Blur. Capítulo 9 (2009-2010). De la apoteosis en “Hyde Park” a “Fool’s Day”.

El anunciado reencuentro de la banda fue recibido con alborozo por público y prensa especializada. Los ensayos entre los cuatro miembros del grupo se sucedieron a buen ritmo y, aunque en un principio a todos se les hizo un poco extraño, enseguida reinó la camaradería. “Ya no éramos un grupo, sino cuatro individuos que deciden estar juntos”, dijo Alex James. Todos habían madurado, habían cruzado la cuarentena, tenían familia y estaban juntos “porque nos apetecía, no por el dinero”, como dijo Damon. La situación más especial era la de Graham, el hijo pródigo, “la tensión desapareció tan pronto como empezamos a tocar…, sonó fantástico desde el principio. Incluso me dijeron que subiera más el volumen de mi ampli… ¡¡me pasé 13 años oyendo “baja eso”!!, fue genial”.

Coxon aún tuvo tiempo para dar las últimas pinceladas y editar su séptimo álbum es solitario en mayo de 2009: “The Spinning Top“. Un estupendo y relajante álbum de folk en el que Graham recupera algunos de los sonidos de su álbum de debut. Los ambientes acústicos dominan por completo un disco en el que Graham pretende narrar la “vida de un hombre desde su nacimiento a su muerte”. Está lleno de delicados  y deliciosos momentos como “Look Into The Light“, “This House“, la estupenda y paulsimonianaIn The Morning“, la dinámica “Sorrow’s Army“,”Brave The Storm” o la inconmensurable “Feel Alright“…, haciendo aparición las guitarras eléctricas en contados momentos como en la notable “If You Want Me” o la petetownshendianaCaspian Sea“. La crítica recibió el disco, de nuevo, con entusiasmo. No es para menos.

Y mientras, EMI, intentó sacar tajada comercial de la esperada reunión de la banda editando en junio de 2009 un nuevo recopilatorio del grupo, el segundo de su carrera.  “Midlife: A Beginner’s Guide To Blur“, es un sorprendente doble álbum que, a diferencia de lo que suele ocurrir en este tipo de compilaciones, no se centra en los grandes éxitos del grupo recopilatorio sino en los temas cruciales en la historia del grupo. Así, de su primer álbum incluyen unicamente “She’s So High” y la estupenda “Sing”, del frecuentemente olvidado y notabilísimo Modern Life Is Rubbish incluyen hasta cuatro canciones, “For Tomorrow”, “Blue Jeans”, “Chemical World”, “Advert”, además del single del 1993 “Popscene”. El exitoso Parklife está representado por “Girls & Boys”, “Parklife”, “Badhead” y “This Is A Low” y The Great Escape por “He Thought Of Cars”, “The Universal” y “Stereotypes”. La época “madura” del grupo es la más representada con cuatro canciones del álbum Blur “Beetlebum”, “Song 2”, “Death Of A Party” y “Strange News From Another Star”, otras cuatro de 13, “Coffee & TV”, “Bugman”, “Tender” y “Trimm Trabb” e incluso tres del polémico “Think Tank”, “Out Of Time”, “Good Song” y “Battery In Your Leg”. La verdad es que se echa de menos algún clásico del grupo como “Sunday Sunday”, “Star Shaped”, “Tracy Jacks”, “End Of A Century”, “To The End”, “London Loves”, “Charmless Man” o “No Distance Left to Run”, pero es un muy buen disco.

Y entonces empezaron los conciertos de la “Gira de Reunión”, primero fueron ocho shows “menores” en el East Anglian Railway Museum en Chapel, en el Rough Trade, el O2 Academy, el Goldsmith College de Londres, el Cliffs Pavilion de Southend, el Civic Hall de Wolverhampton, el  O2 Academy de Newcastle y el Manchester Evening News de Manchester. El 28 de junio de 2009 cerraron, aclamados por la multitud, el festival de Glastonbury con un show simplemente sobresaliente que, aún hoy en día es considerado el mejor concierto de la historia del celebre festival. Inolvidable concierto de poco más de una hora (enlace), con un setlist de auténtico lujo: “Girls & Boys”, Tracy Jacks”, “There’s No Other Way”, “Jubilee”, “Badhead”, “Beetlebum”, “Out Of Time”, “Tender”, “Country House”, “Sunday Sunday”, “Parklife”, “End Of A Century”, “Song 2”, “For Tomorrow” y  “The Universal”.

Y, entonces, llegó el gran día: el 2 de julio de 2009. Las 60.000 entradas a la venta se agotaron en dos minutos, por lo que Blur decidió hacer un segundo concierto el día siguiente…, los tickets volvieron a durar un visto y no visto. A las 20:30 horas, son el sol despidiéndose  de Londres tras un calurosísimo día, la banda apareció en el escenario con “The Debt Collector” sonando de fondo y Graham atacando sin piedad los riffs arpegiados de “She’s So High“, el primer single del grupo a principo de los 90. Todo un símbolo, su primer single ilustraba el retorno de una de las más importantes bandas británicas de la historia.

Nada había cambiado, ¿o sí? Damon es por el que más se notaba el paso de los años, aunque mantuvo su megadinámica forma de comportarse en un escenario. Alex estaba momificado, como hace 15 años. Dave, también notablemente envejecido seguía en su discreto segundo plano…, quizás el que más había evolucionado fuera Graham, visiblemente más participativo y -si cabe- más seguro con su sobresaliente guitarreo (parece que los conciertos en solitario le hicieron ganar aplomo sobre el escenario). El caso es que la música de Blur, como comentó el NME, apoyada por coristas, sección de viento y teclados parecía haber ganado aplomo con el paso del tiempo, y nada como escuchar el tema que les llevó, junto a su ilustre “Parklife” que ya cumplía quince años por aquel entonces, a la fama definitiva: “Girls & Boys“. Fue emocionantemente coreada por el público mientras Damon entraba definitivamente en calor. La maravillosa “Tracy Jacks” sonó simplemente arrebatadora con el respetable entregado, pero no menos que ese himno shoegaze que siempre fue “There’s No Other Way“… Damon empebaba a a desatarse y sus saltos nos hacían recordar tiempos pretéritos… y dorados. Y volvemos a “Parklife” con la dinámica “Jubilee” y la frecuentemente olvidada “Badhead“, joya del pop.

Con los primeras notas de la estratosférica “Beetlebum“, las 60.000 personas reunidas en Hyde Park se unieron en una sola voz consiguiendo un absoluto climax musical, con Graham literalmente desatado en la parte final.  Acojonante.  El guitarrista más emocional de todos los tiempos.

Resulta especialmente curioso escuchar “Out Of Time” con Graham, ya que no participó en la grabación original. Al parecer, fue el propio Coxon el que inistió en que se tocaran canciones de “Think Tank”, puesto que “es un disco de Blur, ¿no?”, en cualquier caso, suena fantástica. Llegó el momento de atacar “13”, primero con “Trimm Trabb” y luego con la excelente “Coffe & TV“, coreada apasionadamente por el gentío. Y así llegamos al momentazo de la noche: “Tender“, nueve minutos de deparrame emocional con el público entregado y cantando de forma catártica  “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My” . Brutal. “Supongo que esto es como el “Hey Jude” de Blur”, dijo Albarn, “es increíble lo especial que se ha hecho esta canción”. Impresionante.

Tras tanta transcendencia “Country House” y sus fantásticos metales devolvieron el aire festivo y permitieron a Damon demostrar el gran frontman que siempre fue. El público definitivamente en el bolsillo. Graham vuelve a salirse, por cierto.

La banda mira a sus orígenes atacando tres temas de su segundo álbum, “Modern Life Is Rubbish”. La primera de ellas “Oily Water“, tan buena como poco conocida suena calcada al disco, pero el público disfrutó mucho más la excelsa “Chemical World“, todo un monumento al pop británico, como “Sunday Sunday

El actor Phil Daniels (protagonista de la ópera rock de los Who ‘Quadrophenia’), como hiciera en la versión de estudio de 1994, tomó el micrófono para interpretar un eufórico y gozoso “Parklife” y dar paso a un nuevo set basado en el álbum homónimo. “End Of A Century“, para mí una canción de calibre histórico y probablemente el mejor tema de los años 90, provocó de nuevo la fusión de la banda y el público en una sola garganta y resultó sencillamente emocionante, y algo parecido ocurrió con la romántica “To The End“, fantástica. El maravilloso setlist concluyó con la excelsa “This Is A Low“, en la que tanto la guitarra de Graham como la voz de Damon demostraron un gran nivel. Enorme canción. Gran final para un gran concierto.

Pero…, el ´publico no se movía y seguía cantanto… “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My”…, y,  ¿cómo no?, llegaron los bises y lo hicieron con una salvaje descarga de adrenalina encadenando las punkis “Popscene” y “Advert“, antes de incendiar el parque londinense con la mítica “Song 2” y de nuevo a camerinos…

El público quería más… “Oh My Baby/Oh My Baby/Oh Why/Oh My”… y aún hubo unos segundos bises. La fenomenal “Death of a Party” fue una de las grandes sopresas ya que no la habían tocado en directo desde la gira del álbum “Blur”. La fiesta se acababa definitivamente pero antes los asistentes pudieron disfrutar de  “For Tomorrow” y llegar al absoluto éxtasis comercial con la espectacular “The Universal“, la parte final con el público cantando es sencillamente orgásmica. Al día siguiente, todo se repitió. Un concierto histórico, al alcance de muy pocos…, si es que está al alcance de alguien.

Como podía preverse, semejante acontecimiento fue recogido en su correspondiente álbum en directo y “All The People Blur Live At Hyde Park” se editó en agosto de 2009, convirtiéndose en su primer disco en directo. Los fastos por la reunificación del grupo concluyeron con el estreno en cines de la película documental “No Distance Left To Run”, un fabuloso documental de 104 minutos que recoge la historia del grupo así como numerosas entrevistas con los miembros del grupo. Sin duda el mejor documento gráfico sobre la banda que  se ha editado hasta el momento. La versión doméstica, en DVD, se publicó en febrero de 2010 incluyendo un segundo DVD con la actuación en Hyde Park completa. Imprescindible para los fans del grupo.

Con todo el subidón del regreso, a muchos les pilló por sorpresa la salida al mercado de un nuevo  álbum de Gorillaz. Cierto es que nadie nunca dijo que Damon fuera a centrarse en Blur, es más, todos los miembros del grupo hablaron de esta reunión como un hecho concreto que podía o no extenderse en el tiempo.De hecho, en septiembre de 2008, casi un año antes de los conciertos de Hyde Park, Damon y Hewlet ya afirmaron “estar trabajando en un nuevo disco de Gorillaz”.

El caso es que “Plastic Beach“, el tercer disco de Gorillaz, fue editado el 8 de marzo de 2010, contando con importantes colaboraciones. El gran Lou Reed aparece en la notable “Some Kind Of Nature“, mientras los Clash Paul Simonon y Mick Jones participan en “Plastic Beach“, el rapero Snoop Dogg en “Welcome to the World of the Plastic Beach” y Bobby Womack lo hace por partida doble en la soul “Cloud of Unknowing” y el exitoso single “Stylo“.

Entre lo mejor del álbum sin duda estarían la exitosa “Superfast Jellyfish” (con De La Soul), la sosegada “Empire Ants“, la breve “Pirate Jet” y sobre todo la estupenda “On Melancholly Hill“, una joyita pop que Damon originalmente compuso para The Good, The Bad And The Queen y que demuestra una vez más que, aunque maneja varios estilos, Albarn es un verdadero maestro en esto de las melodías pop que se clavan en tu cerebro. Curiosamente la versión de estudio es probablemente la peor de todas las que se hicieron de la canción, basta con ver la actuación del grupo en el programa de Jools Hooland, o, sobre todo, la impresionante versión acústica que grabaron para la BBC. Producido por el propio Damon, es el trabajo más melódico de Gorillaz, mucho más cálido y orgánico que los anteriores. Fue un nuevo éxito alcanzando el número 2 tanto en Inglaterra como en Estados Unidos.

El álbum de Gorillaz dejó un buen gusto entre los fans y recibió críticas súper favorables pero, porqué no decirlo, supuso un pequeño bajón para los seguidores de Blur que veían como la reunificación del grupo parecía ser un bello sueño de una noche de verano…, hasta que llegó el 18 de abril de 2010, fecha en la que se editó, en vinilo y con una distribución limitada a 1.000 copias, el primer single de Blur desde 2003: la sobresaliente “Fool’s Day“. La canción es simplemente maravillosa, una absoluta joya, británica hasta la médula y, como se publicó, “heredera de todas las épocas de la banda, tiene un poco de cada una de ellas pero sigue siendo fresca y con un toque de magia que pocas bandas pueden conseguir”.  La crítica se deshizo en elogios y NME habló de una canción “jodidamente fantástica” mientras The Guardian habló de un “tema adorable”. Ante el éxito de la canción, el grupo decidió colgarla en su web para que quien quisiera pudiera descargarla de forma gratuita y así “evitar que la gente escuche copias de poca calidad”. Temazo, a la altura de muchas de sus mejores obras.

