GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

THE ROLLING STONES. Capítulo 6, (1968-1969). La GRAN TETRALOGÍA parte I: “Beggar’s Banquet”.

Con “Jumpin’ Jack Flash” los Stones parecían haber vuelto a la senda correcta. En cierto sentido fue un punto de inflexión tras el que abandonaron el rebufo de los Beatles y comenzaron a adquirir una verdadera identidad. A pesar de ser discos fantásticos, tanto “Aftermath” como “Beetween The Buttons” dejan sensación de ir a remolque de los de Liverpool… En el caso de “Satanic Majesties”, esa falta de originalidad se une a unos resultados artísticos bastante mejorables. Pero a partir del 68 los Stones parecen decidir intentar asaltar el cetro del rock desde otra perspectiva.  De alguna forma, el espíritu del grupo vuelve a sus orígenes, a un concepto mucho más crudo. “Sorprendentemente” los Beatles emprendieron el mismo camino ese mismo año con su celebérrimo “Álbum Blanco”, fue unos meses antes, ¿casualidad?.

Las sesiones de grabación del que sería su nuevo LP habían comenzado en febrero de 1968, un par de meses antes de que “Jumpin’ Jack Flash” se editara, con Jimmy Miller tras la mesa de mezclas. No fue una grabación fluida, especialmente a causa de las repetidas ausencias de Jones y Wyman. El primero se marchó a Marruecos en búsqueda de nuevos y exóticos sonidos -para hastío de sus compañeros que estaban interesados en volver a sus raíces-, mientras el segundo se entregaba a la dolce vita. Mick y Keith tomaron entonces de forma definitiva las riendas del grupo y mientras Jagger tuvo que mejorar su técnica a la guitarra, Richards lo hizo con el bajo. Wyman acabó colaborando bastante en el disco pero no Jones. De hecho la participación del genial y controvertido multiinstrumentista fua más bien escasa durante estas sesiones y cada vez era más patente que comenzaba a convertirse en una carga. “Brian estaba la mayor parte del tiempo incapacitado”, recuerda Keith Richards, “puedes sonar cruel, pero era un puto grano en el culo. Él no hizo casi nada en el disco, pero como no teníamos una gira por delante ni conciertos contratados, no nos pareció urgente echarlo del grupo. Lo único que queríamos es hacer un buen álbum, sobre todo después de “Satanic Majesties”.Un disco que fuera muy Rolling Stones

En mayo, con la  grabación muy avanzada, tuvieron que volver a interrumpirla tras ser detenido Brian, una vez más, por posesión de drogas. Tras un registro de su casa, la policía encontró hachís, cocaína y metanfetaminas. El grupo pagó la fianza y Jones salió en libertad condicional. Esta segunda detención hizo que el ingreso en prisión se convirtiera en una posibilidad real haciendo que la tensión subiera varios puntos.

El disco estaba preparado. El título sería “Beggar Banquet” y la fecha elegida el 26 de julio de 1968, si bien la planificación de lanzamiento no se cumplió una vez la portada del álbum (una oscura foto de un retrete público repleto de grafitis) fue rechazada por las compañías discográficas europeas y estadounidenses. Mientras, y para ganar tiempo, editaron la fantástica “Street Fighting Man” como single. En Inglaterra funcionó bien, pero en Estados Unidos su buena acogida general fue detenida por la censura sufrida por varias estaciones de radio que la consideraron excesivamente combativa. La temática de la canción, basada en lo acontecido en Mayo del 68, se tachó de inapropiada y considerada políticamente incorrecta en vísperas de la Convención Nacional Demócrata de 1968 y por los cercanos asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

Tras múltiples disputas, los Stones cedieron y editaron el disco en noviembre con una sencilla portada en color blanco con los nombres de la banda así como el título del disco serigrafiados… Fue una mala decisión, ya que los Beatles, apenas días antes, habían editado su excelso “The Beatles” (conocido como el “White Album”) con una portada muy similar y un concepto artístico (volvamos a lo básico) muy similar… De nuevo volvieron las críticas que los describían como un grupo sin personalidad y que iba “a remolque” de los Fab-Four.

No obstante, en cuanto la crítica especializada empezó a escuchar el disco y prestó la debida atención a su contenido,  todas estas críticas se convirtieron en elogios. La perfecta mezcla de rock, blues, R&B y country hizo las delicias de los expertos así como del público en general, que aupó el LP hasta  el tercer puesto en Inglaterra y el quinto en los States.

Y es que estamos ante, sin duda, uno de los mejores discos del grupo y, por ende, una de las grandes obras del rock de todos los tiempos. Ya desde el principio las cosas quedan muy claras: estamos ante algo grande. Pocas formas mejores hay de empezar un LP que con uno de los himnos de la música del siglo XX, una de esas canciones que todo el mundo conoce y que cualquiera identifica rápidamente con sus autores: la sobresaliente “Sympathy For The Devil“. Un icono del rock, un tema prodigioso de principio a fin en el que todo es perfecto, desde su excelsa instrumentación a la gran  interpretación vocal de Jagger. Pero, sin duda, uno de sus puntos más fuertes es su atrevida letra, llena de juegos de palabras y enrevesadas metáforas en la que Jagger demuestra (al parecer inspirado por el escritor soviético Mijaíl Bulgákov) sus capacidades poéticas. En ella el Diablo se presenta como un “Hombre rico y buen gusto” que ha estado presente a lo largo de toda la historia , desde tiempos de Jesucrito a la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra de los Cien Años o la Revolución Rusa, sin dejar de mencionar sus polémicas alusiones a Kennedy (“grité: ¿quién mató a los kennedy?, cuando después de todo fuimos tú y yo”) e incluso a las trifulcas de sus amado-odiados Beatles, especialmente intensas tras su vuelta de la India (“Tendí trampas a Los Trovadores, que murieron antes de llegar a Bombay”). Una joya atemporal. Imprescindible.

Tras semejante maravilla, la sensible “No Expectations” sirve de perfecto contrapunto a su rabiosa predecesora. Guiada por la estupenda guitarra slide de Brian, esta bonita pieza de country-blues acústico, peca de cierta monotonía, pero no deja de ser una fantástica canción. El country acústico sigue siendo el hilo conductor de la siguiente canción, “Dear Doctor“, mucho menos brillante pero con una divertida letra y un acertado tono de comedia.

El blues toma el mando con la genial “Parachute Woman” devolviendo al grupo a las sonoridades eléctricas y al blues más clásico. Sexo a raudales en la letra y un estupendo combos de blues-rock… ¿alguien da más? La excelsa cara A se cierra con la enorme  “Jig-Saw Puzzle“, una de mis favoritas. Uno de los temas más melódicos del disco, todo en ella es estupendo, su letra, su melodía, su guitarra slide, el incomensurable piano de Nicky Hopkins… Un clásico, olvidado con demasiada frecuencia, por cierto.

Los Stones incendian el comienzo de la cara B con la contestataria “Street Fighting Man“, de la que ya hablamos antes merced a su edición como single. Una verdadera descarga de poderío acústico (quién dijo que no se podía hacer buen rock sin electricidad) que pone banda sonora a los acontecimientos de mayo del 68 con Jagger soltando su soflamas políticas sobre un estupendo manto instrumental aderezado por el acertado sitar de Jones. Otro tema para la historia.

Tiempo para la única versión del álbum, en esta ocasión un blues de temática bíblica original del reverendo Robert Wilkins. “Prodigal Son” no es un prodigio de nada pero es extremadamente convincente en todo: sonido clásico, sólida interpretación vocal de Jagger y una letra basada en el mito cristiano del hijo pródigo que, a pesar de su sacro origen, no deja de tener una temática muy bluesy. Y, del blues con más solera, pasamos al rock  de “Stray Cat Blues“, un  crudo, sexy y guitarrero tema que revive el mito de Lolita. Una de las canciones más potentes de un disco que, a pesar de la fama rockera de sus interpretes, es más bien tranquilo, como ponen de manifiesto el country rock de “Factory Girl” y “Dear Doctor“, ambas mucho más country que rock.

El grand finale llega con la soberbia “Salt Of The Earth” en la que Keith y Mick alternan las secciones vocales construyendo una hermosa balada que parece ser el embrión de futuros himnos como “You Can’t Always Get What You Want”. Enorme en todo, desde el siempre eficiente piano de Nicky Hopkins a la guitarra slide de Brian sin olvidarnos de los estupendos coros gospel de la parte final, a cargo de las novias de los Keith y Mick, Annita Pallenberg (recordemos, ex de Brian) y Marianne Faithfull respectivamente.

Un disco estupendo que fue bien recibido por el público, alcanzando un número 3 en Reino Unido y el 5 en Estados Unidos. Un gran álbum que, además, supondría el asentamiento definitivo de la banda y su puesta en valor como entidad propia dentro del universo del rock.

Con nuevo brío, el grupo se embarca en un nuevo proyecto nacido de una idea deJ agger quien,ansioso por promocionar a la banda, sugirió filmar un especial de televisión que, bajo el título de The Rolling Stones Rock and Roll Circus, consistiría en el rodaje de un concierto dentro de un escenario y temática circense. El director sería Michael Lindsay-Hogg (que tiempo después se encargó de la última película de losBeatles, “LetIt Be”) y contarían con grandes estrellas invitadas como Jethro Tull, el guitarrista de Black Sabbath Tony Iommi, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull, John Lennon, Eric Clapton,  Yoko Ono y Mitch Mitchell de la Jimi Hendrix Experience además de los propios Rolling Stones. De esta forma los músicos se citaron el 11 de diciembre de 1968, a las 14h en los estudios Intertel (V.T.R. Services) de Wycombe Road, Wembley.

Jethro Tull  fueron los primeros con “Song for Jeffrey” y contando con la inestimable ayuda de Tony Iommi de Black Sabbath, pero fueron los Who quienes incendiaron el escenario circense con una hipervitaminada versión de “A Quick One, While He’s Away“, en la que sin duda fue la mejor actuación del día (y quien sabe si de la década). El rodaje pillo a la banda en plena gira y en su mejor momento. Los de Townshend están simplemente espectaculares con un Keith Moon en estado de gracia.

Taj Majal y su “Ain’t That a Lot of Love” fueron los siguientes en actuar, seguidos de la novia de Mick Jagger, Marianne Faithful, que interpretó su éxito “Something Better” antes de llegar al siguiente plato fuerte del programa: la actuación de The Dirty Mac, una superbanda con John Lennon a la voz solista y guitarra rítmica, Eric Clapton como guitarrista solista, Keith Richards al bajo y Mitch Mitchell tras los tambores. Semejante galaxia de estrellas no podía decepcionar y la versión del “Yer Blues” de los Beatles desde luego está a la altura a pesar de las estúpidas payasadas de Yoko Ono sobre el escenario.

Y así llegamos al que debía ser el gran momento del programa: la actuación de los propios Rolling Stones. El setlist, con “Jumping Jack Flash”, “Parachute Woman”, “No Expectations”, “You Can’t Always Get What You Want”, “Simpathy For The Devil” y “Salt Of The Earth” parecía apuesta segura, pero la actuación dista mucho de ser una de sus mejores interpretaciones.”Jumping Jack Flash” suena plana y aburrida con un Jagger perezoso en lo vocal y sin nadie ayudando en la parte de los coros. Las cosas mejoran, y mucho, con “Parachute Woman” con la banda sonando muy sólida, las buenas sensaciones se sostienen con una sentida “No Expectations“. La interpretación de la sobresaliente “You Can’t Always Get What You Want” es histórica por ser el estreno de la canción, y, además, resulta bastante consistente , no como ocurre con “Simpathy For The Devil” que adolece de pasión y muestra a un Jagger quizás demasiado pasado de vueltas o tal vez cansado (la canción se estaba grabando ya de madrugada) . “Salt Of The Earth” pone el punto final a un programa que, desgarciadamente, no llegaría a ver la luz. Fue el propio grupo el que desestimó su emisión sin esgrimir ninguna canción para ello. Posteriormente el grupo reconoció que decidieron desestimar el proyecto “debido a su deficiente presentación” y son muchas las voces que afirman que la verdadera razón fue la gran diferencia de energía y calidad instrumental y vocal que hubo entre su intervención y la de los Who. Quién sabe.

Lo que estaba claro es que los Stones estaban en buena forma a finales de los 60 y tenían el hambre necesaria para intentar conquistar el Olimpo del Rock, más aún cuando sus históricos némesis, Los Beatles, se desgastaban en peleas intestinas que avecinaban su pronto final como banda. No obstante, había un elemento distorsionador: Brian. Cada vez más consumido por sus adicciones y su gozosa y disoluta vida, apenas contribuyó en la grabación del disco y sus aportaciones musicales, aunque a menudo geniales (escúchese la guitarra de “No Expectations”), eran cada vez más esporádicas. Para más inri, sus condenas por posesión de drogas suponían un habitual escollo burocrático a la hora de conseguir visados para las giras internacionales, especialmente en la mojigata USA, por lo que tuvieron que suspender parte de la gira de promoción de Beggars Banquet. Hartos de la situación, el 8 de junio de 1969, Jagger, Richards y Watts fueron a la casa que Jones estaba reformando con toda suerte de lujos en Hartfield (Sussex), decididos a tomar una solución, por dura que ésta fuera.

