BLUR. Capítulo 3 (1994-1995). “Parklife” y el nacimiento del Britpop

Blur

A pesar del prestigio recuperado, la situación económica de Blur era absolutamente precaria a mediados de 1993. Damon empezó a componer de forma compulsiva tras la gira de promoción de “Modern Life Is Rubbish” y, tan pronto como fue posible, el grupo entró al estudio dispuesto a grabar el que sería su tercer álbum. Tras la excelentes críticas recibidas por la producción de su anterior disco, el grupo decidió volver a contra con Stephen Street.

Así, en agosto de 1993, la banda entró al estudio muy confiada en su nuevo material. Damon llegó a declarar a los medios: “Cuando nuestro tercer disco salga al mercado, nuestra posición como quintaesencia de las bandas británicas de los 90 estará asegurada”.

Albarn había escrito un buen número de canciones muy inspiradas en la novela de Martin Amis “London Fields”, continuando con la línea de ácido cronista del costumbrismo británico que tanto debe a Ray Davies y que Damon inaguró con “Modern Life Is Rubbish”. De alguna forma, Albarn estaba construyendo una especie de álbum conceptual al menos en lo temático.

De la misma forma que hiciera con su anterior álbum,  Blur quiso apoyar su celebración de lo británico en general y de lo londienense en particular con una imagen en consecuencia. De Imagenlas más sobrias “British Images 1 & 2” del LP anterior, el cuarteto pasó a presentarse como una especie de mods de fin de siglo combinando prendas genuinamente británicas con distintas marcas deportivas europeas. Una imagen mucho más actual y que les alejaba del peligro del excesivo revisionismo del que podía pecar “Modern Life”.

Pero Blur no podía ser sólo imagen (esto ya les había costado caro en el pasado), tenían una base musical convincente y “Modern Life” había recibido muy buenas críticas, pero ya era necesario volver a la senda del éxito. De hecho, su compañía de discos -Food- seguía sin ver con buenos ojos la dirección que estaba tomado el grupo y, a pesar de que “Modern Life” había dado buenas señales y obtenido buenas críticas, su paciencia comenzaba a agotarse

Habían tocado casi todos los “palos” de la música británica. Los ritmos baggy del movimiento Madchester, el punk, el pop… No obstante, no habían tocado los sonidos más discotequeros y electrónicos. Su nuevo single, que serviría de adelanto a su nuevo disco mezclaría el sonido “new wave” con algo de dance-pop… El resultado, editado en febrero de 1994. es un “llena pistas” histórico, un himno: “Girls & Boys

Imagen

El single “sólo” fue nº5, pero preparó el camino para lo que sería el asalto definitivo a la fama del grupo. Es un tema absolutamente infeccioso y absolutamente perfecto en términos comerciales. La atrevida letra de Damon, la excelente base rítmica (¡qué bajo!) que sostiene la canción. Todo en ella es fabuloso. Thom Yorke, líder de Radiohead, confesó años después, “Desearía haber escrito esa canción, es genial, lástima que esos bastardos de Blur la escribieran antes que yo“.

“Girls And Boys” fue un excelente adelanto de lo que Albarn y compañía venían preparando: el álbum que debería colocarles en la posición de privilegio en el statement del pop británico que ellos estaban convencidos de merecer. Un álbum que pasó por distintos títulos y portadas antes de llegar al definitivo. La idea oríginal era titular el disco “London”, pero era demasiado obvio y optaron por “Soft Porn”. La portada sería una foto del palacio de Buckingham, aunque también se barajó la posibilidad de fotografiar un puesto de frutas y verduras de Portobello Road.

El título y la portadas fueron descartadas y optaron, tras barajar otros títulos como “Magic Arrows” y “Sport”, por el título de “Parklife” y recurrir para el arte del disco a una sesión de fotos con el grupo contemplando las típicas carreras de galgos. Una imaginería absolutamente británica que casaba perfectamente con la temática de un excelente álbum que llegaría a las tiendas en abril de 1994.

Algo pasaba en el mundillo musical británico en 1994. La prensa británica reivindicaba el papel de su industria poniendo sobre la mesa a sus clásicos. Los Beatles habían vuelto al estudio para prepara sus Anthology, varios clásicos del pop británico (Madness, Who, Kinks) sacaban recopilaciones al mercado coincidiendo con un caldo de cultivo que pretendía poner en valor el lustroso pasado del pop inglés frente al omnipresente rock independiente americano. El negocio musical inglés se estaba defendiendo de la “invasión yanqui” con armas del pasado. “Vimos que poco a poco se iba creando un movimiento real. Fue como suele ocurrir: creció y se hizo más intenso. Fue nuestro nacimiento como el Blur moderno”, declaró Damon Albarn. La prensa estaba expectante y, esta vez, Blur no iba a decepcionar. Sabían que tenían en su poder un ramillete de singles que eran potenciales hits y un LP fabuloso en le bolsillo. Era la hora de pasar a la acción.

Imagen
01. Girls & Boys
02. Tracy Jacks
03. End Of A Century
04. Parklife
05. Bank Holiday
06. Badhead
07. The Debt Collector
08. Far Out
09. To The End
10. London Loves
11. Trouble In The Message Centre
12. Clover Over Dover
13. Magic America
14. Jubilee
15. This Is A Low
16. Lot 105

blur

Producido de nuevo por un brillante  Stephen Street, “Parklife” es un disco absolutamente perfecto. No tiene fisuras. Son canciones pop perfectas, redondas y sin altibajos que componen unos de los mejores álbumes que jamás se ha editado.
Además de debutar directamente en el número 1 y de permanecer en listas 90 semanas, la prensa se deshizo en elogios hacia el álbum. NME habló de un “disco de pop maravilloso”, Rolling Stone escribió: “un gran disco, han conseguido lo que se proponían: absorber todos los estilos y demostrar por qué el rock británico es tan genial”. Allmusic, lo describió como “el álbum que definirá esta década”… Y no es para menos, estamos ante un disco tremendamente cohesionado en el que Blur consigue reformular lo mejor del pop británico de todos los tiempos y ponerlo a disposición de las nuevas generaciones que parecían haber olvidado su glorioso pasado musical.

