THE WHO. “Endless Wire” (2006) (7/10)

“Fragments” (Townshend/Lawrence Ball)
“A Man in a Purple Dress” (Townshend)
“Mike Post Theme” (Townshend)
“In the Ether” (Townshend)
“Black Widow’s Eyes” (Townshend)
“Two Thousand Years” (Townshend)
“God Speaks of Marty Robbins” (Townshend)
“It’s Not Enough” (Townshend/Rachel Fuller)
“You Stand by Me” (Townshend)

  • Wire & Glass: A Mini-Opera

“Sound Round” (Townshend)
“Pick Up the Peace” (Townshend)
“Unholy Trinity” (Townshend)
“Trilby’s Piano” (Townshend)
“Endless Wire” (Townshend)
“Fragments of Fragments” (Townshend/Ball)
“We Got a Hit” (Townshend)
“They Made My Dream Come True” (Townshend)
“Mirror Door”(Townshend)
“Tea & Theatre” (Townshend)

En verano de 2004, Pete Townshend anunció, a través de su página web la edición de un nuevo disco en el que la mayor parte de las canciones basadas en la novela “The Boy Who Heard Music”, escrita por el propio Pete y publicada de forma periódica en su blog personal. Tras múltiples retrasos, en octubre de 2006, se editó el primer álbum de los Who desde 1982: “Endless Wire“, su mejor trabajo desde “Who Are You”. Esta afirmación es más una crítica negativa a “Face Dances” e “It’s Hard” que un elogio a este álbum, pero en cualquier caso, estos Who  diezmados y crepusculares demuestran mantener, aunque de forma evocadora, parte de la magia de antaño.

Con Pino Palladino al bajo, Pete Townshend a las guitarras, su hermano Simon Townshend  en los coros,  John “Rabbit” Bundrick y Peter Huntington en la batería ( Zak Starkey no pudo estar en la grabación por estar de gira con Oasis) y Roger Daltrey tras el micrófono, el nuevo disco de los Who debutó en el número 9 de las listas británicas y en el 7 de las nortemaericanas, dando muestras de que la esperanza de que Townshend volviera a sorprender seguía viva…  Pero el primer tema del álbum, “Fragments“,  lejos de sorprender arranca con una intro que no deja de ser un pastiche de la gloriosa “Baba O’Riley” para luego convertirse en una canción que, sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable. Las sonoridades acústicas de “A Man in a Purple Dress” no acercan a los ambientes de “Who’s Next” y “Quadrophenia”, buen tema en el que destaca la madura pero aún poderosa voz de Daltrey.

Pete y Roger siguen sonando convincentes en “Mike Post Theme” -un rock marca de la casa-, e incluso brillantes en “In The Ether“, un gran tema acústico en el que Pete utiliza un estilo vocal cavernoso  (el protagonista de la novela de Pete en la que se basa el disco es una vieja estrella de rock destrozada por el abuso de drogas y su garganta se ve afectada por sus excesos) que llega a recordar al mismo Tom Waits. De nuevo las sonoridades propias de los Who de principios de los 70 están muy presentes.

Black Widow’s Eyes“, única canción con Zak Starkey tras los tambores, es uno de los mejores temas del álbum y comienza a tranquilizar a los oyentes escépticos: este disco no va a naufragar y temas como el acústico “Two Thounsand Years” no hacen sino confirmarlo.  Y es que a pesar de cierto tufillo a disco de dinosaurios del rock, y pese a la natural tendencia de este tipo de megaestrellas del rock pretérito a repetir fórmulas de antaño, este “Endless Wire” muestra a un grupo que aún tiene cosas que decir…, y no hay mejor forma de demostrarlo que con una canción absolutamente sobresaliente como “God Speaks of Marty Robbins” en la que Pete se lo guisa y se lo come todo. Temazo.

It’s Not Enough“, el single del LP, demuestra que estos Who del siglo XXI ya no son tan eficientes ni espectaculares con el rock como antaño y es uno de los temas en el que más nos acordamos de los desparecidos Entwistle y Moon. Los nuevos Who se mueven mucho mejor en trazos acústicos y Pete vuelve a demostrarlo con la notable “You Stand By Me“, un fantástico y breve tema al mejor estilo de Paul Simon en el que agradece a Roger su apoyo en los malos momentos. Un buen cierre para una primera parte del álbum que, sin ser sobresaliente, sí deja muy buenos momentos y un agradable sabor de boca.

A partir de aquí entramos de lleno en la miniópera “Wire & Glass”, compuesta de diez temas (algunos brevísimos) divididos en dos actos, a través de los que se nos narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico.

El primer acto arranca con la magnífica “Sound Round“, un tema que cabría en “Quadrophenia”, y en el que vemos a un joven Ray (1971) que tiene una especie de alucinación sobre un futuro repleto de redes de comunicación. Ya en nuestros días, el viejo Ray, ve desde su celda del psiquiátrico a tres brillantes jóvenes (Gabriel, Josh y Leila) que hablan de formar una banda de rock: The Glass Household. Ray está convencido que serán estrellas y así nos los cuenta en “Pick Up the Peace“. A continuación Pete, en la también destacable “Unholy Trinity“, nos presenta al trío: Gabriel, de familia cristiana,  Josh -judío y enfermo de esquizofrenia paranoide- y  Leila, musulmana.

Trilby’s Piano” viene a ser la primera canción que el grupo de muchachos escribe inspirándose en las relaciones amorosas de sus familiares, y durante los ensayos en el estudio encuentran unos documentos que debieron pertenecer a Ray. En “Endless Wire“, última canción del primer acto, nos cuentan como esos documentos contenían información sobre un plan para usar una red global con el objeto de unificar la música y sublimarla…, los jóvenes creen que merece la pena intentarlo. Parece que el viejo Pete insiste en la temática de Lifehouse.

El segundo acto arranca con “Fragments of Fragments“, que es la canción que  The Glass Household  ha creado siguiendo el plan encontrado en los documentos de Ray, y que se convierte en un éxito que les lleva a aparecer en televisión y a llenar espacios de Internet, tal y como se nos cuenta en  “We Got a Hit“, otro tema muy “Quadrophenia”. Mientras, Ray, en su celda observa el ascenso a la gloria de los tres muchachos y cómo han convertido su sueño en realidad (“They Made My Dream Come True“), pero tiene un mal presagio en el que prevé que alguien morirá en el próximo concierto del grupo.