Nunca llegaremos a saber en qué términos se produjo la reunión. El caso es que ese día, Brian dejó de ser un Rolling Stone tras el preceptivo acuerdo monetario de por medio. Dos días después, 10 de junio de 1969, el propio Jones emitió el siguiente comunicado de prensa: “Ya no nos comunicamos musicalmente. La música de los Stones no es de mi gusto. Quiero hacer mi propia música antes que tocar la de los otros. La única solución es que tomemos caminos separados, aunque sigamos siendo amigos”.

Los acontecimientos se sucedieron a gran velocidad, y tres días después (cinco desde la expulsión de Jones), Mick Taylor, fue presentado ante el mundo como como nuevo miembro de los Rolling Stones. Taylor era un jovencísimo (20 años) y brillante guitarrista cuyo trabajo con John Mayall & the Bluesbreakers le hizo ganarse un rápido reconocimiento en el mundillo .

Mientras, Brian Jones, decidió retirarse con su nueva novia -la bailarina sueca Anna Wohlin- a su casa de campo en cuya reforma estaba enfrascado. Desde allí pretendía planear su retorno al mundo de la música. En seguida surgieron rumores de posibles colaboraciones con John Lennon, los propios Beatles, Jimi Hendrix o la Creedence Clearwater Revival. Desgraciadamente, nada de eso iba a pasar

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 22 de febrero de 2014

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THE WHO. “Endless Wire” (2006) (7/10)

“Fragments” (Townshend/Lawrence Ball)
“A Man in a Purple Dress” (Townshend)
“Mike Post Theme” (Townshend)
“In the Ether” (Townshend)
“Black Widow’s Eyes” (Townshend)
“Two Thousand Years” (Townshend)
“God Speaks of Marty Robbins” (Townshend)
“It’s Not Enough” (Townshend/Rachel Fuller)
“You Stand by Me” (Townshend)

  • Wire & Glass: A Mini-Opera

“Sound Round” (Townshend)
“Pick Up the Peace” (Townshend)
“Unholy Trinity” (Townshend)
“Trilby’s Piano” (Townshend)
“Endless Wire” (Townshend)
“Fragments of Fragments” (Townshend/Ball)
“We Got a Hit” (Townshend)
“They Made My Dream Come True” (Townshend)
“Mirror Door”(Townshend)
“Tea & Theatre” (Townshend)

En verano de 2004, Pete Townshend anunció, a través de su página web la edición de un nuevo disco en el que la mayor parte de las canciones basadas en la novela “The Boy Who Heard Music”, escrita por el propio Pete y publicada de forma periódica en su blog personal. Tras múltiples retrasos, en octubre de 2006, se editó el primer álbum de los Who desde 1982: “Endless Wire“, su mejor trabajo desde “Who Are You”. Esta afirmación es más una crítica negativa a “Face Dances” e “It’s Hard” que un elogio a este álbum, pero en cualquier caso, estos Who  diezmados y crepusculares demuestran mantener, aunque de forma evocadora, parte de la magia de antaño.

Con Pino Palladino al bajo, Pete Townshend a las guitarras, su hermano Simon Townshend  en los coros,  John “Rabbit” Bundrick y Peter Huntington en la batería ( Zak Starkey no pudo estar en la grabación por estar de gira con Oasis) y Roger Daltrey tras el micrófono, el nuevo disco de los Who debutó en el número 9 de las listas británicas y en el 7 de las nortemaericanas, dando muestras de que la esperanza de que Townshend volviera a sorprender seguía viva…  Pero el primer tema del álbum, “Fragments“,  lejos de sorprender arranca con una intro que no deja de ser un pastiche de la gloriosa “Baba O’Riley” para luego convertirse en una canción que, sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable. Las sonoridades acústicas de “A Man in a Purple Dress” no acercan a los ambientes de “Who’s Next” y “Quadrophenia”, buen tema en el que destaca la madura pero aún poderosa voz de Daltrey.

Pete y Roger siguen sonando convincentes en “Mike Post Theme” -un rock marca de la casa-, e incluso brillantes en “In The Ether“, un gran tema acústico en el que Pete utiliza un estilo vocal cavernoso  (el protagonista de la novela de Pete en la que se basa el disco es una vieja estrella de rock destrozada por el abuso de drogas y su garganta se ve afectada por sus excesos) que llega a recordar al mismo Tom Waits. De nuevo las sonoridades propias de los Who de principios de los 70 están muy presentes.

Black Widow’s Eyes“, única canción con Zak Starkey tras los tambores, es uno de los mejores temas del álbum y comienza a tranquilizar a los oyentes escépticos: este disco no va a naufragar y temas como el acústico “Two Thounsand Years” no hacen sino confirmarlo.  Y es que a pesar de cierto tufillo a disco de dinosaurios del rock, y pese a la natural tendencia de este tipo de megaestrellas del rock pretérito a repetir fórmulas de antaño, este “Endless Wire” muestra a un grupo que aún tiene cosas que decir…, y no hay mejor forma de demostrarlo que con una canción absolutamente sobresaliente como “God Speaks of Marty Robbins” en la que Pete se lo guisa y se lo come todo. Temazo.

It’s Not Enough“, el single del LP, demuestra que estos Who del siglo XXI ya no son tan eficientes ni espectaculares con el rock como antaño y es uno de los temas en el que más nos acordamos de los desparecidos Entwistle y Moon. Los nuevos Who se mueven mucho mejor en trazos acústicos y Pete vuelve a demostrarlo con la notable “You Stand By Me“, un fantástico y breve tema al mejor estilo de Paul Simon en el que agradece a Roger su apoyo en los malos momentos. Un buen cierre para una primera parte del álbum que, sin ser sobresaliente, sí deja muy buenos momentos y un agradable sabor de boca.

A partir de aquí entramos de lleno en la miniópera “Wire & Glass”, compuesta de diez temas (algunos brevísimos) divididos en dos actos, a través de los que se nos narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico.

El primer acto arranca con la magnífica “Sound Round“, un tema que cabría en “Quadrophenia”, y en el que vemos a un joven Ray (1971) que tiene una especie de alucinación sobre un futuro repleto de redes de comunicación. Ya en nuestros días, el viejo Ray, ve desde su celda del psiquiátrico a tres brillantes jóvenes (Gabriel, Josh y Leila) que hablan de formar una banda de rock: The Glass Household. Ray está convencido que serán estrellas y así nos los cuenta en “Pick Up the Peace“. A continuación Pete, en la también destacable “Unholy Trinity“, nos presenta al trío: Gabriel, de familia cristiana,  Josh -judío y enfermo de esquizofrenia paranoide- y  Leila, musulmana.

Trilby’s Piano” viene a ser la primera canción que el grupo de muchachos escribe inspirándose en las relaciones amorosas de sus familiares, y durante los ensayos en el estudio encuentran unos documentos que debieron pertenecer a Ray. En “Endless Wire“, última canción del primer acto, nos cuentan como esos documentos contenían información sobre un plan para usar una red global con el objeto de unificar la música y sublimarla…, los jóvenes creen que merece la pena intentarlo. Parece que el viejo Pete insiste en la temática de Lifehouse.

El segundo acto arranca con “Fragments of Fragments“, que es la canción que  The Glass Household  ha creado siguiendo el plan encontrado en los documentos de Ray, y que se convierte en un éxito que les lleva a aparecer en televisión y a llenar espacios de Internet, tal y como se nos cuenta en  “We Got a Hit“, otro tema muy “Quadrophenia”. Mientras, Ray, en su celda observa el ascenso a la gloria de los tres muchachos y cómo han convertido su sueño en realidad (“They Made My Dream Come True“), pero tiene un mal presagio en el que prevé que alguien morirá en el próximo concierto del grupo.

En “Mirror Door” la banda celebra un macroconcierto en el Central Park de Nueva York. La música alcanza tal nivel de sublimación que músicos legendarios muertos, entre los que se encuentran Elvis, Buddy Holly, Johnny Cash, Amadeus Mozart y Beethoven, aparecen sobre el escenario para unirse a la fiesta. Entonces, en medio del éxtasis general, Josh, enfermo de esquizofrenia paranoide y que había dejado su medicación,  asesina a su compañero Gabriel sobre el escenario…, pero nada puede parar la catarsis general. El cadáver de Gabriel en forma fantasmal se une al coro de leyendas del rock. La miniópera concluye con “Tea & Theatre“, y Josh y Leila, ya mayores reflexionan sobre su vida y milagros

Si la primera parte del disco era bastante satisfactoria, esta miniópera lo es más aún y hace que la espera desde 1982 haya merecido la pena. Este “Endless Wire” es un último álbum a la altura de la leyenda de un grupo que no podía permitirse firmar el final de su carrera con un disco tan anodino como “It’s Hard”. La crítica recibió el disco con reservas: elogió la miniópera y acusó la primera parte del álbum de repetitiva y poco sorprendente, pero -en general- recibió buenas calificaciones (4/5 en Rolling Stone y Allmusic, 3/5 en Uncut y The Guardian)…, Mojo habló del “mejor disco del grupo tras Quadrophenia”, y el Chicago Tribune de “el mejor trabajo de Townshend en décadas”.

Fueron la mejor banda de rock en vivo de la historia, innovadores y geniales, los padres y absolutos dueños del genero de la ópera rock, creadores de decenas de himnos y uno de los grupos más carismáticos del rock. Comenzaron siendo ídolos de los mods en los 60 y acabaron siendo aclamados como la mejor banda de rock en los 70. Pete una vez dijo “Nunca quisimos ser ni los Beatles ni los Stones”, ni falta les hizo, es más que suficiente ser los Who.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

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The Who. Capítulo 11 (2002-Actualidad). Contra Viento y Marea II. El Crecúspulo: “Endless Wire”

La gira de 2002 fue la más triste de la carrera del grupo. Sólo el 50% de los Who originales aparecieron sobre los 32 escenarios que visitaron entre enero y septiembre de 2002. El brillante bajista Pino Palladino tuvo la difícil (por no decir imposible) tarea de suplir al recientemente fallecido John Entwistle. El primer concierto sin John fue especialmente duro, el Hollywood Bowl de Los Angeles acogió al grupo con calidez, pero eso no evitó que fuera un show especialmente difícil para quienes habían compartido tarima con su compañero desaparecido durante casi 40 años. Pete dedicó unas palabras al amigo caído antes de “Bargain” y el show continuó con la sensibilidad a flor de piel. El propio Townshend declaró: “fue un buen concierto, a veces estaba tan metido en la música que me olvidaba de lo de John, así que igual terminaba un solo y buscaba la mirada cómplice de John…, pero él no estaba. Hubo un momento que creía que no iba a poder seguir…, pero es lo que él hubiera querido…, estoy seguro”.

Pero Pete pasaría peores momentos que los que le causó la ausencia de John sobre el escenario. En 2003  fue detenido por la policía británica en el seno de la Operacion Ore, contra la pederastia y la pornografía infantil. Pete fue arrestado por utilizar su tarjeta de crédito para acceder a webs de pornografía infantil. Finalmente no fue condenado, pues la policía, pese a que había rastreado su tarjeta, no encontró ningún material en su poder.

Un afectadísimo Townshend emitió un comunicado en el que declaraba: “No soy un pedófilo. Nunca he entrado en un chat para conversar con niños ni nada por el estilo. Por el contrario, me he mostrado siempre contrario e indignado ante la explotación pedófila en internet… Llevo siete años escribiendo mi autobiografía y creo que sufrí abusos durante mi niñez, cuando tenía seis años, por parte de mi abuela…, que estaba mentalmente enferma. No lo recuerdo claramente pero traté de reflejarlo en el personaje de Uncle Ernie en Tommy.

Es por esto que quise investigar sobre el asunto. Ya predije hace años que internet serviría para pervertir y por eso he apoyado y dado soporte a organizaciones como la Internet Watch Foundation. Quería investigar para mi libro y saber qué material se exponía en ese tipo de webs, así que usé mi tarjeta y entré. Quiero que quede claro que odio y condeno todo esto”

Pete fue objeto de un linchamiento público que, según sus propias palabras, lo llevó al borde del suicidio. Sólo una persona le apoyó durante estos durísimos momentos, alguien con quien, a pesar de haber compartido oficio y beneficio durante 40 años , nunca tuvo una buena relación: Roger Daltrey. Incluso en los momentos en los que todos los indicios condenaban a Pete, Roger salió a los medios defendiendo la inocencia del guitarrista y atacando duramente a quienes no concedieron al guitarrista el beneficio de la duda. Roger disparó incluso contra el gobierno británico: “Es la leche, ¿por qué nadie contesta la pregunta que Pete estaba tratando de contestar?, ¿por qué cojones no cierran de una jodida vez estos sitios web?, ¿el gobierno puede saber que Pete se gastó 7 libras en entrar en una de esas jodidas páginas y no sabe a quién le pagó?, ¿de verdad no pueden cerrarlas?, o es que acaso producen demasiado dinero que acaba convirtíendose en impuestos?”.

