THE BEATLES. “Let It Be” (1970) ( 9 / 10 )

“Two Of Us” (Lennon-McCartney)
“Dig A Pony” (Lennon-McCartney)
“Across The Universe” (Lennon-McCartney)
“I Me Mine” (Harrison)
“Dig It” (Lennon-McCartney-Starkey-Harrison)
“Let It Be” (Lennon-McCartney)
“Maggie Mae” (trad. arr. Lennon-McCartney-Starkey-Harrison )

“I’ve Got A Feeling” (Lennon-McCartney)
“One After 909” (Lennon-McCartney)
“The Long And Winding Road” (Lennon-McCartney)
“For You Blue” (Harrison)
“Get Back” (Lennon-McCartney)

Producido por Phil Spector.

Desde la misma portada, de aspecto fúnebre y con los Beatles en fotografías separadas, el álbum transmite tristeza y melancolía. Obra de John Kosh con fotos de Ethan A. Russell, el austero diseño en negro de la cubierta contrasta con la alegre y evocadora portada (basada en el primer disco del grupo: “Please Please Me”) que estaba pensada para el malogrado proyecto “Get Back”. “Let It Be” son los restos del proyecto “Get Back”, en palabras de George Martin “era una idea brillante, creo que de Paul. La idea original era grabar un álbum con nuevo material, ensayarlo y tocarlo por primera vez en directo y ante el público, en disco y en película. En otras palabras, grabar un álbum en directo con material nuevo, algo que nadie había hecho nunca… “.

Hagamos un poco de memoria. Como comentamos en el capítulo 13 de este blog, la banda trabajó sobre este proyecto desde el 2 al 30 enero de 1969. No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes, y el gran final sería una actuación en directo que acabó produciéndose sobre la azotea de las oficinas de Apple. George Martin, su productor de siempre, acabo hastiado del mal ambiente reinante entre los miembros del grupo y abandonó el proyecto, quedando el mismo en manos del ingeniero Glynn Johns. El trabajo de producción, premeditadamente austero, no terminó de convencer al grupo y Lennon decidió darle las cintas al afamado productor Phil Spector para que re-produjera el álbum.

Por delante quede dicho que soy fan de Phil Spector, su trabajo durante la primera mitad de los 60 me parece sobresaliente, pero soy de los que prefieren la austera idea original del proyecto “Get Back” a lo que acabó siendo el por momentos grandilocuente “Let It Be”.  Spector hizo un buen trabajo con algunas canciones pero con otras decidió añadir su mítico muro de sonido a temas como “Across The Universe”, “Let It Be”, “I Me Mine” y “The Long And Winding Road”, y esto implicaba dotar a las canciones de un estilo muy alejado al sonido de la banda. George Martin criticó la decisión aunque el más crítico con el trabajo de Spector, como veremos,  fue McCartney

Entre el 23 de marzo y el 2 de abril de 1970 (tan sólo siete días de trabajo), Spector redujo Let It Be a 12 canciones, introduciendo coros femeninos y arreglos orquestales en algunas de ellas y prescindiendo de la idea original de hacer un disco en el que se escuchase a Los Beatles tocar en directo con la mayor sencillez posible.

El caso es que el disco se abre con una frase de John:” ‘I Dig A Pigmy’, by Charles Hawtrey and the Deaf Aids. Phase one, in wich Doris gets her oats” (“‘Pasión por un pigmeo’, de Charles Dawtrey y Los Sonotones. Fase uno, en la que Doris folla”), e inmediatamente suena “Two Of Us” (enlace), una fabulosa canción acústica de Paul en la que McCartney y Lennon cantan empastando sus voces a la perfección. El disco continúa con “Dig A Pony” (enlace), fruto de la fusión de dos canciones de John (“Dig A Pony” y “All I Want Is You”). John nunca estuvo satisfecho con esta canción que si bien no es brillantísima, puede resultar muy disfrutable. La versión que aparece en el disco pertenece al mítico concierto de la azotea, prueba evidente que los Beatles se habían convertido en una banda más que competente en directo.

La mejor contribución de John al álbum llega con la fenomenal “Across The Universe” (enlace), una fantástica y cósmica canción que Lennon compuso en la India y que originalmente estaba destinada al “Álbum Blanco”. La canción fue editada en una versión muy diferente en el álbum benéfico “No One’s Gonna Change My World” editado por la World Wildlife Fun (WWF). Phil Spector redujo el tempo, añadió una gran masa de cuerdas y prescindió de los efectos. El efecto satisfizo mucho a John que, hasta entonces, no había conseguido conseguir una grabación que le terminara de gustar, siendo ésta además una de sus canciones propias favoritas. Una canción monumental.

Tiempo para George Harrison y su “I Me Mine” (enlace), un tema que gira en torno al problema del ego. La melodía, inspirada en el vals, es fabulosa y George realiza una de sus mejores interpretaciones vocales. “Dig It” (enlace), es el resultado de una jam session de más de doce minutos entre los Beatles y Billy Preston, de la que Phil Spector rescató apenas 50 segundos. Relleno. Al final de la canción se oye a John diciendo, “That was ‘Can You Dig It’ by George Wood, and now we’d like to play ‘Hark The Angels Come’ (“Esto era ‘Can You Dig It’, de George Wood, y ahora nos gustaría interpretar ‘Hark The Angels Come'”), que sirve de introducción a la enorme “Let It Be” (enlace). Paul, pensando en su madre fallecida, compone una de las más perfectas canciones que jamás se hayan escrito. A diferencia de la versión editada en single dos meses antes, Billy Preston no participa. La parte de la guitarra solista de George también cambia. Spector añadió una pista de acompañamiento orquestal, esta vez mucho más respetuoso con el sonido habitual del grupo. El resultado, como es el caso de la versión del single, es magnífico. No tengo claro cuál de las dos versiones prefiero, sólo sé que es una de las mejores canciones que jamas he escuchado.

Tras el subidón quasi-místico que nos proporciona el baladón de Paúl, los Beatles atacan animosamente una canción tradicional de Liverpool, “Maggie Mae” (enlace). Era una de las canciones que utilizaban, desde los inicios de su carrera, para calentar la voz antes de los conciertos o de las sesiones de grabación. La versión aquí recogida corresponde a una grabación espontánea entre algunas tomas de “Two Of Us”.  Los cuatro Beatles figuran en los créditos como arreglistas.

Nada más abrir la cara B, John y Paul reúnen sus inconmensurables talentos fusionando dos de sus canciones en una. Por un lado, John había compuesto “Everybody had a hard year” y Paul “I’ve Got A Feeling”. La unión de ambas canciones funciona perfectamente en uno de los momentos álgidos del LP, “I’ve Got A Feeling” (enlace). La grabación de “I’ve Got A Feeling” incluida en el álbum corresponde al concierto en la azotea de Apple, siendo una grabación absolutamente en directo y absolutamente brillante como tal. Fantástica de principio a fin. Otra de las canciones tomadas directamente del concierto de la azotea es el rock de John, “One After 909” (enlace). Una nuevamente brillante interpretación en directo de los de Liverpool de una canción que, aunque nunca llegaron a editar hasta este LP, ya grabaron en 1963.

Y llegó la canción de la polémica, “The Long And Winding Road” (enlace), una íntima y extraordinariamente bonita balada de Paul a la que Phil Spector añadió cargadas secciones orquestales y engoladas voces femeninas. Paul entró en cólera en cuanto la escuchó y vio cuánto se alejaba el arreglo de Spector del sonido intimista deseaba – tal y como aparece en la película (enlace) -. Al parecer Paul intentó recuperar la versión original del tema pero su solicitud fue rechazada por Allen Klein. Muchos consideran que este incidente fue la gota que colmó el vaso y decidió a McCartney a abandonar Los Beatles.

Harrison, como era habitual, incluyó dos canciones en el disco. La segunda de ellas es “For You Blue” (enlace), un notable ejercicio de blues en el que destaca la pericia de John con la slide guitary que sirve para calentar motores antes del gran final: la última canción del último disco que editaron los Beatles: “Get Back” (enlace). La fantástica canción de Paul ya se había editado en 1969 como single, pero esta versión, con la voz más “seca”, resulta más recomendable. Vuelve a ser estupendo el solo de teclado de Billy Preston y destacable la labor a la solista de John. Es una canción fabulosa.

