Elliott Smith. Capítulo VII (2004-Actualidad) Epílogo

A los pocos días de que corriera la noticia de la traumática muerte de Elliott, la pared exterior del estudio Solutions Audio (4334 Sunset Boulevard, Los Ángeles), que otrora sirviera de fondo a la portada de “Figure 8”, se llenó de fotos, ramos de flores y las preceptivas velas en homenaje al héroe caído. Los fans se apresuraron a escribir frases de sus canciones y a depositar botellas de alcohol vacías…, como las que tantas veces habían acompañado las madrugadas del artista desaparecido.

El dueño de Solutions decidió respetar  “monumento conmemorativo”, no como el que fuera  frontman de Pink Floyd, Roger Waters quien, intentando promocionar su inminente ‘The Wall Live Tour en 2010, encargó a unos graffiteros que pintaran sobre célebres murales la frase “Cada arma que se hace, cada buque de guerra que se lanza, cada cohete encendido, significa en el sentido final un hurto de los que tienen hambre y no se alimentan, los que tienen frío y no se arropan”, de  Eisenhower .

Ante el revuelo provocado entre los fans, Waters no tardó en pedir disculpas (“No quería faltar el respeto a los fans de Elliot Smith y he pedido a mi equipo que retiren la obra inmediatamente (…) Quiero hacer público que no teníamos ninguna intención de ofender o cubrir algo tan bonito”). El muro fue restaurado en 2011 y sigue siendo visitado por miles de fans al año.

Las reacciones a la muerte de Elliott no se hicieron esperar, su amigo Mark Flannigan, dueño de uno de los locales de Hollywood en los que Smith solía actuar dijo: “No creo que Elliott se suicidara. Cualquiera pudo haberlo matado, se juntaba con gente muy chunga del mundo de las drogas…”. El director del documental sobre Smith Strange Parallel, Steve Hanft,  afirmó: “Estaba completamente limpio. Su muerte no tuvo que ver con las drogas, no sé qué paso pero él no era un estúpido yonki”.

Las teorías conspiratorias sobre su muerte se extendieron por los foros de internet como la pólvora. Especialmente cuando la autopsia reveló que no había restos de alcohol ni de drogas en el cuerpo del músico, si bien si mostraba haber consumido antidepresivos y ansiolíticos. El informe final policial rezó: “Sus antecedentes depresivos son compatibles con la teoría del suicidio, y la localización y dirección de las heridas cuadran con el auto-apuñalamiento, sin embargo, hay aspectos que son atípicos del suicidio y permiten pensar en el homicidio: Smith muestra dos heridas de cuchillo, ambas atravesaron su pecho y una perforó su corazón. Eso es lógico, una fue tentativa y con la segunda acertó…, sin embargo sorprende la no existencia de ”heridas de vacilación’’- los cortes tentativos que en lógica se produciría alguien que se quitara la vida de esta manera- y la presencia de cortes en ambas manos y bajo su brazo derecho, que parecen heridas de defensa”.

Aunque su novia, Jennifer Chiba declaró haber encontrado una nota que decía “Lo siento mucho – Amor, Elliott. Dios me perdone” escrita en un post-it, el informe policial concluye diciendo que  “la muerte parece un suicidio pero el asesinato no puede descartarse”. Chiba declinó conceder cualquier tipo de entrevista sobre la muerte de Elliott salvo un comunicado a la MTV en el que decía: “No tengo dudas sobre lo que pasó. No tengo nada que esconder. Si soy sospechosa de algo, me habrían detenido. Yo, su hermana y sus padres sabemos lo que ocurrió. Estoy tranquila”. Sin embargo, cinco días después, Conrad Rippy, el abogado de la familia Smith negó las palabras de Chiba: “tras conocer el informe policial, ni la familia de Elliott ni nadie más puede decir que sabe la verdad”. El caso ha quedado en suspenso desde entonces.

Los conciertos de homenaje se sucedieron en varias ciudades de Estados Unidos e Inglaterra y varios artistas le han dedicado, desde su muerte, canciones-tributo: Rilo Kiley (“Ripchord“), Blazing Scapelands (“Elliott, you’re alive!“), Mary Lorson (“Lonely Boy” ),  o la fantástica “Late” de Ben Folds. Otros, como Beck, incluyeron canciones de Elliott en su repertorio a modo de homenaje (“Clementine“, “Alameda“, “Ballad Of Big Nothing“). También se editaron varios discos de homenaje.

No obstante, nada pudo llenar el vacío que la desaparición de Elliott dejó entre sus fans. Necesitábamos su música, sus letras, su voz… Por eso fue tan bien recibida, el 8 de mayo de 2007, la publicación de “New Moon“. Un doble álbum con 24 canciones que Elliott grabó entre 1994 y 1997, durante el periodo en el que colaboró con la discográfica independiente Kill Rock Stars  ya antes de fichar por la multinacional Dreamworks. Se trata de una recopilación de temas inéditos, demos, tomas alternativas y algunas canciones a medio terminar.

Es un disco fabuloso y, a pesar de no dejar de ser un álbum de rarezas, su nivel de calidad es estremecedor. De hecho debutó alcanzando la posición 24 de las listas americanas, vendiendo 24.000 copias en su primera semana. Compuesto es su totalidad por canciones del periodo en el que Elliott grabó “Elliott Smith” y “Either/Or”, se trata del segundo trabajo póstumo de su autor y arranca con “Angel In The Snow, un fabuloso descarte del segundo disco de Smith, “Elliott Smith”, que sorprende por su calidad y nos hace preguntarnos qué le hizo no incluirla en el disco. “Talking to Mary“, “High Times“,”Riot Coming“, “Georgia, Georgia“, “Whatever (Folk Song in C)” y “Big Decision” son otros inéditos de las sesiones de “Elliott Smith” y, aunque son buenas canciones, no mejoran a ninguna de las que finalmente conformaron el disco de 1995.

El otro gran bloque de grabaciones que aparecen en “New Moon” es el correspondiente a las sesiones para la grabación de “Either/Or”, el enorme álbum que Smith editó en 1997. Es difícil tocar algo en un disco tan absolutamente perfecto como “Either/Or”, y sólo asumiendo la extraordinaria calidad del mismo se entiende que canciones como “New Monkey“, la excelente “Looking Over My Shoulder“, “Going Nowhere“, “Placeholder“, “New Disaster“, “Seen How Things Are Hard“, “Fear City“, “Either/Or“, “Almost Over“,  o “First Timer“, quedasen fuera…., aunque, en este punto, declaro mi debilidad por “Go By” y “All Cleaned Out“, habría que haberles hecho sitio. Especialmente curiosa es la aparición de una hermosa canción titulada “Pretty Mary K“, que, a pesar de titularse igual que uno de los cortes contenidos en “Figure 8”, no tiene nada que ver.

El disco también contiene una estupenda versión del “Thirteen” de Big Star y una gloriosa versión preliminar en formato acústico de su celebérrima “Miss Misery“, lo más parecido que Elliott tuvo a un hit en toda su carrera. Incluso queda tiempo para que Smith recuerde a su antiguo grupo Heatmiser con “See You Later” (en una versión mucho más folkie que la original) y, con el mejor corte del disco, la extraordinaria “Half Right“, que si ya era un temazo en su versión original, en esta versión acústica resulta simplemente monumental.

A pesar de ser un disco de rarezas, el disco presenta una sorprendente coherencia interna y, no hubiera desentonado si hubiera sido editado entre “Elliott Smith” y “Either/Or”.  En una especie de suerte de Cid Campeador musical, Elliott Smith vuelve a editar otro estupendo -y van dos- álbum póstumo.

Pero en el showbiz, un músico no está oficialmente muerto hasta que se edita el consabido recopilatorio, y eso es lo que ocurrió en noviembre de 2010, siete años después de la muerte de Elliott. “An Introduction to… Elliott Smith  que, así se tituló, es una buena colección de canciones que lo sería mucho más de no haber sido tan escueta en la inclusión de temas correspondientes a la etapa Dreamworks de Smith. Desgraciadamente esto no se debió a motivos de celección artísticos sino a tema de derechos de edición. Así, la recopilación sólo incluye “Waltz#2” de “XO” y “Happiness” de “Figure 8”, haciendo que temas absolutamente sobresalientes como “Independence Day“, “Bled White“, “Bottle Up and Explode!“, “I Didn’t Understand” , “Son of Sam“, “Everything Means Nothing to Me“, “Stupidity Tries” o “Easy Way Out“, por citar algunos, quedasen fuera.

Por ello, el recopilatorio no es un buen reflejo de la carrera de Elliott y sí lo es del paso de Smith por Kill Rock Stars/Domino Records. El disco incluye “Last Call” del primer disco de Elliot “Roman Candle”, del que yo echo de menos “No Name#1” y “No Name#2“; del álbum “Elliott Smith” de 1995 incluye las fantásticas “The Biggest Lie“ y “Needle in The Hay”, pero deja fuera joyas como “Clementine“, “St. Ides Heaven“ o “The White Lady Loves You More“. “Either/Or” es sin duda el disco mejor representado con cinco temas: “Ballad Of Big Nothing”, “Pictures Of Me“, “Alameda“, “Between The Bars“, “Angeles”, todas extraordinarias…, pero, ¡¡¡por todos los demonios!!!, ¿cómo se puede dejar fuera “Say Yes“? “XO”, su primer y maravilloso disco en la multinacional “Dreamworks” es maltratado con la sola inclusión de  “Waltz#2“, como también le ocurre al no menos fantástico álbum “Figure 8”, del que sólo se incluye “Happiness“. Los dos discos póstumos de Elliott también están representados. De “From A Basement On A Hill”  se incluyen las enormes “Twilight” y “Pretty (Ugly Before)” y se excluyen maravillas como “Let’s Get Lost“, “A Fond Farewell”, “King’s Crossing”, “Shooting Star“ o “Memory Lane”. Por último añaden dos temas de su álbum de rarezas “New Moon”: “Angel In The Snow” y la versión acústica de “Miss Misery, que hace que el recopilatorio tampoco incluya tampoco la versión original de la canción, el mayor éxito de su autor.