El caso es que la relación entre Pete y Roger dio un giro de 180 grados a partir de este desafortunado incidente. Pete aseguró que “Roger demostró ser un amigo, me defendió incluso antes de que se demostrara oficialmente que yo era inocente. Fue una época terrible y su hubiera tenido una pistola ten por seguro que me habría pegado un tiro…, pero Roger estuvo allí, y con el tiempo me he dado cuenta de que siempre ha estado allí…, aunque yo no he sido siempre justo con él. Es la voz de mis canciones…, es mi mejor amigo…, de los pocos que quedan”.

Quien sabe si por los nuevos lazos estrechados, pero Pete y Roger sintieron al necesidad de volver a trabajar juntos y, en 2004 y con la excusa de la edicion de un nuevo recopilatorio de grandes éxitos de los Who -“Then and Now! 1964-2004“-, editaron dos nuevos temas como banda, los primeros desde 1982. Las dos nuevas canciones, ambas composiciones de Pete, se titularon  “Old Red Wine” y “Real Good Looking Boy“. La primera es un emotivo homenaje al fallecido John Entwistle y, sin estar a la altura de los clásicos del grupo, no desmerece en demasía. La segunda es un tributo a Elvis Presley…, los que fueron “líderes” del movimiento mod se rinden ante el Rey del Rock.

Roger y Pete volvieron a salir de gira y ofrecieron 18 conciertos por  Japón, Australia, Reino Unido y Estados Unidos y, terminada la gira, en agosto de 2004, tomaron la determinación de volver a editar un disco de estudio. Alrededor de esas fechas, Pete anunció, a través de su página web la edición de “Who2” para la primavera de 2005, estando la mayor parte de las canciones basadas en la novela “The Boy Who Heard Music”, escrita por el propio Townshend y publicada de forma periódica en su blog personal… Pero llegó la primavera y no había rastro del disco hasta que, de nuevo aprovechando su página web, Pete anuncia de forma oficial el aplazamiento del nuevo álbum de The Who.

…Y así pasó un año hasta tener alguna noticia del nuevo disco, esta vez fue Roger quien, en marzo de 2006, declaró que habían progresado mucho con en el desarrollo del álbum y, pocos días después, Pete añade que el núcleo del disco será  una miniópera, titulada “The Glass Housegold”  basada en su novela The Boy Who Heard Music. De la misma forma, anuncia también los miembros de la banda: Pino Palladino al bajo, Pete Townshend a las guitarras, su hermano Simon Townshend  en los coros,  John “Rabbit” Bundrick y Peter Huntington en la batería ( Zak Starkey no pudo estar en la grabación por estar de gira con Oasis) y que el álbum se titularía “Endless Wire”

Aún pasó más de de medio año hasta que, en octubre de 2006, se editara el primer álbum de los Who desde 1982: “Endless Wire

“Fragments” (Townshend/Lawrence Ball)
“A Man in a Purple Dress” (Townshend)
“Mike Post Theme” (Townshend)
“In the Ether” (Townshend)
“Black Widow’s Eyes” (Townshend)
“Two Thousand Years” (Townshend)
“God Speaks of Marty Robbins” (Townshend)
“It’s Not Enough” (Townshend/Rachel Fuller)
“You Stand by Me” (Townshend)

  • Wire & Glass: A Mini-Opera

“Sound Round” (Townshend)
“Pick Up the Peace” (Townshend)
“Unholy Trinity” (Townshend)
“Trilby’s Piano” (Townshend)
“Endless Wire” (Townshend)
“Fragments of Fragments” (Townshend/Ball)
“We Got a Hit” (Townshend)
“They Made My Dream Come True” (Townshend)
“Mirror Door”(Townshend)
“Tea & Theatre” (Townshend)

“Endless Wire” es el mejor disco de los Who desde “Who Are You”. Esta afirmación es más una crítica negativa a “Face Dances” e “It’s Hard” que un elogio a este álbum, pero en cualquier caso, estos Who  diezmados y crepusculares demuestran mantener, aunque de forma evocadora, parte de la magia de antaño. El nuevo disco de los Who debutó en el número 9 de las listas británicas y en el 7 de las nortemaericanas, dando muestras de que la esperanza de que Townshend volviera a sorprender seguía viva…

Pero el primer tema del álbum, “Fragments“,  lejos de sorprender arranca con una intro que no deja de ser un pastiche de la gloriosa “Baba O’Riley” para luego convertirse en una canción que, sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable. Las sonoridades acústicas de “A Man in a Purple Dress” no acercan a los ambientes de “Whos’s Next” y “Quadrophenia”, buen tema en el que destaca la madura pero aún poderosa voz de Daltrey.

Pete y Roger siguen sonando convincentes en “Mike Post Theme” -un rock marca de la casa-, e incluso brillantes en “In The Ether“, un gran tema acústico en el que Pete utiliza un estilo vocal cavernoso  (el protagonista de la novela de Pete en la que se basa el disco es una vieja estrella de rock destrozada por el abuso de drogas y su garganta se ve afectada por sus excesos) que llega a recordar al mismo Tom Waits. De nuevo las sonoridades propias de los Who de principios de los 70 están muy presentes.

Black Widow’s Eyes“, única canción con Zak Starkey tras los tambores, es uno de los mejores temas del álbum y comienza a tranquilizar a los oyentes escépticos: este disco no va a naufragar y temas como el acústico “Two Thounsand Years” no hacen sino confirmarlo.  Y es que a pesar de cierto tufillo a disco de dinosaurios del rock, y pese a la natural tendencia de este tipo de megaestrellas del rock pretérito a repetir fórmulas de antaño, este “Endless Wire” muestra a un grupo que aún tiene cosas que decir…, y no hay mejor forma de demostrarlo que con una canción absolutamente sobresaliente como “God Speaks of Marty Robbins” en la que Pete se lo guisa y se lo come todo. Temazo.

It’s Not Enough“, el single del LP, demuestra que estos Who del siglo XXI ya no son tan eficientes ni espectaculares con el rock como antaño y es uno de los temas en el que más nos acordamos de los desparecidos Entwistle y Moon. Los nuevos Who se mueven mucho mejor en trazos acústicos y Pete vuelve a demostrarlo con la notable “You Stand By Me“, un fantástico y breve tema al mejor estilo de Paul Simon en el que agradece a Roger su apoyo en los malos momentos. Un buen cierre para una primera parte del álbum que, sin ser sobresaliente, sí deja muy buenos momentos y un agradable sabor de boca.

A partir de aquí entramos de lleno en la miniópera “Wire & Glass”, compuesta de diez temas (algunos brevísimos) divididos en dos actos, a través de los que se nos narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico.

El primer acto arranca con la magnífica “Sound Round“, un tema que cabría en “Quadrophenia”, y en el que vemos a un joven Ray (1971) que tiene una especie de alucinación sobre un futuro repleto de redes de comunicación. Ya en nuestros días, el viejo Ray, ve desde su celda del psiquiátrico a tres brillantes jóvenes (Gabriel, Josh y Leila) que hablan de formar una banda de rock: The Glass Household. Ray está convencido que serán estrellas y así nos los cuenta en “Pick Up the Peace“. A continuación Pete, en la también destacable “Unholy Trinity“, nos presenta al trío: Gabriel, de familia cristiana,  Josh -judío y enfermo de esquizofrenia paranoide- y  Leila, musulmana.

Trilby’s Piano” viene a ser la primera canción que el grupo de muchachos escribe inspirándose en las relaciones amorosas de sus familiares, y durante los ensayos en el estudio encuentran unos documentos que debieron pertenecer a Ray. En “Endless Wire“, última canción del primer acto, nos cuentan como esos documentos contenían información sobre un plan para usar una red global con el objeto de unificar la música y sublimarla…, los jóvenes creen que merece la pena intentarlo. Parece que el viejo Pete insiste en la temática de Lifehouse.

El segundo acto arranca con “Fragments of Fragments“, que es la canción que  The Glass Household  ha creado siguiendo el plan encontrado en los documentos de Ray, y que se convierte en un éxito que les lleva a aparecer en televisión y a llenar espacios de Internet, tal y como se nos cuenta en  “We Got a Hit“, otro tema muy “Quadrophenia”. Mientras, Ray, en su celda observa el ascenso a la gloria de los tres muchachos y cómo han convertido su sueño en realidad (“They Made My Dream Come True“), pero tiene un mal presagio en el que prevé que alguien morirá en el próximo concierto del grupo.

En “Mirror Door” la banda celebra un macroconcierto en el Central Park de Nueva York. La música alcanza tal nivel de sublimación que músicos legendarios muertos, entre los que se encuentran Elvis, Buddy Holly, Johnny Cash, Amadeus Mozart y Beethoven, aparecen sobre el escenario para unirse a la fiesta. Entonces, en medio del éxtasis general, Josh, enfermo de esquizofrenia paranoide y que había dejado su medicación,  asesina a su compañero Gabriel sobre el escenario…, pero nada puede parar la catarsis general. El cadáver de Gabriel en forma fantasmal se une al coro de leyendas del rock. La miniópera concluye con “Tea & Theatre“, y Josh y Leila, ya mayores reflexionan sobre su vida y milagros

Si la primera parte del disco era bastante satisfactoria, esta miniópera lo es más aún y hace que la espera desde 1982 haya merecido la pena. Este “Endless Wire” es un último álbum a la altura de la leyenda de un grupo que no podía permitirse firmar el final de su carrera con un disco tan anodino como “It’s Hard”. La crítica recibió el disco con reservas: elogió la miniópera y acusó la primera parte del álbum de repetitiva y poco sorprendente, pero -en general- recibió buenas calificaciones (4/5 en Rolling Stone y Allmusic, 3/5 en Uncut y The Guardian)…, Mojo habló del “mejor disco del grupo tras Quadrophenia”, y el Chicago Tribune de “el mejor trabajo de Townshend en décadas”.

Pete y Roger se embarcaron en una gran gira de 112 fechas entre 2006 y 2007 que por primera vez en su larga carrera les llevó a España, concretamente a Bilbao, Madrid y mi ciudad, Zaragoza…, por desgracia, no pude verlos y añadí este hecho a mi lista de frustraciones incurables.

En 2009, The Who fue homenajeados en los Premios Kennedy (otorgado por el gobierno de Estados Unidos de forma anual a cinco artistas escénicos de diferentes disciplinas  por su contribución a las artes escénicas y la cultura) en una ceremonia presentada por Jack Black, y donde  artistas como Joss Stone, Dave GrohlBettye LaVette, Rob Thomas (Matchbox Twenty),  versionaron la música del grupo.

Las reuniones de Pete y Roger se fueron sucediendo con los años. En 2010 aparecieron en Miami, durante el intermedio de la Super Bowl XLIV  tocando un magnífico y brillante medley de doce minutos incluyendo fragmentos de “Pinball Wizard”, “Baba O’Riley”, “Who Are You”, “See Me, Feel Me” y “Won’t Get Fooled Again”…, sencillamente sobresaliente. También en 2010 interpretaron  Quadrophenia en directo durante la celebración del festival anual de la Teenage Cancer Trust.

En 2011, Pete reveló que estaba trabajando en “Floss“, que definió como un “nuevo y ambicioso proyecto en el estilo de Tommy y Quadrophenia“, que hoy en día sigue inédito pero al que Pete se ha referido recurrentemente desde entonces.

Los dos últimos grandes hitos de The Who fueron su actuación en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 , el 12 de agosto de 2012 interpretando “Baba O’Riley”, “See Me, Feel Me” y My Generation”, justo después del apagado de la antorcha olímpica. El otro gran evento fue su gira “Quadrophenia and More”, un tour estadounidense de 35 fechas en el que interpretaron Quadrophenia al completo junto a otros éxitos del grupo.

Fueron la mejor nada de rock en vivo de la historia, innovadores y geniales, los padres y absolutos dueños del genero de la ópera rock, creadores de decenas de himnos y uno de los grupos más carismáticos del rock. Comenzaron siendo ídolos de los mods en los 60 y acabaron siendo aclamados como la mejor banda de rock en los 70. Pete una vez dijo “Nunca quisimos ser ni los Beatles ni los Stones”, ni falta les hizo, es más que suficiente ser los Who.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 14 de septiembre de 2013.

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The Who. Capítulo 10 (1984-2002). Contra viento y marea I. La muerte de John.

