GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

Blur. Capítulo 10 (2011-Actualidad). ¿Por qué dejarlo? “The Magic Whip”

en 2 de febrero de 2014

Y  acabó 2010, y llegó 2011 y Damon seguía sin parar. Su nueva ocurrencia fue colaborar con Paul McCartney en un nuevo proyecto con Gorillaz pero, a pesar de que ambos músicos  afirmaron que habían hablado entre ellos de esta posibilidad (el ex-Beatle siempre se ha declarado admirador de Gorillaz y Albarn ha declarado que Gorillaz se basan en gran medida en los que “Paul McCartney hizo con “McCartney II”), el proyecto no fructificó  y apenas quedó en un par de actuaciones en las que ambos compartieron escenario con la agrupación africana African Express en 2012 (enlace). Y siguiendo con la vía africana, Damon editó en octubre de 2011 “Kinshasa One Two“, un disco en el que reunió a diez productores congoleños con la idea de dar a conocer la música contemporánea que se hacía en la recién nacida República Democrática del Congo. Una mera  curiosidad.

Más interesante resultó el nuevo y enésimo proyecto de Damon, Rocket Juice & the Moon. En esta ocasión Albarn formó una nueva “súper banda” en la que unió sus fuerzas al superlativo bajista de  Red Hot Chili Peppers, Flea, y al baterista nigeriano  Tony Allen, con el que ya formó The Bad, The Good And The Queen. A diferencia del extraordinario trabajo que el anterior “supergrupo” de Albarn edito en 2007 y que estaba repleto de maravillosos aires melancólicos, el disco tiene un marcado tono afrobeat y funk. No es un disco fácil para quien busque melodías pop, y está muy centrado en los sonidos africanos (“Hey Shooter“, “Lolo“), pero tiene momentos gloriosos como “Poison“.

Era obvio que Damon estaba más que ocupado y además Graham Coxon, según se públicó en la prensa musical especializada, estaba ultimando su 0ctavo disco en solitario. ¿Se esfumaba la posibilidad de la reunificación definitiva? Todo parecía apuntar a que así era, pero entonces llegó la noticia, Blur realizaría un nuevo macro concierto en Hyde Park para clausurar los juegos olímpicos de Londres en el verano de 2012…, y no sólo eso, ¡habría material nuevo!

De hecho, la banda al completo -Damon, Graham, Alex y Dave-, entró al estudio a principios de 2012 y grabaron varias canciones nuevas, entre ellas una canción que Damon afirmó haber “escrito para el concierto de Hyde Park, me muero de ganas de tocarla ante toda esa gente” y que Alex definió como “una de esas grandes baladas de Blur y que te hacen llorar mientras la escuchas”. De hecho, Damon y Graham llegaron a interpretar una primera versión su nueva canción, “Under The Westway“, en formato acústico durante la gala Warldchild previa a los premios Brit.

En la gala de los Brit de 2012, Blur recibió el premio por su contribución a la música y cerraron el programa con una imponente actuación en vivo  de cinco de sus grandes éxitos: “Girls & Boys”, “Song 2″, “Tender”, “This Is a Low” y “Parklife” (Phil Daniels incluido)

Poco después en abril de 2012, Graham editó su nuevo trabajo en solitario “A+E“. Coxon sorprendió a propios y extraños contratando a Ben Hillier, el que fuera productor de Think Tank, el único disco de Blur en el que el guitarrista no participó y, sin duda, el más alejado de su ideario sonoro. Y es que, si “The Spining Top” era un notable ejercicio de música acústica, este “A+E” es todo lo contrario. Es francamente sorprendente ver a Graham moverse entre sonidos electrónicos y baterías sintetizadas. Es como si, en su reencuentro con Damon, se hubiera adscrito a la afición música electrónica que tanto practica su compañero. No obstante los sonidos punk y nueva-oleros siguen siendo el motivo principal del disco si bien matizados con algo de electrónica y un ambiente mucho más experimental. La crítica recibió muy bien el disco (9/10 en NME, 4,5/5 en Allmusic) y ciertamente tiene momentos muy disfrutables como la arrolladora”What’ll It Take” o la estupenda “Oh Yeh Oh Yeh” (temazo en toda regla) destacando la nueva seguridad de Coxon a la hora de cantar, mucho más firme ante el micrófono. Buen álbum, lleno de descargas de adrenalina como “Running For Your Life” o “Advice” pero también con pequeños guiños a la psicodelia como “Seven Naked Valleys“.

