GUILLETEK'S

Hay música que siempre merecerá ser recordada…

THE ROLLING STONES. Capítulo 1 (1943-1964): Orígenes, “The Rolling Stones”

Michael Philip Jagger (Kent, 1943), aún siendo hijo de la persona que introdujo el baloncesto en Inglaterra, Basil Jagger, no tuvo en el deporte uno de sus fuertes. A pesar de no ser propio de los tópicos del rock, el bueno de Mick, hijo y nieto de profesores fue un excelente estudiante.

En 1960, en uno de sus frecuentes viajes en tren Londres-Kent, Mick se encontró con un viejo conocido de sus tiempos infantiles, un antiguo compañero de escuela: Keith Richards (Kent, 1943), al que conocío cuando ambos tenían siete años en la Wentworth Primary School. El viaje se les hizo cortísimo a ambos, embarcados en una apasionante charla sobre su idolatrada música negra yanqui y, sobre todo, sobre sus ídolos: Chuck Berry y Little Richard.

El reencuentro hizo que ambos trabaran una profunda amistad que fue a más cuando los dos estuvieron definitivamente afincados en Londres al comenzar Richards sus estudios de Arte. Allí, y junto a su amigo Dick Taylor, formaron su primer grupo: Little Boy Blue & The Blue Boys. Sin embargo, el trío no tuvo demasiado éxito (tampoco eran demasiado brillantes) y no tardó en disolverse.

En 1961, cuando ambos cumplietron los dieciocho se mudaron a un piso en Edith Grove, en el barrio de Chelsea, junto a otro joven al que habían conocido: Brian Jones (Cheltenham, 1943) quien, a tan pronta edad (18 años), ya era un competente multinstrumentista. Hijo de padres músicos y aficionado al jazz, Jones ya había debutado como clarinetista en la Dean Close Junior Public School con tan solo 14 años y a principios de los 60 ya tocaba en un grupo razonablemente consolidado, los Blues Incorporated, y propuso a sus compañeros de piso que se unieran él. Jagger, que  había podido acceder a una beca merced a su brillante expediente y había comenzado sus estudios económicos en la London University, tuvo algunas dudas pero acabó compaginando sus actividades académicas con las musicales.

La nueva banda fue ganando y perdiendo miembros y nombres continuamente hasta que el 12 de julio de 1962 actuaron en el Marquee de Londres por primera vez bajo el nombre de The Rollin’ Stones. El nombre, sugerido por Brian, es un homenaje a Muddy Waters siendo el título de una de sus más célebres canciones.

Aquellos Rollin’ Stones fueron Mick Jagger (voz), Brian Jones (guitarra), Keith Richards (guitarra), Dick Taylor (bajo), Tony Chapman (batería) e Ian Stewart (piano). Aunque la actuación, y muchas de las posteriores, tuvieron bastante éxito, el grupo seguía teniendo bajas: Taylor se uniría a los fabulosos Pretty Things y Chapman abandonó el grupo. No obstante, la banda tenía buen nombre en la escena musical londinense y no les costó encontrar dos sustitutos para bajo y batería. Bill Wyman (Plumstead, 1936) y Charlie Watts (Islington, 1941) fueron los elegidos.

Wyman había sido un músico precoz y, a los 14 años, ya dominaba varios instrumentos. Tras contraer matrimonio a los 23 años, empezó a tocar el bajo en la banda The Cliftons en 1961. Ingresó en los Stones en 1962 a pesar de las reticencias iniciales del resto de la banda a los que les echaba para atrás la importante (6 años) diferencia de edad. Por otro lado, Charlie Watts, ya había tocado con Brian Jones en Blues Incorporated y, tras abandonar la música para dedicarse a trabajar, fue reclutado por los nuevos Rollin’ Stones en 1963.

Pronto la banda consiguió un contrato para actuar  cada domingo en el Crawdaddy Club de Richmond,El sexteto fue acumulando fama entre el mundillo artístico londinense, en absoluta efervescencia con el estallido de la Beatlemania. Los Beatles, que acababan de aparecer, ocupaban todas las portadas y copaban todas las listas de éxitos y de ventas del país. El tremendo éxito de los de Liverpool provocó que un jovencísimo y avispado publicista, Andrew Oldham, propusiera a los Stones presentarse al mundo como la antítesis de los Beatles, la cara oculta del rock, su lado oscuro.

Oldham, personaje clave en la historia de la banda, había sido parte del gabinete de prensa de los Beatles y sabía qué hace para conseguir convertirlos en un producto de éxito. Se convirtió en manager del grupo y realizó varios cambios en la imagen de la banda. Su primera y polémica decisión fue deshacerse de Stewart quien, a pesar de su competencia musical, no daba la imagen de “pretty, thin, long-haired boy” que quería para el grupo (se nota que el caballero se basaba en criterios publicitarios). Por otro lado añadió una “g” al Rollin’ del nombre del grupo y le quitó un “s” al apellido de Keith porque “sonaba más pop”. Señoras, señores, saluden a The Rolling Stones…

A pesar de la leyenda, Stones y Beatles no sólo no eran enemigos sino que se llevaban francamente bien. Sus edades, intereses y gustos musicales eran muy similares. De hecho, fue George Harrison quien aconsejó al dueño de DECCA (compañía que había rechazado a los Beatles el año anterior) que fichara al entonces ya quinteto. En esta época los Stones prácticamente no componían temas propios. Sus conciertos se basaban en interpretar de forma abrasiva versiones de la música negra norteamericana.

Siguiendo esta máxima grabaron su primer single con “Come On” de Chuck Berry en la Cara A y “I Want To Be Loved” de Willie Dixon en la B. Andrew Oldham no se conformó con ser el manager del grupo y se convirtió también en su productor musical. El single tuvo un éxito relativo y les aupó al puesto 21 de las listas. El disco no es gran cosa, aunque deja entrever las buenas maneras del grupo con el R&B. Sin embargo, Oldham tenía pensado un futuro mucho más ambicioso para sus chicos. El agresivo publicista tenía claro que la mejor y más rápida forma de llegar al éxito era subirse al imparable carro de los Beatles. Su idea se basaba en presentar al grupo como el contrapunto a aquellos. De esta forma comenzó una campaña presentando a la banda como los “chicos malos del rock” y buscando atraer con esa estrategia de lo “atractivo de lo prohibido” al mayor número de jóvenes posible. Puro marketing. Lemas como “¿dejaría a su hija salir con un Rolling Stone?” ideados y promovidos por el astuto Oldham hicieron el resto

No obstante, como os he dicho, la relación entre ambos grupos era excelente. Hasta tal punto que el segundo disco de la banda de Londres fue “I Wanna Be Your Man” un tema compuesto por unos tales Lennon y McCartney que además también incluyeron dicha canción en su segundo LP “With The Beatles”. La cara B fue ocupada por una nueva versión, el “Money” que popularizara Barret Strong y que, curiosamente, también grabarían los Beatles. Con la canción de sus “rivales” llegaron al 12, puesto que mejorarían y mucho,  (alcanzaron un muy meritorio nº3) con su siguiente sencillo: “Not Fade Away”, una excelente versión del clásico de Buddy Holly, en la que la banda da rienda suelta a su sonido de r&b canallesco tan característico de sus primeras grabaciones. “Little By Little” ocupó la cara B , tratándose del primer tema propio del grupo, en este caso obra de la banda al completo, aunque decidieron acreditarla bajo los seudónimos Nanker/Phelge. “Fue idea de Brian” -recuerda Bill Wyman- “sugirió que cuando la canción fuera fruto de la colaboración de todos estaría bien acreditarla bajo seudónimo y compartir los royalties”.

