GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

The Beatles. Capítulo 21 (1996-1999). The Threetless Parte III. Cara (Anthology II y III) y Cruz (Linda y George).

Tras el shock del encuentro inicial, la relación entre los “Threetless” había mejorado mucho e incluso, con motivo de la serie de televisión “Anthology” llegaron a ser filmados tocando juntos en directo tanto en el estudio, como en una encantadora sesión campera al ukelele, en los jardines de Friar Park, la mansión de George. Fue entorno a febrero de 1995 que Paul, George y Ringo comezaron a trabajar sobre otra canción de John, también incluida en la cinta con demos de Lennon que Yoko les dio. El tema en cuestión era “Real Love”, una canción de la que John hizo varias demos entre 1977 y 1980 y que, en versión con guitarra acústica, ya había sido editada en la banda sonora del documental “Imagine: John Lennon” de 1988.

No obstante, para trabajar sobre ella, Yoko entregó una versión al piano datada en 1977. A diferencia de “Free As A Bird”, la canción estaba mucho más terminada por lo que la tarea fue mucho menos edificante para Paul, George y Ringo ya que se limitaron a ornamentar la demo de John. No obstante Paul recuerda que “lo mejor de todo era trabajar “con” John otra vez. Oyéndolo en los auriculares, era como si él estuviese al lado – “Rayos, estoy cantando en armonía con John”. Parece a un sueño imposible”.  De esta forma, Paul toca la guitarra acústica, bajo eléctrico. George toca la guitarra acústica y una guitarra Fender Stratocaster al final de la canción. Ringo contribuye con la batería. En cuanto a las voces, Paul graba una voz principal en semi-falsete casi inaudible para dar cuerpo a la de John (grabada, no olvidemos, de forma casera) y luego Paul y George añaden voces de apoyo y armonías. Los tres contribuyen con percusiones.

El resultado, de nuevo, es maravilloso: “Real Love“. La canción es mucho más pop y con una producción probablemente más compensada que la anterior (la batería menos alta y las voces mucho más prominentes) pero, en general, suena menos “beatle” que “Free As A Bird”. “Real Love” se editó como single el 5 de marzo de 1996 y alcanzó el n.º 4 y n.º 11 respectivamente en las listas de sencillos del Reino Unido y EE.UU. Sorprendentemente la BBC Radio decidió no emitirla creando una innecesaria polémica que se debatió en varios medios. Se rumoreaba en el entorno de la prensa, de que la BBC consideraba a Los Beatles, “demasiados viejos” para su estación. La corporación negó tales acusaciones pero eso no impidió que Paul realizara unas declaraciones al Daily Mirror:  “Los Beatles no necesitan que su nuevo single, “Real Love”, sea número uno. Nuestras carreras no dependen de eso. Si Radio One cree que debemos ser vetados ahora, esto no nos va a llevar a la ruina. No puedes poner un límite de edad a la buena música. Es muy alentador saber que, mientras los reyes del kindergarten de Radio One piensan que los Beatles somos demasiados viejos para salir a jugar, una gran cantidad de jóvenes británicos no parecen compartir esa opinión. Siempre estoy leyendo de cómo algunas bandas, como Oasis dan crédito a los Beatles como su inspiración y estoy feliz que pueda oír a los Beatles en la música actual. Cuando Ringo me contó todo esto, pensé, ¿Quién necesita a Radio One cuando se tiene a todas las otras estaciones independientes?”

Al margen de polémicas, “Real Love” fue un éxito que sirvió de empuje al lanzamiento de “Anthology 2“, un nuevo doble CD  editado el 18 de marzo de 1996, cuatro meses después de “Anhology I. El álbum arranca donde lo dejo el anterior y cubre el periodo entre febrero de 1965 y febrero de 1968, quizás la época más vanguardista e innovadora del grupo.  Al igual que su predecesor,  alcanzó un gran éxito comercial: debutó en el puesto nº 1 y en USA y en el Reino Unido.

El disco arranca con la segunda de las “nuevas” canciones del grupo tras “Free As A Bird”, “Real Love“. Una joyita que no hace más que recordarnos lo que hubieran podido hacer juntos estos tipos si el hijo de puta de Mark Chapman se hubiera quedado en casita. Como ocurriera con “Anthology I”, pasada la novedad de la primera canción, entramos de pleno en la parte de arqueología musical.

Arrancamos en febrero de 1965 escuchando una mezcla entre la primeriza toma 2 de “Yes It Is“, con John apenas murmurando la canción , y el arreglo final de la canción (toma 14); un gran ejemplo de cómo los Beatles trabajaban los. También de febrero son las tomas alternativas de “You’ve got to Hide Your Love Away” y las canciones inéditas “If You’ve Got Trouble” (un original “Lennon-McCartney” escrita para Ringo y descartada por no considerarse suficientemente buena) y “That Means a Lot“, un tema de Paul que acabaron dejando de lado y regalando a P.J.Proby.  Avanzando un poco más en el tiempo, llegamos a junio de 1965, con las primeras tomas de la potente “I’m Down“, la indispensable “Yesterday” (sin cuarteto de cuerda) e “It’s Only Love“.

Tiempo para la música en directo con, por un lado,”I Feel Fine“, “Ticket To Ride“, “Yesterday” y “Help!“, interpretadas en directo desde el ABC Theatre de Blackpool, Inglaterra, el 1 de agosto de 1965 para el programa de televisión Blackpool Night Out, y por otro, “Everybody’s Trying To Be My Baby” del famoso concierto en el Shea Stadium.

Ya en otoño de 1965 encontramos tomas preliminares de algunas de las canciones que acabarán en el gran LP “Rubber Soul”. Esos son los casos de la toma 1 de “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)“, con mucho más sitar, y “I’m Looking Through You” en una versión sensiblemente diferente, sin estribillo, con una distinta percusión y más guitarra solista. También para “Rubber Soul” estaba pensado el descarte instrumental “12-Bar Original“.

Damos un salto hasta abril del 66 para adentrarnos en las sesiones del expléndido “Revolver”. La toma 1 de “Tomorrow Never Knows“, nos presenta una canción ya muy experimental pero aún muy distante de lo que acabaría siendo. Por otro lado, con la toma 5 de “Got To Get You Into My Life“, vemos lo diferente que era la canción en un principio; con órgano, guitarra, batería, la voz de Paul y unas buenas armonías de John y George, tenemos una canción mucho más pop y sin rastro de los sobresalientes metales y el estilo soul de la versión final.

Con “And Your Bird Can Sing” y su toma 2 vemos a los Beatles más cercanos. Paul y John partiéndose de risa en medio de la grabación de una pista de voces. No es difícil pensar que la marihuana tuvo algo que ver. Uno de los mejores momentos de estos Anthology, quizás el mejor. La versión de la canción es, por cierto, buenísima y bastante diferente a la que acabó figurando en “Revolver”. Mucho más similar a la que todos conocemos es la toma descartada de “Taxman“, con la única diferencia de los brillante coros de Paul y John (“anybody got a bit of money?”) de 1’28” a 1’49”.

En el caso de “Eleanor Rigby (strings only)” tenemos una mezcla del arreglo para cuarteto de cuerda compuesto por George Martin para la canción, mientras la toma alternativa de “I’m Only Sleeping” nos presenta la canción en una fase embrionaria y con la curiosidad de estar cantada a dos voces ocupándose, al contrario de lo que era habitual, Paul de la voz baja y John de la alta.

Turno una vez más para la música en directo. En esta ocasión con “Rock and Roll Music” y “She’s a Woman“, extraídas del concierto que el grupo ofreció en el el Nippon Budokan de Tokio (Japón) el 30 de junio de 1966. Mucho (muchísimo) más interesante resultan la siguiente triada de cortes, dedicados en exclusiva a la sublime “Strawberry Fields Forever”. Comenzamos con la estremecedora demo de la canción con John y una guitarra, sin más… una maravilla. A continuación, tenemos la también excelente Toma 1 de la canción, mucho menos experimental de lo que  acabaría siendo, y, por último, la Toma 7, de la que se tomó el primer minuto para la versión definitiva de la canción (el resto se tomó de otras tomas obligando a George Martin a realizar un complicadísimo trabajo de estudio para ensamblar las partes).  Ya en diciembre e 1966 podemos disfrutar de una toma alternativa de la enorme “Penny Lane” , en la que el solo de trompeta piccolo del puente es sustituido por trompas inglesas y trompetas. Estuvo a punto de ser la versión final.

Y llega el turno de abordar el excelso “Sgt. Pepper’s”. Con “A Day In The Life“, George Martin hace un trabajo muy especial. El diálogo inicial, el sonido del reloj, y el conteo “sugar plum fairy, sugar plum faiy” de John pertenecen a la toma 1 de la canción (enero de 1967), el resto básicamente pertenece a las tomas 2 (también de enero de 1967) y la toma 6 (febrero de 1967). Como curioidad, podemos escuchar a Mal Evans -el eterno roaddie del grupo- contar los 24 compases que separan las dos partes de la canción. Otro tema de “Pepper’s”, “Good Morning Good Morning“, toma aquí un nuevo brío. Esta Toma 8 es, en mi opinión, muy superior a la que acabó editándose (toma 11).

El resto de las canciones de “Sgt. Pepper’s” que se incluyen en Anthology 2 son “Being For The Benefit Of Mr. Kite!” (de la que encontrarnos, por un lado, la originaria toma 1, y la mucho más avanzada toma 7 ), “Lucy In The Sky With Diamonds, (una curiosa mezcla en la que Martin toma el acompañamiento básico de la toma 6, la tamboura de la toma 7 y las voces del estribillo de la toma 8), “Within Without You” (en versión instrumental), y la potente toma 5 de “Sgt. Peppers Lonely Hearts Lonely Hearts Club Band (Reprise)“. También de esta época -abril del 67-  es la toma 11 de  “Only a Northern Song” (en una versión mucho más limpia de efectos), aunque esta canción apareciera en “Sgt. Pepper’s” sino en el posterior “Yellow Submarine”

A junio de 1967 pertenecen las primeras tomas de “You Know My Name (Look Up The Number)“, una canción que los Beatles terminarían en 1969 y editarían como cara B de “Let It Be”. El tema es sí es un jugueteo estilístico y en esta versión se incluyen  varios fragmentos que no se incluirían en la que fue finalmente publicada.

Tiempo para las sesiones de grabación del doble EP “Magical Mystery Tour” en septiembre de 1967 empezando por la primordial “I Am The Walrus“, pudiendo disfruta aquí de la toma 16, que fue la que se tomó como base para después añadir todos los efectos que compusieron la versión final. En el caso de “The Fool On The Hill”, podemos escuchar la primorosa primera demo a cargo de Paul y su piano, así como la Toma 4 de la misma, con arreglos sensiblemente distintos. La toma presentada de “Hello Goodbye” ofrece pocas sorpresas puesto que es sobre la que se basa la versión definitiva, la única diferencia es la guitarra distorsionada que aparece durante toda la canción.

Estamos acabando este Anthology 2, y llegamos a febrero de 1968 con “Lady Madonna“, de nuevo estamos ante una mezcla de diferentes tomas, en este caso es la base de la toma 3 con el añadido de los saxos de la toma 4. El Cd concluye con una íntima versión de “Across The Universe” (toma 2), con apenas John y una guitarra con efecto flanger, que en mi opinión es -de largo- la mejor de las versiones editadas de esta extraordinaria canción.

“Anthology 2” fue un rotundo éxito comercial. Entre tanto, Linda McCartney fue sometida a una masectomía parcial con éxito…, pero el cáncer se había comenzado a expandir por el hígado y convertiría este 1996 en un año de quimioterapia que comenzó a minar el sempiterno espíritu jovial de Paul.

Octubre de 1996 era la fecha señalada para la edición del tercero y último de los “Anthology”. Tras la edición de “Free As a Bird” como inéditos de “Anthology 1” y “Real Love” de “Anthology 2”, era lógico pensar que con “Anthology 3” ocurriría algo similar, es decir, que Paul, George y Ringo trabajarían sobre algún tema inédito de John. Y, de hecho, así fue. El propio McCartney dijo: “Trabajamos dos canciones de John, “Free As A Bird” y “Real Love”, era muy emocionante. Y surgió la idea tener una tercera canción, otra canción que la teníamos delante de nuestros ojos, “Now And Then”, no obstante no la terminaron.  La maqueta de John es una preciosidad. “Now And Then” pudo haber sido una gran canción, pero estaba muy inacabada, con falta de estribillo y algunos defectos que terminaron por aburrir a George que se acabó cansando de la “operación nostalgia” en la que se había convertido el proyecto “Anthology”. Paul afirma: “Había una que no terminamos, era más conmovedora. Necesitaba un poco más de trabajo, pero tenía un verso hermoso y tenía a John cantándola. Pero George no quiso hacerla”. Desde entonces es un rumor recurrrente la posibilidad de que Paul y Ringo pudieran acabar el trabajo comenzado en 1996 y editar un nuevo single de The Beatles. Parece a un sueño imposible, por lo que tendremos que conformarnos con las versiones de fans, que, emulando el estilo de los Beatles de los 90, circulan por internet.

Finalmente se decidió que “Anthology 3” se editaría sin “nuevo” single, y así se hizo el 28 de octubre de 1996. En esta ocasión el doble CD cubre la etapa comprendida entre  Mayo de 1968 y la última sesión de los Beatles, el 3 de enero de 1970. Para la mayoría de fans, resulta el más interesante por la enorme cantidad de inéditos y tomas realmente alternativas que se presentan. A falta de nuevo single, se editó el inédito “A Beginning” un tema del productor George Martin que, en origen, debía servir de introducción al tema de Ringo “Don’t Pass Me By”. Bella composición orquestal que da muestra del enorme talento musical de su autor.

El material Beatle comienza con las sesiones acústicas de mayo de 1968 en la casa de George Harrison en Esher. Regresados de la India, Paul, John y George se apresuraron a grabar tomas caseras de la gran cantidad de canciones que habían compuesto en aquel país . La primera canción correspondiente a esas sesiones es una versión primigenia de “Happiness is a Warm Gun“, con un fragmento sobre Yoko que no fue incluido en la versión final, y a falta de los cambios que caracterizan la monumental canción incluida en el “Álbum Blanco”. John y su guitarra nos deleitan con versiones demo acústicas de  “Mean Mr. Mustard“, “Polythene Pam” y “Glass Onion” . Las tres canciones fueron grabadas con John doblando su voz y su guitarra acústica (una voz-guitarra por canal). Por su parte Paul grabó en esta sesión su canción “Junk” -no editada como canción Beatle pero que McCartney recuperó para su primer disco en solitario- y una estupenda primera versión de “Honey Pie“. Por último, George incluye “Piggies“, a la que el sonido acústico le sienta como un guante.

Adentrándonos ya en las sesiones del “Álbum Blanco”, entramos en julio de 1968, con la toma 2 de “Helter Skelter“, acortada a menos de cinco minutos de sus más de doce minutos originales. Muchos fans llevaron a cabo una campaña para que se publicara la mítica versión de 27 minutos de esta canción que los Beatles grabaron, pero sus plegarias no fueron escuchadas. Una versión mucho más bluesy y menos heavy que la definitiva, pero igualmente fabulosa.

La versión editada de “Don’t Pass Me By“, dista poco de la original siendo la principal diferencia la ausencia de violín. Mucho más intersante es la toma alternativa de  “Ob-La-Di, Ob-La-Da, no es una toma falsa, sino una versión distinta de la canción que acabó siendo descartada en favor de la que hoy todos conocemos en una una decisión, por lo menos, discutible.

Un ensayo de Ringo se funde con la versión final (toma 34) en la versión de “Good Night” que George Martin preparó para este “Anthology 3”. Siguiendo con el “White Album”, encontramos la fantástica toma 1 de “Cry Baby Cry, la toma 4 de “Blackbird“, y la perezosa pero fantástica toma 6  de “Sexy Sadie“.

While My Guitar Gently Weeps” es simplemente acojonante. Demo de estudio de George, acompañado por Paul al órgano, que alcanza un nivel absolutamente estratosférico, una joya grabada el 25 de julio de 1968 en los EMI Studios de Londres, así como la despojada toma 2 de “Hey Jude“, mucho más sencilla pero sin dejar de ser el monumento melódico que siempre fue.

Not Guilty” es una gran canción de Harrison con cuya grabación el grupo nunca llegó a estar satisfecho, razón por la que fue desechada (aunque recuperada por George en solitario en 1979). No obstante, lo intentaron, de hecho, esta es la toma ¡¡102!! de la canción. Y siguiendo con las provechosas sesiones del “White Album” llegamos a la toma 2 de “Mother Nature’s Son” (sólo Paul y una guitarra), una versión sin cuerdas de “Glass Onion” (toma 33), y la encantadora la toma 8 de “Rocky Raccoon“.

What’s the New Mary Jane?” es sin duda la canción más veces pirateada del grupo. Inicialmente considerada para el Álbum Blanco (incluso candidata a ser editada en single), finalmente quedaría inédita hasta este “Anthology 3”. Desde luego no es una gran canción, pero no deja de ser curiosa. Otra de las curiosidades es “Step Inside Love / Los Paranoias“, la primera es un muy buen tema que Paul compuso para Cilla Black (con la que ella consiguió un número 8 en listas), el aire latino del tema hace que John comience a bromear y nombre a un ficticio grupo de acompañamiento llamado “Los Paranoias”, Paul se arranca a improvisar y rápidamente es seguido por el resto.

Y volvemos a las tomas “falsas” del “Album Blanco” con un mix de tomas de “I’m So Tired” (concretamente de la la 3, la 6 y la 9), la evocadora toma 1 de  “I Will” y una soberbia versión acústica de “Why Don’t We Do It In The Road?“. A continuación oímos a John grabar la sobresaliente pista de guitarra acústica de “Julia” pero llega un momento en el que se equivoca, es curioso oír a Paul desde la sala de mezclas animando a John a a volver a intentarlo ya que “la canción es realmente preciosa”.

