THE ROLLING STONES. Capítulo 6, (1968-1969). La GRAN TETRALOGÍA parte I: “Beggar’s Banquet”.

Con “Jumpin’ Jack Flash” los Stones parecían haber vuelto a la senda correcta. En cierto sentido fue un punto de inflexión tras el que abandonaron el rebufo de los Beatles y comenzaron a adquirir una verdadera identidad. A pesar de ser discos fantásticos, tanto “Aftermath” como “Beetween The Buttons” dejan sensación de ir a remolque de los de Liverpool… En el caso de “Satanic Majesties”, esa falta de originalidad se une a unos resultados artísticos bastante mejorables. Pero a partir del 68 los Stones parecen decidir intentar asaltar el cetro del rock desde otra perspectiva.  De alguna forma, el espíritu del grupo vuelve a sus orígenes, a un concepto mucho más crudo. “Sorprendentemente” los Beatles emprendieron el mismo camino ese mismo año con su celebérrimo “Álbum Blanco”, fue unos meses antes, ¿casualidad?.

Las sesiones de grabación del que sería su nuevo LP habían comenzado en febrero de 1968, un par de meses antes de que “Jumpin’ Jack Flash” se editara, con Jimmy Miller tras la mesa de mezclas. No fue una grabación fluida, especialmente a causa de las repetidas ausencias de Jones y Wyman. El primero se marchó a Marruecos en búsqueda de nuevos y exóticos sonidos -para hastío de sus compañeros que estaban interesados en volver a sus raíces-, mientras el segundo se entregaba a la dolce vita. Mick y Keith tomaron entonces de forma definitiva las riendas del grupo y mientras Jagger tuvo que mejorar su técnica a la guitarra, Richards lo hizo con el bajo. Wyman acabó colaborando bastante en el disco pero no Jones. De hecho la participación del genial y controvertido multiinstrumentista fua más bien escasa durante estas sesiones y cada vez era más patente que comenzaba a convertirse en una carga. “Brian estaba la mayor parte del tiempo incapacitado”, recuerda Keith Richards, “puedes sonar cruel, pero era un puto grano en el culo. Él no hizo casi nada en el disco, pero como no teníamos una gira por delante ni conciertos contratados, no nos pareció urgente echarlo del grupo. Lo único que queríamos es hacer un buen álbum, sobre todo después de “Satanic Majesties”.Un disco que fuera muy Rolling Stones

En mayo, con la  grabación muy avanzada, tuvieron que volver a interrumpirla tras ser detenido Brian, una vez más, por posesión de drogas. Tras un registro de su casa, la policía encontró hachís, cocaína y metanfetaminas. El grupo pagó la fianza y Jones salió en libertad condicional. Esta segunda detención hizo que el ingreso en prisión se convirtiera en una posibilidad real haciendo que la tensión subiera varios puntos.

El disco estaba preparado. El título sería “Beggar Banquet” y la fecha elegida el 26 de julio de 1968, si bien la planificación de lanzamiento no se cumplió una vez la portada del álbum (una oscura foto de un retrete público repleto de grafitis) fue rechazada por las compañías discográficas europeas y estadounidenses. Mientras, y para ganar tiempo, editaron la fantástica “Street Fighting Man” como single. En Inglaterra funcionó bien, pero en Estados Unidos su buena acogida general fue detenida por la censura sufrida por varias estaciones de radio que la consideraron excesivamente combativa. La temática de la canción, basada en lo acontecido en Mayo del 68, se tachó de inapropiada y considerada políticamente incorrecta en vísperas de la Convención Nacional Demócrata de 1968 y por los cercanos asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

Tras múltiples disputas, los Stones cedieron y editaron el disco en noviembre con una sencilla portada en color blanco con los nombres de la banda así como el título del disco serigrafiados… Fue una mala decisión, ya que los Beatles, apenas días antes, habían editado su excelso “The Beatles” (conocido como el “White Album”) con una portada muy similar y un concepto artístico (volvamos a lo básico) muy similar… De nuevo volvieron las críticas que los describían como un grupo sin personalidad y que iba “a remolque” de los Fab-Four.

No obstante, en cuanto la crítica especializada empezó a escuchar el disco y prestó la debida atención a su contenido,  todas estas críticas se convirtieron en elogios. La perfecta mezcla de rock, blues, R&B y country hizo las delicias de los expertos así como del público en general, que aupó el LP hasta  el tercer puesto en Inglaterra y el quinto en los States.

Y es que estamos ante, sin duda, uno de los mejores discos del grupo y, por ende, una de las grandes obras del rock de todos los tiempos. Ya desde el principio las cosas quedan muy claras: estamos ante algo grande. Pocas formas mejores hay de empezar un LP que con uno de los himnos de la música del siglo XX, una de esas canciones que todo el mundo conoce y que cualquiera identifica rápidamente con sus autores: la sobresaliente “Sympathy For The Devil“. Un icono del rock, un tema prodigioso de principio a fin en el que todo es perfecto, desde su excelsa instrumentación a la gran  interpretación vocal de Jagger. Pero, sin duda, uno de sus puntos más fuertes es su atrevida letra, llena de juegos de palabras y enrevesadas metáforas en la que Jagger demuestra (al parecer inspirado por el escritor soviético Mijaíl Bulgákov) sus capacidades poéticas. En ella el Diablo se presenta como un “Hombre rico y buen gusto” que ha estado presente a lo largo de toda la historia , desde tiempos de Jesucrito a la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra de los Cien Años o la Revolución Rusa, sin dejar de mencionar sus polémicas alusiones a Kennedy (“grité: ¿quién mató a los kennedy?, cuando después de todo fuimos tú y yo”) e incluso a las trifulcas de sus amado-odiados Beatles, especialmente intensas tras su vuelta de la India (“Tendí trampas a Los Trovadores, que murieron antes de llegar a Bombay”). Una joya atemporal. Imprescindible.

Tras semejante maravilla, la sensible “No Expectations” sirve de perfecto contrapunto a su rabiosa predecesora. Guiada por la estupenda guitarra slide de Brian, esta bonita pieza de country-blues acústico, peca de cierta monotonía, pero no deja de ser una fantástica canción. El country acústico sigue siendo el hilo conductor de la siguiente canción, “Dear Doctor“, mucho menos brillante pero con una divertida letra y un acertado tono de comedia.

El blues toma el mando con la genial “Parachute Woman” devolviendo al grupo a las sonoridades eléctricas y al blues más clásico. Sexo a raudales en la letra y un estupendo combos de blues-rock… ¿alguien da más? La excelsa cara A se cierra con la enorme  “Jig-Saw Puzzle“, una de mis favoritas. Uno de los temas más melódicos del disco, todo en ella es estupendo, su letra, su melodía, su guitarra slide, el incomensurable piano de Nicky Hopkins… Un clásico, olvidado con demasiada frecuencia, por cierto.

Los Stones incendian el comienzo de la cara B con la contestataria “Street Fighting Man“, de la que ya hablamos antes merced a su edición como single. Una verdadera descarga de poderío acústico (quién dijo que no se podía hacer buen rock sin electricidad) que pone banda sonora a los acontecimientos de mayo del 68 con Jagger soltando su soflamas políticas sobre un estupendo manto instrumental aderezado por el acertado sitar de Jones. Otro tema para la historia.

Tiempo para la única versión del álbum, en esta ocasión un blues de temática bíblica original del reverendo Robert Wilkins. “Prodigal Son” no es un prodigio de nada pero es extremadamente convincente en todo: sonido clásico, sólida interpretación vocal de Jagger y una letra basada en el mito cristiano del hijo pródigo que, a pesar de su sacro origen, no deja de tener una temática muy bluesy. Y, del blues con más solera, pasamos al rock  de “Stray Cat Blues“, un  crudo, sexy y guitarrero tema que revive el mito de Lolita. Una de las canciones más potentes de un disco que, a pesar de la fama rockera de sus interpretes, es más bien tranquilo, como ponen de manifiesto el country rock de “Factory Girl” y “Dear Doctor“, ambas mucho más country que rock.

El grand finale llega con la soberbia “Salt Of The Earth” en la que Keith y Mick alternan las secciones vocales construyendo una hermosa balada que parece ser el embrión de futuros himnos como “You Can’t Always Get What You Want”. Enorme en todo, desde el siempre eficiente piano de Nicky Hopkins a la guitarra slide de Brian sin olvidarnos de los estupendos coros gospel de la parte final, a cargo de las novias de los Keith y Mick, Annita Pallenberg (recordemos, ex de Brian) y Marianne Faithfull respectivamente.

Un disco estupendo que fue bien recibido por el público, alcanzando un número 3 en Reino Unido y el 5 en Estados Unidos. Un gran álbum que, además, supondría el asentamiento definitivo de la banda y su puesta en valor como entidad propia dentro del universo del rock.

Con nuevo brío, el grupo se embarca en un nuevo proyecto nacido de una idea deJ agger quien,ansioso por promocionar a la banda, sugirió filmar un especial de televisión que, bajo el título de The Rolling Stones Rock and Roll Circus, consistiría en el rodaje de un concierto dentro de un escenario y temática circense. El director sería Michael Lindsay-Hogg (que tiempo después se encargó de la última película de losBeatles, “LetIt Be”) y contarían con grandes estrellas invitadas como Jethro Tull, el guitarrista de Black Sabbath Tony Iommi, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull, John Lennon, Eric Clapton,  Yoko Ono y Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience además de los propios Rolling Stones. De esta forma los músicos se citaron el 11 de diciembre de 1968, a las 14h en los estudios Intertel (V.T.R. Services) de Wycombe Road, Wembley.

Jethro Tull  fueron los primeros con “Song for Jeffrey” y contando con la inestimable ayuda de Tony Iommi de Black Sabbath, pero fueron los Who quienes incendiaron el escenario circense con una hipervitaminada versión de “A Quick One, While He’s Away“, en la que sin duda fue la mejor actuación del día (y quien sabe si de la década). El rodaje pillo a la banda en plena gira y en su mejor momento. Los de Townshend están simplemente espectaculares con un Keith Moon en estado de gracia.

Taj Majal y su “Ain’t That a Lot of Love” fueron los siguientes en actuar, seguidos de la novia de Mick Jagger, Marianne Faithful, que interpretó su éxito “Something Better” antes de llegar al siguiente plato fuerte del programa: la actuación de The Dirty Mac, una superbanda con John Lennon a la voz solista y guitarra rítmica, Eric Clapton como guitarrista solista, Keith Richards al bajo y Mitch Mitchell tras los tambores. Semejante galaxia de estrellas no podía decepcionar y la versión del “Yer Blues” de los Beatles desde luego está a la altura a pesar de las estúpidas payasadas de Yoko Ono sobre el escenario.

Y así llegamos al que debía ser el gran momento del programa: la actuación de los propios Rolling Stones. El setlist, con “Jumping Jack Flash”, “Parachute Woman”, “No Expectations”, “You Can’t Always Get What You Want”, “Simpathy For The Devil” y “Salt Of The Earth” parecía apuesta segura, pero la actuación dista mucho de ser una de sus mejores interpretaciones.”Jumping Jack Flash” suena plana y aburrida con un Jagger perezoso en lo vocal y sin nadie ayudando en la parte de los coros. Las cosas mejoran, y mucho, con “Parachute Woman” con la banda sonando muy sólida, las buenas sensaciones se sostienen con una sentida “No Expectations“. La interpretación de la sobresaliente “You Can’t Always Get What You Want” es histórica por ser el estreno de la canción, y, además, resulta bastante consistente , no como ocurre con “Simpathy For The Devil” que adolece de pasión y muestra a un Jagger quizás demasiado pasado de vueltas o tal vez cansado (la canción se estaba grabando ya de madrugada) . “Salt Of The Earth” pone el punto final a un programa que, desgarciadamente, no llegaría a ver la luz. Fue el propio grupo el que desestimó su emisión sin esgrimir ninguna canción para ello. Posteriormente el grupo reconoció que decidieron desestimar el proyecto “debido a su deficiente presentación” y son muchas las voces que afirman que la verdadera razón fue la gran diferencia de energía y calidad instrumental y vocal que hubo entre su intervención y la de los Who. Quién sabe.

Lo que estaba claro es que los Stones estaban en buena forma a finales de los 60 y tenían el hambre necesaria para intentar conquistar el Olimpo del Rock, más aún cuando sus históricos némesis, Los Beatles, se desgastaban en peleas intestinas que avecinaban su pronto final como banda. No obstante, había un elemento distorsionador: Brian. Cada vez más consumido por sus adicciones y su gozosa y disoluta vida, apenas contribuyó en la grabación del disco y sus aportaciones musicales, aunque a menudo geniales (escúchese la guitarra de “No Expectations”), eran cada vez más esporádicas. Para más inri, sus condenas por posesión de drogas suponían un habitual escollo burocrático a la hora de conseguir visados para las giras internacionales, especialmente en la mojigata USA, por lo que tuvieron que suspender parte de la gira de promoción de Beggars Banquet. Hartos de la situación, el 8 de junio de 1969, Jagger, Richards y Watts fueron a la casa que Jones estaba reformando con toda suerte de lujos en Hartfield (Sussex), decididos a tomar una solución, por dura que ésta fuera.

Nunca llegaremos a saber en qué términos se produjo la reunión. El caso es que ese día, Brian dejó de ser un Rolling Stone tras el preceptivo acuerdo monetario de por medio. Dos días después, 10 de junio de 1969, el propio Jones emitió el siguiente comunicado de prensa: “Ya no nos comunicamos musicalmente. La música de los Stones no es de mi gusto. Quiero hacer mi propia música antes que tocar la de los otros. La única solución es que tomemos caminos separados, aunque sigamos siendo amigos”.

