THE ROLLING STONES. Capítulo 6, (1968-1969). La GRAN TETRALOGÍA parte I: “Beggar’s Banquet”.

Con “Jumpin’ Jack Flash” los Stones parecían haber vuelto a la senda correcta. En cierto sentido fue un punto de inflexión tras el que abandonaron el rebufo de los Beatles y comenzaron a adquirir una verdadera identidad. A pesar de ser discos fantásticos, tanto “Aftermath” como “Beetween The Buttons” dejan sensación de ir a remolque de los de Liverpool… En el caso de “Satanic Majesties”, esa falta de originalidad se une a unos resultados artísticos bastante mejorables. Pero a partir del 68 los Stones parecen decidir intentar asaltar el cetro del rock desde otra perspectiva.  De alguna forma, el espíritu del grupo vuelve a sus orígenes, a un concepto mucho más crudo. “Sorprendentemente” los Beatles emprendieron el mismo camino ese mismo año con su celebérrimo “Álbum Blanco”, fue unos meses antes, ¿casualidad?.

Las sesiones de grabación del que sería su nuevo LP habían comenzado en febrero de 1968, un par de meses antes de que “Jumpin’ Jack Flash” se editara, con Jimmy Miller tras la mesa de mezclas. No fue una grabación fluida, especialmente a causa de las repetidas ausencias de Jones y Wyman. El primero se marchó a Marruecos en búsqueda de nuevos y exóticos sonidos -para hastío de sus compañeros que estaban interesados en volver a sus raíces-, mientras el segundo se entregaba a la dolce vita. Mick y Keith tomaron entonces de forma definitiva las riendas del grupo y mientras Jagger tuvo que mejorar su técnica a la guitarra, Richards lo hizo con el bajo. Wyman acabó colaborando bastante en el disco pero no Jones. De hecho la participación del genial y controvertido multiinstrumentista fua más bien escasa durante estas sesiones y cada vez era más patente que comenzaba a convertirse en una carga. “Brian estaba la mayor parte del tiempo incapacitado”, recuerda Keith Richards, “puedes sonar cruel, pero era un puto grano en el culo. Él no hizo casi nada en el disco, pero como no teníamos una gira por delante ni conciertos contratados, no nos pareció urgente echarlo del grupo. Lo único que queríamos es hacer un buen álbum, sobre todo después de “Satanic Majesties”.Un disco que fuera muy Rolling Stones

En mayo, con la  grabación muy avanzada, tuvieron que volver a interrumpirla tras ser detenido Brian, una vez más, por posesión de drogas. Tras un registro de su casa, la policía encontró hachís, cocaína y metanfetaminas. El grupo pagó la fianza y Jones salió en libertad condicional. Esta segunda detención hizo que el ingreso en prisión se convirtiera en una posibilidad real haciendo que la tensión subiera varios puntos.

El disco estaba preparado. El título sería “Beggar Banquet” y la fecha elegida el 26 de julio de 1968, si bien la planificación de lanzamiento no se cumplió una vez la portada del álbum (una oscura foto de un retrete público repleto de grafitis) fue rechazada por las compañías discográficas europeas y estadounidenses. Mientras, y para ganar tiempo, editaron la fantástica “Street Fighting Man” como single. En Inglaterra funcionó bien, pero en Estados Unidos su buena acogida general fue detenida por la censura sufrida por varias estaciones de radio que la consideraron excesivamente combativa. La temática de la canción, basada en lo acontecido en Mayo del 68, se tachó de inapropiada y considerada políticamente incorrecta en vísperas de la Convención Nacional Demócrata de 1968 y por los cercanos asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

Tras múltiples disputas, los Stones cedieron y editaron el disco en noviembre con una sencilla portada en color blanco con los nombres de la banda así como el título del disco serigrafiados… Fue una mala decisión, ya que los Beatles, apenas días antes, habían editado su excelso “The Beatles” (conocido como el “White Album”) con una portada muy similar y un concepto artístico (volvamos a lo básico) muy similar… De nuevo volvieron las críticas que los describían como un grupo sin personalidad y que iba “a remolque” de los Fab-Four.

No obstante, en cuanto la crítica especializada empezó a escuchar el disco y prestó la debida atención a su contenido,  todas estas críticas se convirtieron en elogios. La perfecta mezcla de rock, blues, R&B y country hizo las delicias de los expertos así como del público en general, que aupó el LP hasta  el tercer puesto en Inglaterra y el quinto en los States.

Y es que estamos ante, sin duda, uno de los mejores discos del grupo y, por ende, una de las grandes obras del rock de todos los tiempos. Ya desde el principio las cosas quedan muy claras: estamos ante algo grande. Pocas formas mejores hay de empezar un LP que con uno de los himnos de la música del siglo XX, una de esas canciones que todo el mundo conoce y que cualquiera identifica rápidamente con sus autores: la sobresaliente “Sympathy For The Devil“. Un icono del rock, un tema prodigioso de principio a fin en el que todo es perfecto, desde su excelsa instrumentación a la gran  interpretación vocal de Jagger. Pero, sin duda, uno de sus puntos más fuertes es su atrevida letra, llena de juegos de palabras y enrevesadas metáforas en la que Jagger demuestra (al parecer inspirado por el escritor soviético Mijaíl Bulgákov) sus capacidades poéticas. En ella el Diablo se presenta como un “Hombre rico y buen gusto” que ha estado presente a lo largo de toda la historia , desde tiempos de Jesucrito a la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra de los Cien Años o la Revolución Rusa, sin dejar de mencionar sus polémicas alusiones a Kennedy (“grité: ¿quién mató a los kennedy?, cuando después de todo fuimos tú y yo”) e incluso a las trifulcas de sus amado-odiados Beatles, especialmente intensas tras su vuelta de la India (“Tendí trampas a Los Trovadores, que murieron antes de llegar a Bombay”). Una joya atemporal. Imprescindible.

Tras semejante maravilla, la sensible “No Expectations” sirve de perfecto contrapunto a su rabiosa predecesora. Guiada por la estupenda guitarra slide de Brian, esta bonita pieza de country-blues acústico, peca de cierta monotonía, pero no deja de ser una fantástica canción. El country acústico sigue siendo el hilo conductor de la siguiente canción, “Dear Doctor“, mucho menos brillante pero con una divertida letra y un acertado tono de comedia.

El blues toma el mando con la genial “Parachute Woman” devolviendo al grupo a las sonoridades eléctricas y al blues más clásico. Sexo a raudales en la letra y un estupendo combos de blues-rock… ¿alguien da más? La excelsa cara A se cierra con la enorme  “Jig-Saw Puzzle“, una de mis favoritas. Uno de los temas más melódicos del disco, todo en ella es estupendo, su letra, su melodía, su guitarra slide, el incomensurable piano de Nicky Hopkins… Un clásico, olvidado con demasiada frecuencia, por cierto.

Los Stones incendian el comienzo de la cara B con la contestataria “Street Fighting Man“, de la que ya hablamos antes merced a su edición como single. Una verdadera descarga de poderío acústico (quién dijo que no se podía hacer buen rock sin electricidad) que pone banda sonora a los acontecimientos de mayo del 68 con Jagger soltando su soflamas políticas sobre un estupendo manto instrumental aderezado por el acertado sitar de Jones. Otro tema para la historia.

Tiempo para la única versión del álbum, en esta ocasión un blues de temática bíblica original del reverendo Robert Wilkins. “Prodigal Son” no es un prodigio de nada pero es extremadamente convincente en todo: sonido clásico, sólida interpretación vocal de Jagger y una letra basada en el mito cristiano del hijo pródigo que, a pesar de su sacro origen, no deja de tener una temática muy bluesy. Y, del blues con más solera, pasamos al rock  de “Stray Cat Blues“, un  crudo, sexy y guitarrero tema que revive el mito de Lolita. Una de las canciones más potentes de un disco que, a pesar de la fama rockera de sus interpretes, es más bien tranquilo, como ponen de manifiesto el country rock de “Factory Girl” y “Dear Doctor“, ambas mucho más country que rock.

El grand finale llega con la soberbia “Salt Of The Earth” en la que Keith y Mick alternan las secciones vocales construyendo una hermosa balada que parece ser el embrión de futuros himnos como “You Can’t Always Get What You Want”. Enorme en todo, desde el siempre eficiente piano de Nicky Hopkins a la guitarra slide de Brian sin olvidarnos de los estupendos coros gospel de la parte final, a cargo de las novias de los Keith y Mick, Annita Pallenberg (recordemos, ex de Brian) y Marianne Faithfull respectivamente.

Un disco estupendo que fue bien recibido por el público, alcanzando un número 3 en Reino Unido y el 5 en Estados Unidos. Un gran álbum que, además, supondría el asentamiento definitivo de la banda y su puesta en valor como entidad propia dentro del universo del rock.

Con nuevo brío, el grupo se embarca en un nuevo proyecto nacido de una idea deJ agger quien,ansioso por promocionar a la banda, sugirió filmar un especial de televisión que, bajo el título de The Rolling Stones Rock and Roll Circus, consistiría en el rodaje de un concierto dentro de un escenario y temática circense. El director sería Michael Lindsay-Hogg (que tiempo después se encargó de la última película de losBeatles, “LetIt Be”) y contarían con grandes estrellas invitadas como Jethro Tull, el guitarrista de Black Sabbath Tony Iommi, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull, John Lennon, Eric Clapton,  Yoko Ono y Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience además de los propios Rolling Stones. De esta forma los músicos se citaron el 11 de diciembre de 1968, a las 14h en los estudios Intertel (V.T.R. Services) de Wycombe Road, Wembley.

