitudes armónicas con Everybody Out There» de su disco New (2013), podría haber encajado en más de un trabajo de Wings. Paul canta y toca todo, Andrew apoya con algunas guitarras.

Never Know vuelve a transitar sobre terrenos mucho más filosóficos relacionados con la imprevisibilidad de la vida humana y la futilidad de intentar controlarlo todo («Puedes intentar leer las estrellas, pero nunca sabrás / Hacia dónde va a soplar el viento. Acéptalo de un amigo, nunca elijas una batalla que vayas a perder»). En lo musical, se trata de un medio tiempo muy tranquilo con ciertos toques psicodélicos en la que destaca el bello pasaje instrumental de flauta -a cargo del propio Macca- que casi recuerda a The Fool on the Hill.

Tras el lanzamiento en 2023 de Now and then, el nuevo single póstumo de los Beatles en el que Paul y Ringo trabajaron sobre los restos de un intento fallido de mediados de los 90 y que debía formar parte de Anthology, se preveía que el batería volvería a hacer un cameo en el disco de Macca. La novedad en este caso es que no lo hace perpetrado tras sus tambores sino que, además, se pone frente al micrófono. Home to us es el primer dueto entre Paul McCartney y Ringo Starr, los dos Beatles supervivientes. El tema nació casi por accidente. Originalmente, no era una canción de Paul.sino una jam improvisada entre Ringo y Andrew Watt en 2024 en el estudio de este último. Cuando Paul empezó a trabajar con Watt, escuchó la pista de batería de Ringo y le gustó, así que terminó la canción -en ese momento era apenas un esbozo-  y llamó a su viejo colega para la grabación. Inicialmente Ringo solo iba a cantar en el estribillo pero Paul le propuso intercambiar líneas vocales durante toda la canción.  «Decidimos darme una línea a mí, la siguiente a Ringo… Fue muy agradable, porque nunca habíamos hecho eso».

En lo lírico, se trata de una tierna y nostálgica canción sobre las raíces y el orgullo de pertenecer a la clase obrera de Liverpool. Aunque el entorno en el que crecieron distaba mucho de ser perfecto, era su hogar («el lugar donde solíamos vivir / podrías decir que no era mucho / pero era nuestro hogar»). En lo musical es un tema alegre y muy pegadizo que además está coronado por los angelicales coros de Chrissie Hynde (The Pretenders) y Sharleen Spiteri (Texas). Muy disfrutable.

Pero a pesar del subidón que supone el dueto, en mi opinión el momento cumbre del disco llega con Life can be hard. La canción fue brevemente presentada durante el documental McCartney 3,2,1 (2021) en el que el Rick Rubin entrevistaba a Paul durante varias sesiones y en el que charlaban sobre música, producción y composición. Precisamente cuando Rubin le preguntó sobre su proceso creativo y en qué estaba trabajando, Paul se arrancó con la figura de piano principal de la canción y esbozó sus primeros versos. Desde el primer fraseo de piano reconocemos al eterno creador tras Lady Madonna, Martha my dear, o You gave me the answer, pero aquí en un registro mucho más reposado. Puro McCartney, en versión crepuscular, pero puro McCartney. La canción comienza con una magnífica e íntima melodía, cuya carga emocional va creciendo a medida que avanza el minutaje  merced a un suntuoso y dramático arreglo de cuerdas a cargo de Giles Martin que dota al tema de un aire cinematográfico y clásico (hola, La la land)..

El siempre optimista McCartney baja aquí la guardia y abraza la vulnerabilidad que otorga la perspectiva de la edad. hablando de una vida que está llena de pasajes oscuros, luto y dificultades, si bien no deja de recordar que sobrevivir a esos momentos duros es lo que forja el carácter humano, manteniendo un hilo final de esperanza.

Afrontamos la recta final del disco con la minimalista First star of the nightGrabada íntegramente en solitario en el estudio de McCartney en Sussex, la canción se sostiene con su guitarra acústica y unos pequeños detalles de piano y percusión. Paul la escribió en un receso de su gira, durante un descanso en Costa Rica. «No fue lo que esperábamos, no paró de llover así que decidí componer algo para pasar el rato». Es un corte optimista, dulce y lleno de esperanza («Incluso cuando llueve por dentro / Algo me dice que todo está bien / Las emociones positivas que murieron / Parecen volver a brillar / Como la primera estrella de la noche»), que bajo una estructura de pop clásico -que recuerda vagamente al Mamunia de Band on the run- funciona muy bien como reposo entre tanta carga emocional.

«Mi padre se dedicaba a las ventas / mi madre era una santa «, hora de que Paul -en el viaje a su infancia que es este disco- hiciese una parada en casa de sus Padres. Salesman Saint es un homenaje a Jim McCartney, Mary Mohin y a toda la generación de posguerra en Liverpool. Un tributo al esfuerzo diario, al sacrificio y la capacidad de encontrar alegría a pesar de las dificultades («no podían aguantar más / pero tenían que seguir adelante»). En lo musical destaca por los extraordinarios arreglos de viento de Giles Martin y Ben Foster al más puro estilo Glenn Miller, La parte final del corte, con sus cambios en la firma de tiempo, es sencillamente espectacular. Magnífica.

Y no hay disco de Paul sin un gran baladón. Tiempo para Momma gets by, una enorme canción que aún se agiganta más merced al fabuloso arreglo orquestal de -una vez más- Giles Martin y Ben Foster. Partiendo de un ambiente de sonoridades folk-pop, la canción avanza en un continuo crescendo emocional hasta posarse en un precioso estribillo que vuelve a cargar de razón a quienes defendemos la maestría melódica del Sir. La letra de la canción generó cierta confusión. generando cierta polémica en torno al papel que McCartney dio a la mujer protagonista de la canción. La canción describe a una mujer que saca adelante a su familia a pesar de su marido adicto («Mamá sale adelante mientras papá se droga») siendo cuestionado por la supuesta justificación del estereotipo de la mujer sufridora bajo la premisa de que «lo ama con todo su corazón». El propio Macca respondió a la controversia en una entrevista: «Es una historia, no pretendo defender nada. Me la imaginaba como el musical ‘Porgy and Bess’. Es como una pequeña historia teatral sobre esta mujer. Para mí es una mujer muy fuerte. Estoy muy orgulloso de ella y de mujeres como ella”.