A los 15 días de editarse, el 23 de mayo de 1070, el disco llega al número 1 y permaneció 59 semanas en listas. Es un disco raro por su mezcla de sonidos y producciones, pero con momentos brillantísimos. Puede resultar un poco tristón, pero musicalmente raya a gran altura…, ¿cómo podría no hacerlo un disco con “Two Of Us”, “Across The Universe”, “Let It Be”, “The Long And Winding Road” y “Get Back”, hasta cabreados estos chicos eran la hostia.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9 /10

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THE BEATLES. “Abbey Road” (1969) (10/10)

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado.  Fue Paul  el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” (que acabaría conviertiéndose en “Let It Be”) no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones y, aunque demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco”, baja mucho enteros en este disco.

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y conseguir una de las portadas más famosas de la historia.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche,  para una campaña electoral de su amigo Tim Leary, que éste no llegó a a utiliizar. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados. Es un temazo, con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo y le hizo conseguir por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together). Es una canción sublime que, la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin, elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.  McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña cuando abandonó a los Beatles en 1968). La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”. La voz de John recita una letra premeditadamente minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa.

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley, puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería que, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectivo. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el que McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

VALORACIÓN GUILLETEK: 10 / 10

THE BEATLES. “Yellow Submarine” (1969). ( 6 / 10)

“Yellow Submarine” (Lennon-McCartney)
“Only a Northern Song” (Harrison)
“All Together Now” (Lennon-McCartney)
“Hey Bulldog” (Lennon-McCartney)
“It’s All Too Much” (Harrison)
“All You Need is Love” (Lennon-McCartney)


“Pepperland” (Martin)
“Sea of Time” (Martin)
“Sea of Holes” (Martin)
“Sea of Monster” (Martin)
“March of the Meanies” (Martin)
“Pepperland Laid Waste” (Martin)
“Yellow Submarine in Pepperland” (Lennon-McCartney-Martin)

Producido por George Martin

Editado el 17 de enero de 1969

Seamos claros desde el principio. “Yellow Submarine” es, con mucha diferencia, el pero disco de la carrera del grupo. De hecho, es el único trabajo de los de Liverpool que no considero imprescindible. George Harrison ha llegado a decir que “este disco no vale nada” pero, si somos justos, no podemos dejar de obviar que, realmente, no es un disco propiamente dicho. La cara B no es original del grupo, sino que se trata de orquestaciones para la banda sonora del film de George Martin, y sólo encontramos cuatro nuevas canciones de los Beatles.

Ninguno de los miembros del grupo mostró ningún interés por la película y trabajaron sobre su banda sonora con absoluta dejadez. Recuperaron dos canciones que ya habían sido editadas (“Yellow Submarine” y “All You Need is Love”) y cedieron para la película canciones sobrantes de otros trabajos. La primera de las nuevas canciones es “Only a Northern Song” (enlace), una competente melodía de Harrison que fue grabada (y descartada) para “Sgt. Pepper’s”, hecho que explica su sonido psicodélico que los Beatles habían abandonado con el Álbum Blanco, editado apenas dos meses antes.

Paul realiza su única aportación original al álbum con “All Together Now” (enlace), un sencillo skiffle , que si bien resulta simpático y pegadizo, no puede considerarse demasiado en serio. Es la canción que suena en los apenas dos minutos en que los Beatles reales aparecen en la película. La aportación de John es “Hey Bulldog” (enlace) y es, de largo, lo mejor del disco. Buen rock basado en un marcado riff de piano que la banda grabó durante la sesión de “Lady Madonna”. Buen tema.

La última de las nuevas aportaciones es la interesante “It’s All Too Much” (enlace), de nuevo de Harrison, y de nuevo un resto psicodélico de los tiempos de Pepper’s. Buena canción de George cuya versión original superaba los ocho minutos de duración y que, aquí, aparece recortada aunque dura más de seis minutos.

En cuanto a la parte de Martin, es más que competente y funcional para la película. Desde la melódica y deliciosa “Pepperland” a la siniestra “March Of The Meanies” la música acompaña perfectamente las imágenes de una película que, a pesar de que los Beatles no quisieran tener mucho que ver con ella, es más que interesante. Resumiendo, un disco que no es imprescindible, pero que no está exento de buenos momentos y que consiguió un numero 3 en Inglaterra y el 2 en USA.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6 / 10

THE BEATLES. “The Beatles” (1968). ( 9,5/10 )

LP 1

CARA A

“Back In The U.S.S.R.” (Lennon-McCartney)
“Dear Prudence” (Lennon-McCartney)
“Glass Onion” (Lennon-McCartney)
“Ob-La-Di, Ob-La-Da” (Lennon-McCartney)
“Wild Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“The Continuing Story Of Bungalow Bill” (Lennon-McCartney)
“While My Guitar Gently Wheeps” (Harrison)
“Happiness Is A Warm Gun” (Lennon-McCartney)

CARA B

“Martha My Dear” (Lennon-McCartney)
“I’m So Tired” (Lennon-McCartney)
“Blackbird” (Lennon-McCartney)
“Piggies” (Harrison)
“Rocky Raccoon” ((Lennon-McCartney)
“Don’t Pass Me By” (Starkey)
“Why Don’t We Do It In The Road” (Lennon-McCartney)
“I Will” (Lennon-McCartney)
“Julia” (Lennon-McCartney)

LP 2

CARA A

“Birthday” (Lennon-McCartney)
“Yer Blues” (Lennon-McCartney)
“Mother Nature’s Son” (Lennon-McCartney)
“Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (Lennon-McCartney)
“Sexy Sadie” (Lennon-McCartney)
“Helter Skelter” (Lennon-McCartney)
“Long, Long, Long” (Harrison)

CARA B

“Revolution 1” (Lennon-McCartney)
“Honey Pie” (Lennon-McCartney)
“Savoy Truffle” (Harrison)
“Cry Baby Cry” (Lennon-McCartney)
“Revolution 9” (Lennon-McCartney)
“Good Night” (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

Más conocido como “El Álbum Blanco” (The White Album) por su sorprendente portada completamente blanca (obra del artista pop Richard Hamilton), este disco es, en palabras de John Lennon, “Yo tocando mi canción con los demás como músicos de acompañamiento, Paul con su canción con los demás como músicos de acompañamiento, George con su canción y los demás como músicos de acompañamiento…”. El estudioso de los Beatles William J.Dowlding coincide “son básicamente Lennon, McCartney y Harrison grabando sus propias canciones por turnos y utilizando a los demás como músicos de acompañamiento“. Definitivamente “The Beatles” no es el disco de un grupo, sino de la suma de la obra sus miembros, y tanto Lennon como McCartney fijarían en este álbum el origen de las desavenencias que acabaron con la banda. Marca el instante en que los Beatles dejaron de funcionar como un todo, el punto de partida hacia la separación consumada apenas dos años más tarde.  Es un disco en el que encontramos a un nuevo grupo, que poco o nada tenía que ver con los alegres melenudos de los primeros tiempos…, ni con los psicodélicos  vanguardistas de apenas un año atrás, un disco que acertadamente titularon a modo de rebautismo como “THE BEATLES”

Musicalmente, el álbum abarca un enorme e inusual abanico de estilos, desde el country al heavy metal, pasando por el reggae, el folk, el surf, el swing y por supuesto el pop y el rock. Dicha eclecticidad se debe en gran medida al anteriormente mencionado hecho de que cada uno de los Beatles trabajaba por separado, dando rienda suelta a sus inquietudes individuales y sin contar demasiado con la opinión de los demás. En lo que sí coinciden es en abandonar -en gran medida- la vocación experimental característica de trabajos anteriores y apostar por grabaciones más naturales, más descarnadas, más propias del rock en estado primitivo. Son pocos los trucos de estudio y efectos que aparecen en las canciones. Pero, de cualquier forma, gran parte del trabajo de las canciones fue realizado por cada miembro en solitario mientras los demás trabajaban en otros estudios del edificio de Abbey Road, hecho que fue posible porque este fue el primer álbum que los Beatles grabaron con máquinas de ocho pistas.

