Blur. Capítulo 9 (2009-2010). De la apoteosis en “Hyde Park” a “Fool’s Day”.

El anunciado reencuentro de la banda fue recibido con alborozo por público y prensa especializada. Los ensayos entre los cuatro miembros del grupo se sucedieron a buen ritmo y, aunque en un principio a todos se les hizo un poco extraño, enseguida reinó la camaradería. “Ya no éramos un grupo, sino cuatro individuos que deciden estar juntos”, dijo Alex James. Todos habían madurado, habían cruzado la cuarentena, tenían familia y estaban juntos “porque nos apetecía, no por el dinero”, como dijo Damon. La situación más especial era la de Graham, el hijo pródigo, “la tensión desapareció tan pronto como empezamos a tocar…, sonó fantástico desde el principio. Incluso me dijeron que subiera más el volumen de mi ampli… ¡¡me pasé 13 años oyendo “baja eso”!!, fue genial”.

Coxon aún tuvo tiempo para dar las últimas pinceladas y editar su séptimo álbum es solitario en mayo de 2009: “The Spinning Top“. Un estupendo y relajante álbum de folk en el que Graham recupera algunos de los sonidos de su álbum de debut. Los ambientes acústicos dominan por completo un disco en el que Graham pretende narrar la “vida de un hombre desde su nacimiento a su muerte”. Está lleno de delicados  y deliciosos momentos como “Look Into The Light“, “This House“, la estupenda y paulsimonianaIn The Morning“, la dinámica “Sorrow’s Army“,”Brave The Storm” o la inconmensurable “Feel Alright“…, haciendo aparición las guitarras eléctricas en contados momentos como en la notable “If You Want Me” o la petetownshendianaCaspian Sea“. La crítica recibió el disco, de nuevo, con entusiasmo. No es para menos.

Y mientras, EMI, intentó sacar tajada comercial de la esperada reunión de la banda editando en junio de 2009 un nuevo recopilatorio del grupo, el segundo de su carrera.  “Midlife: A Beginner’s Guide To Blur“, es un sorprendente doble álbum que, a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de compilaciones, no se centra en los grandes éxitos del grupo recopilatorio sino en los temas cruciales en la historia del grupo. Así, de su primer álbum incluyen unicamente “She’s So High” y la estupenda “Sing”, del frecuentemente olvidado y notabilísimo Modern Life Is Rubbish incluyen hasta cuatro canciones, “For Tomorrow”, “Blue Jeans”, “Chemical World”, “Advert”, además del single del 1993 “Popscene”. El exitoso Parklife está representado por “Girls & Boys”, “Parklife”, “Badhead” y “This Is A Low” y The Great Escape por “He Thought Of Cars”, “The Universal” y “Stereotypes”. La época “madura” del grupo es la más representada con cuatro canciones del álbum Blur “Beetlebum”, “Song 2”, “Death Of A Party” y “Strange News From Another Star”, otras cuatro de 13, “Coffee & TV”, “Bugman”, “Tender” y “Trimm Trabb” e incluso tres del polémico “Think Tank”, “Out Of Time”, “Good Song” y “Battery In Your Leg”. La verdad es que se echa de menos algún clásico del grupo como “Sunday Sunday”, “Star Shaped”, “Tracy Jacks”, “End Of A Century”, “To The End”, “London Loves”, “Charmless Man” o “No Distance Left to Run”, pero es un muy buen disco.

Y entonces empezaron los conciertos de la “Gira de Reunión”, primero fueron ocho shows “menores” en el East Anglian Railway Museum en Chapel, en el Rough Trade, el O2 Academy, el Goldsmith College de Londres, el Cliffs Pavilion de Southend, el Civic Hall de Wolverhampton, el  O2 Academy de Newcastle y el Manchester Evening News de Manchester. El 28 de junio de 2009 cerraron, aclamados por la multitud, el festival de Glastonbury con un show simplemente sobresaliente que, aún hoy en día es considerado el mejor concierto de la historia del celebre festival. Inolvidable concierto de poco más de una hora (enlace), con un setlist de auténtico lujo: “Girls & Boys”, Tracy Jacks”, “There’s No Other Way”, “Jubilee”, “Badhead”, “Beetlebum”, “Out Of Time”, “Tender”, “Country House”, “Sunday Sunday”, “Parklife”, “End Of A Century”, “Song 2”, “For Tomorrow” y  “The Universal”.

Y, entonces, llegó el gran día: el 2 de julio de 2009. Las 60.000 entradas a la venta se agotaron en dos minutos, por lo que Blur decidió hacer un segundo concierto el día siguiente…, los tickets volvieron a durar un visto y no visto. A las 20:30 horas, son el sol despidiéndose  de Londres tras un calurosísimo día, la banda apareció en el escenario con “The Debt Collector” sonando de fondo y Graham atacando sin piedad los riffs arpegiados de “She’s So High“, el primer single del grupo a principo de los 90. Todo un símbolo, su primer single ilustraba el retorno de una de las más importantes bandas británicas de la historia.