En “Mirror Door” la banda celebra un macroconcierto en el Central Park de Nueva York. La música alcanza tal nivel de sublimación que músicos legendarios muertos, entre los que se encuentran Elvis, Buddy Holly, Johnny Cash, Amadeus Mozart y Beethoven, aparecen sobre el escenario para unirse a la fiesta. Entonces, en medio del éxtasis general, Josh, enfermo de esquizofrenia paranoide y que había dejado su medicación,  asesina a su compañero Gabriel sobre el escenario…, pero nada puede parar la catarsis general. El cadáver de Gabriel en forma fantasmal se une al coro de leyendas del rock. La miniópera concluye con “Tea & Theatre“, y Josh y Leila, ya mayores reflexionan sobre su vida y milagros

Si la primera parte del disco era bastante satisfactoria, esta miniópera lo es más aún y hace que la espera desde 1982 haya merecido la pena. Este “Endless Wire” es un último álbum a la altura de la leyenda de un grupo que no podía permitirse firmar el final de su carrera con un disco tan anodino como “It’s Hard”. La crítica recibió el disco con reservas: elogió la miniópera y acusó la primera parte del álbum de repetitiva y poco sorprendente, pero -en general- recibió buenas calificaciones (4/5 en Rolling Stone y Allmusic, 3/5 en Uncut y The Guardian)…, Mojo habló del “mejor disco del grupo tras Quadrophenia”, y el Chicago Tribune de “el mejor trabajo de Townshend en décadas”.

Fueron la mejor banda de rock en vivo de la historia, innovadores y geniales, los padres y absolutos dueños del genero de la ópera rock, creadores de decenas de himnos y uno de los grupos más carismáticos del rock. Comenzaron siendo ídolos de los mods en los 60 y acabaron siendo aclamados como la mejor banda de rock en los 70. Pete una vez dijo “Nunca quisimos ser ni los Beatles ni los Stones”, ni falta les hizo, es más que suficiente ser los Who.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

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THE WHO: “It’s Hard” (1982). (4/10)

“Athena” (Townshend)
“It’s Your Turn” (Entwistle)
“Cooks County” (Townshend)
“It’s Hard” (Townshend)
“Dangerous” (Entwistle)
“Eminence Front” (Townshend)
“I’ve Known No War” (Townshend)
“One Life’s Enough” (Townshend)
“One at a Time” (Entwistle)
“Why Did I Fall for That” (Townshend)
“A Man Is a Man” (Townshend)
“Cry If You Want” (Townshend)

Tras sus escarceos en solitario, la banda volvió a reunirse en el estudio en junio de 1982 con el objeto de grabar un nuevo disco como The Who. No obstante, la grabación de este nuevo LP se debería más a compromisos contractuales que a a motivaciones artísticas. Pete estaba en horas bajas a nivel personal y muy centrado en su carrera en solitario en términos creativos. Con todo esto, la mezcla era peligrosa y el resultado previsible: por primera vez en su carrera los Who editarían un disco realmente malo, “It’s Hard“.

Editado en septiembre de 1982, es el crudo testimonio de la descomposición de un grupo que fue genial. No hay por donde cogerlo. Aburrido hasta el sopor, insoportablemente falto de inspiración y con un indecente tufo a AOR puro, es realmente difícil encontrar algo que comentar en términos positivos. “Face Dances” ya dio muestras claras de agotamiento pero está a años luz de este “It´s Hard”. Ninguna canción es horrible ni nada parecido pero no es un LP digno de una banda de este calibre.

La canción que abre el álbum “Athena“, editada con relativo éxito como single (número 28), aunque ñoña a más no poder, es salvable, así como “It’s Hard” o la balada “One Life’s Enough” pero ni los planos rocks de John (“It’s Your Turn“, “Dangerous“, “One At A Time“) o los futiles intentos de Pete de volver a hacer temas intensos (“Cooks County“, “I’ve Known No War“, “Why Did I Fall for That“, “Cry If You Want“) consigen levantar el disco del pozo de la intrascendencia.  No obstante, Pete fue, es y será un genio y los Who un pedazo de banda por lo que, no es de extrañar que, escondida entre tanto aburrimiento encontremos una joyita como “Eminence Front” que, muy en la línea de los trabajos en solitario de Townshend, nos devuelve las mejores sensaciones. Una gran canción en un mal disco que, sin embargo tuvo éxito (8 en USA y 11 en UK)

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 4/10

THE WHO: “Face Dances” (1981). (6/10)

“You Better You Bet” (Townshend)
“Don’t Let Go the Coat” (Townshend)
“Cache Cache” (Townshend)
“The Quiet One” (Entwistle)
“Did You Steal My Money” (Townshend)

“How Can You Do It Alone” (Townshend)
“Daily Records” (Townshend)
“You” (Entwistle)
“Another Tricky Day” (Townshend)

Con Keith fallecido, John dedicado a sus vicios, Pete centrado en su carrera en solitario y Roger muy asentado en su faceta cinematográfica, todo parecía anunciar la inminente separación de la banda. Sobre todo  si tenemos en cuenta que el grupo daba importante muestras de cansancio creativo y sus lanzamientos desde el ya lejano “Quadrophenia” (1973) no hacían sino demostrarlo. Pero Los Who fimaron con Warner Records un contrato millonario por tres álbumes de estudio. Esto provocó que, una vez terminado su LP, Pete se dispusiera a escribir nuevos temas sobre los que la banda trabajó en el estudio entre julio y diciembre de 1980. El primer disco sin Keith, el primer disco de un grupo de cuarentones en los “modernos” años 80… Somos muchos los que pensamos que los Who debieron dejarlo tras la muerte de Moon, no sólo por la desaparición de un miembro fundamental, sino porque ya en “Who Are You” demostraron ser un grupo alejado de su mejor momento.

Sea como fuere, Pete, Roger, John y K…enney asumieron el reto de editar un nuevo disco de estudio: “Face Dances“. Editado en marzo de 1981, “Face Dances” es un disco mediocre. No es malo, pero es intrascendente. Puede disfrutarse porque no hay en él nada desagradable, pero resulta falto de ingenio, radioformulero y peligrosamente cercano al AOR. Decir que el disco es una basura insoportable, como he llegado a leer y oír, es una estupidez porque las canciones no son malas y están perfectamente ejecutadas…, eso sí, convierte a un grupo fabulosamente arriesgado -e incluso temerario en lo creativo-, en una banda de maduros complacientes jugando a rockeros.

