THE WHO. “The Who By Numbers” (1975) (7,5/10)

1. Slip Kid (Townshend)
2. However Much I Booze (Townshend)
3. Squeeze Box (Townshend)
4. Dreaming from the Waist (Townshend)
5. Imagine a Man (Townshend)
6. Success Story (Entwistle)
7. They Are All in Love (Townshend)
8. Blue, Red and Grey (Townshend)
9. How Many Friends (Townshend)
10. In a Hand or a Face (Townshend)

Tras el estreno de la película sobre “Tommy”, Pete empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Llevaba diez años siendo la principal/única fuerza creativa del grupo…, y estaba cansado. Tocar en directo cada vez le motivaba menos (en especial, tras la terrible gira de Quadrophenia), estaba deprimido por llegar a la treintena y comenzó a cansarse de ser un Who. Empezaba a desencantarse con la banda, hasta el punto que declaró que no iba a “volver a saltar ni hacer el payaso en el escenario”. Townshend ahogó sus penas en litros y litros de alcohol que no hicieron sino empeorar seriamente su salud y le hicieron entrar en un peligroso proceso autodestructivo que le llevó a sufrir un colapso nervioso en el otoño de 1975.

Como ocurre en toda obra creativa, el siguiente disco del grupo se vio afectado por el estado de ánimo de su creador. Así, en octubre 1975, los Who editaron “The Who By Numbers“, si acaso el disco más introspectivo de su carrera.  Estamos ante el álbum más personal de los Who o, seamos, claros, de Pete Townshend. El bajo estado de ánimo de Pete, hastiado de las giras, el showbiz, deprimido por su trigésimo cumpleaños y rozando el alcoholismo, se filtra entre cada una de las notas que componen las canciones que integran este “By Numbers”. Atrás quedan los proyectos grandilocuentes y las óperas rock, nada o poco queda del uso de sintetizadores y las pomposas producciones de antaño. Es un disco claramente introspectivo en el que Townshend se muestra implacable en su autocrítica, acusándose de lujuria, alcoholismo y tendencias autodestructivas. Pete expresa también sus miedos, especialmente la irrelevancia y la cercanía de la madurez a sus ya cumplidos 30 años.

No obstante, el arranque del disco es alegre y bastante festivo con “Slip Kid“, un disfrutable rock con el que Pete pretende “avisar a los jóvenes de los peligros que tiene la música rock”. Volvemos al sonido clásico: bajo, batería, guitarras, el excelente piano del inefable Nicky Hopkins y la voz de Roger. Ni rastro de las ampulosas producciones de las que hicieron gala en “Quadrophenia” Muy buen tema para empezar que hace prever un trabajo de buen nivel. Sensación que se refuerza con “However Much I Booze, un rítmico tema que esconde una depresiva letra en la que Townshend lidia con sus problemas de alcoholismo y no ve salida del agujero en el que se encuentra. Roger rechazó cantar esta canción en favor de Pete por lo personal que resultaba.

El espiritu jovial y rockero de “Squeeze Box” borra el pesimismo anterior y nos presenta otro de los clásicos de la banda. Su letra, supuestamente sobre un acordeón, está repleta de insinuaciones sexuales y fue escrita por Pete a modo de broma interna. El propio Townshend fue el primer sorprendido cuando se propuso su edición como single. Alcanzó un Top-10 a ambos lados del Atlántico.

Tiempo para otro clásico, “Dreaming from the Waist, la única canción que recuerda al estilo “Quadrophenia”, hecho que no extraña puesto que fue grabada en la misma época. Otro buen tema que cobraba verdadera dimensión en vivo (a pesar de que Pete ha declarado que es una de las canciones que no le gustaba tocar en directo) y en el que destaca el extraordinario bajo de John y la incendiaria batería de Keith.

Imagine a Man” devuelve el tono pausado al álbum y tiene pasajes auténticamente memorables. La voz de Roger es simplemente perfecta y la letra es fantástica. Un gran tema que sosiega los ánimos antes de que  John Entwistle ataque con su única aportación como compositor al disco, la potente “Success Story“, en la que parece compartir el desencanto de su compañero Pete respecto al mundo de la fama rockera.

El baladón “They Are All in Love” muestra el estado de ánimo de Pete con versos como “y digo adios a los chicos, manteneos jóvenes y en buen ánimo / Devolvedme mi chequera y me arrastraré hasta mi tumba” y sirve de precedente a  la sobresaliente “Blue, Red, and Grey“, mi favorita. Pete y su ukelele construyen una canción absolutamente deliciosa que el propio Townshend intentó evitar que formara parte del álbum y sólo -y afortunadamente- se incluyó por la insistencia de Glyn Johns, productor del LP.

En “How Many Friends” Pete reflexiona sobre la autenticidad de las amistades de una estrella de rock (“¿Cuántos amigos he tenido en realidad?”). Gran tema, gran voz de Roger y gran nivel instrumental antes de llegar al último tema: “In a Hand or a Face“, uno de los ya habituales rocks de los Who en torno a un riff (no demasiado inspirado, esta vez) en el que la banda repasa parte de su carrera pretérita.

En resumen, un disco notable…, ¿lo peor que editaron desde el 67 con “The Who Sell Out”?, pues probablemente sí, pero es que estamos hablando de superar “Who Sell Out”, “Tommy”, “Who’s Next” y “Quadrophenia”, cuatro joyas de la historia del rock. Con esto, quiero decir que si bien no mantiene el nivel memorable de sus anteriores obras, no deja de ser un muy buen LP. La épica de sus anteriores trabajos da paso a un estilo más intimista, menos espectacular, pero igualmente disfrutable.

La crítica fue tibia y llegó a hablar del Lp como la “nota de suicidio de Townshend”, pero el público lo recibió bien aupándolo al séptimo puesto en las listas de éxitos británicas y al octavo en las americanas.

 

VALORACIÓN GUILLETEK’S: 7,5/10

THE WHO. Capítulo 7 (1974-1976). Tommy en la gran pantalla y el precio del éxito. “The Who By Numbers”

A finales de 1973, Pete, desfondado tras es el esfuerzo creativo que supuso “Quadrophenia”, centró su actividad en adaptar el argumento de “Tommy” para el cine. Tras algún paso por alguna major de Hollywood, el proyecto de llevar al cine la historia del muchacho sordo, mudo y ciego fue a parar a RSO. El encargado de dirigirla sería el director británico Ken Rusell, siendo éste quien solicitó a Townshend que realizara algunos cambios en el argumento y añadiera un prólogo así como algunas canciones más para la adaptación de la ópera-rock a la gran pantalla

Entretanto, con Pete centrado en el proyecto cinematográfico y con la intención de tener algún lanzamiento discográfico durante el año 1974, el grupo decide editar un recopilatorio de rarezas y temas inéditos. Fue John quien se encargó de seleccionar los temas que compondrían “Odds & Sods“, título final del álbum. El LP tuvo un considerable éxito -especialmente si tenemos en cuanta que era una compilación de rarezas-, alcanzando el número 10 en el Reino Unido y el 8 en Estados Unidos.

El éxito del disco no es de extrañar si nos ceñimos a términos de calidad artística, puesto que, a pesar de ser en su mayoría son descartes, las canciones que lo componen tienen un notable nivel. “Postcard“, compuesta por John en 1970 para un EP de la banda que nunca se llegó a editar, es la canción que abre el disco. Un tema fantástico que vuelve a dejar claro el nivel del bajista como compositor. Al mismo EP  iba a pertenecer “Now I’m a Farmer“, una canción de Pete que recuerda en su teatralidad a la maravillosa “Dogs” de 1968 si bien queda lejos de aquella a todos los niveles.

Put the Money Down” es otro de los rocks de Pete marca de la casa, grabada en 1972 como parte del abortado proyecto “Lifehouse”. “Little Billy” es una fantástica gema pop que Pete compuso para la American Cancer Society y que, a pesar de su indudable calidad, nunca llegó a editarse. Y así llegamos a otro de los temas que hubieran sido parte del proyecto “Lifehouse” si éste hubiera llegado a buen puerto: “Too Much of Anything“, un más que aprovechable tema de Pete cantado con maestría por Roger.

Glow Girl”  es el tema que iba a abrir el cancelado álbum que la banda pensaba editar en 1968 -entre “Who Sell Out” y “Tommy”- y que estuvo a punto de titularse “Who’s For Tennis”. Un estupendo tema -muy en la línea de los Who del 67-, antes de llegar a otro de los hitos del disco, el tema central de lo que debió haber sido “Lihehouse”: la fantástica “Pure and Easy“. Sobresaliente tema que nunca debió ser descartado para su inclusión en “Who’s Next” y, si lo fue, es porque Pete nunca renunció a “Lifehouse” y a este su tema central. Joya.

Faith In Something Bigger” es otro de los temas que deberían haberse incluido en el cancelado disco de 1968 “Who’s For Tennis” y otra muestra del gran momento de forma del Townshend de finales de los 60, mientras “I’m the Face“, compuesta por el otrora manager del grupo Peter Meaden, nos presenta a unos primerísimos Who que, aún con el nombre de The High Numbers, debutaban en la industria discográfica. “Naked Eye” es otro tema del abortado proyecto “Lifehouse” si bien su origen se remonta a las improvisaciones instrumentales del grupo durante la gira de “Tommy” (normalmente acompañando a “My Generation” y/o “Magic Bus”). Buen rock cantado entre Roger y Pete que nos acompaña hasta el último tema del disco, la estupenda “Long Live Rock” que a punto estuvo de ser el centro de la ópera rock que “Quadrophenia” acabó siendo.

En resumen, un disco más que interesante que, aunque no puede considerarse un trabajo de estudio como tal, tiene calidad de sobra para serlo.

Con Pete absorto en el proyecto “Tommy-Película” y Roger enfrascado en el rodaje (desde el principio se tuvo claro que el rubio cantante sería la imagen perfecta para el Tommy cinematográfico), John y Keith lanzaron sendos trabajos en solitario. Así, en febrero de 1975, Entwistle edita “Mad Dog“, su cuarto álbum como solista. El disco sigue  la estela de rock clásico de “Rigor Mortis” y sigue lejos de sus dos estupendos primeros discos en solitario. Con todo tiene temas muy disfrutables como “You Can Be So Mean“, “Drowning” o “I Fall To Pieces“.

Por su parte, Keith publica un mes después, en marzo del 75, su primer y único LP al margen de la banda: el festivo “Two Sides of the Moon“. Keith abandona su faceta de baterista (sólo toca en tres canciones) para “ejercer” de cantante y rodearse de estrellas invitadas del nivel de Ringo Starr, Harry Nilsson, David Bowie, Joe Walsh, Jim Keltner, Klaus Voorman, John Sebastian o Spencer Davis. El Lp se compone de varias versiones como el “Don’t Worry Baby” de los Beach Boys (idolatrados por Moon), el “In My Life” de los Beatles o incluso una revisión de “The Kids Are Alright” de los propios Who y de temas compuestos por colaboradores y amigos, entre los que destacan “Crazy Like A Fox” o “Move Over Ms. L” cedida para la ocasión por John Lennon.

El disco es un divertimento pero la crítica no lo tomó como tal y fue muy dura calificándolo de “el más caro karaoke de la historia” y el “producto de un autoindulgente borracho”. El público tampoco respondió y fue un sonoro fracaso comercial.