Nada había cambiado, ¿o sí? Damon es por el que más se notaba el paso de los años, aunque mantuvo su megadinámica forma de comportarse en un escenario. Alex estaba momificado, como hace 15 años. Dave, también notablemente envejecido seguía en su discreto segundo plano…, quizás el que más había evolucionado fuera Graham, visiblemente más participativo y -si cabe- más seguro con su sobresaliente guitarreo (parece que los conciertos en solitario le hicieron ganar aplomo sobre el escenario). El caso es que la música de Blur, como comentó el NME, apoyada por coristas, sección de viento y teclados parecía haber ganado aplomo con el paso del tiempo, y nada como escuchar el tema que les llevó, junto a su ilustre “Parklife” que ya cumplía quince años por aquel entonces, a la fama definitiva: “Girls & Boys“. Fue emocionantemente coreada por el público mientras Damon entraba definitivamente en calor. La maravillosa “Tracy Jacks” sonó simplemente arrebatadora con el respetable entregado, pero no menos que ese himno shoegaze que siempre fue “There’s No Other Way“… Damon empebaba a a desatarse y sus saltos nos hacían recordar tiempos pretéritos… y dorados. Y volvemos a “Parklife” con la dinámica “Jubilee” y la frecuentemente olvidada “Badhead“, joya del pop.

Con los primeras notas de la estratosférica “Beetlebum“, las 60.000 personas reunidas en Hyde Park se unieron en una sola voz consiguiendo un absoluto climax musical, con Graham literalmente desatado en la parte final.  Acojonante.  El guitarrista más emocional de todos los tiempos.

Resulta especialmente curioso escuchar “Out Of Time” con Graham, ya que no participó en la grabación original. Al parecer, fue el propio Coxon el que inistió en que se tocaran canciones de “Think Tank”, puesto que “es un disco de Blur, ¿no?”, en cualquier caso, suena fantástica. Llegó el momento de atacar “13”, primero con “Trimm Trabb” y luego con la excelente “Coffe & TV“, coreada apasionadamente por el gentío. Y así llegamos al momentazo de la noche: “Tender“, nueve minutos de deparrame emocional con el público entregado y cantando de forma catártica  “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My” . Brutal. “Supongo que esto es como el “Hey Jude” de Blur”, dijo Albarn, “es increíble lo especial que se ha hecho esta canción”. Impresionante.

Tras tanta transcendencia “Country House” y sus fantásticos metales devolvieron el aire festivo y permitieron a Damon demostrar el gran frontman que siempre fue. El público definitivamente en el bolsillo. Graham vuelve a salirse, por cierto.

La banda mira a sus orígenes atacando tres temas de su segundo álbum, “Modern Life Is Rubbish”. La primera de ellas “Oily Water“, tan buena como poco conocida suena calcada al disco, pero el público disfrutó mucho más la excelsa “Chemical World“, todo un monumento al pop británico, como “Sunday Sunday

El actor Phil Daniels (protagonista de la ópera rock de los Who ‘Quadrophenia’), como hiciera en la versión de estudio de 1994, tomó el micrófono para interpretar un eufórico y gozoso “Parklife” y dar paso a un nuevo set basado en el álbum homónimo. “End Of A Century“, para mí una canción de calibre histórico y probablemente el mejor tema de los años 90, provocó de nuevo la fusión de la banda y el público en una sola garganta y resultó sencillamente emocionante, y algo parecido ocurrió con la romántica “To The End“, fantástica. El maravilloso setlist concluyó con la excelsa “This Is A Low“, en la que tanto la guitarra de Graham como la voz de Damon demostraron un gran nivel. Enorme canción. Gran final para un gran concierto.

Pero…, el ´publico no se movía y seguía cantanto… “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My”…, y,  ¿cómo no?, llegaron los bises y lo hicieron con una salvaje descarga de adrenalina encadenando las punkis “Popscene” y “Advert“, antes de incendiar el parque londinense con la mítica “Song 2” y de nuevo a camerinos…

El público quería más… “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My”… y aún hubo unos segundos bises. La fenomenal “Death of a Party” fue una de las grandes sopresas ya que no la habían tocado en directo desde la gira del álbum “Blur”. La fiesta se acababa definitivamente pero antes los asistentes pudieron disfrutar de  “For Tomorrow” y llegar al absoluto éxtasis comercial con la espectacular “The Universal“, la parte final con el público cantando es sencillamente orgásmica. Al día siguiente, todo se repitió. Un concierto histórico, al alcance de muy pocos…, si es que está al alcance de alguien.

Como podía preverse, semejante acontecimiento fue recogido en su correspondiente álbum en directo y “All The People Blur Live At Hyde Park” se editó en agosto de 2009, convirtiéndose en su primer disco en directo. Los fastos por la reunificación del grupo concluyeron con el estreno en cines de la película documental “No Distance Left To Run”, un fabuloso documental de 104 minutos que recoge la historia del grupo así como numerosas entrevistas con los miembros del grupo. Sin duda el mejor documento gráfico sobre la banda que  se ha editado hasta el momento. La versión doméstica, en DVD, se publicó en febrero de 2010 incluyendo un segundo DVD con la actuación en Hyde Park completa. Imprescindible para los fans del grupo.