Al mes siguiente Damon edita su siguiente proyecto, ahora, por primera vez, bajo su nombre. ¿Pop?, ¿dance?, ¿punk?, ¿funk?, ¿afrobeat?, pues no: ópera. En mayo de 2012, Albarn publica “Dr. Dee: An English Opera”, una obra de extrañas formas operísticas basado en las andanzas de John Dee, matemático y consejero de la reina Isabel I en el siglo XVI.

Una obra compleja, un proyecto de alto riesgo que fue estrenada con considerable éxito en julio de 2011 en Manchester y que, como decíamos, en mayo de 2012 se edita como disco. Como álbum podría antojarse excesivamente complejo y heterogéneo fusionando música renacentista, pop, sorprendentes momentos orientaloides y hasta elementos triphoperos,  pero una vez vencido el impacto inicial es un trabajo más que aconsejable. La crítica se movió entre elogios emocionados y acusaciones de presuntuosidad, lo habitual con este tipo de trabajos.

Y es que es difícil resistirse a la belleza de campiña inglesa que emana de la espectacular “Apple Carts“, maravillosa de principio a fin, o no disfrutar con la angelical “O Spirit, Animate Us“, la barroca y hermosísima “The Moon Exalted“, la excelente “The Marvelous Dream” (que no hubiera desencajado en un disco de Blur), los aires bucólicos de “Cathedrals” o la maravillosa canción que cierra el disco, “The Dancing King“. Los momentos púramente operísticos, liderados por voces líricas como “Man Of England“, “Coronation”, “A Prayer“, “Edward Kelly“, “Temptation Comes in the Afternoon” o “Tree Of Beauty” pueden hacerse más duros para los no iniciados en este tipo de sonidos y también hay algunos cortes que, aunque están lejos de ser malos, se hacen pesadotes como “Saturn“. Un gran disco, no es fácil, pero merece la pena darle la oportunidad que merece. Dudo que nadie se arrepienta.

El 2 de julio 2012 fue la fecha elegida por Blur para publicar su flamante y nuevo single “Under The Westway” en formato digital. La edición en formato físico tuvo que esperar a agosto. La crítica destacó las influencias de los Beatles (“Hey Jude”), David Bowie (“Life On Mars?”) y Procol Harum (“A Whiter Shade Of Pale”) y destacó la belleza de la melodía y la melancolía desprendida de sus versos considerándola “una de las más bonitas canciones que nunca han escrito y sin duda una de las más tristes”. Es una canción sencillamente preciosa y emotiva a más no poder. Creo que de julio a noviembre de 2012 aproximadamente no escuché otra cosa y, aún hoy en día, me hipnotiza cada vez que la oigo. Una maravilla. Acompañada de la mucho más floja aunque divertida “The Puritan“, alcanzando tan solo un número 34 en listas. La razón de tan baja posición -dada la excelencia de la canción-, se debe a que, una vez más, se editó en unidades limitadas, la ausencia de publicidad además de la no existencia de un disco que respaldara el single.

Como parte de las celebraciones que rodearon Ceremonia de Clausura de las Olimpiadas de Londres 2012, Blur fue anunciado como cabeza de cartel de un concierto que se celebraría el domingo 12 de Agosto en Hyde Park. acompañado por Bombay Bycicle Club, New Order y The Specials.

