Producido por Andrew Watt y Paul McCartney
Editado el 29 de mayo de 2026
Cuando The Boys of Dungeon Lane se editó a finales de mayo de 2026, quedaban poco más de dos semanas para que McCartney cumpliera 84 años; el primer single de los Beatles -Love me do- salió al mercado en octubre de 1962, hacía cuatro meses que Paul había alcanzado la veintena. Tras sesenta y cuatro años de carrera musical, trece discos de estudio con The Beatles, siete con Wings y diecinueve álbumes en solitario, este The Boys of Dungeon Lane supone el vigésimo trabajo en solitario de Paul McCartney y, sin duda, su proyecto más introspectivo y nostálgico. Desde finales de los 90 viene siendo habitual que el de Liverpool tire del baúl de los recuerdos en mayor o menor medida para inspirarse tanto a nivel musical como lírico, pero en ningún trabajo anterior (podemos excluir si acaso el Liverpool Oratorio) había utilizado su recuerdos como concepto central del álbum.
Para encontrar el origen de este disco, hay que remontarse a 2021., cuando Scott Rodger -manager de McCartney- organizó una reunión entre su representado y el afamado productor Andrew Watt, quien acababa de ganar el Grammy a Productor del Año. Watt había trabajado con Justin Bieber, Lady Gaga. Miley Cyrus, Elton John. The Rolling Stones, Ozzy Osbourne, Pearl Jam o Iggy Pop, pero reconoció en entrevistas posteriores haber estado extremadamente nervioso en un encuentro que, en principio, sólo iba a consistir en «tomar una taza de té».
El caso es que Watt, fan de los Beatles, preguntó a Paul sobre su proceso creativo. McCartney le explicó que a menudo parte de un acorde aleatorio y comienza a juguetear a su alrededor y pidió una guitarra para hacer una pequeña demostración. Watt le entregó una guitarra para zurdos que había conseguido la noche anterior por si al ex-Beatle se le antojaba tocar. Paul rasgueó un extraño acorde compuesto por las notas Re, Do, Mi bemol y Si. Paul siguió trasteando con la digitación y bajó el Si a un La generando una tensión que se relajó cuando ese La bajó a Sol… Y ahí estaba. La secuencia de acordes que se convertiría después en As you lie there.
Excitado por el momento, Watt sugirió a Paul que tenían que grabar eso inmediatamente, convirtiendo lo que iba a ser una reunión de cortesía es su primera sesión de trabajo juntos. La primera de muchas. Juntos comenzaron a componer y grabar en sesiones intermitentes entre 2021 y 2025 utilizando varios estudios (incluyendo Abbey Road, el estudio de McCartney es Sussex y los estudios de Watt en Los Ángeles).
Las sesiones se sucedieron durante los descansos de McCartney de su larga gira Got Back y en todas reinó la espontaneidad, sobre todo gracias a la intención de Watt en crear un ambiente relajado que permitiese a Paul crear y experimentar. En ese sentido, propuso que el músico británico se encargase de la instrumentación del disco y, como ocurriera en su trilogía McCartney I, II y III, Paul tocó la práctica totalidad de lo que suena en el álbum.
Mientras las sesiones avanzaban, McCartney comenzó a esbozar el concepto del álbum, porque siempre tuvieron claro que este sería un trabajo que pretendería funcionar como un todo, como un disco completo, no como una colección de singles. Paul decidió mirar hacia su interior, hacia su pasado, hacia su infancia y adolescencia. Para ello retomó una frase «the boys of Dungeon Lane» que ya utilizó en la inédita Liverpool· de 1991. El caso es que Dungeon Lane es una calle real muy cerca del Aeropuerto de Liverpool y dentro de Speake, el barrio en el que se crió McCartney y por donde solía pasear de niño con su guía de observación de aves en mano (de ahí que durante la promo inicial del disco McCartney sembrase pistas llenando sus redes sociales con emojis e iconos de pájaros)..
Y así, entre recuerdos y motivadores sesiones de grabación colaborando codo a codo con un productor casi cincuenta años más joven que él, se fue fraguando un disco estupendo que vería la luz en 29 de mayo de 2026. Un álbum que yo escuché volviendo precisamente de Liverpool a Zaragoza y que me atrapó desde el primer momento. En mi opinión es el mejor trabajo de Paul McCartney en 20 años, y seguramente su disco más destacado en el siglo XXI sólo por detrás del fabuloso Chaos & Creation.