A partir de la edición de “Fool’s Day” los rumores de reunión definitiva se dispararon y la edición de un nuevo álbum de estudio empezó a ser una opción. Los miembros de la banda daban una de cal y otra de arena y tan pronto decían “bueno, lo estamos pasando bien y tenemos material nuevo, ¿por qué no?”, como decían “no creo, una cosa es tocar en unos escenarios y pasar un buen rato y otra es hacer un disco”.

Mientras, y antes de que concluyera 2010, el hiperactivo Damon decidió editar bajo el nombre de Gorillaz las canciones que había grabado en su iPad durante la gira que realizaron por América para promocionar “Plastic Beach”. El disco, al que tituló “The Fall“, se editó en formato digital el día de navidad y obtuvo muy buenas críticas a pesar de ser un disco mucho menos comercial y obviamente menos pulido que los anteriores. Muchas de las canciones son experimentos bastante oscuros como “Phoner To Arizona“, “Shy Town” o “Little Pink Plastic Bags“, pero también tiene momentos notables como “Revolving Doors” o la relajante “Amarillo“. A pesar de lo arriesgado del invento, el disco consiguió un número 12 en Inglaterra y un 24 en Estados Unidos. Era obvio, Gorillaz era un éxito y casi todo lo que tocaban se convertía en oro…, pero ¿y Blur?

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 25 de enero de 2014

BLUR. “13” (1999). (7,5/10)

Imagen
01. Tender
02. Bugman
03. Coffee & TV
04. Swamp Song
05. 1992
06. B.L.U.R.E.M.I.
07. Battle
08. Mellow Song
09. Trailerpark
10. Caramel
11. Trimm Trabb
12. No Distance Left To Run
13. Optigan 1

Damon Albarn quedó muy afectado tras la ruptura con Justine y, como ya hiciera en otros tiempos, se refugió en la bebida. No obstante, también encontró una gran fuente de inspiración en su desazón y empezó a escribir canciones de forma compulsiva. Mientras la compañía de discos decide lanzar, en febrero de 1998, Bustin ‘+ Dronin’. El álbum, sólo editado en Japón, es en sí es una selección de temas del álbum “Blur” remezclados por varios productores, entre ellos  Thurston Moore , William Orbit y Moby. El grupo, especialmente Damon, quedó impresionado con el trabajo que Orbit había realizado con “Movin’ On” y quiso ponerse en contacto con el productor.

Albarn estaba cada vez más interesado en los nuevos sonidos y en dotar a sus nuevas canciones de atmósferas distintas que transmitiesen cómo se sentía. En su situación actual, no quería sonar alegre, todo lo que escribía era triste y pesaroso y creía que era necesario un cambio de sonido. Quería que Orbit fuera el productor del que debía ser el nuevo disco de Blur…, pero eso significaría abandonar al que ya era conocido como el “quinto Blur”, Stephen Street. El resto del grupo era reticente al cambio, no sólo por la excelente labor de producción que Street había desempeñado en sus discos anteriores, si no por los lazos de amistad que les unían. Coxon se mostró especialmente temeroso al respecto. 

Sea como fuere, y a pesar de las bajas, el grupo entró en junio de 1998 al estudio de grabación que Damon había alquilado en Ladbroke Grove, junto a su casa. Era un modesto y pequeño  estudio rotulado con el número “13” en el que la banda trabajó durante tres semanas en sesiones de siete horas antes de trasladarse a los Mayfair Studios de Londres donde pasaron otros 15 días.

El ambiente durante la grabación no fue el mejor.  Graham bebía de forma desatada e iba mucho a su bola por aquel entonces. En agosto de 1998 editó su disco The Sky Is Too High, en el que había estado trabajando desde meses atrás. Curiosamente, se trata de un sencillo y disfrutable álbum en el que predominan los sonidos acústicos folk en lugar de los sonidos del lo-fi indie americano tan defendidos por el guitarrista, hasta el punto que recuerda más a los primeros trabajos de Elliott Smith que a los de Pavement.  Pero volviendo a Blur, a pesar de no disfrutar del mejor ambiente, la banda gozó del sistema de trabajo de Orbit basado en largas jam sessions y un ingente trabajo de edición posterior.

“13” el el álbum que Damon Albarn, alma creativa de Blur, utilizó para vomitar sus sentimientos tras su ruptura con Justine Frischmann. Los títulos que barajaron para el álbum dejaban a las claras y desde el principio la inspiración y el ambiente reinante en el mismo: “Blue” o “When You’re Walking Backwards To Hell, No One Can See You, Only God”, fueron algunos de los posibles títulos pensados, pero -afortunadamente- acabaron decidiéndose por “13” en referencia al estudio en el que se concibió la mayoría del álbum.

Lanzado en marzo del 99, es un disco especialmente experimental en el que se nota mucho, quizás demasiado, la mano del nuevo productor. Blur nunca quisieron repetirse y con “13” pensaban dar un paso más (o varios) de lo que hicieron en “Blur” y es posible que, en cierta medida, se les fuera la mano. La crítica recibió bien el disco en líneas generales si bien no dejaron pasar por alto los dos puntos débiles más marcados del disco: la producción (Allmusic afirmó que “la banda alcanza aquí alguno de sus picos creativos aunque la efectista producción de Orbit no está al servicio de las canciones”) y la excesiva duración del mismo (“le sobran al menos 15 minutos y se hace pesado…, y es una lástima porque Damon nunca cantó tan bien como aquí, Graham está brillante y hay canciones estupendas”, NME).

Y es que este “13” es definitivamente un buen álbum. Tiene algunos momentos sobresalientes -quizás de los mejores de su carrera- y mucho notables, pero, en algún momento de su minutaje da la sensación de no estar controlado. Es como si el afán amoroso-exorcizador de Damon por una parte, y las ganas de hacerse notar como productor de Orbit por otra, hubieran acabado fagocitando a Blur como entidad. El disco contiene pasajes instrumentales a raudales, tan brillantes algunos como tediosos otros, que colaboran a crear el ambiente pesaroso y tristón que inunda el disco dotándolo de una coherencia que hace que éste deba ser degustado en su totalidad, como unidad… Y esto no es fácil, debido a su más de una hora de duración. En mi opinión, Orbit se quedó corto en su trabajo de edición y debió conseguir mayor concreción en muchos de los temas que componen el LP.

Con una bonita pintura -obra de Graham Coxon- en la portada, el álbum alcanzó el número 1 en Inglaterra y volvió a ser un Top-100 en Estados Unidos empujado por su glorioso tema de apertura y primer sencillo del disco: la tremebunda “Tender“. ¿Qué decir? Una de las canciones más emotivas, emocionantes y radicalmente buenas de la historia. Un pelotazo que no consiguió el número 1 tapada por el “Baby One More Time” de Britney Spears y quedó en un tan honroso como injusto segundo puesto. Fruto de la colaboración de Damon y de Graham (que aportó la parte de “Ooh my Baby, oh my baby, Oh Why, Oh my”), la canción roza literalmente el cielo gracias a la intervención del London Community Gospel Choir y sus cuarenta épicas y portentosas voces que hicieron descartar la idea original de arreglar el tema con cuerdas. El NME la definió como “rock gospel espacial”, yo la defino como una canción sencillamente enorme, un triste canto a la esperanza tras el amor perdido que se convierte por derecho propio en uno de los mejores momentos de la carrera de Blur.

Tras el delicioso sosiego y la paz en la que nos acompaña “Tender”, “Bugman” nos devuelve a los Blur más noisy  y vuelve a ser un edificante ejercicio de guitarreo efectista. La producción de Orbit la dota de un ambiente opresivo que resulta interesante pero que le resta frescura al tema e impide disfrutar de algunos instrumentos (batería y bajo) que acaban devorados por la densa capa de efectos que cubren la canción, mucho mejor en directo. Buen tema en cualquier caso.

ImagenTras un tema de “gospel espacial” y otro de punk futurista, la soberbia “Coffe & TV” nos recuerda por qué Blur serán recordados como uno los mejores creadores de pop de la historia. Con reminiscencias britpoperas (recuerda a sus tiempos de “Modern Life Is Rubbish”), vuelve a ser -como Tender- un ejemplo de la colaboración Albarn+Coxon. Damon compuso la música, mucho más tranquila en origen y no terminaba de conseguir una letra, así que se la dio a Graham para que la escribiera. Al día siguiente, Coxon llegó con una letra sobre el café y la televisión -los dos elementos que le estaban ayudando a superar su adicción al alcohol-, modificó el ritmo de la canción y…, bueno, es la joya que todos conocemos. Damon recuerda: “Cuando la escribí era más lenta, un Country Blues calmado. Yo realmente no podía sentir más, estaba seco, por lo que no podía terminar la letra y se la pasé a Graham. Empezamos a tocarla y nadie entraba en ella. Graham lo intentó más rápido y consiguió el ritmo, él estaba oyendo mucho a Sonic Youth y lo intentamos un poco a su estilo . Entonces cogimos prestado el ritmo y funcionó. Después Graham la cantó y no lo hizo muy bien. Yo le dije: ‘Eso no es suficientemente bueno’. Días más tarde él la cantó de nuevo y yo canté para completar las armonías. Ahí estaba el tema final”. La canción es maravillosa en sí, pero acabó de redondearse merced al fabuloso videoclip que dirigieron Hammer & Tongs, sí el de los tetrabricks de leche… Maravilloso single que sólo alcanzó un puesto 11 en listas.

La caústica “Swamp Song” mantiene el buen tono y demuestra que las referencias a Pavement sobrevivieron a “Blur” y permanecen vivitas y coleando en este “13”. Las referencias a Justine y su adicción a la heroina se vuelven a hacer patentes, “Nunca he conocido el amor verdadero, incrústalo en mis venas”, grita Damon.

1992“, es una de las mejores canciones del disco. Muy emocional, su título hace referencia al annus horribilis del grupo, en el que estuvieron a punto de desaparecer, mientras que su letra vuelve a tratar el tema de la ruptura entre Damon y Justine (“Te gustaba mi cama, pero acabaste eligiendo la del otro…”). A nivel sonoro recuerda a las tristes melodías de las primeras baladas del grupo, si bien la mezcla final no termina de cuajar. Orbit dijo de Coxon que era “el mejor guitarrista que he oído, ese tío es capaz de hacerte llorar con su guitarra”, sin embargo en esta canción no le saca el partido que la sobresaliente interpretación de Graham merece…, sólo hace falta oirla en directo para apreciar la diferencia.

Tiempo para el siempre presente corte punk del disco, una cita ineludible en todos los discos de Blur. En esta ocasión, “B.L.U.R.E.M.I.“, no es de los mejores exponentes del particular catálogo del grupo y yo la hubiera sustituido por algunos de las buenas caras B que acompañaron a los singles del disco, como “All We Want” (cara B de Tender) o “So You” (cara B de “No Distance Left To Run”). Resulta entretenida pero poco más. Perfectamente prescindible si bien mejora muchísimo en directo donde, desprovista de los artificiosos efectos de Orbit, sí resulta edificantemente anfetamínica. Y es que, a estas alturas del disco, la producción de Orbit tiene más sombras que luces, el anterior productor de Blur, Stephen Street opinó al respecto del trabajo de su colega “Me gusta, pero no soy imparcial, yo soy un gran fan de Blur. Sin embargo, puedo imaginar que algunas personas pueden estar un poco desilusionadas con la dirección que ellos han tomado. La voz de Damon pesa mucho,  el bajo de Alex está demasiado reducido … No es como yo lo habría producido pero aún así creo que es un buen disco”.

Con todo, Orbit también produjo con maestría temas como “Tender” o  “Coffee And TV”, pero en temas como la excelente “Battle” se le fue la mano. Quizás es el tema que mejor ilustra el cambio sonoro que estaba afrontando el grupo y sería mucho mejor de lo que ya es si redujera a poco más de la mitad su excesivo minutaje (7’44”). Sus mejores momentos -que son brillantísimos- acaban diluyéndose en un desarrollo excesivamente largo. Orbit consigue una atmósfera genial, pero necesita de mayor concreción.

Con “Mellow Song” llega otros de los momentos más inspirados del disco, sus sorprendentes aires psicodélico-arábigos en la segunda parte de la canción ejercen de excelente contrapunto a la encantadora y perezosa primera mitad del tema. Muy, muy buena.  “Trailerpark, aunque podría haberse desarrollado un poco más, es otro corte muy disfrutable que nos devuelve a los Blur más influenciados por los sonidos de su admirado Beck y por la electrónica.

Caramel” es otro acto de incontinencia de Orbit, o de Damon, o de ambos…, la tercera canción, tras “Tender” y “Battle”, que supera los siete minutos…, y de nuevo le sobra la mitad. Es muy, pero que muy buena, pero se hace tediosa a causa de su artificial y excesiva duración. Es una lástima, porque tiene momentos soberbios. De hecho, en la gira que el grupo realizó en 2013, 14 años después del lanzamiento del disco, volvieron a tocar este tema reduciendo su duración a poco más de cuatro minutos con excelentes resultados.

