GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

THE WHO: “Live At Leeds” (1970). (9,5/10)

en 27 de julio de 2013

Imagen

Young Man Blues (Allison)
“Substitute” (Townshend)
“Summertime Blues” (Capeheart, Cochran)
“Shakin’ All Over” (Kidd)

“My Generation” (Townshend)
“Magic Bus” (Townshend)

La resaca de un disco como “Tommy” (1969) nunca es sencillo, poco a poco, se fue convirtiendo en un fenómeno que pronto escapó de las manos de Townshend. No obstante, lo que era indudable es que el disco era un absoluto éxito y el grupo lo pudo constatar a lo largo de su extensa gira de promoción. A finales de 1969 los Who se habían convertido en una máquina perfectamente engrasada de rock en directo y, quién sabe si queriendo huir de la sofisticación de Tommy o simplemente queriendo aprovechar su momento de forma, decidieron que sería buena idea editar un directo resumen de la gira. Muchos de los conciertos habían sido grabados y Pete recibió abrumado las más de 80 horas de grabaciones. Pronto descartaron la idea de hacer un “popurrí” de las mejores interpretaciones de cada concierto y decidieron que querían editar un concierto puro: volverían al escenario y lo grabarían para publicarlo como LP.

Los Who dieron dos conciertos, el primero de ellos el 14 de febrero de 1970 en la Universidad de Leeds, y otro el día siguiente en Hull. Ambos fueron grabados pero el de Hull quedó descartado al no haberse recogido el bajo de John por problemas técnicos. El resultado es el nunca suficientemente ponderado “Live At Leeds

Empezaré diciendo que, en mi opinión y con bastante distancia sobre el resto, “Live at Leeds” es el mejor álbum de rock en directo que nunca se ha editado. Editado en mayo de 1970, dura poco más de 30 minutos y se compone de seis extensísimas canciones (tres versiones y tres composiciones de Pete) seleccionadas del repertorio original del concierto. El setlist original incluía, además de Tommy al completo, impresionantes versiones de clásicos del grupo, como “A Quick One“, “Tatoo” o “I Can’t Explain“, no obstante el grupo decidió seleccionar tres clásicos del rock y tres de sus más exitosos singles.

El resultado es sencillamente espectacular, maravilloso. Es un álbum crudo, duro, nervioso y supervitaminado, en el que Townshend y compañía vuelven por sus fueros tras el preciosismo de Tommy. La crítica se rindió a sus pies tan pronto como fue editado. “El mejor álbum en directo de todos los tiempos, el holocausto definitivo del rock duro”, dijo el New York Times. Aún, hoy en día es un fijo en todos los podios de los mejores live albums -normalmente acompañado del “Concert For Bangla-Desh” de George Harrison y del “Made In Japan” de Deep Purple). En cierta manera este disco sirve de bisagra entre los Who cuya evolución culmina en “Tommy” y los posteriores, definitivamente más rockeros.

Un rudo riff introduce “Young Man Blues“, potentísima versión del cincuentero blues original de Moose Allison, antes de que la recia voz de Daltrey introduzca diferentes y cada vez más soberbios pasajes de lucimiento instrumental del trío Moon-Entwistle-Townshend. No, no son Led Zeppelin, son los increíbles Who.

Substitute” es sencillamente arrolladora, con el combo Moon-Entwistle dando un pétreo soporte a una versión sensiblemente más potente que la original…, pero palidece ante la estratosférica versión del “Sumertime Blues” del gran Eddie Cochran, sublime.

La cara A concluye con otra bestialidad, “Shakin’ All Over” -original de de Johnny Kidd & The Pirates– adquiere una dimensión absolutamente distinta en manos de los Who. Enorme trabajo de Pete a la guitarra en la parte final, gran Daltrey y, como siempre, soberbia base rítmica

Lo primero que llama la atención al girar el disco es la única presencia de dos canciones en los créditos. Arrancamos con un “My Generation” de más de 14 minutos. Gozada total, con fragmentos de “See Me Feel Me” incluidos dentro de la canción y una coda final fusionada con “Sparks” . No pueden tocar mejor, Pete está sencillamente estelar (enlace) y lo de John y Keith no tiene nombre (enlace a base rítmica). Acojonante, no hay palabras.

Pero, sin poder haber conseguido cerrar al boca no recuperar el aliento, los mini riffs de Pete se unen a las claves de Keith y a la por el momento calmada voz de Roger… La canción va creciendo en intensidad hasta explotar en la mejor versión de “Magic Bus” que pueda oírse. Casi 8 minutos de excelencia rockera. La abrupta entrada de la armónica de Roger junto a los divinos Moon y Entwistle es digna de estudio.

Un disco soberbio, de principio a fin, que además tuvo mucha repercusión en Estados Unidos, donde alcanzó el número 2. Unos nuevos Who, brutales en directo, tremendamente potentes, amanecían al mundo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9.5/10

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