El disco se abre con la sorprendente As you lie there, un carrusel de atmósferas musicales que van desde los versos recitados del comienzo hasta el áspero rock de su zona central, pasando por preciosos fragmentos acústicos marca de la casa. Fue esta la canción que surgió de esa primera reunión ente Watt y Macca en abril de 2021 y su conversación sobre aquel acorde misterioso.. Una canción sobre un amor de infancia -una tal Jasmine- que quedó en una simple relación platónica. Acreditada a nivel de composición a McCartney y Watt, Paul se encarga de voces, bajo, guitarra acústica, guitarra eléctrica, batería, percusiones, sintetizadores y piano, mientras que Andrew refuerza guitarras y pianos y -al parecer- Ringo también colaboró con una pista de pandereta. Una canción estupenda, con el perfecto toque de clasicismo y experimentación que define el disco.
Lost Horizon, el siguiente corte, no es un tema nuevo propiamente dicho. La canción apareció completa en una de las decena de cintas de demos grabadas por el músico.y se trata de un tema de ambiente rockero al más puro estilo de la era con Wings. Es uno de los cortes en los que McCartney en solitario se encarga de la totalidad de los instrumentos y las voces,
Days we left behind, que sirvió como primer adelanto del disco, sirve de raíz emocional del álbum, Una bonita, emotiva y nostálgica balada acústica de corte folk-pop cuyo peso musical descansa sobre un sencillo arpegio de guitarra de doce cuerdas, sobre el que añade una línea vocal en la que Paul canta deliberadamente en la zona alta de su registro, aportando una fragilidad conmovedora. La voz de McCartney en 2026 está muy lejos de ser aquel excelso y poderoso instrumento de antaño, es absurdo negarlo. Pero lo que se ha convertido en una fuente de controversia a la hora de valorar sus actuaciones en vivo, aquí lejos de restar suma. La fragilidad de su voz, madura y castigada por el tiempo, da el toque perfecto a esta evocadora y maravillosa canción en la que dedica unos versos a las tardes en Forthlin Road componiendo junto a John Lennon («We met at Forthlin Road / And wrote a secret code»). El crítico Alexis Petridis de The Guardian la definió en su reseña como «tan encantadora, melancólica y puramente McCartney como es humanamente posible». De nuevo, McCartney se encargó de todo lo que suena en la canción.
Más estándar resulta en general Ripples in a pond, un medio tiempo puramente pop donde destaca el uso de un Mellotron (tocado por Watt) y un arreglo de viento-metal a cargo del trompetista Mike Davis, que le infunde un aire melancólico con un toque jazzy.
No es habitual escuchar una canción abiertamente psicodélica en estos tiempos, pero es lo que Mountain Top consigue: psicodelia para el siglo XXI . Loops de cinta, un pesado fuzz, ambientes surrealistas y la participación de Nancy McCartney durante el interludio recitado marcan la canción más experimental del disco, en la que Paul vuelve a ejercer de Juan Palomo. Una especie de oda a la evasión y al asombro por el mundo natural.
En muchas entrevistas. Paul ha recordado lo habitual que era la práctica del autostop durante su adolescencia y juventud. George Harrison era uno de los habituales compañeros en sus «viajes a dedo». El recuerdo de estos momentos es precisamente, el tema principal de Down south, un corte acústico y minimalista con aires de música country (casi skiffle). Se trata de una grabación ruda, sin ningún tipo de aderezo y que, en lo personal, me resulta la menos interesante de este disco.
Mucho más agradable me resulta la melódica We two, otro de las canciones acreditadas a nivel de composición a McCartney y Watt. Un canto a la complicidad incondicional de dos personas, una celebración del «nosotros dos contra el mundo», ¿tributo directo a Linda? Un tema mucho más sofisticado que el anterior, con una interesante progresión de acordes y en el que se nota la producción más robusta, radiofónica y contemporánea de Andrew Watt.
