Dennis, amante de las emociones fuertes, quedó enganchado a la verborrea de Manson. ”Ese tío es cósmico, colega… Se pasa el día escuchando a los Beatles y encuentra mensajes ocultos en las canciones”, decía a sus allegados. Además Manson, que tenía cierto talento musical, impresionó al batería con sus oscuras composiciones y enrevesados versos.
Dennis intentaba convencer a Nick Grillo, manager del grupo, para que ficharan a Charles Manson para su sello Brother Records. De hecho, parece que Manson estuvo al menos dos veces grabando en el estudio de Brian. No se conoce el contenido de las grabaciones aunque Dennis estaba especialmente impresionado por una canción titulada “Cease to exist” y, según declara el propio Manson, ”se la regalé a cambio de su Rolls Royce…, ¡pero nunca me dio los papeles”.
Pero la música no era la principal preocupación de Charles Manson. Era el Profeta. El único capaz de interpretar los mensajes que los Cuatro Evangelistas, Paul , John, George y Ringo, lanzaron al mundo con su White Album: ” la raza negra va a levantarse en armas contra nosotros, los blancos, iniciando el Apocalipsis tal como los Beatles “afirman” en Blackbird (”has esperado el momento de alzar el vuelo, vuela pájaro negro hacia la luz de la oscura noche”). ¡¡Los negros nos acuchillarán como a Cerdos!!, lo dicen los Beatles en “Piggies”. Ellos (los Beatles) son los cuatro Ángeles de las Revelaciones, yo soy el quinto…quieren que vaya con ellos, en “Honey Pie” me están llamando (“ven a enseñarme la magia de tu espectáculo de Hollywood, cruza el Atlántico para estar en el lugar al que perteneces”). El Helter Skelter es el Apocalipsis…”
Manson y su troupé, autodenominados, “la Familia” vivieron en casa de Dennis durante unos meses y fueron mantenidos por éste que, según sus propias declaraciones, gastó hasta 100.000 dólares y mantener a los acólitos del siniestro Charlie. Una vez desapareció la fascinación inicial las relaciones de Dennis con Manson se enfriaron, especialmente después de que la Familia fuera desahuciada de la mansión de Sunset Boulevard en otoño de 1968. Parece que Dennis y Manson mantuvieron contactos ocasionales durante un tiempo que se fueron espaciando cada vez más por consejo de los allegados de Dennis, quienes siempre vieron algo turbio en el enjuto Manson.
El 9 de agosto de 1969, la empleada de la limpieza del director de cine Roman Polansky encontró en su mansión de Cielo Drive cinco cadáveres acuchillados y molidos a golpes, entre ellos el de la mujer del cineasta, Sharon Tate, embarazada de ocho meses que apareció colgada del techo con claros síntomas de tortura. En la puerta de entrada, los miembros de la Familia asesinos escribieron con sangre “Pig”… El 10 de agosto, un día después, el matrimonio LaBianca (propietarios de una boutique), aparecieron muertos en su casa tras recibir varias incisiones con tenedores. En la nevera sólo ponía “Helter Skelter”…
Durante la investigación por los asesinatos, Manson, temeroso de que le “echaran el guante”, decidió que era momento de cambiar de ciudad. Acudió a Dennis en busca de dinero quien, desconocedor de lo que había pasado, le prestó 1.500 dólares. Manson sabía que era cuestión de tiempo que dieran con él y quiso asegurarse de que nadie le involucrara con los crímenes. Uno de los posibles testigos en un futurible juicio sería Dennis… y quería asegurarse un testimonio favorable. Para ello, le hizo llegar al batería una bala de pistola, ”esto es para ti…, tengo otra para tu hijo”
El 19 de noviembre la familia fue detenida. Dennis se negó a declarar en el juicio. Manson no había estado presente en los asesinatos, pero fue sentenciado a pena de muerte por conspiración e inducción. Esta sentencia fue más tarde conmutada por cadena perpetua después de que la Corte Suprema de California aboliera la pena de muerte en ese estado.
