GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

John Lennon. “Imagine” (1971). (9/10)

Imagine (Lennon)
Crippled Inside (Lennon)
Jealous Guy (Lennon)
It’s So Hard (Lennon)
I Don’t Want To Be A Soldier (Lennon)

Gimme Some Truth (Lennon)
Oh My Love (Lennon-Ono)
How Do You Sleep? (Lennon)
How? (Lennon)
Oh Yoko! (Lennon)

Productores: John Lennon, Yoko Ono, Phil Spector

Tras el aclamado por la crítica “Plastic Ono Band”, John parece querer acercarse con este álbum al mainstream que, en parte, le había dado la espalda con su anterior trabajo. Lennon, imbuido de los movimientos de izquierdas de principios de los 70, había continuado realizando proselitismo para dichas causas con la edición de los singles “Power To The People” y “God Save Oz“. No obstante, este “Imagine” es un disco mucho más pop y comercial, soberbio de principio a fin, pero sensiblemente más convencional. El propio Lennon declaró que era como “cubrir Plastic Ono Band con una capa de dulce chocolate”

Fue precisamente durante la grabación de uno de estos singles, “Power To The People”, cuando John habló con Phil Spector sobre la posibilidad de hacer un nuevo álbum juntos. Conseguido el productor, Lennon se propuso reclutar músicos e inmediatamente recurrió a Klaus Voorman y Ringo Starr, los músicos que trabajarón junto a él en su anterior LP. Pero, si bien el bajista aceptó sin rechistar, Starr no estaba disponible en las fechas en las que John le requería por lo que acudió al batería de Derek And The Dominos (la banda de Eric Clapton), Jim Gordon. La nómina de músicos colaboradores se extendió hasta llegar a juntar a siete guitarristas (el propio Lennon, el ex-beatle George Harrison, los Badfinger Joey Molland y Tom Evans y los músicos de sesión Rod Linton, Andy Davis y Ted Turner ), tres pianistas (Lennon, el inefable sessionman Nicky Hopkins y el Renaissance John Tout) y tres baterías (el citado Jim Gordon, Alan White y el fantástico Jim Keltner), a los que habría que añadir al bajista anteriormente mencionado, Klaus Voorman, los percusionistas Mike Pinder, Steve Brendell y John Barham y el saxofonista King Curtis. Dieciocho músicos, sin icluir al grupo The Flux Fiddlers que interpretaron los arreglos orquestales de cuerda. Toda una tropa.

De esta forma, a finales de mayo de 1971, John comenzó a grabar en los Ascot Sound Studios, las instalaciones que había ordenado construir en su mansión de Tittenhurst Park.  El trabajo fue muy fluido, en sesiones de 11 a 19, y en los primeros cinco días terminaron hasta ocho de las diez canciones que acabaron componiendo el álbum. Concluida la grabación y tras algunos retoque,s el trabajo se reanudó en julio, esta vez enImagine poster - John Lennon Nueva York, donde se añadieron los arreglos de cuerda y viento.

El disco salió al mercado el 7 de octubre de 1971 y un mes antes, en Septiembre, en Estados Unidos. Alcanzó rápidamente el número 1 en ambos países. Y es que, en este disco -insisto, fantástico-, Lennon se muestra mucho más accesible. No deja de lado su vertiente política (I Don’t Want To Be A Soldier o Gimme Some Truth lo atestiguan), ni la introspección de la que hizo gala en “Plastic Ono Band” (Crippled Inside, Jealous Guy, It’s So Hard,  How?), pero vuelve a escribir canciones de amor como “Oh Yoko” u “Oh My Love” y a tocar temas universales como en “Imagine”. Todo de una forma mucho más convencional desde un punto de vista pop, es improbable que John hubiera vencido a los demonios que parecían atormentarle en su LP anterior, pero si aprende a contenerlos y a presentarlos de una forma más amable. Es un álbum, brillante, prácticamente sin lagunas, que pone en valor las capacidades melódicas de Lennon y su intención de llegar al gran al público de la misma forma que lo hiciera en su época Beatle.

Imagine“, la canción titular, abre el disco. ¿Qué decir? Un himno. Posiblemente la canción más famosa de Lennon en solitario.Un canto a la paz, no exento de versos cargados de crítica, cuyo mensaje atemporal consigue mantenerla vigente por encima del paso de los años. El propio Lennon ironizaba sobre la popularidad conseguida por la canción, “Imagine es profundamente antireligiosa, antinacionalista y anticonvencional, pero como es bonita, la gente lo acepta. Ahora ya sé lo que hay que hacer. Suelta tu mensaje político pero ponle un poco de miel…”. Fue lanzada como single es Estados Unidos y alcanzó el número 3 en las listas. Una obra maestra.

El excelente piano honkytonk de Nicky Hopkins y el acertado toque de dobro de George Harrison engrandecen la rítmica “Cripple Inside“, dotándola de un encantador y simpático aire western que contrasta con la caústica letra de la canción,muy en la línea de los versos que dominaron “Plastic Ono Band”.

La nunca suficintemente ponderada “Jealous Guy” nos devuelve al John de 1968…, al Lennon Beatle. Fue en está época y en la India cuando compuso “Child Of Nature“, el embrión de lo que acabaría siendo esta sobresaliente canción. Todo en ella es perfecto: la melodía es espectacular, John canta con una ternura a prueba  de insensibles, una letra excelente, el piano de Hopkins es de otro mundo… Existe cierto debate sobre a quién iba dirigida la canción, ya que, aunque todo indica que es una carta disculpa a a su pareja, son varias las voces que afirman que podría estar dedicada a Paul McCartney. Una de las mejores canciones de la historia, en cualquier caso.

Las sonoridades de Plastic Ono Band vuelve con “It’s So Hard“, eso sí matizadas por el saxofón de King Curtis y el excelente arreglo de cuerdas de Torrie Zito. Gran blues que completa un gran y muy variado comienzo de álbum. Sin embargo la última canción de la cara A, “I Don’t Want To Be A Soldier“, supone un considerable bajón en lo que a calidad musical se refiere y, a pesar de la valía de su mensaje antibelicista. Aunque interesante, es el punto más bajo de un disco por otro lado excelso.

Tras una estupenda cara A, la cara B mantiene el nivel con la fantástica “Gimme Some Truth“, otra de los temas que John compuso en la India en 1968 durante su época Beatles. De hecho, incluso existen grabaciones realizadas por el cuarteto de Liverpool, durante las sesiones de “Let It Be”. La canción más pop del álbum y curiosamente la que más carga política contiene, alusiones a Nixon incluidas. Otras de las canciones que cuenta con la participación de George Harrison a la guitarra.

Tras la descarga de ira social que supone “Gimme Some Truth”, “Oh My Love” nos devuelve al Lennon romántico, que construye aquí una hermosísima balada al parecer con la asistencia lírica de Yoko Ono. George Harrison vuelve a intervenir como guitarrista y, de nuevo, se trata de una canción compuesta en la India en 1968. Una ernorme canción que supone el momento más elegante del álbum.