Otro fruto de la colaboración en materia de composición de McCartney y Watt es la rockera Come inside, el octavo corte del disco. Aquí Paul abandona la narrativa sobre su juventud para escribir sobre la exposición pública que ha sufrido durante su carrera, Como él mismo canta, su vida entera ha sido «un libro abierto». Sin duda es uno de los temas más enérgicos del disco merced a su infeccioso riff y, aunque presenta similitudes armónicas con Everybody Out There» de su disco New (2013), podría haber encajado en más de un trabajo de Wings. Paul canta y toca todo, Andrew apoya con algunas guitarras.
Never Know vuelve a transitar sobre terrenos mucho más filosóficos relacionados con la imprevisibilidad de la vida humana y la futilidad de intentar controlarlo todo («Puedes intentar leer las estrellas, pero nunca sabrás / Hacia dónde va a soplar el viento. Acéptalo de un amigo, nunca elijas una batalla que vayas a perder»). En lo musical, se trata de un medio tiempo muy tranquilo con ciertos toques psicodélicos en la que destaca el bello pasaje instrumental de flauta -a cargo del propio Macca- que casi recuerda a The Fool on the Hill.
Tras el lanzamiento en 2023 de Now and then, el nuevo single póstumo de los Beatles en el que Paul y Ringo trabajaron sobre los restos de un intento fallido de mediados de los 90 y que debía formar parte de Anthology, se preveía que el batería volvería a hacer un cameo en el disco de Macca. La novedad en este caso es que no lo hace perpetrado tras sus tambores sino que, además, se pone frente al micrófono. Home to us es el primer dueto entre Paul McCartney y Ringo Starr, los dos Beatles supervivientes. El tema nació casi por accidente. Originalmente, no era una canción de Paul.sino una jam improvisada entre Ringo y Andrew Watt en 2024 en el estudio de este último. Cuando Paul empezó a trabajar con Watt, escuchó la pista de batería de Ringo y le gustó, así que terminó la canción -en ese momento era apenas un esbozo- y llamó a su viejo colega para la grabación. Inicialmente Ringo solo iba a cantar en el estribillo pero Paul le propuso intercambiar líneas vocales durante toda la canción. «Decidimos darme una línea a mí, la siguiente a Ringo… Fue muy agradable, porque nunca habíamos hecho eso».
En lo lírico, se trata de una tierna y nostálgica canción sobre las raíces y el orgullo de pertenecer a la clase obrera de Liverpool. Aunque el entorno en el que crecieron distaba mucho de ser perfecto, era su hogar («el lugar donde solíamos vivir / podrías decir que no era mucho / pero era nuestro hogar»). En lo musical es un tema alegre y muy pegadizo que además está coronado por los angelicales coros de Chrissie Hynde (The Pretenders) y Sharleen Spiteri (Texas). Muy disfrutable.
Pero a pesar del subidón que supone el dueto, en mi opinión el momento cumbre del disco llega con Life can be hard. La canción fue brevemente presentada durante el documental McCartney 3,2,1 (2021) en el que el Rick Rubin entrevistaba a Paul durante varias sesiones y en el que charlaban sobre música, producción y composición. Precisamente cuando Rubin le preguntó sobre su proceso creativo y en qué estaba trabajando, Paul se arrancó con la figura de piano principal de la canción y esbozó sus primeros versos. Desde el primer fraseo de piano reconocemos al eterno creador tras Lady Madonna, Martha my dear, o You gave me the answer, pero aquí en un registro mucho más reposado. Puro McCartney, en versión crepuscular, pero puro McCartney. La canción comienza con una magnífica e íntima melodía, cuya carga emocional va creciendo a medida que avanza el minutaje merced a un suntuoso y dramático arreglo de cuerdas a cargo de Giles Martin que dota al tema de un aire cinematográfico y clásico (hola, La la land)..
El siempre optimista McCartney baja aquí la guardia y abraza la vulnerabilidad que otorga la perspectiva de la edad. hablando de una vida que está llena de pasajes oscuros, luto y dificultades, si bien no deja de recordar que sobrevivir a esos momentos duros es lo que forja el carácter humano, manteniendo un hilo final de esperanza.