Paul McCartney, Paul Weller, Pete Townshend, David Bowie… todos, coincidieron en elogios hacia el nuevo álbum de Blur. La prensa se rindió a sus pies y recibió “5 estrellas” en la mayoría de publicaciones. Blur fueron elevados a líderes de la nueva generación musical británica… Había nacido el Britpop. Parklife es una celebración del pop británico. Partiendo de los cánones clásicos de sus mayores, consigue fusionar sonidos y ambientes de distintas épocas y sonar tan absolutamente moderno como evocadoramente clásico. Variado pero coherente, emocionante y tremendamente divertido, es un álbum que, como pocos han conseguido en la historia, es capaz de resumir en material musical una época: los años 90.

Blur

El arranque del álbum es inmejorable, un tema como “Girls & Boys” que engancha desde la primera escucha. Un single llenapistas que tuvo un considerable comportamiento en listas (nº5) y un mucho mayor éxito popular. “Cuando escribimos  ‘Girls and Boys’ nos dimos cuenta que teníamos algo grande entre manos”, declaró Graham Coxon, “algo que merecía la pena”, y no le faltaba razón, su fusión de de new wave, electrónica y dance pop inaguró nuevas sendas sonoras que serían profusamente aprovechadas por bandas venideras. Declarada mejor single de 1994, un himno.

D

Pero si “Girls & Boys” resulta innovadora, el siguiente corte, la genial “Tracy Jacks“, es una desacomplejada mirada hacia el pasado.  Los primeros The Who sonando en 1994 tras haberse metido en una batidora de sonido Madchester. Su sobresaliente trabajo de guitarras, su inteligente letra sobre un amargado cuarentón atrapado en el día a día de la Inglaterra de fin de siglo, su excelente producción…, segunda canción y segunda joya.

Y así llegamos a la que, en mi opinión, es la mejor canción de los años 90: “End Of A Century“. Pop ultramegabritánico (la canción “huele” a Inglaterra) con una letra en la línea del mejor Ray Davies. El “Waterloo Sunset de los 90”, llegó a escribir un crítico. Todo en ella es perfecto y pone a las claras que el señor Damon Albarn es un extraordinario compositor, un excelente escritor y un muy competente vocalista. De nuevo una sobresaliente producción de Stephen Street quien, junto a la gran guitarra de Coxon y las fantásticas armonías, consigue elevar aún más un tema ya de por si inconmensurable.  Un clásico del grupo que no tuvo mucho éxito en su edición como single (número 19) pero que adquiría dimensiones catárticas en directo.

Tres canciones, tres maravillas…, y no hay tres sin cuatro: “Parklife“, la canción que se acabó considerando el “himno del britpop” fue editada como single y resume la intención revisionista de la banda. Cantada -o narrada-  por Phil Daniels, el protagonista Imagende la película “Quadrophenia” (basada en la opera-rock pro mod de los Who), resulta completamente atemporal. Desde luego no estamos ante ninguna súper melodía y seguramente sí ante uno de los temas más simplones del disco, pero eso no la hace menos infecciosa e irremediablemente adictiva. Una vez más el productor Stephen Street acierta dando la forma adecuada a otra gema pop de Damon en la que destacan no sólo las buenas guitarras rítmicas de Graham sino también las labores de éste como saxofonista. De nuevo un himno que mereció el premio Brit a la “mejor canción de 1994” a pesar de no haber pasado del “Top 10” en su edición como single.

Hasta aquí, el disco alcanza tal perfección que más bien parece un recopilatorio que un Lp con nuevo material. “Bank Holiday” si bien, aún siendo un fantástico tema, no mantiene el sobresaliente nivel de los anteriores, sí sirve para elevar los decibelios…, y se agradece. Punk-británico puro en la mejor tradición de los Sex Pistols. En directo era demoledora.

Y si los Sex Pistols inspiran “Bank Holiday”, los Beatles parecen estar tras las musas de “Badhead“, una de las maravillas ocultas del disco. Delicada y preciosa balada, una de las mejores melodías de Damon -al parecer bastante asistido por Graham- que, además, está producida e interpretada con un gusto pasmoso. Su letra, sobre un día de resaca pone la guinda a un delicioso pastel agridulce. Joya, otra

DA

The Debt Collector” es el  primero de los dos divertidos y circenses instrumentales del álbum. Original y disfrutable, como la psicodélica “Far Out“, la única canción no compuesta por Damon (el autor es Alex James), y aunque es, sin duda, la más floja del disco tiene el honor de no desentonar en un disco que roza la perfección. Buen cierre para la cara A.

La cara B se abre con otro de los puntos álgidos del álbum, “To The End” otro baladón con aires de clásico con un encantador toque afrancesado exquisitamente arreglado y producido por Stephen Hague en ausencia de Stephen Street. Fue editado como single con un reslutado (nº16) muy por debajo de lo que su calidad merecía. Damon comparte la voz principal con Laetitia Sadier (de Stereolab) que pone el contrapunto femenino (y en francés) a los versos del tema dotándolo un épico ambiente romántico. Una canción absolutamente maravillosa y una de las mejores interpretaciones vocales de Damon en su carrera. Otra joya para el cofre del tesoro.

Tras tanto (y tan buen) azúcar, “London Loves” nos devuelve a los mejores tiempos de la “new wave“. Potente tema pop con geniales teclados y la habitual maestría de Graham a la guitarra. La vena ochentera se deja ver también en la excelente “Message In The Trouble Center“, otro temazo en toda regla y una de las más queridas por los fans del grupo.

Mucho más relajada resulta “Clover Over Dover“, otra maravilla pop introducida a golpe de clavicordio y en la que todo suena perfecto y muy estimulante. El siguiente tema, “Magic America” es, en cambio, sensiblemente más vulgar en lo musical y sólo la guitarra de Coxon consigue darle un punto de originalidad a un tema que vive de su efectivo y pegadizo estribillo, ¿suficiente?, probablemente sí  y más si atendemos a la irónica crítica a la sociedad americana de sus versos.

Jubilee” es el segundo acercamiento al punk del disco, aunque esta vez de una forma mucho más melódica. Otra muy buena canción aunque a estas alturas ya no debe extrañar. Y en estas llegamos al gran final: la espectacular “This Is A Low“. Sólo por las guitarras de Graham Coxon (el solo es de otro mundo) ya merecería un puesto en la historia, pero es que todo en ella es Babsolutamente sobresaliente. Su cadenciosa y tristona melodía te transporta a un lugar desde el que sólo puedes felicitarte por haber tenido la suerte de disfrutar de semejante monumento melódico. La última joya de un disco que se despide con “Lot 105“, un segundo instrumental que resta transcendencia al final del álbum y resulta muy simpático.

