Paul McCartney: “New” (2013). (7/10)

Save Us (McCartney-Epworth)
Alligator (McCartney)
On My Way To Work (McCartney)
Queenie Eye (McCartney-Epworth)
Early Days (McCartney)
New (McCartney)
Appreciate (McCartney)
Everybody Out There (McCartney)
Hosanna (McCartney)
I Can Bet (McCartney)
Looking At Her (McCartney)
Road (McCartney-Epworth)

Scared (oculta) (McCartney)

Tras trece álbumes de estudio con los Beatles, siete con Wings y quince en solitario, Paul McCartney afronta su lanzamiento discográfico de 2013 con el simbólico título de “New” (nuevo). Cincuenta años después de que el primer álbum de los Beatles saliera al mercado, el septuagenario bajista demuestra estar en un fenomenal estado de forma. “Perdón por no haber vuelto antes, he estado ocupado”, dice McCartney en las notas interiores del disco tras seis años de silencio (cinco si consideramos el “Electric Arguments” de The Fireman parte de su discografía). Pero, sin duda, la espera mereció la pena. Entretanto, Paul nos entretuvo con un notable disco de versiones de clásicos jazz, “Kisses On The Bottom” que, sin embargo, no sació nuestra sed de nuevo material

McCartney fue componiendo las canciones que conforman este estupendo álbum es distintos ambientes, “algunas surgieron después de dejar a mi hija pequeña en el colegio…, otras surgieron a altas horas de la noche mientras improvisaba con el piano…, y algunas salieron en el estudio”, explica. El caso es que con las canciones concluidas se comenzó a plantear con qué productor iba a darles forma en la grabación. Paul McCartney es perfectamente capaz de producir, de hecho, en gran parte de su discografía comparte las labores de producción o directamente las ejerce en solitario, pero en es esta ocasión quería sonar fresco, renovado…, moderno en definitiva, por lo que se planteó trabajar con un productor joven y actual.

La experiencia tanto con David Kahne (“Driving Rain” y “Memory Almost Full”) como con Nigel Godrich (“Chaos And Creation In The Backyard”) había sido muy positiva en lo artístico y las críticas de los tres últimos discos de McCartney habían resaltado de forma casi unánime su renovado sonido y su excelencia musical. Por todo esto, Paul se propuso probar a varios productores en boga y poder decidir con criterio con quién le apetecía más trabajar. “La idea original era grabar algunas cosas con una serie de productores cuyo trabajo me gustaba mucho y ver con quién podrían funcionar mejor…, pero ¡me entendí bien con todos”. Hicimos cosas muy diferentes con cada uno de ellos”.

De esta forma, Paul McCartney grabó sus nuevos temas durante los descansos de su enésima gira mundial en seis estudios diferentes (el estudio particular de Paul en Sussex, los Henson Recording Studios de Los Ángeles, los Avatar Studios en Nueva York, los londinenses Air Studios y Wolf Tone Studios y, cómo no, los míticos estudios de Abbey Road) y con cuatro jóvenes y brillantes productores. Mark Ronson, que se hizo muy popular en 2005 merced a su trabajo con la genial Amy Winehouse y trabajó posteriormente con Rufus Wainwright o Bruno Mars concluyó tres canciones con McCartney, “Secret Life of a Party Gir”, “Alligator” y “New”. Ronson declaró sobre su trabajo juntos: “Estaba muy nervioso y él lo entendió, es normal ponerse nervioso si vas a trabajar con Paul McCartney, pero me hizo sentir cómodo y me dio mucha libertad. Ya sabes, él lo ha hecho todo. De alguna forma él ha inventado lo que ahora hacemos… No sé si lo que hemos hecho juntos es revolucionario, lo que sé es que son canciones brillantes y que lo único que yo hice fue tratar de sonar como él quería que sonaran. Aprendí mucho con él, tiene ideas increíbles, toda una master class de armonías y arreglos”.