Afrontamos la recta final del disco con la minimalista First star of the night. Grabada íntegramente en solitario en el estudio de McCartney en Sussex, la canción se sostiene con su guitarra acústica y unos pequeños detalles de piano y percusión. Paul la escribió en un receso de su gira, durante un descanso en Costa Rica. «No fue lo que esperábamos, no paró de llover así que decidí componer algo para pasar el rato». Es un corte optimista, dulce y lleno de esperanza («Incluso cuando llueve por dentro / Algo me dice que todo está bien / Las emociones positivas que murieron / Parecen volver a brillar / Como la primera estrella de la noche»), que bajo una estructura de pop clásico -que recuerda vagamente al Mamunia de Band on the run- funciona muy bien como reposo entre tanta carga emocional.
«Mi padre se dedicaba a las ventas / mi madre era una santa «, hora de que Paul -en el viaje a su infancia que es este disco- hiciese una parada en casa de sus Padres. Salesman Saint es un homenaje a Jim McCartney, Mary Mohin y a toda la generación de posguerra en Liverpool. Un tributo al esfuerzo diario, al sacrificio y la capacidad de encontrar alegría a pesar de las dificultades («no podían aguantar más / pero tenían que seguir adelante»). En lo musical destaca por los extraordinarios arreglos de viento de Giles Martin y Ben Foster al más puro estilo Glenn Miller, La parte final del corte, con sus cambios en la firma de tiempo, es sencillamente espectacular. Magnífica.
Y no hay disco de Paul sin un gran baladón. Tiempo para Momma gets by, una enorme canción que aún se agiganta más merced al fabuloso arreglo orquestal de -una vez más- Giles Martin y Ben Foster. Partiendo de un ambiente de sonoridades folk-pop, la canción avanza en un continuo crescendo emocional hasta posarse en un precioso estribillo que vuelve a cargar de razón a quienes defendemos la maestría melódica del Sir. La letra de la canción generó cierta confusión. generando cierta polémica en torno al papel que McCartney dio a la mujer protagonista de la canción. La canción describe a una mujer que saca adelante a su familia a pesar de su marido adicto («Mamá sale adelante mientras papá se droga») siendo cuestionado por la supuesta justificación del estereotipo de la mujer sufridora bajo la premisa de que «lo ama con todo su corazón». El propio Macca respondió a la controversia en una entrevista: «Es una historia, no pretendo defender nada. Me la imaginaba como el musical ‘Porgy and Bess’. Es como una pequeña historia teatral sobre esta mujer. Para mí es una mujer muy fuerte. Estoy muy orgulloso de ella y de mujeres como ella”.
El álbum fue muy bien recibido por la crítica. en general. Variety’s habló de «su mejor disco en el siglo XXI», Rolling Stone lo definió como «una obra maestra crepuscular», The Daily Telegraph, The Guardian, The Independent o All Music coincidieron en las reseñas positivas
En cuanto a ventas, debutó en el número 1 en UK (por octava vez en su carrera post-Beatle, y segunda vez de forma consecutiva tras McCartney III), Dinamarca, Escocia. Bélgica, Países Bajos y Japón, y alcanzó el Top 5 en Estados Unidos, Austria, Australia, Francia, Alemania por citar algunos territorios. No está mal para un señor de 83 años que lleva 63 haciendo felices a todos aquellos que amamos las melodías.
VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10
Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 15 de junio de 2026
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como secretaria de la pareja. Lo más sorprendente en que fue la propia Yoko la que propició la relación, prefiriendo que John estuviera con Pang, conocida, que con otras mujeres.
Fue una época muy convulsa para Lennon. que se refugió en las drogas y en el alcohol para superar la depresión que le había ocasionado la separación de Yoko. May Pang, que fue fundamental para John durante este periodo, intentó que John afrontara sus problemas y se enfrentara a sus fantasmas, especialmente su familia y sus amigos. En primer lugar, hizo que John retomara su relación con Julian, su hijo, al que no veía desde hacía cuatro años. Pero quedaba un cabo suelto: Paul McCartney. Los McCartney decidieron visitar a John, sabedores de que éste estaba en Los Ángeles donde ellos se encontraban aquel 28 de marzo de 1974. Christopher Sandford, uno de los testigospresentes, describió la escena del reencuentro Lennon-McCartney de la siguiente manera: «La habitación se congeló cuando McCartney entró, y se quedó en absoluto silencio hasta que Lennon dijo: ‘Valiant Paul, supongo?’ McCartney respondió: ‘Señor Jasper Lennon, supongo? (Valiant Paul y Sir Jasper eran personajes interpretados por los dos, en un juego televisado de Navidad a inicios de la carrera de The Beatles). Extendió una mano McCartney, Lennon se la estrechó, y el ambiente era agradable, pero moderado, cordial, pero no especialmente cálido, por lo menos inicialmente». Paul y John, prácticamente no se hablaban desde hacía cuatro años y el reencuentro fue no demasiado afectuoso en un principio. Poco a poco el ambiente se relajó y comenzaron a hablar sobre los viejos tiempos, especialmente sobre la época de Hamburgo. Los litros de alcohol y las drogas probablemente contribuyeron a rebajar la tensión, hasta el punto que Lennon y McCartney empezaron a mostrarse a gusto con la situación y empezó a respirarse una auténtico ambiente de camaradería.