A estas alturas el disco ya se hace largo y llegamos justos de fuerzas, pero es el momento de no desfallecer porque parte de lo mejor que nos ofrece este “13” está al final.  La cadenciosa y más que notable “Trimm Trabb” da comienzo al fin de fiesta, una fija de sus conciertos a partir de entonces y un excelente tema que nos prepara para una de las obras maestras de la carrear del grupo y quizás la más emocionante canción de desamor que se haya escrito con permiso del “Layla” de Eric Clapton, estoy hablando de la estratosférica “No Distance Left To Run“.  “Se acabó, no tienes que decírmelo. Espero que esta noche la pases con alguien que te haga sentir segura mientras duermes, no me mataré intentando permanecer en tu vida, no me queda camino que recorrer” canta con voz quejumbrosa Damon mientras Graham hace arte con la guitarra. Una maravillosa balada con una letra demoledora  y una melodía extremadamente triste que acompaña perfectamente. Coxon, muy en su mundo interior y enormemente distanciado de Albarn en esta época, se enteró de los problemas de la pareja al escuchar la letra del tema, “Me quedó muy claro cuando escuchamos la letra. En cierto modo fue una forma de darme cuenta de que Damon no era un maníaco ambicioso y despiadado sin sentimientos. Era de carne y hueso y estaba sufriendo. Ese tipo de cosas me hacen quererlo de nuevo. Pensé: ‘Vaya, es como yo, sólo que lo hace de otra forma’, me gustó ver que era capaz de sentir de esa forma”. La canción se editó como single y alcanzó un puesto 14 en listas.

Un gran final para un disco (si bien la experimental e instrumental “Optigan 1” ejerce de cierre real) que, siendo muy bueno, podría haber sido mucho mejor con una mayor contención en la duración de las canciones (de los tres cortes que superan los siete minutos “Tender”, “Battle” y “Caramel”, sólo la duración del primero parece justificada) y con una producción menos atmosférica o, por lo menos, no tan exclusivamente atmosférica. Las baterías y los líneas de bajo se pierden habitualmente entre los mantos de efectos propuestos por Orbit restando muchos matices a las canciones. Es un álbum es el que se nos presenta a unos Blur muy distintos -no hay ni un solo tema medianamente alegre (si acaso la nostágica “Coffee & TV”) y tanto sonidos como versos se vuelven mucho más introspectivos y reflexivos-, pero de nuevo demostrando un desbordante y arriesgado talento.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7,5/10

Paul McCartney: “Memory Almost Full” (2007) (8/10)

1. Dance Tonight (McCartney)
2. Ever Present Past (McCartney)
3. See Your Sunshine (McCartney)
4. Only Mama Knows (McCartney)
5. You Tell Me (McCartney)
6. Mister Bellamy (McCartney)
7. Gratitude (McCartney)
8. Vintage Clothes (McCartney)
9. That Was Me (McCartney)
10. Feet In The Clouds (McCartney)
11. House Of Wax (McCartney)
12. End of the End (McCartney)
13. Nod Your Head (McCartney)

Para entender este “Memory Almost Full” deberíamos aclarar que, a pesar de haber sido editado el 4 de junio de 2007, fue concebido y en su mayoría grabado en 2003. De hecho, habría que situarlo en el periodo entre sus dos anteriores trabajos, “Driving Rain” y el fabuloso “Chaos and Creation in the Backyard”.

McCartney, terminado “Driving Rain” (2001), inició una larga gira mundial durante la que tuvo tiempo suficiente para centrarse en componer. Terminada la gira, grabó varias demos de sus nuevas canciones con la banda que le había acompañado durante el tour (Paul ‘Wix’ Wickens, Rusty Anderson, Brian Ray y Abe Laboriel Jr.) en su estudio casero y, cuando tuvo que pensar en un productor con el que grabar el álbum que tenía en mente, la primera opción siempre fue volver a contar con David Khane (Sugar Ray, The Strokes)  ya que Macca había quedado muy satisfecho con su trabajo en “Driving rain”. No obstante, en 2003 y con el trabajo muy avanzado, Paul abandonó el proyecto atraído por la idea de grabar un disco entero él solo (tocando todos los instrumentos) a las órdenes del productor de moda Nigel Godrich (Radiohead, Travis)…, y así nació “Chaos and Creation in the Backyard”.

El proyecto con David Khane quedó en el olvido hasta que en la primavera 2006, Paul decidió recuperarlo. “Fue cuando todo lo que envolvió a “Chaos” se fue apagando, justo después de las nominsaciones a los Grammy. Me acordé de que tenía ese álbum esperando ser terminado, así que volví al estudio dispuesto a escuchar de nuevo las canciones… La verdad, ya no me acordaba bien de si me gustaban o no, así que las puse y pensé, “oye, me gusta…, quizás habría que retocar alguna cosilla pero está bien” . De esta forma, McCartney y Khane retomaron el trabajo donde lo habían dejado, rematando los temas que dejaron a medio terminar y trabajando sobre otras canciones nuevas como “Mr Bellamy”, “Ever Present Past”, “Gratitude”, “Nod Your Head” y “See Your Sunshine”.

Esta mezcla de material “antiguo” y nuevo hace que sea, en palabras del propio McCartney, ”un disco retrospectivo”. El anacronismo musical llega también al terreno lírico puesto que hay algunas canciones de amor dedicadas a Heather Mills cuando el disco fue editado después de que la ex-modelo y el músico protagonizaran un amargo divorcio. “See Your Sunshine”  es  una canción de amor redomado hacia Heather. Gran parte del disco fue hecho antes, durante y después de nuestra separación. No volví atrás y eliminé las canciones que hice para ella”, aclaró en una entrevista el propio Paul.

Es por todo esto que el disco no sigue la senda intimista del excelso “Chaos and Creation”, que tan elogiada fue por la crítica y apuesta por una línea mucho más pop y moderna, si bien también menos inspirada. En cualquier caso la crítica recibió bien el álbum. La web musical Allmusic publicó: “Desde la muerte de Linda en 1998, ha estado bailando en torno al tema, salpicando Flaming Pie de nostalgia  y llegando a acuerdos con su estátus de vieja guardia en el cuidadamente reflexivo Chaos and Creation in the Backyard. Pero si el disco anterior era preciso, llevando los distintivos del productor Nigel Godrich, Memory Almost Full es asombrosamente brillante y lleno de vida, un álbum que comprende un regalo infalible de McCartney a la melodía”. Entertainment Weekly lo encumbró como “el mejor disco de McCartney desde Flowers in the Dirt”; The Observer lo calificó como “armonioso y mezclado con armonías de alta gama”. Por su parte, Rolling Stone situó el álbum en la lista de los mejores discos de 2007.

He de decir, que no comparto el desmesurado entusiasmo de algunas críticas y este “Memory Almost Full”, aunque tiene momentos sobresalientes, me parece que debería situarse por debajo de “Chaos And Creation” y en un nivel similar  a “Driving Rain”. Es, quede claro, un excelente álbum que mejora con las escuchas y que comercialmente obtuvo, además, excelentes resultados. Tras 45 años editando discos con EMI-Parlophone, McCartney consiguió que este su primer álbum con el sello Hear Music (propiedad de la cadena de cafeterías Starbucks), se hiciera con el tercer puesto en la listas de ventas norteamericanas y con el quinto en las británicas. Gran éxito.

Y eso que el veterano de 65 años arranca el álbum con una sencillísima tonadilla. En “Dance Tonight“, con apenas un bombo y una bandurria, Macca construye una encantadora canción que, disfrazada de insustancialidad, resulta absolutamente catártica. Qué facilidad tiene este hombre para construir melodías que martillean los sentidos. Os reto a no tararearla como posesos tras un par de escuchas. Como hiciera en su anterior álbum “Chaos And Creation In The Backyard”, McCartney toca la mayoría de los instrumentos del disco habiendo canciones, como esta que nos ocupa, en la que fue el único músico en el estudio

El pop, fresco y rutilante, de “Ever Present Past” vuelve a presentarnos a un McCartney que toca y canta todo. No es una súper canción pero resulta efectiva, muy agradable y, como es habitual, su factura es impecable. Mucho más sofisticada resulta “See Your Sunshine“. El trabajo instrumental de Paul -de nuevo toca todo- en esta canción es sencillamente sobresaliente, especialmente su soberbia línea de bajo, y eso contribuye a elevar una elegante pieza de pop preciosista que alcanza la gloria en sus partes sincopadas. Muy buen tema.

La primera aparición de la banda completa se produce con la fantástica “Only Mama Knows“, un muy buen rock que recuerda poderosamente al sonido Wings de mediados de los 70 y en el que incluso la voz de McCartney parece rejuvenecer. El sonido Wings también se deja notar en “You Tell Me” en la que nos encontramos a Paul haciendo de Paul: acústica en ristre, construye una melodía impecable, la arregla maravillosamente y se marca una preciosa canción muy en su estilo de balada de toda la vida. Una joyita.

Y tras este momento revival, la incalificable y bizarra “Mr. Bellamy” se erige ante nosotros como un pedazo de canción que se convierte en el momento más sorprendente y brillante del disco. Art-pop puro para el goce extremo de quienes busquen experiencias diferentes. Y del vanguardismo pasamos al clasicismo de un R&B de toda la vida como el que nos ofrece “Gratitude“, otra estupenda canción en la que McCartney vuelve a hacerse cargo de toda la instrumentación y en la que, además, su voz luce más que en la mayoría de sus últimos trabajos. Un tema realmente destacable y fácil de disfrutar para cualquier tímpano mínimamente educado en el buen gusto.

Vintage Clothes” nos devuelve a la línea pop en la que el de Liverpool siempre se ha movido como pez en el agua. Buena melodía para otra porción de pop mccartiano, en esta ocasión aderezada con unos ligeros toques de psicodelia. Una buena canción que, además inicia el medley de cinco canciones que nos llevará hasta el final del disco. “La idea del medley a lo Abbey Road es algo que quería volver a visitar porque nadie lo había hecho en mucho tiempo”, declaró el propio McCartney. El medley en sí guarda además cierta coherencia argumental y, si bien no puede considerarse una de esas operetas rock de las que Pete Townshend es amo y señor, sí resulta muy cohesionada. De esta forma la citada “Vintage Clothes” es una vuelta atrás en el tiempo y en el siguiente tema, la sobresaliente “That Was Me“, McCartney recuerda sus “días de escuela y profesores”. Musicalmente, “That Was Me” es una joya, un pop-rocker acústico que se va endureciendo conforme avanza (fabulosa la parte del solo) y que adquiere dimensiones de monumento musical en sus versiones en directo.

El tercer tema del medley, “Feet In The Clouds” sigue con la temática escolar/juvenil y resulta mucho más reposada. Tiene unos arreglos muy inteligentes que la hacen muy interesante (brillante el canon de voces), sin ser ninguna súper canción. La cuarta canción es la siniestra  y oscura “House Of Wax“. La intro suena a los primeros Wings pero luego desemboca en un enorme baladón a veces demasiado ampuloso, aunque de indudable y muy destacable valor melódico, en el que McCartney reflexiona sobre la fama. El medley concluyte con la delicada “End Of The End“…, tras cantar sobre sus días de escuela y la fama es el turno de escribir sobre la madurez y el final de los días. De nuevo una balada que no está entre las mejores de McCartney, maestro en estas lides, pero que resulta un más que apropiado final para el medley merced, sobre todo, a sus acertados versos.

Y cuando nos habíamos quedado con el corazón en un puño  “Nod Your Head“, una especie de híbrido entre los White Stripes, los Pixies y el letrista de lascanciones de Barrio Sésamo, turba nuestra paz. Puedes odiarla o amarla, pero estoy convencido que si la hubiera escrito alguna luminaria indie actual se aclamaría su “intenso minimalismo” o alguna mandanga similar. No es de mis favoritas, en cualquier caso.

“Memory Almost Full” es un muy buen álbum. Necesita escuchas, y corre el riesgo de perder en la comparación con el excelso “Chaos And Creation” que le precede en el tiempo, pero resulta fresco, innovador, estimulante y confirma la recuperación de McCartney tras una década de los 80 muy irregular y tras la edición de cinco trabajos -“Flowers In The Dirt” (1989), “Off The Ground” (1993), “Flaming Pie” (1997), “Driving Rain” (2001) y “Chaos And Creation In The Backyard” (2005)- más que notables. Definitivamente el Maestro sigue mandando.


