THE BEATLES. Capítulo 14 (1969), El canto del Cisne. “Abbey Road”

A mediados de 1969, los Beatles eran poco más que una “marca”. Poco quedaba de la banda unida de antaño y cada uno de los miembros -especialmente George y John- hacía si vida. En este entorno, Harrison edita en mayo de 1969 su segundo LP en solitario: “Electronic Sound“. Compuesto sólo por dos largos temas, uno para cada cara, es un pretencioso álbum experimental que gira en torno a un sintetizador Moog “tocado” por el propio George. Absolutamente infumable. Ruido. Otra porquería al nivel de “Two Virgins”

John tampoco colaboró demasiado a prestigiar los lanzamientos en solitario de los miembros del grupo. John y Yoko editan, también en mayo de 1969, su segundo álbum conjunto: “Unfinished Music No. 2: Life with the Lions”. Otra basura integral que gira en torno al aborto que sufrió Yoko y en el que perdieron al que iba a ser el primer niño de la pareja. Es más audible que “Two Virgins” pero sigue sin merecer una sola escucha.

Pero John, a pesar de que sus lanzamientos en solitario se empeñasen en demostrar lo contrario, seguía siendo un músico maravilloso y apareció en el estudio con una nueva canción. La letra seguía siendo, como todo lo que hacía últimamente, sobre su relación con Yoko. Lennon quería grabarla con los Beatles, pero George no estaba y Ringo estaba desarrollando su carrera como actor rodando The Magic Christian con Peter Sellers. Sólo quedaba Paul. “The Ballad Of John And Yoko” (enlace) fue grabada por John (voz y guitarras) y Paul (voces, bajo, piano, batería y maracas) en uno de los últimos momentos se estrecha colaboración de los que otrora fueron inseparables amigos. Los asistentes a la sesión hablaron de un ambiente de verdadera camaradería entre ambos. En cuanto a la canción, es buena, pero quizás no tanto como para ser un single del grupo…, por lo que no sería de extrañar que su edición fuera un intento de contentar a John ante los últimos acontecimientos acaecidos. La canción, con todo, fue un éxito en Europa incluso a pesar del veto de la BBC por el verso “Cristo, sabes que no es fácil… tal como van las cosas, van a crucificarme”…, en Estados Unidos alcanzó “sólo” un número 8 por la actuación de Cinturón Bíblico en contra de la canción.

La cara B del single quedó para “Old Brown Shoe” (enlace), una buena canción de George con una frenética línea de bajo que, aunque los registros de grabación atribuyen a McCartney, Harrison siempre ha reclamado.

La actividad de John y Yoko era imparable y el 26 de mayo viajan a Montreal (Canadá) para comenzar su “encamada por la Paz”, su forma no violenta de protestar contra las guerras en general y en particular contra la de Vietnam. Consistía en quedarse en la cama, en una habitación de hotel decorada con carteles en pro de la paz y convocar a cuanta prensa fuera posible. Yoko y John llevaron a cabo dos encamadas de dos semanas de duración en pro de la paz, en Ámsterdam (durante su viaje de novios) y en Montreal. Un reportero le preguntó a John que qué intentaba hacer. Y John le contestó espontáneamente, todo lo que estamos diciendo es : “dale una oportunidad a la paz” (“Give Peace a Chance”), y tal como lo dijo, le gustó la frase y la preparó musicalmente para una canción.

El 1 de junio de 1969, alquiló una grabadora de 8 pistas en unos almacenes locales de música, volvió a la habitación del hotel y la grabó cantando junto a docenas de periodistas y varias celebridades, incluyendo a Timothy Leary, Rosemary Woodruff Leary, Petula Clark, Dick Gregory, Allen Ginsberg, Murray the K y Derek Taylor. “Give Peace a Chance” (enlace) se editó como single bajo el nombre de Plastic Ono Band alcanzando un número 2 en listas y, a pesar de que Paul no tuvo nada que ver, su composición aparece atribuida a Lennon y McCartney. Fue la forma de agradecer a Macca su participación en “The Ballad Of John And Yoko”. La cara B del single la ocupaba la composición de Yoko, “Remember Love” (enlace), quizás lo mejor de la artista japonesa.

Paul McCartney observaba en la distancia toda esta actividad de John y Yoko con cierta pasividad, pero entrado el verano de 1969, pensó que era momento de recuperar el timón de su carrera. El proyecto “Get Back” había sido muy doloroso, tenían que volver a trabajar como en los viejos tiempos. Lo primero que hizo fue telefonear a George Martin. “Paul me dijo: ‘Volvamos a empezar y grabemos como antes, ¿producirías un álbum como solíamos hacerlo?’. ‘Bueno, si me dejáis, sí’. Le dije. Y así lo hicimos. Aunque no fue realmente como en los buenos tiempos, porque seguían componiendo aparte y utilizaban a los demás como músicos de acompañamiento en vez de trabajar en equipo, pero fue fantástico, es mi álbum preferido de los Beatles”.

Fue Paul también el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable”. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, que había dejado al grupo durante las sesiones del “Álbum Blanco”, también se unió al proyecto trayendo a un joven ayudante…, un tal Alan Parsons.

“ABBEY ROAD

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como recuerda McCartney, “cuando hicimos Abbey Road, John y yo éramos abiertamente críticos con la música del otro, y me dio la sensación de que a John no le interesaba demasiado interpretar nada que no hubiera compuesto él mismo”. John por su parte acabó harto del perfeccionismo de Paul. Como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones, “tanto John como yo teníamos varias canciones que eran fantásticas tal cual estaban pero que nunca terminamos, así que pensé que podríamos juntarlas”. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones. John que demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco” baja mucho enteros en este disco. Sin embargo Ringo se sale, George se confirma como un maestro de la composición y McCartney está de monumento.

Paul, que ya era el líder musical de la banda (en parte por talento y en parte por dejadez del resto) de forma indiscutible, acrecentó dicho papel durante la grabación de este álbum. “En Abbey Road empecé a ocuparme demasiado de la producción, en opinión de todos. El productor era George Martin y yo me metía demasiado. George Harrison y Ringo se daban la vuelta y me decían: ‘Mira, ¡piérdete!. Ya somos mayorcitos y podemos arreglarnos perfectamente sin ti’. Para las personas que, como yo, no se dan cuenta de cuándo son demasiado arrogantes, que te digan eso te coge por sorpresa. Así que me cerré completamente y me retiré: ‘Vale, vale, tienen razón”. Así pasaron uno o dos días, hasta que la sesión empezó a decaer un poco y al final Ringo se giró hacia mí y me dijo: ‘Venga…¡produce!’. Una de dos. O yo hacía lo que había estado haciendo, lo cual, en honor a la verdad, no estaba tan mal, o me retiraba y también me volvía paranoico, que es lo que sucedió”.

bocetos de Paul

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y llamar al álbum sencillamente “Abbey Road“. McCartney preparó los bocetos para que el fotógrafo Iain Mcmillan realizará el 8 de agosto de 1969 una de las portadas más famosas de la historia. La foto de la portada es, además, uno de los fetiches de los defensores de la conspiración “Paul is dead”, tal y como relata en su libro Wiliam J. Dowlding: “Se dijo que la portada representaba un cortejo fúnebre. Paul, por ser el cadáver, llevaba el paso cambiado con respecto a los demás Beatles. Por su indumentaria, John era el cura, Ringo el empresario de pompas fúnebres y George el enterrador. Asimismo, Paul va descalzo, y así entierran a sus muertos algunas sociedades. El actor que aparece en la portada no podía ser Paul porque sostenía el cigarrillo con la mano derecha; el Paul de verdad era zurdo, claro. Por otra parte, la matrícula del Volkswagen es “28IF”, supuestamente la edad de Paul si (“si”- condicional-, en inglés if) hubiera estado vivo.” Paul explicó años después la razón por la que aparece descalzo, “En Londres hacía calor aquel día, un día cálido y agradable… Buen tiempo, no me apetecía llevar zapatos. Así que me presenté en la sesión de fotos en sandalias… luego durante la sesión me las quité y en la foto elegida para la portada, aparezco descalzo, cosa que para la Mafia es un viejo signo de muerte o algo así”.

Fue el primer disco del grupo en hacer uso de una máquina de 8 pistas, aunque en el Álbum Blanco hicieron uso de dichos aparatos de forma ocasional. Esto permitió que este álbum fuera grabado más rápidamente que cualquier otro LP de los Beatles desde 1965.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche, “Tim Leary me pidió que compusiera una canción para su campaña para gobernador de California y ‘Come Together’ (Juntémonos) era una expresión que él utilizaba mucho… Lo intenté una y otra vez, sin lograrlo. Lo que sí compuse fue esto, ‘Come Together’, que a él no le servía: una canción de campaña electoral no puede ser así, ¿verdad?“. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados (“You Can’t Catch Me” y “Sweet Little Sixteen“, aparecerían en su álbum en solitario “Rock ‘n’ Roll” de 1975). Es un temazo con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo, Lennon dijo: “yo creo que es la mejor pista del álbum, en serio”, mientras que McCartney mencionó: “Para mí, es la mejor canción que él haya escrito”. Con este tema George consigue por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together), “hasta entonces sólo se habían dignado a darme un par de caras “B”, pero era la primera vez que obtenía una cara “A”. ¡Ya ves!”, situación que, aunque dolorosa para Harrison, John explica de forma tan cruel como sincera: “Con ‘Something’, fue la primera vez que George logró una cara “A”, y es que de todas formas Paul y yo siempre componíamos las dos caras… No por que quisiéramos apartarle, sino, simplemente, porque su material no estaba a la altura”. Es una canción sublime que la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon, “La odio. Sólo recordar la grabación… nos la hizo repetir cien mil veces. Hizo todo lo posible para que fuera un single, pero nunca lo fue y nunca hubiera podido serlo…, pero bueno mientras Paul vaya haciendo cancioncillas folk resultonas como ‘Maxwell’s Silver Hammer’ para las abuelitas, los Beatles podrán seguir llegando al gran público”. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.

McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. A John siempre le encantó este tema y deseó haberlo cantando, “‘Oh! Darling’ fue una gran canción de Paul que no cantó demasiado bien. Yo siempre pensé que podría haberlo hecho mejor, era más mi estilo que el suyo. Pero él la escribió y por norma general el que escribe la canción la canta, así que yo no la canté, qué le vamos a hacer“. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña (cuando abandonó a los Beatles en 1968) y no dudó en elogiarla: “‘Octopus’s Garden’ es una canción de Ringo. Fíjate que es sólo la segunda canción compuesta por él, y es deliciosa. A Ringo acaba aburriéndole tocar la batería todo el rato, así que en casa toca un poco el piano, aunque por desgracia sólo sabe unos tres acordes. Con la guitarra le pasa lo mismo. Sin embargo, esta canción te llega al alma por la paz que emana. Supongo que actualmente Ringo debe de estar componiendo canciones cósmicas sin darse cuenta”. La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”, “… Realmente es muy heavy. John toca la guitarra solista y canta, y no es más que un viejo riff de blues, pero también es una canción muy típica de John… Y una secuencia de acordes muy buena”, afirmaba George. La voz de John recita una letra premeditadamenete minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. “La escribí cuando ir a Apple era como ir al colegio (principios de 1969), cuando teníamos que hacer de hombres de negocios, firmar cuentas y ‘firmar esto’ y ‘firmar aquello’. En fin, como en Inglaterra parece que el invierno no acaba nunca, cuando llega la primavera es jauja. Así que un día decidí huir de Apple y me fui a casa de Eric Clapton. Caminaba por su jardín y el alivio de no tener que ver a todos aquellos estúpidos contables era maravilloso. Paseando por el jardín con una de las guitarras acústicas de Eric compuse ‘Here Comes The Sun'”. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz, tal y como explica el productor George Martin : “Una vez grabadas las bases, John, Paul y George cantaron la canción a tres voces. Entonces lo doblamos dos veces, convirtiéndola en una pieza global de nueve voces, es decir, tres voces grabadas tres veces”. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería, Paul recuerda; “nunca logramos convencer a Ringo para que hiciera un solo. Únicamente logramos persuadirle de que hiciera los redobles en ‘The End’, de Abbey Road. ‘Odio los solos’, decía”, pero la interpretación de Starr, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectiva. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

Aunque este debía ser el final del disco, si dejamos el CD sonar oiremos una breve y sencilla canción acústica de Paul, “Her Majesty” (enlace), que está allí fruto de la casualidad, tal y como explica el segundo ingeniero de grabación, John Kurlander: ” “Her Majesty” tenía que colocarse en medio del medley del álbum, entre “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”. Hicimos todas las mezclas y los fundidos para encadenar las canciones, Paul estaba presente y lo escuchamos juntos por primera vez. Dijo: ‘No me gusta “Her Majesty”, tírala’, así que la corté y la saqué. Me habían dicho que no tirase nunca nada, así que cuando se fue la recogí del suelo, le puse unos veinte segundos de cinta neutra y la pegué al final de la cinta de montaje. Al día siguiente, en Apple, Malcolm Davies hizo una copia de trabajo de toda la secuencia y, aunque yo había escrito en la caja que “Her Majesty” se había descartado, él también pensó: ‘No hay que tirar nada, así que la pondré al final’. No lo sé a ciencia cierta, pero cuando Paul escuchó la copia de trabajo, seguramente le gustó oír “Her Majesty” colocada al final… No volvimos a mezclar “Her Majesty”, así que aquella fue la mezcla que finalmente acabó en el LP“. Por esto “Her Majesty” no tiene acorde de guitarra final (que está aunque inaudible, al principio de “Polythene Pam”) y se explica el estridente acorde que marca el principio de “Her Majesty”, que pertenece en realidad al final del “Mean Mr. Mustard” original.

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

Desgraciadamente, a pesa del excelso nivel artístico exhibido en su último disco es grupo estaba absolutamente roto para estas fechas. Paul seguía siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, tras pasar unos días desintoxicándose de su adicción a la heroína, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (enlace), que era la canción en cuestión, fue grabada por John con Ringo a la batería y Klaus Voorman (el de Hamburgo) al bajo, y es un sucio y descarnado rock que John incluso llegó a proponer a Paul como próximo single de los Beatles y que acabó editando en Octubre como trabajo de la Plastic Ono Band ante el rechazo inicial de McCartney.

La canción no era gran cosa, pero tampoco justifica el descarnado y furibundo ataque de la crítica que recibió, si bien éste fue ocasionado más por la sórdida temática del tema que por su calidad musical. No obstante, ninguna de las críticas hizo que John frenara su particular proceso de independencia respecto al grupo. A principios de septiembre, aún durante la grabación de “Abbey Road”, John había recibido una invitación de los organizadores del festival Rock and Roll en Toronto. Lennon junto a Yoko, Eric Clapton, Klaur Voormann y Alan White (que acabaría siendo el batería de Yes), no sin antes advertir “no hemos tocado ni ensayado nunca juntos, así que tocaremos canciones que todos conocemos”, tocaron “Blue Suede Shoes“, “Money“, “Dizzy Miss Lizzy” (horriblemente mal, por cierto), “Yer Blues“, “Cold Turkey” (con Yoko haciendo el payaso), “Give Peace a Chance” y dos basuras integrales cantadas por Yoko como “Don’t Worry Kyoko” y John, John (Let’s Hope for Peace)“. La verdad es que fue un mal concierto pero sirvió para que John sintiera la emoción del directo y que fuera consciente de lo encerrado que se sentía dentro de los Beatles. Ni corto ni perezoso, Lennon llamó al manager del grupo, Allen Klein y se lo dejó claro: “Me voy de los Beatles, voy a montar un grupo con Eric Clapton y Klaus Voorman. Quiero anunciarlo a la prensa, prepáralo todo”. Klein consiguió disuadirle diciéndole que no anunciara nada hasta que hubiera terminado la negociación que estaba llevando con EMI para renovar su contrato.

John aceptó no decírselo a la prensa, pero nada iba a privarle de decírselo al resto del grupo, y en especial a Paul. El 20 de septiembre de 1969, seis días antes de la edición de “Abbey Road”, John le dijo a Paul en medio de una fuerte discusión: “Ya no soy un Beatle. Quiero el divorcio, cómo lo hice de Cynthia, ¿cabe eso en tu jodida cabeza?”.

Era el final, y aunque Paul pensó que sólo era una de las rabietas de John, decidió darle tiempo mientras él se trasladaba con toda la familia a la granja que había comprado en Escocia decidido a grabar su primer disco en solitario. George y John lo habían hecho, ¿por qué él no?

Pero lo de John no era una rabieta, aunque aún quedaba para el final…, porque ninguna gran historia acaba sin una gran batalla …

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 9 de marzo de 2013

THE BEATLES. Capítulo 13 (1968-1969). Sin dirección, el proyecto “Get Back”

Antes de que acabara 1968, y con el “Álbum Blanco” aún calentito, George y John editarían sus primeros trabajos al margen de los Beatles -Paul ya lo había hecho en 1967 con la banda sonora de The Family Way-.

George, como le había ocurrido a McCartney con la citada “The Family Way”, recibió el encargo de componer la banda sonora de la película “Wonderwall”. Así “Wonderwall Music“, que es como acabó llamándose un disco es un LP instrumental que tiene dos partes muy diferenciadas basadas en  dos estilos bien marcados, uno Oriental y otro Occidental.  La parte Oriental es música hindú grabada en Bombay por varios músicos locales bajo las ordenes de George, mientras que la otra, principalmente Rock, se grabó en Londres con músico como Eric Clapton y Ringo Starr.  Sorprende que Harrison, aunque compone todo, no toca ni una nota.

El disco tiene buenos momentos como “Wonderwall To Be Here” o la rockera “Ski-ing” pero, no nos engañemos, si no fuera porque fue el disco de un beatle hubiera pasado absolutamente desapercibido. Con todo, es un álbum digno y, a pesar de no entrar en las listas de éxitos británicas, “Wonderwall Music” alcanzó el puesto 49 en las listas estadounidenses a comienzos de 1969.

Más, mucho más controvertido resultaría el disco de John o…, mejor dicho, de John y YokoCon el “Álbum Blanco” recién editado, John y Yoko lanzan al mercado el que sería su primer disco: “Unfinished Music No.1: Two Virgins“. Básicamente se trata de la misma basura experimental con la que debutaron en “Revolution 9″ y no hubiera tenido la más mínima repercusión de no haber sido el trabajo de un beatle y, sobre todo, de haber tenido otra portada… John y Yoko aparecen en la cubierta del álbum luciendo un desnudo integral frontal, mientras en el reverso de la portada podemos contemplar sus posaderas.

EMI y Capitol se negaron a distribuir el disco -editado por Apple Records- y acabó siendo distribuido por Transatlantic Records en el Reino Unido y por Tetragrammaton Records en los Estados Unidos, eso sí, convenientemente enfundado en papel marrón que sólo permitía ver las caras de la pareja. Todos los Beatles intentaron impedir que John utilizara esta portada, pero John estaba decidido y nada ni nadie le iba a hacer cambiar de opinión. Finalmente, Paúl, que había sido uno de los grandes opositores tanto al disco como a la portada , acabó contribuyendo con una frase para la portada:  “Cuando dos grandes santos se reúnen, es una experiencia humilde. Las largas batallas para probar que era un Santo”.Ante toda la polémica, Lennon declaró: “No entiendo tanto follón, sólo somos ex-drogadictos un poco fuera de forma”.

De cualquier forma, lo importante es que el disco es infumable. Una inconexa colección de conversaciones, ruidos y sonidos guturales de Yoko a los que, de forma muy ocasional, John acompaña con algún fraseo de piano. Aunque parezca increíble, la portada es lo mejor del disco, de largo.

Entretanto, a comienzos de 1969, el grupo editó, seis meses después del estreno de la película, la banda sonora original de “Yellow Submarine”. El motivo del retraso fue que la banda quería dar prioridad absoluta al “Álbum Blanco” -editado dos meses antes- y no quería que otro lanzamiento del grupo interfiriera. Además, no olvidemos que los Beatles nunca estuvieron interesados en el proyecto “Yellow Submarine”

“YELLOW SUBMARINE”

“Yellow Submarine” (Lennon-McCartney)
“Only a Northern Song” (Harrison)
“All Together Now” (Lennon-McCartney)
“Hey Bulldog” (Lennon-McCartney)
“It’s All Too Much” (Harrison)
“All You Need is Love” (Lennon-McCartney)


“Pepperland” (Martin)
“Sea of Time” (Martin)
“Sea of Holes” (Martin)
“Sea of Monster” (Martin)
“March of the Meanies” (Martin)
“Pepperland Laid Waste” (Martin)
“Yellow Submarine in Pepperland” (Lennon-McCartney-Martin)

Seamos claros desde el principio. “Yellow Submarine” es, con mucha diferencia, el pero disco de la carrera del grupo. De hecho, es el único trabajo de los de Liverpool que no considero imprescindible. George Harrison ha llegado a decir que “este disco no vale nada” pero, si somos justos, no podemos dejar de obviar que, realmente, no es un disco propiamente dicho. La cara B no es original del grupo, sino que se trata de orquestaciones para la banda sonora del film de George Martin, y sólo encontramos cuatro nuevas canciones de los Beatles.

Ninguno de los miembros del grupo mostró ningún interés por la película y trabajaron sobre su banda sonora con absoluta dejadez. Recuperaron dos canciones que ya habían sido editadas (“Yellow Submarine” y “All You Need is Love”) y cedieron para la película canciones sobrantes de otros trabajos. La primera de las nuevas canciones es “Only a Northern Song” (enlace), una competente melodía de Harrison que fue grabada (y descartada) para “Sgt. Pepper’s”, hecho que explica su sonido psicodélico que los Beatles habían abandonado con el Álbum Blanco, editado apenas dos meses antes.

Paul realiza su única aportación original al álbum con “All Together Now” (enlace), un sencillo skiffle , que si bien resulta simpático y pegadizo, no puede considerarse demasiado en serio. Es la canción que suena en los apenas dos minutos en que los Beatles reales aparecen en la película. La aportación de John es “Hey Bulldog” (enlace) y es, de largo, lo mejor del disco. Buen rock basado en un marcado riff de piano que la banda grabó durante la sesión de “Lady Madonna”. Buen tema.

La última de las nuevas aportaciones es la interesante “It’s All Too Much” (enlace), de nuevo de Harrison, y de nuevo un resto psicodélico de los tiempos de Pepper’s. Buena canción de George cuya versión original superaba los ocho minutos de duración y que, aquí, aparece recortada aunque dura más de seis minutos.

En cuanto a la parte de Martin, es más que competente y funcional para la película. Desde la melódica y deliciosa “Pepperland” a la siniestra “March Of The Meanies” la música acompaña perfectamente las imágenes de una película que, a pesar de que los Beatles no quisieran tener mucho que ver con ella, es más que interesante. Resumiendo, un disco que no es imprescindible, pero que no está exento de buenos momentos y que consiguió un numero 3 en Inglaterra y el 2 en USA.

Concluidos todos los lanzamientos de comienzos de 1969, la banda se sentó a hablar de negocios. Habían fundado Apple apenas hace 6 meses y era el momento de saber cómo iban sus cuentas. La respuesta era sencilla: estaban al borde de la bancarrota. Sólo la división musical de la compañía, Apple Records, parecía funcionar.  Apple Press no había publicado un solo libro, ni Apple Films rodado ninguna película… Apple Retail, la división dedicada a moda, estaba al borde de la desaparición tras el cierre de la boutique que habían abierto en Baker Street. El caso es que Apple ya había consumido -en poco más de medio año- el millón de libras que John, Paul, George y Ringo habían invertido en su creación y, por si fuera poco, había perdido 400.000 libras más.

En esta situación, se hacía más que obvio que era necesario contratar a alguien que se hiciera cargo del aspecto financiero del grupo. John propuso a Allen Klein, el manager de los Rolling Stones al que había conocido durante el rodaje de The Rolling Stones Rock And Roll Circus, mientras Paul propuso a John Eastman, el hermano de su novia Linda. Los perfiles de Klein y Eastman eran muy diferentes, opuestos: Klein era un tiburón financiero que había hecho ganar un montón de dinero a los Rolling Stones y que era conocido en el showbiz por su falta de escrúpulos; por otro lado, Eastman era un reputado abogado de métodos mucho más profesionales pero, dicho sea todo, menos efectivos. En un primer momento, ambos, Klein y Eastman, empezaron a llevar los asuntos del grupo.

Resueltos los temas burocráticos, era hora de volver al trabajo. Tenían un problema que resolver ya que United Artist les comunico que “una cinta de dibujos animados, en la que John, Paul, George y Ringo tan sólo aparecen realmente en el minuto final no puede considerarse una película de Los Beatles, por mucho que incluyera su música en una banda sonora que además aportaba escasas novedades“. De esa forma, la distribuidora reclamaba el contrato firmado por Brian Epstein en octubre de 1963 y que les obligaba a realizar tres filmes para la compañía.

Tras no pensarlo demasiado, decidieron que lo más fácil sería que un equipo de filmación grabara su trabajo diario a modo de documental y, además, aprovechar dichas sesiones para grabar un nuevo álbum que podrían editar un nuevo LP. Con la idea cogida por hilos, contrataron al productor productor del programa musical Ready, Steady, Go!, el neoyorquino Michael Lindsay-Hogg, como director. Adicionalmente, y a sugerencia de Paul se hicieron con los servicios de Glyn Johns (que hasta la fecha había producido a The Rolling Stones o Traffic) como supervisor del sonido. Las funciones de George Martin no quedaban muy claras ya que el grupo no quería un productor como tal , “me dijeron que querían llegar directamente al fondo, a lo elemental, no querían utilizar ningún tipo de doblaje, cantarían las canciones como les salieran“.

No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes. El gran final sería una actuación en directo.

Para la portada del proyecto, John tuvo la idea de simbolizar su vuelta a los orígenes repitiendo la portada del que fuera su primer disco, “Please Please Me”, en la que los de Liverpool aparecían asomados desde las escaleras de las oficinas londinenses de EMI, en Manchester Square. Incluso llamaron al mismo fotógrafo: Angus McBean, para intentar reproducir la fotografía original seis años después.

La película estaría dividida en dos grandes partes, , la primera recogería los  ensayos y la segunda el concierto. El rodaje comenzó el 2 de enero de 1969 en los estudios  Twickenham. Las sesiones comenzaban sobre las 11 horas y permanecían tocando hasta las 13:00 aproximadamente, pero en seguida se comprobó que ni el horario ni el lugar eran los más adecuadas. El poco acogedor plató de Twickenham en pleno invierno británico y el horario matinal no favorecían en lo más mínimo la inspiración: “No lográbamos ponernos en situación”, recordaría John, “era espantoso, estar en los estudios Twickenham, siendo filmados constantemente. No se podía hacer música a las ocho de la mañana, o a las diez, o a la hora que fuera, con gente filmándonos y luces de colores”.A eso hay que añadirle que nadie se había preocupado por elegir un repertorio. Los Beatles acababan de agotar todo su repertorio con el “Álbum Blanco”, y sus nuevas canciones apenar era bocetos. Las cintas acabaron recogiendo más de un centenar de fragmentos de canciones, jam sessions y retazos musicales varios.

La tensión entre los miembros del grupo es brutal y el ambiente se corta con cuchillo. El grupo interpreta las canciones de modo mecánico y desapasionado y, en este entorno, Paul, el principal impulsor del proyecto, intentó tomar el mando. “Lo de Let It Be fue similar a Magical Mystery Tour”  —declararía John —. “A Paul se le ocurrió hacernos ensayar para hacer un nuevo disco. Terminamos unas cuantas canciones, pero sin ningún interés por parte de nadie. Él lo dispuso todo y comenzaron las discusiones sobre lo que había que hacer. Yo me limitaba a decir a todo que sí porque ya estaba con Yoko y el resto me importaba un pito. No movía un dedo y ni a mí ni a nadie le importaba lo más mínimo”. Los esfuerzos de McCartney por poner orden acaban exasperando a sus compañeros y aún empeoran la situación. El 6 de enero se produce una de las más agrias discusiones entre George y Paul: McCartney indica a Harrison cómo debe tocar la guitarra en “Two Of Us”, “…llevamos una hora haciendo lo mismo y no sonamos como un grupo…, no sé qué te pasa, tengo la impresión de que siempre te molesto y tan sólo intento ayudarte“. Un Harrison aburrido y hastiado de su compañero responde: “No importa. De acuerdo, tocaré cualquier cosa que quieras que toque. O no tocaré nada si así lo prefieres. Haré lo que quieras con tal de complacerte”.

Los buenos momentos durante esta primera parte fueron muy pocos, apenas la entusiasta y acelerada versión de “Two Of Us” con Paul y John cantando a un solo micrófono como en sus primeros tiempos (enlace).