Uno de los mejores discos que jamas se han publicado, un absoluto imprescindible en cualquier colección y un disco 10. Una sucesión de himnos a la clase media británica que caló hondo en la cultura y en la sociedad de una generación definiéndola y describiéndola como sólo los grandes álbumes son capaces de hacer

Eran los reyes. Damon era el símbolo del éxito, joven, guapo, famoso, millonario, emparejado con la líder de los cool Elastica (con los que colaboró en varias ocasiones). Lo había conseguido, eran el grupo del momento y eran los abanderados de una nueva generación de pop puramente británico que pretendía reivindicar la música británica, un movimiento que se conoció como Britpop. Menswear, Elastica,  Echobelly, Dodgy, Cast, Ash, The Bluetones,  Gene, los revitalizados Pulp, Thurman o Supergrass salieron a la palestra,  otros como Boo Radleys y Dodgy, eran bandas ya conocidas que se subieron al carro… Entre todos los grupos de esta generación, sólo uno parecía poder disputarle a Blur el trono, una banda de cinco malencarados mancunianos que afirmaban ser directos herederos de los Beatles y que habían debutado con un notable álbum titulado “Definitely Maybe”…, Oasis…

Liderada por los polémicos hermanos Gallagher -Noel y Liam-, Oasis dieron muestra de una arrogancia que le hizo ganarse detractores y admiradores con gran celeridad. Su álbum, si bien también bebía de fuentes clásicas, resultaba mucho más rockero y la prensa británica vio la oportunidad perfecta para revitalizar el clásico duelo Beatles-Stones de los 60. Blur serían los melódicos e innovadores -los Beatles- y Oasis los “sucios” rockeros. No obstante, Oasis -admiradores de los de Liverpool- no aceptaban ese papel…, de ahí que el NME saliera a toda página a finales de 1994 con el titular “LOS DOS QUIEREN SER LOS BEATLES, NINGUNO LOS STONES”

El caso es que, como comentó el batería Dave Rowntree, “coincidieron dos buenos discos de dos grupos ingleses el mismo año, el nuestro y el de Oasis…, así que supongo que sí se podría hablar de un movimiento, eso fue el principio de lo que llamaron Britpop”. Tener un movimiento entre manos y poder polarizarlo en dos bandas era algo que la prensa musical inglesa, maniquea y muy tendente al amarillismo, no podía desaprovechar

No obstante, esta polémica fue -por lo menos en inicio- un invento de la prensa. De hecho, durante la entrega de los Brit awards de 1994, en la que Blur ganó cuatro premios (álbum, banda, single y vídeo) para los que Oasis también estaba nominado, Damon declaró “nosotros Blurmerecemos estos premios tanto como Oasis” y Noel Gallagher afirmaba que “si yo tuviera 16 años creo que me molarían tanto Oasis como Blur”.

Poco a poco la relación entre ambas bandas se fue calentando auspiciada por la prensa y por las frecuentes salidas de tono de los Gallagher que atizaban a todo y a todos.

Blur habían conseguido el número 1 en ventas de discos, pero no habían logrado el ansiado y prestigioso número 1 en la lista de singles, algo que si logró poco después Oasis con “Some Might Say“. Blur fue invitado a la fiesta de celebración de los de Manchester, Damon fue a felicitar a lo que éste contestó con un “Somos número 1, jódete segundón”… Como Albarn reconoció años después, “yo era joven, estúpido y muy competitivo, eso no iba a quedar así”. La guerra estaba servida y la prensa iba a seguir echando leña al fuego…, pero eso será otra historia.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 14 de diciembre de 2013.

BLUR: “Modern Life Is Rubbish” (1993). (8/10)

Imagen

01. For Tomorrow
02. Advert
03. Colin Zeal
04. Pressure On Julian
05. Starshaped
06. Blue Jeans
07. Chemical World
Intermission
08. Sunday Sunday
09. Oily Water
10. Miss America
11. Villa Rosie
12. Coping
13. Turn It Up
14. Resigned
Commercial Break

“Modern Life Is Rubbish” es el segundo álbum de Blur, no obstante  en muchos sentidos es el primero. Su disco de debut, “Leisure”, tiene mucho más de lanzamiento apresurado para aprovechar el éxito de un par de singles cool por parte de un grupo de moda que de trabajo relamente meditado. Tras unas fallidas  sesiones con el genial Andy Partridge (líder de XTC)  y recuperado  Stephen Street como productor, en este “Modern Life” tenemos a un grupo concentrado en demostrar su valía y a una pareja creadora -Albarn y Coxon- dispuestos a poner en valor su talento. Basta con escuchar  los cuatro primeros acordes del álbum para notar que el cambio es total. En primer lugar las marcadas influencias del indie mas noisy -especialmente de My Bloody Valentine- que empapaban el primer álbum del grupo, dejan paso a sonidos reminiscentes de lo más granado del pop británico: Beatles, Kinks, Small Faces, Who, Madness, XTC…todos están ahí. No parece mal cambio. “Quería demostrar que éramos un grupo que merecía la pena, la verdad es que he de reconocer que el pique con Suede y nuestro fracaso en América me cargaron las pilas…, no tenía otro objetivo en la vida que demostrar nuestra valía”, recordaba Damon Albarn años después al recordar estos tiempos.

A pesar de que no obtuvo un gran éxito comercial, el disco sirvió para que el grupo recuperara el prestigio perdido. La crítica recibió muy bien el álbum  y luminarias como Paul Weller (otrora líder de los Jam) afirmó que “Blur es lo mejor que hay hoy en día en Inglaterra”. Musicalmente es muy notable, pero no podemos olvidar el esfuerzo lírico de Albarn a la hora de escribir los versos del LP. La influencia del ácido punto de vida de la cotidianidad heredado de Ray Davies es más que obvio. “Soy yo intentado escribir con flema británica y actualizando la iconografía inglesa a un lenguaje moderno. Ahí tienes todas esas melodías y progresiones de acordes de aire nostágico, mezcladas con estas letras tan caústicas y tan apegadas a la Inglaterra actual…, esa era la idea…, nada de todo ese American Way Of Life que empapa los medios”, recordaba Albarn

Es un muy buen álbum que resulta tremendamente ecléctico en lo estilístico, del monótono baggy psicodélico de “Leisure” pasamos a un collage-pop con pinceladas de punk rock, psicodelia, vaudevill y music-hall… Y su arranque no puede ser mejor, “For Tomorrow” es un temazo con mayúsculas. Puro pop británico, con una muy buena letra y un estribillo en la mejor tradición de los Kinks. Un tema sobresaliente, excelentemente producido y arreglado con maestría. Poco más que decir, una joya que, aunque no tuvo demasiado éxito como single (número 28), obtuvo el absoluto reconocimiento de la crítica.

