BLUR. “Think Tank” (2003), (7/10)

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01. Ambulance
02. Out Of Time
03. Crazy Beat
04. Good Song
05. On The Way To The Club
06. Brothers And Sisters
07. Caravan
08. We’ve Got A File On You
09. Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club
10. Sweet Song
11. Jets
12. Gene By Gene
13. Battery In Your Leg

A principios del siglo XXI , la relación entre Damon Albarn y Graham Coxon era prácticamente inexistente. Ambos decidieron dedicarse a sus proyectos personales y a sus vidas personales Damon estaba absorbido por su nueva aventura con Gorillaz y dedicado a su novia Suzi y la hija de ambos, por su parte, Coxon lanzó varios discos en solitario y había tenido con su pareja Anna Norlander a su primera hija, Pepper, en marzo de 2001.

La verdad es que, escuchando los dispares lanzamientos de ambos músicos, no es difícil deducir que sus inquietudes artísticas estaban muy alejadas. Graham y Damon estaban cada vez más distantes, tanto en términos musicales como personales.  La lucha de egos en un posible y futuro disco de Blur estaba sobre la mesa. “Blur” (1997) fue el triunfo de Graham en cuanto a sonido -más crudo y orgánico-, y “13” (1999) demostró que Damon quería apostar por una vía distinta, más cercana a nuevas tendencias. Este continuo contraste, presente desde los primeros álbumes del grupo, había sido hasta ahora una de las grandezas de una banda que alcanza un eclecticismo rara vez encontrado en un grupo  pop. Albarn siempre fue quien escribió las canciones en Blur, pero Coxon las llenaba de su impronta hasta conseguir ese fantástico sonido que los caracteriza. Pero en la primavera de 2002, fecha en la que el grupo entró al estudio con la idea de grabar un nuevo álbum, esta tensión artística otrora tan enriquecedora se convirtió en un polvorín.

El caso es que la banda se reunión con el productor Ben Hillier -elegido para la ocasión tras trabajar con Blur en su single “Music Is My Radar”- y, desde el principio, Graham empezó a faltar sistemáticamente a las sesiones.  Coxon se encontraba en medio de un proceso depresivo y había retornado al consumo de alcohol y drogas que tantos problemas le ocasionaron años atrás y, superado por la situación de tensión y sus adicciones, decide internarse durante 28 días en un centro de desintoxicación cuando apenas habían empezado las sesiones de grabación. El grupo simplemente decidió seguir adelante con Damon liderando la grabación y hacíendose prácticamente con el control del sonido de la banda.

Entre tanto, Graham salió del centro de desintoxicación y se encontró al grupo con el disco muy avanzado. Pero Coxon no estaba bien, faltaba a las sesiones o llegaba borracho y no paraba de discutir con todos los miembros del grupo. “Le dijimos que terminara de curarse que así no podía seguir”, recuerda Alex James. Finalmente, a los cinco días de su vuelta, el manager del grupo se reunió con Graham y le dijo que el resto de la banda prefería que no siguiese en el estudio mientras estuviese en ese estado y el guitarrista decidió abandonar el grupo, “Fue como una señal, ya sabes, tenía una hija, estaba dejando de beber y era el momento de dejar el grupo”.

Damon, Alex y Dave decidieron no sustituir a Coxon, “nadie puede tocar como Graham, si hay que tocar alguna guitarra lo haré yo”, declaró Albarn. Reconvertidos en trío, la banda decide continuar la grabación del que sería el séptimo álbum de estudio de Blur en Marruecos.Con el grupo en Marruecos, William Orbit y Norman Cook (Fatboy Slim) se unieron a Ben Hillier y a los propios Blur como productores de que sería sin duda su disco más arriesgado hasta el momento.

Publicado el 5 de mayo de 2003, “Think Tank” consiguió un número 1 en las listas británicas y su mejor resultado en Estados Unidos (56), país que siempre se les ha resistido.  Desde su lanzamiento fue aclamado mayoritariamente por la crítica ( 8/10 en NME, 9/10 en Pitckfock, 9/10 en Spin. 4/5 en Rollingstone y 5/5 en Uncut) y , entre el público hubo división de opiniones en parte motivadas por el cambio sonoro del grupo, la salida de Coxon y el activismo de Damon en contra de la Guerra de Irak…, hay críticos que afirman que “las influencias arábigas patentes en el disco produjeron rechazo entre parte del público conservador americano y británico por motivo del conflicto armado”.

Sea como fuere, estamos ante unos nuevos Blur, absolutamente dominados en lo artístico por Albarn, cuyas eclécticas influencias empapan el disco de hetereogeneidad. También destaca la múltiple participación de músicos adicionales y el aumento del peso de Alex y James en el sonido de los temas…, todo ello provocado por la enorme ausencia de Coxon. Y es que estamos ante un disco casi sin guitarras y en el que las líneas de bajo de Alex, los ritmos de Dave y los loops electrónicos cobran especial protagonismo.

El grupo no engaña a nadie y ya desde el primer tema, “Ambulance“, avisan. Digamos adiós a los Blur del britpop, digamos adiós a los Blur influenciados por el indie americano… Ambientes densos y tupidas atmósferas parecen sobreponerse a una melodía que, aunque interesante, queda demasiado relegada como un instrumento más al servicio de la ambientación general. Susto. No obstante, las casi siempre excelentes melodías de Albarn vuelven a cobrar el protagonismo en la fantástica “Out Of Time“, una extraordinaria canción llena de matices africanos, dotada de una melodía soberbia y arreglada de forma tan poco ortodoxa como brillante. Una maravilla que sin duda es una de las mejores canciones de la carrera del  grupo y que fue editada como single alcanzando el número 5 en listas. Joya.

Menos brillante resulta “Crazy Beat“, un acelerado tema de guitarra producido por Fatboy Slim que, si bien es una canción más que digna, no sobrevive a la ausencia de Graham ni resiste la comparación con otros temas similares del grupo editados en el pasado. Un buen tema en cualquier caso que también fue editado como single con escaso  éxito en Inglaterra pero alcanzando un meritorio puesto 22 en la, siempre hostil para el grupo, norteamérica.

Tiempo para otro single y una de las mejores canciones del disco, “Good Song“, otra maravilla pop de la factoría Albarn que pone sobre la mesa su dominio del género antes de enfrentarnos a  la canutera “On The Way To The Club“, un buen corte soportado en la batería de Dave y el bajo de Alex  que quizás se recrea demasiado en los efectos y no tanto en la buena melodía de la que hace gala la canción. Una lástima, da la sensación de que podría haber dado más de sí.

La batería de Dave y, sobre todo, el excelso bajo de Alex vuelven a llevar el peso de la negroide “Brothers And Sisters“, una de esas canciones que es difícil imaginar con Graham en el grupo y mucho más cercana a Gorillaz que a los Blur que habíamos conocido hasta la fecha y bastante prescindible, la verdad. Mucho más cercana a los sonidos adelantados en “13” e incluso en “Blur” resulta la cadenciosa y melancólica “Caravan“, otro de los mejores momentos del disco.

En “We’ve Got a File On You” es un breve tema de raigambre punk en el que, como ocurre con “Crazy beat” volvemos a echar de menos las guitarras de Graham y, a pesar de que los sonidos arábigos suenan curiosos se queda en poca cosa. Más interesante resulta la animada “Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club” que, a pesar de sus horribles arreglos de sintetizador, resulta entretenida. De nuevo, mucho más Gorillaz que Blur.

Y así llegamos a la que, junto a “Out Of Time” y “Good Song”, es lo mejor del disco: la sobresaliente “Sweet Song“, una hermosísima canción que Damon reconoció haber escrito “mientras miraba fotos de Graham” y en la que Albarn se desnuda ante su amigo con versos como “soy un alma oscura, lo mío es el pop y el oro, nuestras vidas estaban en la televisión y tú la apagaste e intentas dormir  (…) creo que así es como deben ser las cosas, espero que tú sientas lo mismo (…) Nunca quise hacerte daño, pero necesitamos tiempo,  así que me alejaré lentamente. Ahora que parece que todo se ha hecho pedazos espero poder ver las cosas buenas que hay en ti. Vuelve, yo siempre creí en ti”. Una canción de una belleza sólo al alcance de un reducido grupo de genios entre los que sin duda se encuentra Damon Albarn. Preciosa. “Para mí es como un hermano y es extraño seguir adelante sin él” declaró Albarn en RADIO1.