El grupo tenía una enorme cantidad de canciones, la mayoría compuesta en su retiro espiritual en la India. George Martin sugirió hacer una selección de 14 canciones y editar un LP de gran nivel y su idea no era descabellada, el disco resultante hubiera tenido un nivel extraordinario: “Intenté razonar con ellos para que fueran selectivos e hicieran un álbum sencillo realmente bueno, pero no me hicieron caso”. George Harrison compartía la idea del productor e incluso años después declaraba, “Creo que fue un error hacer cuatro caras, porque es demasiado largo para que la gente conecte realmente… Escucho sobre todo la cara uno, que me gusta mucho”. Pero la lucha de egos estaba en su punto más alto y ninguno estaba dispuesto a permitir que ninguna de sus canciones quedaran fuera. Con esto decidido, la única solución era editar un álbum doble al que iban a titular originalmente “A Doll’s House” hasta que supieron que la banda  de rock progresivo Family ya había publicado un disco titulado Music in a Doll’s House a principios de 1968.  El álbum acabó titulándose “The Beatles” y es, una vez más, una maravilla. Es probable que, de haber seguido el consejo de Martin y haber seleccionado los mejores temas, hubiera sido un LP simple de altísimo nivel, pero no tendríamos la variedad estilística, lírica y musical que destila el disco. Probablemente este “The Beatles” no tenga el nivel de canciones de “Revolver” o “Sgt.Pepper’s”, pero es sin duda el disco más cautivador que grabaron los de Liverpool, lo que hace que para muchos sea su mejor obra. Pasen y vean.

El lejano sonido de un reactor comienza a colarse en el ambiente…, “Back In The U.S.S.R” (enlace), ¡¡qué forma de arrancar!! Extraordinario rock’n’roll de Paul inspirado por el de “Back In The USA” de Chuk Berry e influenciado por la música de los Beach Boys. Esta canción se grabó en ausencia de Ringo, que había abandonado el grupo y Paul se ocupó, además de la voz principal, de toda la instrumentación:  batería, piano, bajo (que pasó a ser un Fender en lugar de los clásicos Hofner y Rickenbaker), guitarra rítmica y solista. Posteriormente, George y John añadieron, además de los excelentes coros a lo Beach Boy de los estribillos, pistas adicionales de guitarra, bajo y batería para completarla.

Lennon hace su primera aparición con la excelsa “Dear Prudence” (enlace), un maravilloso tema que John dedicó a Prudence Farrow, hermana de la actriz Mia Farrow, con las que coincidieron en su viaje a la India, y en el que John hace gala de la técnica de fingerpicking aprendida del cantante Donovan con el que también convivieron en Rishikesh.  De nuevo Ringo no está detrás de los tambores y de nuevo Paul ocupa su puesto. John es también el autor de la siguiente canción, “Glass Onion” (enlace). John estaba harto de que los fans interpretaran las letras de las canciones y con ésta intentó aumentar la confusión citando hasta cinco canciones anteriores del grupo. Especialmente irónico es el verso “the walrus was Paul (la morsa era Paul)”, con el que John, según sus propias palabras intentaba “premiar” a McCartney. No es de las mejores canciones del disco, pero mantiene un buen nivel.

Paul retoma la batuta con “Ob-La-Di Ob-La-Da” (enlace), una de las canciones más comerciales del disco que se puede considerar el primer reggae blanco de la historia, tal y como reconoce el batería de The Police Stewart Copelan, compositor y batería de Police, hablando de cómo los baterías tienen que tocar en consonancia con el cantante: “La articulación de las palabras es la que debería determinar el toque global del tema… ‘Ob-la-di’ va acentuado, ‘ob-la-da’ va acentuado, ‘life goes on…’, todo esto te mete en el feeling del ska. En esta letra hay una clara escansión, lo cual probablemente les llevó a tocarla con ritmo ska. De hecho, es uno de los primeros ejemplos de reggae blanco”. Es una canción infecciosamente pegadiza y Paul quería editarla como single, pero George y John la vetaron por parecerles excesivamente trivial. De hecho Lennon la odiaba profundamente calificándola de “mierda para viejas”. Wild Honey Pie” (enlace) es un breve divertimento experimental de McCartney en el que toca todos los instrumentos. No estaba pensada para ser incluida en el álbum, pero acabaron editándola por lo mucho que le gustaba a Pattie, la mujer de George. El primer bajón del disco llega con “The Continuing Story Of Bungalow Bill” (enlace) que , a pesar de contar con unas buenas estrofas, tiene un estribillo muy flojo y pierde aún más puntos con la nefasta intervención vocal de Yoko. Olvidable.

No obstante, volvemos al nivel estratosférico con la excelente “While My Guitar Gently Weeps” (enlace), una de las obras maestras de su autor, George Harrison. Emocionalmente intensísima, la canción se beneficia del excelente trabajo con la guitarra solista de Eric Clapton -gran amigo de George- que realmente consigue que la guitarra “llore”.  Con la sensacional “Happiness Is A Warm Gun” (enlace), John recupera todo el crédito que hubiera podido perder con “Bungallow Bill”. Una canción enorme dividida en tres partes muy diferenciadas basadas en diferentes estilos de rock. Nunca incluida en recopilatorios del grupo, este tema es uno de los mejores (y eso es mucho decir) de John Lennon. Su riqueza rítmica (empieza en 4/4  cambia a 3/4 en tiempo triple para el solo de guitarra y la sección de I need a fix…., luego va  a compases alternos en 9/8 y 10/8 en Mother Superior…, para regresar por último al 4/4 para la sección final en estilo doo wop), su variedad estilística, su enrevesada letra y su maravillosa interpretación tanto vocal como instrumental hacen de esta canción uno de los pilares del álbum tal y como siempre han reconocido Paul (“Creo que es mi canción favorita del álbum”) y George.

La Cara B del primer disco de los dos que componen “The Beatles” se abre con “Martha My Dear” (enlace). Compuesta por Paul, único Beatle que interviene en la grabación ocupándose de voz, bajo, guitarra solista, piano y batería, se suele decir que está dedicada a la perra pastora de McCartney aunque parece que sólo tomó el nombre de su mascota. De marcado aire jazzy-music hall, es una bonita canción  que muestra una vez más la facilidad de Paul para la melodía cristalina. John vuelve con otro temazo titulado “I’m So Tired” (enlace), una excelente canción sobre el insomnio en la que John, siempre e incomprensiblemente crítico con su voz, estaba especialmente contento con su interpretación vocal. El siguiente turno es para McCartney que nos obsequia con otro de los platos fuertes del disco, la inconmensurable “Blackbird” (enlace). Extraordinaria en su minimalismo (guitarra, voz, sonidos de pájaros y un metrónomo sonando de fondo), McCartney se inspiró en una noticia de prensa sobre tumultos raciales en Estados Unidos, a mediados de 1968, y compuso la canción como una metáfora de la lucha de los negros por sus derechos civiles. Una maravillosa canción que eleva la música acústica a lo más alto. “Piggies” (enlace) es la segunda canción de las cuatro que George incluiría en el LP. No es una gran canción y lo que más destaca es su ácida letra sobre los políticos y la clase media británica y el conseguido efecto de “gruñido de cerdo” del bajo de Paul.

Tras un rock, un reggae, un número de music hall y una balada acústica, Paul sigue dando muestra de su versatilidad estilística con un country western como “Rocky Racoon” (enlace), de maravillosa melodía y arrebatadora sencillez. Paul recuerda haberla compuesto en la India “sentado en el tejado del Maharishi” y haber recibido ayuda de Donovan a la hora de escribir la letra.

Don’t Pass Me By” (enlace) supone el debut de Ringo como compositor. Por primera vez, aunque ya había realizado algunos intentos, Ringo cuela una canción de su cosecha en la selección final de un álbum. Realmente esta canción proviene de 1963 pero ya entonces el resto la descartó. No es una maravilla pero tiene una buena melodía que demuestra que Ringo (como quedaría claro al año siguiente) es capaz de escribir buena música. De marcados arreglos country sólo Ringo y Paul participaron en la grabación.