Y al fin, en marzo de 1975, se estrenó la versión cinematográfica de “Tommy”. Desde el día de su debut en las salas, la cinta estuvo envuelta en la polémica. Su estética, cercana al actual videoclip, y su lisérgico trabajo artístico (debido al trabajo del pintor pop Paul Dufficey) no sintonizaron del todo con la espiritual imagen de Tommy que tenían los fans del grupo. Además Pete introdujo algunos cambios en el argumento que tampoco gustaron a los seguidores del LP original: en primer lugar, Pete traslada el comienzo de la historia a 1951, en lugar de 1921 y sitúa en la post-guerra de la  Segunda Guerra Mundial -y no en la de la Primera- el trasfondo argumental. El segundo cambio es más importante puesto que cambia el hecho traumático que genera la sordera, enmudecimiento y ceguera de Tommy: en lugar de ser el amante de su madre quien muere a manos de su padre, es el padre de Tommy quien muere en manos de su amante. Según Ken Russell, el director, ese cambio fue porque le pareció que para un niño era mucho más traumático ver morir a su padre. El orden de muchas de las canciones también se vio alterado. Con todo, la película tuvo un enorme éxito comercial, revitalizó la “Tommymanía” e incluso obtuvo varios premios: un Globo de Oro a la mejor actriz para Anne Margret, una mención en el festival de Cannes y un par de nominaciones a los Óscar de 1975 (para Anne Margret y la adaptación musical de Pete)

Los Who regrabaron el disco de 1969 para que ejerciera de Banda Sonora de la película. El sonido cambio radicalmente, mucho más rockero y con un profuso uso de los sintetizadores. Además contaron con la colaboración de músicos adicionales que sustituyeron en algunas canciones a Keith a la batería ( Mike Kelly, Tony Newman, Kenney Jones, Nigel Olsson, Richard Bailey) a Pete a la guitarra (Mick Ralphs, Caleb Quaye, Alan Ross, Eric Clapton, Ron Wood, Davey Johnstone) y a John al bajo (Phil Chen, Dave Wintour, Tony Stevens, Dee Murray)

Tanto el nuevo disco como la película arrancan con “Prologue – 1945“, uno de los temas nuevos compuestos por Pete para la ocasión. En la escena asistimos a la desaparición del Capitán Walker, el padre de Tommy, durante un combate aéreo en la Segunda Guerra Mundial. En “Captain Walker/It’s a Boy” vempos cómo la madre de Tommy (Anne Margret) recibe la noticia de la muerte de su marido y tiene que dar a lus al hijo de ambos, Tommy, sola. La canción tiene varios versos más que la original de 1969.

Otra de las nuevas canciones, “Bernie’s Holiday Camp” nos cuenta como, en 1951, la madre de Tommy conoce a Frank (Oliver Reed) con el que empieza una relación sentimental. La felicidad de la nueva pareja se ve sobresaltada, tal y como se nos cuenta en “1951/What about the Boy?“, por la abrupta reaparición del Capitán Walker, el posterior asesinato de éste a manos de Frank y el consiguiente estado de shock en el que entra el niño, testigo de todo. Impresionante la interpretación vocal de Anne Margret, tanto como lamentable la de Reed.

Un Tommy en estado de shock queda mudo, ciego y sordo, como se relata en “Amazing Journey“, mientras va teniendo sus primeras iluminaciones. El tiempo y las navidades (“Christmas“) pasan hasta que la madre de Tommy y Frank se deciden a probar métodos alternativos: llevan al ya adulto Tommy a un curandero que venera la figura de Marilyn Monroe y administra tripis en lugar de obleas a sus acólitos (interpretado por Eric Clapton en “Eyesight to the Blind“), e incluso prueban con el LSD administrado por una siniestra prostituta interpretada por una fabulosa Tina Turner, la Reina del Ácido (“The Acid Queen“).

Hastiada, la pareja anhela pasar tiempo juntos y dejan al muchacho al cuidado de su primo Kevin, interpretado por Paul Nicholas en “Cousin Kevin“, que resulta ser un sádico y, posteriormente con su tío Ernie -encarnado por Keith Moon- que abusa sexualmente del muchacho (“Fiddle About“)

Curiosamente Tommy sufre una extraña fascinación por los espejos, se queda parado en frente de ellos como examinando su rostro y, en “Sparks“, tiene una alucinación que le indica el camino a seguir: debe jugar al pinball. Conocedores de las nuevas habilidades de Tommy, lo inscriben en los circuitos de Pinball y el muchacho gana certamen tras certamen  haciendo a sus padres millonarios. Pete reconvierte el “Miracle Cure” de 1969 en “Extra Extra Extra” para narrar esta parte de la historia. Finalmente, en la gran final, se enfrenta al vigente campeón, interpretado por Elton John, al que vence convirtiéndose en el nuevo “Pinball Wizard“.

Tommy y su familia son ahora inmensamente ricos, pero los remordimientos atormentan a la madre de Tommy tal y como se narra en otra de las nuevas canciones compuestas por Pete, “Champagne“. No bstante, siguen buscando una cura para Tommy. Frank encuentra a un doctor -interpretado por Jack Nicholson en “Go to the Mirror“- que parece poder ayudar a Tommy. El doctor es claro en su diagnóstico: es algo psicosomático, no físico.

Frustrada, la madre intenta que su hijo reaccione (“Tommy Can You Hear Me“) hasta que, deseperada, acaba arrojando al muchacho contra el espejo en el que Tommy se miraba ensimismado (“Smash The Mirror!”). Entonces suena una tremenda revisión de “I’m Free” (una de las pocas versiones de este Tommy del 75 superiores a las de 1969), en la que Roger canta (y de qué forma) sus primeros versos en la película. Tommy despierta a los sentidos, ahora ya puede ver , oír y cantar. Momentazo. Una vez recuperado, Tommy cuenta a su madre su mesiánica visión, la despoja de sus anteriores ídolos materiales y la bautiza en la que será su nueva religión, de la que él será el profeta (“Mother And Son“, otra de las nuevas canciones)

La noticia del despertar del Rey del Pinball, corre como la espuma, mientras Tommy comienza a predicar su mensaje. En “Sally Simpson” comprobamos como el mensaje cala hasta en las hijas de los reverendos, que abandonan su hogar para asistir a las charlas de Tommy aumentando su ego hasta declararse la nueva sensación del momento, que es lo que escuchamos en “Sensation“, otra de las canciones que mejoran su versión original.

En “Welcome” Tommy comprende que su nueva religión tiene tantos adeptos que se hace necesaria la creación de una sede: “Tommy’s Holiday Camp“, a la que el tío Ernie nos da la bienvenida y en la que la familia de Tommy se aprovecha para vender todo tipo de merchandising y lucrarse sin el más mínimo decoro. Esto, junto a los cada vez más dictatoriales métodos de Tommy (que les obliga a abandonar sus sentidos y dejar todos los placeres terrenales), hace que sus seguidores se levanten contra Tommy (“We’re Not Gonna Take It“) y asesinen a Frank y a la madre del muchacho, además de destrozar al sede. En ese momento, Tommy tiene una nueva iluminación que lo hace avanzar a una nueva esfera de conocimiento (“See Me, Feel Me/Listening To You“). Fin.

Tommy es una película sorprendente. Muy arriesgada en lo visual y nada convencional en cuanto a montaje y estructura. Sin diálogos más allá de las canciones, en muchos sentidos , es un videoclip de dos horas de duración, y esto no es fácil de digerir si no se está preparado. A mí, como a mucha gente (no en vano fue un millonario éxito de taquilla en 1975), me parece una gozada, pero no es menos cierto que cuenta también con un nutrido número de detractores. No podemos olvidar el gran trabajo de Roger como actor, hecho que no pasó desapercibido para Ken Russell, que propuso a Daltrey que encarnara al compositor Franz Liszt en su siguiente y estrambótica película “Lisztomania“. Una libre interpretación de la biografía del compositor húngaro en la que también participó el beatle Ringo Starr.

De hecho, Roger vive un momento dulce y su protagonismo en el showbiz sube muchos enteros. Conocedor de lo efímero de la popularidad, aprovecha para editar su segundo trabajo en solitario en julio 75, “Ride a Rock Horse“. El segundo LP de Daltrey en solitario no es gran cosa y aunque se extrajeron de él singles como las notables “Come and Get Your Love” u “Oceans Away“, ninguno tuvo repercusión. Roger contó con compositores y músicos de estudio que se pusieron al servicio de su gran voz, pero no dieron con la tecla.

Mientras sus compañeros lanzaban sus LP’s en solitario, Pete empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Llevaba diez años siendo la principal/única fuerza creativa del grupo…, y estaba cansado. Tocar en directo cada vez le motivaba menos (en especial, tras la terrible gira de Quadrophenia), estaba deprimido por llegar a la treintena y comenzó a cansarse de ser un Who. Empezaba a desencantarse con la banda, hasta el punto que declaró que no iba a “volver a saltar ni hacer el payaso en el escenario”. Townshend ahogó sus penas en litros y litros de alcohol que no hicieron sino empeorar seriamente su salud y le hicieron entrar en un peligroso proceso autodestructivo que le llevó a sufrir un colapso nervioso en el otoño de 1975.

Como ocurre en toda obra creativa, el siguiente disco del grupo se vio afectado por el estado de ánimo de su creador. Así, en octubre 1975, los Who editaron “The Who By Numbers“, si acaso el disco más introspectivo de su carrera.

THE WHO BY NUMBERS

1. Slip Kid (Townshend)
2. However Much I Booze (Townshend)
3. Squeeze Box (Townshend)
4. Dreaming from the Waist (Townshend)
5. Imagine a Man (Townshend)
6. Success Story (Entwistle)
7. They Are All in Love (Townshend)
8. Blue, Red and Grey (Townshend)
9. How Many Friends (Townshend)
10. In a Hand or a Face (Townshend)

Estamos ante el álbum más personal de los Who o, seamos, claros, de Pete Townshend. El bajo estado de ánimo de Pete, hastiado de las giras, el showbiz, deprimido por su trigésimo cumpleaños y rozando el alcoholismo, se filtra entre cada una de las notas que componen las canciones que integran este “By Numbers”. Atrás quedan los proyectos grandilocuentes y las óperas rock, nada o poco queda del uso de sintetizadores y las pomposas producciones de antaño. Es un disco claramente introspectivo en el que Townshend se muestra implacable en su autocrítica, acusándose de lujuria, alcoholismo y tendencias autodestructivas. Pete expresa también sus miedos, especialmente la irrelevancia y la cercanía de la madurez a sus ya cumplidos 30 años.

No obstante, el arranque del disco es alegre y bastante festivo con “Slip Kid“, un disfrutable rock con el que Pete pretende “avisar a los jóvenes de los peligros que tiene la música rock”. Volvemos al sonido clásico: bajo, batería, guitarras, el excelente piano del inefable Nicky Hopkins y la voz de Roger. Ni rastro de las ampulosas producciones de las que hicieron gala en “Quadrophenia” Muy buen tema para empezar que hace prever un trabajo de buen nivel. Sensación que se refuerza con “However Much I Booze, un rítmico tema que esconde una depresiva letra en la que Townshend lidia con sus problemas de alcoholismo y no ve salida del agujero en el que se encuentra. Roger rechazó cantar esta canción en favor de Pete por lo personal que resultaba.

