Paul McCartney: “Press To Play” (1986). (6/10)


Stranglehold (McCartney-Stewart)
Good Times Coming / Feel The Sun (McCartney)
Talk More Talk (McCartney)
Footprints (McCartney-Stewart)
Only Love Remains (McCartney)

Press (McCartney)
Pretty Little Head (McCartney-Stewart)
Move Over Busker (McCartney-Stewart)
Angry (McCartney-Stewart)
However Absurd (McCartney-Stewart)

Creo que esta es la crítica de un disco de McCartney que me resulta más difícil. Entre los seguidores del ex-Beatle está extendida la idea de que este álbum es el punto más bajo de la carrera del genio zurdo y, en mi clasificación particular, si no ha sido último si ha ocupado siempre los puestos menos favorecidos. Su sonido siempre me ha resultado artificioso y artificial y nunca he sido un defensor de los sonidos ochenteros que, aquí, predominan… Pero de cara a escribir estas líneas, he vuelto a escucharlo y me he llevado más de una agradable sorpresa al redescubrir canciones que había juzgado más por su producción (que me sigue sonando horrible) que por su calidad musical, gran error, amigos.

Tras el fiasco que supuso el largometraje “Give My Regards to Broad Street” en 1984, McCartney decidió reinventarse y contrató al productor de moda, Hugh Padgham (Peter Gabriel, Genesis, XTC, Phil Collins, The Police). Paul quería sonar contemporáneo y tapar la boca a todos los críticos que recurrentemente le acusaban de vivir de las glorias del pasado. Paul, que parecía desesperado por encontrar un compañero de composición tras la muerte de Lennon y tras haber trabajado con Stevie Wonder y Michael Jackson en los LP’s anteriores, cuenta con la ayuda del 10cc Eric Stewart en más de la mitad de las canciones del álbum. Stewart ya había trabajado con Paul en los dos LP’s anteriores, pero como músico de sesión.

Las sesiones de grabación comenzaron en marzo de 1985 y en ellas participaron artistas invitados, como Pete Townshend (The Who), Phil Collins (Genesis) y el propio Eric Stewart. El disco se editó definitivamente  el 22 de agosto de 1986 en Estados Unidos y el 1 de septiembre  en Inglaterra y, aunque recibió críticas entusiastas en un primer momento, fue el mayor fracaso de su carrera musical hasta aquella fecha (número 8 en Inglaterra y 30 en USA)…

El disco arranca en una línea más bien clásica con “Strangehold“, un rock más que correcto y la primera de las composiciones McCartney-Stewart. No es una joya, pero es una fantástica forma de empezar un disco, tiene gancho. No obstante, el cambio de tercio es más que radical cuando escuchamos las primeras notas de “Good Times Coming / Feel The Sun” ¿qué coño es esto?, esa gélida batería electrónica ese loco juego de pan…, pero olvidémonos del sonido, al carajo con esa producción artificiosa y no prestemos atención a sus absurdos y tediosos pasajes instrumentales (tan propios de la época)…, ese estribillo es fantástico, su línea de bajo, su infecciosa cadencia…, y entonces entra la segunda parte -“Feel The Sun”- mucho más tradicional y  bastante disfrutable. No tengo claro si esta canción me gusta por el respeto que le tengo a McCartney o por que realmente es buena, el caso es que me gusta.

Los sonidos electrónicos siguen predominado en “Talk More Talk“, una baratija ornamentada con ruidillos de estudio y una gruesa capa electrónica. Olvidable. Las cosas mejoran y mucho con otra de las composiciones del tándem McCartney-Stewart, la misteriosa y comúnmente olvidada “Footprints“, una hermosa balada cuya belleza se sobrepone a una producción que pretende tomar demasiado protagonismo.

La cara A concluye con el baladón del disco, la notable “Only Love Remains“, un romántico y elegante tema marca de la casa que tuvo poco éxito (número 34) tras ser editada como single. Buena canción aunque queda muy lejos de las grandes baladas de Paul tanto en su etapa Beatle como en solitario.

La cara B arranca con el single principal del LP y sin duda su tema más comercial, “Press“. Un sencillo y agradable tema pop rebozado de sonidos electrónicos para adaptarlo a los nuevos tiempos. El resultado no es malo y, aunque resulta un poco forzado, sorprende su mal resultado en listas (número 30), teniendo en cuenta que el gran éxito de los anteriores singles de McCartney. Quizás sonaba demasiado modernos para sus seguidores clásicos y demasiado antiguo para los nuevos oyentes.

Pretty Little Head“, la siguiente canción, significó otro fracasó en su edición como single (número 38), y supone un claro avance en busca de actualizar su sonido penetrando en ambientes cercanos al dance. La canción fue calificada por la crítica como “salvaje, de alta experimentación y computerizada” y también la destacaron como un “sueño abstracto de sonido espacial y batería explosiva”. Con el paso del tiempo, ha quedado más como una curiosidad que como otra cosa.

En “Move Over Busker” Paul parece haberse tragado al David Bowie de “Scary Monsters”. El sonido Bowie se completa con la presencia de  Carlos Alomar y el resultado es un buen tema que, como le pasa a la mayoría del LP, dista mucho de ser sobresaliente, pero también está muy lejos de ser malo. Me gusta.

La recta final del álbum llega con la vibrante “Angry“, en la que Paul une su bajo a la guitarra de Pete Townshend y la batería de Phil Collins en un buen número de rock que es uno de los mejores momentos del LP, antes de llegar al último tema: “However Absurd“. Una curiosa balada que alterna momentos de melodía casi infatiloide con otros realmente brillantes. Un más que digno final para un disco que no merece suspender, pero tampoco buena nota. Sus detractores probablemente no lo serían tanto si la producción fuera otra, menos computerizada y más orgánica…, por otro lado, sus defensores no están juzgando a Macca con la misma dureza que hicieron con otros dinosaurios de los 60 que, en general, tan mal lo pasaron en los años 80.

En resumen, me he estado preguntando durante mucho tiempo si este disco me gustaría si no fuera de Paul McCartney, cuando realmente me debería haber preguntado de si el hecho de saber que es un disco de Paul McCartney me ha impedido juzgar justamente un álbum que viniendo de un menos mítico compositor hubiera disfrutado con menos prejuicios. Probablemente no sea un buen disco de Paul McCartney, pero quizás sea un buen disco a secas.

VALORACIÓN GUILLETEK: 6/10

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Paul McCartney: “Give My Regards To Broad Street” (1984) (8/10)

No More Lonely Nights (McCartney)
Good Day Sunshine (Lennon-McCartney)
Yesterday (Lennon-McCartney)
Here, There And Everywhere (Lennon-McCartney)
Wanderlust (McCartney)
Ballroom Dancing (McCartney)
Silly Love Songs (McCartney)

Not Such A Bad Boy (McCartney)
No Values (McCartney)
For No One (Lennon-McCartney)
Eleanor Rigby (Lennon-McCartney)
Eleanor’s Dream (McCartney)
The Long And Winding Road (Lennon-McCartney)
No More Lonely Nights (Playout Version) (McCartney)

Las versiones casette y CD incluían además “So Bad” (McCartney) y “Good Night Princess” (McCartney), y las versiones de “Good Day Sunshine”, “Wanderlust”, “Eleanor’s Dream” and “No More Lonely Nights (Playout Version)” son más extensas.