Después de semejante intensidad emocional, “Jets” se convierte en una suerte de jam session que destensa el ambiente si bien poco aporta más allá del excelente solo de saxo jazzy que aparece al final de la canción. La recta del final arranca con “Gene By Gene“, otro tema muy Gorillaz pero bastante aprovechable, antes de llegar a “Battery In Your Leg“, la única canción del disco en la que aparece la guitarra de Graham y una emocionante balada que resulta ideal para terminar el disco.Y esto es “Think Tank”, un buen disco de un grupo compuesto por Damon Albarn, Alex James y Dave Rowntree pero que, sin Graham Coxon, no terminan de ser Blur. Con todo tiene canciones soberbias y la mayoría del álbum está a la altura del grupo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

BLUR. Capítulo 6 (1998-2000). “13”, el fin de una época.

Damon Albarn quedó muy afectado tras la ruptura con Justine. “Estuvimos juntos durante ocho años. Es mucho tiempo, demasiado. Sobre todo si la relación es tan pública como era la nuestra. Fue poco realista e ingenuo pensar que podíamos atravesar aquella fama y no quedarnos en el centro. Estaba en una mala relación. Mi vida no estaba bien. No estaba en armonía. Fue una gran experiencia pero la verdad es que la cosa se jodió”, declaraba el propio Albarn . Como ya hiciera en otros tiempos, se refugió en la bebida (“El único momento en el cual yo me sentía seguro era encima de un escenario o cuando estaba realmente borracho. Beber se convirtió en un estilo de vida. Era una forma más llevadera para estar. Suena ridículo pero no sentía que fuese a vivir mucho tiempo, sentía que podía morir en cualquier instante“). Si bien, también encontró una gran fuente de inspiración en su desazón y empezó a escribir canciones de forma compulsiva (“Pasé por una fase en la cual pensaba que tenía que justificar mis sentimientos, con todo lo que yo había invertido en esa relación. Como músico, la salida habitual es la música”). La actividad de Damon fue frenética, componiendo música para el que debería ser el próximo disco del grupo y , sobre todo, colaborando con terceros: empezó a trabajar con Michael Nyman en la banda sonora de la película “Ravenous” de Antonia Bird (que se acabaría editando en septiembre de 1999), e incluso hizo de gangster en la película “Face”.

El resto de los miembros del grupo también llevaron una ajetreada agenda en este periodo entre discos. Graham empezó a preparar el que sería su primer disco en solitario The Sky Is Too High, mientras Alex montó el “grupo” Fat Les con dos de sus más célebres amigos de correrías nocturnas el artista Damien Hirst y el actor Keith Allen, con los que consiguió un gran éxito (número 2) con el single “Vindaloo” que se convirtió en el himno no oficial de la selección Inglesa de fútbol durante la Eurocopa de 1998. Por su parte, Dave, dejó la bebida, se casó y amplió sus estudios informáticos, “la mejor cosa de estar en Blur ahora es darnos a nosotros mismos la libertad de no tener que estar sólo en Blur”, declaró el batería.

Tras este periodo de “descanso”, la banda decide lanzar, en febrero de 1998, Bustin ‘+ Dronin’. El disco se editaría en un principio sólo en Japón, país en el que la banda tenía un especial predicamento. El álbum en sí es una selección de temas del álbum “Blur” remezclados por varios productores, entre ellos  Thurston Moore , William Orbit y Moby. El grupo, especialmente Damon, quedó impresionado con el trabajo que Orbit había realizado con “Movin’ On

Albarn estaba cada vez más interesado en la música electrónica y en cómo estos nuevos sonidos podrían dotar a sus nuevas canciones de atmósferas distintas que transmitiesen cómo se sentía. En su situación actual, no quería sonar alegre, todo lo que escribía era triste y pesaroso y creía que era necesario un cambio de sonido. Quería que Orbit fuera el productor del que debía ser el nuevo disco de Blur…, pero eso significaría abandonar al que ya era conocido como el “quinto Blur”, Stephen Street. El resto del grupo era reticente al cambio, no sólo por la excelente labor de producción que Street había desempeñado en sus discos anteriores, si no por los lazos de amistad que les unían. Coxon se mostró especialmente temeroso al respecto. Stephen Street confesó que quedó “absolutamente desolado cuando Damon me dio la noticia”.

Sea como fuere, y a pesar de las bajas, el grupo entró en junio de 1998 al estudio de grabación que Damon había alquilado en Ladbroke Grove, junto a su casa. Era un modesto y pequeño (“era como grabar en un ascensor”, dijo Alex) estudio rotulado con el número “13” en el que la banda trabajó durante tres semanas en sesiones de siete horas antes de trasladarse a los Mayfair Studios de Londres donde pasaron otros 15 días.

El ambiente durante la grabación no fue el mejor y como el productor dijo, “La tensión que había ido creciendo entre Graham y Damon llegó a su cenit aquí”, versión que el batería Dave Rowntree respaldó, “El problema con 13 es que las cosas se empezaban a desmoronar entre nosotros cuatro. Hacerlo fue un proceso bastante triste. La gente no aparecía en las sesiones, o aparecían borrachos, insultaban y se iban cabreados”. El propio Graham Coxon reconoce que tuvo gran parte de culpa en este ambiente, “Yo estaba muy loco cuando hicimos 13, con lo que tuve algunos buenos momentos musicales, pero quizá no era muy buena compañía. No tenía ni idea de que las cosas iban mal entre Damon y Justine, aunque fuera fácil de adivinar”.

Graham bebía de forma desatada e iba mucho a su bola por aquel entonces. En agosto de 1998 editó su disco The Sky Is Too High, en el que había estado trabajando desde meses atrás. Curiosamente, se trata de un sencillo y disfrutable álbum en el que predominan los sonidos acústicos folk en lugar de los sonidos del lo-fi indie americano tan defendidos por el guitarrista, hasta el punto que recuerda más a los primeros trabajos de Elliott Smith que a los de Pavement. Hay momentos para el noise (“That’s All I Wanna Do“, “I Wish“) pero brilla especialmente en sus momentos más sosegados como en la estupenda “Where’d You Go?“, “R U Lonely?“, la elliottsmithiana “Hard and Slow” o la extraordinaria “A Day Is Far Too Long“. Un muy apreciable debut que no tuvo la más mínima repercusión comercial pero que recibió excelentes críticas por la práctica totalidad de la crítica musical especializada.

Volviendo a Blur, a pesar de no disfrutar del mejor ambiente, la banda gozó del sistema de trabajo de Orbit basado en largas jam sessions y un gran trabajo de edición posterior. “Nosotros nos limitamos a hacer las cosas como nos gustaban y al final de cada sesión William guardaba las cintas, con horas y horas de jams, grooves e ideas con las cuales se puso a trabajar”, recordaba Albarn. Por su parte, Coxon afirmó en el mismo sentido “13 es un disco real y muy creativo. Salió de muchas sesiones de improvisación. Horas y horas y horas para hacer estas canciones. Escuchar eso estaba lleno de magia”.

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01. Tender
02. Bugman
03. Coffee & TV
04. Swamp Song
05. 1992
06. B.L.U.R.E.M.I.
07. Battle
08. Mellow Song
09. Trailerpark
10. Caramel
11. Trimm Trabb
12. No Distance Left To Run
13. Optigan 1

“13” el el álbum que Damon Albarn, alma creativa de Blur, utilizó para vomitar sus sentimientos tras su ruptura con Justine Frischmann. Los títulos que barajaron para el álbum dejaban a las clarasy desde el principio la inspiración y el ambiente reinante en el mismo: “Blue” o “When You’re Walking Backwards To Hell, No One Can See You, Only God”, fueron algunos de los posibles títulos pensados, pero -afortunadamente- acabaron decidiéndose por “13” en referencia al estudio en el que se concibió la mayoría del álbum.

Lanzado en marzo del 99, es un disco especialmente experimental en el que se nota mucho, quizás demasiado, la mano del nuevo productor. Blur nunca quisieron repetirse y con “13” pensaban dar un paso más (o varios) de lo que hicieron en “Blur” y es posible que, en cierta medida, se les fuera la mano. La crítica recibió bien el disco en líneas generales si bien no dejaron pasar por alto los dos puntos débiles más marcados del disco: la producción (Allmusic afirmó que “la banda alcanza aquí alguno de sus picos creativos aunque la efectista producción de Orbit no está al servicio de las canciones”) y la excesiva duración del mismo (“le sobran al menos 15 minutos y se hace pesado…, y es una lástima porque Damon nunca cantó tan bien como aquí, Graham está brillante y hay canciones estupendas”, NME).

