THE WHO. Capítulo 4 (1968-1969). «Tommy», Woodstock y el ascenso al Olimpo.

Mientras Pete estaba ensimismado escribiendo lo que debería ser su opus magnum, «Tommy», la banda editó sendos singles. El primero de ellos, «Dogs«, editado en junio de 1968 es un teatral y sobresaliente tema que, si bien no obtuvo éxito comercial, vuelve a mostrar la maestría de Pete a la hora de crear canciones a partir de fragmentos y darles una extraordinaria coherencia. En segundo lugar, decidieron grabar un viejo tema que Townshend ya había escrito en 1965: la fabulosa «Magic Bus«, en la que unos nuevos Who amanecen al mundo: Roger ruge como un león enfurecido y la banda se torna mucho más rockera. Una canción enorme, una joya que, aunque «sólo» consiguió un número 26 en el verano de 1968, se convirtió en un clásico instantáneo del grupo y en tema fijo es sus conciertos (histórica la versión de «Live At Leeds»)

Con 1968 tocando a su fin, Pete Townshend habló por primera vez de ese misterioso proyecto que tanto le estaba absorbiendo y que había convertido a 1968 en el primer año en el que la banda no editaba un LP. Fue en Rollingstone, y Pete declaró estar «escribiendo una opera rock de larga duración». Los Who ya lo habían hecho con «A Quick One While He Is Away» y «Rael 1 & 2», pero esto iba a ser otra cosa…, un LP entero…, ¿sería posible conseguir semejante reto?

…pues lo hicieron, y no fue un LP, sino un doble LP: «Tommy«, uno de los mayores hitos de la historia del rock. Comúnmente conocida como la primera ópera rock – aunque si somos puristas el «S.F. Sorrow» del The Pretty Things salió un año antes-, el disco es una verdadera maravilla, un paso de gigante en la historia del rock. Un enorme esfuerzo de composición y creatividad en el que las canciones funcionan como entidades independientes pero, al enlazarlas, tienen una total continuidad lírica y cuentan una historia con introducción, nudo y desenlace…, al modo de las clásicas óperas.

DISCO 1

«Overture / It’s a Boy» (Townshend)
«1921» (Townshend)
«Amazing Journey / Sparks» (Townshend)

«The Hawker (Eyesight to the Blind)» (Williamson)
«Christmas» (Townshend)
«Cousin Kevin» (Entwistle)
«Acid Queen» (Townshend)
«Underture» (Townshend)

DISCO 2
«Do You Think It’s Alright?» (Townshend)
«Fiddle About» (Entwistle)
«Pinball Wizard» (Townshend)
«There’s a Doctor» (Townshend)
«Go to the Mirror!» (Townshend)
«Tommy Can You Hear Me» (Townshend)
«Smash the Mirror» (Townshend)
«Sensation» (Townshend)

«Miracle Cure» (Townshend)
«Sally Simpson» (Townshend)
«I’m Free» (Townshend)
«Welcome» (Townshend)
«Tommy’s Holiday Camp» (Moon)
«We’re Not Gonna Take It» (Townshend)

El álbum, como toda ópera que se precie, comienza con una «Overture«. Una suerte de popurrí instrumental (en el que Townshend y Moon se salen) de algunas de las canciones del álbumes enlazado de forma magistral con una excelente demostración de guitarra acústica a cargo de Pete, quien, al final de la canción aparece como narrador  contando como el Capitán Walker, de las Fuerzas Armadas Británicas, desaparece en un combate en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. La esposa del capitán, Miss Walker, embarazada, recibe la noticia y poco después  da a la luz al primer hijo de matrimonio: Tommy, tal y como se cuenta en «It’s A Boy«, una dulce melodía en la que la enfermera -interpretada por Pete- anuncia a la señora Walker que el bebé es un niño.

El siguiente tema, la excelsa «1921«, nos explica como cuatro años después, la señora Walker ha rehecho su vida con otro hombre. Sin embargo, el Capitán Walker no había muerto y vuelve a su hogar encontrando su lecho ocupado y, enfurecido, acaba matando al amante en presencia de Tommy. La madre grita desesperada «¿Qué hacemos con el niño?, ¡Lo ha visto todo!». Para encubrir el crimen, los padres de Tommy le gritan: «no lo has oído, no lo has visto, no dirás nunca nada a nadie», traumatizado por la situación, Tommy queda sordo, mudo y ciego. Al margen de la rocambolesca historia narrada, la canción es simplemente maravillosa. Profundamente emocional, recuerda en su sonoridad a los mejores momentos de «The Who Sell Out».

En «Amazing Journey»/»Sparks«, se describen los procesos de ensimismamiento del niño -ya con 10 años- durante los que, durante su ensoñaciones, el niño tiene la visión de un desconocido alto y vestido con ropas de plata y barba dorada que le ayuda a reinterpretar todas sus sensaciones físicas y convertirlas en música. Es, a nivel argumental, uno de los momentos más importantes del disco ya que nos explica la evolución de Tommy, y musicalmente es soberbia a todas luces y supone la primera aparición de Roger como cantante principal. Townshend reutiliza segmentos de «Rael», incluida en «The Who Sell Out», en «Sparks», la segunda parte de la canción, y otra demostración de cómo se toca la guitarra acústica y…, la batería… Un instrumental auténticamente sobresaliente.

Es sorprendente que en un disco tan de autor como «Tommy», Pete Townshend decida incluir un cover «The Hawker«, original de Sonny Boy Williamson  bajo el título de «Eyesight To The Blind«. Si bien ésta es una versión absolutamente libre en lo musical y en la que  Pete aprovecha la letra original de la canción, de marcado carácter sexual, para que Roger encarne a un proxeneta que ofrece a los padres de Tommy los servicios de una  prostituta capaz de curar a través de sus habilidades sexuales y de experimentos con drogas lisérgicas: La Reina de Ácido…, pero, por el momento, los padres de Tommy declinan la oferta

Los años y las navidades van pasando, tal y como nos cuentan en «Christmas«, otra maravilla de canción en la que los padres del niño, a través de la prodigiosa voz de Roger, se lamentan por la situación de su hijo y de la imposibilidad de que disfrute unas felices navidades como el resto de los niños. «¿Puedes oírnos Tommy?» gritan desesperados, mientras el niño, con su voz interior no audible para nadie canta «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme» . Genial canción.

Tommy es ya es un adolescente, cuando sus padres le dejan una tarde con su primo Kevin, un gamberro escolar que aprovecha la ausencia de adultos en casa para torturar a su primo minusválido. Así, «Cousin Kevin«, escrita por John Entwistle, narra como Tommy es sumergido en una bañera, arrojado por una escalera, sufre quemaduras por cigarrillos en los brazos,  etc. El episodio ensimisma aún más al joven y sus, desesperados padres deciden definitivamente aceptar la oferta de The Hawker y acudir a la Reina del Ácido. «The Acid Queen» es una enorme canción, en la que Pete encarna a la sórdida Reina del Ácido, y uno de los momentazos del disco.  El primer disco se cierra con «Underture«, un nuevo instrumental que pretende ilustrar el caos mental de Tommy tras su experiencia lisérgica, basándose es variaciones del riff de «Sparks».

El disco 2 comienza con la tan breve como fantástica «Do You Think Is Alright» (fabulosa melodía de Townshend) en la que los padres de Tommy debaten sobre si es adecuado dejar al muchacho al cuidado de su tío Ernie, de pasado oscuro pero supuestamente rehabilitado. La decisión de dejarlo con el pernicioso Ernie fue un grave error pues, como se cuenta en «Fiddle About» -una nueva canción de John Entwistle-,  Ernie aprovecha la oportunidad para abusar sexualmente de Tommy. Al parecer Pete pidió a John que se encargara de esta canción puesto que él no se sentía capaz, Townshend sufrió un episodio de abuso por parte de un familiar siendo un niño.

Tras tantas desgracias Tommy, descubre que tiene una habilidad innata para jugar al pinball ya que, a través de su ensimismamiento, consigue percibir la realidad sin atender a sus sentidos. El  campeón de pinball, encarnado por Roger, narra la sopresa que le provoca el juego de Tommy en «Pinball Wizard» y observa como el lisiado muchacho le arrebata su título. Estamos ante un clásico del rock, desde su extraordinaria introducción, su brillante línea de bajo, la excelsa batería de Moon, los rugidos de Daltrey… Joya, y uno de los temas centrales del disco también a nivel argumental puesto que, tras su proclamación como «Mago del Pinball», Tommy adquiere fama mundial y comienza a tener miles de seguidores.