La actuación en directo que debía servir de final  a la película también fue objeto de polémica. El más entusiasta era Paul, que no podía dejar de pensar que Los Beatles habían traicionado la responsabilidad que tenían con su público al abandonar los conciertos en directo. No paraba de insistir a los demás en que tenían que volver a la carretera con una nueva gira, pero se encontró frontalmente con George, quien no podía soportar la idea de resucitar en lo más mínimo el agobio que supuso la beatlemanía. Descartada la gira, decidieron que harían un único concierto que debería ser algo verdaderamente fuera de lo común y filmarse como espectacular culminación de la película. Se barajaron ideas como Gibraltar, el Coliseo de Roma, el desierto de Túnez, un transatlántico en alta mar, la sala principal del Parlamento Británico, un geríatrico… George fue descartando todas. Llegaron al consenso de hacerlo en un anfiteatro romano en  Trípoli, pero la idea se descartó cuando, el 10 de enero, a pocos días de ultimar los detalles del viaje, George Harrison anunció que abandonaba el grupo.

En un primer momento, pensaron en ofrecerle el puesto de Harrison a Eric Clapton, pero finalmente deciden continuar el trabajo en el estudio como si nada hubiera ocurrido. Cinco días después, y tras reconsiderar su decisión, George regresa a Londres y se reúne con John, Paul y Ringo durante casi ocho horas. Harrison pone como condición para regresar al grupo abandonar de inmediato los estudios Twickenham y trasladarse a los de Apple. Solicita además que las cámaras se limiten a filmar a Los Beatles grabando un disco con las nuevas canciones y olvidar la idea de hacer un concierto espectacular en un lugar imposible.

Los Beatles llegan a Apple el 22 de enero. El primer día de trabajo en Apple debía haber sido el lunes 20 de enero, pero no se pudo empezar hasta el miércoles 22 debido a que el nuevo estudio no estaba terminado. De hecho, ni siquiera estaba construido. Alex Mardas (apodado “El Mágico”), amigo del grupo, les había prometido un maravilloso estudio dotado de los últimos adelantos técnicos y con una mesa de grabación de 72 pistas. Lo que los Beatles encontraron un montón de pequeños altavoces distribuidos por la sala y que no sólo que no había mesa de grabación de 72 pistas sino que no existía mesa de grabación alguna. Los Beatles tan sólo pudieron comenzar el trabajo después de  pedir prestada a EMI una mesa de grabación de ocho pistas.

George invitó a su amigo Billy Preston a la primera sesión en Apple y, como ocurriera cuando llevó a Eric Clapton a las sesiones de “Álbum Blanco”, la presencia de un quinto hizo que el ambiente mejorara sensiblemente, recuperando por momentos incluso el ambiente bromista de antaño. Preston no sólo hace un trabajo brillante a los teclados (“Get Back“), sino que su presencia hace que los Beatles se disciplinen y empiecen a trabajar en sesiones de siete horas diarias (de 10 a 17 horas) para, así, el 30 de enero de 1969, llegar al gran momento, el concierto.

Tras la negativa de George a plantearse siquiera algo más espectacular, Paul sugiere celebrar el concierto final en la azotea de Apple. Arturo Moreno Obregón en “El Cine Beatle – Todas las películas de John, Paul, George y Ringo” (2000) explica que “Para filmar la actuación, el equipo de rodaje dispuso cinco cámaras en la azotea y varias más en la calle. Se estudió la posibilidad de colocar una en un helicóptero para obtener planos aéreos, pero estaba prohibido que ese tipo de aparatos sobrevolase Londres. Tampoco hubo tiempo para obtener los permisos necesarios y alquilar un globo. El concierto comenzó alrededor de las 12:00 del mediodía, recordando los horarios matinales en que solían actuar en el Cavern de Liverpool, pero esta vez la actuación era en medio del frío invierno londinense, acentuado por un persistente viento que se volvía aún más gélido en lo alto de un edificio de oficinas”

Los Beatles comenzaron el concierto con una  trepidente versión de la canción de Paul “Get Back” (enlace) , para pasar a una brillante interpretación de John de su “Don’t Let Me Down” (enlace). La siguiente es la fantástica “I’ve Got A Feeling” (enlace) fruto de la colaboración entre Paul y John y en la que cada uno lleva la voz principal en la parte que ha aportado a la canción. El siguiente tema  es “The One After 909” (enlace), versión de una antiguo tema de John de 1963 que retomaron para la ocasión. “Dig a Pony” (enlace), una nueva canción de John, termina con un comentario de éste afirmando que “tengo las manos demasiado frías como para cambiar de acordes”. En este preciso momento, la policía irrumpe en el edificio, mientras los Beatles interpretan “God Save The Queen“. A continuación vuelven a interpretar “I’ve Got A Feeling” y “Don’t Let Me Down” para acabar con una nueva y más potente versión de “Get Back” (enlace), al comenzar el primer estribillo (0:30 del vídeo del enlace), Mal Evans les notifica la presencia de los agentes de policía, que acaban de hacer su aparición en la azotea, John y George paran de tocar (0:39), pero Paul y Ringo siguen y el resto deciden unirse si cabe con mayor brío (0:43). Al llegar al final, y  conocedor de la presencia de los agentes, Paul improvisa una estrofa en la que canta: “Has estado otra vez jugando en las azoteas y sabes que eso no le gusta a tu mamá! ¡Hará que te arresten!”, John añade: “Me gustaría daros las gracias en nombre del grupo y espero que hayamos pasado la prueba”. El show tuvo una duración de cuarenta y dos minutos, de los cuales tan sólo veintiuno aparecen al final de la película Let It Be. Esta sería la última vez que los cuatro miembros de los Beatles coincidirían jamás sobre un escenario.

“Get Back”, el documental, concluyó con noventa y seis horas de filmación. Paul, George y Ringo sugirieron eliminar numerosas escenas en las que aparecían John y Yoko aprovechando la ausencia de Lennon. Quedando el montaje final en torno a los ochenta y ocho minutos. Lennon se mostró muy dolido “La cámara estaba allí para Paul y no para los demás. Encima los montadores lo hicieron como si tuvieran en mente ‘Paul es Dios’ y nosotros estuviéramos allí de casualidad. Yo me sentía así y me enteré de que algunas escenas de Yoko conmigo habían sido arrancadas de la película… Me sacó de quicio. Después de haberme sentado durante sesenta sesiones con la gente más estirada y cabezota del mundo me insultaban simplemente por amar a alguien”. A nivel musical , da las más de 100 canciones (o fragmentos) que se interpretaron, en el montaje final aparecen Paul’s Piano Theme” , “Maxwell’s Silver Hammer“, “I Me Mine“, “Piano Boogie“,”Across The Universe“, “For You Blue“, “Bésame Mucho” / “Octopus’s Garden” , “You Really Got A Hold On Me”,”The Long And Winding Road“, “Shake Rattle And Roll – Kansas City – Miss Ann – Lawdy Miss Clawdy“,”Dig It“,”Two Of Us“, “Let It Be” más las canciones del concierto “Get Back“, “Don’t Let Me Down“, “The One After 909”  y “Dig a Pony“. Las cintas con música se dejaron en manos de Glynn Johns y George Martin para que prepararan un LP que debería editarse en agosto.

Mientras, el 12 de marzo de 1969, Paul aprovechó para casarse con Linda Eastman que ya estaba embarazada de la que sería la primera hija e ambos, Mary. Ningún Beatle acudió a la ceremonia: John y Yoko dijeron que estaban grabando un disco y no podían, Ringo y Maureen se quedaron en casa, George dijo que tenía cosas que hacer… Nada diferente a lo que pasó en la boda de John y Yoko, que se celebró apenas una semana después en Gibraltar, ni Paul,ni George, ni Ringo hicieron mención de acudir al enlace.

Fue precisamente durante el viaje de novios con Yoko, cuando John supo Dick James había vendido su parte de Northern Songs a ATV. En 1963  Dick James, Brian Epstein, John Lennon y Paul McCartney contituyeron la compañía editora “Northern Songs” para publicar las canciones compuestas por Lennon y McCartney, tras muerte de Epstein,  Lennon y McCartney se habían propuesto negociar con James pero no hubo oportunidad ya que, temiéndose la pronta disolución del grupo, vendió su parte.

Klein tomó cartas en el asunto y propuso realizar una contraoferta y, para conseguir el dinero, John y Paul deberían aportar sus acciones de Northern Songs como aval. Este fue el momento en que John y Paul hirieron de muerte su relación: en un principio Paul y John se repartían los derechos y las acciones de la editora al 50%, fruto de su acuerdo de firmar juntos sus canciones, pero cuando hicieron el recuento de acciones, se reveló que Paul tenía 751.000 acciones  y John 644.000… La reacción de John no se hizo esperar:

-¡Miserable!, ¿has estado comprando valores a nuestras espaldas?, ¡Eso es jodidamente ruin!

-Vaya, disculpad…, me pareció tener un poco de dinero y supongo que quise un poco más

Aunque la tensión del primer momento se disipó, John Y Paul nunca recuperaron la relación que habían tenido hasta entonces. Entre tanto Klein urdió una serie de estratagemas financieras y acabó recuperando Northern Songs para John y Paul.

A estas alturas Glynn Johns ya había terminado las mezclas de “Get Back”, el LP y entregó un acetato a la banda con las siguientes canciones:

  1. “One After 909”
  2. “Rocker”
  3. “Save the Last Dance for Me”
  4. “Don’t Let Me Down”
  5. “Dig a Pony”
  6. “I’ve Got a Feeling”
  7. “Get Back”
  1. “For You Blue”
  2. “Teddy Boy (canción)”
  3. “Two of Us”
  4. “Maggie Mae”
  5. “Dig It”
  6. “Let It Be”
  7. “The Long and Winding Road”
  8. “Get Back” (reprise)

La banda, no demasiado ilusionada con su nuevo trabajo, decide posponer la edición del disco hasta septiembre, fecha en la que estaba previsto estrenar la película. Entre tanto aprovecharon para editar un nuevo single.”Get Back” (enlace), extraída de las sesiones del documental, es un extraordinario tema de McCartney que muestra a los Beatles desnudos, sin artificios, y haciendo buen, muy buen, rock. El trabajo de Billy Preston es muy destacable así como el inteligente ritmo de la batería de Ringo. Un temazo que se acompañó en la cara B de la no menos estupenda “Don’t Let Me Down” (enlace), una desgarradora balada de Lennon con una soberbia interpretación instrumental (qué línea de bajo) y unas fantásticas armonías. Un single extraordinario que devolvió al grupo al número 1 en abril de 1969, y que demostró que , hasta peleados, los Beatles eran una apuesta segura.

Tras su triunfo con la negociación por Northern Songs y con el grupo desunido, Klein comenzó su asalto definitivo al poder. Su próximo plan era renegociar el contrato de los Beatles con EMI/Parlophone y, para ello, tenía que ser el representante legal del grupo… Paul era el problema… Peter Brown, empleado y biógrafo de los Beatles relata como  Klein apareció una tarde de mayo en el estudio, con un montón de papeles bajo el brazo. Los cuatro Beatles estaban dentro.

“Necesito esto firmado esta noche, debo teneros bajo contrato” -dijo Klein depositando los contratos bajo las narices de Paul.

“¿Un viernes por la tarde?, ¿por qué tanta prisa?” -dijo Paul- “¿dame los papeles, los miro y el lunes hablamos?”

“Otra vez lo mismo… deja de intentar ganar tiempo Paul, firma ya” -intervino John.

“¿Pero por qué tanta prisa?

Klein explicó que esa misma noche cogía un avión a Nueva York porque tenía una reunión durante el fin de semana, a lo que Paul contestó que no iba a firmar nada sin que lo leyera su abogado y no podía localizarlo hasta el lunes. Klein insistió en que no podía esperar y solicitó al grupo que sometieran la decisión a votación.

Paul respiró tranquilo, sabía que George estaría con John estaba convencido de que Ringo no lo dejaría solo.

“Nunca conseguirás convencer a Ringo”

Paul se volvió hacia el batería para hacerle un guiño pero sólo encontró la mirada apenada de Ringo.

-“Estoy con ellos, Paul”

Paul gritaba encolerizado. Pero esa noche, Klein cogió ese avión como manager de los Beatles, pero sin la firma de Paul. Poco después, Klein firmó un jugoso contrato para los Beatles que duraría hasta 1976, a razón de dos discos por año, y que prácticamente duplicaba sus beneficios por ventas, aunque para ello la banda tuvo que ceder y permitir que la compañía pudiera editar recopilatorios. Los Beatles ya no era un grupo, pero iban a ganar mucho dinero.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 2 de marzo de 2013

THE BEATLES. Capítulo 12 (1968). Fundido a Blanco Parte II. “The Beatles” (The White Album)

Apple Corps., a pesar de los cuantiosos ingresos derivados de las ventas de “Hey Jude”, no era en absoluto una empresa rentable. La mayoría de las divisiones de de la compañía eran deficitarias y apenas el departamento de edición musical -Apple Records- mantenía al resto. Durante esta época los Beatles descubrieron a un buen número de talentosos artistas que, unos con más éxito que otros, engrosaron el catálogo de Apple. Así Paul, muy activo en este aspecto, trabajó mucho con Badfinger, a los que cedió una de sus composiciones -la exitosa “Come On and Get It” (enlace)-, pero que fueron capaces de crear por sí solos canciones enormes como “Rock Of All Ages“, “No Matter What” o la estupenda “Without You” que alcanzaría éxito mundial con la versión de Harry Nilsson; Mary Hopkin (a la que Paul también cedió unas de sus canciones, “Goodbye“, y que triunfó con “Those Where The Days“, versión de una tema tradicional ruso que Paul escuchó en un club de Londres); aunque quizás su mayor “descubrimiento” fuera el enorme James Taylor del que Apple editó su álbum de debut. George también fue muy activo, y trajo a Jackie Lomax, al que le cedió su canciónSour Milk Sea“, con un joven Eric Clapton haciendo de guitarrista principal; Ravi Shankar, o Billy Preston al que produjo la soberbia “That’s The Way God Planned It“.

Pero todos tenían claro que si había que conseguir que Apple funcionara, el mejor producto que tenían eran ellos mismos: The Beatles. Des mayo de 1968 llevaban trabajando en un álbum basado, esencialmente, en las canciones que habían compuesto en la India. Un disco en el que encontramos a un nuevo grupo, que poco o nada tenía que ver con los alegres melenudos de los primeros tiempos…, ni con los psicodélicos  vanguardistas de apenas un año atrás, un disco que acertadamente titularon a modo de rebautismo como “THE BEATLES”

THE BEATLES

LP 1

CARA A

“Back In The U.S.S.R.” (Lennon-McCartney)
“Dear Prudence” (Lennon-McCartney)
“Glass Onion” (Lennon-McCartney)
“Ob-La-Di, Ob-La-Da” (Lennon-McCartney)
“Wild Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“The Continuing Story Of Bungalow Bill” (Lennon-McCartney)
“While My Guitar Gently Wheeps” (Harrison)
“Happiness Is A Warm Gun” (Lennon-McCartney)

CARA B

“Martha My Dear” (Lennon-McCartney)
“I’m So Tired” (Lennon-McCartney)
“Blackbird” (Lennon-McCartney)
“Piggies” (Harrison)
“Rocky Raccoon” ((Lennon-McCartney)
“Don’t Pass Me By” (Starkey)
“Why Don’t We Do It In The Road” (Lennon-McCartney)
“I Will” (Lennon-McCartney)
“Julia” (Lennon-McCartney)

LP 2

CARA A

“Birthday” (Lennon-McCartney)
“Yer Blues” (Lennon-McCartney)
“Mother Nature’s Son” (Lennon-McCartney)
“Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (Lennon-McCartney)
“Sexy Sadie” (Lennon-McCartney)
“Helter Skelter” (Lennon-McCartney)
“Long, Long, Long” (Harrison)

CARA B

“Revolution 1” (Lennon-McCartney)
“Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“Savoy Truffle” (Harrison)
“Cry Baby Cry” (Lennon-McCartney)
“Revolution 9” (Lennon-McCartney)
“Good Night” (Lennon-McCartney)

Más conocido como “El Álbum Blanco” (The White Album) por su sorprendente portada completamente blanca (obra del artista pop Richard Hamilton), este disco es en palabras de John Lennon “Yo tocando mi canción con los demás como músicos de acompañamiento, Paul con su canción con los demás como músicos de acompañamiento, George con su canción y los demás como músicos de acompañamiento…”. El estudioso de loe Beatles William J.Dowlding coincide “son básicamente Lennon, McCartney y Harrison grabando sus propias canciones por turnos y utilizando a los demás como músicos de acompañamiento“. Definitivamente “The Beatles” no es el disco de un grupo, sino de la suma de la obra sus miembros, y tanto Lennon como McCartney fijarían en este álbum el origen de las desavenencias que acabaron con la banda. Marca el instante en que los Beatles dejaron de funcionar como un todo, el punto de partida hacia la separación consumada apenas dos años más tarde.

Musicalmente, el álbum abarca un enorme e insual abanico de estilos, desde el country al heavy metal, pasando por el reggae, el folk, el surf, el swing y por supuesto el pop y el rock. Dicha eclecticidad se debe en gran medida al anteriormente mencionado hecho de que cada uno de los Beatles trabajaba por separado, dando rienda suelta a sus inquietudes individuales y sin contar demasiado con la opinión de los demás. En lo que sí coinciden  es en abandonar en gran medida la vocación experimental característica de trabajos anteriores y apostar por grabaciones más naturales, más descarnadas, más propias del rock en estado primitivo y son pocos los trucos de estudio y efectos que aparecen en las canciones. Pero, de cualquier forma, gran parte del trabajo de las canciones fue realizado por cada miembro en solitario mientras los demás trabajaban en otros estudios del edificio de Abbey Road, hecho que fue posible porque este fue el primer álbum que los Beatles grabaron con máquinas de ocho pistas.

La primera víctima de esta forma individualista de proceder en el estudio fue Ringo. Con mucho menos talento para la composición que sus compañeros, Ringo se sentía aislado, como un mero músico de sesión y decidió abandonar el grupo alegando que ya no existía esa complicidad que le hacía disfrutar de ser miembro de un grupo . Peter Brown, describe la situación: “La mayor parte del tiempo que Ringo pasaba en el estudio, se sentaba en una esquina y jugaba a las cartas con Neil Aspinall y Mal Evans. Era un secreto a voces entre los íntimos de los Beatles que, cuando Ringo abandonaba los estudios, Paul añadía pistas de batería tocadas por él mismo. Cuando Ringo volvía al estudio al día siguiente, hacía ver que no se daba cuenta de que no era él quien tocaba”, y el propio Ringo añade, “… Mi forma de tocar me parecía una mierda. Y aquellos tres se metían conmigo. Tenía la sensación de que nadie me quería; me sentía fatal. Así que me dije: ‘¿Qué hago aquí?. Esos tres se llevan perfectamente y yo ni siquiera estoy tocando bien’… Aquello era una locura, así que me fui de vacaciones para aclararme. No sé, quizá me cogió la paranoia. Para tocar en un grupo hay que confiar unos en otros”. Eligió como destino Cerdeña.

Pasados unos días, la reacción de sus compañeros no se hizo esperar, mientras Paul McCartney le mandaba un telegrama que decía: “Eres el mejor batería del mundo, de verdad”, George Harrison adornaba con flores el estudio para su vuelta. Cuando Ringo volvió todo pareció regresar a su sitio

No obstante los conflictos continuaron, casi siempre ocasionados  por dos motivos: por un lado la presencia de Yoko, y por otro la actitud dominante de McCartney en el estudio. Yoko seguía allí, estaba presente en todas las sesiones de grabación a las que asistía Lennon, hasta el punto que la japonesa trasladó su cama al estudio. Pete Shotton, amigo del grupo recuerda “En el mejor de los casos, la presencia de Yoko tendía a inhibir a los otros Beatles y a reprimir la extraordinaria relación que habían tenido hasta entonces; en el peor de los casos, Paul o George dejaban aflorar su resentimiento, John se ponía a la defensiva y las tensiones se exacerbaban aún más… A lo largo de mis numerosas visitas a Abbey Road durante el verano y el otoño de 1968, las bromas, las risas y la camaradería de siempre brillaron por su ausencia. Las sesiones de grabación de los Beatles se habían convertido en procesos serios y llenos de acritud, a años luz del ambiente festivo que impregnó la creación de Sgt. Pepper”.

Por otro lado, el profesional McCartney, empezó a liderar las sesiones y su exceso de perfeccionismo y de celo en la grabación especialmente de sus canciones, llegó a exasperar al resto. Ringo recuerda condescendiente, “Paul es fantástico, es el mejor bajista del mundo. Pero también es de ideas fijas; sigue y sigue para ver si puede salirse con la suya. Aunque esto por supuesto, pueda ser una virtud, hacía que de vez en cuando surgieran desavenencias” y Harrison es mucho más irónico al respecto, “Paul siempre estaba dispuesto a ayudar… después de haber hecho sus diez canciones. Entonces venía a hacer una de las mías, entonces ayudaba. Era ridículo, y muy egoísta por su parte”.

No obstante, a pesar de las tensiones, tenían muy buen material. A finales de mayo, recién regresados de la India y con las canciones que habían compuesto allí en la cabeza,  el grupo se reunió en la casa de Harrison en Esher para hacer una maqueta de trabajo con veintitrés temas. Once de Lennon: “Cry Baby Cry“, “Child Of Nature“, “The Continuing Story Of Bungalow Bill“, “I’m So Tired“, “Yer Blues“, “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey“, “What’s The New Mary Jane“, “Revolution 1“, “Julia“, “Dear Prudence” y “Sexy Sadie” — siete de McCartney: “Blackbird“, “Rocky Racoon“, “Back In The USSR“, “Honey Pie“, “Mother Nature’s Son“, “Ob-La-Di, Ob-La-Da” y “Junk” — y cinco de Harrison: “While My Guitar Gently Weeps“, “Circles“, “Sour Milk Sea“, “Not Guilty” y “Piggies“. De todas estas canciones, la mayoría (17) acabarían formando parte del nuevo LP, otras (2),  “What’s The New Mary Jane” y “Not Guilty“, llegaron a ser  grabadas durante las sesiones para este álbum, pero no llegaron a incluirse en la edición final, otras (3) no fueron grabadas por los Beatles pero fueron recuperadas por éstos años después (“Child Of Nature”, fue editada por Lennon en solitario como “Jealous Guy” en 1971, McCartney grabó “Junk” en 1970 para su primer disco en solitario  y George cedió Sour Milk Seaa Jackie Lomax); sólo una canción, “Circles”, quedaría abandonada al olvido.

Con semejante cantidad de temas, más otros 18 que o ya tenían o surgieron durante los días de trabajo en estudio (“Mean Mr. Mustard”, “Polythene Pam”, “Across The Universe”,Brian Epstein Blues“, “Glass Onion”, “Hapiness is a Warm Gun” “Revolution 9”, de Lennon, “Can You Take Me Back“, The Way you Look Tonight, “Wild Honey Pie”, “Martha My Dear”, “Why Don’t We Do It In The Road?”, “I Will”, “Birthday” y “Helter Skelter” de McCartney, “Long Long Long” y “Savoy Turffle”de Harrison y hasta una, “Don´t Pass Me By“, de Ringo), George Martin sugirió hacer una selección de 14 canciones y editar un LP de gran nivel.

La idea de Martin, no era descabellada y el disco resultante hubiera tenido un nivel extraordinario, “Intenté razonar con ellos para que fueran selectivos e hicieran un álbum sencillo realmente bueno, pero no me hicieron caso”. George Harrison compartía la idea del productor e incluso años después declaraba, “Creo que fue un error hacer cuatro caras, porque es demasiado largo para que la gente conecte realmente… Escucho sobre todo la cara uno, que me gusta mucho”. Pero la lucha de egos estaba en su punto más alto y ninguno estaba dispuesto a permitir que ninguna de sus canciones quedaran fuera. Con esto decidido, la única solución era editar un álbum doble al que iban a titular originalmente “A Doll’s House” hasta que supieron que la banda  de rock progresivo Family ya había publicado un disco titulado Music in a Doll’s House a principios de 1968. Realizaron una selección, de la que que cayeron “Mean Mr. Mustard”, “Polythene Pam” (incluidas luego en “Abbey Road”), “Across The Universe” (recuperada para “Let it Be”), “Brian Epstein Blues” y “The Way you Look Tonight” (que quedaron inéditas).

El álbum acabó titulándose “The Beatles” y es, una vez más, una maravilla. Es probable que, de haber seguido el consejo de Martin y haber seleccionado los mejores temas, hubiera sido un LP simple de altísimo nivel, pero no tendríamos la variedad estilística, lírica y musical que destila el disco. Probablemente este “The Beatles” no tenga el nivel de canciones de “Revolver” o “Sgt.Pepper’s”, pero es sin duda el disco más cautivador que grabaron los de Liverpool, lo que hace que para muchos sea su mejor obra. Pasen y vean.

El lejano sonido de un reactor comienza a colarse en el ambiente…, “Back In The U.S.S.R” (enlace), ¡¡qué forma de arrancar!! Extraordinario rock’n’roll de Paul inspirado por el de “Back In The USA” de Chuk Berry e influenciado por la música de los Beach Boys, “la compuse como una especie de parodia de los Beach Boys. Además, había una canción de Chuck Berry que se titulaba ‘Back In The USA’, así que la saqué un poco de ahí. Me gustaba la idea de chicas de Georgia y hablar de Ucrania como si fuera California”.  Esta canción se grabó en ausencia de Ringo, que había abandonado el grupo y Paul se ocupó, además de la voz principal, de toda la instrumentación:  batería, piano, bajo (que pasó a ser un Fender en lugar de los clásicos Hofner y Rickenbaker), guitarra rítmica y solista. Posteriormente, George y John añadieron, además de los excelentes coros a lo Beach Boy de los estribillos, pistas adicionales de guitarra, bajo y batería para completarla.

Lennon hace su primera aparición con la excelsa “Dear Prudence” (enlace), un maravilloso tema que John dedicó a Prudence Farrow, hermana de la acriz Mia Farrow, con las que coincidieron en su viaje a la India, y en el que John hace gala de la técnica de fingerpicking aprendida del cantante Donovan con el que también convivieron en Rishikesh. “La escribí en la India. Es una canción sobre la hermana de Mia Farrow, que pareció volverse un poco loca, ya que meditaba demasiado y no salía de la pequeña cabaña en que vivíamos”, recordaba Lennon. De nuevo Ringo no está detrás de los tambores y de nuevo Paul ocupa su puesto.

John es también el autor de la siguiente canción, “Glass Onion” (enlace). John estaba harto de que los fans interpretaran las letras de las canciones y con ésta intentó aumentar la confusión citando hasta cinco canciones anteriores del grupo (“Strawberry Fields Forever”, “I Am the Walrus”, “Lady Madonna”, “The Fool on the Hill”, y “Fixing a Hole”). “Con ‘Glass Onion’ sólo me estaba divirtiendo, por las muchas tonterías que se habían escrito sobre Sgt. Pepper. La gente decía: ‘Si pones el disco hacia atrás mientras haces el pino, oirás un mensaje secreto, etc.’. Mira, el otro día vi a Mel Torme en la tele diciendo que varias canciones mías las había escrito para incitar al consumo de drogas, pero eso no es cierto. Así que ésta era mi forma de decir: ‘¡Sois todos unos gilipollas!”. Especialmente irónico es el verso “the walrus was Paul (la morsa era Paul)”, con el que John, según sus propias palabras intentaba “premiar” a McCartney, “Lo puse en parte porque me sentía culpable de estar con Yoko y dejando a Paul. Fue una broma.  Intentaba… no sé. Era una forma muy personal de decirle a Paul: ‘Mira, aquí tienes este regalo porque yo me voy con ella“. No es de las mejores canciones del disco, pero mantiene un buen nivel.

Paul retoma la batuta con “Ob-La-Di Ob-La-Da” (enlace), una de las canciones más comerciales del disco. Paul se basó en una frase del músico nigeriano Jimmy Scott, amigo suyo, y cuyo significado era “la vida sigue” (life goes on), para intentar componer un tema reggae. Se puede considerar el primer reggae blanco de la historia, tal y como reconoce el batería de The Police Stewart Copelan, compositor y batería de Police, hablando de cómo los baterías tienen que tocar en consonancia con el cantante: “La articulación de las palabras es la que debería determinar el toque global del tema… ‘Ob-la-di’ va acentuado, ‘ob-la-da’ va acentuado, ‘life goes on…’, todo esto te mete en el feeling del ska. En esta letra hay una clara escansión, lo cual probablemente les llevó a tocarla con ritmo ska. De hecho, es uno de los primeros ejemplos de reggae blanco”. Es una canción infecciosamente pegadiza y Paul quería editarla como single, pero George y John la vetaron por parecerles excesivamente trivial. De hecho Lennon la odiaba profundamente calificándola de “mierda para viejas”.