Y llegamos a la canción más polémica del disco: “How Do You Sleep?“, un furibundo ataque al que fue su compañero durante sus años Beatle: Paul McCartney. Pero hagamos un poco de historia. Los Beatles no terminaron bien, su separación fue muy dolorosa y las relaciones entre Paul y el resto del grupo, en especial con John, quedaron muy dañadas. La tensión entre ellos llegó al gran público cuando ambos músicos empezaron a lanzarse dardos desde sus canciones. En este aspecto fue Paul el primero en golpear  con su discoRAM (enlace a crítica en Guilletek’s), en cuya contraportada se pueden ver dos escarabajos –beetles- en actitud de darse por culo.  La primera de las canciones con mensaje es “Too Many People”. Paul arranca criticando la pose de John y Yoko (“Demasiada gente haciéndose el “underground” / Demasiada gente peleando por un trozo del pastel / Demasiada gente en un tira y afloja / Demasiada gente esperando un golpe de suerte”), luego recrimina a John no haber aprovechado la suerte de estar en los Beatles y renegar de ellos en los últimos dos años (“Ese fue tu primer fallo / cogiste tu golpe de suerte y lo partiste en dos / ¿qué puedo hacer por ti? / lo partiste en dos”). McCartney critica también la moralina de las canciones de John (“Demasiada gente predicando sermones / No les dejes que te digan lo que quieres ser / Demasiada gente haciéndolo /  es una locura, yo no lo hago”), para terminar dejando claro que ha cambiado de compañero, John por Linda (“Ese fue tu último fallo / yo encontré a mi amor / y ahora ¿Qué va a ser de ti / mi amor me espera”).

Paul reconoció que “Too Many People” estaba dedicada a John pero, además, Lennon entendió que en  “Dear Boy” también había referencias hacia él y Yoko. Según John, Paul le recriminaba que le hubiera  dejado para irse con Yoko (“Espero que nunca te des cuenta, querido chico, de lo que has encontrado / Espero que nunca te des cuenta de que es la cosa más dañina / Espero que nunca te des cuenta, querido chico / Espero que no tengas que darte cuenta de que el amor estaba aquí / y quizás con lo fastidiado que estás no recuperes el sentido común / espero que no lo recuperes, querido chico”), para luego dejarle claro que él sí había encontrado en Linda a la sustituta perfecta tras la separación del grupo (“Cuando salté estaba destrozado / pero ella y su amor aparecieron y me levantaron”). Paul siempre afirmó que esa canción iba dedicada al ex-marido de Linda.

El caso es que John era un hueso de roer… y vaya si contestó… En el interior de la funda del LP “Imagine” incluyó una foto de regalo que hacía referencia a la portada de “RAM” en la que sostenía a un cerdo por las orejas en posición similar a la de Paul en la cubierta de su LP. Pero con lo que se despachó a gusto fue con la canción que nos ocupa: “How Do You Sleep?” . John empieza atacando a la obra cumbre de Paul (“Incluso el Sargento Pepper te pilló por sorpresa, te veías bien a los ojos de esa mamaíta”) e incluso ironiza con la “histeria Paul is Dead (“Esos locos tenían razón cuando decían que estabas muerto,  tu gran problema es tu cerebro / ¿Cómo puedes dormir por las noches?”). En la siguiente estrofa (“Lo único que hiciste fue “Yesterday” y ahora eres “Another day”), John hace un buen juego de palabras diciéndole a Paul que lo único que hizo fue “Yesterday” (su mejor canción) y que ahora es “Another day” (que era el single de Paul que estaba en el mercado), por otro lado “Yesterday” es “ayer” y “another day” tiene la acepción de “día cualquiera”, con lo que viene a decir que Paul hizo su mejor trabajo en el pasado y ahora es un vulgar autor… Al final, John es especialmente duro (” Una bonita cara dura un año o dos, veremos que puedes hacer después / La música que hace es como música de ascensores (musak), ¿no has aprendido nada en estos años?, ¿Cómo duermes?).

Además, por si fuera poco, George participó también en la canción…Eso le dolió aún más a Paul.  Años después, el propio Harrison, habló de este tema: “Supongo que después de la ruptura, -aunque en el fondo todos la deseábamos- lo más fácil era encontrar un culpable dentro de nuestro pequeño circulo y por lo menos para John y para mí la culpa recayó directamente en Paul. Por eso y porque su canción también me gustaba y además porque tampoco me había agradado en absoluto la actitud de Paul conmigo durante las sesiones de Let it be, fue que acepté la invitación de John para grabar la guitarra slide en “How do you sleep?” Recuerdo que cuando escuchamos el tema terminado, sonreímos un poco, pero era una sonrisa un poco amarga o forzada, como la que se ofrece por compromiso cuando alguien cuenta un chiste de pésimo gusto. Con el tiempo he pensado que John se pasó un poco, sobre todo en líneas como “the sound you make is musak to my ears”. Parece que Ringo también estuvo invitado a la grabación pero se retiró al conocer la letra. Años después John declaró a mediados de los 70 no estar orgulloso de haber escrito esta canción (“la verdad es que lamento la intención de la canción, pero ya pasó. Lo importante es lo que él y yo sentimos al respecto, no lo que vosotros pensáis…., y Paul y yo estamos bien ahora”). A pesar de los pesares la canción, en lo musical, es soberbia.

Mucho más azucarada es la bonita “How?” con la que John vuelve de nuevo a la introspección a través de una deliciosa melodía que vuelve a mostrar la extrema calidad de Lennon como compositor. Y, así, llegamos al final con la infecciosa “Oh Yoko!“, un sencillo y adorable medio tiempo pop que John había compuesto en la India en 1968. El tema resulta tan extremadamente pegadizo que EMI propuso su edición como single ante la negativa de Lennon (“ya sabes, está bien y es una canción muy popular, pero me daba un poco de vergüenza…, no iba nada con mi rollo de roquero de lengua afilada…, todo el mundo la veía como single pero yo lo paré”). De nuevo, el trabajo de Hopkins al piano es sobresaliente.

Tras su edición, las críticas fueron menos elogiosas que las recibidas por su anterior trabajo “Plastic Ono Band” pero la respuesta del público fue muy superior. “Imagine” es un gran LP y contiene algunas de las mejores canciones (“Imagine”, “Jealous Guy”, “Gimme Some Truth”, “Oh My Love”, “How?” ) de su genial autor. Quizás no toque tanto la fibra como el crudo Plastic Ono Band y resulte mucho más convencional, pero no deja de ser un álbum excepcional en todos los sentidos y, sin duda, el más apropiado para iniciarse en la carrera de Lennon es solitario.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 9/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 16 de agosto de 2014

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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John Lennon. “Plastic Ono Band” (1970). (9,5/10)

Mother (John Lennon)
Hold On (John Lennon)
I Found Out (John Lennon)
Working Class Hero (John Lennon)
Isolation (John Lennon)

Remember (John Lennon)
Love (John Lennon)
Well Well Well (John Lennon)
Look At Me (John Lennon)
God (John Lennon)
My Mummy’s Dead (John Lennon)

Productor: John Lennon, Yoko Ono y Phil Spector

A mediados de 1969, John Lennon era un adicto a la heroína retirado junto a su inseparable Yoko en su finca de 72 acres en Ascot, Tittenhurst Park. Los Beatles habían comenzado a desintegrarse y tanto John como Yoko comenzaron un proceso de retorno a la vida pública que comenzó por el abandono de la heroína (hola, metadona), su participación en campañas pacifistas y algunas excursiones musicales.