Las buenas noticias siguen llegando ya que los padres de Tommy parecen haber encontrado a un médico que puede curarlo, tal y como nos cuentan en la breve «There’s A Doctor«. El doctor expone su diagnóstico en «Go To The Mirror». El doctor, encarnado esta vez por Roger expone «Él parece estar completamente irreceptivo / Las pruebas que les hemos hecho, no muestran ningún sentido / Todas las esperanzas recaen en él y no en mí», mientras Tommy sigue gritando con la voz de Pete sin que nadie le escuche, «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme». El doctor insiste animando a Tommy a que luche contra sí mismo, contra su imagen en el espejo. Otro tema brutal

La madre intenta que su hijo reaccione en «Tommy Can You Hear Me» (sobresalientes armonías) y, ante su impasividad, decide destrozar el espejo en el que su hijo se mira. La fantástica y potente «Smash The Mirror«, canción en la que se narran estos hechos, supone el ecuador argumental del disco y el punto de inflexión en la historia de Tommy  puesto que en «Sensation» se narra la curación del muchacho y su despertar al mundo de los sentidos. Tommy vuelve al mundo real convencido de ser el nuevo Mesías.

El mundo comienza a conocer la milagrosa curación de Tommy («Miracle Cure«) y sus seguidores se empiezan a multiplicar alrededor del planeta…, se había convertido en un Gurú. Una de esas seguidoras es «Sally Simpson«, hija de un reverendo que escapa de su casa para asistir a uno de los multitudinarios sermones de Tommy durante el que resulta herida por las fuerzas de seguridad al intentar acercarse al Nuevo Mesías. Es una de las canciones más flojas del disco, pero ¡cómo canta Roger!

En «I’m Free» asistimos a uno de los sermones de Tommy ante sus acólitos. Otro clásico. Un riff fabuloso, una buena melodía y una forma de tocar la batería sólo al alcance del genial Keith Moon. Los seguidores siguen creciendo al punto que Tommy decide fundar una secta a la que da la bienvenida a sus acólitos («Welcome«) y para los que crea una sede («Tommy’s Holiday Camp«, escrita por el loco Moon), una especie de campamento de verano en el que pretende que los sus seguidores recorrer el mismo camino que él recorrió en busca de la iluminación.

Pero la cosa empieza a torcerse, a Tommy se le va la olla y, como se nos explica en «We’re Not Gonna Take It», obliga a sus seguidores a llevar gafas oscuras, orejeras y un tapón en la boca. Quiere que jueguen al pinball para alcanzar su altura espiritual. No obstante, sus seguidores se rebelan contra Tommy, le atacan y destruyen el campamento… Tommy se queda solo. reflexiona sobre los errores cometidos y alcance una nueva iluminación. El gran final de «Tommy», que argumentalmente es el que os acabo de contar, se escenifica con «We’re Not Gonna Take It«, sin duda la mejor canción del LP. Siete minutos de desparrame emocional en el que música y letra se fusionan para ofrecernos un carrusel de sensaciones, desde el discurso sectario de Tommy a el «We’re Not Gonna Take It» («no seguiremos soportando esto») de los seguidores rebeldes la canción va subiendo en intensidad hasta que Tommy queda solo recitando su lastimero «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme»… y entonces la canción explota en uno de los finales más épicos y emocionantes de la historia del rock («Escuchándote entiendo la música, al observarte entiendo el calor, al seguirte escalo la montaña, estoy fascinado contigo»). Sencillamente sobrecogedor.

Y así concluye esta maravilla llamada «Tommy». Un disco absolutamente maravilloso: innovador y vanguardista pero, sobre todo, fabulosamente inspirado en lo melódico. Las canciones son soberbias y la ejecución de las misma es sobresaliente. Destaca especialmente la maestría de Townshend con la guitarra acústica, pero no podemos olvidar la siempre destacable forma de tocar la batería de Moon, la fabulosa voz de Daltrey y las líneas de bajo imposibles de Entwistle (que se encargó también de los arreglos de viento).

Un disco 10. Una obra maestra

«Tommy» se editó en mayo de 1969 y generó no poca controversia. La crítica musical simplemente alucinó, la revista Life escribió «… por el poder puro, la invención y la brillantez de la ejecución, Tommy supera cualquier cosa que haya salido de un estudio de grabación», Melody Maker no se quedó atrás afirmando «…sin duda, The Who es ahora la banda contra la que todos los demás han de ser juzgados», RollingStone y el resto de publicaciones especializadas lo puntuaron con cinco estrellas. Sin embargo, la prensa más conservadora lo tildó de  «apestoso e inmoral», no por lo músical, sino por su temática argumental. Abuso sexual infantil, tortura, protitución, drogas, sectas…, demasiado para la sociedad de 1969 y «Tommy» fue censurado por la BBC y varias emisoras mundiales, la mayoría en Estados Unidos.Esto hizo que el disco no fuera un éxito comercial inmediato.

Pero entonces llegó el festival de Woodstock. Los días  15, 16, 17  de agosto de 1969 el pueblo de Woodstock en el condado de Ulster, (Nueva York) acogió a medio millón de personas en lo que fue la mayor celebración del movimiento hippie. Woodstock se convirtió en el icono de una generación de estadounidenses hastiada de las guerras y que pregonaba la paz y el amor como forma de vida. En la parte musical, a pesar de la caída de nombres ilustres que fueron invitados (Bob Dylan, The Beatles,  The Doors,  Led Zeppelin, The Byrds), el cartel fue impresionante:Richie Havens, Ravi Shankar, Joan Baez, Country Joe McDonald, John Sebastian, Santana, Canned Heat, Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Sly & the Family Stone, Jefferson Airplane, Joe Cocker, Ten Years After, The Band, Johnny Winter, Crosby, Stills, Nash & Young, Jimi Hendrix y…, cómo no…, The Who…

Pete y sus chicos prepararon un arriesgado set de hora y media de duración que incluía la práctica totalidad de «Tommy». El concierto empezó con el estreno de una canción de John Entwistle, inédita para el gran público, la caústica «Heaven & Hell«, en la que la banda ya demostró que iba a ser una gran noche…¡Qué forma de tocar! Y de una inédita pasamos a un éxito pretérito: «I Can’t Explain» sonó potente y arrolladora, la voz de Roger había crecido mucho en cuatro años. Y entonces empezó, los Who iban a interpretar «Tommy» en directo: la introductoria «It’s A Boy» les sirvió para calentarse y atacar de una tacada «1921», «Amazing Journey», «Sparks» y «Eyesight to the Blind», potentes, emocionantes, absolutamente brillantes…, no hay palabras. El sonido predominantemente acústico del LP Tommy aparece sustituido aquí por un torrente eléctrico que dota a las canciones de una dimensión absolutamente distinta y esa formas de tocar la batería…buffff…
«Christmas» y  «Tommy Can You Hear Me?» fueron las siguientes antes de llegar a una arrebatadora «Acid Queen» y a una brillantísisma «Pinball Wizard«, la mejor base rítmica de la historia del rock (Moon+Entwistle) en momento de gracia.

Entonces, con el público entregado, el activista hippie Abbie Hoffman subió al escenario y gritó: «Joder. ¡Lárgate, fuera de mi jodido escenario!», acto seguido golpeó a Hoffman con la guitarra haciéndole caer del escenario y directamente atacaron «Do You Think It’s Alright?«. Concluida la canción, Pete gritó. «La próxima jodida persona que se acerque al escenario será asesinada, ¿entendido?«, el público respondió con risas a lo que Townshend replicó: «reíros, pero va en serio». Tras el momento de tensión, las canciones de «Tommy» se siguieron sucediendo: «Fiddle About», «There’s a Doctor», «Go to the Mirror», «Smash the Mirror», una excelente «I’m Free«, «Tommy’s Holiday Camp»…

Y entonces llegó el gran final, «We’re Not Gonna Take It«, probablemente el mejor momento en directo de la historia del rock, Roger rugiendo como un león desbocado, John impasible sosteniendo al grupo con su perfección instrumental, Keith incendiando los tambores y Pete regalando al respetable gestos, saltos y molinillos de viento hasta que sus dedos sangraron (ver vídeo 7:18). Sencillamente épico. La parte final («Listening to you…») es simplemente inmejorable: destila calidad y emotividad a un nivel reservado para muy pocas bandas en la historia del rock.

Cuando ya parecía que esto no podía mejorar, los otrora mods incendian el escenario con dos clásicos rockers «Summertime Blues» (sobresaliente) y «Shakin’ All Over«. El final del concierto quedó reservado para el himno del grupo, «My Generation«, en una versión extendida que incluía una coda con el esbozo de lo que acabaría siendo «Naked Eye» y la consiguiente destrucción de instrumentos final. Finalmente mientras el speaker concluía («Ladies & Gentleman…, The Who»), Pete arrojó su golpeada Gibson SG al público. Historia del Rock.

A raíz de la interpretación del disco por parte de lo Who en el festival de Woodstock, «Tommy» comenzó a convertirse en un disco de culto y los Who adquirieron, al fin, celebridad mundial.