Por todo esto, “An Introduction to… Elliott Smith fracasa en su intención de resumir la carrera de Elliott. Puede servir, como dice su título, de introducción  a su música, pero sus discos, si exceptuamos los dos primeros y quizás el oscuro (y fabuloso) “From A Basement On A Hill” son tan accesibles -o más- que este recopilatorio. No es difícil hacer un buen recopilatorio de Elliott Smith, entre otras cosas, porque toda su producción es sobresaliente, así que me atreveré a hacer mi selección. 30 canciones, un perfecto doble CD:

CD1

No Name#2“, “The Biggest Lie“, “Needle in The Hay”, “Clementine“, “St. Ides Heaven“, “The White Lady Loves You More“, “Ballad Of Big Nothing”, “Pictures Of Me“, “Alameda“, “Between The Bars“, “Angeles”, “Say Yes“, “Miss Missery“, “Waltz#2“, “Independence Day

CD 2

Bled White“, “Bottle Up and Explode!“, “I Didn’t Understand” , “Son of Sam“, “Happiness“, “Everything Means Nothing to Me“, “Stupidity Tries“, “Easy Way Out“, “Twilight”, “Pretty (Ugly Before)”, “Let’s Get Lost“, “A Fond Farewell”, “Shooting Star“, “Memory Lane” y “King’s Crossing

Elliott Smith es uno de los mejores creadores de canciones de la historia de la música, no me tiembla la voz al decirlo. Probablemente, de haber desarrollado su carrera en los años 70, hoy sería un mito. El Chico Triste ha sido capaz de tenerme horas con la mirada perdida y el alma encogida tarareando sus canciones, intentando disfrutar cada nota, sentir cada verso de sus prodigiosa poesía. “Depresiva” no es la palabra que yo usaría para describir mi música, pero sí hay algo de tristeza en ella. Tiene que haberla para que la felicidad en ella realmente importe.” Nadie mejor que él mismo podría definirlo. Es cierto que su música puede ser  triste, pero lo que es indudable es que es bella…, y me es difícil no sentir felicidad con tanta belleza delante.

Te echaremos de menos, Elliott

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 23 de junio de 2013

SMITH, Elliott: “”From a Basement on the Hill” (2003) (9,5/10)

  1. Coast to Coast
  2. Let’s Get Lost
  3. Pretty (Ugly Before)
  4. Don’t Go Down
  5. Strung Out Again
  6. A Fond Farewell
  7. King’s Crossing
  8. Ostrich & Chirping
  9. Twilight
  10. A Passing Feeling
  11. The Last Hour
  12. Shooting Star
  13. Memory Lane
  14. Little One
  15. A Distorted Reality is Now a Necessity to Be Free

Producido por Elliott Smith, Rob Schnapf y Joanna Bolme

Tras rechazar continuar trabajando con  Rob Schnapf, su productor de siempre, en un nuevo disco -proyecto que su discográfica Dreamworks le había propuesto-, en 2001 decidió empezar a grabar un nuevo álbum con Jon Brion como productor. Smith estaba decidido a grabar su obra maestra: quería hacer su “White Album”, compondría un disco doble exento de artificios y basado en la espontaneidad y la emotividad de la melodía. Sin embargo, Elliott estaba cada vez más enganchado  a las drogas y el alcohol y Brion se vio en la obligación de recriminarle lo que estaba haciendo con su vida generando importantes discusiones entre ambos. Dichas discusiones fueron en aumento hasta que un día y de repente, su amistad se rompió en mil pedazos.

Además de perder un amigo, Elliott decidió desechar todo lo que habían grabado hasta entonces, y decidió volver al estudio y  regrabar el disco. Pero Smith seguía en caída libre hasta que, en noviembre de 2002, ingresó en una clínica de rehabilitación de la que salió  completamente “limpio”. Elliott estaba saliendo definitivamente del túnel…, y había vuelto a retomar las sesiones de grabación con renovadas ilusiones…, hasta que llegó el 21 de octubre de 2003.  Según la versión de la novia de Elliott, Jennifer Chiba, ambos estuvieron discutiendo acaloradamente aquella noche en su casa. Harta de la discusión, Jennifer decidió encerrarse en el baño para darse una ducha y relajarse. Entonces, ocurrió. Chiba escuchó un desgarrador grito desde la habitación de al lado y, cuando salió, se encontró a Elliott de pie…, con un cuchillo de cocina clavado en el pecho. Siempre según su versión, Chiba arrancó el cuchillo del pecho de Smith y éste se desplomó. Ella llamó rápidamente al 911 (urgencias), pero Elliott murió poco después de llegar al hospital, a las 1:36 de la mañana. Tenía 34 años. En la habitación donde todo ocurrió se encontró una nota que decía “Lo siento mucho – Amor, Elliott. Dios me perdone”.

Nunca sabremos qué ocurrió realmente, pero lo único absolutamente seguro es que uno de los más grandes compositores de todos los tiempos se había ido para siempre. La mejor prueba de esto y la mejor forma de medir la enorme pérdida que supuso la desaparición de Elliott fue la edición de su disco póstumo “From a Basement on the Hill

From a Basement on the Hill“, fue editado en octubre de 2004, un año después de la muerte de Elliott. Rob Schnapf, productor de sus anteriores trabajos y la música y ex-novia de Smith, Joanna Bolme fueron solicitados por la familia de Elliott para que terminaran el álbum sobre el que estaba trabajando desde mediados de 2001 hasta en el momento de su muerte en otoño de 2003.

Elliott Smith quería editar un disco doble y, aunque no consiguió concluirlo antes de su muerte, sí tenía una treintena de canciones prácticamente terminadas que apenas se encontraban a falta de pequeños retoques en la mezcla final. No obstante, los deseos de Elliott no se respetaron y su compañía discográfica, Dreamworks, obligó al que el álbum no contuviera más de quince canciones. Dicha mutilación fue “aprovechada” por la familia para eliminar de la selección final de canciones aquellas que contuvieran los versos más polémicos, especialmente los relacionados de forma más explícita con las drogas, el suicidio y el abuso sexual. Con todo, a nivel lírico, es el disco más doloroso de la carrera de Smith, un auténtico museo del dolor con recurrentes alusiones a la droga, la depresión, el suicidio, la soledad y el desamor. No olvidemos que, entre 2001 y su ingreso en una clínica de desintoxicación a finales de 2002, Elliott Smith tocó fondo y la mayoría de las canciones aquí incluidas datan de ese periodo, así, este disco debía haber sido una especie de exorcismo de los demonios del de Portland, que quiso exponer sus demonios con la intención de marcar un punto final a una etapa que había decidido enterrar con el peso de estas hermosas canciones. Smith pasó los últimos tres meses de su vida totalmente sobrio, ajeno a todo tipo de drogas ilegales y alejado del alcohol que lo siguió por tantos años. Quería empezar una nueva vida.

No es extraño que, a pesar de la salvaje mutilación que sufrió el proyecto original de Elliott, este “From a Basement on the Hill” sea el trabajo más oscuro y personal de su autor. Su sonido, plagado de guitarras distorsionadas alternadas con íntimos temas acústicos, resulta el más saturado y  agresivamente emocional de su discografía. Es un disco extraordinariamente bueno que fue objeto de los más alagadores comentarios de la crítica especializada. Se habló de un disco “con una impresionante coherencia interna”, “un excelente catálogo de canciones de uno de los mejores compositores de esta generación”, “un disco épico y claustrofóbico…, pero maravilloso”.

“From a Basement on the Hill”, fue el mayor éxito comercial de la carrera de Elliott Smith, alcanzando el puesto número 19 en Estados Unidos y el 41 en el Reino Unido.

El álbum arranca con la caústica “Coast to Coast” y su pesado manto de guitarras. Fantástico y roquero tema con el que Elliott rompe con su clásico sonido en esta extraordinaria canción que contiene algunos versos de Nelson Gary, amigo del músico, al que Smith le pidió ayuda con la letra. Gran forma de empezar, pero aún mejor resulta “Let’s Get Lost“. “Tuve el verdadero amor, lo hice morir, la alejé, ella dijo ”por favor, quédate”.  Quemando todos los puentes que he cruzado para encontrar un hermoso lugar para perderme. Bueno, no sé a dónde iré ahora y realmente no me importa quién me siga allí”, canta Smith en esta hermosísima y triste canción que tendría su sitio, y con puesto de honor, en el White Album de los Beatles. Maravillosa.

Por si fuera poco con las dos primeras joyas, y aunque Elliott nunca la compuso para estar incluida en este disco, “Pretty (Ugly Before)” eleva más si cabe el nivel. Sigo diciendo que es una de las mejores canciones pop que nunca nadie haya escrito. Tan emotiva que es capaz, en sus cinco minutos de duración, de hacerte sonreír, llorar, reconciliarte con la vida y sufrir amargamente tus penas… Perfecta, de principio a fin. Es la canción por la que me enganché a Elliott Smith y sé que es ese tipo de canciones que me acompañará durante toda mi vida. Me es difícil no repetirla hasta la extenuación cada vez que la oigo.

Don’t Go Down“, nos devuelve al Elliott más noisy, pero sólo en cuanto a producción se refiere, ya que su estupenda melodía bebe de manantiales lennonianos. En “Strung Out Again“, otra preciosa canción con una opresiva atmósfera de guitarras premeditadamente pseudo-desafinadas, Elliott escribe una de sus más duras letras: “Sólo mirándote al espejo demuestras tu valentía, conozco mi lugar, odio mi cara y sé cómo empecé y cómo voy a terminar: enganchado otra vez”. Una canción aterradora y asombrosamente hermosa, probablemente escrita por Elliott en uno de sus momentos más bajos… y más inspirados.

Tras cinco canciones, ya podemos afirmar que este álbum póstumo no va a confirmar más que en octubre de 2003 se perdió a uno de los mejores escritores de canciones de todos los tiempos. Sensación ésta que “A Fond Farewell” no hace más que confirmar. Una sobresaliente canción en la que Elliott tiene un aterrador aunque esperanzador diálogo con sus demonios: “Papel de aluminio, el único dios al que quieres encontrar, un hombre moribundo en el salón…, esta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien. Él dijo: “sólo quiero bailar, pero el bien y el mal hacen una bonita pareja”, las venas llenas de tinta, vómitos en la cocina, con la conciencia perdida, esta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien. He visto que decidiste abandonarme y ahora, ahí estas, frío y cómodo…, es más fácil que intentar ser un ser humano, o estar siempre drogado, o suicidarte,  que es lo único que has intentado. Eta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien”. Sin aliento.

Tras la descarga emocional de”A Fond Farewell”, “King’s Crossing” termina de machacarnos, “No puedo estar más preparado para la muerte de lo que lo estoy ahora, los fuegos artificiales de tu cabeza se lenvantan para darte conversación. Mi trabajo, que paga mis deudas, mantiene alimentado a un gordo de Beverlly Hills. Tengo una boca “heavy metal” que escupe obscenidades y así consigo mi cheque de la tesorería de la basura, lo saco todo desde mis entrañas. No me importa si  jodo todo,  tengo una cita con una rica dama blanca, ¿no es la vida maravillosa? Dame una buena razón para no hacerlo…, por eso lo hago”. Por si la letra fuera poco, la música es de una brillantez sobrecogedora, sólo al alcance de uno de los mayores talentos musicales que ha conocido este mundo. Tormento convertido en pura belleza.