En Abril de 1983, y una vez se había anunciado la separación oficial del grupo, Pete lanza al mercado “Scoop“, un recopilatorio que mezcla demos de canciones que los Who editaron ejecutadas por el propio Townshend, con temas nuevos. Se trata de un disco excelente de principio a fin que merece repetidas y disfrutadas escuchas. Este LP muestra hasta qué punto Pete era un detallista compositor puesto que muchas de las versiones finales de las canciones aquí presentadas en forma de demos difieren en más bien poco de sus versiones finales. Así, el LP nos permite recrearnos con versiones primigenias de canciones que los Who acabaron grabando (“So Sad About Us“, “Circles“) o de versiones mucho más trabajadas que no hacen sino demostrar que los temas de los Who salían ya muy terminados de la mente de Pete y que no siempre mejoraban las versiones iniciales (“Squeeze Box“, “Bargain“, “Behind Blue Eyes“). Entre los inéditos también temas excelentes como “Zelda“, “Things Have Changed“, “Cookin“, “Politician“, “Mary” o “You Came Back“.

Como hemos dicho, tras el anuncio de Pete, la banda se consideró oficialmente separada por lo que “Who’s Last“, editado en 1984 como resumen de su gira de 1982, fue considerado su álbum de despedida. Se trata de un doble LP en directo no especialmente brillante. El grupo actúa de forma profesional pero sin rastro de la química que recorría el escenario apenas unos años antes

Entretanto, Roger se arranca con su quinto LP en solitario, “Parting Should Be Painless. El disco de Daltrey, publicado también en 1984, tiene muy poca repercusión comercial y apenas el single “Walking In My Sleep” sonó en las emisoras FM como representación de un disco que resulta vulgar y en el que Roger parece cantar absolutamente desganado.

Y así llegamos a julio de 1985, cuando, apenas un año después de anunciar oficialmente su separación, los cuatro miembros del grupo reformaron la banda para actuar en el concierto benéfico  Live Aid, organizado por Bob Geldof. Los Who empezaron fríos con un “My Generation” que millones de televidentes dejamos de ver por problemas técnicos en la señal, y fiueron calentándose con “Pinball Wizard” y un excelente “Love Reign O’er Me“, para terminar brillantemente con “Won’t Get Fooled Again“. Al final Pete se unió a David Bowie y Bob Geldof para interpretar junto a Paul McCartney “Let It Be“.

Pero, tras este sueño de una noche de verano, la separación de los Who siguió su curso y cada uno de sus miembros volvió a centrarse en su carrera en solitario. De esta forma, en septiembre de 1985 se publica el sexto LP de Roger, “Under a Raging Moon“. Un nuevo fracaso comercial (número 42) a pesar de incluir un single escrito por Pete, “After the Fire” (número 48 en listas) y el homenaje al fallecido Keith Moon “Under a Raging Moon“, en la que siete bateristas (el Pretender Martin Chambers, el Queen Roger Taylor, el Rainbow Cozy Powell, el Police Stewart Copeland, el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey y el Big Country Mark Brzezicki) rinden homenaje al fallecido colega alternándose las baquetas.

También en 1985, Pete publica “Horse’s Neck”, su primer libro, una colección de pequeños relatos que escribió entre 1979 y 1984, sobre temas como la niñez, el estrellato y la espiritualidad. Gracias a su trabajo, Townshend entabló una gran amistad con el poeta y novelista Ted Hughes, relación que le llevaría años después a interpretar musicalmente su obra The Iron Man.

Sin acabar 1985, Pete ataca de nuevo con el ambicioso proyecto “White City: A Novel“. En este LP, Townshend vuelve a trabajar de forma conceptual narrando una historia de conflictos culturales y tensión racial en la Inglaterra de los años 60. No mantiene la coherencia conceptual de sus anteriores óperas rock, aunque es un disco muy a tener en cuenta si analizamos las canciones por separado y no como un todo. El álbum cuenta con el Pink Floyd David Gilmour como guitarrista en varias canciones

En temas como “Give Blood” (umero 5 en listas), “Face To Face” (número 3) o “Crashing By Design“, podemos ver hasta qué punto Pete ha mimetizado los nuevos sonidos de mediados de los 80 que quedan mucho más matizados con su tradición de pop clásico en la notable “Brilliant Blues“, la acústica “I Am Secure, la bluesy “Second Hand Love” o la potente “Come To Mama“. Mi favorita del disco, “White City Fighting“, escrita por Gilmour y Thonshend y el mejor resumen de un buen disco que, si bien no alcanza el nivel de sus trabajos anteriores, sigue demostrando que el talento de Pete distaba mucho de estar acabado.

El incombustible Roger Daltrey volvió a intentarlo en junio de 1987 con “Can’t Wait to See the Movie” su ya séptimo trabajo en solitario. Una vez más, no tuvo la más mínima repercusión y sólo “The Price of Love“, utilizada en la BSO de la película protagonizada por Michael J Fox, “El Secreto de Mi Éxito” obtuvo cierta notoriedad

En julio de este mismo 1987, Pete edita el segundo volumen de sus recopilaciones de demos e inéditos, así este “Another Scoop” repite la fórmula del “Scoop” de 1983 con tan excelentes resultados como aquel. Encontramos excelentes termas inéditos como “Girl In A Suitcase“, “Brooklin Kids“, “Football Fugue” o “Never Ask Me” sobresalientes demos de clásicos Who como “Pinball Wizard” y hasta un versión del “Begin The Beguine” de Cole Porter

En febrero de 1988, The Who fue galardonado con el premio a toda la carrera musical por la Industria Discográfica Británica (BPI Awards) en una ceremonia que supuso una nueva reunion del grupo durante la que interpretaron “Who Are You”, “My Generation” y “Substitute“. Esta fue la última ocasión en la que Kenney Jones actuó con la banda. El paso de Jones por los Who no fue un camino de rosas. Su trabajo a las baquetas fue comparado tanto por público como por crítica con la genialidad de Moon y, obviamente eso no lo dejó nunca bien parado. Con todo Jones fue un excelente batería que, si bien, no podía compararse con Keith, sí hizo meritorias actuaciones en directo entre 1979 y 1988. Tampoco ayudó a su permanencia en la banda su mala relación con Roger, quien nunca lo aceptó como miembro de derecho de la banda.

El año 1988 concluyó con la edición del recopilatorio “Who’s Better, Who’s Best” que acabó alcanzando un numero 10 en las listas de ventas de la campaña navideña y devolvió al grupo a la actualidad.

1989 vería la edición de nuevo material inédito de Pete en solitario. En esta ocasión el inquieto Townshend nos sorprendería con “The Iron Man: The Musical by Pete Townshend“, un ambicioso musical con la novela juvenil de ciencia ficción de su amigo Ted Hughes, “The Iron Man: A Children’s Story in Five Nights” (1968), como trasfondo argumental. En el LP aparecen Roger Daltrey, John Entwistle, Deborah Conway, John Lee Hooker, y  Nina Simone.

El disco fue un fracaso comercial y, sobretodo, de crítica que lo consideró falto de inspiración y realmente pretencioso. Obviamente hay canciones salvables (“I Won’t Run Any More“, “Dig“, “A Friend Is A Friend“) pero Pete comienza a mostrar ciertos síntomas de agotamiento creativo y se pierde entre tediosas piezas de puro AOR .

1989 era también el año en el que los Who cumplían su 25 aniversario. Dicha efemérides y los graves problemas económicos de John, fueron excusa suficiente para una nueva reunión de la banda y la celebración de una nueva gira. 50 shows contemplaron el primer tour de los Who sin Kenney Jones, que fue sustituido por  el brillante Simon Phillips. La gira fue todo un éxito y la banda sonó revitalizada y con nuevo brío, en parte gracias a la sección de metales que reforzó al grupo. Así excelentes versiones de “Pinball Wizard“, “Who Are You“, “Baba O’Riley” etc, hicieron que el grupo se planteara editar un disco conmemorativo de la gira que, bajo el título de “Join Together” pasó sin pena ni gloria. La gira cocluyó con dos conciertos con Tommy  que se celebraron en  Nueva York y Los Ángeles, con invitados de lujo como Elton John, Phil Collins, Billy Idol, Patti LaBelle y Steve Winwood y momentazos como el “See Me Feel Me” final.

Y así llegamos a los años 90. En 1990, son inducidos en el Rock and Roll Hall Of Fame, con discurso de Bono, el líder de los irlandeses U2. Pero estos honores como banda no impiden que los miembros del grupo sigan con sus carreras como solistas y, como es habitual, el primero en abrir el fuego fue Roger con su octavo LP, “Rocks in the Head“. No obstante este trabajo de 1992 no hizo nada por remontar la pobre reputación como solista de Daltrey y fue un nuevo fracaso con la única excepción del infeccioso single “Days Of Light” que si obtuvo bastante notoriedad en Estados Unidos.

…Y detrás de Roger es Pete el que edita, en 1993, “Psychoderelict, un nuevo álbum conceptual o “una obra de teatro radiofónica intercalada con canciones”, tal y como definió el propio Townshend, en la que se critica como se manipula la verdad a través de  los medios de comunicación. El argumento gira en torno a Ray, un rockero en edad avanzada que lleva dos años encerrado en su habitación soñando con reproducir un viejo proyecto de los años setenta. Es más que obvio el carácter autobiográfico de la obra y las referencias al propio Pete y a su malograda obra The LifeHouse: Ray tiene un viejo sueño en forma de proyecto musical: Gridlife (algo así como red vital), un musical futurista sobre la realidad virtual. “Le di a Ray un auténtico sueño mío, Lifehouse”, explica Pete.

La crítica fusiló el trabajo de Pete por considerarlo “demasiado pretencioso hasta para él”, e incluso la segunda edición del LP en la que se quitaron los textos hablados dejando sólo canciones fue un sonoro fracaso comercial. Con todo, hay  material disfrutable en este álbum y “English Boy” o “Now And Them” son prueba de ello.

Durante 1994, se produjeron insistentes rumores acerca de una nueva reunión de la banda y una posterior  gira conmemorativa del trigésimo aniversario de la formación de The Who que no llegaron a fraguar. Aunque no hubo gira si se llegó a ver a los tres Who supervivientes sobre un escenario, fue durante la celebración del cincuenta cumpleaños de Roger, quien decidió “regalarse” dos conciertos en el Carnegie Hall bajo el título de A Celebration: The Music of Pete Townshend and The Who. Roger contó con una orquesta de apoyo en un escenario al que fueron invitados John Entwistle (que se unió a Roger en una espectaculares “The Real Me” y “Behind Blue Eyes“) y Pete Townshend (“Who Are You”), quienes al final del concierto, junto a otros músicos (Eddie Vedder, Sinéad O’Connor, Lou Reed, David Sanborn, Alice Cooper, Linda Perry, The Chieftains), interpretando “Join Together”. Roger, John y el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey, salieron de gira juntos el verano de 1994.

Tras un largo periodo de inactividad discográfica, John editó en enero de 1996 “The Rock“, su sexto LP en solitario. El disco realmente se grabó 10 años antes, en 1985, pero el poco interés comercial que habían despertado los últimos trabajos de John hizo que su discográfica lo tuviera en el armario durante dos lustros.  John Entwistle  no canta en este álbum sino que cede el micro al canadiense Henry Small. Además sólo es el compositor de cuatro temas. No hay nada destacable en este disco salvo la excelente conjunción de John y Zak Starkey, lo más parecido a Keith Moon que se había oído hasta el momento.

En el mismo 1996, Pete, además de editar un grandes éxitos de su carrera en solitario bajo el sorprendente título de “The Best Of Pete Townshend: Coolwalkingsmoothtalkingstraightsmokingfirestoking“, fue invitado a unirse  a un macroconcierto en el Hyde Park de Londres. Laidea original de Townshend era interpretar Quadrophenia en una sola pieza acústica, pero tras contactar con Entwistle y Daltrey, decidieron hacerlo como grupo. Reclutaron a Zak Starkey en la batería, Rabbit en los teclados y Simon Townshend y Geoff Whitehorn en la guitarra. El concierto, que fue narrado por Phil Daniels en el papel de Jimmy y contó con artistas invitados (David Gilmour, Gary Glitter), supuso un enorme éxito.

Tras el éxito cosechado repitieron fórmula llegando a colgar el cartel de “no hay billetes” durante seis noches en el Madison Square Garden de Nueva York, y llevaron a cabo una gran gira europea y estadounidense… Y no fue la última vez, volvieron a repetir ya con repertorio adicional a “Quadrophenia” en 1997…, y en 1999…, el combo Pete, John, Roger y Zak funcionaba perfectamente en directo y la banda realizó algunos de sus mejores conciertos en años. Temas como “Substitute“, “Anyway, Anyhow, Anywhere” o “My Generation” sonaron frescas y revitalizadas y “Won’t Get Fooled Again“, “Baba O’Riley” o “5:15” sencillamente espectaculares.

Ya en el siglo XXI, en enero de 2000, John sorprende con el álbum de debut de su nueva banda, The John Entwistle Band, “Music From Van-Pires“. El grupo, formado por el propio John al bajo, Alan St. Jon a los teclados. Godfrey Townsend a la guitarra y el batería Steve Luongo, firma un álbum en el que Entwistle y Luongo se encargan en este disco de poner banda sonora a una serie de dibujos animados generados por ordenador de ciencia ficción tituladaVan-Pires” y hay poco que reseñar en él… Muy aburrido… Lo único destacable es la inclusión del tema “Bogey Man“, una canción que John compuso en 1978 para los Who y fue descartada en su momento . La banda rechazó la canción por por considerarla demasiado humorística, pero Entwistle llegó a grabar una demo con Keith Moon y la pista de batería se mantiene en esta nueva versión.