Por aquel de entonces, los Rolling Stones era una banda conocida y asentada, Jagger y su provocadora imagen hacían estragos entre las jovencitas de la pérfida Albión y los medios empezaron a centrarse en el descarado frontman de la banda. Esto provocó los celos de Brian, quien se sabía el líder absoluto del grupo a nivel musical. Esto provocó los primeros conflictos internos en el seno de un grupo que caminaba imparablemente hacia el estrellato.

Pero, aunque en 1964 aún estamos en la época en la que el single era el formato rey,  como a todo grupo  les llegó el momento de grabar el Imagenprimer disco. Su primer álbum, homónimo, se editó el 16 de abril de 1964. Aunque hoy en día es algo relativamente habitual, por aquel entonces no era demasiado frecuente que los grupos compusieran su material. Normalmente tenía tres o cuatro singles propios (que era lo importante) y rellenaban el LP con versiones. Los Beatles fueron los primeros en romper con esa tónica y componían la mayoría de su material hasta que, en 1964, editaron “A hard day’s night” convirtiéndose en la primera banda que esitaba un LP completo con canciones propias.

Los Stones, aún lejos de su mejor nivel, editan un disco de debut con buenas versiones de R&B y pocos temas propios: el no excesivamente meritorio tema de Jagger/Richards: “Tell Me” y “Now I’ve Got A Witness” (instrumental) y “Little By Little” firmadas por Nanker/Phelge que, recordamos, es como el grupo acreditaba sus composiciones corales. Por lo demás muchas versiones: el “Route 66” de Bobby Troup y que previamente había popularizado Chuck Berry, el “I Just Want to Make Love to You“, original de Willie Dixon y llevada a la fama por Muddy Waters, “Honest I Do” de Jimmy Reed, “Mona” de  Bo Didley, “I’m a King Bee” de Slim Harpo, “Carol” de su adorado Chuck Berry, “You Can Make If You Try” que popularizó Gene Allison y el “Walking The Dog” de Rufus Thomas. conforman una excelente selección de blues , soul y R&B que, una vez pasadas por la patina rollingstoniana resulta tremendamente atractiva

El disco, absolutamente liderado en lo musical por Brian Jones, no es una joya pero les valió para llegar al nº1. Bien es cierto que habían pactado con los Beatles la fecha de lanzamiento para no coincidir en el tiempo y tener que pelear en las listas. Fue bien recibido por la crítica y supone un más que aceptable debut en el que destaca la calidad como intérpretes del grupo y la enorme fuerza que transmiten. Esta pretendida intensidad buscaba reproducir el espíritu de los conciertos del grupo y se grabó prácticamente en directo en sesiones desarrolladas a lo largo de cinco días entre enero y febrero de 1964.

Un mes después, en mayo, el LP se editó en USA con el epígrafe “England’s Newest Hitmakers” y, buscando conseguir un mayor impacto comercial, sustituyeron “Mona” por “Not Fade Away” que había sido editada como single en Inglaterra. El debut de los Stones en Estados Unidos fue respaldado por una gira del grupo por el país que tuvo más sombras que luces. La extremadamente conservadora sociedad americana no estaba preparada para las provocativas actitudes del grupo, los sexuales movimientos de Jagger y su desaliñada presencia. Con todo, el disco alcanzó el numero 11 en las listas.

Llegarían tiempos mejores. Comienza la leyenda

 

Texto: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 4 de octubre de 2014

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THE KINKS. “Preservation act. 1” (1973) y “Preservation act. 2” (1974). ( 4/10 )

Con los estudios Konk ya terminados, el grupo aborda lo que iba a ser su proyecto más ambicioso: la macro obra conceptual “Preservation” que pretendía convertir al grupo en una compañía musical de teatro que interpretara en directo un argumento derivado de The Village Green Preservation Society. “Preservation” se dividiría en dos discos independientes, siendo el segundo de ellos doble. Para acometer semejante proyecto y darle el empaque necesario en vivo, el grupo se completa con secciones de viento y vocalistas de apoyo.

No obstante, durante la concepción y preparación del disco, Ray se vio afectado por sus problemas conyugales y la posterior separación de su mujer, Rasa Dicpetri. La posterior depresión de Ray y su abusiva ingesta de pastillas, desembocó en una actitud errática del cantante. La situación llegó a un momento extremadamente complicado en julio de 1973 cuando Ray tuvo que ser hospitalizado por una sobredosis de drogas tras haberse desplomado después de un concierto. La prensa musical llegó a especular con la muerte del mayor de los Davies. Finalmente, con Ray aparentemente recuperado, consiguieron terminar su ambicioso proyecto yPreservation Act.1” se editó en Septiembre de 1973 y su segunda parte, “Preservation Act.2” en Junio de 1974.

Las críticas fueron desastrosas y, la verdad, no merecía otra cosa. Nada queda aquí del grupo que fue. Es un fútil intento de acercarse a sonoridades más propias de Broadway pero fracasa estrepitosamente. Del volumen I, pueden rescatarse “Sweet Lady Genevieve” (enlace), la rockera “One Of The Survivors” (enlace) y del segundo –bastante mejor en general- se pueden salvar , “When A Solution Comes” (enlace), “He’s Evil” (enlace) y “Flash’s Confession” (enlace). Son discos que tienen sus seguidores entre los que, por si no ha quedado claro, no me encuentro. Absolutamente olvidables.

Al parecer, es un proyecto que mejoraba mucho en directo gracias a la teatralidad de Ray y al buen trabajo de la ahora numerosa banda. Lo único positivo es que sirvió para que Ray volviera y superara la depresión, aunque el bajista John Dalton afirma que “Ray nunca volvió a ser el mismo”. Gran “culpable” de la recuperación del músico es Yvonne Gunner con la que Ray comenzó una relación y con la que se casaría este mismo 1974.

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S. 4 / 10

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THE KINKS. The Kinks Kontroversy (1965). (7,5/10)

01. Milk cow blues (J.Estes) 02. Ring the bells 03. Gotta get the first plane home 04. When I see that girl of mine 05. I am free 06. Till the end of the day 07. The world keeps going round 08. I’m on an island 09. Where have all the good times gone? 10. I’ts too late 11. What’s in store for me 12. You can’t win

Producido por Shel Talmy

 

Sin poder considerarse una obra maestra , este álbum sí hace justicia al talento de Ray Davies quien compone todas las canciones salvo “Milk cow blues” del bluesman Sleepy John Estes y “I am free“, escrita en una línea muy dylaniana por Dave en su debú como compositor.