En fechas previas al concierto Damon realizó ambiguas -e incluso contradictorias- declaraciones que podían hacer pensar que este podría ser el último concierto del grupo.  Damon Albarn es un perfecto conocedor del showbiz y, así, consiguió aumentar el interés por un show que pretendía  convertirse en algo histórico.

Y, sin duda, lo consiguió. Más de 80.000 personas abarrotaron el recinto escrupulosamente preparado para la ocasión con cientos de banderas británicas y enormes pantallas gigantes desde las que los asistentes pudieron ver la ceremonia de clausura que se celebró en el Estadio Olímpico. El himno británico fue coreado por la multitud mientras el principe Harry ocupaba su puesto. Las enormes pantallas sobre las que se leía el nombre del grupo se abrieron dejando ver el escenario, con réplica del Westway incluida… “Are You Ready?” gritó Damon y entonces, “Girls & Boys” y luego la locura…

Desde un primer momento estuvo claro que iba a ser una gran noche. El sonido era espectacular, Damon estaba pletórico, con una voz que queda lejos del juvenil entusiasmo de los 90 pero dotada ahora de una madurez cargada de personalidad. Graham lucía brillante a la guitarra, seguro a los coros, participativo y sorprendentemente sonriente. Alex repartía sus gestos y se mostraba con su maestría habitual con el bajo y Dave, en su línea, robusto tras sus tambores. “London Loves” (¿puede haber canción más apropiada para el evento?) fue perfecta, con un Graham estelar. Lo de “Tracy Jacks” ya fue de traca, reconozco que tengo debilidad por esta canción, pero es esta versión en directo es posiblemente la más brillante que nunca han interpretado. Brutal.

Y luego llegaron una excelente “Jubilee” con Albarn regalando brincos y gestos para la galería, una espectacular “Beetlebum” (lo de esta canción no es mormal), el momento de Graham con “Coffee & TV”, antes de llegar a un hermosa interpretación de “Out Of Time” para la que Khyam Allami se unió al grupo.

Hasta aquí, un concierto maravilloso, si bien prácticamente exacto al que el grupo ofreciera en el mismo escenario tres años atrás. La primera sorpresa de la noche llegó con “Young & Lovely“, una fabulosa canción que quedó relegada a cara B de “Chemical World” en 1993 y que aquí fue recatada para regocijo de los fans más avezados de la banda. Si la parte de guitarra no te pone los pelos como escarpias pide hora en el otorrino y en el cardiólogo, y no necesariamente en ese orden

Y luego se sucedieron “Trimm Trabb” con Damon metiéndose entre el público para delirio del mismo, una sorprendente y excelente “Caramel“, “Sunday Sunday”, un “Country House” que desató la locura del respetable. “Parklife” contó con Phil Daniels y con Harry Enfield caracterizado de la clásica sirvienta inglesa. Muy brit todo.

Hora de subir las revoluciones, la poco conocida “Colin Zeal” del “Modern Life Is Rubbish” abrió las hostilidades,  y “Popscene”, “Advert” y una incendiaria  “Song 2” terminaron por pegar fuego al parque londinense, Menos mal que apaciguaron los ánimos con la hermosa y delicada “No Distance Left to Run” un “Tender” de otro mundo con Damon sellando su reconciliación con Graham con un beso sobre el escenario y el público alargando la canción hasta llevarla a la gloria. Espectacular. El concierto se cerró  con la eterna e inconmensurable  “This Is a Low“.

Y entonces llegaron los bises y ¡¡qué bises!!, los sinuosos acordes de piano de “Sing“, provocaron los aplausos de los fans más cerrados del grupos encantados de escuchar una de las perlas de su primer álbum, antes de que llegara el gran momento de la noche. Blur interpretaron ante las más de 80.000 personas presentes su nuevo tema: “Under the Westway“. “Esta canción la hemos escrito para vosotros”. Un himno instantáneo. Que una canción, en su primera interpretación en directo, sea coreada al unísono y consiga tal nivel de catarsis colectiva está al alcance de muy pocos, de  muy, muy pocos. Un tema absolutamente emocionante y sublime de principio a fin. ¿Estamos ante un clásico?, el tiempo lo dirá.