Y eso que la cosa comienza bien con la infecciosa “You Better You Bet“, un muy buen tema dotado además de un tremendo punch comercial que le hizo alcanzar el número 1 en USA y un noveno puesto en las listas británicas. No merece un puesto entre los clásicos del grupo, pero se queda cerca y es una fija de todos sus recopilatorios. No obstante, con las primeras notas de “Don’t Let Go The Coat” nos damos cuenta de que algo no va bien. ¿Estos son lo Who? Si no fuera por la voz de Roger y el inconfundible toque de bajo de John, es difícil concebir que esta pieza de pop-tropical pudiera acabar en un disco del grupo que firmó “Live At Leeds”

El correcto e intrascendente rock de “Cache Cache” nos lleva a la potente “The Quiet One” la primera de las aportaciones de John y uno de los temas más interesantes del disco, antes de llegar a la new wave anodina de “Did You Steal My Money“.

La cara B se abre con “How Can You Do It Alone“, otro de los temas salvables del disco, sin ser nada del otro mundo. “Daily Records” es más pop de agradable escucha pero de difícil encaje en un grupo como los Who, mientras “You“, la segunda aportación de John, vuelve a elevar el nivel con su efectivo rock de riff y coreable estribillo hardrockero.

Another Tricky Day“, el tema que cierra el disco es el mejor corte del disco junto a “You Better You Bet”. No es nada sobresaliente, un buen riff, buenas voces en armonía… rock radioformulero, pero no exento de calidad. AL fin y al cabo es un perfecto resumen de lo que es este “Face Dances”, todo muy correcto pero falto de genialidad. Sería injusto calificarlo de mal disco, de hecho, no me parece en absoluto inferior a “Who Are You” si no fuera por la presencia del monumental tema titular.

El LP obtuvo críticas bastante favorables y tuvo mucho éxito, alcanzando un número 2 y 4 en Reino Unido y Estados Unidos respectivamente. Lo más duro de este disco es ver a los Who convertidos en productos de FM y haciendo música que coquetea con el AOR. Están lejos del vomitivo sonido de pop chungo que podía ofrecer gente como Phil Collins, pero, por primera vez en su carrera, resultan completamente intrascendentes. Lo mejor, la portada, diseñada por Peter Blake, el autor de la del “Sgt. Pepper’s” de los Beatles.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6/10

THE WHO. “Who Are You” (1978). ( 5/10)

“New Song” (Townshend)
“Had Enough” (Entwistle)
“905” (Entwistle)
“Sister Disco” (Townshend)
“Music Must Change” (Townshend)

“Trick Of The Light” (Entwistle)
“Guitar And Pen” (Townshend)
“Love Is Coming Down” (Townshend)
“Who Are You” (Townshend)

Tras un inusual periodo de silencio de dos años, en Octubre de 1977 Pete, John, Keith y Roger volvieron a reunirse en el estudio con la intención de trabajar en el nuevo repertorio que Pete había compuesto. Pero las cosas no empezaron bien.  Cuando volvieron a encontrarse Keith Moon era difícil de reconocer, convertido en un borracho integral y muy pasado de peso, parecía tener diez años más de su edad real (30). Absolutamente alcoholizado y convertido en un adicto a todo tipo de drogas, Moon era apenas una sombra del muchacho que conocieron apenas doce años atrás.

Las facultades musicales del batería también se vieron muy mermadas por los abusos, ante lo que Keith, consciente de la situación, intentó vencer su adicción al alcohol a base de una medicación que, si bien era eficaz en su lucha contra el alcoholismo, también afectaba a sus reflejos y su coordinación tras los tambores. A este respecto Pete recuerda como “era duro verlo intentar sus frenéticos redobles y perder el compás…, se le veía frustrado y, cuando le mirábamos de forma condescendiente, se levantaba de su taburete y gritaba: ¡Joder!, ¡qué nadie tenga duda de que soy el mejor jodido batería del mundo, ¡puedo hacerlo!” .

Poco a poco la tolerancia de Keith a las pastillas fue mejorando y reduciéndose sus perniciosos efectos secundarios y, como consecuencia, las sesiones de trabajo en el estudio se normalizaron. No obstante la delicada situación de Moon hizo que el nuevo disco del grupo no pudiera terminarse hasta abril de 1978.

Lo dejo claro desde el principio: con “Who Are You”, los de Townshend editan su primer disco absolutamente intrascendente y, desde mi punto de vista, ciertamente prescindible. En un futil intento de fusionar las sonoridades de las dos corrientes estilísticas imperantes en el momento (el punk y el rock progresivo), los Who recuperan el uso masivo de sintetizadores y las composiciones más elaboradas tras el clasicismo de “By Numbers”. El problema es que las canciones, en su mayoría, no son buenas: baladas radioformuleras, rocks con sonoridades repetitivas respecto a sus anteriores trabajos y melodías olvidables.

Obviamente, hay excepciones en forma de buenas canciones, como el tema titular y algunos de los temas rescatados de retales del malogrado proyecto “Lifehouse” pero, sin duda, estamos ante el peor disco del grupo hasta ese momento de su carrera (desgraciadamente, empeorarían aún más). El escaso uso de guitarras en favor de la masiva utilización de los sintetizadores y la patente baja forma de Keith (llegó a exigir aparecer en la portada sentado sobre una silla con el respaldo hacia delante para ocultar su barriga) , hacen que la sonoridad del grupo cambie mucho, pero no a mejor.

Who Are You“, la canción que da título al disco, es un tema brillante. Los sintetizadores son fantásticos y muy imaginativos, Keith realiza una labor a la batería sobresaliente y el resto está igualmente a un nivel altísimo tanto en lo instrumental como en lo vocal…, probablemente la última canción memorable que el genial Pete Townshend escribiría para su grupo de toda la vida y todo un clásico del rock de todos los tiempos. La pena es que sea lo único del LP que está al nivel de la leyenda del grupo que lo edita.

Hay canciones destacables como “Sister Disco” o, especialmente “Music Must Change“, un fantástico tema proveniente de “Lifehouse” en el que la batería de Keith -incapaz de seguir un compás 6/8 a causa de su mal estado de salud- tuvo que ser sustituida por una pista de percusión. Pero el resto está muy por debajo del nivel del grupo hasta ese momento. Las canciones de John, “Had Enough“, ” y especialmente “905“, tienen buenas melodías pero resultan irrelevantes, y el resto de las de Pete (la teatral “Guitar And Pen” y la ampulosa “Love Is Coming Down“) tampoco son nada del otro mundo.

