Fine Line (McCartney)
How Kind Of You (McCartney)
Jenny Wren (McCartney)
At The Mercy (McCartney)
Friends To Go (McCartney)
English Tea (McCartney)
Too Much Rain (McCartney)
A Certain Softness (McCartney)
Riding To Vanity Fair (McCartney)
Follow Me (McCartney)
Promise To You Girl (McCartney)
This Never Happened Before (McCartney)
Anyway (McCartney)

I’ve Only Got Two Hands (tema oculto) (McCartney)

Es habitual en la carrera de Paul McCartney que, tras un fracaso comercial o artístico, el Sir conteste a las críticas con un trabajo de alto nivel. “Driving Rain”, su anterior álbum, es un disco notable pero fue un sonoro desastre en cuanto a ventas. También es habitual que McCartney, orgulloso de su pasado Beatle, acuda a antiguos colaboradores cuando se trata de reverdecer laureles… Y esto es lo que hizo en el invierno de 2003: tras componer un buen puñado de canciones llamó al inefable George Martin para que se situara tras los mandos de la mesa de mezclas.

No obstante, el genial productor ya no estaba para estos trotes. Sufriendo una severa pérdida de audición, Martin sugirió a Nigel Godrich como posible alternativa. Godrich, con 32 años por aquel entonces, era conocido por su brillantísimo trabajo con Beck, Travis, R.E.M y, sobre todo, con los excelentes Radiohead. “Mi primera reacción fue de terror, no solo porque era una persona muy importante, sino también porque no estaba seguro de si él estaba dispuesto a trabajar con estas sucias manos”, comentó el joven productor que había adquirido fama mundial tras firmar el estratosférico “Ok Computer” de Radiohead.

De hecho, la relación inicial no fue fácil: “Nigel me impidió que cantara canciones que a él no le gustaban, criticó abiertamente mi trabajo… lo cual fue muy atrevido por su parte, y me sorprendió mucho…, no fue fácil y hubo momentos de bastante tensión”, declaró el propio McCartney. No obstante, esta situación sacó a Paul de su recurrente zona de confort e hizo que se encorajinara en demostrar a ese insolente jovencito de lo que era capaz. Godrich, recuerda al respecto: “Llegó a la tercera sesión con nuevas canciones…¡Joder!, eran cojonudas…, mucho mejores”.

Sin embargo el insolente Godrich seguiría empeñado que la ampulosa y veterana estrella no se acomodara y, cuando Paul llegó con su banda dispuesto a grabar perfectamente rodada tras una larga gira mundial y un exitoso y comentado concierto en el festival de Glastonbury,  se encontró con la negativa del productor. “Nigel quiso que yo tocara todo y sacarme de mi zona de confort…, quería que arriesgara…, y lo hice”.

Y es que, en mucho sentidos, este disco es una especie de “McCartney III”. No sólo porque, como hiciera en “McCartney I” (1970) y “McCartney II” (1980), asuma la responsabilidad de tocar todos los instrumentos, sino porque supone un giro de tuerca en su discografía. De hecho, ya desde un inicio la crítica valoró muy positivamente  su “inusual carácter reflexivo y repleto de sonidos intimista”. La nueva dirección tomada por el jovial McCartney hacia ese sonido fue toda una sorpresa, que le valió tres nominaciones a los premios Grammy, incluyendo la de mejor álbum del año.

Desde su edición en septiembre de 2005, las  reseñas de “Chaos and Creation in the Backyard” fueron excelentes y fue un comentario generalizado considerar el álbum como uno de los mejores de su carrera en solitario. Rolling Stone dijo “…Se palpa un nuevo comienzo. Su voz está llena de la sabiduría que dan los años. Las canciones están llenas de convincente emotividad. El disco seduce al oyente con su mundo de invenciones musicales…” y el New York Times gritó “¡Macca ha vuelto!, se pueden oir los ecos de los Beatles. Un disco íntimo y poco convencional”, pero, en general, todo fueron críticas positivas: “Su mejor disco en muchos años…”  (Newhouse Newswire), “Una sobresaliente colección de canciones. Este McCartney recuerda al de Magical Mystery Tour, White Album y Abbey Road…” (The Houston Chronicle), “Uno de esos discos que permaneceran en el tiempo…” (Fox News), “Posiblemente su mejor trabajo en solitario…” (Daliy News).  El disco también funcionó bien en listas y debutó en el puesto 6 de la lista americana y consiguió un Top-10 en la británica.