Pero volvamos a la música, ¿qué hacían los Beach Boys entretanto? Brian estaba prácticamente fuera de combate y tenían que hacer frente al último disco, por contrato, para Capitol Records. Fue Mike quien, meses antes de todo el incidente Manson e inmediatamente después de la edición de «Friends», acudió a Brian con una idea muy sencilla: ”Brian, volvamos a hacerlo como antes…tú y yo…, la playa, las chicas… ¡hagámoslo de nuevo!”. Love tenía ya escrita la letra y Brian trató de volver a su estilo del 64, componiendo la fantástica «Do it again» (enlace).
Según Carl ”la grabamos en cinco minutos…, supongo que sí era un poco nuestro viejo estilo, harmonías, una melodía directa y todo eso…”, y es que esta canción deja atrás toda pretensión vanguardista para basarse en una infecciosamente adictiva melodía y en una factura técnica sin fisuras. Fue editada como single a finales del verano del 68, con “Wake the World” en la cara B, y logró el número 1 en Inglaterra y un meritorio (visto lo pasado con anteriores trabajos), número 20 en los USA. La crítica recibió la canción con numerosos elogios destacando especialmente su enorme frescura.
A pesar del reciente éxito, Brian seguía desconectado de la realidad y del grupo. Al resto del grupo le tocaba ponerse las pilas, tenían un contrato que cumplir…
«20/20»
Editado en USA en febrero de 1969

CARA A
1. Do it Again (B.Wilson- M.Love)
2. I Can Hear Music (J.Barry-E.Greenwich-P.Spector)
3. Bluebirds over the Mountain (E.Hickey)
4. Be with me (D.Wilson)
5. All I want to do (D.Wilson-S.Kalinich)
6. The Nearest Faraway Place (B.Johnston)
CARA B
1.Cotton Fields (H.Ledbetter)
2. I went to sleep (B.Wilson-C.Wilson)
3. Time to get alone (B.Wilson)
4. Never learn not to love (D.Wilson)
5. Our Prayer (B.Wilson)
6. Cabinessence (B.Wilson-V.D.Parks)
Con Brian recluido en una cama que sólo abandonaba para ingerir comida basura y consumir drogas, el grupo tuvo que ingeniárselas para completar un álbum. ¿La solución?, fácil… Recopilaron algún single de éxito («Do it again«), grabaron unas versiones («I Can Hear Music», «Bluebirds over the Mountain» y «Cotton Fields«) y rapiñaron en la Cueva de las Maravillas que una vez se llamó SMiLE («Our Prayer» y «Cabinessence«)… Así, ya tenemos seis de las doce canciones. Para el resto consiguieron que Brian compusiera dos joyas («I went to sleep» y «Time to get alone«) y acudieron al reciente estrenado talento de Dennis…y de Charles Manson.
20/20 sin embargo, y a pesar de su forzada composición, es muy interesante. Carl y Dennis toman el mando artístico del grupo y debutan como productores en un par de canciones. Para gran parte de la crítica estamos ante el primer disco de un grupo llamado “THE BEACH BOYS”. Hasta entonces habían sido unos meros instrumentos en manos de un genio, Brian, pero ahora tenían que aportar su talento individual y colectivo en beneficio del grupo. La mejor prueba de ello: por primera vez, Brian no está en la foto de portada.
Arrancamos con «Do it again» (enlace), ya hemos hablado de ella. Fantástica canción. Mike vuelve aquí a su quizás excesiva nasalidad dando paso a la angelical voz de Carl en los puentes. La voz de Brian está presente en los “Hey now” de la parte coral y recuperando su falsetto con esos gloriosos “pa pa pa” del final. Todo muy Beach Boy. Producida por Brian, estaba particularmente orgulloso del efecto logrado en el sonido de la caja al principio de la canción que logró sobrealimentando el sonido de ésta con efectos de eco. Carl debuta como productor con, «I can hear music» (enlace), versión de un éxito de las Ronettes de Phil Spector. El pequeño de los Wilson, no sólo canta como los ángeles sino que realiza una gran producción y propone unos arreglos (como el corte a cappella) muy interesantes. Resulta curioso como introduce muchos de los sonidos que solía usar su hermano mayor, como el citado corte a capella y los insistentes y rítmicos cascabeles. La canción se editó como single con “All I want to do” en la cara B, y consiguió un número 24. Carl comenzaba su asalto al poder.

