As You Lie There

Lost Horizon

Days We Left Behind

Ripples in a Pond

Mountain Top

Down South

We Two

Come Inside

Never Know

Home to Us

Life Can Be Hard

First Star of the Night

Salesman Saint

Momma Gets By

Producido por Andrew Watt y Paul McCartney
Editado el 29 de mayo de 2026

Cuando The Boys of Dungeon Lane se editó a finales de mayo de 2026, quedaban poco más de dos semanas para que McCartney cumpliera 84 años; el primer single de los Beatles -Love me do- salió al mercado en octubre de 1962, hacía cuatro meses que Paul había alcanzado la veintena. Tras sesenta y cuatro años de carrera musical, trece discos de estudio con The Beatles, siete con Wings y diecinueve álbumes en solitario, este The Boys of Dungeon Lane supone el vigésimo trabajo en solitario de Paul McCartney y, sin duda, su proyecto más introspectivo y nostálgico. Desde finales de los 90 viene siendo habitual que el de Liverpool tire del baúl de los recuerdos en mayor o menor medida para inspirarse tanto a nivel musical como lírico, pero en ningún trabajo anterior (podemos excluir si acaso el Liverpool Oratorio) había utilizado su recuerdos como concepto central del álbum.

Para encontrar el origen de este disco, hay que remontarse a 2021., cuando Scott Rodger -manager de McCartney- organizó una reunión entre su representado y el afamado productor Andrew Watt, quien acababa de ganar el Grammy a Productor del Año. Watt había trabajado con Justin Bieber, Lady Gaga. Miley Cyrus, Elton John. The Rolling Stones, Ozzy Osbourne, Pearl Jam o Iggy Pop, pero reconoció en entrevistas posteriores haber estado extremadamente nervioso en un encuentro que, en principio, sólo iba a consistir en «tomar una taza de té». 

El caso es que Watt, fan de los Beatles, preguntó a Paul sobre su proceso creativo. McCartney le explicó que a menudo parte de un acorde aleatorio y comienza a juguetear a su alrededor y pidió una guitarra para hacer una pequeña demostración. Watt le entregó una guitarra para zurdos que había conseguido la noche anterior por si al  ex-Beatle se le antojaba tocar. Paul rasgueó  un extraño acorde compuesto por las notas Re, Do, Mi bemol y Si. Paul siguió trasteando con la digitación y bajó el Si a un La generando una tensión que se relajó cuando ese La bajó a Sol… Y ahí estaba. La secuencia de acordes que se convertiría después en As you lie there.

Excitado por el momento, Watt sugirió a Paul que tenían que grabar eso inmediatamente, convirtiendo lo que iba a ser una reunión de cortesía es su primera sesión de trabajo juntos. La primera de muchas. Juntos comenzaron a componer y grabar en sesiones intermitentes entre 2021 y 2025 utilizando varios estudios (incluyendo Abbey Road, el estudio de McCartney es Sussex y los estudios de Watt en Los Ángeles).

Las sesiones se sucedieron durante los descansos de McCartney de su larga gira Got Back y en todas reinó la espontaneidad, sobre todo gracias a la intención de Watt en crear un ambiente relajado que permitiese a Paul crear y experimentar. En ese sentido, propuso que el músico británico se encargase de la instrumentación del disco y, como ocurriera en su trilogía McCartney I, II y III, Paul tocó la práctica totalidad de lo que suena en el álbum.

Mientras las sesiones avanzaban, McCartney comenzó a esbozar el concepto del álbum, porque siempre tuvieron claro que este sería un trabajo que pretendería funcionar como un todo, como un disco completo, no como una colección de singles. Paul decidió mirar hacia su interior, hacia su pasado, hacia su infancia y adolescencia. Para ello retomó una frase «the boys of Dungeon Lane» que ya utilizó en la inédita Liverpool· de 1991. El caso es que Dungeon Lane es una calle real muy cerca del Aeropuerto de Liverpool y dentro de Speake, el barrio en el que se crió McCartney y por donde solía pasear de niño con su guía de observación de aves en mano (de ahí que durante la promo inicial del disco McCartney sembrase pistas llenando sus redes sociales con emojis  e iconos de pájaros)..