Intermission” sirvió para desencoger los corazones antes de llegar a la traca final. “End of a Century” volvió a demostrar porque es una de las mejores canciones que nunca se han escrito, la atemporal “For Tomorrow“, londinense hasta la médula, encajó como un guante en el evento y la colosal “The Universal” pusó la guinda a un pastel perfecto del mejor pop que se puede disfrutar en el mundo desde la desaparición de los Beatles. Ahí queda eso. Poco hay que decir de esta canción , sólo una de sus línea define a toda una generación, la de los 90: “Cómo nos gusta cantar juntos…, aunque los versos sean los equivocados”. Belleza absoluta.

Como no podía ser de otra forma un DVD y un doble disco recogieron el evento. El doble CD se edito en agosto de 2012 y el DVD en diciembre, ambos son los mejores testimonios de la banda en directo. Sin filtros técnicos, ni efectos de posproducción. Imprescindibles.

Poco después del concierto que, recordemos, Damon había anunciado como el último de la banda, el cantante moderó su discurso y, en marzo de 2013, el grupo volvió a la carretera. Los rumores sobre un nuevo disco cada vez eran más fuertes y tanto Graham como Damon no terminaban de acallarlos. Tan pronto lo negaban como lo daban como un hecho casi seguro

Mientras el grupo comenzó su nueva gira, que les llevó a México, Estados Unidos, Honk Kong, Indonesia, España (Barcelona), Portugal, Finlandia, Polonia, Bélgica, Francia, Suiza… Toda una gira mundial. No obstante, quizás el momento más especial y recordado de este tour sea lo ocurrido el 23 de marzo de 2013 durante un receso de la misma. Graham y Damon acudieron a la gala de la asociación Teenage Cancer Trust celebrada en el Royal Albert Hall, de Londres. La gran sorpresa llegó cuando ¡¡¡Noel Gallaguer!!! y presentó a “Damon Albarn, y Graham Coxon, a los que se unirá el gran Paul Weller, así que sentaros, abrid vuestra mente, dejad la mierdas y escuchad la música”.

Graham y Damon realizaron una sencilla versión del “May I” de Kevin Ayers antes de que Paul Weller subiera al escenario junto al poeta beat Michael Horovitz quien recitó su “Ballade of the Nocturnal Commune” acompañado por la performance del trío Weller-Albarn-Coxon, con este último al saxofón. Y entonces… Paul Weller se sentó a la batería, Graham recuperó su guitarra, Damon cogió otra, se acercó al micrófono y, con una pícara sonrisa, dijo: “Noel?”

…Y ocurrió… Noel Gallaguer se unió a Graham, Damon y Weller en una sorprendente interpretación de “Tender“, canción elegida según el guitarrista de Oasis porque “era fácil” y en la que incluso Gallaguer se animó a realizar unas segundas voces de su cosecha en las partes cantadas de Graham. Un momento histórico que, cómo no, el predecible Liam Gallaguer calificó de patético…

Y siguieron los rumores sobre un nuevo disco hasta que, a finales de 2013, Damon Albarn anunció la salida del que sería su primer disco en solitario. De hecho, si tenemos en cuenta “Dr. Dee” sería el segundo, pero Albarn considera su faceta operística como un proyecto paralelo. El disco se titularía “Everyday Robots” y se editaría en abril de 2014. En el mismo comunicado, Damon anunció que, tras la “edición de mi disco en solitario realizaré una gira en la que tocaré temas del álbum, de Blur, de Gorillaz y de todo lo que hecho en este tiempo, porque todas estas canciones son parte de mí. Después de eso, me reuniré con los chicos y trabajaremos sobre el nuevo disco de Blur”. ¿La confirmación definitiva?, eso parece.

