Tras conseguir el éxito en la patria británica, el siguiente paso no podía ser otro que intentar asaltar unos Estados Unidos recién conquistados por sus pretendidos (insisto) némesis artísticos: The Beatles. No obstante, a diferencia de lo que ocurrió con los de Liverpool, la primera gira americana del grupo fue, en palabras del propio Bill Wyman, «un pequeño desastre…, llegamos allí sin un single de éxito y no nos fue nada bien».
No obstante, el grupo aprovechó su aventura americana para grabar en los Chess Studios de Chicago. De esas sesiones saldría el que acabaría siendo su primer número 1 en el Reino Unido: «It’s All Over Now«, editada en julio de 1964. Los Stones seguían siendo un (fantástico) grupo de versiones y así lo demostraron con esta estupenda canción de los Valentinos. Curiosamente el grupo de Bobby Womack no había conseguido pasar de un número 94 con esta canción durante el mismo 1964.
También grabado en Chicago y editado poco después, en agosto, el EP (discos de 45 rpm de cuatro o cinco canciones) «Five by Five» vuelve a demostrar el buen hacer del grupo con versiones como el «If You Need Me» de Wilson Picket,
«Confessin’ The Blues» de Jay McShann & His BluesMen o el «Around and Around» de Chuck Berry, además de incluir un par de nuevas canciones originales de Nanker/Phelge (recordemos, el seudónimo que utilizaban cuando la canción estaba compuesta entre todos los miembros de la banda): «Empty Heart«, y el instrumental «2120 South Michigan Avenue«.
Como era habitual en la época, y más en una banda que no componía su material, tardaron muy poco en editar su siguiente disco grande. Octubre de 1964 sería la fecha. Sin embargo, en esta ocasión, su nuevo álbum -titulado «12 x 5»- se editaría sólo en el mercado estadounidense ya que, en un hábil intento de Oldham de trasladar la dicotomía Stones-Beatles más allá del Atlántico (los Beatles tenían absolutamente dominado el mercado americano), decidieron atacar de frente el mercado yanqui en el que no les estaba yendo tan bien como esperaban. 
A diferencia del anterior, el grupo compone casi la mitad de las canciones. El disco es mucho mejor que el anterior, las composiciones de Mick y Keith siguen sin ser maravillosas pero comienzan a apuntar maneras…, y muy buenas. Temas como la bluesy «Good Times,Bad Times«, la balada «Congratulations» o «Grown Up Wrong» empiezan a dejar entrever el talento como creadores del támdem Jagger-Richards.
El disco incluye además del single «It’s All Over Now» todas las canciones del EP británico, es decir, las versiones como de «If You Need Me» de Wilson Picket, «Confessin’ The Blues» de Jay McShann & His BluesMen y el «Around and Around» de Chuck Berry, y las dos canciones originales de Nanker/Phelge: «Empty Heart» y «2120 South Michigan Avenue«. Para rematar un par de canciones eternas como el «Under The Boardwalk» de los Drifters y «Susie Q» de Dale Hawkins ,y, ante todo una canción para la historia: la espectacular versión que el grupo grabó de «Time Is On My Side«,original del jazzer Jerry Ragoboy pero popularizada por la dama del soul Irma Thomas.
El disco supone un definitivo paso adelante para el grupo que, además, consiguió un meritorio nº3 en el difícil mercado americano.
Apenas un mes después, en noviembre de 1964, y sin un segundo para la relajación, The Rolling Stones editan su quinto single, en esta ocasión
compuesto por un cover de Willie Dixon , «Little Red Rooster« y una nueva canción de Jagger y Richards, «Off the Hook«. De nuevo el single alcanzó el número 1 en el Reino Unido, pero no tuvo ningún tipo de repercusión en USA, ya que la distribuidora yanqui no consideró apropiado ni siquiera publicarlo.
El grupo, no obstante, insitía en su intención de conquistar a los americanos y cuatro semanas después, en diciembre, editan un nuevo sencillo en Estados Unidos, esta vez con dos canciones originales de Jagger y Richards, «Heart Of Stone» y «What A Shame«. Con este single el grupo no sólo consigue llegar al fin al top-20 en Estados Unidos sino que empiezan a demostrar que son mucho más que un (excelente) grupo de covers. «Heart Of Stone» y «What A Shame» son dos canciones fantásticas y, sobre todo la primera, dejan muy a las claras que tras el aspecto canallesco delgrupo había mucho talento.
Tras conseguir, al fin, penetrar en el mercado americano, el grupo vuelve a casa para editar el que sería su segundo LP británico: «The Rolling Stones Vol.2«. Editado en enero de 1965, apenas sin descanso, es un extraño compendio de algunas de las canciones del álbum americano «12 x 5» (las versiones del «Under The Boardwalk» de los Drifters, el «Susie Q» de Dale Hawkins y una versión de «Time Is On My Side«diferente y muy mejorada de la editada en «12 x 5«), al que unieron algunas composiciones de Mick y Keith que se habían editado como caras B de singles («What A Shame«, «Off the Hook» y «Grown Up Wrong«).