El segundo de los productores, el brillante Ethan Johns (Kings Of Leon, Kaiser Chiefs, Ryan Adams), concluyó hasta cuatro canciones con McCartney, de las que sólo dos “Early Days” y “Hosanna” acabaron en la selección final del álbum. El productor también destacó el buen ambiente de trabajo en el estudio: “El primer día que trabajamos fue genial. Él llegó con esta canción increíble (“Hosanna”), pusimos un par de micrófonos y en cuatro horas tuvimos esta gran grabación. Tenía una sensación increíble, una melodía realmente evocadora, una letra muy interesante, y la interpretación fue genial. Entonces empezamos a experimentar con ella, y poner un montón de rareza psicodélica en el tema. Nos divertimos. ¡Oh, prueba esto! ¡Hazlo! Es muy inspirador estar con él. Lo primero que dijo fue: ‘¿Qué te apetece hacer?’. Yo podría haber dicho: “Vamos a pasar el día haciendo loops de percusión con cajas de ritmos”, y él hubiera contestado, “¡Genial! Vamos a hacer eso!” Ninguna vez dijo: “No”. Es su marca como artista, de verdad. Está siempre listo para probar algo nuevo”.

Paul Epworth, el tercero del póker de productores presentes en el disco, alcanzó fama mundial gracias a su trabajo con Adele, pero no se puede pasar por alto su colaboración con  Bloc Party, Primal Scream, Robbie Williams o Maximo Park. Epworth produjo cuatro canciones, “Save Us”, “Queenie Eye”, “Struggle” y “Road” en las que, además, tocó la batería.

El cuarto jinete fue nada menos que Giles Martin, el hijo de George Martin, el productor de los Beatles. No obstante, los méritos de Giles como productor no deben ser ensombrecidos por ser hijo de quien es y su trabajo con Hayley Westenra, Kula Shaker, Jeff Beck, Elvis Costello o Kate Bush dan fe de ello. Martin y McCartney grabaron juntos al menos seis canciones “On My Way To Work”, “Appreciate”, “Everybody Out There”, “I Can Bet”, “Looking At Her” y “Get Me Out Of Here”.

Con todo este material grabado, llegó el momento de decidir. “Le puse lo que tenía a mis amigos y se quedaron sorprendidos. “¿Eres tú en serio?”, me decían. El diferente toque de cada productor hacía que sonara muy distinto y variado. Entonces me di cuenta de que no quería descartar nada. Había algo bueno en el trabajo de cada uno de ellos…, así que…, me quede con todos”. Y así fue: el 14 de octubre de 2013, y de nuevo bajo el sello Hear Music, se editó el nuevo disco de Paul McCartney: “New”.

La crítica recibió muy bien el disco.  The New York Times lo describió como “un gran álbum lleno de contrastes”,   Allmusic dijo de New que era “uno de los mejores discos de los últimos días de McCartney, dispuesto, incluso ansioso, a comprometerse con la música moderna”,  The Telegraph comentó: “McCartney no tiene que estar a la defensiva, o preocupado por sus detractores. Este álbum demuestra que su talento no tiene edad , por su parte Entertainment Weekly escribió en su reseña sobre el disco: “New demuestra que la música pop puede todavía vigorizar, inspirar y sorprender, incluso si has sido uno de los que la han inventado”. Siguiendo con críticas elogiosas, la revista Clash comentó: “Como ejercicio de diversidad, es una pieza maestra. Hay sitio para fuzz rock (“Save Us”), melodías retro (“New”), resplandores acústicos (“Early Days”) e incluso electrónica (“I’m Looking at Her”). Tangentes guiadas por Paul Epworth, Mark Ronson, Ethan Johns y Giles Martin, respectivamente”, Rolling Stone destacó que “A los 71 años, McCartney ha vuelto por suerte a la música de la eterna juventud. New parece enérgico y lleno de alegres invenciones de rock and roll. Más que un viaje sentimental, es un disco que quiere ser parte del diálogo del pop del siglo XXI”,  The Washington Post publicó que “varias de las canciones del disco cuentan con interludios que actualizan para la era digital los bucles analógicos y los efectos escuchados en piedras angulares de los Beatles, como ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ y ‘Revolver’”, por último el NME habló del “álbum de McCartney más disfrutable en años”. Además, los resultados comerciales también fueron notables, alcanzando un número 3 tanto en las listas británicas como norteamericanas, manteniendo la racha de éxito  iniciada por “Chaos And Creation”.