Con todo el subidón del regreso, a muchos les pilló por sorpresa la salida al mercado de un nuevo  álbum de Gorillaz. Cierto es que nadie nunca dijo que Damon fuera a centrarse en Blur, es más, todos los miembros del grupo hablaron de esta reunión como un hecho concreto que podía o no extenderse en el tiempo.De hecho, en septiembre de 2008, casi un año antes de los conciertos de Hyde Park, Damon y Hewlet ya afirmaron “estar trabajando en un nuevo disco de Gorillaz”.

El caso es que “Plastic Beach“, el tercer disco de Gorillaz, fue editado el 8 de marzo de 2010, contando con importantes colaboraciones. El gran Lou Reed aparece en la notable “Some Kind Of Nature“, mientras los Clash Paul Simonon y Mick Jones participan en “Plastic Beach“, el rapero Snoop Dogg en “Welcome to the World of the Plastic Beach” y Bobby Womack lo hace por partida doble en la soul “Cloud of Unknowing” y el exitoso single “Stylo“.

Entre lo mejor del álbum sin duda estarían la exitosa “Superfast Jellyfish” (con De La Soul), la sosegada “Empire Ants“, la breve “Pirate Jet” y sobre todo la estupenda “On Melancholly Hill“, una joyita pop que Damon originalmente compuso para The Good, The Bad And The Queen y que demuestra una vez más que, aunque maneja varios estilos, Albarn es un verdadero maestro en esto de las melodías pop que se clavan en tu cerebro. Curiosamente la versión de estudio es probablemente la peor de todas las que se hicieron de la canción, basta con ver la actuación del grupo en el programa de Jools Hooland, o, sobre todo, la impresionante versión acústica que grabaron para la BBC. Producido por el propio Damon, es el trabajo más melódico de Gorillaz, mucho más cálido y orgánico que los anteriores. Fue un nuevo éxito alcanzando el número 2 tanto en Inglaterra como en Estados Unidos.

El álbum de Gorillaz dejó un buen gusto entre los fans y recibió críticas súper favorables pero, porqué no decirlo, supuso un pequeño bajón para los seguidores de Blur que veían como la reunificación del grupo parecía ser un bello sueño de una noche de verano…, hasta que llegó el 18 de abril de 2010, fecha en la que se editó, en vinilo y con una distribución limitada a 1.000 copias, el primer single de Blur desde 2003: la sobresaliente “Fool’s Day“. La canción es simplemente maravillosa, una absoluta joya, británica hasta la médula y, como se publicó, “heredera de todas las épocas de la banda, tiene un poco de cada una de ellas pero sigue siendo fresca y con un toque de magia que pocas bandas pueden conseguir”.  La crítica se deshizo en elogios y NME habló de una canción “jodidamente fantástica” mientras The Guardian habló de un “tema adorable”. Ante el éxito de la canción, el grupo decidió colgarla en su web para que quien quisiera pudiera descargarla de forma gratuita y así “evitar que la gente escuche copias de poca calidad”. Temazo, a la altura de muchas de sus mejores obras.

A partir de la edición de “Fool’s Day” los rumores de reunión definitiva se dispararon y la edición de un nuevo álbum de estudio empezó a ser una opción. Los miembros de la banda daban una de cal y otra de arena y tan pronto decían “bueno, lo estamos pasando bien y tenemos material nuevo, ¿por qué no?”, como decían “no creo, una cosa es tocar en unos escenarios y pasar un buen rato y otra es hacer un disco”.

Mientras, y antes de que concluyera 2010, el hiperactivo Damon decidió editar bajo el nombre de Gorillaz las canciones que había grabado en su iPad durante la gira que realizaron por América para promocionar “Plastic Beach”. El disco, al que tituló “The Fall“, se editó en formato digital el día de navidad y obtuvo muy buenas críticas a pesar de ser un disco mucho menos comercial y obviamente menos pulido que los anteriores. Muchas de las canciones son experimentos bastante oscuros como “Phoner To Arizona“, “Shy Town” o “Little Pink Plastic Bags“, pero también tiene momentos notables como “Revolving Doors” o la relajante “Amarillo“. A pesar de lo arriesgado del invento, el disco consiguió un número 12 en Inglaterra y un 24 en Estados Unidos. Era obvio, Gorillaz era un éxito y casi todo lo que tocaban se convertía en oro…, pero ¿y Blur?