Wild Honey Pie” (enlace) es un breve divertimento experimental de McCartney en el que toca todos los instrumentos. No estaba pensada para ser incluida en el álbum, pero acabaron editándola por lo mucho que le gustaba a Pattie, la mujer de George. El primer bajón del disco llega con “The Continuing Story Of Bungalow Bill” (enlace) que , a pesar de contar con unas buenas estrofas, tiene un estribillo muy flojo y pierde aún más puntos con la nefasta intervención vocal de Yoko. Olvidable.

No obstante, volvemos al nivel estratosférico con la excelente “While My Guitar Gently Weeps” (enlace), una de las obras maestras de su autor, George Harrison. Emocionalmente intensísima, la canción se beneficia del excelente trabajo con la guitarra solista de Eric Clapton -gran amigo de George- que realmente consigue que la guitarra “llore”. El propio Harrison relata como pidió a Clapton que participase en la grabación, “Trabajé en esta canción con John, Paul y Ringo un día, y no terminaba de cuajar. Yo sabía que era una buena canción. Al día siguiente estaba con Eric Clapton y, de camino a la sesión, le dije: ‘Vamos a hacer esta canción. Ven a tocarla’. El dijo: ‘Huy, no, no puedo. Nadie toca en un disco de los Beatles’. Yo le dije: ‘Mira, es mi canción y quiero que la toques’. Así que vino Eric y los otros tres estaban como la seda por su presencia.  Eric la tocó y lo que hizo me pareció realmente bueno”.

Con la sensacional “Happiness Is A Warm Gun” (enlace), John recupera todo el crédito que hubiera podido perder con “Bungallow Bill”. Una canción enorme dividida en tres partes muy diferenciadas basadas en diferentes estilos de rock. “Había una revista de armas por ahí, y en la portada había una pistola humeante. El título del artículo, que nunca leí, era ‘Happiness Is A Warm Gun’ (La felicidad es una pistola caliente). Pensé: ‘Qué cosa tan fantástica, tan demencial’. Una pistola caliente significa que acabas de dispararle a algo… La considero una de mis mejores. Es una hermosa canción, y realmente me gusta todo lo que sucede en ella”. Nunca incluida en recopilatorios del grupo, este tema es uno de los mejores (y eso es mucho decir) de John Lennon. Su riqueza rítmica (empieza en 4/4  cambia a 3/4 en tiempo triple para el solo de guitarra y la sección de I need a fix…., luego va  a compases alternos en 9/8 y 10/8 en Mother Superior…, para regresar por último al 4/4 para la sección final en estilo doo wop), su variedad estilística, su enrevesada letra y su maravillosa interpretación tanto vocal como instrumental hacen de esta canción uno de los pilares del álbum tal y como siempre han reconocido Paul (“Creo que es mi canción favorita del álbum”) y George. La influencia del tema ha llegado se ha prolongado en el tiempo al punto que el grupo británico Radiohead reconocen su influencia en la fabulosa “Paranoid Android” de su aclamando álbum de 1997 (“OK Computer”).

La Cara B del primer disco de los dos que componen “The Beatles” se abre con “Martha My Dear” (enlace). Compuesta por Paul, único Beatle que interviene en la grabación ocupándose de voz, bajo, guitarra solista, piano y batería, se suele decir que está dedicada a la perra pastora de McCartney aunque parece que sólo tomó el nombre de su mascota. De marcado aire jazzy-music hall, es una bonita canción  que muestra una vez más la facilidad de Paul para la melodía cristalina.

John vuelve con otro temazo titulado “I’m So Tired” (enlace), una excelente canción sobre el insomnio en la que John, siempre e incomprensiblemente crítico con su voz, estaba especialmente contento con su interpretación vocal. El siguiente turno es para McCartney que nos obsequia con otro de los platos fuertes del disco, la inconmensurable “Blackbird” (enlace). Extraordinaria en su minimalismo (guitarra, voz, sonidos de pájaros y un metrónomo sonando de fondo), McCartney se inspiró en una noticia de prensa sobre tumultos raciales en Estados Unidos, a mediados de 1968, y compuso la canción como una metáfora de la lucha de los negros por sus derechos civiles. Una maravillosa canción que eleva la música acústica a lo más alto.

Piggies” (enlace) es la segunda canción de las cuatro que George incluiría en el LP. No es una gran canción y lo que más destaca es su ácida letra sobre los políticos y la clase media británica y el conseguido efecto de “gruñido de cerdo” del bajo de Paul.

Tras un rock, un reggae, un número de music hall y una balada acústica, Paul sigue dando muestra de su versatilidad estilística con un country western como “Rocky Racoon” (enlace), de maravillosa melodía y arrebatadora sencillez. Paul recuerda haberla compuesto en la India “sentado en el tejado del Maharishi” y haber recibido ayuda de Donovan a la hora de escribir la letra.

Don’t Pass Me By” (enlace) supone el debut de Ringo como compositor. Por primera vez, aunque ya había realizado algunos intentos, Ringo cuela una canción de su cosecha en la selección final de un álbum. Realmente esta canción proviene de 1963 pero ya entonces el resto la descartó. No es una maravilla pero tiene una buena melodía que demuestra que Ringo (como quedaría patente al año siguiente) es capaz de escribir buena música. De marcados arreglos country sólo Ringo y Paul participaron en la grabación.

Paul continúa empeñado en tocar todos los estilos posibles y, tras mecernos con la suavidad de “Blackbird” nos espabila a base de bien con la potentísima “Why Don’t We Do It In The Road” (enlace). Gran rock de McCartney que siempre encantó a John (“La escribió Paul… una de sus mejores canciones”, recordaba) y que generó una discusión en el seno del grupo ya que a John le apetecía mucho participar en esta canción y se encontró con que Ringo (batería) y el propio Paul (voz, bajo, guitarra y piano) ya la habían acabado. Lennon recuerda al respecto, “Paul es así. La grabó a solas en otra sala. Entonces, las cosas iban así. Llegábamos y ya lo había grabado todo. Él tocando la batería, él tocando el piano, él cantando… No puedo hablar por George, pero a mí siempre me dolía cuando Paul terminaba algo sin contar con nosotros. Pero así eran las cosas por aquel entonces”, a lo que Paul responde “Sólo hay un incidente que yo recuerde en que John mencionara públicamente que se había sentido dolido. Fue cuando cogí a Ringo e hicimos ‘Why Don’t We Do It In The Road?” No fue deliberado. John y George estaban ocupados acabando algo y Ringo y yo no teníamos nada que hacer, así que le dije a Ringo: ‘Ven, vamos a hacer esto’ …Posteriormente le oí cantarla a John. La canción le gustaba y supongo que hubiese querido hacerla conmigo. La verdad es que la canción era muy del estilo de John, y supongo que por eso le gustaba. Era muy de John, la idea, no era mi estilo. La compuse como de rebote a John… De todas las formas, él hizo lo mismo con ‘Revolution 9’. La hizo sin mí. Y eso nadie lo dice. Ahora, John es el bueno y yo el cabrón”.

Y continuando con el carrusel estilístico McCartiano llegamos a “I Will” (enlace), una joya melódica muy en la línea de otro tema de Paul como “I’ll Follow The Sun”. Preciosista balada acústica en la que destaca el fantástico bajo vocal del propio McCartney y la acertada percusión a cargo de John. La primera canción que Paul dedicó a su nueva musa, Linda Eastman.

La cara B y el disco 1, se despiden con “Julia” (enlace), una insipiradísima canción que John dedica a su madre, fallecida en 1958. Lennon vuelve a sacar provecho de la técnica del fingerpicking para construir una hermosa y evocadora melodía. Yoko colaboró en parte de la letra y también como fuente de inspiración ya que John afirmó que “la canción es una combinación de Yoko y mi madre en un solo ser. La compuse en la India mientras recordaba a ambas“. De hecho el verso “oceanchild, calls me” (La criatura del océano me llama) se refiere a Yoko; en japonés, Yoko significa “criatura del océano”. Sólo John participó en la grabación.

El segundo disco arranca con un vibrante redoble de Ringo y el infeccioso riff de “Birthday” (enlace), un nuevo rock de Paul McCartney. Chris Thomas, productor de la sesión en ausencia de George Martin que se había cogido unos días de vacaciones, describe el nacimiento de la canción: “… Paul fue el primero en llegar y empezó a tocar el riff de ‘Birthday’. Cuando llegaron los demás, Paul había compuesto literalmente la canción, ahí mismo, en el estudio. Luego John le ayudó a terminarla“. Un buen número de rock en el que Paul toca el piano, Ringo la batería, John la solista, George el bajo y Yoko y Pattie Harrison ayudaron en los coros.

Los decibelios siguen a buena altura con la excelente “Yer Blues” (enlace) de Lennon. Compuesta en parte como parodia a la moda de blueseros británicos que florecieron en Inglaterra a finales de los 60, muestra el alto grado de competencia instrumental al que había llegado el grupo. John grabó una versión de esta canción junto a Keith Richards (al bajo), Eric Clapton y Mitch Mitchel bajo el nombre de The Dirty Mac para una escena de la película The Rolling Stones Rock’N’Roll Circus. La letra es muy dura y John asegura que la compuso “en la India… subido a la parra intentando alcanzar a Dios y con ganas de suicidarme“.

Mucho más bucólica resulta la preciosista “Mother Nature’s Son” (enlace), una nueva melodía perfecta de Paul que, según John, compuso tras “una conferencia del Maharishi en la que habló de la naturaleza,  yo también compuse un tema llamado ‘I’m Just A Child Of Nature’, que se convirtió en ‘Jealous Guy’ años después. Ambos temas se inspiraron en la misma conferencia del Maharishi“. McCartney vuelve a asumir el control y toca todos los instrumentos excepto los arreglos de viento.

Yoko Ono fue objetivo de los ataques de la prensa británica desde que se conoció su relación con John. Al parecer, la frenética “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (enlace) de John, nació como respuesta a una caricatura que había aparecido publicada en la que Yoko aparecía como un mono sentada en el hombro de John. “El título no era más que una frase bonita que convertí en canción. Era sobre Yoko y yo. Todo el mundo parecía paranoico excepto nosotros dos, que estábamos ardientemente enamorados”. En esta época John consumía heroína y esto originó muchas habladurías sobre los posibles significados del título. En cualquier caso, se trata de una fantástica canción cuyo anfetamínico ritmo, al que colabora enormemente la campana tocada por George, se logró grabándola un poco más lenta y luego acelerándola.

Lennon se desquita con el Maharishi con la extraordinaria “Sexy Sadie” (enlace). “Fue inspirada por el Maharishi. La escribí cuando nos íbamos. Esa fue la última canción que escribí antes de abandonar India. Solo escribí una canción expresando lo que sentía. Me despedí del Maharishi con un mal sabor de boca. Ya sabes, parece que mis apuestas no son siempre ganadoras“. La letra original era muy explícita (“Maharishi, ¿Qué has hecho? /  Le tomaste a todo el mundo el pelo / Maharishi, rompiste las reglas / Lo dejaste claro para que todos lo vieran / Maharishi, pequeño cabrón / ¿Quién coño te crees que eres?/ ¿Quién coño te crees que eres? / Oh cabrón”)y John acabó suavizándola para evitar problemas legales y cambio el nombre de Maharishi por “Sexy Sadie” por insistencia del aún creyente George. La canción es una absoluta joya. Maravillosa.

Y entonces llegó la locura, el primer tema heavy de la historia (un año anterior a Led Zeppelin), la nunca suficientemente ponderada “Helter Skelter” (enlace). Su autor Paul McCartney ha pasado a la historia como el baladista del grupo, “Yesterday”, “Michelle, “Hey Jude”, “Let it be” y otras han hecho mucho por crear esta sensación, pero no es menos cierto que la mayoría de los temas más duros del grupo salieron también de la cabeza de Paul (“I’m Down”, “She’s a Woman”, “Sgt. Pepper’s”, “Back in The USSR”, “Why Don’t We Do It In The Road”, “Birthday”…). Según el propio McCartney, “leí una entrevista a Pete Townshend en Melody Maker que decía que los Who habían grabado el rock ‘n’ roll más estridente y más sucio que habían hecho nunca. Eso me hizo pensar: ‘Vale. Pues hay que hacerlo’. Me gusta ese tipo de descontrol. Así que decidimos hacer el tema de rock más fuerte y mugriento que pudiéramos. Eso fue ‘Helter Skelter‘”. La versión original duraba más de 27 minutos y decidieron recortarla para poder introducirla en el disco. Es un tema potentísimo que está inspirado en  un tipo de tobogán en espiral -llamado precisamente helter skelter– que se puede encontrar en los parques británicos, pero el psicópata Chrales Manson interpretó esta canción y otras del álbum blanco de forma muy distinta, ” la raza negra va a levantarse en armas contra nosotros, los blancos, iniciando el Apocalipsis tal como los Beatles “afirman” en Blackbird (”has esperado el momento de alzar el vuelo, vuela pájaro negro hacia la luz de la oscura noche”). ¡¡Los negros nos acuchillarán como a Cerdos!!, lo dicen los Beatles en “Piggies”. Ellos (los Beatles) son

Sharon Tate

los cuatro Ángeles de las Revelaciones, yo soy el quinto…quieren que vaya con ellos, en “Honey Pie” me están llamando (“ven a enseñarme la magia de tu espectáculo de Hollywood, cruza el Atlántico para estar en el lugar al que perteneces”). El Helter Skelter es el Apocalipsis”… El 9 de agosto de 1969, la empleada de la limpieza del director de cine Roman Polansky encontró en su mansión de Cielo Drive cinco cadáveres acuchillados y molidos a golpes, entre ellos el de la mujer del cineasta, Sharon Tate, embarazada de ocho meses que apareció colgada del techo con claros síntomas de tortura. En la puerta de entrada, los miembros de la Familia asesinos escribieron con sangre “Pig”… El 10 de agosto, un día después, el matrimonio LaBianca (propietarios de una boutique), aparecieron muertos en su casa tras recibir varias incisiones con tenedores. En la nevera sólo ponía “Helter Skelter”… Rock del bueno, “I got blisters on my fingers!” (¡Tengo los dedos llenos de ampollas!), grita Ringo al final de la canción.

Mucho más sosegada resulta la tercera composición de George, la mística “Long, Long, Long” (enlace), que servirá como final de la cara A de este segundo disco. El místico Harrison dedica esta canción a Dios a través de una secuencia de acordes basada en el ‘Sad Eyed Lady Of The Lowlands’ de Bob Dylan. Uno de los temas más infravalorados de la carrera del grupo, es fantástica.

Revolution 1” (enlace), la siguiente canción, es la versión acústica del tema que habían editado ya como single (cara B de “Hey Jude). Realmente esta es la versión original  primigenia tal y como la concibio John Lennon, fue acelerada y distorsionada a sugerencia de Paul y George para hacerla más propia de un single. Los Beatles hacen por primera vez una declaración política en una de sus canciones, hecho que tenía contrariado a McCartney, apolístico hasta la médula.

Toca canción de Paul y, cómo no, cambio de estilo. En esta ocasión con “Honey Pie” (enlace) nos traslada con maestría a los años 20 gracias, entre otras cosas, a un maravilloso arreglo orquestal de George Martin. Es deliciosa de principio a fin, pero no era del gusto de Lennon, que siempre despreció el estillo boudevillero de Paul aunque, en esta ocasión, colaboró con un brillante solo de guitarra tal y como recuerda George, “John hizo un solo fantástico en ‘Honey Pie’… parecía Django Reinhardt o algo así. Era uno de esos en que cierras los ojos y no fallas ni una nota, era como un pequeño solo de jazz”.

George ataca con el último de sus cuatro temas. El british-soul “Savoy Truffle” (enlace) que, según sus propias palabras “es una broma, por aquel entonces veía a menudo a Eric Clapton, que tenía muchas caries y necesitaba ir al dentista. Siempre le dolían las muelas pero no paraba de comer bombones: era superior a sus fuerzas y cuando veía una caja se los tenía que comer todos. Un día vino a casa y encima de la mesa había una caja de bombones ‘Good News’ y escribí la canción a partir de los nombres que salían en la tapa. En la caja aparecen los nombres creme tangerine, montelimart, ginger sling, pineapple heart, coffee dessert, savoy truffle…” Es una muy buena canción en la que destaca, por novedoso, el sonido de los vientos distorsionados. Años después Harrison utilizaría profusamente esta técnica es sus grabaciones en solitario.

Nos acercamos al final y lo hacemos con tres temas de Lennon. El primero de ellos “Cry Baby Cry” (enlace), ha sido calificado por su autor, John, como “una porquería“. No es para tanto y, de hecho, es una buena canción, aunque da la sensación de estar inacabada y no termina de llegar a ningún sitio. Al final se escucha a Paul cantar un fragmento de la inacabada “Can’t You Take Me Back”.

Hasta aquí el disco es fantástico pero “Revolution 9” (enlace), una mierda integral firmada por Lennon y McCartney pero realmente “creada” por John y Yoko, pone en riesgo el LP. Los demás Beatles y George Martin intentaron excluirla del álbum pero John fue inflexible, “esta es la música del futuro“, proclamó. A McCartney le desagradaba especialmente,  él ya había hecho cosas de este tipo mucho antes (“Carnival Of Light”) y prefirió que quedaran en privado y no publicarlas en un disco de los Beatles, algo que para Paul era “sagrado”. Es una soberana basura sin ningún tipo de mérito artístico. Desechable.

Tras el desastre total, John se redime con la melódica nana “Good Night” (enlace). Ringo canta esta bonita nana infantil que John compuso para su hijo Julian. Es una melodía muy sencilla -aunque muy efectiva- que se ve elevada por un fastuoso arreglo propio del mejor Walt Disney a cargo de George Martin. “‘Good Night’ fue compuesta para Julian, pero se la di a Ringo y posiblemente sea demasiado melosa. Sólo le dije a George Martin: ‘Arréglala como si fuera Hollywood. Eso es, cursi'”. 

Y con esta dosis de azúcar concluye el celebérrimo “Álbum Blanco”. La crítica reaccionó de forma dispar y, por primera vez, no se deshizo en elogios ante un lanzamiento musical del grupo. Nick Cohn del New York Times habló de fracaso artístico y dijo que era “aburridísimo“, aunque la mayoría de la prensa especializada valoró el disco positivamente. Las ventas, sin embargo, no cambiaron y se convirtió en el álbum más vendido del grupo.

El paso del tiempo ha hecho que el disco crezca, que su leyenda aumente. Es el disco en el que los Beatles dejaron de ser Beatles para ser John, Paul, George y Ringo… Es fascinante en su eclecticidad aunque también puede ser caótico…, tiene temas brillantes pero también hay “relleno” y una basura como “Revolution 9″…, es rockero y blandengue… Es incalificable, y eso lo hace tan especial. Para mucha gente es el mejor disco del grupo. Yo no lo creo pero, como ya he dicho antes, sin duda es el más fascinante.

Texto: GUILLERMO MITTELBRUNN BELTRÁN. 24 de febrero de 2013

THE BEATLES. Capítulo 11 (1968). Fundido a Blanco Parte I: De “Lady Madonna” a “Hey Jude” en Submarino Amarillo

Tras el fracaso cimematográfico, que no musical, que supuso “Magical Mystery Tour” el grupo retomó la actividad y, el 3 de febrero de 1968, vuelven al estudio para trabajar sobre una nueva canción que Paul había compuesto. La soberbia “Lady Madonna” (enlace) sería el siguiente single del grupo. Marcada por una fantástica frase de piano de intenso soniod boogie, “Lady Madonna” marca un punto de inflexión y supone una vuelta a las raíces del rock. Nada queda de la psicodelia de los tres últimos LP’S (“Revolver”, “Sgt. Pepper’s” y “Magical Mystery Tour”), vuelve el combo de bajo, guitarras y batería (completado con un excelente trabajo de piano y un brutal arreglo de saxos) y desaparecen los overdubs y los efectos. Quien sabe si los Beatles se cansaron de la psicodelia, pero el caso es que “Magical Mystery Tour” fue el último trabajo de ambientación psicodélica del grupo. A partir de “Lady Madonna” el grupo tiende más a sonidos básicos, mucho menos arreglados y de carácter, en general, más rockero.

La cara B del single, la composición de George “The Inner Light” (enlace), no sigue sin emabargo esta tendecia de vuelta a sonidos rockeros e insiste en recrear ambientes hindúes con estilo occidental. A diferencia de lo que ocurría con la tediosa y pretenciosa “Within You Without You”, esta “The Inner Light” es una maravilla y consigue como ninguna la fusión de ambos mundos bajo una canción pop. La canción gustó tanto a John y, sobre todo, a Paul que permitieron que una canción de Harrison ocupara por primera vez la cara de un single que, como era costumbre, alcanzó el número 1.

Y es que la figura de Harrison estaba empezando a crecer tanto en lo musical como en lo personal. El dúo fantástico había controlado (y lo seguiría haciendo) los destinos musicales del grupo, el liderazgo había sido de Lennon hasta 1966 pero a partir de ahí el “monstruo de cuatro cabezas” comenzó a desintegrase…, los Beatles empezaron a ser cuatro individuos con inquietudes distintas y con una vida fuera del grupo; Paul y su novia Jane disfrutaban de la sofisticada noche londinense, Ringo y Maureen llevaban una vida familiara, John comenzaba a frecuentar la compañía -por el momento sólo de forma intelectual- de una misteriosa japonesa llamada Yoko…, y George estaba muy metido en el mundo de la Meditación Transcendental (MT) como un ferviente seguidor del Maharishi. De esta forma, el cada vez más influyente George, que ya fue el principal instigador del breve retiro al campamento del Maharishi en Gales, sugiere que el grupo se traslade a la India para avanzar en la MT y ampliar horizontes.

Pero antes de emprender el viaje, el grupo tenía que dejar sus cuentas en orden. Muerto Brian, hasta entonces administrador de sus finanzas, el grupo pretendía ser consciente de sus situación financiera y la situación estaba lejos de ser ideal. La banda estaba acostumbrada a gastar sin criterio, pedían dinero y simplemente se les daba, pagaban un 96% en concepto de impuestos, EMI les debía 1.000.000 de libras en concepto de derechos de autor… Tras acudir a expertos financieros en busca de consejo llegaron a la conclusión que la mejor idea para revalorizar sus ingentes ingresos era expandirse, invertir, convertirse en hombres de negocios…

La sola idea de convertirse en “hombres de negocios” les horrorizaba. Pero empezaron a preguntarse ¿por qué ha de ser serio un negocio?, ¿por qué no puede ser divertido?, ¿por qué no puede ser distinto?, ¿por qué no puede tener un nombre simpático como “manzana”? Así nació Apple Corps. , la empresa de los Beatles, cuyas actividades irían desde la producción y edición musical, el cine, la tecnología e incluso la gestión de una boutique.

Con la empresa recién inagurada y cogida con hilos, el 16 de febrero de 1968, la banda llega al ashram del Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh (India) junto a sus esposas y novias, sus ayudantes, y un nutrido grupo de sesenta estudiantes de MT entre los que se encontraban celebridades como Donovan, Mike Love de los Beach Boys o la actriz Mia Farrow.

El Maharishi recibió la visita de los Beatles con alborozo y se encargó de que fuera bien conocida por tantos periodistas como fuera posible. La fama de este personaje surge de inventar la Meditación Trascendental y hacerla una marca registrada. Tal meditación se basa en repetir un “mantra”, esto es, una serie de silabas o palabras que se repiten una y otra vez para entrar en estado meditativo. El “negocio” es que el gurú quien debe darte tu mantra personal e intransferible…, y negocio era, porque los Beatles no se encontraron el espartano campamento que esperaban sino un conjunto de equipados bungalows junto a un moderno edificio en el que se alojaba el Maharishi que, entre otras cosas, disponía de su propio helipuerto.

El “Ojo Cósmico“, como se hacía llamar el Maharishi, pretendía abrir las mentes de los Beatles a través de largas charlas, comida vegetariana y sesiones de meditación, pero, entre charlas y sesiones los Beatles tenían mucho (pero mucho) tiempo libre, sobre todo por las noches. Tiempo que usaron para componer una ingente cantidad de canciones, la mayoría de una inmensa calidad. Lejos del alcohol, las drogas y el ruido del showbussines, el reinante ambiente de camaradería hizo que las musas no se separaran del grupo.

Pero, en poco tiempo se fueron cansando del campamento de verano del gurú y, a los diez días, Ringo y Maureen anunciaron que regresaban a Inglaterra. Ringo no soportaba la comida india y Maureen no soportaba los insectos… Paul aguantó poco más de un mes después de que Ringo marchara. McCartney no creía en aquello, echaba de menos -como Jane- su sofisticada vida en la ciudad y, además, estaba ansioso de ver cómo funcionaba Apple Corps.

Así que sólo quedaban George y John. No obstante, las sospechas de que las prácticas del Maharishi tenían más que ver con aspectos financieros que espirituales. Descubrieron que el gurú tenía un contable, cuentas en suiza y que “sugería” a sus estudiantes famosos que hicieran “donaciones” para que la verdad pudiera llegar a todos los hombres.

La gota que pareció colmar el vaso fue enterarse -estamos ya en mayo- de que el casto santón estaba haciendo insinuaciones sexuales a varias de las estudiantes del ashram. Al día siguiente, cuando George y John anunciaron que se marchaban y el Maharishi preguntó afligido por la razón de tan imprevista huída, John se limitó a contestar:

Tú eres el cósmico, deberías saberlo.

John estaba muy afectado, de verdad había llegado a creer en ese tipo…, y había sufrido un nuevo desengaño. Tan pronto como subió al avión en Delhi comenzó a pedir whisky y decidió pagar su frustración con su esposa, Cynthia, a la que decidió relatar las cientos de infedilidades con las que John había salpicado su matrimonio. De vuelta a Londres, ninguno hizo declaraciones sobre lo ocurrido, para John, Paul y Ringo el Maharishi y la MT eran historia, pero George siguió siendo un ferviente creyente.

Paul y John viajaron a Nueva York para anunciar oficialmente el nacimiento de Apple Corps. a la que definieron como “una especie de comunismo occidental, queremos ayudar a otras personas con sus proyectos …ya ven, por primera vez el patrón no busca ganancias, si usted tiene un sueño yo le diré, “venga , hagámoslo” … y que no tengan que pedir a nadie de rodillas”.

Ya de nuevo en Londres, John aprovechó un viaje de Cynthia para llamar a Yoko e invitarla a casa… “Tomamos LSD, grabamos música e hicimos el amor al amanecer”. El disco acabó siendo “Two Virgins”, un extraño e insoportable disco de música experimental que editarían meses después, pero lo realmente importante es que Yoko estaba allí para quedarse…, de forma definitiva. Cuando Cynthia volvió de su viaje se encontró a Yoko y a John desayunando en la cocina.

La irrupción de Yoko en la vida de John no afectó sólo a su vida conyugal, sino a todo el universo Beatle. Yoko iba con John a todos sitios, estaba pegada a él. Incluso cruzó la frontera del estudio de grabación, rompiendo una regla de oro del grupo: no hay invitados cuando los Beatles están trabajando. Al principio, los otros tres intentaron llevar la situación con naturalidad por miedo a que John reaccionara mal. Pero Yoko no se limitaba a asistir a las sesiones, sino que se limitaba opinar y hacer comentarios sobre la música que hacían provocando la ira de todos, salvo John, y sobre todo de Paul.

Todos estaban convencidos que Yoko sería una moda pasajera. John era muy caprichoso y simplemete Yoko era su “sabor japonés del mes” como decía George. La prensa también comenzó a criticar a Yoko… ¿quién es esa siniestra mmujer? ¿dónde está la esposa de John, Cynthia?. ¿qué ha sido de su hijo, Julian? Por primera vez en mucho tiempo, John se veía criticado por sus compañeros y por la prensa que siempre le había idolatrado. Pero, lejos de asustarse ante las consecuencias, John se afianzó más en su decisión. En poco tiempo, Cynthia recibió un carta en la que John solicitaba el divorcio.

La relación de Paul también tocaba a su fin. El tradicional McCartney quería fundar una familia y Jane, sofisticada y siempre de viaje con su carrera de modelo, no parecía la candidata ideal y eso estaba minando su relación, no obstante ninguno de los dos había mostrado interés en poner fin a la relación… Hasta que Jane pilló a Paul con otra… Paul había tenido una aventura con la fotógrafa norteamericana Linda Eastman, pero no fue con Linda a quién soprendió Jane de vuelta de uno de sus viajes, sino con una joven acriz llamada Francie. Jane abandonó a Paul quien no tardó en llamar a esa joven americana que no podía quitar de su cabeza. El día anterior al que Linda entró en casa de Paul en 1968 fue el último que pasarían separados en treinta años.