Paul McCartney quería probar suerte de nuevo en el cine. Barajó varias ideas y, en un principio, iba a ser un rockodocumental al modo de “Get Back/Let It Be” en el que Paul y sus músicos de acompañamiento interpretarían nuevos temas y clásicos de los Beatles, de WIngs y de la carrera de Macca en solitario. La idea se arrojó a la papelera y Paul encargó al guionista Willy Russell que escribiera un argumento…, que tampoco fue del gusto de McCartney. Poco después contrató a otro guionista, Tom Stoppard, pero tampoco hubo suerte.

Finalmente, Paul se lió la manta a la cabeza y escribió el guión por su cuenta, creando una ligera historia sobre un músico al que roban las cintas máster de su último disco poco antes de su lanzamiento. La historia giraría en torno a las peripecias del músico -interpretado por el propio McCartney- y sus compañeros (Linda McCartney, Ringo Starr y Barbara Bach) para recuperar las cintas robadas. La película estaría salpicada de escenas musicales que la dotarían de un aire onírico. Esa era la idea…

El caso es que entre noviembre de 1982 y octubre de 1984 dedicaron 20 semanas no consecutivas a rodar las escenas de la película, las primeras siete semanas para las escenas dramáticas y las trece siguientes para los números musicales. Peter Webb sería el encargado del la dirección. La película no es más que un entrelazado de videoclips musicales unidos por un finísimo (y débil) hilo argumental.

El estreno generó mucha expectación, pero, no nos engañemos, la película es muy mala. La crítica la destrozó y fue el fracaso cinematográfico más destacado del año 1984. No obstante, toda película necesita una banda sonora y, en el caso de una película musical, más aún…

En este caso el LP es más un grandes éxitos que un nuevo disco. Macca incluye cuatro canciones nuevas (cinco en la versión CD y cassete), dos canciones de “Tug of war”, una de Wings y…¡¡seis de los Beatles!! Todas las canciones antiguas fueron nuevamente grabadas desde cero. El LP, editado en octubre de 1984, tuvo mucho éxito en Inglaterra (número 1) y pasó bastante desapercibido en Estados Unidos (21).

Aunque las musas cinematográficas parecieron dar la espalda a Paul, las musicales estaban más que controladas, de hecho, el disco arranca con una de las nuevas canciones: “No More Lonely Nights“, una de las mejores baladas de su carrera, y eso, tratándose de McCartney es mucho decir. Grabada en una sesión de poco más de tres horas y con el Pink Floyd David Gilmour a la guitarra, se convirtió en un megahit transatlántico que casi por si sola hace que merezca la pena de un LP que, no nos preocupemos, tiene mucho más que ofrecer. La canción es una obra de arte de la melodía, es emotiva sin resultar empalagosa y todo lo que en ella suena lo hace de forma pluscuamperfecta. Imagen

 La primera de las “revisiones” de temas Beatle en aparecer en el LP es “Good Day Sunshine“, el fabuloso tema que Paul compuso para el LP “Revolver” de 1966. En esta ocasión McCartney toca todo salvo el piano -a cargo de George Martin- y también ejecuta todas las voces. Las diferencias con la versión original de 1966 son mínimas salvo las lógicas en cuanto a calidad de sonido. A continuación, Paul nos ofrece un excelso medley entre tres de las mejores baladas de su carrera “Yesterday”/”Here There & Everywhere”/”Wanderlust“, las dos primeras provenientes de su carrera Beatle (pertenecientes al LP “Help” de 1965 y “Revolver” de 1966) y la última de su su álbum en solitario “Tug Of War” de 1982. A diferencia de lo que ocurría en “Good Day Sunshine”, las nuevas versiones difieren en mucho de las originales merced al nuevo arreglo de viento que George Martin escribió para ambas. En cuanto a “Wanderlust”, con Ringo a los tambores,  también estrena una partitura del siempre acertado Martin.

Pau, con Ringo a la batería y el Led Zeppelin John Paul Jones interpreta “Ballroom Dancing” de su LP “Tug Of War” de 1982, en una versión bastante fiel al original que sólo difiere en la parte instrumental, sensiblemente, más dura. La cara A concluye con una versión de un éxito de Paul y sus  Wings en 1976: la archiconocida “Silly Love Songs“, prácticamente calcada a la original aunque dotada de cierto aire funky.

Y arrancamos la cara B con dos estrenos “Not Such A Bad Boy” y “No Values“, dos notables y animados números que recuerdan en su sonido eléctrico al álbum final de Wings “Back To The Egg”. Dos buenas canciones (en especial la segunda) que demuestran que las musas no habían abandonado al bueno de Macca, si bien dichas musas fueron mucho más generosas en tiempos pretéritos, como demuestra la excelente revisión de “For No One“, muy fiel de nuevo a la original de 1966 incluida en el LP “Revolver”.

También a “Revolver” pertenecía la versión primigenia de “Eleanor Rigby” que, tras desplegar toda su sobresaliente calidad, se extiende en “Eleanor’s Dream“, una brillante pieza clásica compuesta por Paul y arreglada por George Martin. Otro de los puntos álgidos del álbum.

Sorprende especialmente la revisión de “The Long And Winding Road“, puesto que Paul, a pesar de introducir arreglos nuevos (saxofón, coros y teclados varios) respeta muchos de los por él en su momento tan criticados arreglos de Phil Spector aunuqe aquí aparecen, eso sí, de forma mucho más atenuada. También es sorprendente la no comparecencia de Ringo tras la batería que, de hecho, no aparece en ninguna de las revisiones de los temas de los Beatles del disco. En palabras del propio Paul, “Ringo se negó a participar en las canciones de la época de los Beatles, yo quería que lo hiciera, pero se negó. Supongo que quería evitar comparaciones entre versiones. A mí eso me da igual. Son mis canciones y no me vou a avergonzar de nada de lo que he escrito”. De hecho, se rumorea que en el plan original, figuraban versiones de “Hey Jude” y “The Fool On The Hill”.

La verdad es que, hasta aquí, bien sea por la incuestionable calidad de los clásicos o por la sobresaliente aportación de las nuevas canciones, el LP es irreprochable, lástima de la patochada que supone la versión pseudo-dance de “No More Lonely Nights” que bajo el título de “Playout Version“, supone el único punto bajo de un fantástico LP, Mejor hubiera sido incluir en el LP la extraordinaria pieza a lo años 20 “Goodnight Princess” que aparecía en las versiones CD y casette. Imposible no recordar alguna peli de Woody Allen al escucharla.

Entonces, ¿cómo puntuamos este disco?, las canciones nuevas son muy buenas…, pero sólo son tres… El resto son correctas revisiones aunque bien es cierto que no aportan nada nuevo. Si el material fuera nuevo, sería un álbum de sobresaliente alto…, pero no lo es…, aunque no es menos cierto que el menda que lo firma ha sido capaz de componer “Yesterday”, “Here, There And Everywhere”, “For No One”, “Eleanor Rigby”,  “Wanderlust” y “The Long And Winding Road” y encima ahora se destapa con la gloriosa “No More Lonely Nights”… y todas están en el disco. Para mí, es un discazo, una especie de extraño recopilatorio que, si bien demuestra cierta complacencia por parte de Paul, no deja de ser una auténtica gozada para los sentidos

VALORACIÓN GUILLETEK: 8/10

Paul McCartney: “Pipes Of Peace” (1983) (6,5/10)

Pipes Of Peace (McCartney)
Say Say Say (McCartney-Jackson)
The Other Me (McCartney)
Keep Under Cover (McCartney)
So Bad (McCartney)

The Man (McCartney-Jackson)
Sweetest Little Show (McCartney)
Average Person (McCartney)
Hey Hey (McCartney-Clarke)
Tug Of Peace (McCartney)
Through Our Love (McCartney)

En un principio “Tug Of War”, el fabuloso disco que McCartney editó en 1982, estaba destinado a ser un doble LP. El concepto era enfrentar canciones de tono melancólico a otras más alegres y contraponerlas. Finalmente, se decidió que “Tug Of War” fuera un disco simple con lo que Paul se encontró con mucho material excedente que no quiso desaprovechar, por lo que, más la mitad de de las canciones incluidas en este “Pipes Of  Peace”, provienen de las sesiones del álbum de 1982.