VALORACIÓN GUILLETEK: 8/10

Paul McCartney: “Press To Play” (1986). (6/10)


Stranglehold (McCartney-Stewart)
Good Times Coming / Feel The Sun (McCartney)
Talk More Talk (McCartney)
Footprints (McCartney-Stewart)
Only Love Remains (McCartney)

Press (McCartney)
Pretty Little Head (McCartney-Stewart)
Move Over Busker (McCartney-Stewart)
Angry (McCartney-Stewart)
However Absurd (McCartney-Stewart)

Creo que esta es la crítica de un disco de McCartney que me resulta más difícil. Entre los seguidores del ex-Beatle está extendida la idea de que este álbum es el punto más bajo de la carrera del genio zurdo y, en mi clasificación particular, si no ha sido último si ha ocupado siempre los puestos menos favorecidos. Su sonido siempre me ha resultado artificioso y artificial y nunca he sido un defensor de los sonidos ochenteros que, aquí, predominan… Pero de cara a escribir estas líneas, he vuelto a escucharlo y me he llevado más de una agradable sorpresa al redescubrir canciones que había juzgado más por su producción (que me sigue sonando horrible) que por su calidad musical, gran error, amigos.

Tras el fiasco que supuso el largometraje “Give My Regards to Broad Street” en 1984, McCartney decidió reinventarse y contrató al productor de moda, Hugh Padgham (Peter Gabriel, Genesis, XTC, Phil Collins, The Police). Paul quería sonar contemporáneo y tapar la boca a todos los críticos que recurrentemente le acusaban de vivir de las glorias del pasado. Paul, que parecía desesperado por encontrar un compañero de composición tras la muerte de Lennon y tras haber trabajado con Stevie Wonder y Michael Jackson en los LP’s anteriores, cuenta con la ayuda del 10cc Eric Stewart en más de la mitad de las canciones del álbum. Stewart ya había trabajado con Paul en los dos LP’s anteriores, pero como músico de sesión.

Las sesiones de grabación comenzaron en marzo de 1985 y en ellas participaron artistas invitados, como Pete Townshend (The Who), Phil Collins (Genesis) y el propio Eric Stewart. El disco se editó definitivamente  el 22 de agosto de 1986 en Estados Unidos y el 1 de septiembre  en Inglaterra y, aunque recibió críticas entusiastas en un primer momento, fue el mayor fracaso de su carrera musical hasta aquella fecha (número 8 en Inglaterra y 30 en USA)…

El disco arranca en una línea más bien clásica con “Strangehold“, un rock más que correcto y la primera de las composiciones McCartney-Stewart. No es una joya, pero es una fantástica forma de empezar un disco, tiene gancho. No obstante, el cambio de tercio es más que radical cuando escuchamos las primeras notas de “Good Times Coming / Feel The Sun” ¿qué coño es esto?, esa gélida batería electrónica ese loco juego de pan…, pero olvidémonos del sonido, al carajo con esa producción artificiosa y no prestemos atención a sus absurdos y tediosos pasajes instrumentales (tan propios de la época)…, ese estribillo es fantástico, su línea de bajo, su infecciosa cadencia…, y entonces entra la segunda parte -“Feel The Sun”- mucho más tradicional y  bastante disfrutable. No tengo claro si esta canción me gusta por el respeto que le tengo a McCartney o por que realmente es buena, el caso es que me gusta.

Los sonidos electrónicos siguen predominado en “Talk More Talk“, una baratija ornamentada con ruidillos de estudio y una gruesa capa electrónica. Olvidable. Las cosas mejoran y mucho con otra de las composiciones del tándem McCartney-Stewart, la misteriosa y comúnmente olvidada “Footprints“, una hermosa balada cuya belleza se sobrepone a una producción que pretende tomar demasiado protagonismo.

La cara A concluye con el baladón del disco, la notable “Only Love Remains“, un romántico y elegante tema marca de la casa que tuvo poco éxito (número 34) tras ser editada como single. Buena canción aunque queda muy lejos de las grandes baladas de Paul tanto en su etapa Beatle como en solitario.

La cara B arranca con el single principal del LP y sin duda su tema más comercial, “Press“. Un sencillo y agradable tema pop rebozado de sonidos electrónicos para adaptarlo a los nuevos tiempos. El resultado no es malo y, aunque resulta un poco forzado, sorprende su mal resultado en listas (número 30), teniendo en cuenta que el gran éxito de los anteriores singles de McCartney. Quizás sonaba demasiado modernos para sus seguidores clásicos y demasiado antiguo para los nuevos oyentes.

Pretty Little Head“, la siguiente canción, significó otro fracasó en su edición como single (número 38), y supone un claro avance en busca de actualizar su sonido penetrando en ambientes cercanos al dance. La canción fue calificada por la crítica como “salvaje, de alta experimentación y computerizada” y también la destacaron como un “sueño abstracto de sonido espacial y batería explosiva”. Con el paso del tiempo, ha quedado más como una curiosidad que como otra cosa.

En “Move Over Busker” Paul parece haberse tragado al David Bowie de “Scary Monsters”. El sonido Bowie se completa con la presencia de  Carlos Alomar y el resultado es un buen tema que, como le pasa a la mayoría del LP, dista mucho de ser sobresaliente, pero también está muy lejos de ser malo. Me gusta.

La recta final del álbum llega con la vibrante “Angry“, en la que Paul une su bajo a la guitarra de Pete Townshend y la batería de Phil Collins en un buen número de rock que es uno de los mejores momentos del LP, antes de llegar al último tema: “However Absurd“. Una curiosa balada que alterna momentos de melodía casi infatiloide con otros realmente brillantes. Un más que digno final para un disco que no merece suspender, pero tampoco buena nota. Sus detractores probablemente no lo serían tanto si la producción fuera otra, menos computerizada y más orgánica…, por otro lado, sus defensores no están juzgando a Macca con la misma dureza que hicieron con otros dinosaurios de los 60 que, en general, tan mal lo pasaron en los años 80.

En resumen, me he estado preguntando durante mucho tiempo si este disco me gustaría si no fuera de Paul McCartney, cuando realmente me debería haber preguntado de si el hecho de saber que es un disco de Paul McCartney me ha impedido juzgar justamente un álbum que viniendo de un menos mítico compositor hubiera disfrutado con menos prejuicios. Probablemente no sea un buen disco de Paul McCartney, pero quizás sea un buen disco a secas.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6/10

Paul McCartney: “Pipes Of Peace” (1983) (6,5/10)

Pipes Of Peace (McCartney)
Say Say Say (McCartney-Jackson)
The Other Me (McCartney)
Keep Under Cover (McCartney)
So Bad (McCartney)

The Man (McCartney-Jackson)
Sweetest Little Show (McCartney)
Average Person (McCartney)
Hey Hey (McCartney-Clarke)
Tug Of Peace (McCartney)
Through Our Love (McCartney)

En un principio “Tug Of War”, el fabuloso disco que McCartney editó en 1982, estaba destinado a ser un doble LP. El concepto era enfrentar canciones de tono melancólico a otras más alegres y contraponerlas. Finalmente, se decidió que “Tug Of War” fuera un disco simple con lo que Paul se encontró con mucho material excedente que no quiso desaprovechar, por lo que, más la mitad de de las canciones incluidas en este “Pipes Of  Peace”, provienen de las sesiones del álbum de 1982.

El elenco de músicos que aparecen en el LP es básicamente el mismo que el que grabó “Tug Of War” -Ringo Starr incluido- y George Martin vuelve a estar al mando de la mesa de mezclas, sin embargo el Imagensonido es mucho más contemporáneo y menos exquisito que el del LP anterior. En ello tuvo mucho que ver el guitarrista y líder de 10cc Eric Stewart y sobre, todo, la colaboración de Michael Jackson.

Jackson, por entonces la estrella más rutilante del momento tras la edición de “Thriller” ya había colaborado previamente con McCartney en la ñoña “The Girl Is Mine” (incluida en el citado “Thriller”) y había incluido una versión del “Girlfriend” de Paul en su LP “Off The Wall”. Paul solicitó su colaboración y, juntos, compusieron un par de canciones que se incluirían finalmente en este “Pipes Of Peace”. Ambos músicos tuvieron una excelente relación hasta 1985, cuando su amistad se truncó abruptamente una vez  Jackson compró los derechos de edición las canciones de los Beatles

ATV propietaria de los derechos había decidido vender los derechos de edición de las canciones de Lennon y McCartney, y se pusieron en contacto con McCartney al que le ofrecieron el catálogo por 20 millones de dólares. Paul aceptó la oferta pero dijo que iba a llamar a Yoko Ono para comprarlo a medias, como condescendencia con la viuda del coautor del catálogo, John.  Yoko aceptó pero dijo que intentaría renegociar el precio y McCartney creyó que merecería la pena que lo intentara.

Entre tanto, un día hablando, Paul recomendó a Jackson que debería introducirse en el mundo de la edición musical (Paul era todo un experto y ya había comprado el catálogo de gente como Buddy Holly)… Michael Jackson, millonario absoluto por las ventas de “Thriller”, ofreció sin previo aviso más de 47 millones de dólares por toda la empresa ATV, incluyendo el catálogo de The Beatles…, al día siguiente Michael llamó a McCartney: “He comprado tus canciones” Desgraciadamente, Jackson enseguida empezó a hacer un uso dudoso de los derechos: en 1984 Nike lanzó una campaña de zapatillas con “Revolution” como melodía…Una canción que resumía el sentimiento rebelde de una época, era un vehículo mercantil en los 80… Paul nunca volvió a hablar a Michael Jacson y le criticó en múltiples entrevistas.

Sea como fuere, la colaboración entre ambos músicos generó un fantástico single de adelanto para el LP: la funky “Say, Say, Say“. La canción fue un megahit mundial en  octubre de 1983 (número 2 en Inglaterra y 1 en USA), apoyado por un muy difundido videoclip. Un clásico, que ayudó mucho al posterior lanzamiento del LP

Finalmente el decimosegundio Lp de estudio post-Beatle de Paul McCartney (quinto bajo su nombre en solitario) vio la luz en octubre de 1983. La crítica lo recibió de forma tibia y tuvo un éxito relativo, ya que fue número 4 en Inglaterra pero sólo número 15 en Estados Unidos, marcando el comienzo del declive comercial en Estados Unidos de McCartney. La comparación con el excelso “Tug Of War” no favoreció a un LP que, aunque tiene muy buenos momentos, dista mucho de ser brillante. En absoluto se trata de un mal álbum, pero, a pesar de la excelencia de sus singles, resulta anodino y en pocos aspectos memorable.

Y eso que el arranque es sobresaliente con la fabulosa “Pipes Of Peace“, una extraordinaria canción pop de aires reggae con mensaje pacifista. Esta fantástica canción fue editada con enorme éxito como single en Inglaterra en diciembre de 1983 apoyada por un no menos genial videoclip rememorando la famosa tregua del Día de Navidad de 1914 entre las tropas inglesas y alemanas. Simplemente maravillosa. Un número 1 en toda regla.

El buen tono se mantiene con el hit “Say, Say, Say“, el mejor fruto de la colaboración McCartney-Jackson, y hace imaginar un disco de gran altura pero “The Other Me” empieza a poner las cosas en su sitio. ¿Se trata de una mala canción?, en absoluto, es agradable, melódica, impecablemente interpretada…, pero hablamos de Paul McCartney, si acaso el más importante creador de melodías de la historia del rock. Sabe a poco. Algo parecido ocurre con “Keep Under Cover“, en la que McCartney parece ser abducido por la ELO en un correcto pop que tampoco parece llegar a ningún sitio y al que parece sentarle mejor una producción menos recargada (tal y como puede escucharse en algunas demos de estudio).

La cara A se cierra con la elegante y azucaradísisma balada “So Bad“, ñoña a más no poder pero con una excelente melodía. Fue la canción elegida como segundo single en Estados Unidos, en lugra de “Pipes Of Peace” y fracasó comercialmente apenas alcanzando un Top-30. Una bonita canción con una memorable línea de bajo.

La cara B se abre con “The Man” un nuevo dueto con Michael Jackson que, aunque no es ninguna joya, suena “muy de 1983” y debió ser editada como single para aprovechar su tirón comercial…, ¿como canción?, olvidable.

Sweetest Little Show” es una de esas canciones que a Paul se le caen de los bolsillos. McCartney es frecuentemente indulgente con su producción y este tipo de canciones lo demuestran, el fragmento acústico instrumental a mitad del tema es lo mejor de una canción que tiene tantos aspectos destacables como criticables: ninguno. Igual de ligera resulta “Average Person“, insisto, ninguna canción de este disco es mala, pero tampoco ninguna -exceptuando cuatro canciones- están a la altura de su autor.

Afrontamos la recta final con el disfrutable instrumental “Hey Hey” obra de McCartney y el excelente bajista Stanley Clarke, antes de llegar a la experimental “Tug Of Peace” en un estilo muy afro-funk y en la que Paul juega con fragmentos de “Tug Of War” adelantando técnicas propias del tecno-rap.