Y es que estamos ante un muy buen álbum. Completo y ecléctico, equilibra de forma magistral innovación y clasicismo y resulta muy entretenido de escuchar. La voz de McCartney comienza a apagarse a sus 71 años y, aunque defiende las canciones con soltura, se echa de menos la excelencia vocal de antaño…, sin embargo, a nivel instrumental el álbum raya a gran altura. No es un álbum que presente una coherencia interna clara como “Flaming Pie”, “Driving Rain” o, sobre todo, “Chaos And Creation”, sino que es más bien una (excelente) colección de canciones. La presencia de varios productores y la variedad estilística de las canciones hace que, en ocasiones, tienda excesivamente a la heterogeneidad y es la mano de Giles Martin -que acaba apareciendo como productor en casi la mitad del álbum- la que le otorga cierta unidad.

Arrancamos con buen rock de la mano de “Save Us“, un notable corte producido por Paul Epworth del que Macca afirma fue fruto de la improvisación en el estudio (“Empecé a tocar algo al piano, él [Epworth] comenzó a tocar la batería, metí algo de bajo y ya teníamos la base de la canción hecha”). Con reminiscencias de Kiss y un sonido general cercano a los Strokes, McCartney retoma su estilo roquero y nos regala un tema que, sin ser inolvidable, resulta extremadamente adictivo y funciona de forma excelente como arranque del álbum.

El tiempo para la primera dosis de pop llega con “Alligator“, la primera de las dos canciones producidas por el revisionista Mark Ronson. Un excelente estribillo ilumina otra muy buena canción en la que un McCartney muy contenido (o limitado) vocalmente vuelve a dar muestras de su maestría en el manejo de las melodías pop, al igual que hace en la acústica y excelente “On My Way To Work“, la primera de las producciones de Giles Martin y una evocadora canción en la Paul toca todo lo que suena y que hará las delicias de cualquier amante de los sonidos sesenteros británicos.

Nuevo turno para Epworth como productor, en esta ocasión con uno de los temas más pegadizos del disco, el single “Quennie Eye“. Infecciosa y enérgica, tiene aires de hit, pero no lo será…, en parte porque parece que la obra de McCartney no interesa a las radiofórmulas en los últimos años, pero eso no es óbice para que no nos enganche a aquellos que sepamos apreciar su perfecta construcción en torno a una insistente rueda de acordes de piano. Gran tema.

Ethan Johns hace su debut como productor en el disco con “Early Days“. Estamos ante una canción monumental. Una joya folk en la que McCartney desnuda su sonido para recordar los tiempos en los que conoció a su compañero John Lennon, “empecé a recuperar imágenes de nosotros en la tienda de discos escuchando rock and roll y mirando los pósters y la felicidad que eso me dio recordando todos aquellos momentos”. La voz de McCartney suena frágil, sin efectos ni trucos y recordando a alguna de las últimas grabaciones del gran Johnny Cash. Es la quebradiza voz de un señor de 71 años que lo ha hecho todo en el mundo de la música y que mira al pasado con nostalgia. Uno de los temas más sinceros y emotivos que McCartney jamás haya escrito gracias a su gran melodía y sus certeros versos, no exentos de cierto carácter reivindicativo: “Todo el mundo tiene una opinión formada/ De quién hizo esto y quién hizo aquello”/ Pero no sé cómo hacen para acordarse/ si ni siquiera estaban ahí”. Joya absoluta.

Tras tanta transcendencia, “New“, el tema que da título al disco nos ofrece “una alegre fusión de melodías beatle con ondulantes armonías de los Beach Boys”, según escribía The Telegraph. El mayor maestro del pop dando una nueva lección, poco más que decir. Mark Ronson hace un gran trabajo de producción actualizando los sonidos sixtie que inundan la canción mientras por su parte, McCartney, rodeado de su fantástica banda de acompañamiento (Laboriel, Anderson, Ray y Wickens) suena fresco como nunca. Tema redondo y sin fisura alguna.