Los acontecimientos se sucedieron a gran velocidad, y tres días después (cinco desde la expulsión de Jones), Mick Taylor, fue presentado ante el mundo como como nuevo miembro de los Rolling Stones. Taylor era un jovencísimo (20 años) y brillante guitarrista cuyo trabajo con John Mayall & the Bluesbreakers le hizo ganarse un rápido reconocimiento en el mundillo .

Mientras, Brian Jones, decidió retirarse con su nueva novia -la bailarina sueca Anna Wohlin- a su casa de campo en cuya reforma estaba enfrascado. Desde allí pretendía planear su retorno al mundo de la música. En seguida surgieron rumores de posibles colaboraciones con John Lennon, los propios Beatles, Jimi Hendrix o la Creedence Clearwater Revival. Desgraciadamente, nada de eso iba a pasar

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 22 de febrero de 2014

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THE ROLLING STONES. Capítulo 5, (1967-1968). Psicodelia II y el fin de una era. De “Their Satanic Majesties Request” a “Jumpin’ Jack Flash”

La detención de Mick, Keith y Brian por posesión de drogas supuso la gota que colmó el vaso de la paciencia del que fue su manager, productor y prácticamente sexto miembro del grupo, Andrew Loog Oldham. La historiografía oficial del grupo asegura que Oldham acabó harto de la disipada vida de los de Jagger y decidió abandonarles. No obstante, al parecer el productor también tenía sus problemas con las drogas que le habían llevado a vender, a finales de 1966, parte de sus derechos como manager a Allen Klein, un joven empresario musical americano que dirigía por aquel entonces la carrera de Sam Cooke. No obstante, Andrew siguió dirigiendo y produciendo a los Stones hasta “Beetween The Buttons”, a partir de ahí sus caminos se separaron… Con peleas y demandas de por medio…

La ausencia de una cabeza pensante (por drogada que estuviera), hizo que las ya de  por sí relajadas maneras de los miembros del grupo se agudizaran aún más. Sabían que tenían que volver al estudio, y lo hicieron…, pero no de la mejor forma. “Cada día era una lotería. Nadie sabía qué podía pasar y cuánta gente podría venir a la sesión. Un día Keith podía traer a diez personas, Brian a media docena y Mick a otras tantas… Eran novias, ligues, colegas… Fue un poco una locura”, llegó a comentar Bill Wyman.

Bajo esta premisa de total y caótica libertad, el grupo tomó la decisión de no contratar a un productor tras la marcha de Oldham: ellos mismos producirían el álbum en el que estaban trabajando, cuyo título provisional era “Cosmic Christmas”.

Las sesiones de trabajon resultaron bastante caóticas. El ambiente no era el mejor tampoco con Jones y Richards sin dirigirse la palabra tras que este se fugara con la novia de aquel. Brian Jones reconoció que “faltaba un mes para que empezara la grabación del disco y no teníamos nada”. Las jornadas de grabación eran absolútamente infructíferas y se prolongaron desde febrero a octubre de 1967. “Teníamos trocitos de cosas”, recordaba Jones, “un poco de editing por aquí, un poco por allá…Nada concreto”. Jagger también ha tenido palabras para aquellos días: “demasiadas drogas, demasiada gente pululando por el estudio…, ningún productor poniendo orden”.

Entretanto sus apreciados rivales, los Beatles editaron su excelso “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band“, recibiendo miles de elogios y vendiendo millones de discos con un LP que ponía a la psicodelia al servicio del pueblo. Una de la sobras capitales (si es que no es LA obra capital) de la historia del rock.

Se cuenta que los Stones quedaron con los Beatles en intento de ponerse al día de las nuevas tendencias (los londinenses tenían en ese momento un sonido mucho más clásico). Durante la fiesta los de Jagger tuvieron acceso a la grabación del “Sgt. Peppers”, y quedaron absolutamente impresionados. Algunas versiones afirman que se se propusieron superarlo, otras afirman que, conscientes de no poder alcanzar semejante nivel decidieron grabar un disco a modo de broma sobre el movimiento hippie y la psicodelia.

El caso es que los Stones también habían empezado su propio camino de experimentación en el estudio, pero el trabajo de los de Liverpool no hizo sino animarles a ir más allá. De esta forma, decenas de instrumentos -algunos exóticos- se unieron al tradicional combo de guitarras, bajo y batería. Órgano, mellotrón, flautas, dúlcimer eléctrico, harpas, sarod, clavicordios…

Pero…¿Cuál fue el resultado de todas estas caóticas sesiones llenas de drogas, experimentación, librepensamiento y psicodelia? Quizás el resumen más duro fue el que años más tarde realizó Keith Richards: “es un montón de mierda, me gustan tres canciones, “2000 Light Years from Home”, “Citadel” y “She’s a Rainbow”, lo demás no vale nada“. La crítica profesional no fue menos dura e insitió en considerar el LP como una “obra pretenciosa que no es sino una mala copia de Sgt Pepper’s de los Beatles”. La ausencia de productor y su caótico sonido fueron duramente criticados por la prensa una vez el disco se editó en diciembre de 1967 bajo el título definitivo de “Their Satanic Majesties Request“.

El arte del disco, también muy criticado por su excesiva similitud con el de “Sgt Pepper’s”, era realmente impactante y se basaba en una imagen 3D que creaba un efecto que simulaba el movimiento en las caras de los músicos. De igual forma, mirando el álbum muy de cerca se podía ver la cara de los cuatro Beatles, devolviendo la pelota así a los de Liverpool tras la inclusión del mensaje “Welcome The Rolling Stones” en el jersey que llevaba una muñeca en la portada de “Sgt. Pepper’s”. Los elevados costes de producción provocaron que al poco tiempo el disco se editara con una fotografía clásica.

No tuvo un mal debut en listas y alcanzó el número 3 en el Reino Unido y el segundo puesto en las listas americanas, si bien perdió posiciones rápidamente.

Sing This All Together“, con su fantasmagórica intro y tono festivo, recuerda a las grabaciones más locas de los Kinks y resulta interesante como intoducción a este surrealista collage sonoro. No obstante, lo más destacable del tema, y por lo que será recordado, es porque  Paul McCartney  y John Lennon vuelven a estar a los coros.

La siguiente canción del disco, “Citadel“, tiene una estructura mucho más clásica a pesar de su hipersaturada grabación. Es una de las tres canciones del disco que Keith Richards salvó de la quema en los comentarios que años después haría sobre este controvertido álbum. Uno de los temas más rockeros del disco. Mucho más pop resulta “In Another Land“, la primera incursión en la composición del bajista Bill Wyman. Se trata de una estupenda canción que Wyman grabó durante un receso de la grabación del LP acompañado de Charlie Watts, Brian Jones y los miembros de Small Faces Steve Marriott y Ronnie Lane. Posteriormente enseñaron el resultado a Mick y Keith, quienes tras elogiar la canción añadieron coros y propusieron no sólo su inclusión en el álbum sino su adición como single.

Las cosas mejoran, y mucho, con “2000 Man“, una joya acústica que acaba evolucionando en una suerte de rock psicodélico que fue versionado con excelencia por Kiss en 1979. Sin lugar a dudas una de las mejores canciones de un disco cuya cara A concluye de forma bastante desafortunada con “Sing This All Together (See What Happens)“, una locura de relleno en la que ruidos y sonidos varios se entremezclan con algunos fragmentos musicales basados en la canción que abre el álbum.

Sin embargo la cara B se abre de forma inmejorable. “She´s A Rainbow“, una de las mejores (si no la mejor) canciones que Jagger y Richards escribirían durante los años 60. Desde el excelente piano de la introducción -ejecutado por el omnipresente session man Nicky Hopkins- al excelente arreglo de cuerdas escrito por el que acabaría siendo bajista de Led Zeppelin John Paul Jones, todo en ella es perfecto. Una canción para la historia que, a pesar de su sobresaliente calidad, no tuvo demasiada suerte en su edición como single.

El buen tono de la sobresaliente “She’s a RAinbow” se mantiene con la notable “The Lantern“. Una estupenda canción guiada por el tembloroso y vibrante piano del inefable Hopkins que es habitualmente olvidada en las reseñas  sobre la banda y que realmente tiene un gran nivel. Lástima que el anodino experimento pseudo oriental que supone “Gomper” estropee lo que hubiera sido una excelente cara B  en la que la psicodélica “2000 Light Years From Home” brilla con luz propia y a la que “On With the Show” supone un divertido remate.

Este “Satanic Majesties” dista mucho de ser un mal LP. Es cierto que, si pretendía ser un rival para “Sgt. Pepper’s”, no duró ni un asalto ante la enormidad de la obra de los Beatles. Pero un disco en el que encontramos canciones como “Citadel“, “In Another Land“, “2000 Man“, “She´s A Rainbow“, “The Lantern” o “2000 Light Years From Home” no puede ser tratado como un mal disco. No es menos cierto que el resto de los temas son bastante flojos, pero el resultado final aguanta el envite. No es uno de los mejores discos del grupo, eso es obvio.

El cáos en torno al que trabajaron durante la grabación de este álbum, les hizo caer en la cuenta de la necesidad de contratar a un manager que dirigiera su carrera. El elegido fue  Allen Klein quien ya era contable del grupo desde 1965 y, una vez Oldham le vendió parte de sus derechos en 1966, había sido co-mánager de la banda durante los dos útimos años. Klein era un empresario agresivo y su visión de negocio encandiló pronto a Jagger, quizás el miembro del grupo con más interés en la parte económica del show.

Con nuevo brío, la banda vuolvió a entrar en el estudio dispuesta a recuperar el buen tono perdido. No fue fácil ya que las relaciones entre Jones y Richards seguían empeorando y el comportamiento del primero cada vez era más errático. Con todo, las grabaciones parecieron recuperar en gran parte su tónica habitual, en gran medida por la presencia en el estudio de Jimmy Miller. Bajo consejo de Klein y con la absoluta complicidad del grupo, decidieron que, visto el flojo resultado en cuanto a sonido del disco anterior, sería bueno contar de nuevo con los servicios de un productor y Miller gozaba de una excelente reputación merced a su sobresaliente trabajo con The Spencer Davis Group.

 La banda tenía claro que no estaban cómodos en el camino emprendido con “Satanic Majesties” y se propuso volver a sus raíces. De esta forma enpezaron a trabajar sobre lo que en un principio demominaron “blues supernatural a la manera del Swing londinense”. El punto de partida, según versión de Bill Wyman, parte de un riff del bajista: “Estábamos en el estudio y Mick y Keith no habían llegado. Yo estaba pasando el rato y me sente en el piano y comencé a tocar este riff: da-daw, da-da-daw, da-da-daw, y después Brian comenzó a tocar el bit de guitarra y Charlie le estaba dando el ritmo. Estuvimos tocándolo por 20 minutos, y llegaron Mick y Keith y paramos, ellos dijeron: ´Hey, eso suena muy bien‘. Al siguiente día lo grabamos, Mick escribió una grandiosa letra y resulto ser un muy buen sencillo”. El caso es que Wyman nunca fue acreditado en la canción que se atribuyó a Mick Jagger y Keith Richards y se convirtió en la excelsa: “Jumpin’ Jack Flash“, una de las mejores canciones del grupo en toda su carrera.

Provocadora y potente, supuso según Brian Jones “la vuelta al funky, a la esencia” y llevó de nuevo al grupo al número 1 de las listas británicas, aunque en Estados Unidos se tuvieran que conformar con el tercer puesto.

Tras su coqueteo con la psicodelia, los Stones habían vuelto a sus raíces y ya jamás abandonarían el camino. De hecho, este “Jumpin’ Jack Flash supone el pistoletazo de salida a cuatro años absolutamente gloriosos en los que la banda londinense grabaría los cuatro mejores discos de su carrera, cuatro álbumes absolutamente sobresalientes que dotarán a la banda de su mítico status en la historiografía del rock.

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 16 de diciembre de 2014

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THE BEATLES. Capítulo 16 (1970-1974). Ex-Beatles, los restos del naufragio. Parte I

Tras el razonable éxito de Paul con su primer disco en solitario (nº2), George fue el primero en dar un golpe encima de la mesa tras la separación del grupo. La edición de el triple álbum “All Things Must Pass” el 27 de noviembre de 1970, demostraba que Harrison tenía muchas canciones que “vomitar” tras haber estado años bajo la sombra de Lennon y McCartney. El disco tiene canciones fabulosas como la homónima “All Things Must Pass“, “What Is Life“, “Beware of Darkness“, “Isn’t It A Pity“, “Wah-Wah” (dedicada a los dolores de cabeza que le daba Paul durante las grabaciones), pero sobre todo será recordado por la mítica “My Sweet Lord“. Una canción fabulosa por la que George tuvo que acudir a los juzgados por una reclamación de plagio por parte The Chifons y su “He’s so fine“. George fue multado “plagio inconsciente”, potencialmente provocado por un caso de criptomnesia. Sea como fuere el disco de George -su tercero en solitario- alcanzó el número 1 en listas.

Apenas un mes después, en diciembre de 1970 y ya afincado definitivamente en Nueva York, Lennon edita su fabuloso “Plastic Ono Band” (review en Guilletek’s), el mejor disco que grabaría durante su carrera en solitario. Recibió muy buenas críticas pero, a diferencia de lo que había ocurrido con los discos de Paul y George, tuvo que conformarse con un número 8. No obstante el LP tenía canciones sublimes como “Mother“, “Isolation“, “Love” o la intimista “God“, en la que el verso “I don’t in Beatles, I just believe in me, in Yoko and me” pone en claro la situación. Y más cuando ese mismo mes, como hemos visto en el capítulo anterior, McCartney demandó a sus compañeros de grupo, disolviéndose su sociedad en abril de 1971.

