Paul McCartney: «Tug Of War» (1982) (9,5/10)

Tug Of War (McCartney)
Take It Away (McCartney)
Somebody Who Cares (McCartney)
What’s That You’re Doing (McCartney-Wonder)
Here Today (McCartney)
Ballroom Dancing (McCartney)
The Pound Is Sinking (McCartney)
Wanderlust (McCartney)
Get It (McCartney)
Be What You See (Link) (McCartney)
Dress Me Up As A Robber (McCartney)
Ebony And Ivory (McCartney)

Tras el escarceo en solitario que supuso «McCartney II» (1980), la idea de Paul era lanzar un nuevo álbum con sus Wings y volver a contar con el productor de los Beatles, George Martin: «llevaba sin trabajar con George desde que lo hicimos en «Live And Let Die» y, ya sabes, me gusta su trabajo como productor, así que lo llamé y a él también le apetecía…, tan simple como eso. La idea era que produjera el siguiente álbum de Wings».

En julio de 1980 Paul y Linda estuvieron trabajando en el nuevo álbum de Ringo Starr «Stop And Smell The Roses» y, en Agosto del mismo año, Paul y Denny se encerraron en casa de los McCartney para grabar algunas demos. Muchas de ellas acabaron formando parte de este «Tug Of War» («Ballroom Dancing», «Take It Away», «Dress Me Up As A Robber», «The Pound Is Sinking», «Dress Me Up As A Robber», «Ebony And Ivory», «Wanderlust»), otras se editaron tiempo después, («Keep Under Cover«, «Average Person«,  «Sweetest Little Show» y «We All Stand Together«) y otras quedaron inéditas («The Unbelievable Experience«,  «Give Us A Chord Roy«, «Seems Like Old Times» y  la divertida y notable «Take Her Back Jack«). Pero George aunque elogió parte del material, animó a McCartney a que compusiera más: «Me dijo, mira llevas siendo demasiado tiempo tu propio jefe, si vamos a trabajar juntos tienes que aceptar mis críticas, puede que no te guste pero, así, funcionará».

Con nuevos temas, las sesiones comenzaron en diciembre de 1980 pero Laurence Juber y Steve Holly no llegaron a incorporarse tras anunciar que abandonaban el grupo. Paul, Denny y Linda estaban decididos a seguir juntos cuando en la mañana del 9 de diciembre de 1980, McCartney se despertó con la terrible noticia: John Lennon, su eterno compañero, había sido asesinado en Nueva York. La relación de Paul y John había pasado de su inquebrantable amistad en los 60 a su encarnizada enemistad de la primera mitad de los 70. Desde 1975 su relación se había normalizado y, aunque no era lo de antes, era cordial y amigable. John había muerto y a Paul no se le ocurrió nada mejor que irse a trabajar. Después de comer, en el estudio, llamó a Yoko para ofrecer sus condolencias, la esposa de Lennon le hizo saber el cariño que su difunto amigo aún sentía por él (John te quería, te quería mucho”…). Cuando dejó el estudio, bien avanzada la tarde, se encontró con decenas de periodistas. Sus primeras declaraciones fueron: “Estoy muy conmovido, ya sabes, es una noticia terrible… He pasado el día en el estudio escuchando nuevo material porque no tenía ganas de quedarme sentado en casa…”. Cuando le preguntaron por cuándo se enteró de la noticia, contestó: “Por la mañana, en algún momento”, y preguntó a los periodistas si todos lo sabían, a lo que contestaron que sí. McCartney dijo entonces: “Es un fastidio, ¿No es así?” (vídeo). Estas declaraciones fueron publicadas, y su  gesto fue muy criticado.  Cuando llegó a casa se sentó a ver las noticias  y lloró amargamante junto a su familia. . Pocos meses después, en una entrevista de televisión, Paul apenas puede contener las lágrimas al escuchar “Beautiful Boy” (vídeo).

Paul no volvió al estudio hasta el 14 de diciembre, pero las sesiones se pararon por las fiestas navideñas y no se retomaron hasta febrero de 1981. Dave Mattacks se incorporó en la batería junto a Linda, Paul y Denny pero, a sugerencia de George Martin, se decidió que era absurdo restringirse a los miembros de un grupo y que debería utilizar al músico que mejor pudiera interpretar la canción en su instrumento. De esta forma, se incorporaron los baterías Adrian Sheppard, Campbell Maloney, Steve Gadd, y el bajista Stanley Clarke. Poco después, Paul decidió que estaría bien invitar a algunos camaradas para que aparecieran como «estrellas invitadas» y, así, Ringo Starr, Stevie Wonder y Carl Perkins se unieron al plantel.

Obviamente este ya no era el disco de un grupo y, en abril de 1981, se anuncia la separación oficial de Wings y Denny abandona el estudio siendo sustituido por el 10cc Eric Stewart. Concluidas las sesiones, Paul tenía material para un disco doble, pero, bajo consejo de George Martin, decidió hacer una selección y editar un LP sencillo. Al final, el proyecto se conviertió en el cuarto trabajo de McCartney en solitario y, bajo el titulo definitivo de «Tug Of War», se editó en abril de 1982 con un éxito en arrollador en todo el mundo (nº1 en USA e Inglaterra). La crítica aclamó el disco (Rolling Stone le dio 5 estrellas y habló de «la obra maestra quien siempre supimos que Paul McCartney podía grabar») y las ventas fueron espectaculares. Y es que estamos ante un disco es sencillamente maravilloso, redondo, sin fisuras. Está muy trabajado y,al no tener que estar limitado a una pequeña banda y poder contar con músicos de sesión de gran nivel y,  el LP roza la exquisitez a nivel de arreglos e interpretación. Quizás se puede achacar que es un LP muy tranquilo y falto de algún tema un poco más brioso.

A nivel de composición, Paul está en una forma excelente y construye un buen puñado de melodías sobresalientes que brillan ya desde el principio con la fantástica canción que da título al LP.  «Tug Of War» es una balada con un grandilocuente fondo orquestal que la enriquece y hace destacar su excelsa melodía. Gran forma de arrancar…, pero es que, el genial pop de cadencias reggae que nos oferta «Take It Away» (con Ringo tras los tambores, por cierto), no hace sino confirmar las expectativas: estamos ante algo grande.

Pero, por si era poco, Macca nos chuta una sobredosis de melancolía con «Somebody Who Cares«, otra vez un sobresaliente corte de pop mccartiano arreglado con un gusto pasmoso, para después levantarnos de la silla con un funky escrito tête à tête con el maestro del género, Stevie Wonder, «What’s That You’re Doing?». La verdad es que suena mucho más Wonder que a McCartney…, pero es una gozada.

Una cara A para el recuerdo concluye de la mejor forma posible con «Here Today«, el sentido homenaje de Paul a su amigo John tras su muerte. La letra es suficientemente explícita: “Y si dijera que yo realmente te conocía bien, ¿cual sería tu respuesta si estuvieras aquí hoy? / Pues, conociéndote, probablemente te reirías y dirías  que nosotros somos polos opuestos …si estuvieras aquí hoy… /  Pero, en lo que a mí respecta, aún recuerdo como era antes  y ya no puedo contener las lágrimas más… te quiero… / ¿Recuerdas cuando nos conocimos?, supongo que se podría decir que nos hacíamos los duros, no entendíamos nada, pero siempre podíamos cantar / ¿Recuerdas aquella noche en que lloramos porque ya no había ninguna razón para guardarlo todo dentro?  Nunca entendimos ni una palabra, pero siempre estabas allí con una sonrisa /  Y si dijera que realmente te quería y que me alegraría de que aparecieras, así, estarías hoy aquí , como estás en mi canción“… Sin palabras… Mucha gente ha querido ver en esta canción un «segundo Yesterday», el tratamiento musical y el arreglo de Martin es, intencionalmente,  muy parecido.

Una de las pocas concesiones al rock del disco es la efectiva «Ballroom Dancing«, la canción más movida del disco. McCartney juega con su amplio registro vocal en un buen corte rock que refresca el tono hasta aquí maravillosamente melancólico del LP. No obstante el maravilloso aire tristón del disco vuelve con la soberbia «The Pound Is Sinking«, una genial canción-río de Paul que es pop en estado puro. Una buena línea de bajo -a cargo de Stanley Clarke- y una brillante guitarra eléctrica del propio Paul refuerzan este tema en el que McCartney se burla del mercado monetario.

El punto álgido del LP llega con la extraordinaria «Wanderlust«, incomprensiblemente no lanzada como single y una de las mejores canciones que McCartney ha escrito en su carrera… incluido su periodo Beatle. Un clásico nunca suficientemente ponderado. No conozco muchas canciones mejores, una obra maestra.  Con «Get It«,  volvemos a relajar el tono y escuchamos a Paul y a Carl Perkins  cantar un fantástico y desenfadado country-rock. Excelente.

Nos dirigimos hacia el final del disco a través de un pequeño e interesante puente  -«Be What You See«-  de apenas treinta segundos antes de llegar a «Dress Me Up As A Robber«, una extraña y rítmica canción que, sin duda,  es de lo más flojo de un disco sobresaliente…, aunque marca el camino de futuras sonoridades, ¿no, Jamiroquai?

El gran final llega con la archiconocida «Ebony and Ivory«,  un megaéxito planetario que Paul compuso y luego interpretó junto a a Stevie Wonder. Todos la hemos oído mil veces, es uno de los himnos anti racismo más populares que se han compuesto y un número uno mundial. Su exceso de popularidad y su aire radioformulero no pueden ocultar una notable melodía y un mítico dúo entre dos de los más grandes músicos sobre la faz de la Tierra.