«Bluebirds over the mountain» (enlace) es una nueva version, esta vez de un tema del 58 popularizado por Ersel Hickey. Su ligereza da
prueba de que el grupo iba justito de material. La canción, producida por Bruce (que también debuta) y cantada por Mike –estrofas-, Bruce y Carl –estribillos-, fue editada como single y sólo alcanzó un número 61. La verdad es que no merece mucho más. Lo más destacable el simpático video promocional que grabaron y la guitarra solista…, a cargo de Ed Carter, uno de los músicos de apoyo que usaban en las giras…
Después de tanta ligereza, llega Dennis para poner las cosas en su sitio con «Be with me» (enlace). El batería produce –además- está excelente canción que parece captar el ambiente del momento y el despertar del sueño que supuso el “verano del amor”. Cantada de forma extraordinaria por Dennis, es un avance más en su desarrollo como compositor. Gran canción. Dennis también compone y produce «All I want to do» (enlace). Buen rock de raigambre soul que Mike canta de forma excelente en, quizás, la interpretación más rockera de su carrera. Brian dijo que «nunca había a Mike cantar así, parece un loco». Sorprende positivamente en todos los sentidos. Dennis es ya a estas alturas, sin duda, el miembro con más talento del grupo en ausencia de Brian. Es una realidad.
El «nuevo» Beach Boy también se lanza al ruedo en esre democrático LP con «The nearest faraway place» (enlace). Bruce Johnston se disfraza de Brian Wilson para componer y producir este sucedáneo de las instrumentales de «Pet Sounds». El resultado es francamente agradable, si bien, quizás con un exceso de azúcar. A Brian le gustó el “homenaje” y dijo que ”Bruce hizo una cosa realmente bonita”.
Menos satisfactoria resulta la prescindible versión que, el Beach Boy folkie, Alan Jardine lidera del «Cotton Fields» (enlace) de Huddie “Leadbelly” Ledbetter«. En Inglaterra consiguió un número 2 y se convirtió en un clásico de sus visitas a las Islas. No suelo aguantarla más de veinte segundos. Una de las canciones que hacen que el disco baje muchos enteros. Pero en estas aparece Brian y se saca de la manga una preciosidad como «I went to sleep» (enlace) convirtiendo su patológica inactividad en motivo para una obra de arte. La canción transmite pereza desde cada una de sus notas y, escucharla con auriculares, tumbado en una cama y a oscuras, es una experiencia más que recomendable.
Brian y Carl comparten la creación y la voz solista en esta miniatura de minuto y medio, arreglada en la mejor tradición wilsoniana. Bonita hasta más no poder.
No obstante, si la anterior aportación de Brian es Buena, «Time to get alone» (enlace) lo es más, mucho más… No conozco muchas melodías mejores que ésta. Precioso vals de Brian cantado por Carl con su habitual maestría. Los arreglos, con clavicordios, cuerdas y armonías imaginativas, recuerdan a Pet Sounds más que ninguna otra canción que grabaran. Originalmente, la idea de Brian era dársela a su íntimo amigo Danni Hutton quien de hecho llegó a grabarla con su grupo Redwood. Pero el resto no iban a permitir que regalara semejante joya. El propio Hutton recuerda la escena: ”fue patético…, estábamos grabándola y Brian estaba en la sala de control cuando vimos entrar a Mike, Carl y Al… Mike fue claro, “no les vamos a dar una mierda, esa canción es para nosotros”… Brian acabó llorando como un niño…, cuando se fueron salió y nos dijo que lo teníamos que entender, ellos eran su familia…”. Brian, que otrora “manejó” al grupo como meros instrumentos, era ahora una marioneta en manos de sus compinches. La gallina de los huevos de Oro tenía que seguir produciendo. En cualquier caso, un clásico. He cometido el error de oírla para escribir estas líneas, no las sacaré de mi cabeza en una semana.