Jethro Tull  fueron los primeros con “Song for Jeffrey” y contando con la inestimable ayuda de Tony Iommi de Black Sabbath, pero fueron los Who quienes incendiaron el escenario circense con una hipervitaminada versión de “A Quick One, While He’s Away“, en la que sin duda fue la mejor actuación del día (y quien sabe si de la década). El rodaje pillo a la banda en plena gira y en su mejor momento. Los de Townshend están simplemente espectaculares con un Keith Moon en estado de gracia.

Taj Majal y su “Ain’t That a Lot of Love” fueron los siguientes en actuar, seguidos de la novia de Mick Jagger, Marianne Faithful, que interpretó su éxito “Something Better” antes de llegar al siguiente plato fuerte del programa: la actuación de The Dirty Mac, una superbanda con John Lennon a la voz solista y guitarra rítmica, Eric Clapton como guitarrista solista, Keith Richards al bajo y Mitch Mitchell tras los tambores. Semejante galaxia de estrellas no podía decepcionar y la versión del “Yer Blues” de los Beatles desde luego está a la altura a pesar de las estúpidas payasadas de Yoko Ono sobre el escenario.

Y así llegamos al que debía ser el gran momento del programa: la actuación de los propios Rolling Stones. El setlist, con “Jumping Jack Flash”, “Parachute Woman”, “No Expectations”, “You Can’t Always Get What You Want”, “Simpathy For The Devil” y “Salt Of The Earth” parecía apuesta segura, pero la actuación dista mucho de ser una de sus mejores interpretaciones.”Jumping Jack Flash” suena plana y aburrida con un Jagger perezoso en lo vocal y sin nadie ayudando en la parte de los coros. Las cosas mejoran, y mucho, con “Parachute Woman” con la banda sonando muy sólida, las buenas sensaciones se sostienen con una sentida “No Expectations“. La interpretación de la sobresaliente “You Can’t Always Get What You Want” es histórica por ser el estreno de la canción, y, además, resulta bastante consistente , no como ocurre con “Simpathy For The Devil” que adolece de pasión y muestra a un Jagger quizás demasiado pasado de vueltas o tal vez cansado (la canción se estaba grabando ya de madrugada) . “Salt Of The Earth” pone el punto final a un programa que, desgarciadamente, no llegaría a ver la luz. Fue el propio grupo el que desestimó su emisión sin esgrimir ninguna canción para ello. Posteriormente el grupo reconoció que decidieron desestimar el proyecto “debido a su deficiente presentación” y son muchas las voces que afirman que la verdadera razón fue la gran diferencia de energía y calidad instrumental y vocal que hubo entre su intervención y la de los Who. Quién sabe.

Lo que estaba claro es que los Stones estaban en buena forma a finales de los 60 y tenían el hambre necesaria para intentar conquistar el Olimpo del Rock, más aún cuando sus históricos némesis, Los Beatles, se desgastaban en peleas intestinas que avecinaban su pronto final como banda. No obstante, había un elemento distorsionador: Brian. Cada vez más consumido por sus adicciones y su gozosa y disoluta vida, apenas contribuyó en la grabación del disco y sus aportaciones musicales, aunque a menudo geniales (escúchese la guitarra de “No Expectations”), eran cada vez más esporádicas. Para más inri, sus condenas por posesión de drogas suponían un habitual escollo burocrático a la hora de conseguir visados para las giras internacionales, especialmente en la mojigata USA, por lo que tuvieron que suspender parte de la gira de promoción de Beggars Banquet. Hartos de la situación, el 8 de junio de 1969, Jagger, Richards y Watts fueron a la casa que Jones estaba reformando con toda suerte de lujos en Hartfield (Sussex), decididos a tomar una solución, por dura que ésta fuera.

Nunca llegaremos a saber en qué términos se produjo la reunión. El caso es que ese día, Brian dejó de ser un Rolling Stone tras el preceptivo acuerdo monetario de por medio. Dos días después, 10 de junio de 1969, el propio Jones emitió el siguiente comunicado de prensa: “Ya no nos comunicamos musicalmente. La música de los Stones no es de mi gusto. Quiero hacer mi propia música antes que tocar la de los otros. La única solución es que tomemos caminos separados, aunque sigamos siendo amigos”.

Los acontecimientos se sucedieron a gran velocidad, y tres días después (cinco desde la expulsión de Jones), Mick Taylor, fue presentado ante el mundo como como nuevo miembro de los Rolling Stones. Taylor era un jovencísimo (20 años) y brillante guitarrista cuyo trabajo con John Mayall & the Bluesbreakers le hizo ganarse un rápido reconocimiento en el mundillo .

Mientras, Brian Jones, decidió retirarse con su nueva novia -la bailarina sueca Anna Wohlin- a su casa de campo en cuya reforma estaba enfrascado. Desde allí pretendía planear su retorno al mundo de la música. En seguida surgieron rumores de posibles colaboraciones con John Lennon, los propios Beatles, Jimi Hendrix o la Creedence Clearwater Revival. Desgraciadamente, nada de eso iba a pasar

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 22 de febrero de 2014

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John Lennon. “Milk And Honey” (1984) (6/10)

I’m Stepping Out (Lennon)
Sleepless Night (Ono)
I Don’t Wanna Face It (Lennon)
Don’t Be Scared (Ono)
Nobody Told Me (Lennon)
O’ Sanity (Ono)

Borrowed Time (Lennon)
Your Hands (Ono)
(Forgive Me) My Little Flower Princess (Lennon)
Let Me Count The Ways (Ono)
Grow Old With Me (Lennon)
You’re The One (Ono)

“Tenemos hecho un disco; ya hay suficiente material para el segundo y canciones para un tercero. Queremos editar al menos un trabajo por año”, declaró Lennon a un grupo de periodistas tras el lanzamiento de “Double Fantasy”. La idea de los Lennon era intensificar su producción discográfica tras cinco años de silencio…, planificación que obviamente se vio truncada tras el trágico asesinato del músico en diciembre de 1980

Enero de 1984 contemplaría la primera edición de material inédito  tras su muerte, cuatro años antes.”Milk And Honey” recoge las canciones que John grabó durante las sesiones de “Double Fantasy” y que no fueron incluidas en dicho LP. El álbum repite el formato de disco compartido utilizado en “Double Fantasy” y se compone de seis canciones de John Lennon y otras tantas compuestas e interpretadas por Yoko . Los temas de Lennon, algunos a medio terminar, provienen de las sesiones de Double Fantasy mientras que el material de su viuda fue escrito por ella expresamente para este proyecto a lo largo de 1983.

Las canciones de John son bastante notables. “I’m Steeping Out“, fue una de las primeras canciones que John grabó tras su vuelta al estudio en 1980 y aunque estaba destinada a ser una de las canciones que compusiera “Double Fantasy” acabo siendo descartada en favor de otras. Suena fresca y, sin ser un prodigio de la composición, resulta muy disfrutable como ocurre “I Don’t Wanna Face It“, de línea similar a la anterior aunque con un marcado sustrato rockanrolero

Pero quizás sea “Nobody Told Me” (un canción que John había compuesto para que Ringo pudiera incluirla en su LP “Stop And Smell The Roses,”) el tema más recordado y conocido del disco. Buen corte que fue editado como single alcanzando los puestos 5 y 8 en UK y USA respectivamente. Una muy buena canción que hace patente que John Lennon estaba en una forma extraordinaria a principios de la década de los ochenta. Y eso que temas como el simpático reggae  “Borrowed Time”, muy al estilo de la época, dejan a las claras que se trata de trabajo a medio terminar. La perezosa voz de John más parece una pista de guía que una toma definitiva. No obstante se trata de una muy buena canción que fue editada como single alcanzando el número 32 en listas.

Por el contrario “(Forgive Me) My Little Flower Princess” -también inacabada- resulta sensiblemente inferior al resto de canciones de Lennon incluidas en este “Milk And Honey”. En mi opinión, lo mejor del disco es la preciosa demo de “Grow Old With Me“, de la que Yoko recuerda “Para John, “Grow Old With Me” era una canción que acabaría siendo un clásico, de la clase de canciones que seria tocada en las iglesias cada vez que una pareja se casara. Quería trompetas y arreglos de sinfonía. Pero estábamos trabajando con un tiempo límite -Navidad- para publicar “Double Fantasy”. Así que, finalmente, decidimos dejar la canción para otro disco posterior… “. Una canción hermosísima, realmente preciosa.

En cuanto a las canciones de Yoko, poco que decir. Algunas como “Don’t Be Scared” o “Let Me Count The Ways“ son bastante decentes pero en general  vuelven a provocar que el disco baje varios enteros…, una vez más.