En mi opinión este álbum, junto a “Ram”, “Band On The Run”, “Tug Of War”, “Flowers In The Dirt” y “Flaming Pie”, es uno de los imprescindibles de la carrera de Paul McCartney en solitario. Inspirado, melancólico, inteligente, variado , brillante y con un el habitual sentido melódico del Sir, resulta un experiencia sobrecogedora. Un disco maravilloso. Desde su portada, protagonizada por un joven-beatle-Paul practicando con la guitarra en el patio del hogar familiar merced una fotografía tomada por Mike (el menor de los hermanos McCartney) en 1962 , el veterano músico parece decirnos: “el que tuvo retuvo”.

Y eso que el primer tema, siendo fantástico, no resulta en absoluto novedoso. “Fine Line” es una de esas típicas y geniales canciones de pop vitalista mccartiano basadas en un marcado toque de piano. Una sobresaliente pieza de pop en la que Macca se encarga de toda la instrumentación a excepción de la programación de cuerdas introducida por Godrich en posproducción. Un tema fantástico que consiguió un número 20 en listas.

La primera sorpresa llega con la oscura y sobresaliente “How Kind Of You“, un espeso tema engrandecido por los loops de piano Godrich. La triste atmósfera añadida a la quebradiza y vulnerable voz de McCartney dotan al tema de una dulce amargura a la que es difícil resistirse. Pero mejor aún resulta la imprescindible “Jenny Wren“, un tema que hubiera ocupado un lugar de honor en el celebérrimo “White Album” de los Beatles, de hecho, el propio McCartney se refirió a ella como “la hermana gemela” de Blackbird. Mucho más triste que el clásico Beatles, estamos ante una de las mejores canciones que Paul escribiera nunca y quizás la culminación de este tan particular estilo suyo de composiciones de fingerpicked-folk. Una tema a la altura de lo mejor de su material. Mención aparte merece el excelente uso del duduk, un extraño instrumento armenio.

At The Mercy” es sencillamente soberbia. Su aire pesaroso y grisáceo esconde unos tenues y contenidos arreglos que no terminan de explotar hasta el final. Inteligente y escandalosamente buena. Mucho más fresca pero igualmente resaltable es “Friends To Go“, según el propio Paul, George Harrison le inspiró esta delicada canción. Es de nuevo una pieza de pop puro que mejora conforme avanza en minutaje (maravillosos esos coros a lo Beach Boys hacia el final). El estilo en general ciertamente recuerda a Harrison pero también a Dylan. Buen trabajo instrumental de McCartney que consigue sonar realmente como una banda siendo él quien toca todos los instrumentos

Si “Jenny Wren” podría haber figurado en el “White Album”, “English Tea” no hubiera desentonado en “Revolver”. Británica hasta la médula, se basa en unos violines a lo “For No One” que visten una melodía a medio camino entre los Beatles y los Kinks. Otra canción para la historia… Y van unas cuantas… Insisto, uno de los mejores discos de uno de los mayores genios de todos los tiempos.

Pero, por si fuera poco, “Too Much Rain“, vuelve a poner sobre la mesa la capacidad de Macca para hacer canciones pop maravillosas y, a la par, sencillas. Pop perfecto y atemporal, tocado con un gusto que quita el hipo y con, además, una letra excelente (“Ríe cuando tus ojos están quemando/ Sonríe mientras tu corazón está lleno de pena/ Suspira como si te cepillarás el dolor/ Haz un  promesa/ para que no vuelva a sucederte/ No está bien en una vida/ Demasiada lluvia”). Una excelente canción para la que Paul dice haberse inspirado en el tema “Smile” del cómico Charles Chaplin.