Giles Martin reivindica su calidad como productor con “Appreciate“, sin duda el tema más arriesgado del álbum y en el que Martin consigue que el ex-Beatle suene completamente actualizado. Como canción no es ninguna súper melodía pero sí tiene los suficientes ingredientes para resultar muy intersante. No obstante, donde McCartney demuestra moverse como pez en el agua es en temas como “Everybody Out There“, un espectacular corte acústico que supone uno de los momentos álgidos del disco. Pegadiza y llena de sonoridades Beatle, su tratamiento de guitarras la eleva a gran altura y la convierte en una canción perfecta para interpretar en directo. Nadie hace pop como Paul McCartney, y Giles Martin parece saber sacarle provecho.

Tras su excelente trabajo con “Early Days”, Ethan Johns vuelve a estar tras los mandos de la mesa de mezclas en “Hosanna“, otro austero corte acústico empapapado de psicodelia. McCartney vuelve a encargarse de todos los instrumentos y voces en esta excelente y sugerente canción de tintes oscuros que contrastan con el colorista tema que la sucede, “I Can Bet“. Sobresaliente y balilable pieza de fresquísimo pop en la que McCartney vuelve a estar detrás de todo lo que suena con la única ayuda de Rusty Anderson a la guitarra, y en la que Giles Martin vuelve a hacer una excelente labor de producción. Gran tema, mucho más Wings que Beatles.

Ya en la recta final, “Looking At Her” es lo más parecido que encontramos en este álbum a la típica balada “made in McCartney”, soprendentemente ausente en este trabajo. Si bien, en esta ocasión Giles Martin la matiza con multitud de arreglos electrónicos que la hacen sonar de forma absolutamente distinta y tan brillante como estimulante. Paul, que reconoce haber escrito esta canción para su nueva esposa  Nancy Shevell, utiliza el recurso del falsete y el resultado global es excelente. Para concluir, “Road” con producción de Paul Epworth, quien además de tocar la batería aparece como co-autor del tema. Es la canción en el que más se echa a faltar la voz que McCartney  exhibió en el pasado, no obstante, este oscuro tema resulta tremendamente interesante y es un excelente cierre para un álbum de notable alto…¿o aún no ha terminado?, pues no, como es práctica habitual en muchos de sus trabajos, Paul decidió incluir un hidden track y en esta ocasión es la excelente “Scared“, una fantástica balada de piano que, en mi opinión y dada su calidad, debiera haber formado parte del cuerpo oficial del álbum y cerrar el mismo estando acreditada. Muy buena.

Para los que decidieran comprar la versión “deluxe” del disco aún quedarían dos muy buenos temas aún que disfrutar.”Turned Out” es un buen medio tiempo pop producido por Ethan Jones y Giles Martin pero que suena mucho al trabajo que Jeff Lynne hizo con McCartney en Flaming Pie (1997), no es ninguna joya pero cumple su papel como bonus track. Mucho más interesante resulta “Get Me Out Of Here“, un excelente acústico de corte eminentemente sesentero que por calidad perfectamente podría haber formado parte del disco estándar. Los fans japoneses pudieron disfrutar además de un tema adicional en la edición para su país, la experimental “Struggle“.

En resumen, un gran disco…, un gran disco creado por la más afinada fábrica de crear melodías que ha conocido el mundo: Sir James Paul McCartney.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

The Beatles. Capítulo 24 (2010- Actualidad). El final…por ahora…

La nueva década se inaugura en enero de 2010 con el álbum de Ringo “Y Not“. Por primera vez en su carrera Ringo ocupa el puesto de productor en este álbum que cuenta con la colaboración de Joe Walsh, Joss Stone, Van Dyke Parks, Ben Harper y Richard Marx. Paul aparece al bajo y los coros en  la estupenda “Walk With You“, escrita por el propio Ringo y el que fuera colaborador de Brian Wilson Van Dyke Parks, y en “Peace Dream“. El disco tuvo un paso discreto por las listas, aunque debutó en el puesto 58 de la lista estadounidense, lo que supone la posición más alta para un álbum de Ringo desde 1976.