Poco o nada quedaba del grupo mod de sus inicios, ahora eran una potentísima banda de rock que hacían del escenario y de la actuaciones en directo su principal activo. Los Who empezaron a multiplicar sus actuaciones en vivo por todo el mundo y adquirieron una gran notoriedad a finales de 1969. La gira de Tommy comenzó en mayo de 1969 y, tras más de 90 conciertos, concluyó el 19 de diciembre de 1969. La leyenda no había hecho más que empezar

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 21 de Julio de 2013

THE WHO. «The Who Sell Out» (1967). (9/10)

«Armenia City in the Sky» (Keen)/ «Heinz Baked Beans» (Entwistle)
«Mary-Anne with the Shaky Hands» (Townshend)
«Odorono» (Townshend)
«Tattoo» (Townshend)
«Our Love Was» (Townshend)
«I Can See For Miles» (Townshend)

«I Can’t Reach You» (Townshend)
«Medac» (Entwistle)
«Relax» (Townshend)
«Silas Stingy» (Entwistle)
«Sunrise» (Townshend)
«Rael 1 & 2» (Townshend)

El disco, muy pop, es fabuloso de principio a fin. Bajo el hilo conductor de un homenaje del grupo a la radio pirata «Radio London» (que les promocionó mucho en sus inicios), el disco se acerca mucho al manido término de «conceptual» y pretende (y consigue) crear la sensación de estar escuchando una emisora musical a través de las inserción de jingles radiofónicos entre las canciones -algunos reales y otros compuestos e interpretados por Entwistle y Moon-.

Editado en diciembre de 1967, toca muchos palos del pop, desde las acústicas «Mary Anne With The Shaky Hands» o «Tatoo» (¡qué arpegios!) a la psicodelia sesentera de «I Can See For Miles». Desde la barroca «Silas Stingy» a la romántica «Our Love Was». El LP es una maravilla y un imprescidible de todos los tiempos, sin embargo, no tuvo éxito y, de hecho, se vendió mucho peor que sus anteriores trabajos. The Who había abandonado definitivamente el sonido Mod y sus fans no se lo perdonaron…

El disco arranca con «Armenia City in the Sky» que, curiosamente, no es una canción escrita por el grupo sino por el amigo de Pete, John Keen, que la compuso especialmente para el LP. Psicodelia pura, Syd Barret y el arrollador «Sgt. Pepper’s» habían calado en el sonido del grupo y esta excelente canción lo demuestra como ninguna. Gran comienzo, al que sigue la primera de las parodias publicitarias, el cómico instrumental «Heinz Baked Beans«, escrita por John Entwistle pero en la que destaca sobremanera la percusión de Moon.

La primera canción de Pete llega con el delicioso pop acústico de reminiscencias latinas de «Mary Anne With The Shaky Hand«. Una gran canción que destaca, no sólo por su atrevida letra (sobre la masturbación, «What they’ve done to a man, those shaky hands»), sino por su excelente melodía y su tratamiento de las armonías vocales. Fantástica, al igual que la irónica «Odorono«, una nueva canción-anuncio escrita y cantada por Pete, sobre los problemas de una señorita con su desodorante.

La ironía es también la nota imperante en la sublime «Tattoo» en la que una pareja de hermanos adolescentes deciden que un tatuaje es la mejor forma de pasar a la edad adulta. La canción es una maravilla de principio a fin y la confirmación de que Pete Townshend es un excelso compositor. En esta canción Pete también comienza a demostrar su destreza con la guitarra acústica (habilidad que llevará al extremo en «Tommy»). Gran melodía, gran letra, gran voz de Roger, grandes coros del resto, fabulosos arreglos. Canción 10.

En «Our Love Was» Pete vuelve a tomar la voz cantante. Extraña canción que parece un conglomerado de atmóferas que se alternan convirtiendo la canción en una montaña rusa de estilos e intensidades en la que destaca un espectacular Keith Moon.

Esta fantástica cara A concluye con la extrodinaria «I Can See For Miles«, uno de los hitos de los Who como grupo y de su compositor, Pete Townshend, como creador de canciones. Estamos ante uno de los mejores cortes de la psicodelia sesentera que, editado como single, alcanzó el Top-10 tanto en Inglaterra como Estados Unidos. Intensa y vanguardista pero sin dejar de ser melódica, fue en su momento comentada como la canción «mas heavy, potente y ruidosa jamás escrita«, hecho que incitó a Paul McCartney a componer su excelso «Helter Skelter«. Estamos, sin duda, ante uno de los singles más completos jamás editados. Un auténtico temazo.

La cara B se abre con otra gran canción pop de Pete, «I Can´t Reach You«, en una línea similar a «Tattoo» pero sin alcanzar la excelencia de aquella. Un buen tema que da paso a otro irónico jingle sobre una crema anti-acné compuesto por Entwistle: «Medac«

«Relax«, el siguiente corte, vuelve a las sonoridades psicodélicas a través de un fantástico entramado melódico compuesto por Townshend y fantásticamente interpretado por la banda. Hasta el momento, el disco es un monólogo artístico de Townshend al que sólo Entwistle da la réplica con pequeños y no demasiado valiosos jingles, pero el talentoso bajista demuestra su calidad como compositor con la barroca «Silas Stingy«, un fabuloso y extrañísimo tema.

Pete vuelve a dejarnos con la boca abierta con «Sunrise» una excelente composición en la que sólo escuchamos al guitarrista dedicar esta hermosísima canción a su madre, Betty. Townshend se encarga de todo, acústica (soberbia, por cierto) y voz. Una joya oculta rara vez reseñada pero de enorme calidad, una íntima canción que contrasta con la ambiciosa «Rael 1 & 2«, la mueva mini-opera-rock del grupo. Tras «A Quick One While He Is Away», Pete repite formando narrando la historia de un capitán de barco que debe hacer frente al amotinamiento de su tripulación. La música es imaginativa y tiene grandes pasajes (algunos de ellos serán reciclados por Townshend para su siguiente disco, el maravilloso «Tommy»).

Y así concluye un estupendo LP, sin lugar a dudas el mejor trabajo del grupo hasta ese momento. Sin embargo «The Who Sell Out» fue un fracaso comercial (número 13 en UK y 48 en USA) y no fue capaz de destacar entre la batería de obras de arte que se editaron en 1967 («Sgt Pepper’s» de los Beatles, «Flowers» y «Between the Buttons» de los Rolling Stones, «Wild Honey» de los Beach Boys, «Something Else» de los Kinks, «Forever Changes» de Love, «Axis: Bold As Love» de Jimi Hendrix, «Strange Days» de los Doors…) y quedó ensombrecido por trabajos posteriores del grupo. Eso no significa que el disco no merezca un puesto de honor en la historia, que lo merece como la maravilla que es.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

THE WHO. Capítulo 3 (1967). Abrazando la psicodelia, «The Who Sell Out»

El relativo fracaso de su último disco, decidió a Townshend a liberarse, ya definitivamente, de los clichés mods que se había autoimpuesto por motivaciones meramente comerciales. Pete empezó a mamar los nuevos sonidos de venían desde Liverpool con el Revolver de los Beatles e incluso desde la costa oeste de los USA.

Ya su anterior single, «Happy Jack«, no sonaba a lo que el grupo había hecho hasta entonces. Su ritmo, casi cabaretero, su wilsoniana línea de bajo y sus bonitas armonías vocales alejan a la banda de su «gamberro» sonido anterior. Además obtuvo buenos réditos comerciales, consiguió un nº3 en Inglaterra y logró, al fin, entrar en listas yanquis.

Con el que sería su siguiente single, la fabulosa «Pictures of Lily«, los Who abrazan definitivamente el pop psicodélico. Con un polémica temática (habla sobre obsesión de un joven con la foto de una pin-up), no logró entrar en listas americanas, pero sí tuvo éxito en Inglaterra donde alcanzó un número 4. Sus armonías, la excelente melodía que Pete compuso, la perturbadora y acertada inclusión de un loco solo de cuerno inglés (tocado por John), hacen de este single, editado en la primavera de 1967, todo un clásico. Por si fuera poco, la cara B que lo acompaña «Doctor, Doctor«, es también un excelente tema -compuesto por John- que completa un single 10. Los Who siguen acercándose, quizás más que nunca, a los nuevos sonidos psicodélicos-pop.

La banda sufrió una importante transformación durante su gira de 1966-67. Pete comenzó a experimentar con drogas y Keith empezó a abusar tremendamente de las mismas, si a eso le añadimos la fervorosa afición de este último por la bebida tenemos el incendio montado…

Las estancias de Moon en los hoteles pasaban a convertirse en simulacros de holocausto nuclear en menos que canta un gallo. Se le prohibió la entrada en muchos hoteles gracias a la fama de lunático del genial Keith. Especialmente notoria fue su estancia en un hotel de la cadena  Holiday Inn en la localidad de Flint, Míchigan. Keith decidió celebrar su cumpleaños detonando un cartucho de dinamita en el baño para luego subirse en un Cadillac y conducirlo hasta introducirlo en piscina del hotel. 

