A finales de 1973, Pete, desfondado tras es el esfuerzo creativo que supuso “Quadrophenia”, centró su actividad en adaptar el argumento de “Tommy” para el cine. Tras algún paso por alguna major de Hollywood, el proyecto de llevar al cine la historia del muchacho sordo, mudo y ciego fue a parar a RSO. El encargado de dirigirla sería el director británico Ken Rusell, siendo éste quien solicitó a Townshend que realizara algunos cambios en el argumento y añadiera un prólogo así como algunas canciones más para la adaptación de la ópera-rock a la gran pantalla

Entretanto, con Pete centrado en el proyecto cinematográfico y con la intención de tener algún lanzamiento discográfico durante el año 1974, el grupo decide editar un recopilatorio de rarezas y temas inéditos. Fue John quien se encargó de seleccionar los temas que compondrían “Odds & Sods“, título final del álbum. El LP tuvo un considerable éxito -especialmente si tenemos en cuanta que era una compilación de rarezas-, alcanzando el número 10 en el Reino Unido y el 8 en Estados Unidos.

El éxito del disco no es de extrañar si nos ceñimos a términos de calidad artística, puesto que, a pesar de ser en su mayoría son descartes, las canciones que lo componen tienen un notable nivel. “Postcard“, compuesta por John en 1970 para un EP de la banda que nunca se llegó a editar, es la canción que abre el disco. Un tema fantástico que vuelve a dejar claro el nivel del bajista como compositor. Al mismo EP  iba a pertenecer “Now I’m a Farmer“, una canción de Pete que recuerda en su teatralidad a la maravillosa “Dogs” de 1968 si bien queda lejos de aquella a todos los niveles.

Put the Money Down” es otro de los rocks de Pete marca de la casa, grabada en 1972 como parte del abortado proyecto “Lifehouse”. “Little Billy” es una fantástica gema pop que Pete compuso para la American Cancer Society y que, a pesar de su indudable calidad, nunca llegó a editarse. Y así llegamos a otro de los temas que hubieran sido parte del proyecto “Lifehouse” si éste hubiera llegado a buen puerto: “Too Much of Anything“, un más que aprovechable tema de Pete cantado con maestría por Roger.

Glow Girl”  es el tema que iba a abrir el cancelado álbum que la banda pensaba editar en 1968 -entre “Who Sell Out” y “Tommy”- y que estuvo a punto de titularse “Who’s For Tennis”. Un estupendo tema -muy en la línea de los Who del 67-, antes de llegar a otro de los hitos del disco, el tema central de lo que debió haber sido “Lihehouse”: la fantástica “Pure and Easy“. Sobresaliente tema que nunca debió ser descartado para su inclusión en “Who’s Next” y, si lo fue, es porque Pete nunca renunció a “Lifehouse” y a este su tema central. Joya.

Faith In Something Bigger” es otro de los temas que deberían haberse incluido en el cancelado disco de 1968 “Who’s For Tennis” y otra muestra del gran momento de forma del Townshend de finales de los 60, mientras “I’m the Face“, compuesta por el otrora manager del grupo Peter Meaden, nos presenta a unos primerísimos Who que, aún con el nombre de The High Numbers, debutaban en la industria discográfica. “Naked Eye” es otro tema del abortado proyecto “Lifehouse” si bien su origen se remonta a las improvisaciones instrumentales del grupo durante la gira de “Tommy” (normalmente acompañando a “My Generation” y/o “Magic Bus”). Buen rock cantado entre Roger y Pete que nos acompaña hasta el último tema del disco, la estupenda “Long Live Rock” que a punto estuvo de ser el centro de la ópera rock que “Quadrophenia” acabó siendo.

En resumen, un disco más que interesante que, aunque no puede considerarse un trabajo de estudio como tal, tiene calidad de sobra para serlo.

Con Pete absorto en el proyecto “Tommy-Película” y Roger enfrascado en el rodaje (desde el principio se tuvo claro que el rubio cantante sería la imagen perfecta para el Tommy cinematográfico), John y Keith lanzaron sendos trabajos en solitario. Así, en febrero de 1975, Entwistle edita “Mad Dog“, su cuarto álbum como solista. El disco sigue  la estela de rock clásico de “Rigor Mortis” y sigue lejos de sus dos estupendos primeros discos en solitario. Con todo tiene temas muy disfrutables como “You Can Be So Mean“, “Drowning” o “I Fall To Pieces“.