Pero aún tenían un proyecto colgado… ¿os acordáis del largometraje de dibujos animados en torno a la canción “Yellow Submarine” y el universo de “Sgt. Pepper’s” que Brian Epstein había negociado con United Artist? Con un presupuesto total de 250.000 libras, se puso en marcha Yellow Submarine contratando como director al canadiense George Dunnin, con una sólida reputación como realizador de dibujos animados no sólo en su país, sino también en Estados Unidos y Gran Bretaña. En la primavera de 1967, George Dunning incluyó en el proyecto al checo Heinz Edelmann cuyos llamativos carteles publicitarios le hacía parecer el artista más idóneo para crear un diseño gráfico innovador. Los Beatles se desentendieron de la película, sólo John se implicó mínimammente cuando una noche, a las tres de la mañana, telefoneó al productor, Al Brodax para sugerirle que “sería genial ver en la película a Ringo seguido por la calle por un submarino amarillo”, la escena acabo apareciendo al principio del film.

El equipo de realización llevó a cabo una exhaustiva labor de documentación en la que estudiaron al detalle la personalidad de cada uno de los miembros del grupo para crear su caricatur, así, John aparecía como el ingenioso e inteligente, Paul educado y amable, George era el místico aficionado a los coches deportivos y Ringo volvía a ser el más tierno y sentimental de todos. El brillante guión, lleno de agudos juegos de palabras, enfrentaba a la Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta con los “Malvadillos Azules” (“Blue Meanies”), unos amargados seres que odiaban la música y habían invadido “Pimientalandia” (“Pepperland”). En cuanto a los actores que doblaron a Los Beatles, John Clive puso voz a John, Geoff Hugues a Paul, Peter Batten a George y Paul Angelis a Ringo… “Érase una vez (o quizás dos) un paraíso situado a dieciocho mil leguas bajo el mar, llamado Pepperland…”, así comienza la película…, una maravillosa fantasía animada que es, sin lugar a dudas, la mejor obra cinematográfica del grupo. Ver película.

Los Beatles no se “mataron” a la hora de dotar de música a la película, de hecho, la mayoría de las canciones que aparecían en el film, pertenecían a discos antiguos del grupo. Así, “Nowhere Man” y “Think For Yourself” pertenecen a “Rubber Soul” de 1965; “Yellow Submarine”, “Eleanor Rigby” y “Love You To” a “Revolver” de 1966, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”,”With a Little Help from My Friends”, “Lucy in the Sky with Diamonds”,”A Day in the Life”, y “When I’m Sixty-Four” a “Sgt Pepper’s” de 1967; y “All You Need Is Love” y “Baby, You’re a Rich Man” eran singles editados en 1967. Ante la insitencia de los productores, el grupo cedió los descartes del disco que estaban preparando en ese momento (el celebérrimo Álbum Blanco), entre los que estaban “Hey Bulldog” (enlace), “All Together Now” (enlace); y un par de descartes de “Sgt Pepper’s”  (“Only a Nothern Song” (enlace)) y “Magical Mystery Tour” (“It’s All Too Much” (enlace)). Ninguno de estos temas están al mejor nivel de la producción del grupo, pero ya tendremos tiempo de comentarlos a la ghora de abordar el disco con la banda sonora de la película que se editaría a principios de 1969.

La película se estrenó en Londres, el 17 de julio de 1968 y, como siempre, en el London Pavilion, suponiendo l debut público de un producto cinematográfico bajo el sello “Apple”. 10.000 fans colapsaron los alrededores de Picadilly Circus esperando la llegada de Los Beatles, haciendo necesaria la intervención de la policía.

Fue un éxito absoluto, el público despidió la película con un larga ovación que sorprendió a los propios Beatles que reconocieron arrepentirse de haberla subestimado. Años después, todos han reconocido haberse equivocado; George declaró “Aún me parece una maravilla la escena en que mi personaje aparece por vez primera. Me veo y efectivamente soy yo, meditando en lo alto de esa montaña de la que creo que nunca bajé”, por su parte Paul reconoce “la primera vez que oímos hablar de ella sonaba como una bonita historia para niños, ya sabes, ir debajo del agua, ver todas aquellas cosas y conocer a toda esa gente, vivir allí… Pero de forma repentina nos vimos inmersos en un ambiente psicodélico que nos sorprendió a todos. Hoy la veo y me parece muy interesante”

Las críticas fueron predominantemente favorables, el Daily Telegraph, la calificó de “la película con mayor encanto desde Blancanieves y los siete enanitos de Disney”, el Daily Mirror, alabó “el derroche de imaginación en la primera parte del film, sus impresionantes técnicas en el uso del color y el inevitable magnetismo de la música de Los Beatles”. En el Evening Standard, Alexander Walker escribió: “Es la película de la era beatle y simboliza un viaje a través de la mitología contemporánea”. No obstante, en lo comercial, no funcionó, y en poco más de un mes comenzó a ser retirada de las salas.

Volviendo a la música, Apple Records, filial musical de Apple Corps. aún no había editado ningún disco de los Beatles y el debut iba a ser inmejorable. “Hey Jude” (enlace) es una obra maestra de Paul McCartney, una de esas canciones que justifican por sí solas la existencia de la especie humana, un himno. La historia de la canción es igualmente conmovedora: Paul tenía una estrecha relación con Julian, el hijo de John y Cynthia, hasta el punto que el propio Julian reconoce hoy en día que “Paul y yo solíamos estar juntos mucho más tiempo del que estábamos mi padre y yo juntos. Tengo más fotos de Paul jugando conmigo que las que tengo con mi padre” . El caso es que, apenado por lo que podría estar pasando el niño tras el divorcio de sus padres, fue a visitarlo. Cynthia recuerda “Me sorprendí totalmente cuando, una tarde, Paul llegó por su cuenta. Estaba conmovida por su preocupación acerca de nuestro bienestar […] En el camino hacia aquí compuso ‘Hey Jude’ en el automóvil. Nunca olvidaré el detalle de Paul de preocuparse por venir a vernos”. El propio McCartney recuerda como compuso la canción, “comencé con la idea de ‘Hey Jules’, que era Julian, don’t make it bad, take a sad song and make it better (no lo estropees, toma una canción triste y mejórala). ¡Hey, trata de lidiar con esa terrible situación! Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre me sentí triste por los niños en los divorcios… Para cuando llegué ya tenía la idea para la canción. Lo cambié a ‘Jude’ porque pensé que sonaba mejor

El caso es que la canción es absolutamente sobresaliente tanto en lo lírico -el propio Lennon ha elogiado siempre la letra de esta canción-, como en lo musical. Desde la elegancia de las estrofas, a los melódicos estribillos, y concluyendo en la catártica coda final, sus 7 minutos 11 segundos la convirtieron en el single más largo de la historia…, y su mayor éxito hasta el momento. Una canción para el recuerdo.

La grabación de este tema dejó patente que las tensiones entre los miembros del grupo eran cada vez más evidentes. George y Paul tuvieron una agria discusión que Paul, aún hoy, recuerda:  “Recuerdo que, en ‘Hey Jude’, le dije a George que no tocara la guitarra. El quería responder a los riffs después de las frases vocales, pero yo no pensé que fuera adecuado. Yo no lo veía así, y fue un poco difícil para mí tener que atreverme a decirle a George Harrison – que es uno de los grandes que no tocara. Fue como un insulto. Pero así es como hacíamos muchas de nuestra cosas. La norma era que el autor de la canción decía cómo había que hacer el arreglo. Esto le puso furioso…”. Por otro lado, la presencia de Yoko tampoco ayudaba a relajar el ambiente.

Otro de los motivos de tensión fue la pelea que “Hey Jude” y la que acabaría siendo la cara B del single, “Revolution”, mantuvieron por ser la canción titular del single. “Revolution” (enlace),  es una nueva versión acelerada de un tema que la banda ya había grabado y que iba a incluir en el que iba a ser su nuevo LP. Lennon, su autor, quería que esta canción fuera la cara A del single y que sirviera como declaración ideológica de la la banda. Animado por Yoko, John quería posicionarse (“Quise decir lo que pensaba de la revolución. Sentí que era hora de hablar, era hora de por fin responder a las preguntas sobre la guerra de Vietnam“). Ni a Paul ni a George les hacía gracia mezclar la política y la música y, sentirse sólo en su pelea por el puesto titular en el single, hizo que John aún se empecinara más…, aunque, finalmente, el propio Lennon reconoció que Hey Jude “era mucho mejor”.

Todo este tiempo, estamos ya a finales de agosto de 1968, el grupo seguía trabajando en su nuevo LP, compuesto en su mayoría por temas compuestos en la India… Un LP que Paul calificó como “el disco de la tensión”…, un LP maravilloso…, un LP que marcó el principio del fin del grupo más grande de todos los tiempos: El Álbum Blanco…

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 17 de febrero de 2013

THE BEATLES. Capítulo 10 (1967). All you need is a Magical Mystery Tour

Durante la grabación de “Sgt. Pepper’s”, el incansable productor Walter Shenson hace llegar al despacho de Brian Epstein una nueva propuesta para el rodaje de una película con el grupo como protagonista. El guión tenía como protagonista a John quien, aquejado de una extraña enfermedad, tenia cuatro personalidades: la propia y tres más que serían encarnadas por Paul, George y Ringo…, el título sería “Shades Of Personality” (Las Sombras De La Personalidad). La respuesta del nucleo duro, esto es, John y Paul fue clara: “Los Beatles no están interesados en hacer más cine y prefieren dedicar todos sus esfuerzos a componer y grabar nuevas canciones”. Con todo, y a pesar de la rotunda respuesta, aún recibieron una nueva propuesta, “Up Against It” (Al Ataque), que también fue rechazada. El problema es que tenían un contrato con United Artist por tres películas, y tenían que cumplir con su parte. Shenson, hastiado de las negativas del grupo, se presentó con un proyecto super ambicioso: Una versión de “El Señor de los Anillos” dirigida por Stanley Kubrick, que consiguió despertar el interés del grupo aunque no llegó a fructificar a causa de la negativa del genial director a encabezar el proyecto

En vista de la poca disposición de los Beatles, Brian Epstein pensó en un largometraje de dibujos animados como solución de compromiso para cumplir lo pactado con United Artists. Ellos tendrían su película y los Beatles se tendrían que limitar a darles un puñado de canciones…, de hecho, ni siquiera serían demasiadas puesto que la temática giraría en torno a la canción “Yellow Submarine” y al universo de “Sgt. Pepper’s”. Ambas partes aceptaron. Los Beatles dejaron que el proyecto fuera avanzando y se dedicaron a lo suyo. La música.

El grupo seguía disfrutando del enorme éxito en ventas y de la enorme repercusión social de “Sgt Pepper’s”, cuando recibieron una carta de la BBC. Era un encargo. La cadena pública británica quería que los de Liverpool representaran al Reino Unido en lo que iba a ser la primera transmisión global de televisión vía satélite. El programa se llamaría “Our World” y sería emitido en 26 países con una audiencia estimada de 400.000.000 de personas; cada país podía mostrar al mundo lo que quisiera durante algunos segundos. Los distintos países eligieron sus paisajes más representativos, monumentos, danzas…, y el Reino Unido eligió a los Beatles.

Paul y John recibieron el encargo a mediados de mayo y, a finales de dicho mes, John llegó al estudio con su propuesta. Era una canción que, aunque pegadiza, tenía una estructura muy compleja. La parte principal (el verso) está en el poco usual tiempo 7/4 que se mantiene durante dos compases, luego uno de 8/4 y luego regresa a 7/4 con los coros para llegar a un histórico 4/4 con la banda repetidamente cantando un estribillo inolvidable: “All You Need Is Love” (enlace). Enorme canción de John que provocó los comentarios de George sobre su particular forma de entender la rítmica, “…a John le pasa una cosa increíble con el ritmo: cambia de compás continuamente…, hace cosas super complejas, se salta un tiempo, te cambia el ritmo… es fantástico, pero cuando le preguntas que qué está haciendo, no lo sabe…, creo que le sale de forma natural…” Este era el mensaje de los Beatles al mundo: Todo lo que necesitas es amor.

Definitivamente, los Beatles habían cambiado. Poco queda de los aseados y siempretrajeados muchachos que conquistaron el mundo apenas cuatro años antes. La marihuana, el LSD, las flores en el pelo, las ropas multicolor…, el hippismo era the next big thing… y los Beatles estaban allí para liderarlo. De momento, con “All you Need is Love” le acababan de dar un himno al movimiento.

La canción, rutilante número 1 en todo el mundo, fue editada con “Baby You’re a Rich Man” (enlace) en la cara B, una buena canción  compuesta al 50% por Paul y John y en la que destaca el extraordinario sonido del bajo de McCartney. Fue la primera canción que compusieron para la película de dibujos animados que tenían en proyecto pero, como necesitaban una cara B para “All you Need is Love”, la utilizaron.

A estas alturas, los muchachos empiezan a mostrar cierto aburrimiento y no cesan en su intento de buscar nuevos horizontes bien sea con nuevas drogas, aventuras inversionistas (estuvieron a punto de de comprar una isla griega) o experiencias espirituales. Fue por esta necesidad de nuevas sensaciones que acudieron, a principios de agosto de 1967, a la conferencia que un gurú, el Maharishi Mahesh Yogui, daba en el Hotel Hilton. Paul, John y Ringo acudieron animados por George quien, a su vez, acompañaba a su novia Pattie que ya estaba aprendiendo misticismo y la meditación transcedental, disciplinas de las que el Maharishi era máxima autoridad. Los Beatles fliparon con el enjuto y místico personaje. Semanas después partían a Bangor, Gales para asistir a un curso de Meditación Trascendental impartido por Yogui.

Los Beatles y sus novias y esposas parecía disfrutar de unas jornadas tranquilas, retitrados de los focos y supuestamente encontrándose con su yo interior a través de la meditación transcendental. Todo estaba tranquilo hasta que Jane, la novia de Paul irrumpió en la habitación…“Paul ponte al teléfono…, es Peter Brown, dice que tiene malas noticias”. El 27 de agosto de 1967, el cadáver de Brian Epstein, manager de los Beatles, fue encontrado en su apartamento. Su muerte fue oficialmente dictaminada como accidental, causada por una intoxicación gradual con barbitúricos.

Como señala Diego A. Manrique, “Epstein reunía en su persona dos de las características habituales en algunos lanzadores de ídolos durante los años cincuenta y sesenta: en la industria británica y estadounidense, muchos cazatalentos eran judíos u homosexuales. Aparte de esas coincidencias, lo cierto es que Epstein no se parecía nada a esos depredadores, aptos en el usar y tirar carne fresca. Aquí nos encontramos con una criatura atormentada, desgarrada por su vocación de actor y por la presión de su próspera familia, que esperaba se hiciera cargo de algunos de sus negocios en Liverpool. Epstein no tenía grandes facultades pero tuvo el olfato de que un grupo de salvajes roqueros le aceptaran como manager  y asumieran sus reglas (uniformes, repertorio menos estridente). Disciplinó sus alborotados directos para aumentar su impacto; el ser tratados como profesionales –mientras sus competidores de Liverpool seguían en el amateurismo– hizo prodigios por su autoestima. (…) Perose evidencia que era un personaje hasta demasiado caballeroso para el negocio de la música: creía en la palabra dada. Cumplía sus compromisos: los Beatles hicieron actuaciones por un caché mínimo que se habían firmado cuando todavía no había comenzado el boom (en esos casos se suele renegociar el dinero o, si el manager tira hacia lo despiadado, se suspenden con un falso certificado de enfermedad). También puede afirmarse que la honestidad de Epstein y su insistencia con modos de “gentleman” le abrieron muchas puertas, especialmente en Estados Unido. Considerando las circunstancias, Epstein desarrolló una organización eficaz, que supo llevar al cuarteto por todo el mundo sin grandes contratiempos. Una organización que funcionaba aunque Brian desapareciera unos días, en medio de una gira, siguiendo algún impulso sexual. Una vez conquistado el mundo, los Beatles decidieron dejar de girar. Aunque algunos atribuyen a esa disminución de responsabilidades la posterior caída en picado de Epstein, lo cierto es que entonces tuvo la posibilidad de vivir a su gusto. Y lo hizo. A fondo. Se despertaba a la hora que quería y la toma de decisiones estaba a expensas de su nocturnidad. Se aficionó al juego y aumentó el abanico de drogas que consumía (marihuana y LSD, aparte de las de farmacia). Al margen de muchas aventuras, tuvo un noviazgo tormentoso con un chapero bisexual y rastrero que le proporcionó constantes disgustos. En realidad, Epstein fue la primera gran víctima de la era de permisividad que comenzó a mediados de los sesenta”.

El grupo se quedo estupefacto, mientras el Maharishi les daba una charla sobre lo pasajero de la vida material y lo eterno del espiritual… El caso es que, cuando la banda salió a atender a las decenas de periodistas que se desplazaron a su retiro, parecían en estado de shock (enlace). “Estamos superándolo gracias a la meditación”, dijo John, “Ha sido un golpe muy duro y estoy muy alterado”, dijo Paul mientras se metía en un coche…, “La muerte sólo existe en un sentido físico”, añadió un cada vez más místico Harrison.

La muerte de Brian Epstein marcó un antes y un después en la historia del grupo. Si bien es cierto que, en los últimos años y en especial con el cese de las giras, la influencia de Brian se había reducido, es indudable que ejercía una labor de punto de equilibrio en el seno del grupo y era el único capaz de regular los egos de los Beatles que, a partir de la muerte de su manager, se dispararon.

Los Beatles dejaron su retiro y sintieron la necesidad de mantenerse ocupados cuanto antes. “Es imposible que nadie sutituya a Brian”, repetía Paul para autoconvencerse de que no era necesario contratar a ningún manager. McCartney quería que el grupo tomara las riendas de su destino –“No perdamos un solo minuto, hagamos algo, no podemos dejar que nos vean estancados”, repetía- y, como muestra de ello, decidió contar al resto su nuevo proyecto, el primero de lo que debería ser la nueva etapa del grupo: los Beatles escribirían, protagonizarían y dirigirían una película, “Magical Mistery Tour”.

Como ocurriera con “Sgt. Pepper’s”, Paul tuvo la idea en un avión en el que estuvo leyendo “The Merry Prankster”, de Ken Kesey, sobre una troupe que viajaba en autobús por recónditos parajes californianos consumiendo un refresco llamado Kool-Aid en el que disolvían LSD. Dicho viaje inspiró a McCartney la idea de una serie de pequeños autocares que partían rumbo a “giras misteriosas” por diversas localizaciones de las costas británicas. A partir de ahí a Paul se le vinieron a la cabeza distintas imágenes de enanos y mujeres gordas, que iría anotando en una hoja de papel durante el vuelo. También se le ocurrió el título de Magical Mystery Tour e incluso escribió el primer verso de lo que acabaría siendo la canción titular.

Habían pasado sólo cuatro días desde la muerte de Epstein, y Paul se reunió con John, George y Ringo para mostrarles la hoja de papel donde  había esbozado lo que debía ser Magical Mystery Tour. Aparte del título, el folio no contenía más que el dibujo de un circulo dividido en ocho partes. Alrededor aparecían escritas anotaciones como “Primer Viaje”, “Sueños”, “Maratón”, “Comida” o “Canción Final”. Con estos cuatro alfileres, Paul consiguió convencer a sus compañeros, harían la película…, y la harían en un mes. Ringo se convirtió en el principal aliado de Paul a la hora de defender la idea, mientras George y, sobre todo, John, tenían sus reservas, “…yo no tenía ninguna duda sobre nuestra incapacidad para hacer cualquier otra cosa que no fuese música y pensé: ‘La hemos jodido’, ‘Mierda, yo nunca he hecho una película. ¿Qué quiere decir él con escribir un guión…’ George y yo refunfuñábamos pero también sentíamos que le debíamos al público hacer estas cosas”

El rodaje comenzó el 11 de septiembre de 1967, todos los actores y Paul se citaron junto a la estación de Baker Street dispuestos a subir a bordo del autocar azul y amarillo matrícula “URO 913 E”, decorado con chillones rótulos laterales en technicolor donde podía leerse “Magical Mystery Tour”. Luego, una vez fueron a buscar (ya subidos en el bus) a John, George y Ringo a sus casas, Paul anunció al pasaje que debían permanecer siempre en los mismos asientos y no cambiar su vestimenta, puesto que pensaba filmar numerosas escenas de interior…, y, dos semanas después habían acumulado unas diez horas de grabación que tuvieron que editar hasta conseguir acortar la duración del film a poco menos de una hora (duración que habían pactado con la BBC, donde se estrenaría la película).

Cincuenta y dos minutos de duración que costaron cien mil dólares. Lo que John llegaría a calificar como “la película casera más cara de la historia”, fue proyectada en público por vez primera el 17 de diciembre de 1967 durante una fiesta ofrecida por Los Beatles a las secretarias de sus clubs de fans británicos. Posteriormente organizaron otro pase privado para que sus amigos vieran el film… Al terminar la proyección, hubo quien intentó convencer a Paul de que no llegasen a comercializar la película, pero ya estaba decidido.

La BBC-1 estrenó, previo pago de veinte mil libras, la película el 26 de diciembre, día festivo, a las 20:35 horas, en plenas fiestas navideñas y en blanco y negro, a pesar de haber sido filmada en color. Una audiencia millonaria vio como sus otrora sanotes muchachos protagonizaban un surrealista fábula psicodélica llena de situaciones incongruentes y personajes absurdos…, y en Navidad… Al día siguiente (27 de diciembre de 1967), los periódicos atacaron con fiereza, la crítica del Daily Express la definió como: “La basura más espantosa nunca vista. Una película llena de tonterías de mal gust. Críticos y espectadores abuchean; Los Beatles fracasan por vez primera con la película de Pascuas”. La crítica fue tan agresiva que Paul se sintió en la necesidad e pedir disculpas en público y, un día después (28 de diciembre de 1967), en el Evening Standard decía: “Ha sido como recibir un golpe en la cara y la próxima vez no cometeremos el mismo error. Algunas personas se enojan porque nos metemos en profundidades sin saber realmente cómo son las cosas. Supongo que si se mira  Magical Mystery Tour desde la perspectiva de un entretenimiento de vacaciones, realmente hemos metido la pata”.

Las cadenas televisivas norteamericanas rechazaron emitir la película, pero se estrenó en las salas de cine estadounidenses en mayo del 68, cosechando sorprendentemente las únicas críticas favorables… Pero, ¿tan mala era?, ¿tiene razón Spielberg al decir que es una joya que supone la obra maestra de la psicodelia?, pues ni una cosa ni otra… Realmente fue el único fracaso comercial que sufrió el grupo en toda su carrera, eso es indudable y, desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, no es de extrañar. Sin embargo, tampoco es injusto decir que tiene un puñado de buenas secuencias (Paul cantando “The Fool On The Hill“, la brillante escena de  “I Am The Walrus”, la escena de los spaguettis de John…) que hacen que la película tenga valor como reflejo de un momento concreto de la cultura rock siendo, bajo ese prisma, muy disfrutable.

Pero no olvidemos que, como ocurría en todas la películas del grupo, lo realmente importante era la música… y aquí no fallaron… La banda sonora de Magical Mystery Tour se editó en Inglaterra el 8 de diciembre de 1967 en forma de EP doble, es decir, dos vinilos “tipo single” cada uno con dos canciones en la cara A y otra en la B, haciendo un total de seis. El doble EP incluía un libro interior con un cómic y fotos de la película.

De esta forma el doble EP, quedaba así:

DISCO 1

CARA A

“Magical Mystery Tour” (Lennon-McCartney)

“Your Mother Should Know” (Lennon-McCartney)

CARA B

“I Am The Walrus” (Lennon-McCartney)

DISCO 2

CARA A

“The Fool On The Hill” (Lennon-McCartney)

“Flying” (Harrison-Lennon-McCartney-Starkey)

CARA B

“Blue Jay Way” (Harrison)

En Estados Unidos, donde el EP ya no funcionaba, se había editado unas semana antes como álbum (27 de noviembre de 1976), añadiendo una serie de singles que se habían editado durante el reto de año de 1967, a saber, “Hello, Goodbye”, “Strawberry Fields Forever”, “Penny Lane”, “All You Need Is Love” y “Baby, You’re A Rich Man” Con el tiempo, el formato americano acabó imponíendose y es como ha llegado a nuestros días,  EMI editó la versión norteamericana en el Reino Unido el 19 de noviembre de 1976 y nuevamente en CD a principios de octubre de 1987. La versión norteamericana es actualmente la aceptada como definitiva y es el formato que a continuación comentaremos.

MAGICAL MYSTERY TOUR (LP)

Editado en USA el 27 de Noviembre de 1967

Editado en Inglaterra el 19 de Noviembre de 1976

CARA A

“Magical Mystery Tour” (Lennon-McCartney)

“The Fool On The Hill” (Lennon-McCartney)

“Flying” (Harrison-Lennon-McCartney-Starkey)

“Blue Jay Way” (Harrison)

“Your Mother Should Know” (Lennon-McCartney)

“I Am the Walrus” (Lennon-McCartney)

CARA B

“Hello Goodbye” (Lennon-McCartney)

“Strawberry Fields Forever” (Lennon-McCartney)

“Penny Lane” (Lennon-McCartney)

“Baby You’re A Rich Man” (Lennon-McCartney)

“All You Need Is Love” (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

El resultado de este extraño híbrido de doble EP más singles resulta extraño…, pero brillante. No tiene la coherencia de “Sgt. Pepper’s” pero el nivel de las canciones es absolutamente estratosférico, a la altura de sus mejores trabajos.

La canción titular, “Magical Mystery Tour” (enlace) abre tanto la película, como el Doble EP original y el híbrido americano. Arrebatadora y potente canción de Paul reforzada por la excelente grabación del bombo de la batería de Ringo, unas excelentes armonías y el gran trabajo de metales. Según William J Dowlding, “Paul se sentó al piano, tocó los primeros compases y dijo en voz alta “flash, flash”, para indicar que la canción tenía que sonar como un anuncio televisivo. McCartney dijo que quería una fanfarria de trompetas y le dijo a Mal Evans que escribiera los primeros acordes de la música (Re-La-Mi). A continuación, los Beatles grabaron una pista base, con piano, dos guitarras y batería, que terminaron en un par de horas”. Tras el frenético inicio del álbum, nos encontramos con una de las mejores canciones del álbum, la inconmensurable “The Fool On The Hill” (enlace), una preciosa canción de Paul que fue compuesta en la época e “Sgt Pepper’s” y que  tiene una de las mejores letras de McCartney. Destaca por su fabulosa secuencia de acordes y los acertados arreglos de flautas (la solista tocada por el propio McCartney).

Los cuatro Beatles firma lo que sería el primer instrumental editado del grupo, lo onírica “Flying” (enlace), muy disfrutable. Particularmente extraña resulta “Blue Jay Way” (enlace), la aportación de George a la banda sonora de la película. Escrita en el barrio del mismo nombre de Los Ángeles California mientras esperaba a un amigo, su costumbrista letra contrasta con su oscura y psicodélica sonoridad. Lo peor del disco.

La luz vuelve con la deliciosa “Your Mother Should Know” (enlace), una fabulosa melodía de Paul al servicio de una letra sencillamente estúpida y un fabuloso arreglo a lo años 20. Preciosa canción antes del plato fuerte, una de esas canciones que te transportan a otro momento con apenas escuchar dos notas, una de las obras maestras de John Lennon: “I Am The Walrus” (enlace). ¿Qué decir?, nacida de la fusión de tres proyectos de canción de John, la letra de la canción es digan de estudio y está llena de imágenes imposibles con el universo de Lewis Carroll como telón de fondo; “El primer verso lo escribí en un viaje de ácido un fin de semana. El segundo verso lo escribí en el siguiente viaje de ácido el siguiente fin de semana, y acabé el tema después de conocer a Yoko… La morsa salió de ‘La morsa y el jardinero’, Alicia en el país de las maravillas. Para mí era un poema muy hermoso… Más tarde me di cuenta de que la morsa era la mala y el carpintero el bueno. Pensé: ‘Oh, mierda, he cogido al tío equivocado. Tendría que haber dicho: ‘Yo soy el carpintero’. Pero no hubiera sido lo mismo, ¿verdad?”. Según Peter Shotton, amigo de la infacia de John, la canción nació “cuando John y yo leimos la carta de un fan que estudiaba en nuestro antiguo colegio, el Quarry Bank. John carcajeaba al leer que en clase de literatura analizaban las letras de las canciones de los Beatles. Esto les hizo recordar una canción que solían cantar cuando iban al colegio: “Yellow matter custard, green slop pie / All mixed together with a dead dog’s eye…” (Natilla de sustancia amarillenta, pastel de lodo verde / Todo mezclado con el ojo de un perro muerto).  Lennon garabateó el verso “Yellow matter custard dripping from a dead dog’s eye” (Natilla amarillenta, goteando del ojo de un perro muerto). Y luego empezó a sacar las imágenes más absurdas que podía: “semolina” (un puré insípido) y “pilchard” (una sardina que suele darse a los gatos), que acabó siendo “Semolina Pilchard climbing up the Eiffel tower…” (Sardinas de sémola subiendo a la torre Eiffel). Su intención era confundir a los profesores de su vieja escuela, una especie de venganza”. En lo musical, la canción es una brutalidad de principio a fin, reforzada por los enormes arreglos de George Martin. Un monumento de canción, una obra maestra.