El gran paso de la banda fue abordar una gira por Estados Unidos, plaza, hasta entonces, no hostil pero sí indiferente. Sus salvajes actuaciones les hiceron granjearse cierta popularidad que alcanzó su momento cumbre con la actuación del grupo en el programa Smothers Brothers Comedy Hour. El grupo estuvo simpático, desafiante y brillante en lo musical con una interpretación en directo  de «My Generation» tras la que Pete destrozó su amplificador y su guitarra…, pero quedaba el gran final: el bombo de la batería de Keith, cargado de explosivos, voló en mil pedazos, en uno de los grandes momentos de la historia del rock.

Su intervención en el Monterey Pop Festival fue su otro gran momento americano. El festival californiano, organizado por John Phillips de The Mamas & the Papas, el productor Alan Pariser, y el publicista de los Beatles y los Beach Boys Derek Taylor, se celebró del 16 al 18 de junio de 1967. Originalmente el festival tenía entre su listas de artistas anunciados, además de a The Who, a The Beatles, The Beach Boys, The Kinks, Cream, The Animals, Simon and Garfunkel, Jimi Hendrix (al que se le hizo un hueco ante la insistencia de Paul McCartney), Janis Joplin, Otis Redding, The Byrds, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, The Rolling Stones, Buffalo Springfield, Ravi Shankar, Hugh Masekela, Lou Rawls, Laura Nyro, The Association,  Country Joe and The Fish, Moby Grape, Canned Heat, The Paul Butterfield Blues Band, The Steve Miller Band,  The Blues Project,  The Paupers, Beverly, Johnny Rivers, Al Kooper, The Electric Flag, Quicksilver Messenger Service, Booker T. & the M.G.s, Scott McKenzie, y The Mamas & the Papas. Sin duda iba a ser el festival más grande de la historia.

Tristemente, muchos de los grandes cayeron del cartel: The Beatles no acudieron demasiado ocupados concluyendo su obra magna «Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band», The Beach Boys estaban en una total crisis interna con Brian Wilson completamente ido, The Kinks no consiguieron el visado para tocar en los USA y The Rolling Stones declinaron la invitación y Cream no acudió porque su manager pensó que no era un escaparate adecuado para la banda.

Los artistas tocaron de forma gratuita y la totalidad de los ingresos fueron donados a la caridad.  Más de 200.000 personas asistieron al festival y contemplaron a los Who, el 18 de Junio, actuar tras Scott McKenzie y preceder a Jimi Hendrix. Al parecer los de Townshend y el brillante guitarrista de Seattle discutieron con los organizadores sobre quién tocaba primero. Ninguno quería salir después del otro, por miedo a quedar opacado. Finalmente se tiró una moneda al aire y The Who fueron los que vencieron y decidieron tocar primero. Los ingleses estuvieron brillantes, arrancando con una incendiaria «Substitute» con Keith y Pete a un nivel brutal y con un público anodado ante tal demostración de energía. Pero era sólo el principio, la versión del «Summertime Blues» de Eddie Cochran fue, si cabe, aún más espectacular con rotura de caja por parte de Keith incluíada; «Pictures of Lily» fue otro derroche de energía y una demostración de la capacidad de Moon, quien tocó toda la canción sin caja en su batería. «A Quick One, While He’s Away«, con caja nueva para Keith, fue uno de los momentos álgidos en una interpretación absolutamente brillante. «Happy Jack» también estuvo a buen nivel pero el trofeo quedó para una espectacular performance de «My Generation«… La gente flipaba viendo a Pete destrozar su guitarra y a Keith patear su batería… Hendrix, que no perdía detalle tras el telón, tomó buena nota y se propuso superar la incendiaria actuación de los británicos. A pesar de su origen americano, Jimi vivía en Londres y apenas era conocido en Estados Unidos y utilizó todas sus armas para superar a los Who e impactar en el público yanqui, tocando acordes con los dientes, con la guitarra sobre su espalda, y ofreciendo su guitarra en ritual al final del concierto, incendiándola y arrojando sus restos a la multitud. Inolvidable. Pete abrió el camino y Hendrix lo perfeccionó.

De vuelta de su exitosa gira americana, Pete estaba cada vez más ensimismado en su música y no paraba de darle vueltas a aquella bizarra historia de un joven llamado Tommy… Como muchos en la época, empezó a interarse por otras culturas y a frecuentar al Gurú Meher Baba. No obstante, siguió produciendo canciones a buen ritmo y el resultado sería sin duda su mejor disco hasta le fecha y, posiblemente, uno de los mejores de toda su carrera.

THE WHO SELL OUT

«Armenia City in the Sky» (Keen)/ «Heinz Baked Beans» (Entwistle)
«Mary-Anne with the Shaky Hands» (Townshend)
«Odorono» (Townshend)
«Tattoo» (Townshend)
«Our Love Was» (Townshend)
«I Can See For Miles» (Townshend)

«I Can’t Reach You» (Townshend)
«Medac» (Entwistle)
«Relax» (Townshend)
«Silas Stingy» (Entwistle)
«Sunrise» (Townshend)
«Rael 1 & 2» (Townshend)

El disco, muy pop, es fabuloso de principio a fin. Bajo el hilo conductor de un homenaje del grupo a la radio pirata «Radio London» (que les promocionó mucho en sus inicios), el disco se acerca mucho al manido término de «conceptual» y pretende (y consigue) crear la sensación de estar escuchando una emisora musical a través de las inserción de jingles radiofónicos entre las canciones -algunos reales y otros compuestos e interpretados por Entwistle y Moon-.

Editado en diciembre de 1967, toca muchos palos del pop, desde las acústicas «Mary Anne With The Shaky Hands» o «Tatoo» (¡qué arpegios!) a la psicodelia sesentera de «I Can See For Miles». Desde la barroca «Silas Stingy» a la romántica «Our Love Was». El LP es una maravilla y un imprescidible de todos los tiempos, sin embargo, no tuvo éxito y, de hecho, se vendió mucho peor que sus anteriores trabajos. The Who había abandonado definitivamente el sonido Mod y sus fans no se lo perdonaron…

La portada y la contraportada del disco presenta a los miembros del grupo en burdas y humorísticas poses publicitarias (Pete anuncia un desodorante, Roger judías enlatadas, Keith una crema para el acné y John un vigorizador) que componen, junto a los jingles, una irónica parodia del mundo publicitario.

El disco arranca con «Armenia City in the Sky» que, curiosamente, no es una canción escrita por el grupo sino por el amigo de Pete, John Keen, que la compuso especialmente para el LP. Psicodelia pura, Syd Barret y el arrollador «Sgt. Pepper’s» habían calado en el sonido del grupo y esta excelente canción lo demuestra como ninguna. Gran comienzo, al que sigue la primera de las parodias publicitarias, el cómico instrumental «Heinz Baked Beans«, escrita por John Entwistle pero en la que destaca sobremanera la percusión de Moon.

La primera canción de Pete llega con el delicioso pop acústico de reminiscencias latinas de «Mary Anne With The Shaky Hand«. Una gran canción que destaca, no sólo por su atrevida letra (sobre la masturbación, «What they’ve done to a man, those shaky hands»), sino por su excelente melodía y su tratamiento de las armonías vocales. Fantástica, al igual que la irónica «Odorono«, una nueva canción-anuncio escrita y cantada por Pete, sobre los problemas de una señorita con su desodorante.

La ironía es también la nota imperante en la sublime «Tattoo» en la que una pareja de hermanos adolescentes deciden que un tatuaje es la mejor forma de pasar a la edad adulta. La canción es una maravilla de principio a fin y la confirmación de que Pete Townshend es un excelso compositor. En esta canción Pete también comienza a demostrar su destreza con la guitarra acústica (habilidad que llevará al extremo en «Tommy»). Gran melodía, gran letra, gran voz de Roger, grandes coros del resto, fabulosos arreglos. Canción 10.

En «Our Love Was» Pete vuelve a tomar la voz cantante. Extraña canción que parece un conglomerado de atmóferas que se alternan convirtiendo la canción en una montaña rusa de estilos e intensidades en la que destaca un espectacular Keith Moon.

Esta fantástica cara A concluye con la extrodinaria «I Can See For Miles«, uno de los hitos de los Who como grupo y de su compositor, Pete Townshend, como creador de canciones. Estamos ante uno de los mejores cortes de la psicodelia sesentera que, editado como single, alcanzó el Top-10 tanto en Inglaterra como Estados Unidos. Intensa y vanguardista pero sin dejar de ser melódica, fue en su momento comentada como la canción «mas heavy, potente y ruidosa jamás escrita«, hecho que incitó a Paul McCartney a componer su excelso «Helter Skelter«. Estamos, sin duda, ante uno de los singles más completos jamás editados. Un auténtico temazo.