Por su parte, Keith publica un mes después, en marzo del 75, su primer y único LP al margen de la banda: el festivo “Two Sides of the Moon“. Keith abandona su faceta de baterista (sólo toca en tres canciones) para “ejercer” de cantante y rodearse de estrellas invitadas del nivel de Ringo Starr, Harry Nilsson, David Bowie, Joe Walsh, Jim Keltner, Klaus Voorman, John Sebastian o Spencer Davis. El Lp se compone de varias versiones como el “Don’t Worry Baby” de los Beach Boys (idolatrados por Moon), el “In My Life” de los Beatles o incluso una revisión de “The Kids Are Alright” de los propios Who y de temas compuestos por colaboradores y amigos, entre los que destacan “Crazy Like A Fox” o “Move Over Ms. L” cedida para la ocasión por John Lennon.

El disco es un divertimento pero la crítica no lo tomó como tal y fue muy dura calificándolo de “el más caro karaoke de la historia” y el “producto de un autoindulgente borracho”. El público tampoco respondió y fue un sonoro fracaso comercial.

Y al fin, en marzo de 1975, se estrenó la versión cinematográfica de “Tommy”. Desde el día de su debut en las salas, la cinta estuvo envuelta en la polémica. Su estética, cercana al actual videoclip, y su lisérgico trabajo artístico (debido al trabajo del pintor pop Paul Dufficey) no sintonizaron del todo con la espiritual imagen de Tommy que tenían los fans del grupo. Además Pete introdujo algunos cambios en el argumento que tampoco gustaron a los seguidores del LP original: en primer lugar, Pete traslada el comienzo de la historia a 1951, en lugar de 1921 y sitúa en la post-guerra de la  Segunda Guerra Mundial -y no en la de la Primera- el trasfondo argumental. El segundo cambio es más importante puesto que cambia el hecho traumático que genera la sordera, enmudecimiento y ceguera de Tommy: en lugar de ser el amante de su madre quien muere a manos de su padre, es el padre de Tommy quien muere en manos de su amante. Según Ken Russell, el director, ese cambio fue porque le pareció que para un niño era mucho más traumático ver morir a su padre. El orden de muchas de las canciones también se vio alterado. Con todo, la película tuvo un enorme éxito comercial, revitalizó la “Tommymanía” e incluso obtuvo varios premios: un Globo de Oro a la mejor actriz para Anne Margret, una mención en el festival de Cannes y un par de nominaciones a los Óscar de 1975 (para Anne Margret y la adaptación musical de Pete)

Los Who regrabaron el disco de 1969 para que ejerciera de Banda Sonora de la película. El sonido cambio radicalmente, mucho más rockero y con un profuso uso de los sintetizadores. Además contaron con la colaboración de músicos adicionales que sustituyeron en algunas canciones a Keith a la batería ( Mike Kelly, Tony Newman, Kenney Jones, Nigel Olsson, Richard Bailey) a Pete a la guitarra (Mick Ralphs, Caleb Quaye, Alan Ross, Eric Clapton, Ron Wood, Davey Johnstone) y a John al bajo (Phil Chen, Dave Wintour, Tony Stevens, Dee Murray)

Tanto el nuevo disco como la película arrancan con “Prologue – 1945“, uno de los temas nuevos compuestos por Pete para la ocasión. En la escena asistimos a la desaparición del Capitán Walker, el padre de Tommy, durante un combate aéreo en la Segunda Guerra Mundial. En “Captain Walker/It’s a Boy” vempos cómo la madre de Tommy (Anne Margret) recibe la noticia de la muerte de su marido y tiene que dar a lus al hijo de ambos, Tommy, sola. La canción tiene varios versos más que la original de 1969.

Otra de las nuevas canciones, “Bernie’s Holiday Camp” nos cuenta como, en 1951, la madre de Tommy conoce a Frank (Oliver Reed) con el que empieza una relación sentimental. La felicidad de la nueva pareja se ve sobresaltada, tal y como se nos cuenta en “1951/What about the Boy?“, por la abrupta reaparición del Capitán Walker, el posterior asesinato de éste a manos de Frank y el consiguiente estado de shock en el que entra el niño, testigo de todo. Impresionante la interpretación vocal de Anne Margret, tanto como lamentable la de Reed.