Advert” tiene un rollo pseudo-punk muy interesante y retoma la línea abierta con “Popscene”. Un muy buen tema que comienza a dejar ver la importancia de los teclados en el nuevo sonido del grupo. Buena melodía, gran producción y una buena letra actualizando a nuestros días el más puro estilo de Ray Davies. Una fórmula perfecta.

Colin Zeal” y, sobre todo “Pressure On Julian“,  recuerdan poderosamente a XTC y tienen un marcado aire new wave, enormes James y Coxon al bajo y la guitarra. Dos buenas canciones que oscurecen el tono ambiental del disco antes de llegar al luminoso y esplendoroso pop de “Starshaped“, una maravillosa melodía engrandecida por una excelente guitarra de Graham y el oboe de la prestigiosa Kate St John. Excelente a todos los efectos.

La línea de excelente pop se mantiene con la preciosista “Blue Jeans” una fabulosa balada que se eleva hasta la estratosfera al llegar al estribillo. A estas alturas, y tras media docena de canciones, cualquiera que hubiera escuchado “Leisure” y disfrutara ahora de este “Modern Life Is Rubbish” podría constatar que los nexos de unión entre ambos álbumes son prácticamente inexistentes. Sensación que se acrecenta al escuchar la nunca suficientemente ponderada “Chemical World“, uno de los mejores temas de los años 90. Imprescindible si gusta el pop británico con raíces… Todo en ella es excelente, la melodía, la letra, las guitarras, las armonías… Un tema 10, que se editó como single con la notable “Young And Lovely” como cara B, y fue un nuevo éxito de crítica…, en lo comercial se tuvo que conformar con un Top-30.

Intermission“, sirve de ecuador del disco. Se trata de una sencilla y disfrutable línea instrumental de piano a la que se van incorporando instrumentos conforme su tempo avanza irremediable hacia el desmadre punk que precende a “Sunday Sunday“, el último de los singles que se extrajeron del disco. Mucho más clásica en su concepción, es un sobresaliente pop fuertemente influenciado por los Kinks. Probablemente el tema más comercial del disco.

A partir de este momento, el ambiente del álbum se torna sensiblemente más pesaroso. “Oily Water” es un tema procedente de la época de “Leisure” y, a pesar del interesante tratamiento instrumental (la guitarra y el bajo son excelentes) del tema, la melodía es tan plana y monótona como muchas de las que se incluyeron en el disco de debut del grupo. Mucho más edificantes resultan la bucólica “Miss America” y la newaveraVilla Rosie“. Dos buenas canciones que, aunque no alcanzan el nivel de los mejores temas de este “Modern Life” si ejercen el papel de más que dignas comparsas.

Coping” vuelve a ser una disfrutable incursión en el soft-punk, muy en la línea de la ya comentada “Advert”. Un muy buen tema que sostiene el disco en su recta final escoltado por inofensiva “Turn It Up” (el corte menos destacable del disco) y la estupenda “Resigned“, una especie de re-lectura de “Blue Jeans” con la que comparte varios elementos.

Si “Intermission” ejerció de ecuador, “Commercial Break” lo hace como punto final. Un nuevo y alocado instrumental punk que pone la guinda a un estupendo álbum que, a pesar de tener pequeños bajones a lo largo de su minutaje, dispone de al menos media docena de canciones (“For Tomorrow”, “Advert”, “Starshaped”, “Blue Jeans”, “Chemical World”, “Sunday Sunday”) que deberían figurar en cualquier enciclopedia sobre el pop en general y en su vertiente británica en particular. Un disco que supone el debut de unos nuevos Blur, lo que, sin duda, fue una gran noticia para los amantes de la buena música. El disco sirvió para que el grupo recuperara todo el prestigio perdido y se convirtiera en un grupo a seguir tanto por público como por crítica.

VALORACIÓN GUILLETEK: 8/10

BLUR. Capítulo 2 (1992-1993). La vida moderna es basura. El resurgir.

Las sesiones con el genial Andy Partridge como productor pronto se torcieron. Damon y especialmente Graham eran devotos admiradores de XTC, la banda de Partridge y Moulding, pero la cosa no cuajó. Parece que Partridge se empeñaba en hacer que sonasen de una forma demasiado similar a su ex-banda. No obstante, han quedado testimonios sonoros de las sesiones que demuestran que la dirección que Partridge pretendía dar al grupo era más que interesante. No hay más que escuchar las versiones de “Sunday Sunday“, “Coping” o “Seven Days“. En cualquier caso, una vez descartado Partridge, decidieron recurrir a un viejo conocido: Stephen Street, uno de los productores de su primer álbum.

Entre tanto, la banda continuó con su campaña de márketing pro-británico. Aún sin haber terminado de grabar el disco, Damon apareció en la portada del NME envuelto en una bandera del Reino Unido bajo el título de “The Return of the British Empire”. En la entrevista interior afirmaba que “echaremos a los grunges como los punks echaron a los hippies”, haciendo referencia al último gran movimiento musical estrictamente británico.

La banda repartió entre la prensa la foto del grupo con su nuevo uniforme de faena, que definieron como “British Image nº1”, una mezcla entre estética mod y skin que pretendía reivindicar lo británico frente al “invasor americano”. No obstante mucho medios la tacharon de excesivamente nacionalista e incluso xenófoba y decidieron distribuir una versión mucho más tradicional e inofensiva de su visión de lo británico. De esta forma la “British Image nº2”, mostraba al grupo con aires aristocráticos dispuestos a una velada en torno a una taza de té.