El honor de cerra el Lp corresponde a la pomposa pero notable “Through Our Love“, quizás ligeramente sobreproducida pero de indudable calidad. Y este es el punto final a un Lp que te deja sensaciones encontradas: tienes la sensación de haber escuchado grandes canciones (“Pipes Of Peace”, “Say Say Say” y, en menor medida, “So Bad” y “Through Our Love”), pero también tienes cierta sensación de aburrimiento…, no puedes afirmar que tal o cual canción es mala…, pero pasadas unas semanas tampoco vas a recordar la mayoría…

Siempre he pensado que este era un “disco de trabajo”, con el que Paul quiso aprovechar el material sobrante del sobresaliente “Tug Of War” y ganar tiempo mientras preparaba su gran proyecto en esta primera mitad de los 80: su debut cinematográfico con “Give My Regards To Broad Street”

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6,5/10

Paul McCartney: “Tug Of War” (1982) (9,5/10)

Tug Of War (McCartney)
Take It Away (McCartney)
Somebody Who Cares (McCartney)
What’s That You’re Doing (McCartney-Wonder)
Here Today (McCartney)
Ballroom Dancing (McCartney)
The Pound Is Sinking (McCartney)
Wanderlust (McCartney)
Get It (McCartney)
Be What You See (Link) (McCartney)
Dress Me Up As A Robber (McCartney)
Ebony And Ivory (McCartney)

Tras el escarceo en solitario que supuso “McCartney II” (1980), la idea de Paul era lanzar un nuevo álbum con sus Wings y volver a contar con el productor de los Beatles, George Martin: “llevaba sin trabajar con George desde que lo hicimos en “Live And Let Die” y, ya sabes, me gusta su trabajo como productor, así que lo llamé y a él también le apetecía…, tan simple como eso. La idea era que produjera el siguiente álbum de Wings”.

En julio de 1980 Paul y Linda estuvieron trabajando en el nuevo álbum de Ringo Starr “Stop And Smell The Roses” y, en Agosto del mismo año, Paul y Denny se encerraron en casa de los McCartney para grabar algunas demos. Muchas de ellas acabaron formando parte de este “Tug Of War” (“Ballroom Dancing”, “Take It Away”, “Dress Me Up As A Robber”, “The Pound Is Sinking”, “Dress Me Up As A Robber”, “Ebony And Ivory”, “Wanderlust”), otras se editaron tiempo después, (“Keep Under Cover“, “Average Person“,  “Sweetest Little Show” y “We All Stand Together“) y otras quedaron inéditas (“The Unbelievable Experience“,  “Give Us A Chord Roy“, “Seems Like Old Times” y  la divertida y notable “Take Her Back Jack“). Pero George aunque elogió parte del material, animó a McCartney a que compusiera más: “Me dijo, mira llevas siendo demasiado tiempo tu propio jefe, si vamos a trabajar juntos tienes que aceptar mis críticas, puede que no te guste pero, así, funcionará”.

Con nuevos temas, las sesiones comenzaron en diciembre de 1980 pero Laurence Juber y Steve Holly no llegaron a incorporarse tras anunciar que abandonaban el grupo. Paul, Denny y Linda estaban decididos a seguir juntos cuando en la mañana del 9 de diciembre de 1980, McCartney se despertó con la terrible noticia: John Lennon, su eterno compañero, había sido asesinado en Nueva York. La relación de Paul y John había pasado de su inquebrantable amistad en los 60 a su encarnizada enemistad de la primera mitad de los 70. Desde 1975 su relación se había normalizado y, aunque no era lo de antes, era cordial y amigable. John había muerto y a Paul no se le ocurrió nada mejor que irse a trabajar. Después de comer, en el estudio, llamó a Yoko para ofrecer sus condolencias, la esposa de Lennon le hizo saber el cariño que su difunto amigo aún sentía por él (John te quería, te quería mucho”…). Cuando dejó el estudio, bien avanzada la tarde, se encontró con decenas de periodistas. Sus primeras declaraciones fueron: “Estoy muy conmovido, ya sabes, es una noticia terrible… He pasado el día en el estudio escuchando nuevo material porque no tenía ganas de quedarme sentado en casa…”. Cuando le preguntaron por cuándo se enteró de la noticia, contestó: “Por la mañana, en algún momento”, y preguntó a los periodistas si todos lo sabían, a lo que contestaron que sí. McCartney dijo entonces: “Es un fastidio, ¿No es así?” (vídeo). Estas declaraciones fueron publicadas, y su  gesto fue muy criticado.  Cuando llegó a casa se sentó a ver las noticias  y lloró amargamante junto a su familia. . Pocos meses después, en una entrevista de televisión, Paul apenas puede contener las lágrimas al escuchar “Beautiful Boy” (vídeo).

Paul no volvió al estudio hasta el 14 de diciembre, pero las sesiones se pararon por las fiestas navideñas y no se retomaron hasta febrero de 1981. Dave Mattacks se incorporó en la batería junto a Linda, Paul y Denny pero, a sugerencia de George Martin, se decidió que era absurdo restringirse a los miembros de un grupo y que debería utilizar al músico que mejor pudiera interpretar la canción en su instrumento. De esta forma, se incorporaron los baterías Adrian Sheppard, Campbell Maloney, Steve Gadd, y el bajista Stanley Clarke. Poco después, Paul decidió que estaría bien invitar a algunos camaradas para que aparecieran como “estrellas invitadas” y, así, Ringo Starr, Stevie Wonder y Carl Perkins se unieron al plantel.

Obviamente este ya no era el disco de un grupo y, en abril de 1981, se anuncia la separación oficial de Wings y Denny abandona el estudio siendo sustituido por el 10cc Eric Stewart. Concluidas las sesiones, Paul tenía material para un disco doble, pero, bajo consejo de George Martin, decidió hacer una selección y editar un LP sencillo. Al final, el proyecto se conviertió en el cuarto trabajo de McCartney en solitario y, bajo el titulo definitivo de “Tug Of War”, se editó en abril de 1982 con un éxito en arrollador en todo el mundo (nº1 en USA e Inglaterra). La crítica aclamó el disco (Rolling Stone le dio 5 estrellas y habló de “la obra maestra quien siempre supimos que Paul McCartney podía grabar”) y las ventas fueron espectaculares. Y es que estamos ante un disco es sencillamente maravilloso, redondo, sin fisuras. Está muy trabajado y,al no tener que estar limitado a una pequeña banda y poder contar con músicos de sesión de gran nivel y,  el LP roza la exquisitez a nivel de arreglos e interpretación. Quizás se puede achacar que es un LP muy tranquilo y falto de algún tema un poco más brioso.

A nivel de composición, Paul está en una forma excelente y construye un buen puñado de melodías sobresalientes que brillan ya desde el principio con la fantástica canción que da título al LP.  “Tug Of War” es una balada con un grandilocuente fondo orquestal que la enriquece y hace destacar su excelsa melodía. Gran forma de arrancar…, pero es que, el genial pop de cadencias reggae que nos oferta “Take It Away” (con Ringo tras los tambores, por cierto), no hace sino confirmar las expectativas: estamos ante algo grande.

Pero, por si era poco, Macca nos chuta una sobredosis de melancolía con “Somebody Who Cares“, otra vez un sobresaliente corte de pop mccartiano arreglado con un gusto pasmoso, para después levantarnos de la silla con un funky escrito tête à tête con el maestro del género, Stevie Wonder, “What’s That You’re Doing?”. La verdad es que suena mucho más Wonder que a McCartney…, pero es una gozada.

Una cara A para el recuerdo concluye de la mejor forma posible con “Here Today“, el sentido homenaje de Paul a su amigo John tras su muerte. La letra es suficientemente explícita: “Y si dijera que yo realmente te conocía bien, ¿cual sería tu respuesta si estuvieras aquí hoy? / Pues, conociéndote, probablemente te reirías y dirías  que nosotros somos polos opuestos …si estuvieras aquí hoy… /  Pero, en lo que a mí respecta, aún recuerdo como era antes  y ya no puedo contener las lágrimas más… te quiero… / ¿Recuerdas cuando nos conocimos?, supongo que se podría decir que nos hacíamos los duros, no entendíamos nada, pero siempre podíamos cantar / ¿Recuerdas aquella noche en que lloramos porque ya no había ninguna razón para guardarlo todo dentro?  Nunca entendimos ni una palabra, pero siempre estabas allí con una sonrisa /  Y si dijera que realmente te quería y que me alegraría de que aparecieras, así, estarías hoy aquí , como estás en mi canción“… Sin palabras… Mucha gente ha querido ver en esta canción un “segundo Yesterday”, el tratamiento musical y el arreglo de Martin es, intencionalmente,  muy parecido.

Una de las pocas concesiones al rock del disco es la efectiva “Ballroom Dancing“, la canción más movida del disco. McCartney juega con su amplio registro vocal en un buen corte rock que refresca el tono hasta aquí maravillosamente melancólico del LP. No obstante el maravilloso aire tristón del disco vuelve con la soberbia “The Pound Is Sinking“, una genial canción-río de Paul que es pop en estado puro. Una buena línea de bajo -a cargo de Stanley Clarke- y una brillante guitarra eléctrica del propio Paul refuerzan este tema en el que McCartney se burla del mercado monetario.

El punto álgido del LP llega con la extraordinaria “Wanderlust“, incomprensiblemente no lanzada como single y una de las mejores canciones que McCartney ha escrito en su carrera… incluido su periodo Beatle. Un clásico nunca suficientemente ponderado. No conozco muchas canciones mejores, una obra maestra.  Con “Get It“,  volvemos a relajar el tono y escuchamos a Paul y a Carl Perkins  cantar un fantástico y desenfadado country-rock. Excelente.

Nos dirigimos hacia el final del disco a través de un pequeño e interesante puente  -“Be What You See“-  de apenas treinta segundos antes de llegar a “Dress Me Up As A Robber“, una extraña y rítmica canción que, sin duda,  es de lo más flojo de un disco sobresaliente…, aunque marca el camino de futuras sonoridades, ¿no, Jamiroquai?

El gran final llega con la archiconocida “Ebony and Ivory“,  un megaéxito planetario que Paul compuso y luego interpretó junto a a Stevie Wonder. Todos la hemos oído mil veces, es uno de los himnos anti racismo más populares que se han compuesto y un número uno mundial. Su exceso de popularidad y su aire radioformulero no pueden ocultar una notable melodía y un mítico dúo entre dos de los más grandes músicos sobre la faz de la Tierra.

Y así concluye un disco sobresaliente, brillante en lo musical y estimulantemente melancólico. Una joya atemporal que, a pesar de su enorme éxito comercial en 1982, el tiempo no ha tratado con la justicia que merece negándole el sitio que merece entre los mejores álbumes de la historia.
VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

The Beatles. Capítulo 22 (2000-2004). La muerte de George, “Let It Be…Naked” y el último concierto de Paul en España.

El primer lanzamiento de los Beatles en el siglo XXI no pudo ser mejor, 13 de noviembre de 2000, Se edita “The Beatles 1“, un recopilatorio de las 27 canciones del grupo que alcanzaron el número 1 de las listas en Inglaterra y/o Estados Unidos. De esta forma, el CD, contenía “Love Me Do”, “From Me To You”, “She Loves You”, “I Want to Hold Your Hand”, “Can’t Buy Me Love”, “A Hard Day’s Night”, “I Feel Fine”, “Eight Days A Week”, “Ticket to ride”, “Help!”, “Yesterday”, “Day Tripper”, “We Can Work It Out”, “Paperback Writer”, “Yellow Submarine”, “Eleanor Rigby”, “Penny Lane”, “All You Need is Love”, “Hello, Goodbye”, “Lady Madonna”, “Hey Jude”, “Get Back”, “The Ballad of John and Yoko”, “Something”, “Come Together”, “Let It Be” y “The Long and Winding Road“. Las ventas del disco superan las mejores previsiones: debutó en el número uno en la lista de ventas de 35 países, batiendo todos los récords y conviertiéndose en el álbum con mejor debut de la historia, vendiendo 10 millones de ejemplares en un mes. En 2009 fue declarado el disco más exitoso de la década con más de 30 millones de copias vendidas.

Es un muy buen recopilatorio pero, al centrarse sólo en los singles megahits del grupo, quedan fuera grandes joyas. No hay temas de “Rubber Soul”, “Sgt. Pepper’s” ni del “Álbum Blanco” (no extrajeron singles) y quedan fuera joyas que aunque no fueron número 1, sí fueron muy populares: “All My Loving”, “And I Love Her”,  “Michelle”, “Drive My Car”, “Girl”, “Norwegian Wood”, “Here There And Everywhere”, “For No One”, “Taxman”, “Sgt Pepper´s”, “With A Little Help From My Friends”, “Lucy In The Sky With Diamonds”, “A Day In The Life”, “Magical Mystery Tour”, “I Am The Walrus”, “The Fool On The Hill”, “Strawberry Fields Forever”, “Penny Lane”, “Back In The USSR”, “Blackbird”,  “Here Comes The Sun”… En fin, que el “Rojo” y el “Azul” son recopilatorios mucho más completos, si bien este “One” es un excelente repaso por la faceta más comercial del grupo. Una delicia con un éxito grandioso.