No obstante, el incontenible Damon también proclamó la formación de una nueva súperbanda llamada Fresh Touch en la que uniría sus fuerzas a las de Flea, de Red Hot Chili Peppers, Nick Zinner de los Yeah Yeah Yeahs, y Alex Kapranos de Franz Ferdinand. Casi nada

Entre tanto, en abril de 2014 se editó el  disco de Albarn, “Everyday Robots“, su primer disco en solitario. Y es que, hasta ahora y exceptuando el caso especial de “Dr. Dee”, siempre había usado formaciones bajo las que proteger su nombre a pesar haber sido el principal/único artífice de la música que aparecía en la mayoría de ellos. “Yo siempre he sido el autor de la música, ya sabes, en Blur, en Gorillaz…, la diferencia es que ahora pongo mi nombre y supongo que eso es como entrar en una nueva fase”. Partiendo de una 60 canciones, Damon y Richard Russell –con el que ya colaboró en la producción del álbum de Bobby Womack “The Bravest Man in the Universe” (2012)-, realizaron una primera selección. Russell, productor del disco, afirmó al respecto: “es definitivamente distinto a todo lo que ha hecho, ha escrito muchas canciones y ha trabajado muy duro en expresar sentimientos muy personales pero que, a la vez, pudieran resultar interesantes para quien escuche las canciones… Él ha querido crear sonidos muy atmosféricos y eso es lo que yo he intentado”.

Es un gran disco, empezando por el tema que le da título, “Everyday Robots”, una estupenda canción sobre la deshumanización en la era digital. Cadenciosamente guiada por un siniestro sampler de violín y varios fragmentos de voz extraídos de la obra “The Gasser” (1960) que Lord Buckley grabara sobre la vida del conquistador Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Resulta sobrecogedoramente melancólica y una perfecta introducción para un disco muy alejado de los joviales sonidos de quien escribiera himnos juveniles como “Girls & Boys”. “We are everyday robots on our phones…”. Maravillosa, un verdadero temazo que sirvió de single de adelanto al disco.

El disco está salpicado de grandes canciones que dan fe del talento de Damon. La excelente “Hostiles”, otra enorme canción de tonos ocres que se acerca a alguna de las sonoridades que Albarn explorara con The Good The Band And The Queen; el Pop de altos quilates de “Lonely Press Play”, muy en la línea melódica de algunos cortes de Gorillaz; la animada “Mr. Tembo”; “The Selfish Giant”, un sugerente cuento para adultos con la heroína como transfondo y con la colaboración vocal de Natasha Kahn (Bat For Lashes); la melancolía de  pop de “The Story Of A Cheating Heart” o el góspel blanco de “Heavy Seas Of Love“, con Brian Eno a los coros.

Tras la edición del disco en solitario de Damon, los rumores de un nuevo disco de la banda se acrecentaron, si bien Damon se encargó de enfriar el ambiente declarando que era una “remota posibilidad”. Lo cierto es que, en la primavera de 2013 y a causa de la suspensión de unos conciertos de su gira asiática, el grupo alquiló durante cinco días los estudios Avon de Kowloon en Hong Kong y grabaron bastante material. Fueron sesiones sin presión, muy libres, una especie de macro jam-session en la que el grupo trabajo sobre el material que el incansable Albarn tenía compuesto a medio terminar.

Fueron sesiones “relajadas y divertidas”, si bien en primera instancia el grupo no consideró de forma seria hacer nada con las canciones allí grabadas. “Creo que debido a que ya habíamos hecho algunos conciertos juntos y nos acostumbramos a tocar juntos de nuevo no había esa sensación de presión de tener que ir al estudio un día concreto con tal productor u otro para intentar componer tu single de regreso. En realidad fue ‘¡vamos al estudio y nos ponemos a tocar! Siendo honesto, realmente no había nada más que hacer después de haber estado de compras”, bromeaba Alex James al respecto. De hecho, concluida la gira, cada miembro del grupo continuó con su vida.