Una de sus más conocidas campañas pacifistas se desarrolló, una vez la pareja contrajo matrimonio, en marzo de 1969. John y Yoko citaron a la prensa en la suite presidencial del Hotel Hilton de Amsterdam y , durante seis días sin salir de su cama, realizaron varias declaraciones en favor de la paz mundial. Una segunda “encamada” tuvo lugar en el Hotel Queen Elizabeth de Montreal y, en la misma, uno de los periodistas preguntó a John acerca de qué intentaba conseguir con toda aquella campaña. John contestó  de forma espontánea: “todo lo que estamos diciendo es : dadle una oportunidad a la paz”. A Lennon debió gustarle la frase puesto que, rápidamente y de forma casi improvisada, compuso un tema -“Give Peace a Chance”- en torno a la proclama. La grabó en una sencilla grabadora de ocho pistas alquilada en una tienda de música sita en las inmediaciones del hotel. El single que contenía “Give Peace A Chance” (enlace) se editó en julio de 1969 por primera vez bajo el nombre de Plastic Ono Band y con los créditos del tema aún a nombre de Lennon y  McCartney, puesto que los Beatles aun no se había separado y el acuerdo entre Paul y John para firmar las canciones aún seguía vigente.

Acto seguido John se enfrascó en la grabación del excelso “Abbey Road” de los Beatles. Desgraciadamente, a pesa del maravilloso nivel artístico del álbum, el grupo estaba absolutamente roto para estas fechas. Paul seguía siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, de nuevo bajo el nombre de Plastic Ono Band, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (enlace), que era la canción en cuestión, fue grabada por John con Ringo Starr a la batería y Klaus Voorman (antiguo amigo de Hamburgo) al bajo, y es un sucio y descarnado rock que acabó editando en Octubre de 1969.

La canción no era gran cosa, pero tampoco justifica el descarnado y furibundo ataque de la crítica que recibió, si bien éste fue ocasionado más por la sórdida temática del tema que por su calidad musical. No obstante, ninguna de las críticas hizo que John frenara su particular proceso de independencia respecto al grupo. A principios de septiembre, aún durante la grabación de “Abbey Road”, John había recibido una invitación de los organizadores del festival Rock and Roll en Toronto. Lennon junto a Yoko, Eric Clapton, Klaur Voormann y Alan White (que acabaría siendo el batería de Yes), no sin antes advertir “no hemos tocado ni ensayado nunca juntos, así que tocaremos canciones que todos conocemos”, tocaron “Blue Suede Shoes“, “Money“, “Dizzy Miss Lizzy” (horriblemente mal, por cierto), “Yer Blues“, “Cold Turkey” (con Yoko haciendo el payaso), “Give Peace a Chance” y dos basuras integrales cantadas por Yoko como “Don’t Worry Kyoko” y John, John (Let’s Hope for Peace)“. La verdad es que fue un mal concierto pero sirvió para que John sintiera la emoción del directo y que fuera consciente de lo encerrado que se sentía dentro de los Beatles. Ni corto ni perezoso, Lennon llamó al manager del grupo, Allen Klein y se lo dejó claro: “Me voy de los Beatles, voy a montar un grupo con Eric Clapton y Klaus Voorman. Quiero anunciarlo a la prensa, prepáralo todo”. Klein consiguió disuadirle diciéndole que no anunciara nada hasta que hubiera terminado la negociación que estaba llevando con EMI para renovar su contrato.

John aceptó no decírselo a la prensa, pero nada iba a privarle de decírselo al resto del grupo, y en especial a Paul. El 20 de septiembre de 1969, seis días antes de la edición de “Abbey Road”, John le dijo a Paul en medio de una fuerte discusión: “Ya no soy un Beatle. Quiero el divorcio, cómo lo hice de Cynthia, ¿cabe eso en tu jodida cabeza?”.

Era el final, y aunque Paul pensó que sólo era una de las rabietas de John, decidió darle tiempo mientras él se trasladaba con toda la familia a la granja que había comprado en Escocia decidido a grabar su primer disco en solitario. George y John lo habían hecho, ¿por qué él no? Pero lo de John no era una rabieta, aunque aún quedaba para el final…, porque ningún gran relato acaba sin una gran batalla … Pero eso es otra historia que, podéis seguir en este mismo blog en la sección biografías de grupos.

John y Yoko seguían haciendo de las suyas y, en noviembre de 1969, editan “The Wedding Album, otra basura disfrazada de obra experimental. Incluye únicamente dos temas, uno en cada cara de la edición original de vinilo. “John & Yoko”, en la primera cara, es una grabación de John y Yoko llamándose entre sí con distintos rangos vocales; “Amsterdam”, en la segunda cara, está compuesto de entrevistas, conversaciones y sonidos registrados durante la conocida encamada por la paz de la pareja.

No fue hasta enero de 1970 cuando la producción en solitario de John comenzó a dar muestras de su verdadero e indudable talento. Entonces edita un nuevo single y esta vez, al fin, es un tema propio. John escribió “Instant Karma” (enlace) y ese mismo día la grabó junto a Billy Preston (teclados), Klaus Voormann  (bajo y  piano eléctrico), Alan White (batería), George Harrison (guitarra eléctrica) , y Yoko Ono y Mal Evans (coros). Buena canción de John que alcanzó el número 3 en lista y que fue producida por el archiconocido productor Phil Spector.

Tras la dolorosa separación del grupo en la primavera de 1970, John, animado por Yoko, se trasladó a Los Angeles para conocer al doctor Arthur Janov, un psicoanalista que había escrito “The Primal Scream, Primal Therapy: The Cure for Neurosis”, el libro de cabecera de Lennon por aquel entonces. El libro defendía la premisa basada en que las neurosisse basan en dolores reprimidos causados por traumas infantiles. John y Yoko estuvieron siguiendo una terapia diseñada por Jacov durante cuatro meses hasta que, como le ocurriera con el Maharishi, John acabó desencantándose de su nuevo gurú.

No obstante, John aprovechó su retiro para componer y, en septiembre de 1970 y ya en Inglaterra, John y Yoko llamaron a Ringo, Klaus Voorman, Billy Preston y el productor Phil Spector para trabajar en lo que sería su nuevo LP. La idea de Lennon era huir de artificios de estudio  -de los que acabó hastiado en su época Beatle- e intentar interpretar y producir el tema en su forma más básica, casi en directo. De esta forma,  trabajaba rápido dando instrucciones básicas a los músicos. Ringo recuerda al respecto que “era una especie de jam, se sentaba, nos cantaba la canción y empezábamos a tocar…, era genial. Creo que, además, la simplicidad de la instrumentación le permitió enfocarse en su voz y cantar con mucho más sentimiento”.

Las sesiones duraron aproximadamente un mes, bajo la supervisión y la producción de Phil Spector. No obstante el genial productor norteamericano faltó en muchas ocasiones y, en gran medida, fue el propio Lennon quien produjo la mayoría de las canciones de un disco que acabó publicándose el 11 de diciembre de 1970 y un par de semanas después en Estados Unidos. El público lo recibió de forma tibia en Reino Unido (número 11) y sensiblemente mejor en Estados Unidos (número 6), muy lejos de los resultados de los álbumes de debut McCartney y Harrison, números 1 y 2 respectivamente, e incluso por debajo del número 7 conseguido por Ringo.

No obstante, y a pesar de sus escasos réditos comerciales -que provocaron no pocos quebraderos de cabeza al propio Lennon-, el disco es sencillamente fantástico. De una sinceridad conmovedora, nos muestra a un Lennon desnudo, sin complejos y presentando al público sus traumas, miedos y frustraciones. La carrera de John en solitario alterna luces y sombras y resulta bastante irregular, pero quizás estamos ante la más pura y honesta muestra de música genuinamente lennoniana. “John Lennon/Plastic Ono Band” es un gran disco. Quizás no es muy accesible y puede resultar algo desasosegante para quien busque algo más ligero, pero tanto las melodías como los versos de John rayan a gran altura…, posiblemente en el mejor nivel que llegó a mostrar alejado de los Beatles.