A estas alturas Paul empezaba a dejarse ver con la modelo Heather Mills, conocida por su activismo tras perder una pierna tras ser atropellada por un motorista. Mills y Paul se conocieron durante un evento benéfico organizado por ella para conseguir fondos con la finalidad de ofrecer tratamientos de prótesis a personas necesitadas. McCartney quedó prendado de ella y a los pocos meses estaban saliendo juntos, para regocijo de la prensa del corazón británica. Los hijos de Paul no aceptaron bien a Heather y, especialmente, Stella -ya en esta época una famosa diseñadora de moda- veía en ella una cazafortunas que intentaba ocupar el puesto de su madre. No obstante, Paul persistió en su relación y empezó a dejarse ver acaramelado con Heather en varios “saraos” londinenses.

El 7 de mayo se edita el que probablemente sea el mejor recopilatorio de Paul: “Wingspan: Hits and History“. Si bien el doble CD sólo recoge el periodo 1970-1984, la selección es fabulosa y sirvió para que el disco, al que acompañó un documental para TV, alcanzará el segundo puesto en las listas de ventas. Allmusic escribe, “Ha estado minusvalurado. La discografía de McCartney en solitario es rica y meritoria, y si tienes que convertirte este álbum es la mejor forma de empezar”

El 11 de septiembre de 2001, el día de los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, Paul y Heather estaban en el aeropuerto de NY. McCartney pudo ver, desde los televisores de la terminal, el derrumbamiento de las Torres del WTC. De vuelta a su hotel “tenía que dejar salir todo los que estaba sintiendo, y lo más fácil para mí era componer una canción”. Paul reaccionó  y organizó junto al productor cinematográfico Harvey Weinstein The Concert for New York City, un macroconcierto que tuvo lugar en el Madison Square Garden el 20 de octubre y que contó con la colaboración de un gran número de artistas: Eric Clapton, Mick Jagger, Keith Richards, Elton John, James Taylor, Billy Joel, Bon Jovi, Sheryl Crow, The Who… y, por supuesto, Paul, quien , ataviado con una camiseta en tributo a los bomberos de Nueva York interpretó “I’m Down“, una conmovedora versión de  “Yesterday” sólo con cuerdas y “Let It Be” con todos los partcipantes del concierto sobre el escenario. No obstante, lo más destacado fue el estreno de esa canción que Paul había compuesto justo el día de los atentados: “Freedom“, una sencilla y emotiva canción que se convirtió en el himno oficioso post-atentados.

Un nuevo brío a causa de su nueva relación, Paul edita el 11 de noviembre de 2001 su nuevo álbum de estudio, el primero tras cuatro años de silencio desde la publicación del fabuloso “Flaming Pie” de 1997. Para “Driving Rain” (enlace a crítica en Guilletek’s), título del álbum, Paul reclutó una nueva banda, en un ejercicio muy similar al que hizo en 1989 con “Flowers In The Dirt”: quería editar un álbum para salir de gira.  Los elegidos fueron Rusty Anderson (guitarras y voces) y Abe Laboriel Jr. (batería y voces). McCartney también quiso dar a su música un aire más contemporáneo contando con los servicios del productor David Khane (The Strokes, Sugar Ray)… Pero el disco no tuvo éxito y no paso del puesto 26 en Estados Unidos y del 46 en Inglaterra.

Y es que, aunque el álbum tiene momentos brillantísimos como el inconmensurable “From A Lover To A Friend” en la que Paul parece pedir permiso a la fallecida Linda para empezar su nueva relación, la potente “About You“, el baladón “I Do” o el maravilloso pseudo instrumental “megabeatelero” “Heather“, dedicado como “Your Loving Flame” a su nuevo amor, el resto del disco es de agradable escucha pero considerablemente anodino

Entre tanto George recibió una pésima noticia, su cáncer se había reproducido. En ese momento George supo que iba a ser el fin y tomó una firme decisión: asegurarse de que su muerte causara el menor dolor posible a sus seres queridos, especialmente a Olivia y Dhani, su mujer y su hijo. Una persona cercana a Harrison afirmaba que planeó su muerte “como un faraón egipcio”.

Poco después del ataque que sufrió en su casa y que vimos en el anterior capítulo, se centró en finalizar un nuevo álbum de estudio en el que quería que Dhani, su hijo, participara. George recuperó algunas canciones que había grabado en la época de “Cloud Nine” y para el resto fue contando, además de con Dhani, con algunos músicos amigos como Jim Keltner y Jeff Lynne (que además se encargaría de la producción). No obstante, el estado de George fue empeorando y decidió trasladarse a Suiza donde se sometió a un un tratamiento a base de rayos de cobalto a cargo del famoso oncólogo Franco Cavalli. Durante su estancia en aquel país, él y Olivia se compraron una villa llamada Collina d’Oro, en la pintoresca Montagnola -al lado del lago Lugano- donde George pudo disfrutar de su enorme afición a la jardinería y desplazarse, a duras penas, a un estudio de grabación sin levantar el revuelo de la prensa. A estas alturas, George ya no podía andar y se desplazaba en silla de ruedas. Su hijo Dhani recuerda “Nunca sintió pena de si mismo ni se deprimió. Tomamos la actitud de “bueno, es lo que hay”. Él solía decir ‘oh, cuando me vaya vas a tener que terminar todas estas canciones’ y yo le decía ‘bueno, no si tú las terminas primero, así que levanta el culo… Discutíamos sobre las canciones tanto que me dejo con una buena idea de qué es lo que quería”

Pero, desgraciadamente, en torno a octubre el profesor Cavalli  reconoce que el tratamiento había fallado y que la situación de George no iba a mejorar. Harrison seguía teniendo esperanzas pero, de forma tranquila, quiso empezar a prepararse para lo peor y comenzó a comentarle a Olivia cómo quería que su vida terminara.

Los Harrison se trasladaron después a Nueva York para que George fuera tratado por otro especialista en cáncer, el  famoso Dr. Gil Lederman, que bombardeó el tumor de Harrison con radiación sin el menor resultado. La suerte estaba echada. Entre tratamientos, Harrison le dijo a Olivia que quería ver a todas las personas clave de su vida con las que le quedaban asuntos por resolver: Paul fue uno de los primeros. La relación con McCartney había mejorado sensiblemente tras los Anthology y la muerte de Linda (a cuyo funeral George asistió), pero durante casi 25 años había sido inexistente. Cuando se encontraron, ambos se fundieron en un abrazo y lloraron amargamente. El resentimiento ocasionado por las eternas batallas legales que tuvieron en los 70 tras la separación de los Beatles, fue enterrado definitivamente…, “Nada de eso importa ya”, dijo George a su viejo amigo.

Después Harrison se preocupó de los detalles finales. Tras lo sucedido con John Lennon, tenía claro que no quería el lugar de su muerte se convirtiera en un lugar de peregrinación para fans. La única manera segura de evitar que esto ocurriera era mantener el máximo secreto sobre su paradero. La relación de Paul y George se hizo muy fuerte en los últimos días de la vida de Harrison, así que Paul, sabedor de los deseos de George, le ofreció su recién comprada mansión de Beverly Hills (Heather Road 9536), como último destino. George, agradecido, aceptó y el jueves 22 de noviembre,  fue transportado en secreto en su jet privado a la casa de se amigo. Paul recuerda el momento y como le impresionó que George le cogiera la mano: “es gracioso, pero incluso cuando éramos muy amigos, siendo jóvenes, jamás nos dimos la mano. Estuve sentado junto a él durante horas mientras le aplicaban el tratamiento para el cáncer, le quedaban pocos días para morir. Hacíamos muchos chistes, cosas simplemente divertidas, locas. Estuvo bien. Era como si soñáramos”. Cuando Paul y Heather salieron de la casa, McCartney rompió a llorar, tenía claro que no volvería a ver a George.

Harrison pasó sus últimos días en cama. Pidió la presencia de dos devotos Krishna que se turnaban para cantar el “Hare Krishna” una y otra vez, un detalle muy importante para Harrison puesto que, según esta religión, cualquiera que oiga el nombre de Krishna en el momento preciso de su muerte irá directo hacia Dios. El día 29 de noviembre de 2001, George Harrison murió, tranquilo y en silencio.

Las reacciones de sus amigos no se hicieron esperar. Paul McCartney afirmó “Le echaremos en falta. Era un tipo grande, repleto de amor por el mundo y que tenía poca paciencia con las estupideces de la gente. Estoy hundido y muy triste… Era como mi hermano pequeño. Sabíamos que estaba enfermo desde hacía mucho tiempo. Era un tipo adorable y un hombre muy valiente, dotado de un fantástico sentido del humor”Yoko Ono, dijo que la vida de Harrison fue “mágica” y dio mucho con su música, su ingenio y su sabiduría. Gracias, George, fue grandioso conocerte”,. Ringo fue escueto, “era mi mejor amigo. Lo echaré en falta por su sentido del amor, de humor y  su sentido de la música”.

Como última broma y por insistencia de George, en el parte de defunción se puso que el lugar de su muerte había sido el 1971 de Coldwater Canyon, una dirección inexistente. Lo que George no midió es que cuando, inevitablemente, el engaño salió a la luz, un juez de Los Ángeles abrió un caso por falsificación de documentos haciendo que Olivia se enfrentara a una pena de hasta seis meses de prisión.  El tema no fue solucionado hasta el 16 de marzo de 2002, fecha en la que fue archivado.

A principios de Diciembre de 2001, la familia Harrison trasladó las cenizas desde Los Ángeles hacia un destino desconocido. Aparentemente iban a ser arrojadas en el jardín de su villa suiza, pero nadie ha podido confirmarlo, a día de hoy, no se sabe si el destino final de los restos de George fue el país alpino o la aguas del río Ganges en la India.

En abril de 2002, Paul completó su banda con el guitarrista/bajista Brian Ray y el teclista Wix Wickens, con el que ya había colaborado en sus giras de los 90. Brian y Wix se unieron a Paul, Rusty Anderson y Abe Laboriel Jr para comenzar “The Drivin USA Tour”, una gira de 27 fechas por Estados Unidos y Cánada que McCartney interrumpe en Junio de 2002 para casarse con Heather Mills.

Paul y Heather se casaron en un castillo emplazado en el condado de Monaghan -en la campiña Irlandesa- dándose el “sí quiero” al compás de “All You Need Is Love”. Entre los 300 invitados estaban Ringo y algunos amigos músicos como Eric Clapton o David Gilmour. Los tres hijos de Paul y Linda, Mary, Stella y James, que se opusieron frontalmente a su padre cuando les anunció su compromiso con Mills, finalmente decidieron asistir al evento, al igual que Heather -hijastra de Paul e hija de Linda.

Paul gastó 3 millones de dólares en la celebración de la boda, convirtiéndola en la segunda más cara de la historia tras la de Liza Minelli y el productor David Guest

Tras la resaca de la boda y cumplido el preceptivo viaje de novios, Paul vuelve a lo suyo y continúa la gira con 32 conciertos por Norte América y Asia, desde septiembre a noviembre de 2002. Fue una gira de gran nivel, con Paul en una excelente forma vocal y la banda sonando de forma muy convincente. McCartney versiona además algunas canciones de los Beatles que aún no había tocado nunca en directo (“Hello Goodbye” (enorme), “Getting Better“, “Mother Nature’s Son“, “You Never Give Me Your Money“. No obstante este “Back In The US Tour” será recordado por los sendos homenajes a sus fallecidos compañeros John y George: con “Here Today” Paul retoma la canción que, en 1982, dos años después de su asesinato, dedicó a John Lennon… y es demoledora oírla veinte años después. Tanto o más emotivo resulta el homenaje a George: Paul toma uno de los instrumentos preferidos de George, el ukelele, para realizar una soberbia versión de una de las mejores canciones que Harrison nunca compusiera, “Something“.

McCartney puso fin a esta exitosa gira, con casi 130.000.000 de dólares recaudados, editando -sólo en Japón y Estados Unidos- el brillante doble CD y DVD en directo “Back In The US“. A pesar de ser el sexto álbum en directo de Paul, consiguió un buen rédito comercial alcanzando el puesto número 8 en listas. Aunque, sobre todo, y a pesar de su indudable calidad musical, este álbum será recordado porque McCartney -como hiciera en 1976 con “Wings Over America”-  alternó el nombre de los apellidos de la dupla “Lennon-McCartney” en la firma de las canciones de los Beatles. Así, las canciones de los Beatles que Paul interpretó en esta gira aparecen firmadas como “McCartney-Lennon”… Pero, ¿por qué hizo esto Paul?. En primer lugar, recordemos que Paul y John llegaron al acuerdo de firmar juntos todas las canciones que cualquiera de los dos compusiera, así Paul aparece en los créditos de “Help!” o “Strawberry Fields Forever” cuando es una canción e John y de igual forma Lennon aparece en los de “Yesterday” o “Hey Jude” cuando no aportó nada a las mismas. Paul y John acordaron que el orden fuera Lennon-McCartney aunque acordaron que los créditos podían invertirse si alguno de ellos quería en cualquier versión futura (de hecho Paul, en vida de John, lo hizo en  en 1976 con “Wings Over America” y Lennon dijo públicamente “no hay problema con eso”). A principios de los 90, Paul llamó a Yoko para solicitarl el cambio de orden en “Yesterday”, pero Ono se negó.