Poco después de la edición de “Plastic Ono Band”, en marzo de 1971, John editó su famosa “Power To The People” (enlace) como single

En mayo de 1971, Paul editó el exitoso single “Another Day” (enlace)  -numero 2 en listas- y su segundo disco en solitario: el exquisito y estupendo “RAM” que, aunque no recibió muy buenas críticas en su momento hoy en día está considerado uno de los mejores álbumes de un ex-beatle. Con todo, el LP alcanzó el número 1 a ambos lados del Atlántico y contenía grandes canciones como “3 legs“, “Heart Of The Country“, “Uncle Albert/Admiral Halsey” -el single del disco y rutilante número 1-, o la enorme “The Back Seat Of My Car“. Pero la atención fue acaparada por dos canciones Too Many People (enlace) y “Dear Boy” (enlace), que, aunque brillantes en lo musical, no es por su melodía por lo que obtuvieron relevancia sino por contener posibles mensajes velados de Paul hacia John.

Y es que , aunque Paul McCartney y John Lennon fueron como hermanos durante casi 15 años,  a partir de 1970 su relación fue espectacularmente hostil. Aunque ya desde la segunda mitad de 1969 la relación se había enfriado, en 1970 la situación se hizo casi insostenible. La tensión llegó al gran público cuando ambos músicos empezaron a lanzarse dardos desde sus canciones. En este aspecto fue Paul el primero en golpear  con su disco “RAM” (enlace a crítica en Guilletek’s), en cuya contraportada se pueden ver dos escarabajos –beetles- en actitud de darse por culo.  La primera de las canciones con mensaje es Too Many People. Paul arranca criticando la pose de John y Yoko (“Demasiada gente haciéndose el “underground” / Demasiada gente peleando por un trozo del pastel / Demasiada gente en un tira y afloja / Demasiada gente esperando un golpe de suerte”), luego recrimina a John no haber aprovechado la suerte de estar en los Beatles y renegar de ellos en los últimos dos años (“Ese fue tu primer fallo / cogiste tu golpe de suerte y lo partiste en dos / ¿qué puedo hacer por ti? / lo partiste en dos”). McCartney critica también la moralina de las canciones de John (“Demasiada gente predicando sermones / No les dejes que te digan lo que quieres ser / Demasiada gente haciéndolo /  es una locura, yo no lo hago”), para terminar dejando claro que ha cambiado de compañero, John por Linda (“Ese fue tu último fallo / yo encontré a mi amor / y ahora ¿Qué va a ser de ti / mi amor me espera”).

Paul reconoció que “Too Many People” estaba dedicada a John pero, además, Lennon entendió que en  “Dear Boy” también había referencias hacia él y Yoko. Según John, Paul le recriminaba que le hubiera  dejado para irse con Yoko (“Espero que nunca te des cuenta, querido chico, de lo que has encontrado / Espero que nunca te des cuenta de que es la cosa más dañina / Espero que nunca te des cuenta, querido chico / Espero que no tengas que darte cuenta de que el amor estaba aquí / y quizás con lo fastidiado que estás no recuperes el sentido común / espero que no lo recuperes, querido chico”), para luego dejarle claro que él sí había encontrado en Linda a la sustituta perfecta tras la separación del grupo (“Cuando salté estaba destrozado / pero ella y su amor aparecieron y me levantaron”). Paul siempre afirmó que esa canción iba dedicada al ex-marido de Linda.

El caso es que John era un hueso de roer… y vaya si contestó… En su siguiente disco, el extraordinario “Imagine” (review en Guilletek’s), de septiembre de 1971, incluyó una foto de regalo que hacía referencia a la portada de “RAM” en la que sostenía a un cerdo por las orejas en posición similar a la de Paul en la cubierta de su LP. Pero con lo que se despachó a gusto fue con la brutal “How Do You Sleep?” (enlace). John empieza atacando a la obra cumbre de Paul (“Incluso el Sargento Pepper te pilló por sorpresa, te veías bien a los ojos de esa mamaíta”) e incluso ironiza con la “histeria Paul is Dead (“Esos locos tenían razón cuando decían que estabas muerto,  tu gran problema es tu cerebro / ¿Cómo puedes dormir por las noches?”). En la siguiente estrofa (“Lo único que hiciste fue “Yesterday” y ahora eres “Another day”), John hace un buen juego de palabras diciéndole a Paul que lo único que hizo fue “Yesterday” (su mejor canción) y que ahora es “Another day” (que era el single de Paul que estaba en el mercado), por otro lado “Yesterday” es “ayer” y “another day” tiene la acepción de “día cualquiera”, con lo que viene a decir que Paul hizo su mejor trabajo en el pasado y ahora es un vulgar autor… Al final, John es especialmente duro (” Una bonita cara dura un año o dos, veremos que puedes hacer después / La música que hace es como música de ascensores (musak), ¿no has aprendido nada en estos años?, ¿Cómo duermes?).

Además, por si fuera poco, George participó también en la canción…Eso le dolió aún más a Paul.  Años después, el propio Harrison, habló de este tema: “Supongo que después de la ruptura, -aunque en el fondo todos la deseábamos- lo más fácil era encontrar un culpable dentro de nuestro pequeño circulo y por lo menos para John y para mí la culpa recayó directamente en Paul. Por eso y porque su canción también me gustaba y además porque tampoco me había agradado en absoluto la actitud de Paul conmigo durante las sesiones de Let it be, fue que acepté la invitación de John para grabar la guitarra slide en “How do you sleep?” Recuerdo que cuando escuchamos el tema terminado, sonreímos un poco, pero era una sonrisa un poco amarga o forzada, como la que se ofrece por compromiso cuando alguien cuenta un chiste de pésimo gusto. Con el tiempo he pensado que John se pasó un poco, sobre todo en líneas como “the sound you make is musak to my ears”. Parece que Ringo también estuvo invitado a la grabación pero se retiró al conocer la letra. El propio Lennon se arrepintió públicamente, años después, de haber editado esta canción

Esto no puede hacernos olvidar que “Imagine” es un disco magnífico con canciones enormes como la propia “Imagine“, “Jealous Guy“, “It’s So Hard“, “Gimme Some Truth” o “How?” que hicieron que tuviera un gran éxito de crítica y ventas, alcanzando -esta vez, sí- el número 1 a ambos lados del Atlántico.

El conflicto entre ambos se llevó también a la prensa escrita, John Lennon hizo declaraciones a Rollingstone en las que decía que “El primer disco como solista de Paul es basura. Esperaba más. Paul es capaz de grandes trabajos” para luego hablar sobre la separación del grupo, “Nos aburrimos de ser actores secundarios de Paul. Después de que muriera Brian creyó que podría sustituirle. George y yo no queríamos seguir adelante con “Let it Be”, pero Paul lo arregló todo. A mi no me importaba, yo ya estaba con Yoko. Fue una sensación muy desagradable en el estudio, siendo filmados todo el tiempo. Yo sólo quería que se fueran. Así que la grabación terminó y no queríamos saber nada más de ella, por primera vez desde el primer álbum. Las cintas eran malas así que fuimos y produjimos Abbey Road a la carrera para hacer algo presentable y perpetuar el mito. Poco después, un día le dije a Paul: “Me voy a ir”. No había decidido como hacerlo, si iba a armar otro grupo permanente, o lo que fuera. Al final decidí que no quería quedarme atascado con otro grupo de personas. Y entonces un día estábamos discutiendo algo con Paul en una oficina y le estaba diciendo que no a todo, hasta que finalmente dije: “Ya está. El grupo ha terminado. Me voy”. Paul me pidió que lo pensara. Sin embargo, fue Paul quien lo anunció seis meses después para promocionar su disco solista. Fui un tonto por no hacer lo que hizo Paul.  Yo no estaba molesto con Paul por haberlo anunciado a su manera. Sólo estaba sorprendido. Es un buen relaciones públicas. Tal vez el mejor en el mundo. Nos dolió que no nos hubiera avisado de lo que iba a hacer. Me llamó una tarde, y me dijo “voy a hacer lo que tú y Yoko hicieron el año pasado, voy a sacar un álbum solo y me voy del grupo también”. Fue raro oírlo de su boca, pues el era el que más quería a Los Beatles. Y entonces los periódicos de medianoche salieron con la noticia. Yo estaba maldiciendo por no haberlo hecho yo mismo. Lo que tengo claro es que no hay posibilidad de que volvamos a grabar juntos. No volvería a grabar nunca con nadie, sólo con Yoko, pero no con otro ego maníaco. Hoy en día solo hay sitio para uno en un álbum”

Paul, cuya segunda hija -Stella- acababa de nacer en septiembre,  también concedió entrevistas explicando su versión: “Se hizo un contrato de sociedad —años atrás— para mantenernos juntos durante diez años. A causa de lo que éramos entonces, ninguno de nosotros lo miró dos veces al firmarlo. Lo firmamos en 1967 y lo descubrimos el año pasado; un contrato que nos ligaba por siete años más. Está claro que había que romperlo si no íbamos a seguir juntos, el problema reside en que a los otros tres les aconsejaron no anularlo, les dijeron que en caso de romperlo las consecuencias impositivas serían desastrosas para ellos. No es un problema con los otros tres. Creo que los cuatro todavía nos queremos mucho y no creo que haya resentimientos, no de mi parte por lo menos. Hace poco hablé con los otros y tampoco me lo demostraron… Es Allen Klein… Traté de pensar en la manera de llevar a Allen Klein ante la justicia. Pero la acción tendría que llevarse a cabo también contra los otros tres. En un principio me negué. “Viviremos con eso a cuestas”. Durante todo el verano que pasé en Escocia luché contra mí mismo pensando si debía hacer algo parecido. Fue espantoso; tenía permanentemente un nudo en el estómago… Pero tuve que hacerlo…, ¿sabes? John tiene una canción llamada “Power to the People”. En ella hay un verso —una especie de grito al gobierno— que dice: “Dennos lo que nos pertenece”. Y para mí Apple representa al gobierno. Denme lo que me pertenece… La gente dijo: “Es una lástima que algo tan lindo tenga que terminar de esta manera”. Yo también lo creo, es una lástima. Me gustan los cuentos de hadas. Me encantaría ver a Los Beatles envueltos en una nube de humo, con ropas mágicas. Pero es la vida real. El asunto Beatle era algo fantástico. Me encantó cada minuto vivido, era hermoso. Pero era una vida muy protegida y ahora tenemos que empezar a vivir. Musicalmente somo todos válido, individualmente somos todos buenos…, sólo hay que ver el disco de George”

A pesar de todo el conflicto, el primer conato de reunión se produjo poco después, cuando George pidió a Paul y John que se unieran a Ringo y a él mismo durante el concierto benéfico que Harrison había organizado en favor del pueblo de Bangla Desh. Parece que John, en un primer momento y a pesar de la oposición de Yoko, acabó aceptando… aunque al final no acudió; Paul directamente declinó la invitación porque “todo estaba demasiado caliente”. No obstante el concierto de Bangla Desh, que pasará a la historia por haber sido el primer recital de rock benéfico de la historia, fue un éxito y contó con luminarias como Billy Preston, Bob Dylan, Leon Russell, Eric Clapton y los propios George y Ringo. El concierto fue un éxito (se donaron 243.418 dólares a UNICEF) y George se “atrevió” a interpretar dos de sus temas con los Beatles, siendo el primer miembro del grupo en tocar canciones del grupo en solitario. Las canciones elegidas fueron: “Something” y “While My Guitar Gently Weeps

Mientras, Paul dio un giro a su carrera a finales de 1971 formando su propio grupo: Wings. Para ello reclutó, además de a su esposa Linda, al guitarrista ex-Moody Blues Denny Laine y al batería Denny Seiwell. Su disco de debut, “Wild Life” (enlace a crítica en Guilletek’s) editado en diciembre de 1971, es francamente malo, pero contiene en su interior la canción “Dear Friend” que, además de ser un muy buen tema, es una invitación a John para sellar la paz que aparentemente tuvo éxito, puesto que las hostilidades públicas cesaron. La crítica fue muy dura con el LP a pesar de que tuvo un relativo éxito comercial (número 10). Mal debut para el nuevo proyecto de Paul quien, ni corto ni perezoso, se subió en una furgoneta con sus compañeros de grupo e inicio una gira por Universidades británicas y pequeños escenarios.

Mientras, John y Yoko continúan con su activismo político y lo refrendaron con su siguiente lanzamiento discográfico, el flojísimo “Sometimes In New York City” (review en Guilletek’s) en junio de 1972. Es un LP realmente malo del que apenas puede rescatarse “Woman Is The Nigger of The World“. Como le ocurriera al disco de Paul y Wings, la crítica fue muy dura  pero, a diferencia de lo que le ocurriera a McCartney, el público también le dio la espalda y fue un absoluto fracaso comercial, especialmente en Estados Unidos donde John se había convertido en un personaje incómodo. La administración Nixon lo clasificó como persona non grata y consideró su deportación como “estratégica” y utilizaron la detención por posesión de drogas que había sufrido en Inglaterra en 1968 como excusa. John tuvo que pelear su estancia en los Estados Unidos,  la batalla legal le hizo pasar varias veces por los tribunales y, mientras, atendió a reuniones e hizo apariciones en televisión. Finalmente, el 23 de marzo de 1973, recibió una carta del Gobierno Federal que le ordenaba salir de los Estados Unidos en los próximos días. En respuesta, Lennon y Ono, realizaron una conferencia de prensa el 1 de abril de 1973 en Nueva York, donde anunciaron la formación del estado de Nutopia: “Anunciamos el nacimiento de un país conceptual, Nutopia. La ciudadanía del país se puede obtener mediante una declaración de su conciencia de Nutopia. Nutopia no tiene tierra, ni fronteras, ni pasaportes, gente solamente. Nutopia no tiene leyes que no sean cósmicas. Todas las personas de Nutopia son embajadores del país. Como dos embajadores de Nutopia, pedimos inmunidad diplomática y reconocimiento en las Naciones Unidas, de nuestro país y su gente”. Agitando la bandera blanca de Nutopia (dos pañuelos), pidieron asilo político en los Estados Unidos. El escándalo del Watergate, que supuso la dimisión de Nixon, hizo que la presión sobre John se aliviara. El sucesor de Nixon, Gerald Ford, no prestó demasiada atención al caso y cayó en el olvido. No obstante John no consiguió su permiso de residencia hasta 1977.