Y es que este “13” es definitivamente un buen álbum. Tiene algunos momentos sobresalientes -quizás de los mejores de su carrera- y mucho notables, pero, en algún momento de su minutaje da la sensación de no estar controlado. Es como si el afán amoroso-exorcizador de Damon por una parte, y las ganas de hacerse notar como productor de Orbit por otra, hubieran acabado fagocitando a Blur como entidad. El disco contiene pasajes instrumentales a raudales, tan brillantes algunos como tediosos otros, que colaboran a crear el ambiente pesaroso y tristón que inunda el disco dotándolo de una coherencia que hace que éste deba ser degustado en su totalidad, como unidad… Y esto no es fácil, debido a su más de una hora de duración. En mi opinión, Orbit se quedó corto en su trabajo de edición y debió conseguir mayor concreción en muchos de los temas que componen el LP.

Con una bonita pintura -obra de Graham Coxon- en la portada, el álbum alcanzó el número 1 en Inglaterra y volvió a ser un Top-100 en Estados Unidos empujado por su glorioso tema de apertura y primer sencillo del disco: la tremebunda “Tender“. ¿Qué decir? Una de las canciones más emotivas, emocionantes y radicalmente buenas de la historia. Un pelotazo que no consiguió el número 1 tapada por el “Baby One More Time” de Britney Spears y quedó en un tan honroso como injusto segundo puesto. Fruto de la colaboración de Damon y de Graham (que aportó la parte de “Ooh my Baby, oh my baby, Oh Why, Oh my”), la canción roza literalmente el cielo gracias a la intervención del London Community Gospel Choir y sus cuarenta épicas y portentosas voces que hicieron descartar la idea original de arreglar el tema con cuerdas. El NME la definió como “rock gospel espacial”, yo la defino como una canción sencillamente enorme, un triste canto a la esperanza tras el amor perdido que se convierte por derecho propio en uno de los mejores momentos de la carrera de Blur.

Tras el delicioso sosiego y la paz en la que nos acompaña “Tender”, “Bugman” nos devuelve a los Blur más noisy  y vuelve a ser un edificante ejercicio de guitarreo efectista. La producción de Orbit la dota de un ambiente opresivo que resulta interesante pero que le resta frescura al tema e impide disfrutar de algunos instrumentos (batería y bajo) que acaban devorados por la densa capa de efectos que cubren la canción, mucho mejor en directo. Buen tema en cualquier caso.

ImagenTras un tema de “gospel espacial” y otro de punk futurista, la soberbia “Coffe & TV” nos recuerda por qué Blur serán recordados como uno los mejores creadores de pop de la historia. Con reminiscencias britpoperas (recuerda a sus tiempos de “Modern Life Is Rubbish”), vuelve a ser -como Tender- un ejemplo de la colaboración Albarn+Coxon. Damon compuso la música, mucho más tranquila en origen y no terminaba de conseguir una letra, así que se la dio a Graham para que la escribiera. Al día siguiente, Coxon llegó con una letra sobre el café y la televisión -los dos elementos que le estaban ayudando a superar su adicción al alcohol-, modificó el ritmo de la canción y…, bueno, es la joya que todos conocemos. Damon recuerda: “Cuando la escribí era más lenta, un Country Blues calmado. Yo realmente no podía sentir más, estaba seco, por lo que no podía terminar la letra y se la pasé a Graham. Empezamos a tocarla y nadie entraba en ella. Graham lo intentó más rápido y consiguió el ritmo, él estaba oyendo mucho a Sonic Youth y lo intentamos un poco a su estilo . Entonces cogimos prestado el ritmo y funcionó. Después Graham la cantó y no lo hizo muy bien. Yo le dije: ‘Eso no es suficientemente bueno’. Días más tarde él la cantó de nuevo y yo canté para completar las armonías. Ahí estaba el tema final”. La canción es maravillosa en sí, pero acabó de redondearse merced al fabuloso videoclip que dirigieron Hammer & Tongs, sí el de los tetrabricks de leche… Maravilloso single que sólo alcanzó un puesto 11 en listas.

La caústica “Swamp Song” mantiene el buen tono y demuestra que las referencias a Pavement sobrevivieron a “Blur” y permanecen vivitas y coleando en este “13”. Las referencias a Justine y su adicción a la heroina se vuelven a hacer patentes, “Nunca he conocido el amor verdadero, incrústalo en mis venas”, grita Damon.

1992“, es una de las mejores canciones del disco. Muy emocional, su título hace referencia al annus horribilis del grupo, en el que estuvieron a punto de desaparecer, mientras que su letra vuelve a tratar el tema de la ruptura entre Damon y Justine (“Te gustaba mi cama, pero acabaste eligiendo la del otro…”). A nivel sonoro recuerda a las tristes melodías de las primeras baladas del grupo, si bien la mezcla final no termina de cuajar. Orbit dijo de Coxon que era “el mejor guitarrista que he oído, ese tío es capaz de hacerte llorar con su guitarra”, sin embargo en esta canción no le saca el partido que la sobresaliente interpretación de Graham merece…, sólo hace falta oirla en directo para apreciar la diferencia.

Tiempo para el siempre presente corte punk del disco, una cita ineludible en todos los discos de Blur. En esta ocasión, “B.L.U.R.E.M.I.“, no es de los mejores exponentes del particular catálogo del grupo y yo la hubiera sustituido por algunos de las buenas caras B que acompañaron a los singles del disco, como “All We Want” (cara B de Tender) o “So You” (cara B de “No Distance Left To Run”). Resulta entretenida pero poco más. Perfectamente prescindible si bien mejora muchísimo en directo donde, desprovista de los artificiosos efectos de Orbit, sí resulta edificantemente anfetamínica. Y es que, a estas alturas del disco, la producción de Orbit tiene más sombras que luces, el anterior productor de Blur, Stephen Street opinó al respecto del trabajo de su colega “Me gusta, pero no soy imparcial, yo soy un gran fan de Blur. Sin embargo, puedo imaginar que algunas personas pueden estar un poco desilusionadas con la dirección que ellos han tomado. La voz de Damon pesa mucho,  el bajo de Alex está demasiado reducido … No es como yo lo habría producido pero aún así creo que es un buen disco”.

Con todo, Orbit también produjo con maestría temas como “Tender” o  “Coffee And TV”, pero en temas como la excelente “Battle” se le fue la mano. Quizás es el tema que mejor ilustra el cambio sonoro que estaba afrontando el grupo y sería mucho mejor de lo que ya es si redujera a poco más de la mitad su excesivo minutaje (7’44”). Sus mejores momentos -que son brillantísimos- acaban diluyéndose en un desarrollo excesivamente largo. Orbit consigue una atmósfera genial, pero necesita de mayor concreción.

Con “Mellow Song” llega otros de los momentos más inspirados del disco, sus sorprendentes aires psicodélico-arábigos en la segunda parte de la canción ejercen de excelente contrapunto a la encantadora y perezosa primera mitad del tema. Muy, muy buena.  “Trailerpark, aunque podría haberse desarrollado un poco más, es otro corte muy disfrutable que nos devuelve a los Blur más influenciados por los sonidos de su admirado Beck y por la electrónica.

Caramel” es otro acto de incontinencia de Orbit, o de Damon, o de ambos…, la tercera canción, tras “Tender” y “Battle”, que supera los siete minutos…, y de nuevo le sobra la mitad. Es muy, pero que muy buena, pero se hace tediosa a causa de su artificial y excesiva duración. Es una lástima, porque tiene momentos soberbios. De hecho, en la gira que el grupo realizó en 2013, 14 años después del lanzamiento del disco, volvieron a tocar este tema reduciendo su duración a poco más de cuatro minutos con excelentes resultados.