Y así, entre recuerdos y motivadores sesiones de grabación colaborando codo a codo con un productor casi cincuenta años más joven que él, se fue fraguando un disco estupendo que vería la luz en 29 de mayo de 2026. Un álbum que yo escuché volviendo precisamente de Liverpool a Zaragoza y que me atrapó desde el primer momento. En mi opinión es el mejor trabajo de Paul McCartney en 20 años, y seguramente su disco más destacado en el siglo XXI sólo por detrás del fabuloso Chaos & Creation.

El disco se abre con la sorprendente As you lie there, un carrusel de atmósferas musicales que van desde los versos recitados del comienzo hasta el áspero rock de su zona central, pasando por preciosos fragmentos acústicos marca de la casa. Fue esta la canción que surgió de esa primera reunión ente Watt y Macca en  abril  de 2021 y su conversación sobre aquel acorde misterioso.. Una canción sobre un amor de infancia -una tal Jasmine- que quedó en una simple relación platónica. Acreditada a nivel de composición a McCartney y Watt, Paul se encarga de voces, bajo, guitarra acústica, guitarra eléctrica, batería, percusiones, sintetizadores y piano, mientras que Andrew refuerza guitarras y pianos y -al parecer- Ringo también colaboró con una pista de pandereta. Una canción estupenda, con el perfecto toque de clasicismo y experimentación que define el disco. 

Lost Horizon, el siguiente corte, no es un tema nuevo propiamente dicho. La canción apareció completa en una de las decena de cintas de demos grabadas por el músico.y se trata de un tema de ambiente rockero al más puro estilo de la era con Wings. Es uno de los cortes en los que McCartney en solitario se encarga de la totalidad de los instrumentos y las voces,

Days we left behind, que sirvió como primer adelanto del disco, sirve de raíz emocional del álbum, Una bonita, emotiva y nostálgica balada acústica de corte folk-pop cuyo peso musical descansa sobre un sencillo arpegio de guitarra de doce cuerdas, sobre el que añade una línea vocal en la que Paul canta deliberadamente en la zona alta de su registro, aportando una fragilidad conmovedora. La voz de McCartney en 2026 está muy lejos de ser aquel excelso y poderoso instrumento de antaño, es absurdo negarlo. Pero lo que se ha convertido en una fuente de controversia a la hora de valorar sus actuaciones en vivo, aquí lejos de restar suma. La fragilidad de su voz, madura y castigada por el tiempo, da el toque perfecto a esta evocadora y maravillosa canción en la que dedica unos versos a las tardes en Forthlin Road componiendo junto a John Lennon («We met at Forthlin Road / And wrote a secret code»). El crítico Alexis Petridis de The Guardian la definió en su reseña como «tan encantadora, melancólica y puramente McCartney como es humanamente posible». De nuevo, McCartney se encargó de todo lo que suena en la canción.

Más estándar resulta en general Ripples in a pond, un medio tiempo puramente pop donde destaca el uso de un Mellotron (tocado por Watt) y un arreglo de viento-metal a cargo del trompetista Mike Davis, que le infunde un aire melancólico con un toque jazzy.

No es habitual escuchar una canción abiertamente psicodélica en estos tiempos, pero es lo que Mountain Top consigue: psicodelia para el siglo XXI . Loops de cinta, un pesado fuzz, ambientes surrealistas y la participación de Nancy McCartney durante el interludio recitado marcan la canción más experimental del disco, en la que Paul vuelve a ejercer de Juan Palomo. Una especie de oda a la evasión y al asombro por el mundo natural.

En muchas entrevistas. Paul ha recordado lo habitual que era la práctica del autostop durante su adolescencia y juventud. George Harrison era uno de los habituales compañeros en sus «viajes a dedo». El recuerdo de estos momentos es precisamente, el tema principal de Down south, un corte acústico y minimalista con aires de música country (casi skiffle). Se trata de una grabación ruda, sin ningún tipo de aderezo y que, en lo personal, me resulta la menos interesante de este disco.