Las letras son muy superiores a la de sus anteriores trabajos, y la música comienza a llenarse de matices ajenos al R&B de sus primeros trabajos. Se pueden encontrar toques soul en temas como “The world keeps goin’ round” (enlace), de sugar-pop en “When I see that girl of mine” (enlace), incluso juguetean con ritmos calypso en “I’m on an island” (enlace).

Se muestran más sosegados en general y su música, aunque aún muy juvenil, resulta más madura. Buena prueba de ello es la fantástica balada “Ring the bells” (enlace). Aún con todo, los temas más representativos seguían siendo sus singles y “Till the end of the day” (enlace) y “Where have all the good times gone” (enlace) destacan sobre el resto.

 

VALORACIÓN GUILLETE’S: 7,5 /10

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THE KINKS. “Kinda Kinks” (1965). (6/10)

01. Look for me baby 02. Got my feet on the ground 03. Naggin’ woman (Lazy Lester) 04. Nothin’ in this world can stop me worryin’ ‘bout that girl 05. Wonder where my baby is 06. Tired of waiting for you 07. Dancing in the street (Stevenson-Gay) 08. Don’t ever change 09. Come on now 10. So long 11. You shouldn’t be sad 12. Something better beginning
Producido por Shel Talmy

Ray acapara ya casi todo el repertorio del disco, excepto “Naggin’ woman“, donde interpreta un blues de forma genial, y un clásico de la Motown, “Dancing in the street“, en una versión bastante mala (todo hay que decirlo). No obstante, el álbum, resulta decepcionante. No es malo ni mucho menos, pero es un disco de blues y R&B y no continúa la progresión que anunciaba “Tired of waiting for you”. Aún así, consigió un meritorio nº3 en Inglaterra y un desastroso 69 en USA (estaban prohibidos). El talento de Ray se deja sobre todo en “Tired of waiting for you“, pero hay otros temas muy interesante como “Nothin’ in this world can stop me worryin’ ‘bout that girl (enlace), la íntima “So long” o la poppie “Don’t ever change (enlace). 

Se puede esperar mucho más de los Davies y compañía…y no tardarán en demostrarlo, los siguientes singles de los Kinks supondrían el espaladarazo definitivo a la banda y el de Ray como compositor de canciones… Eso sí, la asignatura del álbum seguiría pendiente.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6 / 10

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THE KINKS. “Percy” (1971). (5/10)

01.God’s children 02. Lola -instrumental- 03. The way love used to be 04. Completely 05. Running round town 06. Moments 07. Animals in the zoo 08. Just friends 09. Whip lady 10. Dreams 11. Helga 12. Willesden green 13. God’s children-end

Producido por Ray Davies. Editado en Marzo de 1971

El director cinematográfico Ralph Thomas tenía pensado llevar a la gran pantalla la novela de Raymond Hitchcock “Percy”. Es la sorprendente historia de cómo un tímido y poco exitoso muchacho sufre un sorprendente accidente: un hombre desnudo le cae encima desde un rascacielos con tan mala suerte que, con el candelabro que llevaba en la mano, le mutila el pene. Los médicos deciden trasplantar el pene del hombre que se precipitó desde el rascacielos en el mutilado joven. La novela versa sobre las aventuras del joven y su nuevo pene con las múltiples amantes que tenía el accidentado. Thomas quería una banda sonora pop para el disco y rápidamente se le vinieron los Kinks a la cabeza. De esta forma, Ray Davies se dispone a escribir las canciones para tan bizarro argumento.

El disco es una correcta (sin más) banda sonora que no tiene un dos o tres momentos sobresalientes, como la fantástica “Moments (enlace), “Dreams” (enlace) o la instrumental de aires españoles “Helga” (enlace). Otras canciones reconocibles del álbum son la correcta “God’s Children” (enlace) y la más interesante “The way love used to be” (enlace)  con Ray, un piano y un cuarteto de cuerda atacando una sencilla melodía que recuerda a alguna de las baladas de los Stones. El resto son mayoritariamente instrumentales de limitada inspiración.

El disco no es bueno y, sinceramente, si no fuera porque un grupo mítico está detrás del mismo, no creo que hoy fuera recordado (si lo es). De hecho, la crítica británica vapuleó el LP y Reprise, la filial de Pye que editaba los discos del grupo en USA, se negó a editarlo.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 5/10

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THE KINKS. “Muswell Hillbillies” (1971). (8,5/10)

01. 20th. Century man 02. Acute schizophrenia paranoia blues 03. Holiday 04. Skin and bone 05. Alcohol 06. Complicated life 07. Here come the people in grey 08. Have a cuppa tea 09. Holloway jail 10. Oklahoma, USA 11. Uncle son 12. Muswell hillbilly

Producido por Ray Davies, editado en noviembre de 1971

Quizás a causa de sus recientes visitas a los USA, el grupo aparece aquí muy influenciado por melodías, ritmos y estilos tradicionales profundamente americanos (blues, country), si bien la temática de las canciones sigue siendo básicamente la clase media británica. No en vano, el título del álbum hace honor al barrio del norte de Londres donde los Davies se criaron: Muswell Hill

El LP arranca fuerte con la espléndida 20th century man” (enlace), fantástico blues acústico con un gran trabajo de guitarras y una ácida letra de Ray sobre la sociedad intervenida por las tecnologías. El gran nivel se mantiene (si no aumenta) con la gran Acute Schizophrenia Paranoia Blues” (enlace), otro pedazo de blues.

“Holyday” (enlace), podría ser un clásico de los 40 sin problema. Inspirada melodía y teatral  y acertada interpretación de Ray… Comentarios que se pueden extender a “Alcohol” (enlace). “Complicated Life” (enlace) se adentra,  con un buen trabajo de slide guitar, en los territorios del country para que el grupo vuelva al blues-rock con “Here Come the People in Grey(enlace). El siguiente corte “Have a Cuppa Tea” (enlace) es muy representativa de lo que es el sonido de este disco, parece como si una banda americana de bluegrass estuviera revisitando a los Kinks.

“Holloway Jail” (enlace) nos devuelve a los Kinks roqueros, aunque sea de baja intensidad, antes de llegar al delicado intimismo de la deliciosa “Oklahoma U.S.A” (enlace). El disco afronta su parte final con la tediosa pieza country Uncle Son” (enlace) y la stoniana “Muswell Hillbilly” (enlace).

En resumen, un muy buen disco y un nuevo fracaso. Incomprendido por los fans tradicioneles de los Kinks por alejarse enormemente de su tradicional sonido (mucho más de lo que lo hizo el álbum “Lola”) y acercarse tanto al sonido americano… pero… su temática extremadamente británica hizo que los amantes de las sonoridades yanquis tampoco lo acogieran con pasión… Aún con todo consiguió un puesto 48 en el Billboard americano y recibió buenas críticas a ambos lados del Atlántico.

Sea como fuere, Muswell Hillbilles marca el final de la época dorada de los Kinks (muchos defiende que ese honor recae sobre “Lola”). A partir de ahora, todo será distinto y, por desgracia, menos brillante.