De esta forma concluye la cara A y lo que era el doble EP original. El resto del LP era una recopilación de singles que se habían editado durante 1967. La primera de estas canciones era “Hello, Goodbye” (enlace), que había acompañado a “I Am The Walrus” en su edición como single, si bien, y para enfado de Lennon, la poppie canción de Paul se hizó con la cara A, dejando a la gran obra de John relegada a la cara B. No obstante, dejando las comparaciones a un lado, “Hello Goodbye” es una fantástica canción pop con, de nuevo, una letra tontorrona, y unas armonías vocales maravillosas.

La cara B se ve reforzada, como todo el LP, con la inclusión de las maravillosas “Strawberry Fields Forever” (enlace) y “Penny Lane” (enlace), dos canciones que ya comentamos y que, por sí solas, merecen la edición de un disco. Finalmente, Capitol incluyó el que había sido el último single de la banda: “All You Need Is Love” (enlace) / “Baby You’re a Rich Man” (enlace).

El resultado del conjunto, a pesar del diverso origen de los temas, funciona. Obviamente, no tiene la coherencia que presentaban sus trabajos desde “Rubber Soul” y que alcanzó su cota más alta con “Sgt. Pepper’s”, pero funciona…, y muy bien. Lennon llegó a declarar: “Ahora, si lo pienso, “Magical Mystery Tour”, es uno de mis discos favoritos…, supongo que por lo extraño que es”. Uno de mis favoritos.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn. Domingo 10 de febrero de 2013

THE BEATLES. Capítulo 9. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el puñetazo encima de la mesa

Paul volaba hacia Inglaterra cuando una extraña idea vino a su cabeza: .¿qué pasaría si grabaran un disco sin ser los Beatles? Sería fantástico tocar como un grupo imaginario, usando un nombre distinto, llevando disfraces y dejando de ser los sempiternos Beatles aunque fuera por una vez. Había que reinventarse. Tenían que recuperar el trono (si es que alguna vez lo perdieron) y volver a adelantar a esos Beach Boys… ¡Qué bueno era aquel “Pet Sounds“! Por su parte, el líder de los Beach Boys, Brian Wilson, estaba alucinando con el “Revolver” de los Beatles y se había propuesto grabar el disco definitivo…, lo llamaría “SMiLE”… La carrera había comenzado.

Noviembre de 1966. Desde “Revolver”, editado en agosto del  mismo año, habían pasado 4 largos meses sin giras, singles ni LP’s…, el mayor periodo de inactividad de la banda. De ahí que existiera una importante expectación con su vuelta al estudio, al que todos retornaron con frondosos bigotes provocando toda una serie de comentarios de la prensa británica.

Los Beatles se pusieron manos a la obra empezando con una canción que John Lennon había compuesto  en Almería durante su estancia en España para rodar “Como gané la guerra”.  La canción, cargada de imágenes surrealistas, hablaba de un parque que está justo al lado de la casa donde John creció en Liverpool…, un parque conocido como Strawberry Field.

“Strawberry Fields Forever” era, en principio, una canción muy sencilla (enlace a demo), que fue interpretada en primera instancia utilizando una sencilla instrumentación (enlace a la toma 1 de la canción). Pero, en esa época, en plean efervescencia psiocodélica (la marihuana y el LSD eran ya fuentes frecuentes de sus extravagantes ideas) no podían dejarla así. Grabaron una primera versión, más lenta (toma 7) que a John no terminaba de gustarle… Al día siguiente volvieron a grabarla, con cuerdas, metales y muchos más efectos, una versión mucho más potente (tomas 8 y 9). Pero a John tampoco le convencía. De hecho le gustaban partes sueltas de cada una de las dos versiones, así que le dijo a George Martin: “George, me gusta la primera parte de esta y la segunda de esta…mézclalas”. George Martin, horrorizado, le dijo que eso era imposible ya que estaban grabadas en distintos tonos y en distintos tempos (hoy en día, con grabaciones digitales, se haría sin demasiados problemas, pero esto pasó hace más de cuarenta años).  “Tú sabrás como arreglarlo”, dijo John, y… se fue.

Martín, con métodos analógicos, aceleró la primera versión que era más grave  y redujo la velocidad de la segunda, más aguda… , alcanzaron el mismo tono y las empalmó… El resultado satisfizo a John. Con esto llegamos a la nunca suficientemente elogiada “Strawberry Fields Forever” (enlace), uno de los momentos más altos de la historia de la música universal. “La conciencia que quería expresar era que… de alguna forma yo siempre fui raro. Era diferente a los demás. Fui diferente toda mi vida. La segunda estrofa empieza con ‘No one I think is in my tree’ (Creo que en mi árbol no hay nadie). Ya ves, era demasiado tímido y dudaba de mí mismo. Lo que quiero decir es que nadie parece ser tan raro como yo. Así pues, tengo que ser un loco o un genio: ‘I mean it must be high or low’ (Es decir que tiene que estar arriba o abajo). Yo creía tener algún problema, porque me parecía ver cosas que los demás no veían. Pensaba que estaba loco o que era un egocéntrico compulsivo por afirmar que veía cosas que los demás no veían”, filosofaba Lennon al recordar la canción en 1980.

Entre otras curiosidades, en esta canción se encuentra una de las pistas de para los seguidores de la teoría “Paul is dead” de la que hablamos en el capítulo anterior. Al final de la canción hay una especie de desbarajuste de tambores que sirve como final al tema…Pues bien, John repite “crawberry sauce” (salsa de arándanos). John era muy dado a usar este tipo de frases en vez del típìco “one-two-three-four” para marcar los tiempos…Nuestros amigos defensores de la teoría “Paul ha muerto” insistían en que en vez de repetir  “crawberry sauce”, John dice “I buried Paul” (yo enterré a Paul”).

El caso es que estamos ante uno de los más altos momentos de la historia de la música moderna. Una bomba en la industria musical que se llevó por delante a una víctima de peso: Brian Wilson. El brillante músico californiano se estaba rompiendo, poco a poco… Estaba atrapado por su obra, completamente absorbido por la idea de lograr el disco perfecto y aterrorizado por la idea de no conseguirlo. Aquejado de sus obsesiones, e incrementando éstas con un masivo uso de drogas, tenía un comportamiento cada vez más difuso hasta que un día, acompañado de un amigo, Brian daba un paseo en coche para liberar tensiones después de una maratoniana sesión de grabación. Enchufaron la radio y, en ese momento, febrero de 1967, escucharon “Strawberry Fields Forever”

-”Lo han hecho
-¿Qué han hecho? –preguntó el amigo.
-”Lo que yo quería hacer. Han llegado a la meta.”

Wilson apoyó la cabeza en su asiento, sonrió amargamente y, acto seguido, rompió a llorar. Unos pocos después, su jefe de prensa, anuncia el doloroso abandono del proyecto “SMiLE”. Brian Wilson dejó de ser él ese día y se convirtió en un genial zombie aquejado de mútliples patologías mentales que se encargó de aderezar con ingentes cantidades de sustancias psicotrópicas.

Precisamente fue una canción muy influenciada por los Beach Boys la siguiente en la que el grupo se puso a trabajar. “Penny Lane” (enlace), nombre de la parada donde Paul -autor de la canción- se subía al autobús para ir al colegio, es un monumento al pop. Mccartney nos propone un bucólico viaje en autobús por Liverpool descibiendo sus gentes y lugares. El sonido de la canción está muy influenciado por las limpias grabaciones de “Pet sounds”, disco por el que Paul estaba prendado.

A estas  alturas, McCartney ya ejercía de absoluto director musical y, como ocurre en esta canción, podía encargarse de varios instrumentos  y aparecer con ocurrencias como “una trompeta fantásticamente alta como la del concierto de Brandermburgo de Bach para la parte central de la canción”. George Martin acabó utilizando una trompeta piccolo para reproducir la idea de Paul quien se encargó de cantar al paciente productor lo que quería para que éste lo transcribiera a la partitura.

Una canción absolutamente monumental que, junto a la excelsa “Strawberry Fields Forever”, anunciaban un futuro LP de alto nivel…, pero la Capitol americana necesitaba algo nuevo de los Beatles ya (recordad que, hasta la fecha, habían estado lanzando al mercado dos LP’s por año y varios singles) y, ante las fuertes presiones y  como no tenían nada más, se vieron obligados a publicarlo como single.

Las dos canciones eran tan buenas que, una vez más, no se atrevieron a supeditar una canción a la otra, así que publicaron otro single con doble cara A.  El single fue editado el 13 de febrero en USA y fue un rutilante número 1… Sin embargo, en Inglaterra, vió la luz cuatro días después el 17 y  no consiguió el nº 1 de salida… El mejor single de los Beatles fue el primero en no ser nº1. Curioso. El culpable de “semejante injusticia” fue Engelbert Humperdinck y su “Release Me” (enlace)

No obstante este “fracaso” supuso una liberación para el grupo, les quitó mucha presión y les permitió arriesgar aún más en siguientes grabaciones…lo mejor está por llegar…

Paul recuperó aquella idea que se le había ocurrido viajando en avión, ¿qué pasaría si para el próximo disco dejaran de ser los Beatles?, ¿que pasaría si se convirtieran en LA BANDA DE CORAZONES SOLITARIOS DEL SARGENTO PIMIENTA? La idea gustó al resto y se pusieron a trabajar en ello, … los Beatles habían dejado las giras…¿qué tal si el disco iba de gira por ellos?…¡plantearían el disco como si fuera un concierto!, un concierto de LA BANDA DE CORAZONES SOLITARIOS DEL SARGENTO PIMIENTA.

Esa es la idea de la que parte “Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band“. Comunmente, se considera el disco más importante de la historia y en muchos sentidos lo fue: significó un punto y aparte en la música rock mundial, pero su influencia no se limitó a lo musical, cambió el lenguaje, el vestuario… Una maravilla que supuso cinco meses de trabajo y 700 horas de estudio con un coste de más de 500.000 libras, cuatro años antes “Please Please Me” costó  400 libras y 13 horas de estudio. Cuatro años, sólo cuatro años antes…

“SGT. PEPPER’S LONELY HEARTS CLUB BAND”

Editado en Inglaterra el 26 de mayo de 1967, USA el 2 de junio de 1967

1. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Lennon-McCartney)
2. With A Little Help From My Friends (Lennon-McCartney)
3. Lucy In The Sky With Diamonds (Lennon-McCartney)
4. Getting Better (Lennon-McCartney)
5. Fixing A Hole (Lennon-McCartney)
6. She’s Leaving Home (Lennon-McCartney)
7. Being For The Benefit Of Mr. Kite! (Lennon-McCartney)

8. Within You Without You (Harrison)
9. When I’m Sixty-Four (Lennon-McCartney)
10. Lovely Rita (Lennon-McCartney)
11. Good Morning Good Morning (Lennon-McCartney)
12. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise) (Lennon-McCartney)
13. A Day In The Life (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

No es fácil decir algo de este disco que no se haya dicho ya. Es una obra de arte, sin más y sin menos. Quizás no sea el disco del grupo que contenga sus mejores canciones. Quizás el grupo de canciones de “Revolver” sea mejor. Pero lo que está claro es que este “Sgt. Pepper’s” funciona como un conjunto, como ningún disco lo había hecho hasta la fecha y como pocos volverán a hacerlo. Sus arriesgados arreglos, inspiradas melodías y fabulosas guitarras…, todo encaja.

Jonathan Gould de Rollingstone lo define como “una obra rica, continua y desbordante de genialidad colaborativa, cuya audaz ambición y sorprendente originalidad hacen que se amplíe notablemente sus posibilidades, aumentando así las expectativas de lo que puede ser la experiencia de escuchar la música popular en una grabación. Sobre la base de esta percepción, el Sgt. Pepper devino en el catalizador de una explosión de gran entusiasmo por parte de las masas para con el formato de álbum de rock, que iba a revolucionar tanto la estética como la economía de la industria discográfica que sobrepasaría las anteriores explosiones pop provocadas por el fenómeno de Elvis en 1956 y el fenómeno de la Beatlemanía en 1963″. Y es que esto es lo que hizo “Sgt Pepper’s”, cambiar el concepto. El pop y el rock se hicieron adultos el día en que las copias de este LP empezaron a escucharse en los hogares de medio mundo.

Estamos ante el disco más influyente del siglo XX. La creciente voluntad de experimentación provoca que el disco se adentre en territorios desconocidos hasta entonces sin perder, sin embargo, su potencial comercial. Como escribe el estudioso del grupo William  J. Dowlding “rompió las reglas de lo establecido y, con ello, impulsó nuevas corrientes de pensamiento y estilos de vida alternativos. Antes de este álbum, la música pop tenía límites. La unidad habitual era single, de dos o tres minutos de duración. Los álbums, especialmente en Estados Unidos, habían sido fundamentalmente una forma de obtener más ventas de una canción de éxito. Generalmente, si un artista tenía uno o dos éxitos en las listas (o incluso casi éxitos), la discográfica juntaba otras diez canciones escogidas arbitrariamente y las editaba en un álbum. Las canciones no tenían ninguna temática y su compilación en un mismo pedazo de vinilo solía dejarse al azar

Técnicamente prodigioso -no olvidemos que está grabado en una máquina de cuatro pistas- supuso un auténtico reto para George Martin y su ingeniero, Geoff Emerick. Llevaron los medios técnicos de la época al límite…, incluso más allá. “Técnicamente, Pepper sigue siendo el mejor álbum”, recuerda Emerick,  “teniendo en cuenta lo que llegamos a hacer. Quiero decir que, aunque era un poco laborioso y hoy en día no es factible, a cada momento estábamos cambiando de cinta, o copiando algo, todo era realineado o redirigido meticulosamente…”. Los Beatles querían que todo sonara distinto para crear nuevos colores con el sonido. Cada pista, cada instrumento, están aderezados con algún tipo de efecto.

El uso de drogas fue, es absurdo ocultarlo, también uno de los motores del disco. La marihuana estuvo presente de manera profusa durante toda la grabación, “… por supuesto, yo sabía que fumaban marihuana. Intentaban ocultármelo; se iban a la cantina, de uno en uno. Neil Aspinall y Mal Evans ya les habían liado porros. Volvían y estaba clarísimo, pero parecía que les ayudaba y recuerdo el gran entusiasmo que tenían por grabar. Trabajaban muy duro”, recuerda George Martin al respecto.

Si se habla de Sgt. Pepper’s, no se puede dejar de mencionar su soberbia portada, pues el álbum destacaba tanto por su música, como por su concepto. Fue el primer LP con la totalidad de las letras impresas y que tuvo unas tapas desplegables en forma de carpeta,  incluyendo además recortables en el interior.Durante las sesiones de grabación, McCartney se convenció de que Sgt. Pepper era una gran obra artística e insistió en que la portada del álbum debía ser digna de su contenido. El propio Paul afirma:, “Hasta este álbum nunca pensamos en tomarnos la libertad de hacer algo como Sgt. Pepper. La marihuana empezó a impregnar todo cuanto hacíamos. Coloreó nuestra percepción y empezamos a darnos cuenta de que no había tantas barreras como pensábamos, y que podíamos aportar innovaciones como trabajar en la portada del álbum o inventar otra identidad para el grupo”.

Peter Blake, autor de la portada recuerda: “Paul me explicó que el concepto era una banda como las que tocan en un parque. De modo que la foto de la portada debía ser una foto de ellos ataviados como una banda municipal, al final de su concierto en el parque, en un estrado, con un arriate de flores al lado y rodeados por multitud de personas. Creo que mi aportación principal fue decidir que si disponíamos a la multitud de una forma determinada, las personas que la formaran podrían ser cualquiera”.  Blake les pidió a los miembros del grupo que escogieran espectadores para la escena del parque. Enseguida, cada uno se puso a escribir en un papel algunos de los nombres que querían que estuvieran en la portada…, George quería gurús…, Paul eligió a Aldous Huxley, H. G. Wells y Johnny Weismuller…, John quería a Jesucristo, a Gandhi y a Hitler…, los tres nombres fueron vetados por EMI

EMI, a la que no le gustaba demasiado la idea de la portada, insistió en que debía contactarse a cada persona (o a sus albaceas si habían muerto) para solicitar su permiso y que los Beatles indemnizaran a EMI por valor de varios millones de libras en caso de pleitos.. La secretaria de Epstein, encargada de efectuar las llamadas recuerda:  “fue un trabajo increíble. Me pasé muchas horas y gasté muchas libras en conferencias telefónicas a Estados Unidos. Algunos accedieron, otros se negaron. Fred Astaire fue muy cariñoso, pero Shirley Temple quería oír el disco antes. Me llevé fantásticamente bien con Marlon Brando”. La actriz Mae West se negó a aparecer, preguntando, “¿Qué pinto yo en la banda de un club de corazones solitarios?”, pero acabó aceptando tras recibir una carta de los cuatro Beatles, diciéndole lo mucho que deseaban contar con ella en la portada. No obstante, casi la mitad de las caras famosas no fueron localizadas para obtener su permiso aunque la portada fue impresa según lo previsto.

…Y, además, y por si fuera poco, la portada está llena de “supuestas” pistas de la teoría “Paul is dead”
1- Las flores amarillas (portada), símbolo funerario, están dentro de la funda de un bajo, el instrumento que tocaba Paul.
2- El muñeco de la derecha tiene en la mano un coche blanco con el interior manchado de sangre. Es un coche similar al modelo que conducía Paul.
3- Paul tiene en la mano un instrumento negro, mientras el resto de la banda tienen instrumentos de otro color. El negro se asocia con la muerte.
4- Paul luce en el brazo una insignia que pone OPD (“officialy pronounced dead”, declarado muerto), realmente significa “Ontario Police Department”.

Hay muchas más pistas, ninguna tiene mucho fundamento…pero no me diréis que no resulta curioso…

Pero lo realmente sobresaliente del álbum es su música y la forma de presentarla. Según la idea original el disco debería presentarse como si se tratase de un concierto en directo a cargo de la Banda de Corazones Solitarios…

Y así arrancamos, con la canción titular, “Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (enlace) el run-run del público expectante, los sonidos de la banda afinando… y de repente esas prodigiosas guitarras…¡qué sonido!, impensable antes de que se grabara este disco. Con este tema se estrena la Direct Injection. Esto significaba que las guitarras podían ser conectadas directamente a la consola de grabación en lugar de grabarlas con un micrófono en el amplificador, consiguiendo el peculiar sonido de guitarras de la canción. En un carrusel de estilos entre el rock ácido y las bandas de metales quasi-circenses, la voz de Paul, compositor del tema, brilla con luz propia en terrenos absolutamente rockeros, “…la forma en que ‘atronaban’ la caja y el bombo de Ringo en el tema ‘Sgt. Pepper’ y su repetición… nunca se había oído hasta entonces. El bombo estaba relleno de pedazos de lana; más tarde retiramos la tapa de piel. Antes, la gente grababa el bombo sólo por la nota y el ritmo. Así que fue estupendo tenerlo allí delante y que te diera un puñetazo. Yo solía colocar el micro a unos 15 cm. del frente, algo dirigido hacia el suelo para que el soplo de aire no rompiera el diafragma. Más adelante, cuando retiramos la piel del bombo, pues claro, colocamos el micro en su interior. Queríamos oír el chasquido del macillo al golpear la tapa, y volvimos a rellenar el bombo con cojines y trozos de ropa para ahogar el sonido y convertirlo en una sola nota bien clara. Ahora es práctica normal, pero entonces no lo era”. El tema termina con la banda, a coro, a presentando a su líder, Billy Shears (encarnado por Ringo), que será el encargado de cantar la siguiente canción.

With A Little Help From My Friends” (enlace), es otra enorme canción de McCartney que Ringo defiende con inusual soltura. Paul y John insitieron en que fuera Ringo quien llevara la voz principal en el tema, a pesar de que el batería mostraba ciertos temores con la alta nota final…, el resultado es fantástico. La melodía, tan sencilla como brillante, es un clásico instantáneo y uno de los estándares del pop/rock de todos los tiempos cuya fama aún se vio más respaldada con la excelente versión que Joe Cocker haría del tema un años después, en 1968.

El nivel sigue a alturas estratosféricas y se eleva más aún, si cabe, con la inconmensurable “Lucy In The Sky With Diamonds” (enlace). John compuso este tema, uno de los más psicodélicos de la historia del grupo, basándose en un dibujo de su hijo Julian y no como un homenaje al LSD (el acróstico del título de la canción es el origen de la leyenda urbana). El amigo de John y antiguo miembro de los Quarrymen, Pete Shoton, corrobora el origen infantil de la letra, “Resulta que yo también estaba allí el día que Julian llegó a casa del colegio con una pintura en la que aparecía el rostro de su compañera de clase Lucy con un explosivo fondo de estrellas multicolores. Realmente impresionado, John le preguntó cómo la había titulado. ‘Es Lucy In The Sky With Diamonds, papá, contestó Julian… Aunque, por supuesto, John tomaba grandes cantidades de ácido cuando compuso ‘Lucy In The Sky With Diamonds’, el juego de palabras fue pura coincidencia”. Sobre el origen de las oníricas imágenes de las que está impregnada la letra de la canción, John recordó años después,  “las imágenes eran de “Alicia en el país de las maravillas”. Era Alicia en barco. Está comprando un huevo, y éste se convierte en un hombrecillo rechoncho. La mujer de la tienda se convierte en una oveja y justo después están remando en una barca, eso era lo que yo visualizaba”.En lo musical, la canción es brutal. Mención aparte merece la excelsa introducción del tema y su complejo patrón rítmico. La mayor parte está en compás de 3/4, excepto el estribillo, donde cambia a 4/4. Se dice que fue la primera canción rock escrita en dos compases diferentes.

A estas alturas, poco queda del concepto “la banda del Sargento Pimienta tocando en directo”, si bien el disco sigue sonando con una extraordinaria coherencia. La fiesta sigue con otra joya, la mccartiana “Getting Better” (enlace), un monumento al pop de punzantes guitarras resaltadas por el saltarín piano de George Martin. John ayudó considerablemente a la letra original, que repetía insistentementre “It’s getting better all the time” (cada vez va mejor) , con su ácido “It couldn’t get much worse” (tampoco podía ir mucho peor). Una canción excelente, con voces acertadísimas, una línea de bajo de Paul digna de estudio y el debut de George con otro instrumento hindú, la tamboura.

Llegamos a la quinta canción del álbum y de nuevo es una composición de Paul. Y es que este LP, marca el cambio de tendencia en cuanto al control artístico en el grupo. Si hasta “Help!” (1965), el dominio cuantitativo en número de canciones de John es claro, y en “Rubber Soul” (1965) y “Revolver” (1966) asistimos a un empate técnico, a partir de este “Sgt Pepper’s” y de 1967, Paul domina claramente. De hecho, aporta 8,5 canciones por 3,5 de John y 1 de George… Así pues, “Fixing a Hole” (enlace) vuelve a mostrarnos al mejor McCartney y, a pesar de lo que se rumoreó en su momento, no tiene que ver con el consumo de heroína (“fix” se puede traducir como “chute”), “… esta canción trata simplemente de un agujero en la carretera por el que entra la lluvia; una buena analogía, el agujero en el maquillaje por el que entra la lluvia y hace que tu mente no vaya donde iría. Se trata de ti interfiriendo con las cosas. SI tu eres un yonky sentando en una habitación chutándote heroina entonces significará eso para ti, pero cuando la escribí quería decir que si había una grieta en la habitación o la habitación no tiene suficiente color, entonces la pintaré”, aclara el propio Paul. Sea como fuere es una joya con un marcado estilo jazzy y un estupendo trabajo instrumental.

Mucho más clásico resulta el siguiente corte, también de Macca, “She’s Leaving Home” (enlace). Paul pone al servicio de una melodía absolutamente brillante, una triste historia sobre una chica que abandona su casa paterna que él y John escribieron juntos.;“John y yo escribimos ‘She’s Leaving Home’ juntos.  Habíamos visto una historia en el periódico acerca de una joven quien había huido de casa y no había sido encontrada. Entonces yo empecé la letra… Era algo muy emotivo. Me gustó como canción, y después se la mostré a John, él agregó los coros griegos, y las largas notas sostenidas”.  Paul quería que George Martin escribiera un arreglo clásico para acompañar la canción pero “ese día George Martin estaba muy ocupado, y yo estaba loco por seguir; estaba inspirado…, no podía esperar y se lo pedí a  Mike Leanders. Creo que a George le costó mucho perdonarme por aquello. Le hice daño sin querer”. Leanders hizo un buen trabajo (especialmente acertada la intro de arpa) y la canción quedó estupenda, pero Martin se agarró, con bastante razón, un importante cabreo.

Being For The Benefit of Mr. Kite” (enlace) es la segunda de las canciones que John aporta al álbum y, sin ser en absoluto mala, no es de sus mejores temas (“No me siento orgulloso de Mr.Kite, pero necesitábamos una canción para Pepper e hizo su papel”, declaró Lennon). Sin duda lo más interesante, además de la curiosa letra (extraída de un póster anunciador de un circo que John había comprado en una tienda de antigüedades), es la extraordinaria ambientación de la canción. A este respecto, George Martin recuerda “John, era tremendo a veces… Expresaba sus ideas con metáforas. Yo tenía que meterme en su cerebro para averiguar lo que quería. Era una aproximación más psicológica…, decía por ejemplo, en ‘Being For The Benefit Of Mr. Kite!’ ‘Esta canción es sobre un circo. Un poco envuelta en misterio. Quiero oler serrín de la pista ¿Se te ocurre algo?. Entonces yo tenía que pensar en cómo poner aquellas imágenes en sonido…, Paul era todo lo contrario, venía, se sentaba y me preguntaba qué pensaba hacer con sus canciones, prácticamente con cada nota… Muchos de los arreglos de sus canciones eran básicamente ideas suyas que yo ponía en práctica.” Un órgano, un armonio, varias armónicas y 16 trozos recortados de cintas de distintas grabaciones de Caliope lanzados al aire y reordenados al azar, consiguieron el efecto deseado.

De esta forma termina la cara A. A estas alturas y antes de girar el vinilo ya no queda duda, estamos ante algo distinto. Aunque la idea del concierto se va disipando apenas han pasado dos canciones, la unidad atomosférica de la cara A es pasmosa y consigue que el oyente lo perciba como un todo único.

La cara B, arranca con la peor canción del disco y una de las más flojas de la carrera de los Beatles y de su autor, George Harrison. “Within Without You” (enlace) es un tema de marcada raigambre hindú y de hecho todos los músicos participantes en la grabación son de la India, salvo el propio George, único beatle. A pesar de que, hoy por hoy resulta bastante tediosa, en el momento sirvió como perfecta banda sonora para viajes psicotrópicos, por lo que tuvo su popularidad. Imaginaos lo que hubiera sido este disco si quitamos este tema y metemos “Strawberry Fields” o “Penny Lane”, como era la idea original.

La atmósfera transcendental que provoca el tema de Harrison se altera totalmente desde la maravillosa introducción de clarinete de “When I’m Sixty-Four” (enlace). Paul nos regala una melodía extraordinaria al más puro estilo del boudeville que, además, adereza con pasajes psicodélicos. Los arreglos y la instrumentación son absolutamente deliciosos. Al parecer, McCartney compuso esta canción con apenas 15 años. de hecho los Quarrymen, ya tocaron proto-versiones de “When I’m 64” ya en 1957. Paul compuso varios temas en esta línea durante su carrera Beatle (“Honey Pie”, “Your Mother Should Know, “Maxwell Silver Hammer” etc) y en solitario, probablemente influido por su padre, músico en los años 20, y ante el disgusto de John, al que no le gustaba nada este estilo musical al que denominaba “canciones para abuelitas” . Una joya.