El álbum fue muy bien recibido por la crítica. en general. Variety’s habló de «su mejor disco en el siglo XXI», Rolling Stone lo definió como «una obra maestra crepuscular», The Daily Telegraph, The Guardian, The Independent o All Music coincidieron en las reseñas positivas

En cuanto a ventas, debutó en el número 1 en UK (por octava vez en su carrera post-Beatle, y segunda vez de forma consecutiva tras McCartney III), Dinamarca, Escocia. Bélgica, Países Bajos y Japón, y alcanzó el Top 5 en Estados Unidos, Austria, Australia, Francia, Alemania por citar algunos territorios. No está mal para un señor de 83 años que lleva 63 haciendo felices a todos aquellos que amamos las melodías.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 15 de junio de 2026

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THE KINKS. “Sleepwalker” (1977) (7/10)

“Sleepwalker”
Febrero de 1977

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01. Life on the road
02. Mr. Big man
03. Sleepwalker
04. Brother
05. Jukebox music
06. Sleepless night
07. Stormy sky
08. Full moon
09. Life goes on

“Sleepwalker” es el primer intento de los Kinks , si exceptuamos su disco de debut,  de subirse a una moda comercial. Es un disco correcto, muy pegado a su tiempo, mucho más comercial de lo habitual… pero quizás algo falto del genio de antaño. El LP está dominado por ritmos básicos asentados en los cánones del rock, y funciona muy bien en este sentido. Pero estamos acostumbrados a que los Kinks suenen a ellos, distintos al resto y, en este disco, tenemos ecos de Rolling Stones, T-Rex , Steve Miller Band… Tiene, sin duda, algunas canciones consistentes, otras brillantes, pero es uno de esos discos que, es improbable que vuelvas muchas veces a buscarlo en la estantería; eso sí, cuando lo recuperas, es raro que te arrepientas.

Y eso que arranca de forma extraordinaria con el trío “Life on the road“-“Mr. Big man“- “Sleepwalker” a cual mejor, y aunque “Brother” y “Jukebox music” -la primera, uno de esos baladones setenteros, y la segunda un competente rock-, son más olvidables, mantienen el buen tono.

Sleepless night“, con Dave a la voz principal, penetra en ambientes cercanos al rock sinfónico y sale más que airosa, pero es con la fantástica “Stormy sky” donde alcanzan el mejor nivel de un disco que decae con la pomposa “Full moon” y la folkie “Life goes on“.

Este acercamiento a las tesis comerciales, funcionó y el grupo consiguió un número 21 en listas. Muy por encima de sus últimos trabajos y, aunque seguimos lejos del mejor nivel de sus discos de los 60…, demonios, los Kinks de los 70, molan.

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 7/10

THE KINKS. “Schooldays in Disgrace” (1975) (7/10)

 

“Schooldays in disgrace”
Noviembre de 1975

01. Schooldays
02. Jack, the idiot dunce
03. Education
04. The first time we fall in love
05. I’m in disgrace
06. Headmaster
07. The hard way
08. The last assembly
09. No more looking back
10. Finale

En  agosto de 1975, y tras la gira de “Soap Opera”, los Kinks vuelven a los Konk studios dispuestos a grabar el que tendría que ser su quinto  disco con RCA, el último que tenían firmado por contrato. Para ello, retomarían el personaje de Mr.Flash (el “malo” de “Preservation”), en lo que sería una nueva obra conceptual sobre la infancia del susodicho y el cómo se fraguó la maléfica personalidad de aquél en sus días escolares.

No obstante, y a pesar de su intención conceptual, el disco se alejaría del estilo Broadway de sus anteriores producciones y pretende volver al estilo “riffero” que les catapultó a la fama en los 60. El disco se editó a finales de 1975 y, desde luego es -y de largo- su LP más rockero desde “Lola”.

Schooldays” es una muy buena introducción que, además, fija estilísticamente el disco: Es hora de recuperar la nostalgia. Y es que el disco está lleno de sonoridades de los 50 desde el duduá hasta el surf rock, empezando por la competente “Jack, the idiot dunce”. “Education”  se sale de esta coherencia estilística y es mucho mas “setentas” aunque sigue moviéndose con maestría en terrenos rockeros para que la impostada y balada “The first time we fall in love” nos devuelva a los inocentes 50.

Pero es en la cara B cuando el disco coge verdadero “peso”. “I’m in disgrace” y sus vitaminadas guitarras nos pone de nuevo ante el gran combo de rock que fueron siempre los Kinks… no puede escucharse a bajo volumen ni con vecinos cerca… o ¡qué demonios!, ¡qué protesten! “Headmaster”, a pesar de su pausado inicio, va subiendo de intensidad con un buen trabajo de guitarras de Dave hasta convertirse en otra descarga de adrenalina que nos prepara para la fantástica “The Hard way” , que mucho críticos colocan como antesala del punk y una de mis debilidades. Gozada.

The last assembly” retoma los sonidos baladísticos con un aire muy “singalong”, mientras “No more looking back”  recupera un rollo más mid-seventies  antes de llegar a “Finale” ,  la canción que cierra el álbum.

Un nuevo trabajo que, alejado del nivel mostrado antaño, es más que digno y consiguió un número 45 en listas.

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 7/10

 

THE KINKS. “The Kinks present a Soap Opera” (1975) (7/10)

“Soap Opera”
Marzo de 1975

kinks soap

01. Everybody’s a star (Starmaker)
02. Ordinary people
03. Rush hour blues
04. Nine to five
05. When work is over
06. Have another drink
07. Underneath the neon sign
08. Holiday romance
09. You make it all worthwhile
10. Ducks on the wall
11. (A) face in the crowd
12. You can’t stop the music

Una vez más sin estar a la altura de sus grandes trabajos, “Soap Opera” es un muy buen disco. Sigue en la línea teatral de los trabajos pero quizás está mucho más inspirado a nivel melódico.