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 25 de enero de 2014

BLUR. “Think Tank” (2003), (7/10)

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01. Ambulance
02. Out Of Time
03. Crazy Beat
04. Good Song
05. On The Way To The Club
06. Brothers And Sisters
07. Caravan
08. We’ve Got A File On You
09. Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club
10. Sweet Song
11. Jets
12. Gene By Gene
13. Battery In Your Leg

A principios del siglo XXI , la relación entre Damon Albarn y Graham Coxon era prácticamente inexistente. Ambos decidieron dedicarse a sus proyectos personales y a sus vidas personales Damon estaba absorbido por su nueva aventura con Gorillaz y dedicado a su novia Suzi y la hija de ambos, por su parte, Coxon lanzó varios discos en solitario y había tenido con su pareja Anna Norlander a su primera hija, Pepper, en marzo de 2001.

La verdad es que, escuchando los dispares lanzamientos de ambos músicos, no es difícil deducir que sus inquietudes artísticas estaban muy alejadas. Graham y Damon estaban cada vez más distantes, tanto en términos musicales como personales.  La lucha de egos en un posible y futuro disco de Blur estaba sobre la mesa. “Blur” (1997) fue el triunfo de Graham en cuanto a sonido -más crudo y orgánico-, y “13” (1999) demostró que Damon quería apostar por una vía distinta, más cercana a nuevas tendencias. Este continuo contraste, presente desde los primeros álbumes del grupo, había sido hasta ahora una de las grandezas de una banda que alcanza un eclecticismo rara vez encontrado en un grupo  pop. Albarn siempre fue quien escribió las canciones en Blur, pero Coxon las llenaba de su impronta hasta conseguir ese fantástico sonido que los caracteriza. Pero en la primavera de 2002, fecha en la que el grupo entró al estudio con la idea de grabar un nuevo álbum, esta tensión artística otrora tan enriquecedora se convirtió en un polvorín.

El caso es que la banda se reunión con el productor Ben Hillier -elegido para la ocasión tras trabajar con Blur en su single “Music Is My Radar”- y, desde el principio, Graham empezó a faltar sistemáticamente a las sesiones.  Coxon se encontraba en medio de un proceso depresivo y había retornado al consumo de alcohol y drogas que tantos problemas le ocasionaron años atrás y, superado por la situación de tensión y sus adicciones, decide internarse durante 28 días en un centro de desintoxicación cuando apenas habían empezado las sesiones de grabación. El grupo simplemente decidió seguir adelante con Damon liderando la grabación y hacíendose prácticamente con el control del sonido de la banda.

Entre tanto, Graham salió del centro de desintoxicación y se encontró al grupo con el disco muy avanzado. Pero Coxon no estaba bien, faltaba a las sesiones o llegaba borracho y no paraba de discutir con todos los miembros del grupo. “Le dijimos que terminara de curarse que así no podía seguir”, recuerda Alex James. Finalmente, a los cinco días de su vuelta, el manager del grupo se reunió con Graham y le dijo que el resto de la banda prefería que no siguiese en el estudio mientras estuviese en ese estado y el guitarrista decidió abandonar el grupo, “Fue como una señal, ya sabes, tenía una hija, estaba dejando de beber y era el momento de dejar el grupo”.

Damon, Alex y Dave decidieron no sustituir a Coxon, “nadie puede tocar como Graham, si hay que tocar alguna guitarra lo haré yo”, declaró Albarn. Reconvertidos en trío, la banda decide continuar la grabación del que sería el séptimo álbum de estudio de Blur en Marruecos.Con el grupo en Marruecos, William Orbit y Norman Cook (Fatboy Slim) se unieron a Ben Hillier y a los propios Blur como productores de que sería sin duda su disco más arriesgado hasta el momento.

Publicado el 5 de mayo de 2003, “Think Tank” consiguió un número 1 en las listas británicas y su mejor resultado en Estados Unidos (56), país que siempre se les ha resistido.  Desde su lanzamiento fue aclamado mayoritariamente por la crítica ( 8/10 en NME, 9/10 en Pitckfock, 9/10 en Spin. 4/5 en Rollingstone y 5/5 en Uncut) y , entre el público hubo división de opiniones en parte motivadas por el cambio sonoro del grupo, la salida de Coxon y el activismo de Damon en contra de la Guerra de Irak…, hay críticos que afirman que “las influencias arábigas patentes en el disco produjeron rechazo entre parte del público conservador americano y británico por motivo del conflicto armado”.

Sea como fuere, estamos ante unos nuevos Blur, absolutamente dominados en lo artístico por Albarn, cuyas eclécticas influencias empapan el disco de hetereogeneidad. También destaca la múltiple participación de músicos adicionales y el aumento del peso de Alex y James en el sonido de los temas…, todo ello provocado por la enorme ausencia de Coxon. Y es que estamos ante un disco casi sin guitarras y en el que las líneas de bajo de Alex, los ritmos de Dave y los loops electrónicos cobran especial protagonismo.

El grupo no engaña a nadie y ya desde el primer tema, “Ambulance“, avisan. Digamos adiós a los Blur del britpop, digamos adiós a los Blur influenciados por el indie americano… Ambientes densos y tupidas atmósferas parecen sobreponerse a una melodía que, aunque interesante, queda demasiado relegada como un instrumento más al servicio de la ambientación general. Susto. No obstante, las casi siempre excelentes melodías de Albarn vuelven a cobrar el protagonismo en la fantástica “Out Of Time“, una extraordinaria canción llena de matices africanos, dotada de una melodía soberbia y arreglada de forma tan poco ortodoxa como brillante. Una maravilla que sin duda es una de las mejores canciones de la carrera del  grupo y que fue editada como single alcanzando el número 5 en listas. Joya.