El 2 de junio de 2010, Paul fue condecorado por el presidente estadounidense Barack Obama con el premio Gershwin por su contribución a la música popular.  McCartney confesó sentirse muy alagado por el galardón: “Para un niño británico que creció en Liverpool, la Casa Blanca es algo bastante especial… La verdad es que estoy un poco nervioso por tener que actuar a pocos metros de Obama. Soy un gran fan suyo. Es un gran tipo, así que déjenlo en paz. Está haciendo un gran trabajo”. Como parte del acto, McCartney ofreció un concierto en la Casa Blanca en el que interpretó “Got To Get You Into My Life“, luego el gran Stevie Wonder tocó una estupenda versión de “We Can Work It Out“, Jack White (White Stripes) “Mother Nature’s Son” fusionado con “That Would Be Something”, Faith Hill  destrozó “The Long And Winding Road“,  los Jonas Brothers defendieron con dignidad “Drive My Car“, Herbie Hancock y Corinne Bailey Rae revisaron de forma maravillosa “Blackbird” en formato jazz, Elvis Costello se sale con “Penny Lane“, Emmylou Harris interpretó “For No One” en clave country,  el pianista Lang Lang tocó la pieza clásica de Paul “Celebration“, Dave Grohl clavó “Band On The Run“. Finalmente Paul volvió al escenario con Stevie Wonder y juntos cantaron “Ebony And Ivory“. Una vez solo, Paul dedicó “Michelle” a Michelle Obama y luego se sacó de la manga “Eleanor Rigby“, “Let It Be” y un “Hey Jude” al que se unieron todos los participantes…, incluida la familia Obama que no dudó en subirse al escenario.

En Octubre 2010, se editan dos nuevos recopilatorios de John Lennon. El primero de ellos, “Gimme Some Truth“, es una caja recopilatoria de cuatro CD’s ordenados por temáticas. El primer disco -“Working Class Hero”- contiene canciones de temática socio-política, el segundo -“Woman”-, el tercero -“Borrowed Time”- sobre filosofía vital y experiencias, mientras el cuarto -“Roots”- es puro rock’n’roll. Mucho más comercial y sintético resulta el compilatorio “Power to the People: The Hits“, también editado en octubre de 2010. En realidad se trata de una recopilación de las mejores canciones incluidas en la caja “Gimme Some Truth” y no tuvo mucho predicamento en un mercado saturado de recopilatorios de John Lennon en los que apenas varía la selección de canciones.

A estas alturas Paul ya había formalizado a todos los efectos su relación con Nancy Shevell y comienzan a oírse los primeros rumores acerca de una posible boda. A diferencia de lo que ocurrió con Heather Mills, Nancy cuenta con el beneplácito de los hijos de Paul y de la prensa rosa del país. El 5 de diciembre de 2010, Nancy acompaña a Paul a un nuevo acto de homenaje a su legado musical. El Premio Kennedy (Kennedy Center Honors) es el más alto honor otorgado desde 1978 por el gobierno de Estados Unidos a artistas escénicos de diferentes disciplinas. Este galardón se otorga de forma anual y en 2010, Paul fue uno de los galardonados.

La ceremonia se celebró en  el Kennedy Center de Washington D. C. con la asistencia del presidente de Estados Unidos y contó con las actuaciones de No Doubt (“Hello, Goodbye”, “All My Loving” y “Penny Lane”), Dave Grohl y Norah Jones, (“Maybe I´m Amazed“) y Steven Tyler tocando la gloria con “She Came In Through the Bathroom Window” / “Golden Slumbers” / “Carry That Weight” / “The End”. La fiesta, con un McCartney visiblemente emocionado terminó con James Taylor, Mavis Staples todo el personal participante cantando “Let It Be” y “Hey Jude“. Genial homenaje.

Entretanto, Paul prepara su quinta incursión en el terreno de la música clásica. En esta ocasión se trata de música concebida para ballet, lo que supone la primera experiencia de McCartney en el mundo de la danza y para lo que contó con la colaboración del coreógrafo danés Peter Martins. “Ocean’s Kingdom, se estrenó en Nueva York el 22 de septiembre de 2011 con críticas mixtas y se editó en CD en octubre de 2011.

Finalmente, y tras mucha rumorología, Paul McCartney y Nacy Shevell se casaron el 9 octubre 2011 tras una íntima ceremonia civil  en el registro civil de de Marylebone en el barrio londinense de Westminster, a la que acudieron unos treinta invitados entre los que figuraban Ringo y su esposa así como los cinco hijos de Paul. Posteriormente, los novios celebraron junto a sus invitados una  discreta recepción en los jardines de la casa de Paul. Nada que ver con las estridencias de la anterior boda de McCartney con Heather Mills.

