THE WHO: «Live At Leeds» (1970). (9,5/10)

leeds

«Young Man Blues« (Allison)
«Substitute» (Townshend)
«Summertime Blues» (Capeheart, Cochran)
«Shakin’ All Over» (Kidd)

«My Generation» (Townshend)
«Magic Bus» (Townshend)

La resaca de un disco como «Tommy» (1969) nunca es sencillo, poco a poco, se fue convirtiendo en un fenómeno que pronto escapó de las manos de Townshend. No obstante, lo que era indudable es que el disco era un absoluto éxito y el grupo lo pudo constatar a lo largo de su extensa gira de promoción. A finales de 1969 los Who se habían convertido en una máquina perfectamente engrasada de rock en directo y, quién sabe si queriendo huir de la sofisticación de Tommy o simplemente queriendo aprovechar su momento de forma, decidieron que sería buena idea editar un directo resumen de la gira. Muchos de los conciertos habían sido grabados y Pete recibió abrumado las más de 80 horas de grabaciones. Pronto descartaron la idea de hacer un «popurrí» de las mejores interpretaciones de cada concierto y decidieron que querían editar un concierto puro: volverían al escenario y lo grabarían para publicarlo como LP.

Los Who dieron dos conciertos, el primero de ellos el 14 de febrero de 1970 en la Universidad de Leeds, y otro el día siguiente en Hull. Ambos fueron grabados pero el de Hull quedó descartado al no haberse recogido el bajo de John por problemas técnicos. El resultado es el nunca suficientemente ponderado «Live At Leeds«

Empezaré diciendo que, en mi opinión y con bastante distancia sobre el resto, «Live at Leeds» es el mejor álbum de rock en directo que nunca se ha editado. Editado en mayo de 1970, dura poco más de 30 minutos y se compone de seis extensísimas canciones (tres versiones y tres composiciones de Pete) seleccionadas del repertorio original del concierto. El setlist original incluía, además de Tommy al completo, impresionantes versiones de clásicos del grupo, como «A Quick One«, «Tatoo» o «I Can’t Explain«, no obstante el grupo decidió seleccionar tres clásicos del rock y tres de sus más exitosos singles.

El resultado es sencillamente espectacular, maravilloso. Es un álbum crudo, duro, nervioso y supervitaminado, en el que Townshend y compañía vuelven por sus fueros tras el preciosismo de Tommy. La crítica se rindió a sus pies tan pronto como fue editado. «El mejor álbum en directo de todos los tiempos, el holocausto definitivo del rock duro», dijo el New York Times. Aún, hoy en día es un fijo en todos los podios de los mejores live albums -normalmente acompañado del «Concert For Bangla-Desh» de George Harrison y del «Made In Japan» de Deep Purple). En cierta manera este disco sirve de bisagra entre los Who cuya evolución culmina en «Tommy» y los posteriores, definitivamente más rockeros.

Un rudo riff introduce «Young Man Blues«, potentísima versión del cincuentero blues original de Moose Allison, antes de que la recia voz de Daltrey introduzca diferentes y cada vez más soberbios pasajes de lucimiento instrumental del trío Moon-Entwistle-Townshend. No, no son Led Zeppelin, son los increíbles Who.

«Substitute» es sencillamente arrolladora, con el combo Moon-Entwistle dando un pétreo soporte a una versión sensiblemente más potente que la original…, pero palidece ante la estratosférica versión del «Sumertime Blues» del gran Eddie Cochran, sublime.

La cara A concluye con otra bestialidad, «Shakin’ All Over» -original de de Johnny Kidd & The Pirates– adquiere una dimensión absolutamente distinta en manos de los Who. Enorme trabajo de Pete a la guitarra en la parte final, gran Daltrey y, como siempre, soberbia base rítmica

Lo primero que llama la atención al girar el disco es la única presencia de dos canciones en los créditos. Arrancamos con un «My Generation» de más de 14 minutos. Gozada total, con fragmentos de «See Me Feel Me» incluidos dentro de la canción y una coda final fusionada con «Sparks» . No pueden tocar mejor, Pete está sencillamente estelar (enlace) y lo de John y Keith no tiene nombre (enlace a base rítmica). Acojonante, no hay palabras.

Pero, sin poder haber conseguido cerrar al boca no recuperar el aliento, los mini riffs de Pete se unen a las claves de Keith y a la por el momento calmada voz de Roger… La canción va creciendo en intensidad hasta explotar en la mejor versión de «Magic Bus» que pueda oírse. Casi 8 minutos de excelencia rockera. La abrupta entrada de la armónica de Roger junto a los divinos Moon y Entwistle es digna de estudio.

Un disco soberbio, de principio a fin, que además tuvo mucha repercusión en Estados Unidos, donde alcanzó el número 2. Unos nuevos Who, brutales en directo, tremendamente potentes, amanecían al mundo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9.5/10

The Who. Capítulo 5 (1970-1971). De «Live At Leeds» a «Who’s Next» pasando por The Lifehouse. Tiempo para el rock.

La resaca de un disco como «Tommy» nunca es sencillo, poco a poco, se fue convirtiendo en un fenómeno que pronto escapó de las manos de Townshend. Comenzaron a aparecer varias versiones teatrales (ballets, musicales etc.) por todo el mundo. La banda estaba tan relacionada con el disco que mucha gente desconocía el verdadero nombre del grupo (The Who) y les conocían como «Tommy». Pete comenzó a sentirse sobrepasado por la situación y le costó asumir que su obra escapara a su control. «Muchas veces he deseado no haber compuesto Tommy», ha llegado a declarar Townshend.

No obstante, lo que era indudable es que el disco era un absoluto éxito y el grupo lo pudo constatar a lo largo de su extensa gira de promoción. A finales de 1969 los Who se habían convertido en una máquina perfectamente engrasada de rock en directo y, quién sabe si queriendo huir de la sofisticación de Tommy o simplemente queriendo aprovechar su momento de forma, decidieron que sería buena idea editar un directo resumen de la gira. Muchos de los conciertos habían sido grabados y Pete recibió abrumado las más de 80 horas de grabaciones. Pronto descartaron la idea de hacer un «popurrí» de las mejores interpretaciones de cada concierto y decidieron que querían editar un concierto puro: volverían al escenario y lo grabarían para publicarlo como LP.

Los Who dieron dos conciertos, el primero de ellos el 14 de febrero de 1970 en la Universidad de Leeds, y otro el día siguiente en Hull. Ambos fueron grabados pero el de Hull quedó descartado al no haberse recogido el bajo de John por problemas técnicos. El resultado es el nunca suficientemente ponderado «Live At Leeds«

Imagen

«Young Man Blues« (Allison)
«Substitute» (Townshend)
«Summertime Blues» (Capeheart, Cochran)
«Shakin’ All Over» (Kidd)

«My Generation» (Townshend)
«Magic Bus» (Townshend)

Empezaré diciendo que, en mi opinión y con bastante distancia sobre el resto, «Live at Leeds» es el mejor álbum de rock en directo que nunca se ha editado. Editado en mayo de 1970, dura poco más de 30 minutos y se compone de seis extensísimas canciones (tres versiones y tres composiciones de Pete) seleccionadas del repertorio original del concierto. El setlist original incluía, además de Tommy al completo, impresionantes versiones de clásicos del grupo, como «A Quick One«, «Tatoo» o «I Can’t Explain«, no obstante el grupo decidió seleccionar tres clásicos del rock y tres de sus más exitosos singles.

El resultado es sencillamente espectacular, maravilloso. Es un álbum crudo, duro, nervioso y supervitaminado, en el que Townshend y compañía vuelven por sus fueros tras el preciosismo de Tommy. La crítica se rindió a sus pies tan pronto como fue editado. «El mejor álbum en directo de todos los tiempos, el holocausto definitivo del rock duro», dijo el New York Times. Aún, hoy en día es un fijo en todos los podios de los mejores live albums -normalmente acompañado del «Concert For Bangla-Desh» de George Harrison y del «Made In Japan» de Deep Purple). En cierta manera este disco sirve de bisagra entre los Who cuya evolución culmina en «Tommy» y los posteriores, definitivamente más rockeros.

Un rudo riff introduce «Young Man Blues«, potentísima versión del cincuentero blues original de Moose Allison, antes de que la recia voz de Daltrey introduzca diferentes y cada vez más soberbios pasajes de lucimiento instrumental del trío Moon-Entwistle-Townshend. No, no son Led Zeppelin, son los increíbles Who.

«Substitute» es sencillamente arrolladora, con el combo Moon-Entwistle dando un pétreo soporte a una versión sensiblemente más potente que la original…, pero palidece ante la estratosférica versión del «Sumertime Blues» del gran Eddie Cochran, sublime.

La cara A concluye con otra bestialidad, «Shakin’ All Over» -original de de Johnny Kidd & The Pirates– adquiere una dimensión absolutamente distinta en manos de los Who. Enorme trabajo de Pete a la guitarra en la parte final, gran Daltrey y, como siempre, soberbia base rítmica

Lo primero que llama la atención al girar el disco es la única presencia de dos canciones en los créditos. Arrancamos con un «My Generation» de más de 14 minutos. Gozada total, con fragmentos de «See Me Feel Me» incluidos dentro de la canción y una coda final fusionada con «Sparks» . No pueden tocar mejor, Pete está sencillamente estelar (enlace) y lo de John y Keith no tiene nombre (enlace a base rítmica). Acojonante, no hay palabras.

Pero, sin poder haber conseguido cerrar al boca no recuperar el aliento, los mini riffs de Pete se unen a las claves de Keith y a la por el momento calmada voz de Roger… La canción va creciendo en intensidad hasta explotar en la mejor versión de «Magic Bus» que pueda oírse. Casi 8 minutos de excelencia rockera. La abrupta entrada de la armónica de Roger junto a los divinos Moon y Entwistle es digna de estudio.

Un disco soberbio, de principio a fin, que además tuvo mucha repercusión en Estados Unidos, donde alcanzó el número 2. Unos nuevos Who, brutales en directo, tremendamente potentes, amanecían al mundo.  Sin embargo, a pesar del éxito del disco, el público seguía reclamando más «Tommy» y Pete, aunque no estaba convencido, acabó firmando a finales de 1970 un contrato para trasladar al cine la historia del chico carente de sentidos. Tiempo habrá para hablar sobre ello.

Los Who eran reconocidos como una de las mejores (por no decir la mejor) bandas en directo del planeta, por lo que a nadie extrañó que fueran uno de los platos fuertes del Festival de la Isla de Wight de 1970. El concierto se celebró en agosto, la banda demostró estar en una forma envidiable y temas como «Pinball Wizard«, «I’m Free«, «Magic Bus» o un sorprendente «Shakin’ All Over» fusionado con el «Twist & Shout» de los Isley Brothers que popularizaron los Beatles, hicieron las delicias del público. Pero lo más destacable de este concierto fue el estreno de tres estupendas nuevas canciones de Pete -«Water«, «I Don’t Even Know Myself» y «Naked Eye– destinadas a un nuevo macro-proyecto de Townshend: «Lifehouse«.

Según Pete, el origen del concepto de Lifehouse, surgió durante la gira de «Tommy». Pete declaró: «He visto momentos en los conciertos de The Who en los que las vibraciones se estaban volviendo tan puras que pensé que el mundo entero se iba a detener, todo se estaba uniendo». Eso le hizo recrearse y pensar sobre un nuevo proyecto: «Quería que fuera sobre música, sobre el futuro, sobre la esperanza, pero quería que estuviera anclado a la realidad, que tratara problemas reales. ¿Cómo crear un personaje sordo, ciego y mudo sin repetirme? Ya sé, vivirá en el futuro. Lo pondré en un traje espacial, rechazará vivir en la realidad, vivirá en un mundo imaginario, viciado. Tendrá una vida de trono, vivirá la vida que los cineastas, los mentirosos, los publicistas, los manipuladores políticos y los controladores quieran que viva. Será sordo, ciego y mudo a los recursos del espíritu, que le dan la libertad de unirse a los otros seres humanos, de integrarse con ellos y de tener una vida verdadera. Una fantasía en un tiempo donde el mundo estará colapsado completamente y las únicas experiencias que la gente tendrán serán a través de tubos de ensayo. Ellos vivirán como si estuvieran en programas de televisión, todo programado. Hasta que alguien recordará lo que el rock era capaz de hacer sentir a la gente e intentará conseguir que el efecto que produce el rock pueda sentirse eternamente».

En una suerte de fabulación científico-espiritual a medio camino entre la ciencia ficción y la ida de olla, Townshend se basaba en la idea de que las vibraciones se podían volver tan puras que la audiencia «se iría bailando hasta el olvido; sus almas dejarían sus cuerpos y estarían en una clase de paraíso, un estado permanente de éxtasis». La única razón que impedía llegar a este Nirvana es que los conciertos de rock eran finitos y eso provocaba que el  público, consciente de ello, no se dejara llevar sabedores de que tras el show tendrían que volver a la vida real.