El CD2, deja atrás el álbum blanco (al que “Anthology 3 dedica todo su primer CD) y se adentra en las sesiones para el malogrado proyecto “Get Back” (recordad que los Beatles desecharon las sesiones para grabar “Abbey Road” y posteriormente las cintas fueron entregadas a Phil Spector para que produjera lo que acabó siendo el álbum “Let It Be”, para enfado de Paul). La primera de las canciones pertenecientes a estas sesiones es “I’ve got a feeling“, una toma fallida grabada el 23 de enero de 1969 en los Apple Studios de Londres y ya con Billy Preston al piano eléctrico.

Especialmente curioso resulta escuchar la relentizada versión de “She Came In Through the Bathroom Window” sacada fuera del Medley de “Abbey Road” donde acabó incluyéndose meses después de esta toma primeriza de enero de 1969. “Dig A Pony” en cambio es muy similar a la canción que acabó apareciendo en “Let It Be”, eso sí, mucho mejor producida. No me cansaré de decirlo, Phil Spector -al que admiro-, no hizo un buen trabajo con “Let It Be” y esta versión es una prueba de que el que dominaba el sonido Beatle no era otro que George Martin. Algo parecido a lo que ocurre con “Two of Us“, si bien esta toma se acaba estropeando por algunos fallos de ejecución.

Siguiendo con las sesiones del proyecto “Get Back” encontramos tomas de “For You Blue“, “Teddy Boy” (inedita por los Beatles pero editada en el primer álbum en solitario de McCartney), el medley de clásicos del rock “Rip It Up” / “Shake, Rattle and Roll” / “Blue Suede Shoes” y una emocionante versión de “The Long And Winding Road“. Paul siempre repudió la versión que Spector remezcló para “Let It Be” y aquí, al fin, tenemos la canción tal y como la concibió McCartney, de hecho, es la misma toma que se usó para el disco pero sin el pomposo arreglo del productor americano. Las notas de “Anthology 3” referidas a esta canción lo dejan claro:  “La versión de la Antología es tal y como se concibió mientras que la versión de Let It Be fue adornada […] en ausencia del compositor Paul McCartney”

Aún en las sesiones de “Get Back”  encontramos una improvisada y festiva versión a dos voces de “Oh! Darling” que, como ocurría  con “She Came In Through the Bathroom Window”, acabó siendo incluida en “Abbey Road” en una versión muy distinta de la que aquí aparece, así como una toma primeriza de “All things Must Pass“, una gran canción de George que fue descartada por el resto y Harrison convirtió en tema central de su triple álbum en solitario. Siguiendo con las sorpresas llegamos a “Mailman, Bring Me no More Blues“, otra de las habituales en los piratas de la banda, buena versión del clásico de Buddy Holly.

La última canción del proyecto “Get Back” que aparece el “Anthology 3” no podía ser otra que la homónima. En esta ocasión se nos presenta la versión en directo de “Get Back” que los Beatles interpretaron en el tejado del edificio de Saville Row. Se convertiría en su última canción de su último concierto. La policía irrumpió en la azotea con la intención de parar el concierto y hay un determinado momento (primer estribillo) en el que alguien les dice que paren…, las guitarras dejan de oírse…, pero Paul y Ringo siguen…, George enseguida se suma al desafío… y luego John… La canción vuelve con mucha más intensidad…, Paul grita “Loretta has vuelto a jugar en las azoteas, la policía va a arrestarte”

Avanzamos a febrero de 1969 para escuchar la demo de “Old Brown Shoe“, en la que George toca todo, y la toma 2 de “Octopus’s Garden” con la que entramos en las sesiones de “Abbey Road” de las que se extraen la toma 5 de “Maxwell’s Silver Hammer“, la estupenda demo de “Something” y la toma 1 de “Come Together“.

Otro de los “inéditos” es “Come and Get It“, una fabulosa canción de Paul en la que tocó todos los instrumentos y voces y que acabó cediendo a la banda de Apple Badfinger. La ligera versión de “Ain’t She Sweet” que aparece a continuación tampoco había salido a la luz hasta ahora, la voz de John aparece aquí un poco castigada y contrasta con la exuberancia vocal que el propio Lennon, junto a McCartney y Harrison, exhiben en el siguiente corte: la alucinante versión a capella de “Because“. Brutal, 9 voces (3 tomas de 3 voces) .

Con la versión de “Let It Be” que aparece en este “Anthology 3” volvemos a retomar la polémica Spector Vs Martin. En mi opinión no hay comparación posible. Menos mal que, como veremos en el siguiente capítulo “Let It Be… Naked” acabaría haciendo justicia. Algo parecido ocurre con “I Me Mine“, mucho más auténtica y rockera sin todas esas impostadas orquestaciones, muy superior a la oficial.

Y llegamos al final: “The End“, remezclada de nuevo por George Martin y resaltando mucho más las guitarras (tocadas por turnos entre Paul, George y John). Y con esto termina el proyecto Anthology, un sueño hecho realidad para los fans del grupo: dos canciones nuevas, seis cd’s de rarezas, tomas falsas y canciones inéditas, un extensísimo documental que se editó en forma de 5 dvd’s y la edición de un libro espectacular. No obstante siendo todo esto fantástico, nada es comparable a ver a los que entonces eran los tres beatles vivos en una sala charlando sobre los viejos tiempos.

No obstante, una vez terminada la grabación de las nuevas canciones y concluida la selección de tomas para los Anthology, la relación entre Paul y George se enfría. Paul se vuelca en la enfermedad de Linda, pero intenta mantener el contacto con Harrison. No obstante, llega un punto en el que George deja de devolver las llamadas de McCartney.

Entretanto, Paul recibe una sorprendente noticia: su nombramiento como Caballero del Imperio Británico por la Reina Isabel II por “su contribución a la música”. Como Beatle, Paul, al igual que el resto del grupo, ya había sido nombrado “Miembro del Imperio Británico” (MBE), pero la distinción de Caballero es muy superior a aquella y le dotaba del título de “Sir”.

George, por su lado, había recibido una dura noticia. Fumador empedernido, George fue diagnosticado de cáncer de garganta en 1997. Ese mismo año se sometió a un intervención quirúrgica en la laringe en el hospital Princess Margaret, de Windsor  y el tumor fue extirpado. Desgraciadamente,  dos meses después, el cáncer se expandió al pulmón y George fue nuevamente intervenido en la  Clínica Mayo de Rochester (Estados Unidos). La operación fue exitosa y Harrison comenzó a recibir tratamiento de quimioterapia. El pronóstico era positivo.

No ocurría lo mismo con el pronóstico de Linda, cada vez más debilitada. A pesar de la dura situación que Paul estaba viviendo con la enfermedad de su mujer, no conocía mejor terapia para ambos que volver a la música. Impulsado por el revisionismo de “Anthology”, Paul se decide a retomar su pasado o, al menos, a no esconderlo. Paul reclutó a Jeff Lynne, productor de “Free As A bird” y “Real Love” y se dispuso a grabar su nuevo álbum, uno de los mejores de su carrera, “Flaming Pie” (enlace a review en Guilletek’s), editado en mayo de 1997.

“Anthology me recordó como hacíamos las cosas en The Beatles y los valores que alcanzamos con las canciones. Así que de algún modo me sirvió de guía para este álbum”. Paul quería hacer algo sencillo, pero de gran calidad. McCartney, además de Jeff Lynne, contó con la colaboración de  Steve Miller, George Martin y Ringo Starr. El resultado cumple con las expectativas y las críticas musicales fueron muy favorables, las mejores desde “Tug of War”, de 1982. Además fue también un gran éxito comercial, debutando en el puesto #2 tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. Y no es para menos, es un disco fabuloso con canciones como “Flaming Pie“, “Great Day“, “Young Boy“, “Somedays” (producida por George Martin), “Heaven On A Sunday” (con su hijo James a la guitarra eléctrica), la inconmensurable “Caliko Skies“, “The World Tonight“, “Souvenir” o “Little Willow“, dedicada a los hijos de Ringo y Maureen tras la muerte de la que fuera primera esposa del batería. Pero posiblemente la canción más recordada sea la fantástica “Beautiful Night” con Ringo a los tambores y George Martin tras los controles y un final glorioso con Paul y Ringo cantando juntos. Extraordinario final para un álbum 10.

Ringo vuelve a la carga meses después, en agosto de este mismo 1997 con “Ringo Starr and His third All-Starr Band: Volume 1“. En esta ocasión es una edición limitada muy modesta que se vendía a precio reducido en los videoclubs de la compañía Blockbuster y que recogía el concierto de la tercera formación de la All-Starr Band ofrecido en el Nippon Budōkan de Tokio, Japón. La banda estaba compuesta por Ringo Starr (batería, percusión y voz), su hijo Zak Starkey (batería y percusión), Billy Preston (teclados, armonio y voz), el Who John Entwistle (bajo y voz), Felix Cavaliere (teclados y voz), Randy Bachman (guitarra y voz), Mark Farner (guitarra y voz) y Mark Rivera (saxofón y coros). Nada que reseñar.

Paul sigue con su actividad frenética, y en septiembre -apenas cuatro meses después de “Flaming Pie”, edita un nuevo álbum. En esta ocasión se trata de su segunda incursión en la música clásica: “Standing Stone“. La obra, una pieza instrumental, fue estrenada en el Royal Albert Hall de Londres el 14 de octubre de 1997. A diferencia de lo que ocurrió con “Liverpool Oratorio” que dividió a la crítica, “Standing Stone” recibió críticas muy favorables y alcanzó el primer puesto en los álbumes de música clásica. Me quedo con la pieza final: “Celebration“.

Paul vivía un momento dulce a nivel profesional, pero a nivel personal todo se torcía cada vez más…, hasta que no hubo remedio… En febrero de 1998 Paul, Linda y todos sus hijos excepto Heather viajan a Arizona, a un rancho que compraron años atrás. Era un lugar que Linda adoraba, caballos, colinas, espectaculares atardeceres. La mañana del 17 de abril de 1998 los ojos de Linda amanecieron sin luz, Paul lo tenía claro, llamó a sus hijos y rodearon la cama de su esposa, McCartney se acercó a su oído y dijo: “Estás montada sobre un hermoso caballo, es un precioso día de primavera y estamos cabalgando por el bosque…, los jacintos crecen y el cielo está completamente azul…”, Linda cerró los ojos y murió. El funeral se celebró en St. Martin-in-the-Fields, en Londres, con la asietencia de George Harrison, George Martin y Ringo Starr.

Paul y Linda McCartney se casaron en 1969, y en estos casi 30 años, sólo pasaron 10 noches separados, las que Paul pasó en una celda en Tokio en 1980 tras ser detenido por posesión de drogas, ni una más. No es de extrañar que McCartney quedará completamente destrozado tras la muerte de su inseparable compañera. Estaba absolutamente perdido, al punto que sus hijos decidieron hacer turnos para acompañarle en su día a día temerosos de que entrara en una depresión.

Paul abandonó la música y se encerró en su casa, levantándose de la cama sólo para dar unas pinceladas a sus cuadros. No podía pensar en música, muchas de sus obras estaban dedicadas a Linda y el sólo recuerdo de las mismas le hacían hundirse más aún en un pozo del que veía difícil salir. Se limitó a pintar y a escribir tristes versos como “La tristeza no es tristeza sino felicidad vestida de negro. La muerte no es muerte sino la vida lanzándose al precipicio. Las lágrimas no son lágrimas sino carcajadas saladas”.

Con John fallecido, George convaleciente y Paul sumido en la tristeza, Ringo queda como único Beatle activo. En junio de 1998 edita “Vertical Man“, su mayor éxito de desde 1975. Es un buen disco en el que Ringo con celebridades como  Tom Petty, Brian Wilson, Ozzy Osbourne, Alanis Morissette, Joe Walsh, Steven Tyler y Timothy B. Schmit, entre otros. Grabado en la época de “Anthology”, George toca la guitarra y hace coros en “King Of Broken Hearts” y  “I’ll Be Fine Anywhere“, mientras Paul toca el bajo y hace coros en “What in the… World“, armoniza junto a Alanis Morissette y  Steven Tyler  en “I Was Walking“. Paul también participa en la jovial y muy valorable “La De Da“, el single del disco.

En septiembre de 1998, The Fireman, el grupo electrónico anónimo compuesto por Paul y el DJ Youth edita su segundo trabajo. Paul seguía retirado y sus contribuciones al disco fueron recogidas antes de la muerte de Linda. Fuera como fuere el CD recibe críticas elogiosas por su sonido ambiental cercano al trance. No es mi terreno, así que no me mojo. Me gusta mucho más que el anterior trabajo de The Fireman, eso seguro. Si tuviera que destacar una “canción”, sería  probablemente”Watercolour Guitars“.

Ringo, muy activo, participa en el programa de televisión Storytellers de la cadena VH1. El programa consistía en un concierto en un entorno íntimo, con intermedios en los que el arista explicaba el origen de las canciones que va a interpretar. En el caso de Ringo el concierto se llevó a cabo en el Bottom Line Club de Nueva York el 13 de mayo de 1998, un mes después de la publicación del álbum Vertical Man. Un muy buen álbum en directo con fantásticas interpretaciones de sus clásicos como “Photograph.

Mientras Paul sigue hundido…, hasta que un buen día, a principios de 1999,  decidió volver a coger la guitarra. Lo primero que vino a su cabeza fue el rock de sus raíces y entonces lo vio claro. Tras contactar con el productor Chris Tomas, que trabajó en el álbum de Wings “Back to the Egg”, McCartney reservó tiempo en los estudios Abbey Road a comienzos de marzo para grabar su nuevo álbum del que poco o nada se sabía salvo que sería un disco de covers de rock de los 50 y que era probable que McCartney incluyera alguna  nueva composición propia.

Mientras Paul prepara su nuevo disco en abril de 1999, primer aniversario de la muerte de Linda, organiza The Concert For Linda, un concierto en el Royal Albert Hall en el que participaron The Pretenders, Elvis Costello, Tom Jones, George Michael , Sinead O’Connor, Johnny Marr (Smiths), Neil Finn (Crowded House), Marianne Faithfull y como gran final, Paul, en lo que significaba su vuelta a los escenarios. Un emocionado Paul interpretó la que era una de las canciones preferidas de Linda, el “Lonesome Town” de Ricky Nelson, así como una emotiva versión de “All My Loving

En septiembre de 1999, United Artist y Apple Films lanzan en DVD la película de animación de los Beatles “Yellow Submarine” y acompañando al mismo se edita Yellow Submarine Songtrack“, un CD que recoge todas las canciones de los Beatles que aparecen en la película. De esta forma desaparece el score de George Martin y se incluyen los temas que, aunque no aparecieron en la banda sonora original de 1969, sí que lo hicieron en la película, es decir, añade “Eleanor Rigby”, “Love You To”, “Lucy in the Sky with Diamonds”, “Think for Yourself”, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, “With a Little Help from My Friends”, “Baby You’re a Rich Man”, “When I’m Sixty-Four” y “Nowhere Man”  a los “Yellow Submarine”,”Hey Bulldog”, “All Together Now”, “Only a Northern Song”, “All You Need Is Love” y “It’s All Too Much”. El disco en sí, no aporta nuevo salvo que es la primera ocasión en el que las canciones de los Beatles se remezclan, con buen resultado, por cierto. Los resultados comerciales fueron decentes, pero no extraordinarios (número 8).

En octubre se edita el nuevo disco de Paul McCartney. Como hemos dicho antes, Paul tenía la necesidad de regresar a sus raíces musicales e interpretar temas que solía escuchar cuando era joven y quería grabarlo en tomas, sin trucos, a la antigua usanza…, así que llamó al guitarrista de Pink Floyd  -David Gilmour-,  al batería de Deep Purple -Ian Paice- y al Housemartin Pete Wingfield para los teclados. Paul se encargaría del bajo y la voz… Y eso es “Run Devil Run“, un fantástico disco de versiones de rock’n’roll editado en octubre de 1999 con un sonido sencillamente arrollador. McCartney y su banda realizan trepidantes versiones de “All Shock Up“, “She Said Yeah“, “Shake A Hand” o “Party” e incluyó tres nuevas composiciones propias ciertamente buenas como “Run Devil Run“, “Try Not To Cry” o la fantástica “What It Is“, una de las composiciones que Paul tocaba a Linda en su enfermedad para animarla. Un gran disco que además, el 14 de diciembre de 1999, sirvió de excusa a McCartney para retornar al Cavern Club -donde los Beatles empezaron- para presentar el disco en directo y permitirse una versión inolvidable de “I Saw Her Standing There“. Un concierto imprescindible. Run Devil Run” recibió críticas entusiastas por parte de la prensa especializada. Paul había vuelto.

El mismo mes, octubre de 1999, Ringo edita un disco de villancicos de cara la campaña de navidad: “I Wanna Be Santa Claus“. Fue un fiasco comercial que hizo que su compañía discográfica rescindiera su contrato.

Un mes después, en noviembre, Paul edita un nuevo CD, el tercero de su línea “clásica”: “Working Classical“. Publicado apenas un mes después del álbum “Run Devil Run” se trata realmente de uan recopliación de canciones de McCartney arregladas al estilo sinfónico por Richard Rodney Bennett y Jonathan Tunick. Así, encontramos bonitos arreglos para canciones como “My Love“, “Junk“, “Golden Earth Girl” o “Maybe I’m Amazed“, aunque McCartney también compuso algunas piezas instrumentales para el disco: “A Leaf“, “Haymakers“, “Midwife“, “Spiral” y “Tuesday“. La crítica lo recibió bien, pero tuvo mucho menos repercusión que sus anteriores obras clásicas. Para mí, su mejor obra clásica, de largo.