El espiritu jovial y rockero de “Squeeze Box” borra el pesimismo anterior y nos presenta otro de los clásicos de la banda. Su letra, supuestamente sobre un acordeón, está repleta de insinuaciones sexuales y fue escrita por Pete a modo de broma interna. El propio Townshend fue el primer sorprendido cuando se propuso su edición como single. Alcanzó un Top-10 a ambos lados del Atlántico.

Tiempo para otro clásico, “Dreaming from the Waist, la única canción que recuerda al estilo “Quadrophenia”, hecho que no extraña puesto que fue grabada en la misma época. Otro buen tema que cobraba verdadera dimensión en vivo (a pesar de que Pete ha declarado que es una de las canciones que no le gustaba tocar en directo) y en el que destaca el extraordinario bajo de John y la incendiaria batería de Keith.

Imagine a Man” devuelve el tono pausado al álbum y tiene pasajes auténticamente memorables. La voz de Roger es simplemente perfecta y la letra es fantástica. Un gran tema que sosiega los ánimos antes de que  John Entwistle ataque con su única aportación como compositor al disco, la potente “Success Story“, en la que parece compartir el desencanto de su compañero Pete respecto al mundo de la fama rockera.

El baladón “They Are All in Love” muestra el estado de ánimo de Pete con versos como “y digo adios a los chicos, manteneos jóvenes y en buen ánimo / Devolvedme mi chequera y me arrastraré hasta mi tumba” y sirve de precedente a  la sobresaliente “Blue, Red, and Grey“, mi favorita. Pete y su ukelele construyen una canción absolutamente deliciosa que el propio Townshend intentó evitar que formara parte del álbum y sólo -y afortunadamente- se incluyó por la insistencia de Glyn Johns, productor del LP.

En “How Many Friends” Pete reflexiona sobre la autenticidad de las amistades de una estrella de rock (“¿Cuántos amigos he tenido en realidad?”). Gran tema, gran voz de Roger y gran nivel instrumental antes de llegar al último tema: “In a Hand or a Face“, uno de los ya habituales rocks de los Who en torno a un riff (no demasiado inspirado, esta vez) en el que la banda repasa parte de su carrera pretérita.

En resumen, un disco notable…, ¿lo peor que editaron desde el 67 con “The Who Sell Out”?, pues probablemente sí, pero es que estamos hablando de superar “Who Sell Out”, “Tommy”, “Who’s Next” y “Quadrophenia”, cuatro joyas de la historia del rock. Con esto, quiero decir que si bien no mantiene el nivel memorable de sus anteriores obras, no deja de ser un muy buen LP. La épica de sus anteriores trabajos da paso a un estilo más intimista, menos espectacular, pero igualmente disfrutable.

La crítica fue tibia y llegó a hablar del Lp como la “nota de suicidio de Townshend”, pero el público lo recibió bien aupándolo al séptimo puesto en las listas de éxitos británicas y al octavo en las americanas. Gran parte de este éxito se debió a la espectacular gira del grupo en 1975, la que Entwistle calificó como la mejor de su carrera. Un tour de más de 70 fechas por Europa y Norteamérica que comenzó en octubre del 75 y terminó un año después en octubre del 76.  El repertorio apenas incluía un par de temas del nuevo álbum y volvía a incluir muchos temas de Tommy, otra vez en el candelero tras el estreno de la película. El nivel del grupo a nivel instrumental y vocal rozó el cielo durante todos los conciertos, resarciéndose con nota de la fracasada gira de “Quadrophenia”. Espectaculares versiones en directo de “Can’t Explain“, “Amazing Journey/Sparks“, “I’m Free“, “Won’t Get Fooled Again“, “Baba O’Riley“, “Behind Blue Eyes” les valió el calificativo de “Best Live Band In The World”.

Semejante desparrame de decibelios tuvo su consecuencia: Pete fue diagnosticado de tinnitus (un fenómeno perceptivo que consiste en notar golpes o sonidos en el oído, consistentes generalmente en zumbidos, siseos o campanilleos, y que en ocasiones llegan a ser tan fuertes que el paciente es incapaz de oír una conversación normal). Al parecer, el origen de tal dolencia fue el enorme volumen que soportaron los oídos de Pete.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 17 de agosto de 2013

THE WHO. Capítulo 6 (1972-1973). De Tommy a Jimmy. “Quadrophenia”

La actividad del grupo, agotado tras el gira, bajó sensiblemente. Pete estaba seco tras el tremendo esfuerzo de creación que había supuesto el malogrado proyecto “Lifehouse” y el grupo se tomó la resaca de “Who’s Next” con calma. “Let’s see action“, un correcto rock que originalmente pertenecía a “Lifehouse” fue el último single editado en 1971 y no tuvo mucho éxito (número 16). No es una gran canción y, en mi opinión, la cara B del single, el “When I Was a Boy“de John es bastante superior. Ya en 1972, en junio, editaron un nuevo single proveniente de las sesiones de la malograda fantasía futurista de Pete: “Join Together” que les devolvió al Top-10 en Reino Unido pero no en Estados Unidos.

Y así fue transcurriendo un anodino -en materia Who- año 1972, hasta que Pete anuncia, en octubre, la edición de su primer disco en solitario. Ya había editado colaboraciones con otros artistas en discos de tributo a su mentor espiritual Meher Baba (“Happy Birthday” y “I Am”), pero este “Who Came First” puede considerarse su primer trabajo en solitario.

El LP, nada convencional, incluye versiones del propio Pete de canciones que habían editado los Who (“Let’s See Action“), demos de temas desechados de “Lifehouse” (la estupenda “Pure & Easy“) y canciones que le prestaron amigos como el Small Faces Ronnie Lane (“Evolution“). Las nuevas aportaciones son “Time Is Passing“, y la notable Sheraton Gibson” y, aunque son buenas canciones (sobre todo la segunda), no parecen fruto de un esfuerzo real de Pete para lanzar su carrera en solitario…, entre otras cosas, porque su mente estaba ocupada en un nuevo macro-proyecto: una nueva Ópera Rock y, ésta, tras el fracaso de “Lifehouse”, tenía que ser su obra definitiva.

Pete seguía creando y, mientras, el resto del grupo esperaba. Keith y John, amigos del exceso, multiplicaron exponencialmente sus juergas y unieron varios tipo de  drogas a su habitual mezcla de alcohol, sexo y rock and roll. Especialmente Moon había convertido su día a día en una continua bacanal que comenzó a afectar a su salud. Sus escándalos se sucedieron a lo largo de los meses convirtiéndolo en un habitual de las páginas de sucesos.

A pesar de ser (casi) tan juerguista como Keith, John tuvo tiempo para la edición de su segundo disco en solitario “Whistle Rymes“. Editado en mayo de 1972, cuenta con Keith Moon, un entonces desconocido Peter Frampton y el futuro miembro de Wings Jimmy McCulloch entre sus músicos. Es un disco notable que supone el debut del bajo sintetizado en una grabación comercial y que demuestra que John no era solo el mejor bajista sobre la faz de la tierra sino un fabuloso vocalista y un destacable compositor, como demuestra canciones como “Ten Little Friends“, “Who Cares” o las sobresalientes “Thinkin It Over” y  “I Feel Better“.

Pero John estaba desatado y aún editaría un tercer LP,  titulado “Rigor Mortis Sets In” compuesto por versiones de clásicos del rock’n’roll, nuevas versiones de canciones del propio Entwistle (“My Wife“) y algunas nuevas composiciones propias como “Gimme That Rock’n’Roll“. Un LP sin mucha historia que no aguanta la comparación con sus dos trabajos anteriores y que no es demasiado aprovechable. De hecho, John lo editó por su necesidad de pagar las deudas que su excesivo ritmo de vida le generaba. Necesitaba ingresos para cubrir sus dispendios. Tenía centenares de zapatos, y según una declaración suya, “una colección de automóviles que no sé conducir”.

Por su parte, Roger empezó a preparar su disco en solitario que, bajo el título de “Daltrey” se editaría ya entrado 1973 y  tendría cierta notoriedad merced al éxito del single “Giving It All Away“, escrito por David Courtney y un entonces desconocido Leo Sayer.  En el momento que Daltrey comenzó a conocer más de cerca las “tripas” del negocio musical, decidió auditar el trabajo de los managers de The Who (Kit Lambert y Chris Stamp). Descubrió que sus prácticas financieras eran “poco claras” y habían perjudicado al grupo. Cuando Roger le contó lo que había descubierto a Pete, éste se tomó el fraude muy a pecho ya que su relación con ambos era muy estrecha. Como era habitual, vomitó su frustración encerrándose a trabajar, aún más si cabe, en una nueva ópera-rock…, de nombre…, “Quadrophenia

DISCO 1
“I am the Sea” (Townshend)
“The Real Me” (Townshend)
“Quadrophenia” (Townshend)
“Cut My Hair” (Townshend)
“The Punk and the Godfather” (Townshend)
“I’m One” (Townshend)
“The Dirty Jobs” (Townshend)
“Helpless Dancer” (Townshend)
“Is It in My Head” (Townshend)
“I’ve Had Enough” (Townshend)
DISCO 2
“5:15” (Townshend)
“Sea and Sand” (Townshend)
“Drowned” (Townshend)
“Bell Boy” (Townshend)
“Dr. Jimmy” (Townshend)
“The Rock” (Townshend)
“Love Reign O’er Me” (Townshend)

Alejándose de la espiritualidad de Tommy y del malogrado proyecto “Lifeouse”, Pete Townshend afronta con “Quadrophenia” su ópera-rock más terrenal. En primera instancia, la idea era reflejar la historia de The Who y llamar a la obra “Rock is Dead – Long Live Rock”, pero,  tras un encuentro con Irish Jack -un amigo que seguía al grupo desde sus inicios- Pete decidió que sería más interesante cambiar la perspectiva y escribir la historia de un fan de los Who.

El protagonista sería Jimmy, un mod que trabajaba a brazo partido para poder comprarse una GS motorscooter y los consiguientes ropajes de la parafernalia mod. Los conflictos de la adolescencia, sus problemas con las chicas, su deseo de pertenencia a un grupo, el consumo de anfetaminas y demás psicotrópicos,  tiene en él una extraña consecuencia: divide su personalidad en cuatro conviertiéndolo en un “cuadrofénico”. Cada personalidad es representada por un miembro de The Who y por una de las cuatro canciones troncales del álbum, así, en las notas del álbum se dice que Jimmy es, a la vez:

“Un chico terco, un bailarín impotente“, papel representado por Roger y el tema “Helpless Dancer”
“Un romántico, ¿soy yo por momentos?”, John Entwistle e “Is It Me?” (incluida en “Doctor Jimmy”)
“Un maldito lunático, te llevaré el equipaje“. Keith Moon y “Bell Boy”
Un mendigo, un hipócrita, el amor reina en mí”. Pete Townshend y “Love, Reign O’er Me”

Pete lo explica para que no queden dudas, “Jimmy es un personaje que tiene cuatro caras. Una de ellas es la violenta y agresiva. La segunda tiene algo de romántico y tierno. La tercera es alocada y despreocupada mientras que la cuarta y última es la más inquieta, la de un joven que se hace preguntas y busca respuestas. Cada una de estas caras está representada por un miembro del grupo. Así, Roger es la primera en ‘Helpless dancer’; John representa la segunda en ‘Doctor Jimmy’; Keith la tercera en Bell Boy y yo la cuarta ‘Love reign o’er me’

“Quadrophenia” tuvo problemas de grabación. La idea era mezclarlo con el nuevo sistema cuadrofónico de cuatro canales, y así se hizo. El problema fue que, al pasarlo a estéreo, la instrumentación se “comía” las pistas vocales para desesperación de Daltrey. A pesar de todo estamos ante, sin duda, el último GRAN disco del grupo y el que Townshend siempre ha defendido como su “obra maestra” (“es lo mejor que he hecho, la mejor música que jamás escribiré”). Musicalmente, extiende las sonoridades de “Who’s Next” combinando el rockero sonido del grupo con el aún novedoso uso de los sintetizadores, mucho más presentes aquí que en el LP de 1971.