El argumento era algo así: En un futuro «no muy lejano» las condiciones atmosféricas han llevado a la humanidad a la necesidad de vivir dentro de unos trajes especiales que simulan emociones y experiencias. De esta forma, pueden «vivir» sin salir de sus casas. Dichos trajes están conectados a una gran computadora llamada «The Grid», controlada por Jumbo, el líder del gobierno.

Un día Bobby, nuestro héroe, toma un teatro abandonado en el que reúne a 300 personas e intenta hacer música con ellas basándose en su personalidad y experiencias vitales. Dentro de ese teatro, al que denomina Lifehouse, una banda traduce esas experiencias en rock.  Pasado un tiempo, el experimento de Bobby va ganando notoriedad hasta que el gobierno decide que es peligroso e intenta clausurarlo enviando tropas al recinto… Sin embargo, la música es poderosa y crea un campo de fuerza que impide el asalto. La audiencia del concierto se une creando la «Nota Única» que provoca que todo desaparezca y la humanidad alcance el nirvana musical eterno.

El ambicioso proyecto de Townshend pretendía crear música que pudiera adaptarse para describir las personalidades de la audiencia a través de hardware. Quería crear una máquina capaz de traducir las personalidades de los oyentes en notas musicales en busca del «acorde universal». Para ello, los Who estrenarían su nuevo material  en el Teatro Young Vic ante un público que no había oído las nuevas canciones. Los integrantes del público emergerían de la audiencia y aportarían su rol a la música. El perfil de cada miembro de la audiencia sería tenido en cuenta, desde el pérfil astrológico del individuo hasta sus hobbies, incluso su apariencia física. Esos datos, a través de sintetizadores, se traducirían en sonido creando lo que Pete definió como «una clase de cacofonía celestial». Mientras y en paralelo, se rodaría una película con el argumento que antes os he contado.

El problema del proyecto es que nadie lo entendió…, salvo Townshend. Ni el grupo, ni el manager, ni la discográfica…, nadie. Daltrey declaró:  «Pete escribió todo aquello…, incluso hizo un guión simplificado…, pero…, no tenía sentido, nadie entendía nada». John Entwistle se manifestó de forma similar: «A decir verdad, no entendí nada. Fue un fracaso, la verdad».

Entre tanto, la banda editó un nuevo single que no hacía sino redundar en el cambio estilístico del grupo en una línea mucho más rockera: la fantástica «The Seeker«, un gran rock que alcanzó un puesto número 19 en Inglaterra pero que apenas entró en el Top-50 en Estados Unidos

Quien sabe si aburrido de las excentricidades de Pete o simplemente por necesidades artística, John decide lanzar su primer trabajo como solista, el notable pero oscuro «Smash Your Head Against the Wall«, editado en mayo de 1971. Temas como «My Size«, «No. 29» o la excelente «I Believe In Everything» dejaban a las claras que el genial bajista tampoco era manco componiendo.

Pete seguía, entretanto, ajeno a todo…, obsesionado con un proyecto que solo él entendía. Su incapacidad para contagiar al resto su entusiasmo le produjo una enorme frustración. Finalmente decidieron trasladarse a los Record Plant de Nueva York para grabar las canciones del proyecto y olvidarse, momentáneamente, de la peformance y de la película. De esta forma, el resultado fue un doble LP, pero finalmente, aconsejados por Glynn Johns, al que habían solicitado que les ayudara con la producción, decidieron renunciar al concepto original y reducirlo a un sólo disco: el histórico «Who’s Next«.

Baba O’Riley (Townshend)
Bargain (Townshend)
Love Ain’t for Keeping (Townshend)
My Wife (Entwistle)
The Song is Over (Townshend)

Gettin’ in Tune (Townshend)
Goin’ Mobile (Townshend)
Behind Blue Eyes (Townshend)
Won’t Get Fooled Again (Townshend)

Estamos ante el que, para la mayoría de la crítica, es el mejor disco de la banda. No comparto del todo esta opinión, pero en innegable que estamos ante un trabajo fabuloso. Desde una primera escucha llaman especialmente la atención tres factores: por un lado es un disco mucho menos denso y más directo que «Tommy» (aunque, como hemos visto, estuvo a punto de ser una paranoia opero-rockera que dejaba al pobre Tommy en calzoncillos), por otro lado, hay que destacar la brillantísima y novedosa introducción de sintetizadores (estamos ante el primer disco de rock en el que se hace uso de los sintetizadores en un sentido estrictamente musical y no para hacer «ruiditos») y, por último, la potentísima voz de Roger, que evoluciona de una forma indescriptible respecto a los discos anteriores de la banda.

Editado en agosto de 1971, «Who’s Next» es rock. Nada más. Aunque parte de una idea narrativa compleja, los temas que componen el disco funcionan perfectamente aislados del proyecto Lifehouse conformando un LP inteligente, innovador, potente, melódico, grandioso y estimulante. Todos los miembros de la banda desarrollan e incluso exhiben su pericia musical sin complejos, Pete toca como nunca, atreviéndose más que nunca con la solista, Keith y John agotan los calificativos y Roger pasa de ser un cantante competente a convertirse en una de las mejores voces del rock. En muchos sentidos, The Who aparecen ante nosotros como un grupo nuevo.

En definitiva, uno de los grandes discos de la historia que fue recibido con alborozo tanto por el público como por la crítica alcanzando el número 1 en Inglaterra y el 4 en Estados Unidos. «El mejor disco de rock duro que nunca se ha editado» u «Obra maestra del rock», fueron sólo algunos de los titulares de la prensa especializada.

El espectáculo comienza de forma inmejorable con la tremenda «Baba O’Riley«, un tema sencillamente inconmensurable. Pete, a pesar de que sus allegados le dijeron que era un suicidio comercial, decidió que el disco arrancara con ese largo y extraño arpegio generado por un primitivo sintetizador…, luego llegan esos reverberados y largos acordes de piano, la genial batería de Keith, el bajo de John, la impresionante voz de Roger y, finalmente, la guitarra de Pete… Historia del Rock. Con un título inspirado en Meher Baba, el mentor filosófico-espiritual de Pete y el músico Tim O’Riley, los 5 minutos de duración de la canción son resultado de seleccionar las mejores partes de la composición original «Teenage Wasteland», de más de 30 minutos. La parte del violín fue una aportación de Keith.

El tono potente se mantiene con «Bargain«, otro buen rock que, según su autor, Pete Townshend «trata simplemente sobre perder el ego propio». Destaca especialmente y de nuevo la imponente voz de Roger que estaba particularmente satisfecho de sus gritos en los estribillos. Otro muy buen tema que da paso al más pausado y acústico «Love Ain’t For Keeping«, gran canción de sonoridades «abbeyroadianas» en la que Pete hace gala de su pericia con la guitarra acústica.

John aporta su única canción al disco con «My Wife«, una de las pocas canciones incluidas en este álbum que no pertenecían al proyecto Lifehouse. Como es habitual en las canciones de Entwistle, el humor negro y la ironía están muy presentes en la lírica de la canción tratando  en esta ocasión sobre un hombre que se va de juerga y es arrestado por la policía, cuando sale de calabozo va a casa y se encuentra con que su mujer le acusa de haber estado con otra mujer e intenta agredirle de mil formas. Gran canción de John que demuestra que, además podía ser un muy competente cantante solista.

Esta fabulosa cara A se cierra con «The Song is Over«, aparentemente la canción que servía de final a Lifehouse. Pete toma la voz principal en la primera y pausada parte de la canción para ceder el testigo a Roger conforme la canción va subiendo en intensidad. El bajo de John alcanza en esta ocasión niveles extraterrenales.  En la parte final incluye un fragmento del tema principal a nivel argumental de Lifehouse, «Pure And Easy» que finalmente se descartó para su inclusión en el LP «Who’s Next».

La cara B arranca con «Gettin’ in Tune«, una canción de estructura muy similar a «The Song Is Over», es decir, de meloso arranque y posterior ascenso de intensidad. Sin ser ni de lejos una mala canción es, en mi opinión, el punto más bajo del LP. El ambiente rockero se rompe con la luminosa y fantástica «Goin’ Movile«, de atmósferas soul y en la que destaca, además de la voz de Pete, el peculiar sonido de la guitarra -resultado de conectarla a un sintetizador. Temazo, una de mis debilidades.

Llegamos a la recta final. «Behind Blue Eyes» merece un lugar de honor en el Olimpo de los baladones. Una maravillosa canción con una notable letra en la que Pete expresa, a pesar de que se refugia tras uno de los personajes de Lifehouse, la soledad del creador ante su obra y la ferocidad de una crítica que le esperaba con las uñas afiladas tras el éxito de «Tommy». El inicio sosegado y extraordinariamente melódico de la canción se apoya en excelentes armonías hasta que se rompe en mil pedazos aproximadamente a mitad de minutaje convirtiéndose en un extraordinario rock (grande Moon). Una de las mejores melodías que Pete escribiera nunca. Otro clásico para la historia.

Pero un disco como este no podría terminar sin un final a la altura.»Won’t Get Fooled Again» es sencillamente uno de los himnos del rock de los 70. Una de esas cuatro o cinco canciones que definen un género y que pasan a la historia como entidades propias. Si los Who sólo hubieran editado esta canción, ya merecerían un lugar de honor en los manuales del género. La estructura es muy similar a la de la también genial «Baba O’Riley», un arranque de sintetizadores que ejerce de base a la que Pete, John, Keith y finalmente Roger se acoplan conjuntados bajo las órdenes de una enérgica y arrebatadora melodía. Más de ocho minutos de desparrame rockero que se quiebran abruptamente cerca del final para que Keith realice uno de los únicos solos de batería que realizó en su carrera y Roger ruja en el que se conoce como «el mejor grito de la historia del rock». Una canción eterna.

Y así concluye «Who’s Next», uno de los mejores discos de rock que jamás se hayan editado. Como antes he comentado, es habitual que la crítica lo considere el mejor trabajo del grupo. Yo prefiero «Tommy» pero lo que tengo claro es que , sin dejar demasiado lugar al debate, este LP es una auténtica obra de arte. Un imprescindible.

Como no podía ser de otra forma en el caso una banda que ya era considerada como el mejor espectáculo rock que se podía ver en directo sobre un escenario, se embarcaron en una gira británico-estadounidense de más de 50 fechas entre agosto y diciembre del 71.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 27 de julio de 2013

THE WHO. «Tommy» (1969). (10/10)

DISCO 1

«Overture / It’s a Boy» (Townshend)
«1921» (Townshend)
«Amazing Journey / Sparks» (Townshend)

«The Hawker (Eyesight to the Blind)» (Williamson)
«Christmas» (Townshend)
«Cousin Kevin» (Entwistle)
«Acid Queen» (Townshend)
«Underture» (Townshend)

DISCO 2
«Do You Think It’s Alright?» (Townshend)
«Fiddle About» (Entwistle)
«Pinball Wizard» (Townshend)
«There’s a Doctor» (Townshend)
«Go to the Mirror!» (Townshend)
«Tommy Can You Hear Me» (Townshend)
«Smash the Mirror» (Townshend)
«Sensation» (Townshend)

«Miracle Cure» (Townshend)
«Sally Simpson» (Townshend)
«I’m Free» (Townshend)
«Welcome» (Townshend)
«Tommy’s Holiday Camp» (Moon)
«We’re Not Gonna Take It» (Townshend)

Con 1968 tocando a su fin, Pete Townshend habló por primera vez de ese misterioso proyecto que tanto le estaba absorbiendo y que había convertido a 1968 en el primer año en el que la banda no editaba un LP. Fue en Rollingstone, y Pete declaró estar «escribiendo una opera rock de larga duración». Los Who ya lo habían hecho con «A Quick One While He Is Away» y «Rael 1 & 2», pero esto iba a ser otra cosa…, un LP entero…, ¿Sería posible conseguir semejante reto? Pues lo hicieron, y no fue un LP, sino un doble LP: «Tommy«, uno de los mayores hitos de la historia del rock. Comúnmente conocida como la primera ópera rock – aunque si somos puristas el «S.F. Sorrow» del The Pretty Things salió un año antes-, el disco es una verdadera maravilla, un paso de gigante en la historia del rock. Un enorme esfuerzo de composición y creatividad en el que las canciones funcionan como entidades independientes pero, al enlazarlas, tienen una total continuidad lírica, contando una historia con introducción, nudo y desenlace…, al modo de las clásicas óperas.

El álbum, como toda ópera que se precie, comienza con una «Overture«. Una suerte de popurrí instrumental (en el que Townshend y Moon se salen) de algunas de las canciones del álbumes enlazado de forma magistral con una excelente demostración de guitarra acústica a cargo de Pete, quien, al final de la canción aparece como narrador  contando como el Capitán Walker, de las Fuerzas Armadas Británicas, desaparece en un combate en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. La esposa del capitán, Miss Walker, embarazada, recibe la noticia y poco después  da a la luz al primer hijo de matrimonio: Tommy. Tal y como se cuenta en «It’s A Boy«, una dulce melodía en la que la enfermera -interpretada por Pete- anuncia a la señora Walker que el bebé es un niño.