Fue Graham quien tuvo claro que entre ese material “había más que suficiente para un muy buen disco” y, ni corto ni perezoso, decidió llamar al inefable Stephen Street, el que fuera productor de la época dorada del grupo y con quien no trabajaban como banda desde el fantástico “Blur” de 1997.

Coxon y Street trabajaron intensamente sobre el material grabado en aquellos cinco días y, una vez vieron que el resultado comenzaba a tener buena pinta, llamaron a Albarn que acababa de terminar su gira de presentación de “Everyday Robots”, su disco en solitario. Damon no tardó en contagiarse del entusiasmo de Graham…, tan pronto como escuchó los aún esbozos de las canciones. Albarn se puso a escribir letras, terminar melodías, añadir partes vocales. “Cada vez estaba más entusiasmado por cómo sonaba”, recuerda el propio músico.

Mientras, el resto del mundo permanecía ajeno a todas estas maquinaciones, hasta que en febrero de 2015, de forma absolutamente sorpresiva el grupo anunció la publicación de su nuevo disco el día 27 de abril del mismo año. Su título sería “The Magic Whip”. “Hemos hecho un nuevo álbum”, dijo Albarn en la rueda de prensa en la que el grupo presentó su nuevo trabajo, “es un álbum muy urbano. Es muy, muy bonito tener algo en nuestras manos de lo que podemos estar orgullosos”.

Blur había vuelto, ya era oficial. Las primeras críticas fueron unánimemente favorables. El Telegraph lo puntuó con cinco estrellas en una crítica que tituló “Un retorno triunfante”; RollingStone se quedó en las cuatro estrellas y afirmaba que “Blur ha vuelto y tienen inspiración para repartir…”. La nota media del disco extraida de Metacritic es 8,1… Y es que nada más poner el disco en el reproductor, las sensaciones no pueden ser mejores. “Lonesome Street” suena a los mejores Blur, quizás no tiene el nivel de sus singles históricos, pero desde luego no hubiera desentonado en ninguno de sus mejores trabajos. Una estupenda guitarra marca de la factoría Coxon, una maravillosamente saltarina melodía, sonido genuinamente britpopero y unos fabulosos y bizarros arreglos. Puro Blur.

Sin embargo esta es la única concesión a su brillante pasado como líderes del sonido británico de los 90. La siguiente canción, la melancólica y sobresaliente “New World Towers” suena mucho más al trabajo es solitario de Damon que a los propios Blur. Un fantástico y cadencioso tema que, junto a la canción que la precede, ilustra perfectamente lo que va a ser la dinámica general del disco: alternar el pop más tradicional y festivo propio de llamemos la “época dorada del grupo”, con unos nuevos Blur mucho más tranquilos, innovadores y reflexivos. Gran canción, quizás demasiado larga.

En esa línea que mira más al pasado tendríamos a “Go Out”, la siguiente canción que además sirvió como primer single del disco. Es efectiva, suena fantásticamente bien y, en general, está a buen nivel…, pero no por ello deja de ser el peor primer single que el grupo ha editado en su carrera. Cierto es que estamos hablando de un grupo cuyos primeros singles han sido siempre canciones que han entrado en el Olimpo de la música desde el primer momento: “She’s So High”, “For Tomorrow“, “Girls & Boys“, “Country House“,”Beetlebum“, “Tender“, “Out of Time“… Pues eso, es una buena canción pero no resiste la comparación con el pasado del grupo.