En esta ocasión el argumento versa sobre un estrella del rock que pasa del estrellato aluna anódina vida corriente con un trabajo de oficina de 9 a 17h. Ya desde la inicial “Everybody’s a star” vemos que estamos ante otra cosa, esto vuelve a ser rock, son de nuevo los Kinks…, buena canción. Más interesante resulta “Ordinary People” en la que Ray exhibe su teatralidad a través de una melodía muy inspirada. “Rush our blues”   vuelve a mostrar las capacidades actorales de Ray es un formato blues-rock bastante mediocre en lo musical, al contrario de lo que ocurre en la encantadora “Nine to five” con pasajes verdaderamente brillantes que recuerdan (y mucho)  a los Kinks de toda la vida. “When work is over” resulta tan simpática como disfrutable, como ocurre con la tabernera y contagiosa “Have another drink” , fantástica canción.

La cara B se abre con “Underneath the neon sign” , tema mucho menos brillante y, aunque “Holiday romance”  tampoco es gran cosa, “You make it all worthwhile”  hace que la espera merezca la pena… gran canción,  lo mejor del disco. “Ducks on the wall” , nos devuelve a la senda del rock sin ser nada destacable, como le ocurre a la tediosa “(A) face in the crowd” y a “You can’t stop the music”.

Un buen disco. No es un clásico, ni merece serlo, pero demuestra que al Ray Davies de 1974 le seguía quedando talento que ofrecer al mundo.

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 7/10

THE KINKS. “Preservation Act I” (1973) + “Preservation Act II” (1974) (6,5/10)

Con los estudios Konk ya terminados, el grupo aborda lo que iba a ser su proyecto más ambicioso: la macro obra conceptual “Preservation”, que pretendía convertir al grupo en una compañía musical de teatro que interpretara en directo un argumento derivado de The Village Green Preservation Society.  Para acometer semejante proyecto y darle el empaque necesario en vivo, el grupo se completa con secciones de viento y vocalistas de apoyo.

No obstante, durante la concepción y preparación del disco, Ray se vio afectado por sus problemas conyugales y la definitiva separación de su mujer, Rasa Dicpetri. La posterior depresión de Ray y su abusiva ingesta de pastillas, desembocó en una actitud errática del cantante. La situación llegó a un momento extremadamente complicado en julio de 1973 cuando Ray tuvo que ser hospitalizado por una sobredosis de drogas tras haberse desplomado después de un concierto. La prensa musical llegó a especular con la muerte del mayor de los Davies.

Finalmente, con Ray aparentemente recuperado, consiguieron terminar su ambicioso proyecto y “Preservation Act.1” se editó en Septiembre de 1973 y su segunda parte, “Preservation Act.2” en Junio de 1974.

Las críticas fueron desastrosas pero… ¿merecía otra cosa?. Lo que parece bastante obvio es que nada queda aquí del grupo que fue. El disco es más un atrevido intento de acercarse a sonoridades más propias del musical Broadway que del entorno del pop-rock y, para gran parte de la crítica especializada, fracasa estrepitosamente. Pero vamos por partes.

preservation act.1

Morning Song
Daylight
Sweet Lady Genevieve
There’s A Change In The Weather
Where Are They Now?
One Of The Survivors
Cricket
Money & Corruption; I Am Your Man
Here Comes Flash
Sitting In The Midday Sun
Demolition

El volumen -o acto- I de este trabajo, arranca con la teatral e impostada “Morning Song“. Un buen comienzo que no se ve acompañado por la irregular “Daylight“. No hay problema, “Sweet Lady Genevieve“, un excelente medio tiempo pop vuelve a poner las cosas en su sitio.

There’s A Change In The Weather” resulta un corte confuso probablemente a causa de su incontenible variedad estilística, pero no por ello deja de tener pasajes brillantes. Y es que este Preservation es un riesgo artístico continuo, no en vano el crítico Peter Doggett afirmó que se trata, de hecho, del “proyecto más ambicioso concebido por un artista de rock hasta entonces”. No sé si llegaría a decir tanto, la verdad, pero la variedad estilística que exhiben temas como “Where Are They Now?” o el brillante rock “One Of The Survivors” (¡qué metales!) no se puede dejar de apreciar como algo extremadamente meritorio.

Cricket” nos devuelve a los Kinks del 66/67 y su facilidad para el music-hall, una concesión a la nostalgia. Todo lo contrario que “Money & Corruption; I Am Your Man“, tan compleja como disfrutable sobre todo en su exquisita parte final.

La traca final arranca con “Here Comes Flash“, otra nueva y loca muestra del eclecticismo estilístico de Ray Davies, para dar paso a la mucho más tradicional “Sitting In The Midday Sun” y permitir que “Demolition” y sus imaginativas guitarras y sorprendentes arreglos vocales pongan punto final (o aparte, según se mire) a este “Preservation Act I”.

preservation act 2

Disco 1:

Announcement 1
Introduction To Solution
When A Solution Comes
Money Talks
Announcement 2
Shepherds Of The Nation
Scum Of The Earth
Second-Hand Car Spiv
He’s Evil
Mirror Of Love
Announcement 3

Disco: 2:

Nobody Gives
Oh Where Oh Where Is Love
Flash’s Dream (The Final Elbow)
Flash’s Confession
Nothing Lasts Forever
Announcement 4
Artificial Man
Scrapheap City
Announcement 5
Salvation Road

“Preservation Act II”, editado un año después, es un doble LP en el que desarrolla con mucha mayor fuerza la trama argumental apenas planteada en Act I. De hecho, varios cortes (“Announcement 1”, “Announcement 2”, “Announcement 3”, “Flash’s Dream (The Final Elbow)”, “Announcement 4”, “Announcement 5”), son pasajes narrativos que sirven para centrar y situar una historia que básicamente filosofa sobre la manipulación del individuo y del peligro corruptor y totalitario de cualquier poder.

La música, cuando arranca, lo hace brillantemente con las excelentes “Introduction To Solution” y “When A Solution Comes“. Más genérica -bastante más- resulta “Money Talks” en la que los Kinks se parecen más a los Stones que a ellos mismos.

Pero no nos confundamos, si “Money Talks” resulta genérica “Shepherds Of The Nation” es todo lo contrario, más bien resulta maravillosamente incalificable. Algo parecido a lo que ocurre con “Scum Of The Earth“, más melódica pero igualmente sinuosa en su variedad estilística, o la bizarra “Second-Hand Car Spiv“.

He’s Evil” sería algo así como el hit del disco, por ser la más tradicional de las composiciones del LP. El grupo resulta aquí mucho más reconocible. “Mirror Of Love” mantiene el tono para cerrar un primer LP irregular.