El siguiente tema, la excelsa «1921«, nos explica que cuatro años después, la señora Walker ha rehecho su vida con otro hombre. Sin embargo, el Capitán Walker no había muerto y vuelve a su hogar encontrando su lecho ocupado por otro caballero y, enfurecido, acaba matando al amante de su esposa en presencia de Tommy. La madre grita desesperada «¿Qué hacemos con el niño?, ¡Lo ha visto todo!». Para encubrir el crimen, los padres de Tommy le gritan: «no lo has oído, no lo has visto, no dirás nunca nada a nadie». Traumatizado por la situación, Tommy queda sordo, mudo y ciego. Al margen de la rocambolesca historia narrada, la canción es simplemente maravillosa. Profundamente emocional, recuerda en su sonoridad a los mejores momentos de «The Who Sell Out».

En «Amazing Journey»/»Sparks«, se describen los procesos de ensimismamiento del niño. Ya con 10 años, el niño tiene la visión de un desconocido alto y vestido con ropas de plata y barba dorada que le ayuda a reinterpretar todas sus sensaciones físicas y convertirlas en música. Es, a nivel argumental, uno de los momentos más importantes del disco ya que nos explica la evolución de Tommy, y musicalmente es soberbia a todas luces y supone la primera aparición de Roger como cantante principal. Townshend reutiliza segmentos de «Rael», incluida en «The Who Sell Out», en «Sparks», la segunda parte de la canción, y otra demostración de cómo se toca la guitarra acústica y…, la batería… Un instrumental auténticamente sobresaliente.

Es sorprendente que en un disco tan de autor como «Tommy», Pete Townshend decida incluir un cover «The Hawker«, original de Sonny Boy Williamson  bajo el título de «Eyesight To The Blind«. Si bien ésta es una versión absolutamente libre en lo musical y en la que  Pete aprovecha la letra original de la canción, de marcado carácter sexual, para que Roger encarne a un proxeneta que ofrece a los padres de Tommy los servicios de una  prostituta capaz de curar a través de sus habilidades sexuales y de experimentos con drogas lisérgicas: La Reina de Ácido…, pero, por el momento, los padres de Tommy declinan la oferta

Los años y las navidades van pasando, tal y como nos cuentan en «Christmas«, otra maravilla de canción en la que los padres del niño -a través de la prodigiosa voz de Roger- se lamentan por la situación de su hijo y de la imposibilidad de que disfrute unas felices navidades como el resto de los niños. «¿Puedes oírnos Tommy?» gritan desesperados, mientras el niño, con su voz interior no audible para nadie canta «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme» . Genial canción.

Tommy es ya es un adolescente, cuando sus padres le dejan una tarde con su primo Kevin, un gamberro escolar que aprovecha la ausencia de adultos en casa para torturar a su primo minusválido. Así, «Cousin Kevin«, escrita por John Entwistle, narra como Tommy es sumergido en una bañera, arrojado por una escalera, sufre quemaduras por cigarrillos en los brazos,  etc. El episodio ensimisma aún más al joven y sus, desesperados padres deciden definitivamente aceptar la oferta de The Hawker y acudir a la Reina del Ácido. «The Acid Queen» es una enorme canción, en la que Pete encarna a la sórdida Reina del Ácido, y uno de los momentazos del disco.  El primer disco se cierra con «Underture«, un nuevo instrumental que pretende ilustrar el caos mental de Tommy tras su experiencia lisérgica, basándose es variaciones del riff de «Sparks».

El disco 2 comienza con la tan breve como fantástica «Do You Think Is Alright» (fabulosa melodía de Townshend) en la que los padres de Tommy debaten sobre si es adecuado dejar al muchacho al cuidado de su tío Ernie, de pasado oscuro pero supuestamente rehabilitado. La decisión de dejarlo con el pernicioso Ernie fue un grave error pues, como se cuenta en «Fiddle About» -una nueva canción de John Entwistle-,  Ernie aprovecha la oportunidad para abusar sexualmente de Tommy.

Tras tantas desgracias Tommy, descubre que tiene una habilidad innata para jugar al pinball ya que, a través de su ensimismamiento, consigue percibir la realidad sin atender a sus sentidos. El  campeón de pinball, encarnado por Roger, narra la sopresa que le provoca el juego de Tommy en «Pinball Wizard» y observa como el lisiado muchacho le arrebata su título. Estamos ante un clásico del rock, desde su extraordinaria introducción, su brillante línea de bajo, la excelsa batería de Moon, los rugidos de Daltrey… Joya, y uno de los temas centrales del disco también a nivel argumental puesto que, tras su proclamación como «Mago del Pinball», Tommy adquiere fama mundial y comienza a tener miles de seguidores.

Las buenas noticias siguen llegando ya que los padres de Tommy parecen haber encontrado a un médico que puede curarlo, tal y como nos cuentan en la breve «There’s A Doctor«. El doctor expone su diagnóstico en «Go To The Mirror». El doctor, encarnado esta vez por Roger expone «Él parece estar completamente irreceptivo / Las pruebas que les hemos hecho, no muestran ningún sentido / Todas las esperanzas recaen en él y no en mí», mientras Tommy sigue gritando con la voz de Pete sin que nadie le escuche, «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme». El doctor insiste animando a Tommy a que luche contra sí mismo, contra su imagen en el espejo. Otro tema brutal

La madre intenta que su hijo reaccione en «Tommy Can You Hear Me» (sobresalientes armonías) y, ante su impasividad, decide destrozar el espejo en el que su hijo se mira. La fantástica y potente «Smash The Mirror«, canción en la que se narran estos hechos, supone el ecuador argumental del disco y el punto de inflexión en la historia de Tommy  puesto que en «Sensation» se narra la curación del muchacho y su despertar al mundo de los sentidos. Tommy vuelve al mundo real convencido de ser el nuevo Mesías.

El mundo comienza a conocer la milagrosa curación de Tommy («Miracle Cure«) y sus seguidores se empiezan a multiplicar alrededor del planeta…, se había convertido en un Gurú. Una de esas seguidoras es «Sally Simpson«, hija de un reverendo que escapa de su casa para asistir a uno de los multitudinarios sermones de Tommy durante el que resulta herida por las fuerzas de seguridad al intentar acercarse al Nuevo Mesías. Es una de las canciones más flojas del disco, pero ¡cómo canta Roger!

En «I’m Free» asistimos a uno de los sermones de Tommy ante sus acólitos. Otro clásico. Un riff fabuloso, una buena melodía y una forma de tocar la batería sólo al alcance del genial Keith Moon. Los seguidores siguen creciendo al punto que Tommy decide fundar una secta a la que da la bienvenida a sus acólitos («Welcome«) y para los que crea una sede («Tommy’s Holiday Camp«, escrita por el loco Moon), una especie de campamento de verano en el que pretende que los sus seguidores recorrer el mismo camino que él recorrió en busca de la iluminación.

Pero la cosa empieza a torcerse, a Tommy se le va la olla y, como se nos explica en «We’re Not Gonna Take It», obliga a sus seguidores a llevar gafas oscuras, orejeras y un tapón en la boca. Quiere que jueguen al pinball para alcanzar su altura espiritual. No obstante, sus seguidores se rebelan contra Tommy, le atacan y destruyen el campamento… Tommy se queda solo. reflexiona sobre los errores cometidos y alcance una nueva iluminación. El gran final de «Tommy», que argumentalmente es el que os acabo de contar, se escenifica con «We’re Not Gonna Take It«, sin duda la mejor canción del LP. Siete minutos de desparrame emocional en el que música y letra se fusionan para ofrecernos un carrusel de sensaciones, desde el discurso sectario de Tommy a el «We’re Not Gonna Take It» («no seguiremos soportando esto») de los seguidores rebeldes la canción va subiendo en intensidad hasta que Tommy queda solo recitando su lastimero «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme»… y entonces la canción explota en uno de los finales más épicos y emocionantes de la historia del rock («Listening to you…»). Sencillamente sobrecogedor.

Y así concluye esta maravilla llamada «Tommy». Un disco absolutamente maravilloso: innovador y vanguardista pero, sobre todo, fabulosamente inspirado en lo melódico. Las canciones son soberbias y la ejecución de las misma es sobresaliente. Destaca especialmente la maestría de Townshend con la guitarra acústica, pero no podemos olvidar la siempre destacable forma de tocar la batería de Moon, la fabulosa voz de Daltrey y las líneas de bajo imposibles de Entwistle (que se encargó también de los arreglos de viento).

Un disco 10. Una obra maestra

«Tommy» se editó en mayo de 1969 y generó no poca controversia. La crítica musical simplemente alucinó, la revista Life escribió «… por el poder puro, la invención y la brillantez de la ejecución, Tommy supera cualquier cosa que haya salido de un estudio de grabación», Melody Maker no se quedó atrás afirmando «…sin duda, The Who es ahora la banda contra la que todos los demás han de ser juzgados», RollingStone y el resto de publicaciones especializadas lo puntuaron con cinco estrellas. Sin embargo, la prensa más conservadora lo tildó de  «apestoso e inmoral», no por lo músical, sino por su temática argumental. Abuso sexual infantil, tortura, protitución, drogas, sectas…, demasiado para la sociedad de 1969 y «Tommy» fue censurado por la BBC y varias emisoras mundiales, la mayoría en Estados Unidos. Esto hizo que el disco no fuera un éxito comercial inmediato y que, sólo tras la excelente actuación del grupo en el festival de Woodstock  («We’re Not Gonna Take It«) en lo que probablemente haya sido el mejor momento en directo de la historia del rock, adquiriera la notoriedad que siempre mereció

VALORACIÓN GUILLETEK: 10/10

THE WHO. Capítulo 4 (1968-1969). «Tommy», Woodstock y el ascenso al Olimpo.

Mientras Pete estaba ensimismado escribiendo lo que debería ser su opus magnum, «Tommy», la banda editó sendos singles. El primero de ellos, «Dogs«, editado en junio de 1968 es un teatral y sobresaliente tema que, si bien no obtuvo éxito comercial, vuelve a mostrar la maestría de Pete a la hora de crear canciones a partir de fragmentos y darles una extraordinaria coherencia. En segundo lugar, decidieron grabar un viejo tema que Townshend ya había escrito en 1965: la fabulosa «Magic Bus«, en la que unos nuevos Who amanecen al mundo: Roger ruge como un león enfurecido y la banda se torna mucho más rockera. Una canción enorme, una joya que, aunque «sólo» consiguió un número 26 en el verano de 1968, se convirtió en un clásico instantáneo del grupo y en tema fijo es sus conciertos (histórica la versión de «Live At Leeds»)

Con 1968 tocando a su fin, Pete Townshend habló por primera vez de ese misterioso proyecto que tanto le estaba absorbiendo y que había convertido a 1968 en el primer año en el que la banda no editaba un LP. Fue en Rollingstone, y Pete declaró estar «escribiendo una opera rock de larga duración». Los Who ya lo habían hecho con «A Quick One While He Is Away» y «Rael 1 & 2», pero esto iba a ser otra cosa…, un LP entero…, ¿sería posible conseguir semejante reto?

…pues lo hicieron, y no fue un LP, sino un doble LP: «Tommy«, uno de los mayores hitos de la historia del rock. Comúnmente conocida como la primera ópera rock – aunque si somos puristas el «S.F. Sorrow» del The Pretty Things salió un año antes-, el disco es una verdadera maravilla, un paso de gigante en la historia del rock. Un enorme esfuerzo de composición y creatividad en el que las canciones funcionan como entidades independientes pero, al enlazarlas, tienen una total continuidad lírica y cuentan una historia con introducción, nudo y desenlace…, al modo de las clásicas óperas.

DISCO 1

«Overture / It’s a Boy» (Townshend)
«1921» (Townshend)
«Amazing Journey / Sparks» (Townshend)

«The Hawker (Eyesight to the Blind)» (Williamson)
«Christmas» (Townshend)
«Cousin Kevin» (Entwistle)
«Acid Queen» (Townshend)
«Underture» (Townshend)

DISCO 2
«Do You Think It’s Alright?» (Townshend)
«Fiddle About» (Entwistle)
«Pinball Wizard» (Townshend)
«There’s a Doctor» (Townshend)
«Go to the Mirror!» (Townshend)
«Tommy Can You Hear Me» (Townshend)
«Smash the Mirror» (Townshend)
«Sensation» (Townshend)

«Miracle Cure» (Townshend)
«Sally Simpson» (Townshend)
«I’m Free» (Townshend)
«Welcome» (Townshend)
«Tommy’s Holiday Camp» (Moon)
«We’re Not Gonna Take It» (Townshend)

El álbum, como toda ópera que se precie, comienza con una «Overture«. Una suerte de popurrí instrumental (en el que Townshend y Moon se salen) de algunas de las canciones del álbumes enlazado de forma magistral con una excelente demostración de guitarra acústica a cargo de Pete, quien, al final de la canción aparece como narrador  contando como el Capitán Walker, de las Fuerzas Armadas Británicas, desaparece en un combate en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. La esposa del capitán, Miss Walker, embarazada, recibe la noticia y poco después  da a la luz al primer hijo de matrimonio: Tommy, tal y como se cuenta en «It’s A Boy«, una dulce melodía en la que la enfermera -interpretada por Pete- anuncia a la señora Walker que el bebé es un niño.