El disco se editó el 26 de septiembre en Estados Unidos y un par de semanas después en Europa. Alcanzó un lustroso número 1 en Estados Unidos y fue bastante bien recibido en el resto del mundo. En Inglaterra, llegó al sexto puesto. Su portada, con un dibujo sobre un partido entre el Arsenal y el Newcastle del propio John a los once años de edad, se acompañó de una curiosa contraportada en la que, gracias a un ingenioso troquelado, podía intercambiar parte de la cara de Lennon.
fantástico y sinuoso tema. Maravilloso piano del inefable Nicky Hopkins y excelente guitarra slide de Jesse Ed Davis. Muy buena. Tras este relajado tema, «
Tras trece álbumes de estudio con los Beatles, siete con Wings y quince en solitario, Paul McCartney afronta su lanzamiento discográfico de 2013 con el simbólico título de «New» (nuevo). Cincuenta años después de que el primer álbum de los Beatles saliera al mercado, el septuagenario bajista demuestra estar en un fenomenal estado de forma. «Perdón por no haber vuelto antes, he estado ocupado», dice McCartney en las notas interiores del disco tras seis años de silencio (cinco si consideramos el «Electric Arguments» de The Fireman parte de su discografía). Pero, sin duda, la espera mereció la pena. Entretanto, Paul nos entretuvo con un notable disco de versiones de clásicos jazz, «Kisses On The Bottom» que, sin embargo, no sació nuestra sed de nuevo material
De esta forma, Paul McCartney grabó sus nuevos temas durante los descansos de su enésima gira mundial en seis estudios diferentes (el estudio particular de Paul en Sussex, los Henson Recording Studios de Los Ángeles, los Avatar Studios en Nueva York, los londinenses Air Studios y Wolf Tone Studios y, cómo no, los míticos estudios de Abbey Road) y con cuatro jóvenes y brillantes productores. Mark Ronson, que se hizo muy popular en 2005 merced a su trabajo con la genial Amy Winehouse y trabajó posteriormente con Rufus Wainwright o Bruno Mars concluyó tres canciones con McCartney, «Secret Life of a Party Gir», «Alligator» y «New». Ronson declaró sobre su trabajo juntos: «Estaba muy nervioso y él lo entendió, es normal ponerse nervioso si vas a trabajar con Paul McCartney, pero me hizo sentir cómodo y me dio mucha libertad. Ya sabes, él lo ha hecho todo. De alguna forma él ha inventado lo que ahora hacemos… No sé si lo que hemos hecho juntos es revolucionario, lo que sé es que son canciones brillantes y que lo único que yo hice fue tratar de sonar como él quería que sonaran. Aprendí mucho con él, tiene ideas increíbles, toda una master class de armonías y arreglos».
Paul Epworth, el tercero del póker de productores presentes en el disco, alcanzó fama mundial gracias a su trabajo con Adele, pero no se puede pasar por alto su colaboración con Bloc Party, Primal Scream, Robbie Williams o Maximo Park. Epworth produjo cuatro canciones, «Save Us», «Queenie Eye», «Struggle» y «Road» en las que, además, tocó la batería.