El segundo comienza bien con la oscura “Nobody Gives“, el bonito dueto “Oh Where Oh Where Is Love” y “Flash’s Confession”, pero la excesiva presencia de cortes narrativos y otros menos inspirados como “Nothing Lasts Forever” o “Scrapheap City” hacen que acabe siendo un poco aburridote. Eso no es impedimento para encontrar muy buenos pasajes en canciones como “Artificial Man” o “Salvation Road

En mi opinión,  Preservation Act I no termina de cuajar. Es ambicioso, atrevido y sin duda brillante por momentos, pero a pesar de su coherencia argumental resulta quizás demasiado confuso y, por qué no decirlo, exigente para el oído no educado. Eso sí, queda extremadamente lejos de ser un mal disco. ¿Y qué decir de Act. 2?, según dicen, se acercaba más a la idea que Ray tenía en un principio, si bien para las gustos actuales puede resultar aún más complejo y espeso que la primera entrega. Los pasajes narrativos no juegan a favor de hacerlo más llevadero, y es comprensible que para muchos resulte un álbum “pesadote”. En resumen, no soy de los que consideran estos discos uno de los mejores trabajos de los Kinks, más bien lo contrario…, pero es una locura decir que son malos… ¿y buenos?

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 6.5/10 (los valoro los dos juntos porque no dejan de ser una obra conceptual)

THE KINKS. “Everybody’s in showbiz, everybody’s a star” (1972). (7,5/10)

“Everybody’s in showbiz, everybody’s a star”
Agosto de 1972

DISCO DE ESTUDIO
01. Here comes yet another day
02. Maximum consumption
03. Unreal reality
04. Hot potatoes
05. Sitting in my hotel
06. Motorway
07. You don’t know my name (Dave Davies)
08. Supersonic rocket ship
09. Look a little on the sunny side
10. Celluloid heroes

DISCO EN DIRECTO
01. Top of the pops
02. Brainwashed
03. Mr. Wonderful (L. Holofcener-J.L. Block-G.D. Weiss)
04. Acute schizophrenia paranoia blues
05. Holiday
06. Muswell hillbilly
07. Alcohol
08. Banana boat song (L.Burgie-W.A. Attaway)
09. Skin and bone
10. Baby face (H.Akst-B. Davis)
11. Lola

El primer disco, el de estudio, es un buen trabajo. En absoluto está al nivel de sus mejores discos y parece estar compuesto más con idea de tener una “excusa” para salir de gira que como un esfuerzo serio de mantener el nivel exhibido en “Muswell Hillbilies”. No obstante, el LP tiene gemas del nivel de la estupenda Sitting in My Hotel Room”“Supersonic Rocket Ship”, o la grandilocuente “Celluloid Heores”  que hacen que merezca la pena dedicarle una escucha detenida, pero es uno de esos disco que tiene tantos grandes defensores como detractores.

Indudablemente arranca bien, “Here Comes Yet Another Day” es un enérgico y muy disfrutable rock que sirve de perfecto preludio a es estupendo boogie-blues titulado “Maximum Consumption“, marcado -como la anterior- con los característicos metales del nuevo sonido Kink. Muy en el mismo tono sigue “Unreal Reality“. Sin duda estos Kinks parecen acercarse más a Nueva Orleans que al Swinging London. Otra estupenda canción.

El buen tono se mantiene con “Hot potatoes” en la que la voz de Dave aparece de forma mucho más audible, antes de llegar a uno de los puntos álgidos del disco: el baladón “Sitting in my hotel” y su gloriosa trompeta piccolo.

Motorway” es un buen ejercicio estilístico en favor del country rock de raíces sureñas, pero quizás es una de las piezas más olvidables del álbum -como “You don’t know my name” la aportación de Dave como compositor- sobre todo cuando preceden a la teatral “Supersonic rocket ship“, mucho más disfrutable. La tabernera “Look a little on the sunny side” sirve de preludio al fantástico final que protagoniza “Celluloid heroes“, sin duda, el tema estrella del álbum.”

En cuanto al disco en directo, corresponde a grabaciones de sus actuaciones del 2 y 3 de marzo de 1972 en el Carnegie Hall de Nueva York y, en general, es un muy buen directo. Ray se muestra muy seguro y teatral al micrófono.

El disco funcionó razonablemente bien para la poca promoción de la que disfrutó y alcanzó un puesto 70 en listas americanas. En Inglaterra, “Supersonic Rocket Ship”, editada como single, sería su último Top-20 en muchos, pero muchos años.

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 7.5/10

SMITH, Elliott: “New Moon” (2007) (8/10)

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Angel In The Snow        

Talking To Mary              

High Times        

New Monkey   

Looking Over My Shoulder        

Going Nowhere              

Riot Coming      

All Cleaned Out               

First Timer         

Go By   

Miss Misery (Early Version)       

Thirteen             

Georgia, Georgia            

Whatever (Folk Song In C)         

Big Decision      

Placeholder      

New Disaster   

Seen How Things Are Hard        

Fear City             

Either/Or           

Pretty Mary K (Other Version) 

Almost Over     

See You Later   

Half Right

Tras la muerte de Elliott, los conciertos de homenaje se sucedieron en varias ciudades de Estados Unidos e Inglaterra y varios artistas le han dedicado, desde su muerte, canciones-tributo: Rilo Kiley (“Ripchord“), Blazing Scapelands (“Elliott, you’re alive!“), Mary Lorson(“Lonely Boy” ),  o la fantástica “Late” de Ben Folds. Otros, como Beck, incluyeron canciones de Elliott en su repertorio a modo de homenaje (“Clementine“, “Alameda“, “Ballad Of Big Nothing“). También se editaron varios discos de homenaje.

No obstante, nada pudo llenar el vacío que la desaparición de Elliott dejó entre sus fans. Necesitábamos su música, sus letras, su voz… Por eso fue tan bien recibida, el 8 de mayo de 2007, la publicación de “New Moon“. Un doble álbum con 24 canciones que Elliott grabó entre 1994 y 1997, durante el periodo en el que colaboró con la discográfica independiente Kill Rock Stars  ya antes de fichar por la multinacional Dreamworks. Se trata de una recopilación de temas inéditos, demos, tomas alternativas y algunas canciones a medio terminar.