Unas fúnebres campanadas sirven de preludio a la primera canción del disco: “Mother“, una verdadera joya con la que Lennon pone sus cartas sobre la mesa. Con sólo la compañía de un piano y el minimalista acompañamiento de Klaus Voorman al bajo y Ringo a la batería, John convierte en una sobresaliente canción las experiencias vividas bajo la terapia del doctor Janov, destinada a superar los traumas con los que convivía el músico tras la muerte de su madre, Julia. Con versos como “Madre, tu me tuviste, pero yo nunca te tuve”, queda poco que decir… La emocionante voz de Lennon, los dramáticos acordes (con el sustain por las nubes) y la fantástica melodía hacen el resto. Una maravilla. Únicamente al alcance de los grandes genios.

La optimista y esperanzadora letra de “Hold On” es una isla dentro en el océano de melancolía que empapa los versos del álbum. Sin ser un festival es, de lejos, la canción más alegre de un disco con el que Lennon parece querer poner punto y final a su jovial y gloriosa etapa juvenil para empezar una nueva fase vital junto a Yoko. De nuevo, una instrumentación minimalista para una muy disfrutable canción. Mucho más caustica resulta “I Found Out“,un agresivo tema en el que Lennon no deja títere con cabeza, desde Jesucristo hasta Paul McCartney pasando  por toda la colección de gurús que consideraba que le habían engañado años atrás. Todos reciben su ración. Es un rock sucio y muy eficaz merced a la distorsionada y acertada guitarra de John y la potente base rítmica de Ringo y Voorman.

Working Class Hero” nos devuelve al Lennon mas folkie. En esta ocasión, John deja de mirar en su interior para escribir una canción muy influenciada por las corrientes de izquierdas de la época. Buen corte acústico en el que la influencia de Dylan es evidente, a pesar de que John lo negara en su momento, (“no pienso que suene a Dylan… Pero claro,  siempre que toques un tema serio y lo hagas con una guitarra acústica, pueden decirte que suenas como Dylan. Puede haber influencia, supongo, al fin y al cabo nunca me gustaron Judy Collins y Báez y todas esas cosas. Así que la única música folk que conozco es sobre los mineros de Newcastle o la de Dylan… Pero no suena a Dylan”). A pesar de su aparente sencillez estructural, fue una de las canciones que más tiempo le costó grabar, llegando a repetirla docenas de veces. Un clásico. La cara A se cierra con la extraordinaria Isolation“, una fabulosa balada soul plena de sensibilidad en la que John estás especialmente brillante frente al micrófono. Instrumentación ultra sencilla, producción casi inexistente, una melodía gloriosa… Lennon en estado puro.

El vibrante piano de “Remember” abre la cara B. posiblemente el corte más pop del disco  y una canción que John grabó el día de su trigésimo cumpleaños.Es el único tema del disco en el que hay armonías de voces (realizadas por el propio Lennon en pistas diferentes) a las que John había sido tan aficionado pero que en este LP brillan por su ausencia. Otra muy buena canción.

Mejor aún resulta la  esencial “Love“, una de las baladas más delicadas de la historia del rock. Una obra maestra de la melodía que, sin duda, supone el momento más tierno del LP y es completamente ajena al espíritu deliciosamente amargo que rodea al disco. En esta ocasión John se encarga de la guitarra y Phil Spector del piano. Joya entre las joyas.

El John más rockero vuelve con “Well Well Well“,  de estructura y sonido muy similar a “I Found Out” pero mucho menos notable en todos los sentidos, quizás el tema menos brillante del disco. Un pequeño tachón que se ve completamente corregido por “Look At Me“, otra joyita. Se trata de una de las canciones que el Beatle John escribió durante su estancia con el resto del grupo en la India en 1968, pero que no llegó a acabar en su momento . De hecho, su estilo es muy similar al de “Dear Prudence” que acabó incluida en el “Album Blanco” del cuarteto de Liverpool, el LP que grabaron justo después de regresar de la India.

Palabras mayores.”God“.Una de las más enormes canciones que Lennon grabara nunca y por extensión uno de los mejores temas de la historia. Billy Preston aporta su pericia al piano para dar brillo al combo Lennon (piano), Starr (batería), Voorman (bajo). La voz de John es perfecta, la melodía es maravillosa pero la letra es aún más impresionante. John pone fin al sueño, punto final a los mágicos años 60 y a su glorioso pasado musical cuando, tras renegar de la religión (Jesuscristo, La Biblia, Buda, Gita), personajes históricos (Hitler, Kennedy), ídolos musicales (Elvis, Dylan) afirma “…no creo en los Beatles… sólo creo en mí, en Yoko y en mí. Esa es la realidad. ¿Qué Puedo Decir? El Sueño Termino. Ayer. Yo era el tejedor de sueños, pero ahora he vuelto a nacer. Yo era ea morsa, pero ahora soy sólo John. Así es, queridos amigos, tendrés que seguir adelante por vuestra cuenta. El sueño terminó”. Trágico y emocionante. Brutal. Una de las mejores canciones de todos los tiempos. Tras semejante descarga emocional, el disco concluye con “My Mummy’s Dead“, una sencilla grabación casera realizada mientras John sequía la terapia del doctor Janov.

La crítica recibió razonablemte bien el disco en su momento, pero su prestigio y fama incluso han crecido con el tiempo. Junto a “Imagine” es, sin lugar a dudas, el mejor trabajo de John Lennon en solitario. Si bien su ruda producción y su caustica temática pueden resultar duras a orejas acostumbradas a sonidos más radioformuleros, su honesta y brillante propuesta deberían ser suficientes para llegar a oídos sensibles. ARTE con mayúsculas. “Mother”, “Working Class Hero”, “Isolation”,  “Love” o la estratosférica “God” son prueba palpable de algo que -entiendo- nadie discute a estas alturas: John Lennon fue uno de los mejores creadores de canciones de toda la historia del rock.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 10 de agosto de 2014

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THE BEATLES. Capítulo 14 (1969), El canto del Cisne. “Abbey Road”

A mediados de 1969, los Beatles eran poco más que una “marca”. Poco quedaba de la banda unida de antaño y cada uno de los miembros -especialmente George y John- hacía si vida. En este entorno, Harrison edita en mayo de 1969 su segundo LP en solitario: “Electronic Sound“. Compuesto sólo por dos largos temas, uno para cada cara, es un pretencioso álbum experimental que gira en torno a un sintetizador Moog “tocado” por el propio George. Absolutamente infumable. Ruido. Otra porquería al nivel de “Two Virgins”

John tampoco colaboró demasiado a prestigiar los lanzamientos en solitario de los miembros del grupo. John y Yoko editan, también en mayo de 1969, su segundo álbum conjunto: “Unfinished Music No. 2: Life with the Lions”. Otra basura integral que gira en torno al aborto que sufrió Yoko y en el que perdieron al que iba a ser el primer niño de la pareja. Es más audible que “Two Virgins” pero sigue sin merecer una sola escucha.