1999 ya llegaba a su fin, pero junto antes de acabar el año, apenas un día antes, el 30 de diciembre de 1999, el universo Beatle sufriría una gran conmoción. Alrededor de las 3:30 de la madrugada del 30 de diciembre de 1999, Michael Abram, un enfermo mental nacido en 1966 en Liverpool que estaba convencido de que los Beatles eran una influencia satánica, entró en la mansión de George a través de una de las ventanas. Los ruidos despertaron a Olivia y George bajó al piso de abajo para ver qué ocurría. George se encontró con el intruso, armado con un cuchillo, al que intentó tranquilizar sin éxito. Abram se abalanzó sobre George asestándole varias puñaladas en el pecho. Afortunadamente, Olivia logro reducir al atacante golpeándolo en la cabeza con el pie de una lámpara. La policía llegó alertada por la alarma de la mansión y terminó de reducir al intruso de quien posteriormente se supo que estaba obsesionado con Los Beatles y solía deambular por locales nocturnos afirmando que eran brujos. La policía confirmó a su vez que el agresor había sido detenido el año pasado tras haber destruido un póster del grupo en un local comercial.

Harrison  fue internado en el Royal Berkshire Hospital de Reading. Según los médicos, Harrison sufrió un colapso del lóbulo derecho del pulmón. De haber sido más profundo, el pinchazo podría haber sido mortal. El entorno Beatle reaccionó con miedo, Ringo declaró: “Tanto Barbara como yo estamos profundamente shockeados de que haya ocurrido esto. Le enviamos a George y a Olivia todo nuestro amor y el deseo de que George se recupere rápidamente“, mientras Paul afirmó: ““Gracias a Dios tanto George como Olivia están bien. Les envío todo mi amor“. Tras el suceso, Harrison quedó traumatizado y limitó aún más sus ya de por sí escasas apariciones públicas.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 28 de abril de 2013

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THE BEATLES. “Let It Be” (1970) ( 9 / 10 )

“Two Of Us” (Lennon-McCartney)
“Dig A Pony” (Lennon-McCartney)
“Across The Universe” (Lennon-McCartney)
“I Me Mine” (Harrison)
“Dig It” (Lennon-McCartney-Starkey-Harrison)
“Let It Be” (Lennon-McCartney)
“Maggie Mae” (trad. arr. Lennon-McCartney-Starkey-Harrison )

“I’ve Got A Feeling” (Lennon-McCartney)
“One After 909” (Lennon-McCartney)
“The Long And Winding Road” (Lennon-McCartney)
“For You Blue” (Harrison)
“Get Back” (Lennon-McCartney)

Producido por Phil Spector.

Desde la misma portada, de aspecto fúnebre y con los Beatles en fotografías separadas, el álbum transmite tristeza y melancolía. Obra de John Kosh con fotos de Ethan A. Russell, el austero diseño en negro de la cubierta contrasta con la alegre y evocadora portada (basada en el primer disco del grupo: “Please Please Me”) que estaba pensada para el malogrado proyecto “Get Back”. “Let It Be” son los restos del proyecto “Get Back”, en palabras de George Martin “era una idea brillante, creo que de Paul. La idea original era grabar un álbum con nuevo material, ensayarlo y tocarlo por primera vez en directo y ante el público, en disco y en película. En otras palabras, grabar un álbum en directo con material nuevo, algo que nadie había hecho nunca… “.

Hagamos un poco de memoria. Como comentamos en el capítulo 13 de este blog, la banda trabajó sobre este proyecto desde el 2 al 30 enero de 1969. No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes, y el gran final sería una actuación en directo que acabó produciéndose sobre la azotea de las oficinas de Apple. George Martin, su productor de siempre, acabo hastiado del mal ambiente reinante entre los miembros del grupo y abandonó el proyecto, quedando el mismo en manos del ingeniero Glynn Johns. El trabajo de producción, premeditadamente austero, no terminó de convencer al grupo y Lennon decidió darle las cintas al afamado productor Phil Spector para que re-produjera el álbum.

Por delante quede dicho que soy fan de Phil Spector, su trabajo durante la primera mitad de los 60 me parece sobresaliente, pero soy de los que prefieren la austera idea original del proyecto “Get Back” a lo que acabó siendo el por momentos grandilocuente “Let It Be”.  Spector hizo un buen trabajo con algunas canciones pero con otras decidió añadir su mítico muro de sonido a temas como “Across The Universe”, “Let It Be”, “I Me Mine” y “The Long And Winding Road”, y esto implicaba dotar a las canciones de un estilo muy alejado al sonido de la banda. George Martin criticó la decisión aunque el más crítico con el trabajo de Spector, como veremos,  fue McCartney

Entre el 23 de marzo y el 2 de abril de 1970 (tan sólo siete días de trabajo), Spector redujo Let It Be a 12 canciones, introduciendo coros femeninos y arreglos orquestales en algunas de ellas y prescindiendo de la idea original de hacer un disco en el que se escuchase a Los Beatles tocar en directo con la mayor sencillez posible.

El caso es que el disco se abre con una frase de John:” ‘I Dig A Pigmy’, by Charles Hawtrey and the Deaf Aids. Phase one, in wich Doris gets her oats” (“‘Pasión por un pigmeo’, de Charles Dawtrey y Los Sonotones. Fase uno, en la que Doris folla”), e inmediatamente suena “Two Of Us” (enlace), una fabulosa canción acústica de Paul en la que McCartney y Lennon cantan empastando sus voces a la perfección. El disco continúa con “Dig A Pony” (enlace), fruto de la fusión de dos canciones de John (“Dig A Pony” y “All I Want Is You”). John nunca estuvo satisfecho con esta canción que si bien no es brillantísima, puede resultar muy disfrutable. La versión que aparece en el disco pertenece al mítico concierto de la azotea, prueba evidente que los Beatles se habían convertido en una banda más que competente en directo.

La mejor contribución de John al álbum llega con la fenomenal “Across The Universe” (enlace), una fantástica y cósmica canción que Lennon compuso en la India y que originalmente estaba destinada al “Álbum Blanco”. La canción fue editada en una versión muy diferente en el álbum benéfico “No One’s Gonna Change My World” editado por la World Wildlife Fun (WWF). Phil Spector redujo el tempo, añadió una gran masa de cuerdas y prescindió de los efectos. El efecto satisfizo mucho a John que, hasta entonces, no había conseguido conseguir una grabación que le terminara de gustar, siendo ésta además una de sus canciones propias favoritas. Una canción monumental.

Tiempo para George Harrison y su “I Me Mine” (enlace), un tema que gira en torno al problema del ego. La melodía, inspirada en el vals, es fabulosa y George realiza una de sus mejores interpretaciones vocales. “Dig It” (enlace), es el resultado de una jam session de más de doce minutos entre los Beatles y Billy Preston, de la que Phil Spector rescató apenas 50 segundos. Relleno. Al final de la canción se oye a John diciendo, “That was ‘Can You Dig It’ by George Wood, and now we’d like to play ‘Hark The Angels Come’ (“Esto era ‘Can You Dig It’, de George Wood, y ahora nos gustaría interpretar ‘Hark The Angels Come'”), que sirve de introducción a la enorme “Let It Be” (enlace). Paul, pensando en su madre fallecida, compone una de las más perfectas canciones que jamás se hayan escrito. A diferencia de la versión editada en single dos meses antes, Billy Preston no participa. La parte de la guitarra solista de George también cambia. Spector añadió una pista de acompañamiento orquestal, esta vez mucho más respetuoso con el sonido habitual del grupo. El resultado, como es el caso de la versión del single, es magnífico. No tengo claro cuál de las dos versiones prefiero, sólo sé que es una de las mejores canciones que jamas he escuchado.

Tras el subidón quasi-místico que nos proporciona el baladón de Paúl, los Beatles atacan animosamente una canción tradicional de Liverpool, “Maggie Mae” (enlace). Era una de las canciones que utilizaban, desde los inicios de su carrera, para calentar la voz antes de los conciertos o de las sesiones de grabación. La versión aquí recogida corresponde a una grabación espontánea entre algunas tomas de “Two Of Us”.  Los cuatro Beatles figuran en los créditos como arreglistas.

Nada más abrir la cara B, John y Paul reúnen sus inconmensurables talentos fusionando dos de sus canciones en una. Por un lado, John había compuesto “Everybody had a hard year” y Paul “I’ve Got A Feeling”. La unión de ambas canciones funciona perfectamente en uno de los momentos álgidos del LP, “I’ve Got A Feeling” (enlace). La grabación de “I’ve Got A Feeling” incluida en el álbum corresponde al concierto en la azotea de Apple, siendo una grabación absolutamente en directo y absolutamente brillante como tal. Fantástica de principio a fin. Otra de las canciones tomadas directamente del concierto de la azotea es el rock de John, “One After 909” (enlace). Una nuevamente brillante interpretación en directo de los de Liverpool de una canción que, aunque nunca llegaron a editar hasta este LP, ya grabaron en 1963.

Y llegó la canción de la polémica, “The Long And Winding Road” (enlace), una íntima y extraordinariamente bonita balada de Paul a la que Phil Spector añadió cargadas secciones orquestales y engoladas voces femeninas. Paul entró en cólera en cuanto la escuchó y vio cuánto se alejaba el arreglo de Spector del sonido intimista deseaba – tal y como aparece en la película (enlace) -. Al parecer Paul intentó recuperar la versión original del tema pero su solicitud fue rechazada por Allen Klein. Muchos consideran que este incidente fue la gota que colmó el vaso y decidió a McCartney a abandonar Los Beatles.

Harrison, como era habitual, incluyó dos canciones en el disco. La segunda de ellas es “For You Blue” (enlace), un notable ejercicio de blues en el que destaca la pericia de John con la slide guitary que sirve para calentar motores antes del gran final: la última canción del último disco que editaron los Beatles: “Get Back” (enlace). La fantástica canción de Paul ya se había editado en 1969 como single, pero esta versión, con la voz más “seca”, resulta más recomendable. Vuelve a ser estupendo el solo de teclado de Billy Preston y destacable la labor a la solista de John. Es una canción fabulosa.

A los 15 días de editarse, el 23 de mayo de 1070, el disco llega al número 1 y permaneció 59 semanas en listas. Es un disco raro por su mezcla de sonidos y producciones, pero con momentos brillantísimos. Puede resultar un poco tristón, pero musicalmente raya a gran altura…, ¿cómo podría no hacerlo un disco con “Two Of Us”, “Across The Universe”, “Let It Be”, “The Long And Winding Road” y “Get Back”, hasta cabreados estos chicos eran la hostia.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9 /10

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THE BEATLES. “Abbey Road” (1969) (10/10)

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado.  Fue Paul  el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” (que acabaría conviertiéndose en “Let It Be”) no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones y, aunque demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco”, baja mucho enteros en este disco.

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y conseguir una de las portadas más famosas de la historia.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche,  para una campaña electoral de su amigo Tim Leary, que éste no llegó a a utiliizar. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados. Es un temazo, con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo y le hizo conseguir por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together). Es una canción sublime que, la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin, elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.  McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña cuando abandonó a los Beatles en 1968). La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”. La voz de John recita una letra premeditadamente minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa.

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley, puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería que, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectivo. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el que McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

VALORACIÓN GUILLETEK: 10 / 10

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THE BEATLES. Capítulo 14 (1969), El canto del Cisne. “Abbey Road”

A mediados de 1969, los Beatles eran poco más que una “marca”. Poco quedaba de la banda unida de antaño y cada uno de los miembros -especialmente George y John- hacía si vida. En este entorno, Harrison edita en mayo de 1969 su segundo LP en solitario: “Electronic Sound“. Compuesto sólo por dos largos temas, uno para cada cara, es un pretencioso álbum experimental que gira en torno a un sintetizador Moog “tocado” por el propio George. Absolutamente infumable. Ruido. Otra porquería al nivel de “Two Virgins”

John tampoco colaboró demasiado a prestigiar los lanzamientos en solitario de los miembros del grupo. John y Yoko editan, también en mayo de 1969, su segundo álbum conjunto: “Unfinished Music No. 2: Life with the Lions”. Otra basura integral que gira en torno al aborto que sufrió Yoko y en el que perdieron al que iba a ser el primer niño de la pareja. Es más audible que “Two Virgins” pero sigue sin merecer una sola escucha.

Pero John, a pesar de que sus lanzamientos en solitario se empeñasen en demostrar lo contrario, seguía siendo un músico maravilloso y apareció en el estudio con una nueva canción. La letra seguía siendo, como todo lo que hacía últimamente, sobre su relación con Yoko. Lennon quería grabarla con los Beatles, pero George no estaba y Ringo estaba desarrollando su carrera como actor rodando The Magic Christian con Peter Sellers. Sólo quedaba Paul. “The Ballad Of John And Yoko” (enlace) fue grabada por John (voz y guitarras) y Paul (voces, bajo, piano, batería y maracas) en uno de los últimos momentos se estrecha colaboración de los que otrora fueron inseparables amigos. Los asistentes a la sesión hablaron de un ambiente de verdadera camaradería entre ambos. En cuanto a la canción, es buena, pero quizás no tanto como para ser un single del grupo…, por lo que no sería de extrañar que su edición fuera un intento de contentar a John ante los últimos acontecimientos acaecidos. La canción, con todo, fue un éxito en Europa incluso a pesar del veto de la BBC por el verso “Cristo, sabes que no es fácil… tal como van las cosas, van a crucificarme”…, en Estados Unidos alcanzó “sólo” un número 8 por la actuación de Cinturón Bíblico en contra de la canción.

La cara B del single quedó para “Old Brown Shoe” (enlace), una buena canción de George con una frenética línea de bajo que, aunque los registros de grabación atribuyen a McCartney, Harrison siempre ha reclamado.

La actividad de John y Yoko era imparable y el 26 de mayo viajan a Montreal (Canadá) para comenzar su “encamada por la Paz”, su forma no violenta de protestar contra las guerras en general y en particular contra la de Vietnam. Consistía en quedarse en la cama, en una habitación de hotel decorada con carteles en pro de la paz y convocar a cuanta prensa fuera posible. Yoko y John llevaron a cabo dos encamadas de dos semanas de duración en pro de la paz, en Ámsterdam (durante su viaje de novios) y en Montreal. Un reportero le preguntó a John que qué intentaba hacer. Y John le contestó espontáneamente, todo lo que estamos diciendo es : “dale una oportunidad a la paz” (“Give Peace a Chance”), y tal como lo dijo, le gustó la frase y la preparó musicalmente para una canción.

El 1 de junio de 1969, alquiló una grabadora de 8 pistas en unos almacenes locales de música, volvió a la habitación del hotel y la grabó cantando junto a docenas de periodistas y varias celebridades, incluyendo a Timothy Leary, Rosemary Woodruff Leary, Petula Clark, Dick Gregory, Allen Ginsberg, Murray the K y Derek Taylor. “Give Peace a Chance” (enlace) se editó como single bajo el nombre de Plastic Ono Band alcanzando un número 2 en listas y, a pesar de que Paul no tuvo nada que ver, su composición aparece atribuida a Lennon y McCartney. Fue la forma de agradecer a Macca su participación en “The Ballad Of John And Yoko”. La cara B del single la ocupaba la composición de Yoko, “Remember Love” (enlace), quizás lo mejor de la artista japonesa.

Paul McCartney observaba en la distancia toda esta actividad de John y Yoko con cierta pasividad, pero entrado el verano de 1969, pensó que era momento de recuperar el timón de su carrera. El proyecto “Get Back” había sido muy doloroso, tenían que volver a trabajar como en los viejos tiempos. Lo primero que hizo fue telefonear a George Martin. “Paul me dijo: ‘Volvamos a empezar y grabemos como antes, ¿producirías un álbum como solíamos hacerlo?’. ‘Bueno, si me dejáis, sí’. Le dije. Y así lo hicimos. Aunque no fue realmente como en los buenos tiempos, porque seguían componiendo aparte y utilizaban a los demás como músicos de acompañamiento en vez de trabajar en equipo, pero fue fantástico, es mi álbum preferido de los Beatles”.

Fue Paul también el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable”. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, que había dejado al grupo durante las sesiones del “Álbum Blanco”, también se unió al proyecto trayendo a un joven ayudante…, un tal Alan Parsons.

“ABBEY ROAD

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como recuerda McCartney, “cuando hicimos Abbey Road, John y yo éramos abiertamente críticos con la música del otro, y me dio la sensación de que a John no le interesaba demasiado interpretar nada que no hubiera compuesto él mismo”. John por su parte acabó harto del perfeccionismo de Paul. Como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones, “tanto John como yo teníamos varias canciones que eran fantásticas tal cual estaban pero que nunca terminamos, así que pensé que podríamos juntarlas”. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones. John que demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco” baja mucho enteros en este disco. Sin embargo Ringo se sale, George se confirma como un maestro de la composición y McCartney está de monumento.