Es un disco fabuloso y, a pesar de no dejar de ser un álbum de rarezas, su nivel de calidad es estremecedor. De hecho debutó alcanzando la posición 24 de las listas americanas, vendiendo 24.000 copias en su primera semana. Compuesto es su totalidad por canciones del periodo en el que Elliott grabó “Elliott Smith” y “Either/Or”, se trata del segundo trabajo póstumo de su autor y arranca con “Angel In The Snow, un fabuloso descarte del segundo disco de Smith, “Elliott Smith”, que sorprende por su calidad y nos hace preguntarnos qué le hizo no incluirla en el disco. “Talking to Mary“, “High Times“,”Riot Coming“, “Georgia, Georgia“, “Whatever (Folk Song in C)” y “Big Decision” son otros inéditos de las sesiones de “Elliott Smith” y, aunque son buenas canciones, no mejoran a ninguna de las que finalmente conformaron el disco de 1995.

El otro gran bloque de grabaciones que aparecen en “New Moon” es el correspondiente a las sesiones para la grabación de “Either/Or”, el enorme álbum que Smith editó en 1997. Es difícil tocar algo en un disco tan absolutamente perfecto como “Either/Or”, y sólo asumiendo la extraordinaria calidad del mismo se entiende que canciones como “New Monkey“, la excelente “Looking Over My Shoulder“, “Going Nowhere“, “Placeholder“, “New Disaster“, “Seen How Things Are Hard“, “Fear City“, “Either/Or“, “Almost Over“,  o “First Timer“, quedasen fuera…., aunque, en este punto, declaro mi debilidad por “Go By” y “All Cleaned Out“, habría que haberles hecho sitio. Especialmente curiosa es la aparición de una hermosa canción titulada “Pretty Mary K“, que, a pesar de titularse igual queuno de los cortes contenidos en “Figure 8”, no tiene nada que ver.

El disco también contiene una estupenda versión del “Thirteen” de Big Star y una gloriosa versión preliminar en formato acústico de su celebérrima “Miss Misery“, lo más parecido que Elliott tuvo a un hit en toda su carrera. Incluso queda tiempo para que Smith recuerde a su antiguo grupo Heatmiser con “See You Later” (en una versión mucho más folkie que la original) y, con el mejor corte del disco, la extraordinaria “Half Right“, que si ya era un temazo en su versión original, en esta versión acústica resulta simplemente monumental.

A pesar de ser un disco de rarezas, el disco presenta una sorprendente coherencia interna y, no hubiera desentonado si hubiera sido editado entre “Elliott Smith” y “Either/Or”.  En una especie de suerte de Cid Campeador musical, Elliott Smith vuelve a editar otro estupendo -y van dos- álbum póstumo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 8/10

BLUR: «The Magic Whip» (2015) (8,5/10)

  1. «Lonesome Street»
    2. «New World Towers»
    3. «Go Out»
    4. «Ice Cream Man»
    5. «Thought I Was a Spaceman»
    6. «I Broadcast»
    7. «My Terracotta Heart»
    8. «There are Too Many of Us»
    9. «Ghost Ship»
    10. «Pyongyang»
    11. «Ong Ong»
    12. «Mirror Ball»

Tras la edición del disco en solitario de Damon, los rumores de un nuevo disco de la banda se acrecentaron, si bien Damon se encargó de enfriar el ambiente declarando que era una «remota posibilidad». Lo cierto es que, en la primavera de 2013 y a causa de la suspensión de unos conciertos de su gira asiática, el grupo alquiló durante cinco días los estudios Avon de Kowloon en Hong Kong y grabaron bastante material. Fueron sesiones sin presión, muy libres, una especie de macro jam-session en la que el grupo trabajo sobre el material que el incansable Albarn tenía compuesto a medio terminar.

Fueron sesiones «relajadas y divertidas», si bien en primera instancia el grupo no consideró de forma seria hacer nada con las canciones allí grabadas. «Creo que debido a que ya habíamos hecho algunos conciertos juntos y nos acostumbramos a tocar juntos de nuevo no había esa sensación de presión de tener que ir al estudio un día concreto con tal productor u otro para intentar componer tu single de regreso. En realidad fue ‘¡vamos al estudio y nos ponemos a tocar! Siendo honesto, realmente no había nada más que hacer después de haber estado de compras», bromeaba Alex James al respecto. De hecho, concluida la gira, cada miembro del grupo continuó con su vida.

Fue Graham quien tuvo claro que entre ese material «había más que suficiente para un muy buen disco» y, ni corto ni perezoso, decidió llamar al inefable Stephen Street, el que fuera productor de la época dorada del grupo y con quien no trabajaban como banda desde el fantástico «Blur» de 1997.

Coxon y Street trabajaron intensamente sobre el material grabado en aquellos cinco días y, una vez vieron que el resultado comenzaba a tener buena pinta, llamaron a Albarn que acababa de terminar su gira de presentación de «Everyday Robots», su disco en solitario. Damon no tardó en contagiarse del entusiasmo de Graham…, tan pronto como escuchó los aún esbozos de las canciones. Albarn se puso a escribir letras, terminar melodías, añadir partes vocales. «Cada vez estaba más entusiasmado por cómo sonaba», recuerda el propio músico.

Mientras, el resto del mundo permanecía ajeno a todas estas maquinaciones, hasta que en febrero de 2015, de forma absolutamente sorpresiva el grupo anunció la publicación de su nuevo disco el día 27 de abril del mismo año. Su título sería «The Magic Whip». «Hemos hecho un nuevo álbum», dijo Albarn en la rueda de prensa en la que el grupo presentó su nuevo trabajo, «es un álbum muy urbano. Es muy, muy bonito tener algo en nuestras manos de lo que podemos estar orgullosos».

Blur había vuelto, ya era oficial. Las primeras críticas fueron unánimemente favorables. El Telegraph lo puntuó con cinco estrellas en una crítica que tituló «Un retorno triunfante»; RollingStone se quedó en las cuatro estrellas y afirmaba que «Blur ha vuelto y tienen inspiración para repartir…». La nota media del disco extraida de Metacritic es 8,1… Y es que nada más poner el disco en el reproductor, las sensaciones no pueden ser mejores. «Lonesome Street» suena a los mejores Blur, quizás no tiene el nivel de sus singles históricos, pero desde luego no hubiera desentonado en ninguno de sus mejores trabajos. Una estupenda guitarra marca de la factoría Coxon, una maravillosamente saltarina melodía, sonido genuinamente britpopero y unos fabulosos y bizarros arreglos. Puro Blur.