En octubre de 2011, poco después de la boda de Paul, se estrena “George Harrison: Living in the Material World“, un excelente documental dirigido por el gran Martin Scorsese sobre la vida y milagros de George. A lo largo de tres horas y media, se nos muestra el viaje musical y personal de George Harrison y su constante búsqueda de un equilibrio entre lo físico y lo espiritual. Además de las consabidas imágenes de archivo, incluye el testimonio de amigos y familiares sobre la vida del antiguo Beatle, incluidos Paul y Ringo, claro está.

Es una película extraordinaria, con multitud de fotos y música inédita, además de un importante componente emocional (el momento en que Ringo recuerda sus últimos momentos con George es impagable) que consigue arrojar algo de luz sobre una de las figuras más enigmáticas y cautivadoras de la historia del rock

A principios de 2012, concretamente en enero, Ringo vuelve a la carga con “Ringo 2012“. Tal y como hizo con “Y Not”, el batería vuelve a ejercer de productor de su propio álbum. El disco contiene seis canciones nuevas (entre las que destaca “Samba” firmada con Van Dyke Parks), un par de versiones y dos revisiones de canciones editadas en “Ringo” y “Ringo The 4Th”, “Step Lightly” y “Wings“. Una vez más, el trabajo de Ringo pasó absolutamente desapercibido en términos comerciales aunque recibió críticas bastante positivas si bien no exentas de cierta condescendencia.

Un mes después, en febrero de 2012, Paul sorprende a propios y extraños con el edición de “Kisses on the Bottom“. Tras varios álbumes en los que tocaba todos los intrumentos, McCartney se limita en este CD a ejercer de crooner e interpretar clásicos de jazz bajo la dirección musical de Diana Krall. Es un trabajo deliciosamente ligero que obtuvo un notable éxito (nº3 UK y 5 USA) y que permitió a Paul ganar un nuevo Grammy al “Mejor álbum de pop vocal tradicional”. Aunque la mayoría del disco son versiones del cancionero clásico americano (“I’m Gonna Sit Right Down and Write Myself a Letter“, “It’s Only a Paper Moon“, “We Three (My Echo, My Shadow and Me)“), contiene dos composiciones nuevas de McCartney: “My Valentine“, dedicada a Nancy y con Eric Clapton a la guitarra, y “Only Our Hearts“. “Quería hacer un álbum muy tierno, muy íntimo, para escuchar en casa tras el trabajo, con una copa de vino o de té”…, y lo hizo.

En mayo de 2012, se edita un curioso recopilatorio de George Harrison: “Early Takes: Volume 1“. En realidad es un álbum de tomas alternativas y demos de canciones de George Harrison, usadas en el documental de Martin Scorsese . A pesar de su apariencia de disco de rarezas, que lo es, es un disco sublime. La recopilación se centra en la primera etapa solista de George (el “Volume 1” del título hace pensar que la colección seguirá) y oír temas como “My Sweet Lord“, “The Light That Has Lighted the World” desprovistas de todo ornamento es sobrecogedor. Un disco maravilloso.

El 27 de julio 2012, Paul McCartney actuó ante una audiencia televisiva de más de un billón de personas, con motivo de la ceremonia de aperutra de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. La Organización quiso rendir un homenaje a la esencia británica. El pebetero se encenció, cientos de fuegos atificiales iluminaron la noche londinense, y allí estaba él: el Beatle Paul. La mayor leyenda viva de la música moderna interpretó, con 70 años y visiblemente nervioso, un “Hey Jude” que levantó el estadio y el bello de los brazos a cualquiera con un mínimo de sensibilidad musical. A pesar de lo emotivo de la actuación, todo el mundo pudo ver como algo raro pasaba al principio y McCartney sonaba fuera de tiempo sobre una pista pre-grabada, luego Paul retomó el control pero fue algo realmente extraño que explicó después de la ceremonia: “Antes de la actuación, grabamos una toma en vivo por si acaso había un fallo general de sonido. Se suponía que debía esperar una señal. Pero esa maldita campana gigante me despistó. Fue ensordecedor. Y se me olvidó que tenía que esperar la señala, así que me lancé a cantar…,  alguien de la organización presionó la reproducción. Así que estaba mi voz de fondo y mi voz en directo sobre ella; dos de nosotros cantando. El baterista no me miraba porque estaba histérico y yo pensaba, ‘¿Qué he hecho?”. Al final acabó bien.