Un Tommy en estado de shock queda mudo, ciego y sordo, como se relata en “Amazing Journey“, mientras va teniendo sus primeras iluminaciones. El tiempo y las navidades (“Christmas“) pasan hasta que la madre de Tommy y Frank se deciden a probar métodos alternativos: llevan al ya adulto Tommy a un curandero que venera la figura de Marilyn Monroe y administra tripis en lugar de obleas a sus acólitos (interpretado por Eric Clapton en “Eyesight to the Blind“), e incluso prueban con el LSD administrado por una siniestra prostituta interpretada por una fabulosa Tina Turner, la Reina del Ácido (“The Acid Queen“).

Hastiada, la pareja anhela pasar tiempo juntos y dejan al muchacho al cuidado de su primo Kevin, interpretado por Paul Nicholas en “Cousin Kevin“, que resulta ser un sádico y, posteriormente con su tío Ernie -encarnado por Keith Moon- que abusa sexualmente del muchacho (“Fiddle About“)

Curiosamente Tommy sufre una extraña fascinación por los espejos, se queda parado en frente de ellos como examinando su rostro y, en “Sparks“, tiene una alucinación que le indica el camino a seguir: debe jugar al pinball. Conocedores de las nuevas habilidades de Tommy, lo inscriben en los circuitos de Pinball y el muchacho gana certamen tras certamen  haciendo a sus padres millonarios. Pete reconvierte el “Miracle Cure” de 1969 en “Extra Extra Extra” para narrar esta parte de la historia. Finalmente, en la gran final, se enfrenta al vigente campeón, interpretado por Elton John, al que vence convirtiéndose en el nuevo “Pinball Wizard“.

Tommy y su familia son ahora inmensamente ricos, pero los remordimientos atormentan a la madre de Tommy tal y como se narra en otra de las nuevas canciones compuestas por Pete, “Champagne“. No bstante, siguen buscando una cura para Tommy. Frank encuentra a un doctor -interpretado por Jack Nicholson en “Go to the Mirror“- que parece poder ayudar a Tommy. El doctor es claro en su diagnóstico: es algo psicosomático, no físico.

Frustrada, la madre intenta que su hijo reaccione (“Tommy Can You Hear Me“) hasta que, deseperada, acaba arrojando al muchacho contra el espejo en el que Tommy se miraba ensimismado (“Smash The Mirror!”). Entonces suena una tremenda revisión de “I’m Free” (una de las pocas versiones de este Tommy del 75 superiores a las de 1969), en la que Roger canta (y de qué forma) sus primeros versos en la película. Tommy despierta a los sentidos, ahora ya puede ver , oír y cantar. Momentazo. Una vez recuperado, Tommy cuenta a su madre su mesiánica visión, la despoja de sus anteriores ídolos materiales y la bautiza en la que será su nueva religión, de la que él será el profeta (“Mother And Son“, otra de las nuevas canciones)

La noticia del despertar del Rey del Pinball, corre como la espuma, mientras Tommy comienza a predicar su mensaje. En “Sally Simpson” comprobamos como el mensaje cala hasta en las hijas de los reverendos, que abandonan su hogar para asistir a las charlas de Tommy aumentando su ego hasta declararse la nueva sensación del momento, que es lo que escuchamos en “Sensation“, otra de las canciones que mejoran su versión original.

En “Welcome” Tommy comprende que su nueva religión tiene tantos adeptos que se hace necesaria la creación de una sede: “Tommy’s Holiday Camp“, a la que el tío Ernie nos da la bienvenida y en la que la familia de Tommy se aprovecha para vender todo tipo de merchandising y lucrarse sin el más mínimo decoro. Esto, junto a los cada vez más dictatoriales métodos de Tommy (que les obliga a abandonar sus sentidos y dejar todos los placeres terrenales), hace que sus seguidores se levanten contra Tommy (“We’re Not Gonna Take It“) y asesinen a Frank y a la madre del muchacho, además de destrozar al sede. En ese momento, Tommy tiene una nueva iluminación que lo hace avanzar a una nueva esfera de conocimiento (“See Me, Feel Me/Listening To You“). Fin.