El siguiente tema, la excelsa «1921«, nos explica como cuatro años después, la señora Walker ha rehecho su vida con otro hombre. Sin embargo, el Capitán Walker no había muerto y vuelve a su hogar encontrando su lecho ocupado y, enfurecido, acaba matando al amante en presencia de Tommy. La madre grita desesperada «¿Qué hacemos con el niño?, ¡Lo ha visto todo!». Para encubrir el crimen, los padres de Tommy le gritan: «no lo has oído, no lo has visto, no dirás nunca nada a nadie», traumatizado por la situación, Tommy queda sordo, mudo y ciego. Al margen de la rocambolesca historia narrada, la canción es simplemente maravillosa. Profundamente emocional, recuerda en su sonoridad a los mejores momentos de «The Who Sell Out».

En «Amazing Journey»/»Sparks«, se describen los procesos de ensimismamiento del niño -ya con 10 años- durante los que, durante su ensoñaciones, el niño tiene la visión de un desconocido alto y vestido con ropas de plata y barba dorada que le ayuda a reinterpretar todas sus sensaciones físicas y convertirlas en música. Es, a nivel argumental, uno de los momentos más importantes del disco ya que nos explica la evolución de Tommy, y musicalmente es soberbia a todas luces y supone la primera aparición de Roger como cantante principal. Townshend reutiliza segmentos de «Rael», incluida en «The Who Sell Out», en «Sparks», la segunda parte de la canción, y otra demostración de cómo se toca la guitarra acústica y…, la batería… Un instrumental auténticamente sobresaliente.

Es sorprendente que en un disco tan de autor como «Tommy», Pete Townshend decida incluir un cover «The Hawker«, original de Sonny Boy Williamson  bajo el título de «Eyesight To The Blind«. Si bien ésta es una versión absolutamente libre en lo musical y en la que  Pete aprovecha la letra original de la canción, de marcado carácter sexual, para que Roger encarne a un proxeneta que ofrece a los padres de Tommy los servicios de una  prostituta capaz de curar a través de sus habilidades sexuales y de experimentos con drogas lisérgicas: La Reina de Ácido…, pero, por el momento, los padres de Tommy declinan la oferta

Los años y las navidades van pasando, tal y como nos cuentan en «Christmas«, otra maravilla de canción en la que los padres del niño, a través de la prodigiosa voz de Roger, se lamentan por la situación de su hijo y de la imposibilidad de que disfrute unas felices navidades como el resto de los niños. «¿Puedes oírnos Tommy?» gritan desesperados, mientras el niño, con su voz interior no audible para nadie canta «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme» . Genial canción.

Tommy es ya es un adolescente, cuando sus padres le dejan una tarde con su primo Kevin, un gamberro escolar que aprovecha la ausencia de adultos en casa para torturar a su primo minusválido. Así, «Cousin Kevin«, escrita por John Entwistle, narra como Tommy es sumergido en una bañera, arrojado por una escalera, sufre quemaduras por cigarrillos en los brazos,  etc. El episodio ensimisma aún más al joven y sus, desesperados padres deciden definitivamente aceptar la oferta de The Hawker y acudir a la Reina del Ácido. «The Acid Queen» es una enorme canción, en la que Pete encarna a la sórdida Reina del Ácido, y uno de los momentazos del disco.  El primer disco se cierra con «Underture«, un nuevo instrumental que pretende ilustrar el caos mental de Tommy tras su experiencia lisérgica, basándose es variaciones del riff de «Sparks».

El disco 2 comienza con la tan breve como fantástica «Do You Think Is Alright» (fabulosa melodía de Townshend) en la que los padres de Tommy debaten sobre si es adecuado dejar al muchacho al cuidado de su tío Ernie, de pasado oscuro pero supuestamente rehabilitado. La decisión de dejarlo con el pernicioso Ernie fue un grave error pues, como se cuenta en «Fiddle About» -una nueva canción de John Entwistle-,  Ernie aprovecha la oportunidad para abusar sexualmente de Tommy. Al parecer Pete pidió a John que se encargara de esta canción puesto que él no se sentía capaz, Townshend sufrió un episodio de abuso por parte de un familiar siendo un niño.

Tras tantas desgracias Tommy, descubre que tiene una habilidad innata para jugar al pinball ya que, a través de su ensimismamiento, consigue percibir la realidad sin atender a sus sentidos. El  campeón de pinball, encarnado por Roger, narra la sopresa que le provoca el juego de Tommy en «Pinball Wizard» y observa como el lisiado muchacho le arrebata su título. Estamos ante un clásico del rock, desde su extraordinaria introducción, su brillante línea de bajo, la excelsa batería de Moon, los rugidos de Daltrey… Joya, y uno de los temas centrales del disco también a nivel argumental puesto que, tras su proclamación como «Mago del Pinball», Tommy adquiere fama mundial y comienza a tener miles de seguidores.

Las buenas noticias siguen llegando ya que los padres de Tommy parecen haber encontrado a un médico que puede curarlo, tal y como nos cuentan en la breve «There’s A Doctor«. El doctor expone su diagnóstico en «Go To The Mirror». El doctor, encarnado esta vez por Roger expone «Él parece estar completamente irreceptivo / Las pruebas que les hemos hecho, no muestran ningún sentido / Todas las esperanzas recaen en él y no en mí», mientras Tommy sigue gritando con la voz de Pete sin que nadie le escuche, «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme». El doctor insiste animando a Tommy a que luche contra sí mismo, contra su imagen en el espejo. Otro tema brutal

La madre intenta que su hijo reaccione en «Tommy Can You Hear Me» (sobresalientes armonías) y, ante su impasividad, decide destrozar el espejo en el que su hijo se mira. La fantástica y potente «Smash The Mirror«, canción en la que se narran estos hechos, supone el ecuador argumental del disco y el punto de inflexión en la historia de Tommy  puesto que en «Sensation» se narra la curación del muchacho y su despertar al mundo de los sentidos. Tommy vuelve al mundo real convencido de ser el nuevo Mesías.

El mundo comienza a conocer la milagrosa curación de Tommy («Miracle Cure«) y sus seguidores se empiezan a multiplicar alrededor del planeta…, se había convertido en un Gurú. Una de esas seguidoras es «Sally Simpson«, hija de un reverendo que escapa de su casa para asistir a uno de los multitudinarios sermones de Tommy durante el que resulta herida por las fuerzas de seguridad al intentar acercarse al Nuevo Mesías. Es una de las canciones más flojas del disco, pero ¡cómo canta Roger!

En «I’m Free» asistimos a uno de los sermones de Tommy ante sus acólitos. Otro clásico. Un riff fabuloso, una buena melodía y una forma de tocar la batería sólo al alcance del genial Keith Moon. Los seguidores siguen creciendo al punto que Tommy decide fundar una secta a la que da la bienvenida a sus acólitos («Welcome«) y para los que crea una sede («Tommy’s Holiday Camp«, escrita por el loco Moon), una especie de campamento de verano en el que pretende que los sus seguidores recorrer el mismo camino que él recorrió en busca de la iluminación.

Pero la cosa empieza a torcerse, a Tommy se le va la olla y, como se nos explica en «We’re Not Gonna Take It», obliga a sus seguidores a llevar gafas oscuras, orejeras y un tapón en la boca. Quiere que jueguen al pinball para alcanzar su altura espiritual. No obstante, sus seguidores se rebelan contra Tommy, le atacan y destruyen el campamento… Tommy se queda solo. reflexiona sobre los errores cometidos y alcance una nueva iluminación. El gran final de «Tommy», que argumentalmente es el que os acabo de contar, se escenifica con «We’re Not Gonna Take It«, sin duda la mejor canción del LP. Siete minutos de desparrame emocional en el que música y letra se fusionan para ofrecernos un carrusel de sensaciones, desde el discurso sectario de Tommy a el «We’re Not Gonna Take It» («no seguiremos soportando esto») de los seguidores rebeldes la canción va subiendo en intensidad hasta que Tommy queda solo recitando su lastimero «Miradme, sentidme, tocadme, sanadme»… y entonces la canción explota en uno de los finales más épicos y emocionantes de la historia del rock («Escuchándote entiendo la música, al observarte entiendo el calor, al seguirte escalo la montaña, estoy fascinado contigo»). Sencillamente sobrecogedor.

Y así concluye esta maravilla llamada «Tommy». Un disco absolutamente maravilloso: innovador y vanguardista pero, sobre todo, fabulosamente inspirado en lo melódico. Las canciones son soberbias y la ejecución de las misma es sobresaliente. Destaca especialmente la maestría de Townshend con la guitarra acústica, pero no podemos olvidar la siempre destacable forma de tocar la batería de Moon, la fabulosa voz de Daltrey y las líneas de bajo imposibles de Entwistle (que se encargó también de los arreglos de viento).

Un disco 10. Una obra maestra

«Tommy» se editó en mayo de 1969 y generó no poca controversia. La crítica musical simplemente alucinó, la revista Life escribió «… por el poder puro, la invención y la brillantez de la ejecución, Tommy supera cualquier cosa que haya salido de un estudio de grabación», Melody Maker no se quedó atrás afirmando «…sin duda, The Who es ahora la banda contra la que todos los demás han de ser juzgados», RollingStone y el resto de publicaciones especializadas lo puntuaron con cinco estrellas. Sin embargo, la prensa más conservadora lo tildó de  «apestoso e inmoral», no por lo músical, sino por su temática argumental. Abuso sexual infantil, tortura, protitución, drogas, sectas…, demasiado para la sociedad de 1969 y «Tommy» fue censurado por la BBC y varias emisoras mundiales, la mayoría en Estados Unidos.Esto hizo que el disco no fuera un éxito comercial inmediato.

Pero entonces llegó el festival de Woodstock. Los días  15, 16, 17  de agosto de 1969 el pueblo de Woodstock en el condado de Ulster, (Nueva York) acogió a medio millón de personas en lo que fue la mayor celebración del movimiento hippie. Woodstock se convirtió en el icono de una generación de estadounidenses hastiada de las guerras y que pregonaba la paz y el amor como forma de vida. En la parte musical, a pesar de la caída de nombres ilustres que fueron invitados (Bob Dylan, The Beatles,  The Doors,  Led Zeppelin, The Byrds), el cartel fue impresionante:Richie Havens, Ravi Shankar, Joan Baez, Country Joe McDonald, John Sebastian, Santana, Canned Heat, Grateful Dead, Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin, Sly & the Family Stone, Jefferson Airplane, Joe Cocker, Ten Years After, The Band, Johnny Winter, Crosby, Stills, Nash & Young, Jimi Hendrix y…, cómo no…, The Who…

Pete y sus chicos prepararon un arriesgado set de hora y media de duración que incluía la práctica totalidad de «Tommy». El concierto empezó con el estreno de una canción de John Entwistle, inédita para el gran público, la caústica «Heaven & Hell«, en la que la banda ya demostró que iba a ser una gran noche…¡Qué forma de tocar! Y de una inédita pasamos a un éxito pretérito: «I Can’t Explain» sonó potente y arrolladora, la voz de Roger había crecido mucho en cuatro años. Y entonces empezó, los Who iban a interpretar «Tommy» en directo: la introductoria «It’s A Boy» les sirvió para calentarse y atacar de una tacada «1921», «Amazing Journey», «Sparks» y «Eyesight to the Blind», potentes, emocionantes, absolutamente brillantes…, no hay palabras. El sonido predominantemente acústico del LP Tommy aparece sustituido aquí por un torrente eléctrico que dota a las canciones de una dimensión absolutamente distinta y esa formas de tocar la batería…buffff…
«Christmas» y  «Tommy Can You Hear Me?» fueron las siguientes antes de llegar a una arrebatadora «Acid Queen» y a una brillantísisma «Pinball Wizard«, la mejor base rítmica de la historia del rock (Moon+Entwistle) en momento de gracia.

Entonces, con el público entregado, el activista hippie Abbie Hoffman subió al escenario y gritó: «Joder. ¡Lárgate, fuera de mi jodido escenario!», acto seguido golpeó a Hoffman con la guitarra haciéndole caer del escenario y directamente atacaron «Do You Think It’s Alright?«. Concluida la canción, Pete gritó. «La próxima jodida persona que se acerque al escenario será asesinada, ¿entendido?«, el público respondió con risas a lo que Townshend replicó: «reíros, pero va en serio». Tras el momento de tensión, las canciones de «Tommy» se siguieron sucediendo: «Fiddle About», «There’s a Doctor», «Go to the Mirror», «Smash the Mirror», una excelente «I’m Free«, «Tommy’s Holiday Camp»…

Y entonces llegó el gran final, «We’re Not Gonna Take It«, probablemente el mejor momento en directo de la historia del rock, Roger rugiendo como un león desbocado, John impasible sosteniendo al grupo con su perfección instrumental, Keith incendiando los tambores y Pete regalando al respetable gestos, saltos y molinillos de viento hasta que sus dedos sangraron (ver vídeo 7:18). Sencillamente épico. La parte final («Listening to you…») es simplemente inmejorable: destila calidad y emotividad a un nivel reservado para muy pocas bandas en la historia del rock.

