Paul McCartney: “Flaming Pie” (9/10)

Imagen

The Song We Were Singing (McCartney)
The World Tonight (McCartney)
If You Wanna (McCartney)
Somedays (McCartney)
Young Boy (McCartney)
Calico Skies (McCartney)
Flaming Pie (McCartney)
Heaven On A Sunday (McCartney)
Used To Be Bad (Miller-McCartney)
Souvenir (McCartney)
Little Willow (McCartney)
Really Love You (McCartney-Starkey)
Beautiful Night (McCartney)
Great Day (McCartney)

“Cuando terminé Anthology sentí la necesidad de hacer música nueva (…) viendo Anthology me acordé de lo bien que lo pasábamos los Beatles grabando, y eso asentó las bases de lo que sería Flaming Pie. Anthology me recordó los patrones de The Beatles y los valores que alcanzamos con las canciones. Así que de algún modo me sirvió como curso que ahora se ve reflejado en este álbum”. Y es que Paul pasó unos cuatro años, desde 1992 a 1996, trabajando en el proyecto Anthology de los Beatles, un proyecto largamente madurado (es una idea de 1971) que consitía en los Beatles contaran su historia a través de una serie de documentales. Neil Aspinall -otrora road manager, asistente personal de los Beatles y director de Apple Corps-, pensó que sería una buena idea recopilar toda la información posible de los archivos del grupo (tanto en EMI como en Apple)  para realizar un documental sobre la historia del mismo. Las malas relaciones entre Paul y el resto del grupo a principios de  los 70 y la muerte de John en 1980 truncaron el proyecto, pero desde principios de los 90 Neil lo había recuperado. La idea no era otra que los miembros vivos del grupo, apoyados por horas de entrevistas a John (autorizadas por Yoko), contaran su historia a través de una serie de documentales. Dichas entrevistas se completarían con el vasto material videográfico y sonoro que Aspinall había recopilado a lo largo de todos estos años.

El caso es que Paul, inspirado por los recuerdos, comenzó a componer y en febrero de 1995 decide volver al estudio para grabar parte del material que habíaImagencompuesto mientras trabajaba en Anthology. Tenía claro que quería que las canciones fueran sencillas y directas (“me sorprendió, mientras trabajábamos en Anthology, darme cuenta de los sencillas y a la vez perfectas que eran muchas de aquellas primeras canciones de los Beatles”), pero Paul no quiso afrontar esta vuelta al estudio en solitario y pidió a su amigo Steve Miller (líder de la fabulosa Steve Miller Band) que le acompañara. Ambos músicos, que ya habían colaborado en la canción de Miller “My Dark Hour” en 1969 y en la que Paul toca todos los instrumentos, grabaron hasta siete canciones, algunas como “Country Girl” o “Soul Boy”, aún hoy inéditas.

La idea original de Paul era autoproducir su nuevo disco, pero tras trabajar con el Jeff Lynne (líder de la ELO) en los dos nuevos temas Beatle que se estrenaron con los Anthology -“Free As A Bird” y “Real Love“-, decidió poner su trabajo en manos de Lynne y juntos trabajaron en las canciones que Paul había grabado con Miller y nuevo material de McCartney. Las sesiones transcurrieron a buen ritmo hasta diciembre de 1995, fecha en la que a Linda se le diagnostica un cáncer, provocando un lógico cese en el trabajo de estudio.

El golpe para los McCartney, compañeros inseparables durante casi treinta años, fue durísimo pero ambos convinieron que lo mejor para la recuperación de Linda y para el estado mental de su marido es que éste volviera al trabajo. De esta forma, las sesiones se retomaron en febrero de 1996. Quién sabe si necesitado de la ayuda de sus amigos, Paul pidió a Ringo que participara en las grabaciones y el fiel baterista se incorporó al trabajo en mayo.

Las últimas sesiones de trabajo datan de febrero de 1997 con George Martin dirigiendo un arreglo orquestal. El disco se mezcló en marzo de 1997 y en mayo estaba en las tiendas, recibiendo las mejores críticas de un disco de McCartney desde el fabuloso “Tug Of War” de 1982 y una excelente respuesta del público, que respondió aupando el álbum hasta el puesto número 2 tanto en Estados Unidos como el Reino Unido. Y es que estamos ante un disco fantástico, de principio a fin. “Flaming Pie” es el álbum más beatlemaniaco de Paul McCartney en su etapa en solitario. Se puede decir que Macca rinde aquí tributo a su pasado sin rubores ni pretensiones. Desde el mismo título (John dijo que inventó el nombre de “Beatles” cuando un hombrecillo saliendo de un pastel en llamas -Flaming pie- les dijo: “os llamareis Beetles pero con “a”…), a la sonoridad del álbum, Paul recoge el testigo de su propio pasado y concluye un álbum fabuloso. No creo que sea su mejor disco, como muchos afirman, y estoy convencido de que se benefició de la renovada popularidad Beatle que supuso el estreno de los Anthology, pero sí es un muy buen trabajo que incluso mereció una nominación para el Álbum del Año en los Grammy de 1998, que ganó Bob Dylan por su álbum Time Out of Mind.

El disco arranca con la evocadora “The Song We Were Singing“, una fantástica canción con una gran interpretación vocal en la que Paul toca gran parte de los instrumentos y recuerda sus tiempos mozos. “Estaba una noche recordando los años sesenta, ya sabes, estábamos allí fumando cigarros, bebiendo vino… hablando acerca de la solución cósmica. Eso era lo que todos hacíamos… pero ¡Qué demonios! Es el periodo de tiempo en tu vida en el que tienes la oportunidad de todo eso”. El sonido íntimo y sosegado del tema inicial será la tónica general de un álbum tendente a la introspección y al sonido acústico y en el que hay pocas concesiones al rock. Si acaso la más contundente de dichas concesiones sea la estupenda “The World Tonight“, un sobresaliente rock en el que, como ocurre en la mayoría del disco, Paul (voz principal, coros, batería, bajo, guitarra eléctrica, guitarra acústica,  piano y percusión) y Jeff Lynne (coros, guitarra eléctrica, guitarra acústica y teclados) son los únicos interpretes.

El excelente tono inicial del disco se corta con “If You Wanna“, un corte normalito de esos que a McCartney se le caen de los bolsillos sin apenas esfuerzo y posiblemente uno de los puntos más bajo del álbum…, lo mejor del tema, la guitarra de Steve Miller y la producción tompettyniana de Lynne. No obstante, Paul recupera nuevamente el pulso con  “Somedays“, una soberbia balada “a lo beatle” con un arreglo escrito por el inefable George Martin. “Durante las sesiones de Anthology le pregunté a George Martin si podía escuchar Somedays ya que me gustaría que escribiera un arreglo con orquesta. Estaba nervioso viendo cómo reaccionaba al escucharla. pero cuando acabó me miró y me dijo “Veo que no pierdes tu toque”…, fue genial”. Un tema para el recuerdo. Sobresaliente. A la altura (o muy cerca) de sus mejores canciones con y sin los Beatles.