Y así concluye un disco sobresaliente, brillante en lo musical y estimulantemente melancólico. Una joya atemporal que, a pesar de su enorme éxito comercial en 1982, el tiempo no ha tratado con la justicia que merece negándole el sitio que merece entre los mejores álbumes de la historia.
VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

Paul McCartney: «McCartney II» (1980), (7/10)

Coming Up (McCartney)
Temporary Secretary (McCartney)
On The Way (McCartney)
Waterfalls (McCartney)
Nobody Knows (McCartney)
Front Parlour (McCartney)
Summer’s Day Song (McCartney)
Frozen Jap (McCartney)
Bogey Music (McCartney)
Darkroom (McCartney)
One Of These Days (McCartney)

El ambiente entre los miembros de Wings no era el mejor de los últimos tiempos, Paul decidió tomarse un tiempo y expreso su deseo de «grabar algunas canciones divertidas para pinchar en fiestas», así que, como ya hiciera en 1970 con «McCartney», se encerró en su granja con una Studer de 16 pistas y empezó a grabar la música que en ese momento le vino en gana. Sin presiones, buenas dosis de marihuana y sin la idea preconcebida de estar firmando el final de Wings (que aún seguían activos y con planes de futuro), McCartney pasó seis semanas haciendo música encargándose de la batería, el bajo, las guitarras, el piano y todas las voces y experimentando con un nuevo juguete: los sintetizadores.

Macca terminó un total de 20 canciones impregnadas de un espíritu experimental que, cuando se editó en mayo de 1980, sorprendió a propios y extraños…, y no es de extrañar, puesto que el máximo representante del mass media del rock se descuelga con un sencillo pero vanguardista disco de música electrónica. El LP en solitario de Paul, el tercero tras «McCartney» (1970) y «Ram» (1971) y el undécimo de su época post-beatle, se editó sin que hubiera anuncio ninguno sobre la separación de Wings. De hecho, Paul salió de gira con el grupo justo después de terminar las sesiones de grabación del álbum pero, tras ser detenido y encarcelado en Japón por posesión de marihuana durante la gira mundial de Wings en enero de 1980 y la suspensión de la misma, se centró en la promoción de «McCartney II».

…Y la cosa fue bien puesto que el single de adelanto y el tema que abre el disco, la excelente «Coming Up«, tuvo un éxito rutilante y, acompañada de un fantástico videoclip alcanzó el puesto 2 en el Reino Unido y el 1 en Estados Unidos. La cara B del single incluía una versión en directo interpretada por Wings apenas unos meses antes, prueba inequívoca de que Paul no tenía pensado romper con su banda mientras trabajaba en este «McCartney II». En cualquier caso, se trata de un tema sobresaliente marcado por una total libertad creativa y que mereció los elogios del propio John Lennon. Gran forma de arrancar.

No obstante «Coming Up», a pesar de su tono bailable y su frescura, no suponía una gran revolución en el sonido McCartney. Las grandes sorpresas comienzan con «Temporary Secretary«, un tema prototecno que resultará irritante a unos y brillante a otros. Un hipnótico y bizarro arpegio de sintetizador vertebra una canción que fue editada como maxi-single -con el descarte «Secret Friend» en la cara B-en una edición limitada de 25.000 copias que se vendió en 16 horas. Yo soy de lo que consideran ésta una muy buena canción.

El blues de aires marihuaneros «On The Way» devuelve a McCartney a terrenos más conocidos y, además de hacer un muy buen trabajo con la guitarra, Paul demuestra manejar el género con maestría. Pero si hay un terreno en el que el ex-beatle es un maestro sin parangón es en la creación de excelentes melodías, y la fastuosa «Waterfalls» no es sino otro ejemplo de su excelencia en este aspecto. Es una canción fantástica dotada de un muy especial aire onírico porvocado por su suave manto de sintetizadores y una melodía con cierto aire de misterio. Excelente tema que alcanzó el número 7 en las listas británicas al editarse como single con «Check My Machine«, uno de los descartes del álbum, como cara B. No es de extrañar escuchando temas como este «Check My Machine» que Damon Albarn afirmara que este «McCartney II» es una de las grandes influencias del grupo Gorillaz.

Y volvemos a las raíces musicales de McCartney con «Nobody Knows«, un festivo y sencillo corte de ruda producción en el que Paul juega con distintos estilos vocales de rock, antes de penetrar de nuevo en los sonidos electrónicos con la instrumental «Front Parlour«, uno de los temas más experimentales del LP. «Summer’s Day Song» retoma las atmósferas oníricas y nos ofrece una excelsa melodía de aires casi-religiosos. Preciosa…, y volvemos a la eletrónica con «Frozen Jap«, una fantasía instrumental de aires japoneses que parece saludar a Jarre y al «Japanese Boy» de Aneka.

Nuevo giro de timón con «Boogey Music«, un extraño rock en el que Paul trastea con varios efectos de eco, antes de llegar a la bizarra «Darkroom«, una canción que está varias décadas por delante, ¿no, Gorillaz?  Entonces, y para concluir este carrusel estilístico, volvemos al Paul más clásico y lustroso con la preciosista balada marca de la casa: «One Of These Days«. Gran final.

Un disco raro, desde luego, tan criticado como elogiado dependiendo del medio y de la perspectiva histórica. Es un compendio de contrastes: la crítica lo acusó de «excesivamente experimental», pero alcanzó el número 1 en las listas de ventas británicos y el 3 en las americanas… Fue un gran éxito comercial y, sin embargo, hoy en día es abrazado por cientos de artistas underground que lo reconocen como una gran influencia. Yo he estado algunos meses sin oírlo y otros enganchado a él… El caso es que me parece un muy buen disco, al menos hoy.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

Paul McCartney (Wings): “Back To The Egg” (1979) (7,5/10)


Reception (McCartney)
Getting Closer (McCartney)
We’re Open Tonight (McCartney)
Spin It On (McCartney)
Again And Again And Again (Laine)
Old Siam Sir (McCartney)
Arrow Through Me (McCartney)

Rockestra Theme (McCartney)
To You (McCartney)
After The Ball / Million Miles (McCartney)
Winter Rose / Love Awake (McCartney)
The Broadcast (McCartney)
So Glad To See You Here (McCartney)
Baby’s Request

Tras las criticas al excesivo almibarado de sus últimas producciones, Paul decide dar un importante giro a su sonido. Al frente de una nueva banda tras la incorporación del guitarrista Laurence Juber y el batería Steve Holly, McCartney muestra en este LP su lado más fresco y guitarrero . Frecuentemente este «Back To The Egg» es considerado un bache en la carrera de Macca, pero no puedo estar en mayor desacuerdo. Es cierto que hay mucho de «postureo» en la actitud punkrockera de un megamillonario de 37 años, no lo negaré, pero si hablamos de música, casi todo en este Back To The Egg es de notable para arriba.  Uno de mis discos favoritos y, en mi opinión, de lo mejor que los Wings post-Band On The Run.

Bajo la producción de Chris Thomas, la intención era captar la esencia de la música en directo por lo que la mayoría de las canciones se grabaron con todo el grupo tocando en el estudio y en pocas tomas.

Fue además, el primer disco de Wings en ser distribuido por Columbia Records tras la ruptura de Paul con Capitol por los pobres resultados comerciales de «London Town» y que McCartney achacó a defectos promocionales. Tuvo también el «honor» de ser el último disco del grupo puesto, aunque nunca estuvo previsto que así fuera, tras este LP Paul retomó su carrera en solitario

Dos meses antes de la edición del LP los Wings consiguieron un gran éxito con la insufriblemente hortera «Goodnight Toonight«, un tema absolutamente prescindible -si no fuera por su excelsa línea de bajo- que reforzó a los críticos de McCartney pero que, por otro lado, se convirtió en un absoluto megahit mundial. Bastante más decente era la cara B del single, la curiosa e interesante «Daytime Nightime Suffering«.

No obstante, ninguna de esas dos canciones fueron incluidas en la selección final de un LP que se abre con una breve introducción incidental «Reception» antes de despegar con la vigorosa y fantástica «Getting Closer«, un gran tema de puro power pop apoyado en un denso manto de guitarras y sintetizadores. Una canción fantástica injustamente olvidada y que pone de relieve las intenciones de Wings desde el principio: nos vamos a hartar de guitarras y melodías inmediatas… ¡bendito problema!

La tranquila, misteriosa y bucólica «We’re Open Tonight» nos acerca de forma hipnótica y albumblanquiana a otra descarga de adrenalina, la punk «Spit It On«. Un tema con el que, sin duda, pretendía retomar su línea más potente y contestar a los que le acusaron de almibarado. Fabulosas guitarras en una canción breve, intensa y… buenísima.

Hasta aquí el Lp avanza con paso firme…, y seguirá haciéndolo, el siguiente tema , compuesto e interpretado por Denny Laine es un fabuloso medio tiempo acústico que, bajo el título de «Again And Again And Again«, no viene sino a demostrar que Denny era mucho más que un mero comparsa. Fabuloso pop, pero «Back To The Egg» se quería mover en otros derroteros y el McCartney más potente reaparece con «Old Siam Sir«, un notable rock que se adentra en terrenos propios del heavy y que fue editado como single con más pena que gloria. Un buen tema en cualquier caso.

La cara A concluye con un inesperado cambio de tercio ya que, tras varias descargas de adrenalina, nos sorprenden con «Arrow Through Me» un soberbio R&B que si fuera obra de Stevie Wonder o Michael Jackson sería un cláisco que hubiéramos tenido hasta en la sopa, pero que viniendo de Paul  paso desapercibida sobre todo por lo poco que se emitió por la FM en un momento que esta música estaba en boga. Muy buena.