Cuando ya parecía que esto no podía mejorar, los otrora mods incendian el escenario con dos clásicos rockers «Summertime Blues» (sobresaliente) y «Shakin’ All Over«. El final del concierto quedó reservado para el himno del grupo, «My Generation«, en una versión extendida que incluía una coda con el esbozo de lo que acabaría siendo «Naked Eye» y la consiguiente destrucción de instrumentos final. Finalmente mientras el speaker concluía («Ladies & Gentleman…, The Who»), Pete arrojó su golpeada Gibson SG al público. Historia del Rock.

A raíz de la interpretación del disco por parte de lo Who en el festival de Woodstock, «Tommy» comenzó a convertirse en un disco de culto y los Who adquirieron, al fin, celebridad mundial.

Poco o nada quedaba del grupo mod de sus inicios, ahora eran una potentísima banda de rock que hacían del escenario y de la actuaciones en directo su principal activo. Los Who empezaron a multiplicar sus actuaciones en vivo por todo el mundo y adquirieron una gran notoriedad a finales de 1969. La gira de Tommy comenzó en mayo de 1969 y, tras más de 90 conciertos, concluyó el 19 de diciembre de 1969. La leyenda no había hecho más que empezar

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 21 de Julio de 2013

THE WHO. «The Who Sell Out» (1967). (9/10)

«Armenia City in the Sky» (Keen)/ «Heinz Baked Beans» (Entwistle)
«Mary-Anne with the Shaky Hands» (Townshend)
«Odorono» (Townshend)
«Tattoo» (Townshend)
«Our Love Was» (Townshend)
«I Can See For Miles» (Townshend)

«I Can’t Reach You» (Townshend)
«Medac» (Entwistle)
«Relax» (Townshend)
«Silas Stingy» (Entwistle)
«Sunrise» (Townshend)
«Rael 1 & 2» (Townshend)

El disco, muy pop, es fabuloso de principio a fin. Bajo el hilo conductor de un homenaje del grupo a la radio pirata «Radio London» (que les promocionó mucho en sus inicios), el disco se acerca mucho al manido término de «conceptual» y pretende (y consigue) crear la sensación de estar escuchando una emisora musical a través de las inserción de jingles radiofónicos entre las canciones -algunos reales y otros compuestos e interpretados por Entwistle y Moon-.

Editado en diciembre de 1967, toca muchos palos del pop, desde las acústicas «Mary Anne With The Shaky Hands» o «Tatoo» (¡qué arpegios!) a la psicodelia sesentera de «I Can See For Miles». Desde la barroca «Silas Stingy» a la romántica «Our Love Was». El LP es una maravilla y un imprescidible de todos los tiempos, sin embargo, no tuvo éxito y, de hecho, se vendió mucho peor que sus anteriores trabajos. The Who había abandonado definitivamente el sonido Mod y sus fans no se lo perdonaron…

El disco arranca con «Armenia City in the Sky» que, curiosamente, no es una canción escrita por el grupo sino por el amigo de Pete, John Keen, que la compuso especialmente para el LP. Psicodelia pura, Syd Barret y el arrollador «Sgt. Pepper’s» habían calado en el sonido del grupo y esta excelente canción lo demuestra como ninguna. Gran comienzo, al que sigue la primera de las parodias publicitarias, el cómico instrumental «Heinz Baked Beans«, escrita por John Entwistle pero en la que destaca sobremanera la percusión de Moon.

La primera canción de Pete llega con el delicioso pop acústico de reminiscencias latinas de «Mary Anne With The Shaky Hand«. Una gran canción que destaca, no sólo por su atrevida letra (sobre la masturbación, «What they’ve done to a man, those shaky hands»), sino por su excelente melodía y su tratamiento de las armonías vocales. Fantástica, al igual que la irónica «Odorono«, una nueva canción-anuncio escrita y cantada por Pete, sobre los problemas de una señorita con su desodorante.

La ironía es también la nota imperante en la sublime «Tattoo» en la que una pareja de hermanos adolescentes deciden que un tatuaje es la mejor forma de pasar a la edad adulta. La canción es una maravilla de principio a fin y la confirmación de que Pete Townshend es un excelso compositor. En esta canción Pete también comienza a demostrar su destreza con la guitarra acústica (habilidad que llevará al extremo en «Tommy»). Gran melodía, gran letra, gran voz de Roger, grandes coros del resto, fabulosos arreglos. Canción 10.

En «Our Love Was» Pete vuelve a tomar la voz cantante. Extraña canción que parece un conglomerado de atmóferas que se alternan convirtiendo la canción en una montaña rusa de estilos e intensidades en la que destaca un espectacular Keith Moon.

Esta fantástica cara A concluye con la extrodinaria «I Can See For Miles«, uno de los hitos de los Who como grupo y de su compositor, Pete Townshend, como creador de canciones. Estamos ante uno de los mejores cortes de la psicodelia sesentera que, editado como single, alcanzó el Top-10 tanto en Inglaterra como Estados Unidos. Intensa y vanguardista pero sin dejar de ser melódica, fue en su momento comentada como la canción «mas heavy, potente y ruidosa jamás escrita«, hecho que incitó a Paul McCartney a componer su excelso «Helter Skelter«. Estamos, sin duda, ante uno de los singles más completos jamás editados. Un auténtico temazo.

La cara B se abre con otra gran canción pop de Pete, «I Can´t Reach You«, en una línea similar a «Tattoo» pero sin alcanzar la excelencia de aquella. Un buen tema que da paso a otro irónico jingle sobre una crema anti-acné compuesto por Entwistle: «Medac«

«Relax«, el siguiente corte, vuelve a las sonoridades psicodélicas a través de un fantástico entramado melódico compuesto por Townshend y fantásticamente interpretado por la banda. Hasta el momento, el disco es un monólogo artístico de Townshend al que sólo Entwistle da la réplica con pequeños y no demasiado valiosos jingles, pero el talentoso bajista demuestra su calidad como compositor con la barroca «Silas Stingy«, un fabuloso y extrañísimo tema.

Pete vuelve a dejarnos con la boca abierta con «Sunrise» una excelente composición en la que sólo escuchamos al guitarrista dedicar esta hermosísima canción a su madre, Betty. Townshend se encarga de todo, acústica (soberbia, por cierto) y voz. Una joya oculta rara vez reseñada pero de enorme calidad, una íntima canción que contrasta con la ambiciosa «Rael 1 & 2«, la mueva mini-opera-rock del grupo. Tras «A Quick One While He Is Away», Pete repite formando narrando la historia de un capitán de barco que debe hacer frente al amotinamiento de su tripulación. La música es imaginativa y tiene grandes pasajes (algunos de ellos serán reciclados por Townshend para su siguiente disco, el maravilloso «Tommy»).

Y así concluye un estupendo LP, sin lugar a dudas el mejor trabajo del grupo hasta ese momento. Sin embargo «The Who Sell Out» fue un fracaso comercial (número 13 en UK y 48 en USA) y no fue capaz de destacar entre la batería de obras de arte que se editaron en 1967 («Sgt Pepper’s» de los Beatles, «Flowers» y «Between the Buttons» de los Rolling Stones, «Wild Honey» de los Beach Boys, «Something Else» de los Kinks, «Forever Changes» de Love, «Axis: Bold As Love» de Jimi Hendrix, «Strange Days» de los Doors…) y quedó ensombrecido por trabajos posteriores del grupo. Eso no significa que el disco no merezca un puesto de honor en la historia, que lo merece como la maravilla que es.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9/10

THE WHO. Capítulo 3 (1967). Abrazando la psicodelia, «The Who Sell Out»

El relativo fracaso de su último disco, decidió a Townshend a liberarse, ya definitivamente, de los clichés mods que se había autoimpuesto por motivaciones meramente comerciales. Pete empezó a mamar los nuevos sonidos de venían desde Liverpool con el Revolver de los Beatles e incluso desde la costa oeste de los USA.

Ya su anterior single, «Happy Jack«, no sonaba a lo que el grupo había hecho hasta entonces. Su ritmo, casi cabaretero, su wilsoniana línea de bajo y sus bonitas armonías vocales alejan a la banda de su «gamberro» sonido anterior. Además obtuvo buenos réditos comerciales, consiguió un nº3 en Inglaterra y logró, al fin, entrar en listas yanquis.

Con el que sería su siguiente single, la fabulosa «Pictures of Lily«, los Who abrazan definitivamente el pop psicodélico. Con un polémica temática (habla sobre obsesión de un joven con la foto de una pin-up), no logró entrar en listas americanas, pero sí tuvo éxito en Inglaterra donde alcanzó un número 4. Sus armonías, la excelente melodía que Pete compuso, la perturbadora y acertada inclusión de un loco solo de cuerno inglés (tocado por John), hacen de este single, editado en la primavera de 1967, todo un clásico. Por si fuera poco, la cara B que lo acompaña «Doctor, Doctor«, es también un excelente tema -compuesto por John- que completa un single 10. Los Who siguen acercándose, quizás más que nunca, a los nuevos sonidos psicodélicos-pop.

La banda sufrió una importante transformación durante su gira de 1966-67. Pete comenzó a experimentar con drogas y Keith empezó a abusar tremendamente de las mismas, si a eso le añadimos la fervorosa afición de este último por la bebida tenemos el incendio montado…

Las estancias de Moon en los hoteles pasaban a convertirse en simulacros de holocausto nuclear en menos que canta un gallo. Se le prohibió la entrada en muchos hoteles gracias a la fama de lunático del genial Keith. Especialmente notoria fue su estancia en un hotel de la cadena  Holiday Inn en la localidad de Flint, Míchigan. Keith decidió celebrar su cumpleaños detonando un cartucho de dinamita en el baño para luego subirse en un Cadillac y conducirlo hasta introducirlo en piscina del hotel. 

El gran paso de la banda fue abordar una gira por Estados Unidos, plaza, hasta entonces, no hostil pero sí indiferente. Sus salvajes actuaciones les hiceron granjearse cierta popularidad que alcanzó su momento cumbre con la actuación del grupo en el programa Smothers Brothers Comedy Hour. El grupo estuvo simpático, desafiante y brillante en lo musical con una interpretación en directo  de «My Generation» tras la que Pete destrozó su amplificador y su guitarra…, pero quedaba el gran final: el bombo de la batería de Keith, cargado de explosivos, voló en mil pedazos, en uno de los grandes momentos de la historia del rock.

Su intervención en el Monterey Pop Festival fue su otro gran momento americano. El festival californiano, organizado por John Phillips de The Mamas & the Papas, el productor Alan Pariser, y el publicista de los Beatles y los Beach Boys Derek Taylor, se celebró del 16 al 18 de junio de 1967. Originalmente el festival tenía entre su listas de artistas anunciados, además de a The Who, a The Beatles, The Beach Boys, The Kinks, Cream, The Animals, Simon and Garfunkel, Jimi Hendrix (al que se le hizo un hueco ante la insistencia de Paul McCartney), Janis Joplin, Otis Redding, The Byrds, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, The Rolling Stones, Buffalo Springfield, Ravi Shankar, Hugh Masekela, Lou Rawls, Laura Nyro, The Association,  Country Joe and The Fish, Moby Grape, Canned Heat, The Paul Butterfield Blues Band, The Steve Miller Band,  The Blues Project,  The Paupers, Beverly, Johnny Rivers, Al Kooper, The Electric Flag, Quicksilver Messenger Service, Booker T. & the M.G.s, Scott McKenzie, y The Mamas & the Papas. Sin duda iba a ser el festival más grande de la historia.

Tristemente, muchos de los grandes cayeron del cartel: The Beatles no acudieron demasiado ocupados concluyendo su obra magna «Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band», The Beach Boys estaban en una total crisis interna con Brian Wilson completamente ido, The Kinks no consiguieron el visado para tocar en los USA y The Rolling Stones declinaron la invitación y Cream no acudió porque su manager pensó que no era un escaparate adecuado para la banda.

Los artistas tocaron de forma gratuita y la totalidad de los ingresos fueron donados a la caridad.  Más de 200.000 personas asistieron al festival y contemplaron a los Who, el 18 de Junio, actuar tras Scott McKenzie y preceder a Jimi Hendrix. Al parecer los de Townshend y el brillante guitarrista de Seattle discutieron con los organizadores sobre quién tocaba primero. Ninguno quería salir después del otro, por miedo a quedar opacado. Finalmente se tiró una moneda al aire y The Who fueron los que vencieron y decidieron tocar primero. Los ingleses estuvieron brillantes, arrancando con una incendiaria «Substitute» con Keith y Pete a un nivel brutal y con un público anodado ante tal demostración de energía. Pero era sólo el principio, la versión del «Summertime Blues» de Eddie Cochran fue, si cabe, aún más espectacular con rotura de caja por parte de Keith incluíada; «Pictures of Lily» fue otro derroche de energía y una demostración de la capacidad de Moon, quien tocó toda la canción sin caja en su batería. «A Quick One, While He’s Away«, con caja nueva para Keith, fue uno de los momentos álgidos en una interpretación absolutamente brillante. «Happy Jack» también estuvo a buen nivel pero el trofeo quedó para una espectacular performance de «My Generation«… La gente flipaba viendo a Pete destrozar su guitarra y a Keith patear su batería… Hendrix, que no perdía detalle tras el telón, tomó buena nota y se propuso superar la incendiaria actuación de los británicos. A pesar de su origen americano, Jimi vivía en Londres y apenas era conocido en Estados Unidos y utilizó todas sus armas para superar a los Who e impactar en el público yanqui, tocando acordes con los dientes, con la guitarra sobre su espalda, y ofreciendo su guitarra en ritual al final del concierto, incendiándola y arrojando sus restos a la multitud. Inolvidable. Pete abrió el camino y Hendrix lo perfeccionó.