Para completar el repertorio, nada mejor que una nueva ración de versiones de bleus, R&B y rock & roll. Esta vez las elegidas serían el glorioso y archiconocido «Everybody Needs Somebody To Love» de Solomon Burke, «Down Home Girl» antes grabada por Alvin Robinson, el «You Can’t Catch Me» del inefable Chuck Berry, «Down The Road Apiece» grabado en 1940 por el trío de Will Bradley, «I Can’t Be Satisfied» de Muddy Watters y un clásico soul como «Pain In My Heart«que también grabara gente como Otis Redding.
En general, volvemos a encontrarnos con un álbum repleto de versiones. Sacando discos a tal velocidad, y más para un tándem inexperto, es lógico que el número de composiciones propias se resintiese. Aún con todo vuelve a ser un estupendo compendio de R&B y las canciones de Jagger y Richards siguen creciendo en calidad, si bien el disco no deja de ser un compendio de retales de material editado previamente. El segundo LP del grupo en el mercado europeo consiguió un rutilante número 1 en el Reino Unido arrebatando el puesto al cuarto LP de los Beatles, «Beatles For Sale», si bien el disco de los de Liverpool recuperaría la cabeza de lista apenas unas semanas después relegando a este «The Rolling Stones nº2» al segundo puesto
En USA, el equivalente al disco europeo se tituló «The Rolling Stones Now!«, y se editaría un mes después, en febrero de 1965. El álbum
americano se compuso de las canciones que se habían utilizado para «The Rolling Stones Vol.2» y que no habían sido editadas en Estados Unidos, es decir, las versiones del «Everybody Needs Somebody To Love» de Solomon Burke, «Down Home Girl» antes grabada por Alvin Robinson, el «You Can’t Catch Me» de Chuck Berry, «Down The Road Apiece» del trío de Will Bradley, y «Pain In My Heart«. A esto añadieron las dos canciones de Jagger y Richards publicadas en su anterior single americano, las estupendas «Heart Of Stone» y «What A Shame» así como los dos cortes que compusieron su anterior single británico, el «Little Red Rooster» de Willie Dixon y el «Off the Hook» de los propios Stones. El grupo también recuperó «Mona» de Bo Didley, que habían incluido en su primer álbum británico pero no en su homólogo norteamericano.
Sólo dos nuevas canciones fueron grabadas para la ocasión, el cover de «Oh Baby (We Got A Good Thing Going)«de Barbara Lynn y una nueva y fantástica canción de Mick y Keith, la rítmica «Surprise,Surprise«. El resultado es un disco mucho más compensado que su versión británica, más comercial y mejor en general qye alcanzó el número cinco en las listas estadounidenses.
El grupo tenía éxito, ya era un hecho, pero Andrew Loog Oldham y Brian Jones (recuerdo, líder absoluto del grupo aún en aquellos momentos) no se iban a conformar aún con eso. Querían el trono de los intocables Beatles. La estrategia «Vs Beatles» había funcionado, pero ahora había que atacarles en su terreno, la composición… Si los Beatles tenían a Lennon y McCartney, los Stones tendrían a Jagger y Richards. Mick y Keith habían mejorado mucho a la hora de componer. Según cuenta la leyenda, Oldham encerró a Mick y Keith en una sala y les prohibió salir hasta
que compusieran algo realmente bueno. El resultado fue la extraordinaria «The Last Time«, sin duda la mejor canción que el grupo había escrito hasta la fecha y uno de los grandes temas de la primera mitad de los sesenta. El propio Keith reconoció que se habían inspirado en un tema gospel titulado «This May Be The Last Time», grabado por The Staple Singers en 1955.
Sea como fuere, el single, con el también estupendo «Play With Fire» (compuesta por la banda completa – Nanker/Phelge-) en la cara B, alcanzó rápidamente el número 1 en Inglaterra y un Top-10 en Estados Unidos. Ahora comienza lo bueno. Jagger y Richards habían demostrado que, sin duda, sabían escribir canciones. Oldham lo sabía y, desde entonces, ningún single de los Stones volvería ser una versión (salvo rarísimas excepciones).