Paul continúa empeñado en tocar todos los estilos posibles y, tras mecernos con la suavidad de “Blackbird” nos espabila a base de bien con la potentísima “Why Don’t We Do It In The Road” (enlace). Gran rock de McCartney que siempre encantó a John . Y continuando con el carrusel estilístico McCartiano llegamos a “I Will” (enlace), una joya melódica muy en la línea de otro tema de Paul como “I’ll Follow The Sun”. Preciosista balada acústica en la que destaca el fantástico bajo vocal del propio McCartney y la acertada percusión a cargo de John. La primera canción que Paul dedicó a su nueva musa, Linda Eastman. La cara B y el disco 1, se despiden con “Julia” (enlace), una insipiradísima canción que John dedica a su madre, fallecida en 1958. Lennon vuelve a sacar provecho de la técnica del fingerpicking para construir una hermosa y evocadora melodía.. Sólo John participó en la grabación.

El segundo disco arranca con un vibrante redoble de Ringo y el infeccioso riff de “Birthday” (enlace), un nuevo rock de Paul McCartney en el que Paul toca el piano, Ringo la batería, John la solista, George el bajo y Yoko y Pattie Harrison ayudaron en los coros. Los decibelios siguen a buena altura con la excelente “Yer Blues” (enlace) de Lennon. Compuesta en parte como parodia a la moda de blueseros británicos que florecieron en Inglaterra a finales de los 60, muestra el alto grado de competencia instrumental al que había llegado el grupo. Mucho más bucólica resulta la preciosista “Mother Nature’s Son” (enlace), una nueva melodía perfecta de Paul que, según John, compuso tras “una conferencia del Maharishi en la que habló de la naturaleza”. McCartney vuelve a asumir el control y toca todos los instrumentos excepto los arreglos de viento.

Yoko Ono fue objetivo de los ataques de la prensa británica desde que se conoció su relación con John. Al parecer, la frenética “Everybody’s Got Something To Hide Except Me And My Monkey” (enlace) de John, nació como respuesta a una caricatura que había aparecido publicada en la que Yoko aparecía como un mono sentada en el hombro de John. En cualquier caso, se trata de una fantástica canción cuyo anfetamínico ritmo, al que colabora enormemente la campana tocada por George, se logró grabándola un poco más lenta y luego acelerándola.

Lennon se desquita con el Maharishi con la extraordinaria “Sexy Sadie” (enlace).  La letra original era muy explícita pero John acabó suavizándola para evitar problemas legales y cambio el nombre de Maharishi por “Sexy Sadie” por insistencia del aún creyente George. La canción es una absoluta joya. Maravillosa. Y entonces llegó la locura, el primer tema heavy de la historia (un año anterior a Led Zeppelin), la nunca suficientemente ponderada “Helter Skelter” (enlace). Su autor Paul McCartney ha pasado a la historia como el baladista del grupo, “Yesterday”, “Michelle, “Hey Jude”, “Let it be” y otras han hecho mucho por crear esta sensación, pero no es menos cierto que la mayoría de los temas más duros del grupo salieron también de la cabeza de Paul (“I’m Down”, “She’s a Woman”, “Sgt. Pepper’s”, “Back in The USSR”, “Why Don’t We Do It In The Road”, “Birthday”…).  Es un tema potentísimo que está inspirado en  un tipo de tobogán en espiral -llamado precisamente helter skelter– que se puede encontrar en los parques británicos, pero el psicópata Chrales Manson interpretó esta canción y otras del álbum blanco de forma muy distinta  y el título de esta canción apareció escrito con sangre en algunos de los escenarios de sus crímenes.l

Mucho más sosegada resulta la tercera composición de George, la mística “Long, Long, Long” (enlace), que servirá como final de la cara A de este segundo disco. El místico Harrison dedica esta canción a Dios a través de una secuencia de acordes basada en el ‘Sad Eyed Lady Of The Lowlands’ de Bob Dylan. Uno de los temas más infravalorados de la carrera del grupo, es fantástica. “Revolution 1” (enlace), la siguiente canción, es la versión acústica del tema que habían editado ya como single (cara B de “Hey Jude). Realmente esta es la versión original  primigenia tal y como la concibio John Lennon, fue acelerada y distorsionada a sugerencia de Paul y George para hacerla más propia de un single. Los Beatles hacen por primera vez una declaración política en una de sus canciones, hecho que tenía contrariado a McCartney, apolístico hasta la médula.

Toca canción de Paul y, cómo no, cambio de estilo. En esta ocasión con “Honey Pie” (enlace) nos traslada con maestría a los años 20 gracias, entre otras cosas, a un maravilloso arreglo orquestal de George Martin. Es deliciosa de principio a fin, pero no era del gusto de Lennon, que siempre despreció el estillo boudevillero de Paul aunque, en esta ocasión, colaboró con un brillante solo de guitarra de aires jazzy. George ataca con el último de sus cuatro temas, el british-soul “Savoy Truffle” (enlace). Es una muy buena canción en la que destaca, por novedoso, el sonido de los vientos distorsionados. Años después Harrison utilizaría profusamente esta técnica es sus grabaciones en solitario.

Nos acercamos al final y lo hacemos con tres temas de Lennon. El primero de ellos “Cry Baby Cry” (enlace), ha sido calificado por su autor, John, como “una porquería“. No es para tanto y, de hecho, es una buena canción, aunque da la sensación de estar inacabada y no termina de llegar a ningún sitio. Al final se escucha a Paul cantar un fragmento de la inacabada “Can’t You Take Me Back”. Hasta aquí el disco es fantástico pero “Revolution 9” (enlace), una mierda integral firmada por Lennon y McCartney pero realmente “creada” por John y Yoko, pone en riesgo el LP. Los demás Beatles y George Martin intentaron excluirla del álbum pero John fue inflexible, “esta es la música del futuro“, proclamó. Es una soberana basura sin ningún tipo de mérito artístico. Desechable.

Tras el desastre total, John se redime con la melódica nana “Good Night” (enlace). Ringo canta esta bonita nana infantil que John compuso para su hijo Julian. Es una melodía muy sencilla -aunque muy efectiva- que se ve elevada por un fastuoso arreglo propio del mejor Walt Disney a cargo de George Martin. Y con esta dosis de azúcar concluye el celebérrimo “Álbum Blanco”.

El paso del tiempo ha hecho que el disco crezca, que su leyenda aumente. Es el disco en el que los Beatles dejaron de ser Beatles para ser John, Paul, George y Ringo… Es fascinante en su eclecticidad aunque también puede ser caótico…, tiene temas brillantes pero también hay “relleno” y una basura como “Revolution 9″…, es rockero y blandengue… Es incalificable, y eso lo hace tan especial. Para mucha gente es el mejor disco del grupo. Yo no lo creo pero, como ya he dicho antes, sin duda es el más fascinante.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5 / 10

THE BEATLES. “Magical Mystery Tour” (LP) (1967). ( 9,5/10 )

MAGICAL MYSTERY TOUR (LP)

Editado en USA el 27 de Noviembre de 1967

Editado en Inglaterra el 19 de Noviembre de 1976

CARA A

“Magical Mystery Tour” (Lennon-McCartney)

“The Fool On The Hill” (Lennon-McCartney)

“Flying” (Harrison-Lennon-McCartney-Starkey)

“Blue Jay Way” (Harrison)

“Your Mother Should Know” (Lennon-McCartney)

“I Am the Walrus” (Lennon-McCartney)

CARA B

“Hello Goodbye” (Lennon-McCartney)

“Strawberry Fields Forever” (Lennon-McCartney)

“Penny Lane” (Lennon-McCartney)

“Baby You’re A Rich Man” (Lennon-McCartney)

“All You Need Is Love” (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

El 27 de agosto de 1967, el cadáver de Brian Epstein, manager de los Beatles, fue encontrado en su apartamento. Su muerte fue oficialmente dictaminada como accidental, causada por una intoxicación gradual con barbitúricos. La muerte de Brian Epstein marcó un antes y un después en la historia del grupo. Si bien es cierto que, en los últimos años y en especial con el cese de las giras, la influencia de Brian se había reducido, es indudable que ejercía una labor de punto de equilibrio en el seno del grupo y era el único capaz de regular los egos de los Beatles que, a partir de la muerte de su manager, se dispararon. Los Beatles sintieron la necesidad de mantenerse ocupados cuanto antes. “Es imposible que nadie sutituya a Brian”, repetía Paul para autoconvencerse de que no era necesario contratar a ningún manager. McCartney quería que el grupo tomara las riendas de su destino –“No perdamos un solo minuto, hagamos algo, no podemos dejar que nos vean estancados”, repetía- y, como muestra de ello, decidió contar al resto su nuevo proyecto, el primero de lo que debería ser la nueva etapa del grupo: los Beatles escribirían, protagonizarían y dirigirían una película, “Magical Mistery Tour”.