Con “Young Boy” llegamos al que fuera primer single del álbum. Steve Miller de nuevo está a la guitarra y Paul toca todo lo demás. Es una excelente lección de pop sencillo y directo que  Paul escribió en la cocina mientras Linda cocinaba el almuerzo. No tuvo un éxito rutilante como single (número 16), pero vuelve a dejar claro quien es el maestro absoluto en esto del pop. Fantástica guitarra de Miller, por cierto.

Los Beatles del White Album es su vertiente mccartiana resucitan con la estratosférica “Caliko Skies“, con George Martin tras la mesa de mezclas. Esta genial canción se grabó en 1992 y resulta simplemente perfecta en su composición y ejecución. Otra canción para la historia que muestra al fin a un McCartney liberado de complejos y que no tiene reparos en volver a los sonidos que él mismo creo antaño. Esa es la línea que también sigue “Flaming Pie“, otra beatlelada en forma de boggie basado en una fantástica línea de piano y una genial melodía. Una vez más Paul y Jeff Lyne se bastan y se sobran para tocar y cantar todo. Otro temazo, y ya llevamos unos cuantos en el disco.

…Y Paul sigue manteniendo el nivel con la tierna “Heaven On A Sunday“, una bonita balada en la que Paul comparte el solo de la canción con su hijo James. El hijo de Paul se encarga de la guitarra eléctrica con destreza mientras Macca se dedica a la acústica. Es un tema tranquilo y relajado con una preciosa melodía de aires perezosos… Todo lo contrario que ocurre con “Use To Be Bad“, un sencillo blues compuesto, más Steve Miller que por Paul, siguiendo los cánones de la vieja escuela y que poco o nada aporta al género, la verdad.

Mucho más estimulante resulta “Souvenir“, puro R&B. Una fantástica canción que no tiene desperdicio para la que se inspiró en los sonidos de Wilson Picket y en la que Paul toca y canta absolutamente todo lo que suena en el tema. Enorme. Tras esta maravillosa concesión al soul, McCartney retoma las sonoridades Beatle con “Little Willow“, una sobrecogedora canción  que dedicó a Maureen, la que fuera esposa de Ringo y fallecida en 1995. Sencillamente preciosa. La paz en la que nos sumerge “Little Willow” se ve interrumpida por la línea de bajo de “Really Love You“, un nuevo blues-rock escrito con el bueno de Ringo -el primer “McCartney-Starkey” de la historia- y que sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable.

Y entonces llegamos a “Beautiful Night“, el tema fundamental del disco. Una maravillosa canción que data de 1987 y que McCartney recuperó poniéndola en manos de George Martin para que escribiera un arreglo orquestal. Genial. La parte final con Ringo haciendo coros y todos esos metales pone los pelos de punta. Absolutamente sobresaliente. El disco concluye con “Great Day“, un bonito tema acústico compuesto por Paul en 1970 que recuerda a las sonoridades de “Ram” y que supone un cierre perfecto para un álbum maravilloso.

En definitiva una joya auténtica que se editó en mayo del 97 y que, en mi opinión, no ha sido todo lo elogiado que debiera… Vale fue nº2 en USA e Inglaterra (tapado en ambos países por el debut de las Spice Girls, por cierto), pero es que estamos ante un disco histórico y uno de los mejores del mejor creador de melodías de todos los tiempos. Supongo que sera uno de esos álbums que mitificaremos cuando el bueno de Paul esté criando malvas.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 9/10

Anuncios

Paul McCartney (Wings): “Back To The Egg” (1979) (7,5/10)


Reception (McCartney)
Getting Closer (McCartney)
We’re Open Tonight (McCartney)
Spin It On (McCartney)
Again And Again And Again (Laine)
Old Siam Sir (McCartney)
Arrow Through Me (McCartney)

Rockestra Theme (McCartney)
To You (McCartney)
After The Ball / Million Miles (McCartney)
Winter Rose / Love Awake (McCartney)
The Broadcast (McCartney)
So Glad To See You Here (McCartney)
Baby’s Request

Tras las criticas al excesivo almibarado de sus últimas producciones, Paul decide dar un importante giro a su sonido. Al frente de una nueva banda tras la incorporación del guitarrista Laurence Juber y el batería Steve Holly, McCartney muestra en este LP su lado más fresco y guitarrero . Frecuentemente este “Back To The Egg” es considerado un bache en la carrera de Macca, pero no puedo estar en mayor desacuerdo. Es cierto que hay mucho de “postureo” en la actitud punkrockera de un megamillonario de 37 años, no lo negaré, pero si hablamos de música, casi todo en este Back To The Egg es de notable para arriba.  Uno de mis discos favoritos y, en mi opinión, de lo mejor que los Wings post-Band On The Run.

Bajo la producción de Chris Thomas, la intención era captar la esencia de la música en directo por lo que la mayoría de las canciones se grabaron con todo el grupo tocando en el estudio y en pocas tomas.

Fue además, el primer disco de Wings en ser distribuido por Columbia Records tras la ruptura de Paul con Capitol por los pobres resultados comerciales de “London Town” y que McCartney achacó a defectos promocionales. Tuvo también el “honor” de ser el último disco del grupo puesto, aunque nunca estuvo previsto que así fuera, tras este LP Paul retomó su carrera en solitario

Dos meses antes de la edición del LP los Wings consiguieron un gran éxito con la insufriblemente hortera “Goodnight Toonight, un tema absolutamente prescindible -si no fuera por su excelsa línea de bajo- que reforzó a los críticos de McCartney pero que, por otro lado, se convirtió en un absoluto megahit mundial. Bastante más decente era la cara B del single, la curiosa e interesante “Daytime Nightime Suffering“.

No obstante, ninguna de esas dos canciones fueron incluidas en la selección final de un LP que se abre con una breve introducción incidental “Reception” antes de despegar con la vigorosa y fantástica “Getting Closer“, un gran tema de puro power pop apoyado en un denso manto de guitarras y sintetizadores. Una canción fantástica injustamente olvidada y que pone de relieve las intenciones de Wings desde el principio: nos vamos a hartar de guitarras y melodías inmediatas… ¡bendito problema!

La tranquila, misteriosa y bucólica “We’re Open Tonight” nos acerca de forma hipnótica y albumblanquiana a otra descarga de adrenalina, la punk “Spit It On“. Un tema con el que, sin duda, pretendía retomar su línea más potente y contestar a los que le acusaron de almibarado. Fabulosas guitarras en una canción breve, intensa y… buenísima.

Hasta aquí el Lp avanza con paso firme…, y seguirá haciéndolo, el siguiente tema , compuesto e interpretado por Denny Laine es un fabuloso medio tiempo acústico que, bajo el título de “Again And Again And Again“, no viene sino a demostrar que Denny era mucho más que un mero comparsa. Fabuloso pop, pero “Back To The Egg” se quería mover en otros derroteros y el McCartney más potente reaparece con “Old Siam Sir“, un notable rock que se adentra en terrenos propios del heavy y que fue editado como single con más pena que gloria. Un buen tema en cualquier caso.

La cara A concluye con un inesperado cambio de tercio ya que, tras varias descargas de adrenalina, nos sorprenden con “Arrow Through Me” un soberbio R&B que si fuera obra de Stevie Wonder o Michael Jackson sería un cláisco que hubiéramos tenido hasta en la sopa, pero que viniendo de Paul  paso desapercibida sobre todo por lo poco que se emitió por la FM en un momento que esta música estaba en boga. Muy buena.