Paul, que ya era el líder musical de la banda (en parte por talento y en parte por dejadez del resto) de forma indiscutible, acrecentó dicho papel durante la grabación de este álbum. “En Abbey Road empecé a ocuparme demasiado de la producción, en opinión de todos. El productor era George Martin y yo me metía demasiado. George Harrison y Ringo se daban la vuelta y me decían: ‘Mira, ¡piérdete!. Ya somos mayorcitos y podemos arreglarnos perfectamente sin ti’. Para las personas que, como yo, no se dan cuenta de cuándo son demasiado arrogantes, que te digan eso te coge por sorpresa. Así que me cerré completamente y me retiré: ‘Vale, vale, tienen razón”. Así pasaron uno o dos días, hasta que la sesión empezó a decaer un poco y al final Ringo se giró hacia mí y me dijo: ‘Venga…¡produce!’. Una de dos. O yo hacía lo que había estado haciendo, lo cual, en honor a la verdad, no estaba tan mal, o me retiraba y también me volvía paranoico, que es lo que sucedió”.

bocetos de Paul

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y llamar al álbum sencillamente “Abbey Road“. McCartney preparó los bocetos para que el fotógrafo Iain Mcmillan realizará el 8 de agosto de 1969 una de las portadas más famosas de la historia. La foto de la portada es, además, uno de los fetiches de los defensores de la conspiración “Paul is dead”, tal y como relata en su libro Wiliam J. Dowlding: “Se dijo que la portada representaba un cortejo fúnebre. Paul, por ser el cadáver, llevaba el paso cambiado con respecto a los demás Beatles. Por su indumentaria, John era el cura, Ringo el empresario de pompas fúnebres y George el enterrador. Asimismo, Paul va descalzo, y así entierran a sus muertos algunas sociedades. El actor que aparece en la portada no podía ser Paul porque sostenía el cigarrillo con la mano derecha; el Paul de verdad era zurdo, claro. Por otra parte, la matrícula del Volkswagen es “28IF”, supuestamente la edad de Paul si (“si”- condicional-, en inglés if) hubiera estado vivo.” Paul explicó años después la razón por la que aparece descalzo, “En Londres hacía calor aquel día, un día cálido y agradable… Buen tiempo, no me apetecía llevar zapatos. Así que me presenté en la sesión de fotos en sandalias… luego durante la sesión me las quité y en la foto elegida para la portada, aparezco descalzo, cosa que para la Mafia es un viejo signo de muerte o algo así”.

Fue el primer disco del grupo en hacer uso de una máquina de 8 pistas, aunque en el Álbum Blanco hicieron uso de dichos aparatos de forma ocasional. Esto permitió que este álbum fuera grabado más rápidamente que cualquier otro LP de los Beatles desde 1965.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche, “Tim Leary me pidió que compusiera una canción para su campaña para gobernador de California y ‘Come Together’ (Juntémonos) era una expresión que él utilizaba mucho… Lo intenté una y otra vez, sin lograrlo. Lo que sí compuse fue esto, ‘Come Together’, que a él no le servía: una canción de campaña electoral no puede ser así, ¿verdad?“. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados (“You Can’t Catch Me” y “Sweet Little Sixteen“, aparecerían en su álbum en solitario “Rock ‘n’ Roll” de 1975). Es un temazo con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo, Lennon dijo: “yo creo que es la mejor pista del álbum, en serio”, mientras que McCartney mencionó: “Para mí, es la mejor canción que él haya escrito”. Con este tema George consigue por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together), “hasta entonces sólo se habían dignado a darme un par de caras “B”, pero era la primera vez que obtenía una cara “A”. ¡Ya ves!”, situación que, aunque dolorosa para Harrison, John explica de forma tan cruel como sincera: “Con ‘Something’, fue la primera vez que George logró una cara “A”, y es que de todas formas Paul y yo siempre componíamos las dos caras… No por que quisiéramos apartarle, sino, simplemente, porque su material no estaba a la altura”. Es una canción sublime que la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon, “La odio. Sólo recordar la grabación… nos la hizo repetir cien mil veces. Hizo todo lo posible para que fuera un single, pero nunca lo fue y nunca hubiera podido serlo…, pero bueno mientras Paul vaya haciendo cancioncillas folk resultonas como ‘Maxwell’s Silver Hammer’ para las abuelitas, los Beatles podrán seguir llegando al gran público”. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.

McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. A John siempre le encantó este tema y deseó haberlo cantando, “‘Oh! Darling’ fue una gran canción de Paul que no cantó demasiado bien. Yo siempre pensé que podría haberlo hecho mejor, era más mi estilo que el suyo. Pero él la escribió y por norma general el que escribe la canción la canta, así que yo no la canté, qué le vamos a hacer“. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña (cuando abandonó a los Beatles en 1968) y no dudó en elogiarla: “‘Octopus’s Garden’ es una canción de Ringo. Fíjate que es sólo la segunda canción compuesta por él, y es deliciosa. A Ringo acaba aburriéndole tocar la batería todo el rato, así que en casa toca un poco el piano, aunque por desgracia sólo sabe unos tres acordes. Con la guitarra le pasa lo mismo. Sin embargo, esta canción te llega al alma por la paz que emana. Supongo que actualmente Ringo debe de estar componiendo canciones cósmicas sin darse cuenta”. La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”, “… Realmente es muy heavy. John toca la guitarra solista y canta, y no es más que un viejo riff de blues, pero también es una canción muy típica de John… Y una secuencia de acordes muy buena”, afirmaba George. La voz de John recita una letra premeditadamenete minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. “La escribí cuando ir a Apple era como ir al colegio (principios de 1969), cuando teníamos que hacer de hombres de negocios, firmar cuentas y ‘firmar esto’ y ‘firmar aquello’. En fin, como en Inglaterra parece que el invierno no acaba nunca, cuando llega la primavera es jauja. Así que un día decidí huir de Apple y me fui a casa de Eric Clapton. Caminaba por su jardín y el alivio de no tener que ver a todos aquellos estúpidos contables era maravilloso. Paseando por el jardín con una de las guitarras acústicas de Eric compuse ‘Here Comes The Sun'”. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz, tal y como explica el productor George Martin : “Una vez grabadas las bases, John, Paul y George cantaron la canción a tres voces. Entonces lo doblamos dos veces, convirtiéndola en una pieza global de nueve voces, es decir, tres voces grabadas tres veces”. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería, Paul recuerda; “nunca logramos convencer a Ringo para que hiciera un solo. Únicamente logramos persuadirle de que hiciera los redobles en ‘The End’, de Abbey Road. ‘Odio los solos’, decía”, pero la interpretación de Starr, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectiva. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

Aunque este debía ser el final del disco, si dejamos el CD sonar oiremos una breve y sencilla canción acústica de Paul, “Her Majesty” (enlace), que está allí fruto de la casualidad, tal y como explica el segundo ingeniero de grabación, John Kurlander: ” “Her Majesty” tenía que colocarse en medio del medley del álbum, entre “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”. Hicimos todas las mezclas y los fundidos para encadenar las canciones, Paul estaba presente y lo escuchamos juntos por primera vez. Dijo: ‘No me gusta “Her Majesty”, tírala’, así que la corté y la saqué. Me habían dicho que no tirase nunca nada, así que cuando se fue la recogí del suelo, le puse unos veinte segundos de cinta neutra y la pegué al final de la cinta de montaje. Al día siguiente, en Apple, Malcolm Davies hizo una copia de trabajo de toda la secuencia y, aunque yo había escrito en la caja que “Her Majesty” se había descartado, él también pensó: ‘No hay que tirar nada, así que la pondré al final’. No lo sé a ciencia cierta, pero cuando Paul escuchó la copia de trabajo, seguramente le gustó oír “Her Majesty” colocada al final… No volvimos a mezclar “Her Majesty”, así que aquella fue la mezcla que finalmente acabó en el LP“. Por esto “Her Majesty” no tiene acorde de guitarra final (que está aunque inaudible, al principio de “Polythene Pam”) y se explica el estridente acorde que marca el principio de “Her Majesty”, que pertenece en realidad al final del “Mean Mr. Mustard” original.

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

Desgraciadamente, a pesa del excelso nivel artístico exhibido en su último disco es grupo estaba absolutamente roto para estas fechas. Paul seguía siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, tras pasar unos días desintoxicándose de su adicción a la heroína, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (enlace), que era la canción en cuestión, fue grabada por John con Ringo a la batería y Klaus Voorman (el de Hamburgo) al bajo, y es un sucio y descarnado rock que John incluso llegó a proponer a Paul como próximo single de los Beatles y que acabó editando en Octubre como trabajo de la Plastic Ono Band ante el rechazo inicial de McCartney.

La canción no era gran cosa, pero tampoco justifica el descarnado y furibundo ataque de la crítica que recibió, si bien éste fue ocasionado más por la sórdida temática del tema que por su calidad musical. No obstante, ninguna de las críticas hizo que John frenara su particular proceso de independencia respecto al grupo. A principios de septiembre, aún durante la grabación de “Abbey Road”, John había recibido una invitación de los organizadores del festival Rock and Roll en Toronto. Lennon junto a Yoko, Eric Clapton, Klaur Voormann y Alan White (que acabaría siendo el batería de Yes), no sin antes advertir “no hemos tocado ni ensayado nunca juntos, así que tocaremos canciones que todos conocemos”, tocaron “Blue Suede Shoes“, “Money“, “Dizzy Miss Lizzy” (horriblemente mal, por cierto), “Yer Blues“, “Cold Turkey” (con Yoko haciendo el payaso), “Give Peace a Chance” y dos basuras integrales cantadas por Yoko como “Don’t Worry Kyoko” y John, John (Let’s Hope for Peace)“. La verdad es que fue un mal concierto pero sirvió para que John sintiera la emoción del directo y que fuera consciente de lo encerrado que se sentía dentro de los Beatles. Ni corto ni perezoso, Lennon llamó al manager del grupo, Allen Klein y se lo dejó claro: “Me voy de los Beatles, voy a montar un grupo con Eric Clapton y Klaus Voorman. Quiero anunciarlo a la prensa, prepáralo todo”. Klein consiguió disuadirle diciéndole que no anunciara nada hasta que hubiera terminado la negociación que estaba llevando con EMI para renovar su contrato.

John aceptó no decírselo a la prensa, pero nada iba a privarle de decírselo al resto del grupo, y en especial a Paul. El 20 de septiembre de 1969, seis días antes de la edición de “Abbey Road”, John le dijo a Paul en medio de una fuerte discusión: “Ya no soy un Beatle. Quiero el divorcio, cómo lo hice de Cynthia, ¿cabe eso en tu jodida cabeza?”.

Era el final, y aunque Paul pensó que sólo era una de las rabietas de John, decidió darle tiempo mientras él se trasladaba con toda la familia a la granja que había comprado en Escocia decidido a grabar su primer disco en solitario. George y John lo habían hecho, ¿por qué él no?

Pero lo de John no era una rabieta, aunque aún quedaba para el final…, porque ninguna gran historia acaba sin una gran batalla …

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 9 de marzo de 2013

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THE BEATLES. Capítulo 13 (1968-1969). Sin dirección, el proyecto “Get Back”

Antes de que acabara 1968, y con el “Álbum Blanco” aún calentito, George y John editarían sus primeros trabajos al margen de los Beatles -Paul ya lo había hecho en 1967 con la banda sonora de The Family Way-.

George, como le había ocurrido a McCartney con la citada “The Family Way”, recibió el encargo de componer la banda sonora de la película “Wonderwall”. Así “Wonderwall Music“, que es como acabó llamándose un disco es un LP instrumental que tiene dos partes muy diferenciadas basadas en  dos estilos bien marcados, uno Oriental y otro Occidental.  La parte Oriental es música hindú grabada en Bombay por varios músicos locales bajo las ordenes de George, mientras que la otra, principalmente Rock, se grabó en Londres con músico como Eric Clapton y Ringo Starr.  Sorprende que Harrison, aunque compone todo, no toca ni una nota.

El disco tiene buenos momentos como “Wonderwall To Be Here” o la rockera “Ski-ing” pero, no nos engañemos, si no fuera porque fue el disco de un beatle hubiera pasado absolutamente desapercibido. Con todo, es un álbum digno y, a pesar de no entrar en las listas de éxitos británicas, “Wonderwall Music” alcanzó el puesto 49 en las listas estadounidenses a comienzos de 1969.

Más, mucho más controvertido resultaría el disco de John o…, mejor dicho, de John y YokoCon el “Álbum Blanco” recién editado, John y Yoko lanzan al mercado el que sería su primer disco: “Unfinished Music No.1: Two Virgins“. Básicamente se trata de la misma basura experimental con la que debutaron en “Revolution 9″ y no hubiera tenido la más mínima repercusión de no haber sido el trabajo de un beatle y, sobre todo, de haber tenido otra portada… John y Yoko aparecen en la cubierta del álbum luciendo un desnudo integral frontal, mientras en el reverso de la portada podemos contemplar sus posaderas.

EMI y Capitol se negaron a distribuir el disco -editado por Apple Records- y acabó siendo distribuido por Transatlantic Records en el Reino Unido y por Tetragrammaton Records en los Estados Unidos, eso sí, convenientemente enfundado en papel marrón que sólo permitía ver las caras de la pareja. Todos los Beatles intentaron impedir que John utilizara esta portada, pero John estaba decidido y nada ni nadie le iba a hacer cambiar de opinión. Finalmente, Paúl, que había sido uno de los grandes opositores tanto al disco como a la portada , acabó contribuyendo con una frase para la portada:  “Cuando dos grandes santos se reúnen, es una experiencia humilde. Las largas batallas para probar que era un Santo”.Ante toda la polémica, Lennon declaró: “No entiendo tanto follón, sólo somos ex-drogadictos un poco fuera de forma”.

De cualquier forma, lo importante es que el disco es infumable. Una inconexa colección de conversaciones, ruidos y sonidos guturales de Yoko a los que, de forma muy ocasional, John acompaña con algún fraseo de piano. Aunque parezca increíble, la portada es lo mejor del disco, de largo.

Entretanto, a comienzos de 1969, el grupo editó, seis meses después del estreno de la película, la banda sonora original de “Yellow Submarine”. El motivo del retraso fue que la banda quería dar prioridad absoluta al “Álbum Blanco” -editado dos meses antes- y no quería que otro lanzamiento del grupo interfiriera. Además, no olvidemos que los Beatles nunca estuvieron interesados en el proyecto “Yellow Submarine”

“YELLOW SUBMARINE”

“Yellow Submarine” (Lennon-McCartney)
“Only a Northern Song” (Harrison)
“All Together Now” (Lennon-McCartney)
“Hey Bulldog” (Lennon-McCartney)
“It’s All Too Much” (Harrison)
“All You Need is Love” (Lennon-McCartney)


“Pepperland” (Martin)
“Sea of Time” (Martin)
“Sea of Holes” (Martin)
“Sea of Monster” (Martin)
“March of the Meanies” (Martin)
“Pepperland Laid Waste” (Martin)
“Yellow Submarine in Pepperland” (Lennon-McCartney-Martin)

Seamos claros desde el principio. “Yellow Submarine” es, con mucha diferencia, el pero disco de la carrera del grupo. De hecho, es el único trabajo de los de Liverpool que no considero imprescindible. George Harrison ha llegado a decir que “este disco no vale nada” pero, si somos justos, no podemos dejar de obviar que, realmente, no es un disco propiamente dicho. La cara B no es original del grupo, sino que se trata de orquestaciones para la banda sonora del film de George Martin, y sólo encontramos cuatro nuevas canciones de los Beatles.

Ninguno de los miembros del grupo mostró ningún interés por la película y trabajaron sobre su banda sonora con absoluta dejadez. Recuperaron dos canciones que ya habían sido editadas (“Yellow Submarine” y “All You Need is Love”) y cedieron para la película canciones sobrantes de otros trabajos. La primera de las nuevas canciones es “Only a Northern Song” (enlace), una competente melodía de Harrison que fue grabada (y descartada) para “Sgt. Pepper’s”, hecho que explica su sonido psicodélico que los Beatles habían abandonado con el Álbum Blanco, editado apenas dos meses antes.

Paul realiza su única aportación original al álbum con “All Together Now” (enlace), un sencillo skiffle , que si bien resulta simpático y pegadizo, no puede considerarse demasiado en serio. Es la canción que suena en los apenas dos minutos en que los Beatles reales aparecen en la película. La aportación de John es “Hey Bulldog” (enlace) y es, de largo, lo mejor del disco. Buen rock basado en un marcado riff de piano que la banda grabó durante la sesión de “Lady Madonna”. Buen tema.

La última de las nuevas aportaciones es la interesante “It’s All Too Much” (enlace), de nuevo de Harrison, y de nuevo un resto psicodélico de los tiempos de Pepper’s. Buena canción de George cuya versión original superaba los ocho minutos de duración y que, aquí, aparece recortada aunque dura más de seis minutos.

En cuanto a la parte de Martin, es más que competente y funcional para la película. Desde la melódica y deliciosa “Pepperland” a la siniestra “March Of The Meanies” la música acompaña perfectamente las imágenes de una película que, a pesar de que los Beatles no quisieran tener mucho que ver con ella, es más que interesante. Resumiendo, un disco que no es imprescindible, pero que no está exento de buenos momentos y que consiguió un numero 3 en Inglaterra y el 2 en USA.

Concluidos todos los lanzamientos de comienzos de 1969, la banda se sentó a hablar de negocios. Habían fundado Apple apenas hace 6 meses y era el momento de saber cómo iban sus cuentas. La respuesta era sencilla: estaban al borde de la bancarrota. Sólo la división musical de la compañía, Apple Records, parecía funcionar.  Apple Press no había publicado un solo libro, ni Apple Films rodado ninguna película… Apple Retail, la división dedicada a moda, estaba al borde de la desaparición tras el cierre de la boutique que habían abierto en Baker Street. El caso es que Apple ya había consumido -en poco más de medio año- el millón de libras que John, Paul, George y Ringo habían invertido en su creación y, por si fuera poco, había perdido 400.000 libras más.

En esta situación, se hacía más que obvio que era necesario contratar a alguien que se hiciera cargo del aspecto financiero del grupo. John propuso a Allen Klein, el manager de los Rolling Stones al que había conocido durante el rodaje de The Rolling Stones Rock And Roll Circus, mientras Paul propuso a John Eastman, el hermano de su novia Linda. Los perfiles de Klein y Eastman eran muy diferentes, opuestos: Klein era un tiburón financiero que había hecho ganar un montón de dinero a los Rolling Stones y que era conocido en el showbiz por su falta de escrúpulos; por otro lado, Eastman era un reputado abogado de métodos mucho más profesionales pero, dicho sea todo, menos efectivos. En un primer momento, ambos, Klein y Eastman, empezaron a llevar los asuntos del grupo.

