GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

BLUR. “The Great Escape” (1995). (8,5/10)

en 22 de diciembre de 2013
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01. Stereotypes
02. Country House
03. Best Days
04. Charmless Man
05. Fade Away
06. Top Man
07. The Universal
08. Mr. Robinson’s Quango
09. He Thought Of Cars
10. It Could Be You
11. Ernold Same
12. Globe Alone
13. Dan Abnormal
14. Entertain Me
15. Yuko & Hiro
Apenas concluida la promoción de “Parklife”, Blur entró de nuevo en el estudio. Tenían un gran número de canciones (Damon estaba componiendo y escribiendo de forma casi compulsiva) y la compañía quería sacar un nuevo disco cuanto antes para aprovechar el gran tirón del grupo convertido en fulgurantes estrellas del pop británico. Sin tiempo para asumir su nuevo estatus, el grupo empezó en enero de 1995 a grabar las nuevas canciones de Damon.
El lanzamiento del disco estuvo precedido de la mediática “Batalla del Britpop”, merced a la cual Blur y Oasis hicieron coincidir las salidas de sus nuevos singles -“Roll With It” y “Country House“- el 14 de agosto de 1995. Tras un gran revuelo mediático (El NME anunció el “Campeonato británico de los Pesos Pesados”), el vencedor objetivo fue Blur. Por un escaso margen, las 274.000 copias de “Country House” derrotaron a los 216.000 ejemplares de “Roll With it”. Blur había conseguido su primer número 1 en las listas de singles y, de paso, había ganado la primera batalla del Britpop.

Pero volvamos al disco. De nuevo bajo la batuta de Stephen Street, “The Great Escape” (1995) podría haberse titulado perfectamente “Parklife II”, puesto que es una continuación de los valores, ambientes sonoros y estilos del LP de 1994. En palabras del propio productor, “Recibí una llamada al poco de terminar Parklife diciendo: “¿Estás listo para hacer el siguiente?” Great Escape siempre pareció como un álbum extraño en el sentido que ellos aún estaban promocionando Parklife. Otros grupos habrían esperado para que el disco siguiese su curso, lo que podría haber sido más sensato, pero Damon en particular es tan prolífico que no pudieron quedarse quietos y quisieron aprovechar el momento”

“Modern life is rubbish”, “Parklife” y “The Great escape” conformaron una trilogía que, a nivel lírico caricaturizaba la sociedad británica de fin de siglo, así que Damon volvió a utilizar esencialmente la tercera persona para sus narraciones y descripciones de personajes que ejemplificaban distintos arquetipos que quiso retratar.

Este álbum no supone una gran evolución en el grupo -hasta ahora cada disco había supuesto un giro estilístico-, sino una consolidación. Como reflexionó el bajista Alex James, “era un poco lo mismo…, de hecho no tengo la sensación de haber parado entre un disco y otro…, fue todo muy seguido. Pero en éste todo era más elaborado, más orquestal, más teatral, y las letras eran aún más retorcidas… Todos los personajes eran disfuncionales, ya sabes, jodidos inadaptados”. Es obvio que Albarn estaba muy contento con los resultados de “Parklife” y, en gran medida, pretendió repetir muchas de las fórmulas que tan bien le habían funcionado, hasta el punto que muchas canciones del nuevo álbum parecían ser la réplica a los mayores éxitos de “Parklife”. De esta forma, no es fácil establecer puentes entre el dance pop de “Girls & Boys” y el de “Entertain Me”, el jovial pop de “Parklife” y “Country House” o la grandilocuencia romántica de “To The End” y “The Universal”. No obstante, a pesar de dicho inmovilismo, algunas canciones comienzan a mostrar ambientes mucho más reflexivos y parecen adentrase en algunos de los caminos a los que se dirigiría el grupo años después.