El primer disco póstumo de material inédito de John Lennon fue bien recibido por la crítica musical, y alcanzaría el puesto #3 en Gran Bretaña y el #11 en los Estados Unidos.Yo siempre tuve una cinta de casette con las canciones de John incluidas en “Double Fantasy” más las que también Lennon aportara a este “Milk And Honey”, y, creedme ese “Double Honey” o “Milk And Fanstasy” o como demonios hubiéramos querido llamarlo, hubiera sido un disco fantástico.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 21 de septiembre de 2014

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John Lennon. “Double Fantasy” (1980), (7/10)

(Just Like) Starting Over (Lennon)
Kiss Kiss Kiss (Ono)
Cleanup Time (Lennon)
Give Me Something (Ono)
I’m Losing You (Lennon)
I’m Moving On (Ono)
Beautiful Boy (Darling Boy) (Lennon)

Watching The Wheels (Lennon)
I’m Your Angel (Ono)
Woman (Lennon)
Beautiful Boys (Ono)
Dear Yoko (Lennon)
Every Man Has A Woman Who Loves Him (Ono)
Hard Times Are Over (Ono)

“Básicamente lo hemos decidido, sin ningún gran drama, para estar con nuestro bebé tanto como nos sea posible…, hasta que sintamos que podemos tomarnos el tiempo libre para disfrutar de nosotros mismos trabajando en cosas fuera de la familia”, así explicaba John en una entrevista concedida en Tokio en 1977, cuando ya llevaba dos años retirado, su retirada del showbizz. “Rock & Roll” , de 1975, fue el último disco editado por Lennon pero era un disco de versiones por lo que, en 1980, el mundo llevaba 6 largos años -“Walls & Bridges” es de 1974- sin ninguna nueva canción del genial artista.

En enero de 1980, John anunciaron su vuelta al estudio. Al mes siguiente John y Yoko concedieron una jugosa entrevista a Playboy en la que John explicó las razones de su retiro: “He estado horneando pan y cuidando al bebé. Había estado bajo obligación o contrato desde que tenía 22 años y el rock ‘n’ roll dejó de ser divertido. No necesito sacar 20 discos ni ganar 100 discos de oro… Que se olviden de mí, que vayan tras Paul o Mick Jagger. Yo no estoy aquí para eso. Lo estoy diciendo en negro sobre blaco junto con todos los senos y los culos de la página 196. No me molesten. Vayan a jugar con los Rolling Wings”.

John afrontó también la preceptiva pregunta sobre un posible retorno de los Beatles?: “¿Quieres que regresemos a mis días de colegio? Cumpliré cuarenta cuando esta entrevista salga. Ya sabes, están felicitando a los Stones por estar juntos 112 años y preguntándose al mismo tiempo por qué siguen juntos. ¿Qué no pueden estar solos? ¿Tienen que estar rodeados de un grupo? Está bien a los 16, 17 ó 18 años tener compañeros. Es tribal y está bien. Pero cuando continúas haciéndolo a los cuarenta, significa que todavía tienes 16 años en la mente.  En resumen, The Beatles no existen y nunca más podrán existir. John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Richard Starkey podrían montar un concierto, pero nunca serían The Beatles. No podemos ser ellos de nuevo ni lo puede ser la gente que nos escucharía… Pero no me malinterpretes. Aún amo a esos tipos. The Beatles terminaron pero John, Paul, George y Ringo seguirán”.

El entrevistador preguntó, cómo no, a John sobre su relación con el resto de los miembros de los Beatles, haciendo especial hincapié en Paul. “No sigo su trabajo. No me interesa, no más de lo que estoy interesado en lo que están haciendo Elton John o Bob Dylan. No es insensibilidad, es sólo que estoy muy ocupado viviendo mi propia vida para estar siguiendo lo que la otra gente hace. Pero, para ser franco, siento cierta admiración por cómo Paul empezó de cero, formando una nueva banda y tocando en salones de baile pequeños porque eso es lo que quería hacer con The Beatles. Quería que regresáramos a los salones de baile y que experimentáramos eso de nuevo. Pero yo no lo hice. Admiro que se haya bajado de su pedestal, hizo lo que quería hacer. Eso está bien. Aunque, musicalmente, creo que “The Long And Winding Road” fue su última bocanada de aire.  No pienso lo que dije en “How Do You Sleep”, eso de que “todo lo que hiciste fue “Yesterday”/Ayer y ahora eres sólo “Another Day”/Uno más”…, no  lo pensaba. Pero usaba mi resentimiento en contra de Paul para crear una canción, pero sí pienso que, de alguna manera, a Paul se le murió la creatividad… Pero no hay problema con Paul, simplemente hace tiempo que no nos vemos y hablar con él es difícil. Ya sabes, el tiene como 25 hijos y como 20 millones de discos en el mercado, ¿cómo podría gastar su tiempo en hablar? Siempre está trabajando… Hubo una época en el que Paul venía constantemente con una guitarra. Lo dejaba entrar pero finalmente le dije: “Por favor, llámame antes de venir. Ya no estamos en 1856 y no puedes presentarte así. Sólo llámame antes”. Se molestó por mi comentario pero no se lo dije en mal plan. Lo que le quise decir es que me estaba encargando del bebé todo el día y tenía que lidiar con un tipo que aparecía en la puerta. Bueno, de todas formas, esa noche, él y Linda volvieron y yo estaba sentado viendo el “Saturday Night Live” y un tipo apareció ofreciendo $3,200 si íbamos y cantábamos tres canciones. Yo le dije a Paul que el estudio estaba cerca y Paul dijo: “Ja! ¿No sería divertido ir?”. Casi vamos al estudio, sólo como broma. Casi nos vamos en taxi para allá pero estábamos muy cansados y no fuimos… Pensándolo ahora, fue la última vez que vi a Paul”.

No echo de menos a Paul a la hora de hacer música. Nunca he sentido la pérdida. No quiero sonar negativo, como si no necesitara a Paul, porque cuando él estaba ahí obviamente funcionaba. Pero no puedo…  Pero lo cierto es que funcionábamos bien, hicimos muchas canciones cara a cara en el cuarto de hotel o en una camioneta. Paul estaba muy capacitado, tocaba muchos instrumentos. Decía: “¿Por qué no cambias eso? Has incluido esta nota 50 veces en la canción”. Ya sabes, yo enganchaba una nota y la repetía todo el tiempo. Por otra parte, yo era el que sabía hacia dónde ir con una canción, una historia que Paul había empezado. Yo siempre lo tuve más fácil con las letras, aunque Paul es un letrista muy capaz que no piensa que lo es. Así que no lo trabaja. Más que enfrentar el problema, lo evita. “Hey Jude” es un buen conjunto de versos. Yo no contribuí a la letra ahí. Y hay un par de líneas que  indican que es un buen letrista. En esos días, no nos preocupaba la letra siempre y cuando la canción tuviera un tema vago, “ella te ama, él lo ama, todos se aman”. Era el gancho, la línea y el sonido lo que buscábamos. Esa es aún mi actitud pero no puedo dejar las letras solas. Todavía tengo que hacer que tengan sentido al ser aisladas de las canciones”.

Poco a poco se fue haciendo público que John y Yoko volvían al mundo del espectáculo. En agosto de 1980 y tras unas vacaciones en las Bermudas, John, Yoko y el productor de Aerosmith -Jack Douglas- entran al estudio donde grabaron docenas de canciones. John había empezado a componer en serio desde principios de 1980. “Había material de John para un par de discos”, recuerda el productor pero la idea de John y Yoko era editar un álbum conjunto en el que cada uno interpretaría sus canciones, tal y como hicieron en el desastroso “Some Time in New York City”. La idea de Lennon era editar un primer Lp a finales de 1980 y otro en la primavera de 1981 cuando planeaba volver a los escenarios y realizar una gira mundial. Douglas recuerda : “John imaginaba una gran producción para su gira en la cual incluiria canciones de The Beatles con nuevos arreglos para algunas canciones que él decía que no habían sido bien grabadas como  ‘She Loves You’ y  ‘I Want To Hold Your Hand’.”

Durante la grabación del disco, el miércoles 13 de agosto y siempre según versión de Jack Douglas, Paul  llamó  al estudio para hablar con John y sugerirle una colaboración, pero Yoko decidió que no se informara a John. “Es una lástima y resulta irónico”, afirma el productor, “porque, por lo que yo escuche de John, él estaba con la idea de llamar a Paul para escribir algo juntos…”

El 9 de octubre, , coincidiendo con su cuarenta cumpleaños, John editó el single de adelanto “(Just Like) Starting Over“, una fantástica canción con aire de rock añejo, que alcanzó un número 8 en las listas  británicas y un número 3 en USA y preparaba el camino para la edición el 17 de noviembre de 1980 del álbum de regreso de John Lennon (y Yoko Ono): “Double Fantasy“. Compuesta de tres canciones inconclusas, “Starting Over” (“My Life” para la introducción, “Don’t Be Crazy” pare el middle 8 y “The Worst Is Over” para estrofas y estribillo)es una inmejorable forma de comenzar un LP de regreso. Su sonido cincuentero rinde tributo a los ídolos de adolescencia de Lennon y, en general, es simplemente una canción fantástica.

Cuando empezamos a hacernos ilusiones con una nueva obra maestra del genio Lennon, “Kiss Kiss Kiss” nos devuelve a la realidad. Y es que este es el principal problema de este “Double Fantasy”: es un disco compartido entre un genio y una persona de talento musical cuanto menos cuestionable. Si nos quedamos sólo con las canciones de John, el disco es soberbio. Si mediamos las canciones de Lennon con las que aporta Yoko, la puntuación debe bajar muchos puntos…, y así es como debería juzgarse, el LP tiene catorce canciones, siete son estupendas, otras siete no. Muy en línea, salvando las enormes distancias, de lo que estaba haciendo el grupo B-52 este rítmico corte no es de las peores aportaciones de Yoko al disco, pero dista mucho de ser una buena canción.