Resueltos los temas burocráticos, era hora de volver al trabajo. Tenían un problema que resolver ya que United Artist les comunico que “una cinta de dibujos animados, en la que John, Paul, George y Ringo tan sólo aparecen realmente en el minuto final no puede considerarse una película de Los Beatles, por mucho que incluyera su música en una banda sonora que además aportaba escasas novedades“. De esa forma, la distribuidora reclamaba el contrato firmado por Brian Epstein en octubre de 1963 y que les obligaba a realizar tres filmes para la compañía.

Tras no pensarlo demasiado, decidieron que lo más fácil sería que un equipo de filmación grabara su trabajo diario a modo de documental y, además, aprovechar dichas sesiones para grabar un nuevo álbum que podrían editar un nuevo LP. Con la idea cogida por hilos, contrataron al productor productor del programa musical Ready, Steady, Go!, el neoyorquino Michael Lindsay-Hogg, como director. Adicionalmente, y a sugerencia de Paul se hicieron con los servicios de Glyn Johns (que hasta la fecha había producido a The Rolling Stones o Traffic) como supervisor del sonido. Las funciones de George Martin no quedaban muy claras ya que el grupo no quería un productor como tal , “me dijeron que querían llegar directamente al fondo, a lo elemental, no querían utilizar ningún tipo de doblaje, cantarían las canciones como les salieran“.

No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes. El gran final sería una actuación en directo.

Para la portada del proyecto, John tuvo la idea de simbolizar su vuelta a los orígenes repitiendo la portada del que fuera su primer disco, “Please Please Me”, en la que los de Liverpool aparecían asomados desde las escaleras de las oficinas londinenses de EMI, en Manchester Square. Incluso llamaron al mismo fotógrafo: Angus McBean, para intentar reproducir la fotografía original seis años después.

La película estaría dividida en dos grandes partes, , la primera recogería los  ensayos y la segunda el concierto. El rodaje comenzó el 2 de enero de 1969 en los estudios  Twickenham. Las sesiones comenzaban sobre las 11 horas y permanecían tocando hasta las 13:00 aproximadamente, pero en seguida se comprobó que ni el horario ni el lugar eran los más adecuadas. El poco acogedor plató de Twickenham en pleno invierno británico y el horario matinal no favorecían en lo más mínimo la inspiración: “No lográbamos ponernos en situación”, recordaría John, “era espantoso, estar en los estudios Twickenham, siendo filmados constantemente. No se podía hacer música a las ocho de la mañana, o a las diez, o a la hora que fuera, con gente filmándonos y luces de colores”.A eso hay que añadirle que nadie se había preocupado por elegir un repertorio. Los Beatles acababan de agotar todo su repertorio con el “Álbum Blanco”, y sus nuevas canciones apenar era bocetos. Las cintas acabaron recogiendo más de un centenar de fragmentos de canciones, jam sessions y retazos musicales varios.

La tensión entre los miembros del grupo es brutal y el ambiente se corta con cuchillo. El grupo interpreta las canciones de modo mecánico y desapasionado y, en este entorno, Paul, el principal impulsor del proyecto, intentó tomar el mando. “Lo de Let It Be fue similar a Magical Mystery Tour”  —declararía John —. “A Paul se le ocurrió hacernos ensayar para hacer un nuevo disco. Terminamos unas cuantas canciones, pero sin ningún interés por parte de nadie. Él lo dispuso todo y comenzaron las discusiones sobre lo que había que hacer. Yo me limitaba a decir a todo que sí porque ya estaba con Yoko y el resto me importaba un pito. No movía un dedo y ni a mí ni a nadie le importaba lo más mínimo”. Los esfuerzos de McCartney por poner orden acaban exasperando a sus compañeros y aún empeoran la situación. El 6 de enero se produce una de las más agrias discusiones entre George y Paul: McCartney indica a Harrison cómo debe tocar la guitarra en “Two Of Us”, “…llevamos una hora haciendo lo mismo y no sonamos como un grupo…, no sé qué te pasa, tengo la impresión de que siempre te molesto y tan sólo intento ayudarte“. Un Harrison aburrido y hastiado de su compañero responde: “No importa. De acuerdo, tocaré cualquier cosa que quieras que toque. O no tocaré nada si así lo prefieres. Haré lo que quieras con tal de complacerte”.

Los buenos momentos durante esta primera parte fueron muy pocos, apenas la entusiasta y acelerada versión de “Two Of Us” con Paul y John cantando a un solo micrófono como en sus primeros tiempos (enlace).

La actuación en directo que debía servir de final  a la película también fue objeto de polémica. El más entusiasta era Paul, que no podía dejar de pensar que Los Beatles habían traicionado la responsabilidad que tenían con su público al abandonar los conciertos en directo. No paraba de insistir a los demás en que tenían que volver a la carretera con una nueva gira, pero se encontró frontalmente con George, quien no podía soportar la idea de resucitar en lo más mínimo el agobio que supuso la beatlemanía. Descartada la gira, decidieron que harían un único concierto que debería ser algo verdaderamente fuera de lo común y filmarse como espectacular culminación de la película. Se barajaron ideas como Gibraltar, el Coliseo de Roma, el desierto de Túnez, un transatlántico en alta mar, la sala principal del Parlamento Británico, un geríatrico… George fue descartando todas. Llegaron al consenso de hacerlo en un anfiteatro romano en  Trípoli, pero la idea se descartó cuando, el 10 de enero, a pocos días de ultimar los detalles del viaje, George Harrison anunció que abandonaba el grupo.

En un primer momento, pensaron en ofrecerle el puesto de Harrison a Eric Clapton, pero finalmente deciden continuar el trabajo en el estudio como si nada hubiera ocurrido. Cinco días después, y tras reconsiderar su decisión, George regresa a Londres y se reúne con John, Paul y Ringo durante casi ocho horas. Harrison pone como condición para regresar al grupo abandonar de inmediato los estudios Twickenham y trasladarse a los de Apple. Solicita además que las cámaras se limiten a filmar a Los Beatles grabando un disco con las nuevas canciones y olvidar la idea de hacer un concierto espectacular en un lugar imposible.

Los Beatles llegan a Apple el 22 de enero. El primer día de trabajo en Apple debía haber sido el lunes 20 de enero, pero no se pudo empezar hasta el miércoles 22 debido a que el nuevo estudio no estaba terminado. De hecho, ni siquiera estaba construido. Alex Mardas (apodado “El Mágico”), amigo del grupo, les había prometido un maravilloso estudio dotado de los últimos adelantos técnicos y con una mesa de grabación de 72 pistas. Lo que los Beatles encontraron un montón de pequeños altavoces distribuidos por la sala y que no sólo que no había mesa de grabación de 72 pistas sino que no existía mesa de grabación alguna. Los Beatles tan sólo pudieron comenzar el trabajo después de  pedir prestada a EMI una mesa de grabación de ocho pistas.

George invitó a su amigo Billy Preston a la primera sesión en Apple y, como ocurriera cuando llevó a Eric Clapton a las sesiones de “Álbum Blanco”, la presencia de un quinto hizo que el ambiente mejorara sensiblemente, recuperando por momentos incluso el ambiente bromista de antaño. Preston no sólo hace un trabajo brillante a los teclados (“Get Back“), sino que su presencia hace que los Beatles se disciplinen y empiecen a trabajar en sesiones de siete horas diarias (de 10 a 17 horas) para, así, el 30 de enero de 1969, llegar al gran momento, el concierto.

Tras la negativa de George a plantearse siquiera algo más espectacular, Paul sugiere celebrar el concierto final en la azotea de Apple. Arturo Moreno Obregón en “El Cine Beatle – Todas las películas de John, Paul, George y Ringo” (2000) explica que “Para filmar la actuación, el equipo de rodaje dispuso cinco cámaras en la azotea y varias más en la calle. Se estudió la posibilidad de colocar una en un helicóptero para obtener planos aéreos, pero estaba prohibido que ese tipo de aparatos sobrevolase Londres. Tampoco hubo tiempo para obtener los permisos necesarios y alquilar un globo. El concierto comenzó alrededor de las 12:00 del mediodía, recordando los horarios matinales en que solían actuar en el Cavern de Liverpool, pero esta vez la actuación era en medio del frío invierno londinense, acentuado por un persistente viento que se volvía aún más gélido en lo alto de un edificio de oficinas”

Los Beatles comenzaron el concierto con una  trepidente versión de la canción de Paul “Get Back” (enlace) , para pasar a una brillante interpretación de John de su “Don’t Let Me Down” (enlace). La siguiente es la fantástica “I’ve Got A Feeling” (enlace) fruto de la colaboración entre Paul y John y en la que cada uno lleva la voz principal en la parte que ha aportado a la canción. El siguiente tema  es “The One After 909” (enlace), versión de una antiguo tema de John de 1963 que retomaron para la ocasión. “Dig a Pony” (enlace), una nueva canción de John, termina con un comentario de éste afirmando que “tengo las manos demasiado frías como para cambiar de acordes”. En este preciso momento, la policía irrumpe en el edificio, mientras los Beatles interpretan “God Save The Queen“. A continuación vuelven a interpretar “I’ve Got A Feeling” y “Don’t Let Me Down” para acabar con una nueva y más potente versión de “Get Back” (enlace), al comenzar el primer estribillo (0:30 del vídeo del enlace), Mal Evans les notifica la presencia de los agentes de policía, que acaban de hacer su aparición en la azotea, John y George paran de tocar (0:39), pero Paul y Ringo siguen y el resto deciden unirse si cabe con mayor brío (0:43). Al llegar al final, y  conocedor de la presencia de los agentes, Paul improvisa una estrofa en la que canta: “Has estado otra vez jugando en las azoteas y sabes que eso no le gusta a tu mamá! ¡Hará que te arresten!”, John añade: “Me gustaría daros las gracias en nombre del grupo y espero que hayamos pasado la prueba”. El show tuvo una duración de cuarenta y dos minutos, de los cuales tan sólo veintiuno aparecen al final de la película Let It Be. Esta sería la última vez que los cuatro miembros de los Beatles coincidirían jamás sobre un escenario.

“Get Back”, el documental, concluyó con noventa y seis horas de filmación. Paul, George y Ringo sugirieron eliminar numerosas escenas en las que aparecían John y Yoko aprovechando la ausencia de Lennon. Quedando el montaje final en torno a los ochenta y ocho minutos. Lennon se mostró muy dolido “La cámara estaba allí para Paul y no para los demás. Encima los montadores lo hicieron como si tuvieran en mente ‘Paul es Dios’ y nosotros estuviéramos allí de casualidad. Yo me sentía así y me enteré de que algunas escenas de Yoko conmigo habían sido arrancadas de la película… Me sacó de quicio. Después de haberme sentado durante sesenta sesiones con la gente más estirada y cabezota del mundo me insultaban simplemente por amar a alguien”. A nivel musical , da las más de 100 canciones (o fragmentos) que se interpretaron, en el montaje final aparecen Paul’s Piano Theme” , “Maxwell’s Silver Hammer“, “I Me Mine“, “Piano Boogie“,”Across The Universe“, “For You Blue“, “Bésame Mucho” / “Octopus’s Garden” , “You Really Got A Hold On Me”,”The Long And Winding Road“, “Shake Rattle And Roll – Kansas City – Miss Ann – Lawdy Miss Clawdy“,”Dig It“,”Two Of Us“, “Let It Be” más las canciones del concierto “Get Back“, “Don’t Let Me Down“, “The One After 909”  y “Dig a Pony“. Las cintas con música se dejaron en manos de Glynn Johns y George Martin para que prepararan un LP que debería editarse en agosto.

Mientras, el 12 de marzo de 1969, Paul aprovechó para casarse con Linda Eastman que ya estaba embarazada de la que sería la primera hija e ambos, Mary. Ningún Beatle acudió a la ceremonia: John y Yoko dijeron que estaban grabando un disco y no podían, Ringo y Maureen se quedaron en casa, George dijo que tenía cosas que hacer… Nada diferente a lo que pasó en la boda de John y Yoko, que se celebró apenas una semana después en Gibraltar, ni Paul,ni George, ni Ringo hicieron mención de acudir al enlace.

Fue precisamente durante el viaje de novios con Yoko, cuando John supo Dick James había vendido su parte de Northern Songs a ATV. En 1963  Dick James, Brian Epstein, John Lennon y Paul McCartney contituyeron la compañía editora “Northern Songs” para publicar las canciones compuestas por Lennon y McCartney, tras muerte de Epstein,  Lennon y McCartney se habían propuesto negociar con James pero no hubo oportunidad ya que, temiéndose la pronta disolución del grupo, vendió su parte.

Klein tomó cartas en el asunto y propuso realizar una contraoferta y, para conseguir el dinero, John y Paul deberían aportar sus acciones de Northern Songs como aval. Este fue el momento en que John y Paul hirieron de muerte su relación: en un principio Paul y John se repartían los derechos y las acciones de la editora al 50%, fruto de su acuerdo de firmar juntos sus canciones, pero cuando hicieron el recuento de acciones, se reveló que Paul tenía 751.000 acciones  y John 644.000… La reacción de John no se hizo esperar:

-¡Miserable!, ¿has estado comprando valores a nuestras espaldas?, ¡Eso es jodidamente ruin!

-Vaya, disculpad…, me pareció tener un poco de dinero y supongo que quise un poco más

Aunque la tensión del primer momento se disipó, John Y Paul nunca recuperaron la relación que habían tenido hasta entonces. Entre tanto Klein urdió una serie de estratagemas financieras y acabó recuperando Northern Songs para John y Paul.

A estas alturas Glynn Johns ya había terminado las mezclas de “Get Back”, el LP y entregó un acetato a la banda con las siguientes canciones:

  1. “One After 909”
  2. “Rocker”
  3. “Save the Last Dance for Me”
  4. “Don’t Let Me Down”
  5. “Dig a Pony”
  6. “I’ve Got a Feeling”
  7. “Get Back”
  1. “For You Blue”
  2. “Teddy Boy (canción)”
  3. “Two of Us”
  4. “Maggie Mae”
  5. “Dig It”
  6. “Let It Be”
  7. “The Long and Winding Road”
  8. “Get Back” (reprise)

La banda, no demasiado ilusionada con su nuevo trabajo, decide posponer la edición del disco hasta septiembre, fecha en la que estaba previsto estrenar la película. Entre tanto aprovecharon para editar un nuevo single.”Get Back” (enlace), extraída de las sesiones del documental, es un extraordinario tema de McCartney que muestra a los Beatles desnudos, sin artificios, y haciendo buen, muy buen, rock. El trabajo de Billy Preston es muy destacable así como el inteligente ritmo de la batería de Ringo. Un temazo que se acompañó en la cara B de la no menos estupenda “Don’t Let Me Down” (enlace), una desgarradora balada de Lennon con una soberbia interpretación instrumental (qué línea de bajo) y unas fantásticas armonías. Un single extraordinario que devolvió al grupo al número 1 en abril de 1969, y que demostró que , hasta peleados, los Beatles eran una apuesta segura.

Tras su triunfo con la negociación por Northern Songs y con el grupo desunido, Klein comenzó su asalto definitivo al poder. Su próximo plan era renegociar el contrato de los Beatles con EMI/Parlophone y, para ello, tenía que ser el representante legal del grupo… Paul era el problema… Peter Brown, empleado y biógrafo de los Beatles relata como  Klein apareció una tarde de mayo en el estudio, con un montón de papeles bajo el brazo. Los cuatro Beatles estaban dentro.

“Necesito esto firmado esta noche, debo teneros bajo contrato” -dijo Klein depositando los contratos bajo las narices de Paul.

“¿Un viernes por la tarde?, ¿por qué tanta prisa?” -dijo Paul- “¿dame los papeles, los miro y el lunes hablamos?”

“Otra vez lo mismo… deja de intentar ganar tiempo Paul, firma ya” -intervino John.

“¿Pero por qué tanta prisa?

Klein explicó que esa misma noche cogía un avión a Nueva York porque tenía una reunión durante el fin de semana, a lo que Paul contestó que no iba a firmar nada sin que lo leyera su abogado y no podía localizarlo hasta el lunes. Klein insistió en que no podía esperar y solicitó al grupo que sometieran la decisión a votación.

Paul respiró tranquilo, sabía que George estaría con John estaba convencido de que Ringo no lo dejaría solo.

“Nunca conseguirás convencer a Ringo”

Paul se volvió hacia el batería para hacerle un guiño pero sólo encontró la mirada apenada de Ringo.

-“Estoy con ellos, Paul”

Paul gritaba encolerizado. Pero esa noche, Klein cogió ese avión como manager de los Beatles, pero sin la firma de Paul. Poco después, Klein firmó un jugoso contrato para los Beatles que duraría hasta 1976, a razón de dos discos por año, y que prácticamente duplicaba sus beneficios por ventas, aunque para ello la banda tuvo que ceder y permitir que la compañía pudiera editar recopilatorios. Los Beatles ya no era un grupo, pero iban a ganar mucho dinero.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 2 de marzo de 2013

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THE BEATLES. Capítulo 12 (1968). Fundido a Blanco Parte II. “The Beatles” (The White Album)

Apple Corps., a pesar de los cuantiosos ingresos derivados de las ventas de “Hey Jude”, no era en absoluto una empresa rentable. La mayoría de las divisiones de de la compañía eran deficitarias y apenas el departamento de edición musical -Apple Records- mantenía al resto. Durante esta época los Beatles descubrieron a un buen número de talentosos artistas que, unos con más éxito que otros, engrosaron el catálogo de Apple. Así Paul, muy activo en este aspecto, trabajó mucho con Badfinger, a los que cedió una de sus composiciones -la exitosa “Come On and Get It” (enlace)-, pero que fueron capaces de crear por sí solos canciones enormes como “Rock Of All Ages“, “No Matter What” o la estupenda “Without You” que alcanzaría éxito mundial con la versión de Harry Nilsson; Mary Hopkin (a la que Paul también cedió unas de sus canciones, “Goodbye“, y que triunfó con “Those Where The Days“, versión de una tema tradicional ruso que Paul escuchó en un club de Londres); aunque quizás su mayor “descubrimiento” fuera el enorme James Taylor del que Apple editó su álbum de debut. George también fue muy activo, y trajo a Jackie Lomax, al que le cedió su canciónSour Milk Sea“, con un joven Eric Clapton haciendo de guitarrista principal; Ravi Shankar, o Billy Preston al que produjo la soberbia “That’s The Way God Planned It“.