Volviendo a lo musical, y con el disco terminado, la compañía dijo que, aunque era un álbum considerablemente bueno, no tenía gancho y resultaba monótono. Además no compartían el giro pro-británico de la banda: ¿en plena invasión grunge querían sacar un disco de pop británico? Damon insistió en que era la dirección correcta y que los jóvenes no tardarían en darse cuenta…, “ya sabes”, declaraba tiempo después el propio Albarn, “Nirvana era bueno y estaba bien, pero todo lo demás era una jodida mierda desagradable”. La directiva acabó cediendo advirtiendo a Albarn que tenía crédito para un disco, no más. El manager del grupo les advirtió que se estaban “suicidando comercialmente” y les animó a que al menos incluyeran material que pudiera funcionar en las radios como single. Cuenta la leyenda que Damon apareció al día siguiente con dos nuevas canciones…, ambas acabarían siendo los dos singles del LP y dos de las mejores canciones de la carrera de Blur: “Chemical World” y “For Tomorrow”

Finalmente, el 10 de mayo de 1993, el segundo trabajo de Blur llegó a las tiendas: señoras, señores, la vida moderna es basura…

Imagen

01. For Tomorrow
02. Advert
03. Colin Zeal
04. Pressure On Julian
05. Starshaped
06. Blue Jeans
07. Chemical World
Intermission
08. Sunday Sunday
09. Oily Water
10. Miss America
11. Villa Rosie
12. Coping
13. Turn It Up
14. Resigned
Commercial Break

“Modern Life Is Rubbish” es el segundo álbum de Blur, no obstante  en muchos sentidos es el primero. Su disco de debut, “Leisure”, tiene mucho más de lanzamiento apresurado para aprovechar el éxito de un par de singles cool por parte de un grupo de moda que de trabajo relamente meditado. En este “Modern Life” tenemos a un grupo concentrado en demostrar su valía y a una pareja creadora -Albarn y Coxon- dispuestos a poner en valor su talento. Basta con escuchar  los cuatro primeros acordes del álbum para notar que el cambio es total. En primer lugar las marcadas influencias del indie mas noisy -especialmente de My Bloody Valentine- que empapaban el primer álbum del grupo, dejan paso a sonidos reminiscentes de lo más granado del pop británico: Beatles, Kinks, Small Faces, Who, Madness, XTC…todos están ahí. No parece mal cambio. “Quería demostrar que éramos un grupo que merecía la pena, la verdad es que he de reconocer que el pique con Suede y nuestro fracaso en América me cargaron las pilas…, no tenía otro objetivo en la vida que demostrar nuestra valía”, recordaba Damon Albarn años después al recordar estos tiempos.

A pesar de que no obtuvo un gran éxito comercial, el disco sirvió para que el grupo recuperara el prestigio perdido. La crítica recibió muy bien el álbum -NME habló de un disco “melódico y fabulosamente producido con grandes arreglos de viento cuerda y voz. Sus excelentes melodías de corte clásico tienen un excelente contrapunto en las impredecibles guitarras de Coxon y las dinámicas líneas de bajo de James”- y luminarias como Paul Weller (otrora líder de los Jam) afirmó que “Blur es lo mejor que hay hoy en día en Inglaterra”. Musicalmente es muy notable, pero no podemos olvidar el esfuerzo lírico de Albarn a la hora de escribir los versos del LP. La influencia del ácido punto de vida de la cotidianidad heredado de Ray Davies es más que obvio. “Soy yo intentado escribir con flema británica y actualizando la iconografía inglesa a un lenguaje moderno. Ahí tienes todas esas melodías y progresiones de acordes de aire nostágico, mezcladas con estas letras tan caústicas y tan apegadas a la Inglaterra actual…, esa era la idea…, nada de todo ese American Way Of Life que empapa los medios”, recordaba Albarn

Es un muy buen álbum que resulta tremendamente ecléctico en lo estilístico, del monótono baggy psicodélico de “Leiseure” pasamos a un collage-pop con pinceladas de punk rock, psicodelia, vaudevill y music-hall… Y su arranque no puede ser mejor, “For Tomorrow” es un temazo con mayúsculas. Puro pop británico, con una muy buena letra y un estribillo en la mejor tradición de los Kinks. Un tema sobresaliente, excelentemente producido y arreglado con maestría. Poco más que decir, una joya que, aunque no tuvo demasiado éxito como single (número 28), obtuvo el absoluto reconocimiento de la crítica.

Advert” tiene un rollo pseudo-punk muy interesante y retoma la línea abierta con “Popscene”. Un muy buen tema que comienza a dejar ver la importancia de los teclados en el nuevo sonido del grupo. Buena melodía, gran producción y una buena letra actualizando a nuestros días el más puro estilo de Ray Davies. Una fórmula perfecta.

Colin Zeal” y, sobre todo “Pressure On Julian“,  recuerdan poderosamente a XTC y tienen un marcado aire new wave, enormes James y Coxon al bajo y la guitarra. Dos buenas canciones que oscurecen el tono ambiental del disco antes de llegar al luminoso y esplendoroso pop de “Starshaped“, una maravillosa melodía engrandecida por una excelente guitarra de Graham y el oboe de la prestigiosa Kate St John. Excelente a todos los efectos.

La línea de excelente pop se mantiene con la preciosista “Blue Jeans” una fabulosa balada que se eleva hasta la estratosfera al llegar al estribillo. A estas alturas, y tras media docena de canciones, cualquiera que hubiera escuchado “Leisure” y disfrutara ahora de este “Modern Life Is Rubbish” podría constatar que los nexos de unión entre ambos álbumes son prácticamente inexistentes. Sensación que se acrecenta al escuchar la nunca suficientemente ponderada “Chemical World“, uno de los mejores temas de los años 90. Imprescindible si gusta el pop británico con raíces… Todo en ella es excelente, la melodía, la letra, las guitarras, las armonías… Un tema 10, que se editó como single con la notable “Young And Lovely” como cara B, y fue un nuevo éxito de crítica…, en lo comercial se tuvo que conformar con un Top-30.

“Intermission“, sirve de ecuador del disco. Se trata de una sencilla y disfrutable línea instrumental de piano a la que se van incorporando instrumentos conforme su tempo avanza irremediable hacia el desmadre punk que precende a “Sunday Sunday“, el último de los singles que se extrajeron del disco. Mucho más clásica en su concepción, es un sobresaliente pop fuertemente influenciado por los Kinks. Probablemente el tema más comercial del disco.