Tras un interludio bajo el título de “Ostrich & Chirping“, el Smith más tradicional vuelve con “Twilight” otra descarga emocional de alto tonelaje, con un kármico pasaje de teclados que consigue abstraer hasta a la más prosaica de las almas. La dulce melodía de la beatelera “A Passing Feeling” -presiosa canción en la que me tienen que jurar que no es George Harrison el que toca la guitarra- acaricia nuestros sentidos, mientras “The Last Hour” nos devuelve al Elliott de varios años atrás. Esta hermosa canción data de mediados de los 90 pero Smith se había olvidado de ella hasta que un fan se la pidió durante un concierto y decidió recuperarla para este álbum.

Unas emocionantes guitarras desafinadas nos introducen en la fantástica “Shooting Star“, otra sobresaliente canción con el fondo lírico de una muchacha con cierta tendencia al cambio de pareja (“caminando por la avenida con el único objetivo de follarte a algún tipo que conozcas en el bar, llegarás la final y lo hundirás, Estrella Fugaz. Cuando me tocó a mí estaba hinchado de un orgullo, menos mal que no lo grité a los cuatro vientos, porque me dijiste que ibas en serio y llegaste hasta el final, y me hiciste llorar… Estrella Fugaz. Eres fría y distante pero eres digna de ver, todos suspiran por ti pero nadie puede tenerte porque no te arrepientes de seguir engañando. Ahora vuelvo a un lugar en donde lidiar con toda la mierda que me hiciste tragar, no será fácil, tu amor es triste, Estrella Fugaz”). Otra canción monumental.

Apenas quedan tres canciones, y la certeza de que, una vez escuchadas, no volveremos a escuchar nuevo material de semejante fenómenonresulta francamente desasosegante.  Como si Elliott fuera consciente de esta sensación, “Memory Lane” resulta refrescante con sus aires de clásico Beatle del 68. Una absoluta preciosidad.

Little One“, es otro prodigio melódico que nos entronca con el George Harrison de 1968. Y, así, llegamos a la última canción del último disco de un maravilloso creador de melodías,  un agudo poeta, un orfebre de sentimientos…, y el título no puede ser más adecuado: “A Distorted Reality is Now a Necessity to Be Free” (“una realidad distorsionada es necesaria para sentirte libre”)…, un riff quasi-garajero (“Estoy flotando en un globo negro, sobredosis en la tarde de Pascua. Mi madre me dijo ”cariño mantente limpio, en esto no hay medias tintas”), nos introduce en un tema que evoluciona de sonidos acústicos hacia una estupenda y oscura canción pop (“Y todos, damas y caballeros,  han sido testigos o incluso han estado en medio de todo (…) Ustedes me decepcionan,  arrastran el mundo hacia adentro y el guión del diablo les vende el corazón de un pájaro negro (…) Una realidad distorsionada es ahora necesaria para ser libre. ¡Es tan decepcionante!, primero confié todo a la suerte. Dios sabe por qué mi país no me importa una mierda. Brilla sobre mi cariño, porque está lloviendo en mi corazón.”)
Un disco absolutamente brillante. Es probable que no fuera el que Elliott había pensado, pero eso no es óbice para que el álbum sea una joya atemporal. Una joya sólo al alcance de gente como el señor Smith…, sólo al alcance de genios.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

Elliott Smith. Capítulo VI (2001-2004). La muerte de un genio y su epitafio: “From a Basement on the Hill”

Tras rechazar continuar trabajando con  Rob Schnapf, su productor de siempre, en un nuevo disco -proyecto que su discográfica Dreamworks le había propuesto-, en 2001 decidió empezar a grabar un nuevo álbum con Jon Brion como productor.  Jon y Elliott eran ya muy amigos y compartían gustos musicales, por lo que todo hacía presagiar un trabajo artísticamente provechoso.  Smith estaba decidido a grabar su obra maestra: quería hacer su “White Album”, compondría un disco doble exento de artificios y basado en la espontaneidad y la emotividad de la melodía. Sin embargo, Elliott estaba cada vez más enganchado  a las drogas y el alcohol y Brion se vio en la obligación de recriminarle lo que estaba haciendo con su vida generando importantes discusiones entre ambos. Dichas discusiones fueron en aumento hasta que un día y de repente, su amistad se rompió en mil pedazos.

Además de perder un amigo, Elliott decidió desechar todo lo que habían grabado hasta entonces, “Habíamos grabado incluso un poco más de medio disco antes de que discutiéramos. Simplemente deseché todas esas grabaciones por la pérdida de una amistad que me deprimió tanto que no quería oír ninguna de esas canciones. Me estaba ayudando a grabar las canciones y esas cosas, y de repente la amistad terminó, de un día para otro. Se convirtió en algo realmente raro escuchar las canciones en el coche, yo sólo… Simplemente no podía”.

Jon Brion envió una factura a Dreamworks por las sesiones frustradas en la grabación del disco de Elliott. Indignados, los ejecutivos de DreamWorks, que ya habían tenido que resarcir a Rob Schnapf  por el anterior desplante de Smith, citaron al cantante a una reunión para que les diera explicaciones. Un casi enajenado Smith les recriminó que se inmiscuyeran en su vida privada, de paso les echó en cara la pobre promoción que se hizo de su anterior trabajo Figure 8 y acabó amenazando a los directivos con quitarse la vida si no le liberaban del contrato que les unía.

En mayo de 2001 Smith comenzó decidió volver al estudio y  regrabar el disco que había empezado con Brion. Elliott había decidico volver a grabar todo por su cuenta, aunque solicitó la ayuda del bajista/teclista, arreglista y productor de Goldenboy, David McConnell, para que le ayudara con la producción. Fue el propio McConnell quien, durante una entrevista, reconoció que “Elliot se fuma más de 1.500 dólares de heroína y crack al día”, así como que era frecuente oírle hablar de lo fácil que sería suicidarse provocándose una sobredosis. Poco después, el batería de los Flaming Lips, Steven Drozd y Sam Coomes se sumaron al staff de músicos para contribuir en algunas canciones. El disco avanzaba, pero Elliott estaba cada vez peor,

En los conciertos, cada vez menos frecuentes  entre 2001 y 2002, Elliott empezaba a mostrar síntomas preocupantes y no era extraño que errase algunos acordes o que olvidara versos de sus canciones. Su aspecto también empezó a preocupar, pelo largo, graso, descuidado, aspecto absolutamente desaliñado… Incluso su fabulosa voz empezaba a mostrar signos de debilidad y se mostraba cada vez más temblorosa. Su concierto del 2 de mayo de 2002, en la sala Riviera de Chicago y con Wilco como compañeros de cartel, fue descrito como “una de las peores actuaciones jamás efectuadas por un músico y una dolorosa pesadilla”. Se empezaron a escuchar las primeras voces que vaticinaban la muerte de Smith en poco tiempo.
La situación de Elliott mejoró ligeramente cuando, en agosto de 2002, comenzó una relación sentimental con Jennifer Chiba (ex-novia del lider de Weezer Rivers Cuomo) y enseguida se fueron a vivir juntos. Pero Smith seguía en caída libre hasta que en noviembre de 2002 Elliott y Jennifer fueron arrestados y supuestamente golpeados por la policía de Los Ángeles. Al parecer el cantante recriminó a un grupo de policías que estuvieran molestando a un grupo de personas que, como él, salían de un concierto de Beck. Los policías confundieron a Smith con un sintecho y lo llevaron al calabozo. Elliott pasó la noche en la cárcel y algo cambió en su cerebro.

A su salida,Elliott Smith ingresó en el Neurotransmitter Restoration Center de Beverly Hills, una clínica de rehabilitación. “Lo que hacen es un tratamiento por goteo intravenoso; te ponen una aguja en el brazo y te conectan a una bolsa de goteo, pero lo único que hay en la bolsa es solución salina con aminoácidos. Estaba saliendo de un montón de medicamentos psiquiatricos y otras cosas. Incluso estaba tomando un antipsicótico, aunque no soy un psicótico“, recordaba el propio Elliott.

El tratamiento fue todo un éxito y Elliott salió completamente “limpio”, tras lo que se apresuró por volver a actuar en directo y recuperar su maltrecho prestigio tras sus desastrosas actuaciones del último año. En enero de 2003 concede dos shows acústicos que consiguen colgar el cartel de “no hay billetes” en el teatro Henry Fonda de Los Ángeles. Smith, visiblemente recuperado aunque aún “tocado” por los excesos, ofreció un brillante set acústico que hizo las delicias de los asistentes.

Su ex-novia, Joanna Bolme, pudo ver a Elliott en directo en mayo de 2003 y dijo “estaba mejor, definitivamente. Él había dejado las drogas, aunque aun bebía. Pero andaba con buenos ánimos, tenía activo un pequeño estudio y estaba muy emocionado”. Y así era, Elliott había vuelto a trabajar de forma activa: ofrecía conciertos, estaba terminando los temas de su disco e incluso había comenzado a trabajar en la banda sonora de la película Thumbsucker (dirigida por Mike Mill y adaptación de la novela homónima de Walter Kirn).

Mientras terminaba su disco para Dreamworks, Smith decidió editar, a través del sello independiente Suicide Sqeeze Records,  una edición limitada en  single de vinilo de 7″ de una canción que llevaba tocando en directo desde tiempo atrás. Esa canción es la nunca suficientemente ponderada “Pretty (Ugly Before)“, sencillamente una de las mejores y más emotivas canciones pop que jamás se ha escrito. Elliott, a través de una melodía sólo al alcance del más talentoso de los genios, escribe una carta de amor/despedida a su compañera de aventuras, la heroína: “La luz del sol ha estado manteniéndome por días. Se acabó la noche, es sólo una fase pasajera. Y me siento hermoso, demasiado hermoso para ti, me sentía tan feo antes, no sabía qué hacer. A veces tengo fuerzas para todo, pero para ti no vale la pena porque por alguna razón tienes que estar colgada,  ¿acaso es destrucción lo que requieres sentir? Hay gente requiriéndote, alguien que es más real…, y me sentiré hermoso otra hora más o dos me sentía tan feo antes, no sabía qué hacer”. Una canción que, como os he dicho, Elliott ya tocaba en directo desde el año 2000 y que no tuvo ninguna repercusión al ser editada en una edición limitada y además en vinilo en pleno año 2003.