El 8 de septiembre de 2012 François Hollande nombra a McCartney Oficial de la Legión de Honor en una ceremonia que tiene lugar en una ceremonia celebrada en el Palacio del Elíseo en París. Los motivos de la concesión de la condecoración fueron “su carrera musical y la inspiración que ha proporcionado a otros artistas franceses. Así como sus compromiso en la defensa del medio ambiente, de los animales, contra las minas antipersona y a favor de la solución del conflicto israelo-palestino”

Continuando con su apretada agenda de finales de este 2012. El 12 de diciembre Paul actúa como invitado -junto The Who, Bruce Springsteen, Alicia Keys, Bon Jovi, Eric Clapton, Billy Joel, The Rolling Stones, Roger Waters, Chris Martin, Michael Stipe, y Eddie Vedder- en el concierto “12-12-12: The Concert for Sandy Relief“, un show benéfico celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York en favor de las víctimas del huracán Sandy.

Paul montó un set eminentemente rockero que arrancó con “Helter Skelter“, “Let Me Roll It“, y una electrizante “Nineteen Hundred and Eighty-Five“. A continuación Paul invitó a Diana Krall al escenario y juntos interpretaron la tierna y jazzy “My Valentine” para posteriormente atacar “Blackbird“… y entonces ocurrió…, Paul agarró una extraña guitarra y dijó: “Hace poco, unos chicos me ofrecieron improvisar con ellos. Yo dije que sí. Cuando estábamos ensayando me dijeron que no habían tocado en años y de pronto me di cuenta que estaba en medio de la reunión de Nirvana”, y entonces los presentó “¡Mr. Dave Grohl!, ¡Krist Novoselic! y Pat Smear…” A prueba de incrédulos, el septuagenario Paul McCartney estaba haciendo de Kurt Cobain en una reunión de Nirvana. El extraño combo interpretó “Cut Me Some Slack“, un potente rock que surgió durante una jam session a la que Grohl invitó a McCartney durante el rodaje  de su documental “Sound City” y que, en palabras de Dave Grohl, “la escribimos, la ensayamos y la grabamos en tres horas… salió de la nada, como las mejores canciones hacen”. Acto seguido, la banda de Paul volvió al escenario para rematar con “I’ve Got a Feeling” y “Live And Let Die“.

Ringo comenzó a mediados de 2013 que comenzaría una nueva gira con una nueva All Star Band formada con ex-miembros de  Toto y Santana entre otros. Mientras, McCartney arranco su “Out There! Tour“, una nueva gira de 11 fechas que comenzó el 4 de mayo de 2013, en la que Paul tocó canciones que no había hecho hasta ahora en directo, como “Eight Days A Week”, “Junior’s Farm”, “Your Mother Should Know”, la lennoniana “Being for the Benefit of Mr. Kite!”, “All Together Now” y “Lovely Rita” y algunas que hacía muchos años que no retomaba como “Listen to What the Man Said”, “Hope of Deliverance”, “Another Day”, “And I Love Her”, “Mrs Vandebilt” o “Hi, Hi, Hi”.

Tras trece álbumes de estudio con los Beatles, siete con Wings y quince en solitario, Paul McCartney afrontó su lanzamiento discográfico de 2013 con el simbólico título de “New” (enlace a review en Guilletek’s). Cincuenta años después de que el primer álbum de los Beatles saliera al mercado, el septuagenario bajista demostró estar en un fenomenal estado de forma. “Perdón por no haber vuelto antes, he estado ocupado”, escribía McCartney en las notas interiores del disco tras seis años de silencio en cuanto a material original (cinco si consideramos el “Electric Arguments” de The Fireman parte de su discografía).