Lovely Rita”  (enlace) es, como dijo John, “Paul escribiendo puro pop“. Otra fantástica canción de McCartney con la curiosa inspiración lírica de una agente de parquímetros “Estaba aporreando el piano en Liverpool cuando alguien me dijo que, en América, a las guardias que se ocupan de los parquímetros las llaman “doncellas” de los parquímetros (meter maids). Aquello me encantó y entonces salió ‘Rita Meter Maid’ y luego ‘Lovely Rita Meter Maid’; al principio pensé vagamente en una canción de odio: ‘Te has llevado mi coche y me has dejado colgado’, para que ella te cayera mal; pero luego pensé que sería mejor amarla, y que podría ser un poco rara, como un militar, con el bolso al hombro… en la canción imaginaba que me tomaba la matrícula y que de pronto me enamoraba de ella; entonces pensé en qué tipo de persona tenía que ser yo para enamorarme de una “doncella” de parquímetros, quizá un tímido oficinista que le dice ‘May I inquire discreetly when you are free to take some tea with me’ (¿Puedo preguntarle discretamente cuándo está Vd. libre para tomar el té conmigo?)”. Al final de la canción, podemos escuchar, además de la estupenda frase de piano de Geroge Martin, curiososo sonidos producidos por instruemntos de percusion e incluso trozos de papel higiénicos rasgando contra las púas de un peine. Otra gran canción.

El canto de un gallo anuncia, la tercera de las aportaciones de John al disco es la sorprendente “Good Morning Good Morning”  (enlace), con su excelente trabajo de metales y su sorprendente rítmica. El solo de de guitarra, interpretado por Paul McCartney, es de otro mundo. Sobre la inspiración de la canción, Lennon dijo , “…me siento a menudo al piano y me pongo a trabajar en las canciones, con la tele bajita como ruido de fondo. Si estoy algo bajo de forma y la cosa no avanza, entonces empiezo a escuchar lo que dicen en la tele. Fue así como oí ‘Good Morning Good Morning'(Buenos días, buenos días)… era un anuncio de cornflakes…” . Al final de la canción, y como continuación al gallo del comienzo, John quería poner sonidos de animales de forma que cada animal tenía que poder atacar/comerse al anterior…, así, tenemos una serie de gallo, gato, perro y caballo, otra de ovejas, leones, y elefantes, un zorro perseguido por galgos, una vaca mugiendo y .finalmente. otra vez el gallo… En una de esas maravillosas casualidades, George Martin, comprobó que el sonido del gallo final era muy parecido al sonido de la guitarra del principio de la siguiente canción… “pude cortar y mezclar las dos pistas de forma que la primera se convirtió realmente en la segunda. Fue uno de los montajes más afortunados que pueda imaginarse”. Esa siguiente canción es “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)” (enlace). Fue el inseparable Neil Aspinall quien sugirió que estaría bien hacer una especie de bis hacia el final del disco para aumentar la sensación de concierto en vivo. Paul tomó la idea y reestructuró su “Sgt. Pepper’s” haciéndola, si cabe, aún más dinámica. El  fantástico sonido de bombo del inicio, las fabulosas guitarras y  Paul, John y George en fantástica armonía dicendo adiós a la audiencia. Enorme.

Podría haber sido un gran final, pero lo mejor aún estaba por venir. Le grand finale. Un monumento musical titulado “A Day In The Life” (enlace), si acaso los 5 minutos más influyentes y sublimes de la historia del rock, posiblemente la cima del grupo. Lumbreras musicales como Leonard Bernstein aún afirmaban en 1987 (2o años después de su edición),  “esta canción es la única que sigue sosteniendo, rejuveneciendo y enardeciendo mis sentidos y sensibilidades”. Resultado de la unión de dos canciones distintas, una de Lennon y otra de McCartney,A Day In The Life”, arranca con la parte de John (con la que también finaliza). Lennon se inspiró en varios titulares de periódicos para conseguir unos versos fabulosos, evocadores y provocadores sin perder un ápice de belleza. No obstante John no conseguía terminar la canción y, como no, acudió a su compañero… La sorpresa fue comprobar que Paul estaba igual, con una canción que se le resistía…, y la sorpresa se convirtió en milagro cuando comprobaron que ambos temas encajaban. John y Paul se pusieron en seguida a trabajar en la letra, “…habíamos comentado la historia de un hombre afortunado que había tenido éxito y había una foto de él sentado al volante de su cochazo; John no pudo evitar ponerse a reír cuando lo vio. No es más que un poco de humor negro. El trozo siguiente era una canción en sí misma, pero resultó que se adaptaba bien a la primera parte. Eran recuerdos de lo que era ir corriendo por la calle para coger el autobús, echar un pitillo y meterse en clase. Así que decidimos: ‘¡Venga, tío, vamos a hacer una canción de drogas!. Era lo único del álbum escrito deliberadamente para provocar a la gente. ¡Pero lo que queríamos realmente era mostrar la verdad y no sólo la maldita marihuana!. Recuerdo haber tenido muy presentes las palabras (turn you on – “excitarte” ó “ponerte ciego”) y pensar: ‘Esto es lo más fuerte que hemos escrito hasta ahora’. En fin, que la BBC la prohibió…”, recuerda el propio McCartney.

A la hora de grabar la canción, y como aún no sabían como unir ambas partes, utilizaron una sencilla instrumentación dejando 24 compases casi vacíos en la parte intermedia (enlace), su road manager -Mal Evans- llevaba la cuenta. Luego Paul y Ringo añadieron, con bajo y batería, una base rítmica digna de estudio (el trabajo de Starr es estratosférico)… Pero seguimos con el mismo problema, ¿cómo unimos las dos partes?, John sugirió que la parte intermedia debería sonar “como si llegase el fin del mundo…”  y por su parte Paul sugirió que “una orquesta con un montón de músicos tocaran una sucesión de notas crecientes”. Con estas “pautas”, Martin escribió la partitura, “Lo que hice fue escribir, al principio de los veinticuatro compases, la nota más baja posible para cada instrumento de la orquesta. Al final de los veinticuatro compases, escribí la nota más alta a la que podía llegar cada instrumento, lo más cerca de un acorde de Mi mayor. Entonces tracé una línea curva a lo largo de veinticuatro compases, con puntos de referencia que les indicaran aproximadamente qué nota tendrían que haber tocado en cada compás. Los músicos también tenían instrucciones de pasar lo más suavemente posible de una nota a otra. En los instrumentos de cuerda, tenían que ir deslizando los dedos por las cuerdas. En los instrumentos con claves, como el clarinete y el oboe, obviamente tenían que ir subiendo de escala en escala, pero también se les pidió que ‘pulieran’ los cambios cuanto les fuera posible… Me daba cierto apuro, estar delante de todos esos reputados miembros de la Filarmónica y entregarles semajante estravagancia…, además Paul insitió en que tenían que ir todos de etiqueta…, y él apareción con un colorido delantal… Fue fantástico” . La grabación de los 24 compases centrales se convirtió en una jornada festiva a la que acudieron amigos de la banda (Mick jagger, Keith Richards, Donovan etc.) y en la que Paul tomó literalmente la batuta de direccción atreviéndose a ponerse delante de todos aquellos reputados músicos , “El crescendo de la orquesta y todo eso estaba basado en ideas que me habían sugerido Stockhausen y gente así, algo más abstracto… Le dije a los músicos, empieza con tu nota más baja y, al final de los quince compases, debes estar en tu nota más alta, no te preocupes de lo que toca el de al lado’. Cómo llegar hasta arriba dependía de ellos, y acabó siendo un crescendo de locos. Fue interesante porque los trompetistas, famosos por su afición a las sustancias lubricantes, pasaban de todo y siempre estaban una nota por delante de los demás. Los violinistas, en cambio, se miraban unos a otros como corderitos: ‘¿Estás subiendo?’. Sí. ‘Yo también’. Y entonces subían. ‘¿Un poco más?’. Sí. Y subían un poco más, con gran delicadeza y afabilidad, todos juntitos. Escucha esas trompetas. Son puro descontrol”.

Y, así, llegamos a la parte de Paul (“Woke up…”), para volver a la de John, un nuevo crescendo orgiástico-orquestal para desembocar en un eterno acorde en Mi mayor de piano de 50 segundos tocado en 3 pianos por George, John, y Paul… John sugirió añadir un silbato de perro para alterar a los animales. La canción y el LP concluyen con un galimatías (enlace) grabado en el surco interno del LP, para que aquellos que no tuvieran tocadiscos automáticos lo escucharan una y otra vez…, los fanáticos de las conspiraciones se empeñaron en buscar mensajes ocultos.

Y así concluyen los 40 minutos más importantes de la historia del Rock, para mí también sean probablemente los mejores, pero sin duda son los más influyentes. Las reacciones no se hicieron esperar: Brian Wilson abandonó su proyecto “SMiLE” al tener claro que no pordría superar a los Beatles, Jimi Hendrix versionaba “Sgt Pepper’s” apenas una semana después de su edición, la prensa especializada a ambos lados del Atlántico le dieron las máximas puntuaciones…, la era psicodélica tenía disco oficial.

El álbum fue un rotundo éxito en ventas, alcanzó rápidamente el número 1 y se convirtió en el mayor triunfo de la historia del grupo. Aún hoy en día es el octavo disco más vendido de todos los tiempos.

“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” es un trozo, y de los imprtantes, de la historia del rock. Un disco imprescindible, imaginativo, emocionante, arriesgado, comercial, vanguardista, impermeable al paso del tiempo…, y bueno, rematadamente bueno… Si lo has oído, es momento de volver a disfrutarlo, si no es así no sabes cómo te envidio…, hay pocas experiencias musicales tan plenas como escuchar “Sgt. Pepper’s” por primera vez. Arte en estado puro.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn. 26 de enero de 2013

THE BEATLES. Capítulo 8 (1966). De motos, “Revólveres”, Jesucristos y Vibraciones

Tras la promoción de “Rubber Soul” el grupo guardó una inusual actividad de ¡¡tres meses!!, el tiempo que tardaron en volver al estudio para trabajar en las canciones de lo  que sería su nuevo disco. No obstante, antes de la edición de lo que acabaría siendo el magnífico “Revolver” pasarían muchas cosas. Entre otras cosas que Paul tuvo un peligroso accidente al estrellar su motocicleta contra el pavimento y salir disparado contra el pavimento. Los daños fueron mínimos: su labio fue profundamente cortado, un buen corte en un ojo y una fractura dental. Un doctor local tuvo que ser despertado a esas altas horas de la madrugada para efectuar las curas ya que no se llamó a ningún hospital ni a la policía ya que pensaron que la historia podría haber sido utilizada por la prensa sensacionalista  y quisieron evitar cualquier escándalo posible. Este accidente daría mucho que hablar en el futuro ya que, años después, el 17 de septiembre de 1969, el periódico de la Universidad de Drake en Des Moines (Iowa),  publicó un reportaje firmado por Tim Harper y titulado ¿Está muerto el Beatle Paul McCartney? Cuando el rumor se extendió, Harper logró protagonismo en los medios y concedió entrevistas hablando sobre el asunto: “Era sólo una broma. Cuando escribí la historia sabía que no era cierta“. Poco después, el 23 de septiembre, en el periódico del campus de la Universidad del Norte de Illinios, Northern Star, Barv Ulvilden amplió este rumor en el artículo “Pistas apuntan a la posible muerte de un Beatle”. Básicamente la noticia apuntaba a que Paul había muerto y había sido sustituido por un doble, William Campbell. A partir de entonces, fans con mucho tiempo e imaginación empezaron a buscar en portadas y canciones pistas que demostraran que Paul estaban muerto y había sido sustituido, dando forma a la teoría “Paul is dead”. Lo iremos comentando.

En lo musical, antes en Estados Unidos (mayo de 1966) que en su Inglaterra natal (junio), la banda editaría un nuevo y excelente single “Paperback Writer” (enlace). La canción, compuesta y cantada por Paul, está muy marcada por la presencia del nuevo bajo de McCartney (Rickembaker 4000), un nuevo sonido para una nueva época. Geoff Emerick, quien sustituyó por aquel entonces a Norman Smith como ingeniero de sonido del grupo, afirma “fue la priemra vez que el sonido de un bajo se oía en todo su esplendor”.  Es un tema que empieza a dejar ver un nuevo sonido que se acentúa, aún mas, en la cara B del single, “Rain” (enlace), tema de John con guitarras grabadas al revés y varios efectos inéditos en la época. “Volví del estudio con un ciego de mariguana de la leche y me puse lo que habíamos grabado ese día…, no sé qué hice pero lo reproduje al revés y ¡guau!, al día siguiente cuando llegué al estudio le dije , ¡tenemos que hacer esto!”. Muy buena canción en la que, además, Ringo toca la batería con una maestría digna de admiración. El single  fue nº1 en USA e Inglaterra.

Es obvio que los avances sonoros y líricos anunciados en “Rubber Soul”, se cofirman con este single. Estamos ante un nuevo grupo al que aún  quedaba otra cosa por inventar: el videoclip. En 1966 los Beatles grabaron los dos primeros videoclips de la historia concebidos cono promoción. Cansados de viajar contínuamente, se decidieron a grabar sendos clips promocionales con los dos temas de su último single, “Paperback Writer / Rain” en los que, por cierto, se puede apreciar la fractura en el diente de Paul como consecuencia del accidente del que antes hablamos.

Los Beatles eran los reyes indiscutibles, nadie podía toserles. En mayo de 1966, mientras se encontraban en las sesiones de grabación de lo que acabaría siendo “Revolver”, al otro lado del Atlántico se cuece algo grande…

ImagenComo vimos en el capítulo anterior, “Rubber Soul” asombró al genial Brian Wilson, líder y cerebro de los Beach Boys, “un disco lleno de canciones buenas, sin relleno..., yo también puedo hacerlo…Voy a grabar el mejor disco de todos los tiempo” repetía de forma obsesiva  a su entorno. El disco se llamaría “Pet Sounds” (enlace a post sobre grabación del disco en GUILLETEK’S), un LP histórico, basado en una concepción sinfónica del pop y construido a base de sonidos hasta entonces nunca oídos en un disco de rock. Contamos hasta más de treinta instrumentos diferentes (acordeón, armónicas, bajo eléctrico, bajo sexto, batería, chelo, clarinete, clavecín, clavicémbalo, clavicordio , cuerno inglés, electroremín, flauta, glokenspiel, guitarras, instrumentos de percusión (cascabeles, maracas, panderetas, timbales, marimbas…), mandolina, mandolina de 12 cuerdas, órgano, piano, saxofón, timpani, trombón, trompetas, ukelele, vibráfono, viola, violines) tocados por más de cuarenta músicos distintos. Todo el álbum es brillante pero momentos como “Wouldn’t it be nice” (enlace) y, sobre todo, “God Only Knows” (enlace), lo elevan a lo más alto. Uno de los discos más hermosos de la historia, sin duda uno de los más influyentes y, seguramente, uno de los mejores.

No obstante, y a pesar de las excelentes críticas, “Pet Sounds” no se vendió bien y fue vapuleado por los Beatles con su nuevo LP americano: “Yesterday And Today“. Estamos ante otro remedo yanqui que, esta vez, fusiona temas de “Help” (“Yesterday”, “Act Naturally”), “Rubber Soul” (“Drive My Car”, “Nowhere Man”, “If I Needed Someone” y “What Goes On”), dos singles (“Day Tripper” y “We Can Work It Out”) y, lo que más enfadó al grupo, tres canciones que acababan de grabar y que estaban destinadas a “Revolver” (“I’m Only Sleeping”, “Doctor Robert” y “And Your Bird Can Sing”).  La banda ya no concebía los LP’s como colecciones de canciones sino como entes propios, así, meditaban el orden de las canciones, la portada etc. La versión amerciana de “Rubber Soul” poco tenía que ver con la inglesa y, la utilización de tres canciones de lo que iba a ser su próximo disco  en este “Yesterday And Today” evicenciaba que “Revolver” correría la misma suerte.

Probablemente por venganza por el poco respeto hacia su obra, cuando Capitol les pidió una portada para “Yesterday And Today”, se les ocurrió enviar la famosa “portada de los carniceros” en la que los de Liverpool aparecen con batas de carnicero y unos muñecos descuartizados. Como no podía ser de otra forma, la portada fue censurada y rápidamente sustituida por una de corte mucho más tradicional que hizo que la irreverente portada original se convirtiera en una valiosísisma pieza de coleccionismo.

Polémicas al margen, “Yesterday And Today” fue un rotundo éxito, otro número 1, en junio de 1966 que antecedió a una nueva gira mundial del grupo que en un principio les llevó del 24 al 26 de junio a Alemania.

Tras un gran éxito en tierras germanas, las cosas comenzaron a torcerse en Japón. El problema fue la mala elección del lugar para celebrar el concierto,  el Budokan de Tokio (lugar “sagrado” de las artes marciales). El concierto fue un éxito (enlace al concierto) pero hubo muchas manifestaciones anti-beatle por parte del sector japonés más conservador.

Pero todo podía empeorar, el 4 de julio de 1966 los Beatles aterrizan en Filipinas, y ese mismo día, el London Evening Standard publica una entrevista de John Lennon con la periodista Maureen Cleave en la que, probablemente influido por la lectura de la controvertida obra The Passover Plot en la que Hugh Schonfield desacredita a Jesucristo, el músico afirmó: “El cristianismo pasará. Disminuirá y desaparecerá. Ahora nosotros somos más populares que Jesucristo. No sé qué se irá primero, si el rock’n’roll o el cristianismo. Jesús estaba bien, pero su disciplina era dura y ordinaria”. La publicación de estas declaraciones pasó desapercebida en Inglaterra, no así en Estados Unidos, como veremos después.

Mientras, los Beatles seguían en Filipinas y, al día siguiente de sus dos exitosos conciertos en el Rizal Memorial Football Stadium de Manila, reciben la invitación de Imelda Marcos, esposa del dictador de aquel país. El grupo, a través de Brian Epstein, rechaza la invitación. Imelda salió en la televisión nacional afirmando que los Beatles la habían insultado rechazando su invitación y les retira la escolta policial…, la situación generó disturbios en la calle y obligó a los músicos a escapar del país tras haber sido despojados del cheque que habían cobrado por los conciertos. John, Paul, George  y Ringo empezaban a estar hartos de todo esto.

Tras esto, la banda regresa a casa para apoyar el lanzamiento de su nuevo disco, “Revolver“, que se editará el 5 de agosto de 1966.

“REVOLVER”

Editado en Inglaterra el 5 de agosto de 1966 y en EEUU el 8 de agosto de 1966

CARA A

Taxman (Harrison)
Eleanor Rigby (Lennon-McCartney)
I’m Only Sleeping (Lennon-McCartney)
 Love You To (Harrison)
Here, There and Everywhere (Lennon-McCartney)
Yellow Submarine (Lennon-McCartney)
She Said She Said (Lennon-McCartney)

Good Day Sunshine (Lennon-McCartney)
And Your Bird Can Sing (Lennon-McCartney)
For No One (Lennon-McCartney)
Doctor Robert (Lennon-McCartney)
I Want To Tell You (Harrison)
Got To Get You Into My Life (Lennon-McCartney)
Tomorrow Never Knows (Lennon-McCartney)

El 100% de la crítica coincide en considerar este álbum como uno de los mejores del rock y la mayoría de los historiadores del grupo afirma de igual forma es el LP que más destaca en cuanto a la calidad individual de las canciones. Es un álbum perfecto de principio a fin, con unos Beatles que se alejan definitivamente del grupo que tres años y medio ante había editado el inocente “Love Me Do”.

A estas alturas, dejaron en la futura interpretación en directo de las canciones a la hora de componer y eso les dio una enorme libertad en el estudio a la hora de experimentar con nuevas sonoridades e introducirse de lleno en la psicodelia. El LP iba a presenciar la creciente complicación en las grabaciones de los Beatles, situación que se vió apoyada por la inestimable labor de Geoff Emerick quien -como hemos comentado al hablar de “Paperback Writer”- era el nuevo ingeniero de sonido del grupo es sustitución de Norman Smith. A nivel técnico, los Beatles estrenan con este disco el sistema ADT (Artificial Double Tracking) -Doblaje artificial- para grabar las voces. Hasta entonces, lo hacían grabando dos veces la misma pista siendo mucho más engorroso.

La estupenda portada, obra del antiguo amigo de los tiempos de Liverpool Klaus Voorman, pone la guinda a este estupendo LP que antes de recibir el título por el que pasaría a la historia, recibiría el nombre de “Abracadabra”, “Beatles On Safari”, “Bubble and Squeak”, “Free Wheelin’ Beatles” y “Magic Circles”. Respecto a la portada, los defensores de la conspiración “Paul is dead” afirman que William Campbell (el falso Paul) es el único que está de perfil diferenciándose de los “verdaderos” Beatles. En fin…

La diversión comienza con “Taxman” (enlace), un temazo de George Harrison con una ácida letra sobre el sietema impositivo británico, con alusiones incluidas al primer ministro Harold Wilson (ah, ahh, Mr Wilson) y al jefe de la oposición Edward Heath (ah, ahh, Mr Heath). Basada en un insitente riff (que años después The Jam y su “Start” tomarían prestado), el tema introduce al grupo en sonoridades nuevas de aire definitivamente pre-psicodélico.Cabe destacar la labor de Paul, no sólo al bajo (la parte de If you drive a car, I’ll tax the street es brutal) sino ocupándose de la guitarra solista de forma magistral a petición del propio Harrison, “me encantó como tocó Paul en Taxman…, si te fijas lo hizo sonar un poco hindú por mí…”

Arrancamos fuerte, pero queda mucho tomate. “Eleanor Rigby” (enlace), es, sin mucho lugar para el debate, uno de las mejores canciones de todos los tiempos. Compuesta por Paul, aunque con cierta ayuda de Lennon en la letra, hay que destacar la contribución del productor George Martin con su estratosférico arreglo de cuerda para dos chelos (a cargo de Derek Simpson y Norman Jones), dos violines (Tony Gilbert, Sidney Sax, John Sharpe y Jurgen Hess) y dos violas (Stephen Shingles y John Underwood). Ningún Beatle, salvo Paul , que se dobla las voces, intervino en la grabación. Respecto a la excelente letra sobre la soledad, Paul comenta: “Fui jugando con las palabras. Originalmente la protagonista se llamaba  ‘Miss Daisy Hawkins’, al principio pensé que era una chica joven, un poco como ‘Annabel Lee’, pero no tan sexy, aunque luego me di cuenta de que había dicho que estaba recogiendo arroz en una iglesia, así que tenía que ser una especie de señora de la limpieza; se había perdido la boda y de pronto se sentía sola. De hecho, se lo había perdido todo: era como una solterona… Pero realmente no me gustaba ‘Daisy Hawkins’, quería un nombre que fuera más real…  Saqué el nombre de Rigby de una tienda y creo que Eleanor venía de Eleanor Bron, la actriz con la que trabajamos en la película “Help!”. Sencillamente me gustaba el nombre. Buscaba un nombre que sonara natural. Eleanor Rigby sonaba natural… Ya lo tenía, así que fui a casa de John para cantársela… Lo siguiente fue Father McKenzie. Iba a ser Father McCartney, pero luego pensé que eso era hacerle una faena a mi padre, metiéndole en una canción tan solitaria. Así que nos pusimos a buscar en listín de teléfonos  y allí estaba…, a John le gustaba más como sonaba McCartney pero acabó siendo Father McKenzie, y era justo como lo había imaginado: solitario, zurciéndose los calcetines”. Una barbaridad de canción. Imprescindible.

Tras una canción de George y otra de Paul, John hace su primera aparición como compositor y cantante principal con la soberbia  “I’m Only Sleeping” (enlace). Además de la estupenda melodía, los acertados coros y la curiosa letra sobre la pereza (a John le encantaba pasar horas y horas en la cama), la canción destaca por las guitarras de George grabadas al revés. A este respecto el productor George Martin recuerda “Para grabar la guitarra hacia atrás en un tema como ‘I’m Only Sleeping’, defines la secuencia de acordes y luego escribes los acordes en sentido contrario para reconocerlos. Luego hay que aprender a ir manipulando esta secuencia de acordes, pero no se sabe cómo va a sonar hasta que vuelve a salir. Es a cara o cruz, de eso no hay duda, pero lo haces unas cuantas veces y, cuando te gusta lo que oyes, pues ya está”

George ataca de nuevo con “Love You To” (enlace), la primera de sus incursiones en la música india, “fue una de las primeras melodías que compuse para sitar. ‘Norwegian Wood’ fue accidental en cuanto al sitar, pero ésta fue la primera canción en que conscientemente probé el sitar y la tabla en la pista base. Las guitarras y la voz las añadí más tarde”. No es una de las mejores canciones de su autor, ni mucho menos del grupo, pero resulta interesante  por lo novedoso de su concepción.

Mucho más clásica es la maravillosa “Here There y Everywhere” (enlace). Soberbia melodía compuesta por Paul muy influenciado por el “Pet Sounds” de los Beach Boys y en especial por la inconmensurable “God Only Knows“. “La compuse un día en casa de John, junto a la psicina…, quería hacer algo así del tipo de los Beach Boys, con esos “uuuuuuuh” y todos esos coros fantásticos”. Paul ya había quedado prendado por aquel entonces de la obra maestra de Brian Wilson, igual que el californiano había quedado prendado de su “Rubber Soul”. Una prodigiosa canción que siempre fue una de las favoritas de John Lennon, “esa sí que es buena, gran canción de Paul, una de mis favoritas de los Beatles”.

Yellow Submarine” (enlace) pasa para muchos por ser una canción que “sobra” en el disco. Obviamente no es una de las mejores pero está muy lejos de ser un mal tema. En todo momento fue concebida por Paul, su autor, como una canción infantil que acabaría sirviendo para que Ringo tuviera su momento de gloria en el disco. Todas las sesiones estuvieron presididas de un tono de diversión y experimentación que se traduce en el jocoso resultado final.

Un tono más bien ligero antes de llegar a la psicodélica y transcendental “She Said She Said” (enlace). John compuso esta canción utilzando una surrealista expresión del actor Peter Fonda durante un viaje de LSD que ambos, junto a George Harrison y otros amigos, compartieron. “La escribí después de un viaje de ácido en Los Angeles, durante un descanso en la gira de los Beatles, donde nos estábamos divirtiendo con los Byrds y muchas chicas… Peter Fonda llegó cuando estábamos “viajando” y constantemente se acercaba a mí, se sentaba a mi lado y susurraba ‘I know what it’s like to be dead’ (Sé lo que es estar muerto). Estaba describiendo un viaje de ácido que había tenido”. Al margen de su origen, la canción destaca por sus sólidas guitarras y sus sorprendentes cambios de compás. Una gran canción para terminar una fastuosa cara A.

La tradición en la época era concentrar los grandes temas en la cara A y dejar los temas menos brillantes para la cara B. No obstante, como ya anunciaron con “Rubber Soul”, los Beatles estaban empezando a concebir los discos como un todo completo y “Revolver ” no iba a ser menos. La cara B también estaría muy cuidada como demuestra la excelente canción que la abre: el “Good Day Sunshine” (enlace) de Paul. Fantástico tema que recibió apasionados elogios del propio Leonard Bernstein y que Paul compuso muy influenciado por los Lovin’ Spoonful. Gran trabajo de George Martin al piano engrandeciendo una ya de por si enorme melodía.

And your Bird Can Sing” (enlace) es un tema estupendo que sin embargo su autor, John, odiaba, “un horror, otra de mis porquerías”. A pesar de la opinión de John, la melodía es fantástica y muy efectiva, y el trabajo de guitarras es maravilloso. La canción fue cambiando bastante durante su grabación y, en un principio, cantaban todo el tema a varias voces como se puede apreciar en la hilarante toma 2 que se editó en The Beatles Anthology 2. Pop de muy alto nivel.

Con “For No One” (enlace) el nivel del disco se eleva varias alturas. Paul compone un clásico, una de las mejores que escribió nunca el que pueda ser el mejor creador de melodías de la historia del rock. McCartney la compuso al piano en Suiza, y George Martin le escribió un soberbio arreglo de trompa (tocada por Alan Civil). Una maravilla histórica que siempre estuvo entre las preferidas de John.

Dr. Robert” (enlace) es un tema que Lennon dedicó al  Doctor Charles Roberts, un excéntrico médico que recetaba de manera desenfadada anfetaminas y toda clase de píldoras a sus amigos y pacientes, entre los que se encontraba John. Según Paul es “como un chiste… sobre aquel tío que curaba a todo el mundo de todos los males con pastillas y tranquilizantes, con inyecciones para esto y aquello; mantenía a Nueva York con un buen punto. De eso habla ‘Doctor Robert’: un médico de pastillas que te hace una buena visita. Era un chiste entre nosotros”.

Aún queda disco y nos encontramos con la ¡¡tercera!! canción de George en el disco, “I Want To Tell You” (enlace). La canción versa sobre “las avalanchas de pensamientos, tan difíciles de escribir, de decir o de transmitir”, según su autor. Es uno de los momentos menos memorables del LP sin ser, no de lejos, una mala canción. Mucho mejor resulta la excelsa “Got To Get You Into My Life” (enlace) de McCartney, muy influenciada por la Motown y con un sensacional combo de metales (trompetas y saxo tenor) a su servicio.Un tema absolutamente sobresaliente antes de llegar al final del disco.