Lo más destacado de este 1972 para John fue su actuación en directo en el Madison Square Garden de Nueva York en agosto, su primera actuación en directo (obvio esa “cosa” de Toronto) en solitario. Lennon atacó su “Come Together” y realiza estupendas versiones de temas como “Instant Karma“, “Mother” o “Imagine“, en lo que fue un concierto más que notable.

Entre tanto los Wings de Paul McCartney, que habían incorporado al guitarrista irlandés Henry McCulloug, comienzan su primera gira europea (“Wings Over Europe”). Tras su mini gira por universidades, Paul consideró que el grupo estaba preparado para su primera gira internacional. Durante dicha gira Paul cantó una nueva canción dedicada a John “Best Friend” (enlace) que nunca llegó a editar a nivel discográfico, pero que demostraba a las claras la voluntad de Macca de enterrar definitivamente el hacha de guerra (“Dime por qué me tratas tan mal, cuando eres el mejor amigo que pude tener…”). La banda comienza a sonar conjuntada y a conseguir cierto crédito entre el nuevo público. Temas como “Hi hi hi” , definitivamente más rockero y con una letra con claras alusiones sexuales que hizo que fuera censurada por la BBC, y sobre todo la extraordinaria “Live And Let Die“, compuesta para la película de James Bond “Vive y deja morir” y producida pro George Martin, hicieron que el público y la crítica comenzaran a respetar a los Wings

En su intento de promover su nueva carrera, Paul y los Wings protagonizan, ya en abril de 1973, un especial de televisión de una hora titulado James Paul McCartney (enlace) en el que Paul hace una interpretación soberbia de “Yesterday“, además de tocar otras canciones de los Beatles (“Blackbird”, “Michelle”) y otros temas que sirven de adelanto de lo que será su próximo disco: “Red Rose Speedway” (enlace a crítica en Guilletek’s). Con este LP, Paul se reconcilia con la crítica y los Wings alcanzan su primer número 1 en ventas. Es un disco sólido y notable aunque algo falto de temas inolvidables. No obstante, canciones como “Big Barn Bend“, “One More Kiss“, “Little Lamb Dragonfly“, “Single Pigeon” y sobre todo el baladón “My Love“, número 1 en Estados Unidos, demuestran que McCartney comienza a recuperar la forma.

En el mismo abril de 1973, EMI decide editar dos discos dobles recopilatorios de The Beatles, “The Beatles/1962-1966” y “The Beatles/1967-1970”, popularmente conocidos como los discos Rojo y Azul. Probablemente las compilaciones de éxitos más completas del grupo mostrando la evolución de la banda desde “Love Me Do” hasta “The Long And Winding Road”. Fueron editados simultáneamente en formato de dos discos dobles. El “Rojo”, contenía las siguientes canciones:  Disco 1: Love Me Do, Please Please Me, From Me To You, She Loves You, I Want To Hold Your Hand, All My Loving, Can’t Buy Me Love, A Hard Day’s Night, And I Love Her, Eight Days A Week, I Feel Fine, Ticket To Ride , Yesterday. Disco 2: Help, You’ve Got To Hide Your Love, We Can Work It Out, DayTripper, Drive My Car, Norwegian Wood (This Bird Has Flown), Nowhere Man, Michelle,  In My Life,  Paperback, Eleanor Rigby,Yellow Submarine. Fue número 3 tanto en listas británicas como americana. En cuanto a su hermano, “The Beatles/1967-1970”, el “Azul” contenía: Disco 1: Strawberry Fields Forever, Penny Lane, Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band/With A Little Help From My Friends, Lucy In the Sky With Diamonds, A Day In The Life, All You Need Is Love, I Am The Walrus, Hello Goodbye, The Fool On The Hill, Magical Mystery Tour, Lady Madonna, Hey Jude, Revolution. Disco 2: Back In The USSR, While My Guitar Gently Weeps, Ob-La-Di, Ob-La-Da, Get Back, Don’t Let Me Down, The Ballad Of John And Yoko, Old Brown Shoe, Here Comes The Sun, Come Together, Something, Octopus’s Garden, Let It Be, Across The Universe, The Long And Winding Road. Tuvo mayor éxito que su hermano y consiguió un número 2 en Inglaterra y un número 1 en Estados Unidos.

El 73 fue un año de auténtica sobredosis Beatle. El siguiente en editar disco fue George. “Living in the Material World “, junio de 1973, está muy lejos del nivel exhibido en “All Things Must Pass”, pero contiene algunas canciones memorables como el mega éxito “Give Me Love (Give Me Peace On Earth)” (número 1), “The Light That Has Lighted the World” y “Don’t Let Me Wait Too Long“. El disco fue un nuevo éxito de ventas y alcanzó el número 2.

John y Ringo también se unieron a la fiesta con sendos LP’s en noviembre de 1973. El LP de Ringo,  homónimo, a punto estuvo de suponer una reunión de The Beatles. De hecho, en el disco coinciden Paul, George, John y Ringo…, pero por separado… Ringo pidió ayuda a sus amigos para que le cedieran canciones para hacer un buen disco. George tocó la guitarra y le dió  sus canciones “Sunshine Life For Me (Sail Away Raymond)“, “You And Me (Babe)” y co-escribió con él “Photograph” (número 1 en Estados Unidos), Paul le regaló “Six O’Clock“, en la que también hace coros y toca el bajo. Pero la canción que desató los rumores fue la que aportó John, la genial “I’m The Greatest“. Durante la grabación Ringo (batería y voz), George (guitarra) y John (piano y voces) y Billy Preston (teclados) hicieron que la formación de la época de “Let It Be” estuviera completa al 80%. La rumorología hablaba de una re-formación de los Beatles con Klaus Voorman -que es quien toca el bajo en la canción- sustituyendo a Paul. Sea como fuere, el disco fue el mayor éxito de Ringo en su carrera (número 2)

John editó “Mind Games” (review en Guilletek’s) también en noviembre de 1973. Durante la grabación del LP (verano del mismo año) Yoko y John decidieron romper su relación, de ahí que este disco esté lleno de canciones sobre su ruptura. Es un disco definitivamente mucho más comercial que sus anteriores trabajos y con el que Lennon quiso conseguir el éxito en solitario que ya habían conseguido George y Paul…, pero no lo consiguió. El disco fue un fracaso y fue vapuleado -injustamente- por la crítica. Se le acusó de ser muy comercial (cuando con “Sometimes in New York City” le acusaban de serlo demasiado poco). Es obvio que John deja de lado la política para volver a temas universales, concretamente al desamor, puesto que la mayoría del disco es una petición de disculpas a Yoko por su reciente ruptura. Es un disco muy melódico y canciones como “Mind Games“, “Aisumasen“, “Out The Blue” y “I know I know” son sencillamente fantásticas.

Antes de acabara este muy activo 1973, Paul y sus Wings editarían otro LP -el segundo del año-, su celebérrimo y brillantísimo “Band On The Run” (enlace a crítica en Guilletek’s). Paul quería grabar un disco en África y decidió que podrían viajar a Nigeria, pero Henry McCullough, el guitarrista, abandonó el grupo unos meses antes de partir (Paul y él discutían frecuentemente y tenían diferencias artísticas) y a Denny Seiwell -el batería- le daba terror ir a África, así que decidió dejar también la banda. Paul, Linda y Denny Laine viajaron igualmente, “eso sólo significaba que yo tendría que tocar la batería y Denny  y yo nos repartiríamos los solos de guitarra, no hay problema”. El resultado es el mejor disco en solitario de McCartney , uno de los mejores trabajos -si no el mejor- que un ex-beatle grabara y uno de los clásicos de todos los tiempos. Hasta Lennon reconoció que era  un álbum “muy bueno“. Es variado, inteligente, bien acabado …y, sobre todo, tiene unas melodías que quitan el hipo.  Canciones como la gigantesca “Band On The Run“, la comercial “Jet“, la sofisticada “Bluebird“, “Let Me Roll It” o la brutal “Nineteen hundred and eighty five” son muestra del nivelazo del disco. Número 1 planetario y la confirmación de Wings como banda.

1973 no acabó sin que los Beatles se reunieran…pero en los tribunales. John acaba demandando al Allen Klein  por mala administración…Paul,George y Ringo se unieron a la demanda… Pero,quien sabe si por la demanda conjunta, si por la desaparición de Yoko del panorama Beatle o simplemente por el paso del tiempo, la relación entre John y Paul comienza a destensarse en este punto de la historia 1974.

 Tras su separación de Yoko, John se refugia en los brazos  de May Pang, que había estado trabajando como secretaria de la pareja. Lo más sorprendente en que fue la propia Yoko la que propició la relación, prefiriendo que John estuviera con Pang, conocida, que con otras mujeres.

John y May Pang, dejaron Nueva York a finales de 1973 para trasladarse a Los Ángeles. Una vez allí, John recibió por parte de su amigo Harry Nilsson, el encargo de producir el que iba a ser su nuevo disco (“Pussy Cats”). A John y May les pareció buena idea que los músicos vivieran bajo el mismo techo y tener el estudio instalado allí mismo. Así que Pang alquiló una casa de playa en Santa Mónica en marzo de 1974, instalaron un estudio de grabación, y  Ringo Starr, Harry Nilsson y Keith Moon se trasladaron allí.

Fue una época muy convulsa para Lennon. que se refugió en las drogas y en el alcohol para superar la depresión que le había ocasionado la separación de Yoko. May Pang, que fue fundamental para John durante este periodo, intentó que John afrontara sus problemas y se enfrentara a sus fantasmas, especialmente su familia y sus amigos. En primer lugar, hizo que John retomara su relación con Julian, su hijo, al que no veía desde hacía cuatro años, “Papá y yo conseguimos un mejor trato entonces, tuvimos un poco de diversión, nos reíamos un rato y en general tuvimos un gran momento cuando él estuvo con May Pang. Mis recuerdos de ese tiempo con papá y May son muy claros – fueron los momentos más felices que puedo recordar con ellos”, recuerda Julian.

Pero quedaba un cabo suelto: Paul.

Los McCartney decidieron visitar a John, sabedores de que éste estaba en Los Ángeles donde ellos se encontraban aquel 28 de marzo de 1974. Christopher Sandford, presente, describió la escena del reencuentro Lennon-McCartney de la siguiente manera: “La habitación se congeló cuando McCartney entró, y se quedó en absoluto silencio hasta que Lennon dijo: ‘Valiant Paul, supongo?’ McCartney respondió: ‘Señor Jasper Lennon, supongo? (Valiant Paul y Sir Jasper eran personajes interpretados por los dos, en un juego televisado de Navidad a inicios de la carrera de The Beatles). Extendió una mano McCartney, Lennon se la estrechó, y el ambiente era agradable, pero moderado, cordial, pero no especialmente cálido, por lo menos inicialmente”. Paul y John, prácticamente no se hablaban desde hacía cuatro años y el reencuentro fue no demasiado afectuoso en un principio. Poco a poco el ambiente se relajó y comenzaron a hablar sobre los viejos tiempos, especialmente sobre la época de Hamburgo. Los litros de alcohol y las drogas probablemente contribuyeron a rebajar la tensión, hasta el punto que Lennon y McCartney empezaron a mostrarse a gusto con la situación y empezó a respirarse una auténtico ambiente de camaradería.

Última foto de John y Paul juntos, marzo de 1974

Paul y Linda se quedaron en casa de John y May unos días. El 31 de marzo de 1974, Stevie Wonder y Harry Nilsson, en mitad de una juerga, convencieron a John y Paul de que estaría bien grabar algo de música… y ocurrió…

Paul, en ausencia de Ringo, se sentó a la batería e hizo voces y John cantó y tocó la guitarra. Les acompañaron Stevie Wonder (voz y piano eléctrico, Harry Nilsson (voz), Jesse Ed Davis (guitarra), Bobby Keyes (saxofón), Ed Freeman (bajo), Linda McCartney (órgano) y May Pang (pandereta).

La sesión no tuvo mucha calidad a causa de la borrachera que llevaban todos. La marihuana y la cocaína también contribuyeron. Las cintas, recogidas en los Burbank Studios de Los Ángeles, nunca fueron editadas oficialmente (repito que su calidad es muy baja), pero sí en forma de álbum pirata bajo el título de “A Toot and a Snore in ’74”.

El disco arranca con John ofreciéndole una raya a Stevie Wonder (“¿Quieres esnifar, Steve? ¿Un golpe? Lo están pasando“), para atacar “Bluesy Jam” (enlace), una alocada improvisación sobre una base de blues con John a la voz principal. La siguiente canción es el clásico de Little Richard “Lucille” (enlace), en una versión mucho menos acelerada que la original y en la que podemos escuchar por primera vez a Paul y John cantando juntos (Lennon el tono alto y McCartney el bajo). El siguiente tema, “Nightmares” (enlace) es una versión del “Sleep Walk” de Santo & Johnny. Una floja versión del “Stand By Me” (enlace) de Ben E. King, llena de problemas técnicos y con John y Paul cantando juntos de nuevo, es la siguiente canción. La sesión terminó con un medley compuesto del “Cupid” y el “Chain Gang” de Sam Cooke más “Take This Hammer” de  Leadbelly.