Pero John, a pesar de que sus lanzamientos en solitario se empeñasen en demostrar lo contrario, seguía siendo un músico maravilloso y apareció en el estudio con una nueva canción. La letra seguía siendo, como todo lo que hacía últimamente, sobre su relación con Yoko. Lennon quería grabarla con los Beatles, pero George no estaba y Ringo estaba desarrollando su carrera como actor rodando The Magic Christian con Peter Sellers. Sólo quedaba Paul. “The Ballad Of John And Yoko” (enlace) fue grabada por John (voz y guitarras) y Paul (voces, bajo, piano, batería y maracas) en uno de los últimos momentos se estrecha colaboración de los que otrora fueron inseparables amigos. Los asistentes a la sesión hablaron de un ambiente de verdadera camaradería entre ambos. En cuanto a la canción, es buena, pero quizás no tanto como para ser un single del grupo…, por lo que no sería de extrañar que su edición fuera un intento de contentar a John ante los últimos acontecimientos acaecidos. La canción, con todo, fue un éxito en Europa incluso a pesar del veto de la BBC por el verso “Cristo, sabes que no es fácil… tal como van las cosas, van a crucificarme”…, en Estados Unidos alcanzó “sólo” un número 8 por la actuación de Cinturón Bíblico en contra de la canción.

La cara B del single quedó para “Old Brown Shoe” (enlace), una buena canción de George con una frenética línea de bajo que, aunque los registros de grabación atribuyen a McCartney, Harrison siempre ha reclamado.

La actividad de John y Yoko era imparable y el 26 de mayo viajan a Montreal (Canadá) para comenzar su “encamada por la Paz”, su forma no violenta de protestar contra las guerras en general y en particular contra la de Vietnam. Consistía en quedarse en la cama, en una habitación de hotel decorada con carteles en pro de la paz y convocar a cuanta prensa fuera posible. Yoko y John llevaron a cabo dos encamadas de dos semanas de duración en pro de la paz, en Ámsterdam (durante su viaje de novios) y en Montreal. Un reportero le preguntó a John que qué intentaba hacer. Y John le contestó espontáneamente, todo lo que estamos diciendo es : “dale una oportunidad a la paz” (“Give Peace a Chance”), y tal como lo dijo, le gustó la frase y la preparó musicalmente para una canción.

El 1 de junio de 1969, alquiló una grabadora de 8 pistas en unos almacenes locales de música, volvió a la habitación del hotel y la grabó cantando junto a docenas de periodistas y varias celebridades, incluyendo a Timothy Leary, Rosemary Woodruff Leary, Petula Clark, Dick Gregory, Allen Ginsberg, Murray the K y Derek Taylor. “Give Peace a Chance” (enlace) se editó como single bajo el nombre de Plastic Ono Band alcanzando un número 2 en listas y, a pesar de que Paul no tuvo nada que ver, su composición aparece atribuida a Lennon y McCartney. Fue la forma de agradecer a Macca su participación en “The Ballad Of John And Yoko”. La cara B del single la ocupaba la composición de Yoko, “Remember Love” (enlace), quizás lo mejor de la artista japonesa.

Paul McCartney observaba en la distancia toda esta actividad de John y Yoko con cierta pasividad, pero entrado el verano de 1969, pensó que era momento de recuperar el timón de su carrera. El proyecto “Get Back” había sido muy doloroso, tenían que volver a trabajar como en los viejos tiempos. Lo primero que hizo fue telefonear a George Martin. “Paul me dijo: ‘Volvamos a empezar y grabemos como antes, ¿producirías un álbum como solíamos hacerlo?’. ‘Bueno, si me dejáis, sí’. Le dije. Y así lo hicimos. Aunque no fue realmente como en los buenos tiempos, porque seguían componiendo aparte y utilizaban a los demás como músicos de acompañamiento en vez de trabajar en equipo, pero fue fantástico, es mi álbum preferido de los Beatles”.

Fue Paul también el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable”. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, que había dejado al grupo durante las sesiones del “Álbum Blanco”, también se unió al proyecto trayendo a un joven ayudante…, un tal Alan Parsons.

“ABBEY ROAD

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como recuerda McCartney, “cuando hicimos Abbey Road, John y yo éramos abiertamente críticos con la música del otro, y me dio la sensación de que a John no le interesaba demasiado interpretar nada que no hubiera compuesto él mismo”. John por su parte acabó harto del perfeccionismo de Paul. Como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones, “tanto John como yo teníamos varias canciones que eran fantásticas tal cual estaban pero que nunca terminamos, así que pensé que podríamos juntarlas”. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones. John que demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco” baja mucho enteros en este disco. Sin embargo Ringo se sale, George se confirma como un maestro de la composición y McCartney está de monumento.

Paul, que ya era el líder musical de la banda (en parte por talento y en parte por dejadez del resto) de forma indiscutible, acrecentó dicho papel durante la grabación de este álbum. “En Abbey Road empecé a ocuparme demasiado de la producción, en opinión de todos. El productor era George Martin y yo me metía demasiado. George Harrison y Ringo se daban la vuelta y me decían: ‘Mira, ¡piérdete!. Ya somos mayorcitos y podemos arreglarnos perfectamente sin ti’. Para las personas que, como yo, no se dan cuenta de cuándo son demasiado arrogantes, que te digan eso te coge por sorpresa. Así que me cerré completamente y me retiré: ‘Vale, vale, tienen razón”. Así pasaron uno o dos días, hasta que la sesión empezó a decaer un poco y al final Ringo se giró hacia mí y me dijo: ‘Venga…¡produce!’. Una de dos. O yo hacía lo que había estado haciendo, lo cual, en honor a la verdad, no estaba tan mal, o me retiraba y también me volvía paranoico, que es lo que sucedió”.

bocetos de Paul

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y llamar al álbum sencillamente “Abbey Road“. McCartney preparó los bocetos para que el fotógrafo Iain Mcmillan realizará el 8 de agosto de 1969 una de las portadas más famosas de la historia. La foto de la portada es, además, uno de los fetiches de los defensores de la conspiración “Paul is dead”, tal y como relata en su libro Wiliam J. Dowlding: “Se dijo que la portada representaba un cortejo fúnebre. Paul, por ser el cadáver, llevaba el paso cambiado con respecto a los demás Beatles. Por su indumentaria, John era el cura, Ringo el empresario de pompas fúnebres y George el enterrador. Asimismo, Paul va descalzo, y así entierran a sus muertos algunas sociedades. El actor que aparece en la portada no podía ser Paul porque sostenía el cigarrillo con la mano derecha; el Paul de verdad era zurdo, claro. Por otra parte, la matrícula del Volkswagen es “28IF”, supuestamente la edad de Paul si (“si”- condicional-, en inglés if) hubiera estado vivo.” Paul explicó años después la razón por la que aparece descalzo, “En Londres hacía calor aquel día, un día cálido y agradable… Buen tiempo, no me apetecía llevar zapatos. Así que me presenté en la sesión de fotos en sandalias… luego durante la sesión me las quité y en la foto elegida para la portada, aparezco descalzo, cosa que para la Mafia es un viejo signo de muerte o algo así”.