Pero todos tenían claro que si había que conseguir que Apple funcionara, el mejor producto que tenían eran ellos mismos: The Beatles. Des mayo de 1968 llevaban trabajando en un álbum basado, esencialmente, en las canciones que habían compuesto en la India. Un disco en el que encontramos a un nuevo grupo, que poco o nada tenía que ver con los alegres melenudos de los primeros tiempos…, ni con los psicodélicos  vanguardistas de apenas un año atrás, un disco que acertadamente titularon a modo de rebautismo como “THE BEATLES”

THE BEATLES

LP 1

CARA A

“Back In The U.S.S.R.” (Lennon-McCartney)
“Dear Prudence” (Lennon-McCartney)
“Glass Onion” (Lennon-McCartney)
“Ob-La-Di, Ob-La-Da” (Lennon-McCartney)
“Wild Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“The Continuing Story Of Bungalow Bill” (Lennon-McCartney)
“While My Guitar Gently Wheeps” (Harrison)
“Happiness Is A Warm Gun” (Lennon-McCartney)

CARA B

“Martha My Dear” (Lennon-McCartney)
“I’m So Tired” (Lennon-McCartney)
“Blackbird” (Lennon-McCartney)
“Piggies” (Harrison)
“Rocky Raccoon” ((Lennon-McCartney)
“Don’t Pass Me By” (Starkey)
“Why Don’t We Do It In The Road” (Lennon-McCartney)
“I Will” (Lennon-McCartney)
“Julia” (Lennon-McCartney)

LP 2

CARA A

“Birthday” (Lennon-McCartney)
“Yer Blues” (Lennon-McCartney)
“Mother Nature’s Son” (Lennon-McCartney)
“Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (Lennon-McCartney)
“Sexy Sadie” (Lennon-McCartney)
“Helter Skelter” (Lennon-McCartney)
“Long, Long, Long” (Harrison)

CARA B

“Revolution 1” (Lennon-McCartney)
“Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“Savoy Truffle” (Harrison)
“Cry Baby Cry” (Lennon-McCartney)
“Revolution 9” (Lennon-McCartney)
“Good Night” (Lennon-McCartney)

Más conocido como “El Álbum Blanco” (The White Album) por su sorprendente portada completamente blanca (obra del artista pop Richard Hamilton), este disco es en palabras de John Lennon “Yo tocando mi canción con los demás como músicos de acompañamiento, Paul con su canción con los demás como músicos de acompañamiento, George con su canción y los demás como músicos de acompañamiento…”. El estudioso de loe Beatles William J.Dowlding coincide “son básicamente Lennon, McCartney y Harrison grabando sus propias canciones por turnos y utilizando a los demás como músicos de acompañamiento“. Definitivamente “The Beatles” no es el disco de un grupo, sino de la suma de la obra sus miembros, y tanto Lennon como McCartney fijarían en este álbum el origen de las desavenencias que acabaron con la banda. Marca el instante en que los Beatles dejaron de funcionar como un todo, el punto de partida hacia la separación consumada apenas dos años más tarde.

Musicalmente, el álbum abarca un enorme e insual abanico de estilos, desde el country al heavy metal, pasando por el reggae, el folk, el surf, el swing y por supuesto el pop y el rock. Dicha eclecticidad se debe en gran medida al anteriormente mencionado hecho de que cada uno de los Beatles trabajaba por separado, dando rienda suelta a sus inquietudes individuales y sin contar demasiado con la opinión de los demás. En lo que sí coinciden  es en abandonar en gran medida la vocación experimental característica de trabajos anteriores y apostar por grabaciones más naturales, más descarnadas, más propias del rock en estado primitivo y son pocos los trucos de estudio y efectos que aparecen en las canciones. Pero, de cualquier forma, gran parte del trabajo de las canciones fue realizado por cada miembro en solitario mientras los demás trabajaban en otros estudios del edificio de Abbey Road, hecho que fue posible porque este fue el primer álbum que los Beatles grabaron con máquinas de ocho pistas.

La primera víctima de esta forma individualista de proceder en el estudio fue Ringo. Con mucho menos talento para la composición que sus compañeros, Ringo se sentía aislado, como un mero músico de sesión y decidió abandonar el grupo alegando que ya no existía esa complicidad que le hacía disfrutar de ser miembro de un grupo . Peter Brown, describe la situación: “La mayor parte del tiempo que Ringo pasaba en el estudio, se sentaba en una esquina y jugaba a las cartas con Neil Aspinall y Mal Evans. Era un secreto a voces entre los íntimos de los Beatles que, cuando Ringo abandonaba los estudios, Paul añadía pistas de batería tocadas por él mismo. Cuando Ringo volvía al estudio al día siguiente, hacía ver que no se daba cuenta de que no era él quien tocaba”, y el propio Ringo añade, “… Mi forma de tocar me parecía una mierda. Y aquellos tres se metían conmigo. Tenía la sensación de que nadie me quería; me sentía fatal. Así que me dije: ‘¿Qué hago aquí?. Esos tres se llevan perfectamente y yo ni siquiera estoy tocando bien’… Aquello era una locura, así que me fui de vacaciones para aclararme. No sé, quizá me cogió la paranoia. Para tocar en un grupo hay que confiar unos en otros”. Eligió como destino Cerdeña.

Pasados unos días, la reacción de sus compañeros no se hizo esperar, mientras Paul McCartney le mandaba un telegrama que decía: “Eres el mejor batería del mundo, de verdad”, George Harrison adornaba con flores el estudio para su vuelta. Cuando Ringo volvió todo pareció regresar a su sitio

No obstante los conflictos continuaron, casi siempre ocasionados  por dos motivos: por un lado la presencia de Yoko, y por otro la actitud dominante de McCartney en el estudio. Yoko seguía allí, estaba presente en todas las sesiones de grabación a las que asistía Lennon, hasta el punto que la japonesa trasladó su cama al estudio. Pete Shotton, amigo del grupo recuerda “En el mejor de los casos, la presencia de Yoko tendía a inhibir a los otros Beatles y a reprimir la extraordinaria relación que habían tenido hasta entonces; en el peor de los casos, Paul o George dejaban aflorar su resentimiento, John se ponía a la defensiva y las tensiones se exacerbaban aún más… A lo largo de mis numerosas visitas a Abbey Road durante el verano y el otoño de 1968, las bromas, las risas y la camaradería de siempre brillaron por su ausencia. Las sesiones de grabación de los Beatles se habían convertido en procesos serios y llenos de acritud, a años luz del ambiente festivo que impregnó la creación de Sgt. Pepper”.

Por otro lado, el profesional McCartney, empezó a liderar las sesiones y su exceso de perfeccionismo y de celo en la grabación especialmente de sus canciones, llegó a exasperar al resto. Ringo recuerda condescendiente, “Paul es fantástico, es el mejor bajista del mundo. Pero también es de ideas fijas; sigue y sigue para ver si puede salirse con la suya. Aunque esto por supuesto, pueda ser una virtud, hacía que de vez en cuando surgieran desavenencias” y Harrison es mucho más irónico al respecto, “Paul siempre estaba dispuesto a ayudar… después de haber hecho sus diez canciones. Entonces venía a hacer una de las mías, entonces ayudaba. Era ridículo, y muy egoísta por su parte”.

No obstante, a pesar de las tensiones, tenían muy buen material. A finales de mayo, recién regresados de la India y con las canciones que habían compuesto allí en la cabeza,  el grupo se reunió en la casa de Harrison en Esher para hacer una maqueta de trabajo con veintitrés temas. Once de Lennon: “Cry Baby Cry“, “Child Of Nature“, “The Continuing Story Of Bungalow Bill“, “I’m So Tired“, “Yer Blues“, “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey“, “What’s The New Mary Jane“, “Revolution 1“, “Julia“, “Dear Prudence” y “Sexy Sadie” — siete de McCartney: “Blackbird“, “Rocky Racoon“, “Back In The USSR“, “Honey Pie“, “Mother Nature’s Son“, “Ob-La-Di, Ob-La-Da” y “Junk” — y cinco de Harrison: “While My Guitar Gently Weeps“, “Circles“, “Sour Milk Sea“, “Not Guilty” y “Piggies“. De todas estas canciones, la mayoría (17) acabarían formando parte del nuevo LP, otras (2),  “What’s The New Mary Jane” y “Not Guilty“, llegaron a ser  grabadas durante las sesiones para este álbum, pero no llegaron a incluirse en la edición final, otras (3) no fueron grabadas por los Beatles pero fueron recuperadas por éstos años después (“Child Of Nature”, fue editada por Lennon en solitario como “Jealous Guy” en 1971, McCartney grabó “Junk” en 1970 para su primer disco en solitario  y George cedió Sour Milk Seaa Jackie Lomax); sólo una canción, “Circles”, quedaría abandonada al olvido.

Con semejante cantidad de temas, más otros 18 que o ya tenían o surgieron durante los días de trabajo en estudio (“Mean Mr. Mustard”, “Polythene Pam”, “Across The Universe”,Brian Epstein Blues“, “Glass Onion”, “Hapiness is a Warm Gun” “Revolution 9”, de Lennon, “Can You Take Me Back“, The Way you Look Tonight, “Wild Honey Pie”, “Martha My Dear”, “Why Don’t We Do It In The Road?”, “I Will”, “Birthday” y “Helter Skelter” de McCartney, “Long Long Long” y “Savoy Turffle”de Harrison y hasta una, “Don´t Pass Me By“, de Ringo), George Martin sugirió hacer una selección de 14 canciones y editar un LP de gran nivel.

La idea de Martin, no era descabellada y el disco resultante hubiera tenido un nivel extraordinario, “Intenté razonar con ellos para que fueran selectivos e hicieran un álbum sencillo realmente bueno, pero no me hicieron caso”. George Harrison compartía la idea del productor e incluso años después declaraba, “Creo que fue un error hacer cuatro caras, porque es demasiado largo para que la gente conecte realmente… Escucho sobre todo la cara uno, que me gusta mucho”. Pero la lucha de egos estaba en su punto más alto y ninguno estaba dispuesto a permitir que ninguna de sus canciones quedaran fuera. Con esto decidido, la única solución era editar un álbum doble al que iban a titular originalmente “A Doll’s House” hasta que supieron que la banda  de rock progresivo Family ya había publicado un disco titulado Music in a Doll’s House a principios de 1968. Realizaron una selección, de la que que cayeron “Mean Mr. Mustard”, “Polythene Pam” (incluidas luego en “Abbey Road”), “Across The Universe” (recuperada para “Let it Be”), “Brian Epstein Blues” y “The Way you Look Tonight” (que quedaron inéditas).

El álbum acabó titulándose “The Beatles” y es, una vez más, una maravilla. Es probable que, de haber seguido el consejo de Martin y haber seleccionado los mejores temas, hubiera sido un LP simple de altísimo nivel, pero no tendríamos la variedad estilística, lírica y musical que destila el disco. Probablemente este “The Beatles” no tenga el nivel de canciones de “Revolver” o “Sgt.Pepper’s”, pero es sin duda el disco más cautivador que grabaron los de Liverpool, lo que hace que para muchos sea su mejor obra. Pasen y vean.

El lejano sonido de un reactor comienza a colarse en el ambiente…, “Back In The U.S.S.R” (enlace), ¡¡qué forma de arrancar!! Extraordinario rock’n’roll de Paul inspirado por el de “Back In The USA” de Chuk Berry e influenciado por la música de los Beach Boys, “la compuse como una especie de parodia de los Beach Boys. Además, había una canción de Chuck Berry que se titulaba ‘Back In The USA’, así que la saqué un poco de ahí. Me gustaba la idea de chicas de Georgia y hablar de Ucrania como si fuera California”.  Esta canción se grabó en ausencia de Ringo, que había abandonado el grupo y Paul se ocupó, además de la voz principal, de toda la instrumentación:  batería, piano, bajo (que pasó a ser un Fender en lugar de los clásicos Hofner y Rickenbaker), guitarra rítmica y solista. Posteriormente, George y John añadieron, además de los excelentes coros a lo Beach Boy de los estribillos, pistas adicionales de guitarra, bajo y batería para completarla.

Lennon hace su primera aparición con la excelsa “Dear Prudence” (enlace), un maravilloso tema que John dedicó a Prudence Farrow, hermana de la acriz Mia Farrow, con las que coincidieron en su viaje a la India, y en el que John hace gala de la técnica de fingerpicking aprendida del cantante Donovan con el que también convivieron en Rishikesh. “La escribí en la India. Es una canción sobre la hermana de Mia Farrow, que pareció volverse un poco loca, ya que meditaba demasiado y no salía de la pequeña cabaña en que vivíamos”, recordaba Lennon. De nuevo Ringo no está detrás de los tambores y de nuevo Paul ocupa su puesto.

John es también el autor de la siguiente canción, “Glass Onion” (enlace). John estaba harto de que los fans interpretaran las letras de las canciones y con ésta intentó aumentar la confusión citando hasta cinco canciones anteriores del grupo (“Strawberry Fields Forever”, “I Am the Walrus”, “Lady Madonna”, “The Fool on the Hill”, y “Fixing a Hole”). “Con ‘Glass Onion’ sólo me estaba divirtiendo, por las muchas tonterías que se habían escrito sobre Sgt. Pepper. La gente decía: ‘Si pones el disco hacia atrás mientras haces el pino, oirás un mensaje secreto, etc.’. Mira, el otro día vi a Mel Torme en la tele diciendo que varias canciones mías las había escrito para incitar al consumo de drogas, pero eso no es cierto. Así que ésta era mi forma de decir: ‘¡Sois todos unos gilipollas!”. Especialmente irónico es el verso “the walrus was Paul (la morsa era Paul)”, con el que John, según sus propias palabras intentaba “premiar” a McCartney, “Lo puse en parte porque me sentía culpable de estar con Yoko y dejando a Paul. Fue una broma.  Intentaba… no sé. Era una forma muy personal de decirle a Paul: ‘Mira, aquí tienes este regalo porque yo me voy con ella“. No es de las mejores canciones del disco, pero mantiene un buen nivel.

Paul retoma la batuta con “Ob-La-Di Ob-La-Da” (enlace), una de las canciones más comerciales del disco. Paul se basó en una frase del músico nigeriano Jimmy Scott, amigo suyo, y cuyo significado era “la vida sigue” (life goes on), para intentar componer un tema reggae. Se puede considerar el primer reggae blanco de la historia, tal y como reconoce el batería de The Police Stewart Copelan, compositor y batería de Police, hablando de cómo los baterías tienen que tocar en consonancia con el cantante: “La articulación de las palabras es la que debería determinar el toque global del tema… ‘Ob-la-di’ va acentuado, ‘ob-la-da’ va acentuado, ‘life goes on…’, todo esto te mete en el feeling del ska. En esta letra hay una clara escansión, lo cual probablemente les llevó a tocarla con ritmo ska. De hecho, es uno de los primeros ejemplos de reggae blanco”. Es una canción infecciosamente pegadiza y Paul quería editarla como single, pero George y John la vetaron por parecerles excesivamente trivial. De hecho Lennon la odiaba profundamente calificándola de “mierda para viejas”.

Wild Honey Pie” (enlace) es un breve divertimento experimental de McCartney en el que toca todos los instrumentos. No estaba pensada para ser incluida en el álbum, pero acabaron editándola por lo mucho que le gustaba a Pattie, la mujer de George. El primer bajón del disco llega con “The Continuing Story Of Bungalow Bill” (enlace) que , a pesar de contar con unas buenas estrofas, tiene un estribillo muy flojo y pierde aún más puntos con la nefasta intervención vocal de Yoko. Olvidable.

No obstante, volvemos al nivel estratosférico con la excelente “While My Guitar Gently Weeps” (enlace), una de las obras maestras de su autor, George Harrison. Emocionalmente intensísima, la canción se beneficia del excelente trabajo con la guitarra solista de Eric Clapton -gran amigo de George- que realmente consigue que la guitarra “llore”. El propio Harrison relata como pidió a Clapton que participase en la grabación, “Trabajé en esta canción con John, Paul y Ringo un día, y no terminaba de cuajar. Yo sabía que era una buena canción. Al día siguiente estaba con Eric Clapton y, de camino a la sesión, le dije: ‘Vamos a hacer esta canción. Ven a tocarla’. El dijo: ‘Huy, no, no puedo. Nadie toca en un disco de los Beatles’. Yo le dije: ‘Mira, es mi canción y quiero que la toques’. Así que vino Eric y los otros tres estaban como la seda por su presencia.  Eric la tocó y lo que hizo me pareció realmente bueno”.