Tras esta sesión Paul y John se vieron en muchas ocasiones durante 1974. May Pang recuerda esos encuentros: “Un día, los McCartney nos hicieron una visita sorpresa, después de la primera noche de grabación del disco Pussy Cats de Harry Nilsson. De hecho, después de ese encuentro, nos vimos harto con los McCartney. Cuando John y yo estuvimos juntos, él realmente estaba mucho más tranquilo y más abierto a sus viejos amigos y a su familia. Además de ver con frecuencia a Paul en Los Angeles y Nueva York, Ringo estuvo con nosotros varios meses, así que todos los sentimientos estaban mucho más cálidos… También estuvimos con George en Nueva York, , Paul y Linda también estaban con nosotros“.

Podríamos decir que nunca existió una posibilidad tan real de que los miembros de los Beatles volvieran a trabajar juntos como a lo largo de este periodo de 1974. La guerra Lennon vs McCartney llegó a su fin. Harry Nilsson contó años después, cuando recordaba este periodo, que un día paseando con John y May por la calle, un periodista los paró y se fijó en que Lennon llevaba una chapa que rezaba “I Love Paul” (“Quiero a Paul”), habituales entre las fans de los Beatles años atrás. Cuando el periodista preguntó a John por qué la llevaba, la contestación fue obvia: “…porque quiero a Paul” 

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 23 de marzo de 2013

THE BEATLES. Capítulo 14 (1969), El canto del Cisne. “Abbey Road”

A mediados de 1969, los Beatles eran poco más que una “marca”. Poco quedaba de la banda unida de antaño y cada uno de los miembros -especialmente George y John- hacía si vida. En este entorno, Harrison edita en mayo de 1969 su segundo LP en solitario: “Electronic Sound“. Compuesto sólo por dos largos temas, uno para cada cara, es un pretencioso álbum experimental que gira en torno a un sintetizador Moog “tocado” por el propio George. Absolutamente infumable. Ruido. Otra porquería al nivel de “Two Virgins”

John tampoco colaboró demasiado a prestigiar los lanzamientos en solitario de los miembros del grupo. John y Yoko editan, también en mayo de 1969, su segundo álbum conjunto: “Unfinished Music No. 2: Life with the Lions”. Otra basura integral que gira en torno al aborto que sufrió Yoko y en el que perdieron al que iba a ser el primer niño de la pareja. Es más audible que “Two Virgins” pero sigue sin merecer una sola escucha.

Pero John, a pesar de que sus lanzamientos en solitario se empeñasen en demostrar lo contrario, seguía siendo un músico maravilloso y apareció en el estudio con una nueva canción. La letra seguía siendo, como todo lo que hacía últimamente, sobre su relación con Yoko. Lennon quería grabarla con los Beatles, pero George no estaba y Ringo estaba desarrollando su carrera como actor rodando The Magic Christian con Peter Sellers. Sólo quedaba Paul. “The Ballad Of John And Yoko” (enlace) fue grabada por John (voz y guitarras) y Paul (voces, bajo, piano, batería y maracas) en uno de los últimos momentos se estrecha colaboración de los que otrora fueron inseparables amigos. Los asistentes a la sesión hablaron de un ambiente de verdadera camaradería entre ambos. En cuanto a la canción, es buena, pero quizás no tanto como para ser un single del grupo…, por lo que no sería de extrañar que su edición fuera un intento de contentar a John ante los últimos acontecimientos acaecidos. La canción, con todo, fue un éxito en Europa incluso a pesar del veto de la BBC por el verso “Cristo, sabes que no es fácil… tal como van las cosas, van a crucificarme”…, en Estados Unidos alcanzó “sólo” un número 8 por la actuación de Cinturón Bíblico en contra de la canción.

La cara B del single quedó para “Old Brown Shoe” (enlace), una buena canción de George con una frenética línea de bajo que, aunque los registros de grabación atribuyen a McCartney, Harrison siempre ha reclamado.

La actividad de John y Yoko era imparable y el 26 de mayo viajan a Montreal (Canadá) para comenzar su “encamada por la Paz”, su forma no violenta de protestar contra las guerras en general y en particular contra la de Vietnam. Consistía en quedarse en la cama, en una habitación de hotel decorada con carteles en pro de la paz y convocar a cuanta prensa fuera posible. Yoko y John llevaron a cabo dos encamadas de dos semanas de duración en pro de la paz, en Ámsterdam (durante su viaje de novios) y en Montreal. Un reportero le preguntó a John que qué intentaba hacer. Y John le contestó espontáneamente, todo lo que estamos diciendo es : “dale una oportunidad a la paz” (“Give Peace a Chance”), y tal como lo dijo, le gustó la frase y la preparó musicalmente para una canción.

El 1 de junio de 1969, alquiló una grabadora de 8 pistas en unos almacenes locales de música, volvió a la habitación del hotel y la grabó cantando junto a docenas de periodistas y varias celebridades, incluyendo a Timothy Leary, Rosemary Woodruff Leary, Petula Clark, Dick Gregory, Allen Ginsberg, Murray the K y Derek Taylor. “Give Peace a Chance” (enlace) se editó como single bajo el nombre de Plastic Ono Band alcanzando un número 2 en listas y, a pesar de que Paul no tuvo nada que ver, su composición aparece atribuida a Lennon y McCartney. Fue la forma de agradecer a Macca su participación en “The Ballad Of John And Yoko”. La cara B del single la ocupaba la composición de Yoko, “Remember Love” (enlace), quizás lo mejor de la artista japonesa.

Paul McCartney observaba en la distancia toda esta actividad de John y Yoko con cierta pasividad, pero entrado el verano de 1969, pensó que era momento de recuperar el timón de su carrera. El proyecto “Get Back” había sido muy doloroso, tenían que volver a trabajar como en los viejos tiempos. Lo primero que hizo fue telefonear a George Martin. “Paul me dijo: ‘Volvamos a empezar y grabemos como antes, ¿producirías un álbum como solíamos hacerlo?’. ‘Bueno, si me dejáis, sí’. Le dije. Y así lo hicimos. Aunque no fue realmente como en los buenos tiempos, porque seguían componiendo aparte y utilizaban a los demás como músicos de acompañamiento en vez de trabajar en equipo, pero fue fantástico, es mi álbum preferido de los Beatles”.

Fue Paul también el que llamó , con su incontenible entusiasmo por todo lo que tuviera que ver con los Beatles, a John, George y Ringo. Los cuatro sabían que el grupo estaba roto y los cuatro sabían que el proyecto “Get Back” no era un final a la altura del grupo. Paul explica que querían “terminar el trabajo de una forma honorable”. El truco fue dejar todo a un lado, ponernos el mono de trabajo para hacer un álbum muy especial. De alguna manera, pensábamos que este sería nuestro último trabajo, así que… todavía podíamos mostrarnos a nosotros mismos de lo que eramos capaces de hacer, y tratamos de divertirnos mientras lo hacíamos”. Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, que había dejado al grupo durante las sesiones del “Álbum Blanco”, también se unió al proyecto trayendo a un joven ayudante…, un tal Alan Parsons.

“ABBEY ROAD

“Come Together” (Lennon-McCartney)
“Something” (Harrison)
“Maxwell’s Silver Hammer” (Lennon-McCartney)
“Oh Darling” (Lennon-McCartney)
“Octopus’s Garden” (Starkey)
“I Want You (She’s So Heavy)” (Lennon-McCartney)

“Here Comes The Sun”(Harrison)
“Because” (Lennon-McCartney)
“You Never Give Me Your Money” (Lennon-McCartney)
“Sun King” (Lennon-McCartney)
“Mean Mr. Mustard” (Lennon-McCartney)
“Polythene Pam” (Lennon-McCartney)
“She Came In Through The Bathroom Window” (Lennon-McCartney)
“Golden Slumbers” (Lennon-McCartney)
“Carry That Weight” (Lennon-McCartney)
“The End” (Lennon-McCartney)

“Her Majesty” (Lennon-McCartney)

Seamos claros, “Abbey Road”, el último disco que los Beatles grabaron, es una absoluta obra maestra. No tiene ni un sólo momento bajo y es, sin duda, su álbum más refinado y su cénit como banda, tanto a nivel instrumental como vocal. A pesar de que la banda en lo personal estaba absolutamente rota, es uno de los discos más coherentes del grupo y aparecen como un conjunto especialmente compenetrado. Es, de hecho, el disco con más fragmentos cantados en armonías de tres voces. No obstante esta cohesión es un espejismo cuidadosamente elaborado. Realmente los cuatro Beatles coincidieron en el estudio en pocas ocasiones (en parte debido al accidente de coche que sufrió Lennon el 1 de julio de 1969) y para evitar la tradicional guerra de egos entre John y Paul, se llegó a un acuerdo fundamental según el cual la cara “1” se haría a criterio de Lennon y la cara “2” (la suite) según McCartney.

John y Paul estaban para entonces en mundos separados y, como recuerda McCartney, “cuando hicimos Abbey Road, John y yo éramos abiertamente críticos con la música del otro, y me dio la sensación de que a John no le interesaba demasiado interpretar nada que no hubiera compuesto él mismo”. John por su parte acabó harto del perfeccionismo de Paul. Como ocurriera en el “Álbum Blanco”, cada uno de ellos utilizaba al resto como músicos de apoyo. De hecho el disco, como he dicho antes, está claramente diferenciado en dos partes: la cara A, mucho más tradicional y la cara B en la que McCartney construye una suite, una especie de opereta-pop con varios fragmentos de canciones, “tanto John como yo teníamos varias canciones que eran fantásticas tal cual estaban pero que nunca terminamos, así que pensé que podríamos juntarlas”. Es esta cara B lo que hace al disco especial y único, haciendo avanzar al grupo hacia nuevas atmósferas sonoras e incluso lo acerca al rock progresivo. Sin embargo a John nunca le gustó esta parte, “Me gustaba la cara A, pero nunca me gustó esa especie de ópera pop que hay en la otra cara. Es chatarra, trozos de canciones que fuimos echando ahí y juntando. Fue un álbum competente, estaba conjuntado, pero carecía de vida”. De hecho, no es el mejor disco de Lennon en cuanto a aportaciones. John que demostró estar en forma extraordinaria con el “Álbum Blanco” baja mucho enteros en este disco. Sin embargo Ringo se sale, George se confirma como un maestro de la composición y McCartney está de monumento.

Paul, que ya era el líder musical de la banda (en parte por talento y en parte por dejadez del resto) de forma indiscutible, acrecentó dicho papel durante la grabación de este álbum. “En Abbey Road empecé a ocuparme demasiado de la producción, en opinión de todos. El productor era George Martin y yo me metía demasiado. George Harrison y Ringo se daban la vuelta y me decían: ‘Mira, ¡piérdete!. Ya somos mayorcitos y podemos arreglarnos perfectamente sin ti’. Para las personas que, como yo, no se dan cuenta de cuándo son demasiado arrogantes, que te digan eso te coge por sorpresa. Así que me cerré completamente y me retiré: ‘Vale, vale, tienen razón”. Así pasaron uno o dos días, hasta que la sesión empezó a decaer un poco y al final Ringo se giró hacia mí y me dijo: ‘Venga…¡produce!’. Una de dos. O yo hacía lo que había estado haciendo, lo cual, en honor a la verdad, no estaba tan mal, o me retiraba y también me volvía paranoico, que es lo que sucedió”.

bocetos de Paul

La idea era titular el disco “Everest” y tenían preparado un viaje al Himalaya para realizar la sesión de fotos para la portada, pero esta idea se abandonó y Paul hizo la sugerencia de salir fuera del estudio, hacer las fotos para la portada y llamar al álbum sencillamente “Abbey Road“. McCartney preparó los bocetos para que el fotógrafo Iain Mcmillan realizará el 8 de agosto de 1969 una de las portadas más famosas de la historia. La foto de la portada es, además, uno de los fetiches de los defensores de la conspiración “Paul is dead”, tal y como relata en su libro Wiliam J. Dowlding: “Se dijo que la portada representaba un cortejo fúnebre. Paul, por ser el cadáver, llevaba el paso cambiado con respecto a los demás Beatles. Por su indumentaria, John era el cura, Ringo el empresario de pompas fúnebres y George el enterrador. Asimismo, Paul va descalzo, y así entierran a sus muertos algunas sociedades. El actor que aparece en la portada no podía ser Paul porque sostenía el cigarrillo con la mano derecha; el Paul de verdad era zurdo, claro. Por otra parte, la matrícula del Volkswagen es “28IF”, supuestamente la edad de Paul si (“si”- condicional-, en inglés if) hubiera estado vivo.” Paul explicó años después la razón por la que aparece descalzo, “En Londres hacía calor aquel día, un día cálido y agradable… Buen tiempo, no me apetecía llevar zapatos. Así que me presenté en la sesión de fotos en sandalias… luego durante la sesión me las quité y en la foto elegida para la portada, aparezco descalzo, cosa que para la Mafia es un viejo signo de muerte o algo así”.

Fue el primer disco del grupo en hacer uso de una máquina de 8 pistas, aunque en el Álbum Blanco hicieron uso de dichos aparatos de forma ocasional. Esto permitió que este álbum fuera grabado más rápidamente que cualquier otro LP de los Beatles desde 1965.