Pero, como hemos repetido varias veces, este es un disco de rock y ¿qué mejor forma de demostrarlo que coger a las mejores estrellas del firmamento rockero británico y unirlos como si de una salvaje orquesta sinfónica se tratase?, pues ese es el concepto de ROCKESTRA. Paul tiró de contactos y llamó a sus amigos músicos para que participaran en la grabación de un par de canciones. Así consiguió reclutar al Pink Floyd David Gilmour, al miembro de los Shadows Hank Marvin, a Pete Townshend de los Who (Keith Moon también estaba invitado pero murió semanas antes de la grabación), a los Led Zeppelin John Bonham y John Paul Jones, a los integrantes de The Faces Ronnie Lane y Kenney Jones, James Honeyman-Scott de The Pretenders, Gary Brooker (Procol Harum), Tony Ashton (Ashton, Gardner y  Dyke), los percusionistas Speedy Acquaye, Tony Carr y Ray Cooper, la sección de viento formada por Howie Casey, Tony Dorsey, Steve Howard y Thaddeus Richard y al miembro de los Attractions Bruce Thomas. Había más invitados, pero Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page fallaron por distintas causas y Ringo Starr estaba fuera del país. «Era flipante escuchar como sonaba aquello, sorprendía que tocáramos tan acompasados, ya sabes, cuando juntas a gente como Pete Townshend, Gary Brooker, Hank Marvin, Ronnie Lane, Ray Cooper y Dave Gilmour, podrías esperar algo más descontrolado, pero no fue así», recordaba el propio Paul. La Rockestra tocó dos canciones, la primera de ellas es el fastuoso instrumental «Rockestra Theme«…, sin palabras. El tema que deseo que suene en mi funeral…, prometo levantarme. Conocedor de la transcendencia del evento, Paul pidió que la sesión se rodara, dando lugar a un interesante y difícil de encontrar documental: Rockestra Documentary Special (pulsad el enlace, es un gozada). En 1980, la canción ganó un Grammy a la mejor interpretación instrumental de rock.

Paul McCartney sigue rebosante de energía y demostrando un fabuloso estado de forma vocal con la powerpopera «To You«, otro excelente tema que me hace no entender cómo es posible que este disco esté tan denostado… Incomprensible. En cualquier caso, Macca se toma un respiro después de tanta adrenalina y nos obsequia con dos mini-medleys de dos canciones de tono mucho más melódico y relajado. El primero de ellos, «After The Ball / Million Miles«, fusiona una buena balada de aires años 50 con un excelente folk cantado por Paul a capella sobre unos minimalistas acordes de acordeón. Una joyita que se acompaña con la segunda dupla de canciones, «Winter Rose / Love Awake«, un extraordinario y misterioso tema casi medieval y una ñoña y dulzona balada que se convierte en el único punto bajo del disco y en la única canción que podría hacer justicia a las totalmente injustas críticas que se vertieron sobre el presuntamente almibarado McCartney.
El siguiente tema, «The Broadcast«, es una bellísima y breve pieza de piano sobre la que Harold Margary dió lectura a fragmentos de dos poemas: The Sport of Kings de Ian Hay y The Little Man de John Galsworthy. Una tema fantástico de marcado carácter experimental que mereció los elogios de Davis Bowie que afirmó no entender «como semejante maravilla no había sido editada como single»… Y aquí acabó la pausa, ¡tiempo para una nueva dosis de ROCKESTRA!, la galaxia de astros del rock británico se unen a Paul para interpretar el fantástica y arrolladora «So Glad To See You Here«. Enorme, realmente grande… Y cuando todo parece haber acabado…, las dulces notas de la deliciosa «Baby’s Request» asoman. Después de todo el desparrame, tras demostrar que puede rocanrolear como el que más, después de tapar tantas bocas, se arranca con una de esas baladas easy listening, una de aquellas «canciones de abuelita» que tanto exasperaban a su otrora compañero Lennon y que tanto nos maravillan a otros. Parece que Paul quisiera decir, «vale os he dado lo que queríais, pero esto también es bueno y aquí estoy yo para demostrarlo»
Y así concluye un álbum frecuentemente denostado y, en mi opinión, injustamente tratado. Los resultados comerciales estuvieron lejos de lo esperado y «sólo» alcanzó un puesto 6 en las listas de éxitos británicas y el 8 en la lista estadounidense. Los singles extraídos del álbum, «Old Siam Sir», «Arrow Through Me» y «Getting Closer» tampoco tuvieron excesivo éxito. Y esta es quizás la razón fundamental del «fracaso » del LP, la falta de un single que tire del resto del LP. El disco no tiene un «My Love», un «Jet»  un «Listen To What The Man Said», un «Silly Love Songs» o un «With A Little Luck» que hiciera que Paul asaltara las estaciones de FM como había hecho hasta la fecha. La crítica tampoco ayudó y aunque hubo algunas críticas positivas, el álbum fue considerado por algunos analistas como «sin inspiración» o «falto de dirección«… Pues, digan lo que digan…, uno de mis discos preferidos de Wings.
VALORACIÓN GUILLETEK:  7,5/10

THE WHO. «Endless Wire» (2006) (7/10)

«Fragments» (Townshend/Lawrence Ball)
«A Man in a Purple Dress» (Townshend)
«Mike Post Theme» (Townshend)
«In the Ether» (Townshend)
«Black Widow’s Eyes» (Townshend)
«Two Thousand Years» (Townshend)
«God Speaks of Marty Robbins» (Townshend)
«It’s Not Enough» (Townshend/Rachel Fuller)
«You Stand by Me» (Townshend)

  • Wire & Glass: A Mini-Opera

«Sound Round» (Townshend)
«Pick Up the Peace» (Townshend)
«Unholy Trinity» (Townshend)
«Trilby’s Piano» (Townshend)
«Endless Wire» (Townshend)
«Fragments of Fragments» (Townshend/Ball)
«We Got a Hit» (Townshend)
«They Made My Dream Come True» (Townshend)
«Mirror Door»(Townshend)
«Tea & Theatre» (Townshend)

En verano de 2004, Pete Townshend anunció, a través de su página web la edición de un nuevo disco en el que la mayor parte de las canciones basadas en la novela «The Boy Who Heard Music», escrita por el propio Pete y publicada de forma periódica en su blog personal. Tras múltiples retrasos, en octubre de 2006, se editó el primer álbum de los Who desde 1982: «Endless Wire«, su mejor trabajo desde «Who Are You». Esta afirmación es más una crítica negativa a «Face Dances» e «It’s Hard» que un elogio a este álbum, pero en cualquier caso, estos Who  diezmados y crepusculares demuestran mantener, aunque de forma evocadora, parte de la magia de antaño.

Con Pino Palladino al bajo, Pete Townshend a las guitarras, su hermano Simon Townshend  en los coros,  John «Rabbit» Bundrick y Peter Huntington en la batería ( Zak Starkey no pudo estar en la grabación por estar de gira con Oasis) y Roger Daltrey tras el micrófono, el nuevo disco de los Who debutó en el número 9 de las listas británicas y en el 7 de las nortemaericanas, dando muestras de que la esperanza de que Townshend volviera a sorprender seguía viva…  Pero el primer tema del álbum, «Fragments«,  lejos de sorprender arranca con una intro que no deja de ser un pastiche de la gloriosa «Baba O’Riley» para luego convertirse en una canción que, sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable. Las sonoridades acústicas de «A Man in a Purple Dress» no acercan a los ambientes de «Who’s Next» y «Quadrophenia», buen tema en el que destaca la madura pero aún poderosa voz de Daltrey.

Pete y Roger siguen sonando convincentes en «Mike Post Theme» -un rock marca de la casa-, e incluso brillantes en «In The Ether«, un gran tema acústico en el que Pete utiliza un estilo vocal cavernoso  (el protagonista de la novela de Pete en la que se basa el disco es una vieja estrella de rock destrozada por el abuso de drogas y su garganta se ve afectada por sus excesos) que llega a recordar al mismo Tom Waits. De nuevo las sonoridades propias de los Who de principios de los 70 están muy presentes.

«Black Widow’s Eyes«, única canción con Zak Starkey tras los tambores, es uno de los mejores temas del álbum y comienza a tranquilizar a los oyentes escépticos: este disco no va a naufragar y temas como el acústico «Two Thounsand Years» no hacen sino confirmarlo.  Y es que a pesar de cierto tufillo a disco de dinosaurios del rock, y pese a la natural tendencia de este tipo de megaestrellas del rock pretérito a repetir fórmulas de antaño, este «Endless Wire» muestra a un grupo que aún tiene cosas que decir…, y no hay mejor forma de demostrarlo que con una canción absolutamente sobresaliente como «God Speaks of Marty Robbins» en la que Pete se lo guisa y se lo come todo. Temazo.

«It’s Not Enough«, el single del LP, demuestra que estos Who del siglo XXI ya no son tan eficientes ni espectaculares con el rock como antaño y es uno de los temas en el que más nos acordamos de los desparecidos Entwistle y Moon. Los nuevos Who se mueven mucho mejor en trazos acústicos y Pete vuelve a demostrarlo con la notable «You Stand By Me«, un fantástico y breve tema al mejor estilo de Paul Simon en el que agradece a Roger su apoyo en los malos momentos. Un buen cierre para una primera parte del álbum que, sin ser sobresaliente, sí deja muy buenos momentos y un agradable sabor de boca.

A partir de aquí entramos de lleno en la miniópera «Wire & Glass», compuesta de diez temas (algunos brevísimos) divididos en dos actos, a través de los que se nos narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico.

El primer acto arranca con la magnífica «Sound Round«, un tema que cabría en «Quadrophenia», y en el que vemos a un joven Ray (1971) que tiene una especie de alucinación sobre un futuro repleto de redes de comunicación. Ya en nuestros días, el viejo Ray, ve desde su celda del psiquiátrico a tres brillantes jóvenes (Gabriel, Josh y Leila) que hablan de formar una banda de rock: The Glass Household. Ray está convencido que serán estrellas y así nos los cuenta en «Pick Up the Peace«. A continuación Pete, en la también destacable «Unholy Trinity«, nos presenta al trío: Gabriel, de familia cristiana,  Josh -judío y enfermo de esquizofrenia paranoide- y  Leila, musulmana.