El elenco de músicos que aparecen en el LP es básicamente el mismo que el que grabó “Tug Of War” -Ringo Starr incluido- y George Martin vuelve a estar al mando de la mesa de mezclas, sin embargo el Imagensonido es mucho más contemporáneo y menos exquisito que el del LP anterior. En ello tuvo mucho que ver el guitarrista y líder de 10cc Eric Stewart y sobre, todo, la colaboración de Michael Jackson.

Jackson, por entonces la estrella más rutilante del momento tras la edición de “Thriller” ya había colaborado previamente con McCartney en la ñoña “The Girl Is Mine” (incluida en el citado “Thriller”) y había incluido una versión del “Girlfriend” de Paul en su LP “Off The Wall”. Paul solicitó su colaboración y, juntos, compusieron un par de canciones que se incluirían finalmente en este “Pipes Of Peace”. Ambos músicos tuvieron una excelente relación hasta 1985, cuando su amistad se truncó abruptamente una vez  Jackson compró los derechos de edición las canciones de los Beatles

ATV propietaria de los derechos había decidido vender los derechos de edición de las canciones de Lennon y McCartney, y se pusieron en contacto con McCartney al que le ofrecieron el catálogo por 20 millones de dólares. Paul aceptó la oferta pero dijo que iba a llamar a Yoko Ono para comprarlo a medias, como condescendencia con la viuda del coautor del catálogo, John.  Yoko aceptó pero dijo que intentaría renegociar el precio y McCartney creyó que merecería la pena que lo intentara.

Entre tanto, un día hablando, Paul recomendó a Jackson que debería introducirse en el mundo de la edición musical (Paul era todo un experto y ya había comprado el catálogo de gente como Buddy Holly)… Michael Jackson, millonario absoluto por las ventas de “Thriller”, ofreció sin previo aviso más de 47 millones de dólares por toda la empresa ATV, incluyendo el catálogo de The Beatles…, al día siguiente Michael llamó a McCartney: “He comprado tus canciones” Desgraciadamente, Jackson enseguida empezó a hacer un uso dudoso de los derechos: en 1984 Nike lanzó una campaña de zapatillas con “Revolution” como melodía…Una canción que resumía el sentimiento rebelde de una época, era un vehículo mercantil en los 80… Paul nunca volvió a hablar a Michael Jacson y le criticó en múltiples entrevistas.

Sea como fuere, la colaboración entre ambos músicos generó un fantástico single de adelanto para el LP: la funky “Say, Say, Say“. La canción fue un megahit mundial en  octubre de 1983 (número 2 en Inglaterra y 1 en USA), apoyado por un muy difundido videoclip. Un clásico, que ayudó mucho al posterior lanzamiento del LP

Finalmente el decimosegundio Lp de estudio post-Beatle de Paul McCartney (quinto bajo su nombre en solitario) vio la luz en octubre de 1983. La crítica lo recibió de forma tibia y tuvo un éxito relativo, ya que fue número 4 en Inglaterra pero sólo número 15 en Estados Unidos, marcando el comienzo del declive comercial en Estados Unidos de McCartney. La comparación con el excelso “Tug Of War” no favoreció a un LP que, aunque tiene muy buenos momentos, dista mucho de ser brillante. En absoluto se trata de un mal álbum, pero, a pesar de la excelencia de sus singles, resulta anodino y en pocos aspectos memorable.

Y eso que el arranque es sobresaliente con la fabulosa “Pipes Of Peace“, una extraordinaria canción pop de aires reggae con mensaje pacifista. Esta fantástica canción fue editada con enorme éxito como single en Inglaterra en diciembre de 1983 apoyada por un no menos genial videoclip rememorando la famosa tregua del Día de Navidad de 1914 entre las tropas inglesas y alemanas. Simplemente maravillosa. Un número 1 en toda regla.

El buen tono se mantiene con el hit “Say, Say, Say“, el mejor fruto de la colaboración McCartney-Jackson, y hace imaginar un disco de gran altura pero “The Other Me” empieza a poner las cosas en su sitio. ¿Se trata de una mala canción?, en absoluto, es agradable, melódica, impecablemente interpretada…, pero hablamos de Paul McCartney, si acaso el más importante creador de melodías de la historia del rock. Sabe a poco. Algo parecido ocurre con “Keep Under Cover“, en la que McCartney parece ser abducido por la ELO en un correcto pop que tampoco parece llegar a ningún sitio y al que parece sentarle mejor una producción menos recargada (tal y como puede escucharse en algunas demos de estudio).

La cara A se cierra con la elegante y azucaradísisma balada “So Bad“, ñoña a más no poder pero con una excelente melodía. Fue la canción elegida como segundo single en Estados Unidos, en lugra de “Pipes Of Peace” y fracasó comercialmente apenas alcanzando un Top-30. Una bonita canción con una memorable línea de bajo.

La cara B se abre con “The Man” un nuevo dueto con Michael Jackson que, aunque no es ninguna joya, suena “muy de 1983” y debió ser editada como single para aprovechar su tirón comercial…, ¿como canción?, olvidable.

Sweetest Little Show” es una de esas canciones que a Paul se le caen de los bolsillos. McCartney es frecuentemente indulgente con su producción y este tipo de canciones lo demuestran, el fragmento acústico instrumental a mitad del tema es lo mejor de una canción que tiene tantos aspectos destacables como criticables: ninguno. Igual de ligera resulta “Average Person“, insisto, ninguna canción de este disco es mala, pero tampoco ninguna -exceptuando cuatro canciones- están a la altura de su autor.

Afrontamos la recta final con el disfrutable instrumental “Hey Hey” obra de McCartney y el excelente bajista Stanley Clarke, antes de llegar a la experimental “Tug Of Peace” en un estilo muy afro-funk y en la que Paul juega con fragmentos de “Tug Of War” adelantando técnicas propias del tecno-rap.

El honor de cerra el Lp corresponde a la pomposa pero notable “Through Our Love“, quizás ligeramente sobreproducida pero de indudable calidad. Y este es el punto final a un Lp que te deja sensaciones encontradas: tienes la sensación de haber escuchado grandes canciones (“Pipes Of Peace”, “Say Say Say” y, en menor medida, “So Bad” y “Through Our Love”), pero también tienes cierta sensación de aburrimiento…, no puedes afirmar que tal o cual canción es mala…, pero pasadas unas semanas tampoco vas a recordar la mayoría…

Siempre he pensado que este era un “disco de trabajo”, con el que Paul quiso aprovechar el material sobrante del sobresaliente “Tug Of War” y ganar tiempo mientras preparaba su gran proyecto en esta primera mitad de los 80: su debut cinematográfico con “Give My Regards To Broad Street”

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 6,5/10

Paul McCartney: “Tug Of War” (1982) (9,5/10)

Tug Of War (McCartney)
Take It Away (McCartney)
Somebody Who Cares (McCartney)
What’s That You’re Doing (McCartney-Wonder)
Here Today (McCartney)
Ballroom Dancing (McCartney)
The Pound Is Sinking (McCartney)
Wanderlust (McCartney)
Get It (McCartney)
Be What You See (Link) (McCartney)
Dress Me Up As A Robber (McCartney)
Ebony And Ivory (McCartney)

Tras el escarceo en solitario que supuso “McCartney II” (1980), la idea de Paul era lanzar un nuevo álbum con sus Wings y volver a contar con el productor de los Beatles, George Martin: “llevaba sin trabajar con George desde que lo hicimos en “Live And Let Die” y, ya sabes, me gusta su trabajo como productor, así que lo llamé y a él también le apetecía…, tan simple como eso. La idea era que produjera el siguiente álbum de Wings”.