Como ocurriera con “Sgt. Pepper’s”, Paul tuvo la idea en un avión en el que estuvo leyendo “The Merry Prankster”, de Ken Kesey, sobre una troupe que viajaba en autobús por recónditos parajes californianos consumiendo un refresco llamado Kool-Aid en el que disolvían LSD. Dicho viaje inspiró a McCartney la idea de una serie de pequeños autocares que partían rumbo a “giras misteriosas” por diversas localizaciones de las costas británicas. A partir de ahí a Paul se le vinieron a la cabeza distintas imágenes de enanos y mujeres gordas, que iría anotando en una hoja de papel durante el vuelo. También se le ocurrió el título de Magical Mystery Tour e incluso escribió el primer verso de lo que acabaría siendo la canción titular… La BBC-1 estrenó, previo pago de veinte mil libras, la película el 26 de diciembre, en plenas fiestas navideñas y en blanco y negro, a pesar de haber sido filmada en color. Una audiencia millonaria vio como sus otrora sanotes muchachos protagonizaban un surrealista fábula psicodélica llena de situaciones incongruentes y personajes absurdos…, y en Navidad… La crítica fue tan agresiva que Paul se sintió en la necesidad de pedir disculpas en público, realmente fue el único fracaso comercial que sufrió el grupo en toda su carrera, eso es indudable y, desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, no es de extrañar.

Pero no olvidemos que, como ocurría en todas la películas del grupo, lo realmente importante era la música… y aquí no fallaron… La banda sonora de Magical Mystery Tour se editó en Inglaterra el 8 de diciembre de 1967 en forma de EP doble, es decir, dos vinilos “tipo single” cada uno con dos canciones en la cara A y otra en la B, haciendo un total de seis, pero en Estados Unidos, donde el EP ya no funcionaba, se había editado unas semana antes como álbum (27 de noviembre de 1967), añadiendo una serie de singles que se habían editado durante el reto de año de 1967. Con el tiempo, el formato americano acabó imponíendose y es como ha llegado a nuestros días,  EMI editó la versión norteamericana en el Reino Unido el 19 de noviembre de 1976 y nuevamente en CD a principios de octubre de 1987. La versión norteamericana es actualmente la aceptada como definitiva y es el formato que a continuación comentaremos.

El resultado de este extraño híbrido de doble EP más singles resulta extraño…, pero brillante. No tiene la coherencia de “Sgt. Pepper’s” pero el nivel de las canciones es absolutamente estratosférico, a la altura de sus mejores trabajos. La canción titular, “Magical Mystery Tour” (enlace) abre tanto la película, como el Doble EP original y el híbrido americano. Arrebatadora y potente canción de Paul reforzada por la excelente grabación del bombo de la batería de Ringo, unas excelentes armonías y el gran trabajo de metales.  Tras el frenético inicio del álbum, nos encontramos con una de las mejores canciones del álbum, la inconmensurable “The Fool On The Hill” (enlace), una preciosa canción de Paul que fue compuesta en la época de “Sgt Pepper’s” y que  tiene una de las mejores letrasde McCartney. Destaca por su fabulosa secuencia de acordes y los acertados arreglos de flautas (la solista tocada por el propio McCartney).

Los cuatro Beatles firman lo que sería el primer instrumental editado del grupo, lo onírica “Flying” (enlace), muy disfrutable. Particularmente extraña resulta “Blue Jay Way” (enlace), la aportación de George a la banda sonora de la película. Escrita en el barrio del mismo nombre de Los Ángeles California mientras esperaba a un amigo, su costumbrista letra contrasta con su oscura y psicodélica sonoridad. Lo peor del disco.

La luz vuelve con la deliciosa “Your Mother Should Know” (enlace), una fabulosa melodía de Paul al servicio de una letra sencillamente estúpida y un fabuloso arreglo a lo años 20. Preciosa canción antes del plato fuerte, una de esas canciones que te transportan a otro momento con apenas escuchar dos notas, una de las obras maestras de John Lennon: “I Am The Walrus” (enlace). ¿Qué decir?, nacida de la fusión de tres proyectos de canción de John, la letra de la canción es digan de estudio y está llena de imágenes imposibles con el universo de Lewis Carroll como telón de fondo. En lo musical, la canción es una brutalidad de principio a fin, reforzada por los enormes arreglos de George Martin. Un monumento de canción, una obra maestra.

De esta forma concluye la cara A y lo que era el doble EP original. El resto del LP era una recopilación de singles que se habían editado durante 1967. La primera de estas canciones era “Hello, Goodbye” (enlace), que había acompañado a “I Am The Walrus” en su edición como single, si bien, y para enfado de Lennon, la poppie canción de Paul se hizó con la cara A, dejando a la gran obra de John relegada a la cara B. No obstante, dejando las comparaciones a un lado, “Hello Goodbye” es una fantástica canción pop con, de nuevo, una letra tontorrona, y unas armonías vocales maravillosas.

La cara B se ve reforzada, como todo el LP, con la inclusión de las maravillosas “Strawberry Fields Forever” (enlace) y “Penny Lane” (enlace), dos canciones  que, por sí solas, merecen la edición de un disco. la nunca suficientemente elogiada. “Strawberry Fields Forever”, una de las obras maestras de John Lennon, es uno de los momentos más altos de la historia de la música universal, como “Penny Lane”, en la que  Mccartney nos propone un bucólico viaje en autobús por Liverpool descibiendo sus gentes y lugares con un sonido  muy influenciado por las limpias grabaciones de “Pet sounds” de los Beach Boys.

Finalmente, Capitol incluyó el que había sido el último single de la banda: “All You Need Is Love” (enlace) / “Baby You’re a Rich Man” (enlace). Paul y John recibieron el encargo a mediados de mayo, la cadena pública británica BBC quería que los de Liverpool representaran al Reino Unido en lo que iba a ser la primera transmisión global de televisión vía satélite. El programa se llamaría “Our World” y sería emitido en 26 países con una audiencia estimada de 400.000.000 de personas y, a finales de dicho mes, John llegó al estudio con su propuesta. Era una canción que, aunque pegadiza, tenía una estructura muy compleja. La parte principal (el verso) está en el poco usual tiempo 7/4 que se mantiene durante dos compases, luego uno de 8/4 y luego regresa a 7/4 con los coros para llegar a un histórico 4/4 con la banda repetidamente cantando un estribillo inolvidable: “All You Need Is Love” . Enorme canción de John. Este era el mensaje de los Beatles al mundo: Todo lo que necesitas es amor. “Baby You’re a Rich Man” es una buena canción  compuesta al 50% por Paul y John y en la que destaca el extraordinario sonido del bajo de McCartney

El resultado del conjunto, a pesar del diverso origen de los temas, funciona. Obviamente, no tiene la coherencia que presentaban sus trabajos desde “Rubber Soul” y que alcanzó su cota más alta con “Sgt. Pepper’s”, pero funciona…, y muy bien. Lennon llegó a declarar: “Ahora, si lo pienso, “Magical Mystery Tour”, es uno de mis discos favoritos…, supongo que por lo extraño que es”. Uno de mis imprescindibles

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 9,5 / 10

THE BEATLES. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (1967) (10/10)

 

“SGT. PEPPER’S LONELY HEARTS CLUB BAND”

Editado en Inglaterra el 26 de mayo de 1967, USA el 2 de junio de 1967

1. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Lennon-McCartney)
2. With A Little Help From My Friends (Lennon-McCartney)
3. Lucy In The Sky With Diamonds (Lennon-McCartney)
4. Getting Better (Lennon-McCartney)
5. Fixing A Hole (Lennon-McCartney)
6. She’s Leaving Home (Lennon-McCartney)
7. Being For The Benefit Of Mr. Kite! (Lennon-McCartney)

8. Within You Without You (Harrison)
9. When I’m Sixty-Four (Lennon-McCartney)
10. Lovely Rita (Lennon-McCartney)
11. Good Morning Good Morning (Lennon-McCartney)
12. Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise) (Lennon-McCartney)
13. A Day In The Life (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