«Trilby’s Piano» viene a ser la primera canción que el grupo de muchachos escribe inspirándose en las relaciones amorosas de sus familiares, y durante los ensayos en el estudio encuentran unos documentos que debieron pertenecer a Ray. En «Endless Wire«, última canción del primer acto, nos cuentan como esos documentos contenían información sobre un plan para usar una red global con el objeto de unificar la música y sublimarla…, los jóvenes creen que merece la pena intentarlo. Parece que el viejo Pete insiste en la temática de Lifehouse.

El segundo acto arranca con «Fragments of Fragments«, que es la canción que  The Glass Household  ha creado siguiendo el plan encontrado en los documentos de Ray, y que se convierte en un éxito que les lleva a aparecer en televisión y a llenar espacios de Internet, tal y como se nos cuenta en  «We Got a Hit«, otro tema muy «Quadrophenia». Mientras, Ray, en su celda observa el ascenso a la gloria de los tres muchachos y cómo han convertido su sueño en realidad («They Made My Dream Come True«), pero tiene un mal presagio en el que prevé que alguien morirá en el próximo concierto del grupo.

En «Mirror Door» la banda celebra un macroconcierto en el Central Park de Nueva York. La música alcanza tal nivel de sublimación que músicos legendarios muertos, entre los que se encuentran Elvis, Buddy Holly, Johnny Cash, Amadeus Mozart y Beethoven, aparecen sobre el escenario para unirse a la fiesta. Entonces, en medio del éxtasis general, Josh, enfermo de esquizofrenia paranoide y que había dejado su medicación,  asesina a su compañero Gabriel sobre el escenario…, pero nada puede parar la catarsis general. El cadáver de Gabriel en forma fantasmal se une al coro de leyendas del rock. La miniópera concluye con «Tea & Theatre«, y Josh y Leila, ya mayores reflexionan sobre su vida y milagros

Si la primera parte del disco era bastante satisfactoria, esta miniópera lo es más aún y hace que la espera desde 1982 haya merecido la pena. Este «Endless Wire» es un último álbum a la altura de la leyenda de un grupo que no podía permitirse firmar el final de su carrera con un disco tan anodino como «It’s Hard». La crítica recibió el disco con reservas: elogió la miniópera y acusó la primera parte del álbum de repetitiva y poco sorprendente, pero -en general- recibió buenas calificaciones (4/5 en Rolling Stone y Allmusic, 3/5 en Uncut y The Guardian)…, Mojo habló del «mejor disco del grupo tras Quadrophenia», y el Chicago Tribune de «el mejor trabajo de Townshend en décadas».

Fueron la mejor banda de rock en vivo de la historia, innovadores y geniales, los padres y absolutos dueños del genero de la ópera rock, creadores de decenas de himnos y uno de los grupos más carismáticos del rock. Comenzaron siendo ídolos de los mods en los 60 y acabaron siendo aclamados como la mejor banda de rock en los 70. Pete una vez dijo «Nunca quisimos ser ni los Beatles ni los Stones», ni falta les hizo, es más que suficiente ser los Who.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

The Who. Capítulo 11 (2002-Actualidad). Contra Viento y Marea II. El Crecúspulo: «Endless Wire»

La gira de 2002 fue la más triste de la carrera del grupo. Sólo el 50% de los Who originales aparecieron sobre los 32 escenarios que visitaron entre enero y septiembre de 2002. El brillante bajista Pino Palladino tuvo la difícil (por no decir imposible) tarea de suplir al recientemente fallecido John Entwistle. El primer concierto sin John fue especialmente duro, el Hollywood Bowl de Los Angeles acogió al grupo con calidez, pero eso no evitó que fuera un show especialmente difícil para quienes habían compartido tarima con su compañero desaparecido durante casi 40 años. Pete dedicó unas palabras al amigo caído antes de «Bargain» y el show continuó con la sensibilidad a flor de piel. El propio Townshend declaró: «fue un buen concierto, a veces estaba tan metido en la música que me olvidaba de lo de John, así que igual terminaba un solo y buscaba la mirada cómplice de John…, pero él no estaba. Hubo un momento que creía que no iba a poder seguir…, pero es lo que él hubiera querido…, estoy seguro».

Pero Pete pasaría peores momentos que los que le causó la ausencia de John sobre el escenario. En 2003  fue detenido por la policía británica en el seno de la Operacion Ore, contra la pederastia y la pornografía infantil. Pete fue arrestado por utilizar su tarjeta de crédito para acceder a webs de pornografía infantil. Finalmente no fue condenado, pues la policía, pese a que había rastreado su tarjeta, no encontró ningún material en su poder.

Un afectadísimo Townshend emitió un comunicado en el que declaraba: «No soy un pedófilo. Nunca he entrado en un chat para conversar con niños ni nada por el estilo. Por el contrario, me he mostrado siempre contrario e indignado ante la explotación pedófila en internet… Llevo siete años escribiendo mi autobiografía y creo que sufrí abusos durante mi niñez, cuando tenía seis años, por parte de mi abuela…, que estaba mentalmente enferma. No lo recuerdo claramente pero traté de reflejarlo en el personaje de Uncle Ernie en Tommy.

Es por esto que quise investigar sobre el asunto. Ya predije hace años que internet serviría para pervertir y por eso he apoyado y dado soporte a organizaciones como la Internet Watch Foundation. Quería investigar para mi libro y saber qué material se exponía en ese tipo de webs, así que usé mi tarjeta y entré. Quiero que quede claro que odio y condeno todo esto»

Pete fue objeto de un linchamiento público que, según sus propias palabras, lo llevó al borde del suicidio. Sólo una persona le apoyó durante estos durísimos momentos, alguien con quien, a pesar de haber compartido oficio y beneficio durante 40 años , nunca tuvo una buena relación: Roger Daltrey. Incluso en los momentos en los que todos los indicios condenaban a Pete, Roger salió a los medios defendiendo la inocencia del guitarrista y atacando duramente a quienes no concedieron al guitarrista el beneficio de la duda. Roger disparó incluso contra el gobierno británico: «Es la leche, ¿por qué nadie contesta la pregunta que Pete estaba tratando de contestar?, ¿por qué cojones no cierran de una jodida vez estos sitios web?, ¿el gobierno puede saber que Pete se gastó 7 libras en entrar en una de esas jodidas páginas y no sabe a quién le pagó?, ¿de verdad no pueden cerrarlas?, o es que acaso producen demasiado dinero que acaba convirtíendose en impuestos?».

El caso es que la relación entre Pete y Roger dio un giro de 180 grados a partir de este desafortunado incidente. Pete aseguró que «Roger demostró ser un amigo, me defendió incluso antes de que se demostrara oficialmente que yo era inocente. Fue una época terrible y su hubiera tenido una pistola ten por seguro que me habría pegado un tiro…, pero Roger estuvo allí, y con el tiempo me he dado cuenta de que siempre ha estado allí…, aunque yo no he sido siempre justo con él. Es la voz de mis canciones…, es mi mejor amigo…, de los pocos que quedan».

Quien sabe si por los nuevos lazos estrechados, pero Pete y Roger sintieron al necesidad de volver a trabajar juntos y, en 2004 y con la excusa de la edicion de un nuevo recopilatorio de grandes éxitos de los Who -«Then and Now! 1964-2004«-, editaron dos nuevos temas como banda, los primeros desde 1982. Las dos nuevas canciones, ambas composiciones de Pete, se titularon  «Old Red Wine» y «Real Good Looking Boy«. La primera es un emotivo homenaje al fallecido John Entwistle y, sin estar a la altura de los clásicos del grupo, no desmerece en demasía. La segunda es un tributo a Elvis Presley…, los que fueron «líderes» del movimiento mod se rinden ante el Rey del Rock.

Roger y Pete volvieron a salir de gira y ofrecieron 18 conciertos por  Japón, Australia, Reino Unido y Estados Unidos y, terminada la gira, en agosto de 2004, tomaron la determinación de volver a editar un disco de estudio. Alrededor de esas fechas, Pete anunció, a través de su página web la edición de «Who2» para la primavera de 2005, estando la mayor parte de las canciones basadas en la novela «The Boy Who Heard Music», escrita por el propio Townshend y publicada de forma periódica en su blog personal… Pero llegó la primavera y no había rastro del disco hasta que, de nuevo aprovechando su página web, Pete anuncia de forma oficial el aplazamiento del nuevo álbum de The Who.

…Y así pasó un año hasta tener alguna noticia del nuevo disco, esta vez fue Roger quien, en marzo de 2006, declaró que habían progresado mucho con en el desarrollo del álbum y, pocos días después, Pete añade que el núcleo del disco será  una miniópera, titulada «The Glass Housegold»  basada en su novela The Boy Who Heard Music. De la misma forma, anuncia también los miembros de la banda: Pino Palladino al bajo, Pete Townshend a las guitarras, su hermano Simon Townshend  en los coros,  John «Rabbit» Bundrick y Peter Huntington en la batería ( Zak Starkey no pudo estar en la grabación por estar de gira con Oasis) y que el álbum se titularía «Endless Wire»

Aún pasó más de de medio año hasta que, en octubre de 2006, se editara el primer álbum de los Who desde 1982: «Endless Wire«

«Fragments» (Townshend/Lawrence Ball)
«A Man in a Purple Dress» (Townshend)
«Mike Post Theme» (Townshend)
«In the Ether» (Townshend)
«Black Widow’s Eyes» (Townshend)
«Two Thousand Years» (Townshend)
«God Speaks of Marty Robbins» (Townshend)
«It’s Not Enough» (Townshend/Rachel Fuller)
«You Stand by Me» (Townshend)

  • Wire & Glass: A Mini-Opera

«Sound Round» (Townshend)
«Pick Up the Peace» (Townshend)
«Unholy Trinity» (Townshend)
«Trilby’s Piano» (Townshend)
«Endless Wire» (Townshend)
«Fragments of Fragments» (Townshend/Ball)
«We Got a Hit» (Townshend)
«They Made My Dream Come True» (Townshend)
«Mirror Door»(Townshend)
«Tea & Theatre» (Townshend)

«Endless Wire» es el mejor disco de los Who desde «Who Are You». Esta afirmación es más una crítica negativa a «Face Dances» e «It’s Hard» que un elogio a este álbum, pero en cualquier caso, estos Who  diezmados y crepusculares demuestran mantener, aunque de forma evocadora, parte de la magia de antaño. El nuevo disco de los Who debutó en el número 9 de las listas británicas y en el 7 de las nortemaericanas, dando muestras de que la esperanza de que Townshend volviera a sorprender seguía viva…

Pero el primer tema del álbum, «Fragments«,  lejos de sorprender arranca con una intro que no deja de ser un pastiche de la gloriosa «Baba O’Riley» para luego convertirse en una canción que, sin ser ninguna maravilla, es bastante disfrutable. Las sonoridades acústicas de «A Man in a Purple Dress» no acercan a los ambientes de «Whos’s Next» y «Quadrophenia», buen tema en el que destaca la madura pero aún poderosa voz de Daltrey.