Editado en agosto de 1978, “Who Are You” no es un disco desastroso, tiene buenos momentos y el nivel general es digno, pero no está a la altura de los Who. En cambio, tuvo una gran respuesta entre el público y obtuvo un gran éxito comercial, alcanzando el puesto 2 en las listas británicas y americanas (frenado por la rompepistas banda sonora de la película Grease). No es un imprescindible si bien, merece la pena por ser el último LP en el que podemos escuchar al genial Keith Moon, aparecido muerto 20 días después de la edición del disco tras una salvaje ingesta de Clometiazol.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 5 / 10

THE WHO. “The Who By Numbers” (1975) (7,5/10)

1. Slip Kid (Townshend)
2. However Much I Booze (Townshend)
3. Squeeze Box (Townshend)
4. Dreaming from the Waist (Townshend)
5. Imagine a Man (Townshend)
6. Success Story (Entwistle)
7. They Are All in Love (Townshend)
8. Blue, Red and Grey (Townshend)
9. How Many Friends (Townshend)
10. In a Hand or a Face (Townshend)

Tras el estreno de la película sobre “Tommy”, Pete empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Llevaba diez años siendo la principal/única fuerza creativa del grupo…, y estaba cansado. Tocar en directo cada vez le motivaba menos (en especial, tras la terrible gira de Quadrophenia), estaba deprimido por llegar a la treintena y comenzó a cansarse de ser un Who. Empezaba a desencantarse con la banda, hasta el punto que declaró que no iba a “volver a saltar ni hacer el payaso en el escenario”. Townshend ahogó sus penas en litros y litros de alcohol que no hicieron sino empeorar seriamente su salud y le hicieron entrar en un peligroso proceso autodestructivo que le llevó a sufrir un colapso nervioso en el otoño de 1975.

Como ocurre en toda obra creativa, el siguiente disco del grupo se vio afectado por el estado de ánimo de su creador. Así, en octubre 1975, los Who editaron “The Who By Numbers“, si acaso el disco más introspectivo de su carrera.  Estamos ante el álbum más personal de los Who o, seamos, claros, de Pete Townshend. El bajo estado de ánimo de Pete, hastiado de las giras, el showbiz, deprimido por su trigésimo cumpleaños y rozando el alcoholismo, se filtra entre cada una de las notas que componen las canciones que integran este “By Numbers”. Atrás quedan los proyectos grandilocuentes y las óperas rock, nada o poco queda del uso de sintetizadores y las pomposas producciones de antaño. Es un disco claramente introspectivo en el que Townshend se muestra implacable en su autocrítica, acusándose de lujuria, alcoholismo y tendencias autodestructivas. Pete expresa también sus miedos, especialmente la irrelevancia y la cercanía de la madurez a sus ya cumplidos 30 años.

No obstante, el arranque del disco es alegre y bastante festivo con “Slip Kid“, un disfrutable rock con el que Pete pretende “avisar a los jóvenes de los peligros que tiene la música rock”. Volvemos al sonido clásico: bajo, batería, guitarras, el excelente piano del inefable Nicky Hopkins y la voz de Roger. Ni rastro de las ampulosas producciones de las que hicieron gala en “Quadrophenia” Muy buen tema para empezar que hace prever un trabajo de buen nivel. Sensación que se refuerza con “However Much I Booze, un rítmico tema que esconde una depresiva letra en la que Townshend lidia con sus problemas de alcoholismo y no ve salida del agujero en el que se encuentra. Roger rechazó cantar esta canción en favor de Pete por lo personal que resultaba.

El espiritu jovial y rockero de “Squeeze Box” borra el pesimismo anterior y nos presenta otro de los clásicos de la banda. Su letra, supuestamente sobre un acordeón, está repleta de insinuaciones sexuales y fue escrita por Pete a modo de broma interna. El propio Townshend fue el primer sorprendido cuando se propuso su edición como single. Alcanzó un Top-10 a ambos lados del Atlántico.

Tiempo para otro clásico, “Dreaming from the Waist, la única canción que recuerda al estilo “Quadrophenia”, hecho que no extraña puesto que fue grabada en la misma época. Otro buen tema que cobraba verdadera dimensión en vivo (a pesar de que Pete ha declarado que es una de las canciones que no le gustaba tocar en directo) y en el que destaca el extraordinario bajo de John y la incendiaria batería de Keith.

Imagine a Man” devuelve el tono pausado al álbum y tiene pasajes auténticamente memorables. La voz de Roger es simplemente perfecta y la letra es fantástica. Un gran tema que sosiega los ánimos antes de que  John Entwistle ataque con su única aportación como compositor al disco, la potente “Success Story“, en la que parece compartir el desencanto de su compañero Pete respecto al mundo de la fama rockera.

El baladón “They Are All in Love” muestra el estado de ánimo de Pete con versos como “y digo adios a los chicos, manteneos jóvenes y en buen ánimo / Devolvedme mi chequera y me arrastraré hasta mi tumba” y sirve de precedente a  la sobresaliente “Blue, Red, and Grey“, mi favorita. Pete y su ukelele construyen una canción absolutamente deliciosa que el propio Townshend intentó evitar que formara parte del álbum y sólo -y afortunadamente- se incluyó por la insistencia de Glyn Johns, productor del LP.

En “How Many Friends” Pete reflexiona sobre la autenticidad de las amistades de una estrella de rock (“¿Cuántos amigos he tenido en realidad?”). Gran tema, gran voz de Roger y gran nivel instrumental antes de llegar al último tema: “In a Hand or a Face“, uno de los ya habituales rocks de los Who en torno a un riff (no demasiado inspirado, esta vez) en el que la banda repasa parte de su carrera pretérita.

En resumen, un disco notable…, ¿lo peor que editaron desde el 67 con “The Who Sell Out”?, pues probablemente sí, pero es que estamos hablando de superar “Who Sell Out”, “Tommy”, “Who’s Next” y “Quadrophenia”, cuatro joyas de la historia del rock. Con esto, quiero decir que si bien no mantiene el nivel memorable de sus anteriores obras, no deja de ser un muy buen LP. La épica de sus anteriores trabajos da paso a un estilo más intimista, menos espectacular, pero igualmente disfrutable.