Y es que estamos ante un muy buen álbum. Completo y ecléctico, equilibra de forma magistral innovación y clasicismo y resulta muy entretenido de escuchar. La voz de McCartney comienza a apagarse a sus 71 años y, aunque defiende las canciones con soltura, se echa de menos la excelencia vocal de antaño…, sin embargo, a nivel instrumental el álbum raya a gran altura. No es un álbum que presente una coherencia interna clara como «Flaming Pie», «Driving Rain» o, sobre todo, «Chaos And Creation», sino que es más bien una (excelente) colección de canciones. La presencia de varios productores y la variedad estilística de las canciones hace que, en ocasiones, tienda excesivamente a la heterogeneidad y es la mano de Giles Martin -que acaba apareciendo como productor en casi la mitad del álbum- la que le otorga cierta unidad.
porque parece que la obra de McCartney no interesa a las radiofórmulas en los últimos años, pero eso no es óbice para que no nos enganche a aquellos que sepamos apreciar su perfecta construcción en torno a una insistente rueda de acordes de piano. Gran tema.
McCartney, rodeado de su fantástica banda de acompañamiento (Laboriel, Anderson, Ray y Wickens) suena fresco como nunca. Tema redondo y sin fisura alguna.
En 1993, Paul McCartney y el ex-bajista de Killing Joke y ahora productor Martin Glover -conocido artísticamente como Youth-, decidieron crear el proyecto The Fireman o, lo que es lo mismo, una especie de banda virtual de música electrónica. Ninguno de ellos utilizaría su nombre en los dos primeros álbumes de la banda «Strawberries Oceans Ships Forest» (1993) y «Rushes» (1998), absolutamente instrumentales y de carácter eminentemente experimental. Ambos obtuvieron excelentes críticas.
«álbum del mes», el Daily Telegraph habló de «un placer puramente escuchable con un gran sentido de la espontaneidad y de la imaginación musical», The Times definió su sonido como: «algo genial, como si Arcade Fire conociera a Led Zeppelín» y Rolling Stone destacó que era «La música más cerebral de un exBeatle en años».
George Harrison. Más plana aunque muy agradable resulta «
Para entender este “Memory Almost Full” deberíamos aclarar que, a pesar de haber sido editado el 4 de junio de 2007, fue concebido y en su mayoría grabado en 2003. De hecho, habría que situarlo en el periodo entre sus dos anteriores trabajos, “Driving Rain” y el fabuloso “Chaos and Creation in the Backyard».
«oye, me gusta…, quizás habría que retocar alguna cosilla pero está bien» . De esta forma, McCartney y Khane retomaron el trabajo donde lo habían dejado, rematando los temas que dejaron a medio terminar y trabajando sobre otras canciones nuevas como «Mr Bellamy», «Ever Present Past», «Gratitude», «Nod Your Head» y «See Your Sunshine».
Y eso que el veterano de 65 años arranca el álbum con una sencillísima tonadilla. En «
puro para el goce extremo de quienes busquen experiencias diferentes. Y del vanguardismo pasamos al clasicismo de un R&B de toda la vida como el que nos ofrece «
tiempo», declaró el propio McCartney. El medley en sí guarda además cierta coherencia argumental y, si bien no puede considerarse una de esas operetas rock de las que Pete Townshend es amo y señor, sí resulta muy cohesionada. De esta forma la citada «Vintage Clothes» es una vuelta atrás en el tiempo y en el siguiente tema, la sobresaliente «
canciones de Barrio Sésamo, turba nuestra paz. Puedes odiarla o amarla, pero estoy convencido que si la hubiera escrito alguna luminaria indie actual se aclamaría su «intenso minimalismo» o alguna mandanga similar. No es de mis favoritas, en cualquier caso.
era conocido por su brillantísimo trabajo con Beck, Travis, R.E.M y, sobre todo, con los excelentes Radiohead. «Mi primera reacción fue de terror, no solo porque era una persona muy importante, sino también porque no estaba seguro de si él estaba dispuesto a trabajar con estas sucias manos», comentó el joven productor que había adquirido fama mundial tras firmar el estratosférico «Ok Computer» de Radiohead.
con su banda dispuesto a grabar perfectamente rodada tras una larga gira mundial y un exitoso y comentado concierto en el festival de
beatle-Paul practicando con la guitarra en el patio del hogar familiar merced una fotografía tomada por Mike (el menor de los hermanos McCartney) en 1962 , el veterano músico parece decirnos: «el que tuvo retuvo».
la imprescindible «
minutaje (maravillosos esos coros a lo Beach Boys hacia el final). El estilo en general ciertamente recuerda a Harrison pero también a Dylan. Buen trabajo instrumental de McCartney que consigue sonar realmente como una banda siendo él quien toca todos los instrumentos
como si te cepillarás el dolor/ Haz un promesa/ para que no vuelva a sucederte/ No está bien en una vida/ Demasiada lluvia»). Una excelente canción para la que Paul dice haberse inspirado en el tema «
seis cuerdas. Simplemente genial.