Paul volaba hacia Inglaterra cuando una extraña idea vino a su cabeza: .¿qué pasaría si grabaran un disco sin ser los Beatles? Sería fantástico tocar como un grupo imaginario, usando un nombre distinto, llevando disfraces y dejando de ser los sempiternos Beatles aunque fuera por una vez. Esa es la idea de la que parte “Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band“. Comunmente considerado el disco más importante de la historia y en muchos sentidos lo fue: significó un punto y aparte en la música rock mundial, pero su influencia no se limitó a lo musical, cambió el lenguaje, el vestuario… Una maravilla que supuso cinco meses de trabajo y 700 horas de estudio con un coste de más de 500.000 libras, cuatro años antes “Please Please Me” costó  400 libras y 13 horas de estudio. Cuatro años, sólo cuatro años antes…

No es fácil decir algo de este disco que no se haya dicho ya. Es una obra de arte, sin más y sin menos. Quizás no sea el disco del grupo que contenga sus mejores canciones. Quizás el grupo de canciones de “Revolver” sea mejor. Pero lo que está claro es que este “Sgt. Pepper’s” funciona como un conjunto, como ningún disco lo había hecho hasta la fecha y como pocos volverán a hacerlo. Sus arriesgados arreglos, inspiradas melodías y fabulosas guitarras…, todo encaja.

Jonathan Gould de Rollingstone lo define como “una obra rica, continua y desbordante de genialidad colaborativa, cuya audaz ambición y sorprendente originalidad hacen que se amplíe notablemente sus posibilidades, aumentando así las expectativas de lo que puede ser la experiencia de escuchar la música popular en una grabación. Sobre la base de esta percepción, el Sgt. Pepper devino en el catalizador de una explosión de gran entusiasmo por parte de las masas para con el formato de álbum de rock, que iba a revolucionar tanto la estética como la economía de la industria discográfica que sobrepasaría las anteriores explosiones pop provocadas por el fenómeno de Elvis en 1956 y el fenómeno de la Beatlemanía en 1963″. Y es que esto es lo que hizo “Sgt Pepper’s”, cambiar el concepto. El pop y el rock se hicieron adultos el día en que las copias de este LP empezaron a escucharse en los hogares de medio mundo.

Estamos ante el disco más influyente del siglo XX. La creciente voluntad de experimentación provoca que el disco se adentre en territorios desconocidos hasta entonces sin perder, sin embargo, su potencial comercial. Como escribe el estudioso del grupo William  J. Dowlding “rompió las reglas de lo establecido y, con ello, impulsó nuevas corrientes de pensamiento y estilos de vida alternativos. Antes de este álbum, la música pop tenía límites. La unidad habitual era single, de dos o tres minutos de duración. Los álbums, especialmente en Estados Unidos, habían sido fundamentalmente una forma de obtener más ventas de una canción de éxito. Generalmente, si un artista tenía uno o dos éxitos en las listas (o incluso casi éxitos), la discográfica juntaba otras diez canciones escogidas arbitrariamente y las editaba en un álbum. Las canciones no tenían ninguna temática y su compilación en un mismo pedazo de vinilo solía dejarse al azar

Técnicamente prodigioso -no olvidemos que está grabado en una máquina de cuatro pistas- supuso un auténtico reto para George Martin y su ingeniero, Geoff Emerick. Llevaron los medios técnicos de la época al límite…, incluso más allá. “Técnicamente, Pepper sigue siendo el mejor álbum”, recuerda Emerick,  “teniendo en cuenta lo que llegamos a hacer. Quiero decir que, aunque era un poco laborioso y hoy en día no es factible, a cada momento estábamos cambiando de cinta, o copiando algo, todo era realineado o redirigido meticulosamente…”. Los Beatles querían que todo sonara distinto para crear nuevos colores con el sonido. Cada pista, cada instrumento, están aderezados con algún tipo de efecto. El uso de drogas fue, es absurdo ocultarlo, también uno de los motores del disco. La marihuana estuvo presente de manera profusa durante toda la grabación.

Si se habla de Sgt. Pepper’s, no se puede dejar de mencionar su soberbia portada, pues el álbum destacaba tanto por su música, como por su concepto. Fue el primer LP con la totalidad de las letras impresas y que tuvo unas tapas desplegables en forma de carpeta,  incluyendo además recortables en el interior.Durante las sesiones de grabación, McCartney se convenció de que Sgt. Pepper era una gran obra artística e insistió en que la portada del álbum debía ser digna de su contenido. Peter Blake, autor de la portada  pidió a los miembros del grupo que escogieran espectadores para la escena del parque. Enseguida, cada uno se puso a escribir en un papel algunos de los nombres que querían que estuvieran en la portada…, George quería gurús…, Paul eligió a Aldous Huxley, H. G. Wells y Johnny Weismuller…, John quería a Jesucristo, a Gandhi y a Hitler…, los tres nombres fueron vetados por EMI

EMI, a la que no le gustaba demasiado la idea de la portada, insistió en que debía contactarse a cada persona (o a sus albaceas si habían muerto) para solicitar su permiso y que los Beatles indemnizaran a EMI por valor de varios millones de libras en caso de pleitos.. La secretaria de Epstein, encargada de efectuar las llamadas recuerda:  “fue un trabajo increíble. Me pasé muchas horas y gasté muchas libras en conferencias telefónicas a Estados Unidos. Algunos accedieron, otros se negaron. Fred Astaire fue muy cariñoso, pero Shirley Temple quería oír el disco antes. Me llevé fantásticamente bien con Marlon Brando”. La actriz Mae West se negó a aparecer, preguntando, “¿Qué pinto yo en la banda de un club de corazones solitarios?”, pero acabó aceptando tras recibir una carta de los cuatro Beatles, diciéndole lo mucho que deseaban contar con ella en la portada. No obstante, casi la mitad de las caras famosas no fueron localizadas para obtener su permiso aunque la portada fue impresa según lo previsto. Pero lo realmente sobresaliente del álbum es su música y la forma de presentarla. Según la idea original el disco debería presentarse como si se tratase de un concierto en directo a cargo de la Banda de Corazones Solitarios…

Y así arrancamos, con la canción titular, “Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (enlace) el run-run del público expectante, los sonidos de la banda afinando… y de repente esas prodigiosas guitarras…¡qué sonido!, impensable antes de que se grabara este disco. Con este tema se estrena la Direct Injection. Esto significaba que las guitarras podían ser conectadas directamente a la consola de grabación en lugar de grabarlas con un micrófono en el amplificador, consiguiendo el peculiar sonido de guitarras de la canción. En un carrusel de estilos entre el rock ácido y las bandas de metales quasi-circenses, la voz de Paul, compositor del tema, brilla con luz propia en terrenos absolutamente rockeros. El tema termina con la banda, a coro, a presentando a su líder, Billy Shears (encarnado por Ringo), que será el encargado de cantar la siguiente canción. “With A Little Help From My Friends” (enlace), es otra enorme canción de McCartney que Ringo defiende con inusual soltura. Paul y John insitieron en que fuera Ringo quien llevara la voz principal en el tema, a pesar de que el batería mostraba ciertos temores con la alta nota final…, el resultado es fantástico. La melodía, tan sencilla como brillante, es un clásico instantáneo y uno de los estándares del pop/rock de todos los tiempos cuya fama aún se vio más respaldada con la excelente versión que Joe Cocker haría del tema un años después, en 1968.

El nivel sigue a alturas estratosféricas y se eleva más aún, si cabe, con la inconmensurable “Lucy In The Sky With Diamonds” (enlace). John compuso este tema, uno de los más psicodélicos de la historia del grupo, basándose en un dibujo de su hijo Julian y no como un homenaje al LSD (el acróstico del título de la canción es el origen de la leyenda urbana). En lo musical, la canción es brutal. Mención aparte merece la excelsa introducción del tema y su complejo patrón rítmico. La mayor parte está en compás de 3/4, excepto el estribillo, donde cambia a 4/4. Se dice que fue la primera canción rock escrita en dos compases diferentes. A estas alturas, poco queda del concepto “la banda del Sargento Pimienta tocando en directo”, si bien el disco sigue sonando con una extraordinaria coherencia. La fiesta sigue con otra joya, la mccartiana “Getting Better” (enlace), un monumento al pop de punzantes guitarras resaltadas por el saltarín piano de George Martin. John ayudó considerablemente a la letra original, que repetía insistentementre “It’s getting better all the time” (cada vez va mejor) , con su ácido “It couldn’t get much worse” (tampoco podía ir mucho peor). Una canción excelente, con voces acertadísimas, una línea de bajo de Paul digna de estudio y el debut de George con otro instrumento hindú, la tamboura.