A partir de este momento, el ambiente del álbum se torna sensiblemente más pesaroso. “Oily Water” es un tema procedente de la época de “Leisure” y, a pesar del interesante tratamiento instrumental (la guitarra y el bajo son excelentes) del tema, la melodía es tan plana y monótona como muchas de las que se incluyeron en el disco de debut del grupo. Mucho más edificantes resultan la bucólica “Miss America” y la newaveraVilla Rosie“. Dos buenas canciones que, aunque no alcanzan el nivel de los mejores temas de este “Modern Life” si ejercen el papel de más que dignas comparsas.

Coping” vuelve a ser una disfrutable incursión en el soft-punk, muy en la línea de la ya comentada “Advert”. Un muy buen tema que sostiene el disco en su recta final escoltado por inofensiva “Turn It Up” (el corte menos destacable del disco) y la estupenda “Resigned“, una especie de re-lectura de “Blue Jeans” con la que comparte varios elementos.

Si “Intermission” ejerció de ecuador, “Commercial Break” lo hace como punto final. Un nuevo y alocado instrumental punk que pone la guinda a un estupendo álbum que, a pesar de tener pequeños bajones a lo largo de su minutaje, dispone de al menos media docena de canciones (“For Tomorrow”, “Advert”, “Starshaped”, “Blue Jeans”, “Chemical World”, “Sunday Sunday”) que deberían figurar en cualquier enciclopedia sobre el pop en general y en su vertiente británica en particular. Un disco que supone el debut de unos nuevos Blur, lo que, sin duda, fue una gran noticia para los amantes de la buena música.

Con todo, y a pesar de los elogios de la crítica especializada, el álbum no tuvo demasiado éxito y se tuvo que conformar con un decimoquinto puesto en las listas de ventas inglesas. En Estados Unidos, su “anglocentrismo” impidió que tuviera repercusión alguna. Sin embargo, el disco sirvió para que el grupo recuperara todo el prestigio perdido y se convirtiera en un grupo a seguir tanto por público como por crítica. Blur había encontrado el camino, ahora sólo faltaba darle el toque final. La prensa británica comenzaba a recargarse de moral musical… “La mejor banda británica desde los Beatles” escribió alguno…

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 8 de diciembre de 2013

BLUR. “Leisure” (1991). (5/10)

“LEISURE” (1991)

1.She’s So High
2.Bang
3.Slow Down.
4.Repetition.
5.Bad Day.
6.Sing.
7.There’s No Other Way.
8.Fool.
9.Come Together.
10.High Cool.
11.Birthday.
12.Wear Me Down

A principios de 1991, Blur era el grupo de moda, The New Big Thing en la industria del pop británico. Tras tres exitosos singles, Food Records, su discográfica, tenía claro que era el momento de aprovechar la fama del grupo y editar un álbum.  El disco, producido por Stephen Street (tras su notable trabajo con The Smiths), Steve Lowell y Michael Thorne, se publicó el 27 de agosto de 1991 alcanzando un nº 7 en las listas británicas. El LP se vendió razonablemente bien arrastrado po el éxito de sus singles previos y de una excelente campaña de marketing basada en el atractivo físico  de Damon y Alex.

Partiendo de la base de que no estamos ante un gran álbum, el disco tiene perlas como “There’s no other way” o “Sing”. Es un trabajo definido por las modas del momento, lleno de ritmos baggy y el sonido shoegaze herencia directa de The Stone Roses, Happy Mondays o The Soup Dragons. El propio Damon Albarn, al recordar el álbum, afirma “no quiero ni acordarme de él”… No obstante, la crítica musical británica, deseosa de encumbrar nuevos ídolos, recibió bastante bien el disco.

Y eso que el disco arranca razonablemente bien, con los singles “She’s So High” y  “Bang“. Sobre todo la primera es una competente canción -escrita por Damon y Graham- de pop psicodélico muy al estilo de los sonidos imperantes en una Inglaterra que, a finales de los 80 y principios de los 90, aún vivía de las rentas de la exquisita resaca provocada por el incomparable disco de debut de los Stone Roses. Semejante comienzo hace albergar esperanzas pero enseguida comienza a perder enteros con temas  como la noisy “Slow Down“. “Repetition” resulta mucho más edificante, pero “Bad Day” vuelve a caer en esquemas que, a fuerza de repetirse, provocan el tedio.
Sólo cuando escuchamos “Sing” empezamos a vislumbrar un gran talento tras tanta medianía. Soberbia canción. Su monótona cadencia psicodélica te atrapa desde la primera escucha y pone a las claras que estos imberbes jovencitos tenían que decir algo en esto de la música. Y así llegamos a la excelsa “There’s No Other Way“, la canción que les dio la fama y uno de los únicos cortes de este álbum que han soportado el paso del tiempo. Un gran tema de Damon y Graham que alcanzó el número 8 en las listas a principios de 1991. La gran guitarra de Graham, las enrevesadas líneas de bajo de Alex, el ritmo baggy de Dave heredero del sonido Madchester y la perezosa voz de Damon se encargan de dar forma a otro buen corte de pop psicodélico que catapultó definitivamente al grupo a la fama.
Tras estos buenos momentos, proporcionados por dos muy buenas canciones, el álbum se sume en la más absoluta medianía y ya no vuelve a remontar el vuelo. “Fool” tiene un corte más clásico y supone un ligero soplo de aire fresco entre tanta sobredosis de sonido shoegaze…, pero tampoco es gran cosa. “Come Together“, “High Cool” y “Wear Me Down” repiten de forma cansina la fórmula y, sin ser ninguna de ellas malas canciones, poco aportan a una escena más que saturada de este tipo de propuestas. La oscura y notable “Birthday“, en cambio, supone un soplo de esperanza. Vendrán tiempo mejores.
VALORACIÓN GUILLETEK’S: 5/10

BLUR. Capítulo 1 (1968-1992). Los Orígenes. “Leisure”

Damon Albarn nació el 23 de Marzo de 1968 en el este de Londres. Recibió influencias musicales de su padre -que fue miembro de un grupo de los 60- desde muy pequeño. Sus padres, hippies convencidos, tuvieron una gran influencia en el amor del pequeño Damon por el arte en general. Cuando tenía 6 años se trasladaron a Essex y, en 1979, empezó a asistir a la Stanway Comprehensive School, donde no encajó muy bien. Al estar más interesado en la música que en la chicas, los compañeros de clase le apodaron “gay-boy” y se convirtió en un muchacho solitario e introvertido.