Tommy es una película sorprendente. Muy arriesgada en lo visual y nada convencional en cuanto a montaje y estructura. Sin diálogos más allá de las canciones, en muchos sentidos , es un videoclip de dos horas de duración, y esto no es fácil de digerir si no se está preparado. A mí, como a mucha gente (no en vano fue un millonario éxito de taquilla en 1975), me parece una gozada, pero no es menos cierto que cuenta también con un nutrido número de detractores. No podemos olvidar el gran trabajo de Roger como actor, hecho que no pasó desapercibido para Ken Russell, que propuso a Daltrey que encarnara al compositor Franz Liszt en su siguiente y estrambótica película “Lisztomania“. Una libre interpretación de la biografía del compositor húngaro en la que también participó el beatle Ringo Starr.

De hecho, Roger vive un momento dulce y su protagonismo en el showbiz sube muchos enteros. Conocedor de lo efímero de la popularidad, aprovecha para editar su segundo trabajo en solitario en julio 75, “Ride a Rock Horse“. El segundo LP de Daltrey en solitario no es gran cosa y aunque se extrajeron de él singles como las notables “Come and Get Your Love” u “Oceans Away“, ninguno tuvo repercusión. Roger contó con compositores y músicos de estudio que se pusieron al servicio de su gran voz, pero no dieron con la tecla.

Mientras sus compañeros lanzaban sus LP’s en solitario, Pete empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Llevaba diez años siendo la principal/única fuerza creativa del grupo…, y estaba cansado. Tocar en directo cada vez le motivaba menos (en especial, tras la terrible gira de Quadrophenia), estaba deprimido por llegar a la treintena y comenzó a cansarse de ser un Who. Empezaba a desencantarse con la banda, hasta el punto que declaró que no iba a “volver a saltar ni hacer el payaso en el escenario”. Townshend ahogó sus penas en litros y litros de alcohol que no hicieron sino empeorar seriamente su salud y le hicieron entrar en un peligroso proceso autodestructivo que le llevó a sufrir un colapso nervioso en el otoño de 1975.

Como ocurre en toda obra creativa, el siguiente disco del grupo se vio afectado por el estado de ánimo de su creador. Así, en octubre 1975, los Who editaron “The Who By Numbers“, si acaso el disco más introspectivo de su carrera.

THE WHO BY NUMBERS

1. Slip Kid (Townshend)
2. However Much I Booze (Townshend)
3. Squeeze Box (Townshend)
4. Dreaming from the Waist (Townshend)
5. Imagine a Man (Townshend)
6. Success Story (Entwistle)
7. They Are All in Love (Townshend)
8. Blue, Red and Grey (Townshend)
9. How Many Friends (Townshend)
10. In a Hand or a Face (Townshend)

Estamos ante el álbum más personal de los Who o, seamos, claros, de Pete Townshend. El bajo estado de ánimo de Pete, hastiado de las giras, el showbiz, deprimido por su trigésimo cumpleaños y rozando el alcoholismo, se filtra entre cada una de las notas que componen las canciones que integran este “By Numbers”. Atrás quedan los proyectos grandilocuentes y las óperas rock, nada o poco queda del uso de sintetizadores y las pomposas producciones de antaño. Es un disco claramente introspectivo en el que Townshend se muestra implacable en su autocrítica, acusándose de lujuria, alcoholismo y tendencias autodestructivas. Pete expresa también sus miedos, especialmente la irrelevancia y la cercanía de la madurez a sus ya cumplidos 30 años.

No obstante, el arranque del disco es alegre y bastante festivo con “Slip Kid“, un disfrutable rock con el que Pete pretende “avisar a los jóvenes de los peligros que tiene la música rock”. Volvemos al sonido clásico: bajo, batería, guitarras, el excelente piano del inefable Nicky Hopkins y la voz de Roger. Ni rastro de las ampulosas producciones de las que hicieron gala en “Quadrophenia” Muy buen tema para empezar que hace prever un trabajo de buen nivel. Sensación que se refuerza con “However Much I Booze, un rítmico tema que esconde una depresiva letra en la que Townshend lidia con sus problemas de alcoholismo y no ve salida del agujero en el que se encuentra. Roger rechazó cantar esta canción en favor de Pete por lo personal que resultaba.