Llegamos a la quinta canción del álbum y de nuevo es una composición de Paul. Y es que este LP, marca el cambio de tendencia en cuanto al control artístico en el grupo. Si hasta “Help!” (1965), el dominio cuantitativo en número de canciones de John es claro, y en “Rubber Soul” (1965) y “Revolver” (1966) asistimos a un empate técnico, a partir de este “Sgt Pepper’s” y de 1967, Paul domina claramente. De hecho, aporta 8,5 canciones por 3,5 de John y 1 de George… Así pues, “Fixing a Hole” (enlace) vuelve a mostrarnos al mejor McCartney y, a pesar de lo que se rumoreó en su momento, no tiene que ver con el consumo de heroína (“fix” se puede traducir como “chute”). Sea como fuere es una joya con un marcado estilo jazzy y un estupendo trabajo instrumental.

Mucho más clásico resulta el siguiente corte, también de Macca, “She’s Leaving Home” (enlace). Paul pone al servicio de una melodía absolutamente brillante, una triste historia sobre una chica que abandona su casa paterna que él y John escribieron juntos. Paul quería que George Martin escribiera un arreglo clásico para acompañar la canción pero “ese día George Martin estaba muy ocupado, y yo estaba loco por seguir; estaba inspirado…, no podía esperar y se lo pedí a  Mike Leanders. Creo que a George le costó mucho perdonarme por aquello. Le hice daño sin querer”. Leanders hizo un buen trabajo (especialmente acertada la intro de arpa) y la canción quedó estupenda, pero Martin se agarró, con bastante razón, un importante cabreo. “Being For The Benefit of Mr. Kite” (enlace) es la segunda de las canciones que John aporta al álbum y, sin ser en absoluto mala, no es de sus mejores temas (“No me siento orgulloso de Mr.Kite, pero necesitábamos una canción para Pepper e hizo su papel”, declaró Lennon). Sin duda lo más interesante, además de la curiosa letra (extraída de un póster anunciador de un circo que John había comprado en una tienda de antigüedades), es la extraordinaria ambientación de la canción. Un órgano, un armonio, varias armónicas y 16 trozos recortados de cintas de distintas grabaciones de Caliope lanzados al aire y reordenados al azar, consiguieron el efecto deseado. De esta forma termina la cara A. A estas alturas y antes de girar el vinilo ya no queda duda, estamos ante algo distinto. Aunque la idea del concierto se va disipando apenas han pasado dos canciones, la unidad atomosférica de la cara A es pasmosa y consigue que el oyente lo perciba como un todo único.

La cara B, arranca con la peor canción del disco y una de las más flojas de la carrera de los Beatles y de su autor, George Harrison. “Within Without You” (enlace) es un tema de marcada raigambre hindú y, de hecho, todos los músicos participantes en la grabación son de la India, salvo el propio George, único beatle. A pesar de que, hoy por hoy resulta bastante tediosa, en el momento sirvió como perfecta banda sonora para viajes psicotrópicos, por lo que tuvo su popularidad. Imaginaos lo que hubiera sido este disco si quitamos este tema y metemos “Strawberry Fields” o “Penny Lane”, como era la idea original. La atmósfera transcendental que provoca el tema de Harrison se altera totalmente desde la maravillosa introducción de clarinete de “When I’m Sixty-Four” (enlace). Paul nos regala una melodía extraordinaria al más puro estilo del boudeville que, además, adereza con pasajes psicodélicos. Los arreglos y la instrumentación son absolutamente deliciosos. Al parecer, McCartney compuso esta canción con apenas 15 años. de hecho los Quarrymen, ya tocaron proto-versiones de “When I’m 64” ya en 1957. Paul compuso varios temas en esta línea durante su carrera Beatle (“Honey Pie”, “Your Mother Should Know, “Maxwell Silver Hammer” etc) y en solitario, probablemente influido por su padre, músico en los años 20, y ante el disgusto de John, al que no le gustaba nada este estilo musical al que denominaba “canciones para abuelitas” . Una joya.

Lovely Rita”  (enlace) es, como dijo John, “Paul escribiendo puro pop“. Otra fantástica canción de McCartney con la curiosa inspiración lírica de una agente de parquímetros . Al final de la canción, podemos escuchar, además de la estupenda frase de piano de Geroge Martin, curiososo sonidos producidos por instruemntos de percusion e incluso trozos de papel higiénicos rasgando contra las púas de un peine. Otra gran canción. El canto de un gallo anuncia, la tercera de las aportaciones de John al disco es la sorprendente “Good Morning Good Morning”  (enlace), con su excelente trabajo de metales y su sorprendente rítmica. El solo de de guitarra, interpretado por Paul McCartney, es de otro mundo. Al final de la canción, y como continuación al gallo del comienzo, John quería poner sonidos de animales de forma que cada animal tenía que poder atacar/comerse al anterior…, así, tenemos una serie de gallo, gato, perro y caballo, otra de ovejas, leones, y elefantes, un zorro perseguido por galgos, una vaca mugiendo y .finalmente. otra vez el gallo… En una de esas maravillosas casualidades, George Martin, comprobó que el sonido del gallo final era muy parecido al sonido de la guitarra del principio de la siguiente canción… Esa siguiente canción es “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)” (enlace). Fue el inseparable Neil Aspinall quien sugirió que estaría bien hacer una especie de bis hacia el final del disco para aumentar la sensación de concierto en vivo. Paul tomó la idea y reestructuró su “Sgt. Pepper’s” haciéndola, si cabe, aún más dinámica. El  fantástico sonido de bombo del inicio, las fabulosas guitarras y  Paul, John y George en fantástica armonía dicendo adiós a la audiencia. Enorme.

Podría haber sido un gran final, pero lo mejor aún estaba por venir. Le grand finale. Un monumento musical titulado “A Day In The Life” (enlace), si acaso los 5 minutos más influyentes y sublimes de la historia del rock, posiblemente la cima del grupo. Lumbreras musicales como Leonard Bernstein aún afirmaban en 1987 (2o años después de su edición),  “esta canción es la única que sigue sosteniendo, rejuveneciendo y enardeciendo mis sentidos y sensibilidades”. Resultado de la unión de dos canciones distintas, una de Lennon y otra de McCartney,A Day In The Life”, arranca con la parte de John (con la que también finaliza). Lennon se inspiró en varios titulares de periódicos para conseguir unos versos fabulosos, evocadores y provocadores sin perder un ápice de belleza. No obstante John no conseguía terminar la canción y, cómo no, acudió a su compañero… La sorpresa fue comprobar que Paul estaba igual, con una canción que se le resistía…, y la sorpresa se convirtió en milagro cuando comprobaron que ambos temas encajaban. John y Paul se pusieron en seguida a trabajar en la letra. A la hora de grabar la canción, y como aún no sabían como unir ambas partes,  John sugirió que la parte intermedia debería sonar “como si llegase el fin del mundo…”  y por su parte Paul sugirió que “una orquesta con un montón de músicos tocaran una sucesión de notas crecientes”. Con estas “pautas”, Martin escribió la partitura. Y, así, llegamos a la parte de Paul (“Woke up…”), para volver a la de John, un nuevo crescendo orgiástico-orquestal para desembocar en un eterno acorde en Mi mayor de piano de 50 segundos tocado en 3 pianos por George, John, y Paul… John sugirió añadir un silbato de perro para alterar a los animales. La canción y el LP concluyen con un galimatías (enlace) grabado en el surco interno del LP, para que aquellos que no tuvieran tocadiscos automáticos lo escucharan una y otra vez…, los fanáticos de las conspiraciones se empeñaron en buscar mensajes ocultos.