Elliott estaba saliendo definitivamente del túnel…, en el concierto que ofreció el 19 de septiembre en el Redfest, se le vio visiblemente mejorado, había recuperado peso y su aspecto era mucho más saludable…, nada podía hacer pensar que aquel iba  a ser su último concierto…, hasta que llegó el 21 de octubre de 2003.  Según la versión de la novia de Elliott, Jennifer Chiba, ambos estuvieron discutiendo acaloradamente aquella noche en su casa de Lemoyne Street. Harta de la discusión, Jennifer decidió encerrarse en el baño para darse una ducha y relajarse. Entonces, ocurrió. Chiba escuchó un desgarrador grito desde la habitación de al lado y, cuando salió, se encontró a Elliott de pie…, con un cuchillo de cocina clavado en el pecho. Siempre según su versión, Chiba arrancó el cuchillo del pecho de Smith y éste se desplomó. Ella llamó rápidamente al 911 (urgencias), pero Elliott murió poco después de llegar al hospital, a las 1:36 de la mañana. Tenía 34 años. En la habitación donde todo ocurrió se encontró una nota que decía “Lo siento mucho – Amor, Elliott. Dios me perdone”.

A pesar de que, oficialmente y en primera instancia, fue considerado un claro caso de suicidio, las autoridades policiales Angelinas tenían serias dudas al respecto que hicieron que no descartaran la idea del homicidio: en primer lugar, afirmaban que el autoapuñalamiento en el corazón es una manera inaudita de morir pero además destacaron la ausencia de ”heridas de vacilación’’- los cortes tentativos que en lógica se produciría alguien que se quitara la vida de esta manera – y la presencia de posibles heridas de defensa. La autopsia destacó la total ausencia de sustancias ilegales y alcohol en el cuerpo de Elliott, pero sí detectó antidepresivos y ansiolíticos… El caso sigue abierto.

El fotógrafo y director del video de “Son Of Sam”, Autumn De Wilde, amigo de Elliott afirmó al respecto: ”Las circunstancias que rodearon su muerte no me cuadran, pero sólo había una persona allí, así que nadie nunca lo sabrá. Él no estaba rodeado del tipo de gente que podía saber con certeza lo que iba a suceder. Estaba rodeado de aduladores, así que ¿quién sabe lo que podría haber pasado? Había hablado de suicidio durante muchos años, pero siempre fue un gallina para lastimarse. Ha habido veces en el pasado donde el suicidio parecía más probable. Él no tenía ninguna droga en su cuerpo ese día – ¿Eso lo hace más o menos propenso a hacer algo? No lo sé. Yo no estaba allí“. La noticia sorprendió a propios y extraños, Elliott había amenazado muchas veces con el suicidio pero este último año parecía encontrarse mejor que nunca. En este sentido el ingeniero de sonido Larry Crane, con el que Elliott había trabajado años atrás, dijo: “Elliott me llamó para que le ayudara a mezclar su disco. Habíamos quedado para mediados de noviembre. Me parece surrealista que me llamara para acabar un disco y una semana después se quitara la vida”.

Nunca sabremos qué ocurrió realmente, pero lo único absolutamente seguro es que uno de los más grandes compositores de todos los tiempos se había ido para siempre. La mejor prueba de esto y la mejor forma de medir la enorme pérdida que supuso la desaparición de Elliott fue la edición de su disco póstumo “From a Basement on the Hill

  1. Coast to Coast
  2. Let’s Get Lost
  3. Pretty (Ugly Before)
  4. Don’t Go Down
  5. Strung Out Again
  6. A Fond Farewell
  7. King’s Crossing
  8. Ostrich & Chirping
  9. Twilight
  10. A Passing Feeling
  11. The Last Hour
  12. Shooting Star
  13. Memory Lane
  14. Little One
  15. A Distorted Reality is Now a Necessity to Be Free

Producido por Elliott Smith, Rob Schnapf y Joanna Bolme

From a Basement on the Hill“, fue editado en octubre de 2004, un año después de la muerte de Elliott. Rob Schnapf, productor de sus anteriores trabajos y la música y ex-novia de Smith, Joanna Bolme fueron solicitados por la familia de Elliott para que terminaran el álbum sobre el que estaba trabajando desde mediados de 2001 hasta en el momento de su muerte en otoño de 2003.

Elliott Smith quería editar un disco doble y, aunque no consiguió concluirlo antes de su muerte, sí tenía una treintena de canciones prácticamente terminadas que apenas se encontraban a falta de pequeños retoques en la mezcla final. No obstante, los deseos de Elliott no se respetaron y su compañía discográfica, Dreamworks, obligó al que el álbum no contuviera más de quince canciones. Dicha mutilación fue “aprovechada” por la familia para eliminar de la selección final de canciones aquellas que contuvieran los versos más polémicos, especialmente los relacionados de forma más explícita con las drogas, el suicidio y el abuso sexual. Con todo, a nivel lírico, es el disco más doloroso de la carrera de Smith, un auténtico museo del dolor con recurrentes alusiones a la droga, la depresión, el suicidio, la soledad y el desamor. No olvidemos que, entre 2001 y su ingreso en una clínica de desintoxicación a finales de 2002, Elliott Smith tocó fondo y la mayoría de las canciones aquí incluidas datan de ese periodo, así, este disco debía haber sido una especie de exorcismo de los demonios del de Portland, que quiso exponer sus demonios con la intención de marcar un punto final a una etapa que había decidido enterrar con el peso de estas hermosas canciones. Smith pasó los últimos tres meses de su vida totalmente sobrio, ajeno a todo tipo de drogas ilegales y alejado del alcohol que lo siguió por tantos años. Quería empezar una nueva vida.

No es extraño que, a pesar de la salvaje mutilación que sufrió el proyecto original de Elliott, este “From a Basement on the Hill” sea el trabajo más oscuro y personal de su autor. Su sonido, plagado de guitarras distorsionadas alternadas con íntimos temas acústicos, resulta el más saturado y  agresivamente emocional de su discografía. Es duro que enormes canciones como “Everything’s OK“, “Stickman“, “Suicide Machine“, la inconmensurable “Dancing On The Highway“, “Let’s Turn the Record Over“, “True Love” y “Brand New Game” o los estupendos instrumentales “The Assassin” o “See You In Heaven“, quedasen fuera de la selección final, pero, con todo, es un disco extraordinariamente bueno que fue objeto de los más alagadores comentarios de la crítica especializada. Se habló de un disco “con una impresionante coherencia interna”, “un excelente catálogo de canciones de uno de los mejores compositores de esta generación”, “un disco épico y claustrofóbico…, pero maravilloso”.

“From a Basement on the Hill”, fue el mayor éxito comercial de la carrera de Elliott Smith, alcanzando el puesto número 19 en Estados Unidos y el 41 en el Reino Unido.

El álbum arranca con la caústica “Coast to Coast” y su pesado manto de guitarras. Fantástico y roquero tema con el que Elliott rompe con su clásico sonido en esta extraordinaria canción que contiene algunos versos de Nelson Gary, amigo del músico, al que Smith le pidió ayuda con la letra. Gran forma de empezar, pero aún mejor resulta “Let’s Get Lost“. “Tuve el verdadero amor, lo hice morir, la alejé, ella dijo ”por favor, quédate”.  Quemando todos los puentes que he cruzado para encontrar un hermoso lugar para perderme. Bueno, no sé a dónde iré ahora y realmente no me importa quién me siga allí”, canta Smith en esta hermosísima y triste canción que tendría su sitio, y con puesto de honor, en el White Album de los Beatles. Maravillosa.

Por si fuera poco con las dos primeras joyas, y aunque Elliott nunca la compuso para estar incluida en este disco, “Pretty (Ugly Before)” eleva más si cabe el nivel. Sigo diciendo que es una de las mejores canciones pop que nunca nadie haya escrito. Tan emotiva que es capaz, en sus cinco minutos de duración, de hacerte sonreír, llorar, reconciliarte con la vida y sufrir amargamente tus penas… Perfecta, de principio a fin. Es la canción por la que me enganché a Elliott Smith y sé que es ese tipo de canciones que me acompañará durante toda mi vida. Me es difícil no repetirla hasta la extenuación cada vez que la oigo.

Don’t Go Down“, nos devuelve al Elliott más noisy, pero sólo en cuanto a producción se refiere, ya que su estupenda melodía bebe de manantiales lennonianos. En “Strung Out Again“, otra preciosa canción con una opresiva atmósfera de guitarras premeditadamente pseudo-desafinadas, Elliott escribe una de sus más duras letras: “Sólo mirándote al espejo demuestras tu valentía, conozco mi lugar, odio mi cara y sé cómo empecé y cómo voy a terminar: enganchado otra vez”. Una canción aterradora y asombrosamente hermosa, probablemente escrita por Elliott en uno de sus momentos más bajos… y más inspirados.

Tras cinco canciones, ya podemos afirmar que este álbum póstumo no va a confirmar más que en octubre de 2003 se perdió a uno de los mejores escritores de canciones de todos los tiempos. Sensación ésta que “A Fond Farewell” no hace más que confirmar. Una sobresaliente canción en la que Elliott tiene un aterrador aunque esperanzador diálogo con sus demonios: “Papel de aluminio, el único dios al que quieres encontrar, un hombre moribundo en el salón…, esta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien. Él dijo: “sólo quiero bailar, pero el bien y el mal hacen una bonita pareja”, las venas llenas de tinta, vómitos en la cocina, con la conciencia perdida, esta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien. He visto que decidiste abandonarme y ahora, ahí estas, frío y cómodo…, es más fácil que intentar ser un ser humano, o estar siempre drogado, o suicidarte,  que es lo único que has intentado. Eta no es mi vida, es una cariñosa despedida a un amigo que no consigue hacer las cosas bien”. Sin aliento.

Tras la descarga emocional de”A Fond Farewell”, “King’s Crossing” termina de machacarnos, “No puedo estar más preparado para la muerte de lo que lo estoy ahora, los fuegos artificiales de tu cabeza se lenvantan para darte conversación. Mi trabajo, que paga mis deudas, mantiene alimentado a un gordo de Beverlly Hills. Tengo una boca “heavy metal” que escupe obscenidades y así consigo mi cheque de la tesorería de la basura, lo saco todo desde mis entrañas. No me importa si  jodo todo,  tengo una cita con una rica dama blanca, ¿no es la vida maravillosa? Dame una buena razón para no hacerlo…, por eso lo hago”. Por si la letra fuera poco, la música es de una brillantez sobrecogedora, sólo al alcance de uno de los mayores talentos musicales que ha conocido este mundo. Tormento convertido en pura belleza.

Tras un interludio bajo el título de “Ostrich & Chirping“, el Smith más tradicional vuelve con “Twilight” otra descarga emocional de alto tonelaje, con un kármico pasaje de teclados que consigue abstraer hasta a la más prosaica de las almas. La dulce melodía de la beatelera “A Passing Feeling” -presiosa canción en la que me tienen que jurar que no es George Harrison el que toca la guitarra- acaricia nuestros sentidos, mientras “The Last Hour” nos devuelve al Elliott de varios años atrás. Esta hermosa canción data de mediados de los 90 pero Smith se había olvidado de ella hasta que un fan se la pidió durante un concierto y decidió recuperarla para este álbum.