El éxito de la gira de 1999 dio pie a una nueva gira estadounidense y británica en el año 2000. El último concierto, celebrado en noviembre en el Royal Albert Hall de Londres en apoyo de la organización Teenage Cancer Trust, fue editado en CD y DVD bajo el título “The Who Live at the Royal Albert Hall“, un concierto sencillamente sublime (enlace a concierto completo) que contó con varias estrellas invitadas (Bryan Adams, Noel Gallagher, Eddie Vedder) y obtuvo unánimes críticas elogiosas y que hizo que los tres miembros de The Who se plantearan seriamente la posibilidad de grabar un nuevo trabajo.

También en 2000, el sueño “Lifehouse” de Townshend se hizo realidad cuando BBC Radio le ofreció hacer un “teatro” radiofónico basado en su frustrada obra. Además, se incorporarían al desarrollo del argumento canciones escritas para el proyecto. Tras la transmisión del programa de dos horas en la BBC, Pete lanzó un box set de 6 discos titulado The Lifehouse Chronicles como culminación final del proyecto: los dos primeros discos incluyen demos de canciones que Townshend iba a incluir en Lifehouse, algunos de los cuales nunca fueron grabados por The Who; el tercer disco incluye varias composiciones en sintetizador de Townshend, grabaciones en vivo de canciones de Lifehouse y algunas canciones nuevas escritas para el box set; el cuarto disco contiene piezas de música clásica que fueron usadas en el radioteatro, incluyendo tanto composiciones de Townshend como de otros compositores mientras el quinto y sexto disco incluyen el radioteatro de Lifehouse entero.

El resultado es maravilloso, desde las inéditas “Teenage Wasteland” (la base de “Baba O’Riley”), “Time Is Passing“, “Greyhound Girl“, “Mary” o “New Song” hasta las demos de temas conocidos como “Going Mobile“, “Baba O’Riley“, “Love Ain’t for Keeping“, “Bargain“, “Too Much of Anything“, “Music Must Change“, “Behind Blue Eyes“, “Sister Disco“, “I Don’t Even Know Myself“, “Put the Money Down“, “Pure And Easy“, “Getting In Tune“, “Let’s See Action“, “Slip Kid“, “Relay“, “Who Are You“, “Join Together“, “Won’t Get Fooled Again” o “Song Is Over“, todo es absolutamente sobresaliente. Una absoluta maravilla que no hace más que poner de relieve lo desgraciado del hecho de que “Lifehouse” no pudiera llevarse a buen puerto en su momento, hubiera sido brutal.

Tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, Paul McCartney organizó  The Concert for New York City. El ex-Beatle, que siempre mantuvo una excelente relación con el grupo, invitó a los Who que realizaron una soberbia actuación de poco menos de media hora que incluyó “Who Are You”, “Baba O’Riley”, “Behind Blue Eyes” y “Won’t Get Fooled Again”, sobresalientes. Roger y Pete se unieron a Paul en un coral “Let It Be” que sirvió de cierre al festival.

También en 2001,  Pete editó el tecer volumen de su serie recopilatoria de demos e inéditos “Scoop”. Bajo el título de “Scoop 3“, Townshend nos vuelve a dejar boquiabiertos con la enorme calidad de su material inédito (“Dirty Water-Commonwelth Boys“, “I Like It The Way It Is“, “How Can You Do It Alone“, “Maxims For Lunch“, “Lonely Words“) pero sobretodo con las sobresalientes demos de los temas que acabarían grabando los Who (“Can You See The Real Me“, “Sea And Sand“, “Eminence Front“).

Los Who estaban viviendo, 37 años después, su enésima juventud por lo que a nadie le extraño que se anunciaran una nueva gira. En las vísperas del primer concierto de su gira por los Estados Unidos, el 27 de junio de 2002,  John Entwistle fue encontrado muerto en la habitación 658 del Hard Rock Hotel de Las Vegas. El cuerpo fue encontrado por Alycen Rowse, stripper y groupie, con la que John, a sus 57 años, había pasado un noche de desenfreno. El motivo: ataque al corazón por una sobredosis de cocaína.  Una muerte muy propia de un amante del exceso, “John murió como le hubiera gustado”, declaró Pete al respecto.

El que fuera sin duda el más virtuoso bajista del rock, conocido bajo los sobrenombres de “The Ox” (“el buey”, por su impasible pose en el escenario) o “Thunderfingers” (“dedos de trueno” por su impresionante velocidad digital) se fue como vivió: siempre al límite. Dejó un legado de interpretaciones al bajo intachables y un estilo absolutamente inimitable que no será fácilmente superado…, hasta la fecha nadie se ha acercado siquiera a su nivel. Pero sería injusto considerar a John Entwistle sólo un prodigioso bajista, también fue un notable compositor que colaboró y mucho al legado de los Who con sus canciones.

“El Buey nos ha dejado. Hemos perdido a otro gran amigo. Gracias por todo vuestro apoyo y vuestro amor”, escribieron Pete y Roger en su nota oficial. El bajista de los Rolling Stones, Bill Wyman, dijo “estar destrozado” y habló de su amistad con John, a quien describió como “único e irreemplazable”. Ray Manzarek, de The Doors, declaró su admiración por el bajista y lo calificó “como uno de los más grandes de todos los tiempos. Un auténtico genio”.

Para sorpresa de todo el mundo, Roger y Pete anunciaron que no suspendería la gira. Al día siguiente de la muerte de John, Pete subió una declaración a su página web: “Vamos a seguir. Primer show: Hollywood Bowl. Reza por nosotros, John, donde quiera que estés”. Así, tras unas semanas, la nueva gira sin John comenzó en Los Ángeles, con Pino Palladino en sustitución del insustituible Entwistle.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 8 de septiembre de 2013

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THE WHO: “It’s Hard” (1982). (4/10)

“Athena” (Townshend)
“It’s Your Turn” (Entwistle)
“Cooks County” (Townshend)
“It’s Hard” (Townshend)
“Dangerous” (Entwistle)
“Eminence Front” (Townshend)
“I’ve Known No War” (Townshend)
“One Life’s Enough” (Townshend)
“One at a Time” (Entwistle)
“Why Did I Fall for That” (Townshend)
“A Man Is a Man” (Townshend)
“Cry If You Want” (Townshend)

Tras sus escarceos en solitario, la banda volvió a reunirse en el estudio en junio de 1982 con el objeto de grabar un nuevo disco como The Who. No obstante, la grabación de este nuevo LP se debería más a compromisos contractuales que a a motivaciones artísticas. Pete estaba en horas bajas a nivel personal y muy centrado en su carrera en solitario en términos creativos. Con todo esto, la mezcla era peligrosa y el resultado previsible: por primera vez en su carrera los Who editarían un disco realmente malo, “It’s Hard“.

Editado en septiembre de 1982, es el crudo testimonio de la descomposición de un grupo que fue genial. No hay por donde cogerlo. Aburrido hasta el sopor, insoportablemente falto de inspiración y con un indecente tufo a AOR puro, es realmente difícil encontrar algo que comentar en términos positivos. “Face Dances” ya dio muestras claras de agotamiento pero está a años luz de este “It´s Hard”. Ninguna canción es horrible ni nada parecido pero no es un LP digno de una banda de este calibre.

La canción que abre el álbum “Athena“, editada con relativo éxito como single (número 28), aunque ñoña a más no poder, es salvable, así como “It’s Hard” o la balada “One Life’s Enough” pero ni los planos rocks de John (“It’s Your Turn“, “Dangerous“, “One At A Time“) o los futiles intentos de Pete de volver a hacer temas intensos (“Cooks County“, “I’ve Known No War“, “Why Did I Fall for That“, “Cry If You Want“) consigen levantar el disco del pozo de la intrascendencia.  No obstante, Pete fue, es y será un genio y los Who un pedazo de banda por lo que, no es de extrañar que, escondida entre tanto aburrimiento encontremos una joyita como “Eminence Front” que, muy en la línea de los trabajos en solitario de Townshend, nos devuelve las mejores sensaciones. Una gran canción en un mal disco que, sin embargo tuvo éxito (8 en USA y 11 en UK)

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 4/10

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THE WHO: “Face Dances” (1981). (6/10)

“You Better You Bet” (Townshend)
“Don’t Let Go the Coat” (Townshend)
“Cache Cache” (Townshend)
“The Quiet One” (Entwistle)
“Did You Steal My Money” (Townshend)

“How Can You Do It Alone” (Townshend)
“Daily Records” (Townshend)
“You” (Entwistle)
“Another Tricky Day” (Townshend)

Con Keith fallecido, John dedicado a sus vicios, Pete centrado en su carrera en solitario y Roger muy asentado en su faceta cinematográfica, todo parecía anunciar la inminente separación de la banda. Sobre todo  si tenemos en cuenta que el grupo daba importante muestras de cansancio creativo y sus lanzamientos desde el ya lejano “Quadrophenia” (1973) no hacían sino demostrarlo. Pero Los Who fimaron con Warner Records un contrato millonario por tres álbumes de estudio. Esto provocó que, una vez terminado su LP, Pete se dispusiera a escribir nuevos temas sobre los que la banda trabajó en el estudio entre julio y diciembre de 1980. El primer disco sin Keith, el primer disco de un grupo de cuarentones en los “modernos” años 80… Somos muchos los que pensamos que los Who debieron dejarlo tras la muerte de Moon, no sólo por la desaparición de un miembro fundamental, sino porque ya en “Who Are You” demostraron ser un grupo alejado de su mejor momento.

Sea como fuere, Pete, Roger, John y K…enney asumieron el reto de editar un nuevo disco de estudio: “Face Dances“. Editado en marzo de 1981, “Face Dances” es un disco mediocre. No es malo, pero es intrascendente. Puede disfrutarse porque no hay en él nada desagradable, pero resulta falto de ingenio, radioformulero y peligrosamente cercano al AOR. Decir que el disco es una basura insoportable, como he llegado a leer y oír, es una estupidez porque las canciones no son malas y están perfectamente ejecutadas…, eso sí, convierte a un grupo fabulosamente arriesgado -e incluso temerario en lo creativo-, en una banda de maduros complacientes jugando a rockeros.

Y eso que la cosa comienza bien con la infecciosa “You Better You Bet“, un muy buen tema dotado además de un tremendo punch comercial que le hizo alcanzar el número 1 en USA y un noveno puesto en las listas británicas. No merece un puesto entre los clásicos del grupo, pero se queda cerca y es una fija de todos sus recopilatorios. No obstante, con las primeras notas de “Don’t Let Go The Coat” nos damos cuenta de que algo no va bien. ¿Estos son lo Who? Si no fuera por la voz de Roger y el inconfundible toque de bajo de John, es difícil concebir que esta pieza de pop-tropical pudiera acabar en un disco del grupo que firmó “Live At Leeds”

El correcto e intrascendente rock de “Cache Cache” nos lleva a la potente “The Quiet One” la primera de las aportaciones de John y uno de los temas más interesantes del disco, antes de llegar a la new wave anodina de “Did You Steal My Money“.

La cara B se abre con “How Can You Do It Alone“, otro de los temas salvables del disco, sin ser nada del otro mundo. “Daily Records” es más pop de agradable escucha pero de difícil encaje en un grupo como los Who, mientras “You“, la segunda aportación de John, vuelve a elevar el nivel con su efectivo rock de riff y coreable estribillo hardrockero.

Another Tricky Day“, el tema que cierra el disco es el mejor corte del disco junto a “You Better You Bet”. No es nada sobresaliente, un buen riff, buenas voces en armonía… rock radioformulero, pero no exento de calidad. AL fin y al cabo es un perfecto resumen de lo que es este “Face Dances”, todo muy correcto pero falto de genialidad. Sería injusto calificarlo de mal disco, de hecho, no me parece en absoluto inferior a “Who Are You” si no fuera por la presencia del monumental tema titular.

El LP obtuvo críticas bastante favorables y tuvo mucho éxito, alcanzando un número 2 y 4 en Reino Unido y Estados Unidos respectivamente. Lo más duro de este disco es ver a los Who convertidos en productos de FM y haciendo música que coquetea con el AOR. Están lejos del vomitivo sonido de pop chungo que podía ofrecer gente como Phil Collins, pero, por primera vez en su carrera, resultan completamente intrascendentes. Lo mejor, la portada, diseñada por Peter Blake, el autor de la del “Sgt. Pepper’s” de los Beatles.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6/10

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THE WHO. Capítulo 9 (1980-1983). Decadencia y Caída. “Face Dances” e “It’s Hard”.