No era popular en la escuela y no tenía amigos hasta que, en torno a 1982, conoció a un joven llamado Graham Coxon.  Graham era un año y 10 días más joven que Damon, pero también era un gran aficionado a la música merced a la influencia de su padre, un militar saxofonista, cuya profesión obligó a su hijo a tener una infancia nómada. El joven Coxon era tan reservado como Damon, por lo que conectaron de inmediato.  A ambos les gustaba la música pop, especialmente los clásicos The Beatles, The Kinks y The Who, así como The Jam, Madness y XTC. No obstante, en 1987 se separaron cuando Albarn se mudó a Londres.

Los caminos de Damon y Graham no tardarían demasiado en volver a cruzarse, ya que este último se trasladó también a Londres  tras matricularse en un curso de francés en el Goldsmiths College. Era cuestión de tiempo que formaran una banda, y así lo hicieron en 1988 junto al bajista  Eddie Deedigan y el baterista heavy-metal Tom Aitkenhead. Pero el proyecto Circus  duró poco y, tras grabar algunas maquetas con temas como “Put Me To Bed” o “Hippy Children”  tanto Deedigan como Aitkenhead dejaron  el grupo.  Fue Coxon quien encontró a los nuevos miembros: el bajista Alex James (21-11-1968), al que conocía del Goldsmith College, y el baterista Dave Rowntree (8-5-1964) con quien trabó amistad en Colchester, donde su padre estuvo destinado por un tiempo.

El nuevo grupo se llamó Seymour, tomando el nombre de la novela de Salinger “Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción” (1963), y comenzaron a dar conciertos en el verano de 1989. La “buena pinta” del grupo y su buen hacer sobre el escenario, hicieron que un cazatalentos de la compañía independiente Food Records se fijara en ellos.  Andy Ross, que así se llamaba el tipo de Food, les aconsejó que cambiaran inmediatamente de nombre. Tras barajar nombres como The Shining Path, Sub, Whirlpool o Sentisise, Damon, Graham, Alex y Dave firmaron con Food Records como… Blur… Estamos en 1990.

Tras realizar algunos conciertos como teloneros de The Cramps , en octubre de 1990, Blur edita su primer single: “She’s So High“. Se trataba de una competente canción -escrita por Damon y Graham- de pop psicodélico muy al estilo de los sonidos imperantes en una Inglaterra que, a finales de los 80 y principios de los 90, aún vivía de las rentas de la exquisita resaca provocada por el incomparable disco de debut de los Stone Roses. La canción alcanzó un meritorio número 48 en las listas de singles y el NME lo consideró “Single de la Semana”.

La popularidad del grupo crecía como la espuma: eran guapos, tenían buen rollo y encima estaban a la moda… ¿Cómo iba la discográfica a desaprovechar semejante filón?, así que, metieron al cuarteto en el estudio para que grabaran cuanto antes su segundo single. La fantástica “There’s No Other Way“, un nuevo tema de Damon y Graham, alcanzó el número 8 en las listas a principios de 1991. La gran guitarra de Graham, las enrevesadas líneas de bajo de Alex, el ritmo baggy de Dave heredero del sonido Madchester y la perezosa voz de Damon se encargan de dar forma a otro buen corte de pop psicodélico que catapultó definitivamente al grupo a la fama.

Blur eran The New Big Thing en la industria del pop británico, aparecieron en TV, y comenzaron a alternar con la fauna del showbiz y a sentir la presión del negocio. De hecho, su tercer y forzado single, “Bang“, editado en julio de 1991, supuso un notable descenso en cuanto a calidad y popularidad respecto a sus predecesores a pesar de no ser, para nada, una mala canción. No obstante Food Records, su discográfica, tenía claro que era el momento de aprovechar la fama del grupo y editar un álbum.

“LEISURE” (1991)

1.She’s So High
2.Bang
3.Slow Down.
4.Repetition.
5.Bad Day.
6.Sing.
7.There’s No Other Way.
8.Fool.
9.Come Together.
10.High Cool.
11.Birthday.
12.Wear Me Down

El disco, producido por Stephen Street (tras su notable trabajo con The Smiths), Steve Lowell y Michael Thorne, se publicó el 27 de agosto de 1991 alcanzando un nº 7 en las listas británicas. El LP se vendió razonablemente bien arrastrado po el éxito de “There’s no other way” y de una excelente campaña de marketing basada en el atractivo físico  de Damon y Alex.

Partiendo de la base de que no estamos ante un gran álbum, el disco tiene perlas como “There’s no other way” o “Sing”. Es un trabajo definido por las modas del momento, lleno de ritmos baggy herencia directa de The Stone Roses, Happy Mondays o The Soup Dragons. El propio Damon Albarn, al recordar el álbum, afirma “no quiero ni acordarme de él”… No obstante, la crítica musical británica, deseosa de encumbrar nuevos ídolos, recibió bastante bien el disco.

Y eso que el disco arranca razonablemente bien, con los singles “She’s So High” y  “Bang“, pero enseguida comienza a perder enteros con temas  como la noisy “Slow Down“. “Repetition” resulta mucho más edificante, pero “Bad Day” vuelve a caer en esquemas que, a fuerza de repetirse, provocan el tedio.
Sólo cuando escuchamos “Sing” empezamos a vislumbrar un gran talento tras tanta medianía. Soberbia canción. Su monótona cadencia psicodélica te atrapa desde la primera escucha y pone a las claras que estos imberbes jovencitos tenían que decir algo en esto de la música. Y así llegamos a la excelsa “There’s No Other Way“, la canción que les dio la fama y uno de los únicos cortes de este álbum que han soportado el paso del tiempo.
Tras estos buenos momentos, porporcionados por dos muy buenas canciones, el álbum se sume en la más absoluta medianía y ya no vuelve a remontar el vuelo. “Fool” tiene un corte más clásico y supone un ligero soplo de aire fresco entre tanta sobredosis de sonido shoegaze…, pero tampoco es gran cosa. “Come Together“, “High Cool” y “Wear Me Down” repiten de forma cansina la fórmula y, sin ser ninguna de ellas malas canciones, poco aportan a una escena más que saturada de este tipo de propuestas. La oscura y notable “Birthday“, en cambio, supone un soplo de esperanza. Vendrán tiempo mejores.