De vuelta de su exitosa gira americana, Pete estaba cada vez más ensimismado en su música y no paraba de darle vueltas a aquella bizarra historia de un joven llamado Tommy… Como muchos en la época, empezó a interarse por otras culturas y a frecuentar al Gurú Meher Baba. No obstante, siguió produciendo canciones a buen ritmo y el resultado sería sin duda su mejor disco hasta le fecha y, posiblemente, uno de los mejores de toda su carrera.

THE WHO SELL OUT

«Armenia City in the Sky» (Keen)/ «Heinz Baked Beans» (Entwistle)
«Mary-Anne with the Shaky Hands» (Townshend)
«Odorono» (Townshend)
«Tattoo» (Townshend)
«Our Love Was» (Townshend)
«I Can See For Miles» (Townshend)

«I Can’t Reach You» (Townshend)
«Medac» (Entwistle)
«Relax» (Townshend)
«Silas Stingy» (Entwistle)
«Sunrise» (Townshend)
«Rael 1 & 2» (Townshend)

El disco, muy pop, es fabuloso de principio a fin. Bajo el hilo conductor de un homenaje del grupo a la radio pirata «Radio London» (que les promocionó mucho en sus inicios), el disco se acerca mucho al manido término de «conceptual» y pretende (y consigue) crear la sensación de estar escuchando una emisora musical a través de las inserción de jingles radiofónicos entre las canciones -algunos reales y otros compuestos e interpretados por Entwistle y Moon-.

Editado en diciembre de 1967, toca muchos palos del pop, desde las acústicas «Mary Anne With The Shaky Hands» o «Tatoo» (¡qué arpegios!) a la psicodelia sesentera de «I Can See For Miles». Desde la barroca «Silas Stingy» a la romántica «Our Love Was». El LP es una maravilla y un imprescidible de todos los tiempos, sin embargo, no tuvo éxito y, de hecho, se vendió mucho peor que sus anteriores trabajos. The Who había abandonado definitivamente el sonido Mod y sus fans no se lo perdonaron…

La portada y la contraportada del disco presenta a los miembros del grupo en burdas y humorísticas poses publicitarias (Pete anuncia un desodorante, Roger judías enlatadas, Keith una crema para el acné y John un vigorizador) que componen, junto a los jingles, una irónica parodia del mundo publicitario.

El disco arranca con «Armenia City in the Sky» que, curiosamente, no es una canción escrita por el grupo sino por el amigo de Pete, John Keen, que la compuso especialmente para el LP. Psicodelia pura, Syd Barret y el arrollador «Sgt. Pepper’s» habían calado en el sonido del grupo y esta excelente canción lo demuestra como ninguna. Gran comienzo, al que sigue la primera de las parodias publicitarias, el cómico instrumental «Heinz Baked Beans«, escrita por John Entwistle pero en la que destaca sobremanera la percusión de Moon.

La primera canción de Pete llega con el delicioso pop acústico de reminiscencias latinas de «Mary Anne With The Shaky Hand«. Una gran canción que destaca, no sólo por su atrevida letra (sobre la masturbación, «What they’ve done to a man, those shaky hands»), sino por su excelente melodía y su tratamiento de las armonías vocales. Fantástica, al igual que la irónica «Odorono«, una nueva canción-anuncio escrita y cantada por Pete, sobre los problemas de una señorita con su desodorante.

La ironía es también la nota imperante en la sublime «Tattoo» en la que una pareja de hermanos adolescentes deciden que un tatuaje es la mejor forma de pasar a la edad adulta. La canción es una maravilla de principio a fin y la confirmación de que Pete Townshend es un excelso compositor. En esta canción Pete también comienza a demostrar su destreza con la guitarra acústica (habilidad que llevará al extremo en «Tommy»). Gran melodía, gran letra, gran voz de Roger, grandes coros del resto, fabulosos arreglos. Canción 10.

En «Our Love Was» Pete vuelve a tomar la voz cantante. Extraña canción que parece un conglomerado de atmóferas que se alternan convirtiendo la canción en una montaña rusa de estilos e intensidades en la que destaca un espectacular Keith Moon.

Esta fantástica cara A concluye con la extrodinaria «I Can See For Miles«, uno de los hitos de los Who como grupo y de su compositor, Pete Townshend, como creador de canciones. Estamos ante uno de los mejores cortes de la psicodelia sesentera que, editado como single, alcanzó el Top-10 tanto en Inglaterra como Estados Unidos. Intensa y vanguardista pero sin dejar de ser melódica, fue en su momento comentada como la canción «mas heavy, potente y ruidosa jamás escrita«, hecho que incitó a Paul McCartney a componer su excelso «Helter Skelter«. Estamos, sin duda, ante uno de los singles más completos jamás editados. Un auténtico temazo.

La cara B se abre con otra gran canción pop de Pete, «I Can´t Reach You«, en una línea similar a «Tattoo» pero sin alcanzar la excelencia de aquella. Un buen tema que da paso a otro irónico jingle sobre una crema anti-acné compuesto por Entwistle: «Medac«

«Relax«, el siguiente corte, vuelve a las sonoridades psicodélicas a través de un fantástico entramado melódico compuesto por Townshend y fantásticamente interpretado por la banda. Hasta el momento, el disco es un monólogo artístico de Townshend al que sólo Entwistle da la réplica con pequeños y no demasiado valiosos jingles, pero el talentoso bajista demuestra su calidad como compositor con la barroca «Silas Stingy«, un fabuloso y extrañísimo tema.

Pete vuelve a dejarnos con la boca abierta con «Sunrise» una excelente composición en la que sólo escuchamos al guitarrista dedicar esta hermosísima canción a su madre, Betty. Townshend se encarga de todo, acústica (soberbia, por cierto) y voz. Una joya oculta rara vez reseñada pero de enorme calidad, una íntima canción que contrasta con la ambiciosa «Rael 1 & 2«, la mueva mini-opera-rock del grupo. Tras «A Quick One While He Is Away», Pete repite formando narrando la historia de un capitán de barco que debe hacer frente al amotinamiento de su tripulación. La música es imaginativa y tiene grandes pasajes (algunos de ellos serán reciclados por Townshend para su siguiente disco, el maravilloso «Tommy»).

Y así concluye un estupendo LP, sin lugar a dudas el mejor trabajo del grupo hasta ese momento. Sin embargo «The Who Sell Out» fue un fracaso comercial (número 13 en UK y 48 en USA) y no fue capaz de destacar entre la batería de obras de arte que se editaron en 1967 («Sgt Pepper’s» de los Beatles, «Flowers» y «Between the Buttons» de los Rolling Stones, «Wild Honey» de los Beach Boys, «Something Else» de los Kinks, «Forever Changes» de Love, «Axis: Bold As Love» de Jimi Hendrix, «Strange Days» de los Doors…) y quedó ensombrecido por trabajos posteriores del grupo. Eso no significa que el disco no merezca un puesto de honor en la historia, que lo merece como la maravilla que es.

No obstante, Pete había emprendido un camino y no pensaba abandonarlo. A finales de 1967, abandonó las drogas y se introdujo en profundidad en las filosofías orientales que su maestro, Meher Baba, enseñaba. Townshend se convirtió en una persona profundamente filosófica.

Una de las primeras consecuencias fue escribir, de una vez por todas, una historia que hacía tiempo le rondaba por la cabeza…, una historia acerca de un muchacho, Tommy, que -tras quedar sordo, ciego y mudo- se ensimisma de tal forma que alcanza la total espiritualidad y casi la divinidad…, pero, eso, será otra historia…

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 13 de julio de 2013

Paul McCartney (Wings). «Venus And Mars» (1975). (8/10)

Venus And Mars (McCartney)
Rock Show (McCartney)
Love In Song (McCartney)
You Gave Me The Answer (McCartney)
Magneto And Titanium Man (McCartney)
Letting Go (McCartney)

Venus And Mars (Reprise) (McCartney)
Spirits Of Ancient Egypt (McCartney)
Medicine Jar (McCulloch-Allen)
Call Me Back Again (McCartney)
Listen To What The Man Said (McCartney)
Treat Her Gently – Lonely Old People (McCartney)
Crossroads (Hatch)

Producido por Paul McCartney

Paul McCartney y sus Wings habían conseguido ganarse el prestigio  que habían estado buscando merced al éxito de crítica y ventas del excelso «Band On The Run». No obstante, McCartney era consciente que «Band On The Run» fue mucho más un esfuerzo individual que el fruto del trabajo de una banda…, Paul compuso todo, canto todo y toco (casi) todo.

Pero McCartney estaba decidido a tener una banda así que reclutó a Jimmy McCulloch (Thunderclap Newman) como guitarrista solista y a Geoff Britton (East of Eden) como batería para cerrar una nueva formación de Wings.

Con un buen puñado de canciones bajo el brazo, Paul tenía el deseo de grabar el nuevo disco de Wings en Nueva Orleans y, con este objeto se programó el viaje para finales de 1974. No obstante un problema con el visado de Denny Laine provocó que el viaje se retrasara hasta enero de 1975 y que las primeras sesiones se llevaran a cabo en Inglaterra.

Según varias fuentes, Paul McCartney y John Lennon -reconciliados tras años de disputas- habían quedado en reunirse en Nueva Orleans para escribir y grabar música juntos aprovechando las sesiones del disco de Wings, pero esto nunca llegó a ocurrir puesto que, días antes de viajar, John se reconcilió con Yoko de la que llevaba unos meses separado. John volvió a los apartamentos Dakota de Nueva York.

Durante la grabación del LP, las habituales discusiones entre Geoff Britton y Jimmy McCulloch, concluyeron con el abandono del batería apenas seis meses de fichar. Como reemplazo, McCartney contrató al baterista norteamericano Joe English (Sea Level) para finalizar el álbum.

El disco, primero en editarse tras la conclusión del contrato con Apple Records, se publicó en mayo de 1975 distribuido por EMI/Capitol pero bajo el control editorial de MPL (McCartney Productions Limited).

La crítica recibió bien «Venus And Mars» aunque no pudo evitar cierta decepción en la comparación con su predecesor «Band On The Run» respecto al que supone un importante bajón artístico, no porque estemos ante un mal disco sino porque aquel era demasiado bueno. Es, de hecho, un muy buen LP que quizás peca de un exceso de eclecticismo. Parece que McCartney quisiera deslumbrar con su amplio rango estilístico. Así, tenemos potentes rocks, baladas, pop azucarado, cabaret y hasta una versión del tema principal de una telenovela británica. Esta riqueza de estilos provoca que el disco sea muy variado, pero también le hace perder la fantástica coherencia interna que tenía «Band On The Run». El otro problema del álbum son las letras, en su mayoría malas de solemnidad.

El LP arranca con la fabulosa «Venus And Mars / Rockshow«. Una hipnótica balada acústica que va creciendo en intensidad hasta romperse en un riff que desemboca en la rockera «Rockshow», un corte muy potente y comercial que parece estar concevido para su explotación en actuaciones en vivo. Tras este buen comienzo, Paul nos regala «Love In Song«, una de esas canciones maravillosas que, el tiempo y el rutilante éxito de otros temas, acabada ensombreciendo hacíendolas permanecer ocultas como tesoros escondidos. Genial.

El primer giro de tuerca llega con «You Gave Me The Answer«, una notable canción en la mejor tradición  de Music Hall que McCartney ya gustara de visitar con «When I’m Sixty Four» o «Honey Pie». El carrusel estilístico cambia de dirección a través del stevewonderiano piano eléctrico que nos introduce en «Magneto And Titanium Man«, en la que Paul toma como protagonistas a icónicos personajes del universo Marvel, buena canción a pesar de su estúpida letra,

La cara B se cierra brillantemente con la potente «Letting Go«, un excelente y pesado corte basado en un riff de guitarra que, a pesar de su terrorífica letra («Oh, she tastes like snow, I wanna put her in a Broadway Show»), sobrevive como el fabuloso tema que es  poniendo fin a una notable cara A.

Hasta aquí, tenemos un muy buen disco. Definitivamente no es «Band On The Run», es más, está muy lejos de serlo, pero estas seis primeras canciones demuestran que Wings es una realidad.

La cara B se abre con un reprise extendido de la acústica «Venus And Mars» que da paso al blues psicodélico de «Spirits Of Ancient Egypt«, una poco destacable canción interpretada por Denny Laine aunque escrita por Paul. Tampoco es nada del otro mundo la simplememte correcta composición de Jimmy McCulloch, «Medicine Jar«.