“Shoot me” (“dispárame”) canta John, junto a una línea de bajo de Paul para la historia y unos acertados redobles de Ringo…, “Come Together” (enlace). Lennon compuso este sucio y glorioso rock poco después de su accidente de coche, “Tim Leary me pidió que compusiera una canción para su campaña para gobernador de California y ‘Come Together’ (Juntémonos) era una expresión que él utilizaba mucho… Lo intenté una y otra vez, sin lograrlo. Lo que sí compuse fue esto, ‘Come Together’, que a él no le servía: una canción de campaña electoral no puede ser así, ¿verdad?“. Para su composición, Lennon tomó como base “You Can’t Catch Me” de Chuck Berry de la que de hecho mantiene el verso ‘Here comes old flat-top’ (Aquí llega el viejo portaaviones). Berry demandó a John por plagio y Lennon zanjó el asunto negando haber copiado la canción y aceptando grabar algunas de las canciones de Berry y compensarlo con los derechos de autor generados (“You Can’t Catch Me” y “Sweet Little Sixteen“, aparecerían en su álbum en solitario “Rock ‘n’ Roll” de 1975). Es un temazo con John y Paul destacando a nivel instrumental de forma sobresaliente, John a la guitarra solista y Paul con el bajo y el piano eléctrico.

Los ánimos se sosiegan con la maravillosa e incomparable balada de George “Something” (enlace). Pattie, la mujer de George, inspira esta excepcional canción que mereció los elogios de sus compañeros de grupo, Lennon dijo: “yo creo que es la mejor pista del álbum, en serio”, mientras que McCartney mencionó: “Para mí, es la mejor canción que él haya escrito”. Con este tema George consigue por primera vez la cara A de un single (junto a “Come Together), “hasta entonces sólo se habían dignado a darme un par de caras “B”, pero era la primera vez que obtenía una cara “A”. ¡Ya ves!”, situación que, aunque dolorosa para Harrison, John explica de forma tan cruel como sincera: “Con ‘Something’, fue la primera vez que George logró una cara “A”, y es que de todas formas Paul y yo siempre componíamos las dos caras… No por que quisiéramos apartarle, sino, simplemente, porque su material no estaba a la altura”. Es una canción sublime que la gloriosa base rítmica -a cargo de Paul y Ringo- y el enorme arreglo orquestal de George Martin elevan hasta los cielos.

La primera aparición de McCartney como compositor llega con la simpática “Maxwell’s Silver Hammer” (enlace), una siniestra historia sobre un estudiante que asesina a sus víctimas con un martillo de plata edulcorada por una melodía al más puro estilo boudeville. La canción tardó varias sesiones en grabarse -en gran medida por el uso del sintetizador Moog-, provocando la ira de Lennon, “La odio. Sólo recordar la grabación… nos la hizo repetir cien mil veces. Hizo todo lo posible para que fuera un single, pero nunca lo fue y nunca hubiera podido serlo…, pero bueno mientras Paul vaya haciendo cancioncillas folk resultonas como ‘Maxwell’s Silver Hammer’ para las abuelitas, los Beatles podrán seguir llegando al gran público”. Melódicamente la canción es irreprochable y, como dice George, “es una de esas canciones que algunos odian y a otros les encanta”. A mí me resulta adorable.

McCartney vuelve a la carga y elimina el azúcar de la canción anterior con “Oh! Darling” (enlace), una desgarradora balada rock en la que Paul se deja la garganta. A John siempre le encantó este tema y deseó haberlo cantando, “‘Oh! Darling’ fue una gran canción de Paul que no cantó demasiado bien. Yo siempre pensé que podría haberlo hecho mejor, era más mi estilo que el suyo. Pero él la escribió y por norma general el que escribe la canción la canta, así que yo no la canté, qué le vamos a hacer“. La sencilla, pero efectiva, instrumentación a lo años 50 sirve de contrapunto ideal a un McCartney con auténtico serrín en las cuerdas vocales. Gloriosa.

Tras su debut con “Don’t Pass Me By”, Ringo se consagra como compositor en este álbum con la deliciosa “Octopus’s Garden” (enlace). George ayudó (mucho) a Ringo a terminar esta adorable canción que el batería comenzó a componer en Cerdeña (cuando abandonó a los Beatles en 1968) y no dudó en elogiarla: “‘Octopus’s Garden’ es una canción de Ringo. Fíjate que es sólo la segunda canción compuesta por él, y es deliciosa. A Ringo acaba aburriéndole tocar la batería todo el rato, así que en casa toca un poco el piano, aunque por desgracia sólo sabe unos tres acordes. Con la guitarra le pasa lo mismo. Sin embargo, esta canción te llega al alma por la paz que emana. Supongo que actualmente Ringo debe de estar componiendo canciones cósmicas sin darse cuenta”. La intro de guitarra de George merece una tesis doctoral.

Lennon vuelve al mando con la hipnótica y fantástica “I Want You (She’s So Heavy)” (enlace), uno de los temas más heavy de la carrera de los Beatles tras la tremenda “Helter Skelter”, “… Realmente es muy heavy. John toca la guitarra solista y canta, y no es más que un viejo riff de blues, pero también es una canción muy típica de John… Y una secuencia de acordes muy buena”, afirmaba George. La voz de John recita una letra premeditadamenete minimalista frente a un pesado manto de guitarras -que John y George doblaron una y otra vez- y una espectacular línea de bajo de McCartney. Es una de las canciones más largas de la banda y su seco final, que además da por concluida la cara A, uno de los más sorprendentes.

La cara B no puede empezar mejor, si George había demostrado con “Something” que podía acercarse mucho al nivel de Lennon y McCartney, con “Here Comes The Sun” (enlace) lo confirma de forma contundente. Uno de los temas definitivos del pop de todos los tiempos. “La escribí cuando ir a Apple era como ir al colegio (principios de 1969), cuando teníamos que hacer de hombres de negocios, firmar cuentas y ‘firmar esto’ y ‘firmar aquello’. En fin, como en Inglaterra parece que el invierno no acaba nunca, cuando llega la primavera es jauja. Así que un día decidí huir de Apple y me fui a casa de Eric Clapton. Caminaba por su jardín y el alivio de no tener que ver a todos aquellos estúpidos contables era maravilloso. Paseando por el jardín con una de las guitarras acústicas de Eric compuse ‘Here Comes The Sun'”. Las guitarras acústicas de esta canción son un tratado de buen gusto. Maravillosa

A pesar del ambiente enrarecido reinante en el seno del grupo, “Because” (enlace) es canción en la que los miembros del grupo más conjuntados parecen en toda la carrera de los Beatles. George, John y Paul cantan en armonía de forma absolutamente admirable esta canción que John compuso basándose en la Sonata del Claro de Luna de Beethoven. Los tres cantantes del grupo grabaron hasta nueve pistas de voz, tal y como explica el productor George Martin : “Una vez grabadas las bases, John, Paul y George cantaron la canción a tres voces. Entonces lo doblamos dos veces, convirtiéndola en una pieza global de nueve voces, es decir, tres voces grabadas tres veces”. Bellísima y realmente prodigiosa a nivel vocal.

Con la fastuosa “You Never Give Me Your Money” (enlace) de Paul McCartney, con la crisis financiera de Apple como temática, da comienzo la extraordinaria suite de más de 16 minutos (que recomiendo escuchar de un tirón) con la que los de Liverpool nos obsequian en éste su último disco juntos. De hecho, esta canción en sí ya es un medley puesto que fusiona cuatro temas inacabados de Paul: arranca con la impresionante melodía al piano de “You Never Give Me Your Money” arreglada (¡qué bajo!) de forma magistral, para luego pasar a “That Magic Feeling” con un McCartney tan brillante como teatral al micrófono…, unas bellas armonías seguidas de un brillantísimo puente instrumental nos lleva a la parte “One Sweet Dream”, para acabar con el “one, two, three, four, five, six seven, all good children go to heaven”. Una obra de arte integral, absolutamente magistral…, cuando termina sólo oímos unos grillos… Grillos que, unidos a un bellísimo fraseo de guitarra reverberado muy influenciado según palabras del propio George Harrison por el ‘Albatross’ de Fleetwood Mac , nos llevan a la delicada “Sun King” (enlace) de John. Con fragmentos cantados en castellano, portugués e italiano utilizados de forma ininteligible, a pesar de su absurda letra y de ser, con mucho la peor canción del disco, es un tema formidable que nos da paso a otra composición de John, “Mean Mr Mustard” (enlace), compuesta en la India y con John y Paul cantando a dos voces como en los buenos tiempos. Sin pausa John ataca de nuevo con “Polytheme Pam” (enlace) la mejor de esta triada de canciones de John. Enormes George y Paul a las armonías y con John recuperando su brío de antaño. Muy buena…, aunque muy corta…pero… Seguimos sin pausa, un inspirado puente instrumental, alguien grita “Look Out!” (cuidado) y llega la sublime “She Came In Through The Bathroom Window” (enlace). ¡Qué canción! Paul compone y canta de forma magistral esta extraña canción sobre unas fans que se colaron en su casa. Instrumentalmente sublime (grandes Ringo y Paul a la base rítmica), fue compuesta originalmente para Joe Cocker, quien acabó cantándola un tiempo después.

Los Beatles nos dan una pausa de apenas un segundo antes de de suenen las primeras y dulces notas de la gran traca final el medley “Golden Slumbers“/”Carry That Weight” / “The End” (enlace del medley completo). Extraordinario trío de canciones de Paul fusionadas de forma magistral. Arrancamos con la dulce “Golden Slumbers” (enlace) que Paul compuso basándose en un poema de Thomas Dekker del que tomó tres versos y sobre el que construyo el resto de la letra y compuso la música. Arreglada con un gusto exquisito, en su minuto y medio transmite una belleza no descriptible con palabras…, cuando, de repente, los timbales de Ringo nos despiertan del sueño en el que estábamos sumergidos para unirnos al coro de “Carry That Weight” (enlace). Cantada a cuatro voces, Paul compuso este tema sobre su sensación de llevar todo el peso de la unión del grupo. Musicalmente parece una prolongación de “You Never Give Me Your Money” (de la que incluye un fragment0) y nos prepara para el gran final. “The End” (enlace) es la última canción del último disco que grabaron los Beatles, ¿cómo podría titularse de otra forma? De nuevo, Paul es el autor de esta joya en la que la banda despliega sus virtudes instrumentales. En primer lugar, Ringo hace su primer y único solo de batería, Paul recuerda; “nunca logramos convencer a Ringo para que hiciera un solo. Únicamente logramos persuadirle de que hiciera los redobles en ‘The End’, de Abbey Road. ‘Odio los solos’, decía”, pero la interpretación de Starr, sin ser un prodigio de complejidad, es muy efectiva. Luego tenemos un fantástico duelo de guitarras solistas en el McCartney, Harrison y Lennon van turnándose, por este orden, tocando un compás cada uno. Acojonante. El gran y melódico final acaba con Paul al piano cantando un verso que John definió como “cósmico”: ‘The love you take is equal to love you make’ (El amor que recoges es igual al amor que das). ¿Se puede mejorar esto?

Aunque este debía ser el final del disco, si dejamos el CD sonar oiremos una breve y sencilla canción acústica de Paul, “Her Majesty” (enlace), que está allí fruto de la casualidad, tal y como explica el segundo ingeniero de grabación, John Kurlander: ” “Her Majesty” tenía que colocarse en medio del medley del álbum, entre “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”. Hicimos todas las mezclas y los fundidos para encadenar las canciones, Paul estaba presente y lo escuchamos juntos por primera vez. Dijo: ‘No me gusta “Her Majesty”, tírala’, así que la corté y la saqué. Me habían dicho que no tirase nunca nada, así que cuando se fue la recogí del suelo, le puse unos veinte segundos de cinta neutra y la pegué al final de la cinta de montaje. Al día siguiente, en Apple, Malcolm Davies hizo una copia de trabajo de toda la secuencia y, aunque yo había escrito en la caja que “Her Majesty” se había descartado, él también pensó: ‘No hay que tirar nada, así que la pondré al final’. No lo sé a ciencia cierta, pero cuando Paul escuchó la copia de trabajo, seguramente le gustó oír “Her Majesty” colocada al final… No volvimos a mezclar “Her Majesty”, así que aquella fue la mezcla que finalmente acabó en el LP“. Por esto “Her Majesty” no tiene acorde de guitarra final (que está aunque inaudible, al principio de “Polythene Pam”) y se explica el estridente acorde que marca el principio de “Her Majesty”, que pertenece en realidad al final del “Mean Mr. Mustard” original.

“Abbey Road” se editó el 26 de septiembre de 1969 y entró directamente en el nº 1 en ventas y permaneció en él 11 semanas; en diciembre volvió al nº 1 durante 6 semanas, permaneciendo en listas más de año y medio. Pero su éxito va mucho más lejos de lo comercial, en tanto en cuanto es la obra final, el canto del cisne, de la formación musical más prodigiosa de la historia del rock. Nunca tanto talento estuvo al servicio de un solo grupo musical, y ahí están los resultados: una colección de discos maravillosa, el 99% absolutamente imprescindibles, de la que este “Abbey Road” es el epílogo perfecto.

Desgraciadamente, a pesa del excelso nivel artístico exhibido en su último disco es grupo estaba absolutamente roto para estas fechas. Paul seguía siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, tras pasar unos días desintoxicándose de su adicción a la heroína, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (enlace), que era la canción en cuestión, fue grabada por John con Ringo a la batería y Klaus Voorman (el de Hamburgo) al bajo, y es un sucio y descarnado rock que John incluso llegó a proponer a Paul como próximo single de los Beatles y que acabó editando en Octubre como trabajo de la Plastic Ono Band ante el rechazo inicial de McCartney.