Y así concluyen los 40 minutos más importantes de la historia del Rock, para mí también sean probablemente los mejores, pero sin duda son los más influyentes. Las reacciones no se hicieron esperar: Brian Wilson abandonó su proyecto “SMiLE” al tener claro que no pordría superar a los Beatles, Jimi Hendrix versionaba “Sgt Pepper’s” apenas una semana después de su edición, la prensa especializada a ambos lados del Atlántico le dieron las máximas puntuaciones…, la era psicodélica tenía disco oficial.

El álbum fue un rotundo éxito en ventas, alcanzó rápidamente el número 1 y se convirtió en el mayor triunfo de la historia del grupo. Aún hoy en día es el octavo disco más vendido de todos los tiempos. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” es un trozo, y de los importantes, de la historia del rock. Un disco imprescindible, imaginativo, emocionante, arriesgado, comercial, vanguardista, impermeable al paso del tiempo…, y bueno, rematadamente bueno… Si lo has oído, es momento de volver a disfrutarlo, si no es así no sabes cómo te envidio…, hay pocas experiencias musicales tan plenas como escuchar “Sgt. Pepper’s” por primera vez. Arte en estado puro.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 10 / 10

THE BEATLES: “Revolver” (1966). ( 10/10 )

CARA A

Taxman (Harrison)
Eleanor Rigby (Lennon-McCartney)
I’m Only Sleeping (Lennon-McCartney)
Love You To (Harrison)
Here, There and Everywhere (Lennon-McCartney)
Yellow Submarine (Lennon-McCartney)
She Said She Said (Lennon-McCartney)

Good Day Sunshine (Lennon-McCartney)
And Your Bird Can Sing (Lennon-McCartney)
For No One (Lennon-McCartney)
Doctor Robert (Lennon-McCartney)
I Want To Tell You (Harrison)
Got To Get You Into My Life (Lennon-McCartney)
Tomorrow Never Knows (Lennon-McCartney)

Producido por George Martin

Editado en Inglaterra el 5 de agosto de 1966 y en EEUU el 8 de agosto de 1966

El 100% de la crítica coincide en considerar este álbum como uno de los mejores del rock y la mayoría de los historiadores del grupo afirma de igual forma es el LP que más destaca en cuanto a la calidad individual de las canciones. Es un álbum perfecto de principio a fin, con unos Beatles que se alejan definitivamente del grupo que tres años y medio ante había editado el inocente “Love Me Do”.

A estas alturas, dejaron en la futura interpretación en directo de las canciones a la hora de componer y eso les dio una enorme libertad en el estudio a la hora de experimentar con nuevas sonoridades e introducirse de lleno en la psicodelia. El LP iba a presenciar la creciente complicación en las grabaciones de los Beatles, situación que se vió apoyada por la inestimable labor de Geoff Emerick quien era el nuevo ingeniero de sonido del grupo es sustitución de Norman Smith.

La estupenda portada, obra del antiguo amigo de los tiempos de Liverpool Klaus Voorman, pone la guinda a este estupendo LP que antes de recibir el título por el que pasaría a la historia, recibiría el nombre de “Abracadabra”, “Beatles On Safari”, “Bubble and Squeak”, “Free Wheelin’ Beatles” y “Magic Circles”.

La diversión comienza con “Taxman” (enlace), un temazo de George Harrison con una ácida letra sobre el sietema impositivo británico, con alusiones incluidas al primer ministro Harold Wilson (ah, ahh, Mr Wilson) y al jefe de la oposición Edward Heath (ah, ahh, Mr Heath). Basada en un insitente riff (que años después The Jam y su “Start” tomarían prestado), el tema introduce al grupo en sonoridades nuevas de aire definitivamente pre-psicodélico. Cabe destacar la labor de Paul, no sólo al bajo, sino ocupándose de la guitarra solista de forma magistral.

Arrancamos fuerte, pero queda mucho tomate. “Eleanor Rigby” (enlace), es, sin mucho lugar para el debate, uno de las mejores canciones de todos los tiempos. Compuesta por Paul,  hay que destacar la contribución del productor George Martin con su estratosférico arreglo de cuerdas.Una barbaridad de canción. Imprescindible.

Tras una canción de George y otra de Paul, John hace su primera aparición como compositor y cantante principal con la soberbia  “I’m Only Sleeping” (enlace). Además de la estupenda melodía, los acertados coros y la curiosa letra sobre la pereza (a John le encantaba pasar horas y horas en la cama), la canción destaca por las guitarras de George grabadas al revés. George ataca de nuevo con “Love You To” (enlace), la primera de sus incursiones en la música india. No es una de las mejores canciones de su autor, ni mucho menos del grupo, pero resulta interesante  por lo novedoso de su concepción.

Mucho más clásica es la maravillosa “Here There y Everywhere” (enlace). Soberbia melodía compuesta por Paul muy influenciado por el “Pet Sounds” de los Beach Boys y en especial por la inconmensurable “God Only Knows“. Paul ya había quedado prendado por aquel entonces de la obra maestra de Brian Wilson, igual que el californiano había quedado prendado de su “Rubber Soul”. Una prodigiosa canción que siempre fue una de las favoritas de John Lennon.

Yellow Submarine” (enlace) pasa para muchos por ser una canción que “sobra” en el disco. Obviamente no es una de las mejores pero está muy lejos de ser un mal tema. En todo momento fue concebida por Paul, su autor, como una canción infantil que acabaría sirviendo para que Ringo tuviera su momento de gloria en el disco. Todas las sesiones estuvieron presididas de un tono de diversión y experimentación que se traduce en el jocoso resultado final… Un tono más bien ligero antes de llegar a la psicodélica y transcendental “She Said She Said” (enlace). John compuso esta canción utilzando una surrealista expresión del actor Peter Fonda durante un viaje de LSD.  Al margen de su origen, la canción destaca por sus sólidas guitarras y sus sorprendentes cambios de compás. Una gran canción para terminar una fastuosa cara A.

La tradición en la época era concentrar los grandes temas en la cara A y dejar los temas menos brillantes para la cara B. No obstante, como ya anunciaron con “Rubber Soul”, los Beatles estaban empezando a concebir los discos como un todo completo y “Revolver ” no iba a ser menos. La cara B también estaría muy cuidada como demuestra la excelente canción que la abre: el “Good Day Sunshine” (enlace) de Paul. Fantástico tema que recibió apasionados elogios del propio Leonard Bernstein y que Paul compuso muy influenciado por los Lovin’ Spoonful. Gran trabajo de George Martin al piano engrandeciendo una ya de por si enorme melodía.

And your Bird Can Sing” (enlace) es un tema estupendo que sin embargo su autor, John, odiaba, “un horror, otra de mis porquerías”. A pesar de la opinión de John, la melodía es fantástica y muy efectiva, y el trabajo de guitarras es maravilloso. Pop de muy alto nivel que nos prepara para la enorme, “For No One” (enlace), con la que el nivel del disco se eleva varias alturas. Paul compone un clásico, una de las mejores que escribió nunca el que puede ser el mejor creador de melodías de la historia del rock. McCartney la compuso al piano en Suiza, y George Martin le escribió un soberbio arreglo de trompa. Una maravilla histórica que siempre estuvo entre las preferidas de John.

Dr. Robert” (enlace) es un tema que Lennon dedicó al  Doctor Charles Roberts, un excéntrico médico que recetaba de manera desenfadada anfetaminas y toda clase de píldoras a sus amigos y pacientes, entre los que se encontraba John… Así llegamos a la ¡¡tercera!! canción de George en el disco, “I Want To Tell You” (enlace), uno de los momentos menos memorables del LP sin ser, ni de lejos, una mala canción.

Mucho mejor resulta la excelsa “Got To Get You Into My Life” (enlace) de McCartney, muy influenciada por la Motown y con un sensacional combo de metales (trompetas y saxo tenor) a su servicio. Un tema absolutamente sobresaliente antes de llegar al final del disco con “Tomorow Never Knows” (enlace). El debut definitivo e inequívoco del grupo en el mundo de la psicodelia. John compuso la canción bajo los efectos del LSD. La canción, extraordinaria, está llena de efectos sobre el incesante ritmo de Ringo y el bajo monocorde de Paul.

Y así concluye “Revolver”, sin duda el mejor disco que los Beatles habían grabado hasta 1966 (para muchos el mejor de su carrera). Una joya histórica que casi roza la perfección y que permaneció dos meses en el número 1.

VALORACIÓN GUILLETEK: 10 / 10