Cleanup Time” nos devuelve a John. Su sonido contemporáneo demuestra que John no había estado tan alejado del mundo musical (al menos como oyente) como afirmaba en la mayoría de las entrevistas. Quizás sea la menos conocidas de las canciones que Lennon aporta al disco y probablemente la menos inspirada. Buen tema, en cualquiera caso, que de nuevo tiene que sufrir la compañía de un nuevo despropósito “Made in Ono”, “Give Me Something” es el título en cuestión.

En esta continua montaña rusa de calidades musicales que es este álbum, la enorme “I’m Losing You” vuelve a poner el listón en lo más alto. John había compuesto “Stranger’s Room” en 1978 y sobre esa base concluyó esta espectacular canción durante sus vacaciones en Bermudas. Un tema enorme para cuya grabación el productor Jack Douglas quiso contar con los miembros de Cheap Tricks Rick Nielsen y Bun E Carlos, no obstante la versión quedó inédita y se utilizó para el disco la versión que todos conocemos . Una maravilla, sin más… Pero en este disco, ya se sabe, todo lo que sube baja y  el “I’m Moving On” de Yoko  vuelve a hundirnos en la miseria aunque he de reconocer que ésta no es tan floja como el resto e incluso puede llegar a disfrutarse.

Beautiful Boy (Darling Boy)” es la hermosísima canción que John dedica a su hijo Sean. Si la música es brillante, que lo es, la letra lo es tanto o más (con la inclusión de la eterna línea “la vida es aquello que te pasa mientras haces otros planes”). Paul McCartney dijo que era una de sus canciones preferidas. Preciosa. Una perfecta forma de cerrar la cara A del disco.

Darle la vuelta al vinilo y temer una nueva canción de Yoko era lo lógico, siguiendo el patrón del disco, pero “Watching The Wheels“, otra joya de Lennon, no sólo nos libra mal sino que nos regala un momento musical sobresaliente. Escrita como respuesta a las críticas que John recibió por dejar la industria musical, las ruedas del título hacen referencia en parte, de forma literal, a los vehículos que John veía desde la ventana de su sexto piso en los Dakota y también, y de forma mucho menos prosaica, al devenir del tiempo entendido como una rueda girando sin fin. Una canción inconmensurable, a la altura de su autor. Joya, que fue editada de forma póstuma como single con notable éxito (número 7 en Estados Unidos).

Tras un temazo Lennon, ya sabéis que toca, pestiño de Yoko, pero no. “I’m Your Angel“, la nueva y mejor aportación de Yoko al disco, es un pastiche de corte de los años treinta que sin ser una canción notable sí se escucha de forma agradable y supone, por qué no decirlo, una agradable sorpresa. Pero cuando John vuelve a tomar la batuta obviamente la calidad crece de forma exponencial y “Woman” no hace más que refrendar esta idea. Bonita balada que nos muestra al Lennon más azucarado y comercial y que llevó a John a conseguir (eso sí, tras su asesinato) un número 1 en Inglaterra y un segundo puesto en Estados Unidos. “Me sentí como si aún fuera parte de los jodidos Beatles mientras grababa esta canción, supongo que es como una versión madura de “Girl” o algo así “, declaraba John sobre el tema. Pop de altos quilates.

Beautiful Boys“, de Yoko, no es tan mala canción como la irritante voz de la japonesa la hace parecer. No obstante, la mejor aportación de Yoko es sin duda ser la receptora de “Dear Yoko“, la última canción que John aporta al disco. Divertido y animado tema para cuyos arreglos Lennon admitió haberse inspirado en el “Shame Shame Shame” de Shirley & Company dotando así de un aire disco a un tema que partió de una base mucho mas sencilla. Las inflexiones vocales de su  ídolo Buddy Holly también son una influencia obvia. Deliciosa.

La suerte que tuvimos al dsifrutar de dos canciones seguidas con de John con “Beautiful Boy” y “Watching The Wheels” se vuelve en nuestra contra al final del disco y  “Every Man Has A Woman Who Loves Him” y  “Hard Times Are Over“, ambas de Yoko, ponen punto final a un LP que fue recibido con mucho interés, pero cuyas ventas no respondieron. El álbum, editado por Geffen Records, debutó en el puesto 27 en las listas británicas, alcanzando la siguiente semana el puesto 14. En Estados Unidos no pasó del 11. Y es que aunque el material de John era maravilloso, las siete canciones de Yoko no están a la altura…, y un disco en el que la mitad de las canciones son bastante mediocres no puede considerarse un gran LP. Una verdadera lástima.

John firmando un autógrafo a su futuro asesino

Pero lo realmente triste es lo que ocurrió pocos días después del lanzamiento del LP (ver post “The Dream Is Over: El asesinato de John Lennon”, en Guilletek’s) . Semanas después de la edición de “Double Fantasy”, John declaró a unos periodistas: “Tenemos hecho un disco; ya hay suficiente material para el segundo y canciones para un tercero. Queremos editar al menos un trabajo por año”. La idea de los Lennon era intensificar su producción discográfica y, con ese plan, salieron de su casa a las 17h del 8 de diciembre de 1980  camino a los estudios Record Plant. Cuando se encaminaba a su coche Lennon fue abordado por unos fans. Uno de ellos, llegado de Texas -aunque oriundo de Hawaii- llamado Mark David Chapman le acercó un LP para que John lo firmara, y Lennon firmó.

Lennon, Ono y Douglas trabajaron sobre una canción de Yoko, “Walking On Ice”. John estaba entusiasmado con la grabación y le dijo a su mujer, “Acabas de terminar tu primer número uno”, parafraseando lo que George Martin le comentó a los Beatles nada más terminar la grabación de “Please Please Me”. Eran en torno a las 22h y, al salir del estudio, John y Yoko debatieron sobre ir a casa o cenar en algún restaurante. Es John quien decidió que lo mejor era ir a casa y así poder acostar a Sean.

De esta forma, a las 22:49h del 8 de diciembre de 1980, el coche de los Lennon aparcó frente a los apartamentos Dakota. Cuando estaban encaminándose al portal del edificio, John se giró cuando alguien dijo en mitad de la noche, “Mister Lennon“…

…fueron cinco disparos…

…dos entraron por la espalda y salieron por el pecho…

…dos le atravesaron su hombro izquierdo…

…uno apenas le tocó el cuello…

Llegaron las patrullas de policía. Chapman fue detenido. John aún estaba vivo y fue trasladado, sangrando abundantemente por la boca, al hospital Roosvelt…, pero llegó sin pulso. Intentaron reanimarl0 durante 20 minutos pero fue inútil. Eran las 23:15h del 8 de diciembre de 1980. John Lennon había muerto. Gran parte de la creatividad musical del mundo se fue con él.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 14 de septiembre de 2014

Licencia Creative Commons

Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

John Lennon. “Walls And Bridges” (1974). (8,5/10)

Going Down On Love (Lennon)
Whatever Gets You Thru The Night (Lennon)
Old Dirt Road (Lennon, Harry Nilsson)
What You Got (Lennon)
Bless You (Lennon)
Scared (Lennon)

#9 Dream (Lennon)
Surprise, Surprise (Sweet Bird Of Paradox) (Lennon)
Steel And Glass (Lennon)
Beef Jerky (Lennon)
Nobody Loves You (When You’re Down And Out) (Lennon)
Ya Ya (Morgan Robinson, Lee Dorsey, Clarence Lewis, Morris Levy)

 

En el verano de 1973, John Lennon y Yoko Ono  decidieron darse un tiempo en su relación. Según dijeron posteriormente, necesitaban “ver si lo suyo era lo suficientemente fuerte para querer volver a estar juntos”. Tras dieciséis meses de separación -periodo que es conocido en la historiografía Lennoniana como el “Lost Weekend”-, John y Yoko volvieron a unirse.

Al comienzo de aquel celebre “Fin de semana perdido”, John editó “Mind Games” pero es este “Walls And Bridges” el disco que se concibió, grabó y editó durante esta turbulenta época de su vida. Tras su separación de Yoko, John se refugia en los brazos  de May Pang, que había estado trabajando como secretaria de la pareja. Lo más sorprendente en que fue la propia Yoko la que propició la relación, prefiriendo que John estuviera con Pang, conocida, que con otras mujeres.

John y May Pang, dejaron Nueva York a finales de 1973 para trasladarse a Los Ángeles. Una vez allí, John recibió por parte de su amigo Harry Nilsson, el encargo de producir el que iba a ser su nuevo disco (“Pussy Cats”). A John y May les pareció buena idea que los músicos vivieran bajo el mismo techo y tener el estudio instalado allí mismo. Así que Pang alquiló una casa de playa en Santa Mónica en marzo de 1974, instalaron un estudio de grabación, y  Ringo Starr, Harry Nilsson y Keith Moon se trasladaron allí.