Menos brillante resulta “Crazy Beat“, un acelerado tema de guitarra producido por Fatboy Slim que, si bien es una canción más que digna, no sobrevive a la ausencia de Graham ni resiste la comparación con otros temas similares del grupo editados en el pasado. Un buen tema en cualquier caso que también fue editado como single con escaso  éxito en Inglaterra pero alcanzando un meritorio puesto 22 en la, siempre hostil para el grupo, norteamérica.

Tiempo para otro single y una de las mejores canciones del disco, “Good Song“, otra maravilla pop de la factoría Albarn que pone sobre la mesa su dominio del género antes de enfrentarnos a  la canutera “On The Way To The Club“, un buen corte soportado en la batería de Dave y el bajo de Alex  que quizás se recrea demasiado en los efectos y no tanto en la buena melodía de la que hace gala la canción. Una lástima, da la sensación de que podría haber dado más de sí.

La batería de Dave y, sobre todo, el excelso bajo de Alex vuelven a llevar el peso de la negroide “Brothers And Sisters“, una de esas canciones que es difícil imaginar con Graham en el grupo y mucho más cercana a Gorillaz que a los Blur que habíamos conocido hasta la fecha y bastante prescindible, la verdad. Mucho más cercana a los sonidos adelantados en “13” e incluso en “Blur” resulta la cadenciosa y melancólica “Caravan“, otro de los mejores momentos del disco.

En “We’ve Got a File On You” es un breve tema de raigambre punk en el que, como ocurre con “Crazy beat” volvemos a echar de menos las guitarras de Graham y, a pesar de que los sonidos arábigos suenan curiosos se queda en poca cosa. Más interesante resulta la animada “Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club” que, a pesar de sus horribles arreglos de sintetizador, resulta entretenida. De nuevo, mucho más Gorillaz que Blur.

Y así llegamos a la que, junto a “Out Of Time” y “Good Song”, es lo mejor del disco: la sobresaliente “Sweet Song“, una hermosísima canción que Damon reconoció haber escrito “mientras miraba fotos de Graham” y en la que Albarn se desnuda ante su amigo con versos como “soy un alma oscura, lo mío es el pop y el oro, nuestras vidas estaban en la televisión y tú la apagaste e intentas dormir  (…) creo que así es como deben ser las cosas, espero que tú sientas lo mismo (…) Nunca quise hacerte daño, pero necesitamos tiempo,  así que me alejaré lentamente. Ahora que parece que todo se ha hecho pedazos espero poder ver las cosas buenas que hay en ti. Vuelve, yo siempre creí en ti”. Una canción de una belleza sólo al alcance de un reducido grupo de genios entre los que sin duda se encuentra Damon Albarn. Preciosa. “Para mí es como un hermano y es extraño seguir adelante sin él” declaró Albarn en RADIO1.

Después de semejante intensidad emocional, “Jets” se convierte en una suerte de jam session que destensa el ambiente si bien poco aporta más allá del excelente solo de saxo jazzy que aparece al final de la canción. La recta del final arranca con “Gene By Gene“, otro tema muy Gorillaz pero bastante aprovechable, antes de llegar a “Battery In Your Leg“, la única canción del disco en la que aparece la guitarra de Graham y una emocionante balada que resulta ideal para terminar el disco.Y esto es “Think Tank”, un buen disco de un grupo compuesto por Damon Albarn, Alex James y Dave Rowntree pero que, sin Graham Coxon, no terminan de ser Blur. Con todo tiene canciones soberbias y la mayoría del álbum está a la altura del grupo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

BLUR. Capítulo 7 (2001-2003). Gorillaz, el adiós de Graham Coxon y “Think Tank”

A finales del año 2000, la relación entre Damon y Graham es prácticamente inexistente. Ambos decidieron dedicarse a sus proyectos personales y a sus vidas personales Damon estaba absorbido por su nueva aventura con Gorillaz y dedicado a su novia Suzi y la hija de ambos, por su parte, Coxon y su pareja Anna Norlander habían tenido a su primera hija, Pepper, en marzo de 2001.

Precisamente el 26 de Marzo de 2001, apenas dos semanas después del nacimiento de la hija de Graham, el primer y homónimo álbum de Gorillaz sale al mercado en medio de un importante seguimiento mediático empujado por el éxito del primer single del nuevo grupo, “Clint Eastwood“.

 En sí el álbum es una ligeramente desconcertante mezcla de géneros que van desde el hip hop al rock pasando por la música latina, el punk o el dub, acid jazz y el reggae. Este eclecticismo permite a Albarn sentirse libre, sin ataduras, y desarrollar todas sus ideas sin el corsé de Blur… Y parece disfrutarlo. La crítica recibió bastante bien un disco que, aunque apunta maneras, en mi opinión resulta demasiado confuso debido precisamente a esa excesiva mezcla de estilos.