La crítica fue tibia y llegó a hablar del Lp como la “nota de suicidio de Townshend”, pero el público lo recibió bien aupándolo al séptimo puesto en las listas de éxitos británicas y al octavo en las americanas.

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7,5/10

THE WHO: “Quadrophenia” (1973). (9/10)

DISCO 1
“I am the Sea” (Townshend)
“The Real Me” (Townshend)
“Quadrophenia” (Townshend)
“Cut My Hair” (Townshend)
“The Punk and the Godfather” (Townshend)
“I’m One” (Townshend)
“The Dirty Jobs” (Townshend)
“Helpless Dancer” (Townshend)
“Is It in My Head” (Townshend)
“I’ve Had Enough” (Townshend)
DISCO 2
“5:15” (Townshend)
“Sea and Sand” (Townshend)
“Drowned” (Townshend)
“Bell Boy” (Townshend)
“Dr. Jimmy” (Townshend)
“The Rock” (Townshend)
“Love Reign O’er Me” (Townshend)

Alejándose de la espiritualidad de Tommy y del malogrado proyecto “Lifeouse”, Pete Townshend afronta con “Quadrophenia” su ópera-rock más terrenal. En primera instancia, la idea era reflejar la historia de The Who y llamar a la obra “Rock is Dead – Long Live Rock”, pero,  tras un encuentro con Irish Jack -un amigo que seguía al grupo desde sus inicios- Pete decidió que sería más interesante cambiar la perspectiva y escribir la historia de un fan de los Who.

El protagonista sería Jimmy, un mod que trabajaba a brazo partido para poder comprarse una GS motorscooter y los consiguientes ropajes de la parafernalia mod. Los conflictos de la adolescencia, sus problemas con las chicas, su deseo de pertenencia a un grupo, el consumo de anfetaminas y demás psicotrópicos,  tiene en él una extraña consecuencia: divide su personalidad en cuatro conviertiéndolo en un “cuadrofénico”. Cada personalidad es representada por un miembro de The Who y por una de las cuatro canciones troncales del álbum, así, en las notas del álbum se dice que Jimmy es, a la vez:

“Un chico terco, un bailarín impotente“, papel representado por Roger y el tema “Helpless Dancer”
“Un romántico, ¿soy yo por momentos?”, John Entwistle e “Is It Me?” (incluida en “Doctor Jimmy”)
“Un maldito lunático, te llevaré el equipaje“. Keith Moon y “Bell Boy”
Un mendigo, un hipócrita, el amor reina en mí”. Pete Townshend y “Love, Reign O’er Me”

Pete lo explica para que no queden dudas, “Jimmy es un personaje que tiene cuatro caras. Una de ellas es la violenta y agresiva. La segunda tiene algo de romántico y tierno. La tercera es alocada y despreocupada mientras que la cuarta y última es la más inquieta, la de un joven que se hace preguntas y busca respuestas. Cada una de estas caras está representada por un miembro del grupo. Así, Roger es la primera en ‘Helpless dancer’; John representa la segunda en ‘Doctor Jimmy’; Keith la tercera en Bell Boy y yo la cuarta ‘Love reign o’er me’

“Quadrophenia” tuvo problemas de grabación. La idea era mezclarlo con el nuevo sistema cuadrofónico de cuatro canales, y así se hizo. El problema fue que, al pasarlo a estéreo, la instrumentación se “comía” las pistas vocales para desesperación de Daltrey. A pesar de todo estamos ante, sin duda, el último GRAN disco del grupo y el que Townshend siempre ha defendido como su “obra maestra” (“es lo mejor que he hecho, la mejor música que jamás escribiré”). Musicalmente, extiende las sonoridades de “Who’s Next” combinando el rockero sonido del grupo con el aún novedoso uso de los sintetizadores, mucho más presentes aquí que en el LP de 1971.

Editado en octubre de 1973 como doble LP junto a un lujoso libreto con las letras y un resumen del historia ilustrado con fotografías, no fueron pocos los que consideraron su sonido demasiado “ampuloso y excesivamente pretencioso”. El público recibió mejor que la crítica el LP llevándolo al segundo puesto tanto en listas británicas como yanquis. La crítica mundial acogió con tibieza el lanzamiento de “Quadrophenia”, quizá porque los mods fueron un movimiento típicamente británico y el argumento no fue muy bien entendido fuera de las islas, especialmente en los Estados Unidos.

El disco arranca con “I Am The Sea” y el sonido del mar junto a diversos efectos introductorios entre los que se filtran versos de los cuatro temas troncales (“Helpless Dancer”, “Is It Me?”, “Bell Boy” y “Love, Reign O’er Me”) representantivos de las cuatro personalidades del protagonista. “Nuestra historia empieza en una roca, en medio del mar tormentoso.”, comenta el propio Pete Townshend. El relax al que nos lleva tan sosegante introducción salta en mil pedazos con la enorme “The Real Me“, si acaso la mejor base rítmica jamás grabada en un disco de rock y en la que, en palabras de Townshend, escuchamos como Jimmy busca ayuda en “psiquiatras, en casa y hasta en una visita a un cura…., pero no le sirve para nada”. Sencillamente espectacular en lo instrumental, en lo vocal y ¡¡qué demonios!!, ¡en todo!

Quadrophenia” vuelve a recurrir a los cuatro temas troncales, esta vez en forma instrumental, para ilustrar las cuatro personalidades de Jimmy. “El concepto de las cuatro personalidades proviene de una comprensión naive de la esquizofrenia, una malinterpretación de la patología. Jimmy es un chico que sufre de esquizofrenia, y cuando toma la medicación su enfermedad se divide y sufre de Quadrophenia”, explica Townshend. Estupendo instrumental en el que Pete se suelta como nunca con la solista y John y Keith vuelven a hacer de las suyas, esta vez sobre un espeso manto de sintetizadores.

Jimmy participó en una macro concentración mod en Brighton que acabó en un violenta pelea contra los rockers, sus históricos enemigos. En “Cut My Hair“, Jimmy recuerda como ese conflicto acabó con su expulsión de casa de sus padres, sin que eso merme su orgullo de pertenencia a su grupo, a su manada, es un mod convencido. Músicalmente brillante con sus punzantes sintetizadores, su brutal bajo y la siempre brillante batería de Moon, supone la primera intervención vocal de Pete. Una canción fantástica, de las mejores de un álbum ya de por sí buenísimo.