Pero, como hemos repetido varias veces, este es un disco de rock y ¿qué mejor forma de demostrarlo que coger a las mejores estrellas del firmamento rockero británico y unirlos como si de una salvaje orquesta sinfónica se tratase?, pues ese es el concepto de ROCKESTRA. Paul tiró de contactos y llamó a sus amigos músicos para que participaran en la grabación de un par de canciones. Así consiguió reclutar al Pink Floyd David Gilmour, al miembro de los Shadows Hank Marvin, a Pete Townshend de los Who (Keith Moon también estaba invitado pero murió semanas antes de la grabación), a los Led Zeppelin John Bonham y John Paul Jones, a los integrantes de The Faces Ronnie Lane y Kenney Jones, James Honeyman-Scott de The Pretenders, Gary Brooker (Procol Harum), Tony Ashton (Ashton, Gardner y  Dyke), los percusionistas Speedy Acquaye, Tony Carr y Ray Cooper, la sección de viento formada por Howie Casey, Tony Dorsey, Steve Howard y Thaddeus Richard y al miembro de los Attractions Bruce Thomas. Había más invitados, pero Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page fallaron por distintas causas y Ringo Starr estaba fuera del país. “Era flipante escuchar como sonaba aquello, sorprendía que tocáramos tan acompasados, ya sabes, cuando juntas a gente como Pete Townshend, Gary Brooker, Hank Marvin, Ronnie Lane, Ray Cooper y Dave Gilmour, podrías esperar algo más descontrolado, pero no fue así”, recordaba el propio Paul. La Rockestra tocó dos canciones, la primera de ellas es el fastuoso instrumental “Rockestra Theme“…, sin palabras. El tema que deseo que suene en mi funeral…, prometo levantarme. Conocedor de la transcendencia del evento, Paul pidió que la sesión se rodara, dando lugar a un interesante y difícil de encontrar documental: Rockestra Documentary Special (pulsad el enlace, es un gozada). En 1980, la canción ganó un Grammy a la mejor interpretación instrumental de rock.

Paul McCartney sigue rebosante de energía y demostrando un fabuloso estado de forma vocal con la powerpopera “To You“, otro excelente tema que me hace no entender cómo es posible que este disco esté tan denostado… Incomprensible. En cualquier caso, Macca se toma un respiro después de tanta adrenalina y nos obsequia con dos mini-medleys de dos canciones de tono mucho más melódico y relajado. El primero de ellos, “After The Ball / Million Miles“, fusiona una buena balada de aires años 50 con un excelente folk cantado por Paul a capella sobre unos minimalistas acordes de acordeón. Una joyita que se acompaña con la segunda dupla de canciones, “Winter Rose / Love Awake“, un extraordinario y misterioso tema casi medieval y una ñoña y dulzona balada que se convierte en el único punto bajo del disco y en la única canción que podría hacer justicia a las totalmente injustas críticas que se vertieron sobre el presuntamente almibarado McCartney.
El siguiente tema, “The Broadcast“, es una bellísima y breve pieza de piano sobre la que Harold Margary dió lectura a fragmentos de dos poemas: The Sport of Kings de Ian Hay y The Little Man de John Galsworthy. Una tema fantástico de marcado carácter experimental que mereció los elogios de Davis Bowie que afirmó no entender “como semejante maravilla no había sido editada como single”… Y aquí acabó la pausa, ¡tiempo para una nueva dosis de ROCKESTRA!, la galaxia de astros del rock británico se unen a Paul para interpretar el fantástica y arrolladora “So Glad To See You Here“. Enorme, realmente grande… Y cuando todo parece haber acabado…, las dulces notas de la deliciosa “Baby’s Request” asoman. Después de todo el desparrame, tras demostrar que puede rocanrolear como el que más, después de tapar tantas bocas, se arranca con una de esas baladas easy listening, una de aquellas “canciones de abuelita” que tanto exasperaban a su otrora compañero Lennon y que tanto nos maravillan a otros. Parece que Paul quisiera decir, “vale os he dado lo que queríais, pero esto también es bueno y aquí estoy yo para demostrarlo”
Y así concluye un álbum frecuentemente denostado y, en mi opinión, injustamente tratado. Los resultados comerciales estuvieron lejos de lo esperado y “sólo” alcanzó un puesto 6 en las listas de éxitos británicas y el 8 en la lista estadounidense. Los singles extraídos del álbum, “Old Siam Sir”, “Arrow Through Me” y “Getting Closer” tampoco tuvieron excesivo éxito. Y esta es quizás la razón fundamental del “fracaso ” del LP, la falta de un single que tire del resto del LP. El disco no tiene un “My Love”, un “Jet”  un “Listen To What The Man Said”, un “Silly Love Songs” o un “With A Little Luck” que hiciera que Paul asaltara las estaciones de FM como había hecho hasta la fecha. La crítica tampoco ayudó y aunque hubo algunas críticas positivas, el álbum fue considerado por algunos analistas como “sin inspiración” o “falto de dirección“… Pues, digan lo que digan…, uno de mis discos preferidos de Wings.
VALORACIÓN GUILLETEK:  7,5/10

Paul McCartney (WINGS): “London Town” (7/10)

“London Town” (McCartney-Laine)
“Cafe On The Left Bank” (McCartney)
“I’m Carrying” (McCartney)
“Backwards Traveller” (McCartney)
“Cuff Link” (McCartney)
“Children Children” (McCartney-Laine)
“Girlfriend” (McCartney)
“I’ve Had Enough” (McCartney)
“With A Little Luck” (McCartney)
“Famous Groupies” (McCartney)
“Deliver Your Children” (McCartney-Laine)
“Name And Address” (McCartney)
“Don’t Let It Bring You Down” (McCartney-Laine)
“Morse Moose And The Grey Goose” (McCartney-Laine)

Tanto el éxito comercial de “Wings At Speed Of Sound” (número 1) como la enorme gira mundial posterior y la edición del sobresaliente triple álbum en directo “Wings Over America” que resumía dicho tour, hizo de 1976 un año absolutamente triunfal para la banda de Paul McCartney.  No es por lo tanto de extrañar que Paul quisiera intentar repetir en 1977 la dinámica que tan buenos réditos le había proporcionado el año anterior. La idea era grabar un nuevo disco en invierno y retornar a la carretera de cara al verano.

Así, la banda al completo, Paul, Linda, Denny Laine, Jimmy McCulloch y Joe English, entraron a los Abbey Road Studios de Londres en febrero de 1977 y permanecieron allí poco más de un mes. Durante este tiempo, los planes iniciales cambiaron puesto que Linda se quedó embarazada y cualquier planteamiento de una gira mundial quedó en ese momento abortado.

Truncados los planes iniciales, a Paul se le ocurrió que estaría bien grabar -como ya hicieron previamente Rod Stewart y el grupo America- el resto del LP a bordo de un barco. Encontraron una embarcación  llamada “Fair Carol” amarrado en las Islas Vírgenes, en la que instalaron un estudio de grabación de 24 canales.