Y llegamos a la recta final y a «Never learn not to love» (enlace), la canción de la polémica. “Cease to exit” era un original de Charles Manson. Dennis reescribió algunas partes, introdujo algunas variaciones de acordes y le dio un aire pop al oscuro estilo folk de la original. No sería justo decir que Dennis no aportó nada, pero tampoco lo sería negarle la autoría a Charles Manson. Catorce años después, cuando Dennis murió ahogado mientras buceaba, Manson declaró a un periodista desde la cárcel: «fue mi sombra quien lo asesinó… me robó…». La canción es buenísima, tan hipnótica y angustiosa como increíblemente melódica.
A partir de aquí entramos en la magia de SMiLE con el rescate de dos de los temas pertenecientes al malogrado proyecto de Brian donde «Our Prayer» (enlace), era la maravillosa introducción. Brian compuso esta miniatura a cappella para que sugestionara al oyente y lo adentrara en el mágico mundo que iba a proponerle…, era el origen del viaje. ”Estaba en el piano”-recuerda Brian– ”pensando sobre música sacra…, junté unos acordes emotivos y compuse las líneas de voz una a una…, luego se las enseñé a los muchachos…, es una especie de rock para iglesia”. Joya.
El disco concluye con la otra maravilla proveniente de SMiLE es «Cabinessence» (enlace). Esta canción, que en el disco original trataba sobre la construcción del ferrocarril, fue una de las causas que hicieron que Mike Love se opusiera frontalmente al proyecto SMiLE. No podía entender lo que Brian intentaba y acusó a Van Dyke Parks de escribir letras ininteligibles ocasionadas por las drogas. Parks harto de las críticas, abandonó el proyecto.
“20/20”, es un buen disco si bien no es tan sólido como otros en cuanto a coherencia de sonido (se nota la mano de varios productores –Brian, Carl y Dennis- y la distinta proveniencia de las canciones). En cierto modo, me recuerda al «Magical Mystery Tour» de los Beatles en tanto en cuanto éste también estaba compilado a base de retales. Salvando las distancias, como el caso del excelso «Magical Mystery Tour», el resultado es muy bueno en cuanto a lo artístico. Sería un álbum excelente si no tuviera los enormes bajones que suponen algunas de las versiones.
El disco alcanzó un número 68 en Estados Unidos, mejorando mucho los resultados de “Friends”. En Inglaterra, como venía siendo habitual, funcionó mucho mejor y alcanzó un número 3. Buen regalo para el hijo de Carl, que nacería poco después.
En Abril del 69, habiendo cumplido ya con su contrato con Capitol, el grupo demanda a la discográfica reclamando un impago de derechos de producción. Como compensación la banda se adjudica la propiedad de todos los albumes posteriores a «Party» («Pet Sounds», «Smiley Smile», «Wild Honey», «Friends» y este «20/20»).
Tras siete años en Capitol, los Beach Boys se encontraban sin compañía discográfica. Lo peor es que, a causa de sus
recientes fracasos comerciales y de la «mala» reputación de Brian, ninguna otra compañía parecía interesada. No obstante, antes de dejar Capitol, editaron un nuevo single: la fantástica «Breakway» (enlace). Se trata de una fantástica canción pop de Brian con una melodía memorable -sobre todo en las estrofas- y unos fantásticos arreglos vocales. Para no variar fue un fracaso comercial en USA (nº63) y un éxito en Inglaterra (nº6). Como co-compositor aparece un tal R.Dumbar, que no es otro que Murry Wilson, padre e hijo despidiendo una etapa. La cara B es ocupada por la fenomenal «Celebrate the news» (enlace), una nueva muestra del cada vez más destacable talento de Dennis Wilson.