Las comparaciones son odiosas, y Gorillaz no es Blur, ni de lejos. No obstante hay mucho y muy bueno en este disco, además de los singles como el citado “Clint Eastwood“, la hip-hopera “Rock The House” o el estupendo dance-pop  “19-2000“, se agradecen los decibelios de “Punk“, las reminiscencias Blur de “5/4“, la cadenciosa “Tomorrow Comes Today” o la extraordinaria “Latin Simone (¿Qué Pasa Contigo?)” que también tuvo una sobresaliente versión es español cantada por Ibrahim Ferrer. Temazo, para redondear un notable disco que sirvió para redefinir el concepto de “grupo paralelo”, normalmente reservado a aventuras experimentales lejos de los circuitos comerciales y que, con Gorillaz, adquieren una nueva dimensión. No en vano, el disco fue un gran éxito y alcanzó el número 3 en Inglaterra y un sorprendente Top-10 en Estados Unidos. Las ventas superaron con creces las 10 millones de copias, de hecho, se vendió mucho más que cualquier disco de Blur…, incluso que varios de ellos juntos. Damon empezó a pensar que una vida sin Blur era más que posible.

Siguiendo con su frenética actividad, el  28 de Mayo de 2001 Albarn firma junto al líder de Sugarcubes, Einar Orn Benediktsson, la banda sonora de la película de Baltasar Kormákur “101 Reykjavik” (con Victoria Abril en el reparto).  El disco está salpicado de no demasiado elaborados fragmentos de trip-hop (como el tema original “101 Reykjavik Theme” y soprendentes versiones del “Lola” de los Kinks en los más variopintos estilos, desde el dub, a un supuesto sucedáneo de techno-flamenco. Nada destacable en este disco, la verdad, simplemente curioso.

Si Damon estaba activo, Graham no le iba a la zaga y,  en agosto de 2001, edita “Crow Sit on Blood Tree” su tercer álbum en solitario. Tras el relativo traspiés que supuso el caústico “The Golden D”, Graham retoma los sonidos de su primer trabajo en solitario, el notable “The Sky Is To Hight”, si bien este disco es mucho más oscuro y siniestro que su bucólico debut. El folk lo-fi vuelve a dominar, y a buen nivel, en temas como “Too Uptight“, “All Has Gone“, “Tired“, la preciosa “Bonfires” o la estupenda “Thank God For The Rain“, aunque Coxon también da rienda suelta a su pasión indie-yanqui con temas como la desproporcionada “Burn It Down” o las disfrutables “Empty World” y “You Never Will Be“. Un buen disco que recibió críticas favorables aunque no consiguió repercusión lejos de los circuitos underground.

La verdad es que, escuchando los dispares lanzamientos de ambos músicos, no es difícil deducir que sus inquietudes artísticas estaban muy alejadas en este principio del siglo XXI. Graham y Damon estaban cada vez más distantes, tanto en términos musicales como personales.

Las distancias en cuanto a intereses creativos se hacen si cabe más patentes con los siguientes trabajos de ambos. Damon tras editar, en diciembre de 2001, un compilado de lados B y remixes de Gorillaz titulado “G-sides“, sorprende a propios y extraños publicando “Mali Music“en abril 2002. Albarn viajó a Mali en julio de 2000 con novia, hija y poco más equipaje que una guitarra y una melódica. Damon intentó y consiguió alternar con los más prestigiosos músicos contemporáneos de la ciudad. Damon tocó en varios bares y clubs de la ciudad en actuaciones improvisadas junto a los músicos locales y, entre todos, decidieron que lo que sonaba era suficientemente bueno para convertirse en un disco. El Lp, editado bajo el nombre de “Afel Bocum, Damon Albarn & Friends : Mali Music” tuvo una finalidad benéfica, pues todo lo recaudado con sus ventas fue donado a programas de Oxfram Mali. Los sonidos africanos dominan en el álbum (sirva este “Niger” de ejemplo) y apenas en “Sunset Coming On” encontramos algo del “sonido Albarn”. Es un disco muy estimulante, si bien no es lo más apropiado para el que busque algo parecido a Blur…, ni a Gorillaz…

Por su parte, Graham Coxon, publica en octubre de 2002, “The Kiss of Morning” su ya cuarto álbum en solitario y probablemente su  trabajo más accesible hasta esa fecha. Un muy buen disco en el que se filtran influencias de Nick Drake, Elliott Smith, Pavement, Sonic Youth y Nirvana unidas a sonidos mucho más retro en lo que algunos han definido como una “reacción anti-Gorilllaz”. Ya desde el comienzo del disco, la excelente “Bitter Tears” deja claro las intenciones de Coxon. Sigue habiendo para los momentos a lo Pavement que tanto gustan al genial guitarrista (“Escape Song“, “It Ain’t No Lie“), pero las influencias clásicas se filtran sin tapujos entre la telaraña de sonidos indies producida con bastante acierto por el propio Graham Coxon y Mike Pelanconi, sólo hay que escuchar “Locked Doors“, todo un blues, “Just Be Mine“, o la petetownshendiana “Walking Down The Highway” para comprender la mixtura de estilos o darle una oportunidad al excelente folk de “Baby, You’re Out of Your Mind” o la fabulosa “Mountain Of Regret” para volver a disfrutar de la querencia por los sonidos acústicos mostrada por Graham en todos sus trabajos en solitario. Un señor disco, muy bien recibido por la crítica y totalmente ignorado por el público (número 126).