Fue una época muy convulsa para Lennon. que se refugió en las drogas y en el alcohol para superar la depresión que le había ocasionado la separación de Yoko. May Pang, que fue fundamental para John durante este periodo, intentó que John afrontara sus problemas y se enfrentara a sus fantasmas, especialmente su familia y sus amigos. En primer lugar, hizo que John retomara su relación con Julian, su hijo, al que no veía desde hacía cuatro años. Pero quedaba un cabo suelto: Paul McCartney. Los McCartney decidieron visitar a John, sabedores de que éste estaba en Los Ángeles donde ellos se encontraban aquel 28 de marzo de 1974. Christopher Sandford, uno de los testigospresentes, describió la escena del reencuentro Lennon-McCartney de la siguiente manera: “La habitación se congeló cuando McCartney entró, y se quedó en absoluto silencio hasta que Lennon dijo: ‘Valiant Paul, supongo?’ McCartney respondió: ‘Señor Jasper Lennon, supongo? (Valiant Paul y Sir Jasper eran personajes interpretados por los dos, en un juego televisado de Navidad a inicios de la carrera de The Beatles). Extendió una mano McCartney, Lennon se la estrechó, y el ambiente era agradable, pero moderado, cordial, pero no especialmente cálido, por lo menos inicialmente”. Paul y John, prácticamente no se hablaban desde hacía cuatro años y el reencuentro fue no demasiado afectuoso en un principio. Poco a poco el ambiente se relajó y comenzaron a hablar sobre los viejos tiempos, especialmente sobre la época de Hamburgo. Los litros de alcohol y las drogas probablemente contribuyeron a rebajar la tensión, hasta el punto que Lennon y McCartney empezaron a mostrarse a gusto con la situación y empezó a respirarse una auténtico ambiente de camaradería.

Última foto de John y Paul juntos, marzo de 1974

Paul y Linda se quedaron en casa de John y May unos días. El 31 de marzo de 1974, Stevie Wonder y Harry Nilsson, en mitad de una juerga, convencieron a John y Paul de que estaría bien grabar algo de música… y ocurrió… La sesión no tuvo mucha calidad a causa de la borrachera que llevaban todos. La marihuana y la cocaína también contribuyeron. Tras esta sesión Paul y John se vieron en muchas ocasiones durante 1974. May Pang recuerda esos encuentros: “Un día, los McCartney nos hicieron una visita sorpresa. De hecho, después de ese encuentro, nos vimos bastante con los McCartney. John  estaba mucho más tranquilo y más abierto a sus viejos amigos y a su familia“. Podríamos decir que nunca existió una posibilidad tan real de que los miembros de los Beatles volvieran a trabajar juntos como a lo largo de este periodo de 1974.

Sea como fuere, el caso es que, tras unos meses de desenfreno, y sintiendo que su carrera profesional necesitaba un empujón, John volvió a Nueva York dispuesto a grabar las canciones que había escrito entre juerga y juerga. Solicitó que las drogas y el alcohol desaparecieran del estudio y se dispuso a trabajar en “las sesiones más profesionales en las que he participado”. Tras un par de días ensayando las canciones con su banda de acompañamiento (Nicky Hopkins y Ken Ascher a los teclados, Jesse Ed Davis, Eddie Mottauy en las guitarras, Klaus Voormann al bajo y Jim Keltner tras la batería), el disco se grabó en un periodo de dos meses entre julio y agosto de 1974.

El disco se editó el 26 de septiembre en Estados Unidos y un par de semanas después en Europa. Alcanzó un lustroso número 1 en Estados Unidos y fue bastante bien recibido en el resto del mundo. En Inglaterra, llegó al sexto puesto. Su portada, con un dibujo sobre un partido entre el Arsenal y el Newcastle  del propio John a los once años de edad, se acompañó de una curiosa contraportada en la que, gracias a un ingenioso troquelado, podía intercambiar parte de la cara de Lennon.

“Walls And Bridges” es un álbum notable, con cierta tendencia a la irregularidad y con un par de temas de relleno pero, en general, es un muy buen LP. En mi opinión, el mejor de su producción es solitario tras los excelsos “Plastic Ono Band” e “Imagine”. Cabe destacar también la labor de John Lennon como productor ya que, si bien en “Mind Games” (primer álbum que produjo) no estuvo demasiado fino, en este consigue un sonido fantástico.

Going Down On Love” , la canción que abre el disco, es un tema fantástico. Los aires orientales de la intro (la canción es un canto de amor a Yoko) dan paso a una canción de aires soul en la que los metales, el buen trabajo rítmico de la banda y la acertada voz de John redondean un corte de muchos kilates.

No obstante la canción más recordada del disco (junto a “#9 dream”) es la exitosa “Whatever Gets You Thru The Night“, editada como single supuso el primer y único número 1 estadounidense de Lennon es solitario. Un infeccioso tema que aunque a John no le gustaba mucho, aceptó a editar como single ante la insistencia de Elton John, que colabora en la grabación. Lennon era el único Beatle que no había conseguido un número 1 en Estados Unidos y Elton John estaba tan seguro del potencial del tema que le hizo prometer a Lennon, retirado de los escenarios por aquel entonces, que se subiría con él al escenario del Madison Square Garden de Nueva York… John cumplió pagó su apuesta su promesa el 28 de noviembre de 1974

En “Old Dirt Road“, John tampoco está solo. En esta ocasión es Harry Nilsson quien le acompaña a los coros y, a su vez coescribe este fantástico y sinuoso tema. Maravilloso piano del inefable Nicky Hopkins y excelente guitarra slide de Jesse Ed Davis. Muy buena. Tras este relajado tema, “What You Got” sube los índices de adrenalina de forma notable. A medio camino entre el funk y el rock, este brillante y vigoroso tema ha servido de más que obvia inspiración a músicos posteriores como Lenny Kravitz. Otra estupenda canción.

Bless You” rebaja de nuevo los ánimos. De nuevo con Yoko como protagonista era la canción preferida de Lennon entre las incluidas en este álbum. No comparto su criterio, pero sin duda es una muy buena canción.
Scared“, una de mis preferidas, cierra la cara A en un tono muy similar al estilo que John exhibiera en “Plastic Ono Band”. Fantástica y siniestra a partes iguales.

Tras una notable cara A, la cara B se abre de forma inmejorable con “#9 Dream“, un clásico en toda regla. Ya desde su sobresaliente introducción la canción te invita a disolverte en su onírica melodía. Una maravilla atemporal que se editó como single alcannzando un número 8 en Inglaterra y un número 9 en Estados Unidos. Genial.

Surprise, Surprise (Sweet Bird Of Paradox)” es otra estupenda canción de nuevo con Elton John como compañero de micrófono. Uno de los cortes más comerciales del disco. tan breve como extremadamente disfrutable. Mucho más densa, pero igual de fantástica, resulta “Steel And Glass“:  la canción con la que Lennon ajusta cuentas con Allen Klein, quien fuera manager y amigo de los Beatles tras la muerte de Brian Epstein. Otra canción fabulosa, y ya van unas cuantas…

Beef Jerky“, en cambio supone el primer bajón de este muy buen álbum, no por su ausencia de calidad (es un apreciable instrumental) si no por su status de canción de relleno. Prescindible, no como la preciosa y sensible “Nobody Loves You (When You’re Down And Out)” , una balada absolutamente sobresaliente que John imaginó “para que la cantara Frank Sinatra, hubiera hecho un trabajo fantástico, ¿no crees?”. Una canción frecuentemente olvidada a la hora de recordar al genio de Liverpool y que hubiera supuesto un final perfecto para el disco, de no ser por la inclusión de “Ya ya“, una versión bastante tontorrona del clásico de Lee Dorsey cuyo principal atractivo es escuchar a Julian Lennon aporrear la batería con 11 años.

La crítica recibió el disco de forma tibia si bien, como ha ocurrido tantas otras veces con trabajos de ex-beatles, con el tiempo han rectificado su postura. Lennon como le sucediera (y le sucede) a McCartney tuvo que soportar siempre la comparación con la estratosférica calidad de su material anterior. Es cierto, este disco no alcanza el nivel del material beatle de John Lennon…, también es verdad que probablemente está por debajo del de sus dos primeros discos…, pero si ese es el baremo para decidir si un álbum es bueno o no, señores músicos, cuelguen sus bártulos.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 8,5/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 7 de septiembre de 2014

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

John Lennon. “Mind Games” (1973). (7/10)

Mind Games (Lennon)
Tight A$ (Lennon)
Aisumasen (I’m Sorry) (Lennon)
One Day (At A Time) (Lennon)
Bring On The Lucie (Freeda Peeple) (Lennon)
Nutopian International Anthem (Lennon-Ono)

Intuition (Lennon)
Out The Blue (Lennon)
Only People (Lennon)
I Know (I Know) (Lennon)
You Are Here (Lennon)
Meat City (Lennon)

 

John Lennon no aceptó bien el fiasco que supuso el muy flojo “Some Time In New York City”, su LP junto a Yoko Ono editado en 1972, y las enormes críticas que recibieron por parte de público y crítica. De hecho, se retiró del activismo político, especialmente tras ver cómo Nixon era reelegido presidente. Una vez se mudaron a los apartamentos Dakota de Nueva York, en la primavera del 73, la pareja  empezó a hacer vida por separado. Tras seis años sin apenas separarse para ir al baño, cada uno empezó a trabajar en proyectos por separado. Así, mientras Yoko trabajó sobre sus LP’s “Approximately Infinite Universe” y “Feeling The Space”, John empezó a trabajar sobre algunas demos que tenía a medio terminar.

No obstante, tal y como comentábamos, las críticas tras “Some Time In New York City” habían dejado huella en el genial músico. Su confianza estaba bajo mínimos y, aunque no era capaz de producir ningún material al nivel de inspiración que había mostrado durante toda su carrera hasta 1972, sí tenía un conjunto de canciones sólidas que bien tratadas podían componer un LP que hiciera olvidar el mal sabor de boca de su trabajo anterior.