A estas alturas el disco ya se hace largo y llegamos justos de fuerzas, pero es el momento de no desfallecer porque parte de lo mejor que nos ofrece este “13” está al final.  La cadenciosa y más que notable “Trimm Trabb” da comienzo al fin de fiesta, una fija de sus conciertos a partir de entonces y un excelente tema que nos prepara para una de las obras maestras de la carrear del grupo y quizás la más emocionante canción de desamor que se haya escrito con permiso del “Layla” de Eric Clapton, estoy hablando de la estratosférica “No Distance Left To Run“.  “Se acabó, no tienes que decírmelo. Espero que esta noche la pases con alguien que te haga sentir segura mientras duermes, no me mataré intentando permanecer en tu vida, no me queda camino que recorrer” canta con voz quejumbrosa Damon mientras Graham hace arte con la guitarra. Una maravillosa balada con una letra demoledora  y una melodía extremadamente triste que acompaña perfectamente. Coxon, muy en su mundo interior y enormemente distanciado de Albarn en esta época, se enteró de los problemas de la pareja al escuchar la letra del tema, “Me quedó muy claro cuando escuchamos la letra. En cierto modo fue una forma de darme cuenta de que Damon no era un maníaco ambicioso y despiadado sin sentimientos. Era de carne y hueso y estaba sufriendo. Ese tipo de cosas me hacen quererlo de nuevo. Pensé: ‘Vaya, es como yo, sólo que lo hace de otra forma’, me gustó ver que era capaz de sentir de esa forma”. La canción se editó como single y alcanzó un puesto 14 en listas.

Un gran final para un disco (si bien la experimental e instrumental “Optigan 1” ejerce de cierre real) que, siendo muy bueno, podría haber sido mucho mejor con una mayor contención en la duración de las canciones (de los tres cortes que superan los siete minutos “Tender”, “Battle” y “Caramel”, sólo la duración del primero parece justificada) y con una producción menos atmosférica o, por lo menos, no tan exclusivamente atmosférica. Las baterías y los líneas de bajo se pierden habitualmente entre los mantos de efectos propuestos por Orbit restando muchos matices a las canciones. Es un álbum es el que se nos presenta a unos Blur muy distintos -no hay ni un solo tema medianamente alegre (si acaso la nostágica “Coffee & TV”) y tanto sonidos como versos se vuelven mucho más introspectivos y reflexivos-, pero de nuevo demostrando un desbordante y arriesgado talento.

Parece que, la terapia de desintoxicación de su adicción a Justine que supuso para Albarn este “13”,  funcionó y empezó a dejarse ver acompañado de la artista de origen cubano Suzi Winstanley con la que ,unos meses después, en octubre de 1999, acabaría teniendo una hija, Missy Albarn. Un mes antes del nacimento de su hija, Damon vería como se editaba “Ravenous”, banda sonoro de la película del mismo título y que el líder de Blur firmó junto al minimalista músico clásico Michael Nyman.

Y es que, después de 13 y su posterior gira,  la banda entró en un paréntesis durante lel que los miembros de Blur se dedicaron a llevar a cabo otros proyectos. El disco había tenido éxito, pero era más que obvio que ya no eran un grupo unido así que un descanso parecía una buena opción. De esta forma, Graham Coxon, comenzó a preparar su segundo álbum en solitario que, bajo el título de “The Golden D” acabaría editándose en junio de 2000.

Comparando las buenas sensaciones que transmitió en 1998 su debut en solitario (“The Sky Is Too Hight”), este “The Golden D” resulta francamente decepcionante. Absolutamente arrojado en brazos del rock independiente americano, suena potente y descarnado pero va justito de inspiración. Lo mejor del álbum es la versión del “That’s When I Reach For My Revolver” de los post-punk Mission of Burma (1981) y la acústica “Keep Hope Alive“, la única que recuerda a su muy apreciable disco de debut.

Por su parte, Damon continuó con su relación con el cine, componiendo la estupenda banda sonora de “Ordinary Decent Criminal”, película protagonizada en 2000 por Kevin Spacey y Collin Farrell. El disco incluye cinco fantásticas canciones de Damon. “One Day At a Time“, en el que Damon colabora con Massive Attack, “Kevin On A Motorbike“, “Chase After Gallery” y la estupenda “Bank Job” son mucho más ambientales, pero “Dying Isn’t Easy” es un temazo en toda regla, una fantástica canción -con coro negro incluido- en la que Albarn demuestra una vez más sus enormes dotes como creador de melodías.

En octubre de 2000, y ante la aparente inactividad de Blur como grupo, EMI/Parlophone con la excusa del décimo aniversario del grupo, intenta seguir exprimiendo el grupo lanzando el primer recopilatorio del grupo, “Blur: The Best Of” incluyendo 17 de los 23 singles que el grupo había editado hasta el momento -“There’s No Other Way” y “She’s So High” (de Leisure); “For Tomorrow” (de Modern Life Is Rubbish) “Parklife”, “End of a Century”, “Girls & Boys”, “This Is a Low” y “To the End” (de Parklife); “The Universal”, “Charmless Man” y “Country House” (de The Great Escape); “Beetlebum”, “Song 2” y “On Your Own” (de Blur); “Coffee & TV”, “No Distance Left to Run” y “Tender” (de 13)- más un nuevo tema compuesto para la ocasión. “Music Is My Radar“,  que así se tituló la canción, fue un nuevo giro de tuerca de Damon y compañía. De marcado tono experimental y electrónico, fue lanzado como single sin ninguna repercusión, si bien sirvió de apoyo para un álbum recopilatorio que alcanzó el puesto número 3 en las listas de ventas.

A finales de 2000, Blur no parecía ser una prioridad para ninguno de los miembros del grupo y todos parecían estar más ocupados en sus proyectos personales. Es en este escenario cuando Damon decide centrarse en un antiguo proyecto que había creado junto su amigo el dibujante de comics Jamie Hewlett. Un proyecto consistente en una banda virtual que parodiara lo “insustancial que resultaba  toda esa mierda prefabricada que estábamos viendo en la MTV”. Jaime se encargaría del arte gráfico y Damon de la música. El grupo se llamaría Gorillaz y estaría liderado por 2D (encarnación virtual del propio Albarn) y  Murdoc (Jamie Hewlet) y secundados por Noodle y Russel, interpretados en esta primera versión de la banda por Miho Hatori y Russel Hobbs respectivamente. Gorillaz no era un divertimento para Damon, era una alternativa a Blur, pero eso es otra historia.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán, 4 de enero de 2014.

BLUR. Capítulo 5 (1996-1997). El disco Fénix: “Blur”.

Tras ser ampliamente derrotados por Oasis en las listas de ventas de LP’s y fracasar en su segundo intento de abordar el mercado norteamericano, el grupo entró en un estado de melancolía que les hizo revivir algunos de los momentos previos al lanzamiento de “Modern Life Is Rubbish”. En aquel entonces, 1992-1993,  unos jóvenes shoegazers decidieron que había que volver al pop británico de siempre y lanzaron un fantástico álbum que iba en contra-dirección a toda la hornada de bandas grunge que surgieron a las faldas de Nirvana. Sí, fueron los mismos jóvenes que, un año después pusieron de moda el pop inglés en toda Europa con el nunca suficientemente elogiado “Parklife”.

Sin embargo, en 1996, incluso después de editar un muy buen disco como “The Great Escape” (elogiadísimo por la critica en su momento), eran el grupo menos cool de Inglaterra. La maniquea prensa británica necesitaba vencedores y vencidos, estaba claro que Oasis eran los vencedores (“Morning Glory” vendió 25 millones de álbumes en todo el mundo), por lo que Blur debían ser necesariamente los vencidos. No sólo eso, sus rivales en la absurda “batalla del Britpop” eran proclamados máximos exponentes de la música británica de los 90…, el puesto al que Blur habían aspirado y el que creían merecer.

Por si fuera poco, Damon Albarn, líder y principal motor creativo del grupo pasaba por un mal momento en su tormentosa relación amorosa con  Justine Frischmann, partidaria de un tipo de relación liberal que él nunca llevó bien. La relación de Damon y Justine estaba en punto muerto, él quería tener hijos y ella no quería dejar su carrera de estrella del pop con Elastica. Albarn no asumió la situación y empezó a consumir drogas y alcohol de forma desmesurada.