En julio de 1980 Paul y Linda estuvieron trabajando en el nuevo álbum de Ringo Starr “Stop And Smell The Roses” y, en Agosto del mismo año, Paul y Denny se encerraron en casa de los McCartney para grabar algunas demos. Muchas de ellas acabaron formando parte de este “Tug Of War” (“Ballroom Dancing”, “Take It Away”, “Dress Me Up As A Robber”, “The Pound Is Sinking”, “Dress Me Up As A Robber”, “Ebony And Ivory”, “Wanderlust”), otras se editaron tiempo después, (“Keep Under Cover“, “Average Person“,  “Sweetest Little Show” y “We All Stand Together“) y otras quedaron inéditas (“The Unbelievable Experience“,  “Give Us A Chord Roy“, “Seems Like Old Times” y  la divertida y notable “Take Her Back Jack“). Pero George aunque elogió parte del material, animó a McCartney a que compusiera más: “Me dijo, mira llevas siendo demasiado tiempo tu propio jefe, si vamos a trabajar juntos tienes que aceptar mis críticas, puede que no te guste pero, así, funcionará”.

Con nuevos temas, las sesiones comenzaron en diciembre de 1980 pero Laurence Juber y Steve Holly no llegaron a incorporarse tras anunciar que abandonaban el grupo. Paul, Denny y Linda estaban decididos a seguir juntos cuando en la mañana del 9 de diciembre de 1980, McCartney se despertó con la terrible noticia: John Lennon, su eterno compañero, había sido asesinado en Nueva York. La relación de Paul y John había pasado de su inquebrantable amistad en los 60 a su encarnizada enemistad de la primera mitad de los 70. Desde 1975 su relación se había normalizado y, aunque no era lo de antes, era cordial y amigable. John había muerto y a Paul no se le ocurrió nada mejor que irse a trabajar. Después de comer, en el estudio, llamó a Yoko para ofrecer sus condolencias, la esposa de Lennon le hizo saber el cariño que su difunto amigo aún sentía por él (John te quería, te quería mucho”…). Cuando dejó el estudio, bien avanzada la tarde, se encontró con decenas de periodistas. Sus primeras declaraciones fueron: “Estoy muy conmovido, ya sabes, es una noticia terrible… He pasado el día en el estudio escuchando nuevo material porque no tenía ganas de quedarme sentado en casa…”. Cuando le preguntaron por cuándo se enteró de la noticia, contestó: “Por la mañana, en algún momento”, y preguntó a los periodistas si todos lo sabían, a lo que contestaron que sí. McCartney dijo entonces: “Es un fastidio, ¿No es así?” (vídeo). Estas declaraciones fueron publicadas, y su  gesto fue muy criticado.  Cuando llegó a casa se sentó a ver las noticias  y lloró amargamante junto a su familia. . Pocos meses después, en una entrevista de televisión, Paul apenas puede contener las lágrimas al escuchar “Beautiful Boy” (vídeo).

Paul no volvió al estudio hasta el 14 de diciembre, pero las sesiones se pararon por las fiestas navideñas y no se retomaron hasta febrero de 1981. Dave Mattacks se incorporó en la batería junto a Linda, Paul y Denny pero, a sugerencia de George Martin, se decidió que era absurdo restringirse a los miembros de un grupo y que debería utilizar al músico que mejor pudiera interpretar la canción en su instrumento. De esta forma, se incorporaron los baterías Adrian Sheppard, Campbell Maloney, Steve Gadd, y el bajista Stanley Clarke. Poco después, Paul decidió que estaría bien invitar a algunos camaradas para que aparecieran como “estrellas invitadas” y, así, Ringo Starr, Stevie Wonder y Carl Perkins se unieron al plantel.

Obviamente este ya no era el disco de un grupo y, en abril de 1981, se anuncia la separación oficial de Wings y Denny abandona el estudio siendo sustituido por el 10cc Eric Stewart. Concluidas las sesiones, Paul tenía material para un disco doble, pero, bajo consejo de George Martin, decidió hacer una selección y editar un LP sencillo. Al final, el proyecto se conviertió en el cuarto trabajo de McCartney en solitario y, bajo el titulo definitivo de “Tug Of War”, se editó en abril de 1982 con un éxito en arrollador en todo el mundo (nº1 en USA e Inglaterra). La crítica aclamó el disco (Rolling Stone le dio 5 estrellas y habló de “la obra maestra quien siempre supimos que Paul McCartney podía grabar”) y las ventas fueron espectaculares. Y es que estamos ante un disco es sencillamente maravilloso, redondo, sin fisuras. Está muy trabajado y,al no tener que estar limitado a una pequeña banda y poder contar con músicos de sesión de gran nivel y,  el LP roza la exquisitez a nivel de arreglos e interpretación. Quizás se puede achacar que es un LP muy tranquilo y falto de algún tema un poco más brioso.

A nivel de composición, Paul está en una forma excelente y construye un buen puñado de melodías sobresalientes que brillan ya desde el principio con la fantástica canción que da título al LP.  “Tug Of War” es una balada con un grandilocuente fondo orquestal que la enriquece y hace destacar su excelsa melodía. Gran forma de arrancar…, pero es que, el genial pop de cadencias reggae que nos oferta “Take It Away” (con Ringo tras los tambores, por cierto), no hace sino confirmar las expectativas: estamos ante algo grande.

Pero, por si era poco, Macca nos chuta una sobredosis de melancolía con “Somebody Who Cares“, otra vez un sobresaliente corte de pop mccartiano arreglado con un gusto pasmoso, para después levantarnos de la silla con un funky escrito tête à tête con el maestro del género, Stevie Wonder, “What’s That You’re Doing?”. La verdad es que suena mucho más Wonder que a McCartney…, pero es una gozada.

Una cara A para el recuerdo concluye de la mejor forma posible con “Here Today“, el sentido homenaje de Paul a su amigo John tras su muerte. La letra es suficientemente explícita: “Y si dijera que yo realmente te conocía bien, ¿cual sería tu respuesta si estuvieras aquí hoy? / Pues, conociéndote, probablemente te reirías y dirías  que nosotros somos polos opuestos …si estuvieras aquí hoy… /  Pero, en lo que a mí respecta, aún recuerdo como era antes  y ya no puedo contener las lágrimas más… te quiero… / ¿Recuerdas cuando nos conocimos?, supongo que se podría decir que nos hacíamos los duros, no entendíamos nada, pero siempre podíamos cantar / ¿Recuerdas aquella noche en que lloramos porque ya no había ninguna razón para guardarlo todo dentro?  Nunca entendimos ni una palabra, pero siempre estabas allí con una sonrisa /  Y si dijera que realmente te quería y que me alegraría de que aparecieras, así, estarías hoy aquí , como estás en mi canción“… Sin palabras… Mucha gente ha querido ver en esta canción un “segundo Yesterday”, el tratamiento musical y el arreglo de Martin es, intencionalmente,  muy parecido.