El magnífico LP concluye con “Tomorow Never Knows” (enlace). El debut definitivo e inequívoco del grupo en el mundo de la psicodelia. John compuso la canción bajo los efectos del LSD y, según George Martin, “John quería sonar como un Dalai Lama cantando en lo alto de una colina. De hecho me dijo: ‘Ese es el tipo de sonido que necesito’. Su idea era colgarse del techo y cantar dando vueltas sobre un micrófono…no funcionó, así que pasé su voz por altavoz Leslie giratorio. Realmente salió como esa especie de grito reprimido procedente de la colina“. La canción, extraordinaria, está llena de efectos sobre el incesante ritmo de Ringo y el bajo monocorde de Paul.

Y así concluye “Revolver”, sin duda el mejor disco que los Beatles habían grabado hasta 1966 (para muchos el mejor de su carrera). Una joya histórica que casi roza la perfección y que permaneció dos meses en el número 1.

En Estados Unidos, como era costumbre, modificaron el tracklist eliminando “I’m Only Sleeping”, “And Your Bird Can Sing” y “Doctor Robert”, siendo ésta la última ocasión en la que Capitol modificaria la versión original de los discos del grupo. El LP se editó el 8 de agosto de 1966, dos días después de su homólogo británico y cuatro días antes de que la banda aterrizara en Chicago para iniciar una nueva gira americana que les tendría 18 días en tierras americanas viajando de Chicago a  San Francisco, pasando por Detroit, Cleveland, Washington DC, Philadelphia, Toronto, Boston, Memphis, Cincinnati, San Louis, Nueva York, Seattle y Los Ángeles

Poco después de aterrizar en tierra yanqui, los Beatles se encuentran con la furibunda reacción de los grupos cristianos americanos, especialmente los del sur del país que se encargaron de organizar incluso quemas públicas de discos. Todo provocado por aquellas declaraciones de John, publicadas meses atrás en las que afirmaba que “Ahora nosotros somos más populares que Jesucristo”. La polémica y la inagotable estupidez del catolicismo oficial llegó a tal nivel que incluso el Vaticano llegó a a formular una protesta formal.

La situación se calentó tanto que Brian Epstein tuvo que convocar una rueda de prensa en Chicago en la que un contrariado John pidió disculpas por sus palabras (enlace): “…si hubiera dicho que éramos más populares que la TV no hubiera pasado nada…, utilicé la palabra Beatles como algo abstracto, como la gente nos ve. Dije que la influencia que ejercemos sobre la juventud era mayor incluso que la de Jesucristo…, pero me expresé mal. Mi comentario hacía referencia a Inglaterra y dije que allí éramos más importantes para los jóvenes que la religión. No quería ofender a nadie, pero es un hecho y es cierto, más en Inglaterra que aquí. No nos comparo con Jesucristo como persona, ni como dios, ni como ser, ni lo que sea. Malinterpretaron mis palabras y mirad lo que ha pasado…”. En fin… No obstante, si jugamos a ser demagógicos, el término “popular” (del latín popularis), en ningún caso es un concepto que tenga que ver con una escala de valor, jerarquía o  poder, no es un asunto de mejor o peor, simplemente de “más conocido”. Hoy en día, encontramos que internet, con los motores de búsqueda, nos puede revelar  cifras muy concretas de lo que la gente busca o le interesa en la web, El diario británico Daily Telegraph hizo, en 2009,  un experimento con la herramienta  Google Trends para comparar las palabras más tecleadas en el mayor buscador de  la Web, oponiendo los términos “Beatles” y “Jesús” y el resultado favoreció, por mucho, a los de Liverpool…

El caso es que este desagradable episodio, unido a los acaecido en Japón y Filipinas, no hizo más que aumentar el descontento del grupo en lo que se refiere a las giras. Los intereses artísticos del grupo eran cada vez más sofisticados y el continuo griterío de las fans les impedía desarrollar sus canciones en directo. Además, sus nuevas composiciones no eran reproducibles en directo con los medios de 1966 y se veían a repetir una y otra vez sus antiguos temas.

Llevaban cuatro años sin parar, y decidieron que, terminada la gira americana, se tomarían un descanso. Un descanso de las fans, de los conciertos, de los viajes, de los propios Beatles…

De esta forma, el concierto que los  Beatles dieron  el 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park de San Francisco,  marcó el final de un período de más 1.400 apariciones en conciertos a nivel internacional. Aquel concierto fue el penúltimo que John, Paul, George y Ringo darían juntos, el último “oficial” antes de las famosa aparición en la azotea de 1969.

Los cuatro habían abandonado si vida privada y estaban agotados de “ser Beatles”. Según algunos biógrafos, llegaron a pensar seriamente en la separación definitiva pero, en lugar de eso, decidieron tomare un tiempo en le que cada uno se dedicaría a lo que le viniera en gana, a sus proyectos personales.

De esta forma, John viajó a España para rodar en Almería “Como gané la guerra” bajo la dirección de Richard Lester, un film de trasfondo antibelicista en el que Lennon interpreta a un soldado.

George desaparece en la India durante dos meses, dedicándose a estudiar el sitar con Ravi Shankar y a profundizar su interés por el misticismo hindú. Harrison ya había mostrado su interés por la cultura hindú y, tras este viaje, se convertiría en uno de los mejores embajadores de aquella cultura en occidente.

Ringo se dedicará a su familia volcándose en su vida privada, junto a su mujer y a su hijo.

Paul se fue de vacaciones a África y, a su vuelta, se dedicó a componer la banda sonora de la película “The Family Way”, una trama cómica de una pareja de clase trabajadora recién casada, interpretada por Hayley Mills y  Hywel Bennett, quienes al casarse viven con los padres de él y por vivir en una casa pequeña no pueden consumar el matrimonio, en medio de chismes y tensiones provocadas por esta situación. La película acabaría estrenándose en 1967 y Paul obtuvo el premio Ivor Novello de la Academia Británica de cantautores, compositores  y actores en 1967.

Los Beatles seguían de vacaciones cuando escucharon el nuevo single de esos americanos que habían editado “Pet Sounds”, ese maravilloso disco que tanto les sorprendió meses atrás: “Good Vibrations” (enlace) de los Beach Boys dejó literalmente boquiabiertos a los liverpulienses . El single, con “Let’s go away for Awhile” en la cara B, alcanzó el número 1 el 10 de noviembre. Los medios británicos nombraron a los Beach Boys “mejor grupo del año”, tras votación de sus lectores, por delante de los Beatles. Nadie había conseguido “tocar” a los de Liverpool desde 1962 (cierto es que los americanos ganaron por apenas cien votos entre cientos de miles). Los Beatles estaban tan alucinados con “Good Vibrations” que Paul McCartney y John Lennon le enviaron a Brian Wilson una carta de felicitación por tan buen trabajo.

Era hora de volver al trabajo. El 24 de noviembre de 1966 los Beatles entran el estudio para cambiar la historia del rock para siempre.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn, 1 de diciembre de 2012

THE BEATLES. Capítulo 7 (1965). Rompiendo las barreras, “Rubber Soul”

FotoTras la edición de “Help!” el grupo comienza una nueva gira que, en esta ocasión, los traería por primera vez a España. La llegada de los Beatles a España tuvo en Francisco Bermúdez -manager de Raphael- a su principal artífice. Bermúdez tuvo que esforzarse en convencer a los empleados del régimen franquista que veían a la banda como cuatro melenudos cuya influencia podía ser muy dañina para la sana, cristiana y ejemplar juventud patria.

El concierto de Madrid, en las Ventas, fue un relativo fracaso a causa del excesivo precio de las entradas y de la intensísima presencia policial que provocó que gran parte de los fans prefirieran no acercarse demasiado a los grises.

Sensiblemente mejor fue el de la monumental de Barcelona aunque, en cualquier caso, no fue España el país en el que mejor fue recibido el grupo. Tras las fechas europeas, el grupo comenzó una nueva gira norteamericana. Un Tour de  de quince días con 11 conciertos  en 10 ciudades distintasunidense. La gira comenzó el 15 de agosto en Nueva York con un show que se convertiría en histórico: el concierto del Shea Stadium.

Fue la primera vez que se realizaba un concierto en un estadio al aire libre, Sid Bernstein, el promotor afirmó “…más de 55.000 personas vieron a Los Beatles en el Shea Stadium. Ganamos 304,000 dólares, la mayor en cifras brutas nunca antes vistas en la historia de las empresas de espectáculo“. No obstante, los equipos de la época no estaban preparados para un auditorio de esas dimensiones y tuvieron que amplificarlos a través de la megafonía del estadio produciendo un sonido que Lennon calificó de “salvaje”. El setlist, muy corto por razones de seguridad, fue el que mantuvieron durante toda la gira

  1. Twist and Shout
  2. Baby’s in Black
  3. She’s a Woman
  4. I Feel Fine
  5. Dizzy Miss Lizzy
  6. Ticket to Ride
  7. Everybody’s Trying to Be My Baby
  8. Can’t Buy Me Love
  9. Act Naturally” que fue sustituida en algunos conciertos por  “I Wanna Be Your Man
  10. A Hard Day’s Night
  11. Help!
  12. I’m Down

El resto de la gira les llevó por Toronto, Atlanta, Houston, Chicago, Bloogminton, Portland, San Diego, Los Angeles (2 conciertos) y San Francisco. Especialmente destacables fueron los conciertos de Los Ángeles celebrados en el Hollywood Bowl, concretamente el segundo que sería grabado y editado años después como LP. Antes de que terminara la exitosa gira americana, el 27 de agosto, John, Paul, George y Ringo se encontraron con el que sin duda había sido su ídolo, por encima de cualquier otro, el Rey, Elvis Presley…

El encuentro fue arreglado por los managers de ambos, Brian Epstein y el Coronel Parker. Los músicos se encontrarían en Perugia Way nº 565, Bel Air, la casa de Elvis en California. Los Beatles llegaron poco después de las 22h y permanecieron allí entre tres y cuatro horas. Aunque hay múltiples versiones del encuentro, las más creíbles y concordantes son las del agente de prensa de Los Beatles, Tony Barrow, y el amigo de Elvis, Larry Geller.

Elvis recibió a los Beatles en la puerta y los británicos alucinaron con la casa, “parecía un club nocturno, había mesas de billar, ruletas…“, recordó John. Fliparon con el televisor en color y, oh magia, su mando de control remoto.

Según los testigos, “los Beatles estaban sin habla y a Elvis también se le notaba nervioso“. Elvis sirvió unas copas para todos, incluida su novia, Priscilla, también presente…, pero todos estaban demasiado temerosos de romper el hielo y permanecieron callados con las copas en la mano. Entonces Elvis dijo su famoso “Chicos, si me vais a estar mirando fijamente toda la noche, me iré a acostar”… todos comenzaron a reir y se destensó el ambiente, momento que aprovechó para acercarse a la jukebox y poner algo de música, sobre todo pinchó el “Mohair Sam” de Charlie Rich, y después les sugirió improvisar algo. Trajo su propio bajo y consiguió tres guitarras para John, Paul y George. A falta de púas usaron unos trozos de tenedores  de plástico, Ringo habilitó una silla a modo de batería. Poco a poco el ambiente se distendió y conversaron sobre música, las giras, la fama, las ventas de sus discos… Al despedirse, los Beatles invitaron a Elvis a visitarles si viajaba a Europa.

Volviendo a la música, los Beatles regresan a Londres con el encargo de editar un single y un nuevo LP para las navidades de 1965…, es decir, tenían en tres meses. Teniendo en cuenta las fechas, el encargo era “sencillo”: tenían que componer y grabar las canciones en cuatro semanas, el resto del plazo se usaría para mezclar, editar y promocionar el LP. El problema es que tenían muy poco material, apenas descartes de “Help” como “That means a lot” que acabaron cediendo a P.J Proby por no considerarla de suficiente calidad.

Tenían entre sí una tarea realmente titánica y John y Paul se pusieron a ello con empeño. La situación provocó que cada uno trabajara cada vez más por su lado y que apenas pusieran las ideas en común como habían hecho hasta la fecha. De hecho, es a partir de esta época cuando los estilos de Paul y John comienzan a diferenciarse claramente e incluso cuando, según su ingeniero de sonido, Norman Smith, surgen “las primeras desavenencias entre ellos”. Una de las primeras discusiones surgió a la hora de elegir lo que sería el single para las navidades de 1965. John era el compositor principal de la sublime “Day Tripper” y Paul era el autor principal de la no menos excelente “We Can Work It Out”

Lennon quería su canción como cara A del single, pero el resto del grupo -encabezados por McCartney- consideraba que “We can work it out” tenía mayor punch comercial y no podía quedar como cara B… Al final llegaron a una salomónica y soprendente, por novedosa, decisión: lo editaría como doble cara A, convirtiéndose en el primer single editado de esta forma en la historia del rock.

Y es que la ocasión bien lo merecía. “Day Tripper” (enlace) es un clásico del rock de todos los tiempos, uno de los riffs quintaesenciales de la música  moderna. John es el autor principal aunque Paul ayudó con la composición de las estrofas. “Los daytrippers (viajeros de un solo día) son gente que hace excursiones de un día, ya sabes…, en un ferry o algo así…, pero aquí me refería más a esos hippies de fin de semana…, son hippies a tiempo parcial, se ponen sus camisas a flores y todo eso para excuchar música ácida…” , recordó John.

Un tema inolvidable, como no lo es menos la fantástica “We Can Work It Out” (enlace). Optimista canción de Paul a la que John aporta los compensadores ocho compases centrales, “Paul hizo la primera parte y yo el middle eight. Tienes a Paul que escribe “Podemos solucionarlo, podemos solucionarlo”, muy optimista y yo impaciente: “La vida es demasiado corta y no hay tiempo para discusiones y luchas, amigo mío”.  Yo siempre era así. Era así antes y después de los Beatles. Siempre me he preguntado por qué la gente hacía cosas y por qué la sociedad era como era. No aceptaba las cosas por su apariencia”, recuerda Lennon.  Destaca la innovadora métrica y el acertado uso del armonio por parte de John. Una joya del pop para la historia

El single, de doble cara A, se lanzó el 3 de diciembre en Inglaterra y el 6 en Estados Unidos, alcanzando el número 1 a ambos lados del Atlántico. En esas mismas fechas editaron el que sería su sexto LP, compuesto y grabado enteramente en cuatro semanas…, uno de los mejores discos de la historia, el magnífico “Rubber Soul“.

RUBBER SOUL

Editado en Inglaterra el 3 de diciembre de 1965

1. Drive My Car (Lennon-McCartney)
2. Norwegian Wood (This Bird Has Flown) (Lennon-McCartney)
3. You Won’t See Me (Lennon-McCartney)
4. Nowhere Man (Lennon-McCartney)
5. Think For Yourself (Harrison)
6. The Word (Lennon-McCartney)
7. Michelle (Lennon-McCartney)

8. What Goes On (Lennon-McCartney-Starkey)
9. Girl (Lennon-McCartney)
10. I’m Looking Through You (Lennon-McCartney)
11. In My Life (Lennon-McCartney)
12. Wait (Lennon-McCartney)
13. If I Needed Someone (Harrison)
14. Run For Your Life (Lennon-McCartney)

Para gran mayoría de la crítica, estamos ante uno de los mejores álbumes de los Beatles. Lo que es indudable es que marca un antes y un después en la carrera de la banda. Estamos ante un nuevo grupo, a este respecto John afirmó “nos estábamos volviendo mejores, técnica y musicalmente, eso era todo. Por fin fuimos capaces de dominar el estudio. Al principio, hacíamos lo que se nos decía: ni siquiera sabíamos cómo subir el bajo. Aprendimos las técnicas en Rubber Soul. Fuimos más precisos sobre cómo grabar un disco. Y lo controlamos todo, hasta la portada”… Pero no era sólo eso, eran un grupo distinto, influenciados por Dylan y mucho más maduros a la hora de componer. “Realmente, creo que Rubber Soul fue el primer álbum de The Beatles que presentaba unos nuevos Beatles al mundo. Hasta entonces, los álbumes eran más bien recopilaciones de sencillos. Ahora estábamos empezando a pensar en los álbumes como unidades artísticas propias. Y Rubber Soul fue el primero de esta nueva etapa”, recordaba George Martin, su productor.

 Ya la misma portada, muestra a un grupo distinto. Sus pelos ya no estaban tan arreglados, los trajes y las corbatas habían pasado a la historia. Los Beatles habían dejado de ser un maravilloso grupo juvenil para convertirse en una banda adulta.El singular efecto de caras alargadas fue, por cierto y tal como cuenta Paul, fruto de la casualidad,  “Robert Freeman, nuestro fotógrafo nos había tomado algunas fotos en los alrededores de la casa de John en Weybridge y quiso enseñárnoslas proyectándolas en una cartulina, para simular cómo quedaría en una portada de un álbum. En ese momento, parte de la cartulina se inclinó hacia atrás, haciendo que la imagen se deformase y alargase…. y dijimos…¡Ey! ¿Podemos dejarla así?” . Sea como fuere es un disco fantástico, su mejor trabajo sin duda hasta ese momento, lleno de enormes melodías, con una variedad estilística pasmosa y un alto nivel lírico. Las personalidades y los estilos de John y Paul empiezan a separarse aquí de forma clara, y si a eso le añadimos las fantásticas aportaciones de George, llegamos a la situación que hizo de los Beatles una banda sin parangón en la historia del pop y del rock: tres compositores de alto nivel al servicio del mismo grupo…, los Kinks tenían a Ray Davies, los Beach Boys a Brian Wilson, los Who a Pete Townshend… pero ¡¡tres!!

También fue el álbum en el que comenzaron las primeras desavenencias en el seno del grupo. Ya no eran el monstruo-beatle de cuatro cabezas, ahora los Beatles eran la suma de John, Paul, George y Ringo…, y eso es muy enriquecedor a nivel artístico, pero también provoca roces. A este respecto, el ingeniero del grupo, Norman Smith, recuerda “aquí empezaron las tensiones entre John y Paul… Había sido el grupo de John y Paul estaba empezando a tomar el mando…, no hay duda de que es el que mayor capacidad musical tenía de los cuatro, y también en lo referente a producción. Su problema es que no sabía solfeo, si no hubiera podido hacer muchas cosas sin George Martin. Aunque también era un maniático redomado y empezó a tocarle mucho las narices a George (Harrison), George hacía varias tomas perfectas y luego llegaba Paul, sacaba algún pequeño defecto y acababa tocando él el solo… con el tiempo supe que George empezó a cogerle mucha manía por eso…, de todas formas, hay que reconocer que la mayoría de las ideas eran de Paul”.

Un disco fundamental. El efecto de la Marihuana empezaba a notarse en la música del grupo, sus letras eran mucho más profundas (se acabo el “te quiero nena”), y, lo que es más importantes, se propusieron empezar a experimentar con la música… En esta época ya gozaban de aparatos de cuatro pistas (esto significa que se puede grabar en cuatro tomas superponiendo sonidos en la grabación) y empezaron a introducir muchos más instrumentos (pianos, sitares, clavicordios…). También cambiaron parte de sus sempiternos insrumentos, George empezó a acompañarse de una Fender Stratocaster y Paul le puso los cuernos a su clásico Hofner con su nuevo Rickenbaker. En resumen, una de esas maravillas que dan luz cuando se encuentran en una colección de discos…, o que hacen que no merezca tal nombre de estar ausente. Allá vamos:

La cara A arranca con “Drive My Car” (enlace), un potente chute de soul británico. Es un tema fundamentalmente de Paul en el que John y George hicieron importantes contribuciones. La contribución de Lennon es fundamentalmente lírica, Paul se atascó con la letra del estribillo que originalmente rezaba “I can give you golden rings, I can give you anything, Baby I love you” (puedo darte anillos de oro, te lo puedo dar todo, baby te quiero)… John lo tuvo claro, “Paul, esto es una mierda”. Trabajaron juntos y consiguieron una letra llena de coches y agudos dobles sentidos, según Paul, “la idea de que la tía era una zorra no cambiaba, pero los versos eran mejores”. La contribución de George tiene que ver con el riff de la canción, “la verdad es que Paul era bastante testarudo con sus canciones, llegaba al estudio y te decía ‘haz esto’, era difícil que nos dejara aportar algo, pero con ‘Drive my Car’ me dejó aportar el riff… muy basado en el de ‘Respect” de Ottis Redding al que yo solía escuchar mucho por esa época… A Paul le gustó mucho y así se quedó“, recordaba. Harrison se encargó de la guitarra solista y del bajo ya que  McCartney también le dió a la solista y se tuvo que encargar del piano. Enorme canción y gran trabajo de voces de Paul y John.

Con “Norwegian Wood” (enlace), ocurre al contrario, John, muy influenciado por Bob Dylan,  compuso la canción y Paul le ayudó significativamente con la letra siendo quien sugiere el pirómano final del tema. Es una canción fantástica y muy vanguardista. A pesar de su tradicional melodía de aires folk, el sitar de George (la primeras grabaciones que existe de este instrumento en un disco de rock) le da un aire pre-psicodélico que resultaría muy influyente en los músicos venideros. Más estándar resulta “You Won’t See Me” (enlace). Paul compuso este extraordinario pop al que los coros (Uuuh-la-la-la) de John y George elevan varios kilómetros. Gran trabajo instrumental (muy destacable Ringo al charles) y vocal en otro memorable ejemplo de pop.

Nowhere Man” (enlace) eleva aún más si cabe el nivel del LP que raya a una altura extraordinaria. John la compuso y George, Paul y él mismo ejecutan una de las mejoreses armonías vocales de la carrera del grupo. Lennon, además de crear una maravillosa melodía, está muy inspirado con una fantástica letra llena de juegos de palabras, “me había pasado cinco horas aquella mañana intentando componer una canción llena de sentido, que fuera buena, hasta que lo dejé y me tumbé. Y al tumbarme me vino ‘Nowhere Man’, letra y música, absolutamente todo”, recordaba Lennon.

Hasta aquí, Paul y John se alternan en la composición con dos temas cada uno. “Think For Yourself” (enlace) es la primera de las dos canciones de Harrison que aparecen en el disco. Sin dejar de ser una buena canción es, probablemente, uno de los temas menos brillantes del LP y su principal virtud es la aparición del efecto de distorsión que introdujeron en el bajo de Paul…, lo que hoy conocemos como “fuzz” y es tan popular en grabaciones actuales. Sensiblemente mejor resulta “The Word” (enlace, tema que John y Paul compusieron juntos intentando construir una oda al amor en términos no románticos sino pre-psicodélicos. “Escribimos ‘The Word’ juntos. La letra habla de (…) volverse inteligente. Es la época de la marihuana. Es el amor, todo aquello de amor y paz. La palabra (‘The Word’) es ‘amor’ ¿no?“, afirmó Lennon. Musicalmente resultan muy interesantes el piano de McCartney, el marcado riff de las estrofas, las compenetradas armonías de Paul, John y George así como la premeditada escasez de acordes y cambios en la estructura de la canción, según Paul “A John y a mí nos gustaba hacer canciones con una sola nota como en «Long Tall Sally». Lo hicimos en ‘The Word’. Gran canción

La inconmensurable cara A se cierra con un nuevo clásico, “Michelle” (enlace)… ¿quién no la conoce?  Paul compuso, con ayuda de John en la letra, esta delicada balada acústica con la que, en un principio, pretendía parodiar las canciones románticas francesas. Fue John quien la animó a terminarla y a escribir unas líneas en francés para lo que pidieron ayuda a una profesora de francés casada con uno de sus amigos. Paul hace un gran trabajo con la guitarra acústica influenciado por el estilo de Chet Atkins. Un clásico, un mes después de haberse lanzado, existían 20 versiones editadas por otros artistas de la canción.

La cara B se inagura con “What Goes On” (enlace), una canción de John de finales de los 50 que Paul y ¡Ringo! terminaron añadiéndole los ocho compases centrales. No es una gran canción y es el punto más bajo del LP sin lugar a dudas, pero los Beatles tuvieron que rescatarla para completar el disco. De paso le dieron a Ringo “su” canción (en todos los LP’s canta al menos un tema). Lo más destacable son las voces de Paul y John y la extraordinaria guitarra country de George.  Y así llegamos a la evocadora “Girl” (enlace), cantada y compuesta por John y con George y Paul a los coros diciendo contínuamente “tit-tit-tit” (“teta-teta-teta”) a sugerencia del propio Lennon. Resulta característico el sonido de la respiración de John que algunos identifican como una broma que simularía el sonido propio de la calada a un porro, y otros con la imitación del suspiro de un enamorado…, queda a interpretación del oyente. Lo que no soporta interpretación es que es una canción maravillosa que concluye con unos compases de inspiración mediterránea que dan nuevas muestras del creciente eclepticismo del grupo.

I’m Looking Through You” (enlace), compuesta y cantada con maestría por Paul continúa elevando el nivel del álbum con otro ejercicio de pop-country-rock sin fisuras en el que Ringo hace un sencillo pero efectivo uso del órgano hammond. Con la fantástica “In My Life” (enlace), tenemos lugar para la polémica. Paul y John coninciden en que la letra es de Lennon pero mientras John dice “es mía, letra y música…, aunque puede que Paul me ayudara un poco con la música, especialmente en los ocho compases centrales”, Paul afirma “…yo compuse la música sobre una letra que me pasó John…, era como un poema, me la dejó y la compuse en media hora en un melotrón”. Fuera como fuese es una canción preciosa que ambos cantan y que puede presumir de una letra muy inspirada. La parte del solo se dejó en blanco para que George Martin metiera a posteriori su característico piano barroco, el problema es que lo que los Beatles querían era demasiado rápido para el bueno de Martin por lo que decidió bajarlo un tono y grabarlo más despacio para que luego, al acelerarlo, se equiparara al tono de la canción. Brillante.

Wait” (enlace) es un tema que Paul y John compusieron juntos para “Help!” pero que finalmente descartaron. Añadieron algunas pistas de guitarra y la utilizaron para “Rubber Soul”. Es un tema interesante que encaja como un guante en el disco y en el que destaca especialmente su middle eight.

Casi al final del disco, George nos presenta su segundo tema, la estupenda “If I Needed Someone” (enlace). El propio Harrison reconoce haberse inspirado en canciones de los Byrds como “The Bells of Rhymney” también basada en el acorde de Re, “es otra entre miles de canciones compuestas alrededor del acorde de Re. Co sólo mover un dedo se obtienen varias melodías. Es increíble que se sigan encontrando nuevas combinaciones de las mismas notas”. Y así llegamos al final, “Run For Your Life” (enlace) de John…, aunque, según sus declaraciones, nunca deseara haberla escrito, “es una mierda“. La canción que, para nada es mala sino bastante apreciable, fue siempre una de las preferidas de George.

Un LP espectacular, quizás su primera obra de arte, una verdadera joya del pop y el punto de partida de la etapa madura del grupo. Estamos ante su primer disco “de una pieza”, los discos ya no serían meras colecciones de canciones. Es un nuevo grupo (el nombre de la banda, por primera vez, no aparece en la portada) enfocado a objetivos mucho más altos que los que habían tenido hasta la fecha.

La repercusión del álbum fue tremenda, la crítica lo recibió con alborozo y fue aupado al número 1 durante ocho semanas (42 en listas) tras vender más de 3.000.000 de copias.

En Estados Unidos volvieron a realizar una de sus habituales carnicerías, si bien esta vez molestó especialmente al grupo. Como era habitual , redujeron el número de canciones de 14 a 12  sacando del disco “Drive My Car”, “Nowhere Man”, “What Goes On” y “If I Needed Someone” y sustituyéndolas por “I’ve Just Seen a Face” y “It’s Only Love” del británico “Help!” que Capitol no había utilizado en la versión americana del mismo. El resultado es un disco mucho más folkie y que pierde gran parte de su identidad…, los Beatles comenzaron a expresar abiertamente su descontento por los cambios que Capitol realizaba en las ediciones americanas de sus discos.

Sentado en su sofá de Los Ángeles un joven músico californiano estaba fumando un porro con unos amigos, cuando alguien entro con “Rubber Soul” debajo del brazo… ”desde que escuché los primeros acordes, me enamoré de este disco, la primera vez que escuché “Michelle” me quede flipado…¡qué maravilla!, y “Girl”, ¡qué canción tan increíble!, me volvió loco la forma de cantar de Lennon, sonaba fantástico (…). Mi favorita es “Norwegian Wood” y su misteriosa letra, tampoco puedo olvidar el sonido del sitar, nadie lo había usado antes…, esta exótica instrumentación me inspiró mucho. ¡Cuántas canciones fantásticas!, “You won’t see me” es genial y “Think for yourself”… esa es de George, ¿no?, es buenísima… “The Word”… Pero la mejor, para mí, es “In my life”… Es increíble, nadie había hecho un disco en que todas las canciones fueran tan buenas, y esas letras tan increíbles… Es el mejor disco de todos los tiempos, me dije, tengo que intentar superarlo… y me puse a trabajar en mi nuevo disco…”, ese joven se llamaba Brian Wilson y su disco resultaría ser el inconmensurable “Pet Sounds” de The Beach Boys.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn. 9 de noviembre de 2012

THE BEATLES. Capítulo 7 (1965). Asomándose a una nueva etapa. “Help!”