 

VALORACIÓN GUILLETEK´S: 8.5/10

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THE KINKS. Capítulo 12. Los Kinks Crepusculares IV: “Word of Mouth”, “Think visual” y “Phobia”. Fin

No era del todo entendible que un tío como Ray Davies, tras media docena de discos conceptuales, se sintiera completamente satisfecho editando discos tan “convencionales” por éxito que éstos tuvieran. Así que, quién sabe si aún escocido por la cancelación del proyecto audiovisual que debió haber sido “Arthur” en 1969, en 1983 se embarca en un nuevo y ambicioso trabajo: Return to Waterloo

La idea esta vez consistía en escribir, musicalizar y dirigir una película musical… , ahí es nada. El film de, de una hora de duración, tiene un curioso argumento en el que un joven londinense cuya principal ambición en la vida es convertirse en un prestigioso asesino en serie. La película no tiene diálogos y el argumento se filtra a través de las canciones de Ray, compuestas para la ocasión. El actor más conocido del reparto es Tim Roth.

El proyecto “Return to Waterloo” es interesante. La película es entretenida y tiene buenos momentos (me quedo con la parte de “Not far away” (enlace) ), pero lo más destacable, como no, es la música. Encontramos posiblemente la mejor canción de Ray desde los 70, me refiero a la magnífica canción titular (enlace), gran tema que no desentonaría en ninguno de los discos de Blur…20 años después…

Este sería un proyecto de Ray aunque, como grupo, los Kinks  estaban grabando a la vez su siguiente disco, que debería editarse antes que la película. La dedicación de Ray a su proyecto en solitario creo no pocas tensiones con el grupo, especialmente con Dave. Tensiones que se vieron aumentadas con el desastroso estado anímico del propio Ray tras su ruptura con Chrisie Hynde (la de Pretenders) con la que, a estas alturas, ya tenía una hija. Aún con todo, la banda consiguiría terminar el álbum.

“Word of mouth”
Noviembre de 1984

01. Do it again
02. Word of mouth
03. Good day
04. Living on a thin line (Dave Davies)
05. Sold me out
06. Massive reductions
07. Guilty (Dave Davies)
08. Too hot
09. Missing persons
10. Summer’s gone
11. Going solo

Aunque cuesta darle una oportunidad a causa de su horripilante portada, el disco es de lo mejor que hicieron en los 80. de hecho es un trabajo más que consistente. Lo hubiera sido mucho más si Mick Avory, el batería fundacional de la banda, no hubiera abandonado la grabación y el grupo tras terminar sólo tres canciones…  Y, aunque buscaron un sustituto, Bob Henrit, decidieron terminar muchas pistas de batería con cajas de ritmos para darle un aire más moderno, pero el resultado no es bueno en cuanto a sonido.

Aún con todo, es un buen disco que, de hecho, comienza muy bien con la fantástica “Do it again” (enlace). Gran tema se mire por donde se mire… que también debió gustar mucho a Green Day que, no contentos con haber fusilado “Picture Book” con su “Warning” dejan que las estrofas de “Do it again” inspiren su “Walking contradiction” (enlace). La canción titular, “Word of mouth” (enlace) también es un tema de calidad destacable. “Good day” (enlace) es una de las canciones en las que usaron (de forma bastante deficiente) caja de ritmos pero, aunque el sonido es flojo, es un buen tema pop que mejoraba mucho en directo (enlace) con una instrumentación más clásica. El siguiente corte, compuesto por Dave Davies es la política y no demasiado brillante “Living on a thin line” (enlace). Mucho más interesante es la dinámica y punky “Sold me out” (enlace), una de las tres canciones que Ray incluiría también, con algunos cambios, en su proyecto “Return to Waterloo”.

Como si Van Halen se hubiera pasado por el estudio, “Massive Reductions” (enlace) es una descarga de energía ochentera que bien podría convertirse, por su letra, en el himno de mucha gente en los últimos tiempos. La segunda aparición de Dave como compositor, “Guilty” (enlace) tampoco está muy inspirada y “Too Hot” (enlace), aunque simpática, tampoco pasará a la historia. “Missing persons” (enlace) es otra de las canciones que Ray usaría en “Return to Waterloo”, muy británica y muy disfrutable.

La recta final del disco arranca con “Summer’s gone” (enlace) y sus simpáticos coros “a lo Beach Boy”. Buena canción, al igual que “Going Solo” (enlace), posiblemente con mensaje a Mick Avory que acababa de abandonar la banda y con el que Ray siempre había tenido una excelente relación… todo lo contrario que ocurría con Dave, el guitarrista y el batería no se podían ver…  En resumen, en mi opinión, su mejor disco de los 80…

En cuanto a los resultados en listas, tuvo éxito, pero mucho menos que los tres anteriores y la popularidad del grupo fue disminuyendo coincidiendo con la finalización de su contrato con Arista Records que no se renovaría. Ray aprovecha el tiempo para terminar la grabación de su “Return to Waterloo” que, además de la excelsa canción que da título al proyecto y de la que ya hemos hablado, incluiría tres nuevas versiones de canciones incluidas en  “Word of Mouth” (“Sold me out” (enlace), “Going solo” (enlace) y “Missing persons“), pero también material nuevo de Ray como la melódica “Lonely Hearts” (enlace), la fantástica “Not far away” (enlace), la folkie “Expectations” (enlace) o “Voices in the Dark” (enlace).

Pero el grupo debía seguir y, regresado Ray de su escarceo en solitario, tenían que conseguir nueva discográfica. Pero, a mediados de los 80, eran una banda muy reconocida y, en enero de 1986, no les costó llegar a un acuerdo con MCA records (hoy Geffen), si bien en Europa les distribuiría London Records (hoy absorbida por Warner).

El debut de los Kinks con MCA no se haría esperar y antes de que acabara este 1986, el disco estaba en la calle.

“Think visual”
Octubre de 1986

01. Working at the factory
02. Lost and found
03. Repetition
04. Welcome to Sleazy town
05. The video shop
06. Rock’n’Roll cities (Dave Davies)
07. How are you
08. Think visual
09. Natural gift
10. Killing time
11. When you were a child (Dave Davies)

“Think Visual” es un disco muy poco inspirado, absolutamente correcto a todos los niveles, pero es una sucesión de temas de rock compuestos y tocados con profesionalidad pero sin asomo del genio que se le supone a los hermanos Davies. Las canciones de Dave son aburridas y el material de Ray está muy lejos de su mejor nivel, incluso del mostrado en los discos inmediatamente anteriores. Se podría destacar, por sacar algo positivo, la aprovechable “How are you” (enlace). La acogida del disco no fue buena, pero tampoco desastrosa y les permitió iniciar una nueva gira que se recogería, en 1987,  en un nuevo disco, “The Road” cuyo principal atractivo es la presencia de la autobiográfica cancion homónima (enlace).

“Sentado en mi hotel, mirando por la ventana dejo ir mi cabeza
después de tanto tiempo, nunca pensé que podríamos seguir en la carretera.

Como un gitano, nací para viajar, como un vagabundo sin hogar,
ahora pienso en todos los amigos que he dejado atrás.