Fue el primer disco del grupo en hacer uso de una máquina de 8 pistas, aunque en el Álbum Blanco hicieron uso de dichos aparatos de forma ocasional. Esto permitió que este álbum fuera grabado más rápidamente que cualquier otro LP de los Beatles desde 1965.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche, “Tim Leary me pidió que compusiera una canción para su campaña para gobernador de California y ‘Come Together’ (Juntémonos) era una expresión que él utilizaba mucho… Lo intenté una y otra vez, sin lograrlo. Lo que sí compuse fue esto, ‘Come Together’, que a él no le servía: una canción de campaña electoral no puede ser así, ¿verdad?“. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados (“You Can’t Catch Me” y “Sweet Little Sixteen“, aparecerían en su álbum en solitario “Rock ‘n’ Roll” de 1975). Es un temazo con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo, Lennon dijo: “yo creo que es la mejor pista del álbum, en serio”, mientras que McCartney mencionó: “Para mí, es la mejor canción que él haya escrito”. Con este tema George consigue por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together), “hasta entonces sólo se habían dignado a darme un par de caras “B”, pero era la primera vez que obtenía una cara “A”. ¡Ya ves!”, situación que, aunque dolorosa para Harrison, John explica de forma tan cruel como sincera: “Con ‘Something’, fue la primera vez que George logró una cara “A”, y es que de todas formas Paul y yo siempre componíamos las dos caras… No por que quisiéramos apartarle, sino, simplemente, porque su material no estaba a la altura”. Es una canción sublime que la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon, “La odio. Sólo recordar la grabación… nos la hizo repetir cien mil veces. Hizo todo lo posible para que fuera un single, pero nunca lo fue y nunca hubiera podido serlo…, pero bueno mientras Paul vaya haciendo cancioncillas folk resultonas como ‘Maxwell’s Silver Hammer’ para las abuelitas, los Beatles podrán seguir llegando al gran público”. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.

McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. A John siempre le encantó este tema y deseó haberlo cantando, “‘Oh! Darling’ fue una gran canción de Paul que no cantó demasiado bien. Yo siempre pensé que podría haberlo hecho mejor, era más mi estilo que el suyo. Pero él la escribió y por norma general el que escribe la canción la canta, así que yo no la canté, qué le vamos a hacer“. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña (cuando abandonó a los Beatles en 1968) y no dudó en elogiarla: “‘Octopus’s Garden’ es una canción de Ringo. Fíjate que es sólo la segunda canción compuesta por él, y es deliciosa. A Ringo acaba aburriéndole tocar la batería todo el rato, así que en casa toca un poco el piano, aunque por desgracia sólo sabe unos tres acordes. Con la guitarra le pasa lo mismo. Sin embargo, esta canción te llega al alma por la paz que emana. Supongo que actualmente Ringo debe de estar componiendo canciones cósmicas sin darse cuenta”. La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”, “… Realmente es muy heavy. John toca la guitarra solista y canta, y no es más que un viejo riff de blues, pero también es una canción muy típica de John… Y una secuencia de acordes muy buena”, afirmaba George. La voz de John recita una letra premeditadamenete minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. “La escribí cuando ir a Apple era como ir al colegio (principios de 1969), cuando teníamos que hacer de hombres de negocios, firmar cuentas y ‘firmar esto’ y ‘firmar aquello’. En fin, como en Inglaterra parece que el invierno no acaba nunca, cuando llega la primavera es jauja. Así que un día decidí huir de Apple y me fui a casa de Eric Clapton. Caminaba por su jardín y el alivio de no tener que ver a todos aquellos estúpidos contables era maravilloso. Paseando por el jardín con una de las guitarras acústicas de Eric compuse ‘Here Comes The Sun'”. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz, tal y como explica el productor George Martin : “Una vez grabadas las bases, John, Paul y George cantaron la canción a tres voces. Entonces lo doblamos dos veces, convirtiéndola en una pieza global de nueve voces, es decir, tres voces grabadas tres veces”. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería, Paul recuerda; “nunca logramos convencer a Ringo para que hiciera un solo. Únicamente logramos persuadirle de que hiciera los redobles en ‘The End’, de Abbey Road. ‘Odio los solos’, decía”, pero la interpretación de Starr, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectiva. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

Aunque este debía ser el final del disco, si dejamos el CD sonar oiremos una breve y sencilla canción acústica de Paul, “Her Majesty” (enlace), que está allí fruto de la casualidad, tal y como explica el segundo ingeniero de grabación, John Kurlander: ” “Her Majesty” tenía que colocarse en medio del medley del álbum, entre “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”. Hicimos todas las mezclas y los fundidos para encadenar las canciones, Paul estaba presente y lo escuchamos juntos por primera vez. Dijo: ‘No me gusta “Her Majesty”, tírala’, así que la corté y la saqué. Me habían dicho que no tirase nunca nada, así que cuando se fue la recogí del suelo, le puse unos veinte segundos de cinta neutra y la pegué al final de la cinta de montaje. Al día siguiente, en Apple, Malcolm Davies hizo una copia de trabajo de toda la secuencia y, aunque yo había escrito en la caja que “Her Majesty” se había descartado, él también pensó: ‘No hay que tirar nada, así que la pondré al final’. No lo sé a ciencia cierta, pero cuando Paul escuchó la copia de trabajo, seguramente le gustó oír “Her Majesty” colocada al final… No volvimos a mezclar “Her Majesty”, así que aquella fue la mezcla que finalmente acabó en el LP“. Por esto “Her Majesty” no tiene acorde de guitarra final (que está aunque inaudible, al principio de “Polythene Pam”) y se explica el estridente acorde que marca el principio de “Her Majesty”, que pertenece en realidad al final del “Mean Mr. Mustard” original.

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

Desgraciadamente, a pesa del excelso nivel artístico exhibido en su último disco es grupo estaba absolutamente roto para estas fechas. Paul seguía siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, tras pasar unos días desintoxicándose de su adicción a la heroína, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (enlace), que era la canción en cuestión, fue grabada por John con Ringo a la batería y Klaus Voorman (el de Hamburgo) al bajo, y es un sucio y descarnado rock que John incluso llegó a proponer a Paul como próximo single de los Beatles y que acabó editando en Octubre como trabajo de la Plastic Ono Band ante el rechazo inicial de McCartney.

La canción no era gran cosa, pero tampoco justifica el descarnado y furibundo ataque de la crítica que recibió, si bien éste fue ocasionado más por la sórdida temática del tema que por su calidad musical. No obstante, ninguna de las críticas hizo que John frenara su particular proceso de independencia respecto al grupo. A principios de septiembre, aún durante la grabación de “Abbey Road”, John había recibido una invitación de los organizadores del festival Rock and Roll en Toronto. Lennon junto a Yoko, Eric Clapton, Klaur Voormann y Alan White (que acabaría siendo el batería de Yes), no sin antes advertir “no hemos tocado ni ensayado nunca juntos, así que tocaremos canciones que todos conocemos”, tocaron “Blue Suede Shoes“, “Money“, “Dizzy Miss Lizzy” (horriblemente mal, por cierto), “Yer Blues“, “Cold Turkey” (con Yoko haciendo el payaso), “Give Peace a Chance” y dos basuras integrales cantadas por Yoko como “Don’t Worry Kyoko” y John, John (Let’s Hope for Peace)“. La verdad es que fue un mal concierto pero sirvió para que John sintiera la emoción del directo y que fuera consciente de lo encerrado que se sentía dentro de los Beatles. Ni corto ni perezoso, Lennon llamó al manager del grupo, Allen Klein y se lo dejó claro: “Me voy de los Beatles, voy a montar un grupo con Eric Clapton y Klaus Voorman. Quiero anunciarlo a la prensa, prepáralo todo”. Klein consiguió disuadirle diciéndole que no anunciara nada hasta que hubiera terminado la negociación que estaba llevando con EMI para renovar su contrato.

John aceptó no decírselo a la prensa, pero nada iba a privarle de decírselo al resto del grupo, y en especial a Paul. El 20 de septiembre de 1969, seis días antes de la edición de “Abbey Road”, John le dijo a Paul en medio de una fuerte discusión: “Ya no soy un Beatle. Quiero el divorcio, cómo lo hice de Cynthia, ¿cabe eso en tu jodida cabeza?”.

