Antes de que acabara 1968, y con el “Álbum Blanco” aún calentito, George y John editarían sus primeros trabajos al margen de los Beatles -Paul ya lo había hecho en 1967 con la banda sonora de The Family Way-.

George, como le había ocurrido a McCartney con la citada “The Family Way”, recibió el encargo de componer la banda sonora de la película “Wonderwall”. Así “Wonderwall Music“, que es como acabó llamándose un disco es un LP instrumental que tiene dos partes muy diferenciadas basadas en  dos estilos bien marcados, uno Oriental y otro Occidental.  La parte Oriental es música hindú grabada en Bombay por varios músicos locales bajo las ordenes de George, mientras que la otra, principalmente Rock, se grabó en Londres con músico como Eric Clapton y Ringo Starr.  Sorprende que Harrison, aunque compone todo, no toca ni una nota.

El disco tiene buenos momentos como “Wonderwall To Be Here” o la rockera “Ski-ing” pero, no nos engañemos, si no fuera porque fue el disco de un beatle hubiera pasado absolutamente desapercibido. Con todo, es un álbum digno y, a pesar de no entrar en las listas de éxitos británicas, “Wonderwall Music” alcanzó el puesto 49 en las listas estadounidenses a comienzos de 1969.

Más, mucho más controvertido resultaría el disco de John o…, mejor dicho, de John y YokoCon el “Álbum Blanco” recién editado, John y Yoko lanzan al mercado el que sería su primer disco: “Unfinished Music No.1: Two Virgins“. Básicamente se trata de la misma basura experimental con la que debutaron en “Revolution 9″ y no hubiera tenido la más mínima repercusión de no haber sido el trabajo de un beatle y, sobre todo, de haber tenido otra portada… John y Yoko aparecen en la cubierta del álbum luciendo un desnudo integral frontal, mientras en el reverso de la portada podemos contemplar sus posaderas.

EMI y Capitol se negaron a distribuir el disco -editado por Apple Records- y acabó siendo distribuido por Transatlantic Records en el Reino Unido y por Tetragrammaton Records en los Estados Unidos, eso sí, convenientemente enfundado en papel marrón que sólo permitía ver las caras de la pareja. Todos los Beatles intentaron impedir que John utilizara esta portada, pero John estaba decidido y nada ni nadie le iba a hacer cambiar de opinión. Finalmente, Paúl, que había sido uno de los grandes opositores tanto al disco como a la portada , acabó contribuyendo con una frase para la portada:  “Cuando dos grandes santos se reúnen, es una experiencia humilde. Las largas batallas para probar que era un Santo”.Ante toda la polémica, Lennon declaró: “No entiendo tanto follón, sólo somos ex-drogadictos un poco fuera de forma”.

De cualquier forma, lo importante es que el disco es infumable. Una inconexa colección de conversaciones, ruidos y sonidos guturales de Yoko a los que, de forma muy ocasional, John acompaña con algún fraseo de piano. Aunque parezca increíble, la portada es lo mejor del disco, de largo.

Entretanto, a comienzos de 1969, el grupo editó, seis meses después del estreno de la película, la banda sonora original de “Yellow Submarine”. El motivo del retraso fue que la banda quería dar prioridad absoluta al “Álbum Blanco” -editado dos meses antes- y no quería que otro lanzamiento del grupo interfiriera. Además, no olvidemos que los Beatles nunca estuvieron interesados en el proyecto “Yellow Submarine”

“YELLOW SUBMARINE”

“Yellow Submarine” (Lennon-McCartney)
“Only a Northern Song” (Harrison)
“All Together Now” (Lennon-McCartney)
“Hey Bulldog” (Lennon-McCartney)
“It’s All Too Much” (Harrison)
“All You Need is Love” (Lennon-McCartney)


“Pepperland” (Martin)
“Sea of Time” (Martin)
“Sea of Holes” (Martin)
“Sea of Monster” (Martin)
“March of the Meanies” (Martin)
“Pepperland Laid Waste” (Martin)
“Yellow Submarine in Pepperland” (Lennon-McCartney-Martin)

Seamos claros desde el principio. “Yellow Submarine” es, con mucha diferencia, el pero disco de la carrera del grupo. De hecho, es el único trabajo de los de Liverpool que no considero imprescindible. George Harrison ha llegado a decir que “este disco no vale nada” pero, si somos justos, no podemos dejar de obviar que, realmente, no es un disco propiamente dicho. La cara B no es original del grupo, sino que se trata de orquestaciones para la banda sonora del film de George Martin, y sólo encontramos cuatro nuevas canciones de los Beatles.