La carretera ha sido rocosa, ha sido un trayecto duro por la autopista, pero basta de lamentaciones…

(En la carretera), las camas, los desayunos, las cucharas grasientas,
(En la carretera), los bares de perdedores y los cuartos ruidosos
(En la carretera), las heridas que crearon tantos versos
(En la carretera) y el tiempo invertido en mujeres y vino

Pienso en todos los amigos que dejé atrás,
en cualquier caso siempre es buen momento para volver a la carretera

Empecé tocando blues en una porquería de bar, bajé Charing Cross Road con mi imitación de guitarra Gretch, mi cabeza llena de canciones y mis ojos llenos de estrellas.

vi a una banda llamada “The Rolling Stones”,
y me dije, “¡eso es!, me voy a una banda, me voy de casa
me voy a la carretera…”

Estuve en sitios como Wigan y Birmingham…

(En la carretera), no teníamos nombre ni fans
(En la carretera), no teníamos dinero y dormíamos en una furgoneta, la verdad es que teníamos suerte si alguna vez nos pagaban

Pete tocaba el bajo y le gustaba mezclarse con los famosos
El hijo de la señora Ivory era un “tocón” pero era un fenomeno sentado a la batería
Mientras Dave, el cuervo, guitarrea rock’n’roll
yo rasgueo mi guitarra

Hay días en que te cansas de todo, pero hay días en que creo que no podría vivir sin ello

(En la carretera) Jimi Hendrix, The Who, Led Zeppelin y The Free tomaron la carretera igual que yo
(En la carretera),algunos sobreviven, otros no
(En la carretera), si tienes una banda este es el camino a seguir
(En la carretera), viviéndolo, comiéndolo, durmiéndolo
(En la carretera)te despiertas y ¿qué ves?…la carretera

La vida es una carretera, una autopista y he perdido un montón de amigos por el camino…
Todas las familias y hogares que he dejado atrás,
a todas mis amantes y amigos os digo:

“Tomad vuestro camino que yo tomaré el mío”
“Tomad vuestro camino que yo tomaré el mío”
“Tomad vuestro camino que yo tomaré el mío”

(En la carretera) Observando todas las fases desde el “Flower power”, “Heavy metal” y “acid rock”
(En la carretera),y los críticos dicen “¿esta gente (los Kinks) aún siguen tocando?, ¿Por qué no lo dejan son sólo seguidores de la moda (por “Dedicated follower of fashion”) a los que le gusta criticar a los hombres respetables (Por “Well respected man”)…y aún siguen en la carretera”
(En la carretera) Es de locos
(En la carretera),ahora todo el mundo es un rival
(En la carretera), coches diferentes, hoteles distintos
(En la carretera), empresas, todo es negocio…la verdad es que da asco, prefiero pensar en le pasado, cuando yo decidí lanzarme a la carretera

Aún tengo gasolina suficiente…un nuevo hotel…y aquí pienso en todos los amigos que dejé en la carretera”

Terminada la gira , en diciembre de 1988 vuelven al estudio.

“UK Jive”
Septiembre de 1989

01. Aggravation
02. How do I get close
03. UK Jive
04. Now and then
05. What are we doing
06. Entertainment
07. War is over
08. Down all the days (To 1992)
09. Loony balloon
10. Dear Margaret (Dave Davies)

Por desgracia, el disco tampoco eleva mucho el nivel del anterior. Mucho rock “riffero” soso y sin genio. Como siempre en un disco del grupo, encontramos excepciones como la bonita “Now and Then” (enlace), “War is over” (enlace) o el excelente heavy metal de Dave y su “Dear Margaret” (enlace). El LP fue uno de sus mayores fracasos comerciales y, para humillación del grupo, la discográfica les rescinde el contrato.

La banda volvió al estudio en septiembre de 1990, pero no fue hasta 1991 que consiguieron un contrato con Columbia que les permitió editar el que, hasta la fecha, es el último disco de estudio del grupo.

“Phobia”
Marzo de 1993

01. Wall of fire
02. Drift away
03. Still searching
04. Phobia
05. Only a dream
06. Don’t
07. Babies
08. Over the edge
09. Surviving
10. It’s alright (don’t think about it)
11. The informer
12. Hatred (a duet)
13. Somebody stole my car
14. Close to the wire
15. Scattered

Lo primero que destaca de Phobia es que es muuuuy largo. Quince canciones y, muchas de ellas, de más de cuatro minutos. Pero el problema del álbum no es su duración…, el problema son sus canciones… Es un disco malo, el peor de su carrera sin duda alguna. El sonido intenta acercarse de forma bastante patética al heavy metal, y es verdaderamente difícil destacar algo. Sólo una canción merece realmemente el indulto y es “Hatred” (enlace) y en este caso no es sólo por su música -que está bien- sino por el excelente sentido del humor de la letra en la que Ray y Dave ironizan al más puro estilo Pimpinela sobre el “odio pero te quiero” que siempre le ha unido a su hermano Dave.

El disco fue un fracaso absoluto y Columbia rescindió su contrato con el grupo. La banda, cansada, no iba  a pelear más con la industria y decide montar su  propio sello discográfico, Konk, antes de iniciar una última gira. El resultado de esa gira (y de algunas tomas grabadas en directo en el estudio) es el último disco de la banda: el directo “To the Bone” de 1994. Tras la edición del disco el grupo no se separa oficialmente pero sus miembros comienzan a hacer vida por su cuenta.

Curiosamente el periodo de menos actividad de la banda en 30 años coincide con un repunte en su popularidad motivado por la explosión de las nuevas bandas británicas de lo que se denominaría “britpop”. Y es que muchos de las bandas que se encuadraron en esta escena musical admitieron la influencia de los Kinks de los 60 en su música y los elevaron como una de las formaciones quintaesenciales de lo que se entiende como pop genuinamente británico. El grupo Blur fue especialmente efusivo en sus elogios hablando de ellos como “la mejor banda de todos los tiempos”, no obstante fueron muchos los que reconocieron  la influencia de los Kinks sobre su música: Blur, Oasis, Supergrass, clásicos como The Beatles, The Who, Paul Weller, Madness o bandas más actuales como  los Queens of the stone age o Franz Ferdinand…

Aprovechando la nueva popularidad el grupo reedito “To the bone” en 1996 pero con el añadido de dos canciones originales. Las últimas canciones que los Kinks han grabado hasta día de hoy: “Animal” (enlace) y “To the Bone” (enlace). Tras esto… Se acabó…

En 2003, a menos de un año para que se produjera el 40 aniversario del grupo, comenzaron a oirse insistentes rumores de una reunión de los miembros originales: Ray, Dave, Pete y Mick. En sendas entrevistas, los hermanos Davies, admitieron como ciertos los rumores y afirmaron su interés en trabajar juntos de nuevo… Pero en junio de 2004 Dave Davies sufrió un derrame cerebral que le paralizó medio cuerpo… Si bien es cierto que en poco más de un año, el pequeño de los Davies, estaba casi recuperado, esto provocó que las intenciones de reunión se enfriaran. Es mismo año, se pudo ver a la banda original reunida en la ceremonia e ingreso del grupo en el hall of Fame.