La lucha de egos en un posible y futuro disco de Blur estaba sobre la mesa. “Blur” (1997) fue el triunfo de Graham en cuanto a sonido -más crudo y orgánico-, y “13” (1999) demostró que Damon quería apostar por una vía distinta, más cercana a nuevas tendencias. Este continuo contraste, presente desde los primeros álbumes del grupo, había sido hasta ahora una de las grandezas de una banda que alcanza un eclecticismo rara vez encontrado en un grupo de pop. Albarn siempre fue quien escribió las canciones en Blur, pero Coxon las llenaba de su impronta hasta conseguir ese fantástico sonido Blur. Pero en la primavera de 2002, fecha en la que el grupo entró al estudio con la idea de grabar un nuevo álbum, esta tensión artística otrora tan enriquecedora se convirtió en un polvorín.

El caso es que la banda se reunión con el productor Ben Hillier -elegido para la ocasión tras trabajar con Blur en su single “Music Is My Radar”- y, desde el principio, Graham empezó a faltar sistemáticamente a las sesiones. Conviene aclarar que Coxon se encontraba en medio de un proceso depresivo y había retornado al consumo de alcohol y drogas que tantos problemas le ocasionaron años atrás. El resto de miembros de la banda empezaron a hartarse de la actitud del guitarrista que nunca mostró demasiado interés en las nuevas canciones que Damon había preparado para Blur. Finalmente Graham, superado por la situación de tensión y sus adicciones, decide internarse durante 28 días en un centro de desintoxicación cuando apenas habían empezado las sesiones. El grupo simplemente decidió seguir adelante con Damon liderando la grabación y hacíendose prácticamente con el control del sonido de la banda. Las nuevas y variadas influencias de Albarn (dance, hip hop, jazz, dub y la música africana) dotan de nuevas y enriquecedores perspectivas a las nuevas composiciones del cantante.

Entre tanto, Graham salió del centro de desintoxicación y se encontró al grupo con el disco muy avanzado. Pero Coxon no estaba bien, faltaba a las sesiones o llegaba borracho y no paraba de discutir con todos los miembros del grupo. “Le dijimos que terminara de curarse que así no podía seguir”, recuerda Alex James. Finalmente, a los cinco días de su vuelta, el manager del grupo se reunió con Graham y le dijo que el resto de la banda prefería que no siguiese en el estudio mientras estuviese en ese estado y el guitarrista decidió abandonar el grupo, “Fue como una señal, ya sabes, tenía una hija, estaba dejando de beber y era el momento de dejar el grupo”.

Damon, Alex y Dave decidieron no sustituir a Coxon, “nadie puede tocar como Graham, si hay que tocar alguna guitarra lo haré yo”, declaró Albarn. Reconvertidos en trío, la banda decide continuar la grabación del que sería el séptimo álbum de estudio de Blur en Marruecos. ¿Su título?, “Think Tank“.

Imagen

01. Ambulance
02. Out Of Time
03. Crazy Beat
04. Good Song
05. On The Way To The Club
06. Brothers And Sisters
07. Caravan
08. We’ve Got A File On You
09. Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club
10. Sweet Song
11. Jets
12. Gene By Gene
13. Battery In Your Leg

Con el grupo en Marruecos, William Orbit y Norman Cook (Fatboy Slim) se unieron a Ben Hillier y a los propios Blur como productores de que sería sin duda su disco más arriesgado hasta el momento. Publicado el 5 de mayo de 2003 consiguió un número 1 en las listas británicas y su mejor resultado en Estados Unidos (56), país que siempre se les ha resistido.

Desde su lanzamiento fue aclamado mayoritariamente por la crítica ( 8/10 en NME, 9/10 en Pitckfock, 9/10 en Spin. 4/5 en Rollingstone y 5/5 en Uncut) y , entre el público hubo división de opiniones en parte motivadas por el cambio sonoro del grupo, la salida de Coxon y el activismo de Damon en contra de la Guerra de Irak…, hay críticos que afirman que “las influencias arábigas patentes en el disco produjeron rechazo entre parte del público conservador americano y británico por motivo del conflicto armado”.

Sea como fuere, estamos ante unos nuevos Blur, absolutamente dominados en lo artístico por Albarn, cuyas eclécticas influencias empapan el disco de hetereogeneidad. También destaca la múltiple participación de músicos adicionales y el aumento del peso de Alex y James en el sonido de los temas…, todo ello provocado por la enorme ausencia de Coxon. Y es que estamos ante un disco casi sin guitarras y en el que las líneas de bajo de Alex, los ritmos de Dave y los loops electrónicos cobran especial protagonismo.