Unas emocionantes guitarras desafinadas nos introducen en la fantástica “Shooting Star“, otra sobresaliente canción con el fondo lírico de una muchacha con cierta tendencia al cambio de pareja (“caminando por la avenida con el único objetivo de follarte a algún tipo que conozcas en el bar, llegarás la final y lo hundirás, Estrella Fugaz. Cuando me tocó a mí estaba hinchado de un orgullo, menos mal que no lo grité a los cuatro vientos, porque me dijiste que ibas en serio y llegaste hasta el final, y me hiciste llorar… Estrella Fugaz. Eres fría y distante pero eres digna de ver, todos suspiran por ti pero nadie puede tenerte porque no te arrepientes de seguir engañando. Ahora vuelvo a un lugar en donde lidiar con toda la mierda que me hiciste tragar, no será fácil, tu amor es triste, Estrella Fugaz”). Otra canción monumental.

Apenas quedan tres canciones, y la certeza de que, una vez escuchadas, no volveremos a escuchar nuevo material de semejante fenómenonresulta francamente desasosegante.  Como si Elliott fuera consciente de esta sensación, “Memory Lane” resulta refrescante con sus aires de clásico Beatle del 68. Una absoluta preciosidad.

Little One“, es otro prodigio melódico que nos entronca con el George Harrison de 1968 y su “Long Long Long” (canción que, por cierto, Elliott interpretó varias veces en directo). Y, así, llegamos a la última canción del último disco de un maravilloso creador de melodías,  un agudo poeta, un orfebre de sentimientos…, y el título no puede ser más adecuado: “A Distorted Reality is Now a Necessity to Be Free” (“una realidad distorsionada es necesaria para sentirte libre”)…, un riff quasi-garajero (“Estoy flotando en un globo negro, sobredosis en la tarde de Pascua. Mi madre me dijo ”cariño mantente limpio, en esto no hay medias tintas”), nos introduce en un tema que evoluciona de sonidos acústicos hacia una estupenda y oscura canción pop (“Y todos, damas y caballeros,  han sido testigos o incluso han estado en medio de todo (…) Ustedes me decepcionan,  arrastran el mundo hacia adentro y el guión del diablo les vende el corazón de un pájaro negro (…) Una realidad distorsionada es ahora necesaria para ser libre. ¡Es tan decepcionante!, primero confié todo a la suerte. Dios sabe por qué mi país no me importa una mierda. Brilla sobre mi cariño, porque está lloviendo en mi corazón.”)
Un disco absolutamente brillante. Es probable que no fuera el que Elliott había pensado, pero eso no es óbice para que el álbum sea una joya atemporal. Una joya sólo al alcance de gente como el señor Smith…, sólo al alcance de genios.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 15 de junio de 2013

SMITH, Elliott. “Figure 8” (2000). ( 9/10 )

01  Son Of Sam
02  Somebody That I Used To Know
03  Junk Bond Trader
04  Everything Reminds Me Of Her
05  Everything Means Nothing To Me
06  L.A.
07  In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost
08  Stupidity Tries
09  Easy Way Out
10  Wouldn’t Mama Be Proud
11  Color Bars
12  Happiness/The Gondola Man
13  Pretty Mary K
14  I Better Be Quiet Now
15  Can’t Make A Sound
16  Bye
Producido por Rob Schnapf, Tom Rothrock y Elliott Smith

Con un buen puñado de canciones compuestas, Elliott grabó el disco a caballo entre los Sunset Sound Studios de Hollywood, los Sonora Studios en Los Angeles, los Capitol Studios de Hollywood y -cumpliendo un anhelado sueño del músico- en los Abbey Road Studios de Londres, el estudio de sus idolatrados Beatles.Figure 8 salió  al mercado el 18 de abril del año 2000 mostrando, tanto en su portada como en  las fotos promocionales del álbum, a un Smith aseado y con buen aspecto. Elliott deja atrás su imagen de outsider en busca de una estética mucho más convencional… Y, en cierto modo, es lo mismo que le ocurre al disco, sin duda el más accesible de toda su carrera. Claramente enmarcable en lo mejor del power-pop, “Figure 8” pierde parte de de la melancolía y oscuridad que caracterizaban sus obras anteriores a cambio de ofrecernos  un “caleidoscopio de sonidos e instrumentos deliciosamente inteligente” tal y como dijo NME.

La música de Smith es perfectamente reconocible en este álbum, más luminoso y menos triste, sí, pero igualmente emotivo y extraordinariamente sensible. Es su disco más ambicioso y también el más lujoso, quizás provocando que sea  menos personal, aunque igualmente brillante en lo artístico. Si lo comparamos con sus primeros trabajos, es mucho más ornamentado en lo instrumental y líricamente menos duro, menos directo y con un estilo poético mucho más impresionista

El álbum cosechó, en general, buenas críticas y alcanzó el puesto 99 en la lista de ventas. Elogiado por sus complejos arreglos, se dijo de él que “Es el mejor disco de Elliott Smith hasta el momento y eso es mucho decir” (NME) y “este disco representa la progresión de un gran músico” (Spin). No obstante también fue el primero de sus trabajos en recibir críticas no unánimemente favorables.  AllMusic escribió: “Aunque es un disco bastante impresionante, está lejos de ser la obra maestra que parece pretender ser”; Pitchfork opinó, “no es tan bueno como XO o Either/Or,  aunque este tipo aún merece la pena”.

Smith vuleve a hacerse cargo de todos los intrumentos y todas las voces en la mayoría de los temas del álbum, si bien, en esta ocasión cuenta con la colaboración de sus amigos Sam Coomes y Jon Brion, así como el reputado batería de sesión (Elvis Costello, Tom Waits) Pete Thomas.

El disco arranca con la prodigiosa “Son of Sam“, un tema simplemente perfecto que, desde su sobresaliente intro (con el piano que Paul McCartney para “Penny Lanne” en 1967) a su emotivo pasaje instrumental intermedio nos traslada a un mundo en el que la melodía es la reina indiscutible. Una brillante canción que, en contra de lo que se dijo , no está dedicada al asesino en serie David Berkowitz (conocido como “El Hijo de Sam” y que mató a seis personas entre 1976 y 1977).  El tema fue editado como single, acompañado de su correspondiente videoclip, pero no tuvo demasiada repercusión.

“Te vi lidiar con un día agonizante y tirar el pasado vivido lejos. Así que puedes estar segura de que tienes todo controlado, no eres más que alguien a quien yo solía conocer” canta Elliott en “Somebody That I Used To Know“, un tema heredero de los Beatles del White Album y mucho más cercano al tradicional sonido de Smith. Una canción fabulosa de principio a fin. “Junk Bond Trader” es otro fantástico tema que cuenta con el habitual batería de Elvis Costello, Pete Thomas, y con versos como “Tu mundo no es más ancho que el odio que le tienes a él. Investigando una pequeña realidad aburrida, como una droga que tomas con demasiada frecuencia“, que  muestran que el nivel lírico de Smith está a la misma estatura que su estratosférico talento musical.

Con “Everything Reminds Me Of Her” volvemos al bucólico sonido acústico tradicional del de Portland, con una canción impregnada de la melancolía por la pérdida del amor perdido y que sirve de perfecto preparatorio para la sublime “Everything Means Nothing To Me“, uno de los momentos álgidos del disco. Sus primorosos arreglos de cuerdas, su deliciosa construcción musical y su alto grado de emotividad la convierten en uno de esos temas a los que recurrentemente volver cuando se necesita una dosis de belleza. Mención aparte merece su letra de la que me niego a tocar un solo verso: ” Alguien encontró al futuro como una estatua en una fuente, firme como un soldado, mirando hacia atrás a un charco de agua que desea que un pájaro cantor azul, melancólico, se mantenga en su hombro cantando sobre todas las cosas. Todo significa nada para mí. Escogí la canción y encontré mi retrato en el papel y su reflejo en el agua mostraba un hombre de hierro aún intentando saludar a la gente de una época en la que él era todo lo que debía ser. Todo significa nada para mí”. Inconmensurable canción en la que vuelve a tener mucho protagonismo el piano Beatle de 1967.

L.A.” nos devuelve al nuevo Elliott eléctrico cantando sobre su nueva ciudad de residencia, mientras en “In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost” vuelve a hacer uso del piano de McCartney para volver a regalarnos otro temazo que supura influencias de los 4-fab por los cuatro costados y acaba fusionándose con la evocadora “The Roost”.

Tiempo para otro de los momentazos de disco, “Stupidity Tries“, una enorme canción en la que Elliott se disfraza del Lennon de principios de los 70 para construir un monumento al gusto. Decir que es una buena canción es quedarse muy corto, es una obra de arte sólo al alcance de un auténtico genio…, un genio que también puede escribir preciosidades minimalistas como “Easy Way Out” que definitivamente, y tras nueve canciones, nos deja a las claras que estamos ante un disco estupendo

Wouldn’t Mama Be Proud” es una versión eléctrica de un tema que Elliott ya tocaba en sus conciertos hacía un año. Otra buena canción, aunque no tanto como Color Bars“, otra joyita oculta interpretada y arreglada con la exquisitez exhibida a lo largo de todo el disco. Happiness/The Gondola Man” es otro de los highlights del disco. Un tema pop absolutamente redondo que fue editado como single y que cuenta con Jon Brion a los coros. Otra maravilla…, y van 12.
La recta final arranca con  otros dos temazos: “Pretty Mary Ky la preciosa e impresionanteI Better Be Quiet Now“, y concluye con “Can’t Make A Sound” (“Me he convertido en una película muda y el héroe asesinó al payaso sin poder hacer un sólo sonido. Nadie sabe lo que él anda haciendo, sigue desperdiciando el tiempo sin poder hacer un sólo sonido”) y el minimalismo instrumental de “Bye“.

Y así concluye el disco más accesible de la carrera de Smith. Independientemente de su potencial comercial, es un disco extraordinariamente bueno y que, tras “Either/Or” y “XO”, suponen la absoluta confirmación de Elliott Smith como uno de los mejores creadores de canciones de los últimos tiempos.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

Elliott Smith. Capítulo V. (1999-2000). “Figure 8” y el inicio del fin

Elliott continuaba con sus altibajos. Tan pronto se le podía viendo bailar alegremente en un concierto de los Blues Explosion -de los que era declarado fan- o charlando y bromeando con sus amigos, como sollozando atormentado por una idea que le atormentaba: nadie acudiría a su funeral cuando muriera. No obstante, no sería justo imaginar a un Elliott permanentemente atormentado por sus demonios. “Russell Simins, batería de Blues Explosion y amigo personal de Smith decía: Pese a estar sumido en un auténtico pozo, quería salir de él. No me gustaría imaginármelo mortificado las 24 horas del día, porque además no es así. En nuestros conciertos bailaba sin parar. Era muy buen chico, con mucho talento y además honesto. Cuando salíamos siempre era auténtico y divertido, no le importaba nada el hecho de ser una estrella. Era una persona con los pies en la tierra. Digamos tan sólo que él tenía sus demonios y sus propias formas de arreglárselas con esos demonios. Me gustaría que la gente supiera que aunque Elliott era una persona muy inteligente…, bueno..,. ¡pues que también era bastante memo! Tenía un increíble sentido del humor y le encantaba reír… yo lo echo mucho de menos”.