Los rumores de reunión se animaron en 2007…, y en 2008…y en 2009…pero en 2010 las dudas se disiparon…la banda original no volvería a reunirse: Peter Quaife, murió el 23 de junio de ese año…

Una banda fundamental. Un genio, Ray. Un puñado de canciones para la historia de la música. The Kinks.

Texto: Guillermo Mittelbrunn, 22 de agosto de 2012

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THE KINKS. Capítulo 11. Los Kinks crepusculares III: “Low budget”, “Give the people what they want” y “State of confusion”

Estos Kinks ya no tienen nada que ver con los del periodo 1964-1971, imaginativos, arriesgados, vanguardistas…, ni tampoco con los de la etapa 1972-1976, marcados por el disco concepto y la teatralidad… Estos Kinks son una buena banda, Ray sigue escribiendo buenas melodías de tanto en cuanto y, casi siempre, sus versos son afilados y  muy

Jum Rodford

interesantes…, pero ya es otra cosa. Tengo claro que si los Kinks hubieran sido lo que fueron del 77 en adelante, hoy pocos los recordarían. Pero no es menos cierto que su popularidad aumentó mucho en este periodo y, aún más, cuando bandas como The Jam , The Knack o The Pretenders se dedicaron a versionearlos

A estas alturas el grupo está muy establecido en tierras americanas. Todo lo contrario que en su país de origen, donde están relegados casi al olvido y muy distanciados de los gustos del público británico. De hecho,varios de sus miembros, entre ellos Ray, ya viven en 1979 en Nueva York. Sin quere bajarse de ola del éxito, y tras fichar a l Jim Rodford  para el bajo,  vuelven de nuevo a los Konk.

“Low budget”
Septiembre de 1979

01. Attitude
02. Catch me now, I’m falling
03. Pressure
04. National health
05. (Wish I could fly like) Superman
06. Low budget
07. In a space
08. Little bit of emotion
09. A gallon of gas
10. Misery
11. Moving pictures

A mí me parece un disco muy flojo, pero parece que no coincido con gran parte de la crítica ni con el público de la época. Ninguna canción, si acaso una, me parece demasiado interesante. La crítica aprecia la contundencia de temas como “Attitude” (enlace) o “Pressure” (enlace) pero cosas como “(Wish I could fly like) Superman” (enlace) o “In a Space” (enlace) me hacen pensar que lo que mejor puedo hacer es olvidarme de este disco. Si tengo que rescatar algo me quedo con el estupendo blues “A gallon of gas” (enlace). No obstante el disco tuvo mucho éxito y llegó al puesto 11, su mejor resultado en Estados Unidos.

Poco después del grupo se completa con el teclista Ian Gibbons. Ray se había encargado de las partes de teclado en la grabación de “Low Budget”, pero necesitaban alguien para los directs… porque es, básicamente a lo que se dedicó la banda durante los dos siguientes años, tal y como se recoge en su buen álbum en directo “One for the road“, de 1980.

En este tiempo a Dave le dio tiempo a editar un par de discos en solitario y Ray comenzó una turbulenta relación extramatrimonial (recordad que estaba casado, desde 1974 con Yvonne Gunner) con la líder de los Pretenders, Chrisie Hynde.

Ray y Chrisie

No obstante, la banda no dejaba de visitar el estudio, entre concierto y concierto, y desde mayo de 1979 fueron grabando -sin prisa- temas destinados al que sería su próximo trabajo que. Dos años después, en junio de 1981 el nuevo LP estaba terminado.

El álbum se acabaría editando en Estados Unidos dos meses después (agoto de 1981), pero, sorprendentemente, en Reino Unido no se editó hasta enero de 1982… ¿Un guiño a sus fans americanos que tan bien habían acogido sus últimos trabajos?, ¿un castigo al público británico que les había dado la espalda?

“Give the people what they want”
Enero de 1982

01. Around the dial
02. Give the people what they want
03. Killer’s eyes
04. Predictable
05. Add it up
06. Destroyer
07. Yo-Yo
08. Back to front
09. Art lover
10. A little bit of abuse
11. Better things

El título no podía ser más acertado. Ray le da a su público lo que su público le ha pedido. Su público no había acogido sus maravillosas locuras victorianas, ni sus álbumes conceptuales… pero acogían con alborozo su nuevo estilo “hard-rock-radioformulero”… así que eso es lo que recibirían… “Give the people what they want” es más de lo mismo…, pero peor… Tenemos bastante de ese “nuevo estilo kink” que comentamos (“Around the dial“, “Give the people what they want“, “Back to the front“, “A little bit of abuse“), pero las mejores canciones del disco son aquellas que se alejan del mismo, como la new wave Add it up” (enlace), el medio tiempo “Yo.yo” (enlace) o la azucarada pero bonita balada “Art lover” (enlace).

Con todo, los mejores momentos del disco son “Destroyer“(enlace), una revisión de “All day and all of the night” en clave quasi new wave, y el excelente tema pop “Better Things” (enlace). El disco fue un nuevo éxito de la banda y alcanzó un número 15 en listas.

Los Kinks repitieron la misma dinámica que siguienron tras la edición y el éxito de “Low Budget”, es decir, comenzaron de nuevo una extensa gira mientras aprovechaban las fechas libres para ir grabando canciones de su siguiente trabajo. La gira fue todo un éxito y más repercusión tuvo aún la edición, en abril de 1983, del single de adelanto de su nuevo disco: “Come Dancing” (enlace), infecciosa canción que abandona el terreno del rock para volver a un registro mucho más pop. Es tan hortera como entrañable y no podemos negar sus valores melódicos. Buena canción que fue el mayor éxito de la banda en Estados Unidos desde el “Tired of waiting for you” de 1965 (todo un número 6) y el primer Top-20 en Inglaterra desde 1972 (número 12).

“State of confusion”
Junio de 1983

01. State of confusion
02. Definite maybe
03. Labour of love
04. Come dancing
05. Property
06. Don’t forget to dance
07. Young conservatives
08. Heart of gold
09. Cliches of the world (B Movie)
10. Bernadette

Lanzar un LP con un single de éxito, como fue “Come dancing“, facilita mucho las cosas. Pero, a pesar de la similitud de la portada del disco con el anterior (grafitti y carreras incluidas), parece buscar nuevos horizontes y es bastante más variado. La canción titular, “State of confusion” (enlace), se mueve en la conocida línea hardrockera pero está mucho más matizada, como ocurre con “Definite maybe” (enlace), o la estupenda “Cliches of the world (B Movie)” (enlace)… Pero también tenemos rock clásico con “Bernadette” (enlace), con ¿homenaje? a “Lucille” incluido, e incluso muy buen pop como “Heart of Gold” (enlace)

Temas como la enteresante “Property” (enlace) o la balada “Don’t forget to dance” (enlace) muestran hasta qué punto los Kinks se adaptaron a las sonoridades de la época. Esta última, además, fue otro single de éxito.