Compuestas las canciones que compondrían el disco, llegó la hora de platearse con qué productor trabajar y finalmente se decidió a trabajar con cuatro jóvenes y exitosos productores en busca de modernizar su sonido. Los elegidos fueron Mark Ronson (Amy Winehouse , Rufus Wainwright o Bruno Mars), Ethan Johns (Kings Of Leon, Kaiser Chiefs, Ryan Adams), Paul Epworth (Adele, Primal Scream, Robbie Williams) y Giles Martin, hijo de George Martin y  productor de  Hayley Westenra, Kula Shaker, Jeff Beck, Elvis Costello o Kate Bush. El 14 de octubre de 2013, y de nuevo bajo el sello Hear Music, se editó el disco que fue elogiado por la crítica mundial y obtuvo un notable éxito comercial (número 3 tanto en las listas británicas como norteamericanas), merced a excelentes canciones como “Save Us“, “On My Way To Work“, “Quennie Eye“, la evocadora y sobresaliente “Early Days“, “New“,  “Everybody Out There“, “I Can Bet” o “Looking At Her“. En resumen, un gran disco…, un gran disco creado por una de las dos más afinadas fábricas de crear melodías que ha conocido el mundo: Sir James Paul McCartney.

Apenas un mes después del lanzamiento del disco en solitario de Paul, 2l 11 de noviembre de 2013 se editó On Air – Live at the BBC Vol. 2, segunda parte del álbum “Live At The BBC”, editado en 1994. Como aquel, se trata de un doble CD en directo recogiendo las actuaciones de los Beatles en los programas musicales de la radio televisión pública británica y, la verdad sea dicha, poco aporta sobre lo que ya hizo su predecesor. Los Beatles suenan frescos espontáneos, simpáticos y brillantes, pero ya lo hicieron en la edición de 1994. Esta segunda recopilación parece más compuesta de los restos que no se utilizaron en el lanzamiento de 1994 y apenas la excelente versión del “Beautiful Dreamer” de Stephen Foster, pone el disco en valor para los no fanáticos. No obstante, y a pesar de ser un lanzamiento que parece sólo para apto para completistas, todo lo que tocan estos chicos se convierte en oro y el álbum alcanzó el número 3 en las listas de ventas, convirtiéndose en el trigésimo disco del grupo en conseguir al menos un Top-10.

Desde 1962, John, Paul, George y Ringo han escrito y reescrito los renglones más influyentes en la historia de la música moderna. Hoy en día no es raro escuchar a cualquiera de los músicos actuales citando a los Beatles como su principal influencia. Fueron transgresores y comerciales, vanguardistas y tradicionales, polémicos y amables… Batieron todos los récords imaginables como grupo (han vendido más de 1.000 millones de discos, conseguido 27 números uno) y como solistas (es el único grupo cuyos miembros han logrado todos llegar al número 1, Paul McCartney es oficialmente acreditado el compositor más exitoso de la historia). Son, sin mucho lugar para el debate, la banda más trascendente en la historia del rock. Su aparición modificó por completo la significación de la música popular en todas sus vertientes.

Es difícil que se vuelva a juntar dos escritores de canciones del nivel de John Lennon y Paul McCartney, pero lo que ya es imposible es que el tercero en discordia tenga la calidad que atesoró George Harrison. “A los doce años de edad yo estaba convencido de ser un genio, era cuestión de tiempo que el resto del mundo se diera cuenta”, dijo John Lennon… Y el mundo se dio cuenta. La influencia de Paul, John, George y Ringo fue, desde grupos contemporáneos (Rolling Stones, The Who, The Byrds, The Kinks, The Beach Boys) a bandas que surgieron  años después ( Queen,  XTC, U2, Elvis Costello, Bruce Springsteen, Aerosmith, Nirvana, Guns’N’Roses, Elliott Smith, Oasis, Blur, Coldplay, Travis… ).

Pero el gran mérito de estos jovencitos melenudos fue trascender los límites de la industria del divertimiento y convertirse en líderes de una revolución cultural, social y hasta política, que influyó decisivamente en la conformación y personalidad de las generaciones posteriores a su creación. Es difícil, para mí imposible, concebir un mundo sin Beatles…y…¿por qué hacerlo si sería definitivamente menos maravilloso?

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán, publicado 18 de Mayo de 2013. Editado por primera vez el 24 de noviembre de 2013