Intentando asimilar una popularidad que le incomodaba, Smith se propone volver  al estudio y, de nuevo, cuenta para ello con el staff de “XO”, es decir, Rob Schnapf y Tom Rothrock compartieron con Elliott las tareas de producción y músicos amigos como Sam Coomes, Joey Waronker, o Jon Brion colaboraron en las canciones en las que Smith no decidió tocarlo todo.

Con un buen puñado de canciones compuestas, Elliott grabó el disco a caballo entre los Sunset Sound Studios de Hollywood, los Sonora Studios en Los Angeles, los Capitol Studios de Hollywood y -cumpliendo un anhelado sueño del músico- en los Abbey Road Studios de Londres, el estudio de sus idolatrados Beatles.

01  Son Of Sam
02  Somebody That I Used To Know
03  Junk Bond Trader
04  Everything Reminds Me Of Her
05  Everything Means Nothing To Me
06  L.A.
07  In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost
08  Stupidity Tries
09  Easy Way Out
10  Wouldn’t Mama Be Proud
11  Color Bars
12  Happiness/The Gondola Man
13  Pretty Mary K
14  I Better Be Quiet Now
15  Can’t Make A Sound
16  Bye
Producido por Rob Schnapf, Tom Rothrock y Elliott Smith

Figure 8 salió  al mercado el 18 de abril del año 2000 mostrando, tanto en su portada como en  las fotos promocionales del álbum, a un Smith aseado y con buen aspecto. Elliott deja atrás su imagen de outsider en busca de una estética mucho más convencional… Y, en cierto modo, es lo mismo que le ocurre al disco, sin duda el más accesible de toda su carrera. Claramente enmarcable en lo mejor del power-pop, “Figure 8” pierde parte de de la melancolía y oscuridad que caracterizaban sus obras anteriores a cambio de ofrecernos  un “caleidoscopio de sonidos e instrumentos deliciosamente inteligente” tal y como dijo NME.

Smith estrenó algunas de las canciones que tenía compuestas para este nuevo álbum antes de grabarlas, tal es el caso de “Son Of Sam” o “Happiness“, quizás para conocer la reacción del público ante su nuevo sonido. Es verosímil pensar que Elliott temiera alejarse de sus fans habituales con este cambio sonoro. No obstante, la música de Smith es perfectamente reconocible en este álbum, más luminoso y menos triste, sí, pero igualmente emotivo y extraordinariamente sensible. Es su disco más ambicioso y también el más lujoso, quizás provocando que sea  menos personal, aunque igualmente brillante en lo artístico. Si lo comparamos con sus primeros trabajos, es mucho más ornamentado en lo instrumental y líricamente menos duro, menos directo y con un estilo poético mucho más impresionista

El álbum cosechó, en general, buenas críticas y alcanzó el puesto 99 en la lista de ventas. Elogiado por sus complejos arreglos, se dijo de él que “Es el mejor disco de Elliott Smith hasta el momento y eso es mucho decir” (NME) y “este disco representa la progresión de un gran músico” (Spin). No obstante también fue el primero de sus trabajos en recibir críticas no unánimemente favorables.  AllMusic escribió: “Aunque es un disco bastante impresionante, está lejos de ser la obra maestra que parece pretender ser”; Pitchfork opinó, “no es tan bueno como XO o Either/Or,  aunque este tipo aún merece la pena”.

Smith vuleve a hacerse cargo de todos los intrumentos y todas las voces en la mayoría de los temas del álbum, si bien, en esta ocasión cuenta con la colaboración de sus amigos Sam Coomes y Jon Brion, así como el reputado batería de sesión (Elvis Costello, Tom Waits) Pete Thomas.

El disco arranca con la prodigiosa “Son of Sam“, un tema simplemente perfecto que, desde su sobresaliente intro (con el piano que Paul McCartney para “Penny Lanne” en 1967) a su emotivo pasaje instrumental intermedio nos traslada a un mundo en el que la melodía es la reina indiscutible. Una brillante canción que, en contra de lo que se dijo , no está dedicada al asesino en serie David Berkowitz (conocido como “El Hijo de Sam” y que mató a seis personas entre 1976 y 1977). Smith explicó, “No es sobre él, de hecho no sé sobre que trata la canción exactamente porque la idea era transmitir la sensación de estar contándole un sueño a alguien. Es una idea impresionista sobre la destrucción  (por eso  he usado la figura de Berkowitz) y sobre la creatividad”. El tema fue promocionado en prestigiosos programas de televisión y editado como single, acompañado de su correspondiente videoclip, pero no tuvo demasiada repercusión.

“Te vi lidiar con un día agonizante y tirar el pasado vivido lejos. Así que puedes estar segura de que tienes todo controlado, no eres más que alguien a quien yo solía conocer” canta Elliott en “Somebody That I Used To Know“, un tema heredero de los Beatles del White Album y mucho más cercano al tradicional sonido de Smith. Una canción fabulosa de principio a fin. “Junk Bond Trader” es otro fantástico tema que cuenta con el habitual batería de Elvis Costello, Pete Thomas, y con versos como “Tu mundo no es más ancho que el odio que le tienes a él. Investigando una pequeña realidad aburrida, como una droga que tomas con demasiada frecuencia”, que  muestran que el nivel lírico de Smith está a la misma estatura que su estratosférico talento musical.

Con “Everything Reminds Me Of Her” volvemos al bucólico sonido acústico tradicional del de Portland, con una canción impregnada de la melancolía por la pérdida del amor perdido y que sirve de perfecto preparatorio para la sublime “Everything Means Nothing To Me“, uno de los momentos álgidos del disco. Sus primorosos arreglos de cuerdas, su deliciosa construcción musical y su alto grado de emotividad la convierten en uno de esos temas a los que recurrentemente volver cuando se necesita una dosis de belleza. Mención aparte merece su letra de la que me niego a tocar un solo verso: ” Alguien encontró al futuro como una estatua en una fuente, firme como un soldado, mirando hacia atrás a un charco de agua que desea que un pájaro cantor azul, melancólico, se mantenga en su hombro cantando sobre todas las cosas. Todo significa nada para mí. Escogí la canción y encontré mi retrato en el papel y su reflejo en el agua mostraba un hombre de hierro aún intentando saludar a la gente de una época en la que él era todo lo que debía ser. Todo significa nada para mí”. Inconmensurable canción en la que vuelve a tener mucho protagonismo el piano Beatle de 1967.

L.A.” nos devuelve al nuevo Elliott eléctrico cantando sobre su nueva ciudad de residencia, mientras en “In The Lost And Found (Honky Bach)/The Roost” vuelve a hacer uso del piano de McCartney para volver a regalarnos otro temazo que supura influencias de los 4-fab por los cuatro costados y acaba fusionándose con la evocadora “The Roost”.

Tiempo para otro de los momentazos de disco, “Stupidity Tries“, una enorme canción en la que Elliott se disfraza del Lennon de principios de los 70 para construir un monumento al gusto. Decir que es una buena canción es quedarse muy corto, es una obra de arte sólo al alcance de un auténtico genio…, un genio que también puede escribir preciosidades minimalistas como “Easy Way Out” que definitivamente, y tras nueve canciones, nos deja a las claras que estamos ante un disco estupendo

Wouldn’t Mama Be Proud” es una versión eléctrica de un tema que Elliott ya tocaba en versión acústica en sus conciertos hacía un año. Otra buena canción, aunque no tanto como Color Bars“, otra joyita oculta interpretada y arreglada la exquisitez exhibida a lo largo de todo el disco.

Happiness/The Gondola Man” es otro de los highlights del disco. Un tema pop absolutamente redondo que fue editado como single y que cuenta con Jon Brion a los coros. Otra maravilla…, y van 12.

La recta final arranca con  otros dos temazos: “Pretty Mary Ky la preciosa e impresionanteI Better Be Quiet Nowy concluye con “Can’t Make A Sound” (“Me he convertido en una película muda y el héroe asesinó al payaso sin poder hacer un sólo sonido. Nadie sabe lo que él anda haciendo, sigue desperdiciando el tiempo sin poder hacer un sólo sonido”) y el minimalismo instrumental de “Bye“.

Y así concluye el disco más accesible de la carrera de Smith. Independientemente de su potencial comercial, es un disco extraordinariamente bueno y que, tras “Either/Or” y “XO”, suponen la absoluta confirmación de Elliott Smith como uno de los mejores creadores de canciones de los últimos tiempos.

El mismo día del lanzamiento del disco, Elliott fue invitado por su amigo Jon Brion para rodar un piloto para un programa de la cadena musical VH1 . Durante dicho espacio, Elliot  interpretó de forma magistral versiones de “Independence Day” (con Elliott sólo cantando, Jon Brion al órgano y Brad Mehldau al piano), “Bottle Up and Explode!” (Elliott a la guitarra y voz, Jon Brion al órgano, Brad Mehldau al piano y Dan McCarroll a la percusión), “Son of Sam” (con Elliott a la guitarra y voz  John Brion al piano), “Everything Means Nothing to Me” (con Elliott al piano y voz y Brion al órgano), “Happiness” (con Elliott a la guitarra y voz y Brion al Xilófono), la inédita “See You Later” e incluso un fallido y cómico intento de “Say Yes“, aparte de tres covers: “Jealous Guy” de John Lennon, “Waterloo Sunset” de The Kinks y “Nighttime” de Big Star. The Jon Brion Show, que debió ser el nombre del programa, tristemente nunca llegó a emitirse puesto que el piloto no resultó del interés de los ejecutivos de la cadena. Posiblemente la mejor aparición televisiva que Smith haría en toda su carrera.

Smith y su banda de acompañamiento comenzaron a girar por Europa (incluida Barcelona, en España) y Estados Unidos desde marzo a diciembre de 2000, con algunos conciertos memorables, como el del Bumbershoot Festival de Seattle en septiembre (no os perdáis el enlace).