Las sesiones transcurrieron a buen ritmo de marzo a mayo de 1977 aunque no sin incidencias. Agentes antidrogas registraron el barco en busca de marihuana y, a pesar de que todo acabó sin detenciones, sufrieron una amonestación; Denny sufrió una insolación; Paul se cortó en una pierna, McCulloch en una rodilla… Tras las sesiones marítimas el grupo se tomó un descanso hasta Agosto.

Tras unas vacaciones, los Wings retomaron el trabajo en agosto de 1977 y lo hicieron de nuevo en un estudio pero esta vez en Campbeltown, Escocia. No obstante, no continuaron lo que habían dejado a medias sino que se pusieron manos a la obra sobre una canción que Paul y Denny habían compuesto, un tradicional vals escocés titulado “Mull Of Kintyre”, tras cuya grabación volvieron a parar las sesiones por el nacimiento del hijo de Paul y Linda, James, nacido en septiembre de 1977.

En octubre se plantearon volver de nuevo al estudio pero, antes de regresar, Jimmy McCulloch y Joe English anunciaron que

dejaban la banda. El guitarrista decidió unirse a la nueva formación de los Small Faces y el batería echaba de menos norteamerica y decició volver a casa. Así que, reconvertidos en trío Wings edita en noviembre de 1977 “Mull Of Kintyre”, el que se convertiría -superando a los propios Beatles- en el single más exitoso de la historia del Reino Unido con más de 2.000.000 de copias vendidas.

Varias canciones quedaron por el camino -como la notable “Waterspout“-, pero al final el LP, cuyo titulo acabó siendo “London Town” se editó en marzo de 1978 consiguiendo un gran éxito en Estados Unidos (número 2) un nada despreciable cuarto puesto en las listas británicas. Los buenos resultados del LP son más meritorios por que, en 1978, estamos en plena explosión del punk y los llamados “dinosaurios” del rock fueron blanco de las más furibundas críticas por parte de los acólitos del movimiento.

London Town“, un inteligente medio tiempo tan blandengue como preciosista en lo melódico, abre el fuego. Buena canción que Paul y Denny compusieron en Australia durante la gira de 1976 y que es un ejemplo patente de que el McCartney de 36 años ya no tiene ninguna intención de estar en la vanguardia musical. Y es que, como se puede escuchar en el siguiente tema, “Cafe On The Left Bank“, los Wings del 78  eran fruto de su tiempo y sonaban contemporáneos pero, con la escena punk, acechando corrían el riesgo de sonar inmediatamente pasados de moda. Buen tema en cualquier caso.

Además, qué importa todo esto cuando el Pableras es capaz de escribir cosas como “I’m Carrying“, un prodigioso tema de nivel de calidad Beatle que mereció los elogios del propio George Harrison. Una canción absolutamente sobresaliente, perfecta, que precede a la breve pero interesante “Backwards Traveller“.

El curioso funky instrumental de “Cuff Link” sirve de puente a una nueva composición del tándem McCartney-Laine, la infantiloide “Children Children” que, a pesar, de su buena melodía -cantada por Denny- resulta demasiado azucarada. El peligro para los diabéticos aumenta con “Girlfriend“, un empalagoso tema que Paul compuso para Michael Jackson y que éste grabó en su disco “Off The Wall”.

A estas alturas, y a pesar de varias buenos temas y algunos incluso sobresalientes, el LP empieza a naufragar y a deshacerse entre los dedos de puro blandito. De ahí que la incursión del buen rock de la fantástica “I’ve Had Enough” resulte tan apropiado. Gran tema en cuyo videoclip ya aparecen los que serán los nuevos miembros de Wings, el guitarrista Laurence Juber y el batería Steve Holly. Muy buena canción que hace que el disco levante el vuelo y salga del almíbar.

Pero, quién sabe si por su reciente paternidad, el McCartney del 78 estaba de un blandito de impresión y “With A Little Luck” no hace más que reforzar esa idea. No nos confundamos, es una muy buena canción, con una gran melodía, pero los arreglos la llegan a hacer empalagosa. Con todo, un número 1 planetario.

La cómica “Famous Groupies” supone un soplo de aire fresco y resulta muy disfrutable. Buen tono que se mantiene con la estupenda “Deliver Your Children” en la que Paul y Denny se disfrazan de Simon y Garfunkel y nos regalan una gran canción con fantásticas armonías. Muy buena y habitualmente olvidada. Y es que si el disco empezaba bien y tenía una parte central embadurnada en azúcar que podía resultar excesiva, la parte final es irreprochable.

Name And Address” es el homenaje de Paul al recientemente fallecido Elvis Presley, uno de sus ídolos. Paul iimta con acierto el tono del Rey en este buen rock clásico que precede a la soberbia “Don’t Let It Bring You Down“, impresionante de principio a fin. Hipnótica y de una belleza abrumadora hace que el LP suba muchos enteros y que perdonemos varios de los previos deslices.

El disco se cierra con la bizarra “Morse Moose And The Grey Goose“, un tema con un importante componente experimental y, quizás la única canción del LP que muestra cierto inconformismo creativo de un McCartney que, aunque brillante en varios pasajes del disco, aparente estar peligrosamente aburguesado.

Y es que, en muchos aspectos, este “London Town” es la confirmación del apoltronamiento de un músico genial, capaz de escribir cosas como “I’m Carrying“, “Deliver Your Children“, “I’ve Had Enough” o “Don’t Let It Bring You Down“, pero con poca capacidad de sorprender. Es un disco bonito, de escucha muy agradable y no exento de grandes momentos, pero con un poco menos de azucar y un poco más de garra estaríamos hablando de algo mucho menos interesante.  Con todo, lo más importante de un disco son las buenas canciones, y en eso, “London Town” va servido. Paradójicamente, el exceso de azúcar puede llegar a amargaros el plato, no lo permitáis.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7 / 10

Paul McCartney (Wings). “Wings At Speed Of Sound” (1976). (6,5/10)

Let ‘Em In (McCartney)
The Note You Never Wrote (McCartney)
She’s My Baby (McCartney)
Beware My Love (McCartney)
Wino Junko (McCulloch)
Silly Love Songs (McCartney)
Cook Of The House (McCartney)
Time To Hide (Laine)
Must Do Something About It (McCartney)
San Ferry Anne (McCartney)
Warm And Beautiful (McCartney)

Inglaterra se quedaba pequeña para los nuevos Wings. Eran una banda consolidada  con cuatro LP’s a sus espaldas (dos de ellos de gran éxito mundial), era el momento de empezar un gira mundial. La primera fase de la gira, la que transcurrió por Europa y Oceanía, tuvo un éxito arrollador, pero Paul se sentía un poco corto de repertorio para afrontar la gira americana (la primera desde 1966), más exigente y comercialmente de mayor interés. De esta forma, en enero de 1976, reservaron los  Abbey Road Studios de Londres y, aprovechando un parón en la gira, grabaron los temas que habían ido componiendo en sus viajes. En poco más de un mes, a finales de febrero, el álbum estaba terminado y el grupo volvió a salir de gira. Vivían a toda velocidad, de ahí el nombre del grupo: “Wings At Speed Of Sound