Ninguno de los miembros del grupo mostró ningún interés por la película y trabajaron sobre su banda sonora con absoluta dejadez. Recuperaron dos canciones que ya habían sido editadas (“Yellow Submarine” y “All You Need is Love”) y cedieron para la película canciones sobrantes de otros trabajos. La primera de las nuevas canciones es “Only a Northern Song” (enlace), una competente melodía de Harrison que fue grabada (y descartada) para “Sgt. Pepper’s”, hecho que explica su sonido psicodélico que los Beatles habían abandonado con el Álbum Blanco, editado apenas dos meses antes.

Paul realiza su única aportación original al álbum con “All Together Now” (enlace), un sencillo skiffle , que si bien resulta simpático y pegadizo, no puede considerarse demasiado en serio. Es la canción que suena en los apenas dos minutos en que los Beatles reales aparecen en la película. La aportación de John es “Hey Bulldog” (enlace) y es, de largo, lo mejor del disco. Buen rock basado en un marcado riff de piano que la banda grabó durante la sesión de “Lady Madonna”. Buen tema.

La última de las nuevas aportaciones es la interesante “It’s All Too Much” (enlace), de nuevo de Harrison, y de nuevo un resto psicodélico de los tiempos de Pepper’s. Buena canción de George cuya versión original superaba los ocho minutos de duración y que, aquí, aparece recortada aunque dura más de seis minutos.

En cuanto a la parte de Martin, es más que competente y funcional para la película. Desde la melódica y deliciosa “Pepperland” a la siniestra “March Of The Meanies” la música acompaña perfectamente las imágenes de una película que, a pesar de que los Beatles no quisieran tener mucho que ver con ella, es más que interesante. Resumiendo, un disco que no es imprescindible, pero que no está exento de buenos momentos y que consiguió un numero 3 en Inglaterra y el 2 en USA.

Concluidos todos los lanzamientos de comienzos de 1969, la banda se sentó a hablar de negocios. Habían fundado Apple apenas hace 6 meses y era el momento de saber cómo iban sus cuentas. La respuesta era sencilla: estaban al borde de la bancarrota. Sólo la división musical de la compañía, Apple Records, parecía funcionar.  Apple Press no había publicado un solo libro, ni Apple Films rodado ninguna película… Apple Retail, la división dedicada a moda, estaba al borde de la desaparición tras el cierre de la boutique que habían abierto en Baker Street. El caso es que Apple ya había consumido -en poco más de medio año- el millón de libras que John, Paul, George y Ringo habían invertido en su creación y, por si fuera poco, había perdido 400.000 libras más.

En esta situación, se hacía más que obvio que era necesario contratar a alguien que se hiciera cargo del aspecto financiero del grupo. John propuso a Allen Klein, el manager de los Rolling Stones al que había conocido durante el rodaje de The Rolling Stones Rock And Roll Circus, mientras Paul propuso a John Eastman, el hermano de su novia Linda. Los perfiles de Klein y Eastman eran muy diferentes, opuestos: Klein era un tiburón financiero que había hecho ganar un montón de dinero a los Rolling Stones y que era conocido en el showbiz por su falta de escrúpulos; por otro lado, Eastman era un reputado abogado de métodos mucho más profesionales pero, dicho sea todo, menos efectivos. En un primer momento, ambos, Klein y Eastman, empezaron a llevar los asuntos del grupo.

Resueltos los temas burocráticos, era hora de volver al trabajo. Tenían un problema que resolver ya que United Artist les comunico que “una cinta de dibujos animados, en la que John, Paul, George y Ringo tan sólo aparecen realmente en el minuto final no puede considerarse una película de Los Beatles, por mucho que incluyera su música en una banda sonora que además aportaba escasas novedades“. De esa forma, la distribuidora reclamaba el contrato firmado por Brian Epstein en octubre de 1963 y que les obligaba a realizar tres filmes para la compañía.