El espiritu jovial y rockero de “Squeeze Box” borra el pesimismo anterior y nos presenta otro de los clásicos de la banda. Su letra, supuestamente sobre un acordeón, está repleta de insinuaciones sexuales y fue escrita por Pete a modo de broma interna. El propio Townshend fue el primer sorprendido cuando se propuso su edición como single. Alcanzó un Top-10 a ambos lados del Atlántico.

Tiempo para otro clásico, “Dreaming from the Waist, la única canción que recuerda al estilo “Quadrophenia”, hecho que no extraña puesto que fue grabada en la misma época. Otro buen tema que cobraba verdadera dimensión en vivo (a pesar de que Pete ha declarado que es una de las canciones que no le gustaba tocar en directo) y en el que destaca el extraordinario bajo de John y la incendiaria batería de Keith.

Imagine a Man” devuelve el tono pausado al álbum y tiene pasajes auténticamente memorables. La voz de Roger es simplemente perfecta y la letra es fantástica. Un gran tema que sosiega los ánimos antes de que  John Entwistle ataque con su única aportación como compositor al disco, la potente “Success Story“, en la que parece compartir el desencanto de su compañero Pete respecto al mundo de la fama rockera.

El baladón “They Are All in Love” muestra el estado de ánimo de Pete con versos como “y digo adios a los chicos, manteneos jóvenes y en buen ánimo / Devolvedme mi chequera y me arrastraré hasta mi tumba” y sirve de precedente a  la sobresaliente “Blue, Red, and Grey“, mi favorita. Pete y su ukelele construyen una canción absolutamente deliciosa que el propio Townshend intentó evitar que formara parte del álbum y sólo -y afortunadamente- se incluyó por la insistencia de Glyn Johns, productor del LP.

En “How Many Friends” Pete reflexiona sobre la autenticidad de las amistades de una estrella de rock (“¿Cuántos amigos he tenido en realidad?”). Gran tema, gran voz de Roger y gran nivel instrumental antes de llegar al último tema: “In a Hand or a Face“, uno de los ya habituales rocks de los Who en torno a un riff (no demasiado inspirado, esta vez) en el que la banda repasa parte de su carrera pretérita.

En resumen, un disco notable…, ¿lo peor que editaron desde el 67 con “The Who Sell Out”?, pues probablemente sí, pero es que estamos hablando de superar “Who Sell Out”, “Tommy”, “Who’s Next” y “Quadrophenia”, cuatro joyas de la historia del rock. Con esto, quiero decir que si bien no mantiene el nivel memorable de sus anteriores obras, no deja de ser un muy buen LP. La épica de sus anteriores trabajos da paso a un estilo más intimista, menos espectacular, pero igualmente disfrutable.

La crítica fue tibia y llegó a hablar del Lp como la “nota de suicidio de Townshend”, pero el público lo recibió bien aupándolo al séptimo puesto en las listas de éxitos británicas y al octavo en las americanas. Gran parte de este éxito se debió a la espectacular gira del grupo en 1975, la que Entwistle calificó como la mejor de su carrera. Un tour de más de 70 fechas por Europa y Norteamérica que comenzó en octubre del 75 y terminó un año después en octubre del 76.  El repertorio apenas incluía un par de temas del nuevo álbum y volvía a incluir muchos temas de Tommy, otra vez en el candelero tras el estreno de la película. El nivel del grupo a nivel instrumental y vocal rozó el cielo durante todos los conciertos, resarciéndose con nota de la fracasada gira de “Quadrophenia”. Espectaculares versiones en directo de “Can’t Explain“, “Amazing Journey/Sparks“, “I’m Free“, “Won’t Get Fooled Again“, “Baba O’Riley“, “Behind Blue Eyes” les valió el calificativo de “Best Live Band In The World”.

Semejante desparrame de decibelios tuvo su consecuencia: Pete fue diagnosticado de tinnitus (un fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o sonidos en el oído, consistentes generalmente en zumbidos, siseos o campanilleos, y que en ocasiones llegan a ser tan fuertes que el paciente es incapaz de oír una conversación normal). Al parecer, el origen de tal dolencia fue el enorme volumen que soportaron los oídos de Pete.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 17 de agosto de 2013

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