Decidido a retomar su carrera, John decide producir él mismo su nuevo disco y en julio de 1973 entra en los estudios Record Plant de Nueva York. Entre los músicos encontramos a los guitarristas David Spinozza, Peter E Kleinow, el bajista Gordon Edwards, los bateristas  Jim Keltner y Rick Marotta y el teclista Ken Ascher.

A los pocos días de entrar al estudio, John y Yoko decidieron darse un tiempo en su relación. Según dijeron posteriormente, necesitaban ver si su relación era lo suficientemente fuerte para querer volver a estar juntos”. La siempre sorprendente Yoko, asignó a la asistente personal de la pareja, May Pang, que se convirtiera en la amante de Lennon para evitar que éste se fijara en otras mujeres. Tras dieciséis meses de separación -periodo que es conocido en la historiografía Lennoniana como el “Lost Weekend”-, John y Yoko volvieron a unirse.

No obstante, entretanto se grabó y se produjo este “Mind Games”. Editado en noviembre de 1973, es un disco irregular que mezcla grandes canciones con una buena cantidad de temas insustanciales. John vivía entre el dolor que le suponía la separación de Yoko y el gozo que le proporcionaba la libertad derivada de su nuevo estado de soltería, y este estado fluctuante se deja notar en el álbum.

Todo arranca maravillosamente con la estupenda “Mind Games“, titulada originalmente “Make Love Not War” y destinada a ser un nuevo himno pacifista en la línea de “Imagine”. Aunque el mensaje sigue siendo el mismo, John decidió cambiar el título porqueera un cliché  que estaba muy visto“, y se inspiró en el libro “Mind Games” de Robert Masters y Jean Houston. Es una canción fantástica. Un monumento pop que se editó como single y fue recibido de forma tibia (nº18 en USA y 26 en Reino Unido) por un público receloso del nuevo material de Lennon tras  “Some Time In New York City”. Una joyita… Desgraciadamente, salvo un par de excepciones, el disco ya no recupera el tono tras esta excelente canción.

Canciones como “Tight A$“, que el propio Lennon califica como “una canción de usar y tirar, algo sólo para mover el esqueleto”, distan mucho de ser malas, pero tampoco aportan demasiado a la carrera del genio británico. Con todo, es un buen ejercicio de estilo y suena convincente.

Mucho mejor es la melancólica “Aisumasen (I’m Sorry)“. Construida sobre la base de “Call My Name“, escrita en los tiempos de “Imagine”, es un bello y melódico canto de petición de disculpas hacia Yoko entonado por un Lennon que se sentía culpable por haber empezado una relación con May Pang. Buen tema, muy soul. Otro de los mejores momentos de un álbum tan irregular que puede alternar esta excelente canción con cortes mucho más intranscendentes como la juguetona “One Day (At A Time)“, en la que John luce falsetto, o la monótona “Bring On The Lucie (Freeda Peeple)“. Todas, insisto canciones con más luces que sombras, pero muy lejos del nivel exhibido en el pasado John Lennon.

La cara A se cierra con un corte de tres segundos de silencio titulado “Nutopian International Anthem”, el himno simbólico de una nación conceptual, Nutopia, que John y Yoko dieron por inaugurada en una rueda de prensa en abril de 1973 como protesta por sus problemas con el departamento de inmigración estadounidense.

Intuition“, la canción que abre la cara B, vuelve a ser un buen medio tiempo, bien construido, pero exento de brillantez… Pero John Lennon es John Lennon y la fantástica “Out The Blue” pone las cosas en su sitio. Preciosa canción de amor que, aunque John nunca apreció demasiado (“es sólo otra canción de amor, nada especial”), desde la primera escucha destaca sobre el resto del material del álbum y que, sin duda, hubiera podido ser un buen y probablemente exitoso single. Yoko es el el sujeto paciente de esta hermosa canción  cuyo único defecto es una cierta tendencia a la sobreproducción. Fabulosos los teclados de Ken Ascher.

No obstante, y este es el problema de este LP, tras una gran canción un tema como “Only People” hace que seamos conscientes que no estamos ante el mejor Lennon. Definida por él mismo años después como “una canción fallida”, es un nuevo intento de escribir un himno pacifista del corte de “Give Peace a Chance” o “Power To The People”. Una canción de agradable escucha, pero poco más.

Mejor resulta “I Know (I Know)” un tema que el propio John despreciaría como “un pedazo de nada”, pero que sin embargo tiene una buena melodía (especialmente apreciable cuando se la desprende del exceso de azúcar de la producción imperante en el LP) y una línea de bajo antológica. Lo curioso de esta canción es que, aunque aparentemente es una petición de disculpas, son muchos los allegados al entorno beatle que afirman que la letra está dedicada a Paul McCartney y supondría la reconciliación definitiva del genial dúo. ¿Quién sabe?

Seguro es, esta vez sí, que la exótica “You Are Here” está escrita para Yoko. Melosa, tierna, disfrutable y perfecto contrapunto al tema que cierra el álbum, la rockera “Meat City“. Y así concluye “Mind Games”, un LP con el que Lennon intentó reconciliarse con su público, objetivo que en gran medida consiguió. Se editó en noviembre de 1973 y, a pesar de un arranque comercial titubeante, acabó alcanzando el número 9 en Estados Unidos, muy lejos del número 48 de su anterior trabajo. Sin embargo en su país natal, Inglaterra, ni siquiera alcanzó el número 11 de “Some Time In New York City” y se quedó en un nº13.

La crítica, sin embargo, no fue mucho más benévola con este álbum. Rolling Stone habló de “lo peor que ha escrito hasta ahora” y en las revistas especializadas en general se repitieron términos como “autocomplacencia” y “falta de inspiración”. Pero, ¿es Mind Games un mal disco?, definitivamente, no. No es un John Lennon en plena forma, pero un John Lennon al 50% reúne más talento que decenas de otros músicos juntos. De hecho, se puede decir que muchos de los cortes incluidos no están a su altura, pero no dejan de ser buenas canciones. Estamos muy lejos del Lennon Beatle o el de “Plastic Ono Band” e “Imagine” pero un LP con “Mind Games”,  “Out The Blue” o “Aisumasen” merece una oportunidad…, no será un disco que haga volar tus sentidos, pero seguro que te hará pasar un rato agradable…, poco mérito para John Lennon, pero algo inalcanzable para gran parte del resto.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 30 de agosto de 2014

Licencia Creative Commons

Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

John Lennon. “Some Time In New York City” (1972). (4/10)

DISCO 1

Woman Is The Nigger Of The World (Lennon/Ono)
Sisters, O Sisters (Ono)
Attica State (Lennon/Ono)
Born In A Prison (Ono)
New York City (Lennon)

Sunday Bloody Sunday (Lennon/Ono)
The Luck Of The Irish (Lennon/Ono)
John Sinclair (Lennon)
Angela (Lennon/Ono)
We’re All Water (Ono)

DISCO 2

Cold Turkey -en directo- (Lennon)
Don’t Worry Kyoko  -en directo- (Ono)

Well (Baby Please Don’t Go) -en directo-(Ward)
Jamrag  -en directo- (Lennon/Ono)
Scumbag  -en directo- (Lennon/Ono/Zappa)
Aü  -en directo- (Lennon/Ono)

Lo dejo claro desde el principio ,”Some Time In New York City” me parece un mal disco, y no sólo en términos relativos teniendo en cuenta el enorme talento de su autor, sino que me parece un mal LP con todas las de la ley. Falto de inspiración, aburrido y, sobre todo, muy lastrado por las “aportaciones” de Yoko, los destellos son tan leves y escasos que no consiguen sacar a flote este tercer trabajo en solitario de Lennon (sexto si tenemos en cuenta los experimentales y deleznables “Two Virgins”, “Life with the lions” y “Wedding Album”).

Firmado por el propio Lennon y su esposa, Yoko Ono, el disco está inspirado en lo lírico por los movimientos de izquierdas de los primeros setenta y se apoya en la euforia de un John recién mudado a Nueva York. “Yo debería haber nacido aquí, en Nueva York. París era el lugar donde tenías que estar en el siglo XVIII, ahora es Nueva York…”, declaraba poco después de mudarse. No obstante, las autoridades norteamericanas no estaban tan satisfechas como John y mucho menos con su “cercanía a los líderes de la nueva izquierda radical” como  Abbie Hoffman y Jerry Rubin.  De hecho, la Administración Nixon lo vigiló muy de cerca, llegando a pinchar su teléfono, realizarle seguimientos e incluso recibir una carta de deportación. “Todos nuestros problemas con inmigración se deben a una falacia. Hubo una reunión con Jerry, Abbie, Allen Ginsberg, John Sinclair. Nos contaron que querían a ir a la convención republicana de San Diego... Cuando ellos contaron sus planes, nosotros dijimos que no nos gustaba la idea. No pasó nada pero parece que se filtró la historia de que íbamos a ir a San Diego y eso fue suficiente para que Inmigración la tomara con nosotros. Pero todo estaba basado en esta ilusión. Lunáticos de derechas o lunático de izquierdas. Están todos locos”.

A pesar de sus problemas con inmigración, John siguió empapándose de la libertad que supuraba la cultura neoyorquina y reclutó a una banda local, la Elephant’s Memory, para que fuera su grupo de apoyo en las diversas apariciones en directo que realizó en la época, principalmente en actos de izquierdas y con un set de canciones de marcado signo político.