En febrero de 1965, la revista Playboy, publica una jugosa entrevista con la banda que había tenido lugar unos meses antes, octubre del 64, durante la última visita del grupo a los USA

Bueno, aquí estamos, ¿por qué no empezamos por…
JOHN: ¡ interpretar a Hamlet !
RINGO: ¡Sí!, eso estaría bien…

Estaría bien, pero mejor hacemos una entrevista…
GEORGE: Buena idea, ojalá se me hubiera ocurrido a mí
PAUL: ¿Sobre qué quieres que te entrevistemos?
RINGO: ¿Sobre esas “chicas-conejo”?

Mejor os entrevisto yo. Ringo, tú entraste el último en la banda…
RINGO: Sí

Cuando te uniste al grupo aún no eran tan famosos…
RINGO: Eran lo mejor de Liverpool, que para mí ya era mucho…

¿Cuándo os disteis cuenta de que érais un gran éxito?
JOHN: Nos pasamos un montón de tiempo mendigando por los pubs de Liverpool para que nos dejaran tocar…Nos fuimos a Hamburgo, y cuando volvemos…¡Guau!…La mayoría de la gente creía que éramos alemanes y triunfamos…
PAUL: En los carteles ponía “Desde Hamburgo, The Beatles
JOHN: La gente decía “¡Joder!, ¡qué bien hablan inglés!”

¿Cuénto ganábais entonces?
JOHN: 20 $ la noche…

Para cada uno…
JOHN: ¡Para el grupo!
PAUL: Antes cobrábamos 4 $ la noche
RINGO: A eso hay que añadirle lo que bebíamos…Y bebíamos mucho…

¿Sois músicos o Showmans?
JOHN: Somos máquinas de hacer dinero.
RINGO: No, somos artistas.
PAUL: Sería estúpido decir que no nos interesa el dinero…Pero la realidad es que la clave está en que disfrutamos haciéndolo
JOHN: Así es.

De los suburbios de Liverpool a las portadas de las revistas…

PAUL: No venimos de los suburbios…Eso es parte de nuestra “leyenda”, siempre tuvimos lo necesario, así que el cambio no es tan grande
JOHN: Eso se lo inventaron las revistas…
GEORGE: Nunca mendigamos…ni siquiera Ringo.
RINGO: Ni siquiera yo…

En América “mola” odiar a tus padres, vosotros no pareceis hacerlo…
PAUL: Muchos americanos están desequilibrados

Supongo que, a veces, os levantareis por la mañana y direis…¡Dios!, ¡Soy un Beatle!
PAUL: No, la verdad es que…no.
JOHN: En realidad, sólo lo hacemos en compañía, nunca solos.
RINGO: A veces vamos en el coche, veo a John y le digo: “Tío, eres un jodido fenómeno” y nos echamos unas risas.

El tema es que no pareceis gente real…sois…ya sabes…Los Beatles…
PAUL: Lo sé, …es gracioso…
GEORGE: Todo es marketing…
PAUL: Somos gente normal, lo que pasa es que la gente se acostumbra a vernos en la prensa, en la tele, en el cine…y luego cuando nos ve por la calle se queda extrañada

¿Vais por la calle?, ¿podéis ir de compras por ahí?
JOHN: Intentamos evitarlo
PAUL: En este caso, la montaña viena a Mahoma…
GEORGE: Normalmente la tienda viene a nosotros…pero a veces nos gusta escabullirnos

Eso puede causar problemas…
PAUL: Somos muy rápidos y sigilosos…

Fuera de los escenarios…¿Pasais tiempo juntos?
JOHN: Somos buenos amigos y salimos juntos
GEORGE: ¿Qué quieres decir con eso John?
JOHN: Es amor platónico, tranquilo…
PAUL: Depende de la situación, no siempre vamos juntos a todos lados… Antes, cuando llegamos a Londres, íbamos juntos a todos lados porque no conocíamos a nadie…Pero ahora cada uno tiene su novia y aprovechamos los días libres para estar con ellas…Excepto John, que está casado

¿Y el resto? ¿Pensais casaros?
PAUL: Yo no tengo planes
GEORGE: Ringo y Yo sí vamos a casarnos

¿Con quién?
GEORGE: Entre nosotros
RINGO: No se lo digas a nadie…
GEORGE: No digas nada porque la gente pensará que somos maricas (RISAS)

El otro día una chica se subió al escenario…
JOHN: ¿desnuda?

Desafortunadamente no…Se subió y dijo…
GEORGE: …It’s been a hard day’s night…

No …se quedó mirando a George y gritó “¡UN BEATLE!” y vosotros dijisteis “Es George”…Ellla contestó “NO, ES UN BEATLE”
JOHN: Y yo dije…“El dormitorio está por aquí”

No, …dijisteis “¿Quieres que te lo presentemos?”
JOHN: Era mejor lo del dormitorio…

El caso es que la gente no os ve como individualidades sino como beatles…
JOHN: Tienen razón…

El otro día, en la prensa, os comparaban con HITLER por el poder que tenéis sobre las masas…
PAUL: Son cosas distintas…La gente viene a vernos porque le gustamos…No me gustó ese artículo…Llamé a la chica que lo escribió…Pero dijo que no quería hablar conmigo
GEORGE: ¡¡Fascista bastarda!!

Ringo…
RINGO: Dígame, Sr. Playboy.

¿Cómo es tu relación con la prensa?
RINGO: Hoy os odio más que ayer

Hablando de otras cosas…,vivimos tiempos difíciles…¿Creeis que habrá una nueva guerra?
GEORGE: Creo que habrá una el viernes que viene
RINGO: Esperemos que no, por lo menos hasta que hayamos recuperado el dinero que nos han quitado en impuestos
JOHN: EL problema es que igual nos hacen ir…

¿Quién iría entes a la guerra, vosotros o los Rolling Stones?
PAUL: Supongo que como estaríamos tranquilamente todos por Londres, moriríamos bombardeados

¿Hay alguna celebridad a la que os hubiera gustado conocer?
PAUL: Adolf Hitler

¿Qué pensais de la monarquía?
PAUL: Sabemos muchos chistes sobre ella…
GEORGE: Pues…¿qué vamos a pensar?, es una estupidez…

Sois muy reverentes…por lo menos ireis a la iglesia ¿no?
TODOS: No
PAUL: No somos antirreligiosos, pero ninguno de nosotros cree en Dios
JOHN: Realmente somos más agnósticos que ateos…

¿Hablas de ti o del grupo?
JOHN: Del grupo.
GEORGE: John es nuestro portavoz religioso
PAUL: ¡Sí!, Somos agnósticos
JOHN: Lo que no aguantamos de la religión es su lado hipócrita…No aguanto a esos clérigos ricos pidiendo para los pobres
PAUL: Creo que han puesto una nueva y lujosa puerta nueva en el Vaticano…Es un poco hipócrita…Pero en cualquier caso, no somos “anticristos”
RINGO: Sólo anti-Papa y anti-cristianismo
PAUL: Sé que esto no gustará en America porque sois un poco fanáticos con el tema…

¿Qué pensais del problema de la homosexualidad?
GEORGE: ¿problema? nosotros somos homosexuales
RINGO: Sí, somos unas mariconas
PAUL: Pero no lo vayas pregonando…(RISAS)

En serio…¿Hay mucha homosexualidad en Inglaterra?
JOHN: ¿Más que en América?

¿Qué pensais de los Club Playboy?
RINGO: Son para sucios viejos, no para nosotros que somos sucios jóvenes…
GEORGE: No veo nada divertido en una cola de conejo…

¿Leeis nuestra revista?
JOHN: sí
GEORGE: sí
RINGO: Tetas…

¿Os cansais de la entrevista?
JOHN: No
PAUL: Pidamos algo…¿Whisky con Coca Cola?
JOHN; Preferiría un chocolate
GEORGE: Paul, pide Whisky para nosotros y un chocolate para el “beatle adolescente”
JOHN: ¡El Whisky es malo para los riñones?
PAUL: Ringo ¿Quieres algo o prefieres seguir escuchando tonterías?
RINGO: Una Coca cola
JOHN: ¿Y tú, PLAYBOY?, ¿Quieres algo?, ¿Por cierto, eres chico o chica?

Déjalo…¿Qué es más importante en vuestro éxito, la apariencia o los discos?
JOHN: Los discos. A la gente le gustaba nuestra música antes de saber cómo éramos…

¿Cómo os sentís al ver que vuestra imagen está por todos sitios? Antes veíamos imágenes de Marilyn Monroe o Jayne Mansfield…y ahora estais vosotros…
PAUL: La única diferencia es que ellas tenían las tetas más grandes
GEORGE: Paul por favor, si sigues usando ese lenguaje yo me voy a dormir…

Bueno, es suficiente…acabad esos Whiskies y a dormir…
JOHN: Buenas noches, Playboy

En Marzo del 1965, sCapitol edita en Estados Unidos, y sin realizar consulta ninguna a la banda, “The Early Beatles“, la versión USA del que fuera primer disco del grupo (“Please Please Me”) en el ya lejano 1963 y que la Capitol rechazó en su momento. El grupo había evolucionado mucho y su pñublico con él, de ahí que el LP alcance un modesto puesto número 43. A estas alturas, los Beatles, ya estaban muy molestos con las ediciones americanas de sus LP’s…, cambios de portadas, títulos, recortes, mezclas de canciones correspondientes a distintos discos…, pero, tenían cosas más importantes de las que ocuparse en ese momento, iban a rodar otra película.

 Desde mediados de 1964 y tras el éxito de “A Hard Day’s Night”, el teléfono de Brian Epstein no paraba de sonar con distintas ofertas de guionistas para lo que debería ser su segunda película. Algunas de ellas eran disparatadas y otras deplorables, finalmente Marc Behm y Charles Wood se llevaron el gato al agua con una disparatada comedia que parodiaba los largometrajes de James Bond. La película, con un presupuesto tres veces superior a su antreior película, se filmaría esta vez en color y sería dirigida de nuevo por Richard Lester.

Lejos del realismo pseudo-documental de la anterior, la nueva película sería pura ficción y el título que se usó desde el principio fue “Eight arms to hold you”, de nuevo una de las expresiones de Ringo. Finalmente acabaron desechando el título ante las dificultades de John y Paul para componer una canción con ese nombre…, y es que, de nuevo, mientras se estaba rodando la película, el grupo iba componiendo y grabando los temas que aparecerían en la misma… un auténtico tour de force. Según Lester, “La película no se iba a llamar Help!, lo que pasó fue que tuvimos problemas legales. El título original era ‘Help, Help’ pero los abogados nos dijeron que ya estaba registrado y no podíamos utilizarlo. Finalmente, Los Beatles dijeron ‘¿Qué ocurriría si pasásemos de abogados?’; y todos respondieron ‘¡Oh, no!’. Pregunté entonces si Help, Help llevaba signo de exclamación y resultó que no. De modo que dije: Si pongo una exclamación cambio el título, ¿no?’. Respondieron ‘Sí’. Increíblemente, veinticinco minutos más tarde, Lennon y McCartney habían compuesto una canción que encajaba con el título recién inventado”.

Bautizada definitivamente como “Help!, la película es una comedia absurda basada en las películas de espías, muy en la línea de las parodias posteriores de géneros cinematográficos como “Aterriza como puedas”, “Top Secret” etc. La historia trata de que Ringo se pone un anillo de sacrificio de Kaili, una divinidad adorada por una cultura oriental. El problema es que quien lleve ese anillo deberá de ser sacrificado. Ringo intenta quitárselo pero, ante su sorpresa, el anillo se ha quedado . A partir de ahí se desarrolla el resto de la historia, en el que los Beatles son perseguidos por todo el mundo por Kaili y un par de científicos locos, para recuperar la joya. Es una majadería continua, pero tiene momentos muy graciosos. El asunto es que no encaja con los Beatles, y, salvo Ringo, su presencia poco o nada aportan a la trama.

El rodaje de la cinta estuvo rodeado de cierta indulgencia, según recordaría Paul años después, los propios Beatles participaron directamente en el intrascendente guión y lo hicieron básicamente dando rienda suelta a sus caprichos. Así, encargaron escribir la secuencia de la nieve en Los Alpes porque les apetecía ir allí. Del mismo modo sugirieron las playas de Las Bahamas porque les pareció un buen lugar para pasar unos días. El propio McCartney añade: “Ni siquiera eché un vistazo al guión hasta el primer día. Pero nos lo pasamos muy bien. Había un montón de chicas estupendas. En “Another Girl” llevo una en brazos y, básicamente lo que intentaba era llevármela a la cama. Eso era lo que intentábamos, continuar con nuestras vidas al mismo tiempo que hacíamos la película”. El ambiente de locura se incrementó por el hecho de que los Beatles dedicaron los tiempos muertos a disfrutar de su nueva afición: la marihuana. Durante la práctica totalidad del rodaje sus pupilas dilatadas eran tan frecuentes como sus dificultades para contener la risa. Según John: “El mejor material rodado en Help! se quedó en el suelo de la sala de montaje, con nosotros entrando violentamente en escena y cayéndonos por todas partes a causa de los efectos de la yerba”.

En esta época, las drogas ya comienzan a estar bastante instaladas en el día a día del grupo. La marihuana es parte de su cotidianeidad y comienzan a experimentar con algunas sustancias nuevas. Parece que, en torno a a abril de 1965, Lennon y Harrison probaron por primera vez el L.S.D. por “invitación” de su dentista, el doctor Robert, que les echó una dosis en el café sin que los músicos lo supieran. Después de esa noche, John, George y posteriormente Ringo, experimentaron profusamente con la que acabaría convirtiéndose en la droga psicodélica por excelencia. Paul fue reacio a probarla en un principio pero acabó cediendo, “…la verdad es que me daba miedo que me pudiera joder el cerebro o algo así…, ya sabes…, pero los otros lo tomaban y yo me sentía apartado así que al final me uní al club…” 

El sábado 12 de junio de 1965, un mes después de concluir el rodaje, se publica la concesión a Los Beatles de la medalla que les convierte en Miembros del Imperio Británico (M.B.E), hecho que hará correr ríos de tinta en los tabloides británicos. Galardón que John Lennon devolvería años después “como protesta contra el involucramiento de Inglaterra en el asunto Nigeria-Biafra, contra nuestro apoyo a Estados Unidos en Vietnam y por el bajón de ‘Cold Turkey’ (su single del momento) en las carteleras”. Más tarde el propio Lennon diría “Mucha gente se quejó porque nosotros habíamos recibido la medalla. Después se las dieron otros por su heroísmo en la guerra. Se las dieron por matar gente y nosotros la merecimos por no matar gente. De alguna manera fue un acto de hipocresía de mi parte el aceptarla, pero me alegra haberlo hecho porque más tarde me sirvió para poder enviarles un mensaje de protesta”.

Antes de que acabara este junio de 1965, Capitol edita en Estados Unidos otro de sus LP’s a lo Frankestein (con retales de distintos álbumes). Así, “Beatles VI“, sería el sexto disco de los Beatles en el mercado americano. Es esta ocasión el collage se compone de las seis canciones del británico “Beatles For Sale” que Capitol no usó para “Beatles’ 65” (“Kansas City”, “Eight Days A Week”, “I Don’t Want To Spoil The Party”, “Words of Love”, “What You’re Doing” y “Every Little Thing”), dos canciones que se editarían dos meses después en el “Help!” británico (“You Like Me Too Much” y “Tell Me What You See”), la que se ditaría como cara B de “Ticket to Ride” (“Yes It Is”) y, por primera vez, dos canciones que fueron expresamente grabadas para el mercado yanqui: “Bad Boy” y “Dizzy Miss Lizzy”, ambas versiones del rockero Larry Williams. “Bad Boy” (enlace) es un estupendo y potente corte con John en plan estelar a la voz principal que añade varios kilates de rock al original de 1959. De “Dizzy Miss Lizzy”, hablaremos después puesto que fue incluído en el álbum “Help” británico.

Una vez terminado, durante el mes de junio, el trabajo de post producción, la premiere de Help! tuvo lugar en el London Pavilion de Londres, el 29 de julio de 1965, de nuevo con asistencia de la princesa Margarita y su marido, Lord Snowdon. La aglomeración de fans en el lugar del estreno desde doce horas antes hizo necesaria la intervención de ambulancias para atender a numerosas chicas que sufrieron mareos y desmayos.

Las críticas fueron razonablemente buenas, pero muy lejos del entusiasmo que produjo “A hard day’s night”. La críticas más desfavorables afirmaban que los de Liverpool eran meras comparsas y que “más que una película de los Beatles era una película en la que salían los Beatles”. Sin embargo, su director, Richard Lester la prefiere a “A hard day’s night” (también suya) y sigue defendiéndola “Para hacer una película sobre la vida real de Los Beatles habría que volver a contar su trabajo, los conciertos, las actuaciones de televisión. Tampoco podíamos meternos en sus intimidades y mostrarlos bebiendo o fumando marihuana. Eso era impensable. No puedes hacer un documental en color acerca de cuatro personas cuando no puedes hablar de su trabajo o sus vidas privadas ¿Qué se podía hacer? Tampoco podrías esperar que Ringo hiciese de D’Artagnan. Ellos no iban a interpretar papeles, al menos no durante la “Beatlemanía”, por eso tuvimos que crear esa fantasía barroca. Estoy muy orgulloso de Help! porque funciona tan bien como A Hard Day’s Night en cuanto a que presenta a los cuatro ante el público de una manera enormemente atractiva. Hemos olvidado lo que fueron los años 64 y 65. Era posible reír, concentrar todas las energías en crear maravillosas y positivas imágenes de exuberancia. Y Los Beatles eran parte de todo aquello”.

No obstante, lo relamente vital para el grupo era la música y, como no podía ser de otra forma, los Beatles dan una gran importancia a la que sería la banda sonora del film. Una vez más es un disco compuesto por canciones propias (sólo hay dos versiones) y comienza a verse el cambio de estilo de los Beatles. Los arreglos son mucho más complicados, las melodías alcanzan una calidad pasmosa y las letras evolucionan a velocidad de vértigo (se nota la influencia de Dylan).

“HELP!”

Editado en Inglaterra el 6 de agosto de 1965

1. Help! (Lennon-McCartney)
2. The Night Before (Lennon-McCartney)
3. You’ve Got To Hide Your Love Away (Lennon-McCartney)
4. I Need You (Harrison)
5. Another Girl (Lennon-McCartney)
6. You’re Gonna To Lose That Girl (Lennon-McCartney)
7. Ticket To Ride (Lennon-McCartney)

8. Act Naturally (Russell)
9. It’s Only Love (Lennon-McCartney)
10. You Like Me Too Much (Harrison)
11. Tell Me What You See (Lennon-McCartney)
12. I’ve Just See A Face (Lennon-McCartney)
13. Yesterday (Lennon-McCartney)
14. Dizzy Miss Lizzy (Williams)

Es un disco fantástico, el mejor hasta la fecha y vuelven a recuperar el nivel de “A hard day’s night”. Las fuerzas se equilibran entre John y Paul y George emerge como un más que prometedor compositor. Los Beatles repiten la fórmula utilizada en su primera película, la cara A contendría los siete temas que aparecerían en el film y completaron la cara B con otras siete canciones (cinco propias y dos versiones).

El LP supone un gran avance en la carrera del grupo. Las sonoridades acústicas cobran mucha importancia y empiezan a alejarse con decisión de su clásico sonido beat. Pero son muchas más las novedades: los teclados empiezan a aparecer de forma profusa, introducen flautas, cuartetos de cuerda, usan nuevos efectos como el pedal de volumen… En resumen, la banda, ya consolidada en el éxito, comienza a investigar nuevos escenarios de sonido, comenzando una fase de experimentación que alcanzaría sus cotas más altas unos años después. En varios sentidos, este “Help!” es un disco bisagra entre la primera época del grupo y la llamada “etapa de madurez” que comezará a partir de su siguiente álbum: el excelso “Rubber Soul“.

Esta joya del pop arranca con una canción histórica, la fabulosa “Help!” (enlace), uno de los mejores temas que compondría John Lennon. “Aquella era la época en que estaba tan gordo como Elvis, y no había más que ver la película para darse cuenta de que estaba muy inseguro y completamente perdido. Pidiendo auxilio a gritos desde la misma cima del éxito“, reconocería el autor quien, en un principio, había pensado en esta canción como en una balada y acabó acelerándola en un intento de hacerla más comercial. Una de las cimas del pop del siglo XX. Gran letra, hermosa melodía y una interpretación intachable, que se editó como single con el incomensurable rock de Paul “I’m Down” (enlace) y se convirtió en un rutilante número 1.

The Night Before” (enlace) es la primera canción de Paul en aparecer y, aunque no es uno de sus temas más conocidos, es un tema fantástico en el que la excelente pista vocal del propio McCartney y el acertado piano eléctrico de Lennon son los puntos más destacados. Eso sí, a nivel lírico, la distancia con el anterior tema de John es enorme.

Esta distancia se acrecenta en las letras se acrecenta con la lennoniana “You’ve Got To Hide Your Love Away” (enlace), en la que John “intentaba ser Bob Dylan”. Hermosísima pieza acústica (con guitarras tocadas al unísono por George, John y… Paul) que tiene la peculiaridad de ser la primera canción de los Beatles, tras la primigenia “Love Me Do“, en la que toca un músico de estudio (Johnie Scott y su flauta).

La fantástica “I Need You” (enlace) de George Harrison es la primera composición del benjamín del grupo tras el “Don’t Bother Me” aparecido en “With The Beatles“. Bonito medio tiempo dedicado a Patty Boyd, su novia, en el que destaca el uso del pedal de volumen en las guitarras. Paul vuelve a tomar el mando con “Another Girl” (enlace), otro dinámico tema que, si bien es uno de sus composiciones menos destacables, nos muestra otra de sus facetas como músico: es quien toca el punteo de guitarra solista final de la canción.

You’re Gonna To Lose That Girl” (enlace) de John Lennon, es un sentido homenaje del grupo a las bandas corales yanquis tipo Shirelles, Chiffons o Ronettes de los que los Beatles se habían declarado absolutos fans. Las voces son fabulosas e, instrumentalmente, destaca el piano de Paul, los bongos de Ringo y los acertados arreglos de George a mando de su Fender Stratocaster. Fantástica canción de infecciosa melodía que da paso a otro de los puntos álgidos del álbum, de la discografía de los Beatles y, por ende, de la historia de la música: la simpar “Ticket To Ride” (enlace). Enorme canción de John en la que Paul aportó mucho con su riff de guitarra (sí, Paul es el guitarra solista) y “diseñando” el peculiar toque de batería de Ringo. John siempre afirmó que era “un precedente del heavy metal”. Un tema inconmensurable. Un clásico que se editó como single con la bonita balada lenmoniana “Yes It Is” (enlace) como cara B, y sirve para finalizar una fantástica cara A.

Como ocurriera en el caso de la primera película de los Beatles, “A Hard Day’s Night“, la versión americana del álbum sólo contenía las canciones revisadas hasta ahora, es decir, la cara A de la edición británica. Las canciones de los Beatles se entrelazaban con versiones instrumentales de “From Me To You“, “You Can’t Do That” o “A Hard Day’s Night” y composiciones incidentales de Ken Thorne interpretadas por una orquesta dirigida por George Martin (“In The Tyrol”, “The Chase” y “The Bitter End“). Este álbum sería el primero de la historia en ser Disco de Oro debido a pedidos anticipados de un millón de copias.

La cara B se abre con la primera de las dos versiones que aparecen en el disco, el country rock “Act Naturally” (enlace) en el que Ringo realiza una solvente versión del original interpretado por Buck Owens. “It’s Only Love” (enlace) es una canción de John sobre la que el propio Lennon comenta “es la única canción mía que realmente odio, la letra es una verdadera mierda”, incluso Paul afirmó “la letra era mala, pero la canción está bien, ya sabes, es rock’n’roll, no poesía…”, la verdad es que la letra es floja, llena de tópicos y con alguna rima ridícula, pero musicalmente es bastante buena.

George Harrison toma el mando de la composición por segunda vez en el disco con “You Like Me Too Much” (enlace). En “Help!” John y Paul permiten a George introducir por primera vez dos canciones, y el benjamín no decepciona con este melódico country pop arreglado con tres pianos a cargo de John, Paul y George Martin. En sonoridades muy parecidas (la influencia del country en este disco es más que obvia) encontramos la canción de Paul “Tell Me What You See” (enlace) que originalmente estaba concebida para entrar en la película pero finalmente no fue incluida.

Si hasta ahora hemos visto influencias del country, la fantástica “I’ve just seen a face” (enlace) de Paul ya no es que esté influenciada por aquel estilo, sino que es un modelo del estilo. Extraordinaria canción en la que McCartney realiza todas las voces en distintas pistas. Una joya que da paso al plato fuerte del disco, una de las canciones más perfectas que jamás se han editado, hablo de “Yesterday” (enlace)…¿Qué decir?, la canción que más veces se emite en la radio mundial (una vez cada siete segundos), el tema con más versiones editadas por otros artistas (1.600), dos minutos y siete segundos de absoluta perfección y su autor, Paul McCartney, afirma que… la soñó. “Me levanté con la melodía entera en la cabeza, me senté al piano y allí estaba… Durante cerca de un mes fui a ver gente del negocio de la música, preguntándoles si conocían esa melodía. Fue como si hubiera encontrado algo que debía entregar a la policía. Pensé que si en unas semanas nadie la reclamaba entonces sería mía…” Cuando Paul se convenció de que la canción era suya y se dedicó a la letra (hasta entonces era “Scrambled Eggs” -huevos revueltos-), según John, “Paul tenía la canción, hicimos varias versiones de la letra, pero un día llegó con la letra terminada y… guau…era buena... La verdad es que he recibido muchas felicitaciones por ‘Yesterday’ pero yo no hice nada, es la canción de Paul… y es fantástica, buena de verdad… preciosa”. Es la primera grabación del grupo en la que sólo interviene uno de sus miembros, Paul es el único Beatle… toca la guitarra y canta junto a un fantástico cuarteto de cuerda orquestado por George Martin, de hecho, se planteó la idea de editarlo como un single en solitario de Paul tal y como recuerda el propio productor del grupo, “No era en realidad una grabación de The Beatles y yo discutía eso con Brian Epstein: ‘Ya sabes, esa es una canción de Paul… ¿la acreditamos únicamente a Paul McCartney?’ Él dijo ‘No, sea lo que sea nosotros no dividiremos a The Beatles’…”, pero al final no se editó como single al parecer porque al grupo le parecía que se alejaba mucho del estilo tradicional de la banda. En definitiva, una de las canciones capitales de la música moderna, al margen de estilos y prejuicios.

Aletargados por la contagiosa melancolía de “Yesterday“, la segunda versión del LP nos despierta antes de cerrar el disco. “Dizzy Miss Lizzy” (enlace), un potente rock de Larry Williams con John como intérprete principal que sirve de broche final.

Un gran LP que iluminó el verano de 1965 y se aupó directamente al número uno. “Help!” fue el comienzo de una nueva manera de trabajar para el grupo. Antes grababan los discos en pocas semanas: componían, ensayaban y repetían hasta conseguir una toma buena, a partir de aquí, los Beatles empezaron a grabar los ensayos y, escuchando los resultados, les permitía mejorar, descartar o trabajar sobre lo grabado. Comienza la época de la experimentación y la búsqueda de nuevas sonoridades.

El grupo seguía en lo más alto en materia musical, pero habían quedado ligeramente decepcionados por su última experiencia cinematográfica por lo que deciden deja apartada esta faceta por el momento y, de cara a futuro, ser mucho más selectivos con los proyectos que le presenten. De hecho, antes de que acabe el año rechazan por inapropiado el guión de lo que iba a ser su tercer largometraje  “A Talent For Loving” (Facilidad Para Amar), un “western” escrito por Richard Condon en el que Los Beatles interpretaban a cuatro cowboys en busca de una hermosa muchacha. También rechazaron el guión de una comedia, escrita por Max Wilk y que se titulaba “Here Come The British” (Aquí Llegan Los Ingleses). Los Beatles continuarían rechazando otras ofertas de Shenson. Proyectos que iban desde una descabellada versión de “Los Tres Mosqueteros”, pasando por un proyecto de una película en España que reuniría a Los Beatles y el Cordobés.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn, 27 de octubre de 2012