Una de las pocas concesiones al rock del disco es la efectiva “Ballroom Dancing“, la canción más movida del disco. McCartney juega con su amplio registro vocal en un buen corte rock que refresca el tono hasta aquí maravillosamente melancólico del LP. No obstante el maravilloso aire tristón del disco vuelve con la soberbia “The Pound Is Sinking“, una genial canción-río de Paul que es pop en estado puro. Una buena línea de bajo -a cargo de Stanley Clarke- y una brillante guitarra eléctrica del propio Paul refuerzan este tema en el que McCartney se burla del mercado monetario.

El punto álgido del LP llega con la extraordinaria “Wanderlust“, incomprensiblemente no lanzada como single y una de las mejores canciones que McCartney ha escrito en su carrera… incluido su periodo Beatle. Un clásico nunca suficientemente ponderado. No conozco muchas canciones mejores, una obra maestra.  Con “Get It“,  volvemos a relajar el tono y escuchamos a Paul y a Carl Perkins  cantar un fantástico y desenfadado country-rock. Excelente.

Nos dirigimos hacia el final del disco a través de un pequeño e interesante puente  -“Be What You See“-  de apenas treinta segundos antes de llegar a “Dress Me Up As A Robber“, una extraña y rítmica canción que, sin duda,  es de lo más flojo de un disco sobresaliente…, aunque marca el camino de futuras sonoridades, ¿no, Jamiroquai?

El gran final llega con la archiconocida “Ebony and Ivory“,  un megaéxito planetario que Paul compuso y luego interpretó junto a a Stevie Wonder. Todos la hemos oído mil veces, es uno de los himnos anti racismo más populares que se han compuesto y un número uno mundial. Su exceso de popularidad y su aire radioformulero no pueden ocultar una notable melodía y un mítico dúo entre dos de los más grandes músicos sobre la faz de la Tierra.

Y así concluye un disco sobresaliente, brillante en lo musical y estimulantemente melancólico. Una joya atemporal que, a pesar de su enorme éxito comercial en 1982, el tiempo no ha tratado con la justicia que merece negándole el sitio que merece entre los mejores álbumes de la historia.
VALORACIÓN GUILLETEK: 9,5/10

Paul McCartney: “McCartney II” (1980), (7/10)

Coming Up (McCartney)
Temporary Secretary (McCartney)
On The Way (McCartney)
Waterfalls (McCartney)
Nobody Knows (McCartney)
Front Parlour (McCartney)
Summer’s Day Song (McCartney)
Frozen Jap (McCartney)
Bogey Music (McCartney)
Darkroom (McCartney)
One Of These Days (McCartney)

El ambiente entre los miembros de Wings no era el mejor de los últimos tiempos, Paul decidió tomarse un tiempo y expreso su deseo de “grabar algunas canciones divertidas para pinchar en fiestas”, así que, como ya hiciera en 1970 con “McCartney”, se encerró en su granja con una Studer de 16 pistas y empezó a grabar la música que en ese momento le vino en gana. Sin presiones, buenas dosis de marihuana y sin la idea preconcebida de estar firmando el final de Wings (que aún seguían activos y con planes de futuro), McCartney pasó seis semanas haciendo música encargándose de la batería, el bajo, las guitarras, el piano y todas las voces y experimentando con un nuevo juguete: los sintetizadores.

Macca terminó un total de 20 canciones impregnadas de un espíritu experimental que, cuando se editó en mayo de 1980, sorprendió a propios y extraños…, y no es de extrañar, puesto que el máximo representante del mass media del rock se descuelga con un sencillo pero vanguardista disco de música electrónica. El LP en solitario de Paul, el tercero tras “McCartney” (1970) y “Ram” (1971) y el undécimo de su época post-beatle, se editó sin que hubiera anuncio ninguno sobre la separación de Wings. De hecho, Paul salió de gira con el grupo justo después de terminar las sesiones de grabación del álbum pero, tras ser detenido y encarcelado en Japón por posesión de marihuana durante la gira mundial de Wings en enero de 1980 y la suspensión de la misma, se centró en la promoción de “McCartney II”.

…Y la cosa fue bien puesto que el single de adelanto y el tema que abre el disco, la excelente “Coming Up“, tuvo un éxito rutilante y, acompañada de un fantástico videoclip alcanzó el puesto 2 en el Reino Unido y el 1 en Estados Unidos. La cara B del single incluía una versión en directo interpretada por Wings apenas unos meses antes, prueba inequívoca de que Paul no tenía pensado romper con su banda mientras trabajaba en este “McCartney II”. En cualquier caso, se trata de un tema sobresaliente marcado por una total libertad creativa y que mereció los elogios del propio John Lennon. Gran forma de arrancar.

No obstante “Coming Up”, a pesar de su tono bailable y su frescura, no suponía una gran revolución en el sonido McCartney. Las grandes sorpresas comienzan con “Temporary Secretary“, un tema prototecno que resultará irritante a unos y brillante a otros. Un hipnótico y bizarro arpegio de sintetizador vertebra una canción que fue editada como maxi-single -con el descarte “Secret Friend” en la cara B-en una edición limitada de 25.000 copias que se vendió en 16 horas. Yo soy de lo que consideran ésta una muy buena canción.

El blues de aires marihuaneros “On The Way” devuelve a McCartney a terrenos más conocidos y, además de hacer un muy buen trabajo con la guitarra, Paul demuestra manejar el género con maestría. Pero si hay un terreno en el que el ex-beatle es un maestro sin parangón es en la creación de excelentes melodías, y la fastuosa “Waterfalls” no es sino otro ejemplo de su excelencia en este aspecto. Es una canción fantástica dotada de un muy especial aire onírico porvocado por su suave manto de sintetizadores y una melodía con cierto aire de misterio. Excelente tema que alcanzó el número 7 en las listas británicas al editarse como single con “Check My Machine“, uno de los descartes del álbum, como cara B. No es de extrañar escuchando temas como este “Check My Machine” que Damon Albarn afirmara que este “McCartney II” es una de las grandes influencias del grupo Gorillaz.

Y volvemos a las raíces musicales de McCartney con “Nobody Knows“, un festivo y sencillo corte de ruda producción en el que Paul juega con distintos estilos vocales de rock, antes de penetrar de nuevo en los sonidos electrónicos con la instrumental “Front Parlour“, uno de los temas más experimentales del LP. “Summer’s Day Song” retoma las atmósferas oníricas y nos ofrece una excelsa melodía de aires casi-religiosos. Preciosa…, y volvemos a la eletrónica con “Frozen Jap“, una fantasía instrumental de aires japoneses que parece saludar a Jarre y al “Japanese Boy” de Aneka.

Nuevo giro de timón con “Boogey Music“, un extraño rock en el que Paul trastea con varios efectos de eco, antes de llegar a la bizarra “Darkroom“, una canción que está varias décadas por delante, ¿no, Gorillaz?  Entonces, y para concluir este carrusel estilístico, volvemos al Paul más clásico y lustroso con la preciosista balada marca de la casa: “One Of These Days“. Gran final.