El LP, concebido para directo, es el álbum en el que Macca admite más colaboraciones: McCulloch compone y canta un tema, Laine compone un tema y canta dos, English canta otro e incluso Linda canta un tema en solitario. Con esta “democratización” de Wings, Paul pretendía hacer frente a las críticas que aformaban que  Wings no era un grupo, sino un vehículo para promocionar la música de McCartney…, de hecho fue el propio McCartney quien animó al resto del grupo a contribuir con al menos una canción. “Ya no éramos Paul McCartney & Wings, como no fuimos Paul McCartney & The Quarrymen, o Paul McCartney & The Beatles…, además “Wings” era mucho más rápido de decir y más fácil de recordar y, ¡qué demonios!, ¡todo el mundo sabe que estoy en el grupo!, ¿no?  “At Speed Of Sound” no fue un trabajo de McCartney sino un producto de Wings. No fue premeditado, salió así. Había una canción mía, “Must Do Something About It” -que yo ya había grabado- y la probamos con nuestro batería, Joe…, la cantó genial y la dejamos así. Denny también, claro, tiene una voz genial, de hecho, él es un cantante fabuloso. Le di una canción, “The Note You Never Wrote” y el compuso “Time To Hide”. Y luego estaba Jimmy, que escribió con Colin Allen “Wino Junko”. Y así fue”.

La crítica recibió el disco con reservas y Paul fue acusado de “aburguesamiento”,  Rollingstone describió el álbum como un “día con los McCartney”, dejando entrever una pérdida de punch respecto al material expuesto en “Band On The Run” y, en menor medida, en “Venus And Mars”. Y es que el disco tiene claras concesiones al público radioformulero y, por qué negarlo, vuelve a acercarse peligrosamente al AOR en momentos concretos. Hay buenas canciones, es innegable, pero parece más un disco expresamente creado para soportar una gira que un esfuerzo real de creación por parte de McCartney.

A pesar de todo, el público respondió y el LP tuvo un gran un éxito comercial, alcanzando el número  2 en las listas británicas y el número 1 en las americanas, sobre todo, merced al éxito de los singles extraídos del disco: las infecciosas “Silly Love Songs” y “Let’Em In”.

El LP empieza bien. “Let ‘Em In” es una muy buena canción, eso sí, con una pésima letra. Todo un pelotazo comercial que alcanzó el número 2 de Reino Unido y el 3 en Estados Unidos. Es indudable que es un tema comercial y con intenciones radioformuleras, pero eso no hace que deje de ser un gran tema.

El disco sigue avanzando en buen línea con la enigmática “The Note You Never Wrote“, una misteriosa canción de Paul, cantada por Denny Laine. Perezosa y siniestramente melódica, es una de las joyas ocultas del LP y una demostración de que Paul no escribía solo singles, otra cosa es que éstos sean tan deslumbrantes en cuanto a popularidad que ensombrezcan el resto sus canciones. Algo parecido pasa con “She’s My Baby“, un alegre tema con una soberbia línea de bajo que, sin ser un clásico, es una notable canción que poca gente recuerda a pesar de su intachable factura y su innegable calidad melódica.

Beware My Love“, parece más un ejercicio de estilo que el fruto de una tarea de creación artística por parte de McCartney. Rock setentero de manual con una notable interpretación vocal de Paul. Perfecta para el directo, pero poco más. Algo parecido a lo que le ocurre a la anodina composión de McCulloch, “Wino Junko“.

Y llegamos al tema central del LP, por el que este disco será recordado para unos y condenado a la hoguera para otros: “Silly Love Songs“. Esta “Tonta Canción de Amor” de Paul es azucarada, ñoña, empalagosa…, pero musicalmente perfecta y absolutamente infecciosa en cuanto a lo pegadizo. Paul reacciona ante las críticas contra la ligereza de sus letras con una, en mi opinión pasada de vueltas, reafirmación  en su estilo. Yo nunca la tuve entre mis favoritas pero decir que es una “porquería” como dicen algunos de sus detractores es una soberana gilipollez. Una buena canción pop, sin más, que tuvo un éxito planetario siendo número 1 en medio mundo…, ah, por cierto, la línea de bajo, para la historia.

Linda toma la voz cantante en “Cook Of The House“, una canción simplemente malísima, un rock tontorrón con una letra indigna cantada por la señora McCartney con patente desgana. Una porquería que hace que el disco baje muchos enteros. Menos mal que el bueno de Denny Laine nos devuelve a la senda correcta con la destacable “Time To Hide“, un excelente rock “a lo seventies” que Laine canta estupendamente.

El incuestionable buen pulso de Macca  a la hora de crear pop vuelve a quedar patente con “Must Do Something About It“. Un tema menor, ciertamente intranscendente, pero de irreprochable factura y con una notable melodía cantada con mucho gusto por el batería Joe English, mejorando la versión que cantó el propio Paul y que permanece inédita.

Afrontamos el tramo final del disco con una pequeña joya que la historia no ha valorado en su justa medida, me refiero a “San Ferry Anne“, un excelente tema engrandecido por un enorme trabajo de vientos que dotan al tema de un irresistible aire jazzy. Mi favorita del álbum. La azucarada y notable “Warm And Beautiful“, despide el LP dejándonos un buen sabor de boca.

No estamos ante un disco sobresaliente. “Wings At Speed Of Sound” es peor que su predecesor, “Venus & Mars”, y la comparación es áun más dura si lo ponemos al lado del excelso “Band On The Run”. Tiene un punto comercialoide (que lo convirtió en un disco de éxito a nivel mundial) y una marcada tendencia hortera que puede producir cierto rechazo , pero eso no puede hacer que olvidemos canciones como “Let’Em In”, “The Note You Never Wrote”, “She’s My Baby” o “San Ferry Anne”…, flaco favor haríamos a nuestros sentidos.

VALORACIÓN GUILLETEK’S; 6,5 / 10

Paul McCartney (Wings). “Venus And Mars” (1975). (8/10)

Venus And Mars (McCartney)
Rock Show (McCartney)
Love In Song (McCartney)
You Gave Me The Answer (McCartney)
Magneto And Titanium Man (McCartney)
Letting Go (McCartney)

Venus And Mars (Reprise) (McCartney)
Spirits Of Ancient Egypt (McCartney)
Medicine Jar (McCulloch-Allen)
Call Me Back Again (McCartney)
Listen To What The Man Said (McCartney)
Treat Her Gently – Lonely Old People (McCartney)
Crossroads (Hatch)

Producido por Paul McCartney

Paul McCartney y sus Wings habían conseguido ganarse el prestigio  que habían estado buscando merced al éxito de crítica y ventas del excelso “Band On The Run”. No obstante, McCartney era consciente que “Band On The Run” fue mucho más un esfuerzo individual que el fruto del trabajo de una banda…, Paul compuso todo, canto todo y toco (casi) todo.

Pero McCartney estaba decidido a tener una banda así que reclutó a Jimmy McCulloch (Thunderclap Newman) como guitarrista solista y a Geoff Britton (East of Eden) como batería para cerrar una nueva formación de Wings.