Recién divorciado, roto por la muerte de Keith, con problemas de adicción, hastiado de pertenecer a la banda e incapaz de encontrar su sitio ni el grupo, ni en la vida, Pete, decide empezar a trabajar en serio en su carrera en solitario. Así en abril de 1980 edita “Empty Glass“, el que debemos considerar su verdadero debut en solitario tras un disco de demos y rarezas (“Who´s First”) y otro editado junto a Ronnie Lane (“Rough Mix”). Muy influenciado por la frescura de la New Wave, Townshend sorprende a propios y extraños con un fantástico LP que se debate entre el rock y el pop, y que supera sin problemas a “Who Are You” y a todos los discos que los Who editarían en los años 80.

De hecho el primer corte del LP,  “Rough Boys”, tiene todos los ingredientes de un tema Who, al punto que el propio Roger Daltrey declaró que esta canción habría funcionado mejor si la banda la hubiera intrepretado. Pete contestó que “seguro que a Roger le hubiera encantado explicar el significado de la canción”, en clara referencia al contenido homoerótico de la letra. Y es que Pete abordó sin tapujos sus dudas sobre su propia sexualidad en este álbum, así como abordó en sus letras otros temas personales como el abuso de drogas, el alcoholismo, la vejez… Aunque siempre ha declarado ser heterosexual, Townshend reconoce haber tenido experiencias homosexuales y parece que, en esta época, estuvo especialmente confundido respecto a su sexualidad. De cualquier forma, se trata de un gran tema al que sigue el estupendo pop de “I Am An Animal” , en la que Pete parece haberse fusionado con el Ray Davies de finales de lo 70.

La temática de la homosexualidad vuelve a aparecer en “And I Moved“, otro muy buen tema que precede al single (Top-10) “Let My Love Open the Door” , sin duda el corte más popular del LP. En la vitaminada “Jools and Jim”, Pete arremete contra  Julie Birchill y Tony Parsons, dos periodistas musicales que hicieron comentarios despectivos hacia Keith Moon (criticar a los “dinosaurios del rock de los 60” era una actitud muy de moda en la época punk). Pero lo importante sigue siendo lo musical, y así, con la fantástica “Keep On Working“, podemos corroborar que el bueno de Townshend está en plena forma. Fabulosa.

Cats on the Cupboard” nos devuelve al Townshend rockero y es una de esas canciones que “piden” la voz de Roger Daltrey, a pesar de la competente interpretación de Pete, mientras “A Little is Enough” supone otra refrescante descarga de pop new wave. Y, así, llegamos a la recta final con el tema titular, la fantástica “Empty Glass”, seguida de la dinámica y extensa “Gonna Get Ya”, un cierre perfecto para un disco muy, pero que muy disfrutable y altamente recomendable.

Un par de meses después de la edición del disco en solitario de Pete, en junio de 1980, se estrena  el tercer largometraje producido por The Who Films: McVicar, en la que Roger interpreta el papel de John McVicar, un famoso delincuente británico que puso en jaque a las fuerzas de seguridad de su país y que llego a ser calificado como el enemigo público número uno. Por primera vez, la banda produce una película que no tiene nada que ver con lo musical y para la que, de hecho, Pete no compuso ni una sola canción. Pete, John y Kenney Jones forman parte de los músicos de sesión que interpretan, en la banda sonora, canciones compuestas por Billy NichollsRuss Ballard y Steve Swindells.

Roger es el único miembro del grupo que aparece, como vocalista, en todas las canciones. De hecho, la BSO, se suele considerar el cuarto disco en solitario de Roger y obtuvo un relativo éxito comercial merced sobre todo a la repercusión del single “Without Love“, la mejor canción de un LP que es bastante flojo y del que apenas se puede rescatar otra canción: “Waiting On A Friend“.

Con Keith fallecido, John dedicado a sus vicios, Pete centrado en su carrera en solitario y Roger muy asentado en su faceta cinematográfica, todo parecía anunciar la inminente separación de la banda. Sobre todo  si tenemos en cuenta que el grupo daba importante muestras de cansancio creativo y sus lanzamientos desde el ya lejano “Quadrophenia” (1973) no hacían sino demostrarlo.

Los Who fimaron con Warner Records un contrato millonario por tres álbumes de estudio. Esto provocó que, una vez terminado su LP, Pete se dispusiera a escribir nuevos temas sobre los que la banda trabajó en el estudio entre julio y diciembre de 1980. El primer disco sin Keith, el primer disco de un grupo de cuarentones en los “modernos” años 80… Somos muchos los que pensamos que los Who debieron dejarlo tras la muerte de Moon, no sólo por la desaparición de un miembro fundamental, sino porque ya en “Who Are You” demostraron ser un grupo alejado de su mejor momento.

Sea como fuere, Pete, Roger, John y K…enney asumieron el reto de editar un nuevo disco de estudio: “Face Dances

“You Better You Bet” (Townshend)
“Don’t Let Go the Coat” (Townshend)
“Cache Cache” (Townshend)
“The Quiet One” (Entwistle)
“Did You Steal My Money” (Townshend)

“How Can You Do It Alone” (Townshend)
“Daily Records” (Townshend)
“You” (Entwistle)
“Another Tricky Day” (Townshend)

Editado en marzo de 1981, “Face Dances” es un disco mediocre. No es malo, pero es intrascendente. Puede disfrutarse porque no hay en él nada desagradable, pero resulta falto de ingenio, radioformulero y peligrosamente cercano al AOR. Decir que el disco es una basura insoportable, como he llegado a leer y oír, es una estupidez porque las canciones no son malas y están perfectamente ejecutadas…, eso sí, convierte a un grupo fabulosamente arriesgado -e incluso temerario en lo creativo-, en una banda de maduros complacientes jugando a rockeros.

Y eso que la cosa comienza bien con la infecciosa “You Better You Bet“, un muy buen tema dotado además de un tremendo punch comercial que le hizo alcanzar el número 1 en USA y un noveno puesto en las listas británicas. No merece un puesto entre los clásicos del grupo, pero se queda cerca y es una fija de todos sus recopilatorios. No obstante, con las primeras notas de “Don’t Let Go The Coat” nos damos cuenta de que algo no va bien. ¿Estos son lo Who? Si no fuera por la voz de Roger y el inconfundible toque de bajo de John, es difícil concebir que esta pieza de pop-tropical pudiera acabar en un disco del grupo que firmó “Live At Leeds”

El correcto e intrascendente rock de “Cache Cache” nos lleva a la potente “The Quiet One” la primera de las aportaciones de John y uno de los temas más interesantes del disco, antes de llegar a la new wave anodina de “Did You Steal My Money“.

La cara B se abre con “How Can You Do It Alone“, otro de los temas salvables del disco, sin ser nada del otro mundo. “Daily Records” es más pop de agradable escucha pero de difícil encaje en un grupo como los Who, mientras “You“, la segunda aportación de John, vuelve a elevar el nivel con su efectivo rock de riff y coreable estribillo hardrockero.

Another Tricky Day“, el tema que cierra el disco es el mejor corte del disco junto a “You Better You Bet”. No es nada sobresaliente, un buen riff, buenas voces en armonía… rock radioformulero, pero no exento de calidad. AL fin y al cabo es un perfecto resumen de lo que es este “Face Dances”, todo muy correcto pero falto de genialidad. Sería injusto calificarlo de mal disco, de hecho, no me parece en absoluto inferior a “Who Are You” si no fuera por la presencia del monumental tema titular.

El LP obtuvo críticas bastante favorables y tuvo mucho éxito, alcanzando un número 2 y 4 en Reino Unido y Estados Unidos respectivamente. Lo más duro de este disco es ver a los Who convertidos en productos de FM y haciendo música que coquetea con el AOR. Están lejos del vomitivo sonido de pop chungo que podía ofrecer gente como Phil Collins, pero, por primera vez en su carrera, resultan completamente intrascendentes. Lo mejor, la portada, diseñada por Peter Blake, el autor de la del “Sgt. Pepper’s” de los Beatles.

Un mes después de la edición del disco, el que fuera manager y gran amigo del grupo, Kit Lambert murió tras sufrir una hemorragia cerebral. La muerte de Lambert supuso un duro golpe para un grupo que había perdido dos miembros muy cercanos (Keith y Kit) a edad muy temprana y en un pequeño lapso de tiempo. Sea como fuere, el caso es que la banda volvió a disgregarse para trabajar en sus carreras en solitario, Roger editó un recopilatorio, “The Best Of Roger Daltrey”, que contenía lo mejor de su carrera en solitario. Además de sus éxitos, contenía dos nuevos temas “Martyrs And Madmen” and “Treachery“, y no tuvo la más mínima repercusión comercial.

Tampoco le fue mucho mejor al nuevo LP en solitario de John Entwistle, “Too Late the Hero“, que alcanzó el número 71 en septiembre de 1981. Motivado una vez más por la necesidad de generar dinero para afrontar sus dispendios, John colabora con su amigo Joe Walsh en un disco con muy buenos temas como “Talk Dirty” (¡qué riff de bajo!), “Loverbird” , “Sleeping Man” o la funky “Dancing Master” y es un disco muy sólido. Aunque resultó muy pasado de moda para el 81, su sonido setentero no decepciona.

Si Roger y John habían aumentado su producción en solitario en el 81, Pete esperó hasta 1982 para editar su segundo disco en solitario (recordad que estamos considerando “Who’s First” un compilatorio de rarezas) bajo el curioso título de “All the Best Cowboys Have Chinese Eyes” y en el que Townshend se lanza definitivamente a la modernidad. Contando de nuevo con el productor Chris Thomas, Pete abraza con decisión los sonidos provenientes de la new wave de los que temas como “Stop Hurting People“, “Communication“, “Exquisitely Bored” o la notable “Uniforms“,  son clara muestra.

Sin embargo, y sin querer decir para nada que los temas anteriormente citados no sean interesantes, Townshend parece brillar con sonoridades más clásicas. Así “The Sea Refuses No River“recuerda vagamente a los sonidos de “Quadrophenia” y es un muy buen tema, así como la vibrante “Stardom in Acton” o la breve y deliciosa “Prelude“. Otros temas destacables en esta línea más clásica son la intensa “Somebody Save Me” (inspirada por la muerte de Kit Lambert) o la excelente “Slit Skirts”

Con toda esta mezcla de estilos, quizás la mejor canción del disco sea la estupenda “Face Dances, Pt. 2“, que alcanzó un número 5 en las listas americanas, siendo además la que mejor fusiona clasicismo y modernidad y resume el espíritu de un disco notable y frecuentemente olvidado.

Tras sus escarceos en solitario, la banda volvió a reunirse en el estudio en junio de 1982 con el objeto de grabar un nuevo disco como The Who. No obstante, la grabación de este nuevo LP se debería más a compromisos contractuales que a a motivaciones artísticas. Pete estaba en horas bajas a nivel personal y muy centrado en su carrera en solitario en términos creativos. Con todo esto, la mezcla era peligrosa y el resultado previsible: por primera vez en su carrera los Who editarían un disco realmente malo, “It’s Hard“.

“Athena” (Townshend)
“It’s Your Turn” (Entwistle)
“Cooks County” (Townshend)
“It’s Hard” (Townshend)
“Dangerous” (Entwistle)
“Eminence Front” (Townshend)
“I’ve Known No War” (Townshend)
“One Life’s Enough” (Townshend)
“One at a Time” (Entwistle)
“Why Did I Fall for That” (Townshend)
“A Man Is a Man” (Townshend)
“Cry If You Want” (Townshend)

Editado en septiembre de 1982, es el crudo testimonio de la descomposición de un grupo que fue genial. No hay por donde cogerlo. Aburrido hasta el sopor, insoportablemente falto de inspiración y con un indecente tufo a AOR puro, es realmente difícil encontrar algo que comentar en términos positivos. “Face Dances” ya dio muestras claras de agotamiento pero está a años luz de este “It´s Hard”. Ninguna canción es horrible ni nada parecido pero no es un LP digno de una banda de este calibre.

La canción que abre el álbum “Athena“, editada con relativo éxito como single (número 28), aunque ñoña a más no poder, es salvable, así como “It’s Hard” o la balada “One Life’s Enough” pero ni los planos rocks de John (“It’s Your Turn“, “Dangerous“, “One At A Time“) o los futiles intentos de Pete de volver a hacer temas intensos (“Cooks County“, “I’ve Known No War“, “Why Did I Fall for That“, “Cry If You Want“) consigen levantar el disco del pozo de la intrascendencia.  No obstante, Pete fue, es y será un genio y los Who un pedazo de banda por lo que, no es de extrañar que, escondida entre tanto aburrimiento encontremos una joyita como “Eminence Front” que, muy en la línea de los trabajos en solitario de Townshend, nos devuelve las mejores sensaciones. Una gran canción en un mal disco que, sin embargo tuvo éxito (8 en USA y 11 en UK)

Con el disco en la calle, la banda comenzó una gira de 42 fechas hasta diciembre de 1982. Recién terminada la gira y, a causa de los compromisos contractuales con Warner, Pete se encerró en casa durante buena parte de 1983 intentando componer nuevo material para un trabajo de estudio de The Who. No obstante, y de forma sorpresiva, Pete anunció en 1983 que era incapaz de escribir material al nivel que el grupo merecía y anuncia formalmente que abandona The Who. Era el fin, ¿o no?