La cara B se abre con otra gran canción pop de Pete, «I Can´t Reach You«, en una línea similar a «Tattoo» pero sin alcanzar la excelencia de aquella. Un buen tema que da paso a otro irónico jingle sobre una crema anti-acné compuesto por Entwistle: «Medac«

«Relax«, el siguiente corte, vuelve a las sonoridades psicodélicas a través de un fantástico entramado melódico compuesto por Townshend y fantásticamente interpretado por la banda. Hasta el momento, el disco es un monólogo artístico de Townshend al que sólo Entwistle da la réplica con pequeños y no demasiado valiosos jingles, pero el talentoso bajista demuestra su calidad como compositor con la barroca «Silas Stingy«, un fabuloso y extrañísimo tema.

Pete vuelve a dejarnos con la boca abierta con «Sunrise» una excelente composición en la que sólo escuchamos al guitarrista dedicar esta hermosísima canción a su madre, Betty. Townshend se encarga de todo, acústica (soberbia, por cierto) y voz. Una joya oculta rara vez reseñada pero de enorme calidad, una íntima canción que contrasta con la ambiciosa «Rael 1 & 2«, la mueva mini-opera-rock del grupo. Tras «A Quick One While He Is Away», Pete repite formando narrando la historia de un capitán de barco que debe hacer frente al amotinamiento de su tripulación. La música es imaginativa y tiene grandes pasajes (algunos de ellos serán reciclados por Townshend para su siguiente disco, el maravilloso «Tommy»).

Y así concluye un estupendo LP, sin lugar a dudas el mejor trabajo del grupo hasta ese momento. Sin embargo «The Who Sell Out» fue un fracaso comercial (número 13 en UK y 48 en USA) y no fue capaz de destacar entre la batería de obras de arte que se editaron en 1967 («Sgt Pepper’s» de los Beatles, «Flowers» y «Between the Buttons» de los Rolling Stones, «Wild Honey» de los Beach Boys, «Something Else» de los Kinks, «Forever Changes» de Love, «Axis: Bold As Love» de Jimi Hendrix, «Strange Days» de los Doors…) y quedó ensombrecido por trabajos posteriores del grupo. Eso no significa que el disco no merezca un puesto de honor en la historia, que lo merece como la maravilla que es.

No obstante, Pete había emprendido un camino y no pensaba abandonarlo. A finales de 1967, abandonó las drogas y se introdujo en profundidad en las filosofías orientales que su maestro, Meher Baba, enseñaba. Townshend se convirtió en una persona profundamente filosófica.

Una de las primeras consecuencias fue escribir, de una vez por todas, una historia que hacía tiempo le rondaba por la cabeza…, una historia acerca de un muchacho, Tommy, que -tras quedar sordo, ciego y mudo- se ensimisma de tal forma que alcanza la total espiritualidad y casi la divinidad…, pero, eso, será otra historia…

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 13 de julio de 2013

THE WHO. «A Quick One» (1966). (7/10)

Run, Run, Run (Townshend)
Boris the Spider (Entwistle)
I Need You (Moon)
Whiskey Man (Entwistle)
  Heat Wave (Brian Holland/Lamont Dozier/Edward Holland)
Cobwebs and Strange (Moon)
  Don’t Look Away (Townshend)
See My Way (Daltrey)
So Sad About Us (Townshend)
A Quick One While He’s Away (Townshend)

Los Who eran, a finales de 1966, un grupo consolidado en el panorama británico.  Se habían convertido en un grupo de éxitos, un grupo de singles que se habían convertido en unos habituales del Top-10 de las listas. No obstante, Pete  no se encontraba cómodo en esa situación y la idea de llevar sus canciones en una nueva dirección le llevaba tiempo rondando por la cabeza y solía darle vueltas a cómo fusionar un libreto operístico con la música rock.

Intentando huir de su imagen de «grupo de singles», el grupo aborda la grabación de su nuevo LP. Las nuevas inquietudes de Townshend comenzarán a verse claramente en su siguiente «disco grande».  Editado a mediado del 66, el LP tuvo una fría acogida entre la crítica. Su principal lacra es su falta de punch comercial, ya que, a nivel artístico, supone un gran paso adelante para el grupo. El problema es que el álbum  se mueve en varias direcciones sin terminar de llegar a ningún sitio. Refleja el estado de Townshend, a medio camino entre su reciente pasado de éxito mod y la nueva senda que quiere emprender y que queda plasmada en la genial «A quick one».

Es el disco más democrático del grupo y eso se nota, para mal, en el resultado final. Las capacidades musicales a la hora de componer de Townshend están muy por encima de las del resto de la banda. Sin embargo, en este disco, de las diez canciones, sólo cuatro son de Pete, el resto se reparten entre John (2), Moon (2) y Daltrey (1) y una versión del «Heat Wave» de Martha & The Vandelas.

El LP se abre con una canción de Pete Townshend, «Run Run Run«, muy en la línea de su primer álbum, uno de los últimos escarceos del grupo con las sonoridades mod. No obstante, a pesar de su raigambre clásica, presenta varias novedades como el tratamiento de la guitarra o la producción pre-psicodélica. Un gran tema que, junto a la siniestra «Boris The Spider» -obra de John Entwistle-, dota al LP de un notable arranque.

«I Need You«, resulta una agradable sorpresa. Compuesta e interpretada por Keith Moon, es un buen tema pop y supone la demostración de que la batería puede ser el instrumento principal de una canción…, sencillamente brillante a los tambores. Entwistle vuelve a la carga con «Whiskey Man», otro siniestro e interesante tema, antes de llegar al cover de «Heat Wave«, original de Martha & The Vandelas. La cara B se cierra con el circense y bizarro instrumental «Cobwebs and Strange«, compuesto de nuevo por Keith Moon y en el que, como no podría ser de otra forma, destaca sobremanera la espectacular forma de tocar la batería de su autor.

«Don’t Look Away«, es la segunda composición de Pete Townshend que aparece en el disco, un extraño tema pop que adelanta estilos venideros pero que no destaca como canción. Floja también, mucho más de hecho, es «See My Way«, la aportación de Roger Daltrey como compositor. La cara B camina en terreno de nadie hasta que suenan las primeras notas de «So Sad About Us«, una fantástica canción de Pete. Buena melodía, buenas voces y una pista de batería para la historia. Directa, sencilla y fantástica.

El disco termina con la materialización de la idea que Pete llevaba rondando hacía un tiempo. «A quick one (while he’s away)» es la primera «ópera rock» de la historia. Cierto es que sólo es una canción (realmente es la unión de seis), pero la forma que tiene de contar la historia, los diálogos de los personajes y los cambios de la música al servicio de la historia eran algo nuevo. Sus 9 minutos de duración narran la historia de una mujer cuya pareja  se ha ido de casa.  Comienza con un fragmento de 20 segundos a capella en el que el narrador sitúa la historia  («Su marido se fue hace un año, tenía que haber vuelto ayer pero no lo hizo…»); posteriormente Roger toma la voz hasta el minuto 2 aproximandamente describiendo la penosa situación de la mujer alejada de su amor; Pete y Roger cantan la tercera parte de la canción –«We have a remedy…»- en la que los amigos de la mujer le anuncian que tienen una solución para su problema: Ivor el Camionero, papel que protagoniza la cuarta parte de la canción «consolando» a la solitaria mujer. En la quinta parte, minuto 5, el marido anuncia su llegada se encuentra con todo el pastel pero acaba perdonando a su enamorada esposa en la sexta y última parte del tema, la brillante «You are forgiven». Resulta especialmente brillante la versión que de esta canción realizó el grupo en 1968 para la malograda película de los Rolling Stones «Rock & Roll Circus». La actuación de los de Townshend fue tan brillante que Jagger y Richards decidieron cancelar el estreno de la película en la BBC -como estaba prevista- porque consideraban que su actuación quedaba en ridículo comparada con la de los Who.

El LP ya sólo merecería la pena por esta joya final. Carece de la frescura del anterior y de la brillantez de los posteriores siendo posiblemente su peor trabajo de los 60…, pero dista mucho de ser un mal disco. En Inglaterra obtuvo un número 4 y en Estados Unidos fue un sonoro fracaso a pesar de que. allí, se incluyó el exitoso single «Happy Jack» e incluso se título el disco con el nombre de la misma canción en un futil intento de hacerlo más comercial y, de paso, de evitar las connotaciones sexuales del título británico.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7 /10

THE WHO. Capítulo 2 (1966). Adiós a los mods. «A Quick One (While He’s Away)»

Los Who se habían convertido en un grupo de moda. Eran la referencia mod y sus admiradores aumentaban día a día. No obstante, no nos engañemos, los Who se habían subido al carro de una moda (en este caso el movimiento mod) por conveniencia comercial y, ese tipo de «jugadas», suelen producir un éxito tan inmediato como efímero.