Mucho más agradable me resulta la melódica We two, otro de las canciones acreditadas a nivel de composición a McCartney y Watt. Un canto a la complicidad incondicional de dos personas, una celebración del «nosotros dos contra el mundo», ¿tributo directo a Linda? Un tema mucho más sofisticado que el anterior, con una interesante progresión de acordes y en el que se nota la producción más robusta, radiofónica y contemporánea de Andrew Watt.

Otro fruto de la colaboración en materia de composición de McCartney y Watt es la rockera Come inside, el octavo corte del disco. Aquí Paul abandona la narrativa sobre su juventud para escribir sobre la exposición pública que ha sufrido durante su carrera, Como él mismo canta, su vida entera ha sido «un libro abierto». Sin duda es uno de los temas más enérgicos del disco merced a su infeccioso riff y, aunque presenta similitudes armónicas con Everybody Out There» de su disco New (2013), podría haber encajado en más de un trabajo de Wings. Paul canta y toca todo, Andrew apoya con algunas guitarras.

Never Know vuelve a transitar sobre terrenos mucho más filosóficos relacionados con la imprevisibilidad de la vida humana y la futilidad de intentar controlarlo todo («Puedes intentar leer las estrellas, pero nunca sabrás / Hacia dónde va a soplar el viento. Acéptalo de un amigo, nunca elijas una batalla que vayas a perder»). En lo musical, se trata de un medio tiempo muy tranquilo con ciertos toques psicodélicos en la que destaca el bello pasaje instrumental de flauta -a cargo del propio Macca- que casi recuerda a The Fool on the Hill.

Tras el lanzamiento en 2023 de Now and then, el nuevo single póstumo de los Beatles en el que Paul y Ringo trabajaron sobre los restos de un intento fallido de mediados de los 90 y que debía formar parte de Anthology, se preveía que el batería volvería a hacer un cameo en el disco de Macca. La novedad en este caso es que no lo hace perpetrado tras sus tambores sino que, además, se pone frente al micrófono. Home to us es el primer dueto entre Paul McCartney y Ringo Starr, los dos Beatles supervivientes. El tema nació casi por accidente. Originalmente, no era una canción de Paul.sino una jam improvisada entre Ringo y Andrew Watt en 2024 en el estudio de este último. Cuando Paul empezó a trabajar con Watt, escuchó la pista de batería de Ringo y le gustó, así que terminó la canción -en ese momento era apenas un esbozo-  y llamó a su viejo colega para la grabación. Inicialmente Ringo solo iba a cantar en el estribillo pero Paul le propuso intercambiar líneas vocales durante toda la canción.  «Decidimos darme una línea a mí, la siguiente a Ringo… Fue muy agradable, porque nunca habíamos hecho eso».

En lo lírico, se trata de una tierna y nostálgica canción sobre las raíces y el orgullo de pertenecer a la clase obrera de Liverpool. Aunque el entorno en el que crecieron distaba mucho de ser perfecto, era su hogar («el lugar donde solíamos vivir / podrías decir que no era mucho / pero era nuestro hogar»). En lo musical es un tema alegre y muy pegadizo que además está coronado por los angelicales coros de Chrissie Hynde (The Pretenders) y Sharleen Spiteri (Texas). Muy disfrutable.

Pero a pesar del subidón que supone el dueto, en mi opinión el momento cumbre del disco llega con Life can be hard. La canción fue brevemente presentada durante el documental McCartney 3,2,1 (2021) en el que el Rick Rubin entrevistaba a Paul durante varias sesiones y en el que charlaban sobre música, producción y composición. Precisamente cuando Rubin le preguntó sobre su proceso creativo y en qué estaba trabajando, Paul se arrancó con la figura de piano principal de la canción y esbozó sus primeros versos. Desde el primer fraseo de piano reconocemos al eterno creador tras Lady Madonna, Martha my dear, o You gave me the answer, pero aquí en un registro mucho más reposado. Puro McCartney, en versión crepuscular, pero puro McCartney. La canción comienza con una magnífica e íntima melodía, cuya carga emocional va creciendo a medida que avanza el minutaje  merced a un suntuoso y dramático arreglo de cuerdas a cargo de Giles Martin que dota al tema de un aire cinematográfico y clásico (hola, La la land)..