La relación entre los miembros del grupo también se estaba viendo afectada. Graham ya no escondía sus recelos hacia la forma de vida propia de un playboy del pop de Alex y hacia el absoluto control artístico de Damon sobre el grupo. Su relación personal se había enfriado mucho y artísticamente también estaban empezando a distanciarse.  Coxon, aburrido del pop británico, ya se había dedicado durante la grabación de “The Great Escape” a escuchar a Pavement y sus intereses artísticos se acercaban mucho más el indie lo-fi americano. Poco a poco Albarn fue empapándose de los nuevos gustos de su compañero Graham. Empezó escuchando a Beck y luego siguió con Pavement e incluso los Beastie Boys, grupos que nunca le habían interesado.

El caso es que, como iba diciendo, las cosas no iban bien: Damon era vilipendiado en la prensa musical, su relación con Graham Coxon era muy fría y su amorío con Justine  muy problemático. Parecía que todo estaba a punto de explotar. Incluso el NME extendió en febrero de 1996 el rumor de que la banda estaba a punto de separarse tras que no aparecieran en su concierto en el festival de San Remo.

En un intento de superar sus problemas, Damon decidió “fugarse” a Islandia con Justine e intentar arreglar su relación. Justine recuerda, “Un día se levantó, dijo que había estado soñando con la tundra barrida por el viento y soltó: ‘Debo irme a Islandia’. Fue un auténtico punto de inflexión  para él. Me sorprendió porque no nos gustaba el frío y, de hecho, habíamos hablado de comprar algo en España…, pero pensé que merecía la pena intentarlo”.

Justine fue con Damon y, tras un tiempo, volvieron a Inglaterra. Damon volvió muchas veces a la fría isla. Según Alex James, “allí conoció a una chica y empezó algo con ella”. Sea como fuere, Albarn encontró en Islandia la paz que no tenía en Inglaterra y propuso al grupo que fueran con él. Inglaterra ya nos le quería y era momento de poner distancia, y no sólo en lo geográfico.En un ambiente más relajado, el grupo volvió a estrechar lazos . Graham consiguió dejar la bebida y recuperó su ilusión por la música al poder participar mucho más activamente en la creación…, volvía a sentirse importante. Coxon le descubrió a Damon a Sonic Youth, Throwing Muses, e incluso estuvieron escuchando cosas de  Nirvana. Albarn, auténtica esponja para esto de la música, no tardó en incorporar las influencias de estos nuevos sonidos a sus  composiciones.

Blur entró al estudio de grabación en Junio de 1996. En primera instancia sorprende la elección de Stephen Street nuevamente como productor. Teniendo en cuenta el interés de la banda por cambiar su clásico sonido, no deja de ser extraño que se decantaran por el artífice del característico sonido british de sus anteriores trabajos. Pero Stephen Street era algo así como “el quinto Blur”, algo más que un productor sólo a nivel profesional. Tras unas primeras sesiones en los estudios Mayfair de Londres la banda se trasladó a Islandia para continuar con la grabación del álbum.

Aparte del cambio de estilo, Blur cambió su dinámica de trabajo. Habituados a llegar al estudio con las canciones estudiadas y aprendidas al milímetro, pasaron a un estilo más libre e improvisado en el que tocaban juntos durante horas y se quedaban con los mejores momentos. “Nunca habíamos hecho jam sessions hasta entonces. Éramos muy de laboratorio. Aquí nos liberamos  expresando lo que sentíamos en el momento y luego editándolo. Fue realmente excitante”, recordaba Coxon años después. Querían realizar un disco más puro y ausente de grandes arreglos orquestales y posproducciones, “Queríamos purificar nuestro sonido y no tener nada en el disco que no estuviera tocado por nosotros”, afirmó el batería Dave Rowntree.

Los Blur de finales de 1996 empiezan a aparecer en publicaciones con ropas y estética americanizada. Esto hizo que, parte del público que generaron en Uk tras el éxito de “Parklife” (la parte “mod”), comenzase a mirarles con recelo.  Damon y Graham concedieron varias entrevistas en las que afirmaban que sus inquietudes musicales estaban cambiando y que empezaban a tener más en común con las nuevas bandas americanas que con la tradición inglesa. Todo este “cambio anunciado” creo cierto cosquilleo tanto en la prensa especializada como en los fans ante la anunciada edición del single de adelanto del que sería su quinto LP de estudio.

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Y, llegó el momento, en diciembre de 1996 se edita el single “Beetlebum” que alcanza fulminantemente el nº1, el segundo que conseguían tras “Country House”. Es posiblemente el tema más “beatle” que nunca han compuesto. Una preciosa canción que, aunque innovadora a nivel sonoro, entronca con el mejor pop universal (ya no tan británico). Un verdadero temazo que aúpa a Blur otra vez a lo más alto. Las publicaciones especializadas emiten críticas muy favorables (Melody Maker sale con un “beetlemania” en portada jugando con la histórica “beAtlemanía”)

En muchos sentidos eran un grupo nuevo, el propio Stephen Street, su productor de siempre declaró: “Eran muy distintos y el ambiente en el estudio era completamente diferente, habían decidido que las presiones comerciales por escribir hits eran cosas del pasado. La atmósfera era genial, no trataban de competir con nadie, sólo querían un gran álbum para mantener al grupo unido”.  No es de extrañar que este álbum pueda considerarse un rebautismo del grupo y, por lo tanto, su título no podía ser otro que “Blur”…

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01. Beetlebum
02. Song 2
03. Country Sad Ballad Man
04. M.O.R.
05. On Your Own
06. Theme From Retro
07. You’re So Great
08. Death Of A Party
09. Chinese Bombs
10. I’m Just A Killer For Your Love
11. Look Inside America
12. Strange News From Another Star
13. Movin’ On
14. Essex Dogs

Casi todas las bandas que duran un cierto tiempo, alcanzan un momento en que tienen necesidad de cambiar. Es una necesidad que está al margen de haber tenido éxito o no, la música es arte y las inquietudes artísticas son cambiantes por definición. No obstante, algunos grupos dan un paso más, y no sólo cambian de estilo, sino que se reinventan, cambian la concepción de sí mismos. Lo hicieron los Beatles con “The Beatles”, o  de forma más reciente,  Metallica con sus “Load”. Esto es este “Blur”, editado en febrero de 1997, una reinvención de la banda que encabezó el resurgir del pop británico en los años 90 y que, tras ser derrotados comercialmente en una mediática confrontación con Oasis, decidió explorar nuevas vías artísticas. “Con “Blur” Blur pretende reinventarse al igual que “The Beatles” (conocido como “álbum blanco”) renovó a The Beatles” publica el Melody Maker…
De nuevo producido por el inefable Stephen Street, el álbum estuvo a punto de titularse “Five”, pero “Blur” acabó considerándose más apropiado por el significado de “nuevo bautismo” que transmitía. Es exactamente lo mismo que hicieron los Beatles con “The Beatles” (el famoso álbum blanco). Blur, en la cumbre del éxito, había decidido cambiar, arriesgar en definitiva.  Rowntree dijo, “creo que esta es la música que siempre hemos querido hacer pero que, por unas cosas o por otras, no habíamos hecho”. Mucho riesgo, tanto, que los ejecutivos de Food Records hicieron lo posible por convencer al grupo para que rehicieran el disco…, pero ya no había marcha atrás.

No obstante, si bien las nuevas influencias provenían fundamentalmente del indie americano, éstas se quedan sobre todo en la superficie y afectan más que nada al tipo de producción y  las referencias a los clásicos británicos siguen muy presentes en las melodías de Albarn. De hecho, quizás es el álbum con influencias Beatles más claras, y aparece muy destacada la nueva y poderosa influencia de David Bowie. Con todo, la americanización del sonido es clara y Graham Coxon tiene mucho que ver en ello. En una banda dominada hasta la fecha con mano férrea por Albarn, el guitarrista se había limitado a ejercer de (brillantísimo) arreglista y en este “Blur”, aunque Damon compone todas las canciones del álbum salvo una, la influencia de las ideas de Graham es mucho más notable. El batería Dave Rowntree reconoció que “habíamos tenido a Graham contenido, fue aquí cuando decidimos entre todos darle mucha más cancha”.

El cambio de sonido es claro, mucho más emocional, pero el cambio más importante es a nivel lírico. Lejos queda ya ese estilo de retratista de la cotidianidad británica tan raydaviesiano de sus tres últimos trabajos. Las letras eran distintas. Damon dejaba de describir/caricaturizar la sociedad británica para empezar a escribir sobre sus sentimientos. Albarn empieza a escribir letras mucho más personales y a cantarlas de forma mucho más íntima y cercana.