Con un buen puñado de canciones bajo el brazo, Paul tenía el deseo de grabar el nuevo disco de Wings en Nueva Orleans y, con este objeto se programó el viaje para finales de 1974. No obstante un problema con el visado de Denny Laine provocó que el viaje se retrasara hasta enero de 1975 y que las primeras sesiones se llevaran a cabo en Inglaterra.

Según varias fuentes, Paul McCartney y John Lennon -reconciliados tras años de disputas- habían quedado en reunirse en Nueva Orleans para escribir y grabar música juntos aprovechando las sesiones del disco de Wings, pero esto nunca llegó a ocurrir puesto que, días antes de viajar, John se reconcilió con Yoko de la que llevaba unos meses separado. John volvió a los apartamentos Dakota de Nueva York.

Durante la grabación del LP, las habituales discusiones entre Geoff Britton y Jimmy McCulloch, concluyeron con el abandono del batería apenas seis meses de fichar. Como reemplazo, McCartney contrató al baterista norteamericano Joe English (Sea Level) para finalizar el álbum.

El disco, primero en editarse tras la conclusión del contrato con Apple Records, se publicó en mayo de 1975 distribuido por EMI/Capitol pero bajo el control editorial de MPL (McCartney Productions Limited).

La crítica recibió bien “Venus And Mars” aunque no pudo evitar cierta decepción en la comparación con su predecesor “Band On The Run” respecto al que supone un importante bajón artístico, no porque estemos ante un mal disco sino porque aquel era demasiado bueno. Es, de hecho, un muy buen LP que quizás peca de un exceso de eclecticismo. Parece que McCartney quisiera deslumbrar con su amplio rango estilístico. Así, tenemos potentes rocks, baladas, pop azucarado, cabaret y hasta una versión del tema principal de una telenovela británica. Esta riqueza de estilos provoca que el disco sea muy variado, pero también le hace perder la fantástica coherencia interna que tenía “Band On The Run”. El otro problema del álbum son las letras, en su mayoría malas de solemnidad.

El LP arranca con la fabulosa “Venus And Mars / Rockshow“. Una hipnótica balada acústica que va creciendo en intensidad hasta romperse en un riff que desemboca en la rockera “Rockshow”, un corte muy potente y comercial que parece estar concevido para su explotación en actuaciones en vivo. Tras este buen comienzo, Paul nos regala “Love In Song“, una de esas canciones maravillosas que, el tiempo y el rutilante éxito de otros temas, acabada ensombreciendo hacíendolas permanecer ocultas como tesoros escondidos. Genial.

El primer giro de tuerca llega con “You Gave Me The Answer“, una notable canción en la mejor tradición  de Music Hall que McCartney ya gustara de visitar con “When I’m Sixty Four” o “Honey Pie”. El carrusel estilístico cambia de dirección a través del stevewonderiano piano eléctrico que nos introduce en “Magneto And Titanium Man“, en la que Paul toma como protagonistas a icónicos personajes del universo Marvel, buena canción a pesar de su estúpida letra,

La cara B se cierra brillantemente con la potente “Letting Go“, un excelente y pesado corte basado en un riff de guitarra que, a pesar de su terrorífica letra (“Oh, she tastes like snow, I wanna put her in a Broadway Show”), sobrevive como el fabuloso tema que es  poniendo fin a una notable cara A.

Hasta aquí, tenemos un muy buen disco. Definitivamente no es “Band On The Run”, es más, está muy lejos de serlo, pero estas seis primeras canciones demuestran que Wings es una realidad.

La cara B se abre con un reprise extendido de la acústica “Venus And Mars” que da paso al blues psicodélico de “Spirits Of Ancient Egypt“, una poco destacable canción interpretada por Denny Laine aunque escrita por Paul. Tampoco es nada del otro mundo la simplememte correcta composición de Jimmy McCulloch, “Medicine Jar“.

Las cosas mejoran sensiblemente con “Call Me Back Again“, todo un homenaje de Macca a sus adorados años 50 a través de una verdadera exhibición de cuerdas vocales. Una gran canción que hace que el disco recupere un tono que había perdido desde que comenzara esta cara B.

Tiempo para el single. Si “Red Rose Speedway” tuvo su concesión al AOR con la brillante y melosa “My Love”, este “Venus And Mars” nos obsequia la radioformulera “Listen To What The Man Said“. Es blanda, comercialoide, empalagosa…, pero musicalmente intachable, absolutamente infecciosa y tocada, cantada y arreglada con un gusto pasmoso. A Paul se le ha acusado de acercarse mucho al “adult contemporary” y este tipo de canciones no hacen más que reforzar la idea, pero: 1) ¿deja de ser por ello una gran canción? 2) ¿Una canción en un disco es suficiente para definirlo? El single fue número 1 en todo el mundo y supuso la confirmación comercial definitiva de Wings

El disco concluye con el baladón “Treat Her Gently – Lonely Old People“, otro ejemplo del buen hacer de McCartney con este tipo de canciones. No es una joya, pero tiene muy buenos momentos aunque, en general, resulta un poco empalagosa. Un correcto final…¿o no?, el auténtico momento WTF llega con “Crossroads Theme“, una versión del tema de cabecera de una conocida telenovela británica. No tiene demasiado sentido, pero tampoco estropea nada. “Era una broma, aunque parece que la gente no la entendió. Está detrás de “Lonely Old People” y es el tipo de serie que la gente mayor ve. Creímos que quedaba bien”.

En resumen, un buen disco de Wings, resultado de una excelente cara A y una cara B con luces y sombras. El disco se vendió muy bien, alcanzó el primer puesto en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Nueva Zelanda… Paul McCartney lo había vuelto a conseguir, tras los Beatles había conseguido montar otro grupo de éxito.

VALORACIÓN DE GUILLETEK: 8/10

Paul McCartney (Wings). “Band On The Run” (1973) (10/10)

Band On The Run (McCartney)
Jet (McCartney)
Bluebird (McCartney)
Mrs Vandebilt (McCartney)
Let Me Roll It (McCartney)

Mamunia (McCartney)
No Words (McCartney-Laine)
Picasso’s Last Words (Drink To Me) (McCartney)
Nineteen Hundred And Eighty Five (McCartney)

Producido por Paul McCartney

Antes de acabara 1973, Paul y sus Wings editarían otro LP, el segundo del año tras su exitoso “Red Rose Speedway” y el lanzamiento de su fabuloso single y banda sonora de película Bond, “Live And Let Die“. Paul quería grabar un disco en África y decidió que podrían viajar a Nigeria, pero Henry McCullough, el guitarrista, abandonó el grupo unos meses antes de partir (Paul y él discutían frecuentemente por diferencias artísticas) y a Denny Seiwell -el batería- le daba terror ir a África, así que decidió dejar también la banda. Paul, Linda y Denny Laine viajaron igualmente –“eso sólo significaba que yo tendría que tocar la batería y Denny y yo nos repartiríamos los solos de guitarra, no hay problema”-. El resultado es el mejor disco post-Beatle de McCartney , uno de los mejores trabajos -si no el mejor- que un ex-beatle grabara y uno de los clásicos de todos los tiempos. Hasta Lennon reconoció que era un álbum “muy bueno“. Es variado, inteligente, bien acabado … es su celebérrimo y brillantísimo “Band On The Run”.