La fuerza del dúo formado por Mick y Keith empezó a minar el liderazgo (aún muy fuerte) de Brian que,
por otro lado, cada vez se adentraba más en el mundo de los excesos. Bill Wyman dijo en su momento «si alguna vez un hombre vivió genuinamente la vida del rock and roll y caracterizó a los Rolling Stones en todos sus aspectos, mucho antes de que los cinco asumiéramos un estilo, ese fue Brian Jones». Jones se refugió en el alcohol, las drogas y los placeres del sexo contrario probablemente para superar el complejo de inferioridad que le estaba provocando su nuevo status en la banda. El cada vez más evidente talento para la composición de Jagger y Richards erosionó la confianza de Brian quien nunca tuvo la necesaria confianza para defender ante el grupo las canciones que escribía en solitario y que nunca consideró suficientemente buenas para el grupo. El cambio de regimen era cada vez más evidente: Mick y Keith comenzaban a tomar el mando.
Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 18 de octubre de 2014
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Tras un par de sencillos bastante decentes: el primero con el “
como intérpretes del grupo y la enorme fuerza que transmiten. Esta pretendida intensidad buscaba reproducir el espíritu de los conciertos del grupo y se grabó prácticamente en directo en sesiones desarrolladas a lo largo de cinco días entre enero y febrero de 1964.
Michael Philip Jagger (Kent, 1943), aún siendo hijo de la persona que introdujo el baloncesto en Inglaterra, Basil Jagger, no tuvo en el deporte uno de sus fuertes. A pesar de no ser propio de los tópicos del rock, el bueno de Mick, hijo y nieto de profesores fue un excelente estudiante.
tocaba en un grupo razonablemente consolidado, los Blues Incorporated, y propuso a sus compañeros de piso que se unieran él. Jagger, que había podido acceder a una beca merced a su brillante expediente y había comenzado sus estudios económicos en la London University, tuvo algunas dudas pero acabó compaginando sus actividades académicas con las musicales.
1936) y Charlie Watts (Islington, 1941) fueron los elegidos.
Incorporated y, tras abandonar la música para dedicarse a trabajar, fue reclutado por los nuevos Rollin’ Stones en 1963.
Andrew Oldham no se conformó con ser el manager del grupo y se convirtió también en su productor musical. El single tuvo un éxito relativo y les aupó al puesto 21 de las listas. El disco no es gran cosa, aunque deja entrever las buenas maneras del grupo con el R&B. Sin embargo, Oldham tenía pensado un futuro mucho más ambicioso para sus chicos. El agresivo publicista tenía claro que la mejor y más rápida forma de llegar al éxito era subirse al imparable carro de los Beatles. Su idea se basaba en presentar al grupo como el contrapunto a aquellos. De esta forma comenzó una campaña presentando a la banda como los “chicos malos del rock” y buscando atraer con esa estrategia de lo “atractivo de lo prohibido” al mayor número de jóvenes posible. Puro marketing. Lemas como «¿dejaría a su hija salir con un Rolling Stone?» ideados y promovidos por el astuto Oldham hicieron el resto
No obstante, como os he dicho, la relación entre ambos grupos era excelente. Hasta tal punto que el segundo disco de la banda de Londres fue “
Pero quizás sea “
buena canción que fue editada como single alcanzando el número 32 en listas.

pienso que, de alguna manera, a Paul se le murió la creatividad… Pero no hay problema con Paul, simplemente hace tiempo que no nos vemos y hablar con él es difícil. Ya sabes, el tiene como 25 hijos y como 20 millones de discos en el mercado, ¿cómo podría gastar su tiempo en hablar? Siempre está trabajando… Hubo una época en el que Paul venía constantemente con una guitarra. Lo dejaba entrar pero finalmente le dije: «Por favor, llámame antes de venir. Ya no estamos en 1856 y no puedes presentarte así. Sólo llámame antes». Se molestó por mi comentario pero no se lo dije en mal plan. Lo que le quise decir es que me estaba encargando del bebé todo el día y tenía que lidiar con un tipo que aparecía en la puerta. Bueno, de todas formas, esa noche, él y Linda volvieron y yo estaba sentado viendo el «Saturday Night Live» y un tipo apareció ofreciendo $3,200 si íbamos y cantábamos tres canciones. Yo le dije a Paul que el estudio estaba cerca y Paul dijo: «Ja! ¿No sería divertido ir?». Casi
vamos al estudio, sólo como broma. Casi nos vamos en taxi para allá pero estábamos muy cansados y no fuimos… Pensándolo ahora, fue la última vez que vi a Paul».

como secretaria de la pareja. Lo más sorprendente en que fue la propia Yoko la que propició la relación, prefiriendo que John estuviera con Pang, conocida, que con otras mujeres.