El disco fue recibido con alborozo por la crítica, Allmusic lo describió como una “lógica progresión que exalta el rico eclecticismo del grupo y su excelente sentido de la composición musical”, mientras Rolling Stone afirmaba que “lo que hace a Blur tan grande es su profunda comprensión del estilo y género. No se han caído de la cama y se han puesto a imitar sonidos indies americanos sino que éste es un disco que comprende el actual rock americano de forma tan convincente e inteligente como Parklife recopiló las últimas décadas de rock británico”. La crítica fue unánime en reconocer los indudables méritos de un disco que, además, también contó con el favor del público británico alcanzando el número 1 en las listas de ventas.

La forma de arrancar del disco es inmejorable, “Beetlebum“, es una canción redonda, perfecta. Innova y recoge del pasado a partes iguales. Uno de mis temas de cabecera. Un lustroso Nº1 en Inglaterra en el que Damon se muestra desnudo, despojado de todo artificio hablando de su complicada relación con su novia Justine  y con la adicción de ésta a la heroina en un momento en que él, además, también tenía problemas con la cocaína. Musicalmente es algo así como si Pavement hubiera sido invitado a una sesión de grabación de los Beatles de 1968 (Allmusic afirmó que “la canción recorre el Álbum Blanco de los Beatles en 5 minutos”). Una canción 10. Las caras B del single fueron también fantásticas, desde la excelente miniatura “Woodpigeon Song” a la davidbowieana “All Your Life“.

Pero si el principio es bueno, la segunda canción, que además de titularse “Song 2“, dura 2 minutos y 2 segundos exactos y fue el segundo single del disco, es una canción para la historia y el tema por el que probablemente siempre serán recordados. Dos minutos de descarga intensa de adrenalina liderados por los míticos y antológicos Whooo Oooh de Damon. Si alguno de vosotros, como yo, ha vivido algo de la noche de los 90 sabe lo que era que en un local pusieran esta canción (sí, hace unos años, en los bares ponían algo más que mierda). La batería de Dave, el antológico riff de acordes de Graham, la perfecta voz de Damon, el potente bajo de Alex, su excelente videoclip (muy similar al de “Popscene” por cierto)… Todo es perfecto. Coxon reveló que le apetecía hacer “música menos dulce, algo que realmente asuste a la gente”…, nunca estuvieron tan cerca de conseguirlo que con esta canción que fue editada como single y ¡¡¡al fin!!!, les permitió triunfar en los States con un meritorio número 6. Parte de la crítica la concibió como una parodia del grunge, sea como fuere es un temazo que en Inglaterra alcanzó el número 2 y aún hoy es recordada como una de las mejores canciones del final del siglo XX.

¡Menudo arranque de disco!, “Country Sad Ballad Man” relaja los ánimos. Aquí sí que se notan, y mucho, las nuevas influencias. Pavement está muy presente, y también Beck. Su buena melodía quasi-folk, las excelentes guitarras de Graham (hay que darle mucho mérito a él en el resultado final de la canción) y el curioso tratamiento para la voz -a través de un amplificador de guitarra- realzan mucho una canción más que interesante a pesar de que, en mi opinión, es un poco más larga de lo que debiera.

Ya hemos comentado que la influencia de David Bowie se había dejado notar en varias canciones de “The Great Escape” y en algunas caras B de singles, pues bien en “M.O.R.” la influencia, el homenaje y el plagio juegan juntos al corro de la patata con el “Boys Keep Swinging” en medio del círculo…, tanto que tanto Bowie como su productor Brian Eno tuvieron que acabar siendo acreditados en la canción. Tuvo un éxito considerable como single (nº15) pero, en mi opinión es de lo peor del disco y su excelente cara B “Swallows in the Heatwave” (Beck puro) la supera con creces.

Tampoco es santo de mi devoción el siguiente corte “On Your Own“, quizás la canción más americana del álbum. No obstante el público no coincidió conmigo y tuvo bastante éxito llegando a alcanzar un número 5. Entre la crítica anglofila más dura se oyó decir que parecían unos “Beastie Boys pijos” y no creo que fueran muy desencaminados del que no salvaría mucho más que algunos loops de Street y al excelente guitarra de Coxon. No obstante, también hubo críticos que la definieron como. La canción fue descrita como “una pieza de pop increíblemente pegadiza enriquecida con erupciones synth”. Gustos y colores.

Tras un par de baches que, sin ser malas canciones, se alejan mucho del nivelazo de las tres primeras, “Theme From Retro“, una maravilla instrumental escondida y lisérgica a más no poder, recupera el buen tono y nos prepara para la excelente “You’re So Great“. Es curioso que el gran impulsor del cambio sonoro de Blur y el guía en los para el grupo inexplorados caminos de los sonidos yanquis debute como compositor con el tema más pop del disco.  Compuesta e interpretada en solitario por Graham (voz y guitarras) podría ser un descarte de los Beatles. Simplemente genial. Es una melodía preciosa que quizás se ve empequeñecida por las limitaciones de Graham a la hora de cantar pero que no por ello pierde un ápice de encanto. Las guitarras, maravillosas, como es habitual.

El excelente nivel si mantiene en lo más alto con la sobresaliente “Death Of A Party“, una canción que ya estaba compuesta en la época de “Modern Life Is Rubbish”, se intentó recuperar para “The Great Escape” y que finalmente vio la luz en este “Blur”. De alguna forma sigue la senda marcada por “He Thought Of Cars” y, como aquella, disfruta de una soberbia y pesarosa ambientación de la que hay que dar gran parte de mérito a Stephen Street. Líricamente supone la frontera entre los “festivos Blur” y los “nuevos y reflexivos Blur” y musicalmente vuelve a ser una rendición ante David Bowie por parte de Damon. Uno de los mejores momentos del álbum. Una maravilla.

Chinese Bombs” es una nueva incursión por parte del grupo en los sonidos punk. Quizás a excepción de “Leisure” todos los discos de la banda han tenido una o varias concesiones a un género tan genuinamente británico. De nuevo una anfetamínica guitarra de Graham sirve de base para un potente tema en el que las estrofas están mucho más inspiradas que el estribillo. Buen y brevísimo tema que vuelve a demostrar que los de Colchester dominan el género.

I’m Just a Killer For Your Love” es, posiblemente, el tema más americano del disco. Con un riff que es lo más cercano al rock que ha hecho Blur en toda su carrera y que supone una gran intro para un tema especialmente instrumental en el que Damon recita una monótona melodía sobre un amplio manto de efectos. Resulta curiosa, pero poco más, demuestra buenas ideas pero renuncia completamente a la melodía, cosa que no hace la fantástica “Look Inside America“, sin duda el tema que más recuerda a los Blur de antes de 1997. Un fantástico tema pop con una fabulosa melodía, bonitas armonías y unas soberbias guitarra. Es, además, una de las canciones en las que más brilla el bajo de Alex James, quizás el más sacrificado por el cambio estilístico del grupo, y es que sus habitualmente imaginativas  y complejas líneas de bajo no casaban con el sonido lo-fi pretendido por el grupo con este “Blur”. De alguna forma es la compensación a “Magic America”, editada en “Parklife” tres años antes, en la que criticaban con ironía el estilo de vida americano.

Y llegamos a otro de los puntos álgidos del disco, “Strange News From Another Star“, si nos dijeran que es una canción del Bowie de la época de “Space Odity” o “The Man Who Sold The World” nos lo creeríamos. Muy buena canción, con Damon realizando una de sus interpretaciones vocales más convincentes y dejándonos absoluta y deliciosamente relajados para afrontar la recta final del disco… Y empezamos con “Movin’ On” en la que volvemos a encontrar a un grupo mucho más dinámico con un acelerado tema construido en torno a un buen estribillo, y en el que vuelve a destacar el bajo de James . Buen corte que, además, resultaba especialmente disfrutable en directo.

El final del disco, “Essex Dogs“, tiene un marcado espíritu experimental y se basa en un poema de Damon narrado sobre una compleja telaraña de bizarros efectos. El propio Graham reconoció “sé que resulta difícil de escuchar, pero nos apetecía hacer algo así”. Es un tema olvidable, si bien resulta extrañamente apropiado como remate al conjunto. Una especie de amarga guinda para este pastel de “nuevos Blur”, menos joviales, menos divertidos, menos pegadizos…, pero igualmente brillantes. Un grandísimo disco.