No obstante, a pesar de la excelente salud de su carrera musical, los fantasmas de Elliott seguían presentes y acabó la gira completamente enganchado a la heroína. Hasta ese momento y, según palabras de la que fuera su novia y después amiga, Joana Bolme, “Él siempre fue un gran bebedor, pero contrariamente a la creencia popular, él no usó drogas realmente hasta alrededor de 1999. En lo que concierne a ese punto, aunque el usó muchas referencias de drogas en sus canciones, fueron casi siempre metafóricas. No se volvieron literales hasta mucho tiempo después”, el uso de las drogas por parte de Smith era esporádico pero todo cambio a finales de 2000. Empezó a mostrar un comportamiento errático y claramente paranoico. Solía decir a sus allegados que su compañía discográfica, Dreamworks, trataba de robarle su arte y quería destruirle (¿no os recuerda a Brian Wilson?). Apenas comía y subsistía a base de helados. Pasaba días enteros sin dormir que recuperaba durmiendo durante una jornada completa…

Entretanto, Smith había siguiendo componiendo y volvió al estudio junto al productor de sus últimos discos, Rob Schnapf, a principios de 2001. Debía ser una continuación a la vía abierta con “Figure 8” y la posible confirmación de Elliott en el statement musical estadounidense. No obstante Elliott abandonó el proyecto y contactó con su amigo Jon Brion con la idea de grabar un álbum junto a él. Estaba muy desilusionado con la falta de apoyo de la compañía respecto a lo que él consideraba su gran obra, “Figure 8” y quería probar un nuevo camino. El talento de Elliott Smith estaba intacto, pero el Elliot Smith persona caía en picado…, y el fondo estaba muy abajo…

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 8 de junio de 2013.

SMITH, Elliott: “XO” (1998). ( 9,5/10 )

  1. Sweet Adeline
  2. Tomorrow Tomorrow
  3. Waltz #2 (Xo)
  4. Baby Britain
  5. Pitseleh
  6. Independence Day
  7. Bled White
  8. Waltz #1
  9. Amity
  10. Oh Well, Okay
  11. Bottle up and Explode!
  12. A Question Mark
  13. Everybody Cares, Everybody Understands
  14. I Didn’t Understand

Producido por Rob Schnapf y Tom Rothrock

Dispuesto a grabar su primer álbum con una multinacional, Elliott Smith abandonó la autoproducción y contó con Rob Schnapf y Tom Rothrock, que ya le ayudaron en la mezcla de “Either/Or”. De igual forma, aunque sigue tocando la inmensa mayoría de los instrumentos del álbum, solicitó la colaboración de músicos como Joey Waronker (Beck, The Smashing Pumpkins) y el multinstrumentista Jon Brion.

“XO”, editado por Dreamworks” en agosto de 1998, debe su título a un tratamiento coloquial de “kisses and hugs” (“besos y abrazos”), una muy americana manera de despedir una carta. Estamos ante un disco mucho más lujoso que sus predecesores y en el que, su autor, despliega con maestría todo su buen hacer melódico y lírico. La primera diferencia notable es que “XO”, a diferencia de los discos anteriores, es un álbum de banda… una banda de un solo miembro que toca todos los instrumentos y que cambia sensiblemente la emotividad de un sonido antes impregnado de melancolía y que ahora explota cientos de ambientes y matices.  Incluso a nivel lírico la pretérita y bella melancolía de antaño se ve acompañada de pinceladas de furia, amor e incluso alegría creando un mix de emociones realmente interesante. Elliott cuenta con mejores medios, pero sigue siendo él. 

El disco arranca con “Sweet Adeline“, una canción que ilustra como ninguna el cambio del sonido de Elliott Smith. Su inicio acústico no hubiera desentonado en ninguno de sus tres discos anteriores…, pero entonces llega ese enrevesado estribillo y Smith se muestra brillante al bajo, la batería, el piano, las armonías… ¿Quién quiere una banda sabiendo tocar todo así? Espectacular.

Tomorrow, Tomorrow” vuelve a desempolvar el sonido acústico con no disimuladas reminiscencias del “Álbum Blanco” de los Beatles, antes de llegar al primer momento álgido del disco: “Waltz #2 (Xo)“, un soberbio vals que suena a clásico de todos los tiempos. Una canción absolutamente imprescindible con versos impregnados de la melancolía que sólo puede provocar el desamor. El protagonista de la canción observa pasar ante él a su antiguo amor, ahora casada con otro (“Ese es el hombre con el que ella está casada, esa es la chica con la que él recorre la ciudad. Ella parece serena, lo está, supongo pero ¿quién puede decirlo de verdad? Ella no muestra ni un poco de emoción, mirando al vacío, como una muñeca de porcelana muerta“), ¿quién no ha cantado en secreto versos parecidos a los que Smith utiliza en el desgarrado estribillo de esta canción?, “Ya nunca te voy a conocer pero de todos modos siempre te querré”?. Joya.

Tras la intensidad emocional de “Waltz#2”,  la poppie “Baby Britain” relaja el ambiente, una maravilla pop que Paul McCartney no hubiera rehusado firmar. Una canción perfecta que, además, se encuentra escoltada por la anteriormente citada “Waltz#2” y la también estupenda “Pitseleh“, otra preciosidad acústica con una letra que simplemente te desarma, “no soy lo que necesitas ahora a tu vida, nunca podría ser las pieza que falta en tu rompecabezas. Dicen que Dios pone pruebas sólo para ver lo que puedes soportar antes de que hagas lo que el diablo quiere, nadie merece esto. La primera vez que te vi supe que esto no iba a durar, no soy ni la mitad de lo que quisiera ser. Me odio por ello y creo que no se me pasará el enfado, fui una mala noticias para tí pero nunca quise dañarte”.

Independence Day” es otro de los momentazos del disco. Incomprensiblemente no editada como single, es verosímil imaginar que hubiera podido tener éxito de haberlo sido. Fantástico medio tiempo que sigue mostrándonos el magisterio de Smith en el manejo de la melodía y que, tras seis canciones, nos permite  afirmar que estamos ante un discazo. Sensación que se acrecienta, si cabe, tras escuchar la inconmensurable “Bled White“, la canción más alegre del CD y en la que Joey Waronker se incorpora a los tambores. Otra enorme canción pop por la que tengo absoluta debilidad

La dulce y sosegada”Waltz #1” es otra joya, mucho menos convencional en su línea melódica pero igualmente sobrecogedora, mientras “Amity” es en -contraste- la canción más potente del álbum y probablemente la menos inspirada. El nivel estratosférico retorna con la lennoniana “Oh Well, Okay“, otra perla en la que Elliott se atreve con arreglos clásicos y guitarras slide que acerca la canción mucho a los sonidos de George Harrison en solitario. Soberbia música y magnífica letra: “Aquí está la silueta, el rostro siempre esquivo y el color sangrante oscurecido, muriendo como muere un día. No puedo entender lo que te hizo tan infeliz (…) Si te entra algún sentimiento la próxima vez que me veas hazme un favor y házmelo saber, porque es difícil de contar, es difícil de decir. Oh, bueno, está bien…”

Y llegamos a otra de mis debilidades, Bottle up and Explode!“, un fabuloso medio tiempo de gran intensidad emocional (el puente al estribillo pone los pelos como escarpias). Una canción monumental que queda unida, a través de un fragmento de saxo con el siguiente tema: “A Question Mark“.  Estamos casi en el final y el tío Elliott saca la artillería. “Everybody Cares, Everybody Understands” es una fabulosa canción que Smith había compuesto años antes (incluso previa a Heatmiser) en su mejor tradición acústica. Pero, de repente, los últimos dos minutos se concierten en un imaginativo pasaje instrumental que no hubiera desentonado en “Abbey Road”  (“Todo el mundo se preocupa, todo el mundo comprende,  todo el mundo se preocupa por ti, quieras o no quieras. Es un abrazo químico que te patea en la cara con una pura simpatía sintética que te enfurece totalmente (…) Aquí estoy soñando mirando el sol brillante, la lluvia es la luz que guía a todo el mundo. Dices que tienes buenas intenciones, pero no sabes de qué hablas, maldición, deberías permanecer en el infierno lejos de las cosas de las que no sabes nada”). Brutal.

Y entonces llega “I Didn’t Understand“, sencillamente una de las cosas más bonitas que jamás he oído. Como si de el mejor Brian Wilson se tratase, Elliott se atreve con un a capella (se dobla la voz varias veces) para construir una canción preciosa plena de efectivos juegos vocales. No desentonaría y, por qué no decirlo, hasta mejoraría “Pet Sounds”. No deja de ser curioso que el propio Smith negara la influencia de los Beach Boys al preguntarle sobre esta canción, cuando, voluntaria o no, es más que obvia. Lo que está claro es que es una maravilla que sirve de perfecto colofón a un disco espectacular.

“XO” fue el primer disco que Elliott Smith editó siendo un personaje famoso.  Su nominación a los Óscar le dotó de un estatus que provocó que su nuevo trabajo fuera juzgado con mayor celo. La crítica recibió muy bien el disco y, aunque Smith declaró en una entrevisto que nunca leía las críticas por miedo de que le afectaran a la hora de escribir canciones, en esta ocasión le hubieran servido para aumentar su autoestima y darle confianza. Allmusic hablo de “gloriosa demostración de talento con hermosas y oscuras melodías arregladas con todo lujo de detalles”, la revista Spin le puso un “10” y elogió su capacidad de hacer “dulce la tristeza” y Pitchfork habló de “inigualable maestría en el manejo de las estructuras pop” . Para mí, su mejor disco y que, además,  alcanzó la posición 104 en listas y vendió unas 400.000 copias (más del doble que sus dos trabajos  con Kill Rock Stars), siendo el mayor éxito en ventas de toda su carrera.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5 / 10

Elliott Smith. Capítulo IV (1998-1999). Un extraño en Palacio, “XO”

Elliott, ya fichado por Dreamworks, se mudó a Los Ángeles donde retomó su relación con su novia Joanna y comenzó a relacionarse con el mundillo musical californiano estableciendo una fuerte amistad con el músico y productor Jon Brion y retomando su amistad con el ex-miembro de Heatmiser, Sam Coomes, ahora en la banda Quasi.

Dispuesto a grabar su primer álbum con una multinacional, Elliott abandonó la autoproducción y contó con Rob Schnapf y Tom Rothrock, que ya le ayudaron en la mezcla de “Either/Or”. De igual forma, aunque sigue tocando la inmensa mayoría de los instrumentos del álbum, solicitó la colaboración de músicos como Joey Waronker (beck, The Smashing Pumpkins) y el anteriormente citado Jon Brion. Así, Elliott tuvo acceso a todos los medios que deseó. Se acabó la producción lo-fi. Orquestas, todo tipo de medios e instrumentos a su disposición… Estaba en una multinacional, “a veces la gente mira a las grandes discográficas como simples máquinas de hacer dinero, en realidad están formadas por individuos que son personas de verdad, y una parte de ellos necesitan sentir que su trabajo es publicar buena música“, declaraba. Era momento de que el otrora cantautor punk demostrara de lo que era capaz.