Con la sensacional “Happiness Is A Warm Gun” (enlace), John recupera todo el crédito que hubiera podido perder con “Bungallow Bill”. Una canción enorme dividida en tres partes muy diferenciadas basadas en diferentes estilos de rock. “Había una revista de armas por ahí, y en la portada había una pistola humeante. El título del artículo, que nunca leí, era ‘Happiness Is A Warm Gun’ (La felicidad es una pistola caliente). Pensé: ‘Qué cosa tan fantástica, tan demencial’. Una pistola caliente significa que acabas de dispararle a algo… La considero una de mis mejores. Es una hermosa canción, y realmente me gusta todo lo que sucede en ella”. Nunca incluida en recopilatorios del grupo, este tema es uno de los mejores (y eso es mucho decir) de John Lennon. Su riqueza rítmica (empieza en 4/4  cambia a 3/4 en tiempo triple para el solo de guitarra y la sección de I need a fix…., luego va  a compases alternos en 9/8 y 10/8 en Mother Superior…, para regresar por último al 4/4 para la sección final en estilo doo wop), su variedad estilística, su enrevesada letra y su maravillosa interpretación tanto vocal como instrumental hacen de esta canción uno de los pilares del álbum tal y como siempre han reconocido Paul (“Creo que es mi canción favorita del álbum”) y George. La influencia del tema ha llegado se ha prolongado en el tiempo al punto que el grupo británico Radiohead reconocen su influencia en la fabulosa “Paranoid Android” de su aclamando álbum de 1997 (“OK Computer”).

La Cara B del primer disco de los dos que componen “The Beatles” se abre con “Martha My Dear” (enlace). Compuesta por Paul, único Beatle que interviene en la grabación ocupándose de voz, bajo, guitarra solista, piano y batería, se suele decir que está dedicada a la perra pastora de McCartney aunque parece que sólo tomó el nombre de su mascota. De marcado aire jazzy-music hall, es una bonita canción  que muestra una vez más la facilidad de Paul para la melodía cristalina.

John vuelve con otro temazo titulado “I’m So Tired” (enlace), una excelente canción sobre el insomnio en la que John, siempre e incomprensiblemente crítico con su voz, estaba especialmente contento con su interpretación vocal. El siguiente turno es para McCartney que nos obsequia con otro de los platos fuertes del disco, la inconmensurable “Blackbird” (enlace). Extraordinaria en su minimalismo (guitarra, voz, sonidos de pájaros y un metrónomo sonando de fondo), McCartney se inspiró en una noticia de prensa sobre tumultos raciales en Estados Unidos, a mediados de 1968, y compuso la canción como una metáfora de la lucha de los negros por sus derechos civiles. Una maravillosa canción que eleva la música acústica a lo más alto.

Piggies” (enlace) es la segunda canción de las cuatro que George incluiría en el LP. No es una gran canción y lo que más destaca es su ácida letra sobre los políticos y la clase media británica y el conseguido efecto de “gruñido de cerdo” del bajo de Paul.

Tras un rock, un reggae, un número de music hall y una balada acústica, Paul sigue dando muestra de su versatilidad estilística con un country western como “Rocky Racoon” (enlace), de maravillosa melodía y arrebatadora sencillez. Paul recuerda haberla compuesto en la India “sentado en el tejado del Maharishi” y haber recibido ayuda de Donovan a la hora de escribir la letra.

Don’t Pass Me By” (enlace) supone el debut de Ringo como compositor. Por primera vez, aunque ya había realizado algunos intentos, Ringo cuela una canción de su cosecha en la selección final de un álbum. Realmente esta canción proviene de 1963 pero ya entonces el resto la descartó. No es una maravilla pero tiene una buena melodía que demuestra que Ringo (como quedaría patente al año siguiente) es capaz de escribir buena música. De marcados arreglos country sólo Ringo y Paul participaron en la grabación.

Paul continúa empeñado en tocar todos los estilos posibles y, tras mecernos con la suavidad de “Blackbird” nos espabila a base de bien con la potentísima “Why Don’t We Do It In The Road” (enlace). Gran rock de McCartney que siempre encantó a John (“La escribió Paul… una de sus mejores canciones”, recordaba) y que generó una discusión en el seno del grupo ya que a John le apetecía mucho participar en esta canción y se encontró con que Ringo (batería) y el propio Paul (voz, bajo, guitarra y piano) ya la habían acabado. Lennon recuerda al respecto, “Paul es así. La grabó a solas en otra sala. Entonces, las cosas iban así. Llegábamos y ya lo había grabado todo. Él tocando la batería, él tocando el piano, él cantando… No puedo hablar por George, pero a mí siempre me dolía cuando Paul terminaba algo sin contar con nosotros. Pero así eran las cosas por aquel entonces”, a lo que Paul responde “Sólo hay un incidente que yo recuerde en que John mencionara públicamente que se había sentido dolido. Fue cuando cogí a Ringo e hicimos ‘Why Don’t We Do It In The Road?” No fue deliberado. John y George estaban ocupados acabando algo y Ringo y yo no teníamos nada que hacer, así que le dije a Ringo: ‘Ven, vamos a hacer esto’ …Posteriormente le oí cantarla a John. La canción le gustaba y supongo que hubiese querido hacerla conmigo. La verdad es que la canción era muy del estilo de John, y supongo que por eso le gustaba. Era muy de John, la idea, no era mi estilo. La compuse como de rebote a John… De todas las formas, él hizo lo mismo con ‘Revolution 9’. La hizo sin mí. Y eso nadie lo dice. Ahora, John es el bueno y yo el cabrón”.

Y continuando con el carrusel estilístico McCartiano llegamos a “I Will” (enlace), una joya melódica muy en la línea de otro tema de Paul como “I’ll Follow The Sun”. Preciosista balada acústica en la que destaca el fantástico bajo vocal del propio McCartney y la acertada percusión a cargo de John. La primera canción que Paul dedicó a su nueva musa, Linda Eastman.

La cara B y el disco 1, se despiden con “Julia” (enlace), una insipiradísima canción que John dedica a su madre, fallecida en 1958. Lennon vuelve a sacar provecho de la técnica del fingerpicking para construir una hermosa y evocadora melodía. Yoko colaboró en parte de la letra y también como fuente de inspiración ya que John afirmó que “la canción es una combinación de Yoko y mi madre en un solo ser. La compuse en la India mientras recordaba a ambas“. De hecho el verso “oceanchild, calls me” (La criatura del océano me llama) se refiere a Yoko; en japonés, Yoko significa “criatura del océano”. Sólo John participó en la grabación.

El segundo disco arranca con un vibrante redoble de Ringo y el infeccioso riff de “Birthday” (enlace), un nuevo rock de Paul McCartney. Chris Thomas, productor de la sesión en ausencia de George Martin que se había cogido unos días de vacaciones, describe el nacimiento de la canción: “… Paul fue el primero en llegar y empezó a tocar el riff de ‘Birthday’. Cuando llegaron los demás, Paul había compuesto literalmente la canción, ahí mismo, en el estudio. Luego John le ayudó a terminarla“. Un buen número de rock en el que Paul toca el piano, Ringo la batería, John la solista, George el bajo y Yoko y Pattie Harrison ayudaron en los coros.

Los decibelios siguen a buena altura con la excelente “Yer Blues” (enlace) de Lennon. Compuesta en parte como parodia a la moda de blueseros británicos que florecieron en Inglaterra a finales de los 60, muestra el alto grado de competencia instrumental al que había llegado el grupo. John grabó una versión de esta canción junto a Keith Richards (al bajo), Eric Clapton y Mitch Mitchel bajo el nombre de The Dirty Mac para una escena de la película The Rolling Stones Rock’N’Roll Circus. La letra es muy dura y John asegura que la compuso “en la India… subido a la parra intentando alcanzar a Dios y con ganas de suicidarme“.

Mucho más bucólica resulta la preciosista “Mother Nature’s Son” (enlace), una nueva melodía perfecta de Paul que, según John, compuso tras “una conferencia del Maharishi en la que habló de la naturaleza,  yo también compuse un tema llamado ‘I’m Just A Child Of Nature’, que se convirtió en ‘Jealous Guy’ años después. Ambos temas se inspiraron en la misma conferencia del Maharishi“. McCartney vuelve a asumir el control y toca todos los instrumentos excepto los arreglos de viento.

Yoko Ono fue objetivo de los ataques de la prensa británica desde que se conoció su relación con John. Al parecer, la frenética “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (enlace) de John, nació como respuesta a una caricatura que había aparecido publicada en la que Yoko aparecía como un mono sentada en el hombro de John. “El título no era más que una frase bonita que convertí en canción. Era sobre Yoko y yo. Todo el mundo parecía paranoico excepto nosotros dos, que estábamos ardientemente enamorados”. En esta época John consumía heroína y esto originó muchas habladurías sobre los posibles significados del título. En cualquier caso, se trata de una fantástica canción cuyo anfetamínico ritmo, al que colabora enormemente la campana tocada por George, se logró grabándola un poco más lenta y luego acelerándola.

Lennon se desquita con el Maharishi con la extraordinaria “Sexy Sadie” (enlace). “Fue inspirada por el Maharishi. La escribí cuando nos íbamos. Esa fue la última canción que escribí antes de abandonar India. Solo escribí una canción expresando lo que sentía. Me despedí del Maharishi con un mal sabor de boca. Ya sabes, parece que mis apuestas no son siempre ganadoras“. La letra original era muy explícita (“Maharishi, ¿Qué has hecho? /  Le tomaste a todo el mundo el pelo / Maharishi, rompiste las reglas / Lo dejaste claro para que todos lo vieran / Maharishi, pequeño cabrón / ¿Quién coño te crees que eres?/ ¿Quién coño te crees que eres? / Oh cabrón”)y John acabó suavizándola para evitar problemas legales y cambio el nombre de Maharishi por “Sexy Sadie” por insistencia del aún creyente George. La canción es una absoluta joya. Maravillosa.

Y entonces llegó la locura, el primer tema heavy de la historia (un año anterior a Led Zeppelin), la nunca suficientemente ponderada “Helter Skelter” (enlace). Su autor Paul McCartney ha pasado a la historia como el baladista del grupo, “Yesterday”, “Michelle, “Hey Jude”, “Let it be” y otras han hecho mucho por crear esta sensación, pero no es menos cierto que la mayoría de los temas más duros del grupo salieron también de la cabeza de Paul (“I’m Down”, “She’s a Woman”, “Sgt. Pepper’s”, “Back in The USSR”, “Why Don’t We Do It In The Road”, “Birthday”…). Según el propio McCartney, “leí una entrevista a Pete Townshend en Melody Maker que decía que los Who habían grabado el rock ‘n’ roll más estridente y más sucio que habían hecho nunca. Eso me hizo pensar: ‘Vale. Pues hay que hacerlo’. Me gusta ese tipo de descontrol. Así que decidimos hacer el tema de rock más fuerte y mugriento que pudiéramos. Eso fue ‘Helter Skelter‘”. La versión original duraba más de 27 minutos y decidieron recortarla para poder introducirla en el disco. Es un tema potentísimo que está inspirado en  un tipo de tobogán en espiral -llamado precisamente helter skelter– que se puede encontrar en los parques británicos, pero el psicópata Chrales Manson interpretó esta canción y otras del álbum blanco de forma muy distinta, ” la raza negra va a levantarse en armas contra nosotros, los blancos, iniciando el Apocalipsis tal como los Beatles “afirman” en Blackbird (”has esperado el momento de alzar el vuelo, vuela pájaro negro hacia la luz de la oscura noche”). ¡¡Los negros nos acuchillarán como a Cerdos!!, lo dicen los Beatles en “Piggies”. Ellos (los Beatles) son

Sharon Tate

los cuatro Ángeles de las Revelaciones, yo soy el quinto…quieren que vaya con ellos, en “Honey Pie” me están llamando (“ven a enseñarme la magia de tu espectáculo de Hollywood, cruza el Atlántico para estar en el lugar al que perteneces”). El Helter Skelter es el Apocalipsis”… El 9 de agosto de 1969, la empleada de la limpieza del director de cine Roman Polansky encontró en su mansión de Cielo Drive cinco cadáveres acuchillados y molidos a golpes, entre ellos el de la mujer del cineasta, Sharon Tate, embarazada de ocho meses que apareció colgada del techo con claros síntomas de tortura. En la puerta de entrada, los miembros de la Familia asesinos escribieron con sangre “Pig”… El 10 de agosto, un día después, el matrimonio LaBianca (propietarios de una boutique), aparecieron muertos en su casa tras recibir varias incisiones con tenedores. En la nevera sólo ponía “Helter Skelter”… Rock del bueno, “I got blisters on my fingers!” (¡Tengo los dedos llenos de ampollas!), grita Ringo al final de la canción.

Mucho más sosegada resulta la tercera composición de George, la mística “Long, Long, Long” (enlace), que servirá como final de la cara A de este segundo disco. El místico Harrison dedica esta canción a Dios a través de una secuencia de acordes basada en el ‘Sad Eyed Lady Of The Lowlands’ de Bob Dylan. Uno de los temas más infravalorados de la carrera del grupo, es fantástica.

Revolution 1” (enlace), la siguiente canción, es la versión acústica del tema que habían editado ya como single (cara B de “Hey Jude). Realmente esta es la versión original  primigenia tal y como la concibio John Lennon, fue acelerada y distorsionada a sugerencia de Paul y George para hacerla más propia de un single. Los Beatles hacen por primera vez una declaración política en una de sus canciones, hecho que tenía contrariado a McCartney, apolístico hasta la médula.

Toca canción de Paul y, cómo no, cambio de estilo. En esta ocasión con “Honey Pie” (enlace) nos traslada con maestría a los años 20 gracias, entre otras cosas, a un maravilloso arreglo orquestal de George Martin. Es deliciosa de principio a fin, pero no era del gusto de Lennon, que siempre despreció el estillo boudevillero de Paul aunque, en esta ocasión, colaboró con un brillante solo de guitarra tal y como recuerda George, “John hizo un solo fantástico en ‘Honey Pie’… parecía Django Reinhardt o algo así. Era uno de esos en que cierras los ojos y no fallas ni una nota, era como un pequeño solo de jazz”.

George ataca con el último de sus cuatro temas. El british-soul “Savoy Truffle” (enlace) que, según sus propias palabras “es una broma, por aquel entonces veía a menudo a Eric Clapton, que tenía muchas caries y necesitaba ir al dentista. Siempre le dolían las muelas pero no paraba de comer bombones: era superior a sus fuerzas y cuando veía una caja se los tenía que comer todos. Un día vino a casa y encima de la mesa había una caja de bombones ‘Good News’ y escribí la canción a partir de los nombres que salían en la tapa. En la caja aparecen los nombres creme tangerine, montelimart, ginger sling, pineapple heart, coffee dessert, savoy truffle…” Es una muy buena canción en la que destaca, por novedoso, el sonido de los vientos distorsionados. Años después Harrison utilizaría profusamente esta técnica es sus grabaciones en solitario.

Nos acercamos al final y lo hacemos con tres temas de Lennon. El primero de ellos “Cry Baby Cry” (enlace), ha sido calificado por su autor, John, como “una porquería“. No es para tanto y, de hecho, es una buena canción, aunque da la sensación de estar inacabada y no termina de llegar a ningún sitio. Al final se escucha a Paul cantar un fragmento de la inacabada “Can’t You Take Me Back”.

Hasta aquí el disco es fantástico pero “Revolution 9” (enlace), una mierda integral firmada por Lennon y McCartney pero realmente “creada” por John y Yoko, pone en riesgo el LP. Los demás Beatles y George Martin intentaron excluirla del álbum pero John fue inflexible, “esta es la música del futuro“, proclamó. A McCartney le desagradaba especialmente,  él ya había hecho cosas de este tipo mucho antes (“Carnival Of Light”) y prefirió que quedaran en privado y no publicarlas en un disco de los Beatles, algo que para Paul era “sagrado”. Es una soberana basura sin ningún tipo de mérito artístico. Desechable.

Tras el desastre total, John se redime con la melódica nana “Good Night” (enlace). Ringo canta esta bonita nana infantil que John compuso para su hijo Julian. Es una melodía muy sencilla -aunque muy efectiva- que se ve elevada por un fastuoso arreglo propio del mejor Walt Disney a cargo de George Martin. “‘Good Night’ fue compuesta para Julian, pero se la di a Ringo y posiblemente sea demasiado melosa. Sólo le dije a George Martin: ‘Arréglala como si fuera Hollywood. Eso es, cursi'”. 

Y con esta dosis de azúcar concluye el celebérrimo “Álbum Blanco”. La crítica reaccionó de forma dispar y, por primera vez, no se deshizo en elogios ante un lanzamiento musical del grupo. Nick Cohn del New York Times habló de fracaso artístico y dijo que era “aburridísimo“, aunque la mayoría de la prensa especializada valoró el disco positivamente. Las ventas, sin embargo, no cambiaron y se convirtió en el álbum más vendido del grupo.

El paso del tiempo ha hecho que el disco crezca, que su leyenda aumente. Es el disco en el que los Beatles dejaron de ser Beatles para ser John, Paul, George y Ringo… Es fascinante en su eclecticidad aunque también puede ser caótico…, tiene temas brillantes pero también hay “relleno” y una basura como “Revolution 9″…, es rockero y blandengue… Es incalificable, y eso lo hace tan especial. Para mucha gente es el mejor disco del grupo. Yo no lo creo pero, como ya he dicho antes, sin duda es el más fascinante.

Texto: GUILLERMO MITTELBRUNN BELTRÁN. 24 de febrero de 2013

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THE BEATLES. Capítulo 11 (1968). Fundido a Blanco Parte I: De “Lady Madonna” a “Hey Jude” en Submarino Amarillo

Tras el fracaso cimematográfico, que no musical, que supuso “Magical Mystery Tour” el grupo retomó la actividad y, el 3 de febrero de 1968, vuelven al estudio para trabajar sobre una nueva canción que Paul había compuesto. La soberbia “Lady Madonna” (enlace) sería el siguiente single del grupo. Marcada por una fantástica frase de piano de intenso soniod boogie, “Lady Madonna” marca un punto de inflexión y supone una vuelta a las raíces del rock. Nada queda de la psicodelia de los tres últimos LP’S (“Revolver”, “Sgt. Pepper’s” y “Magical Mystery Tour”), vuelve el combo de bajo, guitarras y batería (completado con un excelente trabajo de piano y un brutal arreglo de saxos) y desaparecen los overdubs y los efectos. Quien sabe si los Beatles se cansaron de la psicodelia, pero el caso es que “Magical Mystery Tour” fue el último trabajo de ambientación psicodélica del grupo. A partir de “Lady Madonna” el grupo tiende más a sonidos básicos, mucho menos arreglados y de carácter, en general, más rockero.