The Great Escape fue lanzado en septiembre de 1995  y entró en las listas del Reino Unido directamente al número uno, rodeado de críticas absolutamente elogiosas. El NME lo describió como “un disco espectacularmente realizado, lujoso y pleno de inspiración” y lo puntuó con un 9, la revista Q le dió un “perfecto”, y Melody Maker cambió su sistema de clasificación para darle un ¡¡12 sobre 10!!. Sin duda, semejante euforia de la crítica tuvo mucho que ver con el revuelo mediático que rodeo a todo el asunto de la batalla del Britpop. “The Great Escape” es un buen álbum, incluso muy bueno, pero queda lejos de “Parklife” y dista de ser perfecto. Blur se muestran más complacientes consigo mismos que en trabajos anteriores (y posteriores) y se enfocan más a la búsqueda del éxito. Hay muy buenas canciones, muchas, pero también se acercan peligrosamente en algunas de ellas a estándares meramente comerciales que provocan cierta pérdida de identidad. En cualquier caso, alcanzó un rutilante número 1 tan pronto como fue editado
 Como es habitual en los discos del grupo, la primera canción del álbum es un pelotazo y, en esta ocasión, el honor es para “Stereotypes“, una suerte de pop-punk-pseudo electrónico cuya teatralidad y atractivo sonido la convierten en una excelente canción de arranque. Es el tema que Coxon quería utilizar como single de adelanto un lugar de la comercialoide “Country House” y que finalmente fue lanzado como tercer sencillo del disco con un éxito razonable (número 3). Muy buena canción.
En cuanto a su lanzamiento como single, cabe reseñar la calidad de sus caras B: la fantástica y davidbowieanaThe Man Who Left Himself“, el simpático instrumental “Ludwig” y la sobresaliente y siniestra “Tame“. Y es que es esta excelencia es una contante entre todos los temas que acompañaron a los sencillos de “The Great Escape”. De hecho, muchas de estas canciones son bastante superiores a algunas de las que formaron parte del LP. Parece como si Blur hubieran estado decididos a lanzar un álbum lo más comercial posible y hubieran dejado sus cortes más intrépidos en un segundo plano. Una lástima.
El megahit “Country House” aparece como segundo corte del álbum. Seamos claros, el tema es divertido y está muy bien arreglado (geniales los metales de la parte final), pero dista de ser una gran canción. Es agradable, melódica, extraordinariamente pegadiza y comercial. Coxon fue bastante crítico con el tema y, sobre todo, con su videoclip en el que estuvo a punto de negarse a participar, “parecía un episodio de Benny Hill”, dijo el guitarrista. Con todo, su primer número 1, un gran éxito a pesar de ser uno de los temas menos notables de un grupo sobresaliente. Un peligroso acercamiento a la música de masas que alejó a muchos fasn históricos del grupo y atrajo a millares de féminas preadolescentes. Miedito. Como dijo Alex “Blur se convirtió en propiedad pública” y tenían la sensación de que se iban hacia el mainstream.
Mejor a todos los efectos resulta “Best Days“, una estupenda y perezosa balada que retoma los mejores valores del grupo. Rematada por un buen estribillo y unas partes instrumentales barrocas que quitan el hipo, es uno de las mejores canciones del disco y uno de los más destacables temas lentos de la carrera del grupo. Tras relajarse es tiempo para para otro pelotazo comercial, pero esta vez mucho mejor que “Country House”, la frenética “Charmless Man“. Otra vez pop perfecto y potente de sarcástica letra que, al parecer, podría estar dedicada al líder de Suede. Poco más que decir, pop perfecto con Coxon saliéndose con la guitarra y el grupo en perfecta sintonía con la estupenda melodía de Albarn. Fue editada como single en abril de 1996 obteniendo un número 5 en las listas. De nuevo el single fue escoltado por notables caras B, como el bucólico instrumental “The Horrors“, la sinuosa y extraordinaria “A Song” y el encantador pop de “St. Louis“. Insisto en que este disco hubiera sido bastante mejor de lo que ya es si se hubieran aprovechado algunas de estas canciones “menores”.
Fade Away“, el siguiente corte, parece sacada de un álbum de los Specials. Excelente trabajo rítmico y gran línea de bajo de Alex que firma en este álbum sus mejores interpretaciones. Y es que Alex James es uno de los bajistas más infravalorados de la historia. Posiblemente su aparente superficialidad e incluso su tontorrona belleza hacen que frecuentemente se olvide que estamos ante uno de los más brillantes bajistas del pop universal. En resumen, un ska más que notable que hace recordar y mucho algunos momentos de “Parklife”. En cambio, la siguiente, “Top Man” es una de esas canciones que desmerece respecto a muchas de las caras B que se editaron junto a los singles del álbum. Es pegadizo pero insustancial. No es para nada un mal tema pero tampoco es nada destacable, del montón. Todo lo contrario que ocurre con la colosal “The Universal“, una grandísima canción con sabor a clásico de todos los tiempos. Absolutamente todo en ella es enorme y fantástico: la excelsa melodía, los arreglos orquestales, los coros femeninos, la fantástica voz de Damon e incluso su sobresaliente videoclip homenajeando a la “Naranja Mecánica” de Kubrick. Una maravilla, una joya de todos los tiempos, un tema perfecto que obtuvo un número 5 en listas… Y de nuevo vuelvo a recalcar la calidad de las caras B que acompañaron al single, la fantástica “Ultranol” y la potente y caústica “No Monsters in Me“.