La crítica americana, como había hecho la inglesa, reaccionó muy bien al disco y la respuesta del público yanqui fue la mejor que un disco del grupo había consguido. El éxito de “Song 2” permitió a Blur triunfar al fin en una tierra que les había resultado absolutamente hostil hasta la fecha. En Inglaterra alcanzó, como hemos comentado, el número 1 en febrero de 1997 si bien bajó pronto puestos en las listas, su arriesgada reinvención atrajo a nuevos fans si bien no tuvo una cálida acogida entre la audiencia clásica del grupo que no aceptó su metamorfosis. En muchos sentidos fue el punto final del Britpop, un movimiento musical para el que Blur puso las bases con “Modern Life Is Rubbish”, elevó a la categoría de arte con “Parklife” y con el que hizo negocio con “The Great Escape”…, pero… ¿qué fue de los grandes rivales en la batalla del Britpop? Oasis lanzó su tercer disco, “Be Here Now” en agosto del mismo año y, aunque tuvo un gran éxito comercial inicial arrastrado por la inercia de “Morning Glory”, acabó siendo  masacrado por la crítica (incluso el propio Noel Gallaguer lo define como “una puta mierda”) y marcó el inicio de una cuesta abajo artística de la que los de Manchester jamás se recuperarían.

Blur salió de gira mundial durante la mayor parte de 1997 y Justine, la novia de Damon se quedó en casa. La otrora líder de Elastica seguía sin poder vencer su adicción a la heroína y esto le estaba ocasionando serios problemas profesionales y afectivos. Con Albarn ausente, decidió retomar su antigua relación con uno de los archi-enemigos de Damon: el cantante de Suede, Brett Anderson. Recordemos que la enemistad de Anderson y Albarn data de principios de los 90 cuando ambos pelearon por ser la nueva sensación británica del pop y por el corazón de la Frischmann. Damon supo de la restauración de los lazos entre su novia y su rival cuando supo que Justine había compartido escenario con Anderson en el festival de Reading, si bien, no le dio demasiada importancia por el momento. De hecho, Albarn parecía estar empezando algo con una chica islandesa.

Cuando Blur volvió de gira, Damon y Justine decidieron darse una nueva oportunidad, más por él que por ella. “Lo nuestro ya estaba acabado. Yo le decía que se fuera y él me decía que  me calmara y que me tumbara, que todo se arreglaría… Él quería niños y yo no iba a dárselos… Nos costó demasiado romper…”, recuerda Justine. Finalmente, en la primavera de 1998, decidieron separarse, “ya ni dormíamos en la misma cama”.

Albarn quedó muy tocado por la ruptura y, no sintiéndose capaz de vivir solo, acabó en la casa de su amigo Jamie Hewlett, un reputado dibujante de cómics (popular por la creación de Tank Girl) al que conoció en 1990 merced a un encuentro con Graham, gran fan del trabajo de Hewlett. El dibujante también acababa de romper con su novia, Jane Olliver (que previamente había tenido una relación con Graham Coxon) y tamnbién necesitaba un hombro sobre el que llorar… Así que ambos compartieron un piso de solteros en Westbourne Grove en Londres.

Un día estaban viendo la MTV y tuvieron una extraña idea, ¿qué tal si hacemos una banda virtual de dibujos animados?, “todo surgió”, explica Hewlett, “al darnos cuenta de lo insustancial que era lo que estábamos viendo en la MTV, era como una parodia de toda esa mierda”. Así que se pusieron a pensar en el concepto y , rápido, surgió un nombre: “Gorillaz”

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 28 de diciembre de 2013

BLUR. Capítulo 1 (1968-1992). Los Orígenes. “Leisure”

Damon Albarn nació el 23 de Marzo de 1968 en el este de Londres. Recibió influencias musicales de su padre -que fue miembro de un grupo de los 60- desde muy pequeño. Sus padres, hippies convencidos, tuvieron una gran influencia en el amor del pequeño Damon por el arte en general. Cuando tenía 6 años se trasladaron a Essex y, en 1979, empezó a asistir a la Stanway Comprehensive School, donde no encajó muy bien. Al estar más interesado en la música que en la chicas, los compañeros de clase le apodaron “gay-boy” y se convirtió en un muchacho solitario e introvertido.

No era popular en la escuela y no tenía amigos hasta que, en torno a 1982, conoció a un joven llamado Graham Coxon.  Graham era un año y 10 días más joven que Damon, pero también era un gran aficionado a la música merced a la influencia de su padre, un militar saxofonista, cuya profesión obligó a su hijo a tener una infancia nómada. El joven Coxon era tan reservado como Damon, por lo que conectaron de inmediato.  A ambos les gustaba la música pop, especialmente los clásicos The Beatles, The Kinks y The Who, así como The Jam, Madness y XTC. No obstante, en 1987 se separaron cuando Albarn se mudó a Londres.

Los caminos de Damon y Graham no tardarían demasiado en volver a cruzarse, ya que este último se trasladó también a Londres  tras matricularse en un curso de francés en el Goldsmiths College. Era cuestión de tiempo que formaran una banda, y así lo hicieron en 1988 junto al bajista  Eddie Deedigan y el baterista heavy-metal Tom Aitkenhead. Pero el proyecto Circus  duró poco y, tras grabar algunas maquetas con temas como “Put Me To Bed” o “Hippy Children”  tanto Deedigan como Aitkenhead dejaron  el grupo.  Fue Coxon quien encontró a los nuevos miembros: el bajista Alex James (21-11-1968), al que conocía del Goldsmith College, y el baterista Dave Rowntree (8-5-1964) con quien trabó amistad en Colchester, donde su padre estuvo destinado por un tiempo.

El nuevo grupo se llamó Seymour, tomando el nombre de la novela de Salinger “Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción” (1963), y comenzaron a dar conciertos en el verano de 1989. La “buena pinta” del grupo y su buen hacer sobre el escenario, hicieron que un cazatalentos de la compañía independiente Food Records se fijara en ellos.  Andy Ross, que así se llamaba el tipo de Food, les aconsejó que cambiaran inmediatamente de nombre. Tras barajar nombres como The Shining Path, Sub, Whirlpool o Sentisise, Damon, Graham, Alex y Dave firmaron con Food Records como… Blur… Estamos en 1990.

Tras realizar algunos conciertos como teloneros de The Cramps , en octubre de 1990, Blur edita su primer single: “She’s So High“. Se trataba de una competente canción -escrita por Damon y Graham- de pop psicodélico muy al estilo de los sonidos imperantes en una Inglaterra que, a finales de los 80 y principios de los 90, aún vivía de las rentas de la exquisita resaca provocada por el incomparable disco de debut de los Stone Roses. La canción alcanzó un meritorio número 48 en las listas de singles y el NME lo consideró “Single de la Semana”.

La popularidad del grupo crecía como la espuma: eran guapos, tenían buen rollo y encima estaban a la moda… ¿Cómo iba la discográfica a desaprovechar semejante filón?, así que, metieron al cuarteto en el estudio para que grabaran cuanto antes su segundo single. La fantástica “There’s No Other Way“, un nuevo tema de Damon y Graham, alcanzó el número 8 en las listas a principios de 1991. La gran guitarra de Graham, las enrevesadas líneas de bajo de Alex, el ritmo baggy de Dave heredero del sonido Madchester y la perezosa voz de Damon se encargan de dar forma a otro buen corte de pop psicodélico que catapultó definitivamente al grupo a la fama.

Blur eran The New Big Thing en la industria del pop británico, aparecieron en TV, y comenzaron a alternar con la fauna del showbiz y a sentir la presión del negocio. De hecho, su tercer y forzado single, “Bang“, editado en julio de 1991, supuso un notable descenso en cuanto a calidad y popularidad respecto a sus predecesores a pesar de no ser, para nada, una mala canción. No obstante Food Records, su discográfica, tenía claro que era el momento de aprovechar la fama del grupo y editar un álbum.