Cuando llegaron a Lagos, Nigeria, en agosto de 1973, Paul, Linda y Denny se encontraron un modesto estudio en malas condiciones, sin mesa de control y con apenas una grabadora de ocho pistas. No obstante, la banda no se desanimó y comenzó a organizar las audiciones para buscar músicos locales que enriquecieran el sonido del disco. Sorprendentemente, el músico local Ransome-Kuti les acusó públicamente de “intentar robar la música africana” generando un gran revuelo. “La idea era usar músicos locales…, ya sabes, queríamos todas esas fantásticas percusiones y tal, con congas y esas historias… Pero entonces, cuando llevábamos un par de días buscando músicos, apareció Ransome-Kuti, y dijo muy serio: “estáis robando la música negra”. Nosotros lo negamos y le dijimos que sólo queríamos colaborar con algunos de sus colega… Al final dijimos, “al carajo, lo haremos nosotros”, y así fue”. Finalmente, y ante la ausencia de músicos, Paul, Denny y Linda se encargaron de todos los instrumentos. Así, Paul McCartney aportó voces, guitarras, bajo y todas las baterías; Denny se encargó de los coros y de las guitarras y Linda de coros y teclados.

Pero esta no fue la única dificultad con la que se encontraron. Cuando llevaban unas dos semanas en Lagos, Paul y Linda sufrieron un atraco con arma blanca. “Eran cinco o seis tipos, Linda gritaba “Es músico, no le hagáis daño”, yo les dije “¿Qué queréis?, ¿dinero?”… y ellos dijeron que exactamente eso es lo que querían, y se lo di, claro”. Poco después, Paul sufrió un colapso respiratorio durante una sesión de grabación y se desplomó inerte. Según el médico, había sufrido un broncoespasmo como consecuencia de fumar demasiado. “Me empecé a encontrar mal y salí a tomar el aire… Pero aún fue peor, era terrible, sentí un dolor brutal en el pecho y me desplomé. Linda creía que estaba muerto…, pero sólo fue un susto. Por lo visto, por fumar demasiado”

A pesar de todas las dificultades, Paul y Wings terminaron el disco en los AIR Studios de George Martin en septiembre y se editó el 30 de noviembre de 1973 en Europa, y el 3 de diciembre en Estados Unidos, convirtiéndose en un número 1 planetario y objetivo de las más elogiosas críticas: “El mejor disco publicado por cualquiera de los cuatro músicos que una vez se llamaron The Beatles, con la posible excepción de John Lennon/Plastic Ono Band”, dijo Rollingstone. El título del LP -“Banda a la fuga”- parece inspirado, según palabras del propio McCartney por la etapa final de los Beatles y sus problemas legales: “es sólo un buen juego de palabras, me acordé de cómo en una de nuestras reuniones en Apple, George dijo que, de alguna manera, éramos prisioneros de toda aquella situación”.

El disco es perfecto, sin fisuras, sin un sólo bajón a lo largo de sus diez cortes. Las melodías -todas- son soberbias y está arreglado y producido por el propio McCartney con un gusto pasmoso. Un clásico de todos los tiempo sólo al alcance de un verdadero genio.

El LP arranca con “Band On The Run“, el magnífico “tema río” que da título al disco. Ya desde la época de los Beatles, Paul y John usaron distintos fragmentos inacabados de canciones para conseguir grandiosos temas como “A Day In The Life” y “I’ve Got A Feeling”, o el celebrado medley de “Abbey Road”. El delicado comienzo –“stuck inside these four walls”-, da paso a una rockera parte central –“If we ever get out of here”-, para acabar en un genial estribillo en la mejor tradición pop. Una maravilla que fue editada como single alcanzando el número 1 en Estados Unidos y el 3 en Inglaterra

Jet”, otro clásico de McCartney. Buen rock que fue nº1 como single en USA e Inglaterra gracias a su indudable punch comercial. Todo un imprescindible del rock de los 70. Poco después los ánimos se sosiegan con la preciosista “Bluebird“, delicada balada acústica con un espectacular trabajo de voces y un solo de saxo (a cargo de Howie Casey) para el recuerdo . Magnífica.

Los ritmos africanos se cuelan en la rítmica “Mrs. Vandelvilt“, en la que Paul además de obsequiarnos son una fantástica línea de bajo nos regala un estribillo para recordar. McCartney se muestra especialmente solvente con la batería (recordemos que está tras este instrumento en todas las canciones del álbum)

Con”Let Me Roll It“, McCartney calca el estilo de John Lennon en solitario. ¿Quiso hacer un homenaje?, ¿quiso demostrar que el estilo de John era imitable?, en cualquier caso es un temazo. Paul siempre negó la influencia de su ex-compañero en este tema: “A mí no me suena a John, yo no uso el “echo” tan habitualmente como John …, pero no es un efecto exclusivo de John. Tened en cuenta que, a pesar de lo que se diga, John y yo tenemos gustos muy parecidos. Es sólo una canción de riff a la que pensé que le quedaba bien todo ese efecto “echo” en la voz…, nada más”. Una joya para cerrar una cara A simplemente perfecta.

La cara B arranca con la bucólica”Mamunia“, tranquilo y fabuloso tema acústico con ciertas reminiscencias africanas. Otra enorme línea de bajo adorna este tema cuyo estilo recuerda lucho al McCartney del “Álbum Blanco” (“Rocky Racoon”, “Mother Nature’s Son”). El ritmo sosegado se mantiene con la primera aparición de Denny Laine como co-autor en un disco de Wings. “No Words“, de hecho es más de Laine que de McCartney y es, sin duda, una notable canción.

Afrontamos la recta final con la onírica “Picasso’s Last Words“, gran acústico en la mejor línea mccartiana. Durante su creación, Paul se exhibió ante Dustin Hoffman componiendo esta canción en un cuarto de hora a petición del actor. “Estábamos de vacacione en Jamaica y nos enteramos de que Dustin Hoffman y Steve McQueen estaban por allí rodando “Papillon”. Nos llevaron al rodaje y luego Dustin nos invitó a cenar a su casa. Después, Dustin me preguntó acerca de cómo componía mis canciones y si podía componer una canción sobre cualquier cosa, yo le expliqué que simplemente las hacía, sin pensar demasiado… Entonces sacó un ejemplar de la revista “Time” y me enseñó un artículo en el que explicaba que Picasso, en su última noche de vida, le dijo a sus amigos “Bebed conmigo, bebed a mi salud, sabéis que yo ya no beberé más”, luego se fue a la cama y murió… El caso es que cogí una guitarra, usé una de esas combinaciones de acordes infalibles y me puse a cantar ‘Drink to me, drink to my health…’ Fue muy gracioso. Dustin se puso a saltar y a gritar nervioso, como los personajes de sus películas…, gritaba “Hey!, ¡lo está haciendo!. ¡está componiendo!”…, bueno, y esa canción acabó siendo “Picasso’s Last Words”.

Y llegamos al gran final, la incomensurable “Nineteen Hundred And Eighty Five“, arrollador rock con referencias al “1984” de George Orwell. La frase de piano que rodea al tema es sencillamente genial. Un tema sencillamente perfecto que va creciendo en intensidad hasta desembocar en un auténtico éxtasis orquestal que se remata con un pequeño fragmento de “Band On The Run, dando al disco una meritoria sensación de coherencia interna.