Las cosas mejoran sensiblemente con «Call Me Back Again«, todo un homenaje de Macca a sus adorados años 50 a través de una verdadera exhibición de cuerdas vocales. Una gran canción que hace que el disco recupere un tono que había perdido desde que comenzara esta cara B.

Tiempo para el single. Si «Red Rose Speedway» tuvo su concesión al AOR con la brillante y melosa «My Love», este «Venus And Mars» nos obsequia la radioformulera «Listen To What The Man Said«. Es blanda, comercialoide, empalagosa…, pero musicalmente intachable, absolutamente infecciosa y tocada, cantada y arreglada con un gusto pasmoso. A Paul se le ha acusado de acercarse mucho al «adult contemporary» y este tipo de canciones no hacen más que reforzar la idea, pero: 1) ¿deja de ser por ello una gran canción? 2) ¿Una canción en un disco es suficiente para definirlo? El single fue número 1 en todo el mundo y supuso la confirmación comercial definitiva de Wings

El disco concluye con el baladón «Treat Her Gently – Lonely Old People«, otro ejemplo del buen hacer de McCartney con este tipo de canciones. No es una joya, pero tiene muy buenos momentos aunque, en general, resulta un poco empalagosa. Un correcto final…¿o no?, el auténtico momento WTF llega con «Crossroads Theme«, una versión del tema de cabecera de una conocida telenovela británica. No tiene demasiado sentido, pero tampoco estropea nada. «Era una broma, aunque parece que la gente no la entendió. Está detrás de «Lonely Old People» y es el tipo de serie que la gente mayor ve. Creímos que quedaba bien».

En resumen, un buen disco de Wings, resultado de una excelente cara A y una cara B con luces y sombras. El disco se vendió muy bien, alcanzó el primer puesto en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Nueva Zelanda… Paul McCartney lo había vuelto a conseguir, tras los Beatles había conseguido montar otro grupo de éxito.

VALORACIÓN DE GUILLETEK: 8/10

THE WHO. «A Quick One» (1966). (7/10)

Run, Run, Run (Townshend)
Boris the Spider (Entwistle)
I Need You (Moon)
Whiskey Man (Entwistle)
  Heat Wave (Brian Holland/Lamont Dozier/Edward Holland)
Cobwebs and Strange (Moon)
  Don’t Look Away (Townshend)
See My Way (Daltrey)
So Sad About Us (Townshend)
A Quick One While He’s Away (Townshend)

Los Who eran, a finales de 1966, un grupo consolidado en el panorama británico.  Se habían convertido en un grupo de éxitos, un grupo de singles que se habían convertido en unos habituales del Top-10 de las listas. No obstante, Pete  no se encontraba cómodo en esa situación y la idea de llevar sus canciones en una nueva dirección le llevaba tiempo rondando por la cabeza y solía darle vueltas a cómo fusionar un libreto operístico con la música rock.

Intentando huir de su imagen de «grupo de singles», el grupo aborda la grabación de su nuevo LP. Las nuevas inquietudes de Townshend comenzarán a verse claramente en su siguiente «disco grande».  Editado a mediado del 66, el LP tuvo una fría acogida entre la crítica. Su principal lacra es su falta de punch comercial, ya que, a nivel artístico, supone un gran paso adelante para el grupo. El problema es que el álbum  se mueve en varias direcciones sin terminar de llegar a ningún sitio. Refleja el estado de Townshend, a medio camino entre su reciente pasado de éxito mod y la nueva senda que quiere emprender y que queda plasmada en la genial «A quick one».

Es el disco más democrático del grupo y eso se nota, para mal, en el resultado final. Las capacidades musicales a la hora de componer de Townshend están muy por encima de las del resto de la banda. Sin embargo, en este disco, de las diez canciones, sólo cuatro son de Pete, el resto se reparten entre John (2), Moon (2) y Daltrey (1) y una versión del «Heat Wave» de Martha & The Vandelas.

El LP se abre con una canción de Pete Townshend, «Run Run Run«, muy en la línea de su primer álbum, uno de los últimos escarceos del grupo con las sonoridades mod. No obstante, a pesar de su raigambre clásica, presenta varias novedades como el tratamiento de la guitarra o la producción pre-psicodélica. Un gran tema que, junto a la siniestra «Boris The Spider» -obra de John Entwistle-, dota al LP de un notable arranque.

«I Need You«, resulta una agradable sorpresa. Compuesta e interpretada por Keith Moon, es un buen tema pop y supone la demostración de que la batería puede ser el instrumento principal de una canción…, sencillamente brillante a los tambores. Entwistle vuelve a la carga con «Whiskey Man», otro siniestro e interesante tema, antes de llegar al cover de «Heat Wave«, original de Martha & The Vandelas. La cara B se cierra con el circense y bizarro instrumental «Cobwebs and Strange«, compuesto de nuevo por Keith Moon y en el que, como no podría ser de otra forma, destaca sobremanera la espectacular forma de tocar la batería de su autor.

«Don’t Look Away«, es la segunda composición de Pete Townshend que aparece en el disco, un extraño tema pop que adelanta estilos venideros pero que no destaca como canción. Floja también, mucho más de hecho, es «See My Way«, la aportación de Roger Daltrey como compositor. La cara B camina en terreno de nadie hasta que suenan las primeras notas de «So Sad About Us«, una fantástica canción de Pete. Buena melodía, buenas voces y una pista de batería para la historia. Directa, sencilla y fantástica.

El disco termina con la materialización de la idea que Pete llevaba rondando hacía un tiempo. «A quick one (while he’s away)» es la primera «ópera rock» de la historia. Cierto es que sólo es una canción (realmente es la unión de seis), pero la forma que tiene de contar la historia, los diálogos de los personajes y los cambios de la música al servicio de la historia eran algo nuevo. Sus 9 minutos de duración narran la historia de una mujer cuya pareja  se ha ido de casa.  Comienza con un fragmento de 20 segundos a capella en el que el narrador sitúa la historia  («Su marido se fue hace un año, tenía que haber vuelto ayer pero no lo hizo…»); posteriormente Roger toma la voz hasta el minuto 2 aproximandamente describiendo la penosa situación de la mujer alejada de su amor; Pete y Roger cantan la tercera parte de la canción –«We have a remedy…»- en la que los amigos de la mujer le anuncian que tienen una solución para su problema: Ivor el Camionero, papel que protagoniza la cuarta parte de la canción «consolando» a la solitaria mujer. En la quinta parte, minuto 5, el marido anuncia su llegada se encuentra con todo el pastel pero acaba perdonando a su enamorada esposa en la sexta y última parte del tema, la brillante «You are forgiven». Resulta especialmente brillante la versión que de esta canción realizó el grupo en 1968 para la malograda película de los Rolling Stones «Rock & Roll Circus». La actuación de los de Townshend fue tan brillante que Jagger y Richards decidieron cancelar el estreno de la película en la BBC -como estaba prevista- porque consideraban que su actuación quedaba en ridículo comparada con la de los Who.

El LP ya sólo merecería la pena por esta joya final. Carece de la frescura del anterior y de la brillantez de los posteriores siendo posiblemente su peor trabajo de los 60…, pero dista mucho de ser un mal disco. En Inglaterra obtuvo un número 4 y en Estados Unidos fue un sonoro fracaso a pesar de que. allí, se incluyó el exitoso single «Happy Jack» e incluso se título el disco con el nombre de la misma canción en un futil intento de hacerlo más comercial y, de paso, de evitar las connotaciones sexuales del título británico.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7 /10

THE WHO. Capítulo 2 (1966). Adiós a los mods. «A Quick One (While He’s Away)»

Los Who se habían convertido en un grupo de moda. Eran la referencia mod y sus admiradores aumentaban día a día. No obstante, no nos engañemos, los Who se habían subido al carro de una moda (en este caso el movimiento mod) por conveniencia comercial y, ese tipo de «jugadas», suelen producir un éxito tan inmediato como efímero.

Townshend y sus muchachos no querían ser «flor de un día», sin embargo, el grupo tenía serios problemas internos: desde los comienzos quedó claro que era un grupo formado por las muy fuertes personalidades de sus componentes.La presión sobre ellos aumentó y fueron obligados a realizar duras giras que soportaron a base de anfetaminas. Sin embargo, el uso de estupefacientes se reflejó en sus shows en directo que empezaron a ser erráticos al punto que Daltrey, harto, dejó el escenario a mitad de un concierto en Copenhague, se dirigió al camerino y tiró todas las anfetaminas por el retrete. Cuando Moon se dio cuenta acabaron llegando a las manos y Roger fue expulsado de la banda…, y readmitido a las cuatro semanas… En cualquier caso, muy pronto se escucharon rumores de que Daltrey dejaría el conjunto e iniciaría una carrera en solitario, Pete Townshend comentó la posibilidad de seguir como trío. Pete, Moon y Entwistle, conspiraban con formar un nuevo grupo al que llamarían Led Zeppelin… aunque, al final, la sangre no llegó al río y las aguas se calmaron.

Lo que era un hecho es que Townshend, principal motor creativo del grupo, estaba cada vez menos interesado en los clichés del movimiento mod y comenzaba a componer cosas distintas. Fruto de estás nuevas inquietudes, surge su nuevo single: «Substitute«. Publicado en marzo del 66, supone un punto de inflexión en la carrera de la banda. Con este tema Townshend da un descarado paso hacia delante a nivel lírico gracias a su irónica letra, y, en lo musical crea otro riff clásico basado en un obsesivo y genial uso del acorde de RE. La canción es todo un clásico que Townshend compuso influenciado por la fuerza del riff de «Satisfaction» de los Rolling Stones, y que Entwistle eleva hasta la estratosfera con una mítica línea de bajo. El propio Pete produce un tema que, acompañado de «Instant Party/Circles» en la cara B, alcanzó el nº5 en las listas británicas.

Como hemos dicho, Pete Townshend estaba cada vez menos interesado por los mods y comenzó a obsesionarle la idea de escribir de utilizar el formato de la ópera para aplicarlo a la música rock. Quería contar historias y establecer diálogos dentro de las letras de las canciones sin abandonar su sonido característico. De esta forma, Pete empezó a escribir un boceto de una ópera-rock que, bajo el título de «Quads», narraría una historia enmarcada en un futuro en el que los padres podrían elegir el sexo de sus futuros hijos. La idea fue descartada, pero el tema principal del proyecto acabó siendo el siguiente single del grupo: «I’m a boy«. Editada en agosto del 66, la letra de la canción versa sobre el lamento de un niño que quiere ser niña en una familia con tres hermanas. A pesar de lo delicado del tema, consigue un honroso nº2, sólo frenada por el «All or nothing» de los Small Faces. Es un tema 100% WHO, las guitarras, la incendiaria batería, las armonías… Otro clásico.

En diciembre de 1966, el día 3 concretamente, editan un nuevo y exitoso single que les lleva al número 3 de las listas británicas y a conseguir su primer Top-40 en Estados Unidos (#24). La canción en concreto es la brillante «Happy Jack«. Con una línea de bajo made in Entwistle, Pete compone esta fabulosa y minimalista canción que sigue avanzando en un marco estilístico muy alejado de sus raíces mod.

Los Who eran, a finales de 1966, un grupo consolidado en el panorama británico. Su celebridad se veía apoyada por sus excelentes actuaciones en vivo (para ejemplo tenéis este «I Can’t Explain«) en las que la figura del maravilloso loco Keith Moon crecía cada vez más enteros. Se habían convertido en un grupo de éxitos, un grupo de singles que se habían convertido en unos habituales del Top-10 de las listas de  singles. No obstante, Pete, no se encontraba cómodo en esa situación y la idea de llevar sus canciones en una nueva dirección le llevaba tiempo rondando por la cabeza. Seguía dándole vueltas a cómo fusionar un libreto operístico con la música rock…, en esta época empezó a fraguar una historia acerca de un joven sordo, mudo y ciego de nombre…, de momento, tenía poco más que el nombre del protagonista: Tommy…

Intentando huir de si imagen de «grupo de singles», el grupo aborda la grabación de su nuevo LP. Las nuevas inquietudes de Townshend comenzarán a verse claramente en su siguiente «disco grande»

A QUICK ONE
Run, Run, Run (Townshend)
Boris the Spider (Entwistle)
I Need You (Moon)
Whiskey Man (Entwistle)
  Heat Wave (Brian Holland/Lamont Dozier/Edward Holland)
Cobwebs and Strange (Moon)
  Don’t Look Away (Townshend)
See My Way (Daltrey)
So Sad About Us (Townshend)
A Quick One While He’s Away (Townshend)

Editado a mediado del 66, el LP tuvo una fría acogida entre la crítica. Su principal lacra es su falta de punch comercial, ya que, a nivel artístico, supone un gran paso adelante para el grupo. El problema es que el álbum  se mueve en varias direcciones sin terminar de llegar a ningún sitio. Refleja el estado de Townshend, a medio camino entre su reciente pasado de éxito mod y la nueva senda que quiere emprender y que queda plasmada en la genial «A quick one».