Sin embargo esta es la única concesión a su brillante pasado como líderes del sonido británico de los 90. La siguiente canción, la melancólica y sobresaliente «New World Towers» suena mucho más al trabajo es solitario de Damon que a los propios Blur. Un fantástico y cadencioso tema que, junto a la canción que la precede, ilustra perfectamente lo que va a ser la dinámica general del disco: alternar el pop más tradicional y festivo propio de llamemos la “época dorada del grupo”, con unos nuevos Blur mucho más tranquilos, innovadores y reflexivos. Gran canción, quizás demasiado larga.

En esa línea que mira más al pasado tendríamos a “Go Out”, la siguiente canción que además sirvió como primer single del disco. Es efectiva, suena fantásticamente bien y, en general, está a buen nivel…, pero no por ello deja de ser el peor primer single que el grupo ha editado en su carrera. Cierto es que estamos hablando de un grupo cuyos primeros singles han sido siempre canciones que han entrado en el Olimpo de la música desde el primer momento: “She’s So High”, «For Tomorrow«, «Girls & Boys«, «Country House«,»Beetlebum«, «Tender«, «Out of Time«… Pues eso, es una buena canción pero no resiste la comparación con el pasado del grupo.

Mucho más interesante resulta “Ice Cream Man” con un sinuoso y electrónico comienzo al que la guitarra acústica de Graham enseguida dota de calor orgánico. Una canción estupenda en el que tanto el sonido pop tradicional del grupo como las cadencias más melancólicas de algunos de los proyectos paralelos de Albarn están perfectamente representados. Sin duda una de mis preferidas del álbum. Fantástica. Los arreglos de guitarra de Coxon, como siempre, merecen mención aparte.

Tiempo ahora para los “nuevos” Blur con “Thought I Was a Spaceman«. Aunque mejor deberíamos decir los nuevos Blur fusionados con el viejo Bowie, pues la influencia del Duque Blanco es más que evidente en este fantástico y atmosférico tema que va subiendo poco a poco de intensidad. Muy buena canción.

Retornamos al pasado del grupo, en esta ocasión a sus tradicioneles arrebatos punkrockeros, con «I Broadcast«. Un estilo en el que Blur se mueve como pez en el agua y tantas veces lo ha demostrado «Advert», «Popscene», «Bank Holiday», «Song 2″… A estas alturas ya podemos afirmar que el retorno de Blur está mereciendo, y mucho, la pena.

«My Terracotta Heart«, un extraordinario y melancólico medio tiempo de aires pseudo-latinos, nos devuelve a los Blur más reflexivos. Damon canta con extraordinaria sensibilidad una canción primorosamente producida y arreglada de forma preciosista. Evocadora y relajante, uno de los momentos más mágicos de un disco cuyo momento más brillante quizás llegue con la sobresaliente «There are Too Many of Us«, un auténtico temazo que, en mi opinión, debería haber sido el primer single. Una canción a la altura de lo mejor del grupo y cuya intensidad deja sin habla desde la primera escucha. Todo en ella es perfecto y, en lo melódico, recuerda a la amarga y maravillosa melancolía  que transmitían muchas de las canciones de «Modern Life Is Rubbish», el brillante segundo disco del grupo. Sobresaliente.

Tras semejante descarga emocional los suaves ritmos pop de «Ghost Ship» se agradecen. Una canción mucho más lidera y con una bonita melodía. Graham, como es habitual, se sale del mapa con una guitarra que engrandece un tema que da paso a otros de los más brillantes (y van varios) momentos del disco: la fabulosa «Pyongyang«, una maravilla de aires orientales que vuelve a recordar al mejor Bowie y que queda a la altura de las mejores e intensas baladas de la banda como «This Is A Low». Una canción tremenda que termina de poner la guinda a un álbum que, ahora sí, ya podemos decir está a la altura del grupo y supone uno de los mejores «disco de retorno» que mi memoria puede recordar. Brillante.

Y eso que aún nos quedan un par de canciones. La premeditadamente tontorrona «Ong Ong» supone un ligero e infeccioso contrapunto a la transcendentalidad de»Pyongyang» y con la notable balada «Mirror Ball«, una ampulosa canción que parece combinar con acierto los ambientes Western con sonidos orientaloides, pone el punto final a un disco fantástico. Blur ha vuelto.

VALORACIÓN GUILLETEK: 8,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 3 de mayo de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

Licencia Creative Commons

Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

BRIAN WILSON: «No Pier Pressure» (2015) (6,5/10)

1. «This Beautiful Day»  (Wilson-Thomas)
2. «Runaway Dancer» (Wilson-Thomas)
3. «What Ever Happened»  (Wilson-Thomas)
4. «On The Island» (Wilson-Thomas)
5. «Our Special Love»  (Wilson-Thomas)
6. «The Right Time»  (Wilson-Thomas)
7. «Guess You Had To Be There»  (Wilson-Thomas)
8. «Tell Me Why»  (Wilson-Thomas)
9. «Sail Away» (Wilson-Thomas)
10. «One Kind Of Love» (Wilson-Thomas)
11. «Saturday Night» (Wilson-Thomas)

12. «Half Moon Bay» (Wilson-Thomas)
13. «The Last Song» (Wilson-Thomas)

Quede claro que Brian Wilson me parece uno de los mayores genios que ha dado la historia de la música. Probablemente, junto a Lennon, McCartney, Townshend y Davies represente la quintaesencia de la melodía sesentera. Discos como «Today», «Pet Sounds» o «Sunflower» deberían servir de prueba suficiente de semejante afirmación.