Townshend y sus muchachos no querían ser «flor de un día», sin embargo, el grupo tenía serios problemas internos: desde los comienzos quedó claro que era un grupo formado por las muy fuertes personalidades de sus componentes.La presión sobre ellos aumentó y fueron obligados a realizar duras giras que soportaron a base de anfetaminas. Sin embargo, el uso de estupefacientes se reflejó en sus shows en directo que empezaron a ser erráticos al punto que Daltrey, harto, dejó el escenario a mitad de un concierto en Copenhague, se dirigió al camerino y tiró todas las anfetaminas por el retrete. Cuando Moon se dio cuenta acabaron llegando a las manos y Roger fue expulsado de la banda…, y readmitido a las cuatro semanas… En cualquier caso, muy pronto se escucharon rumores de que Daltrey dejaría el conjunto e iniciaría una carrera en solitario, Pete Townshend comentó la posibilidad de seguir como trío. Pete, Moon y Entwistle, conspiraban con formar un nuevo grupo al que llamarían Led Zeppelin… aunque, al final, la sangre no llegó al río y las aguas se calmaron.

Lo que era un hecho es que Townshend, principal motor creativo del grupo, estaba cada vez menos interesado en los clichés del movimiento mod y comenzaba a componer cosas distintas. Fruto de estás nuevas inquietudes, surge su nuevo single: «Substitute«. Publicado en marzo del 66, supone un punto de inflexión en la carrera de la banda. Con este tema Townshend da un descarado paso hacia delante a nivel lírico gracias a su irónica letra, y, en lo musical crea otro riff clásico basado en un obsesivo y genial uso del acorde de RE. La canción es todo un clásico que Townshend compuso influenciado por la fuerza del riff de «Satisfaction» de los Rolling Stones, y que Entwistle eleva hasta la estratosfera con una mítica línea de bajo. El propio Pete produce un tema que, acompañado de «Instant Party/Circles» en la cara B, alcanzó el nº5 en las listas británicas.

Como hemos dicho, Pete Townshend estaba cada vez menos interesado por los mods y comenzó a obsesionarle la idea de escribir de utilizar el formato de la ópera para aplicarlo a la música rock. Quería contar historias y establecer diálogos dentro de las letras de las canciones sin abandonar su sonido característico. De esta forma, Pete empezó a escribir un boceto de una ópera-rock que, bajo el título de «Quads», narraría una historia enmarcada en un futuro en el que los padres podrían elegir el sexo de sus futuros hijos. La idea fue descartada, pero el tema principal del proyecto acabó siendo el siguiente single del grupo: «I’m a boy«. Editada en agosto del 66, la letra de la canción versa sobre el lamento de un niño que quiere ser niña en una familia con tres hermanas. A pesar de lo delicado del tema, consigue un honroso nº2, sólo frenada por el «All or nothing» de los Small Faces. Es un tema 100% WHO, las guitarras, la incendiaria batería, las armonías… Otro clásico.

En diciembre de 1966, el día 3 concretamente, editan un nuevo y exitoso single que les lleva al número 3 de las listas británicas y a conseguir su primer Top-40 en Estados Unidos (#24). La canción en concreto es la brillante «Happy Jack«. Con una línea de bajo made in Entwistle, Pete compone esta fabulosa y minimalista canción que sigue avanzando en un marco estilístico muy alejado de sus raíces mod.

Los Who eran, a finales de 1966, un grupo consolidado en el panorama británico. Su celebridad se veía apoyada por sus excelentes actuaciones en vivo (para ejemplo tenéis este «I Can’t Explain«) en las que la figura del maravilloso loco Keith Moon crecía cada vez más enteros. Se habían convertido en un grupo de éxitos, un grupo de singles que se habían convertido en unos habituales del Top-10 de las listas de  singles. No obstante, Pete, no se encontraba cómodo en esa situación y la idea de llevar sus canciones en una nueva dirección le llevaba tiempo rondando por la cabeza. Seguía dándole vueltas a cómo fusionar un libreto operístico con la música rock…, en esta época empezó a fraguar una historia acerca de un joven sordo, mudo y ciego de nombre…, de momento, tenía poco más que el nombre del protagonista: Tommy…

Intentando huir de si imagen de «grupo de singles», el grupo aborda la grabación de su nuevo LP. Las nuevas inquietudes de Townshend comenzarán a verse claramente en su siguiente «disco grande»

A QUICK ONE
Run, Run, Run (Townshend)
Boris the Spider (Entwistle)
I Need You (Moon)
Whiskey Man (Entwistle)
  Heat Wave (Brian Holland/Lamont Dozier/Edward Holland)
Cobwebs and Strange (Moon)
  Don’t Look Away (Townshend)
See My Way (Daltrey)
So Sad About Us (Townshend)
A Quick One While He’s Away (Townshend)

Editado a mediado del 66, el LP tuvo una fría acogida entre la crítica. Su principal lacra es su falta de punch comercial, ya que, a nivel artístico, supone un gran paso adelante para el grupo. El problema es que el álbum  se mueve en varias direcciones sin terminar de llegar a ningún sitio. Refleja el estado de Townshend, a medio camino entre su reciente pasado de éxito mod y la nueva senda que quiere emprender y que queda plasmada en la genial «A quick one».

Es el disco más democrático del grupo y eso se nota, para mal, en el resultado final. Las capacidades musicales a la hora de componer de Townshend están muy por encima de las del resto de la banda, si acaso John Entwistle puede acercarse, pero desde luego Daltrey y Moon quedan muy lejos. Sin embargo, en este disco, de las diez canciones, sólo cuatro son de Pete, el resto se reparten entre John (2), Moon (2) y Daltrey (1) y una versión del «Heat Wave» de Martha & The Vandelas.

El LP se abre con una canción de Pete Townshend, «Run Run Run«, muy en la línea de su primer álbum, uno de los últimos escarceos del grupo con las sonoridades mod. No obstante, a pesar de su raigambre clásica, presenta varias novedades como el tratamiento de la guitarra o la producción pre-psicodélica. Un gran tema que, junto a la siniestra «Boris The Spider» -obra de John Entwistle-, dota al LP de un notable arranque.

«I Need You«, resulta una agradable sorpresa. Compuesta e interpretada por Keith Moon, es un buen tema pop y supone la demostración de que la batería puede ser el instrumento principal de una canción…, sencillamente brillante a los tambores. Entwistle vuelve a la carga con «Whiskey Man», otro siniestro e interesante tema, antes de llegar al cover de «Heat Wave«, original de Martha & The Vandelas. La cara B se cierra con el circense y bizarro instrumental «Cobwebs and Strange«, compuesto de nuevo por Keith Moon y en el que, como no podría ser de otra forma, destaca sobremanera la espectacular forma de tocar la batería de su autor.

«Don’t Look Away«, es la segunda composición de Pete Townshend que aparece en el disco, un extraño tema pop que adelanta estilos venideros pero que no destaca como canción. Floja también, mucho más de hecho, es «See My Way«, la aportación de Roger Daltrey como compositor.

La cara B camina en terreno de nadie hasta que suenan las primeras notas de «So Sad About Us«, una fantástica canción de Pete. Buena melodía, buenas voces y una pista de batería para la historia. Directa, sencilla y fantástica.

El disco termina con la materialización de la idea que Pete llevaba rondando hacía un tiempo. «A quick one (while he’s away)» es la primera «ópera rock» de la historia. Cierto es que sólo es una canción (realmente es la unión de seis), pero la forma que tiene de contar la historia, los diálogos de los personajes y los cambios de la música al servicio de la historia eran algo nuevo. Sus 9 minutos de duración narran la historia de una mujer cuya pareja  se ha ido de casa.  Comienza con un fragmento de 20 segundos a capella en el que el narrador sitúa la historia  («Su marido se fue hace un año…»); posteriormente Roger toma la voz hasta el minuto 2 aproximandamente describiendo la penosa situación de la mujer alejada de su amor; Pete y Roger cantan la tercera parte de la canción -«We have a remedy…»- en la que los amigos de la mujer le anuncian que tienen una solución para su problema: Ivor el Camionero, papel que protagoniza la cuarta parte de la canción «consolando» a la solitaria mujer. En la quinta parte, minuto 5, el marido anuncia su llegada se encuentra con todo el pastel pero acaba perdonando a su enamorada esposa en la sexta y última parte del tema, la brillante «You are forgiven». Resulta especialmente brillante la versión que de esta canción realizó el grupo en 1968 para la malograda película de los Rolling Stones «Rock & Roll Circus». La actuación de los de Townshend fue tan brillante que Jagger y Richards decidieron cancelar el estreno de la película en la BBC -como estaba prevista- porque consideraban que su actuación quedaba en ridículo comparada con la de los Who.