El éxito les llegó demasiado pronto y Blur era una banda sin bagaje ni experiencia. No supieron asimilarlo y, a medida que sus giras de conciertos se multiplicaron, comenzaron a internarse en una peligrosa espiral de fiestas y alcohol. “Solía ir a montones de fiestas y cuando llegaba allí Graham estaba en el suelo como un felpudo” dice Damon recordando esa época; “Solíamos beber mucho. Yo tenía una botella de vino debajo de la silla en la que estaba mi amplificador y tomaba un trago al pasar por allí” reconoce Graham.

Económicamente, el “negocio Blur” no iba bien. El tirón inicial del grupo se estaba diluyendo y a principio de 1992 tenían un agujero de unas 60.000 libras esterlinas. Era necesario volver al candelero y Food les pidió un nuevo single. En esos momentos, Graham y Damon, inquietos artísticamente, estaban en plena metamorfosis y se sentían muy lejos de los sonidos shoegaze que habían caracterizado, apenas unos meses antes, sus primeros singles. De esta forma, en Marzo de 1992, Blur publica el single “Popscene” que, a pesar de ser un importante avance en el sonido del grupo (más cercano al punk que al rancio pop psicodélico de “Leisure”) y es una excelente composición, no tuvo ninguna repercusión comercial. La crítica sí reconoció los méritos del nuevo single del grupo y habló de “un torrente de guitarras punk,  ganchos pop de los 60, estridentes cuernos ingleses, furia controlada, y humor posmoderno”. En un sentido creativo, el single fue un punto de inflexión para la banda musical, “Fue un gran cambio, un disco muy, muy Inglés”, dijo Albarn, pero su fracaso comercial (número 32) hizo que los directivos de Food empezaran a preocuparse… No obstante, tal y como estaba programado, la banda comenzó una gira norteamericana.

La gira de dos meses en territorio yanqui fue enormemente frustrante para la banda. El éxito de sus conciertos era más que discutible y las múltiples juergas empezaban a hacer mella es su estado físico. A esto había que añadir un creciente sentimiento de nostalgia.“Empezaba a echar de menos cosas muy sencillas…, me perdí todo lo relacionado con Inglaterra, así que empecé a escribir canciones que me recordaban a mi tierra”, declaraba Damon. Esto acabó desencadenando un proceso de “britanización” del grupo que desarrollaría y mucho en los meses siguientes.

Pero lo que se encontraron a su regreso al Reino Unido es que ya no eran el grupo de moda, les habían comido la tostada…, y lo que más les dolía era saber quiénes eran los nuevos ídolos de la escena.  Durante los primeros “bolos” de Blur, un joven llamado Bernard Butler era el ayudante de Graham, su “pipa”. No obstante Bernad, que era un competente guitarrista y que intentaba aprender todo lo que podía de Coxon,  tenía su propia banda  junto a Brett Anderson (voz), Justine Frischmann (teclados y novia de Anderson) , Mat Osman (bajo) y Simon Gilbert (batería) . Esa banda era Suede.

Los medios británicos estaban deseosos de contrarrestar el estallido del  grunge. Todas las miradas se dirigieron hacia el rock alternativo y el indie rock que se estaba haciendo en Norteamérica y  las listas de éxitos se llenaron de grupos americanos.  Los jóvenes ingleses mostraban más interés en lo que se hacía al otro lado del Atlántico y eso era una afrenta para la industria musical británica, acostumbrada a llevar la batuta en las nuevas tendencias del pop y el rock. Así que, con los Stone Roses en un misterioso retiro, la prensa musical se lanzó a buscar a un grupo que hiciera frente a la amenaza yanqui. De esta forma, cuando Suede publicaron su primer single en mayo de 1992, la crítica se rindió a sus pies. “The Drowners”,  que era el título del single,  era una canción estupenda y Suede se convirtió en la gran esperanza del pop británico.

Esto cabreaba a Blur… Su ex-ayudante tenía más éxito que ellos. Además, Brett Anderson (cantante de Suede) se lo restregaba por la cara. ¿La razón para este “mal rollo”?, sencilla, Justine Frichmann (que había abandonado la banda para fundar Elastica), la que era novia de Anderson, estaba liada con Damon. No obstante el peor momento para Blur llegó cuando ambos grupo compartieron escenario. Suede realizó una estupenda actuación y Blur, borrachos como cubas, hicieron el más absoluto ridículo.

A pesar de la malas críticas hicieron una pequeña gira. Era el comienzo de los desastrosos doce  meses siguientes. “Popscene” no obtuvo el reconocimiento que ellos esperaban y los conciertos tampoco. En cambio Suede, sus rivales, estaban en lo más alto. Sus singles eran todo un pelotazo y su primer álbum (homónimo), que se publicaría en 1993 fue un rotundo nº1.

Se hundieron; empezaron a beber exageradamente antes de los conciertos y, como se puede imaginar, sus actuaciones eran una verdadera basura. Graham y Alex eran recogidos cada noche por las asistencias y Damon estaba absolutamente deprimido y con el talento agotado. Durante meses no hicieron nada nuevo y Food, su compañía discográfica, fue clara al respecto; si en un mes no entregaban nuevo material serían despedidos.

Ante ese ultimátum, ellos mismos crearon la primera y única regla del grupo: no beber antes de los conciertos. Entonces comenzaron a escribir canciones de nuevo y decidieron que la dirección del grupo debía seguir la línea de exaltación de lo británico que habían comenzado con “Popscene”. La idea era celebrar su herencia británica y convertirse en los paladines en la lucha contra la invasión musical estadounidense. Damon le presentó a los directivos de Food, fotografías con la nueva imagen del grupo bajo el título de “British Image 1”, una reinvención y puesta al día de la estética mod. En las mismas reuniones, Albarn presentó parte del nuevo material y solicitó al genial líder de los fantásticos XTC, Andy Partridge, como productor. David Balfe, presidente de Food, no quedó muy convencido, pero decidió dar su visto bueno al proyecto.

Por su parte, el grupo no tardó en decidir el título de lo que sería su segundo disco:”Modern Life Is Rubbish”, la vida moderna es basura. Pero eso es otra historia.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 30 de Noviembre de 2013