Pete y Roger siguen sonando convincentes en «Mike Post Theme» -un rock marca de la casa-, e incluso brillantes en «In The Ether«, un gran tema acústico en el que Pete utiliza un estilo vocal cavernoso  (el protagonista de la novela de Pete en la que se basa el disco es una vieja estrella de rock destrozada por el abuso de drogas y su garganta se ve afectada por sus excesos) que llega a recordar al mismo Tom Waits. De nuevo las sonoridades propias de los Who de principios de los 70 están muy presentes.

«Black Widow’s Eyes«, única canción con Zak Starkey tras los tambores, es uno de los mejores temas del álbum y comienza a tranquilizar a los oyentes escépticos: este disco no va a naufragar y temas como el acústico «Two Thounsand Years» no hacen sino confirmarlo.  Y es que a pesar de cierto tufillo a disco de dinosaurios del rock, y pese a la natural tendencia de este tipo de megaestrellas del rock pretérito a repetir fórmulas de antaño, este «Endless Wire» muestra a un grupo que aún tiene cosas que decir…, y no hay mejor forma de demostrarlo que con una canción absolutamente sobresaliente como «God Speaks of Marty Robbins» en la que Pete se lo guisa y se lo come todo. Temazo.

«It’s Not Enough«, el single del LP, demuestra que estos Who del siglo XXI ya no son tan eficientes ni espectaculares con el rock como antaño y es uno de los temas en el que más nos acordamos de los desparecidos Entwistle y Moon. Los nuevos Who se mueven mucho mejor en trazos acústicos y Pete vuelve a demostrarlo con la notable «You Stand By Me«, un fantástico y breve tema al mejor estilo de Paul Simon en el que agradece a Roger su apoyo en los malos momentos. Un buen cierre para una primera parte del álbum que, sin ser sobresaliente, sí deja muy buenos momentos y un agradable sabor de boca.

A partir de aquí entramos de lleno en la miniópera «Wire & Glass», compuesta de diez temas (algunos brevísimos) divididos en dos actos, a través de los que se nos narra la historia de Ray High, un rockero sexagenario que, tras años de excesos,  se encuentra internado en un psiquiátrico.

El primer acto arranca con la magnífica «Sound Round«, un tema que cabría en «Quadrophenia», y en el que vemos a un joven Ray (1971) que tiene una especie de alucinación sobre un futuro repleto de redes de comunicación. Ya en nuestros días, el viejo Ray, ve desde su celda del psiquiátrico a tres brillantes jóvenes (Gabriel, Josh y Leila) que hablan de formar una banda de rock: The Glass Household. Ray está convencido que serán estrellas y así nos los cuenta en «Pick Up the Peace«. A continuación Pete, en la también destacable «Unholy Trinity«, nos presenta al trío: Gabriel, de familia cristiana,  Josh -judío y enfermo de esquizofrenia paranoide- y  Leila, musulmana.

«Trilby’s Piano» viene a ser la primera canción que el grupo de muchachos escribe inspirándose en las relaciones amorosas de sus familiares, y durante los ensayos en el estudio encuentran unos documentos que debieron pertenecer a Ray. En «Endless Wire«, última canción del primer acto, nos cuentan como esos documentos contenían información sobre un plan para usar una red global con el objeto de unificar la música y sublimarla…, los jóvenes creen que merece la pena intentarlo. Parece que el viejo Pete insiste en la temática de Lifehouse.

El segundo acto arranca con «Fragments of Fragments«, que es la canción que  The Glass Household  ha creado siguiendo el plan encontrado en los documentos de Ray, y que se convierte en un éxito que les lleva a aparecer en televisión y a llenar espacios de Internet, tal y como se nos cuenta en  «We Got a Hit«, otro tema muy «Quadrophenia». Mientras, Ray, en su celda observa el ascenso a la gloria de los tres muchachos y cómo han convertido su sueño en realidad («They Made My Dream Come True«), pero tiene un mal presagio en el que prevé que alguien morirá en el próximo concierto del grupo.

En «Mirror Door» la banda celebra un macroconcierto en el Central Park de Nueva York. La música alcanza tal nivel de sublimación que músicos legendarios muertos, entre los que se encuentran Elvis, Buddy Holly, Johnny Cash, Amadeus Mozart y Beethoven, aparecen sobre el escenario para unirse a la fiesta. Entonces, en medio del éxtasis general, Josh, enfermo de esquizofrenia paranoide y que había dejado su medicación,  asesina a su compañero Gabriel sobre el escenario…, pero nada puede parar la catarsis general. El cadáver de Gabriel en forma fantasmal se une al coro de leyendas del rock. La miniópera concluye con «Tea & Theatre«, y Josh y Leila, ya mayores reflexionan sobre su vida y milagros

Si la primera parte del disco era bastante satisfactoria, esta miniópera lo es más aún y hace que la espera desde 1982 haya merecido la pena. Este «Endless Wire» es un último álbum a la altura de la leyenda de un grupo que no podía permitirse firmar el final de su carrera con un disco tan anodino como «It’s Hard». La crítica recibió el disco con reservas: elogió la miniópera y acusó la primera parte del álbum de repetitiva y poco sorprendente, pero -en general- recibió buenas calificaciones (4/5 en Rolling Stone y Allmusic, 3/5 en Uncut y The Guardian)…, Mojo habló del «mejor disco del grupo tras Quadrophenia», y el Chicago Tribune de «el mejor trabajo de Townshend en décadas».

Pete y Roger se embarcaron en una gran gira de 112 fechas entre 2006 y 2007 que por primera vez en su larga carrera les llevó a España, concretamente a Bilbao, Madrid y mi ciudad, Zaragoza…, por desgracia, no pude verlos y añadí este hecho a mi lista de frustraciones incurables.

En 2009, The Who fue homenajeados en los Premios Kennedy (otorgado por el gobierno de Estados Unidos de forma anual a cinco artistas escénicos de diferentes disciplinas  por su contribución a las artes escénicas y la cultura) en una ceremonia presentada por Jack Black, y donde  artistas como Joss Stone, Dave GrohlBettye LaVette, Rob Thomas (Matchbox Twenty),  versionaron la música del grupo.

Las reuniones de Pete y Roger se fueron sucediendo con los años. En 2010 aparecieron en Miami, durante el intermedio de la Super Bowl XLIV  tocando un magnífico y brillante medley de doce minutos incluyendo fragmentos de «Pinball Wizard», «Baba O’Riley», «Who Are You», «See Me, Feel Me» y «Won’t Get Fooled Again»…, sencillamente sobresaliente. También en 2010 interpretaron  Quadrophenia en directo durante la celebración del festival anual de la Teenage Cancer Trust.

En 2011, Pete reveló que estaba trabajando en «Floss«, que definió como un «nuevo y ambicioso proyecto en el estilo de Tommy y Quadrophenia«, que hoy en día sigue inédito pero al que Pete se ha referido recurrentemente desde entonces.

Los dos últimos grandes hitos de The Who fueron su actuación en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 , el 12 de agosto de 2012 interpretando «Baba O’Riley», «See Me, Feel Me» y My Generation», justo después del apagado de la antorcha olímpica. El otro gran evento fue su gira «Quadrophenia and More», un tour estadounidense de 35 fechas en el que interpretaron Quadrophenia al completo junto a otros éxitos del grupo.

Fueron la mejor nada de rock en vivo de la historia, innovadores y geniales, los padres y absolutos dueños del genero de la ópera rock, creadores de decenas de himnos y uno de los grupos más carismáticos del rock. Comenzaron siendo ídolos de los mods en los 60 y acabaron siendo aclamados como la mejor banda de rock en los 70. Pete una vez dijo «Nunca quisimos ser ni los Beatles ni los Stones», ni falta les hizo, es más que suficiente ser los Who.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 14 de septiembre de 2013.

The Who. Capítulo 10 (1984-2002). Contra viento y marea I. La muerte de John.

En Abril de 1983, y una vez se había anunciado la separación oficial del grupo, Pete lanza al mercado «Scoop«, un recopilatorio que mezcla demos de canciones que los Who editaron ejecutadas por el propio Townshend, con temas nuevos. Se trata de un disco excelente de principio a fin que merece repetidas y disfrutadas escuchas. Este LP muestra hasta qué punto Pete era un detallista compositor puesto que muchas de las versiones finales de las canciones aquí presentadas en forma de demos difieren en más bien poco de sus versiones finales. Así, el LP nos permite recrearnos con versiones primigenias de canciones que los Who acabaron grabando («So Sad About Us«, «Circles«) o de versiones mucho más trabajadas que no hacen sino demostrar que los temas de los Who salían ya muy terminados de la mente de Pete y que no siempre mejoraban las versiones iniciales («Squeeze Box«, «Bargain«, «Behind Blue Eyes«). Entre los inéditos también temas excelentes como «Zelda«, «Things Have Changed«, «Cookin«, «Politician«, «Mary» o «You Came Back«.