Es el disco más democrático del grupo y eso se nota, para mal, en el resultado final. Las capacidades musicales a la hora de componer de Townshend están muy por encima de las del resto de la banda, si acaso John Entwistle puede acercarse, pero desde luego Daltrey y Moon quedan muy lejos. Sin embargo, en este disco, de las diez canciones, sólo cuatro son de Pete, el resto se reparten entre John (2), Moon (2) y Daltrey (1) y una versión del «Heat Wave» de Martha & The Vandelas.

El LP se abre con una canción de Pete Townshend, «Run Run Run«, muy en la línea de su primer álbum, uno de los últimos escarceos del grupo con las sonoridades mod. No obstante, a pesar de su raigambre clásica, presenta varias novedades como el tratamiento de la guitarra o la producción pre-psicodélica. Un gran tema que, junto a la siniestra «Boris The Spider» -obra de John Entwistle-, dota al LP de un notable arranque.

«I Need You«, resulta una agradable sorpresa. Compuesta e interpretada por Keith Moon, es un buen tema pop y supone la demostración de que la batería puede ser el instrumento principal de una canción…, sencillamente brillante a los tambores. Entwistle vuelve a la carga con «Whiskey Man», otro siniestro e interesante tema, antes de llegar al cover de «Heat Wave«, original de Martha & The Vandelas. La cara B se cierra con el circense y bizarro instrumental «Cobwebs and Strange«, compuesto de nuevo por Keith Moon y en el que, como no podría ser de otra forma, destaca sobremanera la espectacular forma de tocar la batería de su autor.

«Don’t Look Away«, es la segunda composición de Pete Townshend que aparece en el disco, un extraño tema pop que adelanta estilos venideros pero que no destaca como canción. Floja también, mucho más de hecho, es «See My Way«, la aportación de Roger Daltrey como compositor.

La cara B camina en terreno de nadie hasta que suenan las primeras notas de «So Sad About Us«, una fantástica canción de Pete. Buena melodía, buenas voces y una pista de batería para la historia. Directa, sencilla y fantástica.

El disco termina con la materialización de la idea que Pete llevaba rondando hacía un tiempo. «A quick one (while he’s away)» es la primera «ópera rock» de la historia. Cierto es que sólo es una canción (realmente es la unión de seis), pero la forma que tiene de contar la historia, los diálogos de los personajes y los cambios de la música al servicio de la historia eran algo nuevo. Sus 9 minutos de duración narran la historia de una mujer cuya pareja  se ha ido de casa.  Comienza con un fragmento de 20 segundos a capella en el que el narrador sitúa la historia  («Su marido se fue hace un año…»); posteriormente Roger toma la voz hasta el minuto 2 aproximandamente describiendo la penosa situación de la mujer alejada de su amor; Pete y Roger cantan la tercera parte de la canción -«We have a remedy…»- en la que los amigos de la mujer le anuncian que tienen una solución para su problema: Ivor el Camionero, papel que protagoniza la cuarta parte de la canción «consolando» a la solitaria mujer. En la quinta parte, minuto 5, el marido anuncia su llegada se encuentra con todo el pastel pero acaba perdonando a su enamorada esposa en la sexta y última parte del tema, la brillante «You are forgiven». Resulta especialmente brillante la versión que de esta canción realizó el grupo en 1968 para la malograda película de los Rolling Stones «Rock & Roll Circus». La actuación de los de Townshend fue tan brillante que Jagger y Richards decidieron cancelar el estreno de la película en la BBC -como estaba prevista- porque consideraban que su actuación quedaba en ridículo comparada con la de los Who.

El LP ya sólo merecería la pena por esta joya final. Carece de la frescura del anterior y de la brillantez de los posteriores siendo posiblemente su peor trabajo de los 60…, pero dista mucho de ser un mal disco. En Inglaterra obtuvo un número 4 y en Estados Unidos fue un sonoro fracaso a pesar de que. allí, se incluyó el exitoso single «Happy Jack» e incluso se título el disco con el nombre de la misma canción en un futil intento de hacerlo más comercial y, de paso, de evitar las connotaciones sexuales del título británico.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 7 de julio de 2013

Paul McCartney (Wings). «Band On The Run» (1973) (10/10)

Band On The Run (McCartney)
Jet (McCartney)
Bluebird (McCartney)
Mrs Vandebilt (McCartney)
Let Me Roll It (McCartney)

Mamunia (McCartney)
No Words (McCartney-Laine)
Picasso’s Last Words (Drink To Me) (McCartney)
Nineteen Hundred And Eighty Five (McCartney)

Producido por Paul McCartney

Antes de acabara 1973, Paul y sus Wings editarían otro LP, el segundo del año tras su exitoso «Red Rose Speedway» y el lanzamiento de su fabuloso single y banda sonora de película Bond, «Live And Let Die«. Paul quería grabar un disco en África y decidió que podrían viajar a Nigeria, pero Henry McCullough, el guitarrista, abandonó el grupo unos meses antes de partir (Paul y él discutían frecuentemente por diferencias artísticas) y a Denny Seiwell -el batería- le daba terror ir a África, así que decidió dejar también la banda. Paul, Linda y Denny Laine viajaron igualmente –“eso sólo significaba que yo tendría que tocar la batería y Denny y yo nos repartiríamos los solos de guitarra, no hay problema”-. El resultado es el mejor disco post-Beatle de McCartney , uno de los mejores trabajos -si no el mejor- que un ex-beatle grabara y uno de los clásicos de todos los tiempos. Hasta Lennon reconoció que era un álbum “muy bueno“. Es variado, inteligente, bien acabado … es su celebérrimo y brillantísimo “Band On The Run».

Cuando llegaron a Lagos, Nigeria, en agosto de 1973, Paul, Linda y Denny se encontraron un modesto estudio en malas condiciones, sin mesa de control y con apenas una grabadora de ocho pistas. No obstante, la banda no se desanimó y comenzó a organizar las audiciones para buscar músicos locales que enriquecieran el sonido del disco. Sorprendentemente, el músico local Ransome-Kuti les acusó públicamente de «intentar robar la música africana» generando un gran revuelo. «La idea era usar músicos locales…, ya sabes, queríamos todas esas fantásticas percusiones y tal, con congas y esas historias… Pero entonces, cuando llevábamos un par de días buscando músicos, apareció Ransome-Kuti, y dijo muy serio: «estáis robando la música negra». Nosotros lo negamos y le dijimos que sólo queríamos colaborar con algunos de sus colega… Al final dijimos, «al carajo, lo haremos nosotros», y así fue». Finalmente, y ante la ausencia de músicos, Paul, Denny y Linda se encargaron de todos los instrumentos. Así, Paul McCartney aportó voces, guitarras, bajo y todas las baterías; Denny se encargó de los coros y de las guitarras y Linda de coros y teclados.

Pero esta no fue la única dificultad con la que se encontraron. Cuando llevaban unas dos semanas en Lagos, Paul y Linda sufrieron un atraco con arma blanca. «Eran cinco o seis tipos, Linda gritaba «Es músico, no le hagáis daño», yo les dije «¿Qué queréis?, ¿dinero?»… y ellos dijeron que exactamente eso es lo que querían, y se lo di, claro». Poco después, Paul sufrió un colapso respiratorio durante una sesión de grabación y se desplomó inerte. Según el médico, había sufrido un broncoespasmo como consecuencia de fumar demasiado. «Me empecé a encontrar mal y salí a tomar el aire… Pero aún fue peor, era terrible, sentí un dolor brutal en el pecho y me desplomé. Linda creía que estaba muerto…, pero sólo fue un susto. Por lo visto, por fumar demasiado»

A pesar de todas las dificultades, Paul y Wings terminaron el disco en los AIR Studios de George Martin en septiembre y se editó el 30 de noviembre de 1973 en Europa, y el 3 de diciembre en Estados Unidos, convirtiéndose en un número 1 planetario y objetivo de las más elogiosas críticas: «El mejor disco publicado por cualquiera de los cuatro músicos que una vez se llamaron The Beatles, con la posible excepción de John Lennon/Plastic Ono Band», dijo Rollingstone. El título del LP -«Banda a la fuga»- parece inspirado, según palabras del propio McCartney por la etapa final de los Beatles y sus problemas legales: «es sólo un buen juego de palabras, me acordé de cómo en una de nuestras reuniones en Apple, George dijo que, de alguna manera, éramos prisioneros de toda aquella situación».

El disco es perfecto, sin fisuras, sin un sólo bajón a lo largo de sus diez cortes. Las melodías -todas- son soberbias y está arreglado y producido por el propio McCartney con un gusto pasmoso. Un clásico de todos los tiempo sólo al alcance de un verdadero genio.

El LP arranca con «Band On The Run«, el magnífico «tema río» que da título al disco. Ya desde la época de los Beatles, Paul y John usaron distintos fragmentos inacabados de canciones para conseguir grandiosos temas como «A Day In The Life» y «I’ve Got A Feeling», o el celebrado medley de «Abbey Road». El delicado comienzo –«stuck inside these four walls»-, da paso a una rockera parte central –«If we ever get out of here»-, para acabar en un genial estribillo en la mejor tradición pop. Una maravilla que fue editada como single alcanzando el número 1 en Estados Unidos y el 3 en Inglaterra

«Jet», otro clásico de McCartney. Buen rock que fue nº1 como single en USA e Inglaterra gracias a su indudable punch comercial. Todo un imprescindible del rock de los 70. Poco después los ánimos se sosiegan con la preciosista «Bluebird«, delicada balada acústica con un espectacular trabajo de voces y un solo de saxo (a cargo de Howie Casey) para el recuerdo . Magnífica.

Los ritmos africanos se cuelan en la rítmica «Mrs. Vandelvilt«, en la que Paul además de obsequiarnos son una fantástica línea de bajo nos regala un estribillo para recordar. McCartney se muestra especialmente solvente con la batería (recordemos que está tras este instrumento en todas las canciones del álbum)

Con»Let Me Roll It«, McCartney calca el estilo de John Lennon en solitario. ¿Quiso hacer un homenaje?, ¿quiso demostrar que el estilo de John era imitable?, en cualquier caso es un temazo. Paul siempre negó la influencia de su ex-compañero en este tema: «A mí no me suena a John, yo no uso el «echo» tan habitualmente como John …, pero no es un efecto exclusivo de John. Tened en cuenta que, a pesar de lo que se diga, John y yo tenemos gustos muy parecidos. Es sólo una canción de riff a la que pensé que le quedaba bien todo ese efecto «echo» en la voz…, nada más». Una joya para cerrar una cara A simplemente perfecta.

La cara B arranca con la bucólica»Mamunia«, tranquilo y fabuloso tema acústico con ciertas reminiscencias africanas. Otra enorme línea de bajo adorna este tema cuyo estilo recuerda lucho al McCartney del «Álbum Blanco» («Rocky Racoon», «Mother Nature’s Son»). El ritmo sosegado se mantiene con la primera aparición de Denny Laine como co-autor en un disco de Wings. «No Words«, de hecho es más de Laine que de McCartney y es, sin duda, una notable canción.

Afrontamos la recta final con la onírica «Picasso’s Last Words«, gran acústico en la mejor línea mccartiana. Durante su creación, Paul se exhibió ante Dustin Hoffman componiendo esta canción en un cuarto de hora a petición del actor. «Estábamos de vacacione en Jamaica y nos enteramos de que Dustin Hoffman y Steve McQueen estaban por allí rodando «Papillon». Nos llevaron al rodaje y luego Dustin nos invitó a cenar a su casa. Después, Dustin me preguntó acerca de cómo componía mis canciones y si podía componer una canción sobre cualquier cosa, yo le expliqué que simplemente las hacía, sin pensar demasiado… Entonces sacó un ejemplar de la revista «Time» y me enseñó un artículo en el que explicaba que Picasso, en su última noche de vida, le dijo a sus amigos «Bebed conmigo, bebed a mi salud, sabéis que yo ya no beberé más», luego se fue a la cama y murió… El caso es que cogí una guitarra, usé una de esas combinaciones de acordes infalibles y me puse a cantar ‘Drink to me, drink to my health…’ Fue muy gracioso. Dustin se puso a saltar y a gritar nervioso, como los personajes de sus películas…, gritaba «Hey!, ¡lo está haciendo!. ¡está componiendo!»…, bueno, y esa canción acabó siendo «Picasso’s Last Words».

Y llegamos al gran final, la incomensurable «Nineteen Hundred And Eighty Five«, arrollador rock con referencias al «1984» de George Orwell. La frase de piano que rodea al tema es sencillamente genial. Un tema sencillamente perfecto que va creciendo en intensidad hasta desembocar en un auténtico éxtasis orquestal que se remata con un pequeño fragmento de «Band On The Run, dando al disco una meritoria sensación de coherencia interna.

«Band On The Run» es un LP imprescindible. Un disco absolutamente perfecto que no debería faltar en ninguna discoteca mínimamente seria. Paul McCartney es un genio, lo demostró con los Beatles y, por si quedaban dudas, lo confirmó con esta joya musical.

PUNTUACIÓN GUILLETEK: 10 / 10