McCartney respetó el orden clásico en en 1976 en sus anteriores trabajos en directo: “Tripping the Live Fantastic” (1990), “Unplugged” (1991) y “Paul is Live” (1993), pero decidió cambiarlo tras comprobar que Yoko había quitado su nombre de “Give Peace a Chance” en la edición del recopilatorio “Lennon Legend: The Very Best of John Lennon” en 1997. Es cierto que Paul no escribió ni una letra ni aportó una nota a “Give Peace a Chance“, y eso es lo que Yoko justificó para quitar su nombre de los créditos, pero John en su momento firmó la canción como “Lennon-McCartney” puesto que la editó siendo un Beatle (1969). Paul, de forma un poco infantil, respondió a la “ofensa” alternando el orden de los nombre en los créditos y provocando declaraciones púbicas altisonantes de Yoko Ono acusándole de no respetar la memoria de su compañero. Paul no volvería a hacerlo.

El 18 de noviembre de 2002, un años después de su muerte, se edita “Brainwashed“, el disco en el que George Harrison estuvo trabajando durante los últimos meses de su vida. En realidad Harrison llevaba trabajando sobre este álbum desde mucho tiempo atrás y algunas canciones -como la fabulosa “Any Road“- datan de 1988, pero fue a partir de 1999 cuando se puso a trabajar en serio sobre el mismo. Lamentablemente, George falleció sin terminarlo y fueron su eterno amigo y productor Jeff Lynne y su hijo Dhani Harrison quienes lo terminaron. No obstante Lynne afirma que, “George había dejado todo bastante claro, sólo hicimos algunos retoques. Él quería un disco muy honesto y no quería grandes producciones, solía decirme “Jeff, no quiero que suene pijo”, así que Dhani y yo no tuvimos que hacer mucho”. El álbum fue extraordinariamente acogido por la crítica y no es para menos. Es un gran disco, de lo mejor de Harrison en solitario, merced a grandes canciones como “P2 Vatican Blues (Last Saturday Night)“, “Pisces Fish“, “Looking For My Life“,  “Stuck Inside a Cloud“, “Rising Sun” o la maravillosa versión del clásico del jazz “Between the Devil and the Deep Blue Sea” en la que George se luce al ukelele. A pesar de las buenas críticas, el disco no tuvo un excesivo éxito, si bien alcanzó un puesto 18 en las listas de éxitos estadounidenses y al el 29 en el Reino Unido.

Apenas 10 días de editarse el disco, tiene lugar, en el Royal Albert Hall de Londres  “The Concert for George“, un tributo musical organizado por  la viuda de Harrison, Olivia, su hijo Dhani y su inseparable amigo Eric Clapton. El tributo, delicioso de principio a fin, arrancó con una sección de música india encabezada por Anoushka Shankar, hija del maestro de sitar de George, Ravi Shankar. Tras la sección de música india, aparecieron los grandes amigos de George Monty Python  cantando “Sit On My Face” y “The Lumberjack Song” (que cuenta con la colaboración de Tom Hanks).

Posteriormente grandes astros musicales interpretaron canciones de George con y sin los Beatles. Así, Jeff Lynne interpreta “The Inner Light“, “I Want to Tell You” y “Give Me Love (Give Me Peace on Earth)Eric Clapton se arranca con “If I Needed Someone” y “Beware Of Darkness“,  el Procol Harum Gary Brooker canta “Old Brown Shoe“, Joe Brown versiona “Here Comes the Sun” y “That’s The Way It Goes“, mientras Tom Petty y sus Heartbreakers tocan “Taxman“, “I Need You” y “Handle With Care” y Billy Preston junto a Eric Clapton se encargan de “Isn’t It A Pity“… Y entonces llega el plato fuerte de la noche: Ringo sube al escenario en medio de una gran ovación para interpretar “Photograph” y “Honey Don’t“…, para posteriormente decir  “Gracias, gracias, gracias… es un gran placer para mí presentaros a otro amigo de George… ¡¡Paul McCartney!!“, el Royal Albert Hall se viene abajo y Ringo se dirige a la batería mientras Paul sube al estrado, dos Beatles en un escenario, no ocurría desde 1970… Paul canta “For You Blue” y coge el ukelele para tocar “Something” junto a Eric Clapton en una versión espectacular que pone la carne de gallina de principio a fin y levanta al público de sus asientos. McCartney sigue siendo el protagonista  en “All Things Must Pass“, tras la cual se retira al piano para hacer los coros en la versión de “While My Guitar Gently Weeps” que canta Eric Clapton. Para el gran final, todos tocan “My Sweet Lord” y “Wah-Wah” (con la curiosidad de tener a Paul tocando en una canción que George compuso criticándole).

La presencia sobre el escenario de Dhani, calcado físicamente a su padre cuando tenía su edad,  resulta absolutamente evocadora. Dhani al final agradece a todos los amigos de su padre dsu presencia en el acto: “Sois los mejores amigos de mi padre. Él os quería y esto que hemos hecho es lo más bonito que podríamos hacer por él…, muchas gracias por todo Eric…, gracias a todos. Qué Dios os bendiga. Pasad un buen día”. En ese momento, Paul se acerca improvisadamente al micrófono y dice “con Dhani en el escenario parece que George se hubiera mantenido joven y el resto fuéramos viejos”, el úblico rompe en risas mientras Joe Brown pone el final a la gala tocando una de las canciones preferidas de George “See you in my dreams“, cómo no, al ukelele.

En marzo de 2003, Paul vuelve a la carretera con 33 fechas en Europa destacando el concierto que el 24 de mayo ofreció en la plaza roja de Moscú  y del que se editó el DVD “Paul McCartney in Red Squareque tuvo un gran éxito de ventas. Concluida la gira, edita el doble cd “Back in the World“, que se diferencia del anteriormente editado (sólo en USA y Japón) “Back In The US” en el reemplazo de “Vanilla Sky” (banda sonora de la película de Tom Cruise), “C Moon” y “Freedom” por “Calico Skies“, “Michelle”, “Let ‘Em In” y “She’s Leaving Home“, y que obtuvo un notable éxito comercial alcanzando el número 5.

Ese mismo mes, Ringo edita “Ringo Rama” con su nueva compañía discográfica, Koch Records. El álbum es bueno y recibió críticas elogiosas -Allmusic dijo: «Ringo Rama es un disco bueno y agradable. No tanto como “Time Takes Time” o “Vertical Man”, pero es bueno”-, aunque sólo llegó al puesto 113 en listas. No obstante siempre será recordado por la inclusión del tema Never Without You“, que cuenta con Eric Clapton a la guitarra y  que Ringo compuso poco después de la muerte de George dedicándolo a su memoria: “Éramos jóvenes, fue divertido y no podíamos perder / Fuimos noticia de primera plana, días y noches de locura, limusinas y focos, fuimos hermanos a pesar de todo  /  Y tu canción seguirá sonando sin ti, y este mundo no te olvidará. Cada parte de ti está en tu canción, ahora vamos a seguir adelante, nunca sin ti…”.

En cuanto a los Beatles como grupo, lo más destacable de este principio de siglo sería, sin duda, la edición, en noviembre de 2003, de “Let it Be… Naked“. Paul -cuya quinta hija, Beatrice, fruto del matrimonio con Heather Mills, había nacido un mes antes, en septiembre de 2003-, nunca estuvo satisfecho con el trabajo de Phil Spector, a instancias de John, había hecho con el LP de 1970 “Let it Be”, el que fuera último álbum del grupo. McCartney siempre había mostrado su desagrado con la forma en la que el productor americano había producido “Let it Be”, y muy especialmente su canción “The Long and Winding Road” y quería mostrar cómo hubiera sido el álbum original sin la intervención de Spector.

De esta forma, el álbum es una revisión del último LP de los Beatles, eliminando toda las post-producción orquestal a cargo de Phil Spector, resultando un disco grabado en directo en el estudio. No hay trucos. McCartney encargó a los ingenieros de sonido de Abbey Road, Paul Hicks, Guy Massey y Allan Rouse que buscasen en los archivos y ensamblasen las distintas canciones con los 30 rollos de cinta grabados durante las sesiones del proyecto “Get Back” de enero de 1969. Los ingenieros realizaron un profundo trabajo, limpiando digitalmente cada pista de cada canción antes de remezclarla. El sonido se ha limpiado de tal forma que te parece que los cuatro Beatles están tocando a tres metros de ti. Es un resultado espectacular.

El álbum arranza con “Get Back“, tomando como base la versión que se utilizó para el single y con un sonido muy mejorado. Se ha editado la extensión final y resulta corta pero muy intensa. En este caso me quedo con la versión de 1969, no como en el caso de “Dig A Pony” o “For You Blue” que, aunque en poco o nada cambian respecto a la versión original, lucen fantásticas con la remasterización de sonido.

Con “The Long And Winding Road” llegamos al tema de la discordia. Suena muy distinta. No es ni siquiera la versión original sin orquesta, sino que es la toma 19, la que aparece en la película “Let It Be”. A mí me gusta más la versión de Anthology 3 (la del LP original sin orquesta) pero, desde luego, esta es mucho mejor que la de Spector. ¿El sonido? Espectacular. Ringo quedó impresionado con la versión cruda de la canción: “No hay nada malo con los arreglos de Phil Spector, es sólo que uno adopta una actitud diferente al oírla. Han pasado treinta años y he flipado”. Por su parte el propio Phil Spector declaró: “McCartney es un hipócrita. No tuvo ningún problema recibiendo el Óscar por el álbum Let It Be, y lleva tocando la jodida canción durante 25 años… Si Paul quiere entrar a un concurso de meadas sobre esto, se equivoca conmigo. A mme confunde con alguien quien no le importa una mierda”.

El álbum continua con “Two Of Us”  que suena maravillosa, y con una remezcla de “I’ve Got A Feeling” que fusiona las dos versiones en directo que los Beatles tocaron en el celebre concierto de la azotea con un resultado  brillante. Muy dinámica y muy potente, mejor que la original, lo mismo que le ocurre a “One After 909“, la limpieza de sonido se luce mucho en este rock clásico.

Don’t Let Me Down” es la otra gran novedad del álbum. En el LP original no estaba y sólo fue editada como single. Es la fabulosa y acelerada versión del concierto en la azotea …¡Qué buenos eran los Beatles del 69 en directo! Por su parte, “I Me Mine” y “Across the Universe“, aparecen sin la orquestación de Spector y con un sonido muy mejorado. Fabulosas.

Y para el final, “Let It be“, con un sonido enorme, muy mejorado. Escuchad esos coros…, parece que cantan a tu lado… El disco se acompaña de un segundo CD, “Fly On The Wall” con diálogos y fragmentos musicales de los ensayos del álbum. El álbum recibió críticas divididas de la prensa musical, la mayoría lo acogió con regocijo, pero no faltó quien acusó a Paul de no respetar el legado del grupo y actuar a espaldas de sus ex. No obstante, el proyecto contó con el visto bueno de Ringo, Yoko y Olivia.

“Si hubiésemos tenido la tecnología de hoy en ese momento sonaría así de esta forma, porque este es el ruido que nosotros hacíamos en el estudio”, comentó Paul McCartney. “Es exactamente lo que se vivió en el estudio, es como si estuvieras ahí”.

El día de su salida al mercado, el disco vendió cinco millones de copias, alcanzando un puesto número 5 en Estados Unidos y el 7 en Inglaterra.

Un mes después de la edición de “Let It Be… Naked”m en noviembre de 2003, EMI edita un doble CD y DVD recogiendo el maravilloso “Concert For George” en homenaje a la memoria de George Harrison que se había celebrado un año antes. Excelente documento de un evento inolvidable. Imprescindible.

Poco después, en febrero 2004, el fallecido George volvió a la actualidad con la edición de  “The Dark Horse Years 1976-1992“, un box set de George Harrison con todo su catálogo que Harrison publicó bajo su sello propio, Dark Horse Records. De esta forma la caja contiene Thirty Three & 1/3″, “George Harrison”, “Somewhere In England”, “Gone Troppo” , “Cloud Nine” y “Live In Japan”.

Y el que no había dejado de estar de actualidad era Paul McCartney quien, en mayo 2004, se embarca en una nueva gira: The ’04 Summer, una gira europea de dos meses y 14 conciertos que lo trajo por dos veces a España: Gijón y Madrid, y en ese segundo concierto, el de Madrid, estuvo un servidor.