Como hemos dicho, tras el anuncio de Pete, la banda se consideró oficialmente separada por lo que «Who’s Last«, editado en 1984 como resumen de su gira de 1982, fue considerado su álbum de despedida. Se trata de un doble LP en directo no especialmente brillante. El grupo actúa de forma profesional pero sin rastro de la química que recorría el escenario apenas unos años antes

Entretanto, Roger se arranca con su quinto LP en solitario, «Parting Should Be Painless«. El disco de Daltrey, publicado también en 1984, tiene muy poca repercusión comercial y apenas el single «Walking In My Sleep» sonó en las emisoras FM como representación de un disco que resulta vulgar y en el que Roger parece cantar absolutamente desganado.

Y así llegamos a julio de 1985, cuando, apenas un año después de anunciar oficialmente su separación, los cuatro miembros del grupo reformaron la banda para actuar en el concierto benéfico  Live Aid, organizado por Bob Geldof. Los Who empezaron fríos con un «My Generation» que millones de televidentes dejamos de ver por problemas técnicos en la señal, y fiueron calentándose con «Pinball Wizard» y un excelente «Love Reign O’er Me«, para terminar brillantemente con «Won’t Get Fooled Again«. Al final Pete se unió a David Bowie y Bob Geldof para interpretar junto a Paul McCartney «Let It Be«.

Pero, tras este sueño de una noche de verano, la separación de los Who siguió su curso y cada uno de sus miembros volvió a centrarse en su carrera en solitario. De esta forma, en septiembre de 1985 se publica el sexto LP de Roger, «Under a Raging Moon«. Un nuevo fracaso comercial (número 42) a pesar de incluir un single escrito por Pete, «After the Fire» (número 48 en listas) y el homenaje al fallecido Keith Moon «Under a Raging Moon«, en la que siete bateristas (el Pretender Martin Chambers, el Queen Roger Taylor, el Rainbow Cozy Powell, el Police Stewart Copeland, el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey y el Big Country Mark Brzezicki) rinden homenaje al fallecido colega alternándose las baquetas.

También en 1985, Pete publica «Horse’s Neck», su primer libro, una colección de pequeños relatos que escribió entre 1979 y 1984, sobre temas como la niñez, el estrellato y la espiritualidad. Gracias a su trabajo, Townshend entabló una gran amistad con el poeta y novelista Ted Hughes, relación que le llevaría años después a interpretar musicalmente su obra The Iron Man.

Sin acabar 1985, Pete ataca de nuevo con el ambicioso proyecto «White City: A Novel«. En este LP, Townshend vuelve a trabajar de forma conceptual narrando una historia de conflictos culturales y tensión racial en la Inglaterra de los años 60. No mantiene la coherencia conceptual de sus anteriores óperas rock, aunque es un disco muy a tener en cuenta si analizamos las canciones por separado y no como un todo. El álbum cuenta con el Pink Floyd David Gilmour como guitarrista en varias canciones

En temas como «Give Blood» (umero 5 en listas), «Face To Face» (número 3) o «Crashing By Design«, podemos ver hasta qué punto Pete ha mimetizado los nuevos sonidos de mediados de los 80 que quedan mucho más matizados con su tradición de pop clásico en la notable «Brilliant Blues«, la acústica «I Am Secure«, la bluesy «Second Hand Love» o la potente «Come To Mama«. Mi favorita del disco, «White City Fighting«, escrita por Gilmour y Thonshend y el mejor resumen de un buen disco que, si bien no alcanza el nivel de sus trabajos anteriores, sigue demostrando que el talento de Pete distaba mucho de estar acabado.

El incombustible Roger Daltrey volvió a intentarlo en junio de 1987 con «Can’t Wait to See the Movie» su ya séptimo trabajo en solitario. Una vez más, no tuvo la más mínima repercusión y sólo «The Price of Love«, utilizada en la BSO de la película protagonizada por Michael J Fox, «El Secreto de Mi Éxito» obtuvo cierta notoriedad

En julio de este mismo 1987, Pete edita el segundo volumen de sus recopilaciones de demos e inéditos, así este «Another Scoop» repite la fórmula del «Scoop» de 1983 con tan excelentes resultados como aquel. Encontramos excelentes termas inéditos como «Girl In A Suitcase«, «Brooklin Kids«, «Football Fugue» o «Never Ask Me» sobresalientes demos de clásicos Who como «Pinball Wizard» y hasta un versión del «Begin The Beguine» de Cole Porter

En febrero de 1988, The Who fue galardonado con el premio a toda la carrera musical por la Industria Discográfica Británica (BPI Awards) en una ceremonia que supuso una nueva reunion del grupo durante la que interpretaron «Who Are You», «My Generation» y «Substitute«. Esta fue la última ocasión en la que Kenney Jones actuó con la banda. El paso de Jones por los Who no fue un camino de rosas. Su trabajo a las baquetas fue comparado tanto por público como por crítica con la genialidad de Moon y, obviamente eso no lo dejó nunca bien parado. Con todo Jones fue un excelente batería que, si bien, no podía compararse con Keith, sí hizo meritorias actuaciones en directo entre 1979 y 1988. Tampoco ayudó a su permanencia en la banda su mala relación con Roger, quien nunca lo aceptó como miembro de derecho de la banda.

El año 1988 concluyó con la edición del recopilatorio «Who’s Better, Who’s Best» que acabó alcanzando un numero 10 en las listas de ventas de la campaña navideña y devolvió al grupo a la actualidad.

1989 vería la edición de nuevo material inédito de Pete en solitario. En esta ocasión el inquieto Townshend nos sorprendería con «The Iron Man: The Musical by Pete Townshend«, un ambicioso musical con la novela juvenil de ciencia ficción de su amigo Ted Hughes, «The Iron Man: A Children’s Story in Five Nights» (1968), como trasfondo argumental. En el LP aparecen Roger Daltrey, John Entwistle, Deborah Conway, John Lee Hooker, y  Nina Simone.

El disco fue un fracaso comercial y, sobretodo, de crítica que lo consideró falto de inspiración y realmente pretencioso. Obviamente hay canciones salvables («I Won’t Run Any More«, «Dig«, «A Friend Is A Friend«) pero Pete comienza a mostrar ciertos síntomas de agotamiento creativo y se pierde entre tediosas piezas de puro AOR .

1989 era también el año en el que los Who cumplían su 25 aniversario. Dicha efemérides y los graves problemas económicos de John, fueron excusa suficiente para una nueva reunión de la banda y la celebración de una nueva gira. 50 shows contemplaron el primer tour de los Who sin Kenney Jones, que fue sustituido por  el brillante Simon Phillips. La gira fue todo un éxito y la banda sonó revitalizada y con nuevo brío, en parte gracias a la sección de metales que reforzó al grupo. Así excelentes versiones de «Pinball Wizard«, «Who Are You«, «Baba O’Riley» etc, hicieron que el grupo se planteara editar un disco conmemorativo de la gira que, bajo el título de «Join Together» pasó sin pena ni gloria. La gira cocluyó con dos conciertos con Tommy  que se celebraron en  Nueva York y Los Ángeles, con invitados de lujo como Elton John, Phil Collins, Billy Idol, Patti LaBelle y Steve Winwood y momentazos como el «See Me Feel Me» final.

Y así llegamos a los años 90. En 1990, son inducidos en el Rock and Roll Hall Of Fame, con discurso de Bono, el líder de los irlandeses U2. Pero estos honores como banda no impiden que los miembros del grupo sigan con sus carreras como solistas y, como es habitual, el primero en abrir el fuego fue Roger con su octavo LP, «Rocks in the Head«. No obstante este trabajo de 1992 no hizo nada por remontar la pobre reputación como solista de Daltrey y fue un nuevo fracaso con la única excepción del infeccioso single «Days Of Light» que si obtuvo bastante notoriedad en Estados Unidos.

…Y detrás de Roger es Pete el que edita, en 1993, «Psychoderelict«, un nuevo álbum conceptual o «una obra de teatro radiofónica intercalada con canciones», tal y como definió el propio Townshend, en la que se critica como se manipula la verdad a través de  los medios de comunicación. El argumento gira en torno a Ray, un rockero en edad avanzada que lleva dos años encerrado en su habitación soñando con reproducir un viejo proyecto de los años setenta. Es más que obvio el carácter autobiográfico de la obra y las referencias al propio Pete y a su malograda obra The LifeHouse: Ray tiene un viejo sueño en forma de proyecto musical: Gridlife (algo así como red vital), un musical futurista sobre la realidad virtual. «Le di a Ray un auténtico sueño mío, Lifehouse», explica Pete.

La crítica fusiló el trabajo de Pete por considerarlo «demasiado pretencioso hasta para él», e incluso la segunda edición del LP en la que se quitaron los textos hablados dejando sólo canciones fue un sonoro fracaso comercial. Con todo, hay  material disfrutable en este álbum y «English Boy» o «Now And Them» son prueba de ello.

Durante 1994, se produjeron insistentes rumores acerca de una nueva reunión de la banda y una posterior  gira conmemorativa del trigésimo aniversario de la formación de The Who que no llegaron a fraguar. Aunque no hubo gira si se llegó a ver a los tres Who supervivientes sobre un escenario, fue durante la celebración del cincuenta cumpleaños de Roger, quien decidió «regalarse» dos conciertos en el Carnegie Hall bajo el título de A Celebration: The Music of Pete Townshend and The Who. Roger contó con una orquesta de apoyo en un escenario al que fueron invitados John Entwistle (que se unió a Roger en una espectaculares «The Real Me» y «Behind Blue Eyes«) y Pete Townshend («Who Are You»), quienes al final del concierto, junto a otros músicos (Eddie Vedder, Sinéad O’Connor, Lou Reed, David Sanborn, Alice Cooper, Linda Perry, The Chieftains), interpretando «Join Together». Roger, John y el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey, salieron de gira juntos el verano de 1994.