  1. Sweet Adeline
  2. Tomorrow Tomorrow
  3. Waltz #2 (Xo)
  4. Baby Britain
  5. Pitseleh
  6. Independence Day
  7. Bled White
  8. Waltz #1
  9. Amity
  10. Oh Well, Okay
  11. Bottle up and Explode!
  12. A Question Mark
  13. Everybody Cares, Everybody Understands
  14. I Didn’t Understand

Producido por Rob Schnapf y Tom Rothrock

“XO”, editado por Dreamworks” en agosto de 1998, debe su título a un tratamiento coloquial de “kisses and hugs” (“besos y abrazos”), una muy americana manera de despedir una carta. Estamos ante un disco mucho más lujoso que sus predecesores y en el que, su autor, despliega con maestría todo su buen hacer melódico y lírico. La primera diferencia notable es que “XO”, a diferencia de los discos anteriores, es un álbum de banda… una banda de un solo miembro que toca todos los instrumentos y que cambia sensiblemente la emotividad de un sonido antes impregnado de melancolía y que ahora explota cientos de ambientes y matices.

Incluso a nivel lírico la pretérita y bella melancolía de antaño se ve acompañada de pinceladas de furia, amor e incluso alegría creando un mix de emociones realmente interesante. Elliott cuenta con mejores medios, pero sigue siendo él. Especialmente ilustrativa al respecto es la crítica de BBC: “los presupuestos baratos ya son historia para él pero la maestría de Smith con la melodía y los textos melancólicos sigue intacta. Es el mejor disco que Smith ha grabado”.

El disco arranca con “Sweet Adeline“, una canción que ilustra como ninguna el cambio del sonido de Elliott Smith. Su inicio acústico no hubiera desentonado en ninguno de sus tres discos anteriores…, pero entonces llega ese enrevesado estribillo y Smith se muestra brillante al bajo, la batería, el piano, las armonías… ¿Quién quiere una banda sabiendo tocar todo así? Espectacular.

Tomorrow, Tomorrow” vuelve a desempolvar el sonido acústico con no disimuladas reminiscencias del “Álbum Blanco” de los Beatles antes de llegar al primer momento álgido del disco: “Waltz #2 (Xo)“, un soberbio vals que suena a clásico de todos los tiempos. Una canción absolutamente imprescindible con versos impregnados de la melancolía que sólo puede provocar el desamor. El protagonista de la canción observa pasar ante él a su antiguo amor, ahora casada con otro (“Ese es el hombre con el que ella está casada, esa es la chica con la que él recorre la ciudad. Ella parece serena, lo está, supongo pero ¿quién puede decirlo de verdad? Ella no muestra ni un poco de emoción, mirando al vacío, como una muñeca de porcelana muerta“), ¿quién no ha cantado en secreto versos parecidos a los que Smith utiliza en el desgarrado estribillo de esta canción?, “Ya nunca te voy a conocer pero de todos modos siempre te querré”?. Joya.

Tras la intensidad emocional de “Waltz#2”,  la poppie “Baby Britain” relaja el ambiente, una maravilla pop que Paul McCartney no hubiera rehusado firmar. Una canción perfecta que, además, se encuentra escoltada por la anteriormente citada “Waltz#2” y la también estupenda “Pitseleh“, otra preciosidad acústica con una letra que simplemente te desarma, “no soy lo que necesitas ahora a tu vida, nunca podría ser las pieza que falta en tu rompecabezas. Dicen que Dios pone pruebas sólo para ver lo que puedes soportar antes de que hagas lo que el diablo quiere, nadie merece esto. La primera vez que te vi supe que esto no iba a durar, no soy ni la mitad de lo que quisiera ser. Me odio por ello y creo que no se me pasará el enfado, fui una mala noticias para tí pero nunca quise dañarte”.

Independence Day” es otro de los momentazos del disco. Incomprensiblemente no editada como single, es verosímil imaginar que hubiera podido tener éxito de haberlo sido. Fantástico medio tiempo que sigue mostrándonos el magisterio de Smith en el manejo de la melodía y que, tras seis canciones, nos permite  afirmar que estamos ante un discazo. Sensación que se acrecienta, si cabe, tras escuchar la inconmensurable “Bled White“, la canción más alegre del CD y en la que Joey Waronker se incorpora a los tambores. Otra enorme canción pop por la que tengo absoluta debilidad

La dulce y sosegada”Waltz #1” es otra joya, mucho menos convencional en su línea melódica pero igualmente sobrecogedora, mientras “Amity” es en -contraste- la canción más potente del álbum y probablemente la menos inspirada.

El nivel estratosférico retorna con la lennoniana “Oh Well, Okay“, otra perla en la que Elliott se atreve con arreglos clásicos y guitarras slide que acerca la canción mucho a los sonidos de George Harrison en solitario. Soberbia música y magnífica letra: “Aquí está la silueta, el rostro siempre esquivo y el color sangrante oscurecido, muriendo como muere un día. No puedo entender lo que te hizo tan infeliz (…) Si te entra algún sentimiento la próxima vez que me veas hazme un favor y házmelo saber, porque es difícil de contar, es difícil de decir. Oh, bueno, está bien…”

Y llegamos a otra de mis debilidades, Bottle up and Explode!“, un fabuloso medio tiempo de gran intensidad emocional (el puente al estribillo pone los pelos como escarpias). Una canción monumental que queda unida, a través de un fragmento de saxo con el siguiente tema: “A Question Mark“.

Estamos casi en el final y el tío Elliott saca la artillería. “Everybody Cares, Everybody Understands” es una fabulosa canción que Smith había compuesto años antes (incluso previa a Heatmiser) en su mejor tradición acústica. Pero, de repente, los últimos dos minutos se concierten en un imaginativo pasaje instrumental que no hubiera desentonado en “Abbey Road”  (“Todo el mundo se preocupa, todo el mundo comprende,  todo el mundo se preocupa por ti, quieras o no quieras. Es un abrazo químico que te patea en la cara con una pura simpatía sintética que te enfurece totalmente (…) Aquí estoy soñando mirando el sol brillante, la lluvia es la luz que guía a todo el mundo. Dices que tienes buenas intenciones, pero no sabes de qué hablas, maldición, deberías permanecer en el infierno lejos de las cosas de las que no sabes nada”). Brutal.

Y entonces llega “I Didn’t Understand“, sencillamente una de las cosas más bonitas que jamás he oído. Como si de el mejor Brian Wilson se tratase, Elliott se atreve con un a capella (se dobla la voz varias veces) para construir una canción preciosa plena de efectivos juegos vocales. No desentonaría y, por qué no decirlo, hasta mejoraría “Pet Sounds”. No deja de ser curioso que el propio Smith negara la influencia de los Beach Boys al preguntarle sobre esta canción, (“no lo creo, nunca me gustaron, todas esas letras sobre chicas y coches…, ya sabes, demasiado americano para mí…, eso sí, escuche ese disco, el “Pet Sounds” y es muy bueno, muy musical, “God Only Knows es fabulosa…, no sé…, puede ser”), cuando, voluntaria o no, es más que obvia. Lo que está claro es que es una maravilla que sirve de perfecto colofón a un disco espectacular.

“XO” fue el primer disco que Elliott Smith editó siendo un personaje famoso.  Su nominación a los Óscar le dotó de un estatus que provocó que su nuevo trabajo fuera juzgado con mayor celo. La crítica recibió muy bien el disco y, aunque Smith declaró en una entrevisto que nunca leía las críticas por miedo de que le afectaran a la hora de escribir canciones, en esta ocasión le hubieran servido para aumentar su autoestima y darle confianza. Allmusic hablo de “gloriosa demostración de talento con hermosas y oscuras melodías arregladas con todo lujo de detalles”, la revista Spin le puso un “10” y elogió su capacidad de hacer “dulce la tristeza” y Pitchfork habló de “inigualable maestría en el manejo de las estructuras pop” . Para mí, su mejor disco y que, además,  alcanzó la posición 104 en listas y vendió unas 400.000 copias (más del doble que sus dos trabajos  con Kill Rock Stars), siendo el mayor éxito en ventas de toda su carrera.

Con su recién estrenada popularidad, Elliott apareció en los más importantes programas de television como Saturday Night Live o Later with Jools Holland en Estados Unidos y Europa, esencialmente Francia, Suecia y Holanda,  donde realizó una versión de “I Didn’t Understand” en el programa 2 Meter Series que hizo que el mundo se parara durante un momento.

Se había convertido en un personaje interesante. El director de videoclips Steve Hanft solicitó la presencia de Elliott para rodar “Strange Paralell” un documental sobre el propio Smith en el que el director explora en los sentimientos que en el oyente provoca su música. El genial músico aparece trabajando en el estudio, protagonizando sketches y hasta interpretando a Rachmaninoff

Aprovechando el tirón, Elliott comenzó una gira acompañado de la banda Quasi, el grupo o del ex-Heatmiser y amigo SamCoomes y la su ex-mujer de éste, Janet Weiss , que además de servir de músicos de acompañamiento a Smith, hicieron de teloneros. El setlist alternaba momentos acústicos (“Angelesen Seattle, “Pitseleh” en San Francisco) y eléctricos (“Baby Britain“, Bottle up and Explode!” en Nueva York) e incluso versionó a Lennon (“Jealous Guy“), George Harrison (“Give Me Love“, “Isn’t It a Pity“) y varios clásicos Beatle como “For No One“, “Blackbird” o “Long Long Long“.

La popularidad de Smith seguía aumentando y, tras el éxito de “Miss Misery” para “El Indomable Will Hunting”, el director Sam Mendes le propuso que realizara una versión del “Because” de The Beatles para su película “American Beauty”. Elliott completó una asombrosa versión a capella, en la que realizó todas las voces de la canción. Perfecta canción, perfecta versión.

Elliott era ya un músico respetado, tanto público como crítica apreciaban su carrusel de luces y sombras, su dulzura melódica y su amargura lúdica, su deslumbrante preciosismo en los arreglos y la bella fragilidad de su voz. Todo el mundo coincidía en destacar la pasmosa belleza que destila la tristeza que transmiten sus canciones, aunque algunos la tacharan de depresiva. ““Depresiva” no es la palabra que yo usaría para describir mi música, pero hay algo de tristeza en ésta. Tiene que haberla, para que la felicidad que hay en ella realmente importe.

Pero era indudable que eran canciones tristes. Como decía su amigo y músico Sam Coomes: “No pueden ser canciones felices cuando nacen en un lugar que no lo es”. Ni sus amigos, que lo definían como un tipo divertidísimo, sabían por qué Elliott tenía esos tremendo bajones de ánimo…, bajones que sólo parecían encontrar alivio en litros del alcohol, drogas y antidepresivos. Un clavo saca otro clavo…, un infierno te lleva a otro infierno…

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 29  de mayo de 2013