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 31 de agosto de 2013

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THE WHO. “Who Are You” (1978). ( 5/10)

“New Song” (Townshend)
“Had Enough” (Entwistle)
“905” (Entwistle)
“Sister Disco” (Townshend)
“Music Must Change” (Townshend)

“Trick Of The Light” (Entwistle)
“Guitar And Pen” (Townshend)
“Love Is Coming Down” (Townshend)
“Who Are You” (Townshend)

Tras un inusual periodo de silencio de dos años, en Octubre de 1977 Pete, John, Keith y Roger volvieron a reunirse en el estudio con la intención de trabajar en el nuevo repertorio que Pete había compuesto. Pero las cosas no empezaron bien.  Cuando volvieron a encontrarse Keith Moon era difícil de reconocer, convertido en un borracho integral y muy pasado de peso, parecía tener diez años más de su edad real (30). Absolutamente alcoholizado y convertido en un adicto a todo tipo de drogas, Moon era apenas una sombra del muchacho que conocieron apenas doce años atrás.

Las facultades musicales del batería también se vieron muy mermadas por los abusos, ante lo que Keith, consciente de la situación, intentó vencer su adicción al alcohol a base de una medicación que, si bien era eficaz en su lucha contra el alcoholismo, también afectaba a sus reflejos y su coordinación tras los tambores. A este respecto Pete recuerda como “era duro verlo intentar sus frenéticos redobles y perder el compás…, se le veía frustrado y, cuando le mirábamos de forma condescendiente, se levantaba de su taburete y gritaba: ¡Joder!, ¡qué nadie tenga duda de que soy el mejor jodido batería del mundo, ¡puedo hacerlo!” .

Poco a poco la tolerancia de Keith a las pastillas fue mejorando y reduciéndose sus perniciosos efectos secundarios y, como consecuencia, las sesiones de trabajo en el estudio se normalizaron. No obstante la delicada situación de Moon hizo que el nuevo disco del grupo no pudiera terminarse hasta abril de 1978.

Lo dejo claro desde el principio: con “Who Are You”, los de Townshend editan su primer disco absolutamente intrascendente y, desde mi punto de vista, ciertamente prescindible. En un futil intento de fusionar las sonoridades de las dos corrientes estilísticas imperantes en el momento (el punk y el rock progresivo), los Who recuperan el uso masivo de sintetizadores y las composiciones más elaboradas tras el clasicismo de “By Numbers”. El problema es que las canciones, en su mayoría, no son buenas: baladas radioformuleras, rocks con sonoridades repetitivas respecto a sus anteriores trabajos y melodías olvidables.

Obviamente, hay excepciones en forma de buenas canciones, como el tema titular y algunos de los temas rescatados de retales del malogrado proyecto “Lifehouse” pero, sin duda, estamos ante el peor disco del grupo hasta ese momento de su carrera (desgraciadamente, empeorarían aún más). El escaso uso de guitarras en favor de la masiva utilización de los sintetizadores y la patente baja forma de Keith (llegó a exigir aparecer en la portada sentado sobre una silla con el respaldo hacia delante para ocultar su barriga) , hacen que la sonoridad del grupo cambie mucho, pero no a mejor.

Who Are You“, la canción que da título al disco, es un tema brillante. Los sintetizadores son fantásticos y muy imaginativos, Keith realiza una labor a la batería sobresaliente y el resto está igualmente a un nivel altísimo tanto en lo instrumental como en lo vocal…, probablemente la última canción memorable que el genial Pete Townshend escribiría para su grupo de toda la vida y todo un clásico del rock de todos los tiempos. La pena es que sea lo único del LP que está al nivel de la leyenda del grupo que lo edita.

Hay canciones destacables como “Sister Disco” o, especialmente “Music Must Change“, un fantástico tema proveniente de “Lifehouse” en el que la batería de Keith -incapaz de seguir un compás 6/8 a causa de su mal estado de salud- tuvo que ser sustituida por una pista de percusión. Pero el resto está muy por debajo del nivel del grupo hasta ese momento. Las canciones de John, “Had Enough“, ” y especialmente “905“, tienen buenas melodías pero resultan irrelevantes, y el resto de las de Pete (la teatral “Guitar And Pen” y la ampulosa “Love Is Coming Down“) tampoco son nada del otro mundo.

Editado en agosto de 1978, “Who Are You” no es un disco desastroso, tiene buenos momentos y el nivel general es digno, pero no está a la altura de los Who. En cambio, tuvo una gran respuesta entre el público y obtuvo un gran éxito comercial, alcanzando el puesto 2 en las listas británicas y americanas (frenado por la rompepistas banda sonora de la película Grease). No es un imprescindible si bien, merece la pena por ser el último LP en el que podemos escuchar al genial Keith Moon, aparecido muerto 20 días después de la edición del disco tras una salvaje ingesta de Clometiazol.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 5 / 10

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THE WHO. Capítulo 8 (1977-1980). “Who Are You” y la muerte del alma de un grupo, Keith Moon.

La dolencia auditiva de Pete (tinnitus) provocó que la banda abandonara temporalmente las giras. A esto hay que añadir la ruptura definitiva entre el grupo y sus managers de toda la vida (Kit Lambert y Chris Stamp), lo que provocó que Pete se sumiera en una profunda depresión que no hizo sino aumentar sus adicciones y abocó a la banda a casi dos años de silencio. Los miembros del grupo se dedicaron a diversas tareas alejados de los focos que siempre apuntaban a los Who.

Así,  John se dedicó a sus juergas de cocaína, alcohol y sexo a raudales aprovechando las ganancias de la última gira que, de paso, también le sirvieron para renovar su ya ingente vestuario. Keith no le fue a la zaga en cuanto a orgías y consumos abusivos de todo tipo de sustancias, si bien al batería le dio tiempo a grabar una versión del “When I’m Sixty Four” de los Beatles para la banda sonora de la película All This and World War II.

Por su parte Roger aprovechó para grabar y editar en Mayo de 1977 su tercer disco en solitario, One of the Boys“, un valorable LP en el que Roger co-escribe tres canciones y en el que interpreta temas de músicos como Andy Pratt (“Avenging Annie“) o Murray Head (“Say It Ain’t So, Joe“) . Paul McCartney cedió a Roger un tema inédito, “Giddy“, para el disco. A pesar de contar con importantes medios técnicos, músicos de lujo (con el propio John Entwitle, Eric Clapton, el Wing  Jimmy McCulloch, el Zombie Rod Argent,Hank B. Marvin (The Shadows) o  Alvin Lee de Ten Years After), ni el LP, ni los singles extraídos del mismo (“Written on the Wind” y “One of the Boys“)  tuvieron demasiada repercusión.

También Pete editó, acompañado del bajista de los Small Faces  Ronnie Lane, un LP que titularon “Rough Mix“. Originalmente, Pete iba a producir el disco en solitario de Lane, pero acabó siendo un trabajo de colaboración y lo editaron como dúo. Trabajaron sobre estilos muy alejados del sonido de sus bandas de procedencia, acercándose más al folk-rock (“Keep Me Turning“, “Misunderstood“, “Street In The City“, “Heart To Hang Onto“), aunque también hubo tiempo para el buen rock (“My Baby Gives It Away“). A pesar del buen nivel general, el nombre de ambos y de contar con la colaboración de estrellas como Eric Clapton, John Entwistle, Ian Stewart y Charlie Watts, el disco no consiguió notoriedad y apenas alcanzó un Top-50 tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.

En Octubre de 1977 Pete, John, Keith y Roger volvieron a reunirse en el estudio con la intención de trabajar en el nuevo repertorio que Pete había compuesto. Pero las cosas no empezaron bien.  Cuando volvieron a encontrarse Keith Moon era difícil de reconocer, convertido en un borracho integral y muy pasado de peso, parecía tener diez años más de su edad real (30). Absolutamente alcoholizado y convertido en un adicto a todo tipo de drogas, Moon era apenas una sombra del muchacho que conocieron apenas doce años atrás.

Las facultades musicales del batería también se vieron muy mermadas por los abusos, ante lo que Keith, consciente de la situación, intentó vencer su adicción al alcohol a base de una medicación que, si bien era eficaz en su lucha contra el alcoholismo, también afectaba a sus reflejos y su coordinación tras los tambores. A este respecto Pete recuerda como “era duro verlo intentar sus frenéticos redobles y perder el compás…, se le veía frustrado y, cuando le mirábamos de forma condescendiente, se levantaba de su taburete y gritaba: ¡Joder!, ¡qué nadie tenga duda de que soy el mejor jodido batería del mundo, ¡puedo hacerlo!” .

Poco a poco la tolerancia de Keith a las pastillas fue mejorando y reduciéndose sus perniciosos efectos secundarios y, como consecuencia, las sesiones de trabajo en el estudio se normalizaron. No obstante la delicada situación de Moon hizo que el nuevo disco del grupo no pudiera terminarse hasta abril de 1978.

“New Song” (Townshend)
“Had Enough” (Entwistle)
“905” (Entwistle)
“Sister Disco” (Townshend)
“Music Must Change” (Townshend)

“Trick Of The Light” (Entwistle)
“Guitar And Pen” (Townshend)
“Love Is Coming Down” (Townshend)
“Who Are You” (Townshend)

Lo dejo claro desde el principio: con “Who Are You”, los de Townshend editan su primer disco absolutamente intrascendente y, desde mi punto de vista, ciertamente prescindible. En un futil intento de fusionar las sonoridades de las dos corrientes estilísticas imperantes en el momento (el punk y el rock progresivo), los Who recuperan el uso masivo de sintetizadores y las composiciones más elaboradas tras el clasicismo de “By Numbers”. El problema es que las canciones, en su mayoría, no son buenas: baladas radioformuleras, rocks con sonoridades repetitivas respecto a sus anteriores trabajos y melodías olvidables.

Obviamente, hay excepciones en forma de buenas canciones, como el tema titular y algunos de los temas rescatados de retales del malogrado proyecto “Lifehouse” pero, sin duda, estamos ante el peor disco del grupo hasta ese momento de su carrera (desgraciadamente, empeorarían aún más). El escaso uso de guitarras en favor de la masiva utilización de los sintetizadores y la patente baja forma de Keith (llegó a exigir aparecer en la portada sentado sobre una silla con el respaldo hacia delante para ocultar su barriga) , hacen que la sonoridad del grupo cambie mucho, pero no a mejor..

Who Are You“, la canción que da título al disco, es un tema brillante. Los sintetizadores son fantásticos y muy imaginativos, Keith realiza una labor a la batería sobresaliente y el resto está igualmente a un nivel altísimo tanto en lo instrumental como en lo vocal…, probablemente la última canción memorable que el genial Pete Townshend escribiría para su grupo de toda la vida y todo un clásico del rock de todos los tiempos. La pena es que sea lo único del LP que está al nivel de la leyenda del grupo que lo edita.

Hay canciones destacables como “Sister Disco” o, especialmente “Music Must Change“, un fantástico tema proveniente de “Lifehouse” en el que la batería de Keith -incapaz de seguir un compás 6/8 a causa de su mal estado de salud- tuvo que ser sustituida por una pista de percusión. Pero el resto está muy por debajo del nivel del grupo hasta ese momento. Las canciones de John, “Had Enough“, ” y especialmente “905“, tienen buenas melodías pero resultan irrelevantes, y el resto de las de Pete (la teatral “Guitar And Pen” y la ampulosa “Love Is Coming Down“) tampoco son nada del otro mundo.

Editado en agosto de 1978, “Who Are You” no es un disco desastroso, tiene buenos momentos y el nivel general es digno, pero no está a la altura de los Who. En cambio tuvo una gran respuesta entre el público y obtuvo un gran éxito comercial, alcanzando el puesto 2 en las listas británicas y americanas (frenado por la rompepistas banda sonora de la película Grease).

La banda aprovechó el periodo entre octubre del 77 y agosto del 78 para, además de grabar este disco, preparar el material para una película  documental sobre su historia como grupo. Tras el éxito de la película “Tommy”, la banda decidió fundar su propia productora de cine -“The Who Films”-, bajo el que editarían sus posteriores producciones cinematográficas…, y ¿qué mejor forma de inaugurar el sello que con una película sobre sus socios fundadores?

El documental, a petición del director Jeff Stein, debía incluir además de un gran minutaje de material de archivo, imágenes nuevas del grupo. Así, en los Shepperton Studios, rodaron una versión del “Barbara Ann” que popularizaron los Beach Boys y dos espectaculares interpretaciones en directo de “Baba O’Riley” y, sobre todo, un “Won’t Get Fooled Again” irrepetible.

El disco llevaba 20 días en la calle y la película se encontraba en fase de montaje de sonido cuando llegó la noticia. El 7 de septiembre de 1978 Keith Moon apareció muerto en el Nº 12 de Curzon Place, en Londres, en la casa que Harry Nilson les cedió a Keith y su novia, Annette Walter-Lax.