Tras un largo periodo de inactividad discográfica, John editó en enero de 1996 «The Rock«, su sexto LP en solitario. El disco realmente se grabó 10 años antes, en 1985, pero el poco interés comercial que habían despertado los últimos trabajos de John hizo que su discográfica lo tuviera en el armario durante dos lustros.  John Entwistle  no canta en este álbum sino que cede el micro al canadiense Henry Small. Además sólo es el compositor de cuatro temas. No hay nada destacable en este disco salvo la excelente conjunción de John y Zak Starkey, lo más parecido a Keith Moon que se había oído hasta el momento.

En el mismo 1996, Pete, además de editar un grandes éxitos de su carrera en solitario bajo el sorprendente título de «The Best Of Pete Townshend: Coolwalkingsmoothtalkingstraightsmokingfirestoking«, fue invitado a unirse  a un macroconcierto en el Hyde Park de Londres. Laidea original de Townshend era interpretar Quadrophenia en una sola pieza acústica, pero tras contactar con Entwistle y Daltrey, decidieron hacerlo como grupo. Reclutaron a Zak Starkey en la batería, Rabbit en los teclados y Simon Townshend y Geoff Whitehorn en la guitarra. El concierto, que fue narrado por Phil Daniels en el papel de Jimmy y contó con artistas invitados (David Gilmour, Gary Glitter), supuso un enorme éxito.

Tras el éxito cosechado repitieron fórmula llegando a colgar el cartel de «no hay billetes» durante seis noches en el Madison Square Garden de Nueva York, y llevaron a cabo una gran gira europea y estadounidense… Y no fue la última vez, volvieron a repetir ya con repertorio adicional a «Quadrophenia» en 1997…, y en 1999…, el combo Pete, John, Roger y Zak funcionaba perfectamente en directo y la banda realizó algunos de sus mejores conciertos en años. Temas como «Substitute«, «Anyway, Anyhow, Anywhere» o «My Generation» sonaron frescas y revitalizadas y «Won’t Get Fooled Again«, «Baba O’Riley» o «5:15» sencillamente espectaculares.

Ya en el siglo XXI, en enero de 2000, John sorprende con el álbum de debut de su nueva banda, The John Entwistle Band, «Music From Van-Pires«. El grupo, formado por el propio John al bajo, Alan St. Jon a los teclados. Godfrey Townsend a la guitarra y el batería Steve Luongo, firma un álbum en el que Entwistle y Luongo se encargan en este disco de poner banda sonora a una serie de dibujos animados generados por ordenador de ciencia ficción titulada «Van-Pires» y hay poco que reseñar en él… Muy aburrido… Lo único destacable es la inclusión del tema «Bogey Man«, una canción que John compuso en 1978 para los Who y fue descartada en su momento . La banda rechazó la canción por por considerarla demasiado humorística, pero Entwistle llegó a grabar una demo con Keith Moon y la pista de batería se mantiene en esta nueva versión.

El éxito de la gira de 1999 dio pie a una nueva gira estadounidense y británica en el año 2000. El último concierto, celebrado en noviembre en el Royal Albert Hall de Londres en apoyo de la organización Teenage Cancer Trust, fue editado en CD y DVD bajo el título «The Who Live at the Royal Albert Hall«, un concierto sencillamente sublime (enlace a concierto completo) que contó con varias estrellas invitadas (Bryan Adams, Noel Gallagher, Eddie Vedder) y obtuvo unánimes críticas elogiosas y que hizo que los tres miembros de The Who se plantearan seriamente la posibilidad de grabar un nuevo trabajo.

También en 2000, el sueño «Lifehouse» de Townshend se hizo realidad cuando BBC Radio le ofreció hacer un «teatro» radiofónico basado en su frustrada obra. Además, se incorporarían al desarrollo del argumento canciones escritas para el proyecto. Tras la transmisión del programa de dos horas en la BBC, Pete lanzó un box set de 6 discos titulado The Lifehouse Chronicles como culminación final del proyecto: los dos primeros discos incluyen demos de canciones que Townshend iba a incluir en Lifehouse, algunos de los cuales nunca fueron grabados por The Who; el tercer disco incluye varias composiciones en sintetizador de Townshend, grabaciones en vivo de canciones de Lifehouse y algunas canciones nuevas escritas para el box set; el cuarto disco contiene piezas de música clásica que fueron usadas en el radioteatro, incluyendo tanto composiciones de Townshend como de otros compositores mientras el quinto y sexto disco incluyen el radioteatro de Lifehouse entero.

El resultado es maravilloso, desde las inéditas «Teenage Wasteland» (la base de «Baba O’Riley»), «Time Is Passing«, «Greyhound Girl«, «Mary» o «New Song» hasta las demos de temas conocidos como «Going Mobile«, «Baba O’Riley«, «Love Ain’t for Keeping«, «Bargain«, «Too Much of Anything«, «Music Must Change«, «Behind Blue Eyes«, «Sister Disco«, «I Don’t Even Know Myself«, «Put the Money Down«, «Pure And Easy«, «Getting In Tune«, «Let’s See Action«, «Slip Kid«, «Relay«, «Who Are You«, «Join Together«, «Won’t Get Fooled Again» o «Song Is Over«, todo es absolutamente sobresaliente. Una absoluta maravilla que no hace más que poner de relieve lo desgraciado del hecho de que «Lifehouse» no pudiera llevarse a buen puerto en su momento, hubiera sido brutal.

Tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, Paul McCartney organizó  The Concert for New York City. El ex-Beatle, que siempre mantuvo una excelente relación con el grupo, invitó a los Who que realizaron una soberbia actuación de poco menos de media hora que incluyó «Who Are You», «Baba O’Riley», «Behind Blue Eyes» y «Won’t Get Fooled Again», sobresalientes. Roger y Pete se unieron a Paul en un coral «Let It Be» que sirvió de cierre al festival.

También en 2001,  Pete editó el tecer volumen de su serie recopilatoria de demos e inéditos «Scoop». Bajo el título de «Scoop 3«, Townshend nos vuelve a dejar boquiabiertos con la enorme calidad de su material inédito («Dirty Water-Commonwelth Boys«, «I Like It The Way It Is«, «How Can You Do It Alone«, «Maxims For Lunch«, «Lonely Words«) pero sobretodo con las sobresalientes demos de los temas que acabarían grabando los Who («Can You See The Real Me«, «Sea And Sand«, «Eminence Front«).

Los Who estaban viviendo, 37 años después, su enésima juventud por lo que a nadie le extraño que se anunciaran una nueva gira. En las vísperas del primer concierto de su gira por los Estados Unidos, el 27 de junio de 2002,  John Entwistle fue encontrado muerto en la habitación 658 del Hard Rock Hotel de Las Vegas. El cuerpo fue encontrado por Alycen Rowse, stripper y groupie, con la que John, a sus 57 años, había pasado un noche de desenfreno. El motivo: ataque al corazón por una sobredosis de cocaína.  Una muerte muy propia de un amante del exceso, «John murió como le hubiera gustado», declaró Pete al respecto.

El que fuera sin duda el más virtuoso bajista del rock, conocido bajo los sobrenombres de «The Ox» («el buey», por su impasible pose en el escenario) o «Thunderfingers» («dedos de trueno» por su impresionante velocidad digital) se fue como vivió: siempre al límite. Dejó un legado de interpretaciones al bajo intachables y un estilo absolutamente inimitable que no será fácilmente superado…, hasta la fecha nadie se ha acercado siquiera a su nivel. Pero sería injusto considerar a John Entwistle sólo un prodigioso bajista, también fue un notable compositor que colaboró y mucho al legado de los Who con sus canciones.

«El Buey nos ha dejado. Hemos perdido a otro gran amigo. Gracias por todo vuestro apoyo y vuestro amor», escribieron Pete y Roger en su nota oficial. El bajista de los Rolling Stones, Bill Wyman, dijo «estar destrozado» y habló de su amistad con John, a quien describió como «único e irreemplazable». Ray Manzarek, de The Doors, declaró su admiración por el bajista y lo calificó «como uno de los más grandes de todos los tiempos. Un auténtico genio».

Para sorpresa de todo el mundo, Roger y Pete anunciaron que no suspendería la gira. Al día siguiente de la muerte de John, Pete subió una declaración a su página web: «Vamos a seguir. Primer show: Hollywood Bowl. Reza por nosotros, John, donde quiera que estés». Así, tras unas semanas, la nueva gira sin John comenzó en Los Ángeles, con Pino Palladino en sustitución del insustituible Entwistle.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 8 de septiembre de 2013

THE WHO: «It’s Hard» (1982). (4/10)

«Athena» (Townshend)
«It’s Your Turn» (Entwistle)
«Cooks County» (Townshend)
«It’s Hard» (Townshend)
«Dangerous» (Entwistle)
«Eminence Front» (Townshend)
«I’ve Known No War» (Townshend)
«One Life’s Enough» (Townshend)
«One at a Time» (Entwistle)
«Why Did I Fall for That» (Townshend)
«A Man Is a Man» (Townshend)
«Cry If You Want» (Townshend)

Tras sus escarceos en solitario, la banda volvió a reunirse en el estudio en junio de 1982 con el objeto de grabar un nuevo disco como The Who. No obstante, la grabación de este nuevo LP se debería más a compromisos contractuales que a a motivaciones artísticas. Pete estaba en horas bajas a nivel personal y muy centrado en su carrera en solitario en términos creativos. Con todo esto, la mezcla era peligrosa y el resultado previsible: por primera vez en su carrera los Who editarían un disco realmente malo, «It’s Hard«.

Editado en septiembre de 1982, es el crudo testimonio de la descomposición de un grupo que fue genial. No hay por donde cogerlo. Aburrido hasta el sopor, insoportablemente falto de inspiración y con un indecente tufo a AOR puro, es realmente difícil encontrar algo que comentar en términos positivos. «Face Dances» ya dio muestras claras de agotamiento pero está a años luz de este «It´s Hard». Ninguna canción es horrible ni nada parecido pero no es un LP digno de una banda de este calibre.