Un disco raro, desde luego, tan criticado como elogiado dependiendo del medio y de la perspectiva histórica. Es un compendio de contrastes: la crítica lo acusó de “excesivamente experimental”, pero alcanzó el número 1 en las listas de ventas británicos y el 3 en las americanas… Fue un gran éxito comercial y, sin embargo, hoy en día es abrazado por cientos de artistas underground que lo reconocen como una gran influencia. Yo he estado algunos meses sin oírlo y otros enganchado a él… El caso es que me parece un muy buen disco, al menos hoy.

VALORACIÓN GUILLETEK: 7/10

The Who. Capítulo 10 (1984-2002). Contra viento y marea I. La muerte de John.

En Abril de 1983, y una vez se había anunciado la separación oficial del grupo, Pete lanza al mercado “Scoop“, un recopilatorio que mezcla demos de canciones que los Who editaron ejecutadas por el propio Townshend, con temas nuevos. Se trata de un disco excelente de principio a fin que merece repetidas y disfrutadas escuchas. Este LP muestra hasta qué punto Pete era un detallista compositor puesto que muchas de las versiones finales de las canciones aquí presentadas en forma de demos difieren en más bien poco de sus versiones finales. Así, el LP nos permite recrearnos con versiones primigenias de canciones que los Who acabaron grabando (“So Sad About Us“, “Circles“) o de versiones mucho más trabajadas que no hacen sino demostrar que los temas de los Who salían ya muy terminados de la mente de Pete y que no siempre mejoraban las versiones iniciales (“Squeeze Box“, “Bargain“, “Behind Blue Eyes“). Entre los inéditos también temas excelentes como “Zelda“, “Things Have Changed“, “Cookin“, “Politician“, “Mary” o “You Came Back“.

Como hemos dicho, tras el anuncio de Pete, la banda se consideró oficialmente separada por lo que “Who’s Last“, editado en 1984 como resumen de su gira de 1982, fue considerado su álbum de despedida. Se trata de un doble LP en directo no especialmente brillante. El grupo actúa de forma profesional pero sin rastro de la química que recorría el escenario apenas unos años antes

Entretanto, Roger se arranca con su quinto LP en solitario, “Parting Should Be Painless. El disco de Daltrey, publicado también en 1984, tiene muy poca repercusión comercial y apenas el single “Walking In My Sleep” sonó en las emisoras FM como representación de un disco que resulta vulgar y en el que Roger parece cantar absolutamente desganado.

Y así llegamos a julio de 1985, cuando, apenas un año después de anunciar oficialmente su separación, los cuatro miembros del grupo reformaron la banda para actuar en el concierto benéfico  Live Aid, organizado por Bob Geldof. Los Who empezaron fríos con un “My Generation” que millones de televidentes dejamos de ver por problemas técnicos en la señal, y fiueron calentándose con “Pinball Wizard” y un excelente “Love Reign O’er Me“, para terminar brillantemente con “Won’t Get Fooled Again“. Al final Pete se unió a David Bowie y Bob Geldof para interpretar junto a Paul McCartney “Let It Be“.

Pero, tras este sueño de una noche de verano, la separación de los Who siguió su curso y cada uno de sus miembros volvió a centrarse en su carrera en solitario. De esta forma, en septiembre de 1985 se publica el sexto LP de Roger, “Under a Raging Moon“. Un nuevo fracaso comercial (número 42) a pesar de incluir un single escrito por Pete, “After the Fire” (número 48 en listas) y el homenaje al fallecido Keith Moon “Under a Raging Moon“, en la que siete bateristas (el Pretender Martin Chambers, el Queen Roger Taylor, el Rainbow Cozy Powell, el Police Stewart Copeland, el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey y el Big Country Mark Brzezicki) rinden homenaje al fallecido colega alternándose las baquetas.

También en 1985, Pete publica “Horse’s Neck”, su primer libro, una colección de pequeños relatos que escribió entre 1979 y 1984, sobre temas como la niñez, el estrellato y la espiritualidad. Gracias a su trabajo, Townshend entabló una gran amistad con el poeta y novelista Ted Hughes, relación que le llevaría años después a interpretar musicalmente su obra The Iron Man.

Sin acabar 1985, Pete ataca de nuevo con el ambicioso proyecto “White City: A Novel“. En este LP, Townshend vuelve a trabajar de forma conceptual narrando una historia de conflictos culturales y tensión racial en la Inglaterra de los años 60. No mantiene la coherencia conceptual de sus anteriores óperas rock, aunque es un disco muy a tener en cuenta si analizamos las canciones por separado y no como un todo. El álbum cuenta con el Pink Floyd David Gilmour como guitarrista en varias canciones

En temas como “Give Blood” (umero 5 en listas), “Face To Face” (número 3) o “Crashing By Design“, podemos ver hasta qué punto Pete ha mimetizado los nuevos sonidos de mediados de los 80 que quedan mucho más matizados con su tradición de pop clásico en la notable “Brilliant Blues“, la acústica “I Am Secure, la bluesy “Second Hand Love” o la potente “Come To Mama“. Mi favorita del disco, “White City Fighting“, escrita por Gilmour y Thonshend y el mejor resumen de un buen disco que, si bien no alcanza el nivel de sus trabajos anteriores, sigue demostrando que el talento de Pete distaba mucho de estar acabado.

El incombustible Roger Daltrey volvió a intentarlo en junio de 1987 con “Can’t Wait to See the Movie” su ya séptimo trabajo en solitario. Una vez más, no tuvo la más mínima repercusión y sólo “The Price of Love“, utilizada en la BSO de la película protagonizada por Michael J Fox, “El Secreto de Mi Éxito” obtuvo cierta notoriedad

En julio de este mismo 1987, Pete edita el segundo volumen de sus recopilaciones de demos e inéditos, así este “Another Scoop” repite la fórmula del “Scoop” de 1983 con tan excelentes resultados como aquel. Encontramos excelentes termas inéditos como “Girl In A Suitcase“, “Brooklin Kids“, “Football Fugue” o “Never Ask Me” sobresalientes demos de clásicos Who como “Pinball Wizard” y hasta un versión del “Begin The Beguine” de Cole Porter

En febrero de 1988, The Who fue galardonado con el premio a toda la carrera musical por la Industria Discográfica Británica (BPI Awards) en una ceremonia que supuso una nueva reunion del grupo durante la que interpretaron “Who Are You”, “My Generation” y “Substitute“. Esta fue la última ocasión en la que Kenney Jones actuó con la banda. El paso de Jones por los Who no fue un camino de rosas. Su trabajo a las baquetas fue comparado tanto por público como por crítica con la genialidad de Moon y, obviamente eso no lo dejó nunca bien parado. Con todo Jones fue un excelente batería que, si bien, no podía compararse con Keith, sí hizo meritorias actuaciones en directo entre 1979 y 1988. Tampoco ayudó a su permanencia en la banda su mala relación con Roger, quien nunca lo aceptó como miembro de derecho de la banda.

El año 1988 concluyó con la edición del recopilatorio “Who’s Better, Who’s Best” que acabó alcanzando un numero 10 en las listas de ventas de la campaña navideña y devolvió al grupo a la actualidad.

1989 vería la edición de nuevo material inédito de Pete en solitario. En esta ocasión el inquieto Townshend nos sorprendería con “The Iron Man: The Musical by Pete Townshend“, un ambicioso musical con la novela juvenil de ciencia ficción de su amigo Ted Hughes, “The Iron Man: A Children’s Story in Five Nights” (1968), como trasfondo argumental. En el LP aparecen Roger Daltrey, John Entwistle, Deborah Conway, John Lee Hooker, y  Nina Simone.