Tras no pensarlo demasiado, decidieron que lo más fácil sería que un equipo de filmación grabara su trabajo diario a modo de documental y, además, aprovechar dichas sesiones para grabar un nuevo álbum que podrían editar un nuevo LP. Con la idea cogida por hilos, contrataron al productor productor del programa musical Ready, Steady, Go!, el neoyorquino Michael Lindsay-Hogg, como director. Adicionalmente, y a sugerencia de Paul se hicieron con los servicios de Glyn Johns (que hasta la fecha había producido a The Rolling Stones o Traffic) como supervisor del sonido. Las funciones de George Martin no quedaban muy claras ya que el grupo no quería un productor como tal , “me dijeron que querían llegar directamente al fondo, a lo elemental, no querían utilizar ningún tipo de doblaje, cantarían las canciones como les salieran“.

No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes. El gran final sería una actuación en directo.

Para la portada del proyecto, John tuvo la idea de simbolizar su vuelta a los orígenes repitiendo la portada del que fuera su primer disco, “Please Please Me”, en la que los de Liverpool aparecían asomados desde las escaleras de las oficinas londinenses de EMI, en Manchester Square. Incluso llamaron al mismo fotógrafo: Angus McBean, para intentar reproducir la fotografía original seis años después.

La película estaría dividida en dos grandes partes, , la primera recogería los  ensayos y la segunda el concierto. El rodaje comenzó el 2 de enero de 1969 en los estudios  Twickenham. Las sesiones comenzaban sobre las 11 horas y permanecían tocando hasta las 13:00 aproximadamente, pero en seguida se comprobó que ni el horario ni el lugar eran los más adecuadas. El poco acogedor plató de Twickenham en pleno invierno británico y el horario matinal no favorecían en lo más mínimo la inspiración: “No lográbamos ponernos en situación”, recordaría John, “era espantoso, estar en los estudios Twickenham, siendo filmados constantemente. No se podía hacer música a las ocho de la mañana, o a las diez, o a la hora que fuera, con gente filmándonos y luces de colores”.A eso hay que añadirle que nadie se había preocupado por elegir un repertorio. Los Beatles acababan de agotar todo su repertorio con el “Álbum Blanco”, y sus nuevas canciones apenar era bocetos. Las cintas acabaron recogiendo más de un centenar de fragmentos de canciones, jam sessions y retazos musicales varios.

La tensión entre los miembros del grupo es brutal y el ambiente se corta con cuchillo. El grupo interpreta las canciones de modo mecánico y desapasionado y, en este entorno, Paul, el principal impulsor del proyecto, intentó tomar el mando. “Lo de Let It Be fue similar a Magical Mystery Tour”  —declararía John —. “A Paul se le ocurrió hacernos ensayar para hacer un nuevo disco. Terminamos unas cuantas canciones, pero sin ningún interés por parte de nadie. Él lo dispuso todo y comenzaron las discusiones sobre lo que había que hacer. Yo me limitaba a decir a todo que sí porque ya estaba con Yoko y el resto me importaba un pito. No movía un dedo y ni a mí ni a nadie le importaba lo más mínimo”. Los esfuerzos de McCartney por poner orden acaban exasperando a sus compañeros y aún empeoran la situación. El 6 de enero se produce una de las más agrias discusiones entre George y Paul: McCartney indica a Harrison cómo debe tocar la guitarra en “Two Of Us”, “…llevamos una hora haciendo lo mismo y no sonamos como un grupo…, no sé qué te pasa, tengo la impresión de que siempre te molesto y tan sólo intento ayudarte“. Un Harrison aburrido y hastiado de su compañero responde: “No importa. De acuerdo, tocaré cualquier cosa que quieras que toque. O no tocaré nada si así lo prefieres. Haré lo que quieras con tal de complacerte”.

Los buenos momentos durante esta primera parte fueron muy pocos, apenas la entusiasta y acelerada versión de “Two Of Us” con Paul y John cantando a un solo micrófono como en sus primeros tiempos (enlace).