Desgraciadamente, en gran medida lastrado por sus problemas mentales, la carrera en solitario del genial músico ha quedado lejos de sus trabajos con los Chicos de la Playa. No obstante ha firmado algunos buenos trabajos como «Brian Wilson» (1998) o el más reciente «That Lucky Old Sun» de 2008. La extraordinaria reconstrucción de «Smile» que llevó a cabo en 2004,  los notables álbumes de versiones de Gershwin  («Brian Wilson Reimagines Gershwin» de 2010) y de películas Disney («In the Key of Disney» de 2011), así como su destacable aportación al más que decente disco de reunión de los Beach Boys «That’s Why God Made the Radio» de 2012, hacían pensar que el septuagenario Wilson se encontraba en un buen estado de forma musical. Entonces, ¿es «No Pier Pressure», que así se titula el álbum, un disco a la altura de su creador?. Veremos.

Por ponernos en situación. Como era de esperar, teniendo en cuenta los precedentes, la gira de reunión de los míticos Beach Boys no terminó del todo bien. El disco fue un éxito (número 3 en las listas Billboard), así como la recepción de los conciertos, pero las tensiones entre Mike Love y Wilson terminaron con un nuevo alejamiento de posturas. Mike seguiría girando con unos nuevos Beach Boys y Brian volvería a su retiro, aunque su página web enseguida anunció que estaba grabando y produciendo un nuevo trabajo en solitario que contaría con la participación del brillante guitarrista británico Jeff Beck, y sus ex-compañeros de The Beach Boys Al Jardine, David Marks y Blondie Chaplin.

Por razones aún no detalladas por ninguna de las partes, el material producido durante esas sesiones decidió desecharse y Wilson siguió trabajando en el estudio hasta que en el invierno de 2014 anunció que el disco estaba terminado. La idea era contar con varias voces colaboradoras y armar un disco de «duets». El título del álbum sería «No Pier Pressure» y se editaría en la primavera de 2015.

La primera mala noticia, al tener el álbum entre las manos, es comprobar que el disco estaba producido de nuevo por Joe Thomas, uno de los más recalcitrantes representantes del más puro sonido AOR. Amante del demoníaco Autotune y arquitecto de pulcros y fríos sonidos. Thomas ya colaboró con Wilson en la producción y la composición de los temas del último disco de los Beach Boys «Why God Made The Radio» y en algunos de sus trabajos en solitario, como el insípido «Imagination» de 1998.

No obstante, la cosas empiezan muy bien con la breve y preciosista «This Beautiful Day«, una bonita, serena y sobresaliente balada con una melosa melodía que a pesar de sus azucarados arreglos  funciona de forma fantástica como arranque del disco. Excelente comienzo que hace que empecemos a albergar unas esperanzas que se tambalean con «Runaway Dancer«, una extraña suerte de electro-pop con dueto con el miembro de Capital Cities Sebu Simonian. No es que sea una mala canción, simplemente descoloca.

La excelente bien conservada voz de su es-compañero de The Beach Boys, Al Jardine, es la protagonista de «Whatever Happened«, una evocadora balada que roza la ñoñería. Resulta agradable, está bien construida pero es tan blandita y autocomplaciente resulta absolutamente inofensiva. Es cierto que Wilson nunca ha sido muy amigo de decibelios y estridencias, pero su música siempre ha tenido un algo que aquí se pierde entre azucarados mantos de armonías autotuneadas. Está muy lejos de ser una mala canción, en cualquier caso. «On The Island«, la siguiente canción, cuenta con la colaboración del dúo de indie folk estadounidense She & Him, y se trata de una agradable canción de aromas hawaianos en la que destaca la acertada interpretación de  Zooey Deschanel. Buen tema.

 El comienzo y el final  de «Our Special Love» nos recuerdan al mejor Wilson, pero enseguida penetra en ambientes de «radio-fórmula madura» bastante prescindible. Una lástima porque esta canción apuntaba maneras. El joven cantante Peter Hollens colabora en el tema. También tiene muy buenos momentos «The Right Time» en la que el ex-Beach Boy Al Jardine vuelve a tomar la voz cantante en las estrofas mientras Brian luce falsetto en los estribillos. Muy agradable, muy blandita también, pero da gusto escucharla.

La joven estrella country Kacey Musgraves es la voz principal en «Guess You Had To Be There«, un pegadizo medio tiempo de country-pop  que es de lo mejor del disco pero en la que es difícil reconocer el estilo de Brian Wilson como compositor. Algo más reconocible resulta «Tell Me Why«, pero, de nuevo, lo mismo AOR puro, límpidos arreglos y un sonido demasiado empalagoso… Y cuando ya estamos a punto de rendirnos llega «Sail Away» con dos ex-Beach Boys, Blondie Chaplin y Al Jardine, compartiendo estudio con Brian y, sin ser ninguna joya, nos anima a seguir un poco más, y la espera merece la pena, pues, «One Kind Of Love» es, junto a «This Beautiful Day», lo mejor del disco. Ahora, sí, muy Brian Wilson…, lejos de su mejor material, pero muy reconocible. Muy buena canción y grandes arreglos vocales.

Hay esperanza, pero la soporífera «Saturday Night«, con el joven Nate Ruess al micro, nos devuelve a la radio-fórmula menos edificante. Lo peor del disco, una canción muy floja que no debería estar en el catálogo de semejante genio… Y es que no podemos olvidar que Brian Wilson ha sido uno de los grandes. Sus problemas mentales, el abuso de drogas y las influencias maliciosas de su entorno acabaron por apagar, hace ya mucho, una de las estrellas más brillantes del firmamento musical… Aún así, a veces, como si se escapara por una rendija de su torturado cerebro, su talento nos deja joyitas como «Half Moon Bay«, el maravilloso instrumental que encontramos a continuación y, para rematarlo, «The Last Song» con sus hermosos arreglos vocales y su maravillosa melodía deja el disco a una altura que ni siquiera los pomposos arreglos de la parte final de la canción consiguen estropear.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 26 de abril de 2015

Fotografías y música propiedad de sus respectivos autores

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

THE ROLLING STONES: «Their Satanic Majesties Request» (1967) (6,5/10)

1. Sing This All Together (Jagger/Richards)
2. Citadel (Jagger/Richards)
3. In Another Land (Wyman)
4. 2000 Man (Jagger/Richards)
5. Sing This All Together (See What Happens) (Jagger/Richards)

6. She’s a Rainbow (Jagger/Richards)
7. The Lantern (Jagger/Richards)
8. Gomper (Jagger/Richards)
9. 2000 Light Years from Home (Jagger/Richards)
10. On with the Show (Jagger/Richards)

Producido por The Rolling Stones
Editado en Inglaterra el 8 de diciembre de 1967

La detención de Mick, Keith y Brian por posesión de drogas supuso la gota que colmó el vaso de la paciencia del que fue su manager, productor y prácticamente sexto miembro del grupo, Andrew Loog Oldham. La ausencia de una cabeza pensante, hizo que las ya de  por sí relajadas maneras de los miembros del grupo se agudizaran aún más. Sabían que tenían que volver al estudio, y lo hicieron…, pero no de la mejor forma. «Cada día era una lotería. Nadie sabía qué podía pasar y cuánta gente podría venir a la sesión. Un día Keith podía traer a diez personas, Brian a media docena y Mick a otras tantas… Eran novias, ligues, colegas… Fue un poco una locura», llegó a comentar Bill Wyman.