Editado en octubre de 1973 como doble LP junto a un lujoso libreto con las letras y un resumen del historia ilustrado con fotografías, no fueron pocos los que consideraron su sonido demasiado “ampuloso y excesivamente pretencioso”. El público recibió mejor que la crítica el LP llevándolo al segundo puesto tanto en listas británicas como yanquis. La crítica mundial acogió con tibieza el lanzamiento de “Quadrophenia”, quizá porque los mods fueron un movimiento típicamente británico y el argumento no fue muy bien entendido fuera de las islas, especialmente en los Estados Unidos.

El disco arranca con “I Am The Sea” y el sonido del mar junto a diversos efectos introductorios entre los que se filtran versos de los cuatro temas troncales (“Helpless Dancer”, “Is It Me?”, “Bell Boy” y “Love, Reign O’er Me”) representantivos de las cuatro personalidades del protagonista. “Nuestra historia empieza en una roca, en medio del mar tormentoso.”, comenta el propio Pete Townshend. El relax al que nos lleva tan sosegante introducción salta en mil pedazos con la enorme “The Real Me“, si acaso la mejor base rítmica jamás grabada en un disco de rock y en la que, en palabras de Townshend, escuchamos como Jimmy busca ayuda en “psiquiatras, en casa y hasta en una visita a un cura…., pero no le sirve para nada”. Sencillamente espectacular en lo instrumental, en lo vocal y ¡¡qué demonios!!, ¡en todo!

Quadrophenia” vuelve a recurrir a los cuatro temas troncales, esta vez en forma instrumental, para ilustrar las cuatro personalidades de Jimmy. “El concepto de las cuatro personalidades proviene de una comprensión naive de la esquizofrenia, una malinterpretación de la patología. Jimmy es un chico que sufre de esquizofrenia, y cuando toma la medicación su enfermedad se divide y sufre de Quadrophenia”, explica Townshend. Estupendo instrumental en el que Pete se suelta como nunca con la solista y John y Keith vuelven a hacer de las suyas, esta vez sobre un espeso manto de sintetizadores.

Jimmy participó en una macro concentración mod en Brighton que acabó en un violenta pelea contra los rockers, sus históricos enemigos. En “Cut My Hair“, Jimmy recuerda como ese conflicto acabó con su expulsión de casa de sus padres, sin que eso merme su orgullo de pertenencia a su grupo, a su manada, es un mod convencido. Músicalmente brillante con sus punzantes sintetizadores, su brutal bajo y la siempre brillante batería de Moon, supone la primera intervención vocal de Pete. Una canción fantástica, de las mejores de un álbum ya de por sí buenísimo.

Jimmy necesita repuestas y, en busca de nuevos ídolos, acude a un concierto de rock -aparentemente de los propios Who. En palabras de Townshend,  “el héroe va a un concierto de rock. Decide ir al backstage a ver a los miembros del grupo y uno de ellos llega y le manda a la mierda. Entonces se da cuenta que en realidad nada interesante pasa en el rock. Es otra cosa que tacha de su lista de esperanzas”. Son los hechos narrados en “The Punk And The Godfather“, un tema más hardrockero e igualmente brillante en el que los sintetizadores vuelven a tener mucha presencia. La parte más tranquila , cantada por Pete, es deliciosa.

Y llegamos a “I’m One“, una de las mejores canciones del disco. Mucho más clásica en su concepción (uno de los pocos temas sin sintetizadores) trata temas más personales que identifican a Jimmy con el propio Townshend: “Cuando yo era un niño pensaba que mi guitarra era todo lo que tenía. No era suficiente para integrarse en un grupo, ni te hacía más apuesto ni inteligente como para ser popular en el colegio, ni suficiente para ser buen deportista…era un perdedor. Creo que todos nos sentimos así en algún punto. Sin embargo, ser un Mod daba una sensación de pertenencia. Jimmy está pensando que él,  por lo menos, es un mod”. La introducción nos presenta al propio Pete sólo con su voz y su guitarra, al que se van uniendo -¡y de qué forma!- Keith y John dádole un fabuloso tono rock. Genial.

Según nos cuenta Townshend, en “The Dirty Jobs“, “Jimmy, desencantado con el rock, su “religión”, consigue un trabajo como basurero. Desafortunadamente, sus ideas de izquierda no son bien tomadas por sus compañeros de trabajo y entonces el sigue haciendo otras cosas”, a los que Roger añade: “Acaba trabajando como basurero como le pasa a la mayoría de los chicos cuando dejan el colegio a los 15 años. Ve que no tiene otra salida y esa situación le cabrea. Por supuesto, cuando haces algo que apesta siempre alrededor hay otras cosas que también apestan. Y él se ve confundido y molesto por la suciedad de la política!”. Una canción soberbia y una de las menos reconocidas. Fabulosa melodía que sobrevuela un punzante manto de sintetizadores. Una vez más, el bajo de John es digno de un extraterrestre. Una de mis favoritas.

Y así llegamos al primero de los temas troncales sobre los que se apoya el argumento del LP, “Helpless Dancer (Roger’s Theme)”, la canción que define la primera de las personalidades de Jimmy – la de un muchacho duro y rudo que reacciona que lo es porque está amargado. Este tema representa la personalidad de Roger y, según Pete: “Vemos de dónde viene la agresión realmente. Jimmy tiene una conciencia profunda que golpea. Su frustración con el mundo sólo lo hace estar más enojado, incluso amargado”. Espectacular y breve tema en el que destacan la voz de Roger, el buen uso del “pan”, y la vibrante guitarra rítmica de Pete.

No obstante , a pesa de su rudeza, en “Is It In My Head?” comprobamos que Jimmy, “es sólo un chico común, no sólo tiene conciencia, sino que duda. Se preocupa por sí mismo y cree que quizás su visión está empañada por el pesimismo”. Otro buen tema (es un Lp sin grandes bajones musicales) que mantiene el disco a un alto nivel cuando estamos a punto de terminar el primer LP de los dos que componen “Quadrophenia”

Los fantasmas de Jimmy reaparecen cuando, como se narra en “I’ve Had Enough“, “ve a la chica que le gusta con un amigo suyo. En un estado de desesperación, destruye su scooter y decide irse a Brighton, donde lo pasó tan bien con sus colegas  persiguiendo a rockers y comiendo fish & chips”. Espectacular tema que arranca con una potentísima intro con Roger a la voz principal, para luego ceder el turno a Pete y, tras rozar el estribillo de “Love Reign O’er Me”, desembocar en una brillantísima sección folk liderada por un banjo. Otra joya que pone fin el primer disco.

El segundo disco arranca con la excesiva y brillante “5:15“, en la que Pete narra el viaje de Jimmy a Brighton, “apretujado entre dos caballeros encorbatados, en medio de los subidones y bajones que le producían las absurdas dosis de anfetaminas que tomaba”. Gran rock en la que es una de las canciones más recordadas del disco. Poco tiene que ver el dulce inicio del tema con su potentísimo desarrollo posterior. Fue editada como single en 1973 en Inglaterra, antes de la salida del álbum y alcanzó el número 20 en listas.

Una vez llega a Brighton y según se nos cuenta en la sobresaliente “Sea And Sand“,  Jimmy parece relajarse un poco rememorando tiempos pasados y especialmente los disfrutados en los lugares que ahora revisita. Tal y como describe Pete, “esto ocurre en 1965 y la escena Mod realmente estaba desintegrándose y él lo único que hace es ir a Brighton a recordar los días en que 300.000 mods de Londres iban a la playa, sólo tres semanas atrás. Pero él ya está viviendo en el pasado”. Extraordinaria canción, con continuos y brillantes cambios que alternan vibrantes tempos de rock con secciones maravillosamente dulces y melódicas.

La melancolía de Jimmy le hace pensar en el suicidio como una alternativa y “Drowned” nos muestra a “nuestro trágico héroe desesperado y nihilista”. Otra canción estupenda en la que destaca el soberbio piano y el excelente nivel instrumental de todo el grupo, así como la fabulosa voz de Roger. Todos se lucen, de hecho, es la canción del álbum más tocada en vivo debido a que sus pasajes instrumentales permiten largas y locas improvisaciones.

Pero la frustración de Jimmy acaba tocando techo cuando se encuentra a un líder mod venido a menos que ha acabado trabajando como botones en un hotel. Llegamos así a “Bell Boy (Keith’s Theme)“, el segundo de los temas troncales para el argumento de la ópera. Este tema describe la cara mas inestable y locuaz de Jimmy y qué mejor forma de hacerlo que a través del lunático Moon. Jimmy, en voz de Keith (en los estribillos), recrimina al otrora líder mod que se dedique a servir a la gente. Según Townshend, “Jimmy conoce a un Ace Face venido a menos, convertido en botones en el hotel donde los Mods se juntaban. Éste lo mira a Jimmy con una mezcla de pena y desprecio, y le dice “Mira, mi trabajo es una mierda y mi vida es una tragedia, pero tú…, mirate tú, estás muerto!”.

El tercer tema troncal, “Is It Me? (John’s Theme)” está incluida dentro de “Dr. Jimmy“. Excelente canción que describe por un lado el  lado más explosivo, abandonado y salvaje de Jimmy y, por otro lado, su parte más reflexiva y autoconsciente. En sus partes rápidas, la batería es prodigiosa, veloz e incendiaria…, lo más parecido al Moon de los 60. En sus secciones lentas -las que corresponden a “Is It Me?-, la melodía es simplemente maravillosa.

El segundo instrumental del disco, “The Rock“, muestra la desesperación y frustración de Jimmy que acaba subiéndose en un bote, adentrándose en el mar y sentándose en una roca esperando que las olas lo golpeen.  Impresionante y ampuloso corte que fusiona, de nuevo, los cuatro temas troncales de la Ópera  para desembocar en el cuarto de ellos: el grand finale de Quadrophenia, la espectacular “Love Reign O’er Me (Pete’s Theme)“, Roger ruge como nunca en una recreación musical perfecta del romanticismo más descarnado. En la cuarta representación de su personalidad, llegamos a un Jimmy que, solo en su roca, se encuentra a si mismo y sufre una especie de iluminación.

Y así termina un disco fabuloso. No es injusto tacharlo de pomposo y pretencioso -como de hecho se hizo-, porque lo es, pero tampoco se puede negar que es arriesgado, imaginativo y realmente brillante. Pete siempre lo consideró su obra maestra. Puede que sea su trabajo más perfecto en cuanto a la fusión música-argumento y, aunque musicalmente “Tommy” me parece netamente superior, seguro que será uno de los LP por los que la banda será eternamente recordada. También tiene el honor de ser el último gran disco del grupo, que nunca volverá a alcanzar este nivel a lo largo del resto de su carrera.

Sus resultado en listas fueron curiosos, tuvo un arranque arrasador, pero, en un momento dado, las ventas se pararon en seco y ya no se recuperaron. Gran parte de la responsabilidad de este bajón comercial fue la ausencia de una buena gira de apoyo. La gente identificaba al grupo como una banda de directo…, y la gira de Quadrophenia fue un pequeño gran desastre.