El fracaso de “Breakaway” tampoco ayudó mucho para que el mundo discográfico se animara a fichar a los Beach Boys. Nick Grillo, el manager, no paraba de tocar puertas, entre tanto los miembros del grupo se dedicaron a otras cosas: Dennis se dedicó a la noche, Mike y Dennis tomaron bajo se tutela a The Flame, una banda surafricana que les había encadilado, y ¿Brian? En una más de sus excentricidades, con 120 kilos de peso provocados por la ingesta de comida basura, decide abrir una tienda de comida sana y productos naturales: Radiant Radish.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn. 7 de septiembre de 2012.


Y es que Brian no estaba para cultivar el espíritu. Como dijo en su momento ”ya tenía suficiente con todas esas voces en mi cabeza como para escuchar todos esas historias”. Las voces se volvían cada vez más amenazantes y Brian sólo encontraba refugio en la música… y en la droga. En estos momentos, ya era un consumidor habitual de cocaína y vivía enfundado en un pijama desabotonado que permitía ver su ya difícil de ocultar barriga, fruto de la masiva ingestión de hamburguesas y helados.
“El de en medio de los Wilson”, siempre fue considerado el menos talentoso no sólo de la familia sino del grupo, y nada más lejos de la realidad. Brian era intocable, el genio, y Carl era un excelente cantante y un instrumentista muy competente…, Dennis tenía una voz mucho menos modulada y era bastante torpe con cualquier instrumento que cayera en sus manos. Pero, con el tiempo, y fijándose mucho en Brian (al que idolatraba), se destapó como un fantástico compositor convirtiéndose -sin lugar a dudas- en el miembro con más talento del grupo tras el cada vez más perjudicado Brian. Con el tiempo, Carl y Bruce también desarrollarían buenas habilidades compositivas…, algo que jamás consiguieron (ni conseguirán) Al y Mike.
convencionales estrofas que él canta en solitario y Brian, las maravillosas partes armonizadas. La letra versa sobre una curandera. Sorprende la minimalista instrumentación, reducida a la mínima expresión (piano, bajo y percusión) que además contrasta con «Little Bird» (


No corrían buenos tiempos para el grupo. Apenas un año antes eran los más grandes, pero mientras el mundo musical seguía “volando” en una especie de alucinación catártica producida por la psicodelia, los californianos nadaban en una arriesgada contracorriente. Nadie quería ya éxitos «chico conoce chica», querían nuevas sensaciones…
de la sofisticación de la joya del 66… Esto es «Wild Honey» (
«Arent’t you glad» (
siniestras e inquietante armonías en el estribillo en el que Mike toma la voz líder. Me parece un pedazo de canción con una melodía absolutamente sobresaliente.

Con Brian intentando recuperarse del golpe que supuso la anulación de SMiLE (aunque, en cierto modo, también fue una liberación) y liderados por su nuevo manager David Anderle, consiguen que Capitol les permita publicar sus discos en el nuevo sello del grupo, Brother Records. A cambio, los Beach Boys retirarían la demanda interpuesta por el retraso en el pago de los derechos de autor.
mantiene el nivel de “Good Vibrations”, pero sigue siendo un excelente tema y con un importante componente de innovación. No obstante, el público ya los había crucificado. Habían creado demasiada expectación y “Heroes and Villains”, con toda su calidad, se queda en un número 12 en listas. Para Brian fue especialmente doloroso comprobar como una de las canciones de las que más orgulloso estaba, se había quedado fuera de un Top-10.
breaks and back to winter (Woody Woodpecker Simphony)» (



En noviembre, se produce uno de los hechos que, a posteriori, se han señalado como claves del fracaso del proyecto SMiLE. El día 28, graban «Mrs. O’Leary’s Cow», parte del movimiento The Elements, concretamente la dedicada al fuego. Para aumentar “la motivación” de los músicos, Brian les invita a que se pongan cascos de bombero durante la sesión. Al día siguiente, las noticias matinales abren con la información de que varios incendios tuvieron lugar la noche anterior en la ciudad de Los Ángeles. Brian está convencido de que han sido provocados por su música y sufre un nuevo ataque de pánico.