Era el final, y aunque Paul pensó que sólo era una de las rabietas de John, decidió darle tiempo mientras él se trasladaba con toda la familia a la granja que había comprado en Escocia decidido a grabar su primer disco en solitario. George y John lo habían hecho, ¿por qué él no?

Pero lo de John no era una rabieta, aunque aún quedaba para el final…, porque ninguna gran historia acaba sin una gran batalla …

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 9 de marzo de 2013

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THE BEATLES. Capítulo 1. 1940-1961. Los Comienzos.

Paul McCartney y John Lennon

James Paul McCartney (18-6-42) y John Winston Lennon (9-10-40) se conocieron durante un concierto que The Quarrymen -banda que John lideraba en su adolescencia- ofrecieron durante la feria de Woolton. Paul tenía 15 años, John 17. Terminado el concierto, Paul acudió al escenario a saludar a John y felicitarle por la actuación. Allí había una guitarra y el joven McCartney se atrevió a tocar  Twenty Flight Rock(enlace), tema que apenas un año antes Eddie Cochran había llevado a lo más alto de las listas. John Lennon quedó impresionado y le ofreció ingresar en el grupo…¿las razones?, según declaró años después “sabía tocar la guitarra y se parecía a Elvis”.

De esta forma, junto a John Lennon (guitarra y voz), Rod Davis (banjo), Bill Smith (bajo), Eric Griffits (guitarra) y Pete Shotton  (tabla de lavar), Paul ingresó en The Quarrymen como guitarrista y cantante. The Quarrymen era básicamente un grupo de  música skiffle,  género que  mezclaba folk, jazz y blues y que estaba muy de moda en los últimos 50 en Inglaterra, especialmente gracias a Lonnie Donegan.  Era un estilo muy accesible puesto que era habitual la utilización de instrumentos caseros como peines, tablas de lavar, papeles, etc

George Harrison

George Harrison (28-2-43) iba al mismo colegio que Paul. McCartney subía al autobús dos paradas más tarde que George y frecuentemente se sentaba a su lado. A pesar de que el joven Harrison (de 14 años) le parecía un crío al “adulto” McCartney (15 años), su común afición por la música les hizo entablar una buena amistad.

Paul quería a George en el grupo (era mucho mejor que él como guitarra solista y ¡tenía sólo 14 años!), e intentó convencer a sus compañeros. Lennon se negó, había aceptado a McCartney que tenía dos años menos, pero no quería a un chavalín de 14 años.  Paul se puso pesado e insistió en que John oyera a George. El descarado Harrison llegó ante el chavalón de 17 años, sacó la guitarra y tocó Raunchy (ni McCartney, ni Lennon hubieran sabido tocar por aquel entonces ni tres notas de esa canción). Paul miró sonriente a George y luego a John. El líder Lennon, con el ceño fruncido, se dio la vuelta y dijo: “vale chaval, estás dentro”.

En julio de 1958, en el Percy Phillips’ Studio de Liverpool, The Quarrymen con Paul, John y George a las guitarras y los nuevos miembros Colin Hanton (batería) y  John “Duff” Lowe (piano) grabaron su primera maqueta. Esta primera grabación incluía el clásico de Buddy Holly That’ll be the day con John a la voz principal y Paul a los coros y una primera composición de Paul In spite of all the danger (enlace).

Gracias a esta histórica grabación, la banda comenzó a tocar habitualmente en garitos de Liverpool, desgraciadamente, John no pudo disfrutar demasiado de este “éxito” ya que, días después, su madre –Julia– fue atropellada por un policía borracho, hecho que le atormentaría toda la vida.

Stuart Sutcliffe

John empezó a estudiar Arte. En el Art College no sólo conoció a su primer gran amor, Cynthia Powell, sino que se encontró con un personaje que habría de ser muy importante en el futuro de la banda: Stuart Sutcliffe. Stuart (23-6-40). Stu era un joven escocés que también estudiaba en la escuela de arte de Liverpool. John quedó impresionado por su “buena pinta” y, aunque no sabía tocar ningún intrumento, Lennon le invitó a formar parte del grupo… “Necesitábamos un bajista”, les dijo a Paul y George. John convenció a Stuart de que vendiera alguno de sus cuadros (era un muy prometedor pintor) y comprara un bajo. Gastó todos sus ahorros en comprar uno…

Stuart Sutcliffe

En busca de un nombre

A Paul y a John les gustaba Buddy Holly and The Crickets, les gustaba su música y… su nombre. Stuart y John, pensando y pensando en un nombre (The Quarrymen les parecía una porquería) sugirieron “The Beetles” (los escarabajos) y así empezaron a ser “Long John and the Silver Beetles” (en esa época se llevaban los nombres largos). La moda de los nombres largos fue pasajera, y un mes o dos después, pasaron a ser The Beetles…Un buen día, John y Stuart volvieron a darle vueltas al tema y se les ocurrió hacer un juego de palabras entre “BEAT” (ritmo) y “BEETLES” (escarabajos) y así surgió BEATLES…que suena como beetles y, a la vez, hace referencia a la música de la época (el beat). No obstante les acabó pareciendo demasiado corto y pasaron a ser The Silver Beatles.

Con nuevo nombre, y otra vez sin batería, The Silver Beatles –John, Paul, George y Stuart- se reunieron en casa de McCartney, el 20 de Forthlin Road, y, en una vieja Grundig, grabaron una maqueta amateur que contenía el tema instrumental de Paul Cayenne”, la paródica composición Lennon-McCartney You’ll be mine (enlace) y clásicos como Hallelujah, I love her so, todas con Macca a la voz principal y con un lamentable Stuart al bajo…, pero ya lo dijo George, ”es mejor tener un bajista que no sabe tocar que no tener bajista…”

Los muchachos tenían claro que había que dar un paso adelante y comenzaron a acudir a castings destinados a reclutar bandas de acompañamiento para algunas estrellas teen de la época. Los Silver Beatles se presentaron al casting. Para la ocasión contrataron al batería Tommy Moore y cambiaron sus nombres ( John sería Long John Silver, Paul pasó a ser Paul Ramone -sí, Los Ramones tomaron el nombre de esta anécdota-, George se puso Carl Harrison , y  Sutcliffe  Stuart de Stael), pero no consiguieron pasar la prueba… No obstante, al organizador del casting Larry Parnes le gustaron y les propuso para una gira por Escocia con Johnny Gentle que, por supuesto, aceptaron.

Los Silver Beatles durante el casting

Una vez probaron lo que es vivir de la música ya no contemplaron la posibilidad de volver atrás. En esa época, muchos grupos ingleses iban a tocar a Alemania (seguía habiendo muchos yanquis después de la 2ª GM y gustaban de grupos de música anglosajones). Larry Parnes habló a Alan Williams (un promotor musical de Liverpool) de los Silver Beatles, necesitaba un grupo y, aunque aún eran unos aficionados, les propuso lo siguiente: “encontrar un batería y os vais a Hamburgo”.

Pete Best

Pete Best (1941) era hijo de Mona Best, dueña de THE CASBAH CLUB (un club de rock de Liverpool). Paul, John, George y Stuart habían tocado alguna vez THE CASBAH y sabían que el hijo de la dueña tenía una batería. No era amigo suyo, no tocaba muy bien…, pero tenía una batería. Le propusieron unirse al grupo y Pete aceptó. El 13 de agosto de 1960, y tras cambiar el nombre del grupo por The Beatles´, Paul, John, George, Stuart y Pete zarpaban hacia Hamburgo.