La canción no era gran cosa, pero tampoco justifica el descarnado y furibundo ataque de la crítica que recibió, si bien éste fue ocasionado más por la sórdida temática del tema que por su calidad musical. No obstante, ninguna de las críticas hizo que John frenara su particular proceso de independencia respecto al grupo. A principios de septiembre, aún durante la grabación de “Abbey Road”, John había recibido una invitación de los organizadores del festival Rock and Roll en Toronto. Lennon junto a Yoko, Eric Clapton, Klaur Voormann y Alan White (que acabaría siendo el batería de Yes), no sin antes advertir “no hemos tocado ni ensayado nunca juntos, así que tocaremos canciones que todos conocemos”, tocaron “Blue Suede Shoes“, “Money“, “Dizzy Miss Lizzy” (horriblemente mal, por cierto), “Yer Blues“, “Cold Turkey” (con Yoko haciendo el payaso), “Give Peace a Chance” y dos basuras integrales cantadas por Yoko como “Don’t Worry Kyoko” y John, John (Let’s Hope for Peace)“. La verdad es que fue un mal concierto pero sirvió para que John sintiera la emoción del directo y que fuera consciente de lo encerrado que se sentía dentro de los Beatles. Ni corto ni perezoso, Lennon llamó al manager del grupo, Allen Klein y se lo dejó claro: “Me voy de los Beatles, voy a montar un grupo con Eric Clapton y Klaus Voorman. Quiero anunciarlo a la prensa, prepáralo todo”. Klein consiguió disuadirle diciéndole que no anunciara nada hasta que hubiera terminado la negociación que estaba llevando con EMI para renovar su contrato.

John aceptó no decírselo a la prensa, pero nada iba a privarle de decírselo al resto del grupo, y en especial a Paul. El 20 de septiembre de 1969, seis días antes de la edición de “Abbey Road”, John le dijo a Paul en medio de una fuerte discusión: “Ya no soy un Beatle. Quiero el divorcio, cómo lo hice de Cynthia, ¿cabe eso en tu jodida cabeza?”.

Era el final, y aunque Paul pensó que sólo era una de las rabietas de John, decidió darle tiempo mientras él se trasladaba con toda la familia a la granja que había comprado en Escocia decidido a grabar su primer disco en solitario. George y John lo habían hecho, ¿por qué él no?

Pero lo de John no era una rabieta, aunque aún quedaba para el final…, porque ninguna gran historia acaba sin una gran batalla …

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 9 de marzo de 2013

THE BEATLES. Capítulo 13 (1968-1969). Sin dirección, el proyecto “Get Back”

Antes de que acabara 1968, y con el “Álbum Blanco” aún calentito, George y John editarían sus primeros trabajos al margen de los Beatles -Paul ya lo había hecho en 1967 con la banda sonora de The Family Way-.

George, como le había ocurrido a McCartney con la citada “The Family Way”, recibió el encargo de componer la banda sonora de la película “Wonderwall”. Así “Wonderwall Music“, que es como acabó llamándose un disco es un LP instrumental que tiene dos partes muy diferenciadas basadas en  dos estilos bien marcados, uno Oriental y otro Occidental.  La parte Oriental es música hindú grabada en Bombay por varios músicos locales bajo las ordenes de George, mientras que la otra, principalmente Rock, se grabó en Londres con músico como Eric Clapton y Ringo Starr.  Sorprende que Harrison, aunque compone todo, no toca ni una nota.

El disco tiene buenos momentos como “Wonderwall To Be Here” o la rockera “Ski-ing” pero, no nos engañemos, si no fuera porque fue el disco de un beatle hubiera pasado absolutamente desapercibido. Con todo, es un álbum digno y, a pesar de no entrar en las listas de éxitos británicas, “Wonderwall Music” alcanzó el puesto 49 en las listas estadounidenses a comienzos de 1969.

Más, mucho más controvertido resultaría el disco de John o…, mejor dicho, de John y YokoCon el “Álbum Blanco” recién editado, John y Yoko lanzan al mercado el que sería su primer disco: “Unfinished Music No.1: Two Virgins“. Básicamente se trata de la misma basura experimental con la que debutaron en “Revolution 9″ y no hubiera tenido la más mínima repercusión de no haber sido el trabajo de un beatle y, sobre todo, de haber tenido otra portada… John y Yoko aparecen en la cubierta del álbum luciendo un desnudo integral frontal, mientras en el reverso de la portada podemos contemplar sus posaderas.

EMI y Capitol se negaron a distribuir el disco -editado por Apple Records- y acabó siendo distribuido por Transatlantic Records en el Reino Unido y por Tetragrammaton Records en los Estados Unidos, eso sí, convenientemente enfundado en papel marrón que sólo permitía ver las caras de la pareja. Todos los Beatles intentaron impedir que John utilizara esta portada, pero John estaba decidido y nada ni nadie le iba a hacer cambiar de opinión. Finalmente, Paúl, que había sido uno de los grandes opositores tanto al disco como a la portada , acabó contribuyendo con una frase para la portada:  “Cuando dos grandes santos se reúnen, es una experiencia humilde. Las largas batallas para probar que era un Santo”.Ante toda la polémica, Lennon declaró: “No entiendo tanto follón, sólo somos ex-drogadictos un poco fuera de forma”.

De cualquier forma, lo importante es que el disco es infumable. Una inconexa colección de conversaciones, ruidos y sonidos guturales de Yoko a los que, de forma muy ocasional, John acompaña con algún fraseo de piano. Aunque parezca increíble, la portada es lo mejor del disco, de largo.

Entretanto, a comienzos de 1969, el grupo editó, seis meses después del estreno de la película, la banda sonora original de “Yellow Submarine”. El motivo del retraso fue que la banda quería dar prioridad absoluta al “Álbum Blanco” -editado dos meses antes- y no quería que otro lanzamiento del grupo interfiriera. Además, no olvidemos que los Beatles nunca estuvieron interesados en el proyecto “Yellow Submarine”

“YELLOW SUBMARINE”

“Yellow Submarine” (Lennon-McCartney)
“Only a Northern Song” (Harrison)
“All Together Now” (Lennon-McCartney)
“Hey Bulldog” (Lennon-McCartney)
“It’s All Too Much” (Harrison)
“All You Need is Love” (Lennon-McCartney)


“Pepperland” (Martin)
“Sea of Time” (Martin)
“Sea of Holes” (Martin)
“Sea of Monster” (Martin)
“March of the Meanies” (Martin)
“Pepperland Laid Waste” (Martin)
“Yellow Submarine in Pepperland” (Lennon-McCartney-Martin)

Seamos claros desde el principio. “Yellow Submarine” es, con mucha diferencia, el pero disco de la carrera del grupo. De hecho, es el único trabajo de los de Liverpool que no considero imprescindible. George Harrison ha llegado a decir que “este disco no vale nada” pero, si somos justos, no podemos dejar de obviar que, realmente, no es un disco propiamente dicho. La cara B no es original del grupo, sino que se trata de orquestaciones para la banda sonora del film de George Martin, y sólo encontramos cuatro nuevas canciones de los Beatles.

Ninguno de los miembros del grupo mostró ningún interés por la película y trabajaron sobre su banda sonora con absoluta dejadez. Recuperaron dos canciones que ya habían sido editadas (“Yellow Submarine” y “All You Need is Love”) y cedieron para la película canciones sobrantes de otros trabajos. La primera de las nuevas canciones es “Only a Northern Song” (enlace), una competente melodía de Harrison que fue grabada (y descartada) para “Sgt. Pepper’s”, hecho que explica su sonido psicodélico que los Beatles habían abandonado con el Álbum Blanco, editado apenas dos meses antes.

Paul realiza su única aportación original al álbum con “All Together Now” (enlace), un sencillo skiffle , que si bien resulta simpático y pegadizo, no puede considerarse demasiado en serio. Es la canción que suena en los apenas dos minutos en que los Beatles reales aparecen en la película. La aportación de John es “Hey Bulldog” (enlace) y es, de largo, lo mejor del disco. Buen rock basado en un marcado riff de piano que la banda grabó durante la sesión de “Lady Madonna”. Buen tema.

La última de las nuevas aportaciones es la interesante “It’s All Too Much” (enlace), de nuevo de Harrison, y de nuevo un resto psicodélico de los tiempos de Pepper’s. Buena canción de George cuya versión original superaba los ocho minutos de duración y que, aquí, aparece recortada aunque dura más de seis minutos.

En cuanto a la parte de Martin, es más que competente y funcional para la película. Desde la melódica y deliciosa “Pepperland” a la siniestra “March Of The Meanies” la música acompaña perfectamente las imágenes de una película que, a pesar de que los Beatles no quisieran tener mucho que ver con ella, es más que interesante. Resumiendo, un disco que no es imprescindible, pero que no está exento de buenos momentos y que consiguió un numero 3 en Inglaterra y el 2 en USA.

Concluidos todos los lanzamientos de comienzos de 1969, la banda se sentó a hablar de negocios. Habían fundado Apple apenas hace 6 meses y era el momento de saber cómo iban sus cuentas. La respuesta era sencilla: estaban al borde de la bancarrota. Sólo la división musical de la compañía, Apple Records, parecía funcionar.  Apple Press no había publicado un solo libro, ni Apple Films rodado ninguna película… Apple Retail, la división dedicada a moda, estaba al borde de la desaparición tras el cierre de la boutique que habían abierto en Baker Street. El caso es que Apple ya había consumido -en poco más de medio año- el millón de libras que John, Paul, George y Ringo habían invertido en su creación y, por si fuera poco, había perdido 400.000 libras más.

En esta situación, se hacía más que obvio que era necesario contratar a alguien que se hiciera cargo del aspecto financiero del grupo. John propuso a Allen Klein, el manager de los Rolling Stones al que había conocido durante el rodaje de The Rolling Stones Rock And Roll Circus, mientras Paul propuso a John Eastman, el hermano de su novia Linda. Los perfiles de Klein y Eastman eran muy diferentes, opuestos: Klein era un tiburón financiero que había hecho ganar un montón de dinero a los Rolling Stones y que era conocido en el showbiz por su falta de escrúpulos; por otro lado, Eastman era un reputado abogado de métodos mucho más profesionales pero, dicho sea todo, menos efectivos. En un primer momento, ambos, Klein y Eastman, empezaron a llevar los asuntos del grupo.

Resueltos los temas burocráticos, era hora de volver al trabajo. Tenían un problema que resolver ya que United Artist les comunico que “una cinta de dibujos animados, en la que John, Paul, George y Ringo tan sólo aparecen realmente en el minuto final no puede considerarse una película de Los Beatles, por mucho que incluyera su música en una banda sonora que además aportaba escasas novedades“. De esa forma, la distribuidora reclamaba el contrato firmado por Brian Epstein en octubre de 1963 y que les obligaba a realizar tres filmes para la compañía.

Tras no pensarlo demasiado, decidieron que lo más fácil sería que un equipo de filmación grabara su trabajo diario a modo de documental y, además, aprovechar dichas sesiones para grabar un nuevo álbum que podrían editar un nuevo LP. Con la idea cogida por hilos, contrataron al productor productor del programa musical Ready, Steady, Go!, el neoyorquino Michael Lindsay-Hogg, como director. Adicionalmente, y a sugerencia de Paul se hicieron con los servicios de Glyn Johns (que hasta la fecha había producido a The Rolling Stones o Traffic) como supervisor del sonido. Las funciones de George Martin no quedaban muy claras ya que el grupo no quería un productor como tal , “me dijeron que querían llegar directamente al fondo, a lo elemental, no querían utilizar ningún tipo de doblaje, cantarían las canciones como les salieran“.

No querían artificios ni trucos de estudio, el plan era recuperar la frescura y la espontaneidad de los primeros años alternando canciones nuevas y viejas e incluso versionando algunos clásicos del rock’ n’ roll… Volverían a ser un grupo de dos guitarra, bajo y batería…Volverían al principio… El proyecto llevaría por título Get Back (vuelve), una  vuelta a los orígenes. El gran final sería una actuación en directo.

Para la portada del proyecto, John tuvo la idea de simbolizar su vuelta a los orígenes repitiendo la portada del que fuera su primer disco, “Please Please Me”, en la que los de Liverpool aparecían asomados desde las escaleras de las oficinas londinenses de EMI, en Manchester Square. Incluso llamaron al mismo fotógrafo: Angus McBean, para intentar reproducir la fotografía original seis años después.

La película estaría dividida en dos grandes partes, , la primera recogería los  ensayos y la segunda el concierto. El rodaje comenzó el 2 de enero de 1969 en los estudios  Twickenham. Las sesiones comenzaban sobre las 11 horas y permanecían tocando hasta las 13:00 aproximadamente, pero en seguida se comprobó que ni el horario ni el lugar eran los más adecuadas. El poco acogedor plató de Twickenham en pleno invierno británico y el horario matinal no favorecían en lo más mínimo la inspiración: “No lográbamos ponernos en situación”, recordaría John, “era espantoso, estar en los estudios Twickenham, siendo filmados constantemente. No se podía hacer música a las ocho de la mañana, o a las diez, o a la hora que fuera, con gente filmándonos y luces de colores”.A eso hay que añadirle que nadie se había preocupado por elegir un repertorio. Los Beatles acababan de agotar todo su repertorio con el “Álbum Blanco”, y sus nuevas canciones apenar era bocetos. Las cintas acabaron recogiendo más de un centenar de fragmentos de canciones, jam sessions y retazos musicales varios.