Jimmy necesita repuestas y, en busca de nuevos ídolos, acude a un concierto de rock -aparentemente de los propios Who. En palabras de Townshend,  “el héroe va a un concierto de rock. Decide ir al backstage a ver a los miembros del grupo y uno de ellos llega y le manda a la mierda. Entonces se da cuenta que en realidad nada interesante pasa en el rock. Es otra cosa que tacha de su lista de esperanzas”. Son los hechos narrados en “The Punk And The Godfather“, un tema más hardrockero e igualmente brillante en el que los sintetizadores vuelven a tener mucha presencia. La parte más tranquila , cantada por Pete, es deliciosa.

Y llegamos a “I’m One“, una de las mejores canciones del disco. Mucho más clásica en su concepción (uno de los pocos temas sin sintetizadores) trata temas más personales que identifican a Jimmy con el propio Townshend: “Cuando yo era un niño pensaba que mi guitarra era todo lo que tenía. No era suficiente para integrarse en un grupo, ni te hacía más apuesto ni inteligente como para ser popular en el colegio, ni suficiente para ser buen deportista…era un perdedor. Creo que todos nos sentimos así en algún punto. Sin embargo, ser un Mod daba una sensación de pertenencia. Jimmy está pensando que él,  por lo menos, es un mod”. La introducción nos presenta al propio Pete sólo con su voz y su guitarra, al que se van uniendo -¡y de qué forma!- Keith y John dádole un fabuloso tono rock. Genial.

Según nos cuenta Townshend, en “The Dirty Jobs“, “Jimmy, desencantado con el rock, su “religión”, consigue un trabajo como basurero. Desafortunadamente, sus ideas de izquierda no son bien tomadas por sus compañeros de trabajo y entonces el sigue haciendo otras cosas”, a los que Roger añade: “Acaba trabajando como basurero como le pasa a la mayoría de los chicos cuando dejan el colegio a los 15 años. Ve que no tiene otra salida y esa situación le cabrea. Por supuesto, cuando haces algo que apesta siempre alrededor hay otras cosas que también apestan. Y él se ve confundido y molesto por la suciedad de la política!”. Una canción soberbia y una de las menos reconocidas. Fabulosa melodía que sobrevuela un punzante manto de sintetizadores. Una vez más, el bajo de John es digno de un extraterrestre. Una de mis favoritas.

Y así llegamos al primero de los temas troncales sobre los que se apoya el argumento del LP, “Helpless Dancer (Roger’s Theme)”, la canción que define la primera de las personalidades de Jimmy – la de un muchacho duro y rudo que reacciona que lo es porque está amargado. Este tema representa la personalidad de Roger y, según Pete: “Vemos de dónde viene la agresión realmente. Jimmy tiene una conciencia profunda que golpea. Su frustración con el mundo sólo lo hace estar más enojado, incluso amargado”. Espectacular y breve tema en el que destacan la voz de Roger, el buen uso del “pan”, y la vibrante guitarra rítmica de Pete.

No obstante , a pesa de su rudeza, en “Is It In My Head?” comprobamos que Jimmy, “es sólo un chico común, no sólo tiene conciencia, sino que duda. Se preocupa por sí mismo y cree que quizás su visión está empañada por el pesimismo”. Otro buen tema (es un Lp sin grandes bajones musicales) que mantiene el disco a un alto nivel cuando estamos a punto de terminar el primer LP de los dos que componen “Quadrophenia”

Los fantasmas de Jimmy reaparecen cuando, como se narra en “I’ve Had Enough“, “ve a la chica que le gusta con un amigo suyo. En un estado de desesperación, destruye su scooter y decide irse a Brighton, donde lo pasó tan bien con sus colegas  persiguiendo a rockers y comiendo fish & chips”. Espectacular tema que arranca con una potentísima intro con Roger a la voz principal, para luego ceder el turno a Pete y, tras rozar el estribillo de “Love Reign O’er Me”, desembocar en una brillantísima sección folk liderada por un banjo. Otra joya que pone fin el primer disco.

El segundo disco arranca con la excesiva y brillante “5:15“, en la que Pete narra el viaje de Jimmy a Brighton, “apretujado entre dos caballeros encorbatados, en medio de los subidones y bajones que le producían las absurdas dosis de anfetaminas que tomaba”. Gran rock en la que es una de las canciones más recordadas del disco. Poco tiene que ver el dulce inicio del tema con su potentísimo desarrollo posterior. Fue editada como single en 1973 en Inglaterra, antes de la salida del álbum y alcanzó el número 20 en listas.

Una vez llega a Brighton y según se nos cuenta en la sobresaliente “Sea And Sand“,  Jimmy parece relajarse un poco rememorando tiempos pasados y especialmente los disfrutados en los lugares que ahora revisita. Tal y como describe Pete, “esto ocurre en 1965 y la escena Mod realmente estaba desintegrándose y él lo único que hace es ir a Brighton a recordar los días en que 300.000 mods de Londres iban a la playa, sólo tres semanas atrás. Pero él ya está viviendo en el pasado”. Extraordinaria canción, con continuos y brillantes cambios que alternan vibrantes tempos de rock con secciones maravillosamente dulces y melódicas.

La melancolía de Jimmy le hace pensar en el suicidio como una alternativa y “Drowned” nos muestra a “nuestro trágico héroe desesperado y nihilista”. Otra canción estupenda en la que destaca el soberbio piano y el excelente nivel instrumental de todo el grupo, así como la fabulosa voz de Roger. Todos se lucen, de hecho, es la canción del álbum más tocada en vivo debido a que sus pasajes instrumentales permiten largas y locas improvisaciones.

Pero la frustración de Jimmy acaba tocando techo cuando se encuentra a un líder mod venido a menos que ha acabado trabajando como botones en un hotel. Llegamos así a “Bell Boy (Keith’s Theme)“, el segundo de los temas troncales para el argumento de la ópera. Este tema describe la cara mas inestable y locuaz de Jimmy y qué mejor forma de hacerlo que a través del lunático Moon. Jimmy, en voz de Keith (en los estribillos), recrimina al otrora líder mod que se dedique a servir a la gente. Según Townshend, “Jimmy conoce a un Ace Face venido a menos, convertido en botones en el hotel donde los Mods se juntaban. Éste lo mira a Jimmy con una mezcla de pena y desprecio, y le dice “Mira, mi trabajo es una mierda y mi vida es una tragedia, pero tú…, mirate tú, estás muerto!”.