Muy motivado y con un renovado espíritu, John llamó de nuevo a Phil Spector: quería grabar un nuevo disco para que el gran público pudiera saber lo que estaba ocurriendo en Nueva York. Así, en diciembre de 1971, comenzaron las sesiones en los estudios Record Plant. Lennon tenía un buen número de canciones escritas, la mayoría en un marcado tono acústico que decidió alterar uan vez empezó a contar con su nueva banda de apoyo, ahora renombrsa como Plastic Ono Elephant’s Memory Band.

El principal problema de este disco es que las canciones no están a la altura. Sólo dos cortes (“John Sinclair” y “New York City” ) están firmadas por Lennon en solitario, el resto o son de Yoko (“Sisters, O Sisters“, “Born In A Prison” y “We’re All Water“) aparecen acreditadas a la pareja. La frase de John “componer es tan simple como decir lo que quieres decir y poner un ritmo de fondo” tiene aquí más sentido que nunca, porque poco más se puede decir de las músicas que acompañan los dicursos ideológicos de la pareja.

Y eso que el disco no arranca mal. “Woman Is The Nigger Of The World” es una buena canción. Basada en una frase pronunciada por Yoko en una entrevista de 1969, tiene un marcado tono feminista y fue editada como single en abril de 1972  alcanzando únicamente un puesto 57 en las listas americanas. Es la mejor canción del disco y la única de  las presentadas en este LP que parece haber sobrevivido al paso del tiempo. Todo es peor a partir de aquí.

Sisters O Sisters” es la primera de las canciones de Yoko. No es de lo peor de su repertorio y, a pesar de su poco agraciada voz, la defiende con dignidad. No obstante no hay nada destacable en esta canción en la que Ono pretende proclamar un canto a la solidaridad. “Attica State” no es mucho mejor, pero consigue elevar el nivel. Inspirada en las revueltas de la prisión de Attica, en la que murieron cuarenta personas, es, por lo menos, un rock resultón.

La mejor de las tres canciones que Yoko aporta al disco es “Born In a Prison” que, sin ser ninguna maravilla,  tiene un estribillo bastante decente. La cara A se cierra con “New York City“, el tributo de John a su ciudad adoptiva. Un buen rock, sin más, en el que la Elephant’s Memory realiza un buen trabajo en el acompañamiento mientras Lennon muestra su innato talento para cantar rock’n’roll e incluso nos dedica una palabras en castellano (“¿Qué pasa en New York?”).

La matanza de veintiséis civiles irlandeses durante una manifestación a manos del ejército británico en enero del 72 (el conocido “Domingo Sangriento”), inspiró a Lennon para escribir “Sunday Bloody Sunday“, la canción que abre la cara B. Tanto John como Paul McCartney, que por su parte escribió “Give Ireland Back To The Irish“, se habían declarado en varias ocasiones simpatizantes de la causa irlandesa. En cuanto a la canción, la causa lo merecía, las estrofas -muy en la línea de “Come Together”- son decentes, pero el estribillo es abominable. Otra producción Lennon-Ono… Bastante mejor resulta “The Luck Of The Irish“, otro tema sobre la causa irlandesa. Es una muy buena canción hasta que Yoko canta, pero hasta incluso entonces la melodía -de marcado aire de folk irlándes- es muy apreciable.

John Sinclair” es el mejor tema (o el único bueno) del disco junto a “Woman Is The Nigger Of The World”. Sinclair era un poeta de Detroit condenado en 1979 a diez años de cárcel tras regalar dos porros de marihuana a un par de agentes encubiertas de la policía, La razón real de su desproporcionada condena era ser el fundador de un grupo radical marxista autodenominados Panteras Blancas (White Panthers). John escribió la canción por encargo de sus nuevos amigos de la izquierda neoyorkina y aunque adimitió sentirse “identificado con el caso de Sinclair, no me gusta escribir este tipo de canciones, no lo haré más”. Buena canción en cualquier caso, cosa rara en este álbum.

Si “John Sinclair” era un tema dedicado a John Sinclair”, “Angela” está escrita en soporte de Angela Davis, miembro del grupo radical “Panteras Negras”. Músicalmente insípida salvo por la sección central, es otro ejercicio fallido de la colaboración musical entre John y Yoko. El disco termina con una nueva canción de Yoko, “We’re All Water“, bueno…, lo mejor que se puede decir es que supone el punto final del disco.

Buscando dotar de algo de espíritu comercial al disco, se decidió incluir un segundo LP titulado “Live Jam”· La cara A recogía el concierto que John y Yoko ofrecieron el 15 de diciembre de 1969 en el Lyceum Ballroom de Londres, con la colaboración de Eric Clapton, Billy Prestron, George Harrison y Keith Moon. La cara B  contenía grabaciones de la aparición sonre el escenario de Lennon y Ono durante el show de Frank Zappa & The Mothers of Invention,  en el Fillmore East de Manhattan en June 1971. Nada reseñable, si acaso la extensa versión de “Cold Turkey“.

Un LP olvidable en todos los sentidos. “Woman Is The Nigger Of The World” es una buena canción y “New York City”, “The Luck Of The Irish” y “John Sinclair” se pueden disfrutar si no se es demasiado crítico con la obra de uno de los mayores genios de la historia del rock…, pero poco más. El peor álbum de John Lennon y uno de los peores que nunca editara un ex-beatle. Lástima tras dos joyas como “Plastic Ono Band” e “Imagine”.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 4/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 24 de agosto de 2014

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Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

John Lennon. “Imagine” (1971). (9/10)

Imagine (Lennon)
Crippled Inside (Lennon)
Jealous Guy (Lennon)
It’s So Hard (Lennon)
I Don’t Want To Be A Soldier (Lennon)

Gimme Some Truth (Lennon)
Oh My Love (Lennon-Ono)
How Do You Sleep? (Lennon)
How? (Lennon)
Oh Yoko! (Lennon)

Productores: John Lennon, Yoko Ono, Phil Spector

Tras el aclamado por la crítica “Plastic Ono Band”, John parece querer acercarse con este álbum al mainstream que, en parte, le había dado la espalda con su anterior trabajo. Lennon, imbuido de los movimientos de izquierdas de principios de los 70, había continuado realizando proselitismo para dichas causas con la edición de los singles “Power To The People” y “God Save Oz“. No obstante, este “Imagine” es un disco mucho más pop y comercial, soberbio de principio a fin, pero sensiblemente más convencional. El propio Lennon declaró que era como “cubrir Plastic Ono Band con una capa de dulce chocolate”

Fue precisamente durante la grabación de uno de estos singles, “Power To The People”, cuando John habló con Phil Spector sobre la posibilidad de hacer un nuevo álbum juntos. Conseguido el productor, Lennon se propuso reclutar músicos e inmediatamente recurrió a Klaus Voorman y Ringo Starr, los músicos que trabajarón junto a él en su anterior LP. Pero, si bien el bajista aceptó sin rechistar, Starr no estaba disponible en las fechas en las que John le requería por lo que acudió al batería de Derek And The Dominos (la banda de Eric Clapton), Jim Gordon. La nómina de músicos colaboradores se extendió hasta llegar a juntar a siete guitarristas (el propio Lennon, el ex-beatle George Harrison, los Badfinger Joey Molland y Tom Evans y los músicos de sesión Rod Linton, Andy Davis y Ted Turner ), tres pianistas (Lennon, el inefable sessionman Nicky Hopkins y el Renaissance John Tout) y tres baterías (el citado Jim Gordon, Alan White y el fantástico Jim Keltner), a los que habría que añadir al bajista anteriormente mencionado, Klaus Voorman, los percusionistas Mike Pinder, Steve Brendell y John Barham y el saxofonista King Curtis. Dieciocho músicos, sin icluir al grupo The Flux Fiddlers que interpretaron los arreglos orquestales de cuerda. Toda una tropa.

De esta forma, a finales de mayo de 1971, John comenzó a grabar en los Ascot Sound Studios, las instalaciones que había ordenado construir en su mansión de Tittenhurst Park.  El trabajo fue muy fluido, en sesiones de 11 a 19, y en los primeros cinco días terminaron hasta ocho de las diez canciones que acabaron componiendo el álbum. Concluida la grabación y tras algunos retoque,s el trabajo se reanudó en julio, esta vez enImagine poster - John Lennon Nueva York, donde se añadieron los arreglos de cuerda y viento.

El disco salió al mercado el 7 de octubre de 1971 y un mes antes, en Septiembre, en Estados Unidos. Alcanzó rápidamente el número 1 en ambos países. Y es que, en este disco -insisto, fantástico-, Lennon se muestra mucho más accesible. No deja de lado su vertiente política (I Don’t Want To Be A Soldier o Gimme Some Truth lo atestiguan), ni la introspección de la que hizo gala en “Plastic Ono Band” (Crippled Inside, Jealous Guy, It’s So Hard,  How?), pero vuelve a escribir canciones de amor como “Oh Yoko” u “Oh My Love” y a tocar temas universales como en “Imagine”. Todo de una forma mucho más convencional desde un punto de vista pop, es improbable que John hubiera vencido a los demonios que parecían atormentarle en su LP anterior, pero si aprende a contenerlos y a presentarlos de una forma más amable. Es un álbum, brillante, prácticamente sin lagunas, que pone en valor las capacidades melódicas de Lennon y su intención de llegar al gran al público de la misma forma que lo hiciera en su época Beatle.