“Band On The Run” es un LP imprescindible. Un disco absolutamente perfecto que no debería faltar en ninguna discoteca mínimamente seria. Paul McCartney es un genio, lo demostró con los Beatles y, por si quedaban dudas, lo confirmó con esta joya musical.

PUNTUACIÓN GUILLETEK: 10 / 10

Paul McCartney (Wings): “Red Rose Speedway” (1973) (7/10)

Big Barn Bed
My Love
Get On The Right Thing
One More Kiss
Little Lamb Dragonfly
Single Pigeon
When The Night
Loup (1st Indian On The Moon)
Medley: Hold Me Tight/Lazy Dynamite/Hands Of Love/Power Cut

Todas las canciones compuestas por Paul McCartney

Producido por Paul McCartney

Espoleado por las críticas hacia su nuevo proyecto musical, el grupo Wings, Paul McCartney no sólo no se achantó sino que decidió sacar al grupo de gira (para lo que añadieron a un nuevo guitarrista solista a la formación, Henry McCullough) y emprender la aventura de grabar un disco doble. Paul y los Wings compatibilizaron los shows con sesiones de grabación  entre marzo y octubre de 1972. McCarney tenía claro que, tras las críticas sufridas por “Wild Life” y los singles del grupo editados durante 1972 (las polémicas “Give Ireland Back to the Irish” y “Hi Hi Hi” y la estúpida “Mary Had A Little Lamb“), tenía que esmerarse en su siguiente trabajo discográfico si quería que Wings fuese tomado en serio.

De esta forma, Paul, Linda, Denny Laine, Henry McCullough y Denny Seiwell, ensayaron y ensamblaron una treintena de canciones que debería componer su futuro doble LP. El 13 de diciembre de 1972, Paul entregó a la discográfica un doble acetato con la que debería ser la configuración final del disco, a saber: CARA A: “Big Barn Bed”, “My Love”, “When The Night” y “Single Pigeon”; CARA B: “Tragedy”, “Mama’s Little Girl”, “Loup (1st Indian On The Moon)” y “I Would Only Smile”; CARA C: “Country Dreamer”, “Night Out”, “One More Kiss” y  “Jazz Street”; CARA B: “I Lie Around”, “Little Lamb Dragonfly”, “Get On The Right Thing”, “1882 (live)” y “The Mess I’m In (Live)”. Fuera de esta selección de 17 canciones quedaron otras como: “Seaside Woman“, escrita y cantada por Linda McCartney , la estupenda “Soily“, que acabó viendo la luz en el álbum de 1976 “Wings Over America”, “Best Friend” y “Thank You Darling“.

Sin embargo, aunque la banda estaba muy contenta con el álbum doble, EMI -la discográfica de Paul- consideró el álbum poco comercial y solicitó a Paul que hiciera una selección de canciones reduciéndolo a un sólo LP. Así, salieron del tracklist  la balada “Tragedy“, la excelente “Mama’s Little Girl“, la composición de Laine “I Would Only Smile“, las folkies “Country Dreamer” y “I Lie Around” -que acabaron siendo usadas como caras B de futuros singles- y, las rockeras “Night Out“, “1882!” y “The Mess” (editada luego como cara B) y la joya instrumental “Jazz Street“. La supresión de estos temas algunos, como “Mama’s Little Girl” o “Jazz Street” de calidad superior a la mayoría de las incluídas en la selección final, hizo que el disco perdiera varios enteros. Sobre esto Henry McCullough comentó: “Estaba deslumbrado por el disco doble, era genial, escuchabas a otro McCartney, muy distinto y, para mí, mucho mejor. Pensé, ¡Genial!, al fin está haciendo cosas que le van a gustar a mis amigos. Era buen rock. Pero no vio la luz”, en un sentido similar se llegó a manifestar Denny Laine: “El doble era muy bueno, como álbum sencillo le falta algo”.

Sea como fuere, el disco acabó editándose en abril de 1973 como LP sencillo… y consiguió un rutilante número 1 en Estados Unidos y un número 5 en Inglaterra. Paul y sus Wings lo habían conseguido. Este gran éxito de ventas se debió en gran medida a la edición y enorme éxito del single “My Love” (número 1).

El disco arranca con “Big Barn Bed“, el primero de los tres cortes procedentes de las sesiones de grabación de RAM que se incluyen en el disco.  Se trata de un medio tiempo de lejanos tintes rockeros que sirve de aperitivo para la sublime “My Love“, un azucarado pastelón de canción que es tan sensiblero como absolutamente brillante en lo musical.

Get On The Right Thing“, otro tema procedente de las sesiones de RAM,  quiebra la peligrosa tendencia hacia el AOR con la que hasta el momento amenazaba el álbum. Buen tema, si bien lejos de la fantástica “One More Kiss“, una excelente canción en tonos country que eleva la puntuación del disco varios enteros. Una joyita rara vez destacada.

La cara A del disco termina con “Little Lamb Dragonfly“, una enorme canción dividida en tres secciones diferenciadas  que también procede de las sesiones de RAM. Original y emocionante

La CARA B no puede empezar mejor con “Single Pigeon“, una fantástica melodía apoyada por uno de esos clásicos fraseos de piano made in McCartney que está a punto de naufragar a causa de un estribillo que no está a la altura de las sobresalientes estrofas. Fantástica en cualquier caso. “When The Night” mantiene el buen nivel general aunque acaba haciéndose ligeramente repetitiva hasta llegar a la parte final, lo mejor de la canción. En “Loup (1st Indian On The Moon)“, los Wings se visten de Pink Floyd es una especie de jam session surrealista en la que lo que más destaca es el sonido del bajo Rickenbaker de Paul. Entretenida.

Aforntamos el final del LP con un medley de cuatro canciones  y más de 11 minutos de duración: “Hold Me Tight/Lazy Dynamite/Hands Of Love/Power Cut“. Dicho medley fue añadido al final, una vez se descartó la posibilidad de que el álbum fuese doble. Arranca con “Hold Me Tight” un fantástico corte con reminescencias de “Abbey Road” que se fusiona con naturalidad con “Lazy Dinamite” que, siendo un buen tema, se hace muy largo antes de llegar a la festiva “Hands Of Love” y terminar con la intensa “Power Cut”.

Un buen disco de McCartney, quizás falto de mayor consistencia. Tiene algunas muy buenas canciones (“My Love”, “One More Kiss”, “Single Pigeon”, “Little Lamb Dragonfly”) pero la mayoría del resto, sin ser ni mucho menos malas canciones, no mantiene el nivel. Sorprende que fueran descartadas canciones como  “Best Friend“, “Mama’s Little Girl“, “Jazz Street“, “Night Out” o “The Mess” en favor de otras como “When The Night” o “Get On The Right Thing”. Podría haber sido un gran disco, pero se quedó en el notable. Como el propio McCartney reconoció: “Nos quedamos a medio camino, se nota que aún no teníamos la confianza ni el sonido que necesitábamos”.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7 / 10