La tensión entre los miembros del grupo es brutal y el ambiente se corta con cuchillo. El grupo interpreta las canciones de modo mecánico y desapasionado y, en este entorno, Paul, el principal impulsor del proyecto, intentó tomar el mando. “Lo de Let It Be fue similar a Magical Mystery Tour”  —declararía John —. “A Paul se le ocurrió hacernos ensayar para hacer un nuevo disco. Terminamos unas cuantas canciones, pero sin ningún interés por parte de nadie. Él lo dispuso todo y comenzaron las discusiones sobre lo que había que hacer. Yo me limitaba a decir a todo que sí porque ya estaba con Yoko y el resto me importaba un pito. No movía un dedo y ni a mí ni a nadie le importaba lo más mínimo”. Los esfuerzos de McCartney por poner orden acaban exasperando a sus compañeros y aún empeoran la situación. El 6 de enero se produce una de las más agrias discusiones entre George y Paul: McCartney indica a Harrison cómo debe tocar la guitarra en “Two Of Us”, “…llevamos una hora haciendo lo mismo y no sonamos como un grupo…, no sé qué te pasa, tengo la impresión de que siempre te molesto y tan sólo intento ayudarte“. Un Harrison aburrido y hastiado de su compañero responde: “No importa. De acuerdo, tocaré cualquier cosa que quieras que toque. O no tocaré nada si así lo prefieres. Haré lo que quieras con tal de complacerte”.

Los buenos momentos durante esta primera parte fueron muy pocos, apenas la entusiasta y acelerada versión de “Two Of Us” con Paul y John cantando a un solo micrófono como en sus primeros tiempos (enlace).

La actuación en directo que debía servir de final  a la película también fue objeto de polémica. El más entusiasta era Paul, que no podía dejar de pensar que Los Beatles habían traicionado la responsabilidad que tenían con su público al abandonar los conciertos en directo. No paraba de insistir a los demás en que tenían que volver a la carretera con una nueva gira, pero se encontró frontalmente con George, quien no podía soportar la idea de resucitar en lo más mínimo el agobio que supuso la beatlemanía. Descartada la gira, decidieron que harían un único concierto que debería ser algo verdaderamente fuera de lo común y filmarse como espectacular culminación de la película. Se barajaron ideas como Gibraltar, el Coliseo de Roma, el desierto de Túnez, un transatlántico en alta mar, la sala principal del Parlamento Británico, un geríatrico… George fue descartando todas. Llegaron al consenso de hacerlo en un anfiteatro romano en  Trípoli, pero la idea se descartó cuando, el 10 de enero, a pocos días de ultimar los detalles del viaje, George Harrison anunció que abandonaba el grupo.

En un primer momento, pensaron en ofrecerle el puesto de Harrison a Eric Clapton, pero finalmente deciden continuar el trabajo en el estudio como si nada hubiera ocurrido. Cinco días después, y tras reconsiderar su decisión, George regresa a Londres y se reúne con John, Paul y Ringo durante casi ocho horas. Harrison pone como condición para regresar al grupo abandonar de inmediato los estudios Twickenham y trasladarse a los de Apple. Solicita además que las cámaras se limiten a filmar a Los Beatles grabando un disco con las nuevas canciones y olvidar la idea de hacer un concierto espectacular en un lugar imposible.

Los Beatles llegan a Apple el 22 de enero. El primer día de trabajo en Apple debía haber sido el lunes 20 de enero, pero no se pudo empezar hasta el miércoles 22 debido a que el nuevo estudio no estaba terminado. De hecho, ni siquiera estaba construido. Alex Mardas (apodado “El Mágico”), amigo del grupo, les había prometido un maravilloso estudio dotado de los últimos adelantos técnicos y con una mesa de grabación de 72 pistas. Lo que los Beatles encontraron un montón de pequeños altavoces distribuidos por la sala y que no sólo que no había mesa de grabación de 72 pistas sino que no existía mesa de grabación alguna. Los Beatles tan sólo pudieron comenzar el trabajo después de  pedir prestada a EMI una mesa de grabación de ocho pistas.

George invitó a su amigo Billy Preston a la primera sesión en Apple y, como ocurriera cuando llevó a Eric Clapton a las sesiones de “Álbum Blanco”, la presencia de un quinto hizo que el ambiente mejorara sensiblemente, recuperando por momentos incluso el ambiente bromista de antaño. Preston no sólo hace un trabajo brillante a los teclados (“Get Back“), sino que su presencia hace que los Beatles se disciplinen y empiecen a trabajar en sesiones de siete horas diarias (de 10 a 17 horas) para, así, el 30 de enero de 1969, llegar al gran momento, el concierto.

Tras la negativa de George a plantearse siquiera algo más espectacular, Paul sugiere celebrar el concierto final en la azotea de Apple. Arturo Moreno Obregón en “El Cine Beatle – Todas las películas de John, Paul, George y Ringo” (2000) explica que “Para filmar la actuación, el equipo de rodaje dispuso cinco cámaras en la azotea y varias más en la calle. Se estudió la posibilidad de colocar una en un helicóptero para obtener planos aéreos, pero estaba prohibido que ese tipo de aparatos sobrevolase Londres. Tampoco hubo tiempo para obtener los permisos necesarios y alquilar un globo. El concierto comenzó alrededor de las 12:00 del mediodía, recordando los horarios matinales en que solían actuar en el Cavern de Liverpool, pero esta vez la actuación era en medio del frío invierno londinense, acentuado por un persistente viento que se volvía aún más gélido en lo alto de un edificio de oficinas”

Los Beatles comenzaron el concierto con una  trepidente versión de la canción de Paul “Get Back” (enlace) , para pasar a una brillante interpretación de John de su “Don’t Let Me Down” (enlace). La siguiente es la fantástica “I’ve Got A Feeling” (enlace) fruto de la colaboración entre Paul y John y en la que cada uno lleva la voz principal en la parte que ha aportado a la canción. El siguiente tema  es “The One After 909” (enlace), versión de una antiguo tema de John de 1963 que retomaron para la ocasión. “Dig a Pony” (enlace), una nueva canción de John, termina con un comentario de éste afirmando que “tengo las manos demasiado frías como para cambiar de acordes”. En este preciso momento, la policía irrumpe en el edificio, mientras los Beatles interpretan “God Save The Queen“. A continuación vuelven a interpretar “I’ve Got A Feeling” y “Don’t Let Me Down” para acabar con una nueva y más potente versión de “Get Back” (enlace), al comenzar el primer estribillo (0:30 del vídeo del enlace), Mal Evans les notifica la presencia de los agentes de policía, que acaban de hacer su aparición en la azotea, John y George paran de tocar (0:39), pero Paul y Ringo siguen y el resto deciden unirse si cabe con mayor brío (0:43). Al llegar al final, y  conocedor de la presencia de los agentes, Paul improvisa una estrofa en la que canta: “Has estado otra vez jugando en las azoteas y sabes que eso no le gusta a tu mamá! ¡Hará que te arresten!”, John añade: “Me gustaría daros las gracias en nombre del grupo y espero que hayamos pasado la prueba”. El show tuvo una duración de cuarenta y dos minutos, de los cuales tan sólo veintiuno aparecen al final de la película Let It Be. Esta sería la última vez que los cuatro miembros de los Beatles coincidirían jamás sobre un escenario.

“Get Back”, el documental, concluyó con noventa y seis horas de filmación. Paul, George y Ringo sugirieron eliminar numerosas escenas en las que aparecían John y Yoko aprovechando la ausencia de Lennon. Quedando el montaje final en torno a los ochenta y ocho minutos. Lennon se mostró muy dolido “La cámara estaba allí para Paul y no para los demás. Encima los montadores lo hicieron como si tuvieran en mente ‘Paul es Dios’ y nosotros estuviéramos allí de casualidad. Yo me sentía así y me enteré de que algunas escenas de Yoko conmigo habían sido arrancadas de la película… Me sacó de quicio. Después de haberme sentado durante sesenta sesiones con la gente más estirada y cabezota del mundo me insultaban simplemente por amar a alguien”. A nivel musical , da las más de 100 canciones (o fragmentos) que se interpretaron, en el montaje final aparecen Paul’s Piano Theme” , “Maxwell’s Silver Hammer“, “I Me Mine“, “Piano Boogie“,”Across The Universe“, “For You Blue“, “Bésame Mucho” / “Octopus’s Garden” , “You Really Got A Hold On Me”,”The Long And Winding Road“, “Shake Rattle And Roll – Kansas City – Miss Ann – Lawdy Miss Clawdy“,”Dig It“,”Two Of Us“, “Let It Be” más las canciones del concierto “Get Back“, “Don’t Let Me Down“, “The One After 909”  y “Dig a Pony“. Las cintas con música se dejaron en manos de Glynn Johns y George Martin para que prepararan un LP que debería editarse en agosto.

Mientras, el 12 de marzo de 1969, Paul aprovechó para casarse con Linda Eastman que ya estaba embarazada de la que sería la primera hija e ambos, Mary. Ningún Beatle acudió a la ceremonia: John y Yoko dijeron que estaban grabando un disco y no podían, Ringo y Maureen se quedaron en casa, George dijo que tenía cosas que hacer… Nada diferente a lo que pasó en la boda de John y Yoko, que se celebró apenas una semana después en Gibraltar, ni Paul,ni George, ni Ringo hicieron mención de acudir al enlace.

Fue precisamente durante el viaje de novios con Yoko, cuando John supo Dick James había vendido su parte de Northern Songs a ATV. En 1963  Dick James, Brian Epstein, John Lennon y Paul McCartney contituyeron la compañía editora “Northern Songs” para publicar las canciones compuestas por Lennon y McCartney, tras muerte de Epstein,  Lennon y McCartney se habían propuesto negociar con James pero no hubo oportunidad ya que, temiéndose la pronta disolución del grupo, vendió su parte.

Klein tomó cartas en el asunto y propuso realizar una contraoferta y, para conseguir el dinero, John y Paul deberían aportar sus acciones de Northern Songs como aval. Este fue el momento en que John y Paul hirieron de muerte su relación: en un principio Paul y John se repartían los derechos y las acciones de la editora al 50%, fruto de su acuerdo de firmar juntos sus canciones, pero cuando hicieron el recuento de acciones, se reveló que Paul tenía 751.000 acciones  y John 644.000… La reacción de John no se hizo esperar:

-¡Miserable!, ¿has estado comprando valores a nuestras espaldas?, ¡Eso es jodidamente ruin!

-Vaya, disculpad…, me pareció tener un poco de dinero y supongo que quise un poco más

Aunque la tensión del primer momento se disipó, John Y Paul nunca recuperaron la relación que habían tenido hasta entonces. Entre tanto Klein urdió una serie de estratagemas financieras y acabó recuperando Northern Songs para John y Paul.

A estas alturas Glynn Johns ya había terminado las mezclas de “Get Back”, el LP y entregó un acetato a la banda con las siguientes canciones:

  1. “One After 909”
  2. “Rocker”
  3. “Save the Last Dance for Me”
  4. “Don’t Let Me Down”
  5. “Dig a Pony”
  6. “I’ve Got a Feeling”
  7. “Get Back”
  1. “For You Blue”
  2. “Teddy Boy (canción)”
  3. “Two of Us”
  4. “Maggie Mae”
  5. “Dig It”
  6. “Let It Be”
  7. “The Long and Winding Road”
  8. “Get Back” (reprise)

La banda, no demasiado ilusionada con su nuevo trabajo, decide posponer la edición del disco hasta septiembre, fecha en la que estaba previsto estrenar la película. Entre tanto aprovecharon para editar un nuevo single.”Get Back” (enlace), extraída de las sesiones del documental, es un extraordinario tema de McCartney que muestra a los Beatles desnudos, sin artificios, y haciendo buen, muy buen, rock. El trabajo de Billy Preston es muy destacable así como el inteligente ritmo de la batería de Ringo. Un temazo que se acompañó en la cara B de la no menos estupenda “Don’t Let Me Down” (enlace), una desgarradora balada de Lennon con una soberbia interpretación instrumental (qué línea de bajo) y unas fantásticas armonías. Un single extraordinario que devolvió al grupo al número 1 en abril de 1969, y que demostró que , hasta peleados, los Beatles eran una apuesta segura.

Tras su triunfo con la negociación por Northern Songs y con el grupo desunido, Klein comenzó su asalto definitivo al poder. Su próximo plan era renegociar el contrato de los Beatles con EMI/Parlophone y, para ello, tenía que ser el representante legal del grupo… Paul era el problema… Peter Brown, empleado y biógrafo de los Beatles relata como  Klein apareció una tarde de mayo en el estudio, con un montón de papeles bajo el brazo. Los cuatro Beatles estaban dentro.

“Necesito esto firmado esta noche, debo teneros bajo contrato” -dijo Klein depositando los contratos bajo las narices de Paul.

“¿Un viernes por la tarde?, ¿por qué tanta prisa?” -dijo Paul- “¿dame los papeles, los miro y el lunes hablamos?”

“Otra vez lo mismo… deja de intentar ganar tiempo Paul, firma ya” -intervino John.

“¿Pero por qué tanta prisa?

Klein explicó que esa misma noche cogía un avión a Nueva York porque tenía una reunión durante el fin de semana, a lo que Paul contestó que no iba a firmar nada sin que lo leyera su abogado y no podía localizarlo hasta el lunes. Klein insistió en que no podía esperar y solicitó al grupo que sometieran la decisión a votación.

Paul respiró tranquilo, sabía que George estaría con John estaba convencido de que Ringo no lo dejaría solo.

“Nunca conseguirás convencer a Ringo”

Paul se volvió hacia el batería para hacerle un guiño pero sólo encontró la mirada apenada de Ringo.

-“Estoy con ellos, Paul”

Paul gritaba encolerizado. Pero esa noche, Klein cogió ese avión como manager de los Beatles, pero sin la firma de Paul. Poco después, Klein firmó un jugoso contrato para los Beatles que duraría hasta 1976, a razón de dos discos por año, y que prácticamente duplicaba sus beneficios por ventas, aunque para ello la banda tuvo que ceder y permitir que la compañía pudiera editar recopilatorios. Los Beatles ya no era un grupo, pero iban a ganar mucho dinero.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 2 de marzo de 2013