El LP ya sólo merecería la pena por esta joya final. Carece de la frescura del anterior y de la brillantez de los posteriores siendo posiblemente su peor trabajo de los 60…, pero dista mucho de ser un mal disco. En Inglaterra obtuvo un número 4 y en Estados Unidos fue un sonoro fracaso a pesar de que. allí, se incluyó el exitoso single «Happy Jack» e incluso se título el disco con el nombre de la misma canción en un futil intento de hacerlo más comercial y, de paso, de evitar las connotaciones sexuales del título británico.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 7 de julio de 2013

WHO, The. «My Generation» (1965). (7,5/10)

Out in the Street (Pete Townshend)
I Don’t Mind (James Brown)
The Goods Gone (Pete Townshend)
La La La Lies (Pete Townshend)
Much Too Much (Pete Townshend)
My Generation (Pete Townshend)
The Kids are Alright (Pete Townshend)
Please, Please, Please (James Brown)
It’s Not True (Pete Townshend)
I’m A Man (McDaniel)
A Legal Matter (Pete Townshend)
The Ox (Townshend/Moon/Entwistle/Hopkins)

Con este disco, editado el 3 de diciembre de 1965, el grupo pretendió alargar el tirón del exitoso single «My Generation» . El LP  es sobre todo una sucesión de singles que acompañan al título principal. Es un disco sencillo, vitalista, directo y sin más pretensiones. Bien ejecutado, sobre todo a nivel instrumental (apoyados por el inefable pianista de sesión Nicky Hopkins), es un sorprendentemente buen disco especialmente tratándose de un disco de debut.

El disco se abre con la potente obra de Pete Townshend «Out In The Street«, uno de los mejores temas del álbum, muy en la línea negra del movimiento mod y cercana al R&B.  Con la versión del «I Dont Mind» de James Brown, el dísco se tiñe aún más de R&B. Esta línea estilística se matiza con la poco convencional y disfrutable «The Goods Gone«, otra composición de Pete.

Con «La La La Lies«, también compuesta por Pete, el grupo da un giro hacia el pop más comercial con escaso éxito comercial -fue lanzado como single y no consiguió entrar en listas-, pero con considerable mérito artçistico. La línea pop se mantiene en «Much To Much«, otra composición de Townshend.  Bien ejecutado y con unas composiciones propias bastante prometedoras, el disco avanza al ritmo del talento creativo de Pete Townshend quien, aunque muy lejos del nivel que exhibiría en el futuro, comienza a apuntar maneras. La cara A concluye con la incendiaria y tremebunda «My generation» , clásico del rock de todos los tiempos que ya había sido editada con anterioridad y se incluye en el LP como reclamo comercial. La lírica de la canción invitaba al hedonismo y al orgullo y la satisfacción del hecho de ser joven. La mítica frase «Hope I die before get old» («espero morir antes de llegara a viejo») fue el resumen ideológico de gran parte de una generación que tenía como único sentido vital la música y la juerga.  Era posiblemente el single más duro y potente que se había grabado en Inglaterra hasta la fecha. Roger tartamudea al cantar imitando los efectos que en el habla producen las anfetaminas, la batería es salvaje al igual que la guitarra, y nos encontramos con los primeros solos de bajo del rock. Una joya del rock que directamente alcanzó el nº2 en Inglaterra pero que en USA no pasó del 74.

Las cosas empiezan a mejorar, y mucho, con la maravillosa «The Kids Are Alright«, uno de sus momentos álgidos del LP. Gran tema pop de Pete con maravillosas armonías vocales y un fabuloso trabajo instrumental en el que ya destacan sobremanera las heterodoxas formas de Keith Moon sobre los tambores.
Con «Please Please Please«, vuelven a rendir tributo a su héroe James Brown, con buenos resultados. Con «It’s Not True» Townshend construye otro tema a medio camino entre el R&B y el pop en el que, de nuevo, destacan los locos redobles de Moon. Una nueva versión, en esta ocasión del «I’Am A Man» de McDaniel da paso a una canción en la que Pete Townshend roza el plagio: «A Legal Matter«, demasiado parecida al «The Last Time» de The Rolling Stones. La primera canción que el propio Pete canta en el disco y que fue editada como single con escasa repercusión. El disco concluye con «The Ox«, una jam instrumental acreditada a Pete, John y Keith así como al pianista de sesión Nicky Hopkins en la que, como no podría ser de otra manera, Keith Moon destaca sobre el resto.
En Estados Unidos, el disco se editó con portada y título distintos -«The Who Sings My Generation«- asó como un tracklist diferente. Se eliminó «I’Am A Man» por su «alto contenido sexual» y se introdujo la fantástica y pre-psicodélica «Instant Party«, que en Europa había sido editada como la cara B del single «A Legal Matter»
En resumen un meritorio trabajo de debut (salvo tres canciones todas son composiciones de Pete) que tuvo poca repercusión en Inglaterra y nula en USA. No obstante, todo hacía anunciar la llegada de mejores tiempos.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7,5 / 10.

THE WHO. Capítulo 1 (1944-1965). Los Comienzos. «My Generation»

Peter Dannis Blanford Townshend nació el 19 de mayo de 1945 en Chiswick, Londres. Su padre era músico militar y tocaba el saxofón y el clarinete. Pete encontró comprensión en su familia cuando comenzó a tener inquietudes musicales, no obstante sus penurias económicas les impidieron comprarle una guitarra hasta los 12 años.

Con las llegada del rock, Pete, comienza a obsesionarse con la música y utiliza la guitarra como un medio para vencer sus tremenda timidez. «Yo era el típico feo y callado… pero se puede ligar mucho cuando sabes tocar la guitarra».

Antes de tocar la guitarra, Pete había hecho sus pinitos con el banjo, tocando con un buen amigo del colegio: John Entwistle. John Alec Entwistle nació el 9 de octubre de 1944 en Chiswick, Londres. John se interesó muy pronto por el jazz y el dixieland. Comenzó a tocar la trompeta y a convertirse en un estudioso de la música. Cuando conoció a Pete comenzaron a tocar juntos especialmente influenciados por sus «elitistas» gustos, así que Pete tocaba el banjo y John la trompeta, en lo que pretendía ser una banda de dixie.

Pero Pete estaba cada vez más interesado en el rock y propone a su amigo montar un grupo. Él sería el guitarrista y John tocaría el bajo. Reclutaron a un par de amigos más y comenzaron a hacer versiones de los Shadows y cosas por el estilo.  Un día, John se encontró por la calle a un gamberro que conocía del colegio (había sido expulsado varias veces), éste se dirigió a John y le dijo: «Oye, me han dicho que tocas el bajo… yo tengo un grupo… si lo haces bien deja a esos tarugos y vente conmigo…mañana te espero». John pasó la audición y se llevó a Pete con él. De esa forma John y Pete pasaron a formar parte de la banda de ese hooligan colegial, cuyo nombre era Roger Daltrey…

Roger Harry Daltrey nació el 1 de marzo de 1945 en Hammersmith, Londres. Desde niño fue un crio «difícil». Conflictivo y agresivo, iba de pelea en pelea y de expulsión en expulsión. Roger se adentró más en el mundo de la música por su interés en el ligue y la diversión, que por la música en sí. Roger era, por aquel entonces, mejor guitarrista que Pete, así que hacía las veces de guitarra solista. Pete tocaba la rítmica, John el bajo y completaban la banda Doug Sanden (batería) y Colin Dawson (voz). ¿El nombre?, THE DETOURS.

El grupo funcionó bien desde el principio y pronto estaban actuando cinco veces por semana en el circuito de pubs. No obstante, aún debían sucederse muchos cambios… Roger estuvo pronto celoso del protagonismo de Colin (el cantante) y decidió que él lo hacía mejor. Esto provocó la salida de Dawson de la banda e hizo que Pete adquiriera el papel de guitarra solista.

Su repertorio se basaba esencialmente en versiones de los Beatles y en algo de Blues y R&B influenciados por los gustos de John. Poco a poco, The Detours comenzaron a adentrarse más en el R&B y en el blues y empezaron a tener cierto nombre en los circuitos de pubs.

En esto Helmut Gordon y Peter Meaden se fijaron en ellos. Gordon y Meaden eran dos hombres de negocios que trataban de repetir el modelo de Brian Epstein con los Beatles. Estuvieron siguiendo al grupo y pronto vieron que Doug (el batería) no encajaba. Estuvieron buscando y encontraron a un chaval que tocaba en un banda surf’: Keith Moon.

Keith Moon nació el 23 de agosto de 1947 en Wembley, Londres. Se interesó pronto por la música y siempre demostró predilección por la batería. El estilo de música le daba más igual siempre que pudiera armar follón, hacer redobles imposibles y, por supuesto, destrozar la baterá al final de cada show. A Pete, Roger y John les pareció un po curioso y les pareció buena idea que se uniera a la banda. Todo estaba hecho, pero quedaba un último cambio: el nombre. Peter Meaden decidió que se llamarían THE HIGH NUMBERS, y así lo hicieron.