Para mí, uno de los mejores trabajos ochenteros de los Kinks y, cómo no, un nuevo éxito en las listas americanas

Texto: Guillermo Mittelbrunn. 20 de agosto de 2012

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THE KINKS. Capítulo 10. Los Kinks crepusculares II: “Schooldays in disgrace”, “Sleepwalker” y “Misfits”

En  agosto de 1975, y tras la gira de “Soap Opera”, los Kinks vuelven a los Konk studios dispuestos a grabar el que tendría que ser su quinto  disco con RCA, el último que tenían firmado por contrato. Para ello, retomarían el personaje de Mr.Flash (el “malo” de “Preservation”) en lo que sería una nueva obra conceptual sobre la infancia y el cómo se fraguó la maléfica personalidad de aquél en sus días escolares.

No obstante, y a pesar de su intención conceptual, el disco se alejaría del estilo Broadway de sus anteriores producciones y pretende volver al estilo “riffero” que les catapultó a la fama en los 60.

“Schooldays in disgrace”
Enero de 1976

01. Schooldays
02. Jack, the idiot dunce
03. Education
04. The first time we fall in love
05. I’m in disgrace
06. Headmaster
07. The hard way
08. The last assembly
09. No more looking back
10. Finale

El disco se editó en 1976 y, desde luego es su LP más rockero desde “Lola”. “Schooldays” (enlace) es una buena introducción sin ser gran cosa. “Jack, the idiot dunce” (enlace) es un intento –muy mediocre, todo sea dicho- de rock clásico y como ocurre con la eterna “Education” (enlace) no llama a segundas escuchas. Más interesante resulta la impostada balada “The first time we fall in love” (enlace).

 

Pero es en la cara B cuando el disco coge verdadero “peso”. “I’m in disgrace” (enlace) y sus vitaminadas guitarras nos pone de nuevo ante el gran combo de rock que fueron siempre los Kinks… no puede escucharse a bajo volumen ni con vecinos cerca… o ¡qué demonios!, ¡qué protesten! “Headmaster” (enlace), a pesar de su pausado inicio, va subiendo de intensidad con un buen trabajo de guitarras de Dave hasta convertirse en otra descarga de adrenalina que nos prepara para la fantástica “The Hard way” (enlace), que mucho críticos colocan como antesala del punk. Gozada.

The last assembly” (enlace) retoma los sonidos baladísticos con un aire muy “singalong”, mientras “No more looking back” (enlace) recupera un rollo más contemporáneo (a 1976)  antes de llegar a “Finale” ,  la canción que cierra el álbum.

Un nuevo trabajo que, alejado del nivel mostrado antaño, es más que digno y consiguió un número 45 en listas no le que les permitió no tener que sufrir mucho antes de firmar su nuevo contrato, esta vez con Arista Records.

Desde “Lola”, y ya hacía seis años, el grupo no había conseguido un éxito y habrían de ser los norteamericanos Van Halen los que en su álbum de debut auparan una versión de “You Really Got Me” (enlace) a puestos de prestigio en las listas. Esto supuso un resurgir en el interés por el grupo que permitió a la banda (reconvertida de nuevo en quinteto) hacer una nueva gira esta vez mucho más exitosa y dedicarse al que sería su álbum de debut con la nueva compañía, esta vez sin ninguna pretensión ni conceptos argumentales. Volverían a hacer un disco de canciones. Un disco tradicional de rock.

“Sleepwalker”
Febrero de 1977

01. Life on the road
02. Mr. Big man
03. Sleepwalker
04. Brother
05. Jukebox music
06. Sleepless night
07. Stormy sky
08. Full moon
09. Life goes on

“Sleepwalker” es el primer intento de los Kinks , si exceptuamos su disco de debut,  de subirse a una moda comercial. Es un disco correcto, muy pegado a su tiempo, mucho más comercial de lo habitual… pero falto de genio. Estamos acostumbrados a que los Kinks suenen a ellos, ditintos al resto y, en este disco, tenemos ecos de Rolling Stones, T-Rex , Steve Miller Band… Tiene algunas canciones consistentes como “Life on the road” (enlace), “Sleepwalker” (enlace) o el  “Sleepless night” (enlace) de Dave, e incluso alguna más destacable como “Stormy sky” (enlace), pero es uno de esos discos que, si bien es disfrutable en primeras escuchas, es improbable que vuelvas a buscarlo en la estantería.

No obstante, este acercamiento a las tesis comerciales, funcionó y el grupo consiguió un número 21 en listas. Muy por encima de sus últimos trabajos. La gira de promoción también funcionó bien aunque para realizarla tuvieran que hacer algunos cambios en la formación. Durante la grabación de este LP, John Dalton, el bajista que había sustituido al original Peter Quaife, decide abandonar el grupo a pesar de que Ray intentó convencerlo hasta el final. Realmente Dalton llegó a grabar -y de forma brillante, por cierto- todas sus partes salvo la línea de bajo de “Mr.Big” que ya es obra del nuevo fichaje: Andy Pyle.

Poco después de la edición del disco, el nuevo bajista -Andy Pyle-, también se va y además se lleva consigo al excelente teclista del grupo, John Gosling, para empezar un nuevo proyecto juntos. Ray consigue convencer a Dalton de que vuelva y fichan al ex-Pretty Thing Gordon John Edwards

Sin tiempo que perder y con la intención de mantener el buen nivel comercial del grupo, Ray aprovecha los momentos muertos en la gira para componer y, cinco meses después de la edición de “Sleepwalker” se meten al estudio a trabajar sobre las canciones de su nuevo disco.

“Misfits”
Mayo de 1978

01. Misfits
02. Hay fever
03. Live life
04. A rock’n’roll fantasy
05. In a foreign land
06. Permanent waves
07. Black messiah
08. Out of the wardrobe
09. Trust your heart
10. Get up

“Misfits” pretende alargar el éxito de “Sleepwalker” y repite fórmula: rock setentero americanizado, comercial y muy pegado a su tiempo. El resultado es similar al del disco anterior, aunque en general está menos inspirado. Podrían destacarse el baladón “A rock’n’roll fantasy” (enlace), el reggae blanco “Black Messiah” (enlace) y la pasional “Trust your heart” (enlace) de Dave. El disco y el single derivado del mismo -“A rock’n’roll fantasy”- tuvieron muy buena acogida. Parece que habían encontrado la fórmula de mantenerse en el éxito.

Como se había convertido en tradición, después de la grabación del disco, el bajista (Dalton) y el teclista (Edwards) se marchan y son sustituidos por Jin Rodford y Ian Gibbons, ex-componentes de Argent y Life.