de lograr el disco perfecto y aterrorizado por la idea de no conseguirlo. Aquejado de sus obsesiones, e incrementando éstas con un masivo uso de drogas, tenía un comportamiento cada vez más difuso. Llegaba por la mañana dispuesto a rehacer el disco entero y convertirlo en música de acompañamiento para hacer gimnasia, o música acuática o cualquier otra ocurrencia. El proyecto comenzaba a estar herido de muerte. Nunca estaba satisfecho. Volvía sobre cada pista una y otra vez. Su insatisfacción iba en aumento. Fue en esta época cuando Brian empezó a escuchar voces, voces que le repetían una y otra vez una cantinela familiar, una frase que había escuchado muchas veces de boca de su padre:

textos poéticos. Era Tony Asher.
”Quiero que esa maraca suene como si fuesen las joyas de una pulsera en el brazo de tu chica”. Frank Capp, el prestigioso percusionista, cerró los ojos y esa toma, la enésima, fue perfecta. Era el tipo de instrucciones que Brian les daba a los músicos, les pedía «colores», «llantos», «amor», «pasión», «rabia», «ternura«… Empezaba dándoles instrucciones musicales precisas, pero luego necesitaba que hicieran realidad lo que él tenía en la cabeza y no tenía otra forma de expresarlo. Chuck Britz recuerda como «era curioso ver a ese muchacho imberbe hablar con los mejores músicos de sesión de Los Ángeles y les pedía que un violín llorara». Como dijo George Martin, productor de los Beatles, ”lo que hizo Wilson está al nivel de Mozart o Bach, o superior, porque ellos trabajaban la música, pero Brian consiguió meter colores en ella…, llevó el color a los sonidos». Quería que todos los músicos (hasta 40) estuvieran presentes en todas las sesiones, quería fomentar el grupo y la mística de la grabación. Cada toma buena acababa con una ovación general. ”No sé cómo lo hacía, es como una fusión de Bach con Beethoven…”, decía el guitarrista Jerry Cole, ”Nosotros sólo escuchábamos la base, pero él era capaz de imaginar todo…, cuerdas, voces…, lo escuchaba todo desde dentro”, recuerda el acordeonista Carl Fortina.


Otra maravilla. Con un inicio espectral, tiene una de esas progresiones tan wilsonianas que elevan la canción a un nivel casi espiritual que la acerca a la música sacra. Estupenda interpretación vocal de Brian y otro monumental trabajo de producción. Tony Asher recuerda que ”para conseguir el adecuado sonido de piano para la intro, uno de nosotros se tuvo que meter dentro del piano para agarrar las cuerdas mientras otro pulsaba las teclas…, así lo conseguimos”
Grabada en marzo de 1966, en distintas secciones (feels) que luego Brian uniría en la mezcla final, es quizás la canción que más fusiona el rock con los arreglos clásicos. El maravilloso cuerno inglés que acompaña a la melodía principal, el arreglo de las flautas, la imponente y casi militar base rítmica, el spectoriano manto de cuerdas… El uso de las dinámicas, en esta canción, quita el hipo. Contínuos cambios de tempo, intensidad
un tema tradicional con origen en las Bahamas que artistas como
Capitol editó la canción como single sin consultar a Brian, según se comenta como castigo por la tardanza de éste con la entrega del nuevo disco. Se editó en julio del 65 con “You’re so good to me” en la cara B y alcanzó el número 3 en USA y el 2 en Inglaterra.
creador, sino como productor. El arreglo, mucho más sencillo (no confundir con simple) que los aparecidos en el resto del disco, es simplemente sublime con su inconmensurable intro y esa fantástica línea de bajo ascendiendo de forma inversa a la progresión de los acordes. Fueron sesiones maratonianas porque Brian puso un celo especial en cada instrumento, en cada nota, en cada silencio…
La canción originalmente se titulaba “Hang on to your ego” y Brian cantaba la voz principal (llegó a ser grabada así –