El grupo no engaña a nadie y ya desde el primer tema, “Ambulance“, avisan. Digamos adiós a los Blur del britpop, digamos adiós a los Blur influenciados por el indie americano… Ambientes densos y tupidas atmósferas parecen sobreponerse a una melodía que, aunque interesante, queda demasiado relegada como un instrumento más al servicio de la ambientación general. Susto. No obstante, las casi siempre excelentes melodías de Albarn vuelven a cobrar el protagonismo en la excelente “Out Of Time“, una extraordinaria canción llena de matices africanos, dotada de una melodía soberbia y arreglada de forma tan poco ortodoxa como brillante. Una maravilla que sin duda es una de las mejores canciones de la carrera del  grupo y que fue editada como single alcanzando el número 5 en listas. Joya.

Menos brillante resulta “Crazy Beat“, un acelerado tema de guitarra producido por Fatboy Slim que, si bien es una canción más que digno, no sobrevive a la ausencia de Graham ni resiste la comparación con otros temas similares del grupo editados en el pasado. Un buen tema en cualquier caso que también fue editado como single con escaso  éxito en Inglaterra pero alcanzando un meritorio puesto 22 en la siempre hostil para el grupo norteamérica.

 Tiempo para otro single y una de las mejores canciones del disco, “Good Song“, otra maravilla pop de la factoría Albarn que pone sobre la mesa su dominio del género antes de enfrentarnos a  la canutera “On The Way To The Club“, un buen corte soportado en la batería de Dave y el bajo de Alex  que quizás se recrea demasiado en los efectos y no tanto en la buena melodía de la que hace gala la canción. Una lástima, da la sensación de que podría haber dado más de sí.

La batería de Dave y, sobre todo, el excelso bajo de Alex vuelven a llevar el peso de la negroide “Brothers And Sisters“, una de esas canciones que es difícil imaginar con Graham en el grupo y mucho más cercana a Gorillaz que a los Blur que habíamos conocido hasta la fecha y bastante prescindible, la verdad. Mucho más cercana a los sonidos adelantados en “13” e incluso en “Blur” resulta la cadenciosa y melancólica “Caravan“, otro de los mejores momentos del disco.

En “We’ve Got a File On You” es un breve tema de raigambre punk en el que, como ocurre con “Crazy beat” volvemos a echar de menos las guitarras de Graham y, a pesar de que los sonidos arábigos suenan curiosos se queda en poca cosa. Más interesante resulta la animada “Moroccan Peoples Revolutionary Bowls Club” que, a pesar de sus horribles arreglos de sintetizador, resulta entretenida. De nuevo, mucho más Gorillaz que Blur.

Y así llegamos a la que, junto a “Out Of Time” y “Good Song”, la sobresaliente “Sweet Song“, una hermosísima canción que Damon reconoció haber escrito “mientras miraba fotos de Graham” y en la que Albarn se desnuda ante su amigo con versos como “soy un alma oscura, lo mío es el pop y el oro, nuestras vidas estaban en la televisión y tú la apagaste e intentas dormir  (…) creo que así es como deben ser las cosas, espero que tú sientas lo mismo (…) Nunca quise hacerte daño, pero necesitamos tiempo,  así que me alejaré lentamente. Ahora que parece que todo se ha hecho pedazos espero poder ver las cosas buenas que hay en ti. Vuelve, yo siempre creí en ti”. Una canción de una belleza sólo al alcance de un reducido grupo de genios entre los que sin duda se encuentra Damon Albarn. Preciosa. “Para mí es como un hermano y es extraño seguir adelante sin él” declaró Albarn en RADIO1.

Después de semejante intensidad emocional, “Jets” se convierte en una suerte de jam session que destensiona el ambiente si bien poco aporta más allá del excelente solo de saxo jazzy que aparece al final de la canción. La recta del final arranca con “Gene By Gene“, otro tema muy Gorillaz pero bastante aprovechable, antes de llegar a “Battery In Your Leg“, la única canción del disco en la que aparece la guitarra de Graham y una emocionante balada que resulta ideal para terminar el disco.

Y esto es “Think Tank”, un buen disco de un grupo compuesto por Damon Albarn, Alex James y Dave Rowntree pero que, sin Graham Coxon, no terminan de ser Blur. Con todo tiene canciones soberbias y la mayoría del álbum está a la altura del grupo.

¿Y después qué?, el grupo empezó una gira para la que contrataron al guitarrista de The Verve Simon Tong. Fue una gira dolorosa aunque muy exitosa, con la ausencia de Graham muy presente…, en especial a la hora de tocar canciones como “Tender”, “Siento un terrible agujero sin él (…), no sé qué nos pasó”, dijo Damon en uno de los conciertos, “por favor, cantad conmigo su parte, cantad la parte de Graham”.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 11 de enero de 2014