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THE KINKS. Capítulo 9. Los Kinks crepusculares I: “Everybody’s in showbiz, everybody’s a star”, “Preservation” y “The Kinks Present a Soap Opera”

Tras un buen debut, en  lo artístico que no en lo comercial, con RCA y con la edición por parte de la antigua discográfica de un recopilatorio que sumaba éxitos y rarezas (el fantástico The Kinks Kronikles), el grupo comenzó a dar forma a su nuevo proyecto: la idea consistía en editar un disco doble que consistiría en un álbum de estudio y otro en directo. Así surge “Everybody’s in showbiz, everybody’s a star”

“Everybody’s in showbiz, everybody’s a star”
Agosto de 1972

DISCO DE ESTUDIO
01. Here comes yet another day
02. Maximum consumption
03. Unreal reality
04. Hot potatoes
05. Sitting in my hotel
06. Motorway
07. You don’t know my name (Dave Davies)
08. Supersonic rocket ship
09. Look a little on the sunny side
10. Celluloid heroes

DISCO EN DIRECTO
01. Top of the pops
02. Brainwashed
03. Mr. Wonderful (L. Holofcener-J.L. Block-G.D. Weiss)
04. Acute schizophrenia paranoia blues
05. Holiday
06. Muswell hillbilly
07. Alcohol
08. Banana boat song (L.Burgie-W.A. Attaway)
09. Skin and bone
10. Baby face (H.Akst-B. Davis)
11. Lola

El primer disco, el de estudio, es un buen trabajo. En absoluto está al nivel de sus mejores discos y parece estar compuesto más con idea de tener una “excusa” para salir de gira que como un esfuerzo serio de mantener el nivel exhibido en “Muswell Hillbilies”. No obstante, el LP tiene gemas del nivel de la estupenda Sitting in My Hotel Room” (enlace), “Supersonic Rocket Ship” (enlace), o la grandilocuente “Celluloid Heores” (enlace) que hacen que merezca la pena dedicarle una escucha detenida. Es uno de esos disco que tiene tantos grandes defensores como detractores. A mí, no me parece demasiado interesante pero no me parece malo en absoluto.

En cuanto al disco en directo, corresponde a grabaciones de sus actuaciones del 2 y 3 de marzo de 1972 en el Carnegie Hall de Nueva York y es muy disfrutable. Ray se muestra muy seguro y teatral al micrófono.

El disco funcionó razonablemente bien para la poca promoción de la que disfrutó y alcanzó un puesto 70 en listas americanas. En Inglaterra, “Supersonic Rocket Ship”, editada como single, sería su último Top-20 en muchos, pero muchos años.

LA CRISIS DE RAY DAVIES

Con los estudios Konk ya terminados, el grupo aborda lo que iba a ser su proyecto más ambicioso: la macro obra conceptual “Preservation” que pretendía convertir al grupo en una compañía musical de teatro que interpretara en directo un argumento derivado de The Village Green Preservation Society. “Preservation” se dividiría en dos discos independientes, siendo el segundo de ellos doble. Para acometer semejante proyecto y darle el empaque necesario en vivo, el grupo se completa con secciones de viento y vocalistas de apoyo.

No obstante, durante la concepción y preparación del disco, Ray se vio afectado por sus problemas conyugales y la posterior separación de su mujer, Rasa Dicpetri. La posterior depresión de Ray y su abusiva ingesta de pastillas, desembocó en una actitud errática del cantante.

La situación llegó a un momento extremadamente complicado en julio de 1973 cuando Ray tuvo que ser hospitalizado por una sobredosis de drogas tras haberse desplomado después de un concierto. La prensa musical llegó a especular con la muerte del mayor de los Davies y con su sustitución a favor de su hermano pequeño.

Finalmente, con Ray aparentemente recuperado, consiguieron terminar su ambicioso proyecto y “Preservation Act.1” se editó en Septiembre de 1973 y su segunda parte, “Preservation Act.2” en Junio de 1974.

Las críticas fueron desastrosas y, la verdad, no merecía otra cosa. Nada queda aquí del grupo que fue. Es un fútil intento de acercarse a sonoridades más propias de Broadway pero fracasa estrepitosamente. Del volumen I, pueden rescatarse “Sweet Lady Genevieve” (enlace), la rockera “One Of The Survivors” (enlace) y del segundo –bastante mejor en general- se pueden salvar , “When A Solution Comes” (enlace), “He’s Evil” (enlace) y “Flash’s Confession” (enlace). Son discos que tienen sus seguidores entre los que, por si no ha quedado claro, no me encuentro. Absolutamente olvidables.

Al parecer, es un proyecto que mejoraba mucho en directo gracias a la teatralidad de Ray y al buen trabajo de la ahora numerosa banda. Lo único positivo es que sirvió para que Ray volviera y superara la depresión aunque el bajista John Dalton afirma que “Ray nunca volvió a ser el mismo”. Gran “culpable” de la recuperación del músico es Yvonne Gunner con la que Ray comenzó una relación y con la que se casaría este mismo 1974.

 

No obstante, a pesar de las palabras de Dalton y en lo que atañe a lo musical, el siguiente trabajo del grupo es muy superior. Una vez más, como ocurrió con Arthur, todo parte de un proyecto de GRANADA TV titulado “Starmaker” que acabó convirtíendose en el aprovechable “The Kinks Present a Soap Opera” (que, traducido, vendría a ser “Los Kinks presentan un culebrón”).

“Soap Opera”
Marzo de 1975

01. Everybody’s a star (Starmaker)
02. Ordinary people
03. Rush hour blues
04. Nine to five
05. When work is over
06. Have another drink
07. Underneath the neon sign
08. Holiday romance
09. You make it all worthwhile
10. Ducks on the wall
11. (A) face in the crowd
12. You can’t stop the music

Una vez más sin estar a la altura de sus grandes trabajos, “Soap Opera” es un muy buen disco. Sigue en la línea teatral de los trabajos post-“Muswell Hillbillies”, pero está mucho más inspirado a nivel melódico.

En esta ocasión el argumento versa sobre un estrella del rock que pasa del estrellato al una anódina vida corriente con un trabajo de oficina de 9 a 17h. Ya desde la inicial “Everybody’s a star” (enlace) vemos que estamos ante otra cosa, ante rock, ante los Kinks…, buena canción. Más interesante resulta “Ordinary People” (enlace) en la que Ray exhibe su teatralidad a través de una melodía muy inspirada. “Rush our blues” (enlace)  vuelve a mostrar las capacidades actorales de Ray es un formato blues-rock bastante mediocre en lo musical…, al contrario de lo que ocurre en la encantadora “Nine to five” (enlace) con pasajes verdaderamente brillantes que recuerdan (y mucho)  a los Kinks de toda la vida. “When work is over” (enlace) resulta tan simpática como disfrutable, como ocurre con la tabernera y contagiosa “Have another drink” (enlace), fantástica canción.

La cara B se abre con “Underneath the neon sign” (enlace), tema mucho menos brillante y, aunque “Holiday romance” (enlace) tampoco es gran cosa, “You make it all worthwhile” (enlace) hace que la espera merezca la pena… gran canción,  lo mejor del disco. “Ducks on the wall” (enlace), nos devuelve a la senda del rock sin ser nada destacable, como le ocurre a la tediosa “(A) face in the crowd” (enlace) y a “You can’t stop the music” (enlace).

Un buen disco. No es un clásico, ni merece serlo, pero demuestra que al Ray Davies de 1974 le seguía quedando talento que ofrecer al mundo.

Texto: Guillermo Mittelbrunn. 15 de agosto de 2012.

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