La actuación en directo que debía servir de final  a la película también fue objeto de polémica. El más entusiasta era Paul, que no podía dejar de pensar que Los Beatles habían traicionado la responsabilidad que tenían con su público al abandonar los conciertos en directo. No paraba de insistir a los demás en que tenían que volver a la carretera con una nueva gira, pero se encontró frontalmente con George, quien no podía soportar la idea de resucitar en lo más mínimo el agobio que supuso la beatlemanía. Descartada la gira, decidieron que harían un único concierto que debería ser algo verdaderamente fuera de lo común y filmarse como espectacular culminación de la película. Se barajaron ideas como Gibraltar, el Coliseo de Roma, el desierto de Túnez, un transatlántico en alta mar, la sala principal del Parlamento Británico, un geríatrico… George fue descartando todas. Llegaron al consenso de hacerlo en un anfiteatro romano en  Trípoli, pero la idea se descartó cuando, el 10 de enero, a pocos días de ultimar los detalles del viaje, George Harrison anunció que abandonaba el grupo.

En un primer momento, pensaron en ofrecerle el puesto de Harrison a Eric Clapton, pero finalmente deciden continuar el trabajo en el estudio como si nada hubiera ocurrido. Cinco días después, y tras reconsiderar su decisión, George regresa a Londres y se reúne con John, Paul y Ringo durante casi ocho horas. Harrison pone como condición para regresar al grupo abandonar de inmediato los estudios Twickenham y trasladarse a los de Apple. Solicita además que las cámaras se limiten a filmar a Los Beatles grabando un disco con las nuevas canciones y olvidar la idea de hacer un concierto espectacular en un lugar imposible.

Los Beatles llegan a Apple el 22 de enero. El primer día de trabajo en Apple debía haber sido el lunes 20 de enero, pero no se pudo empezar hasta el miércoles 22 debido a que el nuevo estudio no estaba terminado. De hecho, ni siquiera estaba construido. Alex Mardas (apodado “El Mágico”), amigo del grupo, les había prometido un maravilloso estudio dotado de los últimos adelantos técnicos y con una mesa de grabación de 72 pistas. Lo que los Beatles encontraron un montón de pequeños altavoces distribuidos por la sala y que no sólo que no había mesa de grabación de 72 pistas sino que no existía mesa de grabación alguna. Los Beatles tan sólo pudieron comenzar el trabajo después de  pedir prestada a EMI una mesa de grabación de ocho pistas.

George invitó a su amigo Billy Preston a la primera sesión en Apple y, como ocurriera cuando llevó a Eric Clapton a las sesiones de “Álbum Blanco”, la presencia de un quinto hizo que el ambiente mejorara sensiblemente, recuperando por momentos incluso el ambiente bromista de antaño. Preston no sólo hace un trabajo brillante a los teclados (“Get Back“), sino que su presencia hace que los Beatles se disciplinen y empiecen a trabajar en sesiones de siete horas diarias (de 10 a 17 horas) para, así, el 30 de enero de 1969, llegar al gran momento, el concierto.

Tras la negativa de George a plantearse siquiera algo más espectacular, Paul sugiere celebrar el concierto final en la azotea de Apple. Arturo Moreno Obregón en “El Cine Beatle – Todas las películas de John, Paul, George y Ringo” (2000) explica que “Para filmar la actuación, el equipo de rodaje dispuso cinco cámaras en la azotea y varias más en la calle. Se estudió la posibilidad de colocar una en un helicóptero para obtener planos aéreos, pero estaba prohibido que ese tipo de aparatos sobrevolase Londres. Tampoco hubo tiempo para obtener los permisos necesarios y alquilar un globo. El concierto comenzó alrededor de las 12:00 del mediodía, recordando los horarios matinales en que solían actuar en el Cavern de Liverpool, pero esta vez la actuación era en medio del frío invierno londinense, acentuado por un persistente viento que se volvía aún más gélido en lo alto de un edificio de oficinas”