El tercer tema troncal, “Is It Me? (John’s Theme)” está incluida dentro de “Dr. Jimmy“. Excelente canción que describe por un lado el  lado más explosivo, abandonado y salvaje de Jimmy y, por otro lado, su parte más reflexiva y autoconsciente. En sus partes rápidas, la batería es prodigiosa, veloz e incendiaria…, lo más parecido al Moon de los 60. En sus secciones lentas -las que corresponden a “Is It Me?-, la melodía es simplemente maravillosa.

El segundo instrumental del disco, “The Rock“, muestra la desesperación y frustración de Jimmy que acaba subiéndose en un bote, adentrándose en el mar y sentándose en una roca esperando que las olas lo golpeen.  Impresionante y ampuloso corte que fusiona, de nuevo, los cuatro temas troncales de la Ópera  para desembocar en el cuarto de ellos: el grand finale de Quadrophenia, la espectacular “Love Reign O’er Me (Pete’s Theme)“, Roger ruge como nunca en una recreación musical perfecta del romanticismo más descarnado. En la cuarta representación de su personalidad, llegamos a un Jimmy que, solo en su roca, se encuentra a si mismo y sufre una especie de iluminación.

Y así termina un disco fabuloso. No es injusto tacharlo de pomposo y pretencioso -como de hecho se hizo-, porque lo es, pero tampoco se puede negar que es arriesgado, imaginativo y realmente brillante. Pete siempre lo consideró su obra maestra. Puede que sea su trabajo más perfecto en cuanto a la fusión música-argumento y, aunque musicalmente “Tommy” me parece netamente superior, seguro que será uno de los LP por los que la banda será eternamente recordada. También tiene el honor de ser el último gran disco del grupo, que nunca volverá a alcanzar este nivel a lo largo del resto de su carrera.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

THE WHO: “Who’s Next” (1971). (9,5/10)

Baba O’Riley (Townshend)
Bargain (Townshend)
Love Ain’t for Keeping (Townshend)
My Wife (Entwistle)
The Song is Over (Townshend)

Gettin’ in Tune (Townshend)
Goin’ Mobile (Townshend)
Behind Blue Eyes (Townshend)
Won’t Get Fooled Again (Townshend)

Tras el éxito de Tommy, Pete Townshend se propuso abracar un nuevo proyecto. Durante la gira de “Tommy”, Pete declaró: “He visto momentos en los conciertos de The Who en los que las vibraciones se estaban volviendo tan puras que pensé que el mundo entero se iba a detener, todo se estaba uniendo”. Eso le hizo recrearse y pensar sobre un nuevo argumento para una ópera-rock: “Quería que fuera sobre música, sobre el futuro, sobre la esperanza, pero quería que estuviera anclado a la realidad, que tratara problemas reales. ¿Cómo crear un personaje sordo, ciego y mudo sin repetirme? Ya sé, vivirá en el futuro. Lo pondré en un traje espacial, rechazará vivir en la realidad, vivirá en un mundo imaginario, viciado. Tendrá una vida de trono, vivirá la vida que los cineastas, los mentirosos, los publicistas, los manipuladores políticos y los controladores quieran que viva. Será sordo, ciego y mudo a los recursos del espíritu, que le dan la libertad de unirse a los otros seres humanos, de integrarse con ellos y de tener una vida verdadera. Una fantasía en un tiempo donde el mundo estará colapsado completamente y las únicas experiencias que la gente tendrán serán a través de tubos de ensayo. Ellos vivirán como si estuvieran en programas de televisión, todo programado. Hasta que alguien recordará lo que el rock era capaz de hacer sentir a la gente e intentará conseguir que el efecto que produce el rock pueda sentirse eternamente”. El proyecto se denominó “Lifehouse”

El argumento era algo así:  En un futuro “no muy lejano” las condiciones atmosféricas han llevado a la humanidad a la necesidad de vivir dentro de unos trajes especiales que simulan emociones y experiencias. De esta forma, pueden “vivir” sin salir de sus casas. Dichos trajes están conectados a una gran computadora llamada “The Grid”, controlada por Jumbo, el líder del gobierno. Un día Bobby, nuestro héroe, toma un teatro abandonado en el que reúne a 300 personas e intenta hacer música con ellas basándose en su personalidad y experiencias vitales. Dentro de ese teatro, al que denomina Lifehouse, una banda traduce esas experiencias en rock.  Pasado un tiempo, el experimento de Bobby va ganando notoriedad hasta que el gobierno decide que es peligroso e intenta clausurarlo enviando tropas al recinto… Sin embargo, la música es poderosa y crea un campo de fuerza que impide el asalto. La audiencia del concierto se une creando la “Nota Única” que provoca que todo desaparezca y la humanidad alcance el nirvana musical eterno.

El ambicioso proyecto de Townshend pretendía crear una máquina capaz de traducir las personalidades de los oyentes en notas musicales en busca del “acorde universal”. Para ello, los Who estrenarían su nuevo material  en el Teatro Young Vic ante un público que no había oído las nuevas canciones. Los integrantes del público emergerían de la audiencia y aportarían su rol a la música. El perfil de cada miembro de la audiencia sería tenido en cuenta, desde el pérfil astrológico del individuo hasta sus hobbies, incluso su apariencia física. Esos datos, a través de sintetizadores, se traducirían en sonido creando lo que Pete definió como “una clase de cacofonía celestial”. Mientras y en paralelo, se rodaría una película con el argumento que antes os he contado.  El problema del proyecto es que nadie lo entendió…, salvo Townshend. Ni el grupo, ni el manager, ni la discográfica…, nadie. Daltrey declaró:  “Pete escribió todo aquello…, incluso hizo un guión simplificado…, pero…, no tenía sentido, nadie entendía nada”. John Entwistle se manifestó de forma similar: “A decir verdad, no entendí nada. Fue un fracaso, la verdad”.

Pete seguía, entretanto, ajeno a todo…, obsesionado con un proyecto que solo él entendía. Su incapacidad para contagiar al resto su entusiasmo le produjo una enorme frustración. Finalmente decidieron trasladarse a los Record Plant de Nueva York para grabar las canciones del proyecto y olvidarse, momentáneamente, de la peformance y de la película. De esta forma, el resultado fue un doble LP, pero finalmente, aconsejados por Glynn Johns, al que habían solicitado que les ayudara con la producción, decidieron renunciar al concepto original y reducirlo a un sólo disco: el histórico “Who’s Next“.