Mucho más interesante resulta “Ice Cream Man” con un sinuoso y electrónico comienzo al que la guitarra acústica de Graham enseguida dota de calor orgánico. Una canción estupenda en el que tanto el sonido pop tradicional del grupo como las cadencias más melancólicas de algunos de los proyectos paralelos de Albarn están perfectamente representados. Sin duda una de mis preferidas del álbum. Fantástica. Los arreglos de guitarra de Coxon, como siempre, merecen mención aparte.

Tiempo ahora para los “nuevos” Blur con “Thought I Was a Spaceman“. Aunque mejor deberíamos decir los nuevos Blur fusionados con el viejo Bowie, pues la influencia del Duque Blanco es más que evidente en este fantástico y atmosférico tema que va subiendo poco a poco de intensidad. Muy buena canción.

Retornamos al pasado del grupo, en esta ocasión a sus tradicioneles arrebatos punkrockeros, con “I Broadcast“. Un estilo en el que Blur se mueve como pez en el agua y tantas veces lo ha demostrado “Advert”, “Popscene”, “Bank Holiday”, “Song 2″… A estas alturas ya podemos afirmar que el retorno de Blur está mereciendo, y mucho, la pena.

My Terracotta Heart“, un extraordinario y melancólico medio tiempo de aires pseudo-latinos, nos devuelve a los Blur más reflexivos. Damon canta con extraordinaria sensibilidad una canción primorosamente producida y arreglada de forma preciosista. Evocadora y relajante, uno de los momentos más mágicos de un disco cuyo momento más brillante quizás llegue con la sobresaliente “There are Too Many of Us“, un auténtico temazo que, en mi opinión, debería haber sido el primer single. Una canción a la altura de lo mejor del grupo y cuya intensidad deja sin habla desde la primera escucha. Todo en ella es perfecto y, en lo melódico, recuerda a la amarga y maravillosa melancolía  que transmitían muchas de las canciones de “Modern Life Is Rubbish”, el brillante segundo disco del grupo. Sobresaliente.

Tras semejante descarga emocional los suaves ritmos pop de “Ghost Ship” se agradecen. Una canción mucho más lidera y con una bonita melodía. Graham, como es habitual, se sale del mapa con una guitarra que engrandece un tema que da paso a otros de los más brillantes (y van varios) momentos del disco: la fabulosa “Pyongyang“, una maravilla de aires orientales que vuelve a recordar al mejor Bowie y que queda a la altura de las mejores e intensas baladas de la banda como “This Is A Low”. Una canción tremenda que termina de poner la guinda a un álbum que, ahora sí, ya podemos decir está a la altura del grupo y supone uno de los mejores “disco de retorno” que mi memoria puede recordar. Brillante.

Y eso que aún nos quedan un par de canciones. La premeditadamente tontorrona “Ong Ong” supone un ligero e infeccioso contrapunto a la transcendentalidad de”Pyongyang” y con la notable balada “Mirror Ball“, una ampulosa canción que parece combinar con acierto los ambientes Western con sonidos orientaloides, pone el punto final a un disco fantástico. Blur había vuelto.

Y hasta aquí, por el momento, llega la historia de Blur, sin duda, una de las más importantes bandas británicas de todos los tiempos. Revitalizaron el pop de las Islas, cambiaron de estilo con casi cada uno de sus álbumes y nos regalaron decenas de canciones inolvidables que, a juzgar por su vigencia actual, aparentan ser completamente atemporales. Damon Albarn tiene un descomunal talento y un espectacular sentido de la melodía que, matizado por el talento de Coxon y su incomparable forma de tocar la guitarra, son el perfecto caldo de cultivo para canciones al alcance de muy pocos autores. Si a eso unimos el excelente y talentoso bajo de Alex  y el metrónomo humano que es Dave, la combinación es perfecta, una máquina diseñada y perfectamente engrasada para un solo cometido: hacer grandes canciones. Una máquina de nombre Blur.

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 2 de febrero de 2014. Editado el 2 de mayo de 2014. Editado de nuevo el 3 de mayo de 2015

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