Pete Best

Hamburgo

Los Beatles llegaron a Hamburgo y no tenían alojamiento. Bruno Koschmider los alojó en el altillo de un pequeño cine –el bambi Kino-, junto a los lavabos, sin ventanas, ni calefacción. Bruno les propuso tocar en el INDRA (local situado en el Reeperbahn, barrio de putas de Hamburgo)… Cogieron la sífilis varias veces…, las inyecciones de penicilina (sí, donde os imagináis) eran cosa de todos los días, pero seis horas diarias de actuación les permitieron comenzar a bregarse como banda en directo.

Estuvieron tocando en el Indra hasta Octubre de 1960. Durante este tiempo alternaron habitualmente con otra banda de Liverpool, Rory Storm and the Hurricanes, e hicieron muy buenas migas con su batería, un tal Ringo Starr. Rory y su banda tocaban en el Kaiserlkeller que, para los Beatles de 1960, era como el Madison Square Garden, de ahí, que, cuando consiguieron un contrato con dicho local,  lo considerasen un grann avance

Un día después de su enésimo concierto, una pareja se acercó al grupo. Eran Klaus Voorman y Astrid Kirchherr, dosImagen jovenes alemanes con jerseys de cuello alto y el flequillo para delante…Se hicieron inseparables. Aunque Astrid era pareja de Klaus, los Beatles quedaron fascinados por la joven alemana, pero ella se encaprichó de Stuart y, a las pocas semanas, estaban liados… Astrid hizo una importante labor como fotógrafa de los primeros Beatles.

Astrid y Klaus pertenecían a una especie de tribu urbana-cultural muy de moda en la Alemania de principios de los 60. Los Exis (de existencialistas), eran jóvenes vanguardistas con amplias inquietudes intelectuales y artísticas. Estéticamente vestían de oscuro, llevaban jerseys de cuello alto y el pelo largo y con flequillo… Era cuestión de tiempo que el enamoradísimo Stuart cayera en manos (y tijeras) de la influyente Astrid.

El nacimiento del “peinado beatle”…

Los siete estaban siempre juntos (Paul, John, George, Pete, Stu. Astrid y Klaus) hasta que Stuart empezó a desinteresarse por la música y faltó a varias actuaciones. Eso, además, provocaba que Paul tuviera que encargarse del bajo habitualmente. Paul y Stuart nunca se llevaron bien, McCartney se veía desplazado por Stu en su relación con John (ellos dos eran mayores) y además el perfeccionista Paul no soportaba lo mal que tocaba Stuart el bajo (era un auténtico desastre y, en concierto, bajaban su volumen para que no se le oyera).

De esta forma  Astrid y Stu iban por su lado, Paul, John, George y Pete por otro, pero…,¿y Klaus?, el joven estaba fascinado por el rock de los de Liverpool  “Era diferente. Ya había escuchado algunos discos de rock and roll de Chuck Berry y Elvis Presley pero no había escuchado nada parecido antes. Su sonido era muy crudo” . Con el tiampo Klaus, además de acabar convirtiéndose en uno de los bajistas más solicitados de los 60 (tocó con Manfred Mann, Carly Simon, BB King, Harry Nilsson, Dr John, Randy Newman, Lou Reed, The Band, Peter Frampton, Leon Russell, Ry Cooder, George Harrison, John Lennon…),  destacaría por su faceta como diseñador de portadas.

¡Deportados!

Paul y Pete, como el resto, pasaban muchas horas muertas entre actuaciones. Un día, tuvieron la maravillosa idea de pegar condones con chicle en la pared y ver como ardían… Los Beatles fueron detenidos por intentar incendiar el Bambi Kino. El problema fue que, al solicitar la Policia los permisos de trabajo, pudieron comprobar que George era menor de edad (17) y fueron inmediatamente deportados.

De vuelta en Liverpool, y sin Stu, que había decidido quedarse en Hamburgo con Astrid, los Beatles tuvieron que esperar a que George cumpliera la mayoría de edad para volver a Alemania. Cuando volvieron, Stu ya vivía definitivamente con Astrid y quería dejar el grupo pero, ante el fastidio de Paul, John no se lo permitió. Los Beatles eran por entonces muy populares en Hamburgo y tocaban en el mejor local de la ciudad, el TOP TEN. Un día después de un concierto, los Beatles se metieron en una pelea callejera, Stuart llevó la peor parte…Desde entonces tuvo continuos dolores de cabeza…

Tony Sheridan, un cantante solista del momento que también estaba por Hamburgo, había oído hablar de ellos y les propuso ser sus músicos en la grabación de su nuevo disco. Los Beatles grababan su primer single My Bonnie is over the ocean (enlace) como acompañantes de Sheridan y bajo el nombre de The Beat Brothers. Stu no tocó, Paul tocó el bajo. Stuart nunca quiso estar en Los Beatles, era un gran pintor y pensaba dedicarse a ello, pero John le acabó convenciendo. Habló seriamente con su amigo y se lo dejó claro “John, dejo el grupo, me voy a vivir con Astrid

Los Beatles (ahora John, Paul, George y Pete) volvieron a Liverpool a principios de 1961. El grupo, para entonces y con Paul al bajo, eran ya una realidad. Cuando llegaron a Liverpool, comenzaron a tocar en varios locales importantes. La gente creía que eran alemanes (llevaban dos años en Hamburgo) y se sorprendían de lo bien que hablaban inglés… Tocaban en THE CAVERN y el local siempre estaba lleno. Un día, BRIAN EPSTEIN, un importante empresario local que tenía una tienda de discos, fue al Cavern a verlos porque mucha gente entraba a su tienda pidiendo el disco que habían grabado en Alemania con Tony Sheridan. Quedó alucinado. Eran cuatro locos vestidos de cuero hasta las cejas, bebían y fumaban en el escenario, contaban chistes verdes…pero eran muy buenos. Se convirtió en su manager

Brian consiguió que grabaran una maqueta para DECCA records que contenía los siguientes temas: “Like Dreamers Do” (enlace), “Till There was you” (enlace),  “The Sheik of Araby” (enlace), “To Know Her Is to Love Her” (enlace), “Take Good Care of My Baby” (enlace), “Memphis” (enlace), “Sure to Fall (In Love With You)” (enlace), “Hello Little Girl” (enlace), “Three Cool Cats” (enlace), “Crying, Waiting, Hoping” (enlace), “Love of the Loved” (enlace), “September in the Rain” (enlace), “Bésame Mucho” (enlace), “Searchin’” (enlace), “I Saw Her Standing There”, “One After 909”, “Catswalk” (enlace)

La audición fue de gran calidad como podréis ver en los enlaces (tened en cuenta que está tocada en directo en un sola toma) y, pasado el tiempo, tiene el mérito de contener algunas de las primerísimas composiciones del grupo como las mccartianas “Like dreamers do”, “Love of the loved” o “I saw her standing there” y las lennonianas “Hello little girl” o “One after 909”. No obstante, el dueño de la compañía los rechazó porque creía que “los grupos de guitarras eléctricas habían pasado de moda”…años más tarde, este tío sí hizo caso a los Beatles y admitió a un grupo que éstos (más concretamente George) le había recomendado…se llamaban The Rolling Stones.

Los Beatles decepcionados con el rechazo de DECCA, volvieron a Hamburgo para hacer una mini gira por Alemania…Cuando llegaron no se lo podían creer… Stuart había muerto, se dice que aquella pelea que os comenté antes tuvo mucho que ver…

Texto: Guillermo Mittelbrunn, 5 de noviembre de 2011

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