“LEISURE” (1991)

1.She’s So High
2.Bang
3.Slow Down.
4.Repetition.
5.Bad Day.
6.Sing.
7.There’s No Other Way.
8.Fool.
9.Come Together.
10.High Cool.
11.Birthday.
12.Wear Me Down

El disco, producido por Stephen Street (tras su notable trabajo con The Smiths), Steve Lowell y Michael Thorne, se publicó el 27 de agosto de 1991 alcanzando un nº 7 en las listas británicas. El LP se vendió razonablemente bien arrastrado po el éxito de “There’s no other way” y de una excelente campaña de marketing basada en el atractivo físico  de Damon y Alex.

Partiendo de la base de que no estamos ante un gran álbum, el disco tiene perlas como “There’s no other way” o “Sing”. Es un trabajo definido por las modas del momento, lleno de ritmos baggy herencia directa de The Stone Roses, Happy Mondays o The Soup Dragons. El propio Damon Albarn, al recordar el álbum, afirma “no quiero ni acordarme de él”… No obstante, la crítica musical británica, deseosa de encumbrar nuevos ídolos, recibió bastante bien el disco.

Y eso que el disco arranca razonablemente bien, con los singles “She’s So High” y  “Bang“, pero enseguida comienza a perder enteros con temas  como la noisy “Slow Down“. “Repetition” resulta mucho más edificante, pero “Bad Day” vuelve a caer en esquemas que, a fuerza de repetirse, provocan el tedio.
Sólo cuando escuchamos “Sing” empezamos a vislumbrar un gran talento tras tanta medianía. Soberbia canción. Su monótona cadencia psicodélica te atrapa desde la primera escucha y pone a las claras que estos imberbes jovencitos tenían que decir algo en esto de la música. Y así llegamos a la excelsa “There’s No Other Way“, la canción que les dio la fama y uno de los únicos cortes de este álbum que han soportado el paso del tiempo.
Tras estos buenos momentos, porporcionados por dos muy buenas canciones, el álbum se sume en la más absoluta medianía y ya no vuelve a remontar el vuelo. “Fool” tiene un corte más clásico y supone un ligero soplo de aire fresco entre tanta sobredosis de sonido shoegaze…, pero tampoco es gran cosa. “Come Together“, “High Cool” y “Wear Me Down” repiten de forma cansina la fórmula y, sin ser ninguna de ellas malas canciones, poco aportan a una escena más que saturada de este tipo de propuestas. La oscura y notable “Birthday“, en cambio, supone un soplo de esperanza. Vendrán tiempo mejores.

El éxito les llegó demasiado pronto y Blur era una banda sin bagaje ni experiencia. No supieron asimilarlo y, a medida que sus giras de conciertos se multiplicaron, comenzaron a internarse en una peligrosa espiral de fiestas y alcohol. “Solía ir a montones de fiestas y cuando llegaba allí Graham estaba en el suelo como un felpudo” dice Damon recordando esa época; “Solíamos beber mucho. Yo tenía una botella de vino debajo de la silla en la que estaba mi amplificador y tomaba un trago al pasar por allí” reconoce Graham.

Económicamente, el “negocio Blur” no iba bien. El tirón inicial del grupo se estaba diluyendo y a principio de 1992 tenían un agujero de unas 60.000 libras esterlinas. Era necesario volver al candelero y Food les pidió un nuevo single. En esos momentos, Graham y Damon, inquietos artísticamente, estaban en plena metamorfosis y se sentían muy lejos de los sonidos shoegaze que habían caracterizado, apenas unos meses antes, sus primeros singles. De esta forma, en Marzo de 1992, Blur publica el single “Popscene” que, a pesar de ser un importante avance en el sonido del grupo (más cercano al punk que al rancio pop psicodélico de “Leisure”) y es una excelente composición, no tuvo ninguna repercusión comercial. La crítica sí reconoció los méritos del nuevo single del grupo y habló de “un torrente de guitarras punk,  ganchos pop de los 60, estridentes cuernos ingleses, furia controlada, y humor posmoderno”. En un sentido creativo, el single fue un punto de inflexión para la banda musical, “Fue un gran cambio, un disco muy, muy Inglés”, dijo Albarn, pero su fracaso comercial (número 32) hizo que los directivos de Food empezaran a preocuparse… No obstante, tal y como estaba programado, la banda comenzó una gira norteamericana.

La gira de dos meses en territorio yanqui fue enormemente frustrante para la banda. El éxito de sus conciertos era más que discutible y las múltiples juergas empezaban a hacer mella es su estado físico. A esto había que añadir un creciente sentimiento de nostalgia.“Empezaba a echar de menos cosas muy sencillas…, me perdí todo lo relacionado con Inglaterra, así que empecé a escribir canciones que me recordaban a mi tierra”, declaraba Damon. Esto acabó desencadenando un proceso de “britanización” del grupo que desarrollaría y mucho en los meses siguientes.

Pero lo que se encontraron a su regreso al Reino Unido es que ya no eran el grupo de moda, les habían comido la tostada…, y lo que más les dolía era saber quiénes eran los nuevos ídolos de la escena.  Durante los primeros “bolos” de Blur, un joven llamado Bernard Butler era el ayudante de Graham, su “pipa”. No obstante Bernad, que era un competente guitarrista y que intentaba aprender todo lo que podía de Coxon,  tenía su propia banda  junto a Brett Anderson (voz), Justine Frischmann (teclados y novia de Anderson) , Mat Osman (bajo) y Simon Gilbert (batería) . Esa banda era Suede.

Los medios británicos estaban deseosos de contrarrestar el estallido del  grunge. Todas las miradas se dirigieron hacia el rock alternativo y el indie rock que se estaba haciendo en Norteamérica y  las listas de éxitos se llenaron de grupos americanos.  Los jóvenes ingleses mostraban más interés en lo que se hacía al otro lado del Atlántico y eso era una afrenta para la industria musical británica, acostumbrada a llevar la batuta en las nuevas tendencias del pop y el rock. Así que, con los Stone Roses en un misterioso retiro, la prensa musical se lanzó a buscar a un grupo que hiciera frente a la amenaza yanqui. De esta forma, cuando Suede publicaron su primer single en mayo de 1992, la crítica se rindió a sus pies. “The Drowners”,  que era el título del single,  era una canción estupenda y Suede se convirtió en la gran esperanza del pop británico.

Esto cabreaba a Blur… Su ex-ayudante tenía más éxito que ellos. Además, Brett Anderson (cantante de Suede) se lo restregaba por la cara. ¿La razón para este “mal rollo”?, sencilla, Justine Frichmann (que había abandonado la banda para fundar Elastica), la que era novia de Anderson, estaba liada con Damon. No obstante el peor momento para Blur llegó cuando ambos grupo compartieron escenario. Suede realizó una estupenda actuación y Blur, borrachos como cubas, hicieron el más absoluto ridículo.

A pesar de la malas críticas hicieron una pequeña gira. Era el comienzo de los desastrosos doce  meses siguientes. “Popscene” no obtuvo el reconocimiento que ellos esperaban y los conciertos tampoco. En cambio Suede, sus rivales, estaban en lo más alto. Sus singles eran todo un pelotazo y su primer álbum (homónimo), que se publicaría en 1993 fue un rotundo nº1.

Se hundieron; empezaron a beber exageradamente antes de los conciertos y, como se puede imaginar, sus actuaciones eran una verdadera basura. Graham y Alex eran recogidos cada noche por las asistencias y Damon estaba absolutamente deprimido y con el talento agotado. Durante meses no hicieron nada nuevo y Food, su compañía discográfica, fue clara al respecto; si en un mes no entregaban nuevo material serían despedidos.

Ante ese ultimátum, ellos mismos crearon la primera y única regla del grupo: no beber antes de los conciertos. Entonces comenzaron a escribir canciones de nuevo y decidieron que la dirección del grupo debía seguir la línea de exaltación de lo británico que habían comenzado con “Popscene”. La idea era celebrar su herencia británica y convertirse en los paladines en la lucha contra la invasión musical estadounidense. Damon le presentó a los directivos de Food, fotografías con la nueva imagen del grupo bajo el título de “British Image 1”, una reinvención y puesta al día de la estética mod. En las mismas reuniones, Albarn presentó parte del nuevo material y solicitó al genial líder de los fantásticos XTC, Andy Partridge, como productor. David Balfe, presidente de Food, no quedó muy convencido, pero decidió dar su visto bueno al proyecto.

Por su parte, el grupo no tardó en decidir el título de lo que sería su segundo disco:”Modern Life Is Rubbish”, la vida moderna es basura. Pero eso es otra historia.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 30 de Noviembre de 2013