Bajo esta premisa de total y caótica libertad, el grupo tomó la decisión de no contratar a un productor tras la marcha de Oldham: ellos mismos producirían el álbum en el que estaban trabajando, cuyo título provisional era «Cosmic Christmas».

Las sesiones de trabajon resultaron bastante caóticas. El ambiente no era el mejor tampoco con Jones y Richards sin dirigirse la palabra tras que éste se fugara con la novia de aquel. Brian Jones reconoció que «faltaba un mes para que empezara la grabación del disco y no teníamos nada». Las jornadas de grabación eran absolútamente infructíferas y se prolongaron desde febrero a octubre de 1967. «Teníamos trocitos de cosas», recordaba Jones, «un poco de editing por aquí, un poco por allá…Nada concreto». Jagger también ha tenido palabras para aquellos días: «demasiadas drogas, demasiada gente pululando por el estudio…, ningún productor poniendo orden».

Entretanto sus apreciados rivales, los Beatles editaron su excelso «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band«, recibiendo miles de elogios y vendiendo millones de discos con un LP que ponía a la psicodelia al servicio del pueblo. Una de la sobras capitales (si es que no es LA obra capital) de la historia del rock.

Se cuenta que los Stones quedaron con los Beatles en intento de ponerse al día de las nuevas tendencias (los londinenses tenían en ese momento un sonido mucho más clásico). Durante la fiesta los de Jagger tuvieron acceso a la grabación del «Sgt. Peppers», y quedaron absolutamente impresionados. Algunas versiones afirman que se se propusieron superarlo, otras afirman que, conscientes de no poder alcanzar semejante nivel decidieron grabar un disco a modo de broma sobre el movimiento hippie y la psicodelia.

El caso es que los Stones también habían empezado su propio camino de experimentación en el estudio, pero el trabajo de los de Liverpool no hizo sino animarles a ir más allá. De esta forma, decenas de instrumentos -algunos exóticos- se unieron al tradicional combo de guitarras, bajo y batería. Órgano, mellotrón, flautas, dúlcimer eléctrico, harpas, sarod, clavicordios… No tuvo un mal debut en listas y alcanzó el número 3 en el Reino Unido y el segundo puesto en las listas americanas, si bien perdió posiciones rápidamente.

«Sing This All Together«, con su fantasmagórica intro y tono festivo, recuerda a las grabaciones más locas de los Kinks y resulta interesante como intoducción a este surrealista collage sonoro. No obstante, lo más destacable del tema, y por lo que será recordado, es porque  Paul McCartney  y John Lennon vuelven a estar a los coros.

La siguiente canción del disco, «Citadel«, tiene una estructura mucho más clásica a pesar de su hipersaturada grabación. Es una de las tres canciones del disco que Keith Richards salvó de la quema en los comentarios que años después haría sobre este controvertido álbum. Uno de los temas más rockeros del disco. Mucho más pop resulta «In Another Land«, la primera incursión en la composición del bajista Bill Wyman. Se trata de una estupenda canción que Wyman grabó durante un receso de la grabación del LP acompañado de Charlie Watts, Brian Jones y los miembros de Small Faces Steve Marriott y Ronnie Lane. Posteriormente enseñaron el resultado a Mick y Keith, quienes tras elogiar la canción añadieron coros y propusieron no sólo su inclusión en el álbum sino su adición como single.

Las cosas mejoran, y mucho, con «2000 Man«, una joya acústica que acaba evolucionando en una suerte de rock psicodélico que fue versionado con excelencia por Kiss en 1979. Sin lugar a dudas una de las mejores canciones de un disco cuya cara A concluye de forma bastante desafortunada con «Sing This All Together (See What Happens)«, una locura de relleno en la que ruidos y sonidos varios se entremezclan con algunos fragmentos musicales basados en la canción que abre el álbum.

Sin embargo la cara B se abre de forma inmejorable. «She´s A Rainbow«, una de las mejores (si no la mejor) canciones que Jagger y Richards escribirían durante los años 60. Desde el excelente piano de la introducción -ejecutado por el omnipresente session man Nicky Hopkins- al excelente arreglo de cuerdas escrito por el que acabaría siendo bajista de Led Zeppelin John Paul Jones, todo en ella es perfecto. Una canción para la historia que, a pesar de su sobresaliente calidad, no tuvo demasiada suerte en su edición como single.

El buen tono de la sobresaliente «She’s a RAinbow» se mantiene con la notable «The Lantern«. Una estupenda canción guiada por el tembloroso y vibrante piano del inefable Hopkins que es habitualmente olvidada en las reseñas  sobre la banda y que realmente tiene un gran nivel. Lástima que el anodino experimento pseudo oriental que supone «Gomper» estropee lo que hubiera sido una excelente cara B  en la que la psicodélica «2000 Light Years From Home» brilla con luz propia y a la que «On With the Show» supone un divertido remate.

Este «Satanic Majesties» dista mucho de ser un mal LP. Es cierto que, si pretendía ser un rival para «Sgt. Pepper’s», no duró ni un asalto ante la enormidad de la obra de los Beatles. Pero un disco en el que encontramos canciones como «Citadel«, «In Another Land«, «2000 Man«, «She´s A Rainbow«, «The Lantern» o «2000 Light Years From Home» no puede ser tratado como un mal disco. No es menos cierto que el resto de los temas son bastante flojos, pero el resultado final aguanta el envite. No es uno de los mejores discos del grupo, eso es obvio.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6,5/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 25 de abril de 2015

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