Estamos ante el que, para la mayoría de la crítica, es el mejor disco de la banda. No comparto del todo esta opinión, pero en innegable que estamos ante un trabajo fabuloso. Desde una primera escucha llaman especialmente la atención tres factores: por un lado es un disco mucho menos denso y más directo que “Tommy” (aunque, como hemos visto, estuvo a punto de ser una paranoia opero-rockera que dejaba al pobre Tommy en calzoncillos), por otro lado, hay que destacar la brillantísima y novedosa introducción de sintetizadores (estamos ante el primer disco de rock en el que se hace uso de los sintetizadores en un sentido estrictamente musical y no para hacer “ruiditos”) y, por último, la potentísima voz de Roger, que evoluciona de una forma indescriptible respecto a los discos anteriores de la banda.

Editado en agosto de 1971, “Who’s Next” es rock. Nada más. Aunque parte de una idea narrativa compleja, los temas que componen el disco funcionan perfectamente aislados del proyecto Lifehouse conformando un LP inteligente, innovador, potente, melódico, grandioso y estimulante. Todos los miembros de la banda desarrollan e incluso exhiben su pericia musical sin complejos, Pete toca como nunca, atreviéndose más que nunca con la solista, Keith y John agotan los calificativos y Roger pasa de ser un cantante competente a convertirse en una de las mejores voces del rock. En muchos sentidos, The Who aparecen ante nosotros como un grupo nuevo.

En definitiva, uno de los grandes discos de la historia que fue recibido con alborozo tanto por el público como por la crítica alcanzando el número 1 en Inglaterra y el 4 en Estados Unidos. “El mejor disco de rock duro que nunca se ha editado” u “Obra maestra del rock”, fueron sólo algunos de los titulares de la prensa especializada.

El espectáculo comienza de forma inmejorable con la tremenda “Baba O’Riley“, un tema sencillamente inconmensurable. Pete, a pesar de que sus allegados le dijeron que era un suicidio comercial, decidió que el disco arrancara con ese largo y extraño arpegio generado por un primitivo sintetizador…, luego llegan esos reverberados y largos acordes de piano, la genial batería de Keith, el bajo de John, la impresionante voz de Roger y, finalmente, la guitarra de Pete… Historia del Rock. Con un título inspirado en Meher Baba, el mentor filosófico-espiritual de Pete y el músico Tim O’Riley, los 5 minutos de duración de la canción son resultado de seleccionar las mejores partes de la composición original “Teenage Wasteland”, de más de 30 minutos. La parte del violín fue una aportación de Keith.

El tono potente se mantiene con “Bargain“, otro buen rock que, según su autor, Pete Townshend “trata simplemente sobre perder el ego propio”. Destaca especialmente y de nuevo la imponente voz de Roger que estaba particularmente satisfecho de sus gritos en los estribillos. Otro muy buen tema que da paso al más pausado y acústico “Love Ain’t For Keeping“, gran canción de sonoridades “abbeyroadianas” en la que Pete hace gala de su pericia con la guitarra acústica.

John aporta su única canción al disco con “My Wife“, una de las pocas canciones incluidas en este álbum que no pertenecían al proyecto Lifehouse. Como es habitual en las canciones de Entwistle, el humor negro y la ironía están muy presentes en la lírica de la canción tratando  en esta ocasión sobre un hombre que se va de juerga y es arrestado por la policía, cuando sale de calabozo va a casa y se encuentra con que su mujer le acusa de haber estado con otra mujer e intenta agredirle de mil formas. Gran canción de John que demuestra que, además podía ser un muy competente cantante solista.

Esta fabulosa cara A se cierra con “The Song is Over“, aparentemente la canción que servía de final a Lifehouse. Pete toma la voz principal en la primera y pausada parte de la canción para ceder el testigo a Roger conforme la canción va subiendo en intensidad. El bajo de John alcanza en esta ocasión niveles extraterrenales.  En la parte final incluye un fragmento del tema principal a nivel argumental de Lifehouse, “Pure And Easy” que finalmente se descartó para su inclusión en el LP “Who’s Next”.

La cara B arranca con “Gettin’ in Tune“, una canción de estructura muy similar a “The Song Is Over”, es decir, de meloso arranque y posterior ascenso de intensidad. Sin ser ni de lejos una mala canción es, en mi opinión, el punto más bajo del LP. El ambiente rockero se rompe con la luminosa y fantástica “Goin’ Movile“, de atmósferas soul y en la que destaca, además de la voz de Pete, el peculiar sonido de la guitarra -resultado de conectarla a un sintetizador. Temazo, una de mis debilidades.

Llegamos a la recta final. “Behind Blue Eyes” merece un lugar de honor en el Olimpo de los baladones. Una maravillosa canción con una notable letra en la que Pete expresa, a pesar de que se refugia tras uno de los personajes de Lifehouse, la soledad del creador ante su obra y la ferocidad de una crítica que le esperaba con las uñas afiladas tras el éxito de “Tommy”. El inicio sosegado y extraordinariamente melódico de la canción se apoya en excelentes armonías hasta que se rompe en mil pedazos aproximadamente a mitad de minutaje convirtiéndose en un extraordinario rock (grande Moon). Una de las mejores melodías que Pete escribiera nunca. Otro clásico para la historia.

Pero un disco como este no podría terminar sin un final a la altura.”Won’t Get Fooled Again” es sencillamente uno de los himnos del rock de los 70. Una de esas cuatro o cinco canciones que definen un género y que pasan a la historia como entidades propias. Si los Who sólo hubieran editado esta canción, ya merecerían un lugar de honor en los manuales del género. La estructura es muy similar a la de la también genial “Baba O’Riley”, un arranque de sintetizadores que ejerce de base a la que Pete, John, Keith y finalmente Roger se acoplan conjuntados bajo las órdenes de una enérgica y arrebatadora melodía. Más de ocho minutos de desparrame rockero que se quiebran abruptamente cerca del final para que Keith realice uno de los únicos solos de batería que realizó en su carrera y Roger ruja en el que se conoce como “el mejor grito de la historia del rock”. Una canción eterna.

Y así concluye “Who’s Next”, uno de los mejores discos de rock que jamás se hayan editado. Como antes he comentado, es habitual que la crítica lo considere el mejor trabajo del grupo. Yo prefiero “Tommy” pero lo que tengo claro es que , sin dejar demasiado lugar al debate, este LP es una auténtica obra de arte. Un imprescindible.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9.5/10