Eran poco más de las dos de la tarde del 30 de mayo de 2004 cuando, aún con la comida en la boca, nos metimos en el coche camino a Madrid (desde Zaragoza). Lo único que sonó durante el viaje fue música de Paul y de los Beatles. En torno a las seis de la tarde nos plantamos en el Estadio de la Peineta y se nos cayó el alma a los piés: teníamos una cantidad ingente de gente delante de nosotros…, pero entonces comenzó la magia: casi pegado a la puerta de entrada vi una melena que me resultaba familiar y cuando se dio la vuelta… ¡¡era mi hermano!!! Yo sabía que iba a ir al concierto y pensaba llamarle una vez dentro del recinto pero no imaginaba que fuera a ir 5 o 6 horas antes a coger sitio. Automáticamente nos colocamos en las primeras filas.

19H, apertura de puertas. Si algún ojeador me hubiera visto driblar a seguratas a la entrada del estadio, hoy sería extremo titular del Barça o el Real Madrid. Pulvericé todas las marcas mundiales de velocidad y me coloqué en una honrosa quinta fila ( a unos 8/10 metros de Macca). Había conseguido lo más difícil, ahora todo sería disfrutar… tres horas de pié…

A las 22H comenzó el espectáculo previo al concierto: bailarinas, hombres zancudos, equilibristas. Todo aderezado con remezclas dance de algunos temas de Macca y , entonces, llegó el momento. Las luces se encendieron y la banda apareció en el escenario al son de los primeros acordes de “Jet”.

Paul comenzó espectante, contenido, pero cuando llegó el estribillo de la canción se dio cuenta (y su banda también) de que iba a ser una noche especial.30.000 gargantas cantaron el estribillo al unísono dando botes y palmas.  Sin mediar palabra, atacaron “Got To Get You Into My Life”, fuerte, potente, revitalizada. La gente seguía gritando (más que cantando) los estribillos, y comenzaron a verse las primeras lágrimas.

La banda asistía a lo que está ocurriendo con cierta incredulidad. La ovación final tras sólo dos canciones sonó atronadora y se comienzó a corear el nombre de Paul. Macca dice, “Creo que lo vamos a pasar bien esta noche” y hace gestos de complicidad con el resto de la banda. “Hola Madrid… Viva España..”, chapurreó Macca.

Acto seguido sonó “Flaming Pie”, la gente bailoteó pero la repuesta fue fría, quizás se estaban reservando para el “All My Loving”, enorme. Paul presentó la canción en castellano diciendo “Intentaré hablar en español, aunque sé pocas palabras“, luego volvió al inglés, “me parece que lo vamos a pasar bien esta noche”. Paul se mostraba incrédulo ante la respuesta del público y comenzó a entrar en calor. La audiencia estaba absolutamente entregada. Enlace a la comentado hasta ahora, primera parte del concierto: aquí.

Paul elevó su Hofner al cielo antes de dejarlo y coger por primera vez la guitarra. “Let Me Roll It”, perfecta, sin fisuras, la gente coreando… y la banda se improvisó un fragmento del “Foxy Lady” de Hendrix.  McCartney volvió a pedir la palabra y mitad inglés. mitad castellano dijo: “A veces compones una canción, la grabas, y te olvidas de ella. Esta canción sólo la toqué cuando la grabamos en los 60. No he vuelto a cantarla hasta esta gira así que, para vosotros, la primera vez que toco esta canción”.  La canción era “You Won’t See Me”. Suena fresca, como recién sacada del horno, nadie diría que llevaba en formol desde 1965.

Paul se quitó la chaqueta y volvió a coger su Hofner y dijo en castellano, “Muchas gracias señores, señoras, señoritas…, esta es otra canción que toco por primera vez“. Turno para “She’s A Woman”, ¿qué decir? Gloria bendita. La gente se volvía loca y, al final, de nuevo el bajo al cielo. El público volvió a corear el nombre de Paul. “Esta siendo una tarde preciosa, ¿verdad?”. Era el momento de empezar las presentaciones, y Paul lo hizo en castellano: “me gustaría presentaros a nuestro fantástico guitarrista: Rusty Anderson”. Rusty toma la palabra -“Hola qué tal, Madrid, solamente sé seis palabras en español y ya se me acabaron todas”- para luego elogiar al público. Enlace a la segunda parte del concierto aquí.

Paul se sentó al piano, con la primera nota de “Maybe I’m Amazed” el estadio se cae, surgen los primeros mecheros. Gran versión. Paul sabedor de que tiene al público en el bolsillo, ataca directo a la yugular: “The Long And Winding Road”. Sin palabras, las pantallas de fondo mostraban imágenes carreteras vacías, los pelos como escarpias mientras toda la banda excepto Paul abandonaba el escenario. Gritos de “Oe Oe Oe oeee” entre el público. “Siempre me hacen esto, me dejan solo con vosotros… y me encanta“. Las luces se apagan, un haz de luz ilumina a Macca y a su guitarra. Estaba a punto de producirse uno de los momentos mágicos de la noche. “Antes de que existieran los Beatles, George, John y yo juntamos cinco libras para grabar una maqueta. Esto es lo que hicimos, cantad conmigo” , Macca explicó al público el coro y comenzó a tocar “In Spite Of All The Danger” , una rareza pre-beatle, y el público hizo los coros perfectos, incluso los que Paul no había explicado. Paul estaba flipado, todo el mundo se sabía la canción gracias a “Anthology”…, le entró la risa varias veces durante el tema, era mágico. “Cantáis muy bien, ¿Por qué no grabamos un disco juntos?”. 

Paul explicó como compuso “Blackbird”  y el trasfondo ideológico de la canción (anti racista). Maravillosa interpretación. Luego se arrancó (seguía solo en el escenario) con “We Can Work It Out”, el publico cantó al unísono. Volvieron los gritos de “Pauuuul, Pauuuuul…”, pero nadie esperaba lo que llegaría después. “A veces en la vida no llegas a decir todo lo que te gustaría haberle dicho a una persona, no tienes la oportunidad , quizás porque te da vergüenza o por lo que fuera…, pero es muy triste que esa persona muera y te quedes con la sensación de no haberle dicho lo que te hubiera gustado decirle. Escribí esta canción después de la muerte de mi querido amigo John”, el público rompe a aplaudir, “¡aplaudid a John!”, ovación cerrada y coros “Joooohn, Joooohnnn…“, Paul repitió ahora en español, “escribí esto tras la muerte de mi amigo John” y comenzó a tocar “Here Today”. Cuando llegó a la parte central y repitió “I love you” hasta tres veces  visiblemente emocionado, el público rompió en aplausos a mitad de la canción. Cuando acabó se coreó el nombre de John y Paul señaló al cielo.

Paul estaba encantado, alguien gritó a voz en grito “I LOVE YOU PAUL” y resonó en el estadio…Él, crecido, contestó gritando desgarrado “I LOVE YOU TOO!!”, la gente acogió la broma con risas. Otro momentazo estaba al caer: “Esto lo quiero hacer en memoria de mi amigo George”, Paul comenzó a tocar la única canción que no fue compuesta por él entre todas las del repertorio, el fabuloso “All Things Must Pass” de George. Genial. Otra gran ovación y el nombre de George un nuestras gargantas. La gente, para compensar, comenzó a gritar “RINGO RINGO”, y Paul siguió la broma con unas estrofas de “Yellow Submarine”. Enlace a la cuarta parte del concierto aquí.

Los ánimos se tranquilizaron con “I’ll Follow The Sun”, en la que Macca repitió el final una y otra vez a modo de broma. Más aplausos. “Gracias Madrid, me gustaría presentaros a nuestro gran pianista: Paul “Wix” Wickens“, Wix tomó la palabra y elogió la actitud del público y nuestra buena voz (“estais locos pero cantáis muy bien”). Tras esto McCartney se volvió a sentar al piano y tocó una maravillosa versión de “For No One”. ¿Cómo puede alguien haber compuesto tantas canciones perfectas?. Siguiendo con la broma, volvió a acabar con el final de”I’ll Follow The Sun”. Todos reímos la gracia. Nos tiene en el bolsillo y se recrea haciéndonos corear de nuevo “In Spite Of All The Danger”. El set acústico concluye con unas geniales interpretaciones de  “Caliko Skies”, “I’ve Just Seen A Face” y “Eleanor Rigby”. Enlace a la quinta parte del concierto aquí.

A partir de ahora no hay tregua. Vuelve a  coger el Hofner. Con “Drive My Car” se desató la locura con la gente cantando la canción de cabo a rabo. “Penny Lane” supuso un pequeño descanso después de tanto meneo. Preciosa. Pero nada comparado con lo que pasó con “Get Back”. La gente se volvió loca. Hubo un momento en que la banda también se contagió de esa locura, se miraban entre ellos como diciendo “esto no es normal” y animaban a la gente dando saltos en el escenario. Brutal catarsis colectiva.  “Ahora os presento a un músico extraordinario…¿comprendéis mi español?…, ok, ¡¡Brian Ray!!“, Brian dijo unas palabras y, recuperadas las fuerzas, comenzó “Band On The Run” que se recibió con algarabía. Y, ahora sí, Paul se propone derrumbar el estadio… un ruido de un avión despegando y …”Back In The USSR” … Increible, las agujetas me duraron una semana.

“Y aquí está nuestro fabuloso batería: Abe Laboriel Junior”.  Abe (el batería) tomó la palabra y en castellano dijo: “¡¡Hola Madrid!!, ¿Cómo estáis?, ¿Estáis listos para el rock?, ¿sí?… Pero más importante, ¿Estáis listos para el fuego?… Aquí tenéis a Pablo McCartney”.”Live And Let Die” comenzó a sonar y cuando llegó el estribillo surgieron grandes columnas de llamas del escenario, decenas de fuegos artificiales invadieron el cielo… luces a mil por hora… más saltos,  más gritos,  más palmas… No podíamos con nuestra alma. Más “Oeeee Oeeee Oeeee” y entonces, una brutal “I’ve Got A Feeling” con Rusty y Abe haciendo las veces de John con el “Everybody’s has a wet dream…” Aún no me he recuperado del sock de escuchar esta canción en vivo.

“Muchas gracias… Yo estudié español en la escuela cuando tenía ocho años en Liverpool y sólo me enseñaros esto: “tres conejos en un árbol tocando el tambor, que sí, que no, que sí los he visto yo”… así está la educación en Inglaterra”. Risas. El final se acercaba y nadie quería que esto se acabara y Paul volvió a animar las gargantas con “Lady Madonna”. Enlace a la séptima parte del concierto aquí.

“Ahora amigos, amigas, muchachos, muchachas, señores, señoras…, cantad conmigo”. Era el final… y, ¡cómo no!, fue con “HEY JUDE”. Paul (y el resto de las 30.000 almas presentes) cantaron la mejor canción de la historia y cuando llegó el celebre “Na na na na Hey Jude”, Macca rindió un homenaje a su publico, las cámaras se giraron hacia la audiencia. Las pantallas gigantes (las más grandes de la historia), comenzaron a reflejar primeros planos de los presentes… Chicas jóvenes llorando, cincuentones dando palmas, un loco gritando detrás de una pancarta (yo). Emocionante.

La banda se abraza y saluda agradecida, se van del escenario, pero el público seguía cantando…“Na na na na Hey Jude”. Paul vuelve al escenario, pero no le dejan cantar…“Na na na na Hey Jude”… Paul se ve obligado a acompañar con la guitarra y ruega que paremos, al primer silencio se arranca con “Yesterday”. Aquí contribuí con unas lágrimas al ambiente de emoción general… Enlace a la octava parte del concierto aquí.

La banda vuelve…”Let It Be”…Los mecheros vuelven a escena… Paul coge de nuevo el Hofner, “¿Queréis más?”, “¡¡¡¡¡ Sííííííííí !!!!!”, respondemos , “Vale en ese caso… One, Two, Three, Fourrrrrr….”, “I saw her Standing There”. Acojonante. La banda abrazada, agradece la entrega y se va…

“Na na na na na HEY JUDE”
“Na na na na na HEY JUDE”
“Na na na na na HEY JUDE”

Paul sale corriendo con una enorme bandera española. Enlace a la novena parte del concierto aquí.

“Así que aún queréis más… Ok… vamos a darle al rock”. La banda vuelve, estamos agotados, pero nadie se quiere ir… Saben que nos tienen que dar la estocada final… Y sólo hay una canción que puede ser definitiva. “HELTER SKELTER”. Demoledor, brutal, salvaje…me quedo mudo… “Oh Madrid, sois un gran público, ¡gracias! pero os tenemos que dejar, nos tenemos que ir a casa, mañana tenéis que trabajar… Gracias a todos, sois geniales. Quiero dar las gracias a mi fantástica banda, pero sobre todo a vosotros”. Enlace a la décima parte del concierto aquí.

No podemos más y es la hora de rematarnos… “Sgt. Pepper’s” fusionado con el medley final de “Abbey Road” servirá de puntilla. Paul eleva su guitarra, la banda une sus manos y hace reverencias de agradecimiento. “Muchas gracias Madrid, muchas gracias España, ¡¡hasta pronto!!”. Enlace a la parte final del concierto aquí.  Llegué a casa (Zaragoza) a las cinco de la mañana. A las 7 estaba en pié para ir al curro. No dormí, pero pasé toda la noche soñando. Gracias Paul.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 4 de mayo de 2013