Keith había quedado con Paul McCartney la noche anterior. Paul invitó a Moon y a su novia al estreno de la película The Buddy Holly Story, producida por el ex-beatle. Los tres cenaron, junto a Linda McCartney, y concluida la cena Keith y su chica se fueron a casa. Como hemos comentado antes al hablar sobre la grabación de “Who Are You”, Keith estaba tomando medicación para superar el síndrome de abstinencia tras estar intentando abandonar el alcohol, concretamente  Clometiazol.

En su momento, el Dr. Geoffrey Dymond, recetó al batería el fármaco y le marcó una posología: una pastilla cada vez que tuviera deseos de beber, con un límite de tres al día. Keith se levantó a la mañana siguiente con ganas de beber, decidió tomar sus pastillas y volverse a la cama…, nunca despertó. Cuando realizaron la autopsia encontraron 32 pastillas en el estómago de Keith. Estaba desesperado por desengancharse, pero su naturaleza era vivir en el exceso, incluso cuando se trataba de luchar contra sus adicciones.Keith Moon fue incinerado ese mismo mes en Londres, en el Golders Green Crematorium, donde se colocó una placa conmemorativa con la frase “There is no substitute”, parafraseando el histórico tema del grupo.

Y así se nos fue una de las leyendas del rock, uno de los mejores (si no el mejor) baterías de la historia y, sin duda, el más carismático. Fue fundamental en el sonido de los Who y uno de los máximos culpables de que se convirtieran en una apisonadora sonora. Especialmente reveladoras son las palabras de Roger a este respecto: “Recuerdo el día en que Keith llegó al grupo. Vino a vernos y nos dijo: “yo puedo tocar mucho mejor que vuestro batería”. Parecía un niño, tan pequeño y con esos enormes ojos de cachorro. El caso es que pensamos que no pasaba nada por intentarlo, así que nos pusimos a tocar, yo le di la espalda para ir hacia el micrófono y… ¡joder!, ¡qué era eso!, era como un jodido motor a reacción detrás mío. Pete, John y yo nos mirábamos y no podíamos creerlo…¡Eso era el sonido que queríamos para los Who!”

Pete realizó un comunicado: “Hemos perdido a nuestro gran comediante, al supremo intérprete del melodrama, al hombre que, además de ser el batería más imprevisible y espontáneo del rock, se habría prendido fuego si hubiera pensado que eso haría reír o saltar al público de sus butacas… Estamos más dispuestos que nunca a seguir y queremos que el espíritu de grupo, al cual Keith contribuyó en gran manera, continúe. Pero nadie podrá ocupar su puesto.”

En este comunicado, Pete dejaba clara la intención de continuar del grupo, Finalmente el elegido fue Kenney Jones, ex batería de los Small Faces y que ya había colaborado con el grupo en la banda sonora de la película Tommy.

La primera actuación de la banda con su nuevo batería fue en mayo de 1979 May en el Rainbow Theatre de Londres. Los Who aparecieron como una banda de cinco miembros, puesto que decidieron reclutar al teclista John Rabbit Bundrick para las actuaciones en directo. El grupo sonaba bien, Kenney era un excelente batería, pero ni él ni nadie podía competir con la personalidad, el carisma y la incendiaria forma de tocar del que siempre será el batería y alma de los Who: Keith Moon.

En junio de 1979, durante el Festival de Cannes, se estrenó la película documental sobre la que el grupo había trabajado mientras grababan “Who Are You”, The Kids Are Alright“, la primera película producida por The Who Films. Dirigida por Jeff Stein, realiza un repaso por apariciones televisivas y actuaciones en directo del grupo, desde sus orígenes hasta 1978. Durante más de dos años, el director recolectó grabaciones -profesionales y de aficionados- a lo largo de Estados Unidos, Inglaterra, Suecia, Alemania, Francia, Australia, Noruega y Finlandia.

No es un documental lineal. Así, arranca en 1967 – con la mítica explosión del bombo de la batería de Keith en la TV yanqui-.  y va avanzando hacia delante y hacia atrás en el tiempo motivado más por aspectos emocionales que cronológicos.

La consiguiente  banda sonora del documental fue lanzada en junio de 1979, y  alcanzó el puesto número 2 en el Reino Unido, al igual que en Estados Unidos.

La segunda incursión como productores de los de Townshend en la industria del cine sería la adaptación a la gran pantalla de la segunda ópera rock del grupo, Quadrophenia. Estrenada en noviembre de 1979 y dirigida por el director debutante Franc Roddam, es un estupenda película que, si bien hace una interpretación muy libre del argumento de la ópera de Townshend, supone un excelente retrato de la juventud de la Inglaterra de mediados de los 60. La película nos presenta a un Jimmy, un joven mod interpretado de forma sobresaliente por Phil Daniels, que viaja a Brighton donde va a enfrentarse con sus rivales, los rockers. Allí encuentra el sentido a su existencia: vence a sus enemigos, hace el amor con la chica que le gusta y acaba preso con uno de los líderes del movimiento mod, Ace (interpretado por Sting). Ha llegado ha su zénit.

Ya de vuelta a casa, todo empieza a empeorar: sus padres le echan de la casa tras encontrar drogas bajo su cama, su chica  se lía con su mejor amigo, se pelea con sus colegas y un un camión de correos destruye su preciada Lambretta. Así que, intentando recuperar la gloria perdida, vuelve a Brighton… pero no encuentra más que una apacible ciudad costera en la que el líder mod, Ace, trabaja como un simple botones en un hotel. Jimmy, tras descubrir que nada queda del mundo que amó, roba la moto del que fuera su modelo a seguir (Ace) y  decide suicidarse… ¿o no? Al final de la cinta se ve la moto estrellándose contra las rocas. Esto ha originado el debate de si Jimmy se suicidó o sólo arrojó la moto de Ace al vacío en un simbólico gesto de ruptura con el mundo mod. Es una discusión absurda puesto que hay una fugaz imagen en la que se ve a  Jimmy en lo alto del acantilado viendo caer la scooter al vacío (minuto 3,11 de este vídeo). Así, toda la película es por tanto una analepsis cuyo final es la primera escena de la película, en la que vemos a Jimmy contemplando el mar desde el acantilado (escena).

Una  buena película que ha resistido muy bien el paso del tiempo merced al apropiado retrato de las crisis propias de la adolescencia, la extraordinaria banda sonora y a unas competentes interpretaciones. No es una obra maestra, pero no se me ocurren muchas películas mejores basadas en un LP.

A mí particularmente me hubiera gustado que se ciñera más al argumento original y hubiera desarrollado el tema de la cuádruple personalidad del protagonista, punto que pasa desapercibido en la cinta de Roddam. La crítica acogió mal la película, acusándola de demasiado violenta y explícita, y el público no respondió mucho mejor. Sólo el boca a boca y el tiempo han conseguido que se convirtiera en una especie de película de culto

Entretanto, el grupo seguía de gira con un considerable éxito y el Tour se extendería a lo largo de 80 conciertos hasta julio de 1980, con un parón entre enero y febrero. No obstante, la primera parte de la gira acabó de la peor forma posible:  en diciembre de 1979, once espectadores murieron aplastados por la multitud en el concierto que la banda ofreció en Cincinnati. Hecho que no hizo sino alimentar una sensación que hacía tiempo que Pete tenía: estaba cansado de ser un Who.

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán, 24 de agosto de 2013.

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THE WHO. “The Who By Numbers” (1975) (7,5/10)

1. Slip Kid (Townshend)
2. However Much I Booze (Townshend)
3. Squeeze Box (Townshend)
4. Dreaming from the Waist (Townshend)
5. Imagine a Man (Townshend)
6. Success Story (Entwistle)
7. They Are All in Love (Townshend)
8. Blue, Red and Grey (Townshend)
9. How Many Friends (Townshend)
10. In a Hand or a Face (Townshend)

Tras el estreno de la película sobre “Tommy”, Pete empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Llevaba diez años siendo la principal/única fuerza creativa del grupo…, y estaba cansado. Tocar en directo cada vez le motivaba menos (en especial, tras la terrible gira de Quadrophenia), estaba deprimido por llegar a la treintena y comenzó a cansarse de ser un Who. Empezaba a desencantarse con la banda, hasta el punto que declaró que no iba a “volver a saltar ni hacer el payaso en el escenario”. Townshend ahogó sus penas en litros y litros de alcohol que no hicieron sino empeorar seriamente su salud y le hicieron entrar en un peligroso proceso autodestructivo que le llevó a sufrir un colapso nervioso en el otoño de 1975.

Como ocurre en toda obra creativa, el siguiente disco del grupo se vio afectado por el estado de ánimo de su creador. Así, en octubre 1975, los Who editaron “The Who By Numbers“, si acaso el disco más introspectivo de su carrera.  Estamos ante el álbum más personal de los Who o, seamos, claros, de Pete Townshend. El bajo estado de ánimo de Pete, hastiado de las giras, el showbiz, deprimido por su trigésimo cumpleaños y rozando el alcoholismo, se filtra entre cada una de las notas que componen las canciones que integran este “By Numbers”. Atrás quedan los proyectos grandilocuentes y las óperas rock, nada o poco queda del uso de sintetizadores y las pomposas producciones de antaño. Es un disco claramente introspectivo en el que Townshend se muestra implacable en su autocrítica, acusándose de lujuria, alcoholismo y tendencias autodestructivas. Pete expresa también sus miedos, especialmente la irrelevancia y la cercanía de la madurez a sus ya cumplidos 30 años.

No obstante, el arranque del disco es alegre y bastante festivo con “Slip Kid“, un disfrutable rock con el que Pete pretende “avisar a los jóvenes de los peligros que tiene la música rock”. Volvemos al sonido clásico: bajo, batería, guitarras, el excelente piano del inefable Nicky Hopkins y la voz de Roger. Ni rastro de las ampulosas producciones de las que hicieron gala en “Quadrophenia” Muy buen tema para empezar que hace prever un trabajo de buen nivel. Sensación que se refuerza con “However Much I Booze, un rítmico tema que esconde una depresiva letra en la que Townshend lidia con sus problemas de alcoholismo y no ve salida del agujero en el que se encuentra. Roger rechazó cantar esta canción en favor de Pete por lo personal que resultaba.

El espiritu jovial y rockero de “Squeeze Box” borra el pesimismo anterior y nos presenta otro de los clásicos de la banda. Su letra, supuestamente sobre un acordeón, está repleta de insinuaciones sexuales y fue escrita por Pete a modo de broma interna. El propio Townshend fue el primer sorprendido cuando se propuso su edición como single. Alcanzó un Top-10 a ambos lados del Atlántico.

Tiempo para otro clásico, “Dreaming from the Waist, la única canción que recuerda al estilo “Quadrophenia”, hecho que no extraña puesto que fue grabada en la misma época. Otro buen tema que cobraba verdadera dimensión en vivo (a pesar de que Pete ha declarado que es una de las canciones que no le gustaba tocar en directo) y en el que destaca el extraordinario bajo de John y la incendiaria batería de Keith.

Imagine a Man” devuelve el tono pausado al álbum y tiene pasajes auténticamente memorables. La voz de Roger es simplemente perfecta y la letra es fantástica. Un gran tema que sosiega los ánimos antes de que  John Entwistle ataque con su única aportación como compositor al disco, la potente “Success Story“, en la que parece compartir el desencanto de su compañero Pete respecto al mundo de la fama rockera.

El baladón “They Are All in Love” muestra el estado de ánimo de Pete con versos como “y digo adios a los chicos, manteneos jóvenes y en buen ánimo / Devolvedme mi chequera y me arrastraré hasta mi tumba” y sirve de precedente a  la sobresaliente “Blue, Red, and Grey“, mi favorita. Pete y su ukelele construyen una canción absolutamente deliciosa que el propio Townshend intentó evitar que formara parte del álbum y sólo -y afortunadamente- se incluyó por la insistencia de Glyn Johns, productor del LP.

En “How Many Friends” Pete reflexiona sobre la autenticidad de las amistades de una estrella de rock (“¿Cuántos amigos he tenido en realidad?”). Gran tema, gran voz de Roger y gran nivel instrumental antes de llegar al último tema: “In a Hand or a Face“, uno de los ya habituales rocks de los Who en torno a un riff (no demasiado inspirado, esta vez) en el que la banda repasa parte de su carrera pretérita.

En resumen, un disco notable…, ¿lo peor que editaron desde el 67 con “The Who Sell Out”?, pues probablemente sí, pero es que estamos hablando de superar “Who Sell Out”, “Tommy”, “Who’s Next” y “Quadrophenia”, cuatro joyas de la historia del rock. Con esto, quiero decir que si bien no mantiene el nivel memorable de sus anteriores obras, no deja de ser un muy buen LP. La épica de sus anteriores trabajos da paso a un estilo más intimista, menos espectacular, pero igualmente disfrutable.

La crítica fue tibia y llegó a hablar del Lp como la “nota de suicidio de Townshend”, pero el público lo recibió bien aupándolo al séptimo puesto en las listas de éxitos británicas y al octavo en las americanas.

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7,5/10

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