Los Beatles comenzaron el concierto con una  trepidente versión de la canción de Paul “Get Back” (enlace) , para pasar a una brillante interpretación de John de su “Don’t Let Me Down” (enlace). La siguiente es la fantástica “I’ve Got A Feeling” (enlace) fruto de la colaboración entre Paul y John y en la que cada uno lleva la voz principal en la parte que ha aportado a la canción. El siguiente tema  es “The One After 909” (enlace), versión de una antiguo tema de John de 1963 que retomaron para la ocasión. “Dig a Pony” (enlace), una nueva canción de John, termina con un comentario de éste afirmando que “tengo las manos demasiado frías como para cambiar de acordes”. En este preciso momento, la policía irrumpe en el edificio, mientras los Beatles interpretan “God Save The Queen“. A continuación vuelven a interpretar “I’ve Got A Feeling” y “Don’t Let Me Down” para acabar con una nueva y más potente versión de “Get Back” (enlace), al comenzar el primer estribillo (0:30 del vídeo del enlace), Mal Evans les notifica la presencia de los agentes de policía, que acaban de hacer su aparición en la azotea, John y George paran de tocar (0:39), pero Paul y Ringo siguen y el resto deciden unirse si cabe con mayor brío (0:43). Al llegar al final, y  conocedor de la presencia de los agentes, Paul improvisa una estrofa en la que canta: “Has estado otra vez jugando en las azoteas y sabes que eso no le gusta a tu mamá! ¡Hará que te arresten!”, John añade: “Me gustaría daros las gracias en nombre del grupo y espero que hayamos pasado la prueba”. El show tuvo una duración de cuarenta y dos minutos, de los cuales tan sólo veintiuno aparecen al final de la película Let It Be. Esta sería la última vez que los cuatro miembros de los Beatles coincidirían jamás sobre un escenario.

“Get Back”, el documental, concluyó con noventa y seis horas de filmación. Paul, George y Ringo sugirieron eliminar numerosas escenas en las que aparecían John y Yoko aprovechando la ausencia de Lennon. Quedando el montaje final en torno a los ochenta y ocho minutos. Lennon se mostró muy dolido “La cámara estaba allí para Paul y no para los demás. Encima los montadores lo hicieron como si tuvieran en mente ‘Paul es Dios’ y nosotros estuviéramos allí de casualidad. Yo me sentía así y me enteré de que algunas escenas de Yoko conmigo habían sido arrancadas de la película… Me sacó de quicio. Después de haberme sentado durante sesenta sesiones con la gente más estirada y cabezota del mundo me insultaban simplemente por amar a alguien”. A nivel musical , da las más de 100 canciones (o fragmentos) que se interpretaron, en el montaje final aparecen Paul’s Piano Theme” , “Maxwell’s Silver Hammer“, “I Me Mine“, “Piano Boogie“,”Across The Universe“, “For You Blue“, “Bésame Mucho” / “Octopus’s Garden” , “You Really Got A Hold On Me”,”The Long And Winding Road“, “Shake Rattle And Roll – Kansas City – Miss Ann – Lawdy Miss Clawdy“,”Dig It“,”Two Of Us“, “Let It Be” más las canciones del concierto “Get Back“, “Don’t Let Me Down“, “The One After 909”  y “Dig a Pony“. Las cintas con música se dejaron en manos de Glynn Johns y George Martin para que prepararan un LP que debería editarse en agosto.

Mientras, el 12 de marzo de 1969, Paul aprovechó para casarse con Linda Eastman que ya estaba embarazada de la que sería la primera hija e ambos, Mary. Ningún Beatle acudió a la ceremonia: John y Yoko dijeron que estaban grabando un disco y no podían, Ringo y Maureen se quedaron en casa, George dijo que tenía cosas que hacer… Nada diferente a lo que pasó en la boda de John y Yoko, que se celebró apenas una semana después en Gibraltar, ni Paul,ni George, ni Ringo hicieron mención de acudir al enlace.

Fue precisamente durante el viaje de novios con Yoko, cuando John supo Dick James había vendido su parte de Northern Songs a ATV. En 1963  Dick James, Brian Epstein, John Lennon y Paul McCartney contituyeron la compañía editora “Northern Songs” para publicar las canciones compuestas por Lennon y McCartney, tras muerte de Epstein,  Lennon y McCartney se habían propuesto negociar con James pero no hubo oportunidad ya que, temiéndose la pronta disolución del grupo, vendió su parte.

Klein tomó cartas en el asunto y propuso realizar una contraoferta y, para conseguir el dinero, John y Paul deberían aportar sus acciones de Northern Songs como aval. Este fue el momento en que John y Paul hirieron de muerte su relación: en un principio Paul y John se repartían los derechos y las acciones de la editora al 50%, fruto de su acuerdo de firmar juntos sus canciones, pero cuando hicieron el recuento de acciones, se reveló que Paul tenía 751.000 acciones  y John 644.000… La reacción de John no se hizo esperar:

-¡Miserable!, ¿has estado comprando valores a nuestras espaldas?, ¡Eso es jodidamente ruin!