Fue una época muy convulsa para Lennon. que se refugió en las drogas y en el alcohol para superar la depresión que le había ocasionado la separación de Yoko. May Pang, que fue fundamental para John durante este periodo, intentó que John afrontara sus problemas y se enfrentara a sus fantasmas, especialmente su familia y sus amigos. En primer lugar, hizo que John retomara su relación con Julian, su hijo, al que no veía desde hacía cuatro años. Pero quedaba un cabo suelto: Paul McCartney. Los McCartney decidieron visitar a John, sabedores de que éste estaba en Los Ángeles donde ellos se encontraban aquel 28 de marzo de 1974. Christopher Sandford, uno de los testigospresentes, describió la escena del reencuentro Lennon-McCartney de la siguiente manera: «La habitación se congeló cuando McCartney entró, y se quedó en absoluto silencio hasta que Lennon dijo: ‘Valiant Paul, supongo?’ McCartney respondió: ‘Señor Jasper Lennon, supongo? (Valiant Paul y Sir Jasper eran personajes interpretados por los dos, en un juego televisado de Navidad a inicios de la carrera de The Beatles). Extendió una mano McCartney, Lennon se la estrechó, y el ambiente era agradable, pero moderado, cordial, pero no especialmente cálido, por lo menos inicialmente». Paul y John, prácticamente no se hablaban desde hacía cuatro años y el reencuentro fue no demasiado afectuoso en un principio. Poco a poco el ambiente se relajó y comenzaron a hablar sobre los viejos tiempos, especialmente sobre la época de Hamburgo. Los litros de alcohol y las drogas probablemente contribuyeron a rebajar la tensión, hasta el punto que Lennon y McCartney empezaron a mostrarse a gusto con la situación y empezó a respirarse una auténtico ambiente de camaradería.
El disco se editó el 26 de septiembre en Estados Unidos y un par de semanas después en Europa. Alcanzó un lustroso número 1 en Estados Unidos y fue bastante bien recibido en el resto del mundo. En Inglaterra, llegó al sexto puesto. Su portada, con un dibujo sobre un partido entre el Arsenal y el Newcastle del propio John a los once años de edad, se acompañó de una curiosa contraportada en la que, gracias a un ingenioso troquelado, podía intercambiar parte de la cara de Lennon.
fantástico y sinuoso tema. Maravilloso piano del inefable Nicky Hopkins y excelente guitarra slide de Jesse Ed Davis. Muy buena. Tras este relajado tema, «
político, especialmente tras ver cómo Nixon era reelegido presidente. Una vez se mudaron a los apartamentos Dakota de Nueva York, en la primavera del 73, la pareja empezó a hacer vida por separado. Tras seis años sin apenas separarse para ir al baño, cada uno empezó a trabajar en proyectos por separado. Así, mientras Yoko trabajó sobre sus LP’s «Approximately Infinite Universe» y «Feeling The Space», John empezó a trabajar sobre algunas demos que tenía a medio terminar.
con May Pang. Buen tema, muy soul. Otro de los mejores momentos de un álbum tan irregular que puede alternar esta excelente canción con cortes mucho más intranscendentes como la juguetona «
Definida por él mismo años después como «una canción fallida», es un nuevo intento de escribir un himno pacifista del corte de «Give Peace a Chance» o «Power To The People». Una canción de agradable escucha, pero poco más.
un John recién mudado a Nueva York. «Yo debería haber nacido aquí, en Nueva York. París era el lugar donde tenías que estar en el siglo XVIII, ahora es Nueva York…», declaraba poco después de mudarse. No obstante, las autoridades norteamericanas no estaban tan satisfechas como John y mucho menos con su «cercanía a los líderes de la nueva izquierda radical» como Abbie Hoffman y Jerry Rubin. De hecho, la Administración Nixon lo vigiló muy de cerca, llegando a pinchar su teléfono, realizarle seguimientos e incluso recibir una carta de deportación. «Todos nuestros problemas con inmigración se deben a una falacia. Hubo una reunión con
«
proselitismo para dichas causas con la edición de los singles «
3 en las listas. Una obra maestra.
siendo un Beatle hasta la médula, pero era el único. John seguía haciendo su vida y, de nuevo bajo el nombre de Plastic Ono Band, grabó una canción sobre la dura experiencia del mono que vivió en sus propias carnes. “Cold Turkey” (
, otra basura disfrazada de obra experimental. Incluye únicamente dos temas, uno en cada cara de la edición original de vinilo. “John & Yoko”, en la primera cara, es una grabación de John y Yoko llamándose entre sí con distintos rangos vocales; “Amsterdam”, en la segunda cara, está compuesto de entrevistas, conversaciones y sonidos registrados durante la conocida encamada por la paz de la pareja.
compañía de un piano y el minimalista acompañamiento de Klaus Voorman al bajo y Ringo a la batería, John convierte en una sobresaliente canción las experiencias vividas bajo la terapia del doctor Janov, destinada a superar los traumas con los que convivía el músico tras la muerte de su madre, Julia. Con versos como «Madre, tu me tuviste, pero yo nunca te tuve», queda poco que decir… La emocionante voz de Lennon, los dramáticos acordes (con el sustain por las nubes) y la fantástica melodía hacen el resto. Una maravilla. Únicamente al alcance de los grandes genios.