La cara B del single, la composición de George “The Inner Light” (enlace), no sigue sin emabargo esta tendecia de vuelta a sonidos rockeros e insiste en recrear ambientes hindúes con estilo occidental. A diferencia de lo que ocurría con la tediosa y pretenciosa “Within You Without You”, esta “The Inner Light” es una maravilla y consigue como ninguna la fusión de ambos mundos bajo una canción pop. La canción gustó tanto a John y, sobre todo, a Paul que permitieron que una canción de Harrison ocupara por primera vez la cara de un single que, como era costumbre, alcanzó el número 1.

Y es que la figura de Harrison estaba empezando a crecer tanto en lo musical como en lo personal. El dúo fantástico había controlado (y lo seguiría haciendo) los destinos musicales del grupo, el liderazgo había sido de Lennon hasta 1966 pero a partir de ahí el “monstruo de cuatro cabezas” comenzó a desintegrase…, los Beatles empezaron a ser cuatro individuos con inquietudes distintas y con una vida fuera del grupo; Paul y su novia Jane disfrutaban de la sofisticada noche londinense, Ringo y Maureen llevaban una vida familiara, John comenzaba a frecuentar la compañía -por el momento sólo de forma intelectual- de una misteriosa japonesa llamada Yoko…, y George estaba muy metido en el mundo de la Meditación Transcendental (MT) como un ferviente seguidor del Maharishi. De esta forma, el cada vez más influyente George, que ya fue el principal instigador del breve retiro al campamento del Maharishi en Gales, sugiere que el grupo se traslade a la India para avanzar en la MT y ampliar horizontes.

Pero antes de emprender el viaje, el grupo tenía que dejar sus cuentas en orden. Muerto Brian, hasta entonces administrador de sus finanzas, el grupo pretendía ser consciente de sus situación financiera y la situación estaba lejos de ser ideal. La banda estaba acostumbrada a gastar sin criterio, pedían dinero y simplemente se les daba, pagaban un 96% en concepto de impuestos, EMI les debía 1.000.000 de libras en concepto de derechos de autor… Tras acudir a expertos financieros en busca de consejo llegaron a la conclusión que la mejor idea para revalorizar sus ingentes ingresos era expandirse, invertir, convertirse en hombres de negocios…

La sola idea de convertirse en “hombres de negocios” les horrorizaba. Pero empezaron a preguntarse ¿por qué ha de ser serio un negocio?, ¿por qué no puede ser divertido?, ¿por qué no puede ser distinto?, ¿por qué no puede tener un nombre simpático como “manzana”? Así nació Apple Corps. , la empresa de los Beatles, cuyas actividades irían desde la producción y edición musical, el cine, la tecnología e incluso la gestión de una boutique.

Con la empresa recién inagurada y cogida con hilos, el 16 de febrero de 1968, la banda llega al ashram del Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh (India) junto a sus esposas y novias, sus ayudantes, y un nutrido grupo de sesenta estudiantes de MT entre los que se encontraban celebridades como Donovan, Mike Love de los Beach Boys o la actriz Mia Farrow.

El Maharishi recibió la visita de los Beatles con alborozo y se encargó de que fuera bien conocida por tantos periodistas como fuera posible. La fama de este personaje surge de inventar la Meditación Trascendental y hacerla una marca registrada. Tal meditación se basa en repetir un “mantra”, esto es, una serie de silabas o palabras que se repiten una y otra vez para entrar en estado meditativo. El “negocio” es que el gurú quien debe darte tu mantra personal e intransferible…, y negocio era, porque los Beatles no se encontraron el espartano campamento que esperaban sino un conjunto de equipados bungalows junto a un moderno edificio en el que se alojaba el Maharishi que, entre otras cosas, disponía de su propio helipuerto.

El “Ojo Cósmico“, como se hacía llamar el Maharishi, pretendía abrir las mentes de los Beatles a través de largas charlas, comida vegetariana y sesiones de meditación, pero, entre charlas y sesiones los Beatles tenían mucho (pero mucho) tiempo libre, sobre todo por las noches. Tiempo que usaron para componer una ingente cantidad de canciones, la mayoría de una inmensa calidad. Lejos del alcohol, las drogas y el ruido del showbussines, el reinante ambiente de camaradería hizo que las musas no se separaran del grupo.

Pero, en poco tiempo se fueron cansando del campamento de verano del gurú y, a los diez días, Ringo y Maureen anunciaron que regresaban a Inglaterra. Ringo no soportaba la comida india y Maureen no soportaba los insectos… Paul aguantó poco más de un mes después de que Ringo marchara. McCartney no creía en aquello, echaba de menos -como Jane- su sofisticada vida en la ciudad y, además, estaba ansioso de ver cómo funcionaba Apple Corps.

Así que sólo quedaban George y John. No obstante, las sospechas de que las prácticas del Maharishi tenían más que ver con aspectos financieros que espirituales. Descubrieron que el gurú tenía un contable, cuentas en suiza y que “sugería” a sus estudiantes famosos que hicieran “donaciones” para que la verdad pudiera llegar a todos los hombres.

La gota que pareció colmar el vaso fue enterarse -estamos ya en mayo- de que el casto santón estaba haciendo insinuaciones sexuales a varias de las estudiantes del ashram. Al día siguiente, cuando George y John anunciaron que se marchaban y el Maharishi preguntó afligido por la razón de tan imprevista huída, John se limitó a contestar:

Tú eres el cósmico, deberías saberlo.

John estaba muy afectado, de verdad había llegado a creer en ese tipo…, y había sufrido un nuevo desengaño. Tan pronto como subió al avión en Delhi comenzó a pedir whisky y decidió pagar su frustración con su esposa, Cynthia, a la que decidió relatar las cientos de infedilidades con las que John había salpicado su matrimonio. De vuelta a Londres, ninguno hizo declaraciones sobre lo ocurrido, para John, Paul y Ringo el Maharishi y la MT eran historia, pero George siguió siendo un ferviente creyente.

Paul y John viajaron a Nueva York para anunciar oficialmente el nacimiento de Apple Corps. a la que definieron como “una especie de comunismo occidental, queremos ayudar a otras personas con sus proyectos …ya ven, por primera vez el patrón no busca ganancias, si usted tiene un sueño yo le diré, “venga , hagámoslo” … y que no tengan que pedir a nadie de rodillas”.

Ya de nuevo en Londres, John aprovechó un viaje de Cynthia para llamar a Yoko e invitarla a casa… “Tomamos LSD, grabamos música e hicimos el amor al amanecer”. El disco acabó siendo “Two Virgins”, un extraño e insoportable disco de música experimental que editarían meses después, pero lo realmente importante es que Yoko estaba allí para quedarse…, de forma definitiva. Cuando Cynthia volvió de su viaje se encontró a Yoko y a John desayunando en la cocina.

La irrupción de Yoko en la vida de John no afectó sólo a su vida conyugal, sino a todo el universo Beatle. Yoko iba con John a todos sitios, estaba pegada a él. Incluso cruzó la frontera del estudio de grabación, rompiendo una regla de oro del grupo: no hay invitados cuando los Beatles están trabajando. Al principio, los otros tres intentaron llevar la situación con naturalidad por miedo a que John reaccionara mal. Pero Yoko no se limitaba a asistir a las sesiones, sino que se limitaba opinar y hacer comentarios sobre la música que hacían provocando la ira de todos, salvo John, y sobre todo de Paul.

Todos estaban convencidos que Yoko sería una moda pasajera. John era muy caprichoso y simplemete Yoko era su “sabor japonés del mes” como decía George. La prensa también comenzó a criticar a Yoko… ¿quién es esa siniestra mmujer? ¿dónde está la esposa de John, Cynthia?. ¿qué ha sido de su hijo, Julian? Por primera vez en mucho tiempo, John se veía criticado por sus compañeros y por la prensa que siempre le había idolatrado. Pero, lejos de asustarse ante las consecuencias, John se afianzó más en su decisión. En poco tiempo, Cynthia recibió un carta en la que John solicitaba el divorcio.

La relación de Paul también tocaba a su fin. El tradicional McCartney quería fundar una familia y Jane, sofisticada y siempre de viaje con su carrera de modelo, no parecía la candidata ideal y eso estaba minando su relación, no obstante ninguno de los dos había mostrado interés en poner fin a la relación… Hasta que Jane pilló a Paul con otra… Paul había tenido una aventura con la fotógrafa norteamericana Linda Eastman, pero no fue con Linda a quién soprendió Jane de vuelta de uno de sus viajes, sino con una joven acriz llamada Francie. Jane abandonó a Paul quien no tardó en llamar a esa joven americana que no podía quitar de su cabeza. El día anterior al que Linda entró en casa de Paul en 1968 fue el último que pasarían separados en treinta años.

Pero aún tenían un proyecto colgado… ¿os acordáis del largometraje de dibujos animados en torno a la canción “Yellow Submarine” y el universo de “Sgt. Pepper’s” que Brian Epstein había negociado con United Artist? Con un presupuesto total de 250.000 libras, se puso en marcha Yellow Submarine contratando como director al canadiense George Dunnin, con una sólida reputación como realizador de dibujos animados no sólo en su país, sino también en Estados Unidos y Gran Bretaña. En la primavera de 1967, George Dunning incluyó en el proyecto al checo Heinz Edelmann cuyos llamativos carteles publicitarios le hacía parecer el artista más idóneo para crear un diseño gráfico innovador. Los Beatles se desentendieron de la película, sólo John se implicó mínimammente cuando una noche, a las tres de la mañana, telefoneó al productor, Al Brodax para sugerirle que “sería genial ver en la película a Ringo seguido por la calle por un submarino amarillo”, la escena acabo apareciendo al principio del film.

El equipo de realización llevó a cabo una exhaustiva labor de documentación en la que estudiaron al detalle la personalidad de cada uno de los miembros del grupo para crear su caricatur, así, John aparecía como el ingenioso e inteligente, Paul educado y amable, George era el místico aficionado a los coches deportivos y Ringo volvía a ser el más tierno y sentimental de todos. El brillante guión, lleno de agudos juegos de palabras, enfrentaba a la Banda de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta con los “Malvadillos Azules” (“Blue Meanies”), unos amargados seres que odiaban la música y habían invadido “Pimientalandia” (“Pepperland”). En cuanto a los actores que doblaron a Los Beatles, John Clive puso voz a John, Geoff Hugues a Paul, Peter Batten a George y Paul Angelis a Ringo… “Érase una vez (o quizás dos) un paraíso situado a dieciocho mil leguas bajo el mar, llamado Pepperland…”, así comienza la película…, una maravillosa fantasía animada que es, sin lugar a dudas, la mejor obra cinematográfica del grupo. Ver película.

Los Beatles no se “mataron” a la hora de dotar de música a la película, de hecho, la mayoría de las canciones que aparecían en el film, pertenecían a discos antiguos del grupo. Así, “Nowhere Man” y “Think For Yourself” pertenecen a “Rubber Soul” de 1965; “Yellow Submarine”, “Eleanor Rigby” y “Love You To” a “Revolver” de 1966, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”,”With a Little Help from My Friends”, “Lucy in the Sky with Diamonds”,”A Day in the Life”, y “When I’m Sixty-Four” a “Sgt Pepper’s” de 1967; y “All You Need Is Love” y “Baby, You’re a Rich Man” eran singles editados en 1967. Ante la insitencia de los productores, el grupo cedió los descartes del disco que estaban preparando en ese momento (el celebérrimo Álbum Blanco), entre los que estaban “Hey Bulldog” (enlace), “All Together Now” (enlace); y un par de descartes de “Sgt Pepper’s”  (“Only a Nothern Song” (enlace)) y “Magical Mystery Tour” (“It’s All Too Much” (enlace)). Ninguno de estos temas están al mejor nivel de la producción del grupo, pero ya tendremos tiempo de comentarlos a la ghora de abordar el disco con la banda sonora de la película que se editaría a principios de 1969.

La película se estrenó en Londres, el 17 de julio de 1968 y, como siempre, en el London Pavilion, suponiendo l debut público de un producto cinematográfico bajo el sello “Apple”. 10.000 fans colapsaron los alrededores de Picadilly Circus esperando la llegada de Los Beatles, haciendo necesaria la intervención de la policía.

Fue un éxito absoluto, el público despidió la película con un larga ovación que sorprendió a los propios Beatles que reconocieron arrepentirse de haberla subestimado. Años después, todos han reconocido haberse equivocado; George declaró “Aún me parece una maravilla la escena en que mi personaje aparece por vez primera. Me veo y efectivamente soy yo, meditando en lo alto de esa montaña de la que creo que nunca bajé”, por su parte Paul reconoce “la primera vez que oímos hablar de ella sonaba como una bonita historia para niños, ya sabes, ir debajo del agua, ver todas aquellas cosas y conocer a toda esa gente, vivir allí… Pero de forma repentina nos vimos inmersos en un ambiente psicodélico que nos sorprendió a todos. Hoy la veo y me parece muy interesante”

Las críticas fueron predominantemente favorables, el Daily Telegraph, la calificó de “la película con mayor encanto desde Blancanieves y los siete enanitos de Disney”, el Daily Mirror, alabó “el derroche de imaginación en la primera parte del film, sus impresionantes técnicas en el uso del color y el inevitable magnetismo de la música de Los Beatles”. En el Evening Standard, Alexander Walker escribió: “Es la película de la era beatle y simboliza un viaje a través de la mitología contemporánea”. No obstante, en lo comercial, no funcionó, y en poco más de un mes comenzó a ser retirada de las salas.

Volviendo a la música, Apple Records, filial musical de Apple Corps. aún no había editado ningún disco de los Beatles y el debut iba a ser inmejorable. “Hey Jude” (enlace) es una obra maestra de Paul McCartney, una de esas canciones que justifican por sí solas la existencia de la especie humana, un himno. La historia de la canción es igualmente conmovedora: Paul tenía una estrecha relación con Julian, el hijo de John y Cynthia, hasta el punto que el propio Julian reconoce hoy en día que “Paul y yo solíamos estar juntos mucho más tiempo del que estábamos mi padre y yo juntos. Tengo más fotos de Paul jugando conmigo que las que tengo con mi padre” . El caso es que, apenado por lo que podría estar pasando el niño tras el divorcio de sus padres, fue a visitarlo. Cynthia recuerda “Me sorprendí totalmente cuando, una tarde, Paul llegó por su cuenta. Estaba conmovida por su preocupación acerca de nuestro bienestar […] En el camino hacia aquí compuso ‘Hey Jude’ en el automóvil. Nunca olvidaré el detalle de Paul de preocuparse por venir a vernos”. El propio McCartney recuerda como compuso la canción, “comencé con la idea de ‘Hey Jules’, que era Julian, don’t make it bad, take a sad song and make it better (no lo estropees, toma una canción triste y mejórala). ¡Hey, trata de lidiar con esa terrible situación! Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre me sentí triste por los niños en los divorcios… Para cuando llegué ya tenía la idea para la canción. Lo cambié a ‘Jude’ porque pensé que sonaba mejor

El caso es que la canción es absolutamente sobresaliente tanto en lo lírico -el propio Lennon ha elogiado siempre la letra de esta canción-, como en lo musical. Desde la elegancia de las estrofas, a los melódicos estribillos, y concluyendo en la catártica coda final, sus 7 minutos 11 segundos la convirtieron en el single más largo de la historia…, y su mayor éxito hasta el momento. Una canción para el recuerdo.

La grabación de este tema dejó patente que las tensiones entre los miembros del grupo eran cada vez más evidentes. George y Paul tuvieron una agria discusión que Paul, aún hoy, recuerda:  “Recuerdo que, en ‘Hey Jude’, le dije a George que no tocara la guitarra. El quería responder a los riffs después de las frases vocales, pero yo no pensé que fuera adecuado. Yo no lo veía así, y fue un poco difícil para mí tener que atreverme a decirle a George Harrison – que es uno de los grandes que no tocara. Fue como un insulto. Pero así es como hacíamos muchas de nuestra cosas. La norma era que el autor de la canción decía cómo había que hacer el arreglo. Esto le puso furioso…”. Por otro lado, la presencia de Yoko tampoco ayudaba a relajar el ambiente.

Otro de los motivos de tensión fue la pelea que “Hey Jude” y la que acabaría siendo la cara B del single, “Revolution”, mantuvieron por ser la canción titular del single. “Revolution” (enlace),  es una nueva versión acelerada de un tema que la banda ya había grabado y que iba a incluir en el que iba a ser su nuevo LP. Lennon, su autor, quería que esta canción fuera la cara A del single y que sirviera como declaración ideológica de la la banda. Animado por Yoko, John quería posicionarse (“Quise decir lo que pensaba de la revolución. Sentí que era hora de hablar, era hora de por fin responder a las preguntas sobre la guerra de Vietnam“). Ni a Paul ni a George les hacía gracia mezclar la política y la música y, sentirse sólo en su pelea por el puesto titular en el single, hizo que John aún se empecinara más…, aunque, finalmente, el propio Lennon reconoció que Hey Jude “era mucho mejor”.

Todo este tiempo, estamos ya a finales de agosto de 1968, el grupo seguía trabajando en su nuevo LP, compuesto en su mayoría por temas compuestos en la India… Un LP que Paul calificó como “el disco de la tensión”…, un LP maravilloso…, un LP que marcó el principio del fin del grupo más grande de todos los tiempos: El Álbum Blanco…

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 17 de febrero de 2013

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