-Vaya, disculpad…, me pareció tener un poco de dinero y supongo que quise un poco más

Aunque la tensión del primer momento se disipó, John Y Paul nunca recuperaron la relación que habían tenido hasta entonces. Entre tanto Klein urdió una serie de estratagemas financieras y acabó recuperando Northern Songs para John y Paul.

A estas alturas Glynn Johns ya había terminado las mezclas de “Get Back”, el LP y entregó un acetato a la banda con las siguientes canciones:

  1. “One After 909”
  2. “Rocker”
  3. “Save the Last Dance for Me”
  4. “Don’t Let Me Down”
  5. “Dig a Pony”
  6. “I’ve Got a Feeling”
  7. “Get Back”
  1. “For You Blue”
  2. “Teddy Boy (canción)”
  3. “Two of Us”
  4. “Maggie Mae”
  5. “Dig It”
  6. “Let It Be”
  7. “The Long and Winding Road”
  8. “Get Back” (reprise)

La banda, no demasiado ilusionada con su nuevo trabajo, decide posponer la edición del disco hasta septiembre, fecha en la que estaba previsto estrenar la película. Entre tanto aprovecharon para editar un nuevo single.”Get Back” (enlace), extraída de las sesiones del documental, es un extraordinario tema de McCartney que muestra a los Beatles desnudos, sin artificios, y haciendo buen, muy buen, rock. El trabajo de Billy Preston es muy destacable así como el inteligente ritmo de la batería de Ringo. Un temazo que se acompañó en la cara B de la no menos estupenda “Don’t Let Me Down” (enlace), una desgarradora balada de Lennon con una soberbia interpretación instrumental (qué línea de bajo) y unas fantásticas armonías. Un single extraordinario que devolvió al grupo al número 1 en abril de 1969, y que demostró que , hasta peleados, los Beatles eran una apuesta segura.

Tras su triunfo con la negociación por Northern Songs y con el grupo desunido, Klein comenzó su asalto definitivo al poder. Su próximo plan era renegociar el contrato de los Beatles con EMI/Parlophone y, para ello, tenía que ser el representante legal del grupo… Paul era el problema… Peter Brown, empleado y biógrafo de los Beatles relata como  Klein apareció una tarde de mayo en el estudio, con un montón de papeles bajo el brazo. Los cuatro Beatles estaban dentro.

“Necesito esto firmado esta noche, debo teneros bajo contrato” -dijo Klein depositando los contratos bajo las narices de Paul.

“¿Un viernes por la tarde?, ¿por qué tanta prisa?” -dijo Paul- “¿dame los papeles, los miro y el lunes hablamos?”

“Otra vez lo mismo… deja de intentar ganar tiempo Paul, firma ya” -intervino John.

“¿Pero por qué tanta prisa?

Klein explicó que esa misma noche cogía un avión a Nueva York porque tenía una reunión durante el fin de semana, a lo que Paul contestó que no iba a firmar nada sin que lo leyera su abogado y no podía localizarlo hasta el lunes. Klein insistió en que no podía esperar y solicitó al grupo que sometieran la decisión a votación.

Paul respiró tranquilo, sabía que George estaría con John estaba convencido de que Ringo no lo dejaría solo.

“Nunca conseguirás convencer a Ringo”

Paul se volvió hacia el batería para hacerle un guiño pero sólo encontró la mirada apenada de Ringo.

-“Estoy con ellos, Paul”

Paul gritaba encolerizado. Pero esa noche, Klein cogió ese avión como manager de los Beatles, pero sin la firma de Paul. Poco después, Klein firmó un jugoso contrato para los Beatles que duraría hasta 1976, a razón de dos discos por año, y que prácticamente duplicaba sus beneficios por ventas, aunque para ello la banda tuvo que ceder y permitir que la compañía pudiera editar recopilatorios. Los Beatles ya no era un grupo, pero iban a ganar mucho dinero.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 2 de marzo de 2013

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