Imagine“, la canción titular, abre el disco. ¿Qué decir? Un himno. Posiblemente la canción más famosa de Lennon en solitario.Un canto a la paz, no exento de versos cargados de crítica, cuyo mensaje atemporal consigue mantenerla vigente por encima del paso de los años. El propio Lennon ironizaba sobre la popularidad conseguida por la canción, “Imagine es profundamente antireligiosa, antinacionalista y anticonvencional, pero como es bonita, la gente lo acepta. Ahora ya sé lo que hay que hacer. Suelta tu mensaje político pero ponle un poco de miel…”. Fue lanzada como single es Estados Unidos y alcanzó el número 3 en las listas. Una obra maestra.

El excelente piano honkytonk de Nicky Hopkins y el acertado toque de dobro de George Harrison engrandecen la rítmica “Cripple Inside“, dotándola de un encantador y simpático aire western que contrasta con la caústica letra de la canción,muy en la línea de los versos que dominaron “Plastic Ono Band”.

La nunca suficintemente ponderada “Jealous Guy” nos devuelve al John de 1968…, al Lennon Beatle. Fue en está época y en la India cuando compuso “Child Of Nature“, el embrión de lo que acabaría siendo esta sobresaliente canción. Todo en ella es perfecto: la melodía es espectacular, John canta con una ternura a prueba  de insensibles, una letra excelente, el piano de Hopkins es de otro mundo… Existe cierto debate sobre a quién iba dirigida la canción, ya que, aunque todo indica que es una carta disculpa a a su pareja, son varias las voces que afirman que podría estar dedicada a Paul McCartney. Una de las mejores canciones de la historia, en cualquier caso.

Las sonoridades de Plastic Ono Band vuelve con “It’s So Hard“, eso sí matizadas por el saxofón de King Curtis y el excelente arreglo de cuerdas de Torrie Zito. Gran blues que completa un gran y muy variado comienzo de álbum. Sin embargo la última canción de la cara A, “I Don’t Want To Be A Soldier“, supone un considerable bajón en lo que a calidad musical se refiere y, a pesar de la valía de su mensaje antibelicista. Aunque interesante, es el punto más bajo de un disco por otro lado excelso.

Tras una estupenda cara A, la cara B mantiene el nivel con la fantástica “Gimme Some Truth“, otra de los temas que John compuso en la India en 1968 durante su época Beatles. De hecho, incluso existen grabaciones realizadas por el cuarteto de Liverpool, durante las sesiones de “Let It Be”. La canción más pop del álbum y curiosamente la que más carga política contiene, alusiones a Nixon incluidas. Otras de las canciones que cuenta con la participación de George Harrison a la guitarra.

Tras la descarga de ira social que supone “Gimme Some Truth”, “Oh My Love” nos devuelve al Lennon romántico, que construye aquí una hermosísima balada al parecer con la asistencia lírica de Yoko Ono. George Harrison vuelve a intervenir como guitarrista y, de nuevo, se trata de una canción compuesta en la India en 1968. Una ernorme canción que supone el momento más elegante del álbum.

Y llegamos a la canción más polémica del disco: “How Do You Sleep?“, un furibundo ataque al que fue su compañero durante sus años Beatle: Paul McCartney. Pero hagamos un poco de historia. Los Beatles no terminaron bien, su separación fue muy dolorosa y las relaciones entre Paul y el resto del grupo, en especial con John, quedaron muy dañadas. La tensión entre ellos llegó al gran público cuando ambos músicos empezaron a lanzarse dardos desde sus canciones. En este aspecto fue Paul el primero en golpear  con su discoRAM (enlace a crítica en Guilletek’s), en cuya contraportada se pueden ver dos escarabajos –beetles- en actitud de darse por culo.  La primera de las canciones con mensaje es “Too Many People”. Paul arranca criticando la pose de John y Yoko (“Demasiada gente haciéndose el “underground” / Demasiada gente peleando por un trozo del pastel / Demasiada gente en un tira y afloja / Demasiada gente esperando un golpe de suerte”), luego recrimina a John no haber aprovechado la suerte de estar en los Beatles y renegar de ellos en los últimos dos años (“Ese fue tu primer fallo / cogiste tu golpe de suerte y lo partiste en dos / ¿qué puedo hacer por ti? / lo partiste en dos”). McCartney critica también la moralina de las canciones de John (“Demasiada gente predicando sermones / No les dejes que te digan lo que quieres ser / Demasiada gente haciéndolo /  es una locura, yo no lo hago”), para terminar dejando claro que ha cambiado de compañero, John por Linda (“Ese fue tu último fallo / yo encontré a mi amor / y ahora ¿Qué va a ser de ti / mi amor me espera”).

Paul reconoció que “Too Many People” estaba dedicada a John pero, además, Lennon entendió que en  “Dear Boy” también había referencias hacia él y Yoko. Según John, Paul le recriminaba que le hubiera  dejado para irse con Yoko (“Espero que nunca te des cuenta, querido chico, de lo que has encontrado / Espero que nunca te des cuenta de que es la cosa más dañina / Espero que nunca te des cuenta, querido chico / Espero que no tengas que darte cuenta de que el amor estaba aquí / y quizás con lo fastidiado que estás no recuperes el sentido común / espero que no lo recuperes, querido chico”), para luego dejarle claro que él sí había encontrado en Linda a la sustituta perfecta tras la separación del grupo (“Cuando salté estaba destrozado / pero ella y su amor aparecieron y me levantaron”). Paul siempre afirmó que esa canción iba dedicada al ex-marido de Linda.

El caso es que John era un hueso de roer… y vaya si contestó… En el interior de la funda del LP “Imagine” incluyó una foto de regalo que hacía referencia a la portada de “RAM” en la que sostenía a un cerdo por las orejas en posición similar a la de Paul en la cubierta de su LP. Pero con lo que se despachó a gusto fue con la canción que nos ocupa: “How Do You Sleep?” . John empieza atacando a la obra cumbre de Paul (“Incluso el Sargento Pepper te pilló por sorpresa, te veías bien a los ojos de esa mamaíta”) e incluso ironiza con la “histeria Paul is Dead (“Esos locos tenían razón cuando decían que estabas muerto,  tu gran problema es tu cerebro / ¿Cómo puedes dormir por las noches?”). En la siguiente estrofa (“Lo único que hiciste fue “Yesterday” y ahora eres “Another day”), John hace un buen juego de palabras diciéndole a Paul que lo único que hizo fue “Yesterday” (su mejor canción) y que ahora es “Another day” (que era el single de Paul que estaba en el mercado), por otro lado “Yesterday” es “ayer” y “another day” tiene la acepción de “día cualquiera”, con lo que viene a decir que Paul hizo su mejor trabajo en el pasado y ahora es un vulgar autor… Al final, John es especialmente duro (” Una bonita cara dura un año o dos, veremos que puedes hacer después / La música que hace es como música de ascensores (musak), ¿no has aprendido nada en estos años?, ¿Cómo duermes?).

Además, por si fuera poco, George participó también en la canción…Eso le dolió aún más a Paul.  Años después, el propio Harrison, habló de este tema: “Supongo que después de la ruptura, -aunque en el fondo todos la deseábamos- lo más fácil era encontrar un culpable dentro de nuestro pequeño circulo y por lo menos para John y para mí la culpa recayó directamente en Paul. Por eso y porque su canción también me gustaba y además porque tampoco me había agradado en absoluto la actitud de Paul conmigo durante las sesiones de Let it be, fue que acepté la invitación de John para grabar la guitarra slide en “How do you sleep?” Recuerdo que cuando escuchamos el tema terminado, sonreímos un poco, pero era una sonrisa un poco amarga o forzada, como la que se ofrece por compromiso cuando alguien cuenta un chiste de pésimo gusto. Con el tiempo he pensado que John se pasó un poco, sobre todo en líneas como “the sound you make is musak to my ears”. Parece que Ringo también estuvo invitado a la grabación pero se retiró al conocer la letra. Años después John declaró a mediados de los 70 no estar orgulloso de haber escrito esta canción (“la verdad es que lamento la intención de la canción, pero ya pasó. Lo importante es lo que él y yo sentimos al respecto, no lo que vosotros pensáis…., y Paul y yo estamos bien ahora”). A pesar de los pesares la canción, en lo musical, es soberbia.

Mucho más azucarada es la bonita “How?” con la que John vuelve de nuevo a la introspección a través de una deliciosa melodía que vuelve a mostrar la extrema calidad de Lennon como compositor. Y, así, llegamos al final con la infecciosa “Oh Yoko!“, un sencillo y adorable medio tiempo pop que John había compuesto en la India en 1968. El tema resulta tan extremadamente pegadizo que EMI propuso su edición como single ante la negativa de Lennon (“ya sabes, está bien y es una canción muy popular, pero me daba un poco de vergüenza…, no iba nada con mi rollo de roquero de lengua afilada…, todo el mundo la veía como single pero yo lo paré”). De nuevo, el trabajo de Hopkins al piano es sobresaliente.

Tras su edición, las críticas fueron menos elogiosas que las recibidas por su anterior trabajo “Plastic Ono Band” pero la respuesta del público fue muy superior. “Imagine” es un gran LP y contiene algunas de las mejores canciones (“Imagine”, “Jealous Guy”, “Gimme Some Truth”, “Oh My Love”, “How?” ) de su genial autor. Quizás no toque tanto la fibra como el crudo Plastic Ono Band y resulte mucho más convencional, pero no deja de ser un álbum excepcional en todos los sentidos y, sin duda, el más apropiado para iniciarse en la carrera de Lennon es solitario.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 9/10

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 16 de agosto de 2014

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