A Certain Softness” supone una nueva sorpresa. Tiene un aire latino, casi de bolero, que la entronca con “And I Lover Her”. Preciosa melodía. Extremadamente delicada y cantada , tocada y arreglada a un nivel de otro mundo, supone el dulce contrapunto a la áspera “Riding To Vanity Fair“, su canción “contra” la prensa amarilla (“Mordí mi lengua/ Nunca hablé demasiado/ Traté de ser tan fuerte/ Di lo mejor de mí/ Usé mis amables maneras/ Lo hice por mucho tiempo/ Tú me machacaste/ Y yo no puedo responder con una sonrisa/ Y actuar como si nada estuviera mal/ Qué pretendes!”). Oscura y cadenciosa es un tema excelente y una nueva muestra de la versatilidad de McCartney en su ánimo de explorar nuevos ambientes sonoros. De nuevo se nota mucho la mano de Godrich en los arreglos.

Follow Me” es, quizás, el tema más estándar del disco. Pop inspirado y de impecable factura pero no al excelso nivel de sus compañeras de álbum. . SI bien tiene algunos fragmentos memorables (¡qué grande es ese “in any situation…”!) y el puente es muy bueno.

Y llegamos a la recta final de este excelente disco con otra canción sobresaliente, mi favorita, la colosal “Promise to you Girl“. Enorme monumento al pop que, a pesar de arrancar con aires de Queen (esos coros…), pronto gira hacia a un estilo muy a lo “Wings” de 1975-76. Una barbaridad de canción construida sobre una base de piano y en la que el maduro McCartney saca fuerzas de flaqueza para realizar una soberbia interpretación vocal. Muy buena. El punteo de guitarra está lleno de esa bizarra genialidad que tiene este hombre al tocar las seis cuerdas. Simplemente genial.

No podía faltar la gran balada marca de la casa y “This never happened before” es el título de la canción en esta ocasión. La melodía es absolutamente preciosa y, de alguna forma, me recuerda al mejor Brian Wilson en su estilo. Es una canción maravillosa, está muy bien interpretada y el trabajo de producción de Nigel Godrich, que definó el tema como una canción “tremendamente orgánica” es sobresaliente.

El álbum se cierra con “Anyway” con el que, según el propio Paul, quiso homenajear o a Curtis Mayfield y The Impressions (de hecho, toma prestados algunos elementos de su clásico “People Get Ready”) con este tema de marcados aires soul. Muy clásico y sosegado, los arreglos de Godrich le dan un punto de modernidad, si bien no es de lo mejor del disco a pesar de su excelsa línea de bajo. Siempre he pensado que hubiera sido preferible sustituir esta canción por la fantástica y misteriosa “She’s So Beautiful“, incluida como bonus en la edición japonesa del álbum. Una de esas canciones que van directas a la parte más blanda de tus vísceras.

Esto es el fin ¿o no?, apenas unos segundos tras la conclusión de “Anyway” arranca una canción instrumental escondida titulada “I’ve Only Got Two Hands” que es sencillamente prodigiosa y pone fin a un disco excelente de principio a fin. Aún tiene que pasar la prueba del tiempo, pero quizás sea uno de los cinco mejores discos de su carrera en solitario y tiene pinta de convertirse en un clásico con el transcurrir de los años. Si os gusta McCartney os va a encantar, si no, es una maravillosa oportunidad de enmendar vuestro error. Una joya.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

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5 comentarios sobre “Paul McCartney: “Chaos And Creation In The Backyard” (2005). (9,5/10)

  1. Excelente revisión Guilletek. No vendría mal echarle una mirada a los “temitas” que quedaron fuera del álbum como Summer of ´59, I want you to fly o Comfort of love. Más que joyas.

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