La canción que abre el álbum «Athena«, editada con relativo éxito como single (número 28), aunque ñoña a más no poder, es salvable, así como «It’s Hard» o la balada «One Life’s Enough» pero ni los planos rocks de John («It’s Your Turn«, «Dangerous«, «One At A Time«) o los futiles intentos de Pete de volver a hacer temas intensos («Cooks County«, «I’ve Known No War«, «Why Did I Fall for That«, «Cry If You Want«) consigen levantar el disco del pozo de la intrascendencia.  No obstante, Pete fue, es y será un genio y los Who un pedazo de banda por lo que, no es de extrañar que, escondida entre tanto aburrimiento encontremos una joyita como «Eminence Front» que, muy en la línea de los trabajos en solitario de Townshend, nos devuelve las mejores sensaciones. Una gran canción en un mal disco que, sin embargo tuvo éxito (8 en USA y 11 en UK)

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 4/10

Pete Townshend: «All the Best Cowboys Have Chinese Eyes» (1982). (7/10)

Stop Hurting People

The Sea Refuses No River

Prelude

Face Dances, Pt. 2

Exquisitely Bored

Communication

Stardom in Acton

Uniforms (Corp d’Esprit)

North Country Girl

Somebody Saved Me

Slit Skirts

Pete esperó hasta 1982 para editar su segundo disco en solitario (recordad que estamos considerando «Who’s First» un compilatorio de rarezas) bajo el curioso título de «All the Best Cowboys Have Chinese Eyes» y en el que Townshend se lanza definitivamente a la modernidad. Contando de nuevo con el productor Chris Thomas, Pete abraza con decisión los sonidos provenientes de la new wave de los que temas como «Stop Hurting People«, «Communication«, «Exquisitely Bored» o la notable «Uniforms«,  son clara muestra.

Sin embargo, y sin querer decir para nada que los temas anteriormente citados no sean interesantes, Townshend parece brillar con sonoridades más clásicas. Así «The Sea Refuses No River«recuerda vagamente a los sonidos de «Quadrophenia» y es un muy buen tema, así como la vibrante «Stardom in Acton» o la breve y deliciosa «Prelude«. Otros temas destacables en esta línea más clásica son la intensa «Somebody Save Me» (inspirada por la muerte de Kit Lambert) o la excelente «Slit Skirts»

Con toda esta mezcla de estilos, quizás la mejor canción del disco sea la estupenda «Face Dances, Pt. 2«, que alcanzó un número 5 en las listas americanas, siendo además la que mejor fusiona clasicismo y modernidad y resume el espíritu de un disco muy decente y frecuentemente olvidado.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7/10

THE WHO: «Face Dances» (1981). (6/10)

«You Better You Bet» (Townshend)
«Don’t Let Go the Coat» (Townshend)
«Cache Cache» (Townshend)
«The Quiet One» (Entwistle)
«Did You Steal My Money» (Townshend)

«How Can You Do It Alone» (Townshend)
«Daily Records» (Townshend)
«You» (Entwistle)
«Another Tricky Day» (Townshend)

Con Keith fallecido, John dedicado a sus vicios, Pete centrado en su carrera en solitario y Roger muy asentado en su faceta cinematográfica, todo parecía anunciar la inminente separación de la banda. Sobre todo  si tenemos en cuenta que el grupo daba importante muestras de cansancio creativo y sus lanzamientos desde el ya lejano «Quadrophenia» (1973) no hacían sino demostrarlo. Pero Los Who fimaron con Warner Records un contrato millonario por tres álbumes de estudio. Esto provocó que, una vez terminado su LP, Pete se dispusiera a escribir nuevos temas sobre los que la banda trabajó en el estudio entre julio y diciembre de 1980. El primer disco sin Keith, el primer disco de un grupo de cuarentones en los «modernos» años 80… Somos muchos los que pensamos que los Who debieron dejarlo tras la muerte de Moon, no sólo por la desaparición de un miembro fundamental, sino porque ya en «Who Are You» demostraron ser un grupo alejado de su mejor momento.

Sea como fuere, Pete, Roger, John y K…enney asumieron el reto de editar un nuevo disco de estudio: «Face Dances«. Editado en marzo de 1981, «Face Dances» es un disco mediocre. No es malo, pero es intrascendente. Puede disfrutarse porque no hay en él nada desagradable, pero resulta falto de ingenio, radioformulero y peligrosamente cercano al AOR. Decir que el disco es una basura insoportable, como he llegado a leer y oír, es una estupidez porque las canciones no son malas y están perfectamente ejecutadas…, eso sí, convierte a un grupo fabulosamente arriesgado -e incluso temerario en lo creativo-, en una banda de maduros complacientes jugando a rockeros.

Y eso que la cosa comienza bien con la infecciosa «You Better You Bet«, un muy buen tema dotado además de un tremendo punch comercial que le hizo alcanzar el número 1 en USA y un noveno puesto en las listas británicas. No merece un puesto entre los clásicos del grupo, pero se queda cerca y es una fija de todos sus recopilatorios. No obstante, con las primeras notas de «Don’t Let Go The Coat» nos damos cuenta de que algo no va bien. ¿Estos son lo Who? Si no fuera por la voz de Roger y el inconfundible toque de bajo de John, es difícil concebir que esta pieza de pop-tropical pudiera acabar en un disco del grupo que firmó «Live At Leeds»

El correcto e intrascendente rock de «Cache Cache» nos lleva a la potente «The Quiet One» la primera de las aportaciones de John y uno de los temas más interesantes del disco, antes de llegar a la new wave anodina de «Did You Steal My Money«.

La cara B se abre con «How Can You Do It Alone«, otro de los temas salvables del disco, sin ser nada del otro mundo. «Daily Records» es más pop de agradable escucha pero de difícil encaje en un grupo como los Who, mientras «You«, la segunda aportación de John, vuelve a elevar el nivel con su efectivo rock de riff y coreable estribillo hardrockero.

«Another Tricky Day«, el tema que cierra el disco es el mejor corte del disco junto a «You Better You Bet». No es nada sobresaliente, un buen riff, buenas voces en armonía… rock radioformulero, pero no exento de calidad. AL fin y al cabo es un perfecto resumen de lo que es este «Face Dances», todo muy correcto pero falto de genialidad. Sería injusto calificarlo de mal disco, de hecho, no me parece en absoluto inferior a «Who Are You» si no fuera por la presencia del monumental tema titular.

El LP obtuvo críticas bastante favorables y tuvo mucho éxito, alcanzando un número 2 y 4 en Reino Unido y Estados Unidos respectivamente. Lo más duro de este disco es ver a los Who convertidos en productos de FM y haciendo música que coquetea con el AOR. Están lejos del vomitivo sonido de pop chungo que podía ofrecer gente como Phil Collins, pero, por primera vez en su carrera, resultan completamente intrascendentes. Lo mejor, la portada, diseñada por Peter Blake, el autor de la del «Sgt. Pepper’s» de los Beatles.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6/10

Pete Townshend: «Empty Glass» (1980). (7,5/10)

Rough Boys

I Am an Animal

And I Moved

Let My Love Open the Door

Jools and Jim

Keep on Working

Cat’s in the Cupboard

A Little Is Enough

Empty Glass

Gonna Get Ya

Recién divorciado, roto por la muerte de Keith, con problemas de adicción, hastiado de pertenecer a la banda e incapaz de encontrar su sitio ni el grupo, ni en la vida, Pete, decide empezar a trabajar en serio en su carrera en solitario. Así en abril de 1980 edita «Empty Glass«, el que debemos considerar su verdadero debut en solitario tras un disco de demos y rarezas («Who´s First») y otro editado junto a Ronnie Lane (“Rough Mix»).

Muy influenciado por la frescura de la New Wave, Townshend sorprende a propios y extraños con un fantástico LP que se debate entre el rock y el pop, y que supera sin problemas a «Who Are You» y a todos los discos que los Who editarían en los años 80. De hecho el primer corte del LP,  “Rough Boys”, tiene todos los ingredientes de un tema Who, al punto que el propio Roger Daltrey declaró que esta canción habría funcionado mejor si la banda la hubiera interpretado. Pete contestó que «seguro que a Roger le hubiera encantado explicar el significado de la canción», en clara referencia al contenido homoerótico de la letra. Y es que Pete abordó sin tapujos sus dudas sobre su propia sexualidad en este álbum, así como abordó en sus letras otros temas personales como el abuso de drogas, el alcoholismo, la vejez… Aunque siempre ha declarado ser heterosexual, Townshend reconoce haber tenido experiencias homosexuales y parece que, en esta época, estuvo especialmente confundido respecto a su sexualidad. De cualquier forma, se trata de un gran tema al que sigue el estupendo pop de “I Am An Animal” , en la que Pete parece haberse fusionado con el Ray Davies de finales de lo 70.

La temática de la homosexualidad vuelve a aparecer en «And I Moved«, otro muy buen tema que precede al single (Top-10) “Let My Love Open the Door” , sin duda el corte más popular del LP. En la vitaminada “Jools and Jim”, Pete arremete contra  Julie Birchill y Tony Parsons, dos periodistas musicales que hicieron comentarios despectivos hacia Keith Moon (criticar a los «dinosaurios del rock de los 60» era una actitud muy de moda en la época punk). Pero lo importante sigue siendo lo musical, y así, con la fantástica «Keep On Working«, podemos corroborar que el bueno de Townshend está en plena forma. Fabulosa.

Cats on the Cupboard” nos devuelve al Townshend rockero y es una de esas canciones que «piden» la voz de Roger Daltrey, a pesar de la competente interpretación de Pete, mientras “A Little is Enough” supone otra refrescante descarga de pop new wave. Y, así, llegamos a la recta final con el tema titular, la fantástica “Empty Glass”, seguida de la dinámica y extensa “Gonna Get Ya”, un cierre perfecto para un disco muy, pero que muy disfrutable y altamente recomendable.

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7,5/10