Desde el primer concierto de la gira se vio que las cosas iban a ser complicadas.  Poco antes de que el tour comenzará, Kim, la mujer de Keith lo abandonó llevándose a la hija de ambos con ella. Esto provocó que Moon se desbocara (aún más). Keith bebía como un auténtico descosido y consumía todo tipo de sustancias. Horas antes del primer concierto de la gira, el que se celebró en el Cow Palace de San Francisco, Keith mezcló ingentes cantidades de coñac con tranquilizantes equinos. Durante la interpretación de “Won’t Get Fooled Again”, Moon se desmayó sobre la batería y, aunque logró recuperarse, se colapsó completamente tocando “Magic Bus” y tuvo que abandonar el escenario. Ni corto ni perezoso, Townshend se dirigió al micrófono y dijo: “¿hay alguien entre el publico que pueda tocar la batería?, necesitamos a alguien bueno“. Scott Halpin, una afortunado músico de 19 años que se encontraba entre el público, tocó las tres canciones que restaban para acabar el concierto.

No obstante, este hecho no hizo sino encender la luz de alarma entre los miembros del grupo. Townshend empezaba a estar preocupado por el estilo de vida de Moon y Entwistle, “no sé ni qué ni cuánto consumen John y Keith. Lo que sé es que Keith toma de todo… Mandrax para irse a dormir, tranquilizantes de elefante. Toma todo lo que pasa delante de él”.

Keith no estaba en forma, pero lo que más complicó los conciertos fue la utilización de cintas pregrabadas que permitieran reproducir en directo los mantos de efectos y sintetizadores presentes en “Quadrophenia”, lo que en muchas ocasiones no funcionaba correctamente. Pete insistió en  lo necesario de estas reproducciones para mantener la esencia del sonido de “Quadrophenia” para disgusto de Roger, con el que mantuvo acaloradas discusiones. La propia banda acabó definiendo la gira como “desastrosa…, aunque lucrativa”, según el propio Pete, “ganamos mucho dinero, más de un millón de libras esterlinas cada uno…, una pequeña fortuna, que a John no le duró ni un año”. Hay cosas que no cambian.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 10 de agosto de 2013

THE WHO: “Who’s Next” (1971). (9,5/10)

Baba O’Riley (Townshend)
Bargain (Townshend)
Love Ain’t for Keeping (Townshend)
My Wife (Entwistle)
The Song is Over (Townshend)

Gettin’ in Tune (Townshend)
Goin’ Mobile (Townshend)
Behind Blue Eyes (Townshend)
Won’t Get Fooled Again (Townshend)

Tras el éxito de Tommy, Pete Townshend se propuso abracar un nuevo proyecto. Durante la gira de “Tommy”, Pete declaró: “He visto momentos en los conciertos de The Who en los que las vibraciones se estaban volviendo tan puras que pensé que el mundo entero se iba a detener, todo se estaba uniendo”. Eso le hizo recrearse y pensar sobre un nuevo argumento para una ópera-rock: “Quería que fuera sobre música, sobre el futuro, sobre la esperanza, pero quería que estuviera anclado a la realidad, que tratara problemas reales. ¿Cómo crear un personaje sordo, ciego y mudo sin repetirme? Ya sé, vivirá en el futuro. Lo pondré en un traje espacial, rechazará vivir en la realidad, vivirá en un mundo imaginario, viciado. Tendrá una vida de trono, vivirá la vida que los cineastas, los mentirosos, los publicistas, los manipuladores políticos y los controladores quieran que viva. Será sordo, ciego y mudo a los recursos del espíritu, que le dan la libertad de unirse a los otros seres humanos, de integrarse con ellos y de tener una vida verdadera. Una fantasía en un tiempo donde el mundo estará colapsado completamente y las únicas experiencias que la gente tendrán serán a través de tubos de ensayo. Ellos vivirán como si estuvieran en programas de televisión, todo programado. Hasta que alguien recordará lo que el rock era capaz de hacer sentir a la gente e intentará conseguir que el efecto que produce el rock pueda sentirse eternamente”. El proyecto se denominó “Lifehouse”

El argumento era algo así:  En un futuro “no muy lejano” las condiciones atmosféricas han llevado a la humanidad a la necesidad de vivir dentro de unos trajes especiales que simulan emociones y experiencias. De esta forma, pueden “vivir” sin salir de sus casas. Dichos trajes están conectados a una gran computadora llamada “The Grid”, controlada por Jumbo, el líder del gobierno. Un día Bobby, nuestro héroe, toma un teatro abandonado en el que reúne a 300 personas e intenta hacer música con ellas basándose en su personalidad y experiencias vitales. Dentro de ese teatro, al que denomina Lifehouse, una banda traduce esas experiencias en rock.  Pasado un tiempo, el experimento de Bobby va ganando notoriedad hasta que el gobierno decide que es peligroso e intenta clausurarlo enviando tropas al recinto… Sin embargo, la música es poderosa y crea un campo de fuerza que impide el asalto. La audiencia del concierto se une creando la “Nota Única” que provoca que todo desaparezca y la humanidad alcance el nirvana musical eterno.

El ambicioso proyecto de Townshend pretendía crear una máquina capaz de traducir las personalidades de los oyentes en notas musicales en busca del “acorde universal”. Para ello, los Who estrenarían su nuevo material  en el Teatro Young Vic ante un público que no había oído las nuevas canciones. Los integrantes del público emergerían de la audiencia y aportarían su rol a la música. El perfil de cada miembro de la audiencia sería tenido en cuenta, desde el pérfil astrológico del individuo hasta sus hobbies, incluso su apariencia física. Esos datos, a través de sintetizadores, se traducirían en sonido creando lo que Pete definió como “una clase de cacofonía celestial”. Mientras y en paralelo, se rodaría una película con el argumento que antes os he contado.  El problema del proyecto es que nadie lo entendió…, salvo Townshend. Ni el grupo, ni el manager, ni la discográfica…, nadie. Daltrey declaró:  “Pete escribió todo aquello…, incluso hizo un guión simplificado…, pero…, no tenía sentido, nadie entendía nada”. John Entwistle se manifestó de forma similar: “A decir verdad, no entendí nada. Fue un fracaso, la verdad”.

Pete seguía, entretanto, ajeno a todo…, obsesionado con un proyecto que solo él entendía. Su incapacidad para contagiar al resto su entusiasmo le produjo una enorme frustración. Finalmente decidieron trasladarse a los Record Plant de Nueva York para grabar las canciones del proyecto y olvidarse, momentáneamente, de la peformance y de la película. De esta forma, el resultado fue un doble LP, pero finalmente, aconsejados por Glynn Johns, al que habían solicitado que les ayudara con la producción, decidieron renunciar al concepto original y reducirlo a un sólo disco: el histórico “Who’s Next“.

Estamos ante el que, para la mayoría de la crítica, es el mejor disco de la banda. No comparto del todo esta opinión, pero en innegable que estamos ante un trabajo fabuloso. Desde una primera escucha llaman especialmente la atención tres factores: por un lado es un disco mucho menos denso y más directo que “Tommy” (aunque, como hemos visto, estuvo a punto de ser una paranoia opero-rockera que dejaba al pobre Tommy en calzoncillos), por otro lado, hay que destacar la brillantísima y novedosa introducción de sintetizadores (estamos ante el primer disco de rock en el que se hace uso de los sintetizadores en un sentido estrictamente musical y no para hacer “ruiditos”) y, por último, la potentísima voz de Roger, que evoluciona de una forma indescriptible respecto a los discos anteriores de la banda.

Editado en agosto de 1971, “Who’s Next” es rock. Nada más. Aunque parte de una idea narrativa compleja, los temas que componen el disco funcionan perfectamente aislados del proyecto Lifehouse conformando un LP inteligente, innovador, potente, melódico, grandioso y estimulante. Todos los miembros de la banda desarrollan e incluso exhiben su pericia musical sin complejos, Pete toca como nunca, atreviéndose más que nunca con la solista, Keith y John agotan los calificativos y Roger pasa de ser un cantante competente a convertirse en una de las mejores voces del rock. En muchos sentidos, The Who aparecen ante nosotros como un grupo nuevo.

En definitiva, uno de los grandes discos de la historia que fue recibido con alborozo tanto por el público como por la crítica alcanzando el número 1 en Inglaterra y el 4 en Estados Unidos. “El mejor disco de rock duro que nunca se ha editado” u “Obra maestra del rock”, fueron sólo algunos de los titulares de la prensa especializada.

El espectáculo comienza de forma inmejorable con la tremenda “Baba O’Riley“, un tema sencillamente inconmensurable. Pete, a pesar de que sus allegados le dijeron que era un suicidio comercial, decidió que el disco arrancara con ese largo y extraño arpegio generado por un primitivo sintetizador…, luego llegan esos reverberados y largos acordes de piano, la genial batería de Keith, el bajo de John, la impresionante voz de Roger y, finalmente, la guitarra de Pete… Historia del Rock. Con un título inspirado en Meher Baba, el mentor filosófico-espiritual de Pete y el músico Tim O’Riley, los 5 minutos de duración de la canción son resultado de seleccionar las mejores partes de la composición original “Teenage Wasteland”, de más de 30 minutos. La parte del violín fue una aportación de Keith.

El tono potente se mantiene con “Bargain“, otro buen rock que, según su autor, Pete Townshend “trata simplemente sobre perder el ego propio”. Destaca especialmente y de nuevo la imponente voz de Roger que estaba particularmente satisfecho de sus gritos en los estribillos. Otro muy buen tema que da paso al más pausado y acústico “Love Ain’t For Keeping“, gran canción de sonoridades “abbeyroadianas” en la que Pete hace gala de su pericia con la guitarra acústica.

John aporta su única canción al disco con “My Wife“, una de las pocas canciones incluidas en este álbum que no pertenecían al proyecto Lifehouse. Como es habitual en las canciones de Entwistle, el humor negro y la ironía están muy presentes en la lírica de la canción tratando  en esta ocasión sobre un hombre que se va de juerga y es arrestado por la policía, cuando sale de calabozo va a casa y se encuentra con que su mujer le acusa de haber estado con otra mujer e intenta agredirle de mil formas. Gran canción de John que demuestra que, además podía ser un muy competente cantante solista.

Esta fabulosa cara A se cierra con “The Song is Over“, aparentemente la canción que servía de final a Lifehouse. Pete toma la voz principal en la primera y pausada parte de la canción para ceder el testigo a Roger conforme la canción va subiendo en intensidad. El bajo de John alcanza en esta ocasión niveles extraterrenales.  En la parte final incluye un fragmento del tema principal a nivel argumental de Lifehouse, “Pure And Easy” que finalmente se descartó para su inclusión en el LP “Who’s Next”.

La cara B arranca con “Gettin’ in Tune“, una canción de estructura muy similar a “The Song Is Over”, es decir, de meloso arranque y posterior ascenso de intensidad. Sin ser ni de lejos una mala canción es, en mi opinión, el punto más bajo del LP. El ambiente rockero se rompe con la luminosa y fantástica “Goin’ Movile“, de atmósferas soul y en la que destaca, además de la voz de Pete, el peculiar sonido de la guitarra -resultado de conectarla a un sintetizador. Temazo, una de mis debilidades.