Es cierto que el Paul McCartney crepuscular no es cool... Su parecido cada vez más acusado con Angela Lansbury (la Sra Fletcher), su imagen de «abuelete molón», su a veces patético postureo o sus videoclips de dibujos animados llenos de ranitas, no juegan en su favor. Pero es de necios o simplemente de sordos no reconocer la enormidad artística de su obra, con y sin los Beatles. Su carrera en solitario contempla varios discos flojos, algunos directamente malos, pero está salpicada de discos fabulosos y de canciones absolutamente sobresalientes que, de haber sido editados por otros artistas menos brillantes pero más «molones,» hubieran sido elevados a los altares, No tengo ninguna duda de que si Neil Young hubiera escrito «From A Lover To A Friend» se consideraría la quintaesencia de la madurez musical, si Clapton se hubiera marcado «Back In The Sunshine Again» se valoraría su autenticidad, o que si Keith Richards se hubiera atrevido con algo parecido a «Rinse The Raindrops» se hubiera elogiado su temeridad pro-rockera… Pero es el siempre sonriente McCartney el que se atreve a estas cosas…, y Paul no mola…
merced a unos acertados efectos de estudio. Mucho más clásica, aunque también mucho menos estimulante es la anodina «
sonoro que viaja desde el clásico crooning inicial a sonidos muy pegados a la actualidad. Un curioso y meritorio corte que supone el debut de la pareja de compositores McCartney-McCartney…, Paul y su hijo James.
Paul y el resto del grupo a principios de los 70 y la muerte de John en 1980 truncaron el proyecto, pero desde principios de los 90 Neil lo había recuperado. La idea no era otra que los miembros vivos del grupo, apoyados por horas de entrevistas a John (autorizadas por Yoko), contaran su historia a través de una serie de documentales. Dichas entrevistas se completarían con el vasto material videográfico y sonoro que Aspinall había recopilado a lo largo de todos estos años.
El disco arranca con la evocadora «
reaccionaba al escucharla. pero cuando acabó me miró y me dijo «Veo que no pierdes tu toque»…, fue genial». Un tema para el recuerdo. Sobresaliente. A la altura (o muy cerca) de sus mejores canciones con y sin los Beatles.
todo lo que suena en el tema. Enorme. Tras esta maravillosa concesión al soul, McCartney retoma las sonoridades Beatle con «
Tras editar «Tripping The Life Fantastic», un prodigioso triple disco en directo que recogía su gira de 1989-1990, «Unplugged», un LP acústico para un programa de MTV, y «Liverpool Oratorio», su soprendente incursión en la música clásica, este «Off The Ground» supone el primer disco de McCartney en la década de los 90 y tiene la difícil misión de suceder al sobresaliente «Flowers in the Dirt», con el que guarda varias similitudes.
todo ese material en vivo que estábamos produciendo. Le dije a todos que se tomaran un día libre y experimenté con una cancioncilla folk llamada Off The Ground». Es un tema agradable y pegadizo no exento de calidad al que no termina de favorecer el exceso de azúcar en su estribillo. Buen arranque.
Mucho mejor resulta «

Las sesiones comenzaron en diciembre de 1987 con los productores Trevor Horn y Steve Lipson a los mandos. No obstante no fueron los únicos productores presentes en la grabación, Neil Dorfsman, Mitchell Froom, David Foster, Ross Cullum, Elvis Costello y el propio McCartney también aportaron su granito de arena a la producción de alguno o varios temas del disco.

en el que McCartney vuelve a hacer gala de su maestría con las melodías. Una barbaridad de canción. Si no te gusta esto, la calidad no es lo tuyo, amigo.
más grande que se ha dado en recinto cerrado.