El disco fue un fracaso comercial y, sobretodo, de crítica que lo consideró falto de inspiración y realmente pretencioso. Obviamente hay canciones salvables (“I Won’t Run Any More“, “Dig“, “A Friend Is A Friend“) pero Pete comienza a mostrar ciertos síntomas de agotamiento creativo y se pierde entre tediosas piezas de puro AOR .

1989 era también el año en el que los Who cumplían su 25 aniversario. Dicha efemérides y los graves problemas económicos de John, fueron excusa suficiente para una nueva reunión de la banda y la celebración de una nueva gira. 50 shows contemplaron el primer tour de los Who sin Kenney Jones, que fue sustituido por  el brillante Simon Phillips. La gira fue todo un éxito y la banda sonó revitalizada y con nuevo brío, en parte gracias a la sección de metales que reforzó al grupo. Así excelentes versiones de “Pinball Wizard“, “Who Are You“, “Baba O’Riley” etc, hicieron que el grupo se planteara editar un disco conmemorativo de la gira que, bajo el título de “Join Together” pasó sin pena ni gloria. La gira cocluyó con dos conciertos con Tommy  que se celebraron en  Nueva York y Los Ángeles, con invitados de lujo como Elton John, Phil Collins, Billy Idol, Patti LaBelle y Steve Winwood y momentazos como el “See Me Feel Me” final.

Y así llegamos a los años 90. En 1990, son inducidos en el Rock and Roll Hall Of Fame, con discurso de Bono, el líder de los irlandeses U2. Pero estos honores como banda no impiden que los miembros del grupo sigan con sus carreras como solistas y, como es habitual, el primero en abrir el fuego fue Roger con su octavo LP, “Rocks in the Head“. No obstante este trabajo de 1992 no hizo nada por remontar la pobre reputación como solista de Daltrey y fue un nuevo fracaso con la única excepción del infeccioso single “Days Of Light” que si obtuvo bastante notoriedad en Estados Unidos.

…Y detrás de Roger es Pete el que edita, en 1993, “Psychoderelict, un nuevo álbum conceptual o “una obra de teatro radiofónica intercalada con canciones”, tal y como definió el propio Townshend, en la que se critica como se manipula la verdad a través de  los medios de comunicación. El argumento gira en torno a Ray, un rockero en edad avanzada que lleva dos años encerrado en su habitación soñando con reproducir un viejo proyecto de los años setenta. Es más que obvio el carácter autobiográfico de la obra y las referencias al propio Pete y a su malograda obra The LifeHouse: Ray tiene un viejo sueño en forma de proyecto musical: Gridlife (algo así como red vital), un musical futurista sobre la realidad virtual. “Le di a Ray un auténtico sueño mío, Lifehouse”, explica Pete.

La crítica fusiló el trabajo de Pete por considerarlo “demasiado pretencioso hasta para él”, e incluso la segunda edición del LP en la que se quitaron los textos hablados dejando sólo canciones fue un sonoro fracaso comercial. Con todo, hay  material disfrutable en este álbum y “English Boy” o “Now And Them” son prueba de ello.

Durante 1994, se produjeron insistentes rumores acerca de una nueva reunión de la banda y una posterior  gira conmemorativa del trigésimo aniversario de la formación de The Who que no llegaron a fraguar. Aunque no hubo gira si se llegó a ver a los tres Who supervivientes sobre un escenario, fue durante la celebración del cincuenta cumpleaños de Roger, quien decidió “regalarse” dos conciertos en el Carnegie Hall bajo el título de A Celebration: The Music of Pete Townshend and The Who. Roger contó con una orquesta de apoyo en un escenario al que fueron invitados John Entwistle (que se unió a Roger en una espectaculares “The Real Me” y “Behind Blue Eyes“) y Pete Townshend (“Who Are You”), quienes al final del concierto, junto a otros músicos (Eddie Vedder, Sinéad O’Connor, Lou Reed, David Sanborn, Alice Cooper, Linda Perry, The Chieftains), interpretando “Join Together”. Roger, John y el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey, salieron de gira juntos el verano de 1994.

Tras un largo periodo de inactividad discográfica, John editó en enero de 1996 “The Rock“, su sexto LP en solitario. El disco realmente se grabó 10 años antes, en 1985, pero el poco interés comercial que habían despertado los últimos trabajos de John hizo que su discográfica lo tuviera en el armario durante dos lustros.  John Entwistle  no canta en este álbum sino que cede el micro al canadiense Henry Small. Además sólo es el compositor de cuatro temas. No hay nada destacable en este disco salvo la excelente conjunción de John y Zak Starkey, lo más parecido a Keith Moon que se había oído hasta el momento.

En el mismo 1996, Pete, además de editar un grandes éxitos de su carrera en solitario bajo el sorprendente título de “The Best Of Pete Townshend: Coolwalkingsmoothtalkingstraightsmokingfirestoking“, fue invitado a unirse  a un macroconcierto en el Hyde Park de Londres. Laidea original de Townshend era interpretar Quadrophenia en una sola pieza acústica, pero tras contactar con Entwistle y Daltrey, decidieron hacerlo como grupo. Reclutaron a Zak Starkey en la batería, Rabbit en los teclados y Simon Townshend y Geoff Whitehorn en la guitarra. El concierto, que fue narrado por Phil Daniels en el papel de Jimmy y contó con artistas invitados (David Gilmour, Gary Glitter), supuso un enorme éxito.

Tras el éxito cosechado repitieron fórmula llegando a colgar el cartel de “no hay billetes” durante seis noches en el Madison Square Garden de Nueva York, y llevaron a cabo una gran gira europea y estadounidense… Y no fue la última vez, volvieron a repetir ya con repertorio adicional a “Quadrophenia” en 1997…, y en 1999…, el combo Pete, John, Roger y Zak funcionaba perfectamente en directo y la banda realizó algunos de sus mejores conciertos en años. Temas como “Substitute“, “Anyway, Anyhow, Anywhere” o “My Generation” sonaron frescas y revitalizadas y “Won’t Get Fooled Again“, “Baba O’Riley” o “5:15” sencillamente espectaculares.

Ya en el siglo XXI, en enero de 2000, John sorprende con el álbum de debut de su nueva banda, The John Entwistle Band, “Music From Van-Pires“. El grupo, formado por el propio John al bajo, Alan St. Jon a los teclados. Godfrey Townsend a la guitarra y el batería Steve Luongo, firma un álbum en el que Entwistle y Luongo se encargan en este disco de poner banda sonora a una serie de dibujos animados generados por ordenador de ciencia ficción tituladaVan-Pires” y hay poco que reseñar en él… Muy aburrido… Lo único destacable es la inclusión del tema “Bogey Man“, una canción que John compuso en 1978 para los Who y fue descartada en su momento . La banda rechazó la canción por por considerarla demasiado humorística, pero Entwistle llegó a grabar una demo con Keith Moon y la pista de batería se mantiene en esta nueva versión.

El éxito de la gira de 1999 dio pie a una nueva gira estadounidense y británica en el año 2000. El último concierto, celebrado en noviembre en el Royal Albert Hall de Londres en apoyo de la organización Teenage Cancer Trust, fue editado en CD y DVD bajo el título “The Who Live at the Royal Albert Hall“, un concierto sencillamente sublime (enlace a concierto completo) que contó con varias estrellas invitadas (Bryan Adams, Noel Gallagher, Eddie Vedder) y obtuvo unánimes críticas elogiosas y que hizo que los tres miembros de The Who se plantearan seriamente la posibilidad de grabar un nuevo trabajo.