El siempre optimista McCartney baja aquí la guardia y abraza la vulnerabilidad que otorga la perspectiva de la edad. hablando de una vida que está llena de pasajes oscuros, luto y dificultades, si bien no deja de recordar que sobrevivir a esos momentos duros es lo que forja el carácter humano, manteniendo un hilo final de esperanza.

Afrontamos la recta final del disco con la minimalista First star of the nightGrabada íntegramente en solitario en el estudio de McCartney en Sussex, la canción se sostiene con su guitarra acústica y unos pequeños detalles de piano y percusión. Paul la escribió en un receso de su gira, durante un descanso en Costa Rica. «No fue lo que esperábamos, no paró de llover así que decidí componer algo para pasar el rato». Es un corte optimista, dulce y lleno de esperanza («Incluso cuando llueve por dentro / Algo me dice que todo está bien / Las emociones positivas que murieron / Parecen volver a brillar / Como la primera estrella de la noche»), que bajo una estructura de pop clásico -que recuerda vagamente al Mamunia de Band on the run- funciona muy bien como reposo entre tanta carga emocional.

«Mi padre se dedicaba a las ventas / mi madre era una santa «, hora de que Paul -en el viaje a su infancia que es este disco- hiciese una parada en casa de sus Padres. Salesman Saint es un homenaje a Jim McCartney, Mary Mohin y a toda la generación de posguerra en Liverpool. Un tributo al esfuerzo diario, al sacrificio y la capacidad de encontrar alegría a pesar de las dificultades («no podían aguantar más / pero tenían que seguir adelante»). En lo musical destaca por los extraordinarios arreglos de viento de Giles Martin y Ben Foster al más puro estilo Glenn Miller, La parte final del corte, con sus cambios en la firma de tiempo, es sencillamente espectacular. Magnífica.

Y no hay disco de Paul sin un gran baladón. Tiempo para Momma gets by, una enorme canción que aún se agiganta más merced al fabuloso arreglo orquestal de -una vez más- Giles Martin y Ben Foster. Partiendo de un ambiente de sonoridades folk-pop, la canción avanza en un continuo crescendo emocional hasta posarse en un precioso estribillo que vuelve a cargar de razón a quienes defendemos la maestría melódica del Sir. La letra de la canción generó cierta confusión. generando cierta polémica en torno al papel que McCartney dio a la mujer protagonista de la canción. La canción describe a una mujer que saca adelante a su familia a pesar de su marido adicto («Mamá sale adelante mientras papá se droga») siendo cuestionado por la supuesta justificación del estereotipo de la mujer sufridora bajo la premisa de que «lo ama con todo su corazón». El propio Macca respondió a la controversia en una entrevista: «Es una historia, no pretendo defender nada. Me la imaginaba como el musical ‘Porgy and Bess’. Es como una pequeña historia teatral sobre esta mujer. Para mí es una mujer muy fuerte. Estoy muy orgulloso de ella y de mujeres como ella”.

El álbum fue muy bien recibido por la crítica. en general. Variety’s habló de «su mejor disco en el siglo XXI», Rolling Stone lo definió como «una obra maestra crepuscular», The Daily Telegraph, The Guardian, The Independent o All Music coincidieron en las reseñas positivas

En cuanto a ventas, debutó en el número 1 en UK (por octava vez en su carrera post-Beatle, y segunda vez de forma consecutiva tras McCartney III), Dinamarca, Escocia. Bélgica, Países Bajos y Japón, y alcanzó el Top 5 en Estados Unidos, Austria, Australia, Francia, Alemania por citar algunos territorios. No está mal para un señor de 83 años que lleva 63 haciendo felices a todos aquellos que amamos las melodías.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 15 de junio de 2026

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