 “Mr. Robinson’s Quango“, el siguiente tema, es uno de los momentos más bizarros de un disco que, en general, resulta muy comercial. Vuelven Blur y su punk, pero con una estructura realmente extraña. Damon era un habitual consumidor de cocaína y alcohol en este momento de su vida y puede ser que compusiera este tema en algún momento de “estados alterados”. Tienes momentos realmente brillantes y, aunque resulta un poco desconcertante, siempre será una de mis preferidas y un de las demostraciones de que el grupo no se había dormido en los laureles.  Como ocurre con “He Tought Of Cars“, una canción muy importante, no tanto por su enorme calidad (que la tiene) sino porque, en gran medida, da medida del cambio estilístico que se está produciendo en la banda y que de no ser por el “momentazo britpop” seguramente hubiera sido más explotado en este disco . Blur está madurando y empiezan a querer buscar nuevas vías, la letra deja la caricatura social para hablar de temas más personales y el sonido es mucho menos jovial. De una tristeza extremadamente bella y conmovedora, vuelve a recordarnos que, a pesar de sus coqueteos con el mainstream, estamos ante uno de los mejores grupos de pop de toda la historia. Enorme melodía y excelente producción. Otra joya.
Andy Partridge estuvo a punto de producir a los Blur de “Modern Life Is Rubbish” y parece que dejó su impronta, porque “It Could Be You” está más que influenciada por el “Statue Of Liberty“. En cualquier caso, otra buena porción de happy pop con una impecable factura. Un tema adorable, merced a su frescura.  Más experimental resulta “Ernold Same“, en la que una narración sobre la rutina del actor Ken Livingstone descansa sobre una parte instrumental  muy en la línea de los Beatles de “Magical Mystery Tour”, antes de llegar a un bonito, delicado y melódico estribillo a lo Bowie que contrasta con el acelerado comienzo de “Globe Alone“, ahora sí, punk, suavizado con algunos sintetizadores y desatado en los estribillos. Un muy buen corte que recupera las sensaciones de temas pretéritos como “Popscene”, “Advert” o “Bank Holiday” y demuestra que el grupo se siente muy cómodo en este estilo.
Damon colaboró habitualmente tocando los teclados con Elastica, el grupo de su novia y siempre lo hizo bajo pseudónimo. “Dan Abnormal” es, además de un acróstico de su propio nombre, el título de la siguiente canción y el pseudónimo bajo el que se ocultaba en los discos de Elastica. Como canción es uno de los peores cortes del álbum y hubiera sido un buen candidato a cara B a cambio de rescatar alguna de las joyitas escondidas desaprovechadas como meros escuderos de los lustrosos singles del disco.
Y así llegamos al final. Blur recupera con “Entertain Me” el dance pop de “Girls & Boys” pero en un tono mucho menos festivo. Es un fabuloso tema que, a pesar de su brioso sonido, transmite un aura de tristeza que le sienta como un guante. Una vez más destaca mucho el bajo de James y, en general, la canción suena fantástica. Temazo. La guinda final la pone “Yuko and Hiro“, una bonita aunque algo aburrida canción de ambientación japonesa con la Blur volvió a redondear un gran álbum que , como hemos comentado, fue respaldado por crítica y público.
Esto es “The Great Escape”. Un álbum con el que Blur se acerca a la música de masas pero que tampoco está exento de experimentación. De hecho, a pesar de la indudable comercialidad de cortes como “Country House”, “Charmless Man” o “It Could Be You”, hay muchas más concesiones a la experimentación que  en “Parklife”, más clásico. Es un disco de notable alto que podría haber sido de sobresaliente si se hubiera terminado de redondear y no se hubiera editado con las prisas propias de querer aprovechar el tirón del britpop. No dejo de imaginar este disco sin “Top Man”, “Dan Abnormal” y “Yuko And Hiro” (yo no quitaría “Country House” que, vale, no es ninguna joya pero es una de esas canciones que siempre te saca una sonrisa) y con “The Man Who Left Himself“, “A Song“, “Tame” o “St. Louis” en su lugar . El propio Albarn se refiriría posteriormente a este ábum como “un disco un poco desordenado” que deja entrever que no terminó de estar satisfecho con el resultado final del LP. Un gran disco en cualquier caso termina de confirmar, tras “Modern Life Is Rubbish” y “Parklife” a los de Colchester como la banda más estimulante del momento…, y lo fueron, a pesar de que, en cuestión de ventas, Oasis y su álbum “(What’s The Story) Morning Glory” los destrozaran en las listas de ventas (Oasis vendió 4.500.000 millones de discos en Inglaterra por los 900.000 de Blur) y que, como dijeron algunos medios, “Blur ganó la guerra del Britpop…, pero Oasis ha ganado la guerra”.
VALORACIÓN GUILLETEK: 8,5/10
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