También en 2000, el sueño “Lifehouse” de Townshend se hizo realidad cuando BBC Radio le ofreció hacer un “teatro” radiofónico basado en su frustrada obra. Además, se incorporarían al desarrollo del argumento canciones escritas para el proyecto. Tras la transmisión del programa de dos horas en la BBC, Pete lanzó un box set de 6 discos titulado The Lifehouse Chronicles como culminación final del proyecto: los dos primeros discos incluyen demos de canciones que Townshend iba a incluir en Lifehouse, algunos de los cuales nunca fueron grabados por The Who; el tercer disco incluye varias composiciones en sintetizador de Townshend, grabaciones en vivo de canciones de Lifehouse y algunas canciones nuevas escritas para el box set; el cuarto disco contiene piezas de música clásica que fueron usadas en el radioteatro, incluyendo tanto composiciones de Townshend como de otros compositores mientras el quinto y sexto disco incluyen el radioteatro de Lifehouse entero.

El resultado es maravilloso, desde las inéditas “Teenage Wasteland” (la base de “Baba O’Riley”), “Time Is Passing“, “Greyhound Girl“, “Mary” o “New Song” hasta las demos de temas conocidos como “Going Mobile“, “Baba O’Riley“, “Love Ain’t for Keeping“, “Bargain“, “Too Much of Anything“, “Music Must Change“, “Behind Blue Eyes“, “Sister Disco“, “I Don’t Even Know Myself“, “Put the Money Down“, “Pure And Easy“, “Getting In Tune“, “Let’s See Action“, “Slip Kid“, “Relay“, “Who Are You“, “Join Together“, “Won’t Get Fooled Again” o “Song Is Over“, todo es absolutamente sobresaliente. Una absoluta maravilla que no hace más que poner de relieve lo desgraciado del hecho de que “Lifehouse” no pudiera llevarse a buen puerto en su momento, hubiera sido brutal.

Tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, Paul McCartney organizó  The Concert for New York City. El ex-Beatle, que siempre mantuvo una excelente relación con el grupo, invitó a los Who que realizaron una soberbia actuación de poco menos de media hora que incluyó “Who Are You”, “Baba O’Riley”, “Behind Blue Eyes” y “Won’t Get Fooled Again”, sobresalientes. Roger y Pete se unieron a Paul en un coral “Let It Be” que sirvió de cierre al festival.

También en 2001,  Pete editó el tecer volumen de su serie recopilatoria de demos e inéditos “Scoop”. Bajo el título de “Scoop 3“, Townshend nos vuelve a dejar boquiabiertos con la enorme calidad de su material inédito (“Dirty Water-Commonwelth Boys“, “I Like It The Way It Is“, “How Can You Do It Alone“, “Maxims For Lunch“, “Lonely Words“) pero sobretodo con las sobresalientes demos de los temas que acabarían grabando los Who (“Can You See The Real Me“, “Sea And Sand“, “Eminence Front“).

Los Who estaban viviendo, 37 años después, su enésima juventud por lo que a nadie le extraño que se anunciaran una nueva gira. En las vísperas del primer concierto de su gira por los Estados Unidos, el 27 de junio de 2002,  John Entwistle fue encontrado muerto en la habitación 658 del Hard Rock Hotel de Las Vegas. El cuerpo fue encontrado por Alycen Rowse, stripper y groupie, con la que John, a sus 57 años, había pasado un noche de desenfreno. El motivo: ataque al corazón por una sobredosis de cocaína.  Una muerte muy propia de un amante del exceso, “John murió como le hubiera gustado”, declaró Pete al respecto.

El que fuera sin duda el más virtuoso bajista del rock, conocido bajo los sobrenombres de “The Ox” (“el buey”, por su impasible pose en el escenario) o “Thunderfingers” (“dedos de trueno” por su impresionante velocidad digital) se fue como vivió: siempre al límite. Dejó un legado de interpretaciones al bajo intachables y un estilo absolutamente inimitable que no será fácilmente superado…, hasta la fecha nadie se ha acercado siquiera a su nivel. Pero sería injusto considerar a John Entwistle sólo un prodigioso bajista, también fue un notable compositor que colaboró y mucho al legado de los Who con sus canciones.

“El Buey nos ha dejado. Hemos perdido a otro gran amigo. Gracias por todo vuestro apoyo y vuestro amor”, escribieron Pete y Roger en su nota oficial. El bajista de los Rolling Stones, Bill Wyman, dijo “estar destrozado” y habló de su amistad con John, a quien describió como “único e irreemplazable”. Ray Manzarek, de The Doors, declaró su admiración por el bajista y lo calificó “como uno de los más grandes de todos los tiempos. Un auténtico genio”.

Para sorpresa de todo el mundo, Roger y Pete anunciaron que no suspendería la gira. Al día siguiente de la muerte de John, Pete subió una declaración a su página web: “Vamos a seguir. Primer show: Hollywood Bowl. Reza por nosotros, John, donde quiera que estés”. Así, tras unas semanas, la nueva gira sin John comenzó en Los Ángeles, con Pino Palladino en sustitución del insustituible Entwistle.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 8 de septiembre de 2013

THE WHO: “It’s Hard” (1982). (4/10)

“Athena” (Townshend)
“It’s Your Turn” (Entwistle)
“Cooks County” (Townshend)
“It’s Hard” (Townshend)
“Dangerous” (Entwistle)
“Eminence Front” (Townshend)
“I’ve Known No War” (Townshend)
“One Life’s Enough” (Townshend)
“One at a Time” (Entwistle)
“Why Did I Fall for That” (Townshend)
“A Man Is a Man” (Townshend)
“Cry If You Want” (Townshend)

Tras sus escarceos en solitario, la banda volvió a reunirse en el estudio en junio de 1982 con el objeto de grabar un nuevo disco como The Who. No obstante, la grabación de este nuevo LP se debería más a compromisos contractuales que a a motivaciones artísticas. Pete estaba en horas bajas a nivel personal y muy centrado en su carrera en solitario en términos creativos. Con todo esto, la mezcla era peligrosa y el resultado previsible: por primera vez en su carrera los Who editarían un disco realmente malo, “It’s Hard“.

Editado en septiembre de 1982, es el crudo testimonio de la descomposición de un grupo que fue genial. No hay por donde cogerlo. Aburrido hasta el sopor, insoportablemente falto de inspiración y con un indecente tufo a AOR puro, es realmente difícil encontrar algo que comentar en términos positivos. “Face Dances” ya dio muestras claras de agotamiento pero está a años luz de este “It´s Hard”. Ninguna canción es horrible ni nada parecido pero no es un LP digno de una banda de este calibre.

La canción que abre el álbum “Athena“, editada con relativo éxito como single (número 28), aunque ñoña a más no poder, es salvable, así como “It’s Hard” o la balada “One Life’s Enough” pero ni los planos rocks de John (“It’s Your Turn“, “Dangerous“, “One At A Time“) o los futiles intentos de Pete de volver a hacer temas intensos (“Cooks County“, “I’ve Known No War“, “Why Did I Fall for That“, “Cry If You Want“) consigen levantar el disco del pozo de la intrascendencia.  No obstante, Pete fue, es y será un genio y los Who un pedazo de banda por lo que, no es de extrañar que, escondida entre tanto aburrimiento encontremos una joyita como “Eminence Front” que, muy en la línea de los trabajos en solitario de Townshend, nos devuelve las mejores sensaciones. Una gran canción en un mal disco que, sin embargo tuvo éxito (8 en USA y 11 en UK)

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 4/10