Llegamos a la recta final. “Behind Blue Eyes” merece un lugar de honor en el Olimpo de los baladones. Una maravillosa canción con una notable letra en la que Pete expresa, a pesar de que se refugia tras uno de los personajes de Lifehouse, la soledad del creador ante su obra y la ferocidad de una crítica que le esperaba con las uñas afiladas tras el éxito de “Tommy”. El inicio sosegado y extraordinariamente melódico de la canción se apoya en excelentes armonías hasta que se rompe en mil pedazos aproximadamente a mitad de minutaje convirtiéndose en un extraordinario rock (grande Moon). Una de las mejores melodías que Pete escribiera nunca. Otro clásico para la historia.

Pero un disco como este no podría terminar sin un final a la altura.”Won’t Get Fooled Again” es sencillamente uno de los himnos del rock de los 70. Una de esas cuatro o cinco canciones que definen un género y que pasan a la historia como entidades propias. Si los Who sólo hubieran editado esta canción, ya merecerían un lugar de honor en los manuales del género. La estructura es muy similar a la de la también genial “Baba O’Riley”, un arranque de sintetizadores que ejerce de base a la que Pete, John, Keith y finalmente Roger se acoplan conjuntados bajo las órdenes de una enérgica y arrebatadora melodía. Más de ocho minutos de desparrame rockero que se quiebran abruptamente cerca del final para que Keith realice uno de los únicos solos de batería que realizó en su carrera y Roger ruja en el que se conoce como “el mejor grito de la historia del rock”. Una canción eterna.

Y así concluye “Who’s Next”, uno de los mejores discos de rock que jamás se hayan editado. Como antes he comentado, es habitual que la crítica lo considere el mejor trabajo del grupo. Yo prefiero “Tommy” pero lo que tengo claro es que , sin dejar demasiado lugar al debate, este LP es una auténtica obra de arte. Un imprescindible.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9.5/10

THE WHO: “Live At Leeds” (1970). (9,5/10)

leeds

Young Man Blues (Allison)
“Substitute” (Townshend)
“Summertime Blues” (Capeheart, Cochran)
“Shakin’ All Over” (Kidd)

“My Generation” (Townshend)
“Magic Bus” (Townshend)

La resaca de un disco como “Tommy” (1969) nunca es sencillo, poco a poco, se fue convirtiendo en un fenómeno que pronto escapó de las manos de Townshend. No obstante, lo que era indudable es que el disco era un absoluto éxito y el grupo lo pudo constatar a lo largo de su extensa gira de promoción. A finales de 1969 los Who se habían convertido en una máquina perfectamente engrasada de rock en directo y, quién sabe si queriendo huir de la sofisticación de Tommy o simplemente queriendo aprovechar su momento de forma, decidieron que sería buena idea editar un directo resumen de la gira. Muchos de los conciertos habían sido grabados y Pete recibió abrumado las más de 80 horas de grabaciones. Pronto descartaron la idea de hacer un “popurrí” de las mejores interpretaciones de cada concierto y decidieron que querían editar un concierto puro: volverían al escenario y lo grabarían para publicarlo como LP.

Los Who dieron dos conciertos, el primero de ellos el 14 de febrero de 1970 en la Universidad de Leeds, y otro el día siguiente en Hull. Ambos fueron grabados pero el de Hull quedó descartado al no haberse recogido el bajo de John por problemas técnicos. El resultado es el nunca suficientemente ponderado “Live At Leeds

Empezaré diciendo que, en mi opinión y con bastante distancia sobre el resto, “Live at Leeds” es el mejor álbum de rock en directo que nunca se ha editado. Editado en mayo de 1970, dura poco más de 30 minutos y se compone de seis extensísimas canciones (tres versiones y tres composiciones de Pete) seleccionadas del repertorio original del concierto. El setlist original incluía, además de Tommy al completo, impresionantes versiones de clásicos del grupo, como “A Quick One“, “Tatoo” o “I Can’t Explain“, no obstante el grupo decidió seleccionar tres clásicos del rock y tres de sus más exitosos singles.

El resultado es sencillamente espectacular, maravilloso. Es un álbum crudo, duro, nervioso y supervitaminado, en el que Townshend y compañía vuelven por sus fueros tras el preciosismo de Tommy. La crítica se rindió a sus pies tan pronto como fue editado. “El mejor álbum en directo de todos los tiempos, el holocausto definitivo del rock duro”, dijo el New York Times. Aún, hoy en día es un fijo en todos los podios de los mejores live albums -normalmente acompañado del “Concert For Bangla-Desh” de George Harrison y del “Made In Japan” de Deep Purple). En cierta manera este disco sirve de bisagra entre los Who cuya evolución culmina en “Tommy” y los posteriores, definitivamente más rockeros.

Un rudo riff introduce “Young Man Blues“, potentísima versión del cincuentero blues original de Moose Allison, antes de que la recia voz de Daltrey introduzca diferentes y cada vez más soberbios pasajes de lucimiento instrumental del trío Moon-Entwistle-Townshend. No, no son Led Zeppelin, son los increíbles Who.

Substitute” es sencillamente arrolladora, con el combo Moon-Entwistle dando un pétreo soporte a una versión sensiblemente más potente que la original…, pero palidece ante la estratosférica versión del “Sumertime Blues” del gran Eddie Cochran, sublime.

La cara A concluye con otra bestialidad, “Shakin’ All Over” -original de de Johnny Kidd & The Pirates– adquiere una dimensión absolutamente distinta en manos de los Who. Enorme trabajo de Pete a la guitarra en la parte final, gran Daltrey y, como siempre, soberbia base rítmica

Lo primero que llama la atención al girar el disco es la única presencia de dos canciones en los créditos. Arrancamos con un “My Generation” de más de 14 minutos. Gozada total, con fragmentos de “See Me Feel Me” incluidos dentro de la canción y una coda final fusionada con “Sparks” . No pueden tocar mejor, Pete está sencillamente estelar (enlace) y lo de John y Keith no tiene nombre (enlace a base rítmica). Acojonante, no hay palabras.

Pero, sin poder haber conseguido cerrar al boca no recuperar el aliento, los mini riffs de Pete se unen a las claves de Keith y a la por el momento calmada voz de Roger… La canción va creciendo en intensidad hasta explotar en la mejor versión de “Magic Bus” que pueda oírse. Casi 8 minutos de excelencia rockera. La abrupta entrada de la armónica de Roger junto a los divinos Moon y Entwistle es digna de estudio.

Un disco soberbio, de principio a fin, que además tuvo mucha repercusión en Estados Unidos, donde alcanzó el número 2. Unos nuevos Who, brutales en directo, tremendamente potentes, amanecían al mundo.

VALORACIÓN GUILLETEK: 9.5/10

The Who. Capítulo 5 (1970-1971). De “Live At Leeds” a “Who’s Next” pasando por The Lifehouse. Tiempo para el rock.

La resaca de un disco como “Tommy” nunca es sencillo, poco a poco, se fue convirtiendo en un fenómeno que pronto escapó de las manos de Townshend. Comenzaron a aparecer varias versiones teatrales (ballets, musicales etc.) por todo el mundo. La banda estaba tan relacionada con el disco que mucha gente desconocía el verdadero nombre del grupo (The Who) y les conocían como “Tommy”. Pete comenzó a sentirse sobrepasado por la situación y le costó asumir que su obra escapara a su control. “Muchas veces he deseado no haber compuesto Tommy”, ha llegado a declarar Townshend.

No obstante, lo que era indudable es que el disco era un absoluto éxito y el grupo lo pudo constatar a lo largo de su extensa gira de promoción. A finales de 1969 los Who se habían convertido en una máquina perfectamente engrasada de rock en directo y, quién sabe si queriendo huir de la sofisticación de Tommy o simplemente queriendo aprovechar su momento de forma, decidieron que sería buena idea editar un directo resumen de la gira. Muchos de los conciertos habían sido grabados y Pete recibió abrumado las más de 80 horas de grabaciones. Pronto descartaron la idea de hacer un “popurrí” de las mejores interpretaciones de cada concierto y decidieron que querían editar un concierto puro: volverían al escenario y lo grabarían para publicarlo como LP.

Los Who dieron dos conciertos, el primero de ellos el 14 de febrero de 1970 en la Universidad de Leeds, y otro el día siguiente en Hull. Ambos fueron grabados pero el de Hull quedó descartado al no haberse recogido el bajo de John por problemas técnicos. El resultado es el nunca suficientemente ponderado “Live At Leeds

Imagen

Young Man Blues (Allison)
“Substitute” (Townshend)
“Summertime Blues” (Capeheart, Cochran)
“Shakin’ All Over” (Kidd)

“My Generation” (Townshend)
“Magic Bus” (Townshend)

Empezaré diciendo que, en mi opinión y con bastante distancia sobre el resto, “Live at Leeds” es el mejor álbum de rock en directo que nunca se ha editado. Editado en mayo de 1970, dura poco más de 30 minutos y se compone de seis extensísimas canciones (tres versiones y tres composiciones de Pete) seleccionadas del repertorio original del concierto. El setlist original incluía, además de Tommy al completo, impresionantes versiones de clásicos del grupo, como “A Quick One“, “Tatoo” o “I Can’t Explain“, no obstante el grupo decidió seleccionar tres clásicos del rock y tres de sus más exitosos singles.

El resultado es sencillamente espectacular, maravilloso. Es un álbum crudo, duro, nervioso y supervitaminado, en el que Townshend y compañía vuelven por sus fueros tras el preciosismo de Tommy. La crítica se rindió a sus pies tan pronto como fue editado. “El mejor álbum en directo de todos los tiempos, el holocausto definitivo del rock duro”, dijo el New York Times. Aún, hoy en día es un fijo en todos los podios de los mejores live albums -normalmente acompañado del “Concert For Bangla-Desh” de George Harrison y del “Made In Japan” de Deep Purple). En cierta manera este disco sirve de bisagra entre los Who cuya evolución culmina en “Tommy” y los posteriores, definitivamente más rockeros.

Un rudo riff introduce “Young Man Blues“, potentísima versión del cincuentero blues original de Moose Allison, antes de que la recia voz de Daltrey introduzca diferentes y cada vez más soberbios pasajes de lucimiento instrumental del trío Moon-Entwistle-Townshend. No, no son Led Zeppelin, son los increíbles Who.

Substitute” es sencillamente arrolladora, con el combo Moon-Entwistle dando un pétreo soporte a una versión sensiblemente más potente que la original…, pero palidece ante la estratosférica versión del “Sumertime Blues” del gran Eddie Cochran, sublime.

La cara A concluye con otra bestialidad, “Shakin’ All Over” -original de de Johnny Kidd & The Pirates– adquiere una dimensión absolutamente distinta en manos de los Who. Enorme trabajo de Pete a la guitarra en la parte final, gran Daltrey y, como siempre, soberbia base rítmica

Lo primero que llama la atención al girar el disco es la única presencia de dos canciones en los créditos. Arrancamos con un “My Generation” de más de 14 minutos. Gozada total, con fragmentos de “See Me Feel Me” incluidos dentro de la canción y una coda final fusionada con “Sparks” . No pueden tocar mejor, Pete está sencillamente estelar (enlace) y lo de John y Keith no tiene nombre (enlace a base rítmica). Acojonante, no hay palabras.

Pero, sin poder haber conseguido cerrar al boca no recuperar el aliento, los mini riffs de Pete se unen a las claves de Keith y a la por el momento calmada voz de Roger… La canción va creciendo en intensidad hasta explotar en la mejor versión de “Magic Bus” que pueda oírse. Casi 8 minutos de excelencia rockera. La abrupta entrada de la armónica de Roger junto a los divinos Moon y Entwistle es digna de estudio.