Gordon puso el dinero, Meaden las ideas y las canciones y en 1964 firmaron un contrato con Phillips. Ese mismo año publicaron su primer single «Im the face» / «Zoo suit«, dos canciones de Peter Meaden. Rythm and Blues blanco, bastante insustancial y muy en la línea de los Yardbirds o los primeros Stones. No era gran cosa, pero era un comienzo.

El single no tuvo ninguna repercusión. No obstante el hábil Meaden, dio un nuevo giro de tuerca sugiriendo a la banda que cambiaran su estética hacia la moda mod. Una nueva corriente que no tenía unos representantes musicales. Quedaba un hueco, y Meaden intentó ocuparlo con los High Numbers.

El grupo ganó mucho en fama, su estética mod, las locuras de Moon y la chulería de Daltrey formaban un cóctel explosivo difícil de rechazar. «Alguien nos cortó el pelo y nos dijo: «sois mods», ah, vale pues seremos mods… aunque igual nos daba una cosa que otra» declaró Roger Daltrey en una entrevista reciente.

Los High Numbers se habían hecho un hueco y pronto llamaron la atención de Kit Lambert y Chris Stamp, managers y productores musicales profesionales (el primero trabajaba con los Kinks). Cuidaron su imagen y aprovecharon su tirón «mod», les indicaron cómo comportarse en un escenario y trabajaron su actitud.

A ninguno de sus dos nuevos managers les gustaba el nombre de «The High Numbers», ni al grupo tampoco. Pete y John querían otro nombre desde hace tiempo, siempre les había gustado uno en especial: THE WHO.

Con nuevo nombre, y una vez elegido el exitoso Shel Talmy como productor (el mismo que los Kinks), los Who entran en el estudio para grabar en esta ocasión una composición original de Pete Townshend que editarían en el subsello de DECCA, Brunswick . Su primer single: «I can’t explain» / «Bald headed woman«

«I can’t explain»  es un acertado intento de repetir el éxito de «All day and all of the night» de los Kinks. Sigue el mismo patrón con un riff machacón y una melodía supervitaminada con la que Pete demuestra desde muy pronto sus capacidades como compositor de éxito. Jimmy Page, el que luego fuera guitarrista de Led Zeppelin, está tras la guitarra y los coros corren a cargo de Ivy League. Estos primeros Who estaban bastante verdes y necesitaban la ayuda de músicos de estudio. La cara B es un standard modernizado con Page una vez más a la guitarra.

El single se publicó en enero de 1965 y consiguió un meritorio nº45 en un mercado absolutamente dominado por los Beatles. No obstante el grupo no consiguió «hacer ruido» hasta su aparición en el programa musical READY STEADY GO en el que, tras interpretar el tema, Pete y Keith destrozaron la guitarra y la batería al grito de «Maximun Rhytm and Blues!», Pete Townshend comenzó a hacer su ya clásico «Molinillo» ante una audiencia sorprendida… Automáticamente la canción pasó directamente al nº8.

El grupo quiso aprovechar el filón, e inmediatamente sacaron su segundo single como The Who: «Anyway, Anyhow, Anywhere» / «Daddy Rolling Stone«. El single se editó en abril de 1965 e insistía en la fórmula inagurada con «I can’t explain», «Anyway, Anyhow Anywhere» es de nuevo una canción muy «Kinks» en la que ya comienza a destacar la singular e incenciaria forma de Keith al  tocar la batería. La canción fue compuesta por Pete y Roger, en su primera y última colaboración, Pete recuerda: «Escribí el primer verso y Roger me ayudó con el resto. Fui inspirado escuchando a Charlie Parker, sintiendo que realmente era un espíritu libre, y todo lo que había hecho con las drogas, el alcohol y todo lo demás, su forma de tocar liberó su espíritu, y yo quería ser así, quería escribir una canción sobre eso, una canción espiritual». La canción alcanzó un número 10 en listas aumentando el peso del grupo en el mundillo musical.

Los Who se confirmaron con este segundo single y se preparaban para sacar al mercado uno de esos temas que aglutinan a una generación, un himno, una de esas canciones que sobreviven a modas y se convierten en clásicos: una canción titulada «My Generation»

El single «My generation» / «Shout and Shimmy» se editó el 20 de noviembre de 1965. La lírica de la canción invitaba al hedonismo y al orgullo y la satisfacción del hecho de ser joven. La mítica frase «Hope I die before get old» («espero morir antes de llegara a viejo») fue el resumen ideológico de gran parte de una generación que tenía como único sentido vital la música y la juerga.  Era posiblemente el single más duro y potente que se había grabado en Inglaterra hasta la fecha. Roger tartamudea al cantar imitando los efectos que en el habla producen las anfetaminas, la batería es salvaje al igual que la guitarra, y nos encontramos con los primeros solos de bajo del rock. Una joya del rock que directamente alcanzó el nº2 en Inglaterra pero que en USA no pasó del 74.

Eran un grupo de éxito. Tras el single «My Generation», Los Who ya eran un grupo con nombre. Habían calado en la opinión pública y su imagen de grupo «políticamente incorrecto» tenía un gran tirón entre los más jóvenes.  Parecía el momento ideal para sacar un primer «disco grande»´, así que, bajo el sello DECCA y con la producción del inefable Shel Talmy, entraron al estudio a grabar su primer álbum

MY GENERATION
Out in the Street (Pete Townshend)
I Don’t Mind (James Brown)
The Goods Gone (Pete Townshend)
La La La Lies (Pete Townshend)
Much Too Much (Pete Townshend)
My Generation (Pete Townshend)
The Kids are Alright (Pete Townshend)
Please, Please, Please (James Brown)
It’s Not True (Pete Townshend)
I’m A Man (McDaniel)
A Legal Matter (Pete Townshend)
The Ox (Townshend/Moon/Entwistle/Hopkins)

Con este disco, editado el 3 de diciembre de 1965, el grupo pretendió alargar el tirón del exitoso single «My Generation» . El LP  es sobre todo una sucesión de singles que acompañan al título principal. Es un disco sencillo, vitalista, directo y sin más pretensiones. Bien ejecutado, sobre todo a nivel instrumental (apoyados por el inefable pianista de sesión Nicky Hopkins), es un sorprendentemente buen disco especialmente tratándose de un disco de debut.

El disco se abre con la potente obra de Pete Townshend «Out In The Street«, uno de los mejores temas del álbum, muy en la línea negra del movimiento mod y cercana al R&B.  Con la versión del «I Dont Mind» de James Brown, el dísco se tiñe aún más de R&B. Esta línea estilística se matiza con la poco convencional y disfrutable «The Goods Gone«, otra composición de Pete.

Con «La La La Lies«, también compuesta por Pete, el grupo da un giro hacia el pop más comercial con escaso éxito comercial -fue lanzado como single y no consiguió entrar en listas-, pero con considerable mérito artçistico. La línea pop se mantiene en «Much To Much«, otra composición de Townshend.  Bien ejecutado y con unas composiciones propias bastante prometedoras, el disco avanza al ritmo del talento creativo de Pete Townshend quien, aunque muy lejos del nivel que exhibiría en el futuro, comienza a apuntar maneras. La cara A concluye con la incendiaria y tremebunda «My generation» , clásico del rock de todos los tiempos que ya había sido editada con anterioridad y se incluye en el LP como reclamo comercial.

Las cosas empiezan a mejorar, y mucho, con la maravillosa «The Kids Are Alright«, uno de sus momentos álgidos del LP. Gran tema pop de Pete con maravillosas armonías vocales y un fabuloso trabajo instrumental en el que ya destacan sobremanera las heterodoxas formas de Keith Moon sobre los tambores.
Con «Please Please Please«, vuelven a rendir tributo a su héroe James Brown, con buenos resultados. Con «It’s Not True» Townshend construye otro tema a medio camino entre el R&B y el pop en el que, de nuevo, destacan los locos redobles de Moon. Una nueva versión, en esta ocasión del «I’Am A Man» de McDaniel da paso a una canción en la que Pete Townshend roza el plagio: «A Legal Matter«, demasiado parecida al «The Last Time» de The Rolling Stones. La primera canción que el propio Pete canta en el disco y que fue editada como single con escasa repercusión. El disco concluye con «The Ox«, una jam instrumental acreditada a Pete, John y Keith así como al pianista de sesión Nicky Hopkins en la que, como no podría ser de otra manera, Keith Moon destaca sobre el resto.
En Estados Unidos, el disco se editó con portada y título distintos -«The Who Sings My Generation«- asó como un tracklist diferente. Se eliminó «I’Am A Man» por su «alto contenido sexual» y se introdujo la fantástica y pre-psicodélica «Instant Party«, que en Europa había sido editada como la cara B del single «A Legal Matter»
En resumen un meritorio trabajo de debut (salvo tres canciones todas son composiciones de Pete) que tuvo poca repercusión en Inglaterra y nula en USA. No obstante, todo hacía anunciar la llegada de mejores tiempos.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 30 de junio de 2013.