Un disco soberbio, de principio a fin, que además tuvo mucha repercusión en Estados Unidos, donde alcanzó el número 2. Unos nuevos Who, brutales en directo, tremendamente potentes, amanecían al mundo.  Sin embargo, a pesar del éxito del disco, el público seguía reclamando más “Tommy” y Pete, aunque no estaba convencido, acabó firmando a finales de 1970 un contrato para trasladar al cine la historia del chico carente de sentidos. Tiempo habrá para hablar sobre ello.

Los Who eran reconocidos como una de las mejores (por no decir la mejor) bandas en directo del planeta, por lo que a nadie extrañó que fueran uno de los platos fuertes del Festival de la Isla de Wight de 1970. El concierto se celebró en agosto, la banda demostró estar en una forma envidiable y temas como “Pinball Wizard“, “I’m Free“, “Magic Bus” o un sorprendente “Shakin’ All Over” fusionado con el “Twist & Shout” de los Isley Brothers que popularizaron los Beatles, hicieron las delicias del público. Pero lo más destacable de este concierto fue el estreno de tres estupendas nuevas canciones de Pete -“Water“, “I Don’t Even Know Myself” y “Naked Eye– destinadas a un nuevo macro-proyecto de Townshend: “Lifehouse“.

Según Pete, el origen del concepto de Lifehouse, surgió durante la gira de “Tommy”. Pete declaró: “He visto momentos en los conciertos de The Who en los que las vibraciones se estaban volviendo tan puras que pensé que el mundo entero se iba a detener, todo se estaba uniendo”. Eso le hizo recrearse y pensar sobre un nuevo proyecto: “Quería que fuera sobre música, sobre el futuro, sobre la esperanza, pero quería que estuviera anclado a la realidad, que tratara problemas reales. ¿Cómo crear un personaje sordo, ciego y mudo sin repetirme? Ya sé, vivirá en el futuro. Lo pondré en un traje espacial, rechazará vivir en la realidad, vivirá en un mundo imaginario, viciado. Tendrá una vida de trono, vivirá la vida que los cineastas, los mentirosos, los publicistas, los manipuladores políticos y los controladores quieran que viva. Será sordo, ciego y mudo a los recursos del espíritu, que le dan la libertad de unirse a los otros seres humanos, de integrarse con ellos y de tener una vida verdadera. Una fantasía en un tiempo donde el mundo estará colapsado completamente y las únicas experiencias que la gente tendrán serán a través de tubos de ensayo. Ellos vivirán como si estuvieran en programas de televisión, todo programado. Hasta que alguien recordará lo que el rock era capaz de hacer sentir a la gente e intentará conseguir que el efecto que produce el rock pueda sentirse eternamente”.

En una suerte de fabulación científico-espiritual a medio camino entre la ciencia ficción y la ida de olla, Townshend se basaba en la idea de que las vibraciones se podían volver tan puras que la audiencia “se iría bailando hasta el olvido; sus almas dejarían sus cuerpos y estarían en una clase de paraíso, un estado permanente de éxtasis”. La única razón que impedía llegar a este Nirvana es que los conciertos de rock eran finitos y eso provocaba que el  público, consciente de ello, no se dejara llevar sabedores de que tras el show tendrían que volver a la vida real.

El argumento era algo así: En un futuro “no muy lejano” las condiciones atmosféricas han llevado a la humanidad a la necesidad de vivir dentro de unos trajes especiales que simulan emociones y experiencias. De esta forma, pueden “vivir” sin salir de sus casas. Dichos trajes están conectados a una gran computadora llamada “The Grid”, controlada por Jumbo, el líder del gobierno.

Un día Bobby, nuestro héroe, toma un teatro abandonado en el que reúne a 300 personas e intenta hacer música con ellas basándose en su personalidad y experiencias vitales. Dentro de ese teatro, al que denomina Lifehouse, una banda traduce esas experiencias en rock.  Pasado un tiempo, el experimento de Bobby va ganando notoriedad hasta que el gobierno decide que es peligroso e intenta clausurarlo enviando tropas al recinto… Sin embargo, la música es poderosa y crea un campo de fuerza que impide el asalto. La audiencia del concierto se une creando la “Nota Única” que provoca que todo desaparezca y la humanidad alcance el nirvana musical eterno.

El ambicioso proyecto de Townshend pretendía crear música que pudiera adaptarse para describir las personalidades de la audiencia a través de hardware. Quería crear una máquina capaz de traducir las personalidades de los oyentes en notas musicales en busca del “acorde universal”. Para ello, los Who estrenarían su nuevo material  en el Teatro Young Vic ante un público que no había oído las nuevas canciones. Los integrantes del público emergerían de la audiencia y aportarían su rol a la música. El perfil de cada miembro de la audiencia sería tenido en cuenta, desde el pérfil astrológico del individuo hasta sus hobbies, incluso su apariencia física. Esos datos, a través de sintetizadores, se traducirían en sonido creando lo que Pete definió como “una clase de cacofonía celestial”. Mientras y en paralelo, se rodaría una película con el argumento que antes os he contado.

El problema del proyecto es que nadie lo entendió…, salvo Townshend. Ni el grupo, ni el manager, ni la discográfica…, nadie. Daltrey declaró:  “Pete escribió todo aquello…, incluso hizo un guión simplificado…, pero…, no tenía sentido, nadie entendía nada”. John Entwistle se manifestó de forma similar: “A decir verdad, no entendí nada. Fue un fracaso, la verdad”.

Entre tanto, la banda editó un nuevo single que no hacía sino redundar en el cambio estilístico del grupo en una línea mucho más rockera: la fantástica “The Seeker“, un gran rock que alcanzó un puesto número 19 en Inglaterra pero que apenas entró en el Top-50 en Estados Unidos

Quien sabe si aburrido de las excentricidades de Pete o simplemente por necesidades artística, John decide lanzar su primer trabajo como solista, el notable pero oscuro “Smash Your Head Against the Wall“, editado en mayo de 1971. Temas como “My Size“, “No. 29” o la excelente “I Believe In Everything” dejaban a las claras que el genial bajista tampoco era manco componiendo.

Pete seguía, entretanto, ajeno a todo…, obsesionado con un proyecto que solo él entendía. Su incapacidad para contagiar al resto su entusiasmo le produjo una enorme frustración. Finalmente decidieron trasladarse a los Record Plant de Nueva York para grabar las canciones del proyecto y olvidarse, momentáneamente, de la peformance y de la película. De esta forma, el resultado fue un doble LP, pero finalmente, aconsejados por Glynn Johns, al que habían solicitado que les ayudara con la producción, decidieron renunciar al concepto original y reducirlo a un sólo disco: el histórico “Who’s Next“.

Baba O’Riley (Townshend)
Bargain (Townshend)
Love Ain’t for Keeping (Townshend)
My Wife (Entwistle)
The Song is Over (Townshend)

Gettin’ in Tune (Townshend)
Goin’ Mobile (Townshend)
Behind Blue Eyes (Townshend)
Won’t Get Fooled Again (Townshend)

Estamos ante el que, para la mayoría de la crítica, es el mejor disco de la banda. No comparto del todo esta opinión, pero en innegable que estamos ante un trabajo fabuloso. Desde una primera escucha llaman especialmente la atención tres factores: por un lado es un disco mucho menos denso y más directo que “Tommy” (aunque, como hemos visto, estuvo a punto de ser una paranoia opero-rockera que dejaba al pobre Tommy en calzoncillos), por otro lado, hay que destacar la brillantísima y novedosa introducción de sintetizadores (estamos ante el primer disco de rock en el que se hace uso de los sintetizadores en un sentido estrictamente musical y no para hacer “ruiditos”) y, por último, la potentísima voz de Roger, que evoluciona de una forma indescriptible respecto a los discos anteriores de la banda.

Editado en agosto de 1971, “Who’s Next” es rock. Nada más. Aunque parte de una idea narrativa compleja, los temas que componen el disco funcionan perfectamente aislados del proyecto Lifehouse conformando un LP inteligente, innovador, potente, melódico, grandioso y estimulante. Todos los miembros de la banda desarrollan e incluso exhiben su pericia musical sin complejos, Pete toca como nunca, atreviéndose más que nunca con la solista, Keith y John agotan los calificativos y Roger pasa de ser un cantante competente a convertirse en una de las mejores voces del rock. En muchos sentidos, The Who aparecen ante nosotros como un grupo nuevo.

En definitiva, uno de los grandes discos de la historia que fue recibido con alborozo tanto por el público como por la crítica alcanzando el número 1 en Inglaterra y el 4 en Estados Unidos. “El mejor disco de rock duro que nunca se ha editado” u “Obra maestra del rock”, fueron sólo algunos de los titulares de la prensa especializada.

El espectáculo comienza de forma inmejorable con la tremenda “Baba O’Riley“, un tema sencillamente inconmensurable. Pete, a pesar de que sus allegados le dijeron que era un suicidio comercial, decidió que el disco arrancara con ese largo y extraño arpegio generado por un primitivo sintetizador…, luego llegan esos reverberados y largos acordes de piano, la genial batería de Keith, el bajo de John, la impresionante voz de Roger y, finalmente, la guitarra de Pete… Historia del Rock. Con un título inspirado en Meher Baba, el mentor filosófico-espiritual de Pete y el músico Tim O’Riley, los 5 minutos de duración de la canción son resultado de seleccionar las mejores partes de la composición original “Teenage Wasteland”, de más de 30 minutos. La parte del violín fue una aportación de Keith.

El tono potente se mantiene con “Bargain“, otro buen rock que, según su autor, Pete Townshend “trata simplemente sobre perder el ego propio”. Destaca especialmente y de nuevo la imponente voz de Roger que estaba particularmente satisfecho de sus gritos en los estribillos. Otro muy buen tema que da paso al más pausado y acústico “Love Ain’t For Keeping“, gran canción de sonoridades “abbeyroadianas” en la que Pete hace gala de su pericia con la guitarra acústica.

John aporta su única canción al disco con “My Wife“, una de las pocas canciones incluidas en este álbum que no pertenecían al proyecto Lifehouse. Como es habitual en las canciones de Entwistle, el humor negro y la ironía están muy presentes en la lírica de la canción tratando  en esta ocasión sobre un hombre que se va de juerga y es arrestado por la policía, cuando sale de calabozo va a casa y se encuentra con que su mujer le acusa de haber estado con otra mujer e intenta agredirle de mil formas. Gran canción de John que demuestra que, además podía ser un muy competente cantante solista.

Esta fabulosa cara A se cierra con “The Song is Over“, aparentemente la canción que servía de final a Lifehouse. Pete toma la voz principal en la primera y pausada parte de la canción para ceder el testigo a Roger conforme la canción va subiendo en intensidad. El bajo de John alcanza en esta ocasión niveles extraterrenales.  En la parte final incluye un fragmento del tema principal a nivel argumental de Lifehouse, “Pure And Easy” que finalmente se descartó para su inclusión en el LP “Who’s Next”.

La cara B arranca con “Gettin’ in Tune“, una canción de estructura muy similar a “The Song Is Over”, es decir, de meloso arranque y posterior ascenso de intensidad. Sin ser ni de lejos una mala canción es, en mi opinión, el punto más bajo del LP. El ambiente rockero se rompe con la luminosa y fantástica “Goin’ Movile“, de atmósferas soul y en la que destaca, además de la voz de Pete, el peculiar sonido de la guitarra -resultado de conectarla a un sintetizador. Temazo, una de mis debilidades.

Llegamos a la recta final. “Behind Blue Eyes” merece un lugar de honor en el Olimpo de los baladones. Una maravillosa canción con una notable letra en la que Pete expresa, a pesar de que se refugia tras uno de los personajes de Lifehouse, la soledad del creador ante su obra y la ferocidad de una crítica que le esperaba con las uñas afiladas tras el éxito de “Tommy”. El inicio sosegado y extraordinariamente melódico de la canción se apoya en excelentes armonías hasta que se rompe en mil pedazos aproximadamente a mitad de minutaje convirtiéndose en un extraordinario rock (grande Moon). Una de las mejores melodías que Pete escribiera nunca. Otro clásico para la historia.

Pero un disco como este no podría terminar sin un final a la altura.”Won’t Get Fooled Again” es sencillamente uno de los himnos del rock de los 70. Una de esas cuatro o cinco canciones que definen un género y que pasan a la historia como entidades propias. Si los Who sólo hubieran editado esta canción, ya merecerían un lugar de honor en los manuales del género. La estructura es muy similar a la de la también genial “Baba O’Riley”, un arranque de sintetizadores que ejerce de base a la que Pete, John, Keith y finalmente Roger se acoplan conjuntados bajo las órdenes de una enérgica y arrebatadora melodía. Más de ocho minutos de desparrame rockero que se quiebran abruptamente cerca del final para que Keith realice uno de los únicos solos de batería que realizó en su carrera y Roger ruja en el que se conoce como “el mejor grito de la historia del rock”. Una canción eterna.

Y así concluye “Who’s Next”, uno de los mejores discos de rock que jamás se hayan editado. Como antes he comentado, es habitual que la crítica lo considere el mejor trabajo del grupo. Yo prefiero “Tommy” pero lo que tengo claro es que , sin dejar demasiado lugar al debate, este LP es una auténtica obra de arte. Un imprescindible.

Como no podía ser de otra forma en el caso una banda que ya era considerada como el mejor espectáculo rock que se podía ver en directo sobre un escenario, se embarcaron en una gira británico-estadounidense de más de 50 fechas entre agosto y diciembre del 71.

TEXTO: Guillermo Mittelbrunn Beltrán. 27 de julio de 2013

Paul McCartney (Wings). “Venus And Mars” (1975). (8/10)

Venus And Mars (McCartney)
Rock Show (McCartney)
Love In Song (McCartney)
You Gave Me The Answer (McCartney)
Magneto And Titanium Man (McCartney)
Letting Go (McCartney)

Venus And Mars (Reprise) (McCartney)
Spirits Of Ancient Egypt (McCartney)
Medicine Jar (McCulloch-Allen)
Call Me Back Again (McCartney)
Listen To What The Man Said (McCartney)
Treat Her Gently – Lonely Old People (McCartney)
Crossroads (Hatch)

Producido por Paul McCartney

Paul McCartney y sus Wings habían conseguido ganarse el prestigio  que habían estado buscando merced al éxito de crítica y ventas del excelso “Band On The Run”. No obstante, McCartney era consciente que “Band On The Run” fue mucho más un esfuerzo individual que el fruto del trabajo de una banda…, Paul compuso todo, canto todo y toco (casi) todo.

Pero McCartney estaba decidido a tener una banda así que reclutó a Jimmy McCulloch (Thunderclap Newman) como guitarrista solista y a Geoff Britton (East of Eden) como batería para cerrar una nueva formación de Wings.

Con un buen puñado de canciones bajo el brazo, Paul tenía el deseo de grabar el nuevo disco de Wings en Nueva Orleans y, con este objeto se programó el viaje para finales de 1974. No obstante un problema con el visado de Denny Laine provocó que el viaje se retrasara hasta enero de 1975 y que las primeras sesiones se llevaran a cabo en Inglaterra.

Según varias fuentes, Paul McCartney y John Lennon -reconciliados tras años de disputas- habían quedado en reunirse en Nueva Orleans para escribir y grabar música juntos aprovechando las sesiones del disco de Wings, pero esto nunca llegó a ocurrir puesto que, días antes de viajar, John se reconcilió con Yoko de la que llevaba unos meses separado. John volvió a los apartamentos Dakota de Nueva York.

Durante la grabación del LP, las habituales discusiones entre Geoff Britton y Jimmy McCulloch, concluyeron con el abandono del batería apenas seis meses de fichar. Como reemplazo, McCartney contrató al baterista norteamericano Joe English (Sea Level) para finalizar el álbum.

El disco, primero en editarse tras la conclusión del contrato con Apple Records, se publicó en mayo de 1975 distribuido por EMI/Capitol pero bajo el control editorial de MPL (McCartney Productions Limited).

La crítica recibió bien “Venus And Mars” aunque no pudo evitar cierta decepción en la comparación con su predecesor “Band On The Run” respecto al que supone un importante bajón artístico, no porque estemos ante un mal disco sino porque aquel era demasiado bueno. Es, de hecho, un muy buen LP que quizás peca de un exceso de eclecticismo. Parece que McCartney quisiera deslumbrar con su amplio rango estilístico. Así, tenemos potentes rocks, baladas, pop azucarado, cabaret y hasta una versión del tema principal de una telenovela británica. Esta riqueza de estilos provoca que el disco sea muy variado, pero también le hace perder la fantástica coherencia interna que tenía “Band On The Run”. El otro problema del álbum son las letras, en su mayoría malas de solemnidad.

El LP arranca con la fabulosa “Venus And Mars / Rockshow“. Una hipnótica balada acústica que va creciendo en intensidad hasta romperse en un riff que desemboca en la rockera “Rockshow”, un corte muy potente y comercial que parece estar concevido para su explotación en actuaciones en vivo. Tras este buen comienzo, Paul nos regala “Love In Song“, una de esas canciones maravillosas que, el tiempo y el rutilante éxito de otros temas, acabada ensombreciendo hacíendolas permanecer ocultas como tesoros escondidos. Genial.

El primer giro de tuerca llega con “You Gave Me The Answer“, una notable canción en la mejor tradición  de Music Hall que McCartney ya gustara de visitar con “When I’m Sixty Four” o “Honey Pie”. El carrusel estilístico cambia de dirección a través del stevewonderiano piano eléctrico que nos introduce en “Magneto And Titanium Man“, en la que Paul toma como protagonistas a icónicos personajes del universo Marvel, buena canción a pesar de su estúpida letra,

La cara B se cierra brillantemente con la potente “Letting Go“, un excelente y pesado corte basado en un riff de guitarra que, a pesar de su terrorífica letra (“Oh, she tastes like snow, I wanna put her in a Broadway Show”), sobrevive como el fabuloso tema que es  poniendo fin a una notable cara A.

Hasta aquí, tenemos un muy buen disco. Definitivamente no es “Band On The Run”, es más, está muy lejos de serlo, pero estas seis primeras canciones demuestran que Wings es una realidad.

La cara B se abre con un reprise extendido de la acústica “Venus And Mars” que da paso al blues psicodélico de “Spirits Of Ancient Egypt“, una poco destacable canción interpretada por Denny Laine aunque escrita por Paul. Tampoco es nada del otro mundo la simplememte correcta composición de Jimmy McCulloch, “Medicine Jar“.

Las cosas mejoran sensiblemente con “Call Me Back Again“, todo un homenaje de Macca a sus adorados años 50 a través de una verdadera exhibición de cuerdas vocales. Una gran canción que hace que el disco recupere un tono que había perdido desde que comenzara esta cara B.

Tiempo para el single. Si “Red Rose Speedway” tuvo su concesión al AOR con la brillante y melosa “My Love”, este “Venus And Mars” nos obsequia la radioformulera “Listen To What The Man Said“. Es blanda, comercialoide, empalagosa…, pero musicalmente intachable, absolutamente infecciosa y tocada, cantada y arreglada con un gusto pasmoso. A Paul se le ha acusado de acercarse mucho al “adult contemporary” y este tipo de canciones no hacen más que reforzar la idea, pero: 1) ¿deja de ser por ello una gran canción? 2) ¿Una canción en un disco es suficiente para definirlo? El single fue número 1 en todo el mundo y supuso la confirmación comercial definitiva de Wings

El disco concluye con el baladón “Treat Her Gently – Lonely Old People“, otro ejemplo del buen hacer de McCartney con este tipo de canciones. No es una joya, pero tiene muy buenos momentos aunque, en general, resulta un poco empalagosa. Un correcto final…¿o no?, el auténtico momento WTF llega con “Crossroads Theme“, una versión del tema de cabecera de una conocida telenovela británica. No tiene demasiado sentido, pero tampoco estropea nada. “Era una broma, aunque parece que la gente no la entendió. Está detrás de “Lonely Old People” y es el tipo de serie que la gente mayor ve. Creímos que quedaba bien”.

En resumen, un buen disco de Wings, resultado de una excelente cara A y una cara B con luces y sombras. El disco se vendió muy bien, alcanzó el primer puesto en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Nueva Zelanda… Paul McCartney lo había vuelto a conseguir, tras los Beatles había conseguido montar otro grupo de éxito.

VALORACIÓN DE GUILLETEK: 8/10

THE KINKS: “Everybody’s in showbiz, everybody’s a star” (1972). ( 6,5/10 )

“Everybody’s in showbiz, everybody’s a star”
Agosto de 1972

DISCO DE ESTUDIO
01. Here comes yet another day
02. Maximum consumption
03. Unreal reality
04. Hot potatoes
05. Sitting in my hotel
06. Motorway
07. You don’t know my name (Dave Davies)
08. Supersonic rocket ship
09. Look a little on the sunny side
10. Celluloid heroes

DISCO EN DIRECTO
01. Top of the pops
02. Brainwashed
03. Mr. Wonderful (L. Holofcener-J.L. Block-G.D. Weiss)
04. Acute schizophrenia paranoia blues
05. Holiday
06. Muswell hillbilly
07. Alcohol
08. Banana boat song (L.Burgie-W.A. Attaway)
09. Skin and bone
10. Baby face (H.Akst-B. Davis)
11. Lola

El primer disco, el de estudio, es un buen trabajo. En absoluto está al nivel de sus mejores discos y parece estar compuesto más con idea de tener una “excusa” para salir de gira que como un esfuerzo serio de mantener el nivel exhibido en “Muswell Hillbilies”. No obstante, el LP tiene gemas del nivel de la estupenda Sitting in My Hotel Room” (enlace), “Supersonic Rocket Ship” (enlace), o la grandilocuente “Celluloid Heores” (enlace) que hacen que merezca la pena dedicarle una escucha detenida. Es uno de esos disco que tiene tantos grandes defensores como detractores. A mí, no me parece demasiado interesante pero no me parece malo en absoluto.

En cuanto al disco en directo, corresponde a grabaciones de sus actuaciones del 2 y 3 de marzo de 1972 en el Carnegie Hall de Nueva York y es muy disfrutable. Ray se muestra muy seguro y teatral al micrófono.

El disco funcionó razonablemente bien para la poca promoción de la que disfrutó y alcanzó un puesto 70 en listas americanas. En Inglaterra, “Supersonic Rocket Ship”, editada como single, sería su último Top-20 en muchos, pero